Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

En esta ocasión, en el curso “Basílicas y Capillas papales”, haremos un recorrido virtual por Roma. Nuestro objetivo religioso es claro: las basílicas y capillas papales, una cada semana, pero al mismo tiempo iremos conociendo Roma y todos los atractivos socioculturales que tiene para el turista.


Fecha de inicio del curso: 7 mayo de 2012

Fecha de finalización del curso: 7 julio de 2012

Periodicidad de envió de las lecciones: semanal

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, Moderadores Animadores

Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor J Julio Villarreal M » Mié Jun 20, 2012 1:23 pm

SACROSANCTUM CONCILIUM SOBRE LA SAGRADA LITURGIA

CAPÍTULO II
EL SACROSANTO MISTERIO DE LA EUCARISTÍA



Imagen

S. S. Pablo VI.


Misterio pascual
47. Nuestro Salvador, en la Última Cena, la noche que le traicionaban, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su Cuerpo y Sangre, con lo cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el Sacrificio de la Cruz y a confiar a su Esposa, la Iglesia, el Memorial de su Muerte y Resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera.
Participación activa de los fieles
48. Por tanto, la Iglesia, con solícito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores, sino que comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la acción sagrada, sean instruidos con la palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Cuerpo del Señor, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él, se perfeccionen día a día por Cristo mediador en la unión con Dios y entre sí, para que, finalmente, Dios sea todo en todos.
49. Por consiguiente, para que el sacrificio de la Misa, aun por la forma de los ritos alcance plena eficacia pastoral, el sacrosanto Concilio, teniendo en cuanta las Misas que se celebran con asistencia del pueblo, especialmente los domingos y fiestas de precepto, decreta lo siguiente:
Revisión del Ordinario de la Misa
50. Revísese el ordinario de la misa, de modo que se manifieste con mayor claridad el sentido propio de cada una de las partes y su mutua conexión y se haga más fácil la piadosa y activa participación de los fieles.
En consecuencia, simplifíquense los ritos, conservando con cuidado la sustancia; suprímanse aquellas cosas menos útiles que, con el correr del tiempo, se han duplicado o añadido; restablézcanse, en cambio, de acuerdo con la primitiva norma de los Santos Padres, algunas cosas que han desaparecido con el tiempo, según se estime conveniente o necesario.
Mayor riqueza bíblica en el misal
51. A fin de que la mesa de la palabra de Dios se prepare con más abundancia para los fieles ábranse con mayor amplitud los tesoros de la Biblia, de modo que, en un período determinado de años, se lean al pueblo las partes más significativas de la Sagrada Escritura.
Se recomienda la homilía
52. Se recomienda encarecidamente, como parte de la misma Liturgia, la homilía, en la cual se exponen durante el ciclo del año litúrgico, a partir de los textos sagrados, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana. Más aún, en las Misas que se celebran los domingos y fiestas de precepto, con asistencia del pueblo, nunca se omita si no es por causa grave.
«Oración de los fieles»
53. Restablézcase la «oración común» o de los fieles después del Evangelio y la homilía, principalmente los domingos y fiestas de precepto, para que con la participación del pueblo se hagan súplicas por la santa Iglesia, por los gobernantes, por los que sufren cualquier necesidad, por todos los hombres y por la salvación del mundo entero.
Lengua vernácula y latín
54. En las Misas celebradas con asistencia del pueblo puede darse el lugar debido a la lengua vernácula, principalmente en las lecturas y en la «oración común» y, según las circunstancias del lugar, también en las partes que corresponden al pueblo, a tenor del artículo 36 de esta Constitución.
Procúrese, sin embargo, que los fieles sean capaces también de recitar o cantar juntos en latín las partes del ordinario de la Misa que les corresponde.
Si en algún sitio parece oportuno el uso más amplio de la lengua vernácula, cúmplase lo prescrito en el artículo 40 de esta Constitución.
Comunión bajo ambas especies
55. Se recomienda especialmente la participación más perfecta en la misa, la cual consiste en que los fieles, después de la comunión del sacerdote, reciban del mismo sacrificio el Cuerpo del Señor. Manteniendo firmes los principios dogmáticos declarados por el Concilio de Trento, la comunión bajo ambas especies puede concederse en los casos que la Sede Apostólica determine, tanto a los clérigos y religiosos como a los laicos, a juicio de los Obispos, como, por ejemplo, a los ordenados, en la Misa de su sagrada ordenación; a los profesos, en la Misa de su profesión religiosa; a los neófitos, en la Misa que sigue al bautismo.
Unidad de la Misa
56. Las dos partes de que costa la Misa, a saber: la Liturgia de la palabra y la Eucaristía, están tan íntimamente unidas que constituyen un solo acto de culto. Por esto el Sagrado Sínodo exhorta vehemente a los pastores de almas para que en la catequesis instruyan cuidadosamente a los fieles acerca de la participación en toda la misa, sobre todo los domingos y fiestas de precepto.
Concelebración
57. § 1. La concelebración, en la cual se manifiesta apropiadamente la unidad del sacerdocio, se ha practicado hasta ahora en la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente. En consecuencia, el Concilio decidió ampliar la facultad de concelebrar en los casos siguientes:
1° a) El Jueves Santo, tanto en la Misa crismal como en la Misa vespertina.
b) En las Misas de los concilios, conferencias episcopales y sínodos.
c) En la misa de la bendición de un abad.

2° Además, con permiso del ordinario, al cual pertenece juzgar de la oportunidad de la concelebración.
a) En las Misa conventual y en la Misa principal de las iglesias, cuando la utilidad de los fieles no exija que todos los sacerdotes presentes celebren por separado.
b) En las Misas celebradas con ocasión de cualquier clase de reuniones de sacerdotes, lo mismo seculares que religiosos.
§ 2.1° Con todo, corresponde al Obispo reglamentar la disciplina de la concelebración en la diócesis.
2° Sin embargo, quede siempre a salvo para cada sacerdote la facultad de celebrar la Misa individualmente, pero no al mismo tiempo ni en la misma Iglesia, ni el Jueves de la Cena del Señor.
58. Elabórese el nuevo rito de la concelebración e inclúyase en el Pontifical y en el Misal romanos.
J. J. V. M.
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor Silviamaria » Mié Jun 20, 2012 7:21 pm

Buenas noches, envío mi comentario
La vida de Pablo VI como la de los otros Papas es impresionante. Considero que son personas que ya nacen predestinadas para ejercer dichos cargos, sus vidas están encaminadas a prepararse para ese día que son designados los representantes de Dios en la tierra. Las encíclicas son su referente. Además fue el primer Papa en viajar a Latinoamérica.

Saludos y hasta la próxima sesión.
Silviamaria
 
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor J Julio Villarreal M » Mié Jun 20, 2012 11:28 pm

CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE MOTU PROPRIO PORTA FIDEI DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XVI CON LA QUE SE CONVOCA EL AÑO DE LA FE

14. El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda:
«Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad» (1 Co 13, 13). Con palabras aún más fuertes —que siempre atañen a los cristianos—.
El apóstol Santiago dice:
«¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos de alimento diario y alguno de vosotros les dice: “Id en paz, abrigaos y saciaos”, pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no se tienen obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá: “Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe”» (St 2, 14-18).

La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino.
En efecto, muchos cristianos dedican sus vidas con amor a quien está solo, marginado o excluido, como el primero a quien hay que atender y el más importante que socorrer, porque precisamente en él se refleja el rostro mismo de Cristo. Gracias a la fe podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor resucitado. «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40): estas palabras suyas son una advertencia que no se ha de olvidar, y una invitación perenne a devolver ese amor con el que él cuida de nosotros.

Es la fe la que nos permite reconocer a Cristo, y es su mismo amor el que impulsa a socorrerlo cada vez que se hace nuestro prójimo en el camino de la vida. Sostenidos por la fe, miramos con esperanza a nuestro compromiso en el mundo, aguardando «unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia» (2 P 3, 13; cf. Ap 21, 1).


Imagen

S. S. Benedictus XVI
Joseph Ratzinger



Comentario:
Así pues compañeros tomemos la enseñanza de hace dos milenios de los Apóstoles Pablo y Santiago, en que nos dicen que la Fe, la Esperanza y la Caridad, como manifestaciones de los cristianos se deben ver principalmente la Caridad para que subsista la Fe, y demostrar a todos los hermanos lo grande que es nuestra Fe con la Caridad que hemos trabajado cada quien, por lo tanto las grandes obras al prójimo son manifestaciones de lo grande que es la Fe.
J. J. V. M.
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor cdiaz » Jue Jun 21, 2012 7:35 pm

Hola a todos

Durante el pontificado del Papa Pablo VI, yo era niño, adolescente, por lo que no me enteraba mucho de sus actividades y además había muy pocos medios de comunicación.
Pero que interesante su trayectoria y obra:

La encíclica Populorum progressio,sobre el desarrollo integral de la persona.
La exhortación Evangelii nuntiandi, carta magna de la evangelización.
La encíclica programática Ecclesiam suam, la conciencia contemporánea de la Iglesia

De lo que nos dejo de legado, algo que se me hace muy interesante, que luego a los católicos se nos olvida, es lo que escribió sobre la "muerte":

"Fijo la mirada en el misterio de la muerte y de lo que a ella sigue a la luz de Cristo, el único que la esclarece; miro, por tanto, la muerte con confianza, humilde y serenamente. Percibo la verdad que ese misterio ha proyectado siempre sobre la vida presente y bendigo al vencedor de la muerte por haber disipado en mí las tinieblas y descubierto su luz. Por ello, ante la muerte y la separación total y definitiva de la vida presente, siento el deber de celebrar el don, la fortuna, la belleza, el destino de esta misma fugaz existencia: Señor, te doy gracias porque me has llamado a la vida y más aún todavía porque me has regenerado y destinado a la plenitud de la vida".

Y digo que a los católicos se nos olvida, porque cuando fallece alguna persona cercana a nosotros, sufrimos, en vez de que nos de alegría, claro si creemos que su alma merece estar con Dios. nos debe dar alegría por lo que dijo Pablo VI, incluso nosotros mismos estar preparados para sentir esa tranquilidad ante la muerte.

Saludos.
Carlos Díaz
cdiaz
 
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor lia mera figueroa » Jue Jun 21, 2012 9:32 pm

El pontificado de Pablo VI estuvo marcado por gestos de un gran simbolismo-
La peregrinación a Jerusalen,en enero de 1964.en la que se entrevistó con el Patriarca de Constantinopla.Atenágoras I, el lugar escogido para el encuentro,la personalidad de ambos,y el papel que cada uno ocupaban en la Iglesia,dieron pie a la esperanza de un ecumenismo cercano-
Atenágoras I devolvió la visita a Pablo VI en la Basilica de San Pedro al año siguiente-
Se levantaron las excomuniones entre Roma y Constantinopla,proclamadas en el año 1064-

Pablo VI suprimió muchas de las pompas pontificias-
La silla gestatoria fue mandada al museo de la residencia pontificia del Palacio de Letrán-
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor Raul22 » Vie Jun 22, 2012 5:24 am

El Concilio Vaticano II, como comenté en el hilo de la investigación turística de esta semana, supuso un cambio estructural en la Iglesia, una apertura al Nuevo Mundo Posmoderno para así anunciar el Evangelio en esta nueva etapa de la Historia de la Humanidad.

El S.S. Pablo VI sufrió mucho cuando se clausuró dicho Concilio entre otras cosas por tener que firmar las secularizaciones de numerosos sacerdotes que no aceptaron las directrices del Concilio.

Pero dentro de esto es una gran paso y hemos de ver este Concilio con algo que nos ayuda a vivir en esta Nueva Sociedad.

Así, dentro de todo lo que supuso, me voy a centrar en el decreto Apostolicam Actuositatem, sobre el apostolado de los laicos. En el se afirma que nosotros tenemos por estar unidos a Cristo el deber y el derecho de ser apóstoles, y se nos pide un apostolado mucho más intenso y más amplio.

Y es una gran verdad, hasta el Concilio el seglar no tenia un papel importante, a partir de ahora se nos pide que tengamos un papel muy fuerte en el anuncio de Cristo en todos los ambiente en los que nos movemos, en la familia, que estemos formados, que llevemos una vida cristiana acorde con nuestra vocación de seglares unidos a Cristo Cabeza, para así dar testimonio vivo de Cristo y llevar el Evangelio, y llegar a aquellos lugares y sectores humanos donde los sacerdotes no pueden llegar por diversas circunstancias.
Raul22
 
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor lia mera figueroa » Vie Jun 22, 2012 8:58 am

El domingo 26 de setiembre de 1971 el Papa Pablo Vi saludó a los fieles reunidos en la plaza de SanPedro para el rezo del Angelus,ese día el Papa cumplía 74 años-
Desde la ventana de su despacho ,invitó a los fieles a rezar por la IglesiaEsa intención había sido introducida en la oración de los fieles de ese domingo"-Debemos rezar por la Iglesia,dijo-porque esta semana se inaugura el Sinodo Episcopal--Se trata de un acontecimiento muy importante-En los distinguidos mienbreos que componen el Sinodo,la Iglesia está toda representada en su unidad y en su universalidad,y reunisa de este modo,examinará cuestiones de importancia relacionadas con ella y su misión en el mundo¡UNIOS A nuestra pración y a nuestro amor a la Iglesia!-Se reza por quien se ama-Debemos rezar todos con amor por nuestra Iglesia de Dios
Hoy todos dirigen un poco su atención a la Iglesia,pero no todos lo hacen con amor-Unos la miran con trasnochada hostiludad anticlerical,otros con preconcebida desconfianza-Unos para criticarla,otros para sustituir la correcta y humana realidad de la Iglesia,con unca imagen arbitraria hecha al propio gusto-NOSOTROS para amarla-
Hemos de amar a la Iglesia,para desearla como Cristo la quiso y la instituyó,siempre necesitada de puruficación y santificación,pero destinada finalmente a ser digna de El,inmaculada y gloriosa-Nunca nos equivovaremos rn Idealizar la Iglesia de Ceisto si la miramos con amor-Debemos amrls tembien por sus defectos y necesidades¿No estamos nosotros mismos como miembros de este cuerpo humano y mistico enrolados en sus presentes condiciones?¿Y la Iglesia no sería mas digna y vigorosa si todos la amásemos más?
Y Hemos de amrls hoy mas que nunca,cuando a las adversidades que la iglesia encuentra en el mundo,se unen la internas contestaciones de moda,y algunas,no pocas,deserciones,tanto mas dolorosas cuanto mas cercanas a su corazón-
Debemos amar a la Iglesia como la amó Cristo,que dió su vida poe ella,y como la amó en primer lugar la Virgen.primero en su Hijo y liego en la comunidad naciente-A Ella nos dirijimos en nuestra oración por la Iglesia católica""""
Cada vez que releo esta alocución de Pablo VI me parece que no pasaron 40 años desde ese análisi Hoy debemos rezar mucho mas por la Santa Iglesia por nuestro Papa y por todos los que formamos este Cuerpo Mistico,consagrados,y loaicos para que el Espíriu Santo nos ilumine y aumente en noxotroe el AMOR A DIOS sobre todas las cosas y al prójimo como a nostros mismos--Un saludo a todos los compañeros de este curso y en especial a Hini que está dispuesta a ayudarnos siempre-
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Vie Jun 22, 2012 3:52 pm

30 años de la Evangelii Nuntiandi
1975-2005


«Después del Concilio y gracias al Concilio que ha constituido para ella una hora de Dios en este ciclo de la historia, la Iglesia ¿es más o menos apta para anunciar el Evangelio y para inserirlo en el corazón del hombre con convicción, libertad de espíritu y eficacia?»

S.S. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi Imagen

El 8 de diciembre de 2005, día en que la Iglesia universal conmemora la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, se cumple el 30 aniversario de la publicación de la Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi, por S.S. Pablo VI. En esta significativa fecha, hemos querido preparar un merecido homenaje a este documento de fundamental importancia para la Evangelización del mundo actual según el espíritu del Concilio Vaticano II.

ESTE 8 DE DICIEMBRE DEL 2012, EN LA SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA, SE CUMPLIRAN 37 AÑOS DE LA EVANGELII MUNTIANDI DE S.S. PABLO VI
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor luismar » Vie Jun 22, 2012 4:23 pm

La vida la fuerza, y todo lo de nuesatra fe y para que la Iglesia sea viva siempre es sino poner en practica el Concilio. El concilio es una mirada al futuro de la Iglesia. Gracas a Dios surge este cambio en la Iglesia.
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor ana fedez » Dom Jun 24, 2012 7:51 am

ANECDOTAS


Pablo VI, el refinado Papa intelectual que concluyó la obra magna iniciada por Juan XXIII, el Concilio Vaticano II, que reconcilió a la Iglesia con el mundo moderno, era un ávido lector que cuando viajaba se llevaba hasta 75 libros para elegir. También era un apasionado de la velocidad y de los automóviles.

Pablo VI tenía la pasión de leer: prefería los ensayos a las novelas. Amaba la velocidad y los automóviles, como su antecesor Pío XI. Llevaba un cronómetro para medir los tiempos de su chofer y lo incitaba siempre a ir más ligero.


Ana
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor MA SOCORRO A REYES L » Dom Jun 24, 2012 11:20 am

CONCILIO VATICANO II

DECLARACIÓN
NOSTRA AETATE
SOBRE LAS RELACIONES DE LA IGLESIA CON LAS RELIGIONES NO CRISTIANAS

Proemio
1. En nuestra época, en la que el género humano se une cada vez más estrechamente y aumentan los vínculos entre los diversos pueblos, la Iglesia considera con mayor atención en qué consiste su relación con respecto a las religiones no cristianas. En cumplimiento de su misión de fundamentar la Unidad y la Caridad entre los hombres y, aún más, entre los pueblos, considera aquí, ante todo, aquello que es comûn a los hombres y que conduce a la mutua solidaridad.

Todos los pueblos forman una comunidad, tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el género humano sobre la faz de la tierra, y tienen también un fin ûltimo, que es Dios, cuya providencia, manifestación de bondad y designios de salvación se extienden a todos, hasta que se unan los elegidos en la ciudad santa, que será iluminada por el resplandor de Dios y en la que los pueblos caminarán bajo su luz.

Los hombres esperan de las diversas religiones la respuesta a los enigmas recónditos de la condición humana, que hoy como ayer, conmueven íntimamente su corazón: ¿Qué es el hombre, cuál es el sentido y el fin de nuestra vida, el bien y el pecado, el origen y el fin del dolor, el camino para conseguir la verdadera felicidad, la muerte, el juicio, la sanción después de la muerte? ¿Cuál es, finalmente, aquel ûltimo e inefable misterio que envuelve nuestra existencia, del cual procedemos y hacia donde nos dirigimos?

Las diversas religiones no cristianas
2. Ya desde la antigüedad y hasta nuestros días se encuentra en los diversos pueblos una cierta percepción de aquella fuerza misteriosa que se halla presente en la marcha de las cosas y en los acontecimientos de la vida humana y aveces también el reconocimiento de la Suma Divinidad e incluso del Padre. Esta percepción y conocimiento penetra toda su vida con íntimo sentido religioso. Las religiones a tomar contacto con el progreso de la cultura, se esfuerzan por responder a dichos problemas con nociones más precisas y con un lenguaje más elaborado. Así, en el Hinduismo los hombres investigan el misterio divino y lo expresan mediante la inagotable fecundidad de los mitos y con los penetrantes esfuerzos de la filosofía, y buscan la liberación de las angustias de nuestra condición mediante las modalidades de la vida ascética, a través de profunda meditación, o bien buscando refugio en Dios con amor y confianza. En el Budismo, según sus varias formas, se reconoce la insuficiencia radical de este mundo mudable y se enseña el camino por el que los hombres, con espíritu devoto y confiado pueden adquirir el estado de perfecta liberación o la suprema iluminación, por sus propios esfuerzos apoyados con el auxilio superior. Así también los demás religiones que se encuentran en el mundo, es esfuerzan por responder de varias maneras a la inquietud del corazón humano, proponiendo caminos, es decir, doctrinas, normas de vida y ritos sagrados.

La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo, que es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn., 14,6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa y en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas.

Por consiguiente, exhorta a sus hijos a que, con prudencia y caridad, mediante el diálogo y colaboración con los adeptos de otras religiones, dando testimonio de fe y vida cristiana, reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, así como los valores socio-culturales que en ellos existen.

La religión del Islam
3. La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por ello, aprecian además el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno.

Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres.

La religión judía
4. Al investigar el misterio de la Iglesia, este Sagrado Concilio recuerda los vínculos con que el Pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente unido con la raza de Abraham.

Pues la Iglesia de Cristo reconoce que los comienzos de su fe y de su elección se encuentran ya en los Patriarcas, en Moisés y los Profetas, conforme al misterio salvífico de Dios. Reconoce que todos los cristianos, hijos de Abraham segûn la fe, están incluidos en la vocación del mismo Patriarca y que la salvación de la Iglesia está místicamente prefigurada en la salida del pueblo elegido de la tierra de esclavitud. Por lo cual, la Iglesia no puede olvidar que ha recibido la Revelación del Antiguo Testamento por medio de aquel pueblo, con quien Dios, por su inefable misericordia se dignó establecer la Antigua Alianza, ni puede olvidar que se nutre de la raíz del buen olivo en que se han injertado las ramas del olivo silvestre que son los gentiles. Cree, pues, la Iglesia que Cristo, nuestra paz, reconcilió por la cruz a judíos y gentiles y que de ambos hizo una sola cosa en sí mismo.

La Iglesia tiene siempre ante sus ojos las palabras del Apóstol Pablo sobre sus hermanos de sangre, "a quienes pertenecen la adopción y la gloria, la Alianza, la Ley, el culto y las promesas; y también los Patriarcas, y de quienes procede Cristo según la carne" (Rom., 9,4-5), hijo de la Virgen María. Recuerda también que los Apóstoles, fundamentos y columnas de la Iglesia, nacieron del pueblo judío, así como muchísimos de aquellos primeros discípulos que anunciaron al mundo el Evangelio de Cristo.

Como afirma la Sagrada Escritura, Jerusalén no conoció el tiempo de su visita, gran parte de los Judíos no aceptaron el Evangelio e incluso no pocos se opusieron a su difusión. No obstante, según el Apóstol, los Judíos son todavía muy amados de Dios a causa de sus padres, porque Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocación. La Iglesia, juntamente con los Profetas y el mismo Apóstol espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con una sola voz y "le servirán como un solo hombre" (Soph 3,9).

Como es, por consiguiente, tan grande el patrimonio espiritual común a cristianos y judíos, este Sagrado Concilio quiere fomentar y recomendar el mutuo conocimiento y aprecioentre ellos, que se consigue sobre todo por medio de los estudios bíblicos y teológicos y con el diálogo fraterno.

Aunque las autoridades de los judíos con sus seguidores reclamaron la muerte de Cristo, sin embargo, lo que en su Pasión se hizo, no puede ser imputado ni indistintamente a todos los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy. Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras. Por consiguiente, procuren todos no enseñar nada que no esté conforme con la verdad evangélica y con el espíritu de Cristo, ni en la catequesis ni en la predicación de la Palabra de Dios.

Además, la Iglesia, que reprueba cualquier persecución contra los hombres, consciente del patrimonio comûn con los judíos, e impulsada no por razones políticas, sino por la religiosa caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los judíos.

Por los demás, Cristo, como siempre lo ha profesado y profesa la Iglesia, abrazó voluntariamente y movido por inmensa caridad, su pasión y muerte, por los pecados de todos los hombres, para que todos consigan la salvación. Es, pues, deber de la Iglesia en su predicación el anunciar la cruz de Cristo como signo del amor universal de Dios y como fuente de toda gracia.

La fraternidad universal excluye toda discriminación
5. No podemos invocar a Dios, Padre de todos, si nos negamos a conducirnos fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios. la relación del hombre para con Dios Padre y con los demás hombres sus hermanos están de tal forma unidas que, como dice la Escritura: "el que no ama, no ha conocido a Dios" (1 Jn 4,8).

Así se elimina el fundamento de toda teoría o práctica que introduce discriminación entre los hombres y entre los pueblos, en lo que toca a la dignidad humana y a los derechos que de ella dimanan.

La Iglesia, por consiguiente, reprueba como ajena al espíritu de Cristo cualquier discriminación o vejación realizada por motivos de raza o color, de condición o religión. Por esto, el sagrado Concilio, siguiendo las huellas de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, ruega ardientemente a los fieles que, "observando en medio de las naciones una conducta ejemplar", si es posible, en cuanto de ellos depende, tengan paz con todos los hombres, para que sean verdaderamente hijos del Padre que está en los cielos.

Todas y cada una de las cosas contenidas en esta Declaración han obtenido el beneplácito de los Padres del Sacrosanto Concilio. Y Nos, en virtud de la potestad apostólica recibida de Cristo, juntamente con los Venerables Padres, las aprobamos, decretamos y establecemos en el Espíritu Santo, y mandamos que lo así decidido conciliarmente sea promulgado para la gloria de Dios.

Roma, en San Pedro, 28 de octubre de 1965.

Yo, PABLO, Obispo de la Iglesia católica.
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor Liliana Apolonio » Dom Jun 24, 2012 11:49 am

PRIMEROS AÑOS
Giovanni Battista Montini nació en el año 1897 en Concesio, una población de la provincia de Brescia, Lombardía. Fue el segundo de los tres hijos de Giorgio Montini, que era abogado, periodista, director de la Acción Católica y miembro del Parlamento de Italia, y de Giudetta Alghisi, perteneciente a una familia de la nobleza rural. Tuvo dos hermanos, uno médico, y el otro, abogado y político. Asistió a la escuela Cesare Arici, dirigida por jesuitas, que concluyó en 1916, Su educación fue interrumpida a menudo por episodios de enfermedad. Ese mismo año, ingresó al seminario de Brescia ordenándose sacerdote el 29 de mayo de 1920, celebró su primera Misa en Concesio en la Iglesia Madonna delle Grazie, que estaba cerca de la casa de sus padres. Concluyó sus estudios en Milán con un doctorado en Derecho Canónico ese mismo año. Más tarde estudió en la Pontificia Universidad Gregoriana, y en la Academia Pontificia Eclesiástica. En1922 a la edad de 25 años entró a la Secretaría de Estado de la Santa Sede
SU VIDA EN EL VATICANO
SU RELACIÓN CON PÍOXII
La única experiencia diplomática en el extranjero fue durante su estadía en la nunciatura de Varsovia, Polonia en 1923. Al igual que Achille Ratti antes que él, sentía fuertemente el enorme problema, no sólo se limitaba a Polonia, del excesivo nacionalismo.
"Esta forma de nacionalismo trata a los extranjeros como enemigos, especialmente a los extranjeros con los que uno tiene fronteras comunes. A continuación se busca la expansión de su propio país a expensas de los vecinos inmediatos. Las personas crecen con la sensación de estar encerrados. La paz se convierte en un compromiso transitorio entre las guerras".
Cuando fue llamado a Roma, se encontraba feliz de ello: "llega a la conclusión este episodio de mi vida, que me han proporcionado experiencias útiles aunque no siempre alegres". Más tarde, ya Papa, intentaría volver a Polonia en una peregrinación mariana, pero no le fue permitido por el gobierno comunista, una petición que luego no se le pudo negar al polaco Juan Pablo II.
Su capacidad de organización lo llevó a una carrera en la curia romana, la administración civil del papado.
• En 1931, el cardenal Eugenio Pacelli le nombró profesor de historia en la Academia Pontificia para diplomáticos.
• En 1937 fue nombrado Sustituto de Relaciones Ordinarias por el cardenal Pacelli, que era Secretario de Estado de Pío XI. Desde su estadía con Pío XI, adoptó el punto de vista de que el aprendizaje es un proceso de larga vida, y que la historia era el magister vitae, la profesora de la vida. . La elección de Pacelli como Papa en 1939, no fue una sorpresa. Por otro lado la relación entre Pío XII y el cardenal Montini era muy estrecha.


“Es cierto, mi servicio al Papa no se limitó a los asuntos políticos o extra-ordinarios de acuerdo con el lenguaje del Vaticano. La bondad del Papa Pío XII abrió para mí la oportunidad de examinar los pensamientos, incluso el alma de este gran pontífice. Podría citar muchos detalles de cómo Pío XII, siempre con medida y el discurso moderado, se escondía, más aún revelando una noble posición de gran fuerza y coraje sin miedo."

Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló, formó parte Departamento de Estado del Vaticano, fue el encargado de velar por los "asuntos comunes" de la Secretaría de Estado, en la que ocupaba gran parte de la mañana de cada día de trabajo. Por la tarde se trasladaba al tercer piso, dónde estaba la Oficina del Secretario Privado del Pontífice.
Durante los años de guerra, miles de cartas de todas partes del mundo llegaron a la mesa del Papa, la mayoría de ellos pidiendo la comprensión, la oración y la ayuda. Él fue encargado de formular todas las respuestas en el nombre de Pío XII, expresando su empatía y comprensión y prestando ayuda, cuando fuera posible. A petición del Papa, creó una oficina de información para los prisioneros de guerra y los refugiados, que en los años de su existencia, desde 1939 hasta 1947, recibió cerca de diez millones de solicitudes de información y produjo más de once millones de respuestas sobre las personas desaparecidas. Fue varias veces atacado por el gobierno de Benito Mussolini como ingerente en la política, pero cada vez se encontró con defensas de gran poder en el Vaticano. En 1944, Pío XII lo nombró y Montini junto al obispo Tardini Jefes del Departamento de Estado
Pío XII dijo:
"Su mente ricamente cultivada, su capacidad poco común para la reflexión y el estudio lo llevó a evitar todas las distracciones y relajaciones innecesarias. Quiso entrar de lleno en la historia de su propio tiempo afligido: con un profundo conocimiento, de que él mismo formaba parte de esa historia. Desea participar plenamente en él, para compartir sus sufrimientos en su propio corazón y alma."

A petición del Papa, junto con otros cardenales, creó la Pontificia Commissione di Assistenza, que ayudó a gran número de romanos y refugiados de todas partes con viviendas, asistencia alimentaria y material. Distribuía comida gratis. El Vaticano y la residencia papal de Castel Gandolfo se abrieron a los refugiados. Unos 15.000 personas vivían allí, solo apoyado con la ayuda de la Pontificia Commissione di Assistenza, también perteneció Iglesia Asilo, proporcionando protección a soldados aliados, que habían escapado de los campos de prisioneros del Eje; judíos, antifascistas, socialistas, comunistas, y después de la liberación de Roma, a soldados alemanes, partidarios y otras personas desplazadas. Después de la guerra y luego como Papa, convirtió la Pontificia Commissione di Assistenza, en la mayor organización católica italiana, Caritas Italiana.
En 1954, fue nombrado para el puesto de más alto rango en la iglesia italiana, el del arzobispo de Milán, que lo convirtió en presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. El Papa Pío XII lo presentó "como su regalo personal a Milán". Ambos tenían lágrimas en los ojos cuando se separaron. Fue consagrado en la Basílica de San Pedro por el decano del Colegio de Cardenales, ya que Pío XII se vio obligado a permanecer en cama debido a su enfermedad. El Papa sin embargo, pronunció su sermón sobre Giovanni Batista Montini desde su cama, por la radio, a los numerosos fieles reunidos en San Pedro el 12 de diciembre de 1954. El 6 de enero de 1955, tomó formalmente posesión de su catedral de Milán. Pío XII, quién siempre quiso ser un pastor y no un burócrata del Vaticano, concedió con mucho gusto ésta oportunidad, que se le había negado a sí mismo al obispo Montini, quien, después de un período de preparación, empezó a tomar cariño de su nueva tarea como arzobispo, reuniéndose con todos los grupos de fieles en Milán. Le gustaba tener reuniones con intelectuales, artistas y escritores.
LABOR COMO ARZOBISPO DE MILAN
En sus primeros meses como mostró gran interés en las condiciones de trabajo y cuestiones laborales, teniendo contacto personalmente con sindicatos, asociaciones y dando discursos relacionados con el tema. Creyendo que las iglesias son los únicos edificios no utilitarios en la sociedad moderna y un lugar necesario para el descanso espiritual, inició la construcción de más de 100 nuevas iglesias para el servicio y la contemplación.
Sus discursos públicos se notaron no sólo en Milán, sino también en Roma y en otros lugares. Algunos lo consideraban un liberal, cuando pidió a los laicos amar no sólo a los católicos, sino también a cismáticos, protestantes, anglicanos, los indiferentes, los musulmanes, paganos, ateos. Contrariamente a las enseñanzas del Papa León XIII (y más tarde Juan Pablo II y Benedicto XVI), que consideraban al clero anglicano desigual a la luz de su falta de sucesión apostólica, el arzobispo Montini simplemente ignoró por completo este aspecto durante una visita del clero anglicano a Milán en 1957y un posterior intercambio de cartas con el arzobispo de Canterbury, Geoffrey Fisher.

Angelo Roncalli y Montini eran amigos, pero cuando el primero, ya Papa, anunció un nuevo concilio ecuménico, el obispo Montini reaccionó con incredulidad: "Este muchacho no sabe, el nido de avispas que está despertando". Fue nombrado a la Comisión Preparatoria Central en 1961. Durante el Concilio, su amigo Juan XXIII le pidió que se mudara al Vaticano. Fue miembro de la Comisión de Asuntos Extraordinarios, pero no se dedicó tanto a los debates sobre los diversos temas que se trataban. Su asesor principal fue Monseñor Colombo, quien más tarde fue nombrado su sucesor en Milán. La Comisión fue eclipsada en gran medida por la insistencia de Juan XXIII, de que el Concilio debía completar todo su trabajo en una única sesión antes de la navidad de 1962, para el 400º aniversario del Concilio de Trento, una insistencia que también puede haber sido influida porque el Papa había sabido recientemente que tenía cáncer.
PROGRESISMO PASTORAL
El arzobispo Montini buscó nuevas formas de hacer la pastoral, reformándola. Utilizó su autoridad para asegurar que las reformas litúrgicas de Pío XII se llevaron a cabo a nivel local. Durante su período en Milán, era conocido como un miembro progresista de la jerarquía católica. Utilizó métodos innovadores para llegar a la gente de la ciudad más grande de Italia: carteles enormes anunciaban que 1.000 voces le hablarían entre el 10 y el 24 de noviembre de 1957. Más de 500 sacerdotes y numerosos obispos, cardenales y laicos pronunciaron 7.000 sermones en el período no sólo en las iglesias, sino en las fábricas, salas de reuniones, casas, patios, escuelas, oficinas, cuarteles, hospitales, hoteles y otros lugares, donde la gente se reunía. Su objetivo era la re-introducción de la fe a una ciudad sin mucha religión.
"Si solamente pudiéramos decir Padre nuestro y saber lo que esto significa, entonces podríamos entender la fe cristiana."
Reconoció que Europa Occidental se había convertido en un país unificado otra vez y no fue demasiado optimista sobre el resultado de esta empresa de gran envergadura. Pero a pesar de su dedicación a las personas que trabajan regularmente, fue también un hombre de letras, siendo su libro favorito, un clásico italiano: Los novios de Alessandro Manzoni, que para él, era casi un evangelio del cristianismo.
Pío XII lo convocó a Roma, en octubre de 1957, dónde hizo la presentación principal del Segundo Congreso Mundial del Apostolado Seglar. Anteriormente, como Pro-Secretario, había trabajado arduamente para unificar una organización mundial de laicos en 58 países, representando 42 organizaciones nacionales. Se los presentó a Pío XII en Roma en 1951. La segunda reunión en 1957 le dio una oportunidad para expresar el apostolado de los laicos en términos modernos:
"Apostolado significa amor. Debemos amar a todos, pero especialmente a aquellos que necesitan ayuda... Nos debe encantar nuestro tiempo, nuestra tecnología, nuestro arte, nuestros deportes, nuestro mundo."33

CARDENAL
Aunque era visto como papable para suceder a Pío XII, y aunque parece haber recibido algunos votos en el cónclave de 1958, no era miembro del Colegio cardenalicio y por lo tanto no era un candidato serio en ese cónclave. En aquella elección, el Patriarca de Venecia Angelo Roncalli fue elegido Papa y asumió el nombre de Juan XXIII. El 17 de noviembre de 1958, a menos de tres semanas después de su elección, L'Osservatore Romano anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales. Esta lista, era encabezada por el nombre de Montini, siendo elevado al cardenalato el 15 de diciembre de 1958, convirtiéndose en cardenal presbítero de Ss. Silvestro e Martino ai Monti. Juan XXIII lo nombró simultáneamente en varias congregaciones del Vaticano, dando lugar a muchas visitas suyas a Roma en los siguientes años.
Como cardenal, participaba en el gobierno de toda la Iglesia, lo que se tradujo en viajes a África(1962 dónde visitó Ghana, Sudán, Kenia, Congo, Rhodesia, Sudáfrica y Nigeria. Más tarde, él sería el primer Papa en visitar África. Después de su viaje, tuvo una audiencia privada con Juan XXIII, que se prolongó durante varias horas. En otros 15 viajes, visitó Brasil (1960) y Estados Unidos (1960), El cardenal pasaba sus vacaciones por lo general en la solitaria Abadía de Engelberg en Suiza.
PONTIFICADO
ELECCIÓN

El cardenal Montini fue visto generalmente como el más probable sucesor del papa Juan XXIII, a causa de su cercanía a él, y a Pío XII, por su experiencia pastoral y administrativa, y su visión y determinación. Juan, un recién llegado al Vaticano a los 77 años, se sintió muchas veces desbordado por la profesional Curia romana, en cambio él sabía mucho sobre su funcionamiento interno. A diferencia de los cardenales papables de Bolonia y Génova, él no se identificaba ni con la izquierda ni con la derecha, ni fue visto como un reformista radical. Además era visto como el más probable de continuar con el Concilio Vaticano II, ya que, sin resultados tangibles, había durado más de lo previsto por el Papa Juan, que tuvo una visión, pero no una agenda clara. Su retórica parece han tenido una nota de exceso de optimismo, una confianza en el progreso, que era característico de la década de 1960. Cuando Juan XXIII murió el 3 de junio de 1963, el cardenal Montini fue elegido para el papado en el cónclave siguiente y tomó el nombre de Pablo VI.
Según sus palabras, él sabía lo que venía. Escribió en su diario: "La posición es única. Me trae gran soledad. Yo era solitario antes, pero ahora mi soledad llega a ser completa e impresionante...". Pero no tenía miedo a la nueva soledad que se esperaba de él. Reconoció que sería inútil buscar ayuda fuera, o de confiar todo a los demás. Se veía tan solitario, con Dios. La comunicación con Él debía ser completa e inconmensurable.
Pablo VI acabó con gran parte del esplendor del papado. Fue el último Papa hasta la fecha en ser coronado, su sucesor el Papa Juan Pablo I sustituirá la coronación pontificia (que Pablo ya había modificado sustancialmente, pero que dejó como obligatoria en 1975 en su Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo), con una toma de posesión del Papa. Pablo VI donó su propia tiara papal, un regalo de su antigua archidiócesis de Milán, a la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington DC (en donde está en exhibición permanente en la cripta) como un regalo a los católicos estadounidenses. En 1968, con el motu proprio Pontificalis Domus, suspendió la mayor parte de las funciones ceremoniales de la antigua nobleza romana en la corte papal, con excepción de los Asistentes Príncipe al Trono Papal. También abolió la Guardia Palatina y la Guardia Noble, dejando a la Guardia Suiza como el único cuerpo militar en el Vaticano.
TÉRMINO CONCILIO VATICANO II
Pablo VI decidió continuar el Concilio Vaticano II (el derecho canónico establece que un concilio se suspende luego de la muerte de un Papa), correspondiéndole abrir la segunda sesión el 29 de septiembre de 1963, las siguientes sesiones y el inicio de la aplicación de sus decretos a partir del 7 de diciembre de 1965, cuando concluyó la cuarta y última sesión conciliar. Su pontificado, por tanto, estuvo marcado por la concreción del espíritu del Concilio en la renovación y modernización de la Iglesia católica y de sus enseñanzas. Frente a las interpretaciones en conflicto y las controversias, dirigió la puesta en práctica de sus objetivos de reforma, que incluía la mayor revisión a la Liturgia de la Iglesia jamás hecha, y la primera revisión importante desde el Concilio de Trento, que tuvo lugar 400 años antes del Concilio Vaticano II.
Orientación ecuménica
Durante el Concilio Vaticano II, los Padres del Concilio evitaban realizar declaraciones que pudieran herir a cristianos de otras confesiones. El cardenal Augustin Bea, el Presidente de la Secretaría de la Unidad Cristiana, había contado siempre con el pleno apoyo de Pablo VI en su intento de garantizar que el texto del Concilio fuera amistoso y abierto a la sensibilidad de Iglesias protestantes y ortodoxas, a quiénes había invitado a todas las sesiones a petición del Papa Juan XXIII. Bea también participó activamente en el asunto del Nosstra Aetate, que regulaba la relación de la Iglesia con la fe judía y miembros de otras religiones.
DIÁLOGO CON EL MUNDO
Después de su elección como Papa, Pablo VI se reunió primero con los sacerdotes su nueva diócesis. Les dijo que en Milán había comenzando un diálogo con el mundo moderno y les pidió que buscaran el contacto con todas las personas de todos los sectores sociales. Seis días después de su elección anunció que continuaría el Concilio Vaticano II y convocó a su reapertura para el29 de septiembre de 1963. En su discurso radial de reapertura, Pablo VI recordó la singularidad de sus predecesores, la fuerza de Pío XI, la sabiduría e inteligencia de Pío XII y el amor de Juan XXIII. Como sus "metas pontificias" se encontraban la continuación y finalización del Concilio Vaticano II, la reforma al Derecho canónico, y la búsqueda de la paz social y la justicia en el mundo. La unidad del cristianismo sería fundamental para sus actividades.
Pablo VI reabrió el Concilio Vaticano II el 29 de septiembre de 1963 Y fue concluido el 8 de diciembre de 1965, en la Fiesta de la Inmaculada Concepción.
Se produjeron por obra del Concilio
• Reformas en la Iglesia
• Sínodo de Obispos como una institución permanente de la Iglesia
• Reformas en la Curia por etapas
• Elecciones papales( sólo los cardenales menores a la edad de 80 años podrían participar en futuros cónclaves)
• Misa de Pablo VI (se aprobó el "Nuevo Orden de la Misa)
Estas reformas importantes no fueron bien recibidas por todos y en todos los países. La experimentación con la nueva misa por liturgistas, tales como el uso de la música pop/folk (en comparación con el canto gregoriano por el que abogó el Papa Pío X), junto con los cambios recurrentes en el orden de los santuarios, fue visto por algunos como vandalismo. En 2007, el Papa Benedicto XVI aclaró que la misa de Juan XXIII y la misa de Pablo VI son dos formas del mismo rito romano. La primera, que nunca había sido "jurídicamente derogada", era ahora una forma "extraordinaria del Rito Romano"; mientras que al segunda "obviamente es y permanece como la forma ordinaria de la liturgia eucarística".
RELACIONES Y DIÁLOGOS
Para Pablo VI, un diálogo con toda la humanidad no era esencial como un objetivo, sino como un medio para encontrar la verdad. El diálogo según Pablo VI, se basa en la plena igualdad de todos los participantes. Esta igualdad se basa en la búsqueda común de la verdad.
Pablo VI dijo referente a esto:
"Aquellos que tienen la verdad, están en una posición de no tenerlo, porque se ven obligados a buscar todos los días de una manera más profunda y más perfecta. Los que no la tienen, pero buscan con todo su corazón, ya la han encontrado."
• En 1964, Pablo VI creó el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.
• En 1971, creó una oficina papal para el desarrollo económico y la asistencia catastrófica.
• Para fomentar lazos comunes con todas las personas de buena voluntad, decretó un día de paz anual que se celebraría el primer día de cada año de enero.
• Tratando de mejorar la condición de los cristianos detrás de la Cortina de Hierro, participó en un diálogo con las autoridades comunistas varias veces, recibiendo al ministro de Asuntos Exteriores Andrei Gromyko y al presidente de la Unión Soviética Nikolai Podgorny. La situación de la Iglesia en Polonia, Hungría y Rumania, mejoró considerablemente durante su pontificado.
• El 7 de mayo de 1964, Pablo VI convocó la Misa con artistas en la Capilla Sixtina. En su discurso al final, subrayó la íntima vinculación entre arte y religión, y ofreció a los artistas una alianza de amistad.

VIAJES POR EL MUNDO
El Papa Pablo VI se convirtió en el primer Papa en visitar los cinco continentes, y fue el Papa más viajero de la historia hasta ese momento, ganándose el apodo de " El Papa Peregrino". Con sus viajes, abrió nuevas vías para el papado, que fueron continuadas por sus sucesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI.
• Viajó a Tierra Santa en 1964, donde se reunió con el Patriarca de Constantinopla Atenágoras I, logrando en 1965 la revocación de los decretos de excomunión mutua lanzados en 1054 y que habían dado lugar al Cisma de Oriente y Occidente.
• Entre sus otros viajes se cuentan su participación a los Congresos Eucarísticos en Bombay, India
• Bogotá, Colombia.
• Cincuenta años después de la primera aparición, viajó a Fátima en 1967.
• En 1969, realizó una visita pastoral a África.
• El 27 de noviembre de 1970, durante su viaje a Filipinas, fue el blanco de un intento de asesinato.
• En octubre de 1965, durante su primera visita a los Estados Unidos, abogó por la paz ante las Naciones Unidas, debido principalmente a la intensificación de la Guerra de Vietman durante la presidencia de Lyndon B. Johnson:
"Nuestra breve visita nos ha dado un gran honor; el de proclamar al mundo entero, desde la Sede de las Naciones Unidas, Paz! Nunca olvidaré esta hora extraordinaria. Tampoco podemos llevar a un término más apropiado que el expresar el deseo de que esta sede central de las relaciones humanas para la paz civil del mundo, sea siempre consciente y digna de este gran privilegio."60
"No más guerra, nunca más guerra. Paz, es la paz que deben guiar los destinos del pueblo y de toda la humanidad."
Pablo VI envió a uno de los 73 Mensajes de Buena Voluntad del Apolo 11 de la NASA para el histórico aterrizaje lunar. Actualmente el mensaje todavía descansa en la superficie lunar. Tiene escritos el Salmo 8 y el mensaje del Papa: "A la gloria del nombre de Dios, que da tanto poder a los hombres, que ardientemente ora por este maravilloso comienzo".
NUEVA DIPLOMACIA
Al igual que Pío XII, Pablo VI puso mucho énfasis en el diálogo con todas las naciones del mundo mediante el establecimiento de relaciones diplomáticas. El número de embajadas extranjeras acreditadas en el Vaticano se duplicó durante su pontificado. Esto fue un reflejo de un nuevo entendimiento entre la Iglesia y el Estado, que había sido formulado por primera vez por Pío XI y Pío XII, pero decretado luego por el Concilio Vaticano II.
TEOLOGÍA
MARIOLOGÍA
Pablo VI hizo importantes contribuciones a la mariología durante su pontificado. Él trató de presentar las enseñanzas marianas de la Iglesia en vista de su nueva orientación ecuménica. En el discurso inaugural de su encíclica Ecclesiam Suam, el Papa llamó a María como el ideal de la perfección cristiana. Él se refiere a "la devoción a la Madre de Dios como de suma importancia en la vida viviente del Evangelio".
ENCÍCLICAS
• La encíclica Mense Maio del 29 de abril de 1965, se centró en la Virgen María, a la que tradicionalmente el mes de mayo se le dedica como la Madre de Dios. Pablo VI escribió que María es razón para ser considerada como el camino por el cuál las personas van a Cristo. Por lo tanto, la persona que se encuentra con María no puede dejar de encontrarse con Cristo.
• Ecclesiam Suam fue dada a conocer en la Basílica de San Pedro, el 6 de agosto de 1964, durante su segundo año en el pontificado. Se considera un documento importante, la identificación de la Iglesia Católica con el Cuerpo de Cristo.. Pablo VI hizo un llamamiento a "todos los hombres de buena voluntad" y discutieron los diálogos necesarios dentro de la Iglesia, y entre las Iglesias y elateísmo.
• Mysterium Fidei. Fue publicada el 3 de septiembre de 1965, sobre el misterio de la fe. Se opuso a las nociones relativistas que le han dado a la eucaristía sólo un carácter simbólico. La Iglesia, según Pablo VI, no tiene motivos para abandonar el depósito de la fe en un asunto tan vital.
• Sacerdotalis Caelibatus (del latín, "De los sacerdotes célibes"), fue promulgada el 24 de junio de 1967. Defiende la tradición católica del celibato sacerdotal. Esta encíclica fue escrita a raíz del Concilio Vaticano II, cuando la Iglesia Católica fue cuestionada y muchas de las prácticas antiguas fueron sometidas a revisión. El celibato sacerdotal se considera una disciplina en lugar de un dogma.El Papa reafirma la disciplina como una práctica de especial importancia en la Iglesia Católica. La encíclica Sacerdotalis Caelibatus confirma la tradicional enseñanza de la Iglesia, que el celibato es un estado ideal y sigue siendo obligatorio para los sacerdotes católicos
• Populorum Progressio, publicada el 26 de marzo de 1967, trató el tema del "desarrollo de los pueblos" y que la economía del mundo debía servir a la humanidad y no sólo a unos pocos. Además, la Populorum Progressio opina que la paz real en el mundo está condicionada a la justicia. Rechazó las nociones para instigar la revolución y la fuerza para cambiar las condiciones económicas.
• De sus ocho encíclicas, las más conocida es la Humanae Vitae, publicada el 25 de julio de 1968. En esta encíclica se reafirmó el punto de vista tradicional de la Iglesia católica sobre el matrimonio y las relaciones conyugales y la condena permanente del control de la natalidad artificial. Hubo dos comisiones papales y numerosos expertos independientes que investigaron los últimos avances de la ciencia y la medicina sobre la cuestión del control de la natalidad. Para el Papa, las relaciones conyugales constituyen una unión de la pareja amorosa con un Dios amoroso. Por esta razón, enseña en la encíclica que la transmisión de la vida humana es un papel más serio en el que las personas casadas colaboran libre y responsablemente con el Dios Creador. Esta alianza divinano permite decisiones humanas arbitrarias, que pueden limitar la providencia divina. La razón de esto, según Pablo VI, es que el amor conyugal tiene su origen en Dios, que «es amor». Desde esta dignidad básica, define su posición: "El amor es total, esa singular forma de amistad personal en la que marido y mujer comparten generosamente todo, sin permitir excepciones no-razonables y no pensando únicamente en su propia conveniencia. Quién realmente ama a su pareja, ama no sólo por lo que recibe, sino porque ama a la pareja, por el propio bien de ésta, para poder enriquecer al otro con el don de sí mismo."
CONSISTORIOS
Pablo VI celebró seis consistorios entre 1965 y 1977, en los cuáles se promovieron 143 hombres al cardenalato. Éstos se llevaron a cabo el 22 de febrero de 1965 (27 cardenales), el 26 de juniode 1967 (27 cardenales), el 28 de abril de 1969 (34 cardenales), el 5 de marzo de 1973 (30 cardenales), el 24 de mayo de 1976 (20 cardenales) y el 27 de junio de 1977 (4 cardenales).
Incluyendo al Papa Benedicto XVI, todos los sucesores de Pablo VI fueron creados cardenales por él. Su inmediato sucesor Albino Luciani, quien tomó el nombre de Juan Pablo I, fue creado cardenal en el consistorio del 5 de marzo de 1973; Karol Wojtyla fue creado cardenal en el consistorio del 26 de junio de 1967; y Joseph Ratzinger fue creado cardenal en el consistorio del 27 de junio de 1977, que incluía también a Bernardin Gantin de Benin, África. Éste se convirtió en el último de los consistorios de Pablo VI antes de su muerte en agosto de 1978.
Con los seis consistorios, Pablo VI, continuó la política de internacionalización iniciada por Pío XII en 1946, y continuada por Juan XXIII. En su consistorio de 1976, cinco de los veinte cardenales procedían de África, uno de ellos hijo de un jefe de una tribu que tenía cincuenta esposas. Varios prominentes latinoamericanos como Eduardo Francisco Pironio de Argentina; Eugênio de Araújo Sales y Aloisio Lorscheider de Brasil fueron también elevados por él. Hubo voces dentro de la Iglesia en ese momento, que el período europeo de la Iglesia estaba llegando a su fin, una opinión compartida por el cardenal británico Basil Hume. Al mismo tiempo, los miembros del Colegio cardenalicio perdieron parte de sus influencias anteriores, después de que Pablo VI decretara, que no sólo los cardenales, sino también los obispos podían participar en las comisiones de la Curia Romana. El límite de edad de 80 años impuesto por Pablo VI, el en cerca de un 100% del número de cardenales, y la reforma a la vestimenta real de los "Príncipes de la Iglesia" contribuyó a una percepción orientada al servicio de los cardenales en su pontificado. El mayor número de cardenales del Tercer Mundo y el énfasis del Papa sobre cuestiones relacionadas fue, sin embargo, bien recibido por muchos en Europa Occidental.
ÚLTIMOS AÑOS Y MUERTE
El 16 de marzo de 1978, su amigo de juventud Aldo Moro, un político demócrata cristiano, fue secuestrado por las Brigadas Rojas, que mantuvieron al Papa en suspenso durante 55 días. El 20 de abril, Moro apeló directamente al Papa para intervenir, de la misma manera que Pío XII lo había hecho en el caso del profesor Giuliano Vassalli. A sus ochenta años de edad, el Papa escribió una carta a las Brigadas Rojas:
"No tengo ningún mandato para hablar con usted, y no estoy sujeto a ningún interés privado en lo que respecta. Pero le quiero como a un miembro de la gran familia humana, como un amigo de la época de estudiante y -por un título muy especial- como a un hermano en la fe y como un hijo de la Iglesia de Cristo. Hago un llamamiento que ustedes ciertamente no ignorarán;... de rodillas se los ruego, liberen a Aldo Moro, simplemente, sin condiciones, no tanto por mi humilde y bien intencionada intercesión, pero debido a que comparto con usted la común dignidad de un hermano en la humanidad ... Hombres de las Brigadas Rojas, me dejan, el intérprete de las voces de muchos de nuestros conciudadanos, la esperanza de que en sus sentimientos de corazón, que la humanidad triunfará. En la oración, y siempre amándolos, espero prueba de ello
Paulus PP VI."77
Algunos integrantes del gobierno italiano acusaron al anciano Papa de haber tratado muy amablemente a las Brigadas Rojas. El Papa continuó buscando formas de pagar el rescate por Moro pero fue en vano. El 9 de mayo, el cuerpo acribillado a balas de Aldo Moro fue encontrado en un coche en Roma. Visiblemente afectado y conmovido, luego presidió su funeral en San Juan de Letrán.
Muerte del Papa
Pablo VI dejó el Vaticano, el 14 de julio de 1978, para ir a la residencia papal de Castel Gandolfo, visitando en su camino la tumba del cardenal Giuseppe Pizzardo, que lo había hecho ingresar al Vaticano de medio siglo antes. Aunque se encontraba enfermo, estuvo de acuerdo en reunirse con el nuevo presidente italiano Sandro Pertini durante más de dos horas. Por la noche vio una película del Oeste en televisión, feliz sólo cuando vio "los caballos, los animales más hermosos que Dios había creado". Tenía problemas respiratorios y necesitaba oxígeno. Al día siguiente, domingo, en la Fiesta de la Transfiguración, se encontraba cansado, pero quería rezar el Ángelus. No fue capaz, ni pudo permitirse hacerlo, y se mantuvo en cama, aumentando su fiebre.
Desde su cama, participó en la misa del domingo a las 6 de la tarde, comulgando. Después de ello, el Papa sufrió un infarto masivo de miocardio, después de lo cuál continuó luchando por su vida durante tres horas. El 6 de agosto de 1978, a las 21:41, el Papa Pablo VI murió en Castel Gandolfo.
Pablo VI fue enterrado bajo el suelo de la Basílica de San Pedro con los otros papas. En su testamento, pidió ser enterrado en "tierra verdadera" y por lo tanto, no tiene un sarcófago decorado, sólo una tumba en el suelo.
El proceso diocesano de beatificación del Siervo de Dios Pablo VI comenzó el 11 de mayo de 1993 por el Papa Juan Pablo II. El título de Siervo de Dios es el primero de los cuatro pasos hacia la posible canonización.
Liliana Apolonio
 
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Dom Jun 24, 2012 12:38 pm

S.S. Pablo VI

http://www.youtube.com/watch?v=ZCKkyutqy-E

La vida del Papa Montini.
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Dom Jun 24, 2012 1:36 pm

Humanae vitae
Carta Encíclica de S. S. Paulo VI sobre la regulación de la natalidad, 25 de Julio de 1968
A los Venerables Hermanos los Patriarcas, Arzobispos, Obispos y demás Ordinarios de lugar en paz y comunión con la Sede Apostólica al Clero y a los fieles del orbe católico y a todos los hombres de buena voluntad.

Venerables hermanos y amados hijos
La transmisión de la vida
1. El gravísimo deber de transmitir la vida humana ha sido siempre para los esposos, colaboradores libres y responsables de Dios Creador, fuente de grandes alegrías aunque algunas veces acompañadas de no pocas dificultades y angustias.

I.- Nuevos aspectos del problema y competencia del magisterio
Nuevo enfoque del problema
Competencia del Magisterio


2. Los cambios que se han producido son, en efecto, notables y de diversa índole. ... las condiciones de trabajo y de habitación y las múltiples exigencias que van aumentando en el campo económico y en el de la educación, con frecuencia hacen hoy difícil el mantenimiento adecuado de un número elevado de hijos.... el hombre ha llevado a cabo progresos estupendos en el dominio y en la organización racional de las fuerzas de la naturaleza, de modo que tiende a extender ese dominio a su mismo ser global: al cuerpo, a la vida psíquica, a la vida social y hasta las leyes que regulan la transmisión de la vida.

3. El nuevo estado de cosas hace plantear nuevas preguntas.
... ¿no se podría admitir que la finalidad procreadora pertenezca al conjunto de la vida conyugal más bien que a cada uno de los actos? Se pregunta también si, dado el creciente sentido de responsabilidad del hombre moderno, no haya llegado el momento de someter a su razón y a su voluntad, más que a los ritmos biológicos de su organismo, la tarea de regular la natalidad.

Competencia del Magisterio
4.-
Estas cuestiones exigían del Magisterio de la Iglesia una nueva y profunda reflexión acerca de los principios de la doctrina moral del matrimonio, doctrina fundada sobre la ley natural, iluminada y enriquecida por la Revelación divina.

Ningún fiel querrá negar que corresponda al Magisterio de la Iglesia el interpretar también la ley moral natural... sino también de la natural, expresión de la voluntad de Dios, cuyo cumplimiento fiel es igualmente necesario para salvarse .
... sobre la naturaleza del matrimonio como sobre el recto uso de los derechos conyugales y sobre las obligaciones de los esposos

Estudios especiales
5. La conciencia de esa misma misión nos indujo a confirmar y a ampliar la Comisión de Estudio que nuestro Predecesor Juan XXIII, de f. m., había instituido en el mes de marzo del año 1963...

6. ...habiendo examinado atentamente la documentación que se Nos presentó y después de madura reflexión y de asiduas plegarias, queremos ahora, en virtud del mandato que Cristo Nos confió, dar Nuestra respuesta a estas graves cuestiones.

II. Principios doctrinales
Una visión global del hombre

7. El problema de la natalidad, como cualquier otro referente a la vida humana, hay que considerarlo, por encima de las perspectivas parciales de orden biológico o psicológico, demográfico o sociológico, a la luz de una visión integral del hombre y de su vocación, no sólo natural y terrena sino también sobrenatural y eterna. Y puesto que, en el tentativo de justificar los métodos artificiales del control de los nacimientos, muchos han apelado a las exigencias del amor conyugal y de una "paternidad responsable", conviene precisar bien el verdadero concepto de estas dos grandes realidades de la vida matrimonial, remitiéndonos sobre todo a cuanto ha declarado, a este respecto, en forma altamente autorizada, el Concilio Vaticano II en la Constitución pastoral Gaudium et Spes.

El amor conyugal
8. La verdadera naturaleza y nobleza del amor conyugal se revelan cuando éste es considerado en su fuente suprema, Dios, que es Amor 6 , "el Padre de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra" 7 .

El matrimonio no es, por tanto, efecto de la casualidad o producto de la evolución de fuerzas naturales inconscientes; es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio de amor. Los esposos, mediante su recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus seres en orden a un mutuo perfeccionamiento personal, para colaborar con Dios en la generación y en la educación de nuevas vidas. En los bautizados el matrimonio reviste, además, la dignidad de signo sacramental de la gracia, en cuanto representa la unión de Cristo y de la Iglesia.

Sus características
9.
Bajo esta luz aparecen claramente las notas y las exigencias características del amor conyugal, siendo de suma importancia tener una idea exacta de ellas.

Es, ante todo, un amor plenamente humano, sensible y espiritual al mismo tiempo.

... los esposos comparten generosamente todo, sin reservas indebidas o cálculos egoístas. Quien ama de verdad a su propio consorte, no lo ama sólo por lo que de él recibe sino por sí mismo, gozoso de poderlo enriquecer con el don de sí.

Es un amor fiel y exclusivo hasta la muerte. Así lo conciben el esposo y la esposa el día en que asumen libremente y con plena conciencia el empeño del vínculo matrimonial. Fidelidad que a veces puede resultar difícil pero que siempre es posible, noble y meritoria; nadie puede negarlo. El ejemplo de numerosos esposos a través de los siglos demuestra que la fidelidad no sólo es connatural al matrimonio sino también manantial de felicidad profunda y duradera.
... "El matrimonio y el amor conyugal están ordenados por su propia naturaleza a la procreación y educación de la prole. Los hijos son, sin duda, el don más excelente del matrimonio y contribuyen sobremanera al bien de los propios padres"
La paternidad responsable

10. Por ello el amor conyugal exige a los esposos una conciencia de su misión de "paternidad responsable" sobre la que hoy tanto se insiste con razón y que hay que comprender exactamente. Hay que considerarla bajo diversos aspectos legítimos y relacionados entre sí.

En relación con los procesos biológicos, paternidad responsable significa conocimiento y respeto de sus funciones; la inteligencia descubre, en el poder de dar la vida, leyes biológicas que forman parte de la persona humana.

En relación con las tendencias del instinto y de las pasiones, la paternidad responsable comporta el dominio necesario que sobre aquellas han de ejercer la razón y la voluntad.

En relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, la paternidad responsable se pone en práctica ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa ya sea con la decisión, tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido.


La paternidad responsable comporta sobre todo una vinculación más profunda con el orden moral objetivo, establecido por Dios, cuyo fiel intérprete es la recta conciencia. El ejercicio responsable de la paternidad exige, por tanto, que los cónyuges reconozcan plenamente sus propios deberes para con Dios, para consigo mismo, para con la familia y la sociedad, en una justa jerarquía de valores.


En la misión de transmitir la vida, los esposos no quedan por tanto libres para proceder arbitrariamente, como si ellos pudiesen determinar de manera completamente autónoma los caminos lícitos a seguir, sino que deben conformar su conducta a la intención creadora de Dios, manifestada en la misma naturaleza del matrimonio y de sus actos y constantemente enseñada por la Iglesia.

Respetar la naturaleza y la finalidad del acto matrimonial
11.
Estos actos, con los cuales los esposos se unen en casta intimidad, y a través de los cuales se transmite la vida humana, son, como ha recordado el Concilio, "honestos y dignos" ... Dios ha dispuesto con sabiduría leyes y ritmos naturales de fecundidad que por sí mismos distancian los nacimientos. La Iglesia, sin embargo, al exigir que los hombres observen las normas de la ley natural interpretada por su constante doctrina, enseña que cualquier acto matrimonial (quilibet matrimonii usus) debe quedar abierto a la transmisión de la vida.

Inseparables los dos aspectos: Unión y procreación
12.
Esta doctrina, muchas veces expuesta por el Magisterio, está fundada sobre la inseparable conexión que Dios ha querido y que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y el significado procreador. Efectivamente, el acto conyugal, por su íntima estructura, mientras une profundamente a los esposos, los hace aptos para la generación de nuevas vidas, según las leyes inscritas en el ser mismo del hombre y de la mujer.

Fidelidad al plan de Dios
13.
Justamente se hace notar que un acto conyugal impuesto al cónyuge sin considerar su condición actual y sus legítimos deseos, no es un verdadero acto de amor; y prescinde por tanto de una exigencia del recto orden moral en las relaciones entre los esposos... Dios Creador, según particulares leyes, ha puesto en él, está en contradicción con el designio constitutivo del matrimonio y con la voluntad del Autor de la vida. "La vida humana es sagrada, recordaba Juan XXIII; desde su comienzo, compromete directamente la acción creadora de Dios"

Vías ilícitas para la regulación de los nacimientos
14
. En conformidad con estos principios fundamentales de la visión humana y cristiana del matrimonio, debemos una vez más declarar que hay que excluir absolutamente, como vía lícita para la regulación de los nacimientos, la interrupción directa del proceso generador ya iniciado, y sobre todo el aborto directamente querido y procurado, aunque sea por razones terapéuticas.

Licitud de los medios terapéuticos
15.
La Iglesia, en cambio, no retiene de ningún modo ilícito el uso de los medios terapéuticos verdaderamente necesarios para curar enfermedades del organismo, a pesar de que se siguiese un impedimento, aun previsto, para la procreación, con tal de que ese impedimento no sea, por cualquier motivo, directamente querido 19 .

Licitud del recurso a los periodos infecundos
16.
Algunos se preguntan: actualmente, ¿no es quizás racional recurrir en muchas circunstancias al control artificial de los nacimientos, si con ello se obtienen la armonía y la tranquilidad de la familia y mejores condiciones para la educación de los hijos ya nacidos? A esta pregunta hay que responder con claridad: la Iglesia es la primera en elogiar y en recomendar la intervención de la inteligencia en una obra que tan de cerca asocia la creatura racional a su Creador, pero afirma que esto debe hacerse respetando el orden establecido por Dios.

La Iglesia es coherente consigo misma cuando juzga lícito el recurso a los periodos infecundos, mientras condena siempre como ilícito el uso de medios directamente contrarios a la fecundación, aunque se haga por razones aparentemente honestas y serias. En realidad, entre ambos casos existe una diferencia esencial: en el primero los cónyuges se sirven legítimamente de una disposición natural; en el segundo impiden el desarrollo de los procesos naturales. Es verdad que tanto en uno como en otro caso, los cónyuges están de acuerdo en la voluntad positiva de evitar la prole por razones plausibles, buscando la seguridad de que no se seguirá; pero es igualmente verdad que solamente en el primer caso renuncian conscientemente al uso del matrimonio en los periodos fecundos cuando por justos motivos la procreación no es deseable, y hacen uso después en los periodos agenésicos para manifestarse el afecto y para salvaguardar la mutua fidelidad. Obrando así ellos dan prueba de amor verdadero e integralmente honesto.

Graves consecuencias de los métodos de regulación artificial de la natalidad
17.
Los hombres rectos podrán convencerse todavía de la consistencia de la doctrina de la Iglesia en este campo si reflexionan sobre las consecuencias de los métodos de la regulación artificial de la natalidad. Consideren, antes que nada, el camino fácil y amplio que se abriría a la infidelidad conyugal y a la degradación general de la moralidad. No se necesita mucha experiencia para conocer la debilidad humana y para comprender que los hombres, especialmente los jóvenes, tan vulnerables en este punto tienen necesidad de aliento para ser fieles a la ley moral y no se les debe ofrecer cualquier medio fácil para burlar su observancia. Podría también temerse que el hombre, habituándose al uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibrio físico y psicológico, llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoístico y no como a compañera, respetada y amada.

Reflexiónese también sobre el arma peligrosa que de este modo se llegaría a poner en las manos de Autoridades Públicas despreocupadas de las exigencias morales. ¿Quién podría reprochar a un Gobierno el aplicar a la solución de los problemas de la colectividad lo que hubiera sido reconocido lícito a los cónyuges para la solución de un problema familiar? ¿Quién impediría a los Gobernantes favorecer y hasta imponer a sus pueblos, si lo consideraran necesario, el método anticonceptivo que ellos juzgaren más eficaz? En tal modo los hombres, queriendo evitar las dificultades individuales, familiares o sociales que se encuentran en el cumplimiento de la ley divina, llegarían a dejar a merced de la intervención de las Autoridades Públicas el sector más personal y más reservado de la intimidad conyugal.

La Iglesia, garantía de los auténticos valores humanos
18.
Se puede prever que estas enseñanzas no serán quizá fácilmente aceptadas por todos: son demasiadas las voces -ampliadas por los modernos medios de propaganda- que están en contraste con la Iglesia. A decir verdad, ésta no se maravilla de ser, a semejanza de su divino Fundador, "signo de contradicción", pero no deja por esto de proclamar con humilde firmeza toda la ley moral, natural y evangélica. La Iglesia no ha sido la autora de éstas, ni puede por tanto ser su árbitro, sino solamente su depositaria e intérprete, sin poder jamás declarar lícito lo que no lo es por su íntima e inmutable oposición al verdadero bien del hombre.

Al defender la moral conyugal en su integridad, la Iglesia sabe que contribuye a la instauración de una civilización verdaderamente humana; ella compromete al hombre a no abdicar la propia responsabilidad para someterse a los medios técnicos; defiende con esto mismo la dignidad de los cónyuges. Fiel a las enseñanzas y al ejemplo del Salvador, ella se demuestra amiga sincera y desinteresada de los hombres a quienes quiere ayudar, ya desde su camino terreno, "a participar como hijos a la vida del Dios vivo, Padre de todos los hombres".

III. Directivas pastorales
La Iglesia Madre y Maestra
19.
Nuestra Palabra no sería expresión adecuada del pensamiento y de las solicitudes de la Iglesia, Madre y Maestra de todas las gentes, si, después de haber invitado a los hombres a observar y a respetar la ley divina referente al matrimonio, no les confortase en el camino de una honesta regulación de la natalidad, aun en medio de las difíciles condiciones que hoy afligen a las familias y a los pueblos. La Iglesia, efectivamente, no puede tener otra actitud para con los hombres que la del Redentor: conoce su debilidad, tiene compasión de las muchedumbres, acoge a los pecadores, pero no puede renunciar a enseñar la ley que en realidad es la propia de una vida humana llevada a su verdad originaria y conducida por el Espíritu de Dios.

Posibilidad de observar la ley divina
La doctrina de la Iglesia en materia de regulación de la natalidad, promulgadora de la ley divina, aparecerá fácilmente a los ojos de muchos difícil e incluso imposible en la práctica. Y en verdad que, como todas las grandes y beneficiosas realidades, exige un serio empeño y muchos esfuerzos de orden familiar, individual y social. Más aun, no sería posible actuarla sin la ayuda de Dios, que sostiene y fortalece la buena voluntad de los hombres. Pero a todo aquel que reflexione seriamente, no puede menos de aparecer que tales esfuerzos ennoblecen al hombre y benefician la comunidad humana.
Dominio de sí mismo

21. Una práctica honesta de la regulación de la natalidad exige sobre todo a los esposos adquirir y poseer sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia, y también una tendencia a procurarse un perfecto dominio de sí mismos. El dominio del instinto, mediante la razón y la voluntad libre, impone sin ningún género de duda una ascética, para que las manifestaciones afectivas de la vida conyugal estén en conformidad con el orden recto y particularmente para observar la continencia periódica. Esta disciplina, propia de la pureza de los esposos, lejos de perjudicar el amor conyugal, le confiere un valor humano más sublime. Exige un esfuerzo continuo, pero, en virtud de su influjo beneficioso, los cónyuges desarrollan íntegramente su personalidad, enriqueciéndose de valores espirituales: aportando a la vida familiar frutos de serenidad y de paz y facilitando la solución de otros problemas; favoreciendo la atención hacia el otro cónyuge; ayudando a superar el egoísmo, enemigo del verdadero amor, y enraizando más su sentido de responsabilidad. Los padres adquieren así la capacidad de un influjo más profundo y eficaz para educar a los hijos; los niños y los jóvenes crecen en la justa estima de los valores humanos y en el desarrollo sereno y armónico de sus facultades espirituales y sensibles.

Crear un ambiente favorable a la castidad
22.
Nos queremos en esta ocasión llamar la atención de los educadores y de todos aquellos que tienen incumbencia de responsabilidad en orden al bien común de la convivencia humana, sobre la necesidad de crear un clima favorable a la educación de la castidad, es decir, al triunfo de la libertad sobre el libertinaje, mediante el respeto del orden moral.

Todo lo que en los medios modernos de comunicación social conduce a la excitación de los sentidos, al desenfreno de las costumbres, como cualquier forma de pornografía y de espectáculos licenciosos, debe suscitar la franca y unánime reacción de todas las personas, solícitas del progreso de la civilización y de la defensa de los supremos bienes del espíritu humano. En vano se trataría de buscar justificación a estas depravaciones con el pretexto de exigencias artísticas o científicas 25 , o aduciendo como argumento la libertad concedida en este campo por las Autoridades Públicas.

Llamamiento a las Autoridades públicas
23.
Nos decimos a los Gobernantes, que son los primeros responsables del bien común y que tanto pueden hacer para salvaguardar las costumbres morales: no permitáis que se degrade la moralidad de vuestros pueblos; no aceptéis que se introduzcan legalmente en la célula fundamental, que es la familia, prácticas contrarias a la ley natural y divina. Es otro el camino por el cual los Poderes Públicos pueden y deben contribuir a la solución del problema demográfico: el de una cuidadosa política familiar y de una sabia educación de los pueblos, que respete la ley moral y la libertad de los ciudadanos.

...Sus legítimas preocupaciones hemos dedicado Nuestra Encíclica Populorum Progressio. Y con Nuestro Predecesor, Juan XXIII, seguimos diciendo: "Estas dificultades no se superan con el recurso a métodos y medios que son indignos del hombre y cuya explicación está sólo en una concepción estrechamente materialística del hombre mismo y de su vida. La verdadera solución solamente se halla en el desarrollo económico y en el progreso social, que respeten y promuevan los verdaderos valores humanos, individuales y sociales" . Tampoco se podría hacer responsable, sin grave injusticia, a la Divina Providencia de lo que por el contrario dependería de una menor sagacidad de gobierno, de un escaso sentido de la justicia social, de un monopolio egoísta o también de la indolencia reprobable en afrontar los esfuerzos y sacrificios necesarios para asegurar la elevación del nivel de vida de un pueblo y de todos sus hijos. Que todos los Poderes responsables -como ya algunos lo vienen haciendo laudablemente- reaviven generosamente los propios esfuerzos, y que no cese de extenderse el mutuo apoyo entre todos los miembros de la familia humana: es un campo inmenso el que se abre de este modo a la actividad de las grandes organizaciones internacionales.

A los hombres de ciencia
24.
Queremos ahora alentar a los hombres de ciencia, los cuales "pueden contribuir notablemente al bien del matrimonio y de la familia y a la paz de las conciencias si, uniendo sus estudios, se proponen aclarar más profundamente las diversas condiciones favorables a una honesta regulación de la procreación humana" De este modo los científicos, y en especial los católicos, contribuirán a demostrar con los hechos que, como enseña la Iglesia, "no puede haber verdadera contradicción entre las leyes divinas que regulan la transmisión de la vida y aquellas que favorecen un auténtico amor conyugal" .

A los esposos cristianos
25.
Nuestra palabra se dirige ahora más directamente a Nuestros hijos, en particular a los llamados por Dios a servirlo en el matrimonio. La Iglesia, al mismo tiempo que enseña las exigencias imprescriptibles de la ley divina, anuncia la salvación y abre con los sacramentos los caminos de la gracia, la cual hace del hombre una nueva criatura, capaz de corresponder en el amor y en la verdadera libertad al designio de su Creador y Salvador, y de encontrar suave el yugo de Cristo.

Los esposos cristianos, deben recordar que su vocación cristiana, iniciada en el bautismo, se ha especificado y fortalecido ulteriormente con el Sacramento del Matrimonio. Por lo mismo los cónyuges son corroborados y como consagrados para cumplir fielmente los propios deberes, para realizar su vocación hasta la perfección y para dar un testimonio, propio de ellos, delante del mundo. A ellos ha confiado el Señor la misión de hacer visible ante los hombres la santidad y la suavidad de la ley que une el amor mutuo de los esposos con su cooperación al amor de Dios, autor de la vida humana.

"la puerta es estrecha y angosta la senda que lleva a la vida" .

.. los esposos los necesarios esfuerzos, apoyados por la fe y por la esperanza que "no engaña porque el amor de Dios ha sido difundido en nuestros corazones junto con el Espíritu Santo que nos ha sido dado" .., descrita por el Apóstol: "Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia (...). Los maridos deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo. Amar a la esposa ¿no es acaso amarse a sí mismo? Nadie ha odiado jamás su propia carne, sino que la nutre y la cuida, como Cristo a su Iglesia (...). Este misterio es grande, pero entendido de Cristo y la Iglesia. Por lo que se refiere a vosotros, cada uno en particular ame a su esposa como a sí mismo y la mujer respete a su propio marido" .

Apostolado entre los hogares
26
.Entre los frutos logrados con un generoso esfuerzo de fidelidad a la ley divina, uno de los más preciosos es que los cónyuges no rara vez sienten el deseo de comunicar a los demás su experiencia. ... los mismos esposos se convierten en guía de otros esposos.

A los médicos y al personal sanitario
27.
... los médicos y a los miembros del personal de sanidad, quienes en el ejercicio de su profesión sienten entrañablemente las superiores exigencias de su vocación cristiana, por encima de todo interés humano... las soluciones inspiradas en la fe y en la recta razón, y se esfuercen en fomentar la convicción y el respeto de las mismas en su ambiente. Consideren también como propio deber profesional el procurarse toda la ciencia necesaria en este aspecto delicado, con el fin de poder dar a los esposos que los consultan sabios consejos y directrices sanas que de ellos esperan con todo derecho.

A los sacerdotes
28.
Apóstol Pablo: "Os ruego, hermanos, por el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, que todos habléis igualmente, y no haya entre vosotros cismas, antes seáis concordes en el mismo pensar y en el mismo sentir"

29.... esto debe ir acompañado siempre de la paciencia y de la bondad de que el mismo Señor dio ejemplo en su trato con los hombres. Venido no para juzgar sino para salvar..

Que en medio de sus dificultades encuentren siempre los cónyuges en las palabras y en el corazón del sacerdote el eco de la voz y del amor del Redentor.

Hablad además con confianza, amados hijos, seguros de que el Espíritu de Dios que asiste al Magisterio en el proponer la doctrina, ilumina internamente los corazones de los fieles, invitándolos a prestar su asentimiento. Enseñad a los esposos el camino necesario de la oración, preparadlos a que acudan con frecuencia y con fe a los sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia, sin que se dejen nunca desalentar por su debilidad.


A los Obispos
30...
se podrá hacer no sólo tolerable sino más fácil y feliz la vida de los padres y de los hijos en el seno de la familia, más fraterna y pacífica la convivencia en la sociedad humana, respetando fielmente el designio de Dios sobre el mundo.

Llamamiento final
31....
Es grande la obra de educación, de progreso y de amor a la cual os llamamos, fundamentándose en la doctrina de la Iglesia, de la cual el Sucesor de Pedro... Nos invocamos sobre esta tarea, como sobre todos vosotros y en particular sobre los esposos, la abundancia de las gracias del Dios de santidad y de misericordia, en prenda de las cuales os otorgamos Nuestra Bendición Apostólica.

Dado en Roma, junto a San Pedro, en la Fiesta del Apóstol Santiago, 25 de Julio de 1968, VI de Nuestro Pontificado.


CONCLUSIÓN Y REFLEXIÓN.- OJALA QUE MUCHOS PODAMOS ESTUDIAR, NO SOLAMENTE LEER ESTA ENCÍCLICA Y PODERLA TRASMITIR A LOS ESPOSOS, PARA PODER MEJORAR LOS MATRIMONIOS, YA QUE SE HAN FRACTURADO EN ESTA ESPOCA, CADA DIA MAS. MATRIMONIOS DE VARIOS AÑOS DE CASADOS, SE HAN SEPARADO; Y COMPRENDER QUE NO SOLAMENTE LOS ESPOSOS ESTAN MAL: FISICA, MENTAL Y PSICOLOGICAMENTE, SI NO QUE LOS HIJOS SON LOS MAS AFECTADOS Y EN ESPECIAL SE ESTA FALTANDO A DIOS, EN UN SACRAMENTO TAN GRANDE COMO ES: EL MATRIMONIO.
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor jair ovallos » Dom Jun 24, 2012 2:07 pm

NECESIDAD DE LA ALEGRÍA EN TODOS LOS HOMBRES

5. No se podría exaltar de manera conveniente la alegría cristiana permaneciendo insensible al testimonio exterior e interior que Dios Creador da de sí mismo en el seno de la creación: «Y Dios vio que era bueno» (Gén 1,10.12.18.21.25.31). Poniendo al hombre en medio del universo, que es obra de su poder, de su sabiduría, de su amor, Dios dispone la inteligencia y el corazón de su criatura —aun antes de manifestarse personalmente mediante la revelación— al encuentro de la alegría y a la vez de la verdad. Hay que estar, pues, atento a la llamada que brota del corazón humano, desde la infancia hasta la ancianidad, como un presentimiento del misterio divino.

6. Al dirigir la mirada sobre el mundo ¿no experimenta el hombre un deseo natural de comprenderlo y dominarlo con su inteligencia, a la vez que aspira a lograr su realización y felicidad? Como es sabido, existen diversos grados en esta «felicidad». Su expresión más noble es la alegría o «felicidad» en sentido estricto, cuando el hombre, a nivel de sus facultades superiores, encuentra su satisfacción en la posesión de un bien conocido y amado[2]. De esta manera el hombre experimenta la alegría cuando se halla en armonía con la naturaleza y sobre todo la experimenta en el encuentro, la participación y la comunión con los demás. Con mayor razón conoce la alegría y felicidad espirituales cuando su espíritu entra en posesión de Dios, conocido y amado como bien supremo e inmutable[3]. Poetas, artistas, pensadores, hombres y mujeres simplemente disponibles a una cierta luz interior, pudieron, antes de la venida de Cristo, y pueden en nuestros días, experimentar de alguna manera la alegría de Dios.

7. Pero ¿cómo no ver a la vez que la alegría es siempre imperfecta, frágil, quebradiza? Por una extraña paradoja, la misma conciencia de lo que constituye, más allá de todos los placeres transitorios, la verdadera felicidad, incluye también la certeza de que no hay dicha perfecta. La experiencia de la finitud, que cada generación vive por su cuenta, obliga a constatar y a sondear la distancia inmensa que separa la realidad del deseo de infinito.

8. Esta paradoja y esta dificultad de alcanzar la alegría parecen a Nos especialmente agudas en nuestros días. Y ésta es la razón de nuestro mensaje. La sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría. Porque la alegría tienen otro origen. Es espiritual. El dinero, el confort, la higiene, la seguridad material no faltan con frecuencia; sin embargo, el tedio, la aflicción, la tristeza forman parte, por desgracia, de la vida de muchos. Esto llega a veces hasta la angustia y la desesperación que ni la aparente despreocupación ni el frenesí del gozo presente o los paraísos artificiales logran evitar. ¿Será que nos sentimos impotentes para dominar el progreso industrial y planificar la sociedad de una manera humana? ¿Será que el porvenir aparece demasiado incierto y la vida humana demasiado amenazada? ¿O no se trata más bien de soledad, de sed de amor y de compañía no satisfecha, de un vacío mal definido?. Por el contrario, en muchas regiones, y a veces bien cerca de nosotros, el cúmulo de sufrimientos físicos y morales se hace oprimente: ¡tantos hambrientos, tantas víctimas de combates estériles, tantos desplazados! Estas miserias no son quizá más graves que las del pasado, pero toman una dimensión planetaria; son mejor conocidas, al ser difundidas por los medios de comunicación social, al menos tanto cuanto las experiencias de felicidad; ellas abruman las conciencias, sin que con frecuencia pueda verse una solución humana adecuada.

9. Sin embargo, esta situación no debería impedirnos hablar de la alegría, esperar la alegría. Es precisamente en medio de sus dificultades cuando nuestros contemporáneos tienen necesidad de conocer la alegría, de escuchar su canto. Nos compartimos profundamente la pena de aquellos sobre quienes la miseria y los sufrimientos de toda clase arrojan un velo de tristeza. Nos pensamos de modo especial en aquellos que se encuentran sin recursos, sin ayuda, sin amistad, que ven sus esperanzas humanas desvanecidas. Ellos están presentes más que nunca en nuestras oraciones y en nuestro afecto.

10. Nos no queremos abrumar a nadie. Antes al contrario, buscamos los remedios que sean capaces de aportar luz. A nuestro parecer tales remedios son de tres clases.

11. Los hombres evidentemente deberán unir sus esfuerzos para procurar al menos un mínimo de alivio, de bienestar, de seguridad, de justicia, necesarios para la felicidad de las numerosas poblaciones que carecen de ella. Tal acción solidaria es ya obra de Dios; y corresponde al mandamiento de Cristo. Ella procura la paz, restituye la esperanza, fortalece la comunión, dispone a la alegría para quien da y para quien recibe, porque hay más gozo en dar que en recibir (cf Hech 20,35). ¡Cuántas veces os hemos invitado, hermanos e hijos amadísimos, a preparar con ardor una tierra más habitable y más fraternal; a realizar sin tardanza la justicia y la caridad para un desarrollo integral de todos! La Constitución conciliar Gaudium et spes, y otros numerosos documentos pontificios han insistido con razón sobre este punto. Aun cuando no es éste el tema que Nos abordamos en el presente documento, no puede olvidarse el deber primordial de amar al prójimo, sin el cual sería poco oportuno hablar de alegría.

12. Sería también necesario un esfuerzo paciente para aprender a gustar simplemente las múltiples alegrías humanas que el Creador pone en nuestro camino: la alegría exultante de la existencia y de la vida; la alegría del amor honesto y santificado; la alegría tranquilizadora de la naturaleza y del silencio; la alegría a veces austera del trabajo esmerado; la alegría y satisfacción del deber cumplido; la alegría transparente de la pureza, del servicio, del saber compartir; la alegría exigente del sacrificio. El cristiano podrá purificarlas, completarlas, sublimarlas: no puede despreciarlas. La alegría cristiana supone un hombre capaz de alegrías naturales. Frecuentemente, ha sido a partir de éstas como Cristo ha anunciado el Reino de los cielos.

13. Pero el tema de la presente Exhortación se sitúa más allá. Porque el problema nos parece de orden espiritual sobre todo. Es el hombre, en su alma, el que se encuentra sin recursos para asumir los sufrimientos y las miserias de nuestro tiempo. Estas le abruman; tanto más cuanto que a veces no acierta a comprender el sentido de la vida; que no está seguro de sí mismo, de su vocación y destino trascendentes. El ha desacralizado el universo y, ahora, la humanidad; ha cortado a veces el lazo vital que lo unía a Dios. El valor de las cosas, la esperanza, no están suficientemente asegurados. Dios le parece abstracto, inútil: sin que lo sepa expresar, le pesa el silencio de Dios. Sí, el frío y las tinieblas están en primer lugar en el corazón del hombre que siente la tristeza.

14. Se puede hablar aquí de la tristeza de los no creyentes, cuando el espíritu humano, creado a imagen y semejanza de Dios, y por tanto orientado instintivamente hacia él como hacia su Bien supremo y único, queda sin conocerlo claramente, sin amarlo, y por tanto sin experimentar la alegría que aporta el conocimiento, aunque sea imperfecto, de Dios y sin la certeza de tener con El un vínculo que ni la misma muerte puede romper. ¿Quién no recuerda las palabras de san Agustín: «Nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en Ti?»?[4]

15. El hombre puede verdaderamente entrar en la alegría acercándose a Dios y apartándose del pecado. Sin duda alguna «la carne y la sangre» son incapaces de conseguirlo (cf Mt 16, 17). Pero la Revelación puede abrir esta perspectiva y la gracia puede operar esta conversión. Nuestra intención es precisamente invitaros a las fuentes de la alegría cristiana. ¿Cómo podríamos hacerlo sin ponernos nosotros mismos frente al designio de Dios y a la escucha de la Buena Nueva de su Amor?.
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor Roxana Santos » Dom Jun 24, 2012 7:06 pm

Paulo VI asumió el concilió Vaticano II que inición Juan XXIII. Sus encíclicas resaltan en rol de la persona en la sociedad, la Populorum Progressio y la Humanae Vitae se pronuncian ante el inminente intento de manipular la vida humana y el rol legítimo de la autoridad.
A todos conviene revisar estos escritos que defienden y sustentan la dignidad que poseemos, y así contribuir a un mejor ordenamiento social con mayor razón a quien le toca gobernar un país o a un grupo de personas en una empresa, también en las escuelas.
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor Mari64 » Lun Jun 25, 2012 11:24 am

Buenos días, les cuento que ingresé a catholic.net y busqué en el Indice general, cursos y pude entrar a ver el tema 6, para los que no han podido les recomiendo que lo hagan. ;)

Sobre el Papa Pablo VI hay tanto que decir y ya varios han compartido información. Lo que sí es cierto que fue un Papa muy preocupado por la persona y se deja ver en sus encíclicas en donde habla de la vida y la cuestión social. A todos los que están casados, principalmente a los matrimonios jóvenes, les recomiendo que lean Humanae Vitae, es toda una guía de cómo manejar la vida matrimonial, en la decisión de tener hijos, a los ojos de Dios.
Saludos.
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor Angelopolis » Lun Jun 25, 2012 4:48 pm

PABLO VI: AGONÍA Y MUERTE Ha sido una agonía y una muerte rápida, sin dramatismos ni triunfalismos. La opinión pública italiana, que gozaba sus vacaciones, ha reaccionado sin la emoción de la muerte de Juan XXIII, pero sí con mucho respeto para este Papa anciano que, sobre todo en el último período de su vida, había demostrado una gran carga de humanidad. En todos está aún impresa su carta a «vosotros, hombres de las Brigadas Rojas», a los cuales pidió de rodillas, en nombre de Cristo, la liberación de su amigo Aldo Moro. Y en la semana pasada el abrazo al anciano laico y socialista Pertini, nuevo presidente de la República italiana, quien apenas supo la noticia de la muerte del Papa escribió un telegrama preñado de emoción, sin ningún protocolo: «Una particular emoción me aprieta el corazón al recordar la conversación que tuve con Pablo VI en un terreno de gran humanidad y de recíproca comprensión». Pertini dice en su telegrama al cardenal secretario de Estado que con Pablo VI «desaparece un gran Pontífice, una guía espiritual y un intérprete de las aspiraciones de los pueblos a la paz, a la justicia social y a la solidaridad universal.»Todas las fuerzas políticas, desde la derecha hasta la extrema izquierda, acaban de reconocer a Pablo VI, no obstante su tormento interior y sus dudas constantes. una gran misión universal de paz, una lucha sincera por los pobres del Tercer Mundo, un gran empeño de diálogo y una preocupación constante por la unidad de la Iglesia, y al mismo tiempo una gran delicadeza con sus enemigos. Se murió sin excomulgar a su mayor crítico, el rebelde arzobispo francés Lefèbvre, que le acusó hasta el último momento de «hereje» y de «traidor a la tradición de la .Iglesia
La opinión de Benelli
El cardenal Benelli, que fue uno de sus mayores colaboradores y amigo íntimo, declaró en una entrevista para la radio italiana en el ochenta aniversario de Pablo VI que lo habían hecho sufrir siempre mucho más los extremistas conservadores que los progresistas. Pablo VI no pudo nunca olvidar que durante toda su vida, antes de llegar al trono de Pedro, había sido siempre criticado como «revolucionario» por la parte más conservadora de la curia romana.
En recuerdo de la triste historia de la muerte de Pío XII, que tuvo lugar precisamente en Castelgandolfo hace veinte años, esta vez el Vaticano dará sólo una fotografía oficial de Pablo VI muerto. Como manda el ritual, su cuerpo estará expuesto al público en San Pedro durante tres días. Aún no ha sido, a la hora de redactar esta crónica, decidido el día exacto del cónclave que deberá elegir al nuevo Papa. No podrá ser de todos modos, antes de quince días.
EL PRÓXIMO PAPA
Desde este momento, mientras los romanos y los turistas se recogen en oración en Castelgandolfo y en la plaza de San Pedro, ha empezado lo que se llama la «gran política» de la elección del nuevo pontífice. La prensa subraya que Pablo VI deja un «gran vacío». No es un momento fácil para la iglesia dividida entre quienes viven ya en el próximo Concilio considerando el Vaticano II superado y quienes luchan aún para enterrarlo como un concilio que produjo el «nuevo modernismo» de la Iglesia. Los mayores expertos piensan que esta vez antes de hablar de papables es necesario hablar qué imagen de Papa se desea crear después de estos años de profunda investigación teológica acerca de la eclesiología, Y de qué Papa para qué política de la Iglesia, porque hoy se sabe, por ejemplo, que América Latina dentro de muy poco contará con la mitad de los católicos del mundo, que la mayor primavera de vocaciones religiosas se observa en las iglesias del Tercer Mundo; que está en plena ebullición el diálogo entre cristianismo y marxismo. Se trata de saber si la Iglesia se prepara a un nuevo Concilio «dogmático» que condene errores como la curia deseaba que fuera el Vaticano II y que Juan XXIII y después Pablo VI convirtieron en su Concilio de «renovacion pastoral», o bien hacia un Concilio que dé respuesta a. las interrogantes abiertas por el Vaticano II y que el pontificado de Pablo VI no tuvo el valor de abordar.
Sólo después de la discusión de estos temas de fondo el cónclave podrá decidirse a la elección de uno u otro de sus miembros. De todos modos, la curiosidad. Periodística y las primeras maniobras políticas han empezado a lanzar los primeros nombres de papables.

En Italia, los tres personajes "favoritos» son monseñor Benelli, arzobispo de Florencia, que fue hasta el año pasado el sustituto de la secretaría del Papa y el gran confidente de Pablo VI; monseñor Ingnedoli, presidente del secretariado de los no cristianos, muy conocido internacionalmente porque ha dado cientos de veces la vuelta al mundo, v monseñor Baggio, prefecto de la Congregación de Obispos que ha estado siempre en contacto con todo el episcopado mundial. Pero el juego apenas se ha abierto. La gran pregunta es si esta vez, cuando los italianos solos no pueden resolver la votación, el nuevo Papa será de nuevo un italiano o bien un extranjero. En Italia la mayoría preferiría esta vez un no italiano para que no tuviera la tentación de intervenir demasiado en la política interna del país.
Elección
Hasta la elección del nuevo Papa, la Iglesia Católica será gobernada por el secretario de Estado, el cardenal francés Jean Villot. Villot fue nombrado «camarlengo de la Santa Iglesia Romana» por Pablo VI el 16 de octubre de 1970 Muerto el Papa, el camarlengo asume todos los poderes en el palacio apostólico, en el palacio lateranense de Roma y en los palacios de Castelgandolfo. Los cardenales que se reunirán en el cónclave para la elección del nuevo Papa deberán hacer ante Villot el juramento de mantener el máximo secreto acerca de todo lo que sucederá durante el cónclave.
En los últimos cien años se dio sólo un caso de secretario de Estado que fuera al mismo tiempo camariengo: el cardenal Eugenio Pacelli, secretario de Pío XI. Villot fue nombrado secretario de Estado por Pablo VI el 30 de abril de 1969. Antes de Villot todos los camarlengos habían sido siempre italianos. El gesto de Pablo VI fue interpretado como un deseo de internacionalizar la curia romana.
El cardenal Villot fue, junto con Benelli, el personaje clave en el pontificado de Pablo VI. Ambos entrarán a este cónclave como papables.
Los cardenales del cónclaveTras la muerte de Pablo VI, los cardenales que participarán en el cónclave son 116. En realidad, los cardenales actuales son 130, pero catorce de ellos han superado los ochenta años. Según una norma creada por Pablo VI, en el cónclave participan sólo los cardenales que no han cumplido ochenta años de edad. De estos catorce cardenales, sólo seis son Italianos.
La repartición geográfica de los «príncipes de la Iglesia» es la siguiente: 65 europeos, 38 americanos, doce africanos y quince de Asia, Australia y Oceanía. El país que tiene más cardenales es Italia, con veintisiete. Siguen Estados Unidos, con doce, y Francia y Bélgica, con siete. Alemania tiene seis. España, cuatro. Será el mayor cónclave de la historia. Al que eligió a Pío XII asistieron 63 cardenales y al de Juan XXIII, sólo 51. Esta vez, según las nuevas normas establecidas por Pablo VI, la elección del nuevo Papa no será anunciada con la tradicional «humareda blanca». Será todo más sencillo y moderno: con un comunicado oficial del Vaticano.
Por primera vez, el número de príncipes de la Iglesia no europeos que componen el colegio cardenalicio es superior a la cifra total de continentales, se incorpora así un nuevo elemento al proceso de elección, que hace más difícil cualquier conjetura sobre la persona que puede salir elegida.
Tras la muerte de Pablo VI, los cardenales que participarán en el cónclave son 116. En realidad, los cardenales actuales son 130, pero catorce de ellos han superado los ochenta años. Según una norma creada por Pablo VI, en el cónclave participan sólo los cardenales que no han cumplido ochenta años de edad. De estos catorce cardenales, sólo seis son Italianos.
La repartición geográfica de los «príncipes de la Iglesia» es la siguiente: 65 europeos, 38 americanos, doce africanos y quince de Asia, Australia y Oceanía. El país que tiene más cardenales es Italia, con veintisiete. Siguen Estados Unidos, con doce, y Francia y Bélgica, con siete. Alemania tiene seis. España, cuatro. Será el mayor cónclave de la historia. Al que eligió a Pío XII asistieron 63 cardenales y al de Juan XXIII, sólo 51. Esta vez, según las nuevas normas establecidas por Pablo VI, la elección del nuevo Papa no será anunciada con la tradicional «humareda blanca». Será todo más sencillo y moderno: con un comunicado oficial del Vaticano.
Por primera vez, el número de príncipes de la Iglesia no europeos que componen el colegio cardenalicio es superior a la cifra total de continentales, se incorpora así un nuevo elemento al proceso de elección, que hace más difícil cualquier conjetura sobre la persona que puede salir elegida.
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor BlancaElena » Lun Jun 25, 2012 11:26 pm

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http://apologeticacatolica.org/Document ... gia01.html


El Concilio Vaticano II produjo más frutos positivos que negativos... ¿Quién lo duda?

Pero hubo otras consecuencias muy positivas, además de las que ya comentamos anteriormente. ¿Cuáles son?

El Concilio abrió ampliamente los caminos del Ecumenismo, aunque todavía hay mucho por hacer.

El Concilio también impulsó la inculturación del evangelio, es decir, la tarea de llevar el mensaje de Cristo a las diversas culturas, con respeto y amor. En su encíclica «Evangelii Nuntiandi» Pablo VI dice lo siguiente: «Hay que hacer a la Iglesia del siglo XX todavía más apta para anunciar el evangelio a la humanidad del siglo XX...Es una alegría evangelizar, aun cuando sea preciso sembrar en medio de lágrimas». En esta nueva evangelización, la iglesia de occidente está preocupada por los problemas de la secularización, de la búsqueda de un sistema de valores, de una reforma moral. La iglesia de América Latina se siente interpelada por la miseria, la explotación económica y la revolución social. A todas partes urge el mensaje liberador y salvador de Cristo.

Gracias al concilio, Dios hizo surgir los movimientos eclesiales y nuevas comunidades. Así ha crecido la importancia del papel del apostolado de los seglares, si bien en la historia del cristianismo éste no es un fenómeno nuevo, porque es suficiente leer los Hechos de los Apóstoles para darse cuenta de que los cristianos laicos, a pesar de las persecuciones, ya en aquellos tiempos proclamaban a Cristo por doquier, contribuyendo a la difusión de la fe en las ciudades y en los lugares que visitaban. E iban de casa en casa, de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad.

A lo largo de la historia de la iglesia, los seglares han desempeñado diversos ministerios, como bautizar, llevar la eucaristía a los enfermos y a los prisioneros, participar en la preparación de los penitentes al sacramento de la reconciliación, y también desarrollaban un papel activo en la celebración de los matrimonios.

El problema del laicado fue uno de los temas fundamentales estudiados por el Concilio Vaticano II. El papa Juan Pablo II dedicó una exhortación apostólica llamada «Christifideles laici», del 30 de diciembre de 1988, sobre la misión de los laicos en la iglesia y en el mundo. Este documento pontificio ha sido definido como el «vademécum de la iglesia» en el campo de la vocación y de la misión de los laicos ante el Tercer Milenio.

Y dicho documento dedica también atención a los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, que son un fenómeno típico del posconcilio.

¿Qué pide la iglesia a todos estos movimientos?

Una vez que la iglesia ha aprobado los estatutos de dichos movimientos, es necesario que estos movimientos, permaneciendo fieles a su propio carisma, estén en comunión con los obispos diocesanos y cooperen con ese carisma en la pastoral diocesana. Estos movimientos presentan ante el mundo la pluriformidad de los carismas, pero dicha pluriformidad debe estar orientada a la unidad en el Espíritu.

La experiencia de la unidad en la pluralidad, vivida y testimoniada por los movimientos puede y debe constituir un punto de referencia para ese camino de comunión eclesial, superando cualquier sombra de particularismo. Todos los movimientos, siguiendo cada uno el propio carisma inspirado por el Espíritu Santo a sus respectivos fundadores, deben responder a la llamada de este mismo Espíritu para la renovación de la iglesia.

Casi llegan ya al centenar los movimientos aprobados por la Santa Sede. Entre los más conocidos se encuentran: Focolares, Camino neocatecumenal, Comunidad del Arca, Obra de Schönstatt, Comunión y Liberación, Renovación Carismática cristiana, Cursillos de Cristiandad, Cooperadores Salesianos, Regnum Christi, Talleres de Oración y Vida, Movimiento Nazareth, Sígueme, Movimiento Teresiano del Apostolado, Comunidad de Sant´Egidio, Milicia de la Inmaculada, Legión de María, Katholische Integrierte Gemainde, Foi et Lumière, Movimiento de Vida cristiana, etc...

Otras consecuencias positivas del Concilio Vaticano II

•La renovación del gobierno central de la iglesia,
•La internacionalización del colegio cardenalicio y de la curia romana.
•El Santo Oficio o Inquisición desaparece y nace la Congregación para la Doctrina de la fe.
•Se incrementa el ejercicio de la colegialidad por medio de las conferencias episcopales y del sínodo de obispos.
•Los laicos ocupan puestos de responsabilidad en la Iglesia y cooperan en su misión evangelizadora


El Cardenal Ratzinger (hoy el Papa Benedicto XVI) sale al paso de estas objeciones , tal como explica Informe sobre la fe:

“«Descubramos el verdadero Vaticano II» No son, pues, ni el Vaticano II ni sus documentos (huelga casi mencionarlo) los que constituyen problema. En todo caso, a juicio de muchos —y Joseph Ratzinger se encuentra entre estos desde hace tiempo—, el problema estriba en muchas de las interpretaciones que se han dado de aquellos documentos, interpretaciones que habrían conducido a ciertos frutos de la época posconciliar.”

Seguía diciendo Ratzinger hace diez años: «Hay que afirmar sin ambages que una reforma real de la Iglesia presupone un decidido abandono de aquellos caminos equivocados que han conducido a consecuencias indiscutiblemente negativas».

En cierta ocasión escribió: «El cardenal Julius Döpfner decía que la Iglesia del posconcilio es un gran astillero. Pero un espíritu crítico añadía a esto que es un gran astillero donde se ha perdido de vista el proyecto y donde cada uno continúa trabajando a su antojo. El resultado es evidente».

Pero no deja de repetir con la misma claridad que «en sus expresiones oficiales, en sus documentos auténticos, el Vaticano II no puede considerarse responsable de una evolución que —muy al contrario— contradice radicalmente tanto la letra como el espíritu de los Padres conciliares».

Dice: «Estoy convencido de que los males que hemos experimentado en estos veinte años no se deben al Concilio «verdadero», sino al hecho de haberse desatado en el interior de la Iglesia ocultas fuerzas agresivas, centrífugas, irresponsables o simplemente ingenuas, de un optimismo fácil, de un énfasis en la modernidad, que ha confundido el progreso técnico actual con un progreso auténtico e integral. Y, en el exterior, al choque con una revolución cultural: la afirmación en Occidente del estamento medio-superior, de la nueva «burguesía del terciario», con su ideología radicalmente liberal de sello individualista, racionalista y hedonista».

La consigna, la exhortación de Ratzinger a todos los católicos que quieran seguir siendo tales, no es ciertamente un «volver atrás», sino un «volver a los textos auténticos del auténtico Vaticano II». Para él, insiste «defender hoy la verdadera Tradición de la Iglesia significa defender el Concilio. Es también culpa nuestra si de vez en cuando hemos dado ocasión (tanto a la «derecha» como a la «izquierda») de pensar que el Vaticano II representa una «ruptura», un abandono de la Tradición. Muy al contrario, existe una continuidad que no permite ni retornos al pasado ni huidas hacia delante, ni nostalgias anacrónicas ni impaciencias injustificadas. Debemos permanecer fieles al hoy de la Iglesia; no al ayer o al mañana: y este hoy de la Iglesia son los documentos auténticos del Vaticano II. Sin reservas que los cercenen. Y sin arbitrariedades que los desfiguren».

"Lo repito: el católico que con lucidez y, por lo tanto, con sufrimiento, ve los problemas producidos en su Iglesia por las deformaciones del Vaticano II, debe encontrar en este mismo Vaticano II la posibilidad de un nuevo comienzo. El Concilio es suyo"

Informe sobre la Fe, capítulo 2, Joseph Ratzinger




Hoy, más que nunca, en vez de estar buscando culpar a un Concilio Ecuménico asistido por el Espíritu Santo de todos los males de la Iglesia, deberíamos en sintonía con el Papa y reconocer que "Estamos en deuda con el Concilio Vaticano II"

La aprobación de la reforma litúrgica

La intención del Concilio en materia litúrgica: «procurar la reforma y el fomento de la liturgia», objetivo que fue logrado con la Sacrosanctum Concilium, promulgada al final de la segunda sesión de trabajo, el día 4 de diciembre de 1963 y con un consenso impresionante: 2,158 votos a favor y solamente 4 en contra, (casi unánimemente). A pesar de esto no falta quien todavía se deshace en críticas y ataques a una reforma aprobada en pleno por un concilio ecuménico.

Algunos se quejan de los profundos cambios en materia litúrgica, olvidando que la «La Iglesia no pretende imponer una rígida uniformidad en aquello que no afecta a la fe o al bien de toda la comunidad, ni siquiera en la Liturgia; por el contrario, respeta y promueve el genio y las cualidades de las distintas razas y pueblos. Examina con simpatía y, si puede, conserva íntegro lo que en las costumbres de los pueblos encuentra que no esté indisolublemente vinculado a supersticiones y errores, y aun a veces lo acepta en la misma Liturgia, con tal que se armonice con su verdadero y auténtico espíritu» (n.37).

La liturgia es un organismo vivo. El Papa Juan XXIII decía a este respecto «La liturgia no debe ser un precioso objeto de museo sino la oración viva de la Iglesia». Monseñor Bugnini explica también «que la liturgia alimenta la vida de la Iglesia; ella misma debe ser vital; no puede estancarse y esclerotizarse».

En mi opinión, uno de los más grandes avances a este respecto es la introducción de las lenguas vulgares en la liturgia. A este respecto el Papa Pablo IV repetía con San Agustín «Es preferible que nos critiquen los doctos, a que la liturgia continúe siendo ininteligible para el pueblo», cosa que muy cierta.

Otros ven en la reforma un ataque que intenta suprimir otros ritos, cuando esa nunca fue la intención del Concilio, que por el contrario sentencia “ateniéndose fielmente a la tradición, declara que la Santa Madre Iglesia atribuye igual derecho y honor a todos los ritos legítimamente reconocidos y quiere que en el futuro se conserven y fomenten por todos los medios. Desea, además, que, si fuere necesario, sean íntegramente revisados con prudencia, de acuerdo con la sana tradición, y reciban nuevo vigor, teniendo en cuenta las circunstancias y necesidades de hoy.” (n. 4).

Otros pretenden, no conformes con que el Papa ha permitido para todo aquel que lo pida la liturgia de la forma extraordinaria, se elimine e invalide la forma ordinaria, lo cual es en mi opinión un completo desatino.

Recomiendo para profundizar en este punto leer:

La Reforma de la Liturgia. Por Bugnini, Annibale

La Reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, Por Gian Franco Svidercoschi

Sacrosanctum Concilium. Alcances y perspectivas. Por Mons. Alberto Brazzini, Obispo auxiliar de Lima

Conclusión

Un católico no está obligado solamente a aceptar la enseñanza infalible, sino también a aceptar el Magisterio auténtico de la Iglesia, aun en el caso de que no sea infalible, tal como queda claro en la "Ad Tuendam Fidem". Esta precisión es importante para hacerla porque quien persista en rechazar al Concilio Vaticano II, persiste en rechazar el Magisterio, ya sea ordinario o extraordinario
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Re: Invitado especial: S.S. Pablo VI (semana del 18 de junio)

Notapor pato-gallito » Mar Jun 26, 2012 12:42 pm

Al Santo Padre Pablo VI, le toco un momento importante y tracedental en la vida de la Iglesia Universal, el desarrollo y conclución del Concilio Vaticano II. Muchos fueron sus escritos ( entre enciclicas, mensajes cartas y exhortaciones ) pero para mi dos enciclas son las más importantes Evangeli Nuntiandi y Redemptor hominis. en la primera se habla de la misión principal que tiene la Iglesia ( es decir todos) anunciar el evangelio y hacerlo vida en la vida misma, la segunda es una mustra más de ese amor de Dios para con nosotros y por el cual nos envia a un Redentor para salvarnos. Otro momento importante que le toco a este Gran Papa, fue la Conferencia Episcopal celebrada en Puebla México. Eds importanticimo que ahondemos en todos estos documentos escritos por Pablo VI, para comprender más cual es nuestra misión en este mundo. Que Dios me los bendiga. Asta pronto :lol:
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