Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Conocer la importancia de la figura de Santiago el Mayor en la cultura occidental, el papel fundamental que desempeñó en la expansión del cristianismo y el culto jacobeo desde el siglo I hasta la actualidad

Fecha de inicio del curso: 1 de octubre de 2012

Fecha de finalización del curso: 21 de enero de 2013

Periodicidad de envió de las lecciones: semanal

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, ultreio, Moderadores Animadores

Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Dom Nov 11, 2012 7:35 pm

Culto en el Siglo XXI

El caballo está íntimamente ligado al Camino de Santiago. Durante siglos, peregrinos de toda Europa alcanzaron Compostela a lomos de sus corceles.Entonces, la ruta jacobea estaba preparada para estos peregrinos: cada posada tenía establos.

Hoy, en pleno Siglo XXI, el jamelgo, que es un caballo flaco y de apariencia desgarbadano, parece contar para la ruta más universal del orbe. Así lo han denunciado varios jinetes burgaleses, encabezados por José Javier Iruarrizaga, después de comprobar in situ que ninguna de las naves con boxes que hay dispuestas en la región tienen las condiciones mínimas.

«El Camino francés a Santiago entraña, entre otras cosas, una tradición asumida desde hace siglos; es una realidad secular, y el caballo ha sido partcípe directo y ayuda inestimable para la consecución de esta imperdurable inquietud humana que encierra el peregrinaje. Es inadmisible que se mire hacia otro lado, desatendiendo las mínimas atenciones que requieren los caballos»
, señala Iruarrizaga. Este burgalés lleva meses tratando de revertir esta situación.
Imagen LOS JAMELGOS SON LOS MÁS UTILIZADOS, COMO MEDIO DE TRANSPORTE EN LA RUTA JACOBEA.

A comienzos de mayo se dirigió al responsable de los Caminos a Santiago por Castilla y León, Héctor María Rodríguez, departamento de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta, quien le detalló las infraestructuras de apoyo al peregrino a caballo en las tres provincias por las que atraviesa la ruta: Burgos, Palencia y León.

Iruarrizaga investigó cada uno de ellos: tres en Burgos -San Juan de Ortega, Rabé de las Calzadas y Castrojeriz-, uno en Palencia -Calzadilla de la Cueza- y cuatro en León -El Burgos de Rabanero, Valdeviejas, Molinaseca y Trabadelo. Y se encontró con una instalaciones demenciales. En San Juan de Ortega, la nave destinada para 12 boxes de caballos está totalmente desmantelada en su interior, que ha sido adaptada para otros menesteres; en Rabé de las Calzadas, la nave con 12 boxes tiene 11 operativos pero no tiene luz, agua ni los permisos; en Castrojeriz está operativos 8 de los 12 boxes, y aunque dispone de agua y de luz al parecer tampoco tiene los permisos correspondientes.

En la localidad palentina de Calzadilla la situación no es muy diferente: hay agua pero no luz y no tienen los permisos legales para los 12 boxes. En la provincia de León, la primera localidad con infraestructura para equinos, El Burgo Ranero, hay una nave con 12 boxes, pero está cerrada y sin inaugurar porque no existe autorización para la cesión.

El segundo pueblo, Valdeviejas, dependiente de Astorga, tampoco ha obtenido los permisos de cesión de la nave con 12 boxes. En Molinaseca pasa algo similar, según señala Iruarrizaga: la nave con 12 cuadras está concluida pero nadie tiene las llaves porque no se ha producido todavía la cesión oficial.

Por último, Trabadelo, con idéntica infraestructura no ha recibido la cesión oficial. «Esta situación, no resuelta desde finales del año 2009, denota una desidia continuada en el tiempo, vejación económica, falta de criterio, autoridad y disciplina por parte del organismo correspondiente que depende de la Junta de Castilla y León», subraya el jinete, que ha elevado incluso una instancia al Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, con fecha de 15 de mayo, para que medie ante la administración regional y que recuerda que la falta de caballerizas ya les hizo en una ocasión desistir totalmente de continuar el Camino hasta Compostela.

La demanda de la cada vez más masiva afluencia de jinetes en la ruta jacobea, subraya Iruarrizaga, obliga a dotar al Camino «en cualquiera de sus variados itinerarios» de una infraestructura acorde «al prestigio emblemático del mejor escaparate del mundo».

FUENTE: Mundicamino, Google y Via ded la Plata.

No debemos olvidar que el objetivo principal es conocer y venerar a Santiago Apóstol, conocer las rutas y caminos de antes y los de ahora, que continuan llegando en diferentes transportes, caballos, bicicletas, a pie, etc.de diferentes partes del mundo. Pero llegan a visitar al Apóstol, asi como su Catedral, su sepulcro. Aprendiendo, venerando, conociendo ya que como dice Hini; hay turitas que van por lo religioso y otros solamente a conocer.
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Dom Nov 11, 2012 8:36 pm

Santiago de Compostela.

Es uno de los lugares más mágicos y llenos de encanto en España. La ciudad vieja de Santiago de Compostela fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1985.

Dada su belleza monumental y también por ser un referente en la peregrinación del famoso Camino de Santiago es mas que merecido este titulo. En 1993, ocho años después, el Camino de Santiago fue reconocido igualmente como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Santiago de Compostela, ciudad en la provincia de A Coruña, es desde principios de los 80, la capital de Galicia, con lo que allí están la sede de la Xunta de Galicia y el Parlamento.

Como ya hemos dicho, ser un importante núcleo de peregrinación cristiana es uno de sus principales valores. De hecho, y muy relacionado con ello, uno de los referentes de la capital gallega es su Catedral dedicada al Apóstol Santiago el Mayor. Visitar la Catedral, dando un paseo antes por la Plaza del Obradoiro, es de obligado cumplimiento para todos.

Otro de los monumentos que hacen grande a Santiago es su Universidad, de más de 500 años de historia, que da a la ciudad un calor universitario que se respira en sus calles, en sus bares, en sus tradiciones.

El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios ofreció y entregó por escrito la siguiente memoria para incluir la ciudad de Santiago de Compostela en la lista de las ciudades Patrimonio de la Humanidad:

"Por ser un extraordinario conjunto de monumentos agrupados alrededor de la tumba de Santiago el Mayor, y destino de todas las rutas de mayor peregrinación cristiana entre los Siglos XI y XVIII, Santiago de Compostela es sin duda uno de los más indiscutibles bienes patrimonio de la humanidad. Esta ciudad debido a su integridad monumental, reúne valores específicos y universales. Al carácter único de sus obras maestras románicas y barrocas, se suma la transcendental contribución estética que emplea elementos diacrónicos y dispares para construir una ciudad ideal que desborda a la vez historia e intemporalidad. La modélica naturaleza de esta ciudad de peregrinación cristiana enriquecida por las connotaciones ideológicas de Reconquista tiene su eco en la enorme significación espiritual de uno de los pocos lugares tan profundamente imbuidos de fe como para convertirse en sagrados para toda la humanidad. (ICOMOS, 1985)"

En agencias turisticas como Costasur.com encontrará toda la información que necesita sobre Santiago de Compostela: su historia, sus monumentos más importantes, muchos de los buenos restaurantes en Compostela, alojamientos donde pasar unos días, las cosas que hacer en la ciudad, los deportes que allí se practican, etc. aquí le ofrecemos la posibilidad de reservar online apartamentos, casa rurales, hostales y hoteles en Santiago de Compostela
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Puedes llegar a Compostela en autobús, avión, tren, coche de alquiler o propio, incluso andando, a caballo o en bicicleta, si es que llegas como peregrino a Santiago.

El Aeropuerto de Lavacolla está situado a 12 km de Compostela y dispone de buenas conexiones con la ciudad. Las estaciones de autobuses y trenes están a no mucha distancia del centro histórico, por lo que dependiendo de tu equipaje, no es estrictamente necesario que tomes un autobús o taxi para desplazarte desde ellas a tu destino.

Llegar a Compostela hoy en día es muy fácil, como deciamos se ofrecen todas las posibilidades: en avión, en tren, en coche o andando como peregrino por el Camino de Santiago. Llegar a Santiago de Compostela es muy sencillo. Hay varias posibilidades. El avión es quizá el medio de comunicación mejor para largas distancias. El aeropuerto de Lavacolla, a unos diez minutos de Santiago por autovía, es destino de vuelos nacionales e internacionales. A finales del año 2011 se abrió oficialmente la nueva terminal, más grande, más moderna y con más y mayor frecuencia en número de vuelos y rutas. Para llegar desde el aeropuerto de Lavacolla al centro de Santiago de Compostela pueden hacerlo en taxi por unos 20€, en bus urbano, especialmente habilitado para el transporte de pasajeros de avión, con parada en la Praza de Galicia o en coche de alquiler. Las principales compañías de alquiler de coches se encuentran en el aeropuerto de Santiago.

El transporte por carretera es también muy bueno y rápido. Santiago de Compostela está muy bien comunicado por autopista y autovía con las principales ciudades de Galicia, A Coruña, Vigo y Ourense, así como con Madrid. Hay también una línea de bus que cubre la ruta Santiago de Compostela - Lisboa con parada en O Porto. En la estación de autobuses de Compostela le pueden informar detalladamente de las llegadas y salidas hasta por teléfono.

No lo dudes, llegar a Santiago de Compostela es coser y cantar. Ponemos toda la información de interés de tu mano. Y si por cualquier razón tuvieseis algún problema, aquí estamos, activos y encantados de ayudarte.
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CAMINOS PARA LLEGAR A COMPOSTELA PARA DARLE CULTO AL APÓSTOL SANTIAGO
Camino Francés
Camino de Fisterra - Muxía
Camino del Sudeste-Vía de la Plata
Camino Portugués
Camino Inglés
Camino Primitivo
Camino del Norte
Ruta del Mar de Arousa y Río Ulla
Camino de Invierno
Camino Portugués por la Costa

Existen en todo el mundo Asociaciones Jacobeas:
Asociaciones Jacobeas en España
Asociaciones Jacobeas en Europa
Asociaciones Jacobeas en América
Asociaciones Jacobeas en Asia
Asociaciones Jacobeas en África


Compostela.com, Espanol sin fronteras, google, El Rincón del Vago
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor mariaines » Lun Nov 12, 2012 9:45 am

DESCUBRIMIENTO DEL SEPULCRO E INICIO DEL CULTO A SANTIAGO

Tras los textos bíblicos no volvemos a encontrar noticias de Santiago (si exceptuamos los que trataban de su posible predicación en España, y que abordaremos posteriormente), hasta que en el siglo IX tal vacío comienza a llenarse con continuas referencias a la presencia de sus restos cerca del Finisterre, en el extremo del mundo conocido, en lo que hoy conocemos como Santiago de Compostela.

El primer texto conocido es el grabado en el tumbo A de la Catedral de Santiago, que reproduce la orden de Alfonso II el Casto (r. 791-842) de construir una iglesia en honor de Santiago, pues "en nuestros días se nos reveló el preciado tesoro del bienaventurado Apóstol, es decir su santísimo cuerpo" (ver anexo 2.A.). Este texto está datado el 4 de septiembre del 829 (según López Ferreira) o del 834 (según otros) y presenta serias dudas acerca de su autenticidad ya que el estilo del párrafo fundamental (el segundo) parece copiado del Cronicón Iriense (s. XII), mientras el primero y el tercero siguen las pautas de los documentos de la Cancillería asturiana del s. IX.

Más fiable es el martirologio de Floro de Lyon, que en las adiciones recogidas en los códices de Epternach y Toul trata de la veneración de los "huesos sagrados" de Santiago en Galicia, al referirse al día VIII de las calendas de Agosto (25 de Julio). Estas adiciones debieron introducirse durante el segundo tercio del siglo IX, pues aparecen transcritas en el martirologio de Adon, compuesto hacia el 860, del que pasó a los de Usuardo y Notker, asegurando así una gran repercusión en todo el Occidente cristiano (ver anexo 2.B.). Poco después, un documento fechado el 20 de Enero de 867 restituye al obispo de Iria Flavia, Ataúlfo, la villa Carcacia, que le había sido usurpada por un tal Froila, haciendo mención de su antecesor, Teodomiro, presunto descubridor de la tumba del Apóstol, aunque sin hacer referencia alguna a éste.

La Crónica de Sampiro, escrita hacia el año 1000, recoge que el año 872 Alfonso III el Magno (r. 966-9 10) mandó construir una iglesia de sillería y cemento, con columnas y basas de mármol, de gran hermosura, en sustitución del pequeño templo de piedra y barro levantado por el Casto en homenaje al Apóstol. Este párrafo falta en la redacción incluida en la "Historia Silense", aunque puede deberse al deseo del redactor de no incidir sobre un tema tratado un poco antes. Esa construcción podría verse confirmada por la inscripción de una cruz de oro, ofrendada por los reyes "en honor del apóstol Santiago" en 874, presumiblemente como parte de la dote a la nueva iglesia (la cruz desapareció en 1906, pero se conservan la descripción y los fotograbados obtenidos por López Ferreiro).

Aunque las crónicas asturianas del siglo IX (la de Alfonso III y la pseudo-Albeldense) no recogen ninguna mención directa al descubrimiento o culto al sepulcro, quizás por ser acontecimientos de una índole distinta a la relatada en esos documentos, en la segunda de ellas se cita en el año 881 al obispo "Sisnandus Iriae Sancto Jacobo pollens'', lo que parece demostrar el orgullo del prelado de Iria Flavia por atribuirse el control sobre el sepulcro apostólico. Ese mismo obispo Sisnando aparece citado en un documento de donación de tierras y una villa que hace Alfonso III en 885, a fin de asegurar el mantenimiento de una comunidad de monjes, presidida por un obispo elegido asambleariamente, asentada sobre el mismo sepulcro del Apóstol. De un documento del 25 de julio de 893 parece deducirse que el obispo de Iria ya residía en la futura Compostela, con la comunidad de monjes que constituiría el origen del monasterio de Antealtares.

El 25 de Julio de 893, los reyes Alfonso y Jimena donan la iglesia de Arcos, junto con sus posesiones, a Santiago, al que se le pide la remisión de los pecados y la victoria sobre los enemigos. Muy similar es la donación de más propiedades del Bierzo (25/XI/895), con el rasgo común de la localización del sepulcro "in locum arcis marmoricis ... provincie Gallecie" y la alusión al mantenimiento de los monjes y, por primera vez, a los peregrinos que acuden a venerar al Apóstol. Similares donaciones van sucediéndose, y aumentando en frecuencia, destacando la que efectúa Alfonso III de más villas en la recién conquistada Coimbra el 30 de diciembre de 898, con ocasión de la festividad del Apóstol, pues aún tardaría en fijarse el 25 de Julio como día de Santiago.

El musulmán Ibn Dinya (+1235) relata la embajada enviada por Abderramán II al rey de los normandos tras la invasión del 844, encabezada por el poeta jiennense Algacel, presumiblemente de acuerdo con el texto de Tamman ibn-Alcam (+896). De acuerdo con este relato, el musulmán y el embajador normando acuden a Santiago y marchan de allí acompañando a los peregrinos que volvían a sus casas. Este testimonio ha de tomarse con muchas reservas, pues podría tratarse de un anacronismo introducido por el autor a la vista de lo que ocurría en su propia época. También problemática es la carta al clero y pueblo de Tours atribuida a Alfonso III (906), en la que éste da noticias acerca de la tumba, en contestación a una carta anterior perdida. Caso de verificarse su autenticidad, sería una muestra del interés que despertaba ya por aquellas fechas el culto al Apóstol allende nuestras fronteras.

Se suceden las donaciones y documentos referidos tanto al sepulcro como a las peregrinaciones, pero no es hasta 1077 cuando encontramos el relato del descubrimiento, reflejo de la tradición que mantenían los clérigos compostelanos. Tal documento es la Concordia de Antealtares, entre el obispo Diego Peláez y el abad de S. Pelayo de Antealtares, S. Fagildo, en la que se marcan los derechos y compensaciones por el replanteamiento de la catedral románica. La tradición afirmaba que junto a la antiquísima iglesia de San Fiz (Félix) de Solovio, al pie de los castros de la Ama vivía el ermitaño Pelayo en tiempos de Alfonso II y Carlomagno. El eremita tuvo la revelación de que allí cerca se encontraban los restos de Santiago, a la vez que varios lugareños veían luces sobrenaturales. Avisado Teodomiro, obispo de Iria, decretó un ayuno de tres días, al término del cual acudió con una multitud de fieles, encontrando un pequeño mausoleo de mármol con un sepulcro, que "por los varios vestigios y muestras que contenía" identificaron como el de Santiago.

Vemos, por tanto, que algo debió ocurrir en aquel alejado extremo de Galicia en las primeras décadas del siglo IX, posiblemente entre 820 y 830. En apenas un siglo, los restos humanos encontrados habían extendido su fama fuera del pequeño y amenazado reino asturiano y habían aumentado considerablemente las donaciones e invocaciones a la protección celestial del Apóstol, que aún estaba lejos de ser el Matamoros que tanto arraigo alcanzaría en siglos posteriores. Hasta tal punto creció el prestigio de la tumba apostólica que llegó a convertirse en uno de los tres grandes puntos de peregrinación cristiana, junto a Roma y Jerusalén (de hecho, los únicos peregrinos strictu sensu, eran los compostelanos, frente a "romeros" y "palmeros"). Además, cuando se quiso reivindicar y prestigiar la figura de Carlomagno, nuestros vecinos franceses se inventaron su participación en el descubrimiento de la tumba y posterior "construcción" del Camino, provocando un error en la datación de la invención, que debió referirse a antes del 814, fecha de la muerte del emperador, cuando parece seguro que debió ser algunos años posterior.

En cualquier caso, durante el siglo X comienza a desarrollarse una intensa peregrinación, de la que paulatinamente se encuentran más datos, que contribuiría a aumentar el poder de los obispos compostelanos, hasta el punto de provocar la excomunión papal del obispo Cresconio (1049) por los continuos choques con Roma. En 1095, el obispo Dalmacio consigue el traslado oficial de la sede iriense a Compostela, que ya había tenido lugar de hecho hacia el 860 por la amenaza vikinga. En 1120, el obispo Diego Gelmírez lleva la sede a su máximo esplendor, al conseguir la creación del arzobispado, casi coincidente con la terminación de la magnífica catedral románica (h. 1126), tras cincuenta años de trabajos. También por esas fechas (1124), el Papa Calixto II concede el jubileo, confirmado a perpetuidad por Alejandro III en 1179, que llega hasta nuestros días. Tantos privilegios concedidos al poderoso Gelmírez se explican por el parentesco de Calixto con la realeza asturiana, pues era hermano de Raimundo de Borgoña, conde de Galicia y tío del rey Alfonso VII.
http://www.satrapa1.com/articulos/media ... ntiago.htm
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Lun Nov 12, 2012 1:28 pm

CONSTITUCIÓN PASTORAL. GAUDIUM ET SPES
SOBRE LA IGLESIA EN EL MUNDO ACTUAL
PROEMIO

Unión íntima de la Iglesia con la familia humana universal
Roma, en San Pedro, 7 de diciembre de 1965. Yo, PABLO, Obispo de la Iglesia católica. ASI FINALIZA.

Gaudium et spes es el nombre de la única constitución pastoral del Concilio Vaticano II. Trata sobre «la Iglesia en el mundo contemporáneo». Fue aprobada por los padres conciliares el 7 de diciembre de 1965 y solemnemente promulgada por S.S. el Papa Pablo VI ese mismo día.
Imagen

Se logró aprobar tras varios años de trabajos sea de la asamblea conciliar propiamente dicha sea de las comisiones que se fueron subsiguiendo en la formulación de la redacción ya que las temáticas que afrontaba eran de especial actualidad en esos años del Siglo XX.

El documento se divide en dos partes llamadas: «La Iglesia y la vocación del hombre» y «Algunos problemas más urgentes». A petición de los padres conciliares se incluyó una nota en el inicio del documento explicando la naturaleza de una constitución pastoral. El proemio consta de tres apartados y la «exposición introductiva» de seis.

Los tres primeros capítulos de la primera parte tratan sobre el hombre y preparan el camino para la cuarta parte que presenta la posición que la Iglesia quiere asumir ante el mundo y el hombre.

La segunda parte está redactada con una lógica de considerar los problemas principales desde los propios de la familia hasta los más generales o que interesan a toda la humanidad.


MUY INTERESANTE LO QUE ME GUSTO DE ELLO ES DEL CAPITULO II Sección 2.- Algunos principios para la sana promoción de la cultura muy a doc co el AÑO DE LA FE, en el que apenas estamos cum pliendo un mes.

La fe y la cultura
57. Los cristianos, en marcha hacia la ciudad celeste, deben buscar y gustar las cosas de arriba, lo cual en nada disminuye, antes por el contrario, aumenta, la importancia de la misión que les incumbe de trabajar con todos los hombres en la edificación de un mundo más humano. En realidad, el misterio de la fe cristiana ofrece a los cristianos valiosos estímulos y ayudas para cumplir con más intensidad su misión y, sobre todo, para descubrir el sentido pleno de esa actividad que sitúa a la cultura en el puesto eminente que le corresponde en la entera vocación del hombre.

El hombre, en efecto, cuando con el trabajo de sus manos o con ayuda de los recursos técnicos cultiva la tierra para que produzca frutos y llegue a ser morada digna de toda la familia humana y cuando conscientemente asume su parte en la vida de los grupos sociales, cumple personalmente el plan mismo de Dios, manifestado a la humanidad al comienzo de los tiempos, de someter la tierra y perfeccionar la creación, y al mismo tiempo se perfecciona a sí mismo; más aún, obedece al gran mandamiento de Cristo de entregarse al servicio de los hermanos.

Además, el hombre, cuando se entrega a las diferentes disciplinas de la filosofía, la historia, las matemáticas y las ciencias naturales y se dedica a las artes, puede contribuir sobremanera a que la familia humana se eleve a los conceptos más altos de la verdad, el bien y la belleza y al juicio del valor universal, y así sea iluminada mejor por la maravillosa Sabiduría, que desde siempre estaba con Dios disponiendo todas las cosas con El, jugando en el orbe de la tierra y encontrando sus delicias en estar entre los hijos de los hombres.
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Muy interesante la Carta Encíclica de S.S. Pablo VI, debiendo de poner cada uno un granito de arena, tanto, la familia, maestros, sacerdotes, religiosas, profesionistas, técnicos, estudiantes...para un mundo mejor, en el que a los niños se les inculquen valores morales, religiosos, civiles, etc. no para un futuro sino para el mundo de hoy, un mundo en donde no debe de faltar el amor a Dios, orar todos los dias, el respeto, los valores, disciplina, alegría, amor, aporvechar lo que tenemos, nuestros derechos, pero no olvidar las obligaciones, la libertad, no el libertinaje, en todas las edades. Así sería un mundo mejor, bendecido por Dios al llevar sus mandatos y cumplirlos.
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor moisescssr » Lun Nov 12, 2012 7:55 pm

La Gaudium et spes y la misión de la Iglesia, frente a los desafíos antropológicos de la época actual

1. El realismo de la esperanza

En un importante discurso pronunciado el 8 de noviembre de 1995, para inaugurar un Seminario Internacional organizado por la Santa Sede y destinado a conmemorar los 30 años de la Gaudium et spes, el Santo Padre ha calificado esta Constitución conciliar como la «carta magna»para promover y defender la dignidad humana. Con esta afirmación destacaba, por una parte, cuál es el núcleo esencial del texto conciliar, a saber, la dignidad de todo ser humano según es revelada por el misterio de Cristo, y por otra, la actualidad de esta Constitución para el presente y el futuro de la evangelización de la sociedad.
Es especialmente importante este último aspecto, puesto que han sido muchas las voces que han calificado a Gaudium et spes como un texto demasiado optimista frente a la cultura y las relaciones sociales de la época en que fue escrito, optimismo que se habría visto prontamente desmentido en las tres décadas transcurridas desde su publicación. El Santo Padre, en cambio, usando la expresión del Sínodo extraordinario de 1985 ha calificado la actitud básica frente al mundo y a los problemas de la época que manifiesta Gaudium et spes con la expresión «realismo de la esperanza», porque, por una parte, reconoce y hace suyos todos los problemas y miserias humanas, pero, por otra, no se deja arrastrar por el cinismo propio de la actitud derrotista que abandona finalmente su responsabilidad por los hechos sociales, puesto que sabe que todo el mundo está cruzado y sostenido por la gracia pascual, aunque sea de manera misteriosa y para nosotros desconocida. Lo que la gracia necesita, agregó el Papa, son testigos laboriosos que sean el rostro de la esperanza en medio del mundo y ésa es la tarea de la Nueva Evangelización. El mensaje de la Gaudium et spes, ha dicho el Pontífice, es Cristo mismo. Él es el Señor de la historia, su centro y su fin. Él es el «hombre perfecto» que le revela al ser humano la dignidad de su vocación, Él es el gozo del corazón y la plenitud de sus aspiraciones, Él es la luz del mundo que ilumina el misterio del hombre. Su gracia, por la acción del Espíritu Santo, trabaja activamente en el corazón de todo hombre de buena voluntad.
La cuestión del eventual optimismo o pesimismo del texto queda así radicalmente redefinida. No es decisión humana mirar las relaciones entre la Iglesia y el mundo de un modo positivo o negativo. El juicio sobre la historia está reservado a Cristo mismo, el Cordero de Dios, el que tiene potestad de quitar el pecado del mundo y de reconciliar la creación entera con su Creador. De lo que se trata, entonces, es del reconocimiento de la gracia pascual presente en la historia, cualquiera sea la gravedad o falta de nobleza en la acción humana. Es distinto mirar el pecado del mundo y nuestro propio pecado desde la fe en Cristo reconciliador que hacerlo desde la permanente constatación de la incapacidad humana para liberarse por sí misma de sus injusticias y esclavitudes. Como ha dicho el Cardenal Ratzinger, el cristianismo de nuestra época está hondamente amenazado de un cierto «neo-pelagianismo», el cual esconde de manera ambigua una confesión triunfalista fundada en la capacidad tecnológica de gobernar las leyes de la naturaleza y de la sociedad y un pesimismo depresivo ante la constatación de que ese mismo poder es impotente, cuando no es la causa de muchas nuevas injusticias y formas de desconocimiento de la dignidad humana.
El «realismo de la esperanza» de los Padres conciliares carece completamente de esta ambigüedad. Señala la Constitución que su reflexión «tiene presente... a la universal familia humana con todo cuanto la rodea, al mundo como teatro de la historia del género humano, marcado por la impronta de su laboriosidad, de sus fracasos y de sus victorias; un mundo, como lo ven los que creen en Cristo, fundado y conservado por el amor de un Creador, puesto, ciertamente, bajo la esclavitud del pecado, pero liberado por Cristo, quien con su crucifixión y resurrección quebrantó el poder del maligno para transformar el mundo según el designio divino y hacerle llegar a su consumación». La mirada de la fe no es moralista, en el sentido peyorativo de este término, puesto que no tiene como referencia la generalmente sobrevalorada confianza humana de intentar ser o parecer coherente consigo mismo, sino la sobreabundancia de la gracia que se introduce en el mundo por la presencia del Hijo de Dios, lo que establece un nuevo criterio de juicio y una nueva moralidad frente a todas las conductas humanas.
Es precisamente esta nueva moralidad, que surge del encuentro del hombre pecador con Cristo en su cuerpo, que es la Iglesia, la que permite la exhortación del Papa a los cristianos a que sean testigos laboriosos, rostros concretos de la esperanza en medio del mundo. No les pide, como suele proponer el moralismo contemporáneo apoyado en el pretexto de la autenticidad personal, que sean testigos de sí mismos, sino de la gracia, es decir, de la vida y presencia de Otro que es el Salvador, el Redentor del mundo. La confianza de esta exhortación está puesta en Cristo que ha venido al encuentro del hombre «para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir, no para ser servido», y en el hombre, en cuanto por la gracia es capaz de comprender este misterio y aceptar la salvación. Por ello afirma la Gaudium et spes que «es la persona humana la que hay que salvar, y es la sociedad humana la que hay que renovar... el hombre concreto y total, con cuerpo y alma, con corazón y conciencia, con inteligencia y voluntad».
No es de extrañar, entonces, que sea la antropología teológica el hilo conductor de esta Constitución, su criterio más importante de lectura, desde el cual se articulan los aportes del análisis histórico, económico, político y sociológico. La Constitución se propone «escrutar a fondo los signos de los tiempos», como tantas veces se recuerda, pero no con cualquier mirada, sino con la mirada de quien reconoce el misterio de Dios presente y operante en la historia, es decir, con la mirada de la fe. Por la naturaleza de esta mirada, por la luz que la ilumina, se aplica también la misma palabra misterio —reservada tradicionalmente para expresar la dimensión inefable de la divinidad— a la vida humana, como reza la tan conocida y hermosa afirmación de los Padres conciliares de que «en realidad, el misterio del hombre no se aclara de verdad, sino en el misterio del Verbo Encarnado». La Iglesia no puede mirar los asuntos humanos con ojos puramente humanos o con los ojos del «hombre viejo», para usar la expresión de San Pablo, por cuanto la naturaleza humana, asumida por la misericordia del Hijo de Dios presente en medio de los hombres, sólo puede esclarecer su dignidad y vocación en cuanto ha sido transformada con su presencia. El mundo, la sociedad y el hombre que vemos no es el mismo si lo hacemos desde el misterio o desde fuera de él, desde la sola razón o desde la síntesis de la razón y la fe, y el entendimiento cristiano busca interrogar a ambas para establecer la medida adecuada a una naturaleza creada y redimida por el Amor.
Si nos atuviésemos a una mirada puramente analítica, habría que decir que los treinta años transcurridos desde la promulgación de la Gaudium et spes han introducido cambios sociales, tecnológicos y culturales de envergadura aún mayor que los analizados por los propios Padres conciliares y que, en general, nadie pudo prever en su magnitud, velocidad y complejidad, ni dentro ni fuera de la Iglesia. La caída del muro de Berlín, el fracaso de los «socialismos reales» y el término de la guerra fría han dado origen a una nueva configuración geopolítica en el mundo que, a pesar de sus incertidumbres y de los conflictos pendientes heredados del pasado, ha estructurado un nuevo escenario de grandes esperanzas para el intercambio y la cooperación entre los pueblos, tanto a nivel regional como mundial. También se ha producido en este período una profunda transformación científica y tecnológica, tanto en el campo de la bio-ingeniería como en el de las comunicaciones, iniciándose una nueva etapa en el dominio de la naturaleza y hasta de la vida humana misma, cargada de grandes posibilidades como también de amenazas sin precedentes en la historia.
¿Ha perdido vigencia, por ello, la Gaudium et spes, la que, ciertamente, no previó estos acontecimientos? Pienso que es razonable afirmar que la cuestión fundamental ahora, como hace treinta años, a pesar del cambio de escala que ha afectado a muchos fenómenos sociales, es el reconocimiento y respeto irrestricto a la dignidad de la persona humana, cuestión que, por lo dicho, no es ajena al reconocimiento del misterio de Dios presente en el mundo y al respeto del mandamiento nuevo del amor. Es decir, lo que está en juego siempre en una época de grandes y vertiginosas transformaciones es lo esencial, no lo accidental. Y como lo demuestra toda la historia de la cultura, cuando el pensamiento vuelve a la pregunta por el origen, a la pregunta por el fundamento, sus frutos son de una actualidad y potencia que se proyectan por siglos. Esto es lo que ha hecho la Gaudium et spes con su centramiento en la antropología teológica, cuyos presupuestos están en la base también de todas las consideraciones más específicas de su segunda parte, acerca de la familia, de la cultura, del orden económico y político, y de las relaciones internacionales. :D :D :D

http://multimedios.org/docs/d000196/
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor J Julio Villarreal M » Lun Nov 12, 2012 11:58 pm

.

La Cultura en distintos pueblos y épocas.

Variados y múltiples son los vínculos que existen entre el mensaje de salvación y la cultura humana.
Dios, en efecto, al revelarse a su pueblo hasta la plena manifestación de sí mismo en el Hijo encarnado, habló según los tipos de cultura propios de cada época.
La Iglesia, al vivir durante el transcurso de la historia en variedad de circunstancias, ha empleado los hallazgos de las diversas culturas para difundir y explicar el mensaje de Cristo en su predicación a todas las gentes, para investigarlo y comprenderlo con mayor profundidad, para expresarlo mejor en la celebración litúrgica y en la vida de la multiforme comunidad de los fieles.
Al mismo tiempo, la Iglesia, enviada a todos los pueblos sin distinción de épocas y regiones, no está ligada de manera exclusiva e indisoluble a raza o nación alguna, a algún sistema particular de vida, a costumbre alguna antigua o reciente.
Fiel a su propia tradición y consciente a la vez de la universalidad de su misión, puede entrar en comunión con las diversas formas de cultura; comunión que enriquece al mismo tiempo a la propia Iglesia y las diferentes culturas.
La nueva buena de Cristo renueva constantemente la vida y la cultura del hombre, caído, combate y elimina los errores y males que provienen de la seducción permanente del pecado. Purifica y eleva incesantemente la moral de los pueblos. Con las riquezas de lo alto fecunda como desde sus entrañas las cualidades espirituales y las tradiciones de cada pueblo y de cada edad, las consolida, perfecciona y restaura en Cristo. Así, la Iglesia, cumpliendo su misión propia, contribuye, por lo mismo, a la cultura humana y la impulsa, y con su actividad, incluida la litúrgica, educa al hombre en la libertad interior.


http://www.vatican.va/archive/hist_coun ... es_sp.html
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor ayga127 » Mar Nov 13, 2012 6:31 pm

"El interés por el Camino de Santiago vive un renacimiento internacional"
"Pilgrims. On the Way to Santiago de Compostela" ("Peregrinos. En el Camino a Santiago de Compostela") es el lema de una muestra que ya han visitado más de 50.000 personas desde su inauguración el pasado octubre en el Museo Catharijneconvent, el principal museo de arte sacro de Holanda.

La exposición coincide con la celebración del 25 aniversario de la Asociación Holandesa de Amigos del Camino, que cuenta ya con más de 11.000 socios.

"Son cifras que demuestran que estamos ante un auténtico renacimiento del interés por el Camino de Santiago en el plano internacional" ha señalado Francisco Millán Mon que visitó la muestra acompañado del Presidente de la Asociación Holandesa de Amigos del Camino, Joost Bolt.

La exposición recoge numerosas obras artísticas provenientes del propio museo y de distintas partes de Europa y ha dado pie a numerosos actos como el encuentro internacional de asociaciones del Camino de Santiago, celebrado el pasado mes de noviembre, en el que colaboró la S.A. de Xestión do Plan Xacobeo y al que asistieron también diversas asociaciones europeas y de otros continentes.

Durante la visita a la exposición, Millán Mon ha comentado a Joost Bolt otros datos que demuestran este renovado interés internacional en el Camino de Santiago, como el hecho de que las cifras oficiales de la peregrinación a Santiago en el 2011 arrojan un porcentaje de casi un 47% de peregrinos no españoles. Ambos también hablaron de las posibilidades de cofinanciación, a través de fondos europeos, para los programas de señalización de los Caminos de Santiago y de los requisitos que para ello establece la Comisión Europea.

El eurodiputado ha felicitado al presidente de la Asociación Holandesa de Amigos del Camino por el éxito de la muestra, por la vitalidad de su organización y por su iniciativa de celebrar la reunión internacional de asociaciones jacobeas el pasado mes de noviembre. Está previsto que en 2013 un nuevo encuentro de este tipo se celebre en Polonia.

El eurodiputado pontevedrés ha acudido a Utrecht acompañado por el también eurodiputado popular navarro Pablo Zalba Bidegain, muy activo en el Intergrupo "Caminos de Santiago". Ambos comprobaron la estrecha vinculación de la ciudad holandesa, una de las más importantes del país, con la peregrinación jacobea ya que una de sus iglesias más importantes es la Iglesia de Santiago, cuya construcción comenzó en 1125, y que se encuentra en la calle del mismo nombre, una de las principales del centro de la ciudad.
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor ayga127 » Mar Nov 13, 2012 6:55 pm

Historia actual de los Hospitaleros Voluntarios



En este último resurgimiento de la peregrinación en el Camino de Santiago se renuevan las características que podemos descubrir en el inicio de la peregrinación hace más de mil años. El redescubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago en Compostela en los albores del siglo IX pone de relieve la meta, el destino de la peregrinación en la tumba apostólica, cuya noticia se difunde poco a poco, al ritmo de la comunicación de la época, por toda la Europa cristiana. Después vienen los peregrinos. En todos los estudios sobre la historia del Camino se destaca a Gotescalco obispo de Le Puy en Veley, como el primer peregrino del que se tiene noticia documental, pero antes y después de este obispo fueron muchos los peregrinos anónimos que dirigieron sus pasos a la tumba del Apóstol, peregrinos de los que no queda constancia documental, pero que fueron los que paso a paso hicieron que la figura del peregrino formara parte del paisaje habitual de las tierras de Francia y el norte de España.
Al paso de estos peregrinos se hace un Camino, un itinerario más o menos definido que se transmite de unos a otros y que va configurando hitos, puentes, pasos de montaña y caminos que, gracias al trabajo de personas singulares, como Santo Domingo de la Calzada o San Juan de Ortega ya la colaboración de reyes y nobles, van formando la red de caminos sobre las huellas de los peregrinos. Y después viene la hospitalidad que se desarrolla de una forma organizada en un segundo momento, aunque desde el inicio estaría presente de una forma espontánea en la acogida sencilla que los peregrinos encontraban en casas particulares, monasterios e iglesias situadas a lo largo de la Ruta. Pero es a partir del siglo XI cuando se va creando toda una serie de lugares de acogida en los monasterios y en los hospitales que surgen en los principales núcleos de población por iniciativa de los Obispos, catedrales o cofradías de diverso tipo que van creando las bases de lo que ahora conocemos como hospitalidad tradicional del Camino de Santiago.
"Me gusta ser hospitalera porque me encuentro útil, me gusta cuidar, me gusta ver a la gente feliz, aunque solo sea un momento ". (Carmen)
Estos cuatro aspectos: meta, peregrinos, camino y hospitalidad, constituyen un itinerario progresivo en el desarrollo de la peregrinación jacobea que se puede considerar en declive a partir del siglo XVI cuando el cambio de las ideas religiosas propiciadas por la reforma y la inseguridad de los caminos con las guerras de religión hace que casi desaparezcan los peregrinos. Este itinerario es teórico ya que es evidente que los diversos aspectos no aparecen en serie y aislados, sino que se van desarrollando muchas veces mezclados y relacionados entre si. Pero nos puede servir para descubrir un proceso similar en la renovación de la peregrinación a Santiago que se ha producido en los últimos años.
A mediados del siglo XX se vuelve a poner de relieve la meta del Camino de Santiago en Compostela. Gracias a una serie de estudios históricos se pone de actualidad el Camino de Santiago recuperado de la memoria histórica que estaba latente en los pueblos de la Ruta Jacobea. Tras estos estudios surgen los peregrinos que vuelven al Camino siguiendo los pasos de los peregrinos antiguos. Eran casos aislados que a su paso volvían a poner de actualidad la peregrinación en el recuerdo de los pueblos del Camino. La presencia de los peregrinos se ve impulsada por la creación de las primeras Asociaciones Jacobeas en Francia y en España ya partir de 1985 se van creando Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago en casi todas las regiones por las que transcurre el Camino de Santiago en España gracias a la iniciativa y al impulso entusiasta de Elías Valiña.
Tras la presencia de peregrinos se pone en marcha la recuperación del Camino a través de la edición de Guías y la señalización del Camino que hacen las Asociaciones Jacobeas a partir de 1985.
También, al paso de los peregrinos, se va desarrollando la hospitalidad. Como en los tiempos medievales la primera acogida la hacen algunos sacerdotes, monasterios o personas particulares que acogen ocasionalmente a los peregrinos en sus casas. Poco a poco van acondicionándose algunos locales parroquiales o conventuales para acogida de peregrinos. El primer albergue propiamente dicho es el que en Santo Domingo de la Calzada pone en marcha la cofradía del Santo y que ha sido el punto de referencia de muchos albergues posteriores. Muy pronto aparecen también albergues municipales y otros promovidos directamente por Asociaciones Jacobeas. Aquí hay que destacar el esfuerzo de muchas personas que desde las parroquias u otras instituciones religiosas, ayuntamientos, gobiernos regionales, asociaciones y particulares, pone a disposición de los peregrinos una red de albergues que me atrevo a decir que es la más completa que han encontrado los peregrinos a lo largo de los siglos.
En esta renovación de la hospitalidad un puesto muy relevante lo ocupan los hospitaleros voluntarios del Camino de Santiago, organizados por la Federación de Asociaciones Españolas de Amigos del Camino, que han aportado a la hospitalidad jacobea actual todo un estilo de acogida y cercanía al peregrino.
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Mar Nov 13, 2012 8:35 pm

Gaudium et spes.
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Gaudium et spes es el nombre de la única constitución pastoral del Concilio Vaticano II, que sobre «la Iglesia en el mundo contemporáneo». Fue aprobada por los padres conciliares el 7 de diciembre de 1965 y solemnemente promulgada por S.S. el Papa Pablo VI ese mismo día.

Se logró aprobar tras varios años de trabajos sea de la asamblea conciliar propiamente dicha sea de las comisiones que se fueron subsiguiendo en la formulación de la redacción ya que las temáticas que afrontaba eran de especial actualidad en esos años del Siglo XX.

Historia del texto.- En las orientaciones dadas anteriormente al concilio por S.S. Juan XXIII se encontraba no la respuesta a una herejía o cisma dentro de la Iglesia, como había ocurrido en la celebración de los anteriores concilios en la Iglesia Católica sino más bien lo que S. S. el Papa consideraba que la Iglesia debía aportar al mundo:

[Il concilio] dovrà riuscire a tal punto da investire di luce cristiana e penetrare di fervorosa energia spirituale non solo l'intimo delle anime, ma ancora la massa collettiva delle umane attività. [El concilio] tendrá que alcanzar este objetivo de tal manera que logre revestir de luz cristiana y penetrar de fervorosa energía espiritual no solo el interior de las almas, sino también la masa colectiva de las actividades humanas.
Constitución apostólica Humanae salutis de convocatoria oficial del Concilio Vaticano II

Aun cuando las comisiones de la Curia que elaboraron los esquemas a discutir durante el concilio no tomaron en cuenta esta intención de S.S. Papa, los Padres conciliares retomaron el tema en el mensaje a la humanidad que firmaron el 20 de octubre de 1962.

Tras la intervención del Cardenal Suenens del 4 de diciembre de 1962, se tomó partido por la elaboración de un esquema sobre la Iglesia que tuviera en cuenta los aspectos ad intra y ad extra. De hecho, el Cardenal Suenens había propuesto incluso la creación de un Secretariado para los problemas del mundo contemporáneo. En enero de 1963, la nueva propuesta de esquema del De Ecclesia, que luego será la constitución dogmática Lumen Gentium incluía un capítulo extra, el 17: De Ecclesiae principiis et actione ad bonum societatis. Se pidio a la comisión doctrinal y a la del apostolado de los laicos que se encargaran de la redacción del texto que desde entonces será conocido como el esquema.

Las comisiones trabajaron durante los meses de febrero y marzo en un texto que debía contener un proemio y seis capítulos. Se envió a los Padres Conciliares para que lo revisaran antes del inicio de las sesiones. Las anotaciones llegaron durante el mes de abril: aun cuando se había permitido la participación de los laicos en la elaboración del texto algunos se lamentaban por la ausencia de mujeres. El 25 de mayo el texto entraba de nuevo a la comisión mixta con las correcciones sugeridas por los padres y con un nuevo título: De Ecclesiae praesentia et actione in mundo hodierno. Sin embargo, la discusión se prolongó y la conclusión era que el texto no estaba preparado para discutirse en aula. Se hizo un intento introduciendo algunos cambios y el esquema 17 fue entregado a la comisión de coordinación el 4 de julio de 1963 con el título: De praesentia efficaci Ecclesiae in mundo hodierno.

La comisión de coordinación criticó todavía el texto, especialmente el Cardenal Suenens que subrayó la importancia de la materia y alabó lo realizado hasta ese momento aun considerándolo insuficiente:

.-A mio giudizio il testo proposto è certamente migliore in confronto alla sua redazione anteriore e contiene ottimi paragrafi; esso tuttavia ancora non è adatto ad essere presentato al Concilio. En mi opinión el texto propuesto ciertamente es mejor en relación con su redacción anterior y contiene óptimos párrafos; sin embargo, todavía no resulta adaptado a ser presentado al Concilio. Tucci (1966:37)

El 5 de julio de 1963, el Card. Suenens anuncia que la tarea de corregir el texto será confiada a personas de confianza, un grupo restringido de expertos. Estos peritos se reunieron en Malines del 6 al 8 de septiembre presididos por Mons. Gerard Philips a quien se le encargó la redacción de un nuevo texto que fuera una especie de instrumentum laboris para los trabajos del grupo. Este texto fue discutido el 17 de septiembre siguiente y corregido por el grupo de expertos. Se llamaba: Adumbratio schematis XVII: De activa praesentia Ecclesiae in mundo aedificando.

La siguiente sesión conciliar comenzaba el 29 de septiembre. S.S.el Papa Pablo VI en su discurso inaugural aunque no mencionó el hecho de que se debía discutir tal esquema, sí indicó que se trataría esa temática:

.- il Concilio cercherà di lanciare un ponte verso il mondo contemporaneo! […] così voi avete subito voluto non già trattare le vostre cose, ma quelle del mondo; non già aprire il dialogo fra voi stessi, ma aprirlo col mondo. ¡El concilio buscará lanzar un puente hacia el mundo contemporáneo! […] De esa manera inmediatamente habéis querido tratar no de vuestras cosas, sino de las del mundo; no abrir el diálogo entre vosotros mismos, sino abrirlo con el mundo. AAS 55 (1963), p. 854-855

Hasta fines de noviembre, la comisión mixta no revisó el texto propuesto por los expertos con la dificultad añadida de tener todavía los dos esquemas, oficialmente el esquema anterior no había sido rechazado. El parecer de la comisión fue negativo para un texto considerado demasiado teológico y alejado de los problemas del hombre contemporáneo. Mons. Georges Pelletier propuso la creación de una subcomisión formada por tres miembros de la comisión doctrinal y tres de la comisión para el apostolado de los laicos. Así se creó la llamada «subcomisión central» que comenzó sus trabajos el 30 de diciembre.

Para enero de 1964 se contaba con un nuevo texto escrito en francés y a fines del mes ya contaba con el parecer positivo de la subcomisión que todavía lo discutió en febrero en la ciudad de Zurich. El texto se llamaba: La participation active de l'Eglise à la construction du monde. Se creó un pequeño equipo de peritos que mejorarían la redacción del texto. El texto se dividió en un capítulo que formaría parte del De Ecclesia y otro, un anexo, con instrucciones más concretas que debía aprobarse aparte pero sin discusión en el Concilio. Este esquema se llamaba: Ecclesia in mundo huius temporis y comenzaba con las palabras: Gaudium et luctus, spes et angor hominum huius temporis.

Tras diversas correcciones propuestas por la subcomisión, el esquema fue discutido por la Comisión mixta los días 4 al 6 de junio de 1964 donde se discutió más la relación del esquema con el anexo y se aprobó que fuera sometido al juicio de la comisión de coordinación. El 26 de junio de 1964 aprobó el texto para que fuera entregado a los Padres Conciliares, decisión que fue confirmada por S.S. el Papa Pablo VI, el 3 de julio siguiente. Desde ese momento, el texto era ya conocido como «esquema 13». A mediados de julio fue enviado a todos los participantes del concilio y se requería el envío de anotaciones por escrito antes del 1 de octubre con el fin de preparar un texto ya emendado. Las discusiones continuaron y llevaron a una serie de cambios y precisiones.

La discusión en aula del texto y del anexo –aunque no se permitía en teoría la discusión del anexo, lo cierto es que algunos padres lamentaron en sus intervenciones su existencia «separada» e «incontrolable»,como la intervención de Mons. John Heenan; se prolongó del 20 de octubre al 5 de noviembre de 1964 y luego fue retomada el 9 y 10 de noviembre. Las intervenciones de 169 padres supusieron un texto de 800 páginas de correcciones o comentarios que la comisión mixta debía tomar en cuenta para recomponer el esquema, ya que en la votación del 23 de octubre el esquema había sido aprobado como base de trabajo. La subcomisión fue ampliada con miembros de otras culturas y sensibilidades. En este momento entró a participar en los trabajos el Cardenal Karol Wojtyla. Las comisiones creadas se pusieron a trabajar en el texto incorporando en varios casos el texto de los anexos al cuerpo del documento aun cuando todavía se pensaba en publicar aparte lo que quedara de tales anexos.

Del 31 de enero al 6 de febrero de 1964 se reunió la subcomisión alargada presidida por el Cardenal Fernando Cento y llevó a cabo importantes cambios en el texto aprobado. Desde el 8 hasta el 13 de febrero la subcomisión revisó el trabajo realizado y se encargó al padre Pierre Haubtmann la redacción final que unificara el estilo, ya que las diversas partes provenían de distintos documentos, esquemas o anexos.

La comisión mixta recibió el texto y lo revisó en sus reuniones que se desarrollaron del 29 de marzo al 7 de abril. Mons. Philips presentó a la asamblea la nueva redacción con los elementos que habían guiado los trabajos de ese último período. Especial atención y modificaciones recibió el párrafo dedicado al ateísmo, el matrimonio y la paz. Aun cuando se discutió el tema de qué tipo de documento era el esquema elaborado e incluso se llegó a la propuesta de enviarlo como «constitución pastoral» no se llegó a una conclusión sobre cómo presentarlo. Tras las nuevas correcciones de forma, el texto fue concluido a fines de abril. Se llamaba: Schema XIII: Constitutio pastoralis De Ecclesia in mundo huius temporis.

El 11 de mayo, Mons. Emilio Guano presentó la constitución a la comisión de coordinación. La comisión tras breve deliberación aprobó el texto y el título de «constitución pastoral». Se mandó imprimir y hacer llegar a los padres conciliares a mediados de junio. Se iniciaron inmediatamente las discusiones y trabajos en grupo de los diversos episcopados. También se tradujo el texto a las lenguas modernas aunque con la intención de clarificar partes ya que, como había indicado la secretaría del Concilio, el único texto a discutir en la asamblea era el latino.

El 14 de septiembre, Mons. Garrone presenta el esquema a los Padres Conciliares en aula. La votación del esquema en cuanto tal obtuvo 2111 votos a favor, de 2157, por lo que se pasó inmediatamente al examen y votación de cada parte del documento. Entonces se discutió la oportunidad de llamar «constitución pastoral» al esquema, el tema del ateísmo, la forma de presentar a la humanidad en la primera parte. En total se reunieron 470 páginas de intervenciones o propuestas sea dichas en aula sea enviadas por escrito.

Del 19 al 30 de octubre la comisión mixta trabajó ininterrumpidamente y luego se introdujeron los cambios, teniendo listo un texto que se presentó a la asamblea el 12 de noviembre siguiente. El principal cambio es el capítulo sobre el ateísmo que, prácticamente, fue hecho de nuevo. Se hizo nuevamente una votación por capítulos que dio como resultado una serie de nuevos votos iuxta modum, 2447, que debían ser analizados por la comisión mixta. La sola reunión de tales propuestas dio un total de 220 páginas que debían ser analizadas con detalle. Los aspectos más debatidos continuaban siendo el capítulo sobre el ateísmo, sobre el matrimonio y el tema de la paz y la guerra. Se aprobó también el título de «Constitución pastoral» aun cuando 541 Padres Conciliares no estaban de acuerdo con él.

El 2 de diciembre se pudo presentar a la asamblea conciliar una nueva propuesta que tomaba en consideración las correcciones que la comisión mixta consideró apropiadas. La votación se realizó dos días después para los diversos capítulos: nuevamente los que obtuvieron mayor disenso fueron los del matrimonio: 140 votos en contra, y de la paz: 144. La votación del entero esquema se realizó el 6 de diciembre: hubo 2111 votos a favor y 251 en contra, de 2373 votantes.

Al día siguiente, se hizo la votación solemne que obtuvo una aprobación mayor, 2309 a favor, 75 en contra y 7 anulados. S. S. Pablo VI promulgó solemnemente la Constitución pastoral «Gaudium et spes» y ofreció un discurso sobre sus aspectos principales.

El documento se divide en dos partes llamadas: «La Iglesia y la vocación del hombre» y «Algunos problemas más urgentes». A petición de los Padres Conciliares se incluyó una nota en el inicio del documento explicando la naturaleza de una constitución pastoral. El proemio consta de tres apartados y la «exposición introductiva» de seis.

Los tres primeros capítulos de la primera parte tratan sobre el hombre y preparan el camino para la cuarta parte que presenta la posición que la Iglesia quiere asumir ante el mundo y el hombre.

La segunda parte está redactada con una lógica de considerar los problemas principales desde los propios de la familia hasta los más generales o que interesan a toda la humanidad.


UN INTERESANTE DOCUMENTO, QUE HASTA LA FECHA CONTINÚA SIENDO UN GRAN APOYO PARA TODOS, DESDE LOS OBISPOS, SACERDOTES Y LA FELIGRESIA. TIENE UNA CLARA EXPLICACIÓN QUE AUN EN ESTA EPOCA ESTA, COMO SE DICE: AL DÍA
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor licha mera » Mar Nov 13, 2012 9:08 pm

Muy interesante el tema de esta semana-
Gracias a todos-
El Concilio Vaticano II es u8no de los temas que estudiarlo abre la mente para entender muchas cosas que vivimos hoy-
Juuan XXIII desde el comienzo de su pontificado anunció su idea de realizarlo Lo anunació el 25-1-1959
Solo pudo presidir la primer reunión en el otoño de 1962(falleció el 3 de junio de 1963-
Las otras tres reuniones fueron presididas por su sucesoy Pablo VI quien lo clausura en 1965-
En la fase de su preparación da un motu propio



CARTA APOSTÓLICA
DADA EN FORMA DE MOTU PROPRIO

SUPERNO DEI*

DE SU SANTIDAD

JUAN XXIII

PARA LA CONSTITUCIÓN DE LAS COMISIONES PREPARATORIAS
DEL CONCILIO ECUMÉNICO



Inspiración del Altísimo Nos parece el pensamiento, que desde el principio de Nuestro Pontificado brotó en Nuestra mente, como flor de primavera imprevista, de convocar un Concilio Ecuménico. En efecto, con la solemne asamblea de Obispos en torno al Pontífice Romano, la Iglesia, amada esposa de Cristo, puede adquirir, en estos agitados tiempos, un nuevo y mayor resplandor y respecto de los que, gloriándose del nombre cristiano viven con todo separados de esta Sede Apostólica, brilla de nuevo la esperanza de que, oyendo las voces del divino Pastor, vengan a la única Iglesia de Cristo.

Por eso, el 25 de enero de 1959, en la fiesta de la Conversión de San Pablo Apóstol, después de haber asistido a los Sagrados Ritos en la Basílica Ostiense, manifestamos Nuestro propósito de convocar un Concilio Ecuménico al Sacro Colegio Cardenalicio, que lo acogió con expresiones de júbilo y de fervorosos deseos. Más adelante, el 17 de mayo siguiente, en la fiesta de Pentecostés, para que los primeros trabajos se ejecutasen con solicitud y diligencia, nombramos una Comisión Antepreparatoria del Concilio Ecuménico, compuesta de Prelados muy escogidos de la Curia Romana y presidida por Nuestro querido hijo el Cardenal Domingo Tardini, Nuestro Secretario de Estado.

En Nuestra primera Carta Encíclica especificamos que el Concilio Ecuménico se celebraba con el fin principal de «promover el incremento de la Fe Católica y una saludable renovación de las costumbres del pueblo cristiano y de adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades de nuestros tiempos. Esto constituirá, a no dudarlo, un espectáculo tan maravilloso de verdad, de unidad y de caridad, que su vista aún a los que se separaron de esta Sede Apostólica será una suave invitación —como lo esperamos— a buscar y encontrar la unidad por la cual Jesucristo dirigió a su Padre celestial tan ardiente súplica» (Encíclica Ad Petri Cathedram, 29 de junio de 1959, AAS, LI, p. 511).

Determinamos además que por la sede, en la cual se celebraría, el futuro Concilio se denominase Vaticano segundo.

La Comisión Antepreparatoria ha llevado a cabo con suma diligencia el encargo que Nos le confiamos. Se ha puesto en contacto con el Episcopado para recibir sus consejos y sugerencias acerca de las materias de que se ha de tratar en el Concilio: y después de haber ordenado cuidadosamente el material contenido en las dos mil y más respuestas, enviadas por Obispos y Prelados con expresiones de regocijo y felicitación, lo ha puesto en conocimiento de las SS. Congregaciones de la Curia Romana, que han podido utilizar con gran provecho en la elaboración de las proposiciones que Nos han presentado. Además las Universidades de los estudios eclesiásticas y católicas, movidas por un celo semejante, han presentado votos y estudios sobre asuntos que serán de gran utilidad para la Iglesia.

Nos mismo hemos seguido estos trabajos de investigación, realizados con cuidado y diligencia, y Nos hemos reservado el examinar personalmente con la mayor atención las sugerencias y consejos de los Obispos, las proposiciones de las SS. Congregaciones de la Curia Romana, los votos y los estudios de las Universidades. Damos, pues, al Señor vivísimas gracias porque a Nuestro propósito ha correspondido un trabajo tan generoso y ferviente de Nuestros Venerables Hermanos y queridos Hijos.

Ya del material, tan abundantemente recogido, aparece claramente de qué asuntos debe ocuparse el próximo Concilio Ecuménico para el bien de la Iglesia y para la salud de las almas: ha llegado, pues, el momento de proceder, con la ayuda de Dios, a la constitución de las Comisiones, que deben atender al estudio de las materias, que podrán tratarse en el Concilio. Estarán compuestas de Cardenales, Obispos y Eclesiásticos, insignes en virtud y doctrina, así del clero secular como del regular, escogidos en las diversas partes del mundo, para que aún en esto brille la catolicidad de la Iglesia.

Así que con el presente Motu proprio establecemos:

1. Para preparar el Concilio Ecuménico, Vaticano II, se constituyen las Comisiones Preparatorias, con el fin de estudiar los asuntos, escogidos por Nos, a vista de los votos de los Obispos y las proposiciones de las SS. Congregaciones de la Curia Romana.

2. Según sus exigencias cada Comisión podrá dividirse en secciones o subcomisiones.

3. Cada Comisión tendrá un Presidente y cierto número de miembros. El presidente será un Cardenal. Los miembros serán escogidos entre los Obispos y Eclesiásticos ilustres.

4. Se agregarán a cada Comisión algunos Consultores escogidos entre gente experta.

5. Cada Comisión tendrá su Secretario.

6. Los Presidentes y los Miembros de cada Comisión, como también los Consultores y el Secretario serán escogidos por Nos.

7. Se han constituido diez Comisiones, si fuere necesario podrán constituirse otras, con Nuestro beneplácito. Las Comisiones, pues, son las siguientes:

a) Comisión Teológica, encargada de examinar las cuestiones que rozan con la Santa Escritura, la Santa Tradición, la fe y las costumbres;
b) Comisión de los Obispos y del gobierno de las diócesis;
c) Comisión para la disciplina del Clero y del pueblo cristiano;
d) Comisión de los Religiosos;
e) Comisión de la disciplina de las Sacramentos;
f) Comisión de la Sagrada Liturgia;
g) Comisión de los Estudios y de los Seminarios;
h) Comisión para la Iglesia Oriental;
i) Comisión para las Misiones;
l) Comisión del apostolado de los laicos, para todas las cuestiones relativas a la acción católica, religiosa y social.

8. Se instituye además un Secretariado para tratar de las cuestiones tocantes a los medios modernos de difusión del pensamiento (prensa, radio, televisión, cine, etc.). Este Secretariado estará dirigido por un Prelado, nombrado por Nos; y tendrá Miembros y Consultores igualmente nombrados por Nos.

9. Demostrando Nuestro amor y benevolencia hacia los que se llaman cristianos, pero están separados de esta Sede Apostólica, para que también ellos puedan seguir los trabajos del Concilio y encontrar más fácilmente el camino para alcanzar la unidad por la cual «Jesucristo dirigió al Padre Celestial tan ardiente súplica», instituimos un "Consejo" o Secretariado especial, presidido por un Cardenal, escogido por Nos, y organizado como se ha dicho de las Comisiones.

10. Finalmente se instituye una Comisión Central que Nos mismo presidiremos, personalmente o por un Cardenal de Nuestra designación.

Miembros de la Comisión Central serán los Presidentes de cada Comisión, algunos otros Cardenales, y algunos Obispos de las diversas partes del mundo.

11. A la Comisión Central se agregará cierto número de Consejeros, escogidos entre los Obispos e insignes eclesiásticos.

12. La Comisión Central tendrá su Secretario, que será Secretario general.

13. Los Miembros de la Comisión Central, como también los Consejeros y el Secretario general serán escogidos por Nuestra autoridad.

14. La Comisión Central tiene la misión de seguir y coordinar, si fuere necesario, los trabajos de cada una de las Comisiones, de cuyas conclusiones Nos dará una relación, para que podamos establecer los asuntos de que se ha de tratar en el Concilio Ecuménico.

A la Comisión Central corresponde además proponer las normas relativas al desarrollo del futuro Concilio.

15. Finalmente para proveer a la parte económica y técnica de la celebración del Concilio, serán constituidos los convenientes Secretariados.

Todo lo que en esta materia hemos creído útil establecer, queremos y ordenamos que permanezca firme y decidido, así como ha sido establecido, en su totalidad y en cada una de sus partes: sin que conste ninguna cosa contraria.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 5 de junio, de fiesta de Pentecostés, del año 1960, segundo de Nuestro Pontificado.

IOANNES PP. XXIII


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* AAS 52 (1960) 433-437.
licha mera
 
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor licha mera » Mar Nov 13, 2012 10:09 pm

La constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual aprobada el 7 -12 de 1965-(una de las 4 Constituciones pastorales a aprobadas por el Concilio) es la Gadium et Spes-motivo de nuestro estudio-leer ,aunque consta de dos partes constituye una sola unidad,como se aclara en la primer parte de diciones Paulinas PROEMIO-En la primer parte la Iglesia desarrolla su doctrina sobre el hombre, sobre el mundo en que el hombre está sumergido,y su actitug hacia ambos
En la segunda considera aspectos de la vida y la sociedad humana de hoy,... de ahi como resultado que en la ultima parte la materia,aún estando sometida a principios doctrinales, no está completamente constituda por elementos permanentes sino también contingentes por lo que la interpretación se debe interpretar con las normas de interpretación teológica teniendo en cuenta las circunstancias mudables con las que se relacionan,por su misma naturaleza los temas que se tratan-
Ya expusieron anteriormente en el foro las palabras de la exposición introductoria a la finalización en la pieza magistral que nos ocupa-
A su vez al inicio del concilio Juan XXIII sijo las siguientes palabras



SOLEMNE APERTURA DEL CONCILIO VATICANO II

DISCURSO DE SU SANTIDAD JUAN XXIII*

Jueves 11 de octubre de 1962



Venerables hermanos:

Gócese hoy la Santa Madre Iglesia porque, gracias a un regalo singular de la Providencia Divina, ha alboreado ya el día tan deseado en que el Concilio Ecuménico Vaticano II se inaugura solemnemente aquí, junto al sepulcro de San Pedro, bajo la protección de la Virgen Santísima cuya Maternidad Divina se celebra litúrgicamente en este mismo día.

Los Concilios Ecuménicos en la Iglesia

La sucesión de los diversos Concilios hasta ahora celebrados —tanto los veinte Concilios Ecuménicos como los innumerables concilios provinciales y regionales, también importantes— proclaman claramente la vitalidad de la Iglesia católica y se destacan como hitos luminosos a lo largo de su historia.

El gesto del más reciente y humilde sucesor de San Pedro, que os habla, al convocar esta solemnísima asamblea, se ha propuesto afirmar, una vez más, la continuidad del Magisterio Eclesiástico, para presentarlo en forma excepcional a todos los hombres de nuestro tiempo, teniendo en cuenta las desviaciones, las exigencias y las circunstancias de la edad contemporánea.

Es muy natural que, al iniciarse el Concilio universal, Nos sea grato mirar a lo pasado, como para recoger sus voces, cuyo eco alentador queremos escuchar de nuevo, unido al recuerdo y méritos de nuestros predecesores más antiguos o más recientes, los Romanos Pontífices: voces solemnes y venerables, a través del Oriente y del Occidente, desde el siglo IV al Medievo y de aquí hasta la época moderna, las cuales han transmitido el testimonio de aquellos Concilios; voces que proclaman con perenne fervor el triunfo de la institución, divina y humana: la Iglesia de Cristo, que de El toma nombre, gracia y poder.

Junto a los motivos de gozo espiritual, es cierto, sin embargo, que por encima de esta historia se extiende también, durante más de diecinueve siglos, una nube de tristeza y de pruebas. No sin razón el anciano Simeón dijo a María, la Madre de Jesús, aquella profecía que ha sido y sigue siendo verdadera: "Este Niño será puesto para ruina y para resurrección de muchos en Israel y como señal de contradicción"[1]. Y el mismo Jesús, ya adulto, fijó muy claramente las distintas actitudes del mundo frente a su persona, a lo largo de los siglos, en aquellas misteriosas palabras: "Quien a vosotros escucha a mí me escucha"[2]; y con aquellas otras, citadas por el mismo Evangelista: "Quien no está conmigo, está contra mí; quien no recoge conmigo, desparrama"[3].

El gran problema planteado al mundo, desde hace casi dos mil años, subsiste inmutable. Cristo, radiante siempre en el centro de la historia y de la vida; los hombres, o están con El y con su Iglesia, y en tal caso gozan de la luz, de la bondad, del orden y de la paz, o bien están sin El o contra El, y deliberadamente contra su Iglesia: se tornan motivos de confusión, causando asperezas en las relaciones humanas, y persistentes peligros de guerras fratricidas.

Los concilios Ecuménicos, siempre que se reúnen, son celebración solemne de la unión de Cristo y de su Iglesia y por ende conducen a una universal irradiación de la verdad, a la recta dirección de la vida individual, familiar y social, al robustecimiento de las energías espirituales, en incesante elevación sobre los bienes verdaderos y eternos.

Ante nosotros están, en el sucederse de las diversas épocas de los primeros veinte siglos de la historia cristiana, los testimonios de este Magisterio extraordinario de la Iglesia, recogidos en numerosos e imponentes volúmenes, patrimonio sagrado en los archivos eclesiásticos aquí en Roma, pero también en las más célebres bibliotecas del mundo entero.

Origen y causa del Concilio Ecuménico Vaticano II

Cuanto a la iniciativa del gran acontecimiento que hoy nos congrega aquí, baste, a simple título de orientación histórica, reafirmar una vez más nuestro humilde pero personal testimonio de aquel primer momento en que, de improviso, brotó en nuestro corazón y en nuestros labios la simple palabra "Concilio Ecuménico". Palabra pronunciada ante el Sacro Colegio de los Cardenales en aquel faustísimo día 25 de enero de 1959, fiesta de la conversión de San Pablo, en su basílica de Roma. Fue un toque inesperado, un rayo de luz de lo alto, una gran dulzura en los ojos y en el corazón; pero, al mismo tiempo, un fervor, un gran fervor que se despertó repentinamente por todo el mundo, en espera de la celebración del Concilio.

Tres años de laboriosa preparación, consagrados al examen más amplio y profundo de las modernas condiciones de fe y de práctica religiosa, de vitalidad cristiana y católica especialmente, Nos han aparecido como una primera señal y un primer don de gracias celestiales.

Iluminada la Iglesia por la luz de este Concilio —tal es Nuestra firme esperanza— crecerá en espirituales riquezas y, al sacar de ellas fuerza para nuevas energías, mirará intrépida a lo futuro. En efecto; con oportunas "actualizaciones" y con un prudente ordenamiento de mutua colaboración, la Iglesia hará que los hombres, las familias, los pueblos vuelvan realmente su espíritu hacia las cosas celestiales.

Así es como el Concilio se convierte en motivo de singular obligación de gran gratitud al Supremo Dador de todo bien, celebrando con jubiloso cántico la gloria de Cristo Señor, Rey glorioso e inmortal de los siglos y de los pueblos.

Oportunidad de la celebración del Concilio

Hay, además, otro argumento, venerables hermanos, que conviene confiar a vuestra consideración. Para aumentar, pues, más aún Nuestro santo gozo, queremos proponer —ante esta gran asamblea— el consolador examen de las felices circunstancias en que comienza el Concilio Ecuménico.

En el cotidiano ejercicio de Nuestro ministerio pastoral llegan, a veces, a nuestros oídos, hiriéndolos, ciertas insinuaciones de algunas personas que, aun en su celo ardiente, carecen del sentido de la discreción y de la medida. Ellas no ven en los tiempos modernos sino prevaricación y ruina; van diciendo que nuestra época, comparada con las pasadas, ha ido empeorando; y se comportan como si nada hubieran aprendido de la historia, que sigue siendo maestra de la vida, y como si en tiempo de los precedentes Concilios Ecuménicos todo hubiese procedido con un triunfo absoluto de la doctrina y de la vida cristiana, y de la justa libertad de la Iglesia.

Nos parece justo disentir de tales profetas de calamidades, avezados a anunciar siempre infaustos acontecimientos, como si el fin de los tiempos estuviese inminente. En el presente momento histórico, la Providencia nos está llevando a un nuevo orden de relaciones humanas que, por obra misma de los hombres pero más aún por encima de sus mismas intenciones, se encaminan al cumplimiento de planes superiores e inesperados; pues todo, aun las humanas adversidades, aquélla lo dispone para mayor bien de la Iglesia.

Fácil es descubrir esta realidad, cuando se considera atentamente el mundo moderno, tan ocupado en la política y en las disputas de orden económico que ya no encuentra tiempo para atender a las cuestiones del orden espiritual, de las que se ocupa el magisterio de la Santa Iglesia. Modo semejante de obrar no va bien, y con razón ha de ser desaprobado; mas no se puede negar que estas nuevas condiciones de la vida moderna tienen siquiera la ventaja de haber hecho desaparecer todos aquellos innumerables obstáculos, con que en otros tiempos los hijos del mundo impedían la libre acción de la Iglesia. En efecto; basta recorrer, aun fugazmente, la historia eclesiástica, para comprobar claramente cómo aun los mismos Concilios Ecuménicos, cuyas gestas están consignadas con áureos caracteres en los fastos de la Iglesia Católica, frecuentemente se celebraron entre gravísimas dificultades y amarguras, por la indebida ingerencia de los poderes civiles. Verdad es que a veces los Príncipes seculares se proponían proteger sinceramente a la Iglesia; pero, con mayor frecuencia, ello sucedía no sin daño y peligro espiritual, porque se dejaban llevar por cálculos de su actuación política, interesada y peligrosa.

A este propósito, os confesamos el muy vivo dolor que experimentamos por la ausencia, aquí y en este momento, de tantos Pastores de almas para Nos queridísimos, porque sufren prisión por su fidelidad a Cristo o se hallan impedidos por otros obstáculos, y cuyo recuerdo Nos mueve a elevar por ellos ardientes plegarias a Dios.

Pero no sin una gran esperanza y un gran consuelo vemos hoy cómo la Iglesia, libre finalmente de tantas trabas de orden profano, tan frecuentes en otros tiempos, puede, desde esta Basílica Vaticana, como desde un segundo Cenáculo Apostólico, hacer sentir a través de vosotros su voz, llena de majestad y de grandeza.

Objetivo principal del Concilio: defensa y revalorización de la verdad

El supremo interés del Concilio Ecuménico es que el sagrado depósito de la doctrina cristiana sea custodiado y enseñado en forma cada vez más eficaz. Doctrina, que comprende al hombre entero, compuesto de alma y cuerpo; y que, a nosotros, peregrinos sobre esta tierra, nos manda dirigirnos hacia la patria celestial. Esto demuestra cómo ha de ordenarse nuestra vida mortal de suerte que cumplamos nuestros deberes de ciudadanos de la tierra y del cielo, y así consigamos el fin establecido por Dios.

Significa esto que todos los hombres, considerados tanto individual como socialmente, tienen el deber de tender sin tregua, durante toda su vida, a la consecución de los bienes celestiales; y el de usar, llevados por ese fin, todos los bienes terrenales, sin que su empleo sirva de perjuicio a la felicidad eterna.

Ha dicho el Señor: "Buscad primero el reino de Dios y su justicia"[4]. Palabra ésta "primero" que expresa en qué dirección han de moverse nuestros pensamientos y nuestras fuerzas; mas sin olvidar las otras palabras del precepto del Señor: "... y todo lo demás se os dará por añadidura"[5]. En realidad, siempre ha habido en la Iglesia, y hay todavía, quienes, caminando con todas sus energías hacia la perfección evangélica, no se olvidan de rendir una gran utilidad a la sociedad. Así es como por sus nobles ejemplos de vida constantemente practicados, y por sus iniciativas de caridad, recibe vigor e incremento cuanto hay de más alto y noble en la humana sociedad.

Mas para que tal doctrina alcance a las múltiples estructuras de la actividad humana, que atañen a los individuos, a las familias y a la vida social, ante todo es necesario que la Iglesia no se aparte del sacro patrimonio de la verdad, recibido de los padres; pero, al mismo tiempo, debe mirar a lo presente, a las nuevas condiciones y formas de vida introducidas en el mundo actual, que han abierto nuevos caminos para el apostolado católico.

Por esta razón la Iglesia no ha asistido indiferente al admirable progreso de los descubrimientos del ingenio humano, y nunca ha dejado de significar su justa estimación: mas, aun siguiendo estos desarrollos, no deja de amonestar a los hombres para que, por encima de las cosas sensibles, vuelvan sus ojos a Dios, fuente de toda sabiduría y de toda belleza; y les recuerda que, así como se les dijo "poblad la tierra y dominadla"[6], nunca olviden que a ellos mismos les fue dado el gravísimo precepto: "Adorarás al Señor tu Dios y a El sólo servirás"[7], no sea que suceda que la fascinadora atracción de las cosas visibles impida el verdadero progreso.

Modalidad actual en la difusión de la doctrina sagrada

Después de esto, ya está claro lo que se espera del Concilio, en todo cuanto a la doctrina se refiere. Es decir, el Concilio Ecuménico XXI —que se beneficiará de la eficaz e importante suma de experiencias jurídicas, litúrgicas, apostólicas y administrativas— quiere transmitir pura e íntegra, sin atenuaciones ni deformaciones, la doctrina que durante veinte siglos, a pesar de dificultades y de luchas, se ha convertido en patrimonio común de los hombres; patrimonio que, si no ha sido recibido de buen grado por todos, constituye una riqueza abierta a todos los hombres de buena voluntad.

Deber nuestro no es sólo estudiar ese precioso tesoro, como si únicamente nos preocupara su antigüedad, sino dedicarnos también, con diligencia y sin temor, a la labor que exige nuestro tiempo, prosiguiendo el camino que desde hace veinte siglos recorre la Iglesia.

La tarea principal de este Concilio no es, por lo tanto, la discusión de este o aquel tema de la doctrina fundamental de la Iglesia, repitiendo difusamente la enseñanza de los Padres y Teólogos antiguos y modernos, que os es muy bien conocida y con la que estáis tan familiarizados.

Para eso no era necesario un Concilio. Sin embargo, de la adhesión renovada, serena y tranquila, a todas las enseñanzas de la Iglesia, en su integridad y precisión, tal como resplandecen principalmente en las actas conciliares de Trento y del Vaticano I, el espíritu cristiano y católico del mundo entero espera que se de un paso adelante hacia una penetración doctrinal y una formación de las conciencias que esté en correspondencia más perfecta con la fidelidad a la auténtica doctrina, estudiando ésta y exponiéndola a través de las formas de investigación y de las fórmulas literarias del pensamiento moderno. Una cosa es la substancia de la antigua doctrina, del "depositum fidei", y otra la manera de formular su expresión; y de ello ha de tenerse gran cuenta —con paciencia, si necesario fuese— ateniéndose a las normas y exigencias de un magisterio de carácter predominantemente pastoral.

Al iniciarse el Concilio Ecuménico Vaticano II, es evidente como nunca que la verdad del Señor permanece para siempre. Vemos, en efecto, al pasar de un tiempo a otro, cómo las opiniones de los hombres se suceden excluyéndose mutuamente y cómo los errores, luego de nacer, se desvanecen como la niebla ante el sol.

Cómo reprimir los errores

Siempre la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad. Ella quiere venir al encuentro de las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina más bien que renovando condenas. No es que falten doctrinas falaces, opiniones y conceptos peligrosos, que precisa prevenir y disipar; pero se hallan tan en evidente contradicción con la recta norma de la honestidad, y han dado frutos tan perniciosos, que ya los hombres, aun por sí solos, están propensos a condenarlos, singularmente aquellas costumbres de vida que desprecian a Dios y a su ley, la excesiva confianza en los progresos de la técnica, el bienestar fundado exclusivamente sobre las comodidades de la vida. Cada día se convencen más de que la dignidad de la persona humana, así como su perfección y las consiguientes obligaciones, es asunto de suma importancia. Lo que mayor importancia tiene es la experiencia, que les ha enseñado cómo la violencia causada a otros, el poder de las armas y el predominio político de nada sirven para una feliz solución de los graves problemas que les afligen.

En tal estado de cosas, la Iglesia Católica, al elevar por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad religiosa, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella. Así como Pedro un día, al pobre que le pedía limosna, dice ahora ella al género humano oprimido por tantas dificultades: "No tengo oro ni plata, pero te doy lo que tengo. En nombre de Jesús de Nazaret, levántate y anda"[viii]. La Iglesia, pues, no ofrece riquezas caducas a los hombres de hoy, ni les promete una felicidad sólo terrenal; los hace participantes de la gracia divina que, elevando a los hombres a la dignidad de hijos de Dios, se convierte en poderosísima tutela y ayuda para una vida más humana; abre la fuente de su doctrina vivificadora que permite a los hombres, iluminados por la luz de Cristo, comprender bien lo que son realmente, su excelsa dignidad, su fin. Además de que ella, valiéndose de sus hijos, extiende por doquier la amplitud de la caridad cristiana, que más que ninguna otra cosa contribuye a arrancar los gérmenes de la discordia y, con mayor eficacia que otro medio alguno, fomenta la concordia, la justa paz y la unión fraternal de todos.

Debe promoverse la unidad de la familia cristiana y humana

La solicitud de la Iglesia en promover y defender la verdad se deriva del hecho de que —según el designio de Dios "que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad"[9]— no pueden los hombres, sin la ayuda de toda la doctrina revelada, conseguir una completa y firme unidad de ánimos, a la que van unidas la verdadera paz y la eterna salvación. Desgraciadamente, la familia humana todavía no ha conseguido, en su plenitud, esta visible unidad en la verdad.

La Iglesia católica estima, por lo tanto, como un deber suyo el trabajar con toda actividad para que se realice el gran misterio de aquella unidad que con ardiente plegaria invocó Jesús al Padre celestial, estando inminente su sacrificio. Goza ella de suave paz, pues tiene conciencia de su unión íntima con dicha plegaria; y se alegra luego grandemente cuando ve que tal invocación aumenta su eficacia con saludables frutos, hasta entre quienes se hallan fuera de su seno. Y aún más; si se considera esta misma unidad, impetrada por Cristo para su Iglesia, parece como refulgir con un triple rayo de luz benéfica y celestial: la unidad de los católicos entre sí, que ha de conservarse ejemplarmente firmísima; la unidad de oraciones y ardientes deseos, con que los cristianos separados de esta Sede Apostólica aspiran a estar unidos con nosotros; y, finalmente, la unidad en la estima y respeto hacia la Iglesia católica por parte de quienes siguen religiones todavía no cristianas. En este punto, es motivo de dolor el considerar que la mayor parte del género humano —a pesar de que los hombres todos han sido redimidos por la Sangre de Cristo— no participan aún de esa fuente de gracias divinas que se hallan en la Iglesia católica. A este propósito, cuadran bien a la Iglesia, cuya luz todo lo ilumina, cuya fuerza de unidad sobrenatural redunda en beneficio de la humanidad entera, aquellas palabras de San Cipriano: "La Iglesia, envuelta en luz divina, extiende sus rayos sobre el mundo entero y, con todo, constituye una sola luz que se difunde por doquier sin que su unidad sufra división. Extiende sus ramas por toda la tierra, para fecundarla, a la vez que multiplica, con mayor largueza, sus arroyos; pero siempre es única la cabeza, único el origen, ella es madre única copiosamente fecunda: de ella hemos nacido todos, nos hemos nutrido de su leche, vivimos de su espíritu"[10].

Esto se propone el Concilio Ecuménico Vaticano II, el cual, mientras reúne juntamente las mejores energías de la Iglesia y se esfuerza por que los hombres acojan cada vez más favorablemente el anuncio de la salvación, prepara en cierto modo y consolida el camino hacia aquella unidad del género humano, que constituye el fundamento necesario para que la Ciudad terrenal se organice a semejanza de la celestial "en la que reina la verdad, es ley la caridad y la extensión es la eternidad" según San Agustín[11].

Conclusión

Ahora "nuestra voz se dirige a vosotros"[12], Venerables Hermanos en el Episcopado. Henos ya reunidos aquí, en esta Basílica Vaticana, centro de la historia de la Iglesia; donde Cielo y tierra se unen estrechamente, aquí, junto al sepulcro de Pedro, junto a tantas tumbas de Santos Predecesores Nuestros, cuyas cenizas, en esta solemne hora, parecen estremecerse con arcana alegría.

El Concilio que comienza aparece en la Iglesia como un día prometedor de luz resplandeciente. Apenas si es la aurora; pero ya el primer anuncio del día que surge ¡con cuánta suavidad llena nuestro corazón! Todo aquí respira santidad, todo suscita júbilo. Pues contemplamos las estrellas, que con su claridad aumentan la majestad de este templo; estrellas que, según el testimonio del apóstol San Juan[13], sois vosotros mismos; y con vosotros vemos resplandecer en torno al sepulcro del Príncipe de los Apóstoles[14] los áureos candelabros de las Iglesias que os están confiadas.

Al mismo tiempo vemos las dignísimas personalidades, aquí presentes, en actitud de gran respeto y de cordial expectación, llegadas a Roma desde los cinco continentes, representando a las Naciones del mundo.

Cielo y tierra, puede decirse, se unen en la celebración del Concilio: los Santos del Cielo, para proteger nuestro trabajo; los fieles de la tierra, continuando en su oración al Señor; y vosotros, secundando las inspiraciones del Espíritu Santo, para lograr que el común trabajo corresponda a las actuales aspiraciones y necesidades de los diversos pueblos. Todo esto pide de vosotros serenidad de ánimo, concordia fraternal, moderación en los proyectos, dignidad en las discusiones y prudencia en las deliberaciones.

Quiera el Cielo que todos vuestros esfuerzos y vuestros trabajos, en los que están centrados no sólo los ojos de todos los pueblos, sino también las esperanzas del mundo entero, satisfagan abundantemente las comunes esperanzas.

¡Oh Dios Omnipotente! En Ti ponemos toda vuestra confianza, desconfiando de nuestras fuerzas. Mira benigno a estos Pastores de tu Iglesia. Que la luz de tu gracia celestial nos ayude, así al tomar las decisiones como al formular las leyes; y escucha clemente las oraciones que te elevamos con unanimidad de fe, de palabra y de espíritu.

¡Oh María, auxilio de los cristianos, auxilio de los obispos, de cuyo amor recientemente hemos tenido peculiar prueba en tu templo de Loreto, donde quisimos venerar el misterio de la Encarnación! Dispón todas las cosas hacia un éxito feliz y próspero y, junto con tu esposo San José, con los santos Apóstoles Pedro y Pablo, con los santos Juan, el Bautista y el Evangelista, intercede por todos nosotros ante Dios.

A Jesucristo, nuestro adorable Redentor, Rey inmortal de los pueblos y de los siglos, sea el amor, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


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Con esta introducción y la anterior tenemos claro el espíritu de los Papas que llevaron a cabo este Concilio,que en gran medida se adelanta a los tiempos que vinieron con posteriorida al mismo-
Nos queda el trabajo de estudiar la segunda parte ,sobre la cultura humana ,la vida económica social,la solidaridad entre naciones y la paz,temas estos que nos llevarán directamente al turismoi actual y las modalidades que vivimos en este nuevo siglo-
Un saludo especial a todos los compañeros y a Hini GRACIAS por tan lindos temas,y su disposición para guiarnos-Licha Mera
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Mié Nov 14, 2012 2:03 pm

CAPÍTULO IV
MISIÓN DE LA IGLESIA EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO


Cristo, alfa y omega Imagen
45. La Iglesia, al prestar ayuda al mundo y al recibir del mundo múltiple ayuda, sólo pretende una cosa: el advenimiento del reino de Dios y la salvación de toda la humanidad. Todo el bien que el Pueblo de Dios puede dar a la familia humana al tiempo de su peregrinación en la tierra, deriva del hecho de que la Iglesia es "sacramento universal de salvación", que manifiesta y al mismo tiempo realiza el misterio del amor de Dios al hombre.

El Verbo de Dios, por quien todo fue hecho, se encarnó para que, Hombre perfecto, salvará a todos y recapitulara todas las cosas. El Señor es el fin de la historia humana, punto de convergencia hacia el cual tienden los deseos de la historia y de la civilización, centro de la humanidad, gozo del corazón humano y plenitud total de sus aspiraciones. El es aquel a quien el Padre resucitó, exaltó y colocó a su derecha, constituyéndolo juez de vivos y de muertos. Vivificados y reunidos en su Espíritu, caminamos como peregrinos hacia la consumación de la historia humana, la cual coincide plenamente con su amoroso designio: "Restaurar en Cristo todo lo que hay en el cielo y en la tierra" (Eph 1,10).

He aquí que dice el Señor: "Vengo presto, y conmigo mi recompensa, para dar a cada uno según sus obra. Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último, el principio y el fin" (Apoc 22,12-13).

[i]COMENTARIO.- Esta Constitución Pastoral “GAUDIUM et SPES”, sobre la Iglesia en el mundo actual es un interesante documento de S.S. Pablo VI , y que durante las sesiones del Concilio Vaticano II, fue aprobada con el nombre de: GUADIUM et SPES, los gozos y las esperanzas; ha sido la constitución pastoral social, más extensa promulgada por los obispos en Vaticano II.

Lleva del mal al bien, de la enemistad a la salvación, del odio al amor, de la tristeza a la alegría y a la esperanza.
La Iglesia demuestra que no ha vivido ajena a los problemas sociales, ni aislada de lo que pasa en el mundo, al contrario, la Iglesia, como Madre, desea y quiere colaborar con la humanidad para que encontrar un camino justo, digno, recto para todos los hombres.

Este documento que es un documento social, en donde se encuentra la dignidad del ser humano, la caridad, la actividad el hombre en el mundo, la dignidad del matrimonio y de la familia, que hoy en día esta tan fracturada y tan indiferente. Así también el documento ayuda a la vida económica social, la paz, la obligación de evitar la guerra, no solamente entre los países, sino entre nosotros, las familias, amistades, padres con hijos, hijos con padres, hermanos, maestros con los alumnos, y viceversa, o los maestros con los padres de familia, etc. Y desde luego la misión que tiene la Iglesia en los problemas de cada uno de los tiempos.

Ojala que todos recapacitemos para llevar una vida de paz, alegría, amor, comprensión, dialogo, respeto, aprovechar los valores, la libertad, no el libertinaje, los derechos humanos de todos, en especial de los niños, pero que aprendan a tener obligaciones. Si queremos derechos debemos de tener obligaciones.

Salvemos a la humanidad, respetándonos unos a otros, apoyémonos en la SAGRADA FAMILIA, e imitémosla, para vivir en santa paz, y de acuerdo a lo que Dios nos manda.


Cristo, alfa y omega. Cristo, principio y fin.

Fuente: DOCUMENTOS VATICANO II, Nueva SECAM, S.A DE C.V. ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO.
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor AMunozF » Jue Nov 15, 2012 12:52 am

Qué entendemos por signos de los tiempos ?

En pocas palabras, son todos aquellos acontecimientos, Divinos o humanos, que nos marcan la vida, que nos presentan algo en nuestra vida cotidiana, que de una u otra manera nos hacen ver algo diferente en nuestra vida, y que pueden significar de diferente forma a cada uno de nosotros.

VOY A TRANSCRIBIR EL CAPÍTULO II DE LA CONSTITUCIÓN "Gaudium et spes" (Gozos y esperanzas)EN SU TOTALIDAD. NOS HABLA DE LA FE Y LA CULTURA Y DEL ACTUAR DEL HOMBRE EN ESTE CAMPO.

"CAPÍTULO II
EL SANO FOMENTO DEL PROGRESO CULTURAL

Introducción

53. Es propio de la persona humana el no llegar a un nivel verdadera y plenamente humano si no es mediante la cultura, es decir, cultivando los bienes y los valores naturales. Siempre, pues, que se trata de la vida humana, naturaleza y cultura se hallan unidas estrechísimamente.
Con la palabra cultura se indica, en sentido general, todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus innumerables cualidades espirituales y corporales; procura someter el mismo orbe terrestre con su conocimiento y trabajo; hace más humana la vida social, tanto en la familia como en toda la sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones; finalmente, a través del tiempo expresa, comunica y conserva en sus obras grandes experiencias espirituales y aspiraciones para que sirvan de provecho a muchos, e incluso a todo el género humano.
De aquí se sigue que la cultura humana presenta necesariamente un aspecto histórico y social y que la palabra cultura asume con frecuencia un sentido sociológico y etnológico. En este sentido se habla de la pluralidad de culturas. Estilos de vida común diversos y escala de valor diferentes encuentran su origen en la distinta manera de servirse de las cosas, de trabajar, de expresarse, de practicar la religión, de comportarse, de establecer leyes e instituciones jurídicas, de desarrollar las ciencias, las artes y de cultivar la belleza. Así, las costumbres recibidas forman el patrimonio propio de cada comunidad humana. Así también es como se constituye un medio histórico determinado, en el cual se inserta el hombre de cada nación o tiempo y del que recibe los valores para promover la civilización humana.

SECCIÓN I

La situación de la cultura en el mundo actual

Nuevos estilos de vida

54. Las circunstancia de vida del hombre moderno en el aspecto social y cultural han cambiado profundamente, tanto que se puede hablar con razón de una nueva época de la historia humana. Por ello, nuevos caminos se han abierto para perfeccionar la cultura y darle una mayor expansión. Caminos que han sido preparados por el ingente progreso de las ciencias naturales y de las humanas, incluidas las sociales; por el desarrollo de la técnica, y también por los avances en el uso y recta organización de los medios que ponen al hombre en comunicación con los demás. De aquí provienen ciertas notas características de la cultura actual: las ciencias exactas cultivan al máximo el juicio crítico; los más recientes estudios de la psicología explican con mayor profundidad la actividad humana; las ciencias históricas contribuyen mucho a que las cosas se vean bajo el aspecto de su mutabilidad y evolución; los hábitos de vida y las costumbres tienden a uniformarse más y más; la industrialización, la urbanización y los demás agentes que promueven la vida comunitaria crean nuevas formas de cultura (cultura de masas), de las que nacen nuevos modos de sentir, actuar y descansar; al mismo tiempo, el creciente intercambio entre las diversas naciones y grupos sociales descubre a todos y a cada uno con creciente amplitud los tesoros de las diferentes formas de cultura, y así poco a poco se va gestando una forma más universal de cultura, que tanto más promueve y expresa la unidad del género humano cuanto mejor sabe respetar las particularidades de las diversas culturas.

El hombre, autor de la cultura

55. Cada día es mayor el número de los hombres y mujeres, de todo grupo o nación, que tienen conciencia de que son ellos los autores y promotores de la cultura de su comunidad. En todo el mundo crece más y más el sentido de la autonomía y al mismo tiempo de la responsabilidad, lo cual tiene enorme importancia para la madurez espiritual y moral del género humano. Esto se ve más claro si fijamos la mirada en la unificación del mundo y en la tarea que se nos impone de edificar un mundo mejor en la verdad y en la justicia. De esta manera somos testigos de que está naciendo un nuevo humanismo, en el que el hombre queda definido principalmente por la responsabilidad hacia sus hermanos y ante la historia.

Dificultades y tareas actuales en este campo

56. En esta situación no hay que extrañarse de que el hombre, que siente su responsabilidad en orden al progreso de la cultura, alimente una más profunda esperanza, pero al mismo tiempo note con ansiedad las múltiples antinomias existentes, que él mismo debe resolver:
¿Qué debe hacerse para que la intensificación de las relaciones entre las culturas, que debería llevar a un verdadero y fructuoso diálogo entre los diferentes grupos y naciones, no perturbe la vida de las comunidades, no eche por tierra la sabiduría de los antepasados ni ponga en peligro el genio propio de los pueblos?
¿De qué forma hay que favorecer el dinamismo y la expansión de la nueva cultura sin que perezca la fidelidad viva a la herencia de las tradiciones? Esto es especialmente urgente allí donde la cultura, nacida del enorme progreso de la ciencia y de la técnica se ha de compaginar con el cultivo del espíritu, que se alimenta, según diversas tradiciones, de los estudios clásicos.
¿Cómo la tan rápida y progresiva dispersión de las disciplinas científicas puede armonizarse con la necesidad de formar su síntesis y de conservar en los hombres las facultades de la contemplación y de la admiración, que llevan a la sabiduría?
¿Qué hay que hacer para que todos los hombres participen de los bienes culturales en el mundo, si al mismo tiempo la cultura de los especialistas se hace cada vez más inaccesible y compleja?
¿De qué manera, finalmente, hay que reconocer como legítima la autonomía que reclama para sí la cultura, sin llegar a un humanismo meramente terrestre o incluso contrario a la misma religión?En medio de estas antinomias se ha de desarrollar hoy la cultura humana, de tal manera que cultive equilibradamente a la persona humana íntegra y ayude a los hombres en las tareas a cuyo cumplimiento todos, y de modo principal los cristianos, están llamados, unidos fraternalmente en una sola familia humana.

SECCIÓN II

Algunos principios para la sana promoción de la cultura

La fe y la cultura

57. Los cristianos, en marcha hacia la ciudad celeste, deben buscar y gustar las cosas de arriba, lo cual en nada disminuye, antes por el contrario, aumenta, la importancia de la misión que les incumbe de trabajar con todos los hombres en la edificación de un mundo más humano. En realidad, el misterio de la fe cristiana ofrece a los cristianos valiosos estímulos y ayudas para cumplir con más intensidad su misión y, sobre todo, para descubrir el sentido pleno de esa actividad que sitúa a la cultura en el puesto eminente que le corresponde en la entera vocación del hombre.
El hombre, en efecto, cuando con el trabajo de sus manos o con ayuda de los recursos técnicos cultiva la tierra para que produzca frutos y llegue a ser morada digna de toda la familia humana y cuando conscientemente asume su parte en la vida de los grupos sociales, cumple personalmente el plan mismo de Dios, manifestado a la humanidad al comienzo de los tiempos, de someter la tierra y perfeccionar la creación, y al mismo tiempo se perfecciona a sí mismo; más aún, obedece al gran mandamiento de Cristo de entregarse al servicio de los hermanos.
Además, el hombre, cuando se entrega a las diferentes disciplinas de la filosofía, la historia, las matemáticas y las ciencias naturales y se dedica a las artes, puede contribuir sobremanera a que la familia humana se eleve a los conceptos más altos de la verdad, el bien y la belleza, así como a un juicio de valor universal, y así sea iluminada mejor por la maravillosa Sabiduría, que desde siempre estaba con Dios disponiendo todas las cosas con Él, jugando en el orbe de la tierra y encontrando sus delicias en estar entre los hijos de los hombres.
Con todo lo cual el espíritu humano, más libre de la esclavitud de las cosas, puede ser elevado con mayor facilidad al culto mismo y a la contemplación del Creador. Más todavía, con el impulso de la gracia se dispone a reconocer al Verbo de Dios, que antes de hacerse carne para salvarlo todo y recapitular todo en Él, estaba en el mundo como luz verdadera que ilumina a todo hombre (Io 1, 9).
Es cierto que el progreso actual de las ciencias y de la técnica, las cuales, debido a su método, no pueden penetrar hasta las íntimas esencias de las cosas, puede favorecer cierto fenomenismo y agnosticismo cuando el método de investigación usado por estas disciplinas se considera sin razón como la regla suprema para hallar toda la verdad. Es más, hay el peligro de que el hombre, confiado con exceso en los inventos actuales, crea que se basta a sí mismo y deje de buscar ya cosas más altas.
Sin embargo, estas lamentables consecuencias no son efectos necesarios de la cultura contemporánea ni deben hacernos caer en la tentación de no reconocer los valores positivos de ésta. Entre tales valores se cuentan: el estudio de las ciencias y la exacta fidelidad a la verdad en las investigaciones científicas, la necesidad de trabajar conjuntamente en equipos técnicos, el sentido de la solidaridad internacional, la conciencia cada vez más intensa de la responsabilidad de los peritos para la ayuda y la protección de los hombres, la voluntad de lograr condiciones de vida más aceptables para todos, singularmente para los que padecen privación de responsabilidad o indigencia cultural. Todo lo cual puede aportar alguna preparación para recibir el mensaje del Evangelio, la cual puede ser informada con la caridad divina por Aquel que vino a salvar el mundo.

Múltiples conexiones entre la buena nueva de Cristo y la cultura

58. Múltiples son los vínculos que existen entre el mensaje de salvación y la cultura humana. Dios, en efecto, al revelarse a su pueblo hasta la plena manifestación de sí mismo en el Hijo encarnado, habló según los tipos de cultura propios de cada época.
De igual manera, la Iglesia, al vivir durante el transcurso de la historia en variedad de circunstancias, ha empleado los hallazgos de las diversas culturas para difundir y explicar el mensaje de Cristo en su predicación a todas las gentes, para investigarlo y comprenderlo con mayor profundidad, para expresarlo mejor en la celebración litúrgica y en la vida de la multiforme comunidad de los fieles.
Pero al mismo tiempo, la Iglesia, enviada a todos los pueblos sin distinción de épocas y regiones, no está ligada de manera exclusiva e indisoluble a raza o nación alguna, a algún sistema particular de vida, a costumbre alguna antigua o reciente. Fiel a su propia tradición y consciente a la vez de la universalidad de su misión, puede entrar en comunión con las diversas formas de cultura; comunión que enriquece al mismo tiempo a la propia Iglesia y las diferentes culturas.
La buena nueva de Cristo renueva constantemente la vida y la cultura del hombre caído, combate y elimina los errores y males que provienen de la seducción permanente del pecado. Purifica y eleva incesantemente la moral de los pueblos. Con las riquezas de lo alto fecunda como desde sus entrañas las cualidades espirituales y las tradiciones de cada pueblo y de cada edad, las consolida, perfecciona y restaura en Cristo. Así, la Iglesia, cumpliendo su misión propia, contribuye, por lo mismo, a la cultura humana y la impulsa, y con su actividad, incluida la litúrgica, educa al hombre en la libertad interior.

Hay que armonizar diferentes valores en el seno de las culturas

59. Por las razones expuestas, la Iglesia recuerda a todos que la cultura debe estar subordinada a la perfección integral de la persona humana, al bien de la comunidad y de la sociedad humana entera. Por lo cual es preciso cultivar el espíritu de tal manera que se promueva la capacidad de admiración, de intuición, de contemplación y de formarse un juicio personal, así como el poder cultivar el sentido religioso, moral y social.
Porque la cultura, por dimanar inmediatamente de la naturaleza racional y social del hombre, tiene siempre necesidad de una justa libertad para desarrollarse y de una legítima autonomía en el obrar según sus propios principios. Tiene, por tanto, derecho al respeto y goza de una cierta inviolabilidad, quedando evidentemente a salvo los derechos de la persona y de la sociedad, particular o mundial, dentro de los límites del bien común.
El sagrado Sínodo, recordando lo que enseñó el Concilio Vaticano I, declara que «existen dos órdenes de conocimiento» distintos, el de la fe y el de la razón; y que la Iglesia no prohíbe que «las artes y las disciplinas humanas gocen de sus propios principios y de su propio método…, cada una en su propio campo», por lo cual, «reconociendo esta justa libertad», la Iglesia afirma la autonomía legítima de la cultura humana, y especialmente la de las ciencias.
Todo esto pide también que el hombre, salvados el orden moral y la común utilidad, pueda investigar libremente la verdad y manifestar y propagar su opinión, lo mismo que practicar cualquier ocupación, y, por último, que se le informe verazmente acerca de los sucesos públicos.
A la autoridad pública compete no el determinar el carácter propio de cada cultura, sino el fomentar las condiciones y los medios para promover la vida cultural entre todos aun dentro de las minorías de alguna nación. Por ello hay que insistir sobre todo en que la cultura, apartada de su propio fin, no sea forzada a servir al poder político o económico.

SECCIÓN III

Algunas obligaciones más urgentes de los cristianos respecto a la cultura

El reconocimiento y ejercicio efectivo del derecho personal a la cultura

60. Hoy día es posible liberar a muchísimos hombres de la miseria de la ignorancia. Por ello, uno de los deberes más propios de nuestra época, sobre todo de los cristianos, es el de trabajar con ahínco para que tanto en la economía como en la política, así en el campo nacional como en el internacional, se den las normas fundamentales para que se reconozca en todas partes y se haga efectivo el derecho de todos a la cultura, exigido por la dignidad de la persona, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad, religión o condición social. Es preciso, por lo mismo, procurar a todos una cantidad suficiente de bienes culturales, principalmente de los que constituyen la llamada cultura «básica», a fin de evitar que un gran número de hombres se vea impedido, por su ignorancia y por su falta de iniciativa, de prestar su cooperación auténticamente humana al bien común.
Se debe tender a que quienes están bien dotados intelectualmente tengan la posibilidad de llegar a los estudios superiores; y ello de tal forma que, en la medida de lo posible, puedan desempeñar en la sociedad las funciones, tareas y servicios que correspondan a su aptitud natural y a la competencia adquirida. Así podrán todos los hombres y todos los grupos sociales de cada pueblo alcanzar el pleno desarrollo de su vida cultural de acuerdo con sus cualidades y sus propias tradiciones.
Es preciso, además, hacer todo lo posible para que cada cual adquiera conciencia del derecho que tiene a la cultura y del deber que sobre él pesa de cultivarse a sí mismo y de ayudar a los demás. Hay a veces situaciones en la vida laboral que impiden el esfuerzo de superación cultural del hombre y destruyen en éste el afán por la cultura. Esto se aplica de modo especial a los agricultores y a los obreros, a los cuales es preciso procurar tales condiciones de trabajo, que, lejos de impedir su cultura humana, la fomenten. Las mujeres ya actúan en casi todos los campos de la vida, pero es conveniente que puedan asumir con plenitud su papel según su propia naturaleza. Todos deben contribuir a que se reconozca y promueva la propia y necesaria participación de la mujer en la vida cultural.

La educación para la cultura íntegra del hombre

61. Hoy día es más difícil que antes sintetizar las varias disciplinas y ramas del saber. Porque, al crecer el acervo y la diversidad de elementos que constituyen la cultura, disminuye al mismo tiempo la capacidad de cada hombre para captarlos y armonizarlos orgánicamente, de forma que cada vez se va desdibujando más la imagen del hombre universal. Sin embargo, queda en pie para cada hombre el deber de conservar la estructura de toda la persona humana, en la que destacan los valores de la inteligencia, voluntad, conciencia y fraternidad; todos los cuales se basan en Dios Creador y han sido sanados y elevados maravillosamente en Cristo.
La madre nutricia de esta educación es ante todo la familia: en ella los hijos, en un clima de amor, aprenden juntos con mayor facilidad la recta jerarquía de las cosas, al mismo tiempo que se imprimen de modo como natural en el alma de los adolescentes formas probadas de cultura a medida que van creciendo.
Para esta misma educación las sociedades contemporáneas disponen de recursos que pueden favorecer la cultura universal, sobre todo dada la creciente difusión del libro y los nuevos medios de comunicación cultural y social. Pues con la disminución ya generalizada del tiempo de trabajo aumentan para muchos hombres las posibilidades. Empléense los descansos oportunamente para distracción del ánimo y para consolidar la salud del espíritu y del cuerpo, ya sea entregándose a actividades o a estudios libres, ya a viajes por otras regiones (turismo), con los que se afina el espíritu y los hombres se enriquecen con el mutuo conocimiento; ya con ejercicios y manifestaciones deportivas, que ayudan a conservar el equilibrio espiritual, incluso en la comunidad, y a establecer relaciones fraternas entre los hombres de todas las clases, naciones y razas. Cooperen los cristianos también para que las manifestaciones y actividades culturales colectivas, propias de nuestro tiempo, se humanicen y se impregnen de espíritu cristiano.Todas estas posibilidades no pueden llevar la educación del hombre al pleno desarrollo cultural de sí mismo, si al mismo tiempo se descuida el preguntarse a fondo por el sentido de la cultura y de la ciencia para la persona humana."

(los subrayados son míos).
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Vie Nov 16, 2012 12:09 am

Les comento que: a finales del Siglo XX se produjo un espectacular resurgimiento de las peregrinaciones a Santiago.

En el Año Santo de 1982 S.S. el Papa Juan Pablo II peregrinó a Santiago de Compostela. En la cripta de la Catedral, frente a la tumba del Apóstol, se puso una placa en la que se lee: "Yo Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal, desde Santiago te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte, se tu misma".

S.S. el Papa en su peregrinación a Compostela. 9 de noviembre de 1982.

Imagen

A fines del Siglo XX y en los comienzos del XXI están resurgiendo con mucha fuerza las peregrinaciones a Compostela. Cada año que pasa aumenta el número de peregrinos. Por los senderos de tierra, desde que empieza el año hasta que termina, hay contínuamente personas que caminan hacia Santiago. Y por los caminos incorpóreos del pensamiento el espíritu del Camino de Santiago se está estendiendo por el mundo entero a través de la literatura, la fotografía, el cine, internet, ... Estamos delante de un resurgimiento espiritual de consecuencias incalculables.

Las estadísticas existentes demuestran que en los últimos 20 años el aumento del número de peregrinos que llegan a Compostela es alucinante. En los años 1985 y 1986 llegaban a Santiago menos de 2.500 peregrinos por año. El número de peregrinos fue aumentando paulatinamente año tras año. En el año 2002, sin ser Año Santo, llegaron a Santiago 68.952 peregrinos. Y en los "Años Santos" el número de peregrino es mucho mayor. Y además hay que tener en cuenta que muchos peregrinos hacen tramos intermedios del Camino y que no se cuentan en las estadísticas de los que llegan a Compostela.

Los Caminos de Santiago.-
Según se dice en el Codice Calixtino y consta en muchos otros documentos de la época, en el Siglo XII venían de Europa cinco grandes vías, que entraban en España por dos puntos de los Pirineos: Roncesvalles, en Navarra, y Somport, en Aragón. Estes dos caminos, navarro y aragonés, se juntaban en Puente la Reina. Y desde aquí ya había un único camino hasta Santiago.

Pero antes del "Camino Francés" existió el "Camino Primitivo", que venía desde Asturias a Santiago, pasando por Lugo. Y, a partir del Siglo XIV, se fueron abriendo otros caminos. Hoy, sólo dentro de España, tenemos los siguientes caminos y además de otros menos conocidos:

- El Camino Francés, con sus dos ramas navarra e aragonesa antes mencionadas. Desde Puente la Reina sigue por Estella, Viana, Logroño, Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Burgos, Hornillos del Camino, Castrojeriz, Frómista(¡qué hermosa es la iglesia de San Martín de Frómista!!Igresa de San Martín de Frómista), Carrión de los Condes, Sahagún, León, Astorga, Ponferrada, Villafranca del Bierzo, O Cebreiro, Sarria, Portomarín, Melide, Arzúa, ... e ¡Santiago!. Este es el Camino por antonomasia, el más conocido y el más usado por los peregrinos. La Igresia de San Martín de Frómista: una pequeña-gran joya del románico en el Camino Francés.

- El Camino mozárabe o Vía de la Prata.
Parte de Sevilla, sube por Extremadura, pasa por Salamanca y Zamora, entra en Galicia por la Gudiña, e segue por Campobecerros, Laza, Xunqueira de Ambía, Ourense, Cea, Oseira, Lalín, Silleda, ... y llega a Santiago. Tiene otras variantes, como la que pasa por Verín, Allariz y Xinzo de Limia, o la que desde Zamora sube a Astorga donde se junta con el Camino Francés. Dentro de la ciudad de Ourense el Camino tiene un recorrido muy interesante, pasando por Las Burgas, la Plaza Mayor, la Catedra, la Iglesia de Santa Eufemia, la calle del Paseo, el Puente Romano, etc...

- El Camino Portugués.
Tiene varias rutas. Una de ellas parte de Lisboa y pasa por Sintra, Caldas da Rainha, Alcobaça, Coimbra, Porto, Tui, Redondela, Pontevedra, Caldas de Reis y Padrón, llegando finalmente a Santiago.

- El Camino Inglés,
que va desde Coruña o Ferrol a Compostela. Los peregrinos llegaban en barco desde Inglaterra a las costas gallegas, y luego hacían por tierra el camino hasta Santiago. El camino que sale de Ferrol pasa por Xubia, Neda, Fene, Cabanas, Pontedeume, Miño, Betanzos, Bruma, Ordes, A Igrexa (Oroso), Sigueiro y Santiago. El que sale de Coruña pasa por O Burgo, Cambre y Carral, y se junta en Bruma con el que viene de Ferrol.

- El Camino del Norte.
Discurre próximo al mar Cantábrico, desde San Sebastián (Donostia), pasando por Bilbao, Santander y Oviedo, entra en Galicia por Ribadeo, y gira luego hacia el SO juntándose con el Camino Francés en Melide.

- El Camino Primitivo.
Viene desde Asturias a Santiago, pasando por Lugo. Sería el Camiño más primitivo, el que seguirían los primeiros peregrinos que desde el pequeño reino de Asturias venían a Compostela en los primeros años después del descubrimiento del sepulcro del Apóstol.

- El Camino de la Costa da Morte,
que siguen los peregrinos que después de llegar a Compostela, caminan hasta Finisterre, para cumplir allí con el rito de quemar al lado del mar las roupas usadas durante la peregrinación.

Desde la Edad Media Santiago de Compostela, a donde van los peregrinos, Roma, a donde van los "romeros", y Jerusalén a donde van los "palmeros", son los tres centros de peregrinación más importantes del cristianismo.

Las iconografías de Santiago.- Santiago aparece representado en tres formas diferentes:

- Como apóstol:
vestido con un manto llargo, sentado, con un libro en las manos. Algunas veces aparece descalzo. Otras veces aparece con una espada, que simboliza su martirio.

- Como peregrino:
vestido con un manto de peregrino, un sombrero en la cabeza, un bastón con una calabaza en una mano, un libro en la otra, una concha de "vieira" colgando.....

- Como "matamoros": Bandera, alma y patrón de la Reconquista. Aparece montado a caballo, con la espada en alto, venciendo a varios guerreros musulmanes.

La"credencial de peregrino" y la "Compostela".
- Los peregrinos llevan un documento llamado "credencial" que es como un "pasaporte" que los identifica como tales peregrinos. La "credencial" se obtiene en las parroquias, cofradías, asociaciones de amigos del Camino, .... También se puede conseguir en el mismo Camino de Santiago en algunos albergues o iglesias. En Roncesvalles, en O Cebreiro, y en todos los puntos en los que habitualmente se empieza a hacer el Camino se consigue sin problema.

La"credencial"
sirve para acreditar la condición de peregrino para ser acogido en los albergues del Camino. Y también para solicitar la "Compostela" cuando se llega a Santiago. En la credencial se van poniendo "sellos" dr los lugares por los que se pasa. Cada día hay que poner por lo menos un "sello", normalmente el sello del albergue en el que se pernocta. Y así en la credencial queda constancia del camino que se va recorriendo.

La "Compostela"
es un documento que se les entrega a los peregrinos que llegan a Santiago despues de recorrer por lo menos 100 km a pie o a caballo, o 200 km en bicicleta. Se recibe la "compostela", sin necesidad de que sea "Año Santo", a diferencia del "jubileo", del que hablamos seguidamente.

No debe confundirse la "compostela" con el "jubileo". Para "ganar el jubileo" no hace falta caminar ni un sólo kilómetro. Sólo hace falta ir a Santiago, en coche, en avión, en tren o por cualquier otro medio, y cumplir los siguientes requisitos:

- Entrar en la Catedral por la Puerta Santa, desde la Plaza de la Quintana.

- Visitar la tumba del Apóstol.

- Hacer una oración, se aconseja asistir a una misa, pero no es imprescindible.

- Confesarse una vez y comulgar una vez, lo cual puede hacerse en Santiago el mismo día que se visita al Apóstol, o cualquier otro día dentro de los quince días anteriores o de los quince días siguientes, en cualquier otro lugar.

- Y hace falta también que sea Año Santo, pues sólo en estos años se puede "ganar el jubileo". Recordemos que es Año Santo cuando el día de Santiago, 25 de julio, coincide en domingo.

Un poco antes de llegar a Nájera, en un muro de una fábrica, a la vera del Camino, está escrito este hermoso poema:

POEMA DEL CAMINO DE SANTIAGO, Eugenio Garibay,párroco.

Polvo, barro, sol y lluvia
es Camino de Santiago.
Millares de peregrinos
y más de un millar de años.

Peregrino, ¿Quién te llama?
¿qué fuerza oculta te atrae?
Ni el campo de las estrellas,
ni las grandes catedrales.

No es la brava Navarra,
ni el vino de los riojanos,
ni los mariscos gallegos,
ni los campos castellanos.

Peregrino, ¿Quién te llama?
¿qué fuerza oculta te atrae?
N i las gentes del camino,
ni las costumbres rurales.

No es la historia y la cultura
ni el gallo de La Calzada
ni el palacio de Gaudí
ni el castillo de Ponferrada.

Todo lo veo al pasar
y es un gozo verlo todo,
más la voz que a mi me llama
la siento mucho más hondo.

La fuerza que a mi me empuja,
l a fuerza que a mi me atrae
no sé explicarla ni yo.
¡Sólo el de Arriba lo sabe!

El Camino de Santiago en la red.- Son incontables las páginas web que hablan del Camino de Santiago. Hay fotos, foros, diarios de peregrinos, historia del camino, ...etc etc. Por ejemplo, el día 9-01-2004, buscando en "google" la expresión "camiño Santiago" o"camino de Santiago" aparecen 362.000 páginas, buscando"way Saint James" aparecen 870.000, y buscando"Santiago" aparecen más de 4 millones de páginas web. El 07-01-2010 buscando "Camino de Santiago" aparecen 5.560.000 páginas y buscando "Santiago" aparecen 117 millones.

http://galicias.com/cs/index.htm
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor marisa725 » Vie Nov 16, 2012 12:11 am

El Camino de Santiago es importante en la actualidad, bajo el signo de los tiempos, según la Constitución Pastoral Gaudium et Spes.
Éstos signos de los tiempos se reflejan en actividades concretas a nivel turístico.
Desde hace aproximadamente diez siglos la gente peregrina a Santiago de Compostela, donde, según la leyenda, se encuentra la tumba del Santo Apóstol Santiago el Mayor. Aunque el destino de los peregrinos jacobeos sigue siendo el mismo, el concepto de la ruta de peregrinación ha cambiado mucho a través de los siglos.
Hoy en día la motivación es laica, turística y fascinación por conocer tal lugar, aunque también hay el espiritual y religioso.
Con la colaboración de instituciones gubernamentales y eclesiásticas, y con la ayuda de empresas privadas, las rutas y el lugar de peregrinación fueron reconstruidos y adaptados a las necesidades actuales.
Hoy se construyen Caminos a Santiago desde otros lugares de Europa.
El Camino de Santiago de Compostela hasta la tumba del Apóstol es Turismo Religioso. Los peregrinos representan como consumidores un valor estadístico, para cálculos económicos,
El Turismo Religioso reúne elementos religiosos, pero también turísticos y económicos.
El turismo sirve para la conservación de los monumentos y sirve a los viajeros para disfrutar de la cultura, historia, naturaleza, aventuras y gozar de la espiritualidad. Según la Constitución Pastoral, significa descubrir la acción de Dios en medio de su pueblo, ofreciéndole todas las gracias y auxilios divinos, para enfrentar las dificultades en cada momento histórico que se vive.
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor delfigallo » Sab Nov 17, 2012 4:06 pm

¡Muy interesante me pareció lo concerniente a lo turístico y los peregrinos, realmente no todos los turistas son peregrinos ni todos los peregrinos son turistas. Yo soy de Argentina y vivo a escasa media hora de la ciudad de Luján donde se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Luján. Es le lugar de peregrinación mayor de Argentina y los ciudadanos de Luján, no ven con muy buenos ojos a los peregrinos, justamente porque los que se hacen notar más, no son los que van por devoción a la Virgen, sino lo que van por turismo o por diversión y no respetan las casas de los lugareños que están a su paso, ni la limpieza de la ciudad y no demuestran haber recibido una educación en el respeto y la amable convivencia. Los que, por el contrario, van para visitar a la Madre, son respetuosos y no se hacen notar. Pero yo creo que Dios tiene caminos que nosotros no podemos visualizar y que probablemente los que van por "turismo" también reciban gracias que luego van a cambiar sus vidas. Dios escribe derecho en lineas torcidas. Cariños a todos y gracias por acompañarme en este peregrinación. Delfina.
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor Silviamaria » Dom Nov 18, 2012 2:07 pm

Buenas tardes, saludos a todos en este peregrinar.
Envío de contestación sobre:
Qué entendemos por signos de los tiempos ?
Son acontecimientos que nos hacen ver de manera diferente la vida y a cada persona le llega distinto.

Un párrafo de la Constitución Pastoral Gaudium et spes sobre la iglesia en el mundo actual es “Jamás el género humano tuvo a su disposición tantas riquezas, tantas posibilidades, tanto poder económico. Y, sin embargo, una gran parte de la humanidad sufre hambre y miseria y son muchedumbre los que no saben leer ni escribir”… esto es una realidad que se vive a diario en todo el mundo. Además durante la lectura se reflexiona sobre los cambios profundos en el orden social, psicológicos, morales y religiosos.

El peregrino que sigue el camino de Santiago lo transcurre bajo diferentes conceptos antes y ahora; así son distintas las motivaciones y diferentes los lugares de partida. Ya no es solo el aspecto religioso también intervienen intereses económicos, sociales, turísticos, etc.

Los invito a visitar la siguiente dirección, es la experiencia de un compatriota en su reciente viaje por el camino de Santiago de Compostela.
http://www.larevista.ec/viajes/viajemos ... lo-guayaco

Hasta la próxima parada.
Silviamaria
 
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Mié Nov 21, 2012 11:28 pm

El comienzo del culto a Santiago en España hasta el Siglo XXI.

Introducción,. A modo de introducción diremos que Santiago El Mayor o también llamado “Hijo del Trueno” era natural de Galilea y uno de los discípulos predilectos de Jesús. Según la tradición estuvo en España, donde se le atribuyeron muchos sucesos gloriosos. De vuelta sufrió el martirio en Jerusalén, siendo degollado por orden de Herodes. Su cuerpo fue trasladado a España por sus discípulos, que desembarcaron por Iria-Flavia, cerca de Padrón. Como consecuencia de la persecución contra los cristianos se llegó a desconocer el lugar del sepulcro, hasta que entre los años 810 al 830 fue descubierto y siendo luego un lugar de culto.

Historia del culto al sepulcro de Santiago en Compostela.-
El culto a Santiago no es el punto básico en la cristianización gallega y tampoco en la española. Para poder estudiar la historia de la cristianización española hay que dejar al margen la supuesta predicación del Apóstol Santiago, que de ser cierta, sería más bien una visita mostrando las ideas de la nueva religión que estaba a nacer, pero que no cuajaron o no llegaron a cuajar con el tiempo.

Hay tres tradiciones que relacionan al Apóstol y la Península:

La primera que menciona la predicación en la península es en el libro De vita et obitu sanctorum utriusqueTestamenti, atribuida a San Isidoro de Sevilla (560?-636), aunque no con suficiente fundamento. A esto hay que añadir que otras menciones mejor documentadas, se remontan al siglo VIII.

La segunda, más tardía, es la aparición de la Virgen a Santiago en Zaragoza, el donde está la Basílica del Pilar.

La tercera es la de su sepultura en Compostela, que según esta tradición, Teodomiro, obispo de Iria halló milagrosamente el sepulcro del Apóstol donde está ahora la Ciudad de Santiago, que en aquella era un monte. Los testimonios que confirman que esta tradición había sido aceptada se documentan hacia la primera mitad del Siglo IX.

A partir del siglo IX este “descubrimiento” fue un factor claro para la consolidación de la cristianización del Norte de España, ya que el sur era dominado por los pueblos islámicos y también sirve para hacer frente a estos pueblos y es por ello por lo que tras el siglo X ya todo el Norte Peninsular queda bajo el dominio de esta religión. La dedicación de Iglesias a Santiago hasta el siglo IX es insignificante, pero empieza a crecer poco a poco.

Por los testimonios que nos han llegado podemos decir que bajo la época romana y sueva se desconoce por completo la idea del sepulcro de Santiago y también su posible predicación. Más tarde, ya en la época visigoda sólo aparece un posible culto local a Santiago en Mérida bajo unas reliquias con el nombre de Sacti Iacobi, de las que sería su dueño Santiago El Mayor, pero es solo suposición.

Debemos de tener claro que el hecho de la “invención” del culto de Santiago en el primer tercio del siglo IX no se puede estudiar fuera del marco político-religioso del reino asturiano, aquí se deben de fijar las bases que condicionaron el culto a Santiago en la Compostela y que serían:

El rey de Asturias, Alfonso II, crea a principios del Siglo IX la sede regia ovetense, en el contexto de un significativo proceso de restauración del orden gótico, a imitación de la sede regia toledana del anterior reino visigodo, y con una doble finalidad: prestigiar el reino astur frente a la cristiandad mozárabe que, a raíz de la reciente disputa teológica en torno a la problemática adopcionista, había resucitado en la persona del arzobispo Elipando de Toledo ambiciones metropolitanas; y otorgar una mayor entidad político-eclesiástica a su reino frente al expansionismo carolingio, acompañado de un poderoso renacimiento cultural.

La supervivencia del reino de Asturias estaba amenazada por dos factores: los pueblos islámicos dentro de la península y el reino carolingio en el Norte de los Pirineos. Además servía para fortalecer los lazos de unión entre los pueblos del Norte peninsular como eran los gallegos y los vascones, que eran los representantes más extremos y culturalmente diferentes del resto.

Es en este contexto en el que se va a producir la “invención” del sepulcro del Apóstol Santiago en el año 829, época en la que se crean y se restauran muchas iglesias en todo el reino y empieza a convertirse en un santuario nacional y caso único en occidente, a excepción de Roma, en el que la sede es una sede de tradición apostólica. También en esta época surge un proceso de formación de una devoción a Santiago, necesaria para el arraigo de esa devoción. De esta época son santos como el monje Santo Toribio de La Liébana en sus Comentarios al Apocalipsis difunde una idea favorable a la predicación del apóstol y mismo su trasladación de los restos a Compostela. A partir de esta fecha, pocos años más tarde, el arzobispado de Iria-Flavia se traslada a Santiago de Compostela, que poco a poco empieza a consolidarse pomo gran pueblo y luego como ciudad más importante de la zona.

El tema del culto a Santiago podemos decir que empieza en los reyes de Asturias, que además de participar en la “invención” del sepulcro jacobeo erigen por la zona templos con advocación a la tumba de Santiago Apóstol y se establecen dos órdenes monásticas en ese lugar para la protección de la nueva catedral, categoría que llega desempeñar, aunque siempre vinculada a la de Iria. Pronto fue adquiriendo importancia y así pasó a convertirse en una baza que el rey tenía de dominio ya que los obispos que en ella oficiaban eran elegidos por la corte. Esta conversión del templo de Santiago en un santuario nacional es un objetivo que los reyes astures tienen para sus donaciones, que eran referencia al hecho de que eran lugares de acogida de los visitantes pobres y de los peregrinos. Además, otro punto que ayuda a dar más importancia en esta época al culto a Santiago Apóstol es que los reyes lo solicitan para la reminiscencia de las culpas y la consecución de la salvación eterna.

Al poco tiempo el culto a la tumba del Apóstol empieza a ir más allá de los Pirineos cuando Carlomagno hace suya la lucha contra el adopcionismo para salvar la pureza del cristianismo frente al Islam, que estaba cerca. Esto lo podemos constatar diciendo que tenemos una carta del rey Alfonso III en el año 906 en que da respuesta al clero de Tours en que era nombrada la importancia de la tumba jacobea. Con esto no debemos de caer en pensar que ya había la importancia de las peregrinaciones, porque esto empieza en el siglo XI y que con la seguridad política y económica se pueden permitir el complejo movimiento peregrinatorio. Así en el siglo XI se extiende la costumbre de la peregrinación a Compostela impulsada por Sancho El Mayor, al paso que se impulsa la peregrinación en el Sur de Francia. En el siglo XII la peregrinación vuelve a estar al alza debido a la paz reinante en Castilla y León y que garantiza la seguridad de los caminos; esto da como consecuencia el gran desarrollo de la época que está impulsado por los intercambio comerciales y culturales.

En el siglo XIII el culto jacobeo sufre unas grandiosas transformaciones para bien del culto, impulsado por dos factores: el primero es la universalización de Compostela como centro de peregrinación cristiano comparable a Jerusalén y a Roma, el segundo es que el primer arzobispo compostelano, Diego Gelmírez, aprovecha el auge del culto jacobeo para impulsar una política de exaltación de la Iglesia de Santiago y que la propone a la curia pontificia, la casa central de Cluny y a la corte del rey de Castilla y León, que esta iglesia particular debía exceder, por su importancia, a las demás iglesia de los reinos hispánicos; con esta importancia podía tomar parte en los botines y rentas que se consiguen de los nuevos territorios que se van conquistando a los musulmanes. Aquí se sitúan en este período las ideas de un Santiago de condición de guerrero cristiano, que dirige personalmente la acción bélica en el campo de la batalla; esto hay que añadir que contaba con el apoyo ideológico de la reforma gregoriana que presionaba para la introducción de los ideales de las cruzadas en la guerra de reconquista. Esta idea del Apóstol Santiago bélico se consolida en los siglos XIII al XV, que es a medida en que se lucha en la reconquista contra los musulmanes y se va tiñendo cada vez más con tonos cercanos al fanatismo religioso y que no era conocido en los primeros siglos de la reconquista.

Iconografía en torno al culto al Apóstol Santiago El Mayor, que ha dado lugar a tres tipos iconográficos:

El apóstol: se trata de las advocaciones más antiguas, donde aparece vestido con una larga túnica y sosteniendo el Nuevo Testamento en al mano derecha. Esta iconografía la podemos ver en la Catedral de Saint-Sernin de Toulouse y en el pórtico de la Catedral de Santiago de Compostela.

El peregrino: esta nueva iconografía es consecuencia de las peregrinaciones a Compostela a partir del siglo XII y se representó a Santiago con el atuendo propio de los peregrinos, es decir, se cubre con un amplio sombrero con veneras incrustadas, se apoya en un bordón y lleva el típico zurrón y la calabaza. Esta nueva iconografía la podemos encontrar en la vieja Catedral de Salamanca y en Montserrat.

El caballero: después de la batalla de Clavijo, que es la batalla que se libró en el monte Laturce (Logroño) en el año 844, entre las tropas de Ramiro I de Asturias y las de Abderrahmán, emir de Córdoba, en la que salió vencedora la compañía de rey asturiano y que según la tradición, con ayuda del Apóstol Santiago que aparece montado en un caballo blanco y con una bandera blanca en la mano. Vemos entonces que Santiago toma la figura de un caballero cristiano que monta en un caballo blanco y que arremete contra los moros. Esta imagen la podemos ver en Santiago de Betanzos, en la capilla de Santiago de la Catedral de Toledo, en la Catedral de Santiago y en los lienzos de Dalí, Ribalta, Tiépolo, etc.

No podemos saber a ciencia cierta si el que está enterrado en la Catedral de Santiago de Compostela es la persona del que deriva el nombre o si es otro, pero siendo o no el Apóstol no quita eso de que la fe con la que invocamos a ese santo no sea válida. Esté o no enterrado ahí no quita que no podamos ir ahí a pedir su intercesión.

También podemos decir que la historia del culto a Santiago está muy relacionado con la historia general de esta región del Noroeste de la península Ibérica y también la podemos estudiar para conocer la historia de España y casi la de Europa, porque la gente que en ella aparece mucha son grandes figuras que hicieron y marcaron la historia como es el caso de los reyes que potenciaron esto, los Ponticies que intervinieron en este amplio tema y también los arzobispos y canónigos de esta archidiócesis.

En pleno Siglo XXi, el culto jacobeo ha crecido 100%, antes llegaban a caballo, a pie, y ahora pueden llegar por avión, tren, coche, bicicleta, caballo y continúan recorriendo el camino varios kilometros a pie. rezando y esperando llegar al Templo a visitar al Santiago Apóstol; hay temporadas como en la fecha de su festividad que varios dias antes y despues pero en especial el dia 25 es cuando la gente llega por miles a visitar el sepulcro del Apóstol. Existen exurciones, con guias bilingues, en los que pueden explicar cada paso, lugar y festividades que se realizan en el Templo y en toda la provincia es una fiesta. Es la fiesta más importante de Compostela en donde van a "pagar" una manda, visitar, conocer, pedir, agracedecer los favores que por medio de Santiago Apóstol lo ha hecho y concedido Dios, a los feligreses. No puede faltar el turismo que le interesa conocer tanto la Tumba como la arquitectura, historia de la Catedral de Compostela.

Diccionacio enciclopédico. El vago
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Sab Nov 24, 2012 10:04 pm

LA EVOLUCIÓN

En la evolución de profundidad en el número de peregrinos con destino a Santiago en los últimos años, veremos que a partir de 1993 el crecimiento es espectacular. En los años setenta y ochenta, un pequeño número de personas que siguió la ruta de la peregrinación a Santiago y estar solo llamado año Xacobeo , lo que se tradujo al polaco es el Año Santo de Jacob, es decir, aquella en la que el día de la fiesta de Santiago - 25 de julio cae en domingo. A pesar de ello, utilizando el hecho de que el año 1993 fue un año santo para Jacob , Xunta de Galicia, es decir, el gobierno de la Comunidad Autónoma de Galicia, llevó a cabo una amplia promoción del turismo para mostrar el camino. Se despertó tan sorprendente el interés que llegó a la capital de Galicia a más de 90.000 personas .

Sin embargo, que el número de peregrinos ha aumentado gradualmente desde 1989, cuando en Santiago de Compostela, se organizó el Día Mundial de la Juventud , pero sólo hasta 1993 comienza con un aumento real en el número de personas que deciden peregrinar. De esta manera, la promoción de la pre-hechos casi 20 años, muchas personas de todo el mundo vienen a conocer la ruta de Santiago, que poco a poco aumentó su fama.

Además, el hecho de que en la misma pista de 1993 años fue designada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad también confirmó el valor del patrimonio cultural, artístico y natural por lo que se ha hecho aún más atractivo para los peregrinos. Catedral de Burgos, el casco antiguo de Santiago de Compostela y la muralla romana de Lugo son otros atractivos artísticos de la Lista del Patrimonio Mundial, que se encuentra en la ruta del Camino Principal o francés.

En la actualidad, podemos encontrar un gran número de personas de diferentes nacionalidades, diferentes maneras de llegar a la capital de Galicia, para rendir homenaje al Apóstol Santiago, y así cumplir con la tradición de más de 1200 años de historia.

El pasado año 2011, los peregrinos que llegaron hasta Compostela fue de 56764, un importante número de feligreses, turistas, visitantes, etc. y día a día se incrementa la visita a este lugar sin dejar de visitar la Catedral y la Tumba del Apóstol Santiago.

En el año 2010 S.S. Benedicto XVI, les dio la bienvenida a los peregrinos de Compostela.Imagen
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Re: Tema 7: El culto jacobeo en el siglo XXI

Notapor 16769 » Jue Ene 03, 2013 5:39 pm

Buen día a todos. Aquí dejo comentarios al tema 7. Gracias

Hoy en día, el Camino de Santiago está presente en las políticas locales, regionales y
también a nivel comunitario en los ámbitos de desarrollo regional como: cultura, patrimonio, economía, empleo, medio ambiente y turismo. En cuanto al desarrollo regional queda
patente la necesidad de fomentar la diversificación de las actividades económicas, de crear
nuevos puestos de trabajo y de mejorar la calidad de vida en las zonas rurales por las que
discurre y que cuentan con importantes carencias estructurales. El desarrollo de estos
nuevos destinos y formas turísticas se puede iniciar mediante las políticas estructurales y
los fondos estatales y comunitarios.
No existen fondos directa y exclusivamente dedicados al turismo rural en la política
europea pero éste es un tema muy presente en las intervenciones estructurales y muchos
programas están específicamente dedicados al desarrollo de infraestructuras y proyectos
turísticos. Entre los programas para el desarrollo rural que aplicaban medidas de desarrollo
endógeno hasta el final del periodo de programación 2000-2006, había varios programas que, entre otros objetivos, servieron para
mejorar las instalaciones, infraestructuras y servicios en zonas rurales y gran parte de ellos
hacían referencia a la ruta jacobea. Cabe destacar los proyectos extensos «Vía Láctea»,
financiado por el programa Interreg III B Sudoeste europeo (SUDOE) durante el período
2000-2006, y COESIMA («Cooperación Europea de Sitios de Mayor Acogida Turística»),
que plantea la gestión de los siete principales destinos religiosos de Europa: Altoetting
(Alemania), Czestochowa (Polonia), Fátima (Portugal), Loreto (Italia), Lourdes (Francia),
Patmos (Grecia), así como Santiago de Compostela y que fue financiado por el Interreg III
C. Estos programas intentaron integrar características importantes como: sostenibilidad,
diversificación de la oferta, refuerzo de la imagen del lugar como destino turístico, colaboración publico-privada e integración de espacios turísticos complementarios.
Los objetivos que se perseguían: la apuesta turística por la potenciación de los recursos
asociados al Camino de Santiago y la articulación de los servicios y oferta turística en
torno al mismo. Aparte de los efectos en la economía local, se esperaba una contribución
a la preservación de la cultura y las costumbres en los municipios a lo largo del Camino
así como la promoción de un mutuo entendimiento y la comunicación intercultural.
Queda todavía la cuestión de la valoración de los impactos que genera el Camino en
las localidades por las que transcurre. Gracias a un análisis de la evolución demográfica
en los municipios gallegos de la ruta jacobea, Santos (2006: 143) llegó a la conclusión de
que: «el impacto directo del camino de Santiago ha sido menor del que cabría esperar.
[...] han ido apareciendo pequeños negocios, como bares, restaurantes o algún tipo de
hospedaje, que se nutren del gasto turístico y que generan una nueva dinámica económica.
Pero esta circunstancia no ha sido lo suficientemente significativa como para transformar
las tendencias generales de los municipios afectados.»
Problemático es también que todavía no existen herramientas apropiadas para medir los
impactos económicos y sociales.

Para aproximarse habría que hacer un análisis a micro escala, tal como se planea para
esta tesis, mencionado en el caso de Castilla y León. Resumiendo los primeros resultados
pueden sumarse a la opinión de Santos (2006). Se nota que se han beneficiado algunos
bares y restaurantes a pie de camino y que ha habido una mejora en la infraestructura que
tal vez no se hubiera producido en la misma dimensión. La notoriedad es, sin duda, un
aspecto que debe aprovecharse. Pero, en general, no se nota un impacto especialmente
fuerte en la economía local o en el desarrollo regional. Pero, ¿qué oportunidades tienen
los proyectos de revitalización entonces?
6. EL PROYECTO DE REVITALIZACIÓN DE UNA PARTE DEL CAMINO DE
SANTIAGO
Esta relación entre peregrinaje, espiritualidad, turismo y desarrollo regional es también
el ámbito de un proyecto universitario en Brandeburgo (Alemania).

Mientras por ejemplo en Castilla y León el Camino de Santiago sigue una tradición antigua y amplia en el
tiempo, con una red establecida, Brandeburgo todavía está en los albores de la integración
en la red europea. Pero esto no significa que esa región no disponga de tradiciones de
peregrinación. A pesar de la influencia del protestantismo y de los años vividos bajo el
régimen comunista, la tradición peregrina puede remontarse hasta la Edad Media. Hoy
en día, el interés por el peregrinaje jacobeo está de nuevo en auge. El proyecto «Caminos
de Santiago al este y al oeste del Oder», que tiene como objetivo la reconstrucción de
las antiguas rutas de peregrinos en el este de Brandeburgo (Alemania) y en el oeste de
Lubuskie (Polonia) utilizando fuentes históricas, puede ser un ejemplo para este nuevo
enfoque de desarrollo regional.

Saludos
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