46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuerza d

Este curso tiene el objetivo de difundir la catequesis del amor humano, también conocida como Teología del Cuerpo.

En esta segunda parte se toca el adulterio, la concupiscencia, la donación mutua del hombre y a mujer en el matrimonio, la dignidad del cuerpo y del sexo, lo «ético» y lo «erótico» en el amor humano y el respeto al cuerpo.

Fechas:
Este curso consta 40 sesiones que se impartirán todos los martes y sábados a partir del 27 de agosto de 2013 , la última será el 3 enero de 2014

Moderadores: pilar calva, Catholic.net, Margarita Gonzalez, Moderadores Animadores

Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor patricio » Mié Nov 27, 2013 10:29 pm

Explica el enunciado de este número. La fuerza de la creación se hace para el hombre, la fuerza de la redención. ¿Qué tiene ver con aquel principio al que Jesús nos remitió en la primera parte? (Este capítulo tiene la clave de interpretación del “ETHOS” cristiano y la comprensión del hombre)
Las palabras de Cristo dan testimonio de que la fuerza originaria (por tanto, también la gracia) del misterio de la creación se convierte para cada uno de ellos en fuerza del misterio de la redención. Esto se refiere a la misma naturaleza, al mismo substrato de la humanidad de la persona, a los impulsos más profundos del “corazón”.
Es importante que el hombre, precisamente en su “corazón”, no se sienta solo e irrevocablemente acusado y abandonado a la concupiscencia de la carne, sino que en el mismo corazón se sienta llamado con energía. Llamado precisamente a ese valor supremo, que es el amor. Llamado como persona en la verdad de su humanidad, por lo tanto, también en la verdad de su masculinidad y feminidad, en la verdad de su cuerpo. Llamado en esa verdad que es patrimonio “del principio”, patrimonio de su corazón, más profundo que el estado pecaminoso heredado, más profundo que la triple concupiscencia. Las palabras de Cristo, encuadradas en toda la realidad de la creación y de la redención, actualizan de nuevo esa heredad más profunda y le dan una fuerza real en la vida del hombre.
Sobre el fundamento del misterio del ethos de la redención, al que San Pablo (Rom 8, 23) define “redención del cuerpo”, sobre el fundamento de la realidad llamada “redención” y, en consecuencia, sobre el fundamento del ethos de la redención del cuerpo, no podemos detenernos solamente en la acusación al corazón humano, basándonos en el deseo y en la concupiscencia de la carne. El hombre no puede detenerse poniendo al “corazón” en estado de continua e irreversible sospecha a causa de las manifestaciones de la concupiscencia de la carne y de la libido; la redención es una verdad, una realidad, en cuyo nombre debe sentirse llamado el hombre, y “llamado con eficacia”. Debe darse cuenta de esta llamada también mediante las palabras de Cristo según Mateo 5, 27-28, leídas de nuevo en el contexto pleno de la revelación del cuerpo. El hombre debe sentirse llamado a descubrir, más aún, a realizar el significado esponsalicio del cuerpo y a expresar de este modo la libertad interior del don, es decir, de ese estado y de esa fuerza espiritual, que se deriva del dominio de la concupiscencia de la carne.
El ethos de la redención es ser capaz por la gracia, de volver a la pureza que nos permite redimensionar lo que el pecado ha distorsionado; Lo que hace Cristo es que con la gracia, nos da la fuerza para cambiar el corazón.
patricio
 
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor Dolovalencia » Jue Nov 28, 2013 4:09 pm

La palabras de Cristo (Mateo 5;27-28) no condenan al cuerpo ni a la sexualidad, solamente es una llamada a vencer la triple concupiscencia y sobre todo la de la carne.
En la Bilblia la triple concupiscencia no constituye un criterio fundamental pero si es un coeficiente importante para comprender al hombre, sus acciones y su valor moral. La redención es una verdad donde el hombre debe sentirse llamado. La fuerza originaria de la creación se convierte para cada uno en fuerza del misterio de la redención. Es importante que el hombre en su corazón no se sienta sólo sino que se sienta con la energía que es el amor.
Dolovalencia
 
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor raizques » Sab Nov 30, 2013 6:13 pm

Explica el enunciado de este número "La fuerza de la creación se hace para el hombre la fuerza de la redención" ¿Que tiene que ver con aquel principio al que Jesús nos remitió en la primera parte?
Las palabras de Cisto en el sermón de la montaña, apelan al corazón humano y lo invita a su redención, a volver a ese " principio" en el que creó Dios al hombre y a la mujer ha ser reciprocamente el uno para el otro.
raizques
 
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor Mary Jo » Mar Dic 03, 2013 10:48 pm

Explica el enunciado de este número. La fuerza de la creación se hace para el hombre, la fuerza de la redención.
Las palabras de Cristo dan testimonio de que la fuerza originaria (por tanto, también la gracia) del misterio de la creación se convierte para cada uno de ellos en fuerza (esto es, gracia) del misterio de la redención. Esto se refiere a la misma naturaleza, al mismo substrato de la humanidad de la persona, a los impulsos más profundos del "corazón". El hombre tiene una necesidad profunda de conservar la dignidad de las relaciones recíprocas, que encuentran su expresión en el cuerpo, gracias a su masculinidad y feminidad, siente la necesidad de impregnarlas de todo lo que es noble y bello, siente la necesidad de conferirle el valor supremo, que es el amor.


¿Qué tiene ver con aquel principio al que Jesús nos remitió en la primera parte? (Este capítulo tiene la clave de interpretación del "ETHOS" cristiano y la comprensión del hombre)
Esas palabras de Mt 5, 27-28 son el eco de ese buen "principio" al que Cristo se refirió, para recordar a sus oyentes quién es el hombre, quién es la mujer, y quiénes son recíprocamente el uno para el otro en la obra de creación.
Mary Jo
 
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor cabacort » Mar Dic 03, 2013 10:54 pm

Explica el enunciado de este número. La fuerza de la creación se hace para el hombre, la fuerza de la redención.
Que Dios le dió al hombre la capacidad suficiente para hacer su vida a imagen y semejanza de él, y que a pesar de las debilidad y el pecado humano, Dios nos permite vivir de acuerdo a su plan divino, nos da la oportunidad de trascender esta vida bajo el postulado de su amor; que al impregnar de amor nuestra vida es como podemos ser redimidos y cambiar nuestra historia como personas y como humanidad, lejos del mal y haciendo de obre el bien. En el caso del vínculo esponsalicio, nos permite llevar esa relación al cúlmen de su voluntad, en tanto que el amor esponsalicio ha de ser el testimonio patente de su voluntad y de su gracia.

¿Qué tiene ver con aquel principio al que Jesús nos remitió en la primera parte? (Este capítulo tiene la clave de interpretación del "ETHOS" cristiano y la comprensión del hombre)
Se relaciona con la inociencia originaria, donde la donación mútua y el amor esponsalicio aún no estaban manchados por el pecado original, donde se manifestó la desobediencia y la soberbia humana, donde surge la triple concupiscencia que adolece al hombre. No obstante, Dios nos da la posibilidad del uso de la voluntad para no permitir que esa mirada hacia el cónyuge se limite al deso, a la necesidad de usar y de poseer, sino que el uso de la sexualidad se llene de amor y de entrega mútua, superando todo maniquísmo o deseo desordenado.
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor Carlos64 » Lun Dic 09, 2013 4:39 pm

Pregunta: "Explica el enunciado de este número. La fuerza de la creación se hace para el hombre, la fuerza de la redención."

Cuando el Señor Jesús, en el Sermón del Monte, apela al corazón humano, abre una nueva perspectiva ética y antropológica (el Ethos de Cristo, el Ethos del Evangelio). Esta nueva perspectiva, este Ethos, es redentora en todos sus alcances porque no busca condenar al hombre sino liberarle; no pretende dejar al hombre en la "sospecha", abandonado al imperio esclavizante de la concupiscencia (abandonado a su "libido", a su "eros", ni a su "thanatos") sino llamarle a vencer esa concupiscencia que le ata, le reduce, le distorsiona, le aleja del plan originario del Padre, para así, venciéndola desde su interior más íntimo y profundo, superándola desde su corazón, pueda el ser humano ser lo que desde el principio, desde el designio creador de Dios, está llamado a ser, la plena imagen y semejanza de Dios que es tal en virtud de su vocación a la comunión en el amor, y esto desde su realidad espiritual y corpórea a la vez, y siendo corpórea por tanto también sexuada. Así, el Divino Maestro nos llama a encontrar, más allá de la concupiscencia que todo lo distorsiona en nosotros y en relación a nosotros, el verdadero significado de la vida, que no es sino una consecuencia de vivir nuestra corporeidad sexuada en el sentido del significado esponsalicio de nuestro cuerpo, de nuestra masculinidad y feminidad, cuerpos que han de ser instrumentos de comunión, expresión de nuestro espíritu, cumpliendo de ese modo el designio del Creador que nos llamó a ser varón y mujer y a unirnos como una sola carne en el amor abierto a la vida, en una dinámica de mutua entrega (don de sí), respeto a la dignidad del otro, apreciación íntegra de su subjetividad amada por Dios, contraria por completo a la dinámica concupiscente de la posesión y cosificación.

Todo esto quiere decir que la fuerza de la creación en nosotros, que habita en nuestro interior como designio divino y como impulso a la nobleza y pureza más profundo, es fuerza así mismo de redención porque en la medida en que nos encontramos con este principio amado por Dios que nos habita, en la medida en que permitimos que las palabras de Cristo nos calen y nos lleven a descubrir en nosotros este verdadero sentido de humanidad (que subyace a la concupiscencia pero que nunca ha podido, ni podrá, ser eliminado por ésta), en esa medida somos rescatados, liberados, redimidos, llevados a la vida auténtica que nos corresponde vivir como hijos de Dios, la vida plena que el mismo Redentor nos ofrece en los Evangelios.

Así, en Cristo que apela al corazón el hombre, creación y redención del ser humano se unen, forman una sola dimensión salvífica cuyo ápice es la bienaventuranza del corazón puro y el gozo de la comunión en el amor.

Pregunta: "¿Qué tiene ver con aquel principio al que Jesús nos remitió en la primera parte?"

El llamado de Jesús al corazón humano tiene dos dimensiones. Por un lado, Él nos llama desde su Palabra, la cual llega a nosotros a través de la escucha o lectura de los Evangelios. Por otro lado, esta Palabra es Palabra viva, capaz de suscitar en nosotros en eco, un llamado en sí mismo, que nos interpela desde lo más profundo de nosotros mismos. Este eco, esta segunda llamada si se quiere, es el principio que habita en el corazón humano, su entelequia más genuina, su substrato más primordial, lo que nos constituye realmente desde el designio originario de Dios al crearnos. El buen principio, que a pesar de la distorsión introducida por la concupiscencia, a pesar de lo muy embotada que pueda estar la conciencia, nos impele siempre a buscar la nobleza, a dar algún sentido bueno a lo que somos y hacemos. En este principio radica la imagen y semejanza de Dios en nosotros, que siempre busca manifestarse aún cuando la concupiscencia, irredenta, le sofoque. Y es a este principio al que Cristo apela en definitiva, Él que conoce el corazón humano mejor que nadie en toda la historia, Él que vive a plenitud este principio como Hijo del Hombre. Y apela para que se libere, para que busque ser a plenitud, para que rompa con la concupiscencia que le ata y se manifieste en toda su gracia y bienaventuranza, en toda su condición filial para con Dios, para que "seamos perfectos como nuestro Padre es perfecto". Cristo apela a este principio porque en él radica la verdadera humanidad, nuestro más auténtico y esencial sentido, nuestro ser original como creaturas del Padre llamados a ser sus hijos.

El llamado redentor del Señor es un llamado a que seamos lo más profundo de nosotros mismos. Y esto incluye nuestra realidad como seres corpóreos y sexuados, con una corporeidad libre de la concupiscencia y entregada al designio del amor.

Dios la bendiga, Pilar.
Discípulo de Cristo por amor del Padre y unción del Espíritu. Miembro de la Iglesia por gracia divina. Amar a Jesús es mi mayor alegría.

Dios te salve, María, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra.
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor Alejandra S » Mié Dic 18, 2013 5:27 pm

La fuerza de la creación, el cuerpo sexuado del hombre, es tomado por Jesucristo y constituido en fuerza de redención. Jesús nos remite al principio, a la comprensión de la esencia del hombre, qué es, quién es, en cuerpo y alma, y desde allí lo redime, llamando en el corazón a esa memoria del paraíso y de recuerdo de lo bueno a lo cual aspirar. Jesús busca lo bueno del hombre para ir hacia el bien.
“Las palabras de Cristo dan testimonio de que <i> la fuerza originaria</i> (por tanto, también la gracia) <i> del misterio de la creación se convierte para cada uno de ellos en fuerza </i> (esto es, gracia) <i> del misterio de la redención</i>. Esto se refiere a la misma naturaleza, al mismo substrato de la humanidad de la persona, a los impulsos más profundos del “corazón”. ¿Acaso no siente el hombre, juntamente con la concupiscencia, una necesidad profunda de conservar la dignidad de las relaciones recíprocas, que encuentran su expresión en el cuerpo, gracias a su masculinidad y feminidad? ¿Acaso no siente la necesidad de impregnarlas de todo lo que es noble y bello? ¿Acaso no siente la necesidad de conferirle el valor supremo, que es el amor?”
Se opone a los pensamientos destructores, de sospecha acerca del corazón de las teorías freudianas, de Nietzche o de Marx .
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor mari_pily » Mar Dic 31, 2013 6:13 pm

Explica el anunciado de este numero. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuerza de la redención. ¿Qué tiene que ver con aquel principio al que Jesús nos remitió a la primera parte?.(Este capitulo tiene la clave de interpretación del ETHOS cristiano y la comprensión del hombre).
El principio seria la fuerza de la creación punto de partida o punto clave para lo siguiente, esta fuerza es para quien tiene una fe sumamente grande y valiosa en el Dios Creador ya que al hombre y la mujer los bendijo les encomendó que se multiplicaran, no condeno la comunión de las personas y por eso quiere que comprendamos bien el enunciado de Mt 5 27-28 el cual nos llevara a descubrir, a realizar y a vivir con amor y respeto el significado esponsalicio, con la fuerza espiritual que Él mismo nos proporciona y nos alimenta para conservar nuestra dignidad tanto masculina como femenina y así podamos vivir con eficacia la fuerza de la redención.
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor mamafeliz » Mar Ene 14, 2014 11:19 am

Las palabras de Jesus del sermón de la montana no pueden entendense ni interpretarse en clave maniquea porque no contienen la condenación del cuerpo y de la sexualidad.
Las palabras de Cristo no nos permiten detenernos en la acusación del corazón humano y ponerlo en estado de continua sospecha, sino que deben ser entendidas e interpretadas como una llamada dirigida al corazón. Esto deriva de la naturaleza misma del Ethos de la redención. La redención es una verdad, una realidad, en cuyo nombre debe sentirse llamado el hombre. El hombre debe sentirse llamado a realizar el significado esponsalicio del cuerpo y a expresar de este modo la libertad interior del don, es decir, de ese estado y de esa fuerza espirituales, que se derivan del dominio de la concupiscencia de la carne.
Si el oyente permite que las palabras de Cristo actúen en él, podra oír el "Principio" al que se refirió Cristo para recordar quien es el hombre, quien es la mujer y quienes son recíprocamente el uno para el otro en la obra de la creación.
Es importante que el hombre no se sienta acusado y abandonado a la concupiscencia de la Carne, sino que en el mismo corazón se sienta llamado al amor, llamado al patrimonio del principio. Las palabras de Cristo encuadradas en toda la realidad de la creación y de la redención, actualizan de nuevo esa heredad más profunda y le dan una fuerza real en la vida del hombre.
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor katrinaruiz » Mié Ene 22, 2014 11:58 pm

Explica el enunciado de este número. La fuerza de la creación se hace para el hombre, la fuerza de la redención. ¿Qué tiene ver con aquel principio al que Jesús nos remitió en la primera parte?

La fuerza de la creación se hace para el hombre la fuerza de la redención, porque cuando al hombre atiende al llamado de la pureza del corazón podemos sentir la originalidad para la cual fuimos creado y que tanto anhelamos volver a tener y ese sentir nos motiva fuertemente a luchar por la redención puesto que el hombre se encuentra con su recuerdo en un principio en donde se era completamente feliz. El hombre fue creado para ser un ser de amor, libre, puro y de comunión.
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor BlancaElena » Mar Ene 28, 2014 11:11 pm

Explica el enunciado de este número. La fuerza de la creación se hace para el hombre, la fuerza de la redención. ¿Qué tiene ver con aquel principio al que Jesús nos remitió en la primera parte? (Este capítulo tiene la clave de interpretación del “ETHOS” cristiano y la comprensión del hombre)

Es la llamada que JESUS hace al corazón para que no continúe en el estado pecaminoso heredado, ni sometido a la triple concupiscencia sino que recupere la dignidad como persona, busque lo bueno, bello en la masculinidad y feminidad y el valor supremo que es el amor ETHOS cristiano, en el estado esponsalicio " una sola carne" como en "el principio". Esa fuerza del corazón que busca con fuerza la redención del hombre.
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor Dairo Camacho » Jue Feb 27, 2014 10:34 am

Explica el enunciado de este número. La fuerza de la creación se hace para el hombre, la fuerza de la redención. ¿Qué tiene ver con aquel principio al que Jesús nos remitió en la primera parte? (Este capítulo tiene la clave de interpretación del "ETHOS" cristiano y la comprensión del hombre)

La fuerza de la creación se hace para el hombre, la fuerza de la redención porque sólo acudiendo a los principios por los que fue creado el hombre y atendiendo al llamado de la pureza de su corazón, el hombre puede entender el fin para el que fue creado y al mismo tiempo sentir la inocencia original, en donde se evidencia que el el hombre ha sido creado con una finalidad para el amor y la comunión.
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor matrapaga » Lun Mar 03, 2014 10:49 pm

Explica el enunciado de este número. La fuerza de la creación se hace para el hombre, la fuerza de la redención. ¿Qué tiene ver con aquel principio al que Jesús nos remitió en la primera parte? (Este capítulo tiene la clave de interpretación del "ETHOS" cristiano y la comprensión del hombre)
La fuerza de la creación es tambien la fuerza de la redención porque Cristo en el sermón de la Montaña no acusa al corazón de hombre, como lo hacen los "maestros de la sospecha". Cristo no acusa al hombre, sino que le hace ver que desde el principio está creado por amor y para amar, por eso puede ver en él mismo el sentido esponsalicio del cuerpo y con su inteligencia y voluntad puede vencer la concupiscencia.
Las palabras de Cristo dan testimonio de que la fuerza originaria (por tanto, también la gracia) del misterio de la creación se convierte para cada uno de ellos en fuerza (esto es, gracia) del misterio de la redención. Esto se refiere a la misma naturaleza, al mismo substrato de la humanidad de la persona, a los impulsos más profundos del "corazón". ¿Acaso no siente el hombre, juntamente con la concupiscencia, una necesidad profunda de conservar la dignidad de las relaciones recíprocas, que encuentran su expresión en el cuerpo, gracias a su masculinidad y feminidad? ¿Acaso no siente la necesidad de impregnarlas de todo lo que es noble y bello? ¿Acaso no siente la necesidad de conferirle el valor supremo, que es el amor?
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor marthika7 » Jue May 08, 2014 3:56 pm

Pregunta:
Explica el enunciado de este número. La fuerza de la creación se hace para el hombre, la fuerza de la redención. ¿Qué tiene ver con aquel principio al que Jesús nos remitió en la primera parte? (Este capítulo tiene la clave de interpretación del “ETHOS” cristiano y la comprensión del hombre)
En el interior del hombre se encuentra ese llamado a recuperar y conservar esa dignidad de las relaciones humanas, que tienen su máxima expresión en el cuerpo, en la masculinidad y la feminidad. Así, las palabras de Cristo dan testimonio de que la fuerza originaria (por tanto, también la gracia) del misterio de la creación se convierte para el ser humano en fuerza (esto es, gracia) del misterio de la redención.

En nosotros, por la acción de Cristo, está la fuerza para mejorar e impregnar nuestras relaciones de lo bueno, lo bello y de conferirles el valor supremo del amor. Jesús tiene una visión positiva del ser humano, y por eso apela a su corazón, para que en la sinceridad profunda de su ser mismo, busque el establecimiento de relación recíprocas más dignas y humanas, rescatando ese principio originario que está presente en nosotros como fuerza redentora. Estas palabras revelan no sólo otro ethos, sino también otra visión de las posibilidades del hombre. Es importante que el hombre, en su corazón, no se sienta solo e irrevocablemente acusado y abandonado a la concupiscencia de la carne, sino que en el mismo corazón se sienta llamado con energía, llamado al valor supremo del amor, como persona a la verdad de su humanidad, por lo tanto, también en la verdad de su masculinidad y feminidad, en la verdad de su cuerpo.

También, en su corazón se siente llamado con energía, en esa verdad que es patrimonio “del principio”, patrimonio de su corazón, más profundo que el estado pecaminoso heredado, más profundo que la triple concupiscencia. Las palabras de Cristo, encuadradas en toda la realidad de la creación y de la redención, actualizan de nuevo esa heredad más profunda y le dan una fuerza real en la vida del hombre.
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Re: 46. La fuerza de la creación se hace para el hombre fuer

Notapor claudia corchado » Vie May 16, 2014 4:21 pm

Pregunta:
Explica el enunciado de este número. La fuerza de la creación se hace para el hombre, la fuerza de la redención.
Las palabras de Cristo dan testimonio de que la fuerza originaria (también la gracia) del misterio de la creación se convierte para el hombre y la mujer en fuerza (esto es, gracia) del misterio de la redención. Esto se refiere a la misma naturaleza, al mismo fundamento de la humanidad de la persona, a los impulsos más profundos del “corazón”. El hombre siente una necesidad profunda de conservar la dignidad de las relaciones recíprocas, que encuentran su expresión en el cuerpo, gracias a su masculinidad y feminidad.
Las palabras de Cristo, encuadradas en toda la realidad de la creación y de la redención, actualizan de nuevo esa heredad más profunda y le dan una fuerza real en la vida del hombre.
Las palabras de Cristo según Mateo 5, 27-28 no permiten detenerse en la acusación al corazón humano y ponerlo en estado de continua sospecha, sino que deben ser entendidas e interpretadas como una llamada dirigida al corazón. Esto deriva de la naturaleza misma del ethos de la redención. No se puede detener solamente en la acusación al corazón humano, basándose en el deseo y en la concupiscencia de la carne. El hombre no puede detenerse poniendo al “corazón” en estado de continua e irreversible sospecha a causa de las manifestaciones de la concupiscencia de la carne y de la libido. La redención es una verdad, una realidad, en cuyo nombre debe sentirse llamado el hombre Debe darse cuenta de esta llamada también mediante las palabras de Cristo según Mateo 5, 27-28, leídas de nuevo en el contexto pleno de la revelación del cuerpo. El hombre debe sentirse llamado a descubrir, más aún, a realizar el significado esponsalicio del cuerpo y a expresar de este modo la libertad interior del don, es decir, de ese estado y de esa fuerza espirituales, que se derivan del dominio de la concupiscencia de la carne.

¿Qué tiene ver con aquel principio al que Jesús nos remitió en la primera parte? (Este capítulo tiene la clave de interpretación del “ETHOS” cristiano y la comprensión del hombre)
Las palabras de Cristo, el cual en el sermón de la montaña apela al “corazón”, inducen, en cierto sentido, al oyente a esta llamada interior. Si el oyente permite que esas palabras actúen en él, podrá oír al mismo tiempo en su interior algo así como el eco de ese “principio”, de ese buen “principio” al que Cristo se refirió una vez más, para recordar a sus oyentes quién es el hombre, quién es la mujer, y quiénes son recíprocamente el uno para el otro en la obra de creación. Las palabras que Cristo pronunció en el sermón de la montaña no son una llamada lanzada al vacío. No van dirigidas al hombre totalmente comprometido en la concupiscencia de la carne, incapaz de buscar otra forma de relaciones recíprocas en el ámbito del atractivo perenne, que acompaña la historia del hombre y de la mujer precisamente “desde el principio”. Las palabras de Cristo dan testimonio de que la fuerza originaria del misterio de la creación se convierte para cada uno de ellos en fuerza del misterio de la redención.
Las palabras de Cristo en el sermón de la montaña revelan no sólo otro ethos, sino también otra visión de las posibilidades del hombre. Es importante que él, precisamente en su “corazón”, no se sienta solo e irrevocablemente acusado y abandonado a la concupiscencia de la carne, sino que en el mismo corazón se sienta llamado con energía. Llamado precisamente a ese valor supremo, que es el amor. Llamado como persona en la verdad de su humanidad, por lo tanto, también en la verdad de su masculinidad y feminidad, en la verdad de su cuerpo. Llamado en esa verdad que es patrimonio “del principio”, patrimonio de su corazón, más profundo que el estado pecaminoso heredado, más profundo que la triple concupiscencia. Las palabras de Cristo, encuadradas en toda la realidad de la creación y de la redención, actualizan de nuevo esa heredad más profunda y le dan una fuerza real en la vida del hombre.


Saludos a todos.
claudia corchado
 
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