2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

En este curso, haremos un viaje en el tiempo para situarnos en los orígenes del monacato cristiano. Conoceremos las distintas órdenes monásticas, a sus fundadores, sus monasterios, su arte, cultura, forma de vida y su importancia para la civilización a través de la historia hasta la actualidad.

Fecha de inicio:
11 de agosto de 2014

Fecha final:
27 de octubre de 2014

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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor sor nilda rivera » Mié Ago 27, 2014 1:21 pm

La Regla de San Benito. Introducción. La regla de los monjes escrita por San Benito abad hacia el final de su vida,ha sido norma y guía espíritual de innumerables comunidades monásticas durante mas de 1500 años. La gran vitalidad que encierra proviene de su doble enraízamiento en las sagradas escrituras y en la tradicción viva de la Iglesia, especialmente la tradición monástica de la que es heredera y continuadora. Escrita en latín, y luego traducida a todas las lenguas a lo largo de los siglos,consta de un prólogo y 73 capítulos. Los estudiosos concuerdan en señalar que fue escrita por San Benito de forma gradual. Es posible discernir en ella una estructura de base que ayuda a comprender mejor. Los índices numéricos y estructural siguen el orden de los capítulos, el índice temático los agrupa desde otra perspectiva.
Por ejemplo tenemmos el capítulo 38; que trata sobre el lector de la semana: " En la mesa de los hermanos no debe faltar la lectura. Pero no debe leer allí el que de buenas a primera toma el libro, sino que el lector de toda la semana ha de comenzar su oficio el domingo. Después de la Misa y comunión el que entra en función pida a todos que oren por él, para que Dios aparte de él el espíritu de vanidad. Y digan todos tres veces en el oratorio este verso que comenzará el lector:"Señor, ábreme los labios y mi boca anunciará tus alabanzas."
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Pachelli1960 » Mié Ago 27, 2014 5:32 pm

La Santa Regla de San Benito

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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Pachelli1960 » Mié Ago 27, 2014 5:39 pm

La Regla de san Benito

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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor helohy » Mié Ago 27, 2014 7:28 pm

:) hola a todos soy helohy de Kentucky USA, no habia podido entrar al foro, ahora que estoy aqui me da mucho gusto, tengo una pregunta, el trabajo de investigacion ya no llegara a los correos electronicos??? creo que estoy confundida por favor alguien me puede sacar de mi duda? :?:
Gracias :D
Aqui le comparto un poco sobre la historia de la medalla de San Benito
Breve historia de la Medalla de San Benito

• En la Vida de San Benito escrita por el papa Gregorio Magno, el abad Benito manifiesta una especial devoción hacia la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, signo de salvación. En uno de los milagros narrados por su biógrafo, un vaso que contenía veneno se quiebra cuando San Benito hace la señal de la cruz sobre él. En otra oportunidad, uno de sus discípulos se siente perturbado por el maligno, y el santo le manda hacer la señal de la cruz sobre su corazón para verse librado. En su "Regla de los monjes", San Benito indica que cuando un monje iletrado presenta su carta de profesión monástica ante el altar, debe usar como firma una cruz. Estos y otros muchos indicios invitaban a los discípulos del abad Benito a considerar la Cruz como una señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora de Cristo, por la cual fue vencido el poder del mal y de la muerte.

• Las investigaciones históricas sobre el origen de la Cruz-Medalla de San Benito han mostrado que su difusión comenzó probablemente en la región de Baviera (sur de Alemania) hacia el año 1647. En esa época, durante un proceso judicial, unas mujeres consideradas hechiceras declararon que no habían podido dañar a la cercana Abadía de Metten, porque estaba protegida por el signo de la Cruz. En dicho monasterio se hallaron pinturas con representaciones de la Cruz junto a las iniciales que acompañan hoy a la Medalla. Pero esas letras no pudieron ser interpretadas hasta que, en un manuscrito de la biblioteca del monasterio, se encontró la imagen de San Benito junto a la oración compuesta por las iniciales. En realidad, un manuscrito más antiguo procedente de Austria (siglo XIV), que aún se conserva, parece haber sido el origen de la imagen y de la oración. A pesar de que en el siglo XVII algunos la tuvieron por supersticiosa, debido justamente a las enigmáticas iniciales que acompañaban a la imagen, en el año 1742 el Papa Benedicto XIV aprobó el uso de la Cruz-Medalla de San Benito para todos los fieles.

• En el siglo XIX se dió un renovado fervor por la Medalla de San Benito. En los trabajos escritos de Dom Prosper Guéranger, abad de Solesmes, y de Dom Zelli Iacobuzzi, monje de San Pablo Extramuros, se estudia detenidamente el origen y la historia de la medalla. Desde este último monasterio, ubicado en Roma, foco de irradiación benedictina, se difundió también la devoción a la Medalla. La representación más popular de la misma es la llamada "medalla del jubileo", diseñada en la Abadía de Beuron, y acuñada especialmente para el Jubileo benedictino del año 1880, conmemoración de los 1400 años del nacimiento de San Benito Abad. Los abades benedictinos de todo el mundo se reunieron para aquella ocasión en la Abadía de Montecassino, y desde allí la Medalla de San Benito se diseminó por todo el mundo.


;)
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Jue Ago 28, 2014 7:14 pm

La Forma Extraordinaria del Rito Romano en la Orden de San Benito Abad

“Si cuando queremos sugerir algo a hombres poderosos, no osamos hacerlo sino con humildad y reverencia, con cuánta mayor razón se ha de suplicar al Señor Dios de todas las cosas con toda humildad y pura devoción” Santa Regla, c. 20

Varios los Monasterios Benedictinos masculinos usan la Forma Extraordinaria del Rito Romano y conservan la disciplina monástica tradicional.

Destaca la Abadía de Nuestra Señora de Fontgombault restaurada en 1948 y perteneciente a la Congregación de Solesmes. Es la comunidad más numerosa de Solesmes, con más de un centenar de monjes, que ha posibilitado la fundación de otros nuevos monasterios que también usan la Forma Extraordinaria y pertenecen a Solesmes:

* Abadía de Fontgombault (Francia)
* Abadía de Randol (Francia)
* Abadía de Triors (Francia)
* Priorato de Gaussan (Francia)
* Abadía de Clear Creek (EEUU)


La Abadía de Barroux.-Imagen -.es otro de los Monasterio Benedictino que sigue la Forma; Santa Magdalena de Barroux fundado por Dom Gérard Calvet en 1978. El 25 de septiembre de 2008 la Abadía se integra en la Confederación Benedictina.

La Abadía ha fundado un Priorato.- Imagen.-y una Abadía de monjas Benedictinas:

* Abadía de Santa Magdalena de Barroux (Francia)
* Priorato de Santa María de la Garde (Francia)
* Abadía de la Anunciación de Barroux (Monjas Benedictinas)


Benedictinos de San José de Clairval.- Imagen

El Monasterio francés que sigue la también Forma Extraordinaria es la Abadía de San José de Clairval, abadía autónoma de Derecho Diocesano afiliada a la Confederación Benedictina.

Y en la Diócesis de Frejus-Toulon (Francia) se ha fundado un nuevo monasterio:

Benedictinos de Nursia.- Imagen

En Italia existe el Monasterio de San Benito, que se encuentra en Nursia. La comunidad está formada por jóvenes monjes deseosos de vivir la fidelidad a la Regla Benedictina y el espíritu monástico tradicional. El R. P. Cassian, que fue presidente del Pontificio Instituto Litúrgico, junto a otros jóvenes americanos inició su andadura monástica en 1998 en Roma. En el año 2000, a petición del Arzobispo de Spoleto-Norcia, se establecieron en la Basílica de San Benito en Nursia. Actualmente, se encuentran restaurando un antiguo convento capuchino a las afueras de Nursia, lugar que estará destinado al reposo y la contemplación, mientras que el monasterio de la ciudad seguirá encargándose de atender el culto de la Basílica.

* Monasterio de San Benito (Nursia)

Fuentes: Divinas Vocaciones.Publicado por Seráficos
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor kmurillo » Jue Ago 28, 2014 9:35 pm

San Benito, monje y fundador (Años 480-547 dC)
El papa San SubiacoGregorio Magno (540-604 dC) narra la vida de San Benito. A finales del siglo V dC, un joven estudiante decide seguir el llamado del Señor. Imitando a los antiguos monjes, va a vivir con Dios en la soledad de una cueva en la región de Subiaco, no lejos de Roma. Su nombre era Benito, nacido hacia el año 480 en Nursia (Umbria, Italia). Luego de tres años de vida solitaria, funda con sus discípulos varios monasterios en la región de Subiaco. Basándose en el Evangelio, en la sabiduría de los antiguos monjes y en su propia experiencia, organiza la vida de los monasterios. Alrededor del año 529 se traslada a Montecassino, donde funda un nuevo - y célebre - monasterio. Allí vive hasta su muerte, ocurrida en el 547. En Montecassino ejerce gran influencia sobre numerosos discípulos y sobre toda la región circundante. Y también allí escribe la Regla para monjes, que será llamada la Santa Regla, maestra del monacato occidental. [Arriba]

Difusión de la Regla (Siglos VI-X)
Según el relato de su vida, San Benito es fundador y abad del monasterio de Montecassino. De acuerdo a la tradición, el papa Gregorio Magno es quien encomienda hacia el año 597 a un grupo de monjes de la región vecina a Roma la evangelización Ligugede los anglosajones en la provincia romana de Inglaterra. Allí el líder de este grupo, San Agustín de Canterbury, habría propagado la vida benedictina fundando varios monasterios. En el S. VIII, desde Inglaterra parte la misión de otro monje-obispo: San Bonifacio, quien predica el Evangelio especialmente en la provincia de Germania, funda monasterios, y Siloscorona su vida con el martirio, acaecido en la Galia en 754. La difusión de la Regla benedictina por toda Europa fue realizándose gradualmente, siendo adoptada en los monasterios ya existentes y en los nuevos monasterios que se van fundando. Otro monje de nombre Benito, más tarde conocido como San Benito de Aniano (750-821), es el primer gran reformador monástico. Estudia y recopila las diversas Reglas monásticas existentes, y promueve la implantación de la Regla de San Benito en los monasterios del imperio carolingio. En el año 910 surge en la Galia el monasterio de Cluny, cuyos primeros santos abades buscaron manifestar por medio de la liturgia, el trabajo manual y la caridad, su búsqueda de la Belleza de Dios. La alabanza se convirtió en el centro de su vida monástica. Cluny formó una gran Congregación de monasterios, y fué durante varios siglos un foco de irradiación para toda la cristiandad. Algunos de sus monjes, entre ellos Hildebrando - luego San Gregorio VII -, ocuparon la cátedra de Pedro. [Arriba]

Congregaciones y Ordenes (Siglos XI-XVII)
En toda Europa continuaron surgiendo monasterios, y nacieron nuevas familias monásticas inspiradas en la Regla de San Benito: Camaldoli, Valleumbrosa, los Silvestrinos, Monte Oliveto, el Cister. Esta última tuvo un papel preponderante. CiteauxFundado por San Roberto en 1098, se afianza y expande con San Bernardo de Claraval (1090-1153), quien le da su contenido doctrinal y su cohesión como Orden monástica, extendiéndose rápidamente por toda Europa. El IV Concilio Lateranense (1215) prescribe reuniones trienales a los abades de los monasterios de una misma región, y visitas periódicas para velar por la observancia. El papa Benedicto XII reagrupa los monasterios en provincias. Así surgen las primeras Congregaciones Benedictinas: Melk (Austria), Sta. Justina de Padua (Italia), Bursfeld (Alemania), BahiaValladolid (España), Pannonhalma (Hungria). El Concilio de Trento (1563) dió a estas Congregaciones un carácter canónico, y estableció normas para el noviciado y las visitas canónicas. Entretanto llega el monacato a tierras americanas por medio de la Congregación Benedictina de Portugal, primera en establecer monasterios en el nuevo mundo. En 1581 se funda el primer monasterio de toda América: São Sebastião do Bahia (nordeste del Brasil), y le siguen fundaciones en Rio de Janeiro (1586), Olinda (1590), Paraiba do Norte (1596) y São Paulo (1598). En 1596 se constituye la Provincia brasilera de la Congregación Benedictina de Portugal. En Francia, en 1618 surge la Congregación de San Mauro. El trabajo intelectual de sus monjes dió a la "lectio divina" y al estudio un lugar importante en la vida de los monasterios. En esta misma época comienza una nueva reforma dentro del Cister: el abad Rancé, del monasterio de La Trappe (Francia), impulsa un retorno a la letra de la Regla de San Benito, en espíritu de penitencia, oración y trabajo manual. Nace así la Orden Cisterciense Reformada ó de la Estricta Observancia, más conocida como Trapenses. [Arriba]

Restauración benedictina (Siglos XVIII-XIX)
Hacia finales del s. XVIII y comienzos del s. XIX, es llevada a cabo en toda Europa, por motivos políticos, la sistemática supresión de las órdenes religiosas. Pero a mediados del s. XIX comienza la restauración de la Solesmesvida benedictina. En 1833 Dom Prosper Gueranger restaura la abadía de Saint Pierre de Solesmes (Francia); en 1850 Dom Jean Baptiste Muard funda La-Pierre-qui-Vire (Francia); en 1863 los hermanos Plácido y Mauro Wolter reinician la vida benedictina en Beuron (Alemania). Junto con las restauraciones de los monasterios se van creando nuevas Congregaciones. En Italia, Dom Pedro BeuronCasaretto realiza la reforma de los monasterios que le encomendara el papa Pio IX, y da origen de la Congregación de Subiaco. En Brasil, los monasterios constituyen en 1827 la Congregación Benedictina Brasilera. Decenios más tarde dicha congregación necesitaría un nuevo impulso, que se concretó con la llegada en 1895 de monjes de Beuron (Alemania). Entre 1841 y 1881 se realizan las fundaciones de benedictinos y cistercienses en los Estados Unidos de Norteamérica. En 1884 surge en Alemania la Congregación de Santa Otilia. Ya en el s. XX, las monjas del monasterio de Stanbrook (Inglaterra) fundan en 1911 el primer monasterio benedictino femenino de América Latina en São Paulo (Brasil). El papa León XIII contribuye a dar fuerza al movimiento expansivo de las diversas Congregaciones benedictinas con la creación de la Confederación Benedictina en el año 1893, a cuyo frente coloca al Abad Primado, elegido como signo visible de unidad entre todos los abades de la Orden. Dicho Papa restaura también la Abadía de San Anselmo en Roma, que había sido fundada por Inocencio XI en 1687. Este monasterio comienza a ser desde entonces sede del Abad Primado y casa de estudios para toda la Confederación Benedictina. [Arriba]

La Confederación Benedictina (Siglo XX)
La Orden Benedictina es canónicamente una Confederación de Congregaciones, formada por las siguientes Congregaciones Benedictinas (entre paréntesis los países donde poseen monasterios):

Congregación Casinense (Italia) San Anselmo
Congregación Inglesa (Gran Bretaña, EEUU, Perú, Zimbabwe)
Congregación Húngara (Hungría, Brasil, Austria)
Congregación Helvetica (Suiza, Camerún)
Congregación Austriaca (Austria)
Congregación Bavara (Alemania)
Congregación Brasilera (Brasil)
Congregación Solesmense (Francia, EEUU, España, Lituania, Gran Bretaña, Canadá, Holanda, Senegal)
Congregación Americano-Casinense (EEUU, China, Japón, Bahamas, Brasil, Colombia, Canadá, México, Puerto Rico)
Congregación Sublacense (Provincias: Italiana, Inglesa, Holandesa, Francesa, Española, Alemana, de Africa y Madagascar, Filipina, Vietnamita)
Congregación Beuronense (Alemania, Austria)
Congregación Helvetico-Americana (EEUU, Belice, México, Guatemala, Canadá)
Congregación Otiliense (Alemania, Corea del Sud, Tanzania, EEUU, Venezuela, Austria, Suiza, Sudáfrica, Kenya, Colombia, Filipinas, Uganda, India, China)
Congregación de la Anunciación (Bélgica, Ruanda, Zaire, Trinidad y Tobago, Guyana, Irlanda, Nigeria, Polonia, Alemania, EEUU, Perú, India, Francia)
Congregación Eslava (República Checa, Eslovaquia, Hungría)
Congregación Olivetana (Italia, Francia, Brasil, EEUU, Gran Bretaña, Israel, Guatemala, Corea del Sud, México)
Congregación Vallumbrosana (Italia, Brasil)
Congregación Camaldulense (Italia, EEUU, Brasil)
Congregación Silvestrina (Italia, Sri Lanka, EEUU, Australia, India)
Congregación del Cono Sur (Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay) [Arriba]
Estructura de la Confederación Benedictina
Monasterios benedictinos masculinos: 335 monasterios (270 abadías, 15 prioratos y 50 casas dependientes) con alrededor de 8000 monjes
Congregaciones Benedictinas: los monasterios masculinos forman 20 Congregaciones Benedictinas (enumeradas arriba). Todas juntas forman la Confederación Benedictina (llamada tradicionalmente: Orden Benedictina)
Monasterios benedictinos femeninos: 840 abadías y monasterios femeninos, con alrededor de 16000 monjas y hermanas. Forman 61 Congregaciones y Federaciones asociadas a la Confederación Benedictina.San Anselmo
Abades Presidentes: cada una de las Congregaciones Benedictinas masculinas elige un Abad Presidente
Sínodo de Abades Presidentes: reunión anual de los Abades Presidentes de todas las Congregaciones Benedictinas
Congreso de Abades: reunión cuatrienal de los Abades de todos los monasterios pertenecientes a la Confederación Benedictina
Abad Primado: elegido por el Congreso de Abades, representa a toda la Confederación Benedictina. [Arriba]
Benedictinos en el Cono Sur de América Latina
La primera fundación benedictina en hispanoamérica tuvo lugar al finalizar el s. XIX: la Abadía del Niño Dios (Entre Ríos, Argentina), fundada en 1899 porNiño Dios la Abadía de Belloc (Francia), de la Congregación Sublacense. A lo largo del s. XX se realizaron las demás fundaciones benedictinas en hispanoamérica, especialmente en los países del Caribe y en el Cono Sur. Estas fundaciones provenían en Las Condessu mayoría de monasterios pertenecientes a Congregaciones Benedictinas europeas (Sublacense, Solesmense, Beuronense, Helvetica), y desde los monasterios fundados anteriormente en los EEUU. En el año 1976, los monasterios de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay se unieron en la Congregación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, la más reciente dentro de la Confederación. El primer monasterio benedictino femenino del Cono Sur fue la Abadía de Santa Escolástica (Prov. Bs. As., Argentina), fundado en 1941 por la Abadía de Santa María (Sao Paulo, Brasil). Esta es la lista de los monasterios benedictinos del Cono Sur, con indicación del país y el año de su fundación:

Congregación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur
Monasterios masculinos Monasterios femeninos
Niño Dios (Argentina-1899)
San Benito de Luján (Argentina-1914)
San Benito de Llíu-Llíu (Chile-1920)
Sma. Trinidad de Las Condes (Chile-1938)
Sta. María de Los Toldos (Argentina-1948)
Cristo Rey (Argentina-1956)
Tüpasy María (Paraguay-1984)
Sta. Escolástica (Argentina-1941)
Madre de la Iglesia (Uruguay-1965)
Ntra. Sra. de la Fidelidad (Argentina-1977)
Ntra. Sra. de la Esperanza (Argentina-1978)
Gaudium Mariae (Argentina-1979)
La Asunción (Chile-1983)
Ntra. Sra. del Paraná (Argentina-1987)
Sta. María de Rautén (Chile-1988)
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor laura valeriano » Vie Ago 29, 2014 4:42 pm

ORA ET LABORA

La oración y el trabajo en la vida de los monjes, de acuerdo con San Benito, se deben acompañar de la lectura meditada de la Biblia: ora et labora no resumiría adecuadamente la espiritualidad benedictina.
El investigador francés Marie-Benoit D. Meeuws demostró1 que la expresión ora et labora tiene su origen en un libro sobre la vida benedictina escrito en el siglo XIX por Mauro Wolter, el primer abad de la nueva abadía de Beuronese (Alemania).
A pesar de lo anterior, lo cierto es que la locución ora et labora se encuentra habitualmente en la entrada de los monasterios benedictinos. Se trata de una forma popular de expresar la espiritualidad monástica benedictina.
San Benito supo interpretar con perspicacia y de modo certero los signos de los tiempos de su época, cuando escribió su Regla en la que la unión de la oración y del trabajo llega a ser para los que la aceptan el principio de la aspiración a la eternidad: “Ora et labora, ora y trabaja”...Interpretando los signos de los tiempos, Benito vio que era necesario realizar el programa radical de la santidad evangélica...de una forma ordinaria, en las dimensiones de la vida cotidiana de todos los hombres. Era necesario que “lo heroico” llegara a ser lo normal, lo cotidiano, y que lo normal y lo cotidiano llegue a ser heroico. De este modo, como padre de los monjes, legislador de la vida monástica en Occidente, llegó a ser también pionero de una nueva civilización. Por todas partes donde el trabajo humano condicionaba el desarrollo de la cultura, de la economía, de la vida social, añadía Benito el programa benedictino de la evangelización que unía el trabajo a la oración y la oración al trabajo...
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor maik_yuc » Vie Ago 29, 2014 9:54 pm

La Regla de San Benito

No se sabe ni el año ni el lugar exacto en los que San Benito escribió su Regla, ni siquiera puede determinarse si la Regla tal y como hoy la conocemos, fue redactada como un conjunto orgánico o si fue tomando forma gradualmente en función de las necesidades de sus monjes. Sin embargo, puede considerarse como fecha aproximada el año 530 y en Montecasino con más probabilidades que en Subiaco, ya que la Regla es, con certeza, el reflejo de la madurez monástica y sabiduría espiritual de San Benito.

Los primeros cronistas señalan que cuando Montecasino fue destruido por los lombardos en el 581, los monjes huyeron a Roma llevando consigo, entre otros tesoros, una copia de la Regla "que el santo Padre había escrito". A mediados del siglo VIII había en la Biblioteca del Papa una copia que se tenía por el autógrafo de San Benito. Muchos eruditos o estudiosos aceptan que esta era la copia que se trajo desde Montecasino pero, a pesar de ser bastante probable, no existe certeza absoluta. De acuerdo con esta teoría, esto posible, este manuscrito de la Regla fue donado por el Papa Zacarías a Montecasino a mediados del siglo VIII, poco tiempo después de la reconstrucción del monasterio. Carlomagno la encontró allí cuando visitó Montecasino a finales del siglo IX, y a petición suya se le hizo una copia muy cuidada, y se repartió un ejemplar con el texto a todos los monasterios del imperio. Muchas copias de la Regla se hicieron a partir de ella, una de las cuales ha sobrevivido hasta nuestros días. Por tanto, no cabe duda que el actual Códice 914 de la Biblioteca de Saint Gall fue copiado directamente de la copia de Carlomagno de la Abadía de Reichenau. Una reimpresión paleográfica exacta (no en facsímil) de este códice fue editada en Montecasino en 1900, de tal manera que el texto de este manuscrito, con certeza el mejor texto individual de la Regla existente, puede ser estudiado sin dificultad. Algunos otros manuscritos se remontan al manuscrito de Carlomagno o a su original de Montecasino, que resultó destruido por el fuego en 896, y de esta forma, el texto del denominado autógrafo puede ser reconstruido mediante métodos críticos probados con desacostumbrada certeza, y si pudiéramos estar seguros de que realmente fuera el autógrafo, entonces no habría más que hablar.

Pero como señalamos con anterioridad, no está bastante claro que este sea el autógrafo de San Benito, y la cuestión se complica por que existe en este campo otro tipo de texto, representado por el manuscrito más antiguo conocido, el manuscrito Oxford Hatton 42, y por otras autoridades muy tempranas, que con certeza se trata del texto más ampliamente difundido en los siglos VII y VIII. Si este texto era la primera redacción y el "autógrafo" su ultima revisión, o si la primera es una versión corrupta de la última, es una cuestión que se discute todavía aunque la mayoría de los críticos se inclinan por la segunda alternativa. Sin embargo, en cualquier caso, el texto "autógrafo" es el que debe ser seleccionado. Los manuscritos, desde el siglo X en adelante, y las ediciones impresas corrientes, dan los textos mezclados, elaborados a partir de de los dos primeros tipos. De esta forma el texto normal en uso es, desde el punto de vista crítico, deficiente pero muy pocas de las lecturas establecen alguna diferencia sustancial.

La Regla fue escrita en la lingua vulgaris o latín vulgar de la época, y gran parte de su sintaxis y de su ortografía no están en consonancia con los modelos clásicos. No hay todavía una edición de la Regla que satisfaga las exigencias de la crítica moderna a pesar de que hay una en proceso de preparación dentro del Corpus Scriptores Christianorum Latinorum ( n del t., CSEL, ver bibliografía ) de Viena. Una buena edición manual fue publicada por Dom Edmund Schmidt de Metten, en Ratisbona en 1892, que presenta el texto del manuscrito de Saint Gall con la eliminación del elemento del latín vulgar.

El número de comentaristas de la Regla es inmenso. Calmet da una lista de ciento treinta comentaristas, y Ziebelbauer aporta otra relación similar. Los comentarios más antiguos, por orden cronológico, son los que se han sido atribuidos diversamente a Pablo Warnefrido (monje de Montecasino hacia 780-799), Hildemaro, Rutardo de Hirsau, y otros. Hildemaro, monje galo, traído a Italia por Angeleberto, Arzobispo de Milán, que reformó el monasterio de San Faustino y Jovita en Brescia y que murió en el 840. Marlene, que consideraba este comentario como el mejor que se había hecho, mantenía que su verdadero autor era Hildemaro pero críticos modernos lo atribuyen a Pablo Warnefrido. De entre los restantes comentaristas merecen desatacarse los siguientes: San Hildegardo (m. en 1178), fundador y primer Abad de Monte san Ruperto, cerca de Bingen en el Rin, que mantuvo que la prohibición de San Benito de comer carne fresca no incluía la de los pájaros; Bernardo, Abad de Montecassino, anteriormente de Lerins y luego Cardenal (m. en 1282); el dominico Torquemada (1468); Tritemio, Abad de Sponheim (1516); Pérez, arzobispo de Tarragona y Superior General de la Congregación de Valladolid; Haeften, Prior de Afflighem (1648); Stengel, Abad de Anhausen (1663); Mége (1691) y Marténe (1793), ambos Mauristas; Calmet, Abad de Senones (1757), y Mabillon (1707), que trató por extenso muchas partes de la Regla en sus Prefacios a los diversos volúmenes de "Acta Sanctorum O.S.B."

Es imposible calibrar el valor de estos y otros comentarios porque los sucesivos autores analizan la Regla desde diferentes puntos de vista. El de Calmet es quizás el más literal y exhaustivo en muchos aspectos fundamentales. Los de Marténe y Haeften constituyen una verdadera mina de información respecto a la tradición monástica. Pérez y Mége son prácticos y devotos a pesar de que este último ha sido considerado como relajado en muchas de sus opiniones mantenidas; la de Torquemada es útil al enfocar la Regla desde el punto de vista de la teología moral; y otros dan una interpretación mística de sus contenidos. Puede señalarse que, al estudiar la Regla como un código práctico de legislación monástica, es necesario para facilitar la uniformidad de observancia, cada congregación de la orden tiene sus propias constituciones aprobadas por la Santa Sede, por medio de la cual son reguladas muchas cuestiones de detalle que no son tratadas por la propia Regla.

Las formas más antiguas de monacato cristiano estaban caracterizadas por su extrema austeridad y por su carácter más o menos eremítico. En Egipto, los discípulos de San Antonio eran puramente eremitas, mientras que aquellos que seguían la Regla de San Pacomio, a pesar de ser más cercanos al ideal cenobítico, carecían todavía del elemento de estabilidad en el que insistirá después San Benito, "la vida comunitaria" y el espíritu familiar. Bajo el régimen de Antonio las austeridades de los monjes se dejaban por completo a su propia discreción; los Pacomitas, a pesar de que se acercaban más a la idea cenobítica, los monjes quedaban libres para añadir otras prácticas ascéticas que ellos mismos eligieran. Y en ambos casos, la idea predominante fue la de que eran atletas espirituales, y como tales rivalizaban entre sí en austeridad. El monacato sirio y el estrictamente Oriental no es necesario tratarlos aquí porque no ejercieron una influencia directa sobre el de Europa. Cuando San Basilio (siglo IV) organizó el monacato griego, él mismo se pronunció contra la vida eremítica e insistió en la vida comunitaria, con comida, trabajo y oración, todo en comunidad. Con él, la práctica de la austeridad, a diferencia de los egipcios, iba a estar sujeta al control del superior, porque consideraba que deteriorar el cuerpo con mortificaciones hasta incapacitarlo para el trabajo, era una interpretación errónea del precepto de la Escritura sobre la penitencia y la mortificación. Su concepción de la vida monástica era el resultado del contacto de ideas primitivas, como las existentes en Egipto y en el Oriente, con la cultura y formas de pensamiento europeas.

El monacato llegó a Europa Occidental desde Egipto. En Italia, y también en la Galia, su carácter fue principalmente Antoniano, a pesar de que las dos reglas de San Basilio y San Pacomio fueron traducidas al latín e indudablemente dejaron sentir su influencia. Por lo que sabemos, cada monasterio tenía en la práctica su propia regla, y tenemos ejemplos de esta forma irresponsable de vida monástica en la comunidad a la que San Benito fue llamado para gobernar desde su cueva, y en los Giróvagos y Sarabaítas a los que menciona de forma condenatoria en el primer capítulo de su Regla. Una prueba de que el espíritu difundido en el monacato italiano era el egipcio se encuentra en el hecho de que cuando San Benito decidió renunciar al mundo para convertirse en monje, adoptó, casi como algo normal, la vida de ermitaño en una cueva. Su familiaridad con las reglas y otros documentos relacionados con la vida de los monjes egipcios queda claro en su legislativa sobre la lectura diaria de "Las Conferencias" de Casiano, y por su recomendación (cap. 73) de las "instituciones" y las "Vidas" de los padres y la Regla de San Basilio.

Por consiguiente, cuando San Benito se puso a escribir su propia Regla para los monasterios que había fundado, introdujo en ella el resultado de su propia experiencia madura y observación. Él mismo había llevado la vida de un ermitaño según el modelo egipcio más extremo, y en sus primeras comunidades había probado completamente sin duda el tipo predominante de regla monástica. Por tanto, siendo plenamente conocedor de lo inadecuado para los tiempos y las circunstancias en las que vivía de gran parte del sistema egipcio, avanzó a partir de aquí en una nueva dirección, y en lugar de tratar de vivificar las viejas formas de ascetismo, consolidó la vida cenobítica, acentuó el espíritu familiar, y desaprobó todas las aventuras personales en materia de penitencias. De esta manera, su Regla se basa en la combinación prudente y deliberada de viejas y nuevas ideas; la competencia en austeridad fue eliminada y se produjo a partir de este momento la absorción de lo individual en la comunidad. Al adaptar un sistema esencialmente Oriental a las condiciones de Occidente, San Benito le proporcionó coherencia, estabilidad y organización, y el veredicto de la historia es unánime en alabar los resultados de dicha adaptación.

Análisis de la Regla

De los 73 capítulos que componen la Regla, 9 tratan de los deberes del Abad, 13 regulan el culto a Dios, 29 se refieren a la disciplina y al código penal, 10 a la administración interna del monasterio, y los restantes 12 consisten en regulaciones de tema vario.

La regla comienza con un prólogo o prefacio exhortatorio en el que San Benito expone los principios fundamentales de la vida religiosa: la renuncia a la propia voluntad y el alistarse bajo el estandarte de Cristo. Propone establecer una "escuela" en la que se enseñe la ciencia de la salvación de tal forma que sus discípulos, perseverando en ella hasta la muerte, "merezcan llegar a ser partícipes del Reino de Cristo".

En el Capítulo 1 se definen las cuatro clases de monjes: (1) Cenobitas, que son los que viven en un monasterio bajo la autoridad de un abad; (2) Anacoretas, o ermitaños, que después de una larga prueba en el monasterio viven una vida solitaria; (3) Sarabaítas, que agrupados de dos en dos o de tres en tres, viven sin estar sometidos a ninguna Regla establecida o algún superior legítimo, (4) Giróvagos, una clase de monjes errantes cuya vida se la pasan viajando de un monasterio a otro, sin más beneficio que el descrédito de la profesión monástica. La Regla fue escrita para la clase de los cenobitas, el género más estable.

El Capítulo 2 describe las condiciones necesarias que debe tener el abad y le prohíbe hacer en el monasterio discriminación de personas con la excepción de los méritos de cada cual, advirtiéndole al mismo tiempo, que deberá responder de la salvación de las almas que ha tenido bajo su cuidado.

El Capítulo 3 establece la convocatoria de los hermanos a consejo para tratar todos los asuntos de importancia para la comunidad.

El Capítulo 4 resume las obligaciones de la vida cristiana en 72 preceptos a los que se denomina "instrumentos de las buenas obras", y que están basados principalmente en la Escritura, bien de forma espiritual o literal.

El Capítulo 5 prescribe la obediencia pronta, alegre, y absoluta al superior en todas las cosas legítimas, y la define como el primer grado de la humildad.

El Capítulo 6 trata del silencio, recomendando moderación en el uso de la palabra pero esto no significa que se prohíban las conversaciones saludables o necesarias.

El Capítulo 7 trata sobre la humildad, virtud que es dividida en doce grados o escalones en la escala que conduce hacia el cielo. Son los siguientes: (1) temor de Dios; (2) represión propia de la voluntad; (3) sometimiento de la voluntad al superior; (4) obediencia en las dificultades y en las mayores contrariedades; (5) la confesión de las faltas; (6) conocimiento de la propia indignidad; (7) preferir a los demás antes que a uno mismo; (8) evitar rarezas; (9) no hablar a destiempo, (10) evitar la risa indecorosa; (11) represión del orgullo; (12) humildad en el porte externo.

Los Capítulos 8-18 se ocupan de la regulación del Oficio Divino, el Opus Dei u Horas Canónicas, a lo que "nada debe anteponerse", siete diurnas y una nocturna. Un orden detallado referido al número de Salmos, etc., para recitar en invierno y en verano, los Domingos, los días laborables, los días festivos, y en otros tiempos.

El Capítulo 19 destaca la reverencia que hay que tener en presencia de Dios.

El Capítulo 20 señala que la oración comunitaria debe ser breve.

El Capítulo 21 estipula la elección de decanos por cada diez monjes, y prescribe la forma en que serán elegidos.

El Capítulo 22 regula todo lo relacionado con el dormitorio como, por ejemplo, que cada monje tiene que tener su propio lecho y que dormirá con hábito, con el fin de que estén dispuestos a levantarse sin dilación, y que una lámpara deberá arder continuamente en la estancia durante toda la noche.

Los Capítulos 23-30 se ocupan de las infracciones contra Regla y establecen un sistema graduado de faltas: en primer lugar, amonestación privada; luego, reprensión pública; después, exclusión de la comunidad durante la comida y en todas partes; después, azotes y finalmente, expulsión; sin embargo, a esta última no se debe recurrir hasta que hayan fallado todos los intentos de remisión del culpable. Incluso en este último caso, el proscrito debe ser admitido de nuevo si así lo desea, pero tras la tercera expulsión, al fin, se le denegará toda posibilidad de retorno al monasterio.

Los Capítulos 31 y 32 mandan el nombramiento del mayordomo del monasterio y otros cargos que se encargarán de los bienes del monasterio, que deben ser tratados con la misma consideración que los vasos sagrados del altar.

El Capítulo 33 prohíbe poseer nada en propiedad sin autorización del abad, quien, sin embargo, está obligado a proporcionar todo lo necesario.

El Capítulo 34 establece una justa distribución de lo anterior.

El Capítulo 35 ordena el servicio de las cocinas del que ningún monje queda dispensado.

Los Capítulos 36 y 37 decretan el cuidado de los enfermos, los viejos, y los niños. Se tendrá con ellos una cierta atenuación del rigor de la Regla, ante todo en materia de alimentación.

El Capítulo 38 prescribe la lectura en voz alta durante las comidas, obligación que será llevada a cabo por los hermanos cada semana, realizándose con edificación para el resto. Para cualquier cosa que se necesite durante las comidas se usarán signos, de tal manera que ninguna voz interrumpa la del lector. El lector comerá con los servidores después que la comunidad haya terminado pero le esta permitido tomar antes un refrigerio para disminuir el cansancio de la lectura.

Los Capítulos 39 y 40 regulan la cantidad y calidad de la comida. Se permiten dos comidas diarias, con dos platos de comida guisada, cada una. Cada monje recibe una libra de pan y una hemina (n. del t, medida que equivaldría aproximadamente a medio litro de vino) de vino por día. La carne queda prohibida excepto para los enfermos y los débiles, y el abad tiene potestad para incrementar la asignación diaria cuando lo considere conveniente.

El Capítulo 41 establece las horas de las comidas, que variaran según la época del año.

El Capítulo 42 manda la lectura de las "Conferencias" de Casiano o algún otro libro edificante al atardecer antes del oficio de completas y ordena que después de esta, se observe el más estricto silencio hasta la mañana siguiente.

Los Capítulos 43-46 cuentan las faltas menores como el llegar tarde a rezar o a las comidas y se establecen varias sanciones para estas infracciones.

El Capítulo 47 impone la obligación del abad de llamar a la comunidad a la "obra de Dios" en el coro, y la designación de los que van a cantar o leer.

El Capítulo 48 recalca la importancia del trabajo manual y ordena el tiempo que se le ha de dedicar a diario. Este varía con la estación pero claramente nunca debe ser inferior a 5 horas diarias. El horario en el que se debe rezar las menores de las "horas del día" (Prima, Tercia, Sexta y nona), rige en parte las horas de trabajo, y el abad está preparado no solamente para revisar todo el trabajo sino también para que los oficios se encuentren adaptados a la respectiva capacidad de cada uno.

El Capítulo 49 trata de la observancia de la Cuaresma, y recomienda algún tipo de renuncia personal voluntaria para este período, con la aprobación del abad.

Los Capítulos 50 y 51 contiene normas para los monjes que están trabajando en el campo o de viaje. Tratarán de unirse espiritualmente, lo mejor que puedan, con sus hermanos del monasterio en las horas prescritas de oración.

El Capítulo 52 ordena que el oratorio sea utilizado únicamente para fines devotos.

El Capítulo 53 se refiere al tratamiento de los huéspedes, a los que ha de acogérseles como "al propio Cristo". La hospitalidad benedictina es un rasgo que a lo largo de todas las épocas ha sido característica de la orden. Los huéspedes serán recibidos por el abad o su delegado, y durante su permanencia estarán bajo la protección especial de un monje designado para este fin, pero no se reunirán con el resto de la comunidad salvo con una autorización especial.

El Capítulo 54 prohíbe a los monjes recibir cartas o presentes sin autorización del abad.

El Capítulo 55 regula la vestimenta de los monjes. Será suficiente en cantidad y calidad y estará adaptada a las condiciones del clima del lugar, de acuerdo a la discreción del abad, pero al mismo tiempo debe ser tan sencilla y barata como conforme con la propia economía. Cada monje tendrá un vestido de recambio que le permita el lavado y cuando salgan de viaje recibirán ropas de mejor calidad. Las ropas viejas se destinarán para los pobres.

El Capítulo 56 señala que el abad comerá siempre con los huéspedes.

El Capítulo 57 prescribe la humildad de los artesanos del monasterio, y si sus productos son para vender será mejor un poco más barato que su precio normal de mercado.

El Capítulo 58 impone las normas para la admisión de nuevos miembros, que no deben ser demasiado fáciles. Esta materia había sido regulada por la Iglesia desde hacia tiempo, pero en lo principal el esbozo de San Benito se adhiere a ella. El postulante pasa primero un corto tiempo como huésped; después es admitido al noviciado, donde bajo el cuidado del maestro de novicios, su vocación será puesta a prueba; durante este tiempo será siempre libre de marcharse. Si pasados los doce meses de probación, aún persevera, podrá ser admitido a los votos de Perseverancia, Conversión de costumbres y Obediencia, mediante los cuales el mismo se vincula de por vida al monasterio en el que profesa.

El Capítulo 59 permite la admisión de niños en el monasterio bajo ciertas condiciones.

El Capítulo 60 regula el lugar de los sacerdotes que puedan desear incorporarse a la comunidad. Tienen mandado dar a todos un ejemplo de humildad, y únicamente pueden ejercer sus funciones sacerdotales con el permiso del abad.

El Capítulo 61 estipula la recepción de monjes forasteros como huéspedes, y su admisión si desean incorporarse a la comunidad.

El Capítulo 62 establece que la preeminencia en la comunidad estará determinada por la fecha de entrada, el mérito de vida o por nombramiento del abad.

El Capítulo 64 ordena que el abad sea elegido por los monjes y que lo sea por su caridad, celo y discreción.

El Capítulo 65 autoriza, si es necesario, el nombramiento de un prepósito o prior, pero advierte que este está totalmente subordinado al abad y podría ser amonestado, depuesto o incluso expulsado en caso de mala conducta.

El Capítulo 66 estipula la designación de un portero, y recomienda que cada monasterio sea, en la medida de lo posible, autosuficiente, para evitar la necesidad de intercambio con el mundo exterior.

El Capítulo 67 da las instrucciones sobre el comportamiento de los monjes que sean enviados de viaje.

El Capítulo 68 manda que todos procurarán cumplir alegremente todo lo que se les ordene por muy difícil que pueda parecer.

El Capítulo 69 prohíbe a los monjes defender uno a otro.

El Capítulo 70 les prohíbe pegar a otro.

El Capítulo 71 anima a la comunidad a ser obedientes no solo con el abad y sus prepósitos sino también unos con otros.

El Capítulo 72 es una breve exhortación al buen celo y a la caridad fraterna.

El Capítulo 73 es un epílogo en el que se declara que esta Regla no se ofrece como un ideal de perfección, sino como simplemente como un medio hacia la piedad y está dirigida principalmente a los que se inician en la vida espiritual.

Características de la Regla

Al considerar las características básicas de esta Santa Regla, lo primero que impresiona al lector es su maravillosa discreción y moderación, su extrema sensatez y su certera visión tanto de las capacidades como de las debilidades de la naturaleza humana. No hay en ella ningún exceso, ni ascetismos extraordinarios, ni estrecheces mentales sino más bien una serie de regulaciones sensatas basadas en un sano sentido común. Vemos estas características expuestas en la eliminación intencionada de austeridades y en concesiones realizadas en los que para los monjes egipcios habría sido un lujo. Algunas pocas comparaciones entre las costumbres de estos últimos y las prescripciones de la Regla de San Benito servirán para resaltar más claramente la profundidad de los cambios en esta dirección.

Con respecto a la alimentación, la ascética egipcia reducía esta al mínimo, muchos de ellos solamente comían dos o tres veces por semana, mientras que Casiano describe como una "comida suntuosa" (Coll. Vii, 1) una comida que consistía en guisantes tostados con sal y aceite, tres aceitunas, dos ciruelas y un higo. San Benito, por otra parte, a pesar de que restringía el uso de la carne a los enfermos, establecía una libra diaria de pan y dos platos de alimentos cocidos en cada comida, que eran dos en verano y uno en invierno. También permitía una asignación de vino, a pesar de admitir que no debería ser una bebida apropiada para los monjes (Capítulo 40). Con relación al vestido, la provisión de San Benito de que el hábito fuera apropiado, lo suficientemente cálido y no demasiado viejo, marcaba un gran contraste con los monjes egipcios, cuyos vestidos, según estableció el abad Pambo, deberían ser tan pobres que si se abandonarán en el camino nadie querría recogerlos (Apophthegmata, en P.G. LXV, 369). Con respecto al sueño, mientras que los ermitaños egipcios lo consideraban como una de sus favoritas formas de austeridad, San Benito estableció de seis a ocho horas de sueño continuado, con el añadido de una siesta en verano. Además, a menudo los monjes egipcios dormían sobre el duro suelo, con piedras o esteras como almohadas, y con frecuencia, simplemente sentados o recostados, como manda la Regla Pacomiana, mientras que el abad Juan era incapaz de mencionar sin vergüenza el hallazgo de una manta en la celda de un ermitaño (Casiano, Coll. xix, 6). Por el contrario, San Benito permitía además de una manta, una colcha, un colchón y una almohadilla por cada monje. Esta relativa liberalidad con respecto a las necesidades de la vida, aunque clara y quizá pobre, si la examinamos con el concepto actual de comfort, era mucho mayor que entre los italianos pobres del siglo VI o incluso entre muchos campesinos europeos de nuestros días. El propósito de San Benito parece haber sido el mantener el cuerpo de los monjes en unas condiciones saludables a través de la oportuna vestimenta, la suficiente alimentación y el abundante sueño, de tal manera que pudieran así estar mejor dispuestos para la celebración conveniente del Oficio Divino y quedar liberados de toda competencia ascética perturbadora, que ya se ha sido comentada. Sin embargo, no hubo deseo de rebajar el ideal o de minimizar el autosacrificio que supone la adopción de la vida monástica, sino más bien el propósito de adaptarla a las cambiantes circunstancias del ambiente de Occidente, que necesariamente eran muy distintas a las de Egipto y a las de Oriente. La sabiduría y pericia con la que lo consiguió se hace evidente en cualquier página de la Regla, tanto es así que Bossuet fue capaz de denominarla "un resumen del Cristianismo, un compendio erudito y misterioso de toda las doctrinas del Evangelio, de todas las instituciones de los Padres, y de todos los Consejos de Perfección".

San Benito se dio cuenta de la necesidad de una regla de gobierno permanente y uniforme en lugar de la elección arbitraria y variable de modelos obtenidos a partir de las vidas y máximas de los Padres del Desierto. Y así tenemos la característica de colectivismo, demostrada con su insistencia en la vida comunitaria, en oposición al individualismo de los monjes Egipcios. Uno de los objetivos que tenía a la vista al escribir su Regla fue el de la extirpación de los Sarabitas y Girovagos, a los que condena con fuerza en el primer capítulo y de cuya mala vida probablemente habría tenido experiencias desagradables durante sus primero años en Subiaco. Para este propósito introdujo el voto de Estabilidad, que se convirtió en garantía de triunfo y perseverancia. Esto es solamente otro ejemplo de la idea de familia que impregna la Regla entera, a través de la cual los miembros de la comunidad se ataban con un vínculo de familia, y cada uno tomaba sobre sí la obligación de perseverar en el monasterio hasta su muerte, a menos que se le enviase a otro lugar por sus superiores. Esto asegura a la comunidad en conjunto, y todos sus miembros individualmente, una participación en todos los frutos que puedan surgir del trabajo de cada monje, y esto da a cada uno de ellos esa fuerza y vitalidad que necesariamente resulta de formar parte de una familia unida, todos unidos de la misma manera y persiguiendo los mismos fines. De esta manera, haga lo que haga el monje, no lo hace como individuo independiente sino como parte de una organización superior y así la propia comunidad se convierte en un conjunto unido más que una mera yuxtaposición de miembros independientes. El voto de Conversión de vida alude al esfuerzo personal tras la perfección que debe ser el objetivo de todo monje benedictino. Toda la legislación de la Regla, la constante represión de uno mismo, el conformar cualquier acción personal a un norma definitiva, y la prolongación de esta forma de vida hasta el final de la vida de uno, esta dirigida hacia "el desprenderse del hombre viejo y el revestirse del hombre nuevo" , y así realizar la conversio morum que es inseparable de la larga vida de perseverancia bajo los postulados de la Regla. La práctica de la obediencia es una característica necesaria en el concepto de la vida religiosa de San Benito, si no efectivamente su esencia básica. No solamente hay un capítulo especial dedicada a ella en la visión de la vida religiosa de San Benito, sino que de forma reiterada se refiere a ella como el principio que debe guiar la vida del monje; es tan esencial que es objeto de un voto especial en toda institución religiosa, sean los benedictinos o no u otros. Según la visión de San Benito, esta constituye uno de los trabajos positivos en los que el monje debe someterse a si mismo, por eso lo denominó labor obedientiae (Prólogo). Esta debe ser alegre, sin condiciones, y pronta; sobre todo hacia el abad, que debe ser obedecido como si ocupara el lugar de Cristo, y también hacia todos los hermanos de acuerdo con los dictados de la caridad fraterna, al ser "el camino que nos lleva a Dios (Capítulo 71). Igualmente esta se aplica a las cosas difíciles e incluso a las imposibles, en este ultimo caso se intentarán con toda humildad. En conexión con el tema de la obediencia hay una nueva cuestión como es la del sistema de gobierno contenido en la Regla. La vida de la comunidad gira alrededor del abad (considerado) como padre de familia. Mucha libertad con vista a los detalles se le dejaba a su "discreción y juicio", pero esta autoridad, lejos de ser absoluta o ilimitada, quedaba salvaguardada por la obligación que recaía sobre el, de consultar a la comunidad acerca de todos los asuntos que afectarán a su bienestar, bien a los mayores solamente o a toda la comunidad. Y por otra parte, dondequiera que parece que hay una cierta libertad concedida a los propios monjes, esta, a su vez, esta protegida contra imprudencias por la reiterada insistencia en la necesidad de la sanción y aprobación del abad. Los votos de pobreza y castidad, pese a no ser mencionados de forma expresa por San Benito, como en las reglas de otras órdenes, se encuentran, sin embargo, enraizados tan claramente como para formar parte esencial e indisputable de la vida de los que el legisla. De esta forma, por medio de los votos y de la práctica de las variadas virtudes necesarias para su propia observancia, se comprobará que la regla de San Benito consta no solo de una serie de norma que regulan los detalles externos de la vida monástica sino también todos los principios de perfección de acuerdo a los Consejos Evangélicos.

Con respecto a la obligación o poder vinculante de la Regla, debemos de distinguir entre estatutos o preceptos y los consejos. Las primeras serían aquellas leyes que ni mandan ni prohíben de forma absoluta, y con las últimas, aquellas que son únicamente recomendaciones. Por lo general, los comentaristas sostienen que los preceptos de la Regla obligan solamente bajo la pena de pecado venial, y los consejos ni siquiera. En realidad transgresiones de gravedad contra los votos podrían, por otra parte, caer dentro de la categoría de pecado mortal. Debe recordarse, sin embargo, que en todos estos temas los principios de teología moral, las leyes canónicas, las decisiones de la Iglesia, y las regulaciones de las diferentes congregaciones deben ser tomadas en consideración al juzgar cualquier caso particular.

Labor práctica de la Regla

No se puede aducir un testimonio mayor acerca de las excelencias inherentes a la Regla que los resultados que ha obtenido en Europa Occidental y en otros lugares; y ninguna cualidad llama tanto la atención como su adaptabilidad a las necesidades siempre cambiantes de tiempo y lugar desde los días de San Bernardo. Su carácter duradero es el más alto testimonio de su sabiduría. Durante catorce siglos ha sido la luz que ha guiado a una numerosa familia de religiosos, hombres y mujeres, y es un código vivo en el momento presente tal y como lo era hace mil años. A pesar de modificaciones y adaptaciones, de tiempo en tiempo, para adaptarse a las necesidades peculiares y condiciones de diferentes épocas y países, en virtud de la maravillosa elasticidad de sus principios todavía permanece idéntica, y ha constituido la base fundamental de una gran variedad de cuerpos religiosos. Ha merecido los elogios de concilios, papas, y glosadores, y su vitalidad es tan vigorosa en el momento actual como lo había sido en las épocas de fe. Pese a que no formaba parte de los designios de San Benito que sus herederos espirituales fueran figuras en el mundo como escritores u hombres de estado, como conservadores de la literatura pagana, como reanimadores de la agricultura, o como constructores de castillos y catedrales, sin embargo las circunstancias los condujeron hacia todos esos ámbitos. Su única idea fue la del entrenamiento moral y espiritual de sus discípulos, y sin embargo, al realizar esto hizo del claustro una escuela de trabajadores útiles, un refugio real para la sociedad, y un sólido baluarte de la Iglesia (Dudden, Gregory the Great, II, ix). La Regla, en lugar de limitar al monje a una forma particular de trabajo, le capacitaba para hacer casi cualquier tipo de trabajo, y de esta manera lo espiritualizaba y elevaba por encima del mero artesano seglar. En esto reside uno de los secretos de su éxito.

Los resultados de la realización o cumplimiento de los preceptos de la Regla son abundantemente manifiestos o evidentes en la historia. El del trabajo manual, por ejemplo, que San Benito estableció como absolutamente esencial para sus monjes, produjo muchos de los logros arquitectónicos que constituyen la gloria del mundo cristiano. Muchas catedrales (especialmente en Inglaterra), abadías, e iglesias, esparcidas a lo largo y ancho de Europa Occidental, fueron obra de constructores y arquitectos benedictinos. El cultivo de la tierra, que estimuló San Benito, fue otra forma de trabajo a la que sus seguidores se entregaron sin reserva y con visible éxito, lo que hace que muchas regiones deban gran parte de su prosperidad agrícola a la experta labranza de los hijos de San Benito. Las horas establecidas por la Regla para dedicarse diariamente a la lectura sistemática y al estudio, han proporcionado al mundo muchos de los primeros eruditos y escritores, de tal forma que la expresión "erudición Benedictina" ha sido durante siglos un dicho que expresa el estudio e investigación laboriosa estimulada desde los claustros benedictinos. Las normas respecto a la recepción y educación de niños, constituyeron, por otra parte, el germen a partir del cual surgieron un gran número de escuelas monásticas y universidades que florecieron en la Edad Media.

Es cierto que como las comunidades llegaron a enriquecerse y por consiguiente, menos dependientes de su propio trabajo para su mantenimiento, disminuyó el fervor primitivo por la Regla, y por esta causa han sido hechas cargos de corrupción y absoluto alejamiento contra los monjes de los ideales monásticos. A pesar de que es imposible negar que las numerosas reformas que se iniciaron parecen dar la razón a este punto de vista, no se puede negar que la Institución benedictina, en conjunto, nunca llegó a estar realmente degenerada o decayó profundamente del ideal establecido por su legislador. Ciertamente hubo fallos individuales tanto como de relajación de la regla de tiempo en tiempo, pero la pérdida de fervor de un monasterio particular no compromete más a todos los monasterios del mismo país que las faltas de un monje desacreditan necesariamente al resto de la comunidad a la que pertenece. Así mientras que admitiendo que el rigor de la Regla ha variado en diferentes épocas y en distintos países, debemos, por otra parte, recordar que investigaciones históricas actuales han absuelto del todo al cuerpo monástico en conjunto del cargo de una desviación de los principios de la Regla y de una amplia corrupción del ideal o la práctica. A menudo, las circunstancias han concedido atenuaciones necesarias pero siempre han sido introducidas como tales y no como mejores o nuevas interpretaciones de la propia Regla. El hecho de que los benedictinos todavía se gloríen de su Regla, la guarden celosamente y la señalen como el modelo según el cual se esfuerzan en modelar sus propias vidas, es en sí mismo, la prueba más profunda de que todavía están imbuidos de su espíritu a pesar de reconocer su laxitud de aplicación y su adaptabilidad a situaciones variadas.
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor lcortezgil » Sab Ago 30, 2014 12:03 pm

Me ocupe hermanos en investigar La Regla de San Benito.
Les comparto mi inverstigación...


La Regla de San Benito.
La regla benedictina es una regla monástica que Benito de Nursia escribió a principios del siglo VI destinada a los monjes. Cuando le destinaron al norte de Italia como abad de un grupo de monjes, éstos no aceptaron la Regla y además hubo entre ellos un conato de conspiración para envenenarle. Benito se trasladó entonces al monte Cassino, al noroeste de Nápoles, donde fundó el monasterio que sería conocido más tarde como Montecassino. Allí le siguieron algunos jóvenes, formando una comunidad que acató y siguió la Regla, conocida por las generaciones futuras como Regula Sancti Benedicti, de 73 capítulos, algunos añadidos y modificados después por sus seguidores. Esta regla benedictina fue acogida por la mayoría de los monasterios fundados durante la Edad Media.

El principal mandato es el ora et labora, con una especial atención a la regulación del horario. Se tuvo muy en cuenta el aprovechamiento de la luz solar según las distintas estaciones del año, para conseguir un equilibrio entre el trabajo (generalmente trabajo agrario), la meditación, la oración y el sueño. Se ocupó San Benito de las cuestiones domésticas, los hábitos, la comida, bebida, etc. Una de las críticas que tuvo esta regla al principio fue la "falta de austeridad" pues no se refería en ningún capítulo al ascetismo puro sino que se imponían una serie de horas al trabajo, al estudio y a la lectura religiosa, además de la oración.

La regla daba autoridad de patriarca al abad del monasterio que al mismo tiempo tenía la obligación de consultar con el resto de la comunidad los temas más importantes. Los discípulos de Benito se encargaron de difundir la Regla por toda Europa y durante siglos (hasta la adopción de la regla de San Agustín por los premostratenses en el siglo XII y los dominicos en el siglo XIII), fue la única ordenanza a seguir por los distintos monasterios que se fueron fundando.

Siguiendo los preceptos, el hábito benedictino debía estar formado por una túnica y un escapulario, cubiertas ambas piezas por una capa con capucha. No se dice el color que deban llevar dichas prendas, aunque se cree que seguramente serían de la coloración de la lana sin teñir, que era lo más fácil en los primeros tiempos. Después, el color negro fue el predominante hasta que llegó la reforma de los cistercienses, que volvieron a adoptar el blanco; de ahí la diferencia que se hace entre monjes negros y monjes blancos, ambos descendientes y seguidores de la orden benedictina.

Carlomagno en el siglo VIII encargó una copia e invitó a seguir esta regla a todos los monasterios de su imperio. Dio orden de que los monjes se aprendiesen de memoria todos los capítulos para estar siempre listos a recitar cualquiera de ellos cuando así se lo demandasen.
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor lcortezgil » Sab Ago 30, 2014 12:06 pm

Por aquí yo, de nuevo.

En mi participación anterior no les compartí un blog que hallé donde está La Regla Benedictina.
Fácil acceso y lectura.

www.sbenito.org/regla/rb.htm#
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Sonia de Gonzalez » Sab Ago 30, 2014 5:30 pm

Hola a todos, algo tarde en el curso pero solo me llego el primer tema y los otros ya no, pero gracias a Mi Dios ya aqui... Agradeciendo y felicitando a todos ustedes por tan lindo y valioso material, muy util para todos... Dios bendiga siempre. :)
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Sonia de Gonzalez » Sab Ago 30, 2014 5:37 pm

En Alemania hay un monasterio que hasta la fecha de hoy reciben regalias de la fabrica de cerveza que ellos manejaron por mas de 100 años.
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Domitila 1956 » Dom Ago 31, 2014 12:24 am

Muy buenas noches
En esta ocacion quiero compartir con ustedes mi aporte logrado de la investigación acerca de San Benito.

Benito significa " bendecido " Nace en Nurcia Italia, cerca de Roma en 480 estudio latín y filosofía ya que sus padres eran de buena posición su biografía fue escrita por Gregorio Magno monje de su comunidad.

Huyo de Roma porque los que en apariencia son cobardes resultan vencedores al pecado y corrupción. Su primer milagro fue restauran un jarrón roto. Vivió en un subiaco ( cuevas debajo del agua ) al crecerle el cabello y obscurecercele la piel lo confundieron con una bestia unos pastores, pero al oírle predicar quedaron maravillados un monje le llevaba un pan diario.

Fue superior por insistencia aunque sabia que no le harían caso por ser muy estricto. Fundo 12 conventos con un abad cada uno siendo el general de todo. Aquellos a los que no se les permitía vivir de forma viciosa atentaron contra el envenenando la copa de vino que iba tomar en cuanto la bendijo esta se rompió en muchos pedazos, renuncio y se alejo de ella.

Tuvo terribles tentaciones impuras las venció arrojándose a un matorral con espinas punzantes y la tentación se alejo de el. Su fundación mas famosa fue en el año 530 ayuno por 40 días y comenzó la construcción del monasterio del monte Casino donde derribo un templo pagano de Apolo y con sus discípulos fue evangelizando a la comunidad de ese Monasterio han salido santos misioneros a todo el mundo.

Se fueron dando muchos milagros en ese lugar a través del Santo.

Dedicaba muchas horas al trabajo y logro que sus seguidores se convencieran que el trabajo no es rebajarse sino un modo de imitar a Jesucristo ademas de ser un buen método de alejar las tentaciones. Su presencia era venerable.

Su regla recomienda entre otras cosas:

* Un religioso necesita primero caridad luego humildad
* La casa de Dios es para rezar no para charlar
* Todo superior debe ser amable como Padre bondadoso
* El ecónomo no debe humillar a nadie
* Nuestro lema " Trabajar y Rezar "
* Un monje debe ser exquisito y agradable en su trato
* La comunidad debe sera una familia donde todos se amen
* Evitar ser rustico y vulgar " Portarse con nobleza es una gran virtud "

Toda la regla ya lleva XV siglos.

El 21 de Marzo de 543 Jueves Santo apoyándose en dos discípulos elevo los ojos al cielo y murió, dos monjes de lejos vieron una luz esplendorosa subiendo a los cielos y dijeron nuestro Abad ha muerto.

El habito benedictino es una túnica y escapulario cubiertos por una capa con capucha los primeros eran hábitos blancos cuando llegaron los colores el color fue negro.

Flos Sanctorum son las tradiciones y escritos de los Santos Vida y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo Festividades de su Santísima Madre, santos Apóstoles, mártires, confesores y vírgenes.

La Medalla fue acuñada y diseñada en la Abadia Beuron ( Alemania ) Y en ella se pone la cruz como un arma muy potente para contrarrestar el poder del maligno ( satan )
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Domitila 1956 » Dom Ago 31, 2014 12:24 am

Muy buenas noches
En esta ocacion quiero compartir con ustedes mi aporte logrado de la investigación acerca de San Benito.

Benito significa " bendecido " Nace en Nurcia Italia, cerca de Roma en 480 estudio latín y filosofía ya que sus padres eran de buena posición su biografía fue escrita por Gregorio Magno monje de su comunidad.

Huyo de Roma porque los que en apariencia son cobardes resultan vencedores al pecado y corrupción. Su primer milagro fue restauran un jarrón roto. Vivió en un subiaco ( cuevas debajo del agua ) al crecerle el cabello y obscurecercele la piel lo confundieron con una bestia unos pastores, pero al oírle predicar quedaron maravillados un monje le llevaba un pan diario.

Fue superior por insistencia aunque sabia que no le harían caso por ser muy estricto. Fundo 12 conventos con un abad cada uno siendo el general de todo. Aquellos a los que no se les permitía vivir de forma viciosa atentaron contra el envenenando la copa de vino que iba tomar en cuanto la bendijo esta se rompió en muchos pedazos, renuncio y se alejo de ella.

Tuvo terribles tentaciones impuras las venció arrojándose a un matorral con espinas punzantes y la tentación se alejo de el. Su fundación mas famosa fue en el año 530 ayuno por 40 días y comenzó la construcción del monasterio del monte Casino donde derribo un templo pagano de Apolo y con sus discípulos fue evangelizando a la comunidad de ese Monasterio han salido santos misioneros a todo el mundo.

Se fueron dando muchos milagros en ese lugar a través del Santo.

Dedicaba muchas horas al trabajo y logro que sus seguidores se convencieran que el trabajo no es rebajarse sino un modo de imitar a Jesucristo ademas de ser un buen método de alejar las tentaciones. Su presencia era venerable.

Su regla recomienda entre otras cosas:

* Un religioso necesita primero caridad luego humildad
* La casa de Dios es para rezar no para charlar
* Todo superior debe ser amable como Padre bondadoso
* El ecónomo no debe humillar a nadie
* Nuestro lema " Trabajar y Rezar "
* Un monje debe ser exquisito y agradable en su trato
* La comunidad debe sera una familia donde todos se amen
* Evitar ser rustico y vulgar " Portarse con nobleza es una gran virtud "

Toda la regla ya lleva XV siglos.

El 21 de Marzo de 543 Jueves Santo apoyándose en dos discípulos elevo los ojos al cielo y murió, dos monjes de lejos vieron una luz esplendorosa subiendo a los cielos y dijeron nuestro Abad ha muerto.

El habito benedictino es una túnica y escapulario cubiertos por una capa con capucha los primeros eran hábitos blancos cuando llegaron los colores el color fue negro.

Flos Sanctorum son las tradiciones y escritos de los Santos Vida y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo Festividades de su Santísima Madre, santos Apóstoles, mártires, confesores y vírgenes.

La Medalla fue acuñada y diseñada en la Abadia Beuron ( Alemania ) Y en ella se pone la cruz como un arma muy potente para contrarrestar el poder del maligno ( satan )
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor chilecito-silvia » Lun Sep 01, 2014 7:16 am

Buen día!
Una vez mas no deja de asombrarme lo mucho que tenemos por aprender.
Así como San Cristobal acompañó a mi familia desde siempre y nunca supe de donde o porqué, ahora vuelvo a sorprenderme...
A mi pequeña le regalaron por sus 15 años un anillo de San Benito y no entendí su significado hasta hoy, luego de conocer la vida y obra de este gran Santo.
Voy atrasada respecto del resto de mis compañeros, pero como la tortuga banzo a paso lento pero seguro, nada de lo que leo cae en saco roto...
Gracias a mis compañeros de ruta!!
Gracias turistas religiosos por compartir conmigo este maravilloso viaje :D

INTRODUCCIÓN
La Regla de los monjes escrita por San Benito Abad hacia el final de su vida, ha sido norma y guía espiritual de innumerables comunidades monásticas durante más de 1500 años. La gran vitalidad que encierra proviene de su doble enraizamiento en las Sagradas Escrituras y en la Tradición viva de la Iglesia, especialmente la tradición monástica de la que es heredera y continuadora. Escrita en latín, y luego traducida a todas las lenguas a lo largo de los siglos, consta de un Prólogo y 73 Capítulos. Los estudiosos concuerdan en señalar que fue escrita por San Benito de forma gradual. Es posible discernir en ella una estructura de base que ayuda a comprenderla mejor. Los índices Numérico y Estructural siguen el orden de los capítulos, el índice Temático los reagrupa desde otra perspectiva.
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Lun Sep 01, 2014 4:48 pm

San Gil Abad Benedictino y eremita de origen griego. Imagen

San Gil o Egidio del latín: “el protector o defendido“; en griego “Aighido“ significa “hijo de Egeo”.

Nació en Atenas en el año 640 y murió el 1 de septiembre entre los años 720 -725. De familia relacionan como descendiente de sangre real, fue educado en las letras humanas. Escritor, maestro y brillante estudioso de la ciencia del momento. Al morir sus padres, siendo aún joven, se sintió atraído por la doctrina de Jesús; se dice se deshizo de todo su patrimonio y repartió sus bienes entre los necesitados, recibiendo a cambio el don de hacer milagros: calmó tempestades, curó enfermos y realizó otros prodigios como provocar una lluvia de rosas.

Se extendió su fama por toda Grecia y se dirigían a él como el santo. Abrumado por la popularidad emigró a Francia y se estableció al borde de la Camarga, cerca de Arlés en el sur de Francia, siendo discípulo de Cesáreo arzobispo de Arlés. Fundó allí un monasterio benedictino, siendo él su primer abad, recibió el nombre de St. Gilles.

Con el tiempo se vio nuevamente desbordado por la popularidad y comento: “Puesto que los hombres se obstinan, en rodearme de respeto, iré a vivir entre las fieras"

En una de sus riveras del río Ródano se encontró un santo ermitaño llamado Veredimo con el que permaneció algún tiempo y depues se retiró como eremita en una cueva de un frondoso bosque de la Provenza francesa, donde no había nada qué comer y se dice que diariamente una cierva lo alimentaba de leche. Se le atribuyeron milagros, y el sentimiento religioso del Medievo, que hizo que fuera conocido como abogado de los pecadores, por haber ayudado en la conversión del Rey Carlos; protector de los pobres, tullidos, arqueros, abogado del miedo y defensor contra las enfermedades del cáncer y la epilepsia, llamada “mal de San Gil “

El año de su muerte no está confirmado, pero sí que fue sepultado en la iglesia conventual de St. Gilles. Su sepulcro se ha conservado, y durante la Edad Media se convirtió en un lugar famoso de peregrinación, ya que estaba situado en el trayecto del Camino de Santiago. Las reliquias de San Gil se encuentran en su mayor parte en St-Sernin de Toulouse. Se le considera como uno de los “catorce santos auxiliares“. En el calendario Romano reformado en 1969 ya no lo menciona. Es representado como un anacoreta en una cueva, con una cierva o como abad benedictino con báculo, cierva, libro, flecha clavada en el brazo, lirio, perros, y un mensaje.

En la actualidad se celebra en Nuria, la Fiesta de los Pastores y se continúa venerando la gruta milagrosa donde vivió San Gil, y cada 1º. de septiembre los pastores de la comarca se concentran para celebrar el día del patrón. Hacen una concentración de ganado: ovejas, cabras, corderos, vacas, bueyes, y durante la celebración de la Santa Misa por el Obispo de la Seu, ofrecen los productos: leche, quesos, cuajadas...

Fuentes: “Ora et Labora” Santoral. blogspot.mx
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Pachelli1960 » Mié Sep 03, 2014 8:15 pm

Santo Domingo de Silos

Imagen

Santo Domingo nació en La Rioja, España, cerca del año 100; hijo de agricultores, sus primeros años los pasó como pastor de ovejas. El resto de su vida lo pasará como pastor de almas. El oficio del pastor despertó en su espíritu el gusto por la soledad y por la oración contemplativa. Pensaba retirarse al desierto a vivir vida de soledad absoluta, pero en sueños recibió un aviso de que era mejor entrar de religioso.

Entró de religioso con los Padres Benedictinos en el famoso Monasterio de San Millán de la Cogolla y allí hizo grandes progresos espirituales, y recibió de Dios el don de saber interpretar muy bien las enseñanzas de la Sagrada Biblia. Y tenía tan buenas cualidades que llegó a ser superior del convento. En sólo dos años restauró totalmente aquella edificación que ya estaba deteriorada.

Santo Domingo levantó un monasterio, una hermosa capilla, con una sacristía que es una obra de arte, hizo un gran salón para que los monjes se dedicaran a copiar las Sagradas Escrituras y las obras de los santos, formó una biblioteca llena de los mejores libros de ese tiempo y organizó una droguería.

La casa se llenó de trabajadores. Unos cultivaban plantas de uvas, o árboles de olivos; otros se dedicaban a escribir o pintar. Era una casa donde todos se dedicaban a trabajar, rezar, cantar, hacer progresar el monasterio y ganarse así un buen premio para el cielo. Aquel inmenso edificio estaba siempre abierto para solucionar las miserias de los vecinos. El Monasterio de Silos llegó a ser uno de los más famosos de España.

Imagen

Santo Domingo se propuso reunir ayudas para libertar a los cristianos que estaban prisioneros y esclavos de los musulmanes, y logró libertar a más de 300. Por eso lo pintan casi siempre acompañado de hombres con cadenas, a los cuales les consiguió la libertad. Así estaba él preparando lo que más tarde harían los Padres Mercenarios con San Pedro Nolasco, libertando cautivos.

Una noche llegaron unos ladrones a robarse toda la cosecha del monasterio. El santo los dejó trabajar toda la noche y a la madrugada, cuando ya estaba todo recogido, en costales y empacado, mandó a sus monjes con garrotes a decirles que muchas gracias por haberlos reemplazado en recoger la cosecha y que podían irse. Para que no se fueran demasiado tristes les envió un desayuno como pago por el trabajo de toda esa noche.

Santo Domingo obtuvo de Dios muchísimos milagros para quienes se encomendaban a sus oraciones. El biógrafo, que escribió su vida poco tiempo después de la muerte del santo, dice que no había enfermedad que las oraciones de este santo no pudiera curar.

Otro testigo de aquel tiempo afirma: "Nunca vi a un enfermo, ni a un sano, a quien no le alegrara él con su boca o con su mano".

Llegó hasta a anunciar la fecha de su propia muerte.

Después de su muerte, 96 años, Santo Domingo se apareció en sueños a la mamá de Santo Domingo de Guzmán para anunciarle que tendría un hijo que sería un gran apóstol. Por eso cuando el niño nació le pusieron el nombre de Domingo en honor del santo de Silos. Es por ello también que muchas mamás en España se encomiendan al santo Domingo de Silos para obtener que su hijo nazca bien y que sea una buena persona después.

El 20 de diciembre del año 1073 voló al cielo este santo en cuyo honor sigue existiendo todavía el famoso Monasterio de Santo Domingo de Silos, en Burgos, España.

Su festividad el 20 de diciembre.
_________________________________________
Gracias
Dios nos bendiga a todos

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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor juaman2003 » Jue Sep 04, 2014 4:07 pm

El tema que seleccione fue el de la medalla de San Benito

LA MEDALLA
No cabe duda que la medalla-cruz de San Benito es una de las más apreciadas por los cristianos. A ella se le atribuyen poder y remedio, ya sea contra ciertas enfermedades de hombre y animales, ya contra los males que pueden afectar al espíritu, como las tentaciones del poder del Mal. Es frecuente también colocarla en los cimientos de nuevos edificios como garantía de seguridad y bienestar de sus habitantes.

El origen de esta medalla se fundamenta en una verdad y experiencia del todo espiritual que aparece en la vida de san Benito, tal como nos la describe el papa san Gregorio en el Libro II de los Diálogos. El Padre de los monjes usó con frecuencia del signo de la cruz como signo de salvación, de verdad, y purificación de los sentidos. San Benito quebró el vaso que contenía veneno con la sola señal de la cruz hecha sobre él. Cuando los monjes fueron perturbados por el maligno, el santo manda que hagan la señal de la cruz sobre sus corazones. Una cruz era la firma de los monjes en la carta de su profesión cuando no sabían escribir. Todo ello no hace más que invitar a sus discípulos a considerar la santa cruz como señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora del Señor, por la que se venció el poder del mal y de la muerte.

LA MEDALLA COMO HOY LA CONOCEMOS
La medalla tal como hoy la conocemos, se puede remontar al siglo XII o XIV o quizá a época anterior y tiene su historia. En el siglo XVII, en Nattenberg de Baviera, en un proceso contra unas mujeres acusadas de brujería, ellas reconocieron que nunca habían podido influir malignamente contra el monasterio benedictino de Metten porque estaba protegido por una cruz. Hechas, con curiosidad, investigaciones sobre esa cruz, se encontró que en las tapias del monasterio se hallaban pintadas varias cruces con unas siglas misteriores que no supieron descifrar. Continuando la investigación entre los códices de la antigua biblioteca del monasterio, se encontró la clave de las misteriosas siglas en un libro miniado del siglo XIV. En efecto, entre las figuras aparece una de san Benito alzando en su mano derecha una cruz que contenía parte del texto que se encontraba sólo en sus letras iniciales en las astras cruzadas de las cruces pintadas en las tapias del monasterio de Metten, y en la izquierda portaba una banderola con la continuación del texto que completaba todas las siglas hasta aquel momento misteriosas.

Mucho más tarde, ya en el siglo XX, se encontró otro dibujo en un manuscrito del monasterio de Wolfenbüttel representando a un monje que se defiende del mal, simbolizado en una mujer con una copa llena de todas las seducciones del mundo. El monje levanta contra ella una cruz que contiene la parte final del texto consabido. Es posible que la existencia de tal creencia religiosa no sea fruto del siglo XIV sino muy anterior.

APROBACION DE LA IGLESIA COMO SIMBOLO CRISTIANO
Benedicto XIV, en marzo de 1742, aprobó el uso de la medalla que había sido tachada anteriormente, por algunos, de superstición, y mandó que la oración usada para bendecirla se incorporase al Ritual Romano. Dom Gueranger, liturgista y fundador de la Congregación Benedictina de Solesmes, comentó que el hecho de aparecer la figura de san Benito con la santa Cruz, confirma la fuerza que su signo obtuvo en sus manos. La devoción de los fieles y las muchas gracias obtenidas por ella es la mejor muestra de su auténtico valor cristiano.

LOS SIMBOLOS DE LA MEDALLA - CRUZ DE SAN BENITO
La medalla presenta, por un lado, la imagen del Santo Patriarca, y por el otro, una cruz, y en ella y a su alrededor, las letras iniciales de una oración o exorcismo, que dice así (en latín y en castellano):

Crux Sancti Patris Benedicti
Cruz del Santo Padre Benito
Crux Sacra Sit Mihi Lux
Mi luz sea la cruz santa
Non Draco Sit Mihi Dux
No sea el demonio mi guía
Vade Retro Satana
¡Apártate, Satanás!
Numquam Suade Mibi Vana
No sugieras cosas vanas
Sunt Mala Quae Libas
Pues maldad es lo que brindas
Ipse Venena Bibas
Bebe tú mismo el veneno.

Como se puede apreciar por las iniciales distribuidas en la cruz, a ésta el texto de la plegaria la acompaña siempre, y a la vez es una ayuda para la recitación de la misma. El texto latino se compone -después del título: Crux Sancti Patris Benedicti (C.S.P.B.) – de tres dísticos, que encierran una invocación a la Santa Cruz, con el deseo suplicante de tenerla como guía y apoyo, y la expresión del rechazo a Satanás, a quien se manda que se aparte – con las palabras de Jesús, cuando fue tentado por él (Mt. 4,10) -, manifestando que no va a escuchar sus sugerencias, pues es malo lo que ofrece. Es una auténtica confesión de fe y de; amor a Cristo, y una renuncia al diablo.

INDULGENCIAS
El 12 de marzo de 1742 Benedicto XIV otorgó indulgencia plenaria a la medalla de San Benito si la persona cumple las siguientes condiciones:

Si realiza el Sacramento de la Reconciliación, recibe la Eucaristía, ora por el Santo Padre en las grandes fiestas y durante esa semana reza el santo rosario, visita a los enfermos, ayuda a los pobres, enseña la Fe Cristina o participa en la Santa Misa.

Las grandes fiestas de las que se habla arriba son: Navidad, Epifanía, Pascua de Resurrección, Ascensión, Pentecostés, la Santísima Trinidad, Corpus Christi, La Asunción, La Inmaculada Concepción, el nacimiento de María, todos los Santos y fiesta de San Benito.

Quienes lleven la medalla de San Benito a la hora de la muerte serán protegidos siempre que se encomienden al Padre, se confiesen y reciban la comunión o al menos invoquen el nombre de Jesús con profundo arrepentimiento.

UN SIGNO SAGRADO
Desde hace muchos siglos, la cruz y la medalla de San Benito han sido muy difundidas aun más allá de los círculos más comprometidos con la fe de la Iglesia. La medalla de San Benito es un sacramental reconocido por la Iglesia con gran poder de exorcismo. Como todo sacramental, su poder está no en sí misma sino en Cristo, quien lo otorga y en la fe y la fervorosa disposición de quien usa la medalla.

Además, quienes a la hora de la muerte lleven la medalla de San Benito o el crucifijo con esta última, serán protegidos siempre que se encomienden al Padre, se confiesen y reciban la comunión o al menos invoquen el nombre de Jesús con profundo arrepentimiento. El Crucifijo de la Buena Muerte y la Medalla de San Benito han sido reconocidos por la Iglesia como una ayuda para el cristiano frente a la tentación, el peligro, el mal, y principalmente en la hora de la muerte, y la misma Iglesia le ha conferido también al Crucifijo con la Medalla la Indulgencia Plenaria. Esta cruz también ayuda a los enfermos para unir sus sufrimientos a los de Nuestro Salvador.

ORACION A SAN BENITO Señor Dios Nuestro, que hiciste al abad Benito,
esclarecido maestro del Divino Servicio, concédeme por su intercesión
la gracia que te pido. También te pido, que prefiriéndote a ti sobre
todos los lujos, avancemos por la senda de tus mandamientos con el
corazón contrito, y rezando y trabajando con amor como él hizo.
Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

La fecha de San Benito es el 21 de marzo, pero por ser período de cuaresma se festeja el día 11 de Julio

Es el patrono de los monjes y los exorcistas.
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor Marieliux » Vie Sep 05, 2014 2:11 pm

Hábito
Benedictinos, los Monjes Negros
Su regla data del siglo VI, y fue extendiéndose por toda Europa. Ponía gran énfasis an la pobreza - debía vigilarse que los monjes no ocultaran objetos de su propiedad. Hacían también todo tipo de trabajos, incluyendo los manuales.

Los monasterios benedictinos castellanos del siglo XII incluyen los de Santa María de la Sierra (fundado en 1133, Segovia, que en el siglo XIII pasó a manos del Císter), Santa María la Real de Valdeiglesias, (1150, Madrid, pasó al Císter en 1177) y Santo Domingo de Silos (954, Burgos).

La regla de San Benito les mandaba llevar prendas de lana negra, sin teñir, de diferente grosor según fueran para el invierno o el verano. Llevarían:
• El hábito, una túnica con mangas largas.
• Una prenda exterior llamada cogulla, cuculla en latín: una capa cerrada con capucha de menos de dos cúbitos de largo, unos 90-110 cm.
• Un escapulario como delantal para el trabajo. Se trata de una prenda simple, como un poncho del ancho de los hombros.
• Zapatos y calzas.

El abad también debía proveerles de cinturón, cuchillo, pluma, aguja, pañuelo y tablillas para escribir.

En la Edad Media los monjes benedictinos llevaban camisa de lana y escapulario. El hábito o vestidura superior es negro, por lo que el pueblo los llamó los monjes negros, en oposición a los cistercienses, que llevan túnica blanca y escapulario negro, denominados los monjes blancos.

Así también existen monjes que usan el hábito blanco no por contraposición sino por inspiración tal es el caso de los monjes benedictinos olivetanos según cuenta la tradición la Santísima Virgen le ofreció el habito blanco y la regla de San Benito a su fundador San Bernardo Tolomei.

Hay también otras congregaciones que conjugan el habito blanco con el escapulario negro.

Pero todos observan la regla de San Benito, en sus diferentes carismas.


Cómo viven los monjes en la actualidad
Bendiciones
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Re: 2. La Orden Benedictina. 18 agosto 2014

Notapor NOEMAR » Sab Sep 06, 2014 10:52 am

HOLAAA A TODOS!!! COMO ANDAN? TARDE PERO SEGURO ES MUY INTERESANTE LO QUE ESTAMOS APRENDIENDO ME ENCANTA!!!! , SALUDOS!

Historia de San Benito de Nursia


A los 15 años Benito fue a Roma a estudiar pero no se sintió a gusto por el ambiente que allí había y se fue a una aldea cercana, Enfide, donde pronto decidió dedicar su vida a Dios.

Es entonces que se va hacia el norte, a Subiaco, donde vivió por unos tres años en una cueva, absolutamente solo, rezando y meditando teniendo por compañía solo al Señor. Empiezan a aparecer seguidores y allí funda 12 monasterios.

De Subiaco se va a un lugar cercano, Monte Casino, donde construye un monasterio sobre las ruinas de un templo pagano y en él vive; realizará varios viajes por Europa haciendo milagros, pero siempre sirviendo al hermano y llevando la Palabra; vuelve a Monte Casino donde va a morir un 21 de marzo, a mediados del siglo VI.

Como el 21 de marzo es una fecha que siempre cae durante la Cuaresma, la Iglesia determinó que la Festividad de San Benito de Nursia sea todos los 11 de Julio, fecha en que sus restos fueron trasladados al Monasterio de Monte Casino como el Santo lo había pedido. Los restos de su hermana melliza descansan junto a los de él.

El lema de San Benito es: “Ora et labora” (reza y trabaja), y de acuerdo a ese lema vive toda la familia benedictina.

En Monte Casino escribió La Santa Regla, destinada a los monjes, pero que es modelo para todo cristiano que busca encontrar a Dios y vivir en Él; en ella que les indicaba como debían vivir y aún hoy rige la vida de los monjes en general, alrededor del mundo.

San Benito nos aconsejó: “NO ANTEPONGAN NADA AL AMOR DE CRISTO”

En la vida de San Benito escrita por San Gregorio Magno, el santo abad muestra una especial devoción hacia la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, signo de nuestra salvación. En uno de los milagros narrados por su biógrafo, un vaso que contenía veneno se quiebra cuando San Benito hace la señal de la cruz sobre él. En otra oportunidad, uno de sus discípulos fue perturbado por el maligno, y el santo le manda hacer la señal de la cruz sobre su corazón para verse librado. En su Regla de los monjes, San Benito indica que cuando un monje iletrado presenta su carta de profesión monástica ante el altar, debe usar como firma una cruz. Estos y otros indicios invitaban a los discípulos del abad San Benito a considerar la Cruz como una señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora de Cristo, por la cual fue vencido el poder del mal y de la muerte.
UN SIGNO SAGRADO


Desde hace muchos siglos, la cruz y la medalla de San Benito han sido muy difundidas aun más allá de los círculos más comprometidos con la fe de la Iglesia. La medalla de San Benito es un sacramental reconocido por la Iglesia con gran poder de exorcismo. Como todo sacramental, su poder está no en sí misma sino en Cristo, quien lo otorga y en la fe y la fervorosa disposición de quien usa la medalla.

Además, quienes a la hora de la muerte lleven la medalla de San Benito o el crucifijo con esta última, serán protegidos siempre que se encomienden al Padre, se confiesen y reciban la comunión o al menos invoquen el nombre de Jesús con profundo arrepentimiento. El Crucifijo de la Buena Muerte y la Medalla de San Benito han sido reconocidos por la Iglesia como una ayuda para el cristiano frente a la tentación, el peligro, el mal, y principalmente en la hora de la muerte, y la misma Iglesia le ha conferido también al Crucifijo con la Medalla la Indulgencia Plenaria. Esta cruz también ayuda a los enfermos para unir sus sufrimientos a los de Nuestro Salvador.



ORACION A SAN BENITO


San Benito de Abad El Santo Exorcista


Señor Dios Nuestro, que hiciste al abad Benito,
esclarecido maestro del Divino Servicio, concédeme por su intercesión
la gracia que te pido. También te pido, que prefiriéndote a a ti sobre
todos los lujos, avancemos por la senda de tus mandamientos con el
corazón contrito, y rezando y trabajando con amor como él hizo.
Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
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