19. Llamados a la santidad y a la gloria

En esta primera parte se toca la creación del hombre en relación a la sexualidad y el amor humano, la inocencia y la desnudez, el significado "esponsal" del cuerpo, la donación mutua, la vocación original del matrimonio, la dignidad de la procreación y los problemas del matrimonio en la visión integral del hombre.

Esta es la primera parte de seis partes que se darán de manera consecutiva e ininterrumpida. El curso completo se dará a lo largo de un año y consta de: :

Parte I: Principios del amor humano (23 lecciones)

Parte II: La purificación del corazón (40 lecciones)

Parte III: La resurrección de la carne (9 lecciones)

Parte IV: La virginidad cristiana (14 lecciones)

Parte V: El sacramento del matrimonio (27 lecciones)

Parte VI: Amor y fecundidad (16 lecciones)

Moderadores: pilar calva, Catholic.net, Margarita Gonzalez, Gabirela Vega, Moderadores Animadores

19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor pilar calva » Lun Ago 05, 2013 1:36 pm

19. Llamados a la santidad y a la gloria
El libro del Génesis pone de relieve que el hombre y la mujer han sido creados para el matrimonio.

(20-II-80/24-II-80)

1. El libro del Génesis pone de relieve que el hombre y la mujer han sido creados para el matrimonio: "...Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre; y se adherirá a su mujer; y vendrán a ser los dos una sola carne" (Gén 2, 24). De este modo se abre la gran perspectiva creadora de la existencia humana, que se renueva constantemente mediante la "procreación" que es "autorreproducción".

Esta perspectiva está radicada en la conciencia de la humanidad y también en la comprensión particular del significado esponsalicio del cuerpo, con su masculinidad y feminidad. Varón y mujer, en el misterio de la creación, son un don recíproco. La inocencia originaria manifiesta y a la vez determina el ethos perfecto del don.

Hablamos de esto durante el encuentro precedente. A través del ethos del don se delinea en parte el problema de la "subjetividad" del hombre, que es un sujeto hecho a imagen y semejanza de Dios. En el relato de la creación (particularmente en el Gén 2, 23-25), "la mujer" ciertamente no es sólo "un objeto" para el varón, aun permaneciendo ambos el uno frente a la otra en toda la plenitud de su objetividad de criaturas, como "hueso de mis huesos y carne de mi carne", como varón y mujer ambos desnudos.

Sólo la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa, es fuente de vergüenza. El hecho de que "no sentían vergüenza" quiere decir que la mujer no era un "objeto" para el varón, ni él para ella. La inocencia interior como "pureza de corazón", en cierto modo, hacía imposible que el uno fuese reducido de cualquier modo por el otro al nivel de mero objeto. Si "no sentían vergüenza" quiere decir que estaban unidos por la conciencia del don, tenían recíproca conciencia del significado esponsalicio de sus cuerpos, en lo que se expresa la libertad del don y se manifiesta toda la riqueza interior de la persona como sujeto.

Esta recíproca compenetración del "yo" de las personas humanas, del varón y de la mujer, parece excluir subjetivamente cualquiera "reducción a objeto". En esto se revela el perfil subjetivo de ese amor, del que se puede decir, sin embargo, que "es objetivo" hasta el fondo, en cuanto que se nutre de la misma recíproca "objetividad" del don.

2. El hombre y la mujer, después del pecado original, perderán la gracia de la inocencia originaria. El descubrimiento del significado esponsalicio del cuerpo dejará de ser para ellos una simple realidad de la revelación y de la gracia. Sin embargo, este significado permanecerá como prenda dada al hombre por el ethos del don, inscrito en lo profundo del corazón humano, como eco lejano de la inocencia originaria.

De ese significado esponsalicio se formará el amor humano en su verdad interior y en su autenticidad subjetiva. Y el hombre -aunque a través del velo de la vergüenza- se descubrirá allí continuamente a sí mismo como custodio del misterio del sujeto, esto es, de la libertad del don, capaz de defenderla de cualquier reducción a posiciones de puro objeto.

3. Sin embargo, por ahora, nos encontramos ante los umbrales de la historia terrena del hombre. El varón y la mujer no los han atravesado todavía hacia la ciencia del bien y del mal. Están inmersos en el misterio mismo de la creación, y la profundidad de este misterio escondido en su corazón es la inocencia, la gracia, el amor y la justicia: "Y vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho" (Gén 1, 31). El hombre aparece en el mundo visible como la expresión más alta del don divino, porque lleva en sí la dimensión interior del don. Y con ella trae al mundo su particular semejanza con Dios, con la que trasciende y domina también su "visibilidad" en el mundo, su corporeidad, su masculinidad o feminidad, su desnudez. Un reflejo de esta semejanza es también la conciencia primordial del significado esponsalicio del cuerpo, penetrada por el misterio de la inocencia originaria.

4. Así, en esta dimensión, se constituye un sacramento primordial, entendido como signo que transmite eficazmente en el mundo visible el misterio invisible escondido en Dios desde la eternidad. Y éste es el misterio de la verdad y del amor, el misterio de la vida divina, de la que el hombre participa realmente. En la historia del hombre, es la inocencia originaria la que inicia esta participación y es también fuente de la felicidad originaria. El sacramento, como signo visible, se constituye con el hombre, en cuanto "cuerpo", mediante su "visible" masculinidad y feminidad. En efecto, el cuerpo, y sólo él, es capaz de hacer visible lo que es invisible: lo espiritual y lo divino. Ha sido creado para transferir a la realidad visible del mundo el misterio escondido desde la eternidad en Dios, y ser así su signo.

5. Por lo tanto, en el hombre creado a imagen de Dios se ha revelado, en cierto sentido, la sacramentalidad misma de la creación, la sacramentalidad del mundo. Efectivamente, el hombre, mediante su corporeidad, su masculinidad y feminidad, se convierte en signo visible de la economía de la verdad y del amor, que tiene su fuente en Dios mismo y que ya fue revelada en el misterio de la creación. En este amplio telón de fondo comprendemos plenamente las palabras que constituyen el sacramento del matrimonio, presentes en el Génesis 2, 24 ("Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre; y se adherirá a su mujer; y vendrán a ser los dos una sola carne"). En este amplio telón de fondo, comprendemos además que las palabras del Génesis 2, 25 ("Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, sin avergonzarse de ello"), a través de toda la profundidad de su significado antropológico, expresan el hecho de que juntamente con el hombre entró la santidad en el mundo visible, creado para él. El sacramento del mundo, y el sacramento del hombre en el mundo, proviene de la fuente divina de la santidad, y simultáneamente está instituido para la santidad.

La inocencia originaria, unida a la experiencia del significado "esponsalicio del cuerpo", es la misma santidad que permite al hombre expresarse profundamente con el propio cuerpo, y esto precisamente mediante el "don sincero" de sí mismo. La conciencia del don condiciona, en este caso, "el sacramento del cuerpo": el hombre se siente, en su cuerpo, de varón o de mujer, sujeto de santidad.

6. Con esta conciencia del significado del propio cuerpo, el hombre, como varón y mujer, entra en el mundo como sujeto de verdad y de amor. Se puede decir que el Génesis 2, 23-25 relata como la primera fiesta de la humanidad en toda la plenitud originaria de la experiencia del significado esponsalicio del cuerpo: y es una fiesta de la humanidad, que trae origen de las fuentes divinas de la verdad y del amor en el misterio mismo de la creación. Y aunque, muy pronto, sobre esta fiesta originaria se extienda el horizonte del pecado y de la muerte (cf. Gén 3), sin embargo, ya desde el misterio de la creación sacamos una primera esperanza: es decir, que el fruto de la economía divina de la verdad y del amor, que fue revelada desde "el principio", no es la muerte, sino la vida, y no es tanto la destrucción del cuerpo del hombre creado "a imagen de Dios", cuanto más bien la "llamada a la gloria" (cf. Rom 8, 30).

Pregunta:
¿Qué es la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa?
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor bonifacia » Lun Ago 05, 2013 8:29 pm

BUENAS NOCHES AMIGOAS(AS) : :)

Pregunta:
¿Qué es la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa?

Según el relato yahvista del libro de Génesis nos hace ver que el varón Adán creado a imagen y semejanza de Dios, del cual es creada Eva, llenos de la gracia divina del mismo Dios, podemos decir que surgen dos razones principales por la cual Adán no ve a Eva como Objeto :

*La existencia de la inocencia originaria, ante la desnudes de sus cuerpos, del don perfecto del ethos dándose así la existencia del hombre y la santidad, del ser espiritual y la divinidad, lo invisible se hace visible (antes del pecado), creados para ser los progenitores de la humanidad.

* La teología del cuerpo nos recuerda la conciencia del significado esponsalicio del cuerpo, se convierten en signos visibles del amor y la verdad, sujetos de santidad mediante la realización de los sacramentos.
Pero el sentido de reciprocidad entre ambos hizo que mediante el don perfecto del ser, el mundo espiritual interior de la persona, la pureza del corazón mediante los sentimientos del amor se considerar al sujeto y su existir en el mundo, " la objetividad del ser", "el don perfecto del ser lo hizo objeto".
"El objeto para mí mismo" en la aceptación mutua, en la inocencia de la experiencia.

:idea: "Dios nos llama a la santidad , nadie está excluido ante la inspiración de la gracia divina que llena los corazones del amor de Dios y nos hace sus hijos amados dándose a conocer con profundidad, en su misterio sobrenatural y en sentido trascendental".
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor CasJor » Lun Ago 05, 2013 9:46 pm

¿Qué es la desnudez que hace “objeto” a la mujer para el hombre, o viceversa?

Mientras el varón y la mujer, aun estando desnudos mantienen una relación acorde al don de la creación, de manera tal que actúan de acuerdo al significado esponsalicio del cuerpo, compartiendo lo más íntimo de cada uno en el estado corpóreo espiritual. En estas condiciones ambos seres se relacionan como sujetos de amor creados por Dios y dados como verdadero regalo el uno para el otro.

Dios completa el don de la creación como su verdadero plan de amor, el que se funda en la unión entre varón y mujer, los bendice y les llama a procrear y multiplicarse.

La comunión fruto de ese amor es la fecundidad. Al romperse la obediencia a Dios, se experimenta entonces la desnudez y es desde este momento cuando varón y mujer dejan de ser sujetos de amor para convertirse en objetos el uno del otro de manera recíproca.
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor lindoro50 » Mar Ago 06, 2013 3:24 pm

El hecho de que "no sentían vergüenza" quiere decir que la mujer no era un "objeto" para el varón, ni él para ella. La inocencia interior como "pureza de corazón", en cierto modo, hacía imposible que el uno fuese reducido de cualquier modo por el otro al nivel de mero objeto. Si "no sentían vergüenza" quiere decir que estaban unidos por la conciencia del don, tenían recíproca conciencia del significado esponsalicio de sus cuerpos, en lo que se expresa la libertad del don y se manifiesta toda la riqueza interior de la persona como sujeto. Es significativa la diferencia que divide Génesis 2, 25 del 3, 7. En el primer caso, 'estaban desnudos, pero no sentían vergüenza'; en el segundo caso, 'se dieron cuenta de que estaban desnudos'. La significativa transformación testimoniada en el texto bíblico sobre la experiencia de la vergüenza, se encuentra en un nivel más profundo que el del puro y simple uso del sentido de la vista. El análisis comparativo entre Génesis 2, 25 y Génesis 3 lleva necesariamente a la conclusión de que no se trata del paso del 'no conocer' al 'conocer', sino de un cambio radical del significado de la desnudez originaria de la mujer respecto al hombre y del hombre respecto a la mujer. Este emerge desde su conciencia, como fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal: '¿quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Has comido, quizá, del árbol del que te había prohibido comer?' (Gen 3, 11). Tal cambio mira directamente a la experiencia del significado del propio cuerpo delante del Creador y de las criaturas. Lo cual viene confirmado inmediatamente después de las palabras del hombre: 'He oído tu paso en el jardín, y he tenido miedo, porque estoy desnudo, y me he escondido' (Gen 3, 10).
Nuestros padres (Adán y Eva), no cesaron de comunicarse mutuamente a través del cuerpo, de sus movimientos, gestos, expresiones; pero desapareció la sencilla y directa comunión entre ellos ligada con la experiencia originaria de la desnudez originaria recíproca. Como de improviso, aparece en sus conciencias un umbral infranqueable, que limitaba la originaria "donación de sí" al otro, confiando plenamente todo lo que constituía la propia identidad y, al mismo tiempo, diversidad, femenina por un lado, masculina por el otro. La diversidad, o sea, la diferencia del sexo masculino y femenino, fue bruscamente sentida y comprendida como elemento de recíproca contraposición de personas.
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor Jeanette Palacios » Mar Ago 06, 2013 5:44 pm

¿Qué es la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa?

El cuerpo es la expresión del espíritu y está llamado, en el misterio mismo de la creación, a existir en la comunión de las personas ‘‘a imagen de Dios"».

Es el árbol de la sabiduría, del cual comieron nuestros primeros padres y aprendieron la sabiduría y sus ojos se abrieron y comprendieron que estaban desnudos y fueron expulsados del jardín del Edén. Solo la desnudez que hace objeto a la mujer para el hombre o viceversa es fuente de verguenza.

El hecho que no sentian verguenza quiere decir que la mujer no era un objeto para el varon, ni para ella. La inocencia interior como pureza de corazon en cierto modo hacia imposible que el uno fuese reducido de cualquier modo por el otro al nivel de mero objeto.
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor Gabriela S » Mar Ago 06, 2013 9:37 pm

La concupiscencia, la deshonestidad. La falta de donación, de aceptación y de amor a Dios y al otro.
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor Mary Jo » Mié Ago 07, 2013 10:24 am

La desnudez vista como fuente de vergüenza. Al principio no sentían vergüenza, porque no se consideraban “objeto” el uno para el otro. La inocencia interior, hacía imposible que se redujeran a un mero objeto. No sentir vergüenza siginifica que estaban unidos por la conciencia del don, tenían reciproca conciencia del significado de sus cuerpos y lo expresan como un don.
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor marcela64 » Mié Ago 07, 2013 11:17 am

¿Qué es la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa? El hombre y la mujer, después del pecado original, perderán la gracia de la inocencia originaria. El descubrimiento del significado esponsalicio del cuerpo dejará de ser para ellos una simple realidad de la revelación y de la gracia. Sin embargo, este significado permanecerá como prenda dada al hombre por el ethos del don, inscrito en lo profundo del corazón humano, como eco lejano de la inocencia originaria. La falta de la gracia sacramental hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor garu » Mié Ago 07, 2013 7:37 pm

La desnudez que hace a la mujer para el hombre y viceversa, un objeto, no es mas que vergüenza, producto de la pérdida de la inocencia originaria. Antes de dicha pérdida era imposible considerarse un objeto, por cuanto dicha inocencia reconocía el carácter esponsálico de sus cuerpos porque así habían sido creados.
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor marielflo » Jue Ago 08, 2013 12:19 am

Sólo la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa, es fuente de vergüenza.

El hecho de que "no sentían vergüenza" quiere decir que la mujer no era un "objeto" para el varón, ni él para ella. La inocencia interior como "pureza de corazón", en cierto modo, hacía imposible que el uno fuese reducido de cualquier modo por el otro al nivel de mero objeto.

Si "no sentían vergüenza" quiere decir que estaban unidos por la conciencia del don, tenían recíproca conciencia del significado esponsalicio de sus cuerpos, en lo que se expresa la libertad del don y se manifiesta toda la riqueza interior de la persona como sujeto.
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor Garibaldi » Jue Ago 08, 2013 7:34 pm

¿Qué es la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa?

Sólo la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa, es fuente de vergüenza. El hecho de que "no sentían vergüenza" quiere decir que la mujer no era un "objeto" para el varón, ni él para ella.

La inocencia interior como "pureza de corazón", en cierto modo, hacía imposible que el uno fuese reducido de cualquier modo por el otro al nivel de mero objeto. Si "no sentían vergüenza" quiere decir que estaban unidos por la conciencia del don, tenían recíproca conciencia del significado esponsalicio de sus cuerpos, en lo que se expresa la libertad del don y se manifiesta toda la riqueza interior de la persona como sujeto.

Esta recíproca compenetración del "yo" de las personas humanas, del varón y de la mujer, parece excluir subjetivamente cualquiera "reducción a objeto".
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor migdaliae » Vie Ago 09, 2013 10:35 am

En la creación del hombre, varón y mujer reciben un cuerpo con el don esponsalicio, además de la inocencia original. Con ese don, tienen la oportunidad de darse recípocamente uno al otro sin sentir "verguenza" de sus cuerpos. Se entregan en cuerpo y alma con la pureza de su corazón, logrando la comunión de personas. Siendo complementos uno del otro, encuentran su plenitud al ofrecerse como don desinteresadamente, ambos con el mismo valor. Ninguno mejor que otro, simplemente eran complemento: "hueso de mis huesos, carne de mi carne", hechos el uno para el otro. En este momento, tanto el varón como la mujer, no eran ni se sentían "objeto" uno del otro.

No es hasta que deciden romper la alianza con su Creador, que pierden esa inocencia original y por primera vez, sienten verguenza de su desnudez. Desaparece esa pureza del corazón, donde se hacía imposible que cada uno fuese reducido de cualquier modo por el otro al nivel del mero objeto. Esta desnudez que hace "objeto" al hombre y la mujer y vice versa, es aquella donde ya no hay entrega mutua desinteresada, creando en el otro la sensación de ser utilizado, o de ser o sentirse como uno mejor que otro.

Como esta inocencia original está inscrita en lo más profundo del corazón del hombre, y aún habiendo perdido la gracia, el hombre es llamado a realizar ese "don sincero" de sí mismo, esa entrega total de cuerpo y alma, como llamado a la santidad y la gloria.
migdaliae
 
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor Bertha Verduzco » Sab Ago 10, 2013 5:52 pm

¿Qué es la desnudez que hace “objeto” a la mujer para el hombre, o viceversa?
La pérdida de la inocencia interior como “pureza de corazón”, que reduce al otro al nivel de objeto y deja de ser unión por la conciencia del don y del significado esponsalicio del cuerpo. Se pierde la riqueza interior de la persona como sujeto.

Bertha María Verduzco Cruz
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor patricio » Sab Ago 10, 2013 9:40 pm

¿Qué es la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa?
Sólo la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa, es fuente de vergüenza y se produce después del pecado original donde hombre y mujer perderán la gracia de la inocencia originaria.
El hecho de que "no sentían vergüenza" quiere decir que la mujer no era un "objeto" para el varón, ni él para ella. La inocencia interior como "pureza de corazón", en cierto modo, hacía imposible que el uno fuese reducido de cualquier modo por el otro al nivel de mero objeto. Si "no sentían vergüenza" quiere decir que estaban unidos por la conciencia del don, tenían recíproca conciencia del significado esponsalicio de sus cuerpos, en lo que se expresa la libertad del don y se manifiesta toda la riqueza interior de la persona como sujeto.
El hombre y la mujer, después del pecado original, perderán la gracia de la inocencia originaria. Después del pecado original, el descubrimiento del significado esponsalicio del cuerpo dejará de ser para ellos una simple realidad de la revelación y de la gracia. Sin embargo, este significado permanecerá como prenda dada al hombre por el ethos del don, inscrito en lo profundo del corazón humano, como eco lejano de la inocencia originaria.
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor marsanchez02 » Sab Ago 10, 2013 9:49 pm

Es aquella que produce verguenza,que se vive sin la conciencia del don,sin la recíproca conciencia del significado esponsalicio de sus cuerpos.
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor marsanchez02 » Sab Ago 10, 2013 9:49 pm

Es aquella que produce verguenza,que se vive sin la conciencia del don,sin la recíproca conciencia del significado esponsalicio de sus cuerpos.
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor Maria Rosario » Sab Ago 10, 2013 10:09 pm

La desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa, es la vergüenza. Se convierte en objeto cuando no hay pureza de corazón ni conciencia. En cambio ambas logran la libertad del don y se manifiesta toda la riqueza interior de la persona como sujeto no como objeto.
Maria Rosario
 
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor MA SOCORRO A REYES L » Sab Ago 10, 2013 11:52 pm

Sólo la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa, es fuente de vergüenza. Si no sentían vergüenza quiere decir que estaban unidos por la conciencia del don, tenían recíproca conciencia del significado esponsalicio de sus cuerpos, en lo que se expresa la libertad del don y se manifiesta toda la riqueza interior de la persona como sujeto.
MA SOCORRO A REYES L
 
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor maandreuster » Dom Ago 11, 2013 9:46 am

¿Qué es la desnudez que hace "objeto" a la mujer para el hombre, o viceversa?
Es la perdida de la conciencia de un solo yo expresado a través de la espiritualidad. El avergonzarse de la desnudez no hace objetos porque perdemos esa unión espiritual y ese dualidad (masculino y femenino) del hombre en el que la mujer es carne de su carne.
maandreuster
 
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Re: 19. Llamados a la santidad y a la gloria

Notapor NELSON » Dom Ago 11, 2013 10:39 am

¿QUÉ ES LA DESNUDEZ QUE HACE "OBJETO" A LA MUJER PARA EL HOMBRE, O VICEVERSA?
EN EL RELATO DE LA CREACIÓN (PARTICULARMENTE EN EL GÉN 2, 23-25), "LA MUJER" CIERTAMENTE NO ES SÓLO "UN OBJETO" PARA EL VARÓN, AUN PERMANECIENDO AMBOS EL UNO FRENTE A LA OTRA EN TODA LA PLENITUD DE SU OBJETIVIDAD DE CRIATURAS, COMO "HUESO DE MIS HUESOS Y CARNE DE MI CARNE", COMO VARÓN Y MUJER AMBOS DESNUDOS.
SÓLO LA DESNUDEZ QUE HACE "OBJETO" A LA MUJER PARA EL HOMBRE, O VICEVERSA, ES FUENTE DE VERGÜENZA. EL HECHO DE QUE "NO SENTÍAN VERGÜENZA" QUIERE DECIR QUE LA MUJER NO ERA UN "OBJETO" PARA EL VARÓN, NI ÉL PARA ELLA. LA INOCENCIA INTERIOR COMO "PUREZA DE CORAZÓN", EN CIERTO MODO, HACÍA IMPOSIBLE QUE EL UNO FUESE REDUCIDO DE CUALQUIER MODO POR EL OTRO AL NIVEL DE MERO OBJETO. SI "NO SENTÍAN VERGÜENZA" QUIERE DECIR QUE ESTABAN UNIDOS POR LA CONCIENCIA DEL DON, TENÍAN RECÍPROCA CONCIENCIA DEL SIGNIFICADO ESPONSALICIO DE SUS CUERPOS, EN LO QUE SE EXPRESA LA LIBERTAD DEL DON Y SE MANIFIESTA TODA LA RIQUEZA INTERIOR DE LA PERSONA COMO SUJETO.
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