Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

El Papa Benedicto XVI ha pedido que durante este año se reconozca La vigencia y valor del Concilio Vaticano II y se profundice en el conocimiento de sus principales documentos. Acudiendo a la solicitud del Santo padre presentamos:

Curso: Para conocer el Concilio Vaticano II

Objetivo: Conocer y profundizar sobre el contenido y la recta interpretación de los documentos del Concilio Vaticano II.

Fecha de inicio: 13 de Octubre de 2012
Fecha final: 19 enero de 2013

Autor y asesor del curso: José Miguel
Director del sitio web Apologeticacatolica.org

Moderadores: monik, Catholic.net, josé miguel arráiz, Ikari, Moderadores Animadores

Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor Catholic.net » Lun Dic 24, 2012 9:57 am

Unitatis Redintegratio

El documento Unitatis Redintegratio es el decreto del Concilio Vaticano II referente al ecumenismo. Fue promulgado el 20 de noviembre de 1964 con el siguiente resultado: 2054 votos a favor, 64 en contra, 6 votos iuxta modum(109) y 5 votos nulos.


Composición


Está compuesto por un proemio, tres capítulos y una conclusión. En el proemio se recuerda cual es la finalidad del movimiento ecuménico: promover la restauración de la unidad entre los cristianos (110), y como dicho objetivo es uno de los fines principales propuestos por el Concilio. Señala también como esta división es causa de escándalo para el mundo y obstáculo para la difusión del evangelio (111), reconoce que el movimiento ecuménico se produce por el impuso del Espíritu Santo, y participan en él quienes reconocen a Jesucristo como Señor y Salvador y profesan una fe trinitaria.

En los siguientes tres capítulos se abordan los principios católicos del ecumenismo, su práctica, y la relación existente entre la Iglesia y las comunidades separadas.

Contenido

Entre los puntos más importantes contenidos en los tres capítulos del decreto que se podrían mencionar:

1. La Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica

El decreto sobre el ecumenismo se debe entender a la luz de la Constitución Dogmática de la Iglesia que profesa:

"Ésta es la única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo confesamos como una, santa, católica y apostólica, y que nuestro Salvador, después de su resurrección, encomendó a Pedro para que la apacentara (cf. Juan 21,17), confiándole a él y a los demás Apóstoles su difusión y gobierno (cf. Mateo 28,18ss), y erigió perpetuamente como "columna y fundamento de la verdad" (1 Timoteo 3,15). Esta Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, si bien fuera de su estructura se encuentran muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia la unidad católica." (112)

Se resalta así tres elementos importantes:

- La Iglesia de Cristo es una y única; no está ni puede estar dividida (113).

-La Iglesia de Cristo subsiste en (o sea, es) la Iglesia católica, puesto que la substancia de la Iglesia de Cristo permanece en la Iglesia católica. No se dice ni podría decirse otro tanto de ninguna otra iglesia o comunidad eclesial (114).

-La Iglesia de Cristo es una realidad actual, presente en la historia, no solo invisible (115) sino visible en el mundo, no un mero proyecto, ideal o entelequia abstracta. Se trata concretamente de la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de San Pedro (el Papa) y los Obispos en comunión con él (los Obispos católicos), de acuerdo con la voluntad de su Divino Fundador.

-Se deja claro también que los elementos de santidad y verdad presentes en las Iglesias y Comunidades eclesiales no católicas son bienes propios de la Iglesia católica e impulsan a los cristianos no católicos hacia la unidad propia de la Iglesia católica.

2.- La Iglesia Católica y los cristianos no católicos

El decreto también incluye un importante texto donde reconoce a los hermanos separados como cristianos:

"Efectivamente, por causa de las varias discrepancias existentes entre ellos y la Iglesia católica, ya en cuanto a la doctrina, y a veces también en cuanto a la disciplina, ya en lo relativo a la estructura de la Iglesia, se interponen a la plena comunión eclesiástica no pocos obstáculos, a veces muy graves, que el movimiento ecumenista trata de superar. Sin embargo, justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica".(116)

Reafirmando lo que ya había dicho la Constitución Dogmática de la Iglesia respecto a que "estando bautizados, se honran con el nombre de cristianos, pero no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro"(117). En este sentido podemos concretar qué:

- La Iglesia católica reconoce que los cristianos no católicos (en sentido sociológico o jurídico) son verdaderos cristianos, siempre y cuando hayan recibido válidamente el sacramento del bautismo y profesen los dogmas principales de la fe cristiana (expresados por ejemplo en el Credo Apostólico)(118).

- Si bien los hermanos separados son cristianos, están en comunión con la Iglesia de una forma imperfecta. Esa imperfección no se refiere directamente a la condición moral de esas personas, sino a una profesión de fe incompleta o a una comunión incompleta con la Iglesia universal.

- Se menciona como las divisiones entre los cristianos se han producido "ya desde los primeros tiempos"(119), "a veces no sin responsabilidad de ambas partes"(120), y como dicho pecado de separación no puede atribuirse a los que nacen hoy en las comunidades separadas(121).

3. La incorporación plena de los cristianos no católicos a la Iglesia católica


No se ha de perder de vista que por voluntad de Dios, sólo por medio de la Iglesia católica, sacramento universal de salvación, se puede alcanzar la plenitud de los medios de salvación. Por eso es justo, conveniente y necesario que se incorporen a ella todos los cristianos no católicos. La Iglesia católica es la verdadera Iglesia de Cristo, aunque permanezca sometida al pecado en sus miembros y no haya alcanzado aún, en su porción terrenal (la Iglesia militante), la entera plenitud de la gloria eterna, que sin embargo pertenece ya a su porción celestial (la Iglesia triunfante). A este respecto explica el decreto:

"Los hermanos separados, sin embargo, ya particularmente, ya sus comunidades y sus iglesias, no gozan de aquella unidad que Cristo quiso dar a los que regeneró y vivificó en un cuerpo y en una vida nueva y que manifiestan la Sagrada Escritura y la Tradición venerable de la Iglesia. Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es auxilio general de la salvación, puede conseguirse la plenitud total de los medios salvíficos. Creemos que el Señor entregó todos los bienes de la Nueva Alianza a un solo colegio apostólico, a saber, el que preside Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al que tienen que incorporarse totalmente todos los que de alguna manera pertenecen ya al Pueblo de Dios. Pueblo que durante su peregrinación por la tierra, aunque permanezca sujeto al pecado, crece en Cristo y es conducido suavemente por Dios, según sus inescrutables designios, hasta que arribe gozoso a la total plenitud de la gloria eterna en la Jerusalén celestial"(122).

4. El diálogo ecuménico y las conversiones individuales

A este respecto explica el decreto:

"Todas estas cosas, cuando son realizadas prudente y pacientemente por los fieles de la Iglesia católica bajo la vigilancia de los pastores, contribuyen al bien de la justicia y de la verdad, de la concordia y de la colaboración, del espíritu fraterno y de la unión; para que por este camino, poco a poco, superados los obstáculos que impiden la perfecta comunión eclesiástica, todos los cristianos se congreguen en la única celebración de la Eucaristía, para aquella unidad de una y única Iglesia que Cristo concedió desde el principio a su Iglesia y que creemos que subsiste indefectible en la Iglesia católica y esperamos que crezca cada día hasta la consumación de los siglos.

Es evidente que la labor de preparación y reconciliación de cuantos desean la plena comunión católica se diferencia por su naturaleza de la labor ecuménica; no hay, sin embargo, oposición alguna, puesto que ambas proceden del admirable designio de Dios."(123)

De este texto se evidencia que el diálogo ecuménico no se opone en modo alguno a la labor orientada hacia las conversiones individuales de cristianos no católicos al catolicismo, labor que también procede del designio divino. Lamentablemente uno de los errores comunes en la interpretación del Concilio consiste en oponer falsamente ambos aspectos de la misma tarea evangelizadora, dejándose de lado la búsqueda de conversiones individuales por temor a ofender a nuestros hermanos en el diálogo ecuménico y a recibir de ellos la acusación de "proselitismo". Este último es ciertamente condenable cuando se busca obtener conversiones por motivos puramente mundanos (aumento de poder, de prestigio, etc.). Pero no corresponde descartar, junto a ese falso "proselitismo", también el justo empeño por atraer a todos los cristianos hacia la perfecta comunión con la verdadera Iglesia de Cristo (la Iglesia católica), para mayor gloria de Dios y bien de las almas.

5. La presentación firme de la verdad en el diálogo ecuménico


Un importante texto que vale también la pena citar del decreto, porque rechaza de plano una interpretación del ecumenismo irenista y relativista, es el siguiente:

"La manera y el sistema de exponer la fe católica no debe convertirse, en modo alguno, en obstáculo para el diálogo con los hermanos. Es de todo punto necesario que se exponga claramente toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como ese falso irenismo, que daña a la pureza de la doctrina católica y oscurece su genuino y definido sentido."(124)

El "ecumenismo de la caridad" y el "ecumenismo de la verdad" no deben ser dos esfuerzos yuxtapuestos o independientes entre sí, ni menos aún dos tendencias contrarias. El verdadero ecumenismo debe estar fundado tanto en la caridad como en la verdad (125) Promover y defender la verdad es en sí mismo un acto de caridad de fundamental importancia.

Existe hoy entre los católicos una tendencia a no discutir con nuestros hermanos separados acerca de los aspectos de la fe cristiana que siguen siendo controvertidos. Si bien es cierto que es más importante lo que nos une que lo que nos separa, sería un grave error subestimar las diferencias que subsisten entre ambas partes. La división de los cristianos no se debe a simples malentendidos, que podrían superarse con un poco de buena voluntad, diplomacia y política eclesiástica. Los cismas y herejías que están en el origen de esas divisiones proceden de graves pecados y serios errores que han tenido enormes consecuencias históricas y que no se desvanecerán por sí mismos ni por medio de decretos arbitrarios. Hace falta dialogar sobre las diferencias de fondo con humildad, caridad, sabiduría, fortaleza y perseverancia, sin ceder a la tentación de construir precipitadamente una falsa unidad basada en un máximo común denominador de nuestras creencias respectivas.

La apertura al diálogo sólo resulta fecunda cuando implica a la vez un respeto firme y total de la identidad de cada una de las partes. No sería conducente un diálogo en el que una de las partes ocultase aspectos esenciales de su identidad por temor a una reacción negativa de las demás partes.

Dos documentos importantes en continuidad con el decreto sobre el ecumenismo, los tenemos en la encíclica Ut unum sint, y en la exhortación apostólica Reconciliatio Et Paenitentia, donde el Papa Juan Pablo II ahondaba en estos puntos:

"Jesús mismo antes de su Pasión rogó para « que todos sean uno » (Jn 17, 21). Esta unidad, que el Señor dio a su Iglesia y en la cual quiere abrazar a todos, no es accesoria, sino que está en el centro mismo de su obra. No equivale a un atributo secundario de la comunidad de sus discípulos. Pertenece en cambio al ser mismo de la comunidad. Dios quiere la Iglesia, porque quiere la unidad y en la unidad se expresa toda la profundidad de su ágape.

En efecto, la unidad dada por el Espíritu Santo no consiste simplemente en el encontrarse juntas unas personas que se suman unas a otras. Es una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica. Los fieles son uno porque, en el Espíritu, están en la comunión del Hijo y, en El, en su comunión con el Padre: « Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo » (1 Jn 1, 3). Así pues, para la Iglesia católica, la comunión de los cristianos no es más que la manifestación en ellos de la gracia por medio de la cual Dios los hace partícipes de su propia comunión, que es su vida eterna. Las palabras de Cristo « que todos sean uno » son pues la oración dirigida al Padre para que su designio se cumpla plenamente, de modo que brille a los ojos de todos « cómo se ha dispensado el Misterio escondido desde siglos en Dios, Creador de todas las cosas » (Ef 3, 9). Creer en Cristo significa querer la unidad; querer la unidad significa querer la Iglesia; querer la Iglesia significa querer la comunión de gracia que corresponde al designio del Padre desde toda la eternidad. Este es el significado de la oración de Cristo: « Ut unum sint »."(126)

En Reconciliatio et Paenitentia el Papa sostenía:


"Hay que reafirmar que, por parte de la Iglesia y sus miembros, el diálogo, de cualquier forma se desarrolle —y son y pueden ser muy diversas, dado que el mismo concepto de diálogo tiene un valor analógico— , no podrá jamás partir de una actitud de indiferencia hacia la verdad, sino que debe ser más bien una presentación de la misma realizada de modo sereno y respetando la inteligencia y conciencia ajena. El diálogo de la reconciliación jamás podrá sustituir o atenuar el anuncio de la verdad evangélica, que tiene como finalidad concreta la conversión ante el pecado y la comunión con Cristo y la Iglesia, sino que deberá servir para su transmisión y puesta en práctica a través de los medios dejados por Cristo a la Iglesia para la pastoral de la reconciliación: la catequesis y la penitencia."(127)

Lectura complementaria

Juan Pablo II, Ut Unum Sint
http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_25051995_ut-unum-sint_sp.html

Juan Pablo II, Reconcciliatio et Paenitentia
http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_02121984_reconciliatio-et-paenitentia_sp.html

Bibliografía y otras fuentes consultadas

Conferencia Episcopal Española
Concilio Ecuménico Vaticano II, Constituciones, Decretos y declaraciones
Biblioteca de Autores Cristianos, 526

Daniel Iglesias Grèzes
El ecumenismo según el Concilio Vaticano II


Notas:

109 Al utilizar el «Iuxta modum» los asambleístas quería decir que aceptaban globalmente el texto pero que tenían algunas reticencia sobre alguno de sus puntos de menor importancia.

110 Es importante entender que el concepto de ecumenismo se refiere a la restauración de la unidad de los cristianos y no a la restauración de la unidad de la Iglesia, porque la Iglesia no se puede dividir: es UNA. Los que pueden perder comunión con la Iglesia UNA son los cristianos y separarse en mayor o menor medida de ella.

111 Preocupación inspiradas en las palabras del Señor en Juan 17,21 "para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado".

112 Lumen gentium, 8

113 Como se ha dicho anteriormente, la Iglesia no puede dividirse, los que pierden comunión con la única iglesia son los cristianos.

114 El uso de la expresión "subsiste" ha sido aclarada por la Congregación para la doctrina de la Fe especificando que "indica la plena identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia católica, no cambia la doctrina sobre la Iglesia. La verdadera razón por la cual ha sido usada es que expresa más claramente el hecho de que fuera de la Iglesia se encuentran “muchos elementos de santificación y de verdad que, como dones propios de la Iglesia de Cristo, inducen hacia la unidad católica». «Por consiguiente, aunque creamos que las Iglesias y comunidades separadas tienen sus defectos, no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, porque el Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de la gracia y de la verdad que se confió a la Iglesia».

115 En cuanto a que la Iglesia está compuesta no solo de la Iglesia militante sino también de la Iglesia purgante y la Iglesia triunfante.

116 Unitatis Redintegratio 3

117 Lumen Gentium 15

118 Se especifica la necesidad de un bautismo válido en nombre de la Trinidad, porque el ecumenismo abarca solamente las iglesias y comunidades eclesiales que profesan la fe Trinitaria. No abarca sectas de corte arriano o modalista, como los testigos de Jehová, la Iglesia Pentecostal Unida, etc.

119 La UR menciona la condena del apóstol San Pablo a las divisiones: "Les conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengan todos un mismo hablar, y no haya entre ustedes divisiones; antes bien, estén unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio" (1 Corintios 1,10). También reconocía a las divisiones como una obra de la carne: "Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones" (Gálatas 5,19-20). Duras son también las palabras de San Judas, que las atribuye a hombres impíos: "Ellos os decían: «Al fin de los tiempos aparecerán hombres sarcásticos que vivirán según sus propias pasiones impías.» Estos son los que crean divisiones, viven una vida sólo natural sin tener el espíritu" (Judas 1,18-19)

120 Unitatis Redintegratio 3

121 Se refiere esto al pecado de "cisma" que no puede ser atribuido a los que nacen en estas comunidades separadas.

122Unitatis Redintegratio 3

123 Ibid. 4

124 Unitatis Redintegratio, 11

125 Esto es explicado de una forma bastante clara por el Papa Benedicto XVI en su encíclica Caritas in veritate

126 Juan Pablo II, Ut unum sint, 9

127Juan Pablo II, Reconciliatio et Paenitentia, 25


Preguntas de reflexión que debes responder en los foros del curso


Antes de responder estas preguntas se recomienda leer: Unitatis Redintegratio
http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html

1. ¿ Cual es la finalidad del movimiento ecuménico?

2. ¿ Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?

3. ¿Enseña que es necesario da igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?.

7. ¿Cual es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?

8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?

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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor Ricardo Avalos M » Mié Dic 26, 2012 4:00 pm

Tema XI: Decretos – Parte IV: Unitatis Redintegratio.
1. La finalidad del movimiento ecuménico es promover la restauración de la unidad entre los cristianos.

2. La Iglesia católica reconoce a los hermanos separados como cristianos, porque justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica.

3. Enseña que si bien los hermanos separados son cristianos, están en comunión con la Iglesia de una forma imperfecta. Esa imperfección no se refiere directamente a la condición moral de esas personas, sino a una profesión de fe incompleta o a una comunión incompleta con la Iglesia universal.

4. El diálogo ecuménico no se opone en modo alguno a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados labor que también procede del designio divino.

5. Es importante la restauración de la unidad entre los cristianos, porque Jesús mismo antes de su Pasión rogó para « que todos sean uno » (Jn 17, 21). Esta unidad, que el Señor dio a su Iglesia y en la cual quiere abrazar a todos, no es accesoria, sino que está en el centro mismo de su obra.

6. No se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos.se quiere una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica..

7. La posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico es que el diálogo, de cualquier forma se desarrolle —y son y pueden ser muy diversas, dado que el mismo concepto de diálogo tiene un valor analógico— , no podrá jamás partir de una actitud de indiferencia hacia la verdad, sino que debe ser más bien una presentación de la misma realizada de modo sereno y respetando la inteligencia y conciencia ajena. El diálogo de la reconciliación jamás podrá sustituir o atenuar el anuncio de la verdad evangélica, que tiene como finalidad concreta la conversión ante el pecado y la comunión con Cristo y la Iglesia

8. Los elementos por los que está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio son que deberá servir para su transmisión y puesta en práctica a través de los medios dejados por Cristo a la Iglesia para la pastoral de la reconciliación: la catequesis y la penitencia.
Ricardo Avalos M
 
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor Mariluisa9 » Jue Dic 27, 2012 6:23 pm

1. Su finalidad es promover la restauración de la unidad entre los cristianos; producido estea impulso por el Espíritu Santo y particepen en él quienes reconocen a Jesucristo como Señor y Salvador y profesan una fe trinitaria.
2. La Iglesia reconoce que los elementos de santidad y verdad presentes en iglesias y comunidades no católicas son bienes propios de la Iglesia Católica e impulsan a los cristianos no católicos hacia la unidad propia de la Iglesia Católica. El decreto también reconoce a los hermano separados como cristianos.
3. Enseña que la Iglesia Católica reconoce que los cristianos no católicos son verdaderos cristianos; pero no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro; sin embargo si han recibido válidamente el Sacramento del Bautismo y profesen los dogmas principales de la fe cristiana son verdaderos cristianos.
Es importante considerar que el Bautismo nos hace parte del Pueblo de Dios y miembros de la Iglesia, por lo tanto los hermanos separados que están bautizados son cristianos, seguidores de Cristo, aunqeu su comunión con la Iglesia sea imperfecta.
4. El diálogo ecuménico no se opone a las conversiones individuales de crisianos no católicos al catolicismo puesto que esta labor procede del designio Divino.
5. Por voluntad de Dios, sólo por medio de la Iglesia Católicoa, sacremtno de Salvación se pude alcanzar la plenitud de los medios de salvación, sepuede alcanzar la plenitud de los medios de salvación. Es por eso que es necesario incorporar a ella todos los cristianos no católicos.
6. Considero que no, hace falta dialogar sobre las diferencias con humildad, caridad, sabiduría, fortaleza y perseverancia, porque de otra manera sería construir una falsa unidad empoleando un máico común denominador con las creencias respectivas. El diálogo es fecundo se se hace con respeto y total identidad de cada uno.
7. El diálogo se debe llevar de tal manera que se exponga clarmente toda la doctina, sin ser indiferentes a la verdad, sino presentarla con respeto a la inteligencia y conciencia ajena.
8. El verdadero ecumenismo debe basarse en la caridad y la verdaad; deberá servir , por medio del diálogo, para transmitir y poner en práctica a través de los medios dejados por Cristo a la Iglesia para una pastoral de reconciliación: la catequesis penitencial. Logrando que se cumpla lo que Cristo quería: Que todos seamos uno con el Padre.
Gracias y que Dios les bendiga y que tengan un año 2013 lleno de bendiciones. Mariluisa.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor Mariluisa9 » Jue Dic 27, 2012 6:24 pm

1. Su finalidad es promover la restauración de la unidad entre los cristianos; producido estea impulso por el Espíritu Santo y particepen en él quienes reconocen a Jesucristo como Señor y Salvador y profesan una fe trinitaria.
2. La Iglesia reconoce que los elementos de santidad y verdad presentes en iglesias y comunidades no católicas son bienes propios de la Iglesia Católica e impulsan a los cristianos no católicos hacia la unidad propia de la Iglesia Católica. El decreto también reconoce a los hermano separados como cristianos.
3. Enseña que la Iglesia Católica reconoce que los cristianos no católicos son verdaderos cristianos; pero no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro; sin embargo si han recibido válidamente el Sacramento del Bautismo y profesen los dogmas principales de la fe cristiana son verdaderos cristianos.
Es importante considerar que el Bautismo nos hace parte del Pueblo de Dios y miembros de la Iglesia, por lo tanto los hermanos separados que están bautizados son cristianos, seguidores de Cristo, aunqeu su comunión con la Iglesia sea imperfecta.
4. El diálogo ecuménico no se opone a las conversiones individuales de crisianos no católicos al catolicismo puesto que esta labor procede del designio Divino.
5. Por voluntad de Dios, sólo por medio de la Iglesia Católicoa, sacremtno de Salvación se pude alcanzar la plenitud de los medios de salvación, sepuede alcanzar la plenitud de los medios de salvación. Es por eso que es necesario incorporar a ella todos los cristianos no católicos.
6. Considero que no, hace falta dialogar sobre las diferencias con humildad, caridad, sabiduría, fortaleza y perseverancia, porque de otra manera sería construir una falsa unidad empoleando un máico común denominador con las creencias respectivas. El diálogo es fecundo se se hace con respeto y total identidad de cada uno.
7. El diálogo se debe llevar de tal manera que se exponga clarmente toda la doctina, sin ser indiferentes a la verdad, sino presentarla con respeto a la inteligencia y conciencia ajena.
8. El verdadero ecumenismo debe basarse en la caridad y la verdaad; deberá servir , por medio del diálogo, para transmitir y poner en práctica a través de los medios dejados por Cristo a la Iglesia para una pastoral de reconciliación: la catequesis penitencial. Logrando que se cumpla lo que Cristo quería: Que todos seamos uno con el Padre.
Gracias y que Dios les bendiga y que tengan un año 2013 lleno de bendiciones. Mariluisa.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor GOS » Jue Dic 27, 2012 6:27 pm

1. Promover la restauración de la unidad entre los cristianos.
2. Justificados por la fe en el bautismo quedan incorporados a Cristo, por lo que reciben el nombre de cristianos y son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica.
3. La constitución de la Iglesia dice: Esta es la única Iglesia de Cristo, y en el Símbolo confesamos como una, santa, católica y apostólica, y que nuestro Salvador, después de su resurrección, encomendó a Pedro que la apacentara.
si hay discrepancia de nuestro Símbolo, la unión con la Iglesia es inperfecta por tener una profesión de fe incompleta.
4. Estas cosas cuando son relizadas prudente y pacientemente por los fieles bajo la vigilancia de los pastores, contribuyen al bien de la justicia y de la verdad, de la concordancia y la coolaboración de espíritu fraterno y de la unión para que por este camino todos los cristianos se congreguen en la única celebración Eucarística.
5. Jesús mismo antes de su Pasión rogó al Padre para que todos sean uno.
6. Hace falta dialogar sobre las diferencias de fondo con humildad, caridad, sabiduría, fortaleza y perseverancia sin ceder a la tentación de construir precipitadamente una falsa unidad basada en los temas comunes.
7. No puede partir de una actitud de indiferencia hacia la verdad, sino que debe ser una presentación de la misma realizada de modo sereno y respetando la inteligencia y conciencia ajena.
8. El diálogo de la reconciliación jamás podrá sustituirse o atenuar el anuncio de la verdad evangélica, sino que deberá servir para su transmisión y puesta en práctica a través de los medios dejados por Cristo a la Iglesia para la pastoral de la reconciliación: la catequesis y la penitencia.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor LAPAMAIN » Jue Dic 27, 2012 9:20 pm

1. ¿Cuál es la finalidad del movimiento ecuménico?
R: La finalidad del movimiento ecuménico es promover la restauración de la unidad entre los cristianos. Puesto que única es la Iglesia fundada por Cristo, aunque son muchas las comuniones cristianas que se presenta a los hombres como la herencia de Jesucristo. Los discípulos del Señor, como si Cristo mismo estuviera dividido. División que abiertamente repugna a la voluntad de Cristo. Y es piedra de escándalo para el mundo y obstáculo para la causa de la difusión del Evangelio.

2. ¿Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
R: - La Iglesia católica reconoce que los cristianos no católicos son verdaderos cristianos, siempre y cuando hayan recibido válidamente el sacramento del bautismo y profesen los dogmas principales de la fe cristiana expresados en el Credo Apostólico.
Los cristianos no católicos justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica.

3. ¿Enseña que es necesario da igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.
R: No da igual que los cristianos esten separados, ya que “Jesús mismo antes de su Pasión rogó para que todos sean uno” (Jn 17, 21). Esta unidad, que el Señor dio a su Iglesia y en la cual quiere abrazar a todos, no es accesoria, sino que está en el centro mismo de su obra. No equivale a un atributo secundario de la comunidad de los discípulos. Pertenece al ser mismo de la comunidad. Dios quiere la Iglesia, porque quiere la unidad y en la unidad se expresa toda la profundidad de su ágape.

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?
R: El diálogo ecuménico no se opone en modo alguno a la labor orientada hacia las conversiones individuales de cristianos no católicos al catolicismo, labor que también procede del designio divino.

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?
R: Porque la comunión de los cristianos no es más que la manifestación en ellos de la gracia por medio de la cual Dios los hace participes de su propia comunión, que es su vida eterna. Las palabras de Cristo “que todos sean uno” son pues la oración dirigida al Padre para que su designio se cumpla plenamente, de modo que brille a los ojos de todos.

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?.
R: No. En este sentido el católico que participa en el diálogo ecuménico debe ser “proselitista” pero no meramente buscando un ecumenismo “de regreso”, pues no se pide a los demás que renieguen de su propia historia de fe, tampoco implica uniformidad en todas las expresiones de la teología de la espiritualidad, en las formas litúrgicas y en la disciplina. Se trata de exponer la verdad con caridad y respeto pero a la vez con firmeza y sin atenuaciones en busca de la unidad en la diversidad: unidad en lo fundamental (una misma fe) pero no perdiendo de vista la existencia de diversidad en las expresiones de la misma.

7. ¿Cuál es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?
R: La manera y el sistema de exponer la fe católica no debe convertirse, en modo alguno, en obstáculo para el diálogo con los hermanos. Es necesario que se exponga claramente toda la doctrina.
La apertura al diálogo sólo resulta fecunda cuando implica a la vez un respeto firme y total de la identidad de cada una de las partes. No sería correcto un diálogo en el que una de las partes ocultase aspectos esenciales de su identidad por temor a una reacción negativa de las demás partes.

8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?
R: La unidad que busca el verdadero ecumenismo, es una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor mariaines » Vie Dic 28, 2012 1:46 pm

1. ¿ Cual es la finalidad del movimiento ecuménico?
Promover la restauración de la unidad entre los cristianos.

2. ¿ Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
Si: "Efectivamente, por causa de las varias discrepancias existentes entre ellos y la Iglesia católica, ya en cuanto a la doctrina, y a veces también en cuanto a la disciplina, ya en lo relativo a la estructura de la Iglesia, se interponen a la plena comunión eclesiástica no pocos obstáculos, a veces muy graves, que el movimiento ecumenista trata de superar. Sin embargo, justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica".

3. ¿Enseña que es necesario da igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.
Si bien los hermanos separados son cristianos, están en comunión con la Iglesia de una forma imperfecta. Esa imperfección no se refiere directamente a la condición moral de esas personas, sino a una profesión de fe incompleta o a una comunión incompleta con la Iglesia universal.

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?
Lamentablemente uno de los errores comunes en la interpretación del Concilio consiste en oponer falsamente ambos aspectos de la misma tarea evangelizadora, dejándose de lado la búsqueda de conversiones individuales por temor a ofender a nuestros hermanos en el diálogo ecuménico y a recibir de ellos la acusación de "proselitismo". Este último es ciertamente condenable cuando se busca obtener conversiones por motivos puramente mundanos (aumento de poder, de prestigio, etc.). Pero no corresponde descartar, junto a ese falso "proselitismo", también el justo empeño por atraer a todos los cristianos hacia la perfecta comunión con la verdadera Iglesia de Cristo (la Iglesia católica), para mayor gloria de Dios y bien de las almas.

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?
Porque asi lo que quiso Jesus:QUe todos sean uno ccmo yo y el Padre somos uno

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?.
No. Se quiere una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica.

7. ¿Cual es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?
El diálogo se debe llevar de tal manera que se exponga clarmente toda la doctina, sin ser indiferentes a la verdad, sino presentarla con respeto a la inteligencia y conciencia ajena.

8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?
Debe basarse en la caridad y la verdaad; deberá servir , por medio del diálogo, para transmitir y poner en práctica a través de los medios dejados por Cristo a la Iglesia para una pastoral de reconciliación: la catequesis penitencial.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor juand239 » Vie Dic 28, 2012 5:24 pm

1. ¿ Cual es la finalidad del movimiento ecuménico?
promover la restauración de la unidad entre los cristianos

2. ¿ Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
Sí. “justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica”. Los cristianos no católicos (en sentido sociológico o jurídico) son verdaderos cristianos, siempre y cuando hayan recibido válidamente el sacramento del bautismo y profesen los dogmas principales de la fe cristiana.

3. ¿Enseña que es necesario da igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.
Aunque los hermanos separados son cristianos, están en una comunión imperfecta con la Iglesia, por una profesión de fe incompleta o una comunión incompleta con la Iglesia Universal. No es indiferente que se encuentren separados ya que sólo por medio de la Iglesia católica, sacramento universal de salvación, se puede alcanzar la plenitud de los medios de salvación. Por eso es justo, conveniente y necesario que se incorporen a ella todos los cristianos no católicos.

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?
En su naturaleza son diferentes pero no hay oposición pues ambas provienen del designio de Dios. Uno de los errores comunes en la interpretación del Concilio consiste en oponer falsamente ambos aspectos de la misma tarea evangelizadora, dejándose de lado la búsqueda de conversiones individuales por temor a ofender a nuestros hermanos en el diálogo ecuménico y a recibir de ellos la acusación de "proselitismo".

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?
Porque la división es causa de escándalo para el mundo y obstáculo para la difusión del evangelio

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?.
Los cismas y herejías que están en el origen de las divisiones proceden de graves pecados y serios errores que han tenido enormes consecuencias históricas y que no se desvanecerán por sí mismos ni por medio de decretos. Hace falta dialogar sobre las diferencias de fondo con humildad, caridad, sabiduría, fortaleza y perseverancia, sin ceder a la tentación de construir precipitadamente una falsa unidad basada en un máximo común denominador de nuestras creencias respectivas.
No sería conducente un diálogo en el que una de las partes ocultase aspectos esenciales de su identidad por temor a una reacción negativa de las demás partes.

7. ¿Cual es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?
“Es de todo punto necesario que se exponga claramente toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como ese falso irenismo, que daña a la pureza de la doctrina católica y oscurece su genuino y definido sentido.” Si bien es cierto que es más importante lo que nos une que lo que nos separa, sería un grave error subestimar las diferencias que subsisten entre ambas partes.
“El diálogo de la reconciliación jamás podrá sustituir o atenuar el anuncio de la verdad evangélica, que tiene como finalidad concreta la conversión ante el pecado y la comunión con Cristo y la Iglesia, sino que deberá servir para su transmisión y puesta en práctica a través de los medios dejados por Cristo a la Iglesia para la pastoral de la reconciliación: la catequesis y la penitencia”

8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?
Es una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor lucy garcia » Vie Dic 28, 2012 7:10 pm

1. ¿ Cual es la finalidad del movimiento ecuménico?
Promover la restauración de la unidad entre los cristianos y dicho objetivo es uno de los fines principales propuestos en el Concilio.

2. ¿ Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
Los hermanos separados al estar justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo, por lo tanto reciben el nombre de cristianos, con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia Catolica pero no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro.

3. ¿Enseña que es necesario dar igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.
SOLAMENTE por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es auxilio general de la salvación, puede conseguirse la plenitud total de los medios salvíficos, por eso es justo, conveniente y necesario que se incorporen a ella todos los cristianos no católicos, ya que los hermanos separados, ya particularmente, ya sus comunidades y sus iglesias, no gozan de aquella unidad que Cristo quiso dar a los que regeneró y vivificó en un cuerpo y en una vida nueva y que manifiestan la Sagrada Escritura y la Tradición venerable de la Iglesia. Si bien los hermanos separados son cristianos, están en comunión con la Iglesia de una forma imperfecta. Esa imperfección no se refiere directamente a la condición moral de esas personas, sino a una profesión de fe incompleta o a una comunión incompleta con la Iglesia universal. Creemos que el Señor entregó todos los bienes de la Nueva Alianza a un solo colegio apostólico, a saber, el que preside Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al que tienen que incorporarse totalmente todos los que de alguna manera pertenecen ya al Pueblo de Dios. Pueblo que durante su peregrinación por la tierra, aunque permanezca sujeto al pecado, crece en Cristo y es conducido suavemente por Dios, según sus inescrutables designios, hasta que arribe gozoso a la total plenitud de la gloria eterna en la Jerusalén celestial"

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?
No si son realizadas prudente y pacientemente por los fieles de la Iglesia católica bajo la vigilancia de los pastores, contribuyen al bien de la justicia y de la verdad, de la concordia y de la colaboración, del espíritu fraterno y de la unión; para que por este camino, poco a poco, superados los obstáculos que impiden la perfecta comunión eclesiástica, todos los cristianos se congreguen en la única celebración de la Eucaristía, para aquella unidad de una y única Iglesia que Cristo concedió desde el principio a su Iglesia y que creemos que subsiste indefectible en la Iglesia católica y esperamos que crezca cada día hasta la consumación de los siglos.
El diálogo ecuménico NO SE OPONE en modo alguno a la labor orientada hacia las conversiones individuales de cristianos no católicos al catolicismo, labor que también procede del designio divino. Lamentablemente uno de los errores comunes es dejar de lado la búsqueda de conversiones individuales POR TEMOR A OFENDER a nuestros hermanos en el diálogo ecuménico y a recibir de ellos la acusación de "proselitismo" y eso sera solo si se busca obtener conversiones por motivos puramente mundanos (aumento de poder, de prestigio, etc.). Pero es justo el empeño por atraer a todos los cristianos hacia la perfecta comunión con la verdadera Iglesia de Cristo (la Iglesia católica), cuando es para mayor gloria de Dios y bien de las almas.


5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?
"Jesús mismo antes de su Pasión rogó para « que todos sean uno » (Jn 17, 21). Esta unidad, que el Señor dio a su Iglesia y en la cual quiere abrazar a todos, no es accesoria, sino que está en el centro mismo de su obra. No equivale a un atributo secundario de la comunidad de sus discípulos. Pertenece en cambio al ser mismo de la comunidad. Dios quiere la Iglesia, porque quiere la unidad y en la unidad se expresa toda la profundidad de su ágape.
La unidad dada por el Espíritu Santo no consiste simplemente en el encontrarse juntas unas personas que se suman unas a otras. Es una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica. Creer en Cristo significa querer la unidad; querer la unidad significa querer la Iglesia; querer la Iglesia significa querer la comunión de gracia que corresponde al designio del Padre desde toda la eternidad. Este es el significado de la oración de Cristo: « Ut unum sint »."


6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?
Existe hoy entre los católicos una tendencia a no discutir con nuestros hermanos separados acerca de los aspectos de la fe cristiana que siguen siendo controvertidos .Es más importante lo que nos une que lo que nos separa, sería un grave error subestimar las diferencias que subsisten entre ambas partes. La división de los cristianos no se debe a simples malentendidos, que podrían superarse con un poco de buena voluntad, diplomacia y política eclesiástica. Los cismas y herejías que están en el origen de esas divisiones proceden de graves pecados y serios errores que han tenido enormes consecuencias históricas y que no se desvanecerán por sí mismos ni por medio de decretos arbitrarios. Hace falta dialogar sobre las diferencias de fondo con humildad, caridad, sabiduría, fortaleza y perseverancia, sin ceder a la tentación de construir precipitadamente una falsa unidad basada en un máximo común denominador de nuestras creencias respectivas.


7. ¿Cual es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?
La manera y el sistema de exponer la fe católica no debe convertirse, en modo alguno, en obstáculo para el diálogo con los hermanos. En todo momento es necesario que se exponga claramente toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como ese falso irenismo y relativismo, que daña a la pureza de la doctrina católica y oscurece su genuino y definido sentido.
La apertura al diálogo sólo resulta fecunda cuando implica a la vez un respeto firme y total de la identidad de cada una de las partes. No sería conducente un diálogo en el que una de las partes ocultase aspectos esenciales de su identidad por temor a una reacción negativa de las demás partes.
El "ecumenismo de la caridad" y el "ecumenismo de la verdad" no deben ser dos esfuerzos yuxtapuestos o independientes entre sí, ni menos aún dos tendencias contrarias. El verdadero ecumenismo debe estar fundado tanto en la caridad como en la verdad. Promover y defender la verdad es en sí mismo un acto de caridad de fundamental importancia.



8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?

- La Iglesia de Cristo es una y única; no está ni puede estar dividida.

-La Iglesia de Cristo subsiste en (o sea, es) la Iglesia católica, puesto que la substancia de la Iglesia de Cristo permanece en la Iglesia católica. No se dice ni podría decirse otro tanto de ninguna otra iglesia o comunidad eclesial.

-La Iglesia de Cristo es una realidad actual, presente en la historia, no solo invisible sino visible en el mundo, no un mero proyecto, ideal o entelequia abstracta. Se trata concretamente de la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de San Pedro (el Papa) y los Obispos (los Obispos católicos) en comunión con él, de acuerdo con la voluntad de su Divino Fundador.

-Se deja claro también que los elementos de santidad y verdad presentes en las Iglesias y Comunidades eclesiales no católicas son bienes propios de la Iglesia católica e impulsan a los cristianos no católicos hacia la unidad propia de la Iglesia católica.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor lucy garcia » Vie Dic 28, 2012 7:14 pm

1. ¿ Cual es la finalidad del movimiento ecuménico?
Promover la restauración de la unidad entre los cristianos y dicho objetivo es uno de los fines principales propuestos en el Concilio.

2. ¿ Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
Los hermanos separados al estar justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo, por lo tanto reciben el nombre de cristianos, con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia Catolica pero no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro.

3. ¿Enseña que es necesario dar igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.
SOLAMENTE por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es auxilio general de la salvación, puede conseguirse la plenitud total de los medios salvíficos, por eso es justo, conveniente y necesario que se incorporen a ella todos los cristianos no católicos, ya que los hermanos separados, ya particularmente, ya sus comunidades y sus iglesias, no gozan de aquella unidad que Cristo quiso dar a los que regeneró y vivificó en un cuerpo y en una vida nueva y que manifiestan la Sagrada Escritura y la Tradición venerable de la Iglesia. Si bien los hermanos separados son cristianos, están en comunión con la Iglesia de una forma imperfecta. Esa imperfección no se refiere directamente a la condición moral de esas personas, sino a una profesión de fe incompleta o a una comunión incompleta con la Iglesia universal. Creemos que el Señor entregó todos los bienes de la Nueva Alianza a un solo colegio apostólico, a saber, el que preside Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al que tienen que incorporarse totalmente todos los que de alguna manera pertenecen ya al Pueblo de Dios. Pueblo que durante su peregrinación por la tierra, aunque permanezca sujeto al pecado, crece en Cristo y es conducido suavemente por Dios, según sus inescrutables designios, hasta que arribe gozoso a la total plenitud de la gloria eterna en la Jerusalén celestial"

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?
No si son realizadas prudente y pacientemente por los fieles de la Iglesia católica bajo la vigilancia de los pastores, contribuyen al bien de la justicia y de la verdad, de la concordia y de la colaboración, del espíritu fraterno y de la unión; para que por este camino, poco a poco, superados los obstáculos que impiden la perfecta comunión eclesiástica, todos los cristianos se congreguen en la única celebración de la Eucaristía, para aquella unidad de una y única Iglesia que Cristo concedió desde el principio a su Iglesia y que creemos que subsiste indefectible en la Iglesia católica y esperamos que crezca cada día hasta la consumación de los siglos.
El diálogo ecuménico NO SE OPONE en modo alguno a la labor orientada hacia las conversiones individuales de cristianos no católicos al catolicismo, labor que también procede del designio divino. Lamentablemente uno de los errores comunes es dejar de lado la búsqueda de conversiones individuales POR TEMOR A OFENDER a nuestros hermanos en el diálogo ecuménico y a recibir de ellos la acusación de "proselitismo" y eso sera solo si se busca obtener conversiones por motivos puramente mundanos (aumento de poder, de prestigio, etc.). Pero es justo el empeño por atraer a todos los cristianos hacia la perfecta comunión con la verdadera Iglesia de Cristo (la Iglesia católica), cuando es para mayor gloria de Dios y bien de las almas.


5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?
"Jesús mismo antes de su Pasión rogó para « que todos sean uno » (Jn 17, 21). Esta unidad, que el Señor dio a su Iglesia y en la cual quiere abrazar a todos, no es accesoria, sino que está en el centro mismo de su obra. No equivale a un atributo secundario de la comunidad de sus discípulos. Pertenece en cambio al ser mismo de la comunidad. Dios quiere la Iglesia, porque quiere la unidad y en la unidad se expresa toda la profundidad de su ágape.
La unidad dada por el Espíritu Santo no consiste simplemente en el encontrarse juntas unas personas que se suman unas a otras. Es una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica. Creer en Cristo significa querer la unidad; querer la unidad significa querer la Iglesia; querer la Iglesia significa querer la comunión de gracia que corresponde al designio del Padre desde toda la eternidad. Este es el significado de la oración de Cristo: « Ut unum sint »."


6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?
Existe hoy entre los católicos una tendencia a no discutir con nuestros hermanos separados acerca de los aspectos de la fe cristiana que siguen siendo controvertidos .Es más importante lo que nos une que lo que nos separa, sería un grave error subestimar las diferencias que subsisten entre ambas partes. La división de los cristianos no se debe a simples malentendidos, que podrían superarse con un poco de buena voluntad, diplomacia y política eclesiástica. Los cismas y herejías que están en el origen de esas divisiones proceden de graves pecados y serios errores que han tenido enormes consecuencias históricas y que no se desvanecerán por sí mismos ni por medio de decretos arbitrarios. Hace falta dialogar sobre las diferencias de fondo con humildad, caridad, sabiduría, fortaleza y perseverancia, sin ceder a la tentación de construir precipitadamente una falsa unidad basada en un máximo común denominador de nuestras creencias respectivas.


7. ¿Cual es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?
La manera y el sistema de exponer la fe católica no debe convertirse, en modo alguno, en obstáculo para el diálogo con los hermanos. En todo momento es necesario que se exponga claramente toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como ese falso irenismo y relativismo, que daña a la pureza de la doctrina católica y oscurece su genuino y definido sentido.
La apertura al diálogo sólo resulta fecunda cuando implica a la vez un respeto firme y total de la identidad de cada una de las partes. No sería conducente un diálogo en el que una de las partes ocultase aspectos esenciales de su identidad por temor a una reacción negativa de las demás partes.
El "ecumenismo de la caridad" y el "ecumenismo de la verdad" no deben ser dos esfuerzos yuxtapuestos o independientes entre sí, ni menos aún dos tendencias contrarias. El verdadero ecumenismo debe estar fundado tanto en la caridad como en la verdad. Promover y defender la verdad es en sí mismo un acto de caridad de fundamental importancia.



8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?

- La Iglesia de Cristo es una y única; no está ni puede estar dividida.

-La Iglesia de Cristo subsiste en (o sea, es) la Iglesia católica, puesto que la substancia de la Iglesia de Cristo permanece en la Iglesia católica. No se dice ni podría decirse otro tanto de ninguna otra iglesia o comunidad eclesial.

-La Iglesia de Cristo es una realidad actual, presente en la historia, no solo invisible sino visible en el mundo, no un mero proyecto, ideal o entelequia abstracta. Se trata concretamente de la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de San Pedro (el Papa) y los Obispos (los Obispos católicos) en comunión con él, de acuerdo con la voluntad de su Divino Fundador.

-Se deja claro también que los elementos de santidad y verdad presentes en las Iglesias y Comunidades eclesiales no católicas son bienes propios de la Iglesia católica e impulsan a los cristianos no católicos hacia la unidad propia de la Iglesia católica.

“Christianus qui relinquitur dirigendos et educandi paulatim , ex fide Ecclesiae, non obstantibus debilitates, limitationes, et difficultates, fit similis fenestram apertam ad Deo luce viventium, ipse recipit hoc lumen et transmiserint ad mundum”
"UN CRISTIANO QUE SE DEJA GUIAR Y FORMAR POCO A POCO POR LA FE DE LA IGLESIA, A PESAR DE SUS DEBILIDADES, SUS LIMITACIONES Y SUS DIFICULTADES, SE VUELVE COMO UNA VENTANA ABIERTA A LA LUZ DEL DIOS VIVO, QUE RECIBE ESTA LUZ Y LA TRANSMITE AL MUNDO”
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor maryelke » Vie Dic 28, 2012 10:42 pm

1. ¿Cuál es la finalidad del movimiento ecuménico?

Es mantener una fluida interlocución con los hermanos separados, lograr restablecer una sola iglesia, la verdadera, la fundada por Cristo.

2.¿Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?

Si, están en comunión con la Iglesia de una forma imperfecta. Esa imperfección no se refiere directamente a la condición moral de esas personas, sino a una profesión de fe incompleta o a una comunión incompleta con la Iglesia universal.

3. ¿Enseña que es necesario da igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.

No, Los hermanos separados, sus comunidades y sus iglesias, no gozan de la unidad que Cristo quiso dar, una vida nueva y que manifiestan en la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia. Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que por su auxilio se puede conseguirse la plenitud total de la salvación. Creemos que el Señor entregó todos los bienes de la Nueva Alianza a un solo colegio apostólico, que preside Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al que tienen que incorporarse al Pueblo de Dios que durante su peregrinación por la tierra, aunque sujeto al pecado, crece en Cristo y es conducido por Dios, según sus inescrutables designios, hasta que arribe gozoso a la total plenitud de la gloria eterna en la Jerusalén celestial.

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?

No, porque se debe interpretar como designio divino. Cristo nos llama « que todos sean uno ». La comunión de los cristianos en Cristo no es más que la manifestación de la gracia por medio de la cual Dios los hace partícipes de su propia comunión, que es su vida eterna.

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?

Es importante, porque Cristo no llama « que todos sean uno Creer en Cristo significa querer la unidad; querer la unidad significa querer la Iglesia; querer la Iglesia significa querer la comunión de gracia que corresponde al designio del Padre desde toda la eternidad. Este es el significado de la oración de Cristo. El catolicismo no debe convertirse, en obstáculo para el diálogo con los hermanos. Es necesario que se exponga claramente toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como ese falso irenismo, que daña a la pureza de la doctrina católica.
La división de los cristianos no se debe a simples malentendidos, que podrían superarse con un poco de buena voluntad, diplomacia y política eclesiástica, sería un grave error subestimar las diferencias que subsisten entre ambas partes.

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?

No se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador debido a que se hipotecarían verdades que le dan validez como la única iglesia fundada por Cristo, heredera y custodia de la verdad. Significa la aceptación de la jerarquía, sacramentos, tradición y la fe.

7. ¿Cuál es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?

Por parte de la Iglesia y sus miembros, el diálogo ha de desarrollarse de muy diversas formas, dado que el mismo concepto de diálogo tiene un valor analógico— , no podrá jamás partir de una actitud de indiferencia hacia la verdad, sino que debe ser más bien una presentación de la misma realizada de modo sereno, respetando la inteligencia y conciencia ajena.

8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?

El "ecumenismo de la caridad" y el "ecumenismo de la verdad" no deben ser dos esfuerzos yuxtapuestos o independientes entre sí, ni menos aún dos tendencias contrarias. El verdadero ecumenismo debe estar fundado tanto en la caridad como en la verdad. Promover y defender la verdad es en sí mismo un acto de caridad de fundamental importancia. El diálogo de la reconciliación jamás podrá sustituir o atenuar el anuncio de la verdad evangélica, que tiene como finalidad concreta la conversión ante el pecado y la comunión con Cristo y la Iglesia, sino que deberá servir para su transmisión y puesta en práctica a través de los medios dejados por Cristo a la Iglesia para la pastoral de la reconciliación: la catequesis y la penitencia.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor lindoro50 » Sab Dic 29, 2012 12:56 pm

1. ¿Cuál es la finalidad del movimiento ecuménico?
Promover la restauración de la unidad entre los cristianos, y como dicho objetivo es uno de los fines principales propuestos por el Concilio. Señala también cómo esta división es causa de escándalo para el mundo y obstáculo para la difusión del evangelio, reconoce que el movimiento ecuménico se produce por el impulso del Espíritu Santo, y participan en él quienes reconocen a Jesucristo como Señor y Salvador y profesan una fe trinitaria.

2. ¿Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
Sí, por causa de diversas discrepancias existentes entre ellos y la Iglesia católica, ya en cuanto a la doctrina, y a veces también en cuanto a la disciplina, ya en lo relativo a la estructura de la Iglesia, se interponen a la plena comunión eclesiástica no pocos obstáculos, a veces muy graves, que el movimiento ecumenista trata de superar. Sin embargo, justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica, no obstante que no profesan la fe en su totalidad o no guardan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro, por ello, podemos concretar qué:

- La Iglesia católica reconoce que los cristianos no católicos (en sentido sociológico o jurídico) son verdaderos cristianos, siempre y cuando hayan recibido válidamente el sacramento del bautismo y profesen los dogmas principales de la fe cristiana (expresados por ejemplo en el Credo Apostólico).

- Si bien los hermanos separados son cristianos, están en comunión con la Iglesia de una forma imperfecta. Esa imperfección no se refiere directamente a la condición moral de esas personas, sino a una profesión de fe incompleta o a una comunión incompleta con la Iglesia universal.

3. ¿Enseña que es necesario (da igual) que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.

No, por voluntad de Dios, sólo por medio de la Iglesia católica, sacramento universal de salvación, se puede alcanzar la plenitud de los medios de salvación. Por eso es justo, conveniente y necesario que se incorporen a ella todos los cristianos no católicos. La Iglesia católica es la verdadera Iglesia de Cristo, aunque permanezca sometida al pecado en sus miembros y no haya alcanzado aún, en su porción terrenal (la Iglesia militante), la entera plenitud de la gloria eterna, que sin embargo pertenece ya a su porción celestial (la Iglesia triunfante). A este respecto los hermanos separados, ya sea particularmente, o comunitariamente a través de sus iglesias, no gozan de aquella unidad que Cristo quiso dar a los que regeneró y vivificó en un cuerpo y en una vida nueva y que manifiestan la Sagrada Escritura y la Tradición venerable de la Iglesia. Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, puede conseguirse la plenitud total de los medios salvíficos. Creemos que el Señor entregó todos los bienes de la Nueva Alianza a un solo colegio apostólico, presidido por Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al que tienen que incorporarse totalmente todos los que de alguna manera pertenecen ya al Pueblo de Dios. Pueblo que durante su peregrinación por la tierra, aunque permanezca sujeto al pecado, crece en Cristo y es conducido suavemente por Dios, según sus inescrutables designios, hasta que arribe gozoso a la total plenitud de la gloria eterna en la Jerusalén celestial.

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?

No, de ninguna manera el diálogo ecuménico se opone a la labor orientada hacia las conversiones individuales de cristianos no católicos al catolicismo, labor que también procede del designio divino. Lamentablemente uno de los errores comunes en la interpretación del Concilio consiste en oponer falsamente ambos aspectos de la misma tarea evangelizadora, dejándose de lado la búsqueda de conversiones individuales por temor a ofender a nuestros hermanos en el diálogo ecuménico y a recibir de ellos la acusación de "proselitismo". Este último es ciertamente condenable cuando se busca obtener conversiones por motivos puramente mundanos (aumento de poder, de prestigio, etc.). Pero no corresponde descartar, junto a ese falso "proselitismo", también el justo empeño por atraer a todos los cristianos hacia la perfecta comunión con la verdadera Iglesia de Cristo (la Iglesia católica), para mayor gloria de Dios y bien de las almas.

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?

Porque la unidad, que el Señor dio a su Iglesia y en la cual quiere abrazar a todos, no es accesoria, sino que está en el centro mismo de su obra. No equivale a un atributo secundario de la comunidad de sus discípulos. Pertenece en cambio al ser mismo de la comunidad. Dios quiere la Iglesia, porque quiere la unidad y en la unidad se expresa toda la profundidad de su ágape.
En efecto, la unidad dada por el Espíritu Santo no consiste simplemente en el encontrarse juntas unas personas que se suman unas a otras.

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?

No, es necesario un diálogo sobre las diferencias de fondo con humildad, caridad, sabiduría, fortaleza y perseverancia, sin ceder a la tentación de construir precipitadamente una falsa unidad basada en un máximo común denominador de nuestras creencias respectivas. Por ello,
se especifica la necesidad de un bautismo válido en nombre de la Trinidad, porque el ecumenismo abarca solamente las iglesias y comunidades eclesiales que profesan la fe Trinitaria. No abarca sectas de corte arriano o modalista, como los testigos de Jehová, la Iglesia Pentecostal Unida, etc.

7. ¿Cuál es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?

La apertura al diálogo sólo resulta fecunda cuando implica a la vez un respeto firme y total de la identidad de cada una de las partes. No sería conducente un diálogo en el que una de las partes ocultase aspectos esenciales de su identidad por temor a una reacción negativa de las demás partes. Es necesario que se exponga claramente toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como ese falso irenismo, que daña a la pureza de la doctrina católica y oscurece su genuino y definido sentido.

El "ecumenismo de la caridad" y el "ecumenismo de la verdad" no deben ser dos esfuerzos yuxtapuestos o independientes entre sí, ni menos aún dos tendencias contrarias. El verdadero ecumenismo debe estar fundado tanto en la caridad como en la verdad. Promover y defender la verdad es en sí mismo un acto de caridad de fundamental importancia.

8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?
- La Iglesia de Cristo es una y única; no está ni puede estar dividida.

- La Iglesia de Cristo subsiste en (o sea, es) la Iglesia católica, puesto que la substancia de la Iglesia de Cristo permanece en la Iglesia católica. No se dice ni podría decirse otro tanto de ninguna otra iglesia o comunidad eclesial.

- La Iglesia de Cristo es una realidad actual, presente en la historia, no solo invisible sino visible en el mundo, no un mero proyecto, ideal o entelequia abstracta. Se trata concretamente de la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de San Pedro (el Papa) y los Obispos en comunión con él (los Obispos católicos), de acuerdo con la voluntad de su Divino Fundador.

Es una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica. Los fieles son uno porque, en el Espíritu, están en la comunión del Hijo y, en El, en su comunión con el Padre: « Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo » (1 Jn 1, 3). Así pues, para la Iglesia católica, la comunión de los cristianos no es más que la manifestación en ellos de la gracia por medio de la cual Dios los hace partícipes de su propia comunión, que es su vida eterna. Las palabras de Cristo « que todos sean uno » son pues la oración dirigida al Padre para que su designio se cumpla plenamente, de modo que brille a los ojos de todos. Creer en Cristo significa querer la unidad; querer la unidad significa querer la Iglesia; querer la Iglesia significa querer la comunión de gracia que corresponde al designio del Padre desde toda la eternidad.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor Jorge_Palacios » Dom Dic 30, 2012 1:31 am

Respuestas Lección 11

JORGE PALACIOS

1. ¿ Cual es la finalidad del movimiento ecuménico?

Promover la restauración de la unidad entre los cristianos, entiéndase como cristianos además de los hijos de la Santa Iglesia Católica, a los hermanos separados que reconocen a Jesucristo como Señor y Salvador, y profesan una fe trinitaria.

2. ¿ Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?

Si, a los hermanos separados siempre y cuando hayan recibido válidamente el sacramento del bautismo y profesen los dogmas principales de la fe cristiana (expresados por ejemplo en el Credo Apostólico), y aclara que los hermanos separados aunque sean reconocido como cristianos están en comunión de manera imperfecta es decir a una comunión incompleta con la iglesia universal.

3. ¿Enseña que da igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.

La declaración Unitatis Redintegratio no enseña que da igual que los cristianos se encuentren lejos de la Iglesia Católica , y establece claramente que la Iglesia de Cristo es una y ni puede estar dividida, además menciona el por que la Iglesia Catolica es la verdadera depositaria de los tesoros de la salvación como es que en la Iglesia católica subsiste la substancia de la Iglesia Primitiva a través de la sucesión apostolica cosa que no existe en otra comunidad eclesial y por ultimo es a través de la Iglesia Católica que se alcanza a totalidad de los medios salvíficos por lo tanto es de suma importancia la integración de los hermanos separados a la Iglesia Verdadera de Cristo, la Iglesia Católica.

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?

No se opone en modo alguno pues ambos proceden del divino designio de Dios que seamos un solo cuerpo.

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?

Por que es la voluntad de Cisto que todos seamos uno, que a través de la Iglesia el pueda abrazarnos a todos, por que el murió por esa unidad para reconciliarnos a través de su amor agape por la humanidad y quiere sea en un solo cuerpo que accedamos a esa dicha de ser hijos reconciliados con el Padre.

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?

No, se requiere una discusión profunda de los temas controverditos que causan división, una discusión basada en el respeto, la caridad, sabiduría, perseverancia, y donde ambas partes tengan caras sus identidades de fe, sin ocultar aspectos esenciales de la doctrina.

7. ¿Cual es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?

Lo rechaza totalmente y establece que la verdad evangélica debe presentarse de forma cabal en su totalidad, para que sea a través de esta presentación integra de la verdad que los hermanos se conviertan del pecado y leguen al conocimiento abxoluto de la fe.

8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?

Los elementos fundamentales en el movimiento ecuménico son:
La Verdad
La Caridad, promover y defender la VERDAD es un acto de CARIDAD, otros elementos importantes dentro del movimiento ecuménico son
El respeto
Sabiduria
Humildad
Fortaleza.
Es a través de estos elementos que se lograra una verdadera y sólida Unidad.
Jorge_Palacios
 
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor Fabiolabaez » Dom Dic 30, 2012 10:37 pm

1.¿Cual es la finalidad del movimiento ecuménico?
R: Promover la unidad entre los cristianos.
El movimiento ecuménico se produce por el impulso del Espíritu Santo, y participan en el los que invocan al Dios Trino y confiesan a Jesucristo como Señor y Salvador.

2. ¿Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
R: Justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica.

3. ¿Enseña que es necesario da igual que los cristianos se encuentres separados de la única Iglesia de Cristo?
R: Enseña que es necesaria la unidad a la única Iglesia de Cristo que el mismo quiso dar a los que regenero y vivifico en un cuerpo y en una vida nueva y que manifiestan la Sagrada Escritura y la Tradición venerable de la Iglesia; y es la única en la que se puede conseguir la plenitud total de los medios salvificos.

4. ¿Se opone el dialogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?
R. No se opone en modo alguno a la labor orientada hacia las conversiones individuales de cristianos no católicos al catolicismo, labor que también procede del designio divino.

5. ¿Porque es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?
R. Porque la Iglesia no se puede dividir: es UNA. los que pueden perder comunión con la Iglesia UNA son los cristianos y separarse en mayor o menor medida de ella.

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?
R: Hace falta dialogar sobre las diferencias de fondo con humildad, caridad, sabiduría, fortaleza y perseverancia, sin ceder a la tentación de construir precipitadamente una falsa unidad.

7. ¿Cual es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el dialogo ecuménico?
R. El Magisterio autentico tiene un lugar especial en orden a la exposición y predicación de la palabra de Dios escrita.
Sin embargo, las Sagradas Escrituras son, en el dialogo mismo, instrumentos preciosos en l a mano poderosa de Dios para lograr aquella unidad que el Salvador presenta a todos los hombres.

8. ¿Porque elementos esta constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?
R. La Palabra de Dios escrita.
La vida de la gracia, dela fe, de la esperanza y la caridad y algunos dones interiores del Espíritu Santo., y elementos visibles que proviene de Cristo y a El conduce, pertenece por derecho a la única Iglesia de Cristo.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor claritae » Lun Dic 31, 2012 11:17 am

1. ¿Cuál es la finalidad del movimiento ecuménico?
Promover la restauración de la unidad entre los cristianos, y como dicho objetivo es uno de los fines principales propuestos por el Concilio. Señala también como esta división es causa de escándalo para el mundo y obstáculo para la difusión del evangelio, reconoce que el movimiento ecuménico se produce por el impuso del Espíritu Santo, y participan en él quienes reconocen a Jesucristo como Señor y Salvador y profesan una fe trinitaria.

2. ¿Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
Si. “Los que ahora nacen y se nutren de la fe de Jesucristo dentro de esas comunidades no pueden ser tenidos como responsables del pecado de la separación, y la Iglesia católica los abraza con fraterno respeto y amor; puesto que quienes creen en Cristo y recibieron el bautismo debidamente, quedan constituidos en alguna comunión, aunque no sea perfecta, con la Iglesia católica” Adicionalmente los hermanos separados reconocen públicamente a Jesucristo como Dios y Señor y Mediador único entre Dios y los hombres, para gloria del único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Además, “justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica”.

3. ¿Enseña que es necesario da igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.
No. Precisamente el ecumenismo se trata de restaurar la unidad de todos los cristianos, tratando de que todos se congreguen en una única celebración de la Eucaristía, en orden a la unidad de la única iglesia. A la unidad que Cristo dio a su Iglesia desde el principio.

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?
El diálogo ecuménico no se opone en modo alguno a la labor orientada hacia las conversiones individuales de cristianos no católicos al catolicismo, labor que también procede del designio de Dios. Esta conversión del corazón y santidad de vida, juntamente con las oraciones privadas y públicas por la unidad de los cristianos, han de considerarse como el alma de todo el movimiento ecuménico y con razón puede llamarse ecumenismo espiritual

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?
Porque la iglesia fundada por Cristo Señor a única y si todos se confiesan discípulos de Jesucristo deben llegar a la unidad por que con tantas comuniones cristianas es como si Cristo estuviese dividido y esa no era la voluntad de Cristo, además que es un obstáculo para realizar la tarea que nos dejó, difundir el Evangelio por todo el mundo.

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?
Hace falta dialogar sobre las diferencias de fondo con humildad, caridad, sabiduría, fortaleza y perseverancia, sin ceder a la tentación de construir precipitadamente una falsa unidad basada en un máximo común denominador de nuestras creencias respectivas.

La apertura al diálogo sólo resulta fecunda cuando implica a la vez un respeto firme y total de la identidad de cada una de las partes. No sería conducente un diálogo en el que una de las partes ocultase aspectos esenciales de su identidad por temor a una reacción negativa de las demás partes.


7. ¿Cual es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?
Pero cuando los hermanos separados reconocen la autoridad divina de los sagrados libros sienten -cada uno a su manera- diversamente de nosotros en cuanto a la relación entre las Escrituras y la Iglesia, en la cual, según la fe católica, el magisterio auténtico tiene un lugar especial en orden a la exposición y predicación de la palabra de Dios escrita.

8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?
La Palabra de Dios escrita, la vida de la gracia, la fe, la esperanza y la caridad, y algunos dones interiores del Espíritu Santo y elementos visibles, que proviene de Cristo y a El conduce y pertenece por derecho a la única Iglesia de Cristo.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor Federico Santos » Mié Ene 02, 2013 1:06 pm

1. ¿Cuál es la finalidad del movimiento ecuménico?
Promover la restauración de la unidad entre los cristianos.

2. ¿Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
Sí, en el número 3 del decreto del Concilio Vaticano II Unitatis reidintegratio sobre el ecumenismo: son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica los que justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho.

3. ¿Enseña que es necesario da igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.
Por voluntad de Dios, sólo por medio de la Iglesia católica, sacramento universal de salvación, se puede alcanzar la plenitud de los medios de salvación. Por eso es justo, conveniente y necesario que se incorporen a ella todos los cristianos no católicos.

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?
No, el diálogo ecuménico no se opone en modo alguno a la labor orientada hacia las conversiones individuales de cristianos no católicos al catolicismo (Cf. Unitatis reidintegratio 4).

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?
Por el testimonio de unidad que damos hacia el mundo: Dios quiere que todos los que reconocemos a Jesús como Señor estemos unidos (Que todos seamos uno), no que nos peleemos los unos con los otros. La credibilidad del mensaje de Jesús radica en esta unidad.

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?
Ciertamente debemos buscar, como decía Pablo VI, lo que nos une y no lo que nos divide pero hay que cuidarnos, sobre todo en el mundo de hoy de la ideología dominante del relativismo como nos diría Benedicto XVI. No hay que caer en el sincretismo o en hacernos una religión “a nuestra medida” tomando lo que nos gusta o conviene de cada una.
Hace falta dialogar sobre las diferencias de fondo con humildad, caridad, sabiduría, fortaleza y perseverancia, sin ceder a la tentación de construir precipitadamente una falsa unidad basada en un máximo común denominador de nuestras creencias respectivas.

7. ¿Cuál es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?
No se puede “rebajar” la verdad católica para ser “ecuménico”

8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?
A final de cuentas lo que se busca es la verdad. Pero la unidad radica en los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor gaacevedo » Mié Ene 02, 2013 5:20 pm

1. La finalidad del movimiento ecuménico es promover la restauración de la unidad entre los cristianos (UR. 1).

2. La Iglesia católica reconoce a los hermanos separados como cristianos, porque justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica (UR 3).

3. El documento señala que en la Unica Iglesia de Dios se han presentado, a lo largo de los años, algunas escisiones que "lesionan" la plena comunión de la Iglesia; reconociendo la "responsabilidad de ambas partes". Insiste que "los que ahora nacen y se nutren de la fe de Jesucristo dentro de esas comunidades no pueden ser tenidos como responsables del pecado de la separación, y la Iglesia católica los abraza con fraterno respeto y amor; puesto que quienes creen en Cristo y recibieron el bautismo debidamente, quedan constituidos en alguna comunión, aunque no sea perfecta, con la Iglesia católica.
Por eso, continua el documento, "aunque creamos que las Iglesias y comunidades separadas tienen sus defectos, no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, porque el Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de la gracia y de la verdad que se confió a la Iglesia" (UR 3).
Por eso invita a "la oración, la palabra y la acción (...) a "eliminar palabras, juicios y actos que no sean conformes, según justicia y verdad (UR 4)

4. El diálogo ecuménico no se opone en modo alguno a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados labor que también procede del designio divino.

5. Es importante la restauración de la unidad entre los cristianos, porque Jesús mismo antes de su Pasión rogó para « que todos sean uno » (Jn 17, 21). Esta unidad, que el Señor dio a su Iglesia y en la cual quiere abrazar a todos, no es accesoria, sino que está en el centro mismo de su obra.

6. No se lograría. eso anhelada unidad debe estar constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica.

7. La posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico es muy claro: En ningún caso debe ser obstáculo para el diálogo con los hermanos del sistema de exposición de la fe católica. Es totalmente necesario que se exponga con claridad toda la doctrina. nada es tan ajeno al ecumenismo como el falso irenismo, que pretendiera desvirtuar la pureza de la doctrina católica y obscurecer su genuino y verdadero sentido.
La fe católica hay que exponerla al mismo tiempo con más profundidad y con más rectitud, para que tanto por la forma como por las palabras pueda ser cabalmente comprendida también por los hermanos separados.
Finalmente, en el diálogo ecumenista los teólogos católicos, bien imbuidos de la doctrina de la Iglesia, al tratar con los hermanos separados de investigar los divinos misterios, deben proceder con amor a la verdad, con caridad y con humildad. Al confrontar las doctrinas no olviden que hay un orden o "jerarquía" de las verdades en la doctrina católica, por ser diversa su conexión con el fundamente de la fe cristiana. De esta forma se preparará el camino por donde todos se estimulen a proseguir con esta fraterna emulación hacia un conocimiento más profundo y una exposición más clara de las incalculables riquezas de Cristo (UR 11)


8. Por una renovación de la Iglesia consistente esencialmente en el aumento de la fidelidad a su vocación (6); una verdadera conversión del corazón (7); la oración (8); el conocimiento y respeto mutuo (9); la catequesis y la reconciliación.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor AMA PUERTO AREY » Mié Ene 02, 2013 8:19 pm

1. ¿ Cual es la finalidad del movimiento ecuménico?

la finalidad del movimiento ecuménico: promover la restauración de la unidad entre los cristianos (110), y como dicho objetivo es uno de los fines principales propuestos por el Concilio. Señala también como esta división es causa de escándalo para el mundo y obstáculo para la difusión del evangelio (111), reconoce que el movimiento ecuménico se produce por el impuso del Espíritu Santo, y participan en él quienes reconocen a Jesucristo como Señor y Salvador y profesan una fe trinitaria.

2. ¿ Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
El decreto también incluye un importante texto donde reconoce a los hermanos separados como cristianos:

"Efectivamente, por causa de las varias discrepancias existentes entre ellos y la Iglesia católica, ya en cuanto a la doctrina, y a veces también en cuanto a la disciplina, ya en lo relativo a la estructura de la Iglesia, se interponen a la plena comunión eclesiástica no pocos obstáculos, a veces muy graves, que el movimiento ecumenista trata de superar. Sin embargo, justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica".(116)


3. ¿Enseña que es necesario da igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.
No.
porque no forman parte de la iglesia unica qur fundo Jesucristo no formana una unidad como,lo pidio jesucristo que fueramos uno ,y lo somos atravez de los sacramentos de la fe que profesamos de ahi los dialogos ecumenicos y la lucha por la unidad , la iglesia recoconoce que los hermanos separados no son responsables de es separacion en la actualidad por eso la lucha por una conciliacion y la unidad .

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?
no

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?

Jesús mismo antes de su Pasión rogó para « que todos sean uno » (Jn 17, 21). Esta unidad, que el Señor dio a su Iglesia y en la cual quiere abrazar a todos, no es accesoria, sino que está en el centro mismo de su obra. No equivale a un atributo secundario de la comunidad de sus discípulos. Pertenece en cambio al ser mismo de la comunidad. Dios quiere la Iglesia, porque quiere la unidad y en la unidad se expresa toda la profundidad de su ágape.


6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?.
Es una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica. Los fieles son uno porque, en el Espíritu, están en la comunión del Hijo y, en El, en su comunión con el Padre: « Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo » (1 Jn 1, 3). Así pues, para la Iglesia católica, la comunión de los cristianos no es más que la manifestación en ellos de la gracia por medio de la cual Dios los hace partícipes de su propia comunión, que es su vida eterna. Las palabras de Cristo « que todos sean uno » son pues la oración dirigida al Padre para que su designio se cumpla plenamente, de modo que brille a los ojos de todos « cómo se ha dispensado el Misterio escondido desde siglos en Dios, Creador de todas las cosas » (Ef 3, 9). Creer en Cristo significa querer la unidad; querer la unidad significa querer la Iglesia; querer la Iglesia significa querer la comunión de gracia que corresponde al designio del Padre desde toda la eternidad. Este es el significado de la oración de Cristo: « Ut unum sint »."(126)


7. ¿Cual es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?
El verdadero ecumenismo debe estar fundado tanto en la caridad como en la verdad (125) Promover y defender la verdad es en sí mismo un acto de caridad de fundamental importancia.


8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?
Es una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica. Los fieles son uno porque, en el Espíritu, están en la comunión del Hijo y, en El, en su comunión con el Padre: « Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo » (1 Jn 1, 3). Así pues, para la Iglesia católica, la comunión de los cristianos no es más que la manifestación en ellos de la gracia por medio de la cual Dios los hace partícipes de su propia comunión, que es su vida eterna. Las palabras de Cristo « que todos sean uno » son pues la oración dirigida al Padre para que su designio se cumpla plenamente, de modo que brille a los ojos de todos
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor Brenda Salvador » Mié Ene 02, 2013 8:43 pm

LECCION 11
1. ¿Cuál es la finalidad del movimiento ecuménico?
Promover la restauración de la unidad entre los cristianos ya que estar divididos es causa de escándalo para el mundo y obstáculo para la difusión del evangelio, reconoce que el movimiento ecuménico se produce por el impuso del Espíritu Santo, y participan en él quienes todos los que reconocen a Jesucristo como Señor y Salvador y profesan una fe trinitaria.


2. ¿Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
La Iglesia católica reconoce a los hermanos separados como cristianos, porque justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, reciben el nombre de cristianos con todo derecho y justamente son reconocidos como hermanos en el Señor por los hijos de la Iglesia católica.

3. ¿Enseña que es necesario da igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.
Enseña que si bien los hermanos separados son cristianos, están en comunión con la Iglesia de una forma imperfecta. Esa imperfección no se refiere directamente la condición moral de esas personas, sino a una profesión de fe incompleta o a una comunión incompleta con la Iglesia universal. Y que no puede culparse a los hermanos que nacen bajo esas circunstancias, sino más bien orientarlos y guiarlos al camino o encuentro con las enseñanzas de la Iglesia Católica.

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?
El diálogo ecuménico no se opone en modo alguno a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados labor que también procede del designio divino.

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?

Es importante la restauración de la unidad entre los cristianos, porque Jesús mismo antes de su Pasión rogó para « que todos sean uno » (Jn 17, 21). Esta unidad, que el Señor dio a su Iglesia y en la cual quiere abrazar a todos, no es accesoria, sino que está en el centro mismo de su obra.

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?.
No, No se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos, ya que .se quiere de una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica..
7. ¿Cuál es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?
La posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico es que el diálogo, de cualquier forma se desarrolle —y son y pueden ser muy diversas, dado que el mismo concepto de diálogo tiene un valor analógico— , no podrá jamás partir de una actitud de indiferencia hacia la verdad, sino que debe ser más bien una presentación de la misma realizada de modo sereno y respetando la inteligencia y conciencia ajena. El diálogo de la reconciliación jamás podrá sustituir o atenuar el anuncio de la verdad evangélica, que tiene como finalidad concreta la conversión ante el pecado y la comunión con Cristo y la Iglesia

8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?
Los elementos por los que está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio son que deberá servir para su transmisión y puesta en práctica a través de los medios dejados por Cristo a la Iglesia para la pastoral de la reconciliación: la catequesis y la penitencia. El verdadero ecumenismo debe estar fundado tanto en la caridad como en la verdad para poder promover y defender la verdad es en sí mismo.
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Re: Tema 11: Decretos – Parte IV, Unitatis Redintegratio.

Notapor tralalá » Jue Ene 03, 2013 8:25 am

DIOS bendiga a todos en este 2013.
Respondo a las preguntas del tema 11:

1. ¿Cuál es la finalidad del movimiento ecuménico?
Su finalidad, a la vez una de las principales del Concilio, es promover la restauración de la unidad entre los cristianos. Señala que su división constituye causa de escándalo para el mundo y obstáculo para la difusión del Evangelio.

2. ¿Reconoce la Iglesia a los hermanos separados como cristianos?
Los hermanos separados practican no pocos actos de culto de la religión cristiana, los cuales, de varias formas, según la diversa condición de cada Iglesia o comunidad, pueden, sin duda alguna, producir la vida de la gracia y abrir el acceso a la comunión de la salvación.
El bautismo que, debidamente administrado y recibido con la requerida disposición del alma, nos incorpora realmente a Cristo crucificado y glorioso, constituye un poderoso vínculo sacramental de unidad entre todos los que con él se han regenerado.
Pero, el bautismo ordena a la profesión íntegra de la fe y a la completa incorporación a la comunidad eucarística. Es sólo un principio y un comienzo hacia la consecución de la plenitud de la vida en Cristo.

3. ¿Enseña que es necesario da igual que los cristianos se encuentren separados de la única Iglesia de Cristo? Justifique su respuesta.
No da lo mismo ser cristiano católico que de alguna de las iglesias cristianas separadas de la única Iglesia verdadera pues, aunque no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, no gozan de aquella unidad que Cristo quiso dar a los que regeneró y vivificó en un cuerpo y en una vida nueva y que manifiestan la Sagrada Escritura y la Tradición venerable de la Iglesia.

4. ¿Se opone el diálogo ecuménico a la búsqueda de conversiones individuales de los hermanos separados?
Al contrario, es necesario que nos esforcemos a constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al que tienen que incorporarse totalmente todos los que de alguna manera pertenecen ya al Pueblo de Dios.

5. ¿Por qué es importante la restauración de la unidad entre los cristianos?
Constituye el muy encarecido objeto del decreto al que nos estamos refiriendo y además, es tan importante la cuestión que es retomada por el Papa Juan Pablo II en más de una ocasión. En Ut unum sint afirma:
“La unidad de toda la humanidad herida es voluntad de Dios. Por esto Dios envió a su Hijo para que, muriendo y resucitando por nosotros, nos diese su Espíritu de amor. La víspera del sacrificio de la Cruz, Jesús mismo ruega al Padre por sus discípulos y por todos los que creerán en El para que sean una sola cosa, una comunión viviente”.

6. ¿Se lograría una verdadera unidad basada en un máximo común denominador entre las respectivas creencias que profesamos los cristianos?
No, no es una cuestión matemática Requiere la conversión de nuestros corazones.

7. ¿Cual es la posición del Magisterio respecto a la atenuación de la verdad católica en el diálogo ecuménico?
La Verdad se puede callar o proclamar pero, imposible atenuarla.

8. ¿Por qué elementos está constituida la unidad que busca el verdadero ecumenismo del que habla el Concilio?
Hacen falta, entre otras virtudes, humildad, cooperación, verdad, solidaridad, caridad, paciencia, diálogo, constancia y mucha, mucha oración.
Todo sea para la mayor honra y gloria de DIOS por
amor a Jesús, María y José.
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Acompáñennos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.
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