2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

En este curso, haremos un viaje en el tiempo para situarnos en los orígenes del monacato cristiano. Conoceremos las distintas órdenes monásticas, a sus fundadores, sus monasterios, su arte, cultura, forma de vida y su importancia para la civilización a través de la historia hasta la actualidad.

Fecha de inicio:
11 de agosto de 2014

Fecha final:
27 de octubre de 2014

Responsable: Hini Llaguno

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, Betancourt, PEPITA GARCIA 2, rosita forero, J Julio Villarreal M, AMunozF, Moderadores Animadores

Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Jeam » Lun Ago 18, 2014 4:17 pm

La Regla de San Benito – (Espíritu adoptado por los Templarios) 

Benito de Nursia escribió a principios del siglo VI una regla destinada a los monjes de 
los monasterios. Cuando le destinaron al norte de Italia como abad de un grupo de monjes, éstos no aceptaron la Regla y además hubo entre ellos un conato de conspiración para envenenarle. Benito se trasladó entonces al monte Cassino, al noroeste de Nápoles, donde fundó el monasterio que sería conocido más tarde 
como Montecassino. Allí le siguieron algunos jóvenes, formando una comunidad que acató y siguió la Regla, conocida por las generaciones futuras como “Regula Sancti 
Benedicti”, de 73 capítulos, algunos añadidos y modificados después por sus seguidores. Esta regla benedictina será acogida por la mayoría de los monasterios fundados durante la Edad Media y es propiciada por San Bernardo de Claraval para el uso y guía de los Templarios. 

El principal mandato es el “ora et labora”, con una especial atención a la regulación del horario. Se tuvo muy en cuenta el aprovechamiento de la luz solar 
según las distintas estaciones del año, para conseguir un equilibrio entre el trabajo 
(generalmente trabajo agrario), la meditación, la oración y el sueño. Se ocupó San Benito de las cuestiones domésticas, los hábitos, la comida, bebida, etc. Una de las críticas que tuvo esta regla al principio fue la "falta de austeridad" pues no se refería en ningún capítulo al ascetismo puro sino que se imponían una serie de horas al trabajo, al estudio y a la lectura religiosa, además de la oración.  

La Regla de San Benito  

La regla daba autoridad de patriarca al abad del monasterio que al mismo tiempo tenía la obligación de consultar con el resto de la comunidad los temas más importantes. Los discípulos de Benito se encargaron de difundir la Regla por toda Europa y durante siglos (hasta la adopción de la regla de San Agustín por 
los premostratenses en el siglo XII y los dominicos en el siglo XIII), fue la única ordenanza a seguir por los distintos monasterios que se fueron fundando. 

Siguiendo los preceptos, el hábito benedictino debía estar formado por una túnica y un escapulario, cubiertas ambas piezas por una capa con capucha. No se dice el color que deban llevar dichas prendas, aunque se cree que seguramente serían de la coloración de la lana sin teñir, que era lo más fácil en los primeros tiempos. Después, el color negro fue el predominante hasta que llegó la reforma de los cistercienses, que volvieron a adoptar el blanco; de ahí la diferencia que se hace entre monjes negros y monjes blancos, ambos descendientes y seguidores de la orden benedictina. 

Carlomagno  en el siglo VIII encargó una copia e invitó a seguir esta regla a todos los 
monasterios de su imperio. Dio orden de que los monjes se aprendiesen de memoria todos los capítulos para estar siempre listos a recitar cualquiera de ellos cuando así se lo demandasen.   

De la Santa Regla  se divide en los siguientes capítulos :

Capítulo I: De los diversos generos de monjes. 

Cap II: Cuál debe ser el abad. 

Cap III: De cómo los monjes han de ser llamados a Consejo. 

Cap IV: De los instrumentos de las buenas obras. 

Cap V: De la obediencia. 

Cap VI: Del silencio. 

Cap VII: De la humildad. 

Cap VIII: De los oficios divinos por la noche. 

Cap IX: Cuántos salmos se han de decir en la hora de la noche. 

Cap X: Cómo debe celebrarse el oficio nocturno en tiempo de estío. 

Cap XI: Cómo se han de decir las Vigilias en los domingos. 

Cap XII: Cómo se han de celebrar Laudes. 

Cap XIII: Cómo se han de celenbarar las Laudes en días feriales. 

Cap XIV: Cómo han de celebrarse las viligias en las fiestas de los santos. 

Cap XV: En qué tiempo se ha de decir Aleluya. 

Cap XVI: Cómo se han de celebrar los oficios divinos durante el día. 

Cap XVII: Cuántos salmos se han de decir cada hora del día. 

Cap XVIII: Con qué orden se han de decir los salmos. 

Cap XIX: Del modo del que se han de cantar. 

Cap XX: De la reverencia en la oración. 

Cap XXI: De los decanos del monasterio. 

Cap XXII Cómo se han de dormir los monjes. 

Cap XXIII: De la excominión por las culpas. 

Cap XXIV: Qué modo se ha de guardar en la excomunión. 

Cap XXV: De las culpas más graves. 

Cap XXVI: De los que sin orden del abad se juntan con los excomulgados. 

Cap XXVII: De la solicitud con la que debe cuidar el abad de los excomulgados. 

Cap XXVIII: De los que muchas veces corregidos no se enmiendan. 

Cap XXIX: Si deben volverse a recibir a los monjes que han salidos del monasterio. 

Cap XXX: Cómo han de ser corregidos los de menor edad. 

Cap XXXI: Del mayordomo del monasterio. 

Cap XXXII: De las herramientas y demás del monasterio. 

Cap XXXIII: Si deben los monjes tener alguna cosa propia. 

Cap XXXIV: Si todos deben recibir igualmente lo necesario. 

Cap XXXV: De los semaneros de cocina. 

Cap XXXVI: De los monjes enfermos. 

Cap XXXVII: De los viejos y de los niños. 

Cap XXXVIII: Del lector semanero. 

Cap XXXIX: De la tasa de la comida. 

Cap XL: De la tasa de la bebida. 

Cap XLI: A qué horas deben comer los monjes. 

Cap XLII: Que nadie hable después de completas. 

Cap XLIII: De los que llegan tarde al Oficio Divino o al Refectorio. 

Cap XLIV: Cómo han de satisfacer los excomulgados. 

Cap XLV: De los que yerran en el coro. 

Cap XLVI: De los que caen en otras cualesquiera faltas. 

Cap XLVII: Del que ha de hacer señal para el Oficio Divino. 

Cap XLVIII: Del trabajo de manos. 

Cap XLIX: De la observancia de la Cuaresma. 

Cap L: De los monjes que trabajan lejos del monasterio o van de camino. 

Cap LI: De los monjes que no van muy lejos. 

Cap LII: Del oratorio del monasterio. 

Cap LIII: Cómo se han de recibir a los huéspedes. 

Cap LIV: Que no debe el monje recibir cartas ni presentes. 

Cap LV: Del vestido y calzado de los monjes. 

Cap LVI: De la mesa del Abad. 

Cap LVII: De los artifices del monsterio. 

Cap LVIII: Del modo de recibir a los novicios. 

Cap LIX: Del modo de recibir los niños, así de nobles como de pobres. 

Cap LX: De los sacerdotes que quiesieren ser monjes. 

Cap LXI: Cómo han de ser recibidos los monjes extranjeros. 

Cap LXII: De los sacerdotes del monasterio. 

Cap LXIII: Del orden de la comunidad. 

Cap LXIV: De la elección del abad. 

Cap LXV: Del prior del monasterio. 

Cap LXVI: Del portero del monasterio. 

Cap LXVII: De los monjes que van de camino. 

Cap LXVII: Qué deben hacer los monjes si les mandan cosas imposibles. 

Cap LXIX: Que ninguno se atreva en el monasterio a defender a otro. 

Cap LXX: Que ninguno se atreva a castigar a otro. 

Cap LXXI: Que los monjes se obedezcan unos a otros. 

Cap LXXII: Del buen celo que deben tener los monjes. 

Cap LXXIII: Que no se incluye en esta Regla la práctica de todas las virtude 
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Jeam
 
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor ayga127 » Lun Ago 18, 2014 4:40 pm

LA MEDALLA DE SAN BENITO

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La medalla de San Benito es un sacramental reconocido por la Iglesia con gran poder de exorcismo. Como todo sacramental, su poder está no en si misma sino en Cristo quien lo otorga a la Iglesia y por la fervorosa disposición de quién usa la medalla.
Descripción de la medalla:
En el frente de la medalla aparece San Benito con la Cruz en una mano y el libro de las Reglas en la otra mano, con la oración: "A la hora de nuestra muerte seamos protegidos por su presencia". (Oración de la Buena Muerte).
El reverso muestra la cruz de San Benito con las letras:
C.S.P.B.: "Santa Cruz del Padre Benito"
C.S.S.M.L. : "La santa Cruz sea mi luz" (crucero vertical de la cruz)
N.D.S.M.D.: "y que el Dragón no sea mi guía." (crucero horizontal)

En círculo, comenzando por arriba hacia la derecha:
V.R.S. "Abajo contigo Satanás"
N.S.M.V. "para de atraerme con tus mentiras"
S.M.Q.L. "Venenosa es tu carnada"
I.V.B. "Trágatela tu mismo".
PAX "Paz"
Bendición de la medalla de San Benito
(deber ser por hecha por un sacerdote)

Exorcismo de la medalla
-Nuestra ayuda nos viene del Señor
-Que hizo el cielo y la tierra.
Te ordeno, espíritu del mal, que abandones esta medalla, en el nombre de Dios Padre Omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos se contiene.
Que desaparezcan y se alejen de esta medalla toda la fuerza del adversario, todo el poder del diablo, todos los ataques e ilusiones de satanás, a fin de que todos los que la usaren gocen de la salud de alma y cuerpo.
En el nombre del Padre Omnipotente y de su Hijo, nuestro Señor, y del Espíritu Santo Paráclito, y por la caridad de Jesucristo, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por el fuego.
Bendición
-Señor, escucha mi oración
-Y llegue a tí mi clamor

Oremos:
Dios omnipotente, dador de todos los bienes, te suplicamos humildemente que por la intercesión de nuestro Padre San Benito, infundas tu bendición sobre esta sagrada medalla, a fin de que quien la lleve, dedicándose a las buenas obras, merezca conseguir la salud del alma y del cuerpo, la gracia de la santificación, y todas la indulgencias que se nos otorgan, y que por la ayuda de tu misericordia se esfuerce en evitar la acechanzas y engaños del diablo, y merezca aparecer santo y limpio en tu presencia.

Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
Indulgencias
El 12 de marzo de 1742 el Papa Benedicto XIV otorgó indulgencia plenaria a la medalla de San Benito si la persona se confiesa, recibe la Eucaristía, ora por el Santo Padre en las grandes fiestas y durante esa semana reza el santo rosario, visita a los enfermos, ayuda a los pobres, enseña la Fe o participa en la Santa Misa. Las grandes fiestas son Navidad, Epifanía, Pascua de Resurrección, Ascensión, Pentecostés, la Santísima Trinidad, Corpus Christi, La Asunción, La Inmaculada Concepción, el nacimiento de María, todos los Santos y fiesta de San Benito.
Número de indulgencias parciales: por ejemplo: 1) 200 días de indulgencia, si uno visita una semana a los enfermos o visita la Iglesia o enseña a los niños la Fe. 2) 7 años de indulgencia , si uno celebra la Santa Misa o esta presente, y ora por el bienestar de los cristianos, o reza por sus gobernantes. 3) 7 años si uno acompaña a los enfermos en el día de todos los Santos. 4) 100 días si uno hace una oración antes de la Santa Misa o antes de recibir la sagrada Comunión. 5) Cualquiera que por cuenta propia por su consejo o ejemplo convierta a un pecador, obtiene la remisión de la tercera parte de sus pecados. 6) Cualquiera que el Jueves Santo o el día de Resurrección, después de una buena confesión y de recibir la Eucaristía, rece por la exaltación de la Iglesia, por las necesidades del Santo Padre, ganará las indulgencias que necesita. 7) Cualquiera que rece por la exaltación de la Orden Benedictina, recibirá una porción de todas la buenas obras que realiza esta Orden.
Quienes lleven la medalla de San Benito a la hora de la muerte serán protegidos siempre que se encomienden al Padre, se confiesen y reciban la comunión o al menos invoquen el nombre de Jesús con profundo arrepentimiento.
El Crucifijo de la Buena Muerte y la Medalla de San Benito han sido reconocidos por la Iglesia como una ayuda para el cristiano en la hora de tentación, peligro, mal, principalmente en la hora de la muerte. Le ha dado al Crucifijo con la medalla Indulgencia Plenaria.
La indulgencia plenaria de la Cruz de la Buena Muerte, quien realmente crea en la santa Cruz, no será apartado de El, ganará indulgencia plenaria en la hora de la muerte. Si este se confiesa, recibe la Comunión o por lo menos con el arrepentimiento previo de sus pecados, llamando el Santo nombre de Jesús con devoción y aceptando resignadamente la muerte como venida de las manos de Dios. Para la indulgencia no basta la Cruz, debe representarse a Cristo crucificado. Esta cruz también ayuda a los enfermos para unir nuestros sufrimientos a los de Nuestro Salvador.
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Lun Ago 18, 2014 6:42 pm

San Benito Abad.-Imagen.-nació en Nursia, Montecasino en el año 480.

La única fuente con información sobre la vida de San Benito de Nursia es el libro segundo de los Diálogos, escritos por San Gregorio Magno (c. 540-604). Para estos relatos, el pontífice se basó en el testimonio de algunos monjes que conocieron al santo. Este libro, en algunos pasajes, carece del rigor histórico tal como se entiende en la actualidad.

Era hijo de un noble romano, su hermana se llamaba Escolástica y también fue santa.

Su infancia se desarrolla en Nursia donde realiza sus primeros estudios. Fue enviado a Roma para capacitarse en filosofía y retórica, pero decepcionado por el desorden moral de los habitantes de la ciudad y deseando una vida más espiritual, pronto abandona la capital para retirarse a Enfide, actual Affile, de donde huyó, según la historia, tras realizar un milagro.

Con ayuda del abad de un Monasterio cercano llamado Román, San Román Abad, Romain de Condat, se instaló en una gruta de difícil acceso, en un lugar cercano llamado Subiaco, para vivir allí como un ermitaño. Después de pasar tres años en ese lugar, dedicado a la oración y el sacrificio, fue descubierto por unos pastores, quienes extendieron su fama de santidad.

Gracias a sus supuestas dotes de taumaturgo, fue visitado constantemente por personas que buscaban su consejo y dirección espiritual. Es elegido abad de un monasterio en Vicovaro, en el norte de Italia, pero dado que los monjes no aceptan su régimen de vida exigente, intentan envenenarlo. San Benito descubre las intenciones de los monjes porque, en el momento de impartir la bendición, el recipiente se hace pedazos. Decide abandonar la comunidad. Vuelve a Subiaco, donde, debido a una gran afluencia de discípulos, funda allí varios monasterios. En 529, a causa de la envidia de un sacerdote de la región, se refugia en Montecasino donde funda un monasterio y desde donde se extiende la Orden Benedictina. En el año 540 escribe su famosa “Regula monasteriorum”, Regla de los Monasterios.

Iconografía.-Imagen-.San Benito se le representa habitualmente con el libro de la Regla, una copa rota, y un cuervo con un trozo de pan en el pico, en memoria del pan envenenado que recibió San Benito por envidia. San Gregorio cuenta que, por orden del santo, el cuervo se llevó el pan adonde no pudiera ser encontrado por nadie.

San Benito vaticinó el día de su muerte; el último día recibió el Cuerpo y la Sangre del Señor. Fue sepultado junto a Santa Escolástica, su hermana, en el sitio donde antes se levantaba el altar de Apolo que él mismo destruyó, en Montecasino.

San Benito, murió en el año 21 de marzo del año 547 y se festeja el 11 de julio.

Dos de sus frases de San Benito:

“Ora et Labora”

“No anteponer nada al amor de Dios”

Fuente: Página Católica: “Ora et Labora”

PEPITA
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor ++00 » Lun Ago 18, 2014 6:56 pm

Hola hermanos en Cristo, nuevamente los saluda Evelyn, deseando que esta semana nos llenemos de sabiduría, ahora en cuanto a la orden Benedictina.
Yo voy a aportar información sobre el lema "Ora et labora"

LA SANTA REGLA
Inspirado por Dios, San Benito escribió un Reglamento para sus monjes que llamó "La Santa Regla" y que ha sido inspiración para los reglamentos de muchas comunidades religiosas monásticas. Muchos laicos también se comprometen a vivir los aspectos esenciales de esta regla, adaptada a las condiciones de la vocación laica.
La síntesis de la Regla es la frase "Ora et labora" (reza y trabaja), es decir, la vida del monje ha de ser de contemplación y de acción, como nos enseña el Evangelio.
Algunas recomendaciones de San Benito:
• La primera virtud que necesita un religioso (después de la caridad) es la humildad.
•La casa de Dios es para rezar y no para charlar.
•Todo superior debe esforzarse por ser amable como un padre bondadoso.
•El ecónomo o el que administra el dinero no debe humillar a nadie.
•Cada uno debe esforzarse por ser exquisito y agradable en su trato
•Cada comunidad debe ser como una buena familia donde todos se aman
•Evite cada individuo todo lo que sea vulgar. Recuerde lo que decía San Ambrosio: "Portarse con nobleza es una gran virtud".
•El verdadero monje debía ser "no soberbio, no violento, no comilón, no dormilón, no perezoso, no murmurador, no denigrador… sino casto, manso, celoso, humilde, obediente".
++00
 
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor guicol » Lun Ago 18, 2014 7:26 pm

Este trabajo ya lo había enviado ayer a las 8 de la noche hora de mi país, ahora lo resumí y al final acompaño un link por si quieren leer todo lo que se narra de este santo.

Compañeros de viaje he escogido un pequeño aparte de este santo que empezamos a estudiar, e insisto que me llena de satisfacción encontrarle sentido a la pedagogía de nuestra iglesia al mostrar imágenes de muchos santos; porque descubrimos, que, nos quiere enseñar que esos seres humanos, alcanzaron la perfección que nuestro señor Jesucristo pide en el evangelio de Mateo (5:48): Sean perfectos como perfecto es vuestro padre celestial.

El papa emérito Benedicto XVI-en la audiencia general del miércoles 9 abril 2008 dedicada a san Benito de Nursia, fundador del monaquismo en occidente. Expresó estas palabras.

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy quisiera hablar de san Benito, fundador del monaquismo occidental, y patrono de mi pontificado. Comienzo citando una frase de san Gregorio Magno, que al escribir sobre san Benito dice: «Este hombre de Dios que brilló sobre esta tierra con tantos milagros no resplandeció menos por la elocuencia con la que supo exponer su doctrina» (Diálogos II, 36). El gran Papa (G. Magno) escribió estas palabras en el año 592; el santo monje había muerto 50 años antes y todavía estaba vivo en la memoria de la gente y sobre todo en la floreciente orden religiosa que fundó. San Benito de Nursia, con su vida y su obra, ejerció una influencia fundamental en el desarrollo de la civilización y de la cultura europea.

La fuente más importante sobre su vida es el segundo libro de los Diálogos de san Gregorio Magno. No es una biografía en el sentido clásico. Según las ideas de su época, quiso ilustrar mediante el ejemplo de un hombre concreto –precisamente san Benito– la ascensión a las cumbres de la contemplación, que puede realizar quien se abandona en Dios. Por tanto, nos ofrece un modelo de vida humana como ascensión hacia la cumbre de la perfección. San Gregorio Magno narra también, en este libro de los Diálogos, muchos milagros realizados por el santo, y también en este caso no quiere simplemente contar algo extraño, sino demostrar cómo Dios, advirtiendo, ayudando e incluso castigando, interviene en las situaciones concretas de la vida del ser humano. Quiere demostrar que Dios no es una lejana hipótesis situada en el origen del mundo, sino que está presente en la vida del hombre, de cada hombre.

San Benito de Nursia 480-547 Abad, Patrón de Europa y Patriarca del monasticismo occidental.
Lema: "Ora y Labora", representado emblemáticamente por el arado y la cruz.
Fiesta: 11 de julio
Etimología: Benito: "bendecido"

Esta bosquejo de su trasegar monacal es adaptado de "Vidas de los Santos" de Butler.

Si atendemos a la enorme influencia ejercida en Europa por los seguidores de San Benito, es desalentador comprobar que no tenemos biografías contemporáneas del padre del monasticismo occidental. Lo poco que conocemos acerca de sus primeros años, proviene de los "Diálogos" de San Gregorio, quien no proporciona una historia completa, sino solamente una serie de escenas para ilustrar los milagrosos incidentes de su carrera.

Benito nació y creció en la noble familia Anicia, en el antiguo pueblo de Sabino en Nurcia, en la Umbría en el año 480. Esta región de Italia es quizás la que más santos ha dado a la Iglesia. Cuatro años antes de su nacimiento, el bárbaro rey de los Hérculos mató al último emperador romano poniendo fin a siglos de dominio de Roma sobre todo el mundo civilizado. Ante aquella crisis, Dios tenía planes para que la fe cristiana y la cultura no se apagasen ante aquella crisis. San Benito sería el que comienza el monasticismo en occidente. Los monasterios se convertirán en centros de fe y cultura.

De su hermana gemela, Escolástica, leemos que desde su infancia se había consagrado a Dios, pero no volvemos a saber nada de ella hasta el final de la vida de su hermano. El fue enviado a Roma para su "educación liberal", acompañado de una "nodriza", que había de ser, probablemente, su ama de casa. Tenía entonces entre 13 y 15 años, o quizá un poco más. Invadido por los paganos de las tribus arias, el mundo civilizado parecía declinar rápidamente hacia la barbarie, durante los últimos años del siglo V: la Iglesia estaba agrietada por los cismas, ciudades y países desolados por la guerra y el pillaje, vergonzosos pecados campeaban tanto entre cristianos como entre gentiles y se ha hecho notar que no existía un solo soberano o legislador que no fuera ateo, pagano o hereje. En las escuelas y en los colegios, los jóvenes imitaban los vicios de sus mayores y Benito, asqueado por la vida licenciosa de sus compañeros y temiendo llegar a contaminarse con su ejemplo, decidió abandonar Roma. Se fugó, sin que nadie lo supiera, excepto su nodriza, que lo acompañó. Existe una considerable diferencia de opinión en lo que respecta a la edad en que abandonó la ciudad, pero puede haber sido aproximadamente a los veinte años. Se dirigieron al poblado de Enfide, en las montañas, a treinta millas de Roma. No sabemos cuánto duró su estancia, pero fue suficiente para capacitarlo a determinar su siguiente paso. Pronto se dio cuenta de que no era suficiente haberse retirado de las tentaciones de Roma; Dios lo llamaba para ser un ermitaño y para abandonar el mundo y, en el pueblo lo mismo que en la ciudad, el joven no podía llevar una vida escondida, especialmente después de haber restaurado milagrosamente un objeto de barro que su nodriza había pedido prestado y accidentalmente roto.

En busca de completa soledad, Benito partió una vez más, solo, para remontar las colinas hasta que llegó a un lugar conocido como Subiaco (llamado así por el lago artificial formado en tiempos de Claudio, gracias a la represión de las aguas del Anio). En esta región rocosa y agreste se encontró con un monje llamado Romano, al que abrió su corazón, explicándole su intención de llevar la vida de un ermitaño. Romano mismo vivía en un monasterio a corta distancia de ahí; con gran celo sirvió al joven, vistiéndolo con un hábito de piel y conduciéndolo a una cueva en una montaña rematada por una roca alta de la que no podía descenderse y cuyo ascenso era peligroso, tanto por los precipicios como por los tupidos bosques y malezas que la circundaban. En la desolada caverna, Benito pasó los siguientes tres años de su vida, ignorado por todos, menos por Romano, quien guardó su secreto y diariamente llevaba pan al joven recluso, quien lo subía en un canastillo que izaba mediante una cuerda. San Gregorio dice que el primer forastero que encontró el camino hacia la cueva fue un sacerdote quien, mientras preparaba su comida un domingo de Resurrección, oyó una voz que le decía: "Estás preparándote un delicioso platillo, mientras mi siervo Benito padece hambre". El sacerdote, inmediatamente, se puso a buscar al ermitaño, al que encontró al fin con gran dificultad. Después de haber conversado durante un tiempo sobre Dios y las cosas celestiales, el sacerdote lo invitó a comer, diciéndole que era el día de Pascua, en el que no hay razón para ayunar. Benito, quien sin duda había perdido el sentido del tiempo y ciertamente no tenía medios de calcular los ciclos lunares, repuso que no sabía que era el día de tan grande solemnidad. Comieron juntos y el sacerdote volvió a casa. Poco tiempo después, el santo fue descubierto por algunos pastores, quienes al principio lo tomaron por un animal salvaje, porque estaba cubierto con una piel de bestia y porque no se imaginaban que un ser humano viviera entre las rocas. Cuando descubrieron que se trataba de un siervo de Dios, quedaron gratamente impresionados y sacaron algún fruto de sus enseñanzas. A partir de ese momento, empezó a ser conocido y mucha gente lo visitaba, proveyéndolo de alimentos y recibiendo de él instrucciones y consejos.

Aunque vivía apartado del mundo, San Benito, como los padres del desierto, tuvo que padecer las tentaciones de la carne y del demonio, algunas de las cuales han sido descritas por San Gregorio.

Quienes deseen ahondar en la nota de San Gregorio, pueden leerla en la página: http://www.corazones.org/santos/benito.htm En esta tienen la opción de leer algo más o menos detallado.
guicol
 
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor sverbi » Lun Ago 18, 2014 7:35 pm

Flos Sanctorum
Se denomina en latín Flos sanctorum a las traducciones y ediciones hispanas de la famosa Legenda Sanctorum o Legenda Aurea, llamada también Historia Longobardica, de Jacobo de Vorágine (1230-1298), que en español es usual pero impropiamente llamada Leyenda dorada, una colección hagiográfica de vidas de santos que fue muy importante para la iconografía del Arte cristiano en general, y llegó a configurar un subgénero biográfico característico, el legendario
Flos Sanctorum o libro de las vidas de los santos es seguramente el libro más popular de los escritos por el P. Ribadeneyra. Ha tenido numerosas ediciones e incluso se han publicado extractos o partes separadas, temas que se representan en muchas imágenes y estampas, como el grabado de la Virgen de los Dolores
La primera parte del Flos sale en Madrid, 1599, con las vidas de Cristo, de la Virgen y los santos de los seis primeros meses del año. La segunda parte aparece en 1601, y la tercera, dedicada a los santos extravagantes (los que no figuran en el breviario romano) se completaría en 1604.
Al este libro de Ribadeneyra se le fueron añadiendo sucesivas aportaciones de Juan Eusebio Nieremberg, Francisco García y Andrés López Guerrero, de manera que las últimas versiones incluyen un gran número de “santos antiguos y modernos”: antes de ir biografiando a los santos de cada mes del año se coloca la vida de Jesucristo y la de la Virgen, con algunos otros capítulos dedicados a la venida del Espíritu Santo, a la Santísima Trinidad o a la fiesta del Corpus Christi.
Al final de cada vida cita las fuentes de las que la ha tomado los datos que le han servido para componer su relato.
En el Barroco fueron muchos los artistas, pintores, literatos y dramaturgos que se sirvieron del Flos Sanctorum en el momento de recrear en palabras o en imágenes la vida o la misma figura del santo.
Otro Flos Sanctorum importante en el barroco español fue el Flos Sanctorum: historia general de la vida y hechos de Jesucristo y de todos los santos de que reza y hace fiesta la Iglesia Católica de Alonso de Villegas.
En el siglo XVIII se impuso el Año cristiano del padre Jean Croisset, traducido al español por el padre José Francisco de Isla, también jesuita. Una obra similar española fue la de Joaquín Lorenzo Villanueva, el Año cristiano de España en 19 volúmenes (Madrid, 1791-1803). En el siglo XX apareció el Año cristiano del padre Justo Pérez de Urbel y el Año cristianode la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), todas ellas obras importantes para interpretar la iconografía cristiana antigua



Ora et labora

Ora et labora (en español: reza y trabaja) es una locución latina que expresa la vocación y la vida monástica benedictina de alabanza a Dios junto con el trabajo manual diario. De origen reciente (siglo XIX), la locución no se encuentra propiamente en la Regla de San Benito, sino que encontramos su esencia -aunque con otras palabras- en la Lectio Divina (estudio meditativo de las Sagradas Escrituras).

Los tres pilares de la regla benedictina Los capítulos 8 a 18 de la Regla de San Benito enseñan en detalle la forma de cantar el oficio divino (o Liturgia de las Horas) . El horario diario se establece teniendo en cuenta el verano y el invierno.
Además de la gloria de Dios (ora), el trabajo manual (labora) tiene un lugar importante. Y en el capítulo 48 leemos: «La ociosidad es enemiga del alma. Los hermanos deberían participar en unos momentos concretos en el trabajo manual y en otros momentos concretos en la lectura de la palabra de Dios». Esta dignidad dada al trabajo manual, que recibe el estado de Regla casi igual a la lectura de la palabra, es revolucionaria. En la época de San Benito el trabajo físico se consideraba degradante. Se dejó para los siervos y las clases más bajas. El mismo capítulo 48: «Son verdaderamente monjes si viven del trabajo de sus manos, como nuestros padres y de los apóstoles.»
También lo encontramos en la Lectio Divina (la lectura y meditación de la Escritura) que los monjes deben realizar en varios momentos concretos del día. Además, San Benito determina que, al inicio de la Cuaresma, cada monje ha de recibir un libro de la biblioteca para su meditación y estudio de principio a fin (R. 48.16 ) .
Ora et labora
La oración y el trabajo en la vida de los monjes, de acuerdo con San Benito, se deben acompañar de la lectura meditada de la Biblia: ora et labora no resumiría adecuadamente la espiritualidad benedictina.
El investigador francés Marie-Benoit D. Meeuws demostró1 que la expresión ora et labora tiene su origen en un libro sobre la vida benedictina escrito en el siglo XIX por Mauro Wolter, el primer abad de la nueva abadía de Beuronese (Alemania).
A pesar de lo anterior, lo cierto es que la locución ora et labora se encuentra habitualmente en la entrada de los monasterios benedictinos. Se trata de una forma popular de expresar la espiritualidad monástica benedictina.
Referencia: M.D. Meeuws : Ora et Labora: devise bénédictine? in Collectanea Cisterciensia, vol.54 [1992] 193-214


La jornada benedictina: http://www.redalyc.org/pdf/146/14601504.pdf
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Llohanna » Lun Ago 18, 2014 7:38 pm

SAN BENITO

Benito de Nursia, conocido como San Benito, nació en (Nursia, cerca de la ciudad italiana de Spoleto, 480 – Montecasino, 547), fundó la orden de los benedictinos y es considerado patrón de Europa y patriarca del monaquismo occidental. Benito escribió una Regla para sus monjes que fue llamada "La Santa Regla" y que ha sido inspiración para los reglamentos de muchas otras comunidades religiosas.

Su hermana gemela, Escolástica, también alcanzó la santidad.

Después de haber recibido en Roma una adecuada formación, estudiando la retórica y la filosofía.

Se retiró de la ciudad a Enfide (la actual Affile), para dedicarse al estudio y practicar una vida de rigurosa disciplina ascética. No satisfecho de esa relativa soledad, a los 20 años se fue al monte Subiaco bajo la guía de un ermitaño y viviendo en una cueva.

Tres años después se fue con los monjes de Vicovaro. No duró allí mucho ya que lo eligieron prior pero después trataron de envenenarlo por la disciplina que les exigía.

Con un grupo de jóvenes, entre ellos Plácido y Mauro, fundo su primer monasterio en en la montaña de Cassino en 529 y escribió la Regla, cuya difusión le valió el título de patriarca del monaquismo occidental. Fundó numerosos monasterios, centros de formación y cultura capaces de propagar la fe en tiempos de crisis.

Vida de oración disciplina y trabajo

Se levantaba a las dos de la madrugada a rezar los salmos. Pasaba horas rezando y meditando. Hacia también horas de trabajo manual, imitando a Jesucristo. Veía el trabajo como algo honroso. Su dieta era vegetariana y ayunaba diariamente, sin comer nada hasta la tarde. Recibía a muchos para dirección espiritual. Algunas veces acudía a los pueblos con sus monjes a predicar. Era famoso por su trato amable con todos.

Su gran amor y su fuerza fueron la Santa Cruz con la que hizo muchos milagros. Fue un poderoso exorcista. Este don para someter a los espíritus malignos lo ejerció utilizando como sacramental la famosa Cruz de San Benito.

San Benito predijo el día de su propia muerte, que ocurrió el 21 de marzo del 547, pocos días después de la muerte de su hermana, santa Escolástica. Desde finales del siglo VIII muchos lugares comenzaron a celebrar su fiesta el 11 de julio.
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Manuel_Azmitia » Lun Ago 18, 2014 8:08 pm

VIDA DE ORACIÓN DE LOS MONJES BENEDICTINOS

VIDA


vida dentro de la Abadía

La vida de un monje benedictino está centrada en la búsqueda de Dios a través fundamentalmente de la oración y el trabajo: Ora et labora. Por eso, la vocación monástica es contemplativa, pues tiene como objetivo la contemplación de Dios y de las realidades celestiales, sin que por ello se desvincule de la Tierra: es misión del monje interceder ante Dios por las necesidades de la Iglesia y de todos los hombres y atraer las bendiciones divinas sobre ellos.


El día de un monje benedictino se reparte esencialmente entre tres actividades complementarias: la oración, el trabajo y la lectio divina o lectura espiritual hecha bajo la guía del Espíritu Santo para alimentar la oración y conducir a la contemplación; además, a partir del cuidado de esta lectio divina, el monacato ha desarrollado de un modo muy importante la atención a los estudios a lo largo de los siglos. De ahí la formación de grandes bibliotecas y escuelas que en la época altomedieval salvaron la cultura grecorromana y cristiana y sirvieron de fundamento para la creación de una nueva cultura europea.


La oración del monje comprende, por una parte, la oración comunitaria, es decir, el rezo litúrgico de las llamadas “horas” del “Oficio Divino”: los monjes cantan en el coro alabando a Dios con salmos, himnos y cánticos. Comienzan con los Maitines, Vigilias u Oficio de Lectura (estos tres nombres recibe la primera “hora”, al despertar del sueño), prosiguen con las alabanzas de Laudes al principio de la mañana, continúan con las “horas menores” o intermedias de Tercia, Sexta y Nona, vuelven a hacerlo más solemnemente al caer la tarde con las Vísperas y concluyen con las Completas antes de acostarse. La celebración de la Santa Misa constituye el verdadero núcleo espiritual del día del monje y éste dedica un tiempo más o menos largo a la oración personal contemplativa.


Las “horas” del “Oficio Divino” jalonan el día monástico y entre ellas se insertan los otros tiempos en que el monje se entrega a la lectura, el estudio y el trabajo manual o intelectual, según los casos. Entre los trabajos, en nuestra Abadía puede haberlos tan variados como atender las distintas necesidades del monasterio (panadería, zapatería, sastrería, portería y tienda, etc.), cultivar los jardines y campos, etc. Asimismo, se pueden desarrollar labores intelectuales y manuales en la biblioteca y en la encuadernación y no faltan monjes que con paciencia y constancia se entregan al estudio y la elaboración de libros. Al existir un Colegio-Escolanía de niños cantores, también hay monjes encargados de su dirección general y en las áreas musical, académica y espiritual. Por otra parte, están los que se ocupan de la administración de la Abadía y de la Hospedería. Con todo ello, se cumple el precepto divino del trabajo y se obtiene lo necesario para la marcha y el sustento del monasterio y de sus religiosos, así como para la realización de obras sociales y caritativas. En conjunto, la alternancia entre tiempos de oración, de trabajo, de lectio divina y de estudio, favorece el equilibrio psicológico del monje, que ve transcurrir su día apaciblemente bajo la mirada de Dios, a quien le ofrece con amor todo lo que hace.
Manuel_Azmitia
 
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor rachmid » Lun Ago 18, 2014 8:11 pm

Hola la vida de oración en la órden Benedictina, esta guíada por el famoso "ora et labora" de San Benito.

Básicamente esta fundada en tres partes:

La oración, el trabajo y la Lectio Divina...

Les dejo una presentación

Saludos!

http://prezi.com/-crjenobf9up/?utm_camp ... edium=copy
rachmid
 
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor rachmid » Lun Ago 18, 2014 9:11 pm

También encontré este documental en Youtube... Vale mucho la pena... Por sí no lo han visto les dejo la liga:
http://youtu.be/EKHLkrkj9_g
rachmid
 
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Derik » Lun Ago 18, 2014 11:09 pm

Hola a todos.
Les quiero compartir mi reflexión sobre la Regla de san Benito. Creo que es un tema muy interesante, y que nosotros los seglares tenemos mucho que aprender de ella.

La Regla de san Benito

La regla de san Benito es un documento muy extenso, del que mucho se ha hablado, y que nos enseña muchas cosas. Estoy convencido de que la Regla no es exclusivamente para los religiosos, y que los laicos podemos también sacar lecciones de santidad.

Como la regla es muy extensa, decidí escoger uno de sus primeros capítulos para mostrar y comentar. En particular escogí el capítulo 4 "las buenas obras", el cual está numerado por párrafos, y cada párrafo es una buena obra.

Los primeros corresponden a los mandamientos de la Ley de Dios, también pueden encontrarse las obras de caridad tanto corporales como espirituales. Es interesante ver como la Regla tiene algunos párrafos que se corresponden con el libro "La Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis. Tampoco podían faltar los ecos de los Evangelios, por ejemplos donde dice no ser dado al vino, o bien donde dice no acostarse sin reconciliarse de alguna discordia. También se nota en este capítulo la lucha contra los tres enemigos: mundo, demonio y carne.

Señalé con negritas algunos párrafos que me llaman la atención. Al revisarlos con cuidado, uno tiene la impresión de que la práctica de las buenas obras de los monjes benedictinos es básicamente la vida que se espera de un católico, pero llevada de manera más perfecta.

En este caso es interesante comentar que el lema de la orden "ora et labora" armoniza con su regla, y también con la sabiduría popular, que el menos en México se manifiesta con el dicho "A Dios rogando y con el mazo dando". En efecto, la regla nos enseña el valor del trabajo cotidiano, y el balance entre nuestra labor y la oración, para que el producto de nuestras manos y nuestro sudor sea consistente con lo que Dios quiere de nosotros.

En otros capítulos de la Regla se establecen horarios para las actividades. En la práctica este horario es muy apretado. La razón es que se debe evitar todo desperdicio de tiempo, entendiendo desperdicio de tiempo todo momento que no se dedica al servicio de Dios. Este es un ejemplo que los seglares podemos practicar a nuestra manera.

No es sorprendente encontrar que la adherencia a la regla tuvo momentos de declive, en los que el comportamiento de los monjes causaba escándalo. En este punto destaca la abadía de Solesmes en Francia y su Abad, Dom Prosper Gueranger como faros de la restauración de la vida monástica luego de la revolución francesa. En particular, la abadía de Solesmes se ha constituido en punto de referencia para el avance de la liturgia católica a partir del canto gregoriano, tanto por su constante práctica, como por la investigación histórica, sistematización del conocimiento y publicación de libros especializados.

Cuando se contempla la obra de los benedictinos en general, uno puede apreciar la importancia de una regla santa en su crecimiento y florecimiento. Por ejemplo, la evangelización de Europa occidental, Australia y algunas regiones de América, el consejo dado a reyes, y por consecuencia, tuvieron cierta influencia en la historia política de ciertos periodos históricos. Esto y otras obras netamente benedictinas como el cultivo de la tierra, la educación, y la literatura fueron posibles gracias a las enseñanzas de la Regla.

Finalmente, es muy interesante pensar que los magníficos edificios de las abadías benedictinas, surgen de la necesidad de la comunidad de cumplir con su regla en un ambiente donde se fusionan la alabanza a Dios, el estudio, y el servicio al prójimo.


Extracto de la Regla.
CAPÍTULO IV

LOS INSTRUMENTOS DE LAS BUENAS OBRAS

1 Primero, amar al Señor Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas;

2 después, al prójimo como a sí mismo.

3 Luego, no matar;

4 no cometer adulterio,

5 no hurtar,

6 no codiciar,

7 no levantar falso testimonio,

8 honrar a todos los hombres,

9 no hacer a otro lo que uno no quiere para sí.

10 Negarse a sí mismo para seguir a Cristo.

11 Castigar el cuerpo,

12 no entregarse a los deleites,

13 amar el ayuno.

14 Alegrar a los pobres,

15 vestir al desnudo,

16 visitar al enfermo,

17 sepultar al muerto.

18 Socorrer al atribulado,

19 consolar al afligido.

20 Hacerse extraño al proceder del mundo,

21 no anteponer nada al amor de Cristo.

22 No ceder a la ira,

23 no guardar rencor.

24 No tener dolo en el corazón,

25 no dar paz falsa.

26 No abandonar la caridad.

27 No jurar, no sea que acaso perjure,

28 decir la verdad con el corazón y con la boca.

29 No devolver mal por mal.

30 No hacer injurias, sino soportar pacientemente las que le hicieren.

31 Amar a los enemigos.

32 No maldecir a los que lo maldicen, sino más bien bendecirlos.

33 Sufrir persecución por la justicia.

34 No ser soberbio,

35 ni aficionado al vino,

36 ni glotón,

37 ni dormilón,

38 ni perezoso,

39 ni murmurador,

40 ni detractor.

41 Poner su esperanza en Dios.

42 Cuando viere en sí algo bueno, atribúyalo a Dios, no a sí mismo;

43 en cambio, sepa que el mal siempre lo ha hecho él, e impúteselo a sí mismo.

44 Temer el día del juicio,

45 sentir terror del infierno,

46 desear la vida eterna con la mayor avidez espiritual,

47 tener la muerte presente ante los ojos cada día.

48 Velar a toda hora sobre las acciones de su vida,

49 saber de cierto que, en todo lugar, Dios lo está mirando.

50 Estrellar inmediatamente contra Cristo los malos pensamientos que vienen a su corazón, y manifestarlos al anciano espiritual,

51 guardar su boca de conversación mala o perversa,

52 no amar hablar mucho,

53 no hablar palabras vanas o que mueven a risa,

54 no amar la risa excesiva o destemplada.

55 Oír con gusto las lecturas santas,

56 darse frecuentemente a la oración,

57 confesar diariamente a Dios en la oración, con lágrimas y gemidos, las culpas pasadas,

58 enmendarse en adelante de esas mismas faltas.

59 No ceder a los deseos de la carne,

60 odiar la propia voluntad,

61 obedecer en todo los preceptos del abad, aun cuando él - lo que no suceda - obre de otro modo, acordándose de aquel precepto del Señor: "Hagan lo que ellos dicen, pero no hagan lo que ellos hacen" (Mt 23,3).

62 No querer ser llamado santo antes de serlo, sino serlo primero para que lo digan con verdad.

63 Poner por obra diariamente los preceptos de Dios,

64 amar la castidad,

65 no odiar a nadie,

66 no tener celos,

67 no tener envidia,

68 no amar la contienda,

69 huir la vanagloria.

70 Venerar a los ancianos,

71 amar a los más jóvenes.

72 Orar por los enemigos en el amor de Cristo;

73 reconciliarse antes de la puesta del sol con quien se haya tenido alguna discordia.

74 Y no desesperar nunca de la misericordia de Dios.

75 Estos son los instrumentos del arte espiritual.
76 Si los usamos día y noche, sin cesar, y los devolvemos el día del juicio, el Señor nos recompensará con aquel premio que Él mismo prometió:
77 "Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni llegó al corazón del hombre lo que Dios ha preparado a los que lo aman" (1 Co 2,9). 78 El taller, empero, donde debemos practicar con diligencia todas estas cosas, es el recinto del monasterio y la estabilidad en la comunidad.
Derik
 
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor sandel » Mar Ago 19, 2014 12:18 am

Buenas noches!
Hoy comparto la vida de un monje benedictino.
La vida de un monje benedictino está centrada en la búsqueda de Dios a través fundamentalmente de la oración y el trabajo: Ora et labora. Por eso, la vocación monástica es contemplativa, pues tiene como objetivo la contemplación de Dios y de las realidades celestiales, sin que por ello se desvincule de la Tierra: es misión del monje interceder ante Dios por las necesidades de la Iglesia y de todos los hombres y atraer las bendiciones divinas sobre ellos.
El día de un monje benedictino se reparte esencialmente entre tres actividades complementarias: la oración, el trabajo y la lectio divina o lectura espiritual hecha bajo la guía del Espíritu Santo para alimentar la oración y conducir a la contemplación; además, a partir del cuidado de esta lectio divina, el monacato ha desarrollado de un modo muy importante la atención a los estudios a lo largo de los siglos. De ahí la formación de grandes bibliotecas y escuelas que en la época alto medieval salvaron la cultura grecorromana y cristiana y sirvieron de fundamento para la creación de una nueva cultura europea.
La oración del monje comprende, por una parte, la oración comunitaria, es decir, el rezo litúrgico de las llamadas “horas” del “Oficio Divino”: los monjes cantan en el coro alabando a Dios con salmos, himnos y cánticos. Comienzan con los Maitines, Vigilias u Oficio de Lectura (estos tres nombres recibe la primera “hora”, al despertar del sueño), prosiguen con las alabanzas de Laudes al principio de la mañana, continúan con las “horas menores” o intermedias de Tercia, Sexta y Nona, vuelven a hacerlo más solemnemente al caer la tarde con las Vísperas y concluyen con las Completas antes de acostarse. La celebración de la Santa Misa constituye el verdadero núcleo espiritual del día del monje y éste dedica un tiempo más o menos largo a la oración personal contemplativa.
Las horas del “Oficio Divino” jalonan el día monástico y entre ellas se insertan los otros tiempos en que el monje se entrega a la lectura, el estudio y el trabajo manual o intelectual, según los casos. Entre los trabajos, puede haberlos tan variados como atender las distintas necesidades del monasterio (panadería, zapatería, sastrería, portería y tienda, etc.), cultivar los jardines y campos, etc. Asimismo, se pueden desarrollar labores intelectuales y manuales en la biblioteca y en la encuadernación y no faltan monjes que con paciencia y constancia se entregan al estudio y la elaboración de libros. Al existir un Colegio-Escolanía de niños cantores, también hay monjes encargados de su dirección general y en las áreas musical, académica y espiritual. Por otra parte, están los que se ocupan de la administración de la Abadía y de la Hospedería. Con todo ello, se cumple el precepto divino del trabajo y se obtiene lo necesario para la marcha y el sustento del monasterio y de sus religiosos, así como para la realización de obras sociales y caritativas. En conjunto, la alternancia entre tiempos de oración, de trabajo, de lectio divina y de estudio, favorece el equilibrio psicológico del monje, que ve transcurrir su día apaciblemente bajo la mirada de Dios, a quien le ofrece con amor todo lo que hace.

Saludos cordiales.
sandel
 
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Maritza elena » Mar Ago 19, 2014 12:21 am

La Medalla de San Benito es un signo sagrado muy difundido entre los fieles católicos. Presenta de un lado la Cruz de Cristo, y del otro la imagen de San Benito Abad. Sobre la Cruz y a su alrededor, se leen las iniciales de una oración ó exorcismo. La Medalla de San Benito recuerda a los fieles que la llevan consigo la presencia constante de Dios y su protección. El significado de las iniciales es el siguiente (texto latino y traducción):

Crux Sancti Patris Benedicti Cruz del Santo Padre Benito
Crux Sancta Sit Mihi Lux
Non Draco Sit Mihi Dux
Vade Retro Satana
Numquam Suade Mihi Vana
Sunt Mala Quae Libas
Ipse Venena Bibas La Santa Cruz sea mi luz,
no sea el demonio mi guía.
¡Apártate, Satanás!
no sugieras cosas vanas,
maldad es lo que brindas,
bebe tú mismo el veneno.

Breve historia de la Medalla de San Benito


• En la Vida de San Benito escrita por el papa Gregorio Magno, el abad Benito manifiesta una especial devoción hacia la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, signo de salvación. En uno de los milagros narrados por su biógrafo, un vaso que contenía veneno se quiebra cuando San Benito hace la señal de la cruz sobre él. En otra oportunidad, uno de sus discípulos se siente perturbado por el maligno, y el santo le manda hacer la señal de la cruz sobre su corazón para verse librado. En su "Regla de los monjes", San Benito indica que cuando un monje iletrado presenta su carta de profesión monástica ante el altar, debe usar como firma una cruz. Estos y otros muchos indicios invitaban a los discípulos del abad Benito a considerar la Cruz como una señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora de Cristo, por la cual fue vencido el poder del mal y de la muerte.

• Las investigaciones históricas sobre el origen de la Cruz-Medalla de San Benito han mostrado que su difusión comenzó probablemente en la región de Baviera (sur de Alemania) hacia el año 1647. En esa época, durante un proceso judicial, unas mujeres consideradas hechiceras declararon que no habían podido dañar a la cercana Abadía de Metten, porque estaba protegida por el signo de la Cruz. En dicho monasterio se hallaron pinturas con representaciones de la Cruz junto a las iniciales que acompañan hoy a la Medalla. Pero esas letras no pudieron ser interpretadas hasta que, en un manuscrito de la biblioteca del monasterio, se encontró la imagen de San Benito junto a la oración compuesta por las iniciales. En realidad, un manuscrito más antiguo procedente de Austria (siglo XIV), que aún se conserva, parece haber sido el origen de la imagen y de la oración. A pesar de que en el siglo XVIIalgunos la tuvieron por supersticiosa, debido justamente a las enigmáticas iniciales que acompañaban a la imagen, en el año 1742 el Papa Benedicto XIV aprobó el uso de la Cruz-Medalla de San Benito para todos los fieles.

• En el siglo XIX se dió un renovado fervor por la Medalla de San Benito. En los trabajos escritos de Dom Prosper Guéranger, abad de Solesmes, y de Dom Zelli Iacobuzzi, monje de San Pablo Extramuros, se estudia detenidamente el origen y la historia de la medalla. Desde este último monasterio, ubicado en Roma, foco de irradiación benedictina, se difundió también la devoción a la Medalla. La representación más popular de la misma es la llamada "medalla del jubileo", diseñada en la Abadía de Beuron, y acuñada especialmente para el Jubileo benedictino del año 1880, conmemoración de los 1400 años del nacimiento de San Benito Abad. Los abades benedictinos de todo el mundo se reunieron para aquella ocasión en la Abadía de Montecassino, y desde allí la Medalla de San Benito se diseminó por todo el mundo.
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Florpine » Mar Ago 19, 2014 6:23 am

Hola Buenos días,

Llegué un poco tarde al curso pero ya me pongo al día.

Solo para presentarme le muestro la imagen de la biblioteca del monasterio benedictino de Admont, en Austria. Esta biblioteca esta considerada como la segunda más grande del mundo, su estilo es barroco, por lo que pude leer fue construida a lo largo de casi 700 años.

La abadia en sí alberga museos y otros lugares de gran interes, pero la biblioteca es una de las más bellas del mundo. Más tarde voy a desarrollar mejor este tema de las abadías.


Imagen
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Dorys Bencomo » Mar Ago 19, 2014 9:00 am

Flos sanctorum
Se denomina en latín Flos sanctorum a las traducciones y ediciones hispanas de la famosa Legenda Sanctorum o Legenda Aurea, llamada también Historia Longobardica, de Jacobo de Vorágine (1230-1298), que en español es usual pero impropiamente llamada Leyenda dorada, una colección hagiográfica de vidas de santos que fue muy importante para la iconografía del Arte cristiano en general, y llegó a configurar un subgénero biográfico característico, el legendario.
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Dorys Bencomo » Mar Ago 19, 2014 9:07 am

Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad de Las Condes

Vita general del monasterio benedictino
Tipo Monumento Nacional
Ubicación Santiago, Región Metropolitana
Arquitectos Martín Correa Prieto
Gabriel Guarda
Construcción 1962-1964
Declaración Decreto Supremo N.º1661, de fecha 9 de septiembre de 1981
ID 240
Características Concreto armado a la vista.
Estilo Moderno
El Monasterio Benedictino también conocido como el Monasterio de los Benedictinos y cuyo nombre completo es Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad de Las Condes, se ubica en calle Calle Montecasino s/n de la ciudad de Santiago, en la comuna de Las Condes en la Región Metropolitana, Chile. Diseñado por los arquitectos Martín Correa Prieto y Gabriel Guarda, fue construido entre los años 1962 y 1964.

Fue declarado Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Supremos N.º 1661 del 9 de septiembre de 1981.
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor albeitia » Mar Ago 19, 2014 9:15 am

Medalla de san Benito.

Es conocida la gran devoción que san Benito tenía a la Santa Cruz. Es el signo cristiano de bendición y una gran ayuda para vencer las tentaciones y evitar los lazos del demonio.
La medalla de san Benito suele llevar en su respaldo la Cruz sobre la que van grabadas una serie de letras que son las iniciales de una oración latina. He aquí las iniciales, el texto latino y su traducción.
1. Entre los brazos de la cruz: C S P B = Crux Sancti Patris Benedicti = Cruz del padre san Benito.
2. Brazo vertical de la cruz: C S S M L = Crux Sancta Sit Mihi Lux = La santa Cruz sea mi luz.
3. Brazo horizontal de la cruz: N D S M D = Non Draco Sit Mihi Dux = No sea el Dragón mi guía.
4. El semicírculo que rodea la cruz en el lado derecho: V R S N S M V = Vade Retro Satana Non Suadeas Mihi Vana = Retírate satanás. No me aconsejes mal.
5. El semicírculo que rodea la cruz en lado izquierdo: S M Q L I V B = Sunt Mala Quae Libas Ipse Venena Bibas = Es malo lo que ofreces. Bebe tú el veneno.
Esta forma concreta de representar la cruz, con las iniciales de esta oración, ha sido muy difundida entre los monasterios benedictinos. Siempre la ha acompañado una gran devoción y son innumerables los testimonios de su protección. La oración resumida en esas iniciales es la siguiente.

Cruz de San Benito
La santa Cruz sea mi Luz,
No sea el Dragón mi guía.
Vete, Satanás,
no me aconsejes mal.
Ofreces cosas malas,
bébete tú el veneno.

ORACIÓN A SAN BENITO
Antífona: Estando en su oratorio el amado de Dios san Benito, confortado con el cuerpo y la sangre del Señor, sostenido en brazos de sus discípulos y alzadas las manos al cielo, exhaló su espíritu. Se le vio subir al cielo por un camino ricamente tapizado e iluminado por innumerables estrellas.
V/. Glorioso apareciste en presencia del Señor.
R/. Por eso el Señor te revistió de hermosura.
Oración: ¡Oh Dios!, que con tantos privilegios favoreciste la muerte del glorioso san Benito, concédenos que, por la bienaventurada intercesión de aquel cuya memoria veneramos, nosotros tus siervos seamos defendidos en aquella hora de las asechanzas del enemigo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
San Benito.
San Benito nació en Nursia, en la provincia de Perugia (Italia), una pequeña ciudad todavía hoy amurallada y situada a los pies de los montes Sibilinos, a unos 160 km de Roma. La vida de san Benito nos la narra, con un estilo muy peculiar, el papa san Gregorio Magno en los Diálogos. Tenemos que situarnos a finales del s. V, hacia el año 480, como fecha del nacimiento de Benito y su hermana Escolástica.
Sabemos que estudió en Roma, en unos momentos críticos en el desmoronamiento del imperio que se había forjado en torno a la Urbe. Ya hacía tiempo que la corte imperial se había trasladado a Constantinopla. El empuje de los pueblos del norte y su asentamiento en lo que quedaba del imperio romano fue constante. Odoacro, y luego Teodorico, establecieron su sede en Roma que, aunque sembrada de ruinas, todavía mantenía en pie impresionantes monumentos testigos de su esplendor. Conoció el cisma en la elección del Papa. Partidos diversos eligieron a Símaco y a Lorenzo. Hubo escenas violentas y bastantes muertes.
Las escuelas romanas todavía gozaban de fama internacional y atraían estudiantes de todo el mundo conocido. No sabemos exactamente qué estudió Benito, pero por la Regla que escribió se nota que estaba bien formado en literatura y en derecho.
La sociedad romana venía acarreando de forma acelerada una descomposición interna impresionante. La molicie del desaparecido imperio dejó un pueblo carente de virtudes y de ideales. Los bárbaros se enseñoreaban con toda clase de rapiñas ganadas por las armas. La contribución impuesta por los nuevos reyes hizo que regiones enteras quedaran sin cultivar. Pequeñas industrias y minas confiscadas por el estado dejaron de ser explotadas. La usura agigantó la distancia entre ricos y pobres. El gran espectáculo del circo se había convertido en un grito de hambre.
Tras unos años de estudio Benito ya no volvió a casa. Abandonó la ciudad y se retiró a las montañas de Subiaco. Imitando el ejemplo de otros afamados anacoretas, huyó de la ciudad en busca de soledad y recogimiento como ayuda a su vida cristiana. En su inexperiencia juvenil como anacoreta le ayudó el anciano monje Román. Pronto se le unieron otras personas hasta llegar a formar una colonia de doce pequeños monasterios. Estas experiencias de ermitaño y de vida comunitaria acabaron fracasando, pero le dieron una madurez que se refleja en su siguiente etapa. Rondaba ya los cuarenta años de edad, cuando abandonó Subiaco con el empeño de construir una escuela del servicio divino en la que, guiado por el evangelio, el monje busque sinceramente a Dios con la ayuda de sus hermanos. Estas fueron las claves que le empujaron a fundar un nuevo monasterio en la montaña de Casino, a 200 km de Roma, donde pasa el resto de sus días siendo el verdadero padre de su comunidad. Muere allí el año 547 dejando una impresionante fama de santidad y de guía espiritual de aquellos que, dejándolo todo, no anhelan otra cosa sino seguir a Cristo verdadero rey y Señor. Una Regla para monjes.
Para esa nueva comunidad escribió una Regla en la que, plasmando su personal experiencia de Dios y del corazón humano, dejó establecida una disciplina para que los que buscan a Dios no vayan a tientas, ni sean víctimas de alguna ilusión, sino que con esta mínima norma puedan seguir un camino seguro en su propósito para ir a Dios.
La regla de san Benito es una codificación práctica del evangelio para el monje y para la comunidad. En ella queda minuciosamente organizado todo en torno a unos ejes en los que se apoya toda su vida. Es un género de vida que sólo se justifica ante la sincera búsqueda de Dios. Es una escuela del servicio divino, en la que se aprende a practicar las virtudes cristianas. Es una vida en comunidad en la que obediencia y humildad ocupan un puesto relevante. La alabanza divina es una solemne manifestación de fe y trato con Dios. El monje, desapegado de todo por la pobreza, vive del trabajo de sus manos. A Dios se le conoce leyéndole. La lectura de Dios es una forma de entrar en trato con Él. Identificar al abad, al hermano y al huésped con Cristo lleva a los gestos más delicados de fe y de caridad.
Pero todo esto quien mejor lo dice es el mismo san Benito en la Regla que escribió para aquellos que quieren tener un principio de vida cristiana ordenada. Esta Regla, escrita hace mil quinientos años para los monjes de Montecasino, ha sido adoptada a lo largo de los siglos por otros muchos monasterios en los más variados países. En su permanente actualidad es hoy el código espiritual por el que se rigen casi todos los monjes de la Iglesia. Por ello creo que no hay nada mejor que ofrecerte en toda su integridad y frescor el mismo texto de la Regla de los monjes para que con su lectura, y poniendo en práctica sus avisos, vuelvas por la obediencia a Dios de quien, por la desobediencia, te habías apartado.
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Majobeza » Mar Ago 19, 2014 9:16 am

Muy Buenos dias...me intereso averiguar sobre la medalla-cruz de San Benito ya que es un elemento de gran bendicion para aquellos que le rinden el tributo y la devocion verdadera.

LA MEDALLA-CRUZ DE SAN BENITO
La Medalla de San Benito es un signo sagrado muy difundido entre los fieles católicos. Presenta de un lado la Cruz de Cristo, y del otro la imagen de San Benito Abad. Sobre la Cruz y a su alrededor, se leen las iniciales de una oración ó exorcismo. La Medalla de San Benito recuerda a los fieles que la llevan consigo la presencia constante de Dios y su protección. El significado de las iniciales es el siguiente (texto latino y traducción):
Crux Sancti Patris Benedicti Cruz del Santo Padre Benito
Crux Sancta Sit Mihi Lux
Non Draco Sit Mihi Dux
Vade Retro Satana
Numquam Suade Mihi Vana
Sunt Mala Quae Libas
Ipse Venena Bibas La Santa Cruz sea mi luz,
no sea el demonio mi guía.
¡Apártate, Satanás!
no sugieras cosas vanas,
maldad es lo que brindas,
bebe tú mismo el veneno.

Breve historia de la Medalla de San Benito

• En la Vida de San Benito escrita por el papa Gregorio Magno, el abad Benito manifiesta una especial devoción hacia la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, signo de salvación. En uno de los milagros narrados por su biógrafo, un vaso que contenía veneno se quiebra cuando San Benito hace la señal de la cruz sobre él. En otra oportunidad, uno de sus discípulos se siente perturbado por el maligno, y el santo le manda hacer la señal de la cruz sobre su corazón para verse librado. En su "Regla de los monjes", San Benito indica que cuando un monje iletrado presenta su carta de profesión monástica ante el altar, debe usar como firma una cruz. Estos y otros muchos indicios invitaban a los discípulos del abad Benito a considerar la Cruz como una señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora de Cristo, por la cual fue vencido el poder del mal y de la muerte.
• Las investigaciones históricas sobre el origen de la Cruz-Medalla de San Benito han mostrado que su difusión comenzó probablemente en la región de Baviera (sur de Alemania) hacia el año 1647. En esa época, durante un proceso judicial, unas mujeres consideradas hechiceras declararon que no habían podido dañar a la cercana Abadía de Metten, porque estaba protegida por el signo de la Cruz. En dicho monasterio se hallaron pinturas con representaciones de la Cruz junto a las iniciales que acompañan hoy a la Medalla. Pero esas letras no pudieron ser interpretadas hasta que, en un manuscrito de la biblioteca del monasterio, se encontró la imagen de San Benito junto a la oración compuesta por las iniciales. En realidad, un manuscrito más antiguo procedente de Austria (siglo XIV), que aún se conserva, parece haber sido el origen de la imagen y de la oración. A pesar de que en el siglo XVII algunos la tuvieron por supersticiosa, debido justamente a las enigmáticas iniciales que acompañaban a la imagen, en el año 1742 el Papa Benedicto XIV aprobó el uso de la Cruz-Medalla de San Benito para todos los fieles.
• En el siglo XIX se dió un renovado fervor por la Medalla de San Benito. En los trabajos escritos de Dom Prosper Guéranger, abad de Solesmes, y de Dom Zelli Iacobuzzi, monje de San Pablo Extramuros, se estudia detenidamente el origen y la historia de la medalla. Desde este último monasterio, ubicado en Roma, foco de irradiación benedictina, se difundió también la devoción a la Medalla. La representación más popular de la misma es la llamada "medalla del jubileo", diseñada en la Abadía de Beuron, y acuñada especialmente para el Jubileo benedictino del año 1880, conmemoración de los 1400 años del nacimiento de San Benito Abad. Los abades benedictinos de todo el mundo se reunieron para aquella ocasión en la Abadía de Montecassino, y desde allí la Medalla de San Benito se diseminó por todo el mundo.

Manuel Jose...
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor jfemoralesj » Mar Ago 19, 2014 9:24 am

Estimados/as, desde Chile les dio ha conocer los diferentes monasterios benedictinos presentes en esta tierra.

El monacato benedictino tiene una existencia más que milenaria en la vida de la Iglesia pues su nacimiento se remonta al tiempo del mismo San Benito, a quien considera su fundador. Su presencia en Chile, en cambio, data sólo de comienzos del siglo XX.
1)El Monasterio de San Benito de Llíu-Llíu es un brote del monasterio homónimo de Chorrillos, Viña del Mar, fundado el 21 de Marzo de 1920 por los monjes de la Abadía de Samos, España. En 1977 se efectuó el traslado canónico del Monasterio a su actual emplazamiento, Llíu-Llíu, Limache. En 1982 fue constituido como priorato simple, dependiente de la Abadía de Niño Dios, Argentina. Está ubicado en pleno campo, a 8 kms. de Limache. El lugar retirado resulta propicio para la vida monástica como la concibió y enseñó San Benito. El trabajo, además de la atención pastoral del valle, está orientado naturalmente a las actividades del campo, comprende producción de miel que envasan y comercializan, paltas de exportación y chirimoyas.

http://www.monasteriosdechile.cl/1marco.jpg



2) El Monasterio de La Santísima Trinidad de las Condes fue fundado en el año 1938, por una petición hecha por los obispos de Chile al entonces abad de Solesmes Dom Cozien. Los monjes fundadores partieron de la Abadía de Quarr, en la isla de Wight (Inglaterra), dentro de los cuales se encontraba el Padre Pedro Subercaseaux, quien fuera el primer benedictino chileno. Desde 1956 el Monasterio se encuentra en su actual ubicación, a los pies de la cordillera, en un lugar privilegiado por su cercanía pero, al mismo tiempo, por su distancia de la capital.

http://www.monasteriosdechile.cl/3bfoto1.jpg

3)
En 1983 llegan, procedentes de la Abadía de San Pelayo de Oviedo (España), las primeras monjas benedictinas para fundar en Chile el Monasterio de la Asunción de Santa María Virgen, en la localidad de Mendoza de Rengo.
Cinco años más tarde, la Abadía de Santa María Madre de la Iglesia (Uruguay), incrementará la presencia de monjas benedictinas en nuestro país fundando el Monasterio de Santa María de Rautén, cerca de Quillota. (Fuente: http://www.monasteriosdechile.cl/7cfolleto.html).
jfemoralesj
 
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Dulmarc » Mar Ago 19, 2014 9:43 am

Hola, en esta ocasión les comparto algunas cosas de la orden de San Benito. Todas muy interesantes. Gracias por compartir
Nombre latino: Ordo Sancti Benedicti
Fundación: 529. Aprobación: 1734
Hábito: El hábito benedictino es normalmente de color negro.
Sitio web: www.osb.org
Superior General: Abad Primado Notker Wolf
Fundador: San Benito de Nursia
El monasterio de Subiaco, establecido en Italia por San Benito de Nursia fue el primero de una docena de monasterios fundados por él. Una de las características que diferencia a esta orden, es que la Regla de San Benito propone la autonomía de cada comunidad. A pesar de la ausencia de una orden benedictina durante la Edad Media muchos monasterios adoptaron la Regla de San Benito.
San Benito de Nursia
Durante el transcurso de la historia, la orden benedictina sufrió muchas reformas, la primera fue hecha por Odón de Cluny en el siglo X, esta reforma se denominó cluniacense, por ser Cluny, en Francia, donde se fundó el primer monasterio de esta reforma. Los cluniacenses adquirieron gran poder económico y político y los abades más importantes llegaron a formar parte de las cortes imperiales y papales.

San Odón de Cluny
Tanto poder adquirido llevó a la decadencia de la reforma cluniacense, que encontró una importante contraparte en la reforma cisterciense, palabra proveniente de Císter, lugar de Francia donde se estableció el primer monasterio de esta reforma. San Roberto de Molesmes, San Alberico y San Esteban Harding fueron los fundadores de la Abadía del Cister en 1098. Buscaban apartarse de la disciplina cluniacense, que había caído en la indisciplina y en la relajación de la vida monástica y cuyo principal objetivo era imponer la práctica estricta de la Regla de San Benito y volver a la vida contemplativa.
Después de agitados periodos de la historia, como en la Reforma de Alemania y los Países Bajos, la expulsión o ejecución de religiosos católicos por Enrique VIII en Inglaterra o la decadencia de la disciplina en los monasterios, llevó a que se diezmara la población de monjes. A partir de 1833 Dom Prósper Guéranger hizo renacer la orden benedictina en Solesmes, Francia.
Varias características de los benedictinos, basados en la Regla de San Benito:

Conocimiento de Dios. La búsqueda de Dios no es algo abstracto, sino que se encuentra en los acontecimientos ordinarios de cada día. " Creemos que la presencia divina está en todas partes". RB 19.
Vivir en la comunidad. Para llegar a ser lo que somos en nuestra relación con los demás. "Que todas las cosas sean comunes a todos". RB 33.
Dignidad del trabajo. Para apreciar la dignidad del trabajo en la creación de Dios. ".. ellos viven del trabajo de sus manos". RB 48.
Hospitalidad. Para ofrecer calidez, aceptación y alegría dando la bienvenida a los demás. "Que todo… ser recibido como Cristo". RB 53.
Justicia. Para trabajar hacia un orden justo en nuestro entorno inmediato y en la sociedad en general. "… Para que en todo Dios sea glorificado." RB 57.
Escucha. Para escuchar profunda y sensiblemente las voces de las personas y todos los seres creados. "Escucha… con el oído de tu corazón". RB Prólogo.

Conventos y Monasterios en España:

Monasterio Madres Benedictinas (Sahagún, León)
Monasterio de Leyre (Navarra)
Monasterio Santo Domingo de Silos (Santo Domingo de Silos, Burgos)
Monasterio Santa María del Paular (Rascafria, Madrid)

Curiosidades: En 1040 el abad del monasterio benedictino de Weihenstephan (Alemania) obtuvo de la ciudad de Freising el fuero para elaborar y servir cerveza, lo que se ha considerado como el nacimiento de la cervecería monástica. Durante los siglos XII y XIII los monjes trabajaron constantemente en la mejora de sus sistemas de producción, consiguiendo una gama de tres cervezas diferentes: una ligera para los peregrinos y sirvientes; una decente para los monjes, frailes y obreros; y una verdadera cerveza Premium para el abad, los prelados y la gente importante de la ciudad.

Milagros: Un joven llamado Plácido cayó en un profundo lago y se estaba ahogando. San Benito mandó a su discípulo preferido Mauro: "Láncese al agua y sálvelo". Mauro se lanzó enseguida y logró sacarlo sano y salvo hasta la orilla. Y sólo al salir del profundo lago se acordó de que había logrado atravesar esas aguas sin saber nadar. La obediencia al santo le había permitido hacer aquel salvamento milagroso.
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