1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 11 ag

En este curso, haremos un viaje en el tiempo para situarnos en los orígenes del monacato cristiano. Conoceremos las distintas órdenes monásticas, a sus fundadores, sus monasterios, su arte, cultura, forma de vida y su importancia para la civilización a través de la historia hasta la actualidad.

Fecha de inicio:
11 de agosto de 2014

Fecha final:
27 de octubre de 2014

Responsable: Hini Llaguno

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, Betancourt, PEPITA GARCIA 2, rosita forero, J Julio Villarreal M, AMunozF, Moderadores Animadores

Re: En proceso de recuperación

Notapor margiesanchez27 » Lun Ago 18, 2014 2:44 pm

Hola todos y todas, un saludo desde Costa Rica

Yo elegí a San Menas de Tebas, les comparto lo encontrado

San Menas de Tebas

No confundir con San Menas de Constantinopla.

San Menas de Alejandría (también Minas, Mina, Mena, Mennas) (nace en Menfis en 285 - Abu Mena 309), el Mártiry Taumaturgo es uno de los más conocidos santos de Egipto, debido a los muchos milagros que se atribuyen a su intercesión y la oración. Fue un Egipcio que se enroló en el ejercitó y que estando en el mismo confesó a Cristo pese al edicto de persecución, por lo que fue martirizado en Karm Aba Mina, junto a Alejandría a comienzos del siglo IV. Es conocido como uno de los Padres del yermo. Su fiesta se celebra el (24 de noviembre) en la Iglesia ortodoxa copta y el 11 de noviembre en las iglesias católica y ortodoxa.

Origen de su nombre

Mena era su nombre original, de acuerdo con la historia de su madre que lo llamó 'MENA', porque oyó una voz diciendo Amén. Menas (Μηνάς) es una variante griega del nombre, mientras que en árabe se le conoce como «Mina.
Origen de su nombre[editar]

Icono búlgaro del s. XVIII.



Vida y martirio[editar]


Terracota cantimplora de peregrino impresa con San Menas entre dos camellos, bizantino, sexto a séptimo siglo, probablemente hecha en Abu Mina, Egipto (Museo del Louvre).
Menas nació en la antigua Alejandría, hoy Egipto en el año 285 AD, en la ciudad de Niceous (o Nakiyos Nikiu), que se encuentra en las cercanías deMenfis. Sus padres fueron ascetas, pero no tuvieron hijos por un largo tiempo. Su padre era Eudoxio y el nombre de su madre era Eufemia. En la fiesta de la Virgen María, Eufemia estaba orando delante de un icono de Santa María, pidiéndole con lágrimas que intercedioera ante Dios para que la bendijera con un hijo. Un sonido llegó desde el icono, diciendo «Amén». Unos meses más tarde, Eufemia dio a luz a un niño y, recordando ese día, lo nombró «Menas».
Eudoxio, quien era gobernante de una de las divisiones administrativas de Egipto, murió cuando Menas tenía catorce años. A la edad de quince Menas se unió al ejército romano, y se le dio un puesto más alto debido a la reputación de su padre. Su nombramiento fue en Argelia. Tres años más tarde abandonó el ejército deseoso de dedicar su vida entera a Cristo. Se dirigió hacia el desierto para vivir una vida diferente.
Después de pasar cinco años como un ermitaño, Menas vio en una revelación a losángeles coronando a los mártires con coronas de gloria, y experimentó el deseo unírseles. Mientras estaba pensando en eso, oyó una voz que decía: «Bienaventurado eres Menas, ya que has sido llamado a la vida piadosa desde tu niñez. Se te concederán tres coronas inmortales: una por el celibato, otra por tu ascetismo y una tercera a causa del martirio.» Menas posteriormente se apresuró a bajar al poblado vecino, donde se celebraba una fiesta en honor de sus dioses paganos, declarando su fe cristiana. La valentía con que encaró ls torturas que sufrió a consecuencia de ello, atrajo a muchos de los presentes no solo a la fe de Cristo, sino al martirio.
Reliquias[editar]
Los soldados que ejecutaron a Menas pusieron su cuerpo al fuego durante tres días, pero el cuerpo se mantuvo incólume. La hermana de Menas sobornó a los soldados y logró llevarse el cuerpo. Ella se embarcó en un barco rumbo a Alejandría, donde quedó el cuerpo del santo en una iglesia.
El momento de la persecución terminó, durante el papado de San Atanasio de Alejandría, y un ángel se apareció al Papa y le ordenó que el cuerpo de Menas fuera colocado en un camello dejado enfilado hacia el desierto Líbico. En cierto lugar cerca de un pozo de agua al final del Lago Mariout, no lejos de Alejandría, el camello se detuvo y no hubo modo de moverlo. Los cristianos pensaron que se trataba de una señal de Dios y enterraron allí el cuerpo de Menas.
Los bereberes de la Pentápolis libia se levantaron contra las ciudades alrededor de Alejandría. A medida que la gente se preparaba para hacerles frente, el gobernador romano decidió tomar en secreto el cuerpo de San Menas como reliquia para defensa del pueblo. A través de las bendiciones del santo, el gobernador regresó victorioso. Sin embargo, decidió no devolver el cuerpo a su lugar original, sino llevarlo a Alejandría. En el camino de regreso, al pasar por el lago Mariout, en el mismo lugar donde fue enterrado el cuerpo originalmente, el camello que lo llevaba se arrodilló. La gente trasladó el cuerpo a otro camello que tampoco se movía. El gobernador finalmente se dio cuenta que se trataba de la voluntad de Dios, y mandó hacer un ataúd de madera resistente a la erosón y colocó en él un ataúd de plata.
Durante el siglo V, la ubicación del cuerpo quedó en el olvido. Años más tarde, un pastor estaba dando de comer a sus ovejas en ese lugar, y un cordero que estaba enfermo se curó. La historia se extendió rápidamente y los enfermos sanaban. Durante ese tiempo, la hija del emperador Zenón era leprosa. Sus consejeros le dijeron que fuera a ese santo lugar. Durante la noche San Menas se apareció a la niña y le informó que su cuerpo había sido enterrado en ese lugar. A la mañana siguiente, la joven se curó, y relató su visión sobre el santo a sus criados.
Zenón ordenó de inmediato que el cuerpo de Menas fuera removido y puesto en una catedral que se construyó allí. Una gran ciudad se construyó en nombre del santo. Los enfermos de todo el mundo cristiano solían visitarla y fueron curados.
Debido a que fue bautizado por Pedro de Alejandría y dada su indubitable historicidad, se le identifica a veces con San Cristóbal.

Tabla paleocristiana (Milán, Castillo Sforzesco)
 

Mena el Soldado

Crónicas de Nuremberg(1493)
 

Mena el soldado Koblenz, Alemania

El monasterio y la catedral de San Menas[editar]
Tan pronto como el Papa Cirilo VI de Alejandría se convirtiera en Pontífice y el Patriarca de San Marcos comenzaron a poner los cimientos de un gran monasterio Abu Mena, y centro de peregrinación de los primeros siglos del cristianismo. Hoy en día, el monasterio de San Mena es uno de los más famosos de monasterios de Egipto. Las reliquias de San Menas, así como la de Papa Cirilo VI de Alejandría se encuentran en este monasterio.La catedral de San Menas fue destruido durante las invasiones árabes del siglo octavo.



Ruinas de la antigua
Abu Mena
 

Al fondo el antiguo Monasterio
 

Moderna catedral en Abu Mena
 

Actual monasterio en  Abu Mena




El Icono Cristo y el Abad Menas[editar]


Cristo y el Abad Menas. Siglo VII. Louvre.
Pintura sobre madera de sicomoro. 57 x 57 cm.
Procedente del Monasterio de Baouit (Egipto).
Es el icono copto más antiguo encontrado hasta ahora y es la obra maestra de la sección copta delDepartamento de Antigüedades Egipcias del Louvre, regalo de gobierno egipcio (división de las excavaciones, 1901-1902, E 11565). Esta pintura excepcional de gran elegancia y serenidad proviene del monasterio Bawit, en el Egipto Medio. Data de finales del siglo VI o principios del VII, y representa a Cristo (fácilmente reconocible por su nimbo con una cruz) y el abad Menas, superior del monasterio en ese momento. El sacerdote está en su mano izquierda un rollo que podría contener la regla del monasterio del que él es responsable.
Entre los dos anillos, colocado a cierta altura, se yergue un crismón, como en los manuscritos griegos y coptos de la época.
Ambos personajes están pintados sobre un soporte de madera de sicomoro que tiene la forma exacta de un cuadrado. Este objeto fue descubierto en el sitio de Bawit, en el Egipto Medio, en los restos de un monasterio descubierto por el arqueólogo francés Jean Clédat alrededor del 1900. Sus anotaciones no específican, sin embargo, dónde fue exactamente descubierto este icono. A pesar de algunas grietas significativas, está en buenas condiciones y puede considerársele íntegro, lo cual es raro para una obra de esta época y región.
Los dos personajes se presentan en frontal estricta frente a un paisaje. Uno puede discernir vestigios de vegetación a sus pies y el cielo crepuscular, del que las aureolas de los personajes parecen emerger. A la derecha, Cristo, ligeramente más grande que la figura de la izquierda tiene el nimbo cruciforme. La inscripción "Salvador" se coloca al lado de él, en griego. Viste manto y túnica. Con su mano izquierda sostiene los Evangelios ricamente decorados con perlas y piedras preciosas, y equipados con ganchos de metal en el lado visible. Su mano derecha se levanta como un signo de apoyo y presentación, en el hombro izquierdo de un hombre muy importante para la vida del monasterio, el abad Menas, con barba entrecana, una túnica y un manto. Se halla identificado por la inscripción a la izquierda de su halo: "Abad Mena, el más alto". Porta un rollo que sostiene en su mano izquierda y que puede contener el estado de la institución monástica; con la mano derecha hace un gesto de bendecir al espectador.

Bibliografía[
Todos los Santos, Santos y Beatos del martirologio Romano. José Luis Repetto. Biblioteca de Autores Cristianos. 2007 Madrid.
margiesanchez27
 
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor Jeam » Lun Ago 18, 2014 4:14 pm

San Antonio Abad
Etim. Antonio: Floreciente.

Fiesta 17 de enero

Monje del desierto, nace hacia el año 250.  
Ilustre padre del monaquismo. Testigo radical del Evangelio

Ver también: De la Vida de san Antonio, escrita por san Atanasio, obispo

(No lo confunda con San Antonio de Padua)

San Antonio es un modelo de espiritualidad ascética.

Nace en Egipto hacia el año 250, hijo de acaudalados campesinos.

Durante una celebración Eucarística escucho las Palabras de Jesús: "Si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres". 

Al morir sus padres, San Antonio entregó su hermana al cuidado de las vírgenes consagradas , distribuyó sus bienes entre los pobres y se retiró al desierto, donde comenzó a llevar una vida de penitencia. Hizo vida eremítica en el desierto, junto a un cierto experto llamado Pablo. Después vivió junto a un cementerio, siendo testigo de la vida de Jesús que vence el temor a la muerte.

Organizó comunidades de oración y trabajo. Pero prefirió retirarse de nuevo al desierto. Allí logró conciliar la vida solitaria con la dirección de un monasterio.  Viajó a Alejandría para apoyar la fe católica ante las herejía arriana.

Tuvo muchos discípulos; trabajó en favor de la Iglesia, confortando a los confesores de la fe durante la persecución de Diocleciano, y apoyando a san Atanasio en sus luchas contra los arrianos.

Una colección de anécdotas, conocida como "apotegmas" demuestra su espiritualidad evangélica clara e incisiva.

Murió hacia el año 356, en el monte Colzim, próximo al mar Rojo. Se dice que de avanzada edad pero no se conoce su fecha de nacimiento.

Patrón de tejedores de cestos, fabricantes de pinceles, cementerios, carniceros, animales domésticos.
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor ayga127 » Lun Ago 18, 2014 4:18 pm

Bien comencemos de nuevo con todo el animooo :D


Imagen

SAN ONOFRE (¿320?-¿400?) nació en la actual Etiopía; de acuerdo con la tradición, fue hijo de un príncipe egipcio o abisinio.

Se cuenta que siendo niño su padre lo arrojó a las llamas para probar si era un hijo bastardo, pero San Onofre probó su legitimidad saliendo ileso de las llamas.

San Onofre, en árabe Abü Nufar, se crió en el monasterio de Hermópolis, en la Tebaida Egipcíaca. De adulto decidió renunciar a los derechos principescos que había heredado y apartarse de la comunidad para vivir en soledad y alejado del mundo.

Encontró su sitio ideal en una cueva o ermita entre acantilados, cerca de Göreme, en Capadocia, en la actual Turquía, donde vivió 60 años sumido en profundas meditaciones. Se alimentaba exclusivamente de dátiles y bebiendo agua. Se cuenta que un ángel le llevaba pan diariamente, y los domingos la Eucaristía.

Cierto día, San Pafnuncio, quien había sido su discípulo y lo visitaba ocasionalmente, lo descubrió sumamente enfermo, con el cuerpo enjuto y desfigurado, y envuelto en su larga barba y su abundante cabellera de anciano.

Pafnuncio alcanzó aún a darle la Eucaristía a San Onofre, y estuvo con él en sus últimas horas hasta que su maestro falleció en la ermita. Tiempo después San Pafnuncio escribió la biografía de San Onofre.

San Onofre es un santo muy venerado en la actualidad por los cristianos coptos. Es el santo patrono de la ciudad de Munich y del principado de Mónaco, así como de los tejedores y de quienes buscan casa propia. En la iconografía se le representa como un anciano demacrado, sin ropa, de largos cabellos y barba

SAN ONOFRE nos ofrece un ejemplo extremo de vida contemplativa.
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor ayga127 » Lun Ago 18, 2014 4:23 pm

Leyenda de la Capilla de las Ánimas o de San Onofre.


La leyenda comienza cuando un caballero llamado Juan de Torres, de noble familia (que tuvo un palacio en la calle Torres, a la que daba nombre, paralela a la calle Feria), tras haber vivido de forma desordenada y pecaminosa, quiso purgar dichos pecados entrando de lego en el convento de San Francisco. Dedicado a la penitencia y a los más humildes trabajos, de noche gustaba rezar en la Capilla de San Onofre.
La noche del dos de noviembre, festividad de las Ánimas Benditas, mientras se encontraba entregado a la oración, vio entrar un fraile de su misma orden, que pasaba a la sacristía y volvía a salir al poco rato, vestido como para oficiar la misa. El fraile depositaba el cáliz en el altar, miraba hacia los bancos, daba un gran suspiro y, recogiendo el cáliz sin haber dicho la misa, se volvía a la sacristía de la que salía poco después, ya sin revestir, cruzando la iglesia y desapareciendo.
El hecho se repitió las dos noches siguientes, por lo que el lego comprendió que algo extraño sucedía. Buscó consejo en el Prior del Convento, el cual, sin más explicaciones, le dijo:
- Si vuelve a ocurrir lo mismo, acércate al fraile y ofrécete a ayudarle en la misa.
A la noche siguiente, se repitió el suceso, por lo que el hermano lego se acercó al fraile y le preguntó:
-¿Quiere su paternidad que le ayude a la misa?
El fraile le contestó con las primeras palabras de la Santa Misa, sólo que en vez de decir"Introibo ad altare Dei, ad deum qui laetificat juventutem meam" ("Me acercaré al altar de Dios, el dios que alegra mi juventud") su voz se hizo más clara, para articular estas terribles palabras: "Introibo ad altare Dei, ad deum qui laetificat mortem meam" ("Me acercaré al altar de Dios, el dios que alegra mi muerte"). En este punto, el lego ya había comprendido que estaba frente a un aparecido, pero como había sido hombre de armas y conservaba su temple, continuó ayudando en la celebración de la misa al fantasma. Cuando terminó la celebración y el fraile se hubo despojado de sus ornamentos, se volvió al hermano lego y le dijo, hondamente emocionado:
-Gracias, hermano, por el gran favor que habéis hecho a mi alma. Yo era un fraile de este mismo convento, que por negligencia dejó de oficiar una misa de difuntos que me habían encargado, y habiéndome muerto sin cumplir aquella obligación, Dios me había condenado a permanecer en el purgatorio hasta que saldara mi deuda. Pero nadie hasta ahora me ha querido ayudar a decir la misa, aunque he estado viniendo a intentar hacerlo, durante todos los días de noviembre, cada año, por espacio de más de un siglo.
Y tras estas palabras el fraile desapareció para siempre.
La Hermandad de las Ánimas de San Onofre, data del siglo XIII, y sólo cuenta con cuarenta hermanos. Siempre ha sido la propietaria de la Capilla.

Desde el 20 de noviembre de 2.005 se realiza en la capilla la Adoración Eucarística Perpetua, en la que unos 600 voluntarios dedican una hora semanal para acompañar al Santísimo permanentemente, las veinticuatro horas del día.
En su interior se conservan cuatro retablos. El retablo mayor es de finales del siglo XVII, obra de Bernardo Simón de Pineda entre 1.678 y 1.682, y esculturas de Pedro Roldán. Con amplio camarín y columnas salomónicas, la figura central es la de la «Inmaculada Concepción» y a los lado las de San Fernando y San Hermenegildo.
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Lun Ago 18, 2014 7:25 pm

San Pafnucio.- Imagen

San Pafnucio, fue anacoreta, su vida en el desierto era muy rigurosa y sencilla. Compartía consigo mismo la soledad del desierto. La oración y la penitencia eran su principal modo de emplear el tiempo.

Por su santidad atrajo a su cueva a muchos que venían a escucharle, a recibir consejo, escuchar lo que aprendía por Espíritu Santo con sus rezos y a contrastar la vida con el estilo del Evangelio.

Se vio obligado a dejar la soledad contra su gusto porque fue nombrado Obispo de Tebaida, Egipto en el Siglo IV y por defender a Cristo y la fe sufrió persecución, le amputaron una pierna y le vaciaron un ojo cuya órbita desocupada, según cuenta la historia, gustaba besar con respeto y veneración el convertido emperador Constantino.

Estuvo presente en el Concilio de Nicea, donde defendió la divinidad de Cristo contra el arrianismo. Demostró que su vida rigorosa y sus grandes sufrimientos por Cristo le habían hecho un hombre humilde y gentil.

En esa ocasión, al tratarse otros temas de Iglesia, tuvo el Obispo Pafnuncio la ocasión de dar muestras de profunda humanidad. El hombre que venía del más duro rigor del desierto y podía exhibir en su cuerpo la marca de la persecución se mostró con un talante más amplio, abierto, moderado y transigente que los padres que no conocían la dureza de la Tebaida ni los horrores de la amenaza, ni la vejación.

Se sabe que fue canonizado antes de la creación de la Congregación para la causa de los Santos, y que su culto fue aprobado por el Obispo de Roma, el Santo Padre.

Su festividad el 11 de septiembre.

Se venera en la Ciudad de México, en el Templo Santa Inés.-Imagen .- un bello templo de estilo eclético, ubicado en las calles de Moneda y Academia en el centro histórico de la Ciudad de México.

Fuente: Calendario de Galván. Prelatura de Caravelí. Corazones. Wikipedia

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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor RutaWanda » Lun Ago 18, 2014 8:17 pm

Santa Thais
Santa Thais fue una cortesana egipcia convertida al cristianismo del s. IV. Nació en el siglo IV y se desconoce su fallecimiento. Vivió en la Alejandría romana y en el desierto egipcio.
Ha surgido recientemente la perspectiva de que su historia es sólo un cuento moral inventado con propósitos edificantes. No obstante, santa Thais sigue apareciendo en el calendario eclesiástico, con fiesta el 8 de octubre. Es venerada en la iglesia Copta, la iglesia Católica, y la iglesia Ortodoxa.
Thais es descrita primero como una cortesana rica y bella viviendo en la prestigiosa ciudad de Alejandría, a los ojos de la iglesia una pecadora pública. Con el tiempo, sin embargo, indagó sobre el cristianismo y luego se convirtió. En su Vita un monje disfrazado entró en sus habitaciones para desafiarla y convertirla, pero se encuentra con que ya cree en Dios, a quien nada queda oculto. La identidad de esta persona que instruye y ofrece a Thais la oportunidad de transformación espiritual no queda clara, y son tres los nombres se mencionan: San Pafnucio (obispo egipcio de la Tebaida Superior), San Besarión (discípulo de san Antonio Abad en el desierto egipcio) y San Serapión el Escolástico (obispo en el Delta del Nilo). Después de su aceptación en la Iglesia, entró en una celda conventual con provisiones para tres años, y durante ese tiempo hizo penitencia por sus pecados. Cuando salió después, se dice que vivió entre las monjas del desierto egipcio sólo durante un breve período de quince días, luego murió.
Durante la Edad Media europea, la historia de santa Thais gozó de amplia popularidad.
Las representaciones tradicionales de Thais la muestran en dos escenas diferentes; una quemando sus tesoros y ornamentos, otra rezando en una celda conventual, con un rollo en el que está escrito "Tú que me has creado, ten piedad de mí."
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor Manuel_Azmitia » Lun Ago 18, 2014 8:21 pm

Me decidí por Simeón el Estilita

SAN SIMEÓN EL ESTILITA

Señor Jesucristo; haz que como Simeón el Estilita, recordemos todos aquellas palabras tuyas: "Si no hacéis penitencia, todos pereceréis" y que nos dediquemos también a ofrecer penitencias por nuestros pecados y por los pecados del mundo entero. Amén.
Nace cerca del año 400 en el pueblo de Sisan, en Cilicia, cerca de Tarso, donde nació San Pablo. (Estilita significa: el que vive en una columna).
De pequeño se dedicaba a pastorear ovejas por los campos, pero un día, al entrar en una iglesia, oyó al sacerdote leer en el sermón de la Montaña las bienaventuranzas, en el capítulo 5 del evangelio de San Mateo. Se entusiasmó al oír que Jesús anuncia: "Dichosos serán los pobres, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los puros de corazón porque ellos verán a Dios". Se acercó a un anciano y le preguntó qué debería hacer para cumplir esas bienaventuranzas y ser dichoso. El anciano le respondió: "Lo más seguro seria irse de religioso a un monasterio".
Se estaba preparando para ingresar a un monasterio, y pedía mucho a Dios que le iluminara qué debía hacer para lograr ser santo e irse al cielo, y tuvo un sueño: vio que empezaba a edificar el edificio de su santidad y que cavaba en el suelo para colocar los cimientos y una voz le recomendaba: "Ahondar más, ahondar más". Y al fin oyó que la voz le decía: "Sólo cuando seas lo suficientemente humilde, serás santo".
A los 15 años entró a un monasterio y como era muy difícil conseguir libros para rezar, se aprendió de memoria los 150 salmos de la S. Biblia, para rezarlos todos cada semana, 21 cada día.
Se le considera el inventor del cilicio, o sea de una cuerda hiriente que algunos penitentes se amarran en la cintura para hacer penitencia. Se ató a la cintura un bejuco espinoso y no se lo quitaba ni de día ni de noche. Esto para lograr dominar sus tentaciones. Un día el superior del monasterio se dio cuenta de que derramaba gotas de sangre y lo mandó a la enfermería, donde encontraron que la cuerda o cilicio se le había incrustado entre la carne. Difícilmente lograron quitarle la cuerda, con paños de agua caliente. Y el abad o superior le pidió que se fuera para otro sitio, porque allí su ejemplo de tan extrema penitencia podía llevar a los hermanos a exagerar en las mortificaciones.
Se fue a vivir en una cisterna seca, abandonada, y después de estar allí cinco días en oración se le ocurrió la idea de pasar los 40 días de cuaresma sin comer ni beber, como Jesús. Le consultó a un anciano y éste le dijo: "Para morirse de hambre hay que pasar 55 días sin comer. Puede hacer el ensayo, pero para no poner en demasiado peligro la vida, dejaré allí cerca de usted diez panes y una jarra de agua, y si ve que va desfallecer, come y bebe." Así se hizo. Los primeros 14 días de cuaresma rezó de pie. Los siguientes 14 rezó sentado. Los últimos días de la cuaresma era tanta su debilidad que tenía que rezar acostado en el suelo. El domingo de Resurrección llegó el anciano y lo encontró desmayado y el agua y los panes sin probar. Le mojó los labios con un algodón empañado en agua, le dio un poquito de pan, y recobró las fuerzas. Y así paso todas las demás cuaresmas de su larga vida, como penitencia de sus pecados y para obtener la conversión de los pecadores.
Se fue a una cueva del desierto para no dejarse dominar por la tentación de volverse a la ciudad, llamó a un cerrajero y se hizo atar con una cadena de hierro a una roca y mandó soldar la cadena para no podérsela quitar. Pero varias semanas después pasó por allí el Obispo de Antioquía y le dijo: "Las fieras sí hay que atarlas con cadenas, pero al ser humano le basta su razón y la gracia de Dios para no excederse ni irse a donde no debe". Entonces Simeón, que era humilde y obediente, se mandó quita la cadena.
De todos los países vecinos y aun de países lejanos venían a su cueva a consultarlo y a pedirle consejos y las gentes se le acercaban para tocar su cuerpo con objetos para llevarlos en señal de bendición, y hasta le quitaban pedacitos de su manto para llevarlos como reliquias.
Entonces para evitar que tanta gente viniera a distraerlo en su vida de oración, se ideó un modo de vivir totalmente nuevo y raro: se hizo construir una columna de tres metros para vivir allí al sol, al agua, y al viento. Después mandó hacer una columna de 7 metros, y más tarde, como la gente todavía trataba de subirse hasta allá, hizo levantar una columna de 17 metros, y allí pasó sus últimos 37 años de su vida.
Columna se dice "Stilos" en griego, por eso lo llamaron "Simeón el estilita".
No comía sino una vez por semana. La mayor parte del día y la noche la pasaba rezando. Unos ratos de pie, otros arrodillado y otros tocando el piso de su columna con la frente. Cuando oraba de pie, hacía reverencias continuamente con la cabeza, en señal de respeto hacia Dios. En un día le contaron más de mil inclinaciones de cabeza. Un sacerdote le llevaba cada día la Sagrada Comunión.
Para que nadie vaya a creer que estamos narrando cuentos inventados o leyendas, recordamos que la vida de San Simeón Estilita la escribió Teodoreto, quien era monje en aquel tiempo y fue luego Obispo de Ciro, ciudad cercana al sitio de los hechos. Un siglo más tarde, un famoso abogado llamado Evagrio escribió también la historia de San Simeón y dice que las personas que fueron testigos de la vida de este santo afirmaban que todo lo que cuenta Teodoreto es cierto.
Las gentes acudían por montones a pedir consejos. El les predicaba dos veces por día desde su columna y los corregía de sus malas costumbres. Y entre sermón y sermón oía sus súplicas, oraba por ellos y resolvía pleitos entre los que estaban peleados, para amistarlos otra vez. A muchos ricos los convencía para que perdonaran las deudas a los pobres que no les podían pagar.
Convirtió a miles de paganos. Un famoso asesino, al oírlo predicar, empezó a pedir perdón a Dios a gritos y llorando.
Algunos lo insultaban para probar su paciencia y nunca respondió a los insultos ni demostró disgusto por ellos.
Hasta Obispos venían a consultarlo, y el Emperador Marciano de Constantinopla se disfrazó de peregrino y se fue a escucharlo y se quedó admirado del modo tan santo como vivía y hablaba.
Para saber si la vida que llevaba en la columna era santidad y virtud y no sólo un capricho, los monjes vecinos vivieron y le dieron orden a gritos de que se bajara de la columna y se fuera a vivir con los demás. Simeón, que sabía que sin humildad y obediencia no hay santidad, se dispuso inmediatamente a bajarse de allí, pero los monjes al ver su docilidad le gritaron que se quedara otra vez allá arriba porque esa era la voluntad de Dios.
Murió el 5 de enero del año 459. Estaba arrodillado rezando, con la cabeza inclinada, y así se quedó muerto, como si estuviera dormido. El emperador tuvo que mandar un batallón de ejército porque las gentes querían llevarse el cadáver, cada uno para su ciudad. En su sepulcro se obraron muchos milagros y junto al sitio donde estaba su columna se construyó un gran monasterio para monjes que deseaban hacer penitencia.
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor Carlos M L » Lun Ago 18, 2014 8:30 pm

Saludos, comparto con uds hermanos lo que me llamó la atención de Santa Thais de la Tebaida.

Taide (o Thais) de Egipto, Santa Taide (o Thais) de Egipto, Santa Penitente

Etimología: Taide = habitante de Tebas. Viene de la lengua egipcia.

En ocasiones se piensa que llegar a ser santo presupone una existencia de oración, enclaustramiento o martirio; si bien en muchos casos así ha sido, en otros no: ya que acérrimos pecadores recalcitrantes han logrado la santidad, y así lo demuestra la vida de Thais. Era egipcia.

Se desconocen la fecha y el lugar de su nacimiento, y los detalles de su familia e infancia. Su biografía se remonta a su juventud, cuando, por su belleza se dedicó al oficio de la prostitución y vivió con riquezas y lujos; sin embargo, se dice que no era feliz.

El hecho que cambió su vida pecadora fue conocer a un eremita dedicado a la oración y la penitencia, en la soledad del desierto de la Tebaida, y este eremita, con el tiempo, sería conocido como San Pafnucio (11 de septiembre); aconsejándola, logró el sincero arrepentimiento de Thais, quien abandonó su conducta disipada.

El venerable varón le dijo que como penitencia, para que demostrara que estaba sinceramente arrepentida, permanecería el resto de sus días en la celda de un monasterio femenino, en continua oración y penitencia extrema.

Tiempo después, por su piedad, Thais profesó en la vida religiosa, en la cual fue ejemplo de santidad y fidelidad al Creador hasta su muerte en aquel lugar.

Su culto se pierde en la memoria de los tiempos. Iconografía: con burda túnica, en actitud orante; a su lado una calavera, alusiva a la penitencia.

Intercesora de pecadores arrepentidos que llevaron una vida desordenada.

Ver el link.
Santa Taís - hjg.com.ar hjg.com.ar/txt/lc/lc_tais.pdf para ver su historia completa

Hasta el próximo foro. Dios nos bendiga.
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor Guadalupe66 » Lun Ago 18, 2014 9:05 pm

Buenas noches:

San Macario de Alejandría. (c. 394 P.C.)

Era oriundo de Alejandría, pastelero de oficio.
Pasó más de sesenta años en contemplación y penitencia en el desierto.
Nuestro santo recibió la ordenación en el desierto de Celles.
Durante siete años no se alimentó más que raíces silvestres y, en los tres años siguientes , solo comía cuatro o cinco onzas de pan al día y unas gotas de aceite. Dios le había dado un cuerpo capaz de soportar todos los rigores y, su fervor era tan grande, que adoptaba sin vacilar cuantas prácticas de penitencia veía empleadas por los otros.
Las tentaciones no faltaron a nuestro santo. una de ellas fue la idea de dejar el desierto e ir a Roma a cuidar a los enfermos de los hospitales, Pero reflexionando sobre ellos, Macario comprendió que solo un secreto deseo de ser conocido y estimado por su virtud. solo una humildad tan profunda como la suya era capaz de descubrir el veneno de la vanagloria , escondido bajo esa apariencia de caridad. . Como lo observó el santo en esta ocasión , Dios se retira algunas veces de sus escogidos para que sientan su propia debilidad y comprendan que la vida del hombre es una lucha sin fin.
Un monasterio que llevaba el nombre de San Macario subsistió varios siglos en el desierto de Nitria. San Jerónimo parece haber transcrito una buena parte de los documentos espirituales de nuestro santo.
La definición del anacoreta que nos da el abad trapense de Rancé, es un verdadero retrato de Macario en el desierto: "Cuando un alma ha gustado de Dios en la soledad, ya no puede pensar sino en el cielo." El canon de la misa de los coptos nombra a Macario.
Guadalupe66
 
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor chiquinquira14 » Lun Ago 18, 2014 9:08 pm

Amma Sinclética de Alejandria:

Al iniciar la investigación sobre este tema quise hacerlo por las "ammas" madres del desierto, quienes son menos nombradas que los padres. La Amma escogida fue: Sinclética de Alejandria. Su vida escrita se le atribuye a Atanasio de Alejandria, aunque no parece históricamente muy cierto, pues santa Sincletica le sobrivivio unos años de vida, lo que hace imposible que Él haya escrito sobre su muerte. Hija de padres macedonios muy adinerados que emigraron a Alejandría. Al morir éstos le dejaron una gran fortuna a ella y su hermana menor, que era ciega de nacimiento y tenía los mismos ideales que Sinclética por el desierto y la vida apartada del ruido mundanal. Sinclética vendió todos sus bienes y los dejó a los pobres y junto con su hermana menor se fue al desierto; viviendo asi con tanta discreción que no fueron notadas por muchos años. Con el tiempo empezaron a llegar discipulas, que aunque Sincletica se resistía a guiarlas con su palabra, si acepto guiarlas con su ejemplo, oración y penitencias. muchas de estas discípulas permanecieron con ella, otras se apartaron a una soledad mayor. Por esto para algunos autores es considerada como madre del monacato al igual que San Antonio, abad, porque entorno suyo se formaron cenobios (vida monacal común) y anacoretismo (vida mas apartada en soledad).

A los 80 años, tres o cuatro años antes de su muerte, se le desarrolló una enfermedad en los pulmones y un cáncer en su rostro que se lo deformó; especificamente en el area de su boca, el cual le impedia ver,hablar y comer. Llevaba estas enfermedades con tanta virtud que edificaba a todos lo que la asistian. Tres dias antes de morir le fue revelado por el Señor que su vida llegaba a su fin. Animó a todos durante este transito.murio en el año 400 a los 84 años. Es venerada en las Iglesia Ortodoxa, Iglesia Catolica e Iglesias orientales Católicas. su fiesta se celebra el dia 5 de enero.

Sincletica cuyo nombre significa "Asamble celestial" escribió "apophthemata matum" entre los apotegmas que consegui de ella dos me llamaron la atencion:

"por tu medida y discrecion, conoceras si tu ascesis, proviene de Dios o proviene de tu orgullo" "Quienes hemos elegido lavida monastica debemos ser extremadamente prudentes".

Alma grande en santidad, entrega y amor de Dios, ruega por nosotros
chiquinquira14
 
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor margarita-17 » Lun Ago 18, 2014 10:17 pm

El aporte que deseo hacer es referente a Santa Thais, cortesana egipcia,y de su oración: "Tú que me has creado, ten piedad de mí"
Vivió en el siglo cuarto en el Egipto Romano.
Su fiesta es el 08 de Octubre, es venerada por Coptos, Católicos y Ortodoxos. Sus representaciones son: Quemando sus tesoros y ornamentos, y rezando en una celda conventual, con un rollo que dice: " Tu que me has creado, ten piedad de mí ".

Ha sido sido representada en diversas obras de arte en Epoca moderna: Novelas 1890, Opera 1842-1912, Opera de París 16 de Marzo 1894. Obras de teatro, Londres 14 de Marzo hasta Abril de 1911, 31 representaciones. Entre 1911- 1931, 5 películas mudas en Francia, Estados Unidos, Italia.

La hermosura de esta alma es digno ejemplo de la gracia, cuando el corazón humano es capaz de alcanzar la conversión. En esta santa alma encuentro la alegre esperanza de ser "alcanzados por Cristo", como habla San Pablo. Es tan auténtico el amor de Dios que no ceja de buscarnos, y, como ágil cazador hacer entrada en nuestras almas hasta derribar nuestro orgullo.

Por eso al estudiar esta Santa me brotan del corazón estas palabras: ¡ Oh Creador Adorado, que yo te busque es ya obra de tu amor y gracia, Tú que me has creado, ten piedad de mí," mas aún de mi ceguera y toda tiniebla en que me encuentre, quien si no Tú, mi creador, mi hacedor, me seduces para que te llame y te ame, aunque me fueses un Dios desconocido.
margarita-17
 
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor sandel » Lun Ago 18, 2014 11:22 pm

Buenas noches , me interesé por Santa Thais de la Tebaida.

De Thais se desconocen la fecha y el lugar de su nacimiento, y los detalles de su familia e infancia. Su biografía se remonta a su juventud, cuando, por su belleza se dedicó al oficio de la prostitución y vivió con riquezas y lujos; sin embargo, se dice que no era feliz,era pues a los ojos de la iglesia una pecadora pública. Con el tiempo, sin embargo, indagó sobre el cristianismo y luego se convirtió. El hecho que cambió su vida pecadora fue conocer a un eremita dedicado a la oración y la penitencia, en la soledad del desierto de la Tebaida, y este eremita, con el tiempo, sería conocido como San Pafnucio (11 de septiembre); aconsejándola, logró el sincero arrepentimiento de Thais, quien abandonó su conducta disipada.

El venerable varón le dijo que como penitencia, para que demostrara que estaba sinceramente arrepentida, permanecería el resto de sus días en la celda de un monasterio femenino, en continua oración y penitencia extrema.
Tiempo después, por su piedad, Thais profesó en la vida religiosa, en la cual fue ejemplo de santidad y fidelidad al Creador hasta su muerte en aquel lugar.

Las representaciones tradicionales de Thais la muestran en dos escenas diferentes:
*Quemando sus tesoros y ornamentos.
*Rezando en una celda conventual, con un rollo en el que está escrito "Tú que me has creado ,ten piedad de mí".

Thais ha sido protagonista de diversas obras de arte en Época Moderna:
Obras de teatro - novelas históricas - ópera - películas mudas ... Además en una estatua de bronce y marfil de una figura bailando.

Muere penitente reconciliada por los años 348..
Su festividad es el 08 de octubre..Es patrona de Alejandría y se la representa arropada con ricas y coloreadas sedas, con un espejo, símbolo de la coquetería, y una gargantilla de perlas que representan sus riquezas mal adquiridas.

Saludos cordiales.
sandel
 
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor Derik » Mar Ago 19, 2014 12:01 am

Simón el estilita

Biografía

La simpleza de la vida eremítica siempre me ha llamado la atención. Por alguna razón los humanos tendemos a la acumulación de cosas materiales. Por esto el desprendimiento de los padres del desierto es un poderoso ejemplo. Por otro lado, el alejamiento de la vida mundana, a contracorriente de la naturaleza social del humano, motiva a la reflexión, ya que si en el siglo IV ya los santos encontraban insoportable el tejido social, ¡que dirían de nuestras ciudades!

Simón el estilita es uno de los santos que llevó el consejo evangélico de la pobreza a su extremo. Nació en lo que hoy es Turquía, alrededor del año 388, hijo de un pastor. Es curioso que aprendiera a leer, y que a los 13 años leyera el libro llamado las beatitudes. Lo importante es que la lectura lo movió a abrazar con ardiente celo el cristianismo. En consecuencia entró en un monasterio a los 16 años. Sin embargo sus duras prácticas de ascetismo no fueron bien recibidas por sus hermanos, ya que parecían impropias para la vida comunitaria, por lo que le pidieron que saliera del convento.

Simón encontró en la soledad y en la mortificación de la carne un camino de santidad, y exploró algunas prácticas de ascetismo que desde la perspectiva mundana parecen extravagantes. Por ejemplo, se metió en una cabaña y no salió en un año y medio, incluso dicen que pasó toda una cuaresma sin comer ni beber, luego se encontró un lugar como de 20 metros de diámetro en la montaña que hoy se llama Sheik Barakat, buscando tiempo para sus devociones, pero la gente lo buscaba para pedirle consejo y sus oraciones, por lo que decidió buscar otro lugar.

Se dice que Simón encontró un pilar, en unas ruinas, y pensó que si no podía escapar del mundo y de las personas alejándose de manera horizontal, que su fuga sería en la dirección vertical. Simón pasó unos 47 años de su vida subido en columnas de tamaño creciente. Se cree que la plataforma en la que vivió tenía un metro cuadrado de superficie.

Como en todos los casos de monjes anacoretas, mucha gente les pedía consejo o bien sus oraciones, y le daban de comer. Simón fue tenido en gran estima no sólo por sus prácticas de ascetismo, sino por sus consejos, cartas y sermones (dictados desde su columna). Simón tuvo discípulos y ganó gran fama, fue consultado por el emperador Teodosio II y León I el Tracio. También atrajo la atención de la jerarquía católica.

Fundaciones

Dificilmente se puede decir que Simón el estilita haya fundado una orden, en sentido estricto sin embargo se sabe que tenía discípulos. Se conoce una lista de estilitas: Simón el joven, Daniel, san Alypius, y Lucas el joven. Los estilitas, no vivieron en comunidad, ni tenían una regla, por lo que no se puede decir que hubiera una fundación. En consecuencias no hay monasterios, y difícilmente se conservan las columnas donde vivió Simón.

Leyendas

Se cuenta que pasó una cuaresma sin comer ni beber, hecho que todos los vecinos aclamaron como un milagro. También se dice que tenía por costumbre orar doblando su delgado cuerpo, y tocando con su cabeza sus pies. Aún más, un curioso espectador contó 1244 repeticiones de esta postura, antes de desistir y seguir su camino.

Se dice que los jerarcas de la Iglesia quisieron poner a Simón a prueba, para ver si hacía penitencia por amor a Dios por ganar notoriedad. Entonces idearon pedirle bajo obediencia que descendiera de la columna. Simón accedió con perfecta humildad y obediencia, por lo que le permitieron continuar.
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor jfemoralesj » Mar Ago 19, 2014 9:06 am

Estimados/as, les reenvío mi respuesta de la semana pasada. El padre del desierto que elegí fue San Macario de Alejandría. Saludos desde Chile.

San Macario de Alejandría, Anacoreta
(† ca.408)
Este insigne anacoreta del siglo IV es uno de los mejores ejemplos de la vida ascética, con la tendencia al retiro del mundo y apartamiento a la soledad, que tanto predominó en este tiempo. Además, constituye una excelente prueba del tránsito de a vida puramente solitaria a la de comunidad o cenobítica, que se fue imponiendo a fines del sigo IV y durante el siglo V. De él nos informa ampliamente, sobre todo, Paladio, en su Historia Lausíaca, que es la más antigua y fidedigna historia del primer desarrollo del monacato.
Era originario de Alejandría, de donde se deriva e renombre con que es generalmente conocido; pero es denominado asimismo el Joven, en contraposición a San Macario de Egipto (15 de enero), llamado también el Viejo, aunque, a decir verdad, ambos son casi rigurosamente contemporáneos. Además, debe distinguírsele también de otros varios Macarios, célebres en los anales de la vida monástica, pues no puede olvidarse que la palabra griega macarios significa feliz o bienaventurado.
Así, pues, Macario de Alejandría, antes de entregarse a la vida de ascetismo cristiano, desempeñó hasta los cuarenta años e oficio de mercader de frutos o confitería, que dio pie, ya desde antiguo, a que sea considerado como patrono del ramo de los pasteleros. En a flor de la edad, cuando contaba cuarenta años, siguiendo la corriente ascética del tiempo, se retiró a la vida solitaria, donde perseveró con indomable constancia durante unos sesenta años, hasta su muerte. Ni la fecha de su nacimiento ni la de su muerte nos son conocidas, pero debió nacer hacia el año 310 y morir hacia el 408, casi centenario.
Cuando se retiró a la soledad, a mediados del Siglo IV, era el tiempo en que en todo Oriente, particularmente en los desiertos de Egipto, se halaba en su máximo apogeo a vida anacorética. Más aún. Con San Antonio Abad había tomado cada vez más consistencia el género de vidas de las comunidades de ermitaños, que vivían en sus celdas separados, pero se juntaban para algunos ejercicios ascéticos y estaban bajo la dirección de algún maestro señalado; y con San Pacomio se daba comienzo a una vida de estricto ascetismo, pero dentro de un lugar cerrado y bajo la obediencia de un superior y observancia de una regla. Es la vida cenobítica o de comunidad, que recibió su más pleno desarrollo, en Oriente con las dos reglas de San Basilio, y en Occidente con las de San Agustín y de San Benito.
Según atestigua Paladio, Macario inició su vida solitaria en el desierto de Egipto. Tal vez se puso en un principio bajo la dirección de algunos maestros de más prestigio, para aprender de ellos el verdadero ascetismo cristiano. Tal vez se unió a una de las colonias de as que estaban bajo dirección de San Antonio Abad († 356) o de algún otro de los maestro de la vida ascética que admitían discípulos. Tres eran los desiertos de Egipto, célebres por las grandes multitudes de solitarios, colonias de anacoretas y cenobios incipientes. El más alejado era e de la Escitia, en os límites de la Libia. Seguía e de las Celdas y de Nitria, que ocupaban grandes extensiones en la parte central. El tercero era el del Bajo Egipto, más próximo a Alejandría. Pues bien, consta que Macario recorrió estos diversos desiertos, pero que desarrolló definitivamente su vida ascética y llegó a ser un ejemplo y guía de anacoretas en al región de las Celdas, con una especie de colonias al estilo de San Antonio. Por e mismo tiempo, en e desierto de Escitia, desarrollaba una vida muy semejante y reunía en torno suyo gran número de discípulos Macario el Viejo. Ambos fueron verdaderas lumbreras del ascetismo cristiano de estos tiempos. Paladio nos refiere que , en los últimos años de la vida de Macario el Joven, estuvo con é en su cabaña y fue testigo de la vida que él y los demás discípulos llevaban. Por esto su testimonio es enteramente fidedigno.
La vida de Macario e Joven y de sus discípulos, conforme a la relación de Paladio, era de una austeridad extraordinaria. Cada anacoreta tenía su celda separada, donde vivía en la más absoluta soledad durante la emana; pero los sábados y domingos se reunían para os oficios divinos. Ocupábanse en la oración; observaban en trabajos manuales, como tejer esteras o cosas semejantes, que les ayudaran a fomentar la contemplación y unión con Dios. En general, era admirable la alegría, buen espíritu y aun la buena salud corporal, de que disfrutaban aquellos solitarios, a pesar de que su comida se reducía a lo más frugal e indispensable para mantener la vida. Sanos de cuerpo y de alma, aquellos anacoretas, bien orientados por sus excelente maestros, vivían sólo para Dios, a quien se habían consagrado por completo.
A esta vida de retiro absoluto del mundo, de oración y consagración a Dios, uníase la más estricta continencia, que constituyó desde un principio una parte sustancial del ascetismo cristiano, a lo cial se añadió una inmensa variedad de austeridades y penitencias, que a las veces rayaban en lo inverosímil. En todo ello fue San Macario a la cabeza; pero , según Paladio, sobresalía de un modo especial por sus austeridades, realizadas siempre con el más elevado espíritu de amor e imitación de Jesucristo en su pasión y con el ansia de reparación por e mundo, encenagado en toda clase de pecados.
Ciertamente estas austeridades parecerán exageradas y seguramente o serían en nuestros días; pero son claro indicio del elevado espíritu de aquellas generaciones de ascetas y particularmente del extraordinario amor a Dos de San Macario. El mismo Paladio refiere es siguiente rasgo, caro índice del espíritu de mortificación de Macario y sus discípulos. Habiendo recibido Macario en cierta ocasión una cesta de uvas, la envió a un monje de a celda vecina, que se encontraba algo enfermo. Este, movido a su vez por el espíritu de mortificación, la hizo llevar a otro monje; éste, con el mismo espíritu, a un tercero, y así fue pasando la cesta por todas las celdas, hasta que el último, no menos mortificado, la llevó al mismo maestro, Macario.
A todos los demás superaba Macario en la austeridad de vida, que llegó a hacerse proverbial entre los monjes del desierto. Siete años seguidos se alimentó únicamente de plantas y algunos granos, y durante los tres días siguientes se imitaba a cuatro o cinco onzas de pan diarias y un poco de agua. Impulsado por la misma ansia de mortificación , ejercitábase en largas vigilias, y para que no o rindiera el sueño, se mantenía fuera de su cabaña, quemado por el sol durante el día y transido de frío por la noche. Dios e había dado un cuerpo especialmente apto para soportar las más duras maceraciones y sacrificios, por lo cual, motivado siempre del ansia de agradar a Dios, trataba de imitar cualquier ejercicio espiritual que veía u oía de otros solitarios.
Es interesante lo que se refiere acerca de su estancia en el célebre monasterio de Tabennis, donde moraba san Pacomio con gran número de monjes. En efecto, atraído Macario por la fama de santidad y austeridad de vida de este monasterio, dirigióse a él hacia e año 349, disfrazado de campesino, y suplicó a Pacomio su admisión entre los monjes. Este le respondió que e parecía demasiado avanzado en edad para poderse acostumbrar a sus ayunos y vigilias. Pero, ante su insistencia , lo dejó siete días enteros a la puerta del monasterio, donde permaneció Macario sin probar ningún alimento. Entonces Pacomio e permitió ingresar en e claustro; pero, empezando entonces la Cuaresma, todos los monjes a observaban con el más riguroso ayuno y extraordinarios penitencias a la medida de sus fuerzas. Unos ayunaban uno; otros dos, tres o cuatro días por semana; unos estaban todo el día en pie y únicamente se sentaban durante las horas de trabajo. Macario, por su parte, se mantuvo en su rincón entregado a su trabajo y observando durante los cuarenta días e más riguroso ayuno, sin comer más que unas hojas de col cada domingo. A la vista de la rigurosa austeridad, los monjes acudieron durante la Pascua a su maestro Pacomio y le suplicaron no permitiera aquellos rigores que pudieran ser perjudiciales para toda la comunidad, pues los monjes querrían imitarlos y se consumían de inanición. Pacomio se puso entonces en oración para poder determinar lo que debía hacerse en un caso tan sorprenderte de austeridad y fervor religioso, y Dios le dio a entender que aquel hombre desconocido era Macario, cuya fama de santidad le era bien conocida. Entonces lo abrazó con e mayor fervor, le dio las gracias por a edificación que había dado a su monasterio y se despidió de él suplicándole rogara por sus monjes.
Todos estos detalles han sido transmitidos por Paladio testigo de la santa vida de Macario y sus discípulos y ciertamente, aun concediendo que pudiera haber algo de exageración debida al entusiasmo del biógrafo, indica con toda evidencia el espíritu de santa emulación de aquellos monjes del desierto en la oración y penitencia. El mismo Paladio atestigua igualmente cómo Macario tuvo que luchar contra las persistentes tentaciones del demonio, lo cual nos lo presenta bajo un aspecto más humano y semejante a nosotros, que tanto debemos luchar contra las continuas asechanzas del enemigo Así, en cierta ocasión, sugirióle éste la idea de abandonar el desierto, con el pretexto de que sería de más servicio y gloria de Dios, dirigiéndose a Roma y entregarse al cuidado de los enfermos en hospitales. Pero él, descubriendo en ello una falacia enemigo para hacerle abandonar aquella vida de oración y penitencia arrojóse al suelo de su celda, mientras gritaba: " Sacadme de aquí por la fuerza, si es que podéis; pues yo os aseguro que espontáneamente yo no marcharé de aquí". Mas, como fueran cada vez más persistentes las acometidas del demonio, llenó de arena una espuerta, la cargó sobre sus espaldas y andaba con esta carga por el desierto. Viéndole, pues, de esta forma un monje, trató de ayudarle pero él le dijo: "No, no; porque estoy atormentando este cuerpo, que tanto me atormenta a mi"
Por otra parte, de las indicaciones de su biógrafos deducimos que luchaba igualmente contra las tentaciones vanidad y amor propio, que tanto dan que hacer a las almas espirituales. En efecto, refiere Paladio que algunas veces, encontrándose a la puerta de la celda de Macario oía que hablaba en el interior increpándose a si mismo con estas palabras: "¿Qué quieres, viejo malvado? Has tomado ración de aceite y vino. ¿Qué más quieres, glotón de cabellos blancos?". Otras veces dirigía duros improperios, al diablo diciéndole: "¿Es que te soy deudor de alguna cosa? ¿Qué tienes que ver conmigo? Márchate lejos de mi".
En medio de una vida de tanta austeridad, y gozando de tanta intimidad con Dios, consta que tenía un atractivo tan grande entre los demás solitarios del desierto, que eran innumerables los que vivían cerca de él y se ponían bajo su dirección espiritual. Su espíritu verdaderamente paternal y la solidez espiritual de la dirección que daba a sus discípulos aparece claramente en esta anécdota: desalentado en cierta ocasión uno de sus discípulos, viendo su poco aprovechamiento espiritual, acudió a desahogarse con su maestro Macario. Este le respondió: "No te entretengas nunca con esta tentación y respóndete a ti mismo; mi amor a Jesús me obliga a perseverar aquí hasta el fin; estoy decidido a permanecer en esta celda, aunque sólo sea para darle gusto a Él y cumplir su voluntad".
De la misma suavidad de su trato y de la alegría espiritual irradiaba en torno suyo, es Buen testimonio el hecho siguiente, referido por los historiadores, que, aunque tal vez pertenezca al mundo de las leyendas, es indudable el mejor símbolo del atractivo humano de la virtud de Macario. En efecto, atravesando el Nilo en cierta ocasión junto con el otro Macario (el Viejo), cruzáronse con un grupo de ofíciales del ejercito, los cuales vivamente impresionados por el porte alegre y la felicidad que respiraban ambos anacoretas, decían los unos a los otros: "Es curioso como estos hombres son tan felices en medio de su pobreza". Oyendo esta expresión Macario de Alejandría cuéntase que repuso: "Tienes razón, al calificarnos de hombres felices, pues en verdad así lo atestigua nuestro nombre (Macario, palabra griega, significa feliz). Pues si somos felices porque despreciamos el mundo, ¿no es justo que os consideréis vosotros como miserables por ser sus servidores?" El mismo relato añade que estas palabras unidas al ejemplo de los dos solitarios, produjeron tal efecto en el jefe de aquel grupo, que volvió a su casa, distribuyó todo lo que poseía entre los pobres y se hizo ermitaño.
Para que el ejemplo de su vida fuera más humano y más completo, Dios permiti6 que fuera víctima de persecuciones y aun calumnias. Estas llegaron a tal extremo, que por algún tiempo se vio forzado a abandonar su celda y fue desterrado por la fe católica, por obra de Lucio, patriarca arriano de Alejandría. Más aún. Dios permitió igualmente fuera su alma probada con la mayor obscuridad espiritual. Efectivamente, movido de su ansia de contemplación, refiere Paladio que se encerró dentro de su celda con el propósito de permanecer en ella cinco días seguidos. Los dos primeros días se sintió inundado de dulzura celestial: pero al tercero se sintió acometido de tal turbación y guerra del enemigo, que se vio obligado a volver a su vida normal. Por esto observaba él a sus discípulos qué Dios se retira en ciertas ocasiones, para que los hombres experimenten su propia debilidad y reconozcan que la vida es una lucha.
No es, pues, de maravillar que con una vida tan santa recibiera de Dios la gracia especial de hacer milagros Tal vez algunos de los que se le atribuyen entren en el campo de la leyenda; pero ciertamente constituyen excelentes lecciones prácticas de su vida, profundamente ascética. Refiere Paladio, como testigo ocular, que un sacerdote, con la cabeza atormentada por una llaga cancerosa, acudió a la celda de Macario; pero éste, en un principio, se resistió porfiadamente a admitirlo y ni siquiera quería darle ninguna respuesta, pues había entendido en la oración que todo aquello era castigo de un pecado de la carne. Paladio mismo, sin sospechar nada de esto, insistió con Macario para que se compadeciera de aquel desgraciado, hasta que, al fin, lo consiguió. Macario acudió al enfermo y ante su sincero arrepentimiento, le otorgó el perdón.
Respecto de su muerte, Tillemont señala el año 394, pero es más probable que tuvo lugar hacia el 408, pues se sabe que murió contando unos cien años de edad y que nació a principios del siglo IV. Algunos le han atribuido una regla para los monjes. Tal vez se puede relacionar con esta regla lo que San Jerónimo copia en su carta a Rústico. Por otra parte, el bien conocido Codex Regularum, de San Benito de Aniano presenta una regla con el nombre de los dos Macarios, Serapión, Pafnucio de Escitia, Serapión de Arsinoe, etc. En el desierto de Nitria se mantuvo, durante varias centurias, un monasterio que lleva el título de San Macario. Su culto se introdujo en Oriente ya en la antigüedad (Fuente: Mercaba.org)
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor feasan » Mar Ago 19, 2014 9:44 am

BUENAS DESDE ESPAÑA:

YO SOY POCO DUCHO EN TEMAS INFORMÁTICOS, PERO PARECE QUE POR FIN HE DADO CON LA TECLA.
HE ELEGIDO SAN BESARION Y PROCEDO A COMPARTIR LO QUE HE RECOGIDO DE EL.
ATENTAMENTE. FELIPE ALEJANDRO SANCHEZ

SAN BESARION ANACORETA

Se llamo así en la Hagiografía cristiana, para distinguirlo de otros dos Besariones famosos en la iglesia, además, ambos ostentando alta jerarquía en la Iglesias católicas orientales y occidentales.

(Uno nació y vivió en el Siglo quince, y alcanzo la alcurnia de cardenal, estuvo destinado tanto en occidente como en oriente, en altos cargos eclesiásticos, y formo una gran biblioteca en Constantinopla. Aparte de procurar el fin del cisma ente la iglesia de oriente y la de occidente.
El otros vivió durante el siglo XVII en Bulgaria y fue obispo de Symoslan, siendo martirizado -como ha sido y es lo habitual en todas las épocas por turcos o islámicos, en auténticos exterminios y genocidios de religión, al igual que ocurre hoy en tantos lugares, Nigeria, Sudan, Irak, Egipto, Siria, donde no queda títere con cabeza-, y muerto a la cabeza de su iglesia particular).

Pero centrándonos en el que nos ocupa, nació en –Scete-, Egipto, donde tantos santos de la iglesia antigua se prodigaron a lo largo de los primeros 600 años de cristianismo y en todo oriente y norte de África, hasta la llegada de esa religión de convivencia y hermandad con el creyente cristiano y católico, como es el islamismo,- donde arraso con todas las iglesias del norte de África, (la de San Agustín a la cabeza).

Fue discípulo de San Antonio Abad y San Macario, (otros dos famosos anacoretas del desierto), practicaba el ayuno con asiduidad y se le atribuyen varios milagros.
Era nómada y practicaba el ayuno la oración y la penitencia en soledad, mortificando su cuerpo en demasía, y tuvo la capacidad de hacer milagros por su tremenda cercanía con Dios. Vivió hasta edad muy avanzada, y nació en el año 400 d.c.
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor chilecito-renata » Mar Ago 19, 2014 10:02 am

Muchas veces se piensa que para llegar a ser santo hay que llevar siempre una vida de oración, penitencia, enclaustramiento o el martirio, pero la vida de Santa Thais de Tebaida demuestra que aun los pecadores mas recalcitrantes pueden llegar a la santidad.
Se desconoce el lugar y fecha de nacimiento, pero se supone que fue en el siglo IV en Tebas, ya que su nombre significa "habitante de Tebas".
Su biografía arranca con su juventud, cuando por su gran belleza se dedicó a una vida licenciosa con lujos y riquezas, pero se dice que no era feliz. Se ha sugerido que su historia es solo un cuento moral inventado con propósitos edificantes, pero sigue apareciendo en el calendario eclesiástico.
Se dice que su vida cambió al conocer a un eremita que vivía en oración y penitencia en el desierto de Tebaida. El eremita sería San Pafnucio, obispo de la Tebaida Superior. El fue el instrumento que Dios puso en la vida de Thais para su total transformación espiritual.
Este santo le aconsejó que para demostrar su arrepentimiento permaneciera en oración y penitencia por el resto de su vida en un monasterio femenino. Con el tiempo Thais profesó en la vida religiosa y fue modelo de santidad y fidelidad al Creador hasta su muerte ocurrida en ese lugar.
Durante la Edad Media la historia de Thais cobró gran popularidad.
En las representaciones de la Santa se muestran dos escenas diferentes: una quemando sus ropas y joyas y la otra en una celda monacal con un rollo en el que se lee: "Tu que me has creado ten piedad de mi".
Santa Thais es la intercesora de los pecadores arrepentidos.
Nacimiento: hacia el siglo IV en Tebas
Fallecimiento: fecha desconocida
Festividad: 8 de Octubre
Es venerada en la Iglesia Católica. la Iglesia Griega y la Iglesia Copta.
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor Nike » Mar Ago 19, 2014 10:38 am

San Antonio Abad no es San Antonio de Padua. Por favor corríjalo. Este último no tiene nada que ver con los eremitas, ni vivió en el desierto.
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor Juanina » Mar Ago 19, 2014 11:21 am

Saludos a todos desde Texas, en Estados Unidos!

Yo leí un poco de San Antonio Abad. Les comparto.


Patrono de los ganaderos, veterinarios y protector de los animales.

Nació en una población del alto Egipto, al sur de Menfis, el año 251. Antonio se retiró a la soledad siguiendo el ejemplo de un anciano ermitaño de los alrededores. El trabajo manual, la oración y la lectura constituyeron en adelante su principal ocupación. A los 54 años de edad, hacia el año 305, abandonó su celda en la montaña y fundó un monasterio en Fayo.El monasterio consistía originalmente en una serie de celdas aisladas, pero no podemos afirmar con certeza que todas las colonias de ascetas fundadas por san Antonio estaban concebidas de igual manera. Más tarde, fundó otro monasterio llamado Pispir, cerca del Nilo.

San Antonio exhortaba a sus hermanos a preocuparse lo menos posible por su cuerpo, pero se guardaba bien de confundir la perfección, que consiste en el amor de Dios, con la mortificación. Aconsejaba a sus monjes que pensaran cada mañana que tal vez no vivirían hasta el fin del día, y que ejecutaran cada acción, como si fuera la última de su vida. "El demonio-decía- teme al ayuno, la oración, la humildad y las buenas obras, y queda reducido a la impotencia ante la señal de la cruz".

Hacia el año 355, hizo un viaje a Alejandría a petición de los obispos para refutar a los arrianos. Ahí predicó la consustancialidad del Hijo con el Padre, acusando a los arrianos a confundirse con los paganos "que adoran y sirven a la creatura más bien que al Creador", ya que hacían del Hijo de Dios una creatura.

Murió en el año 356, a la edad de 105 años. Parece que en 561, sus restos fueron descubiertos y trasladados a Alejandría, después a Constantinopla, y finalmente a Vienne de Francia. Las imagenes representan generalmente a San Antonio con una cruz en forma de T, una campanita, un cerdo, y a veces un libro. La liturgia bizantina invoca el nombre de San Antonio en la preparación eucarística, y el rito copto.
Juanina
 
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor Stephanie_g90 » Mar Ago 19, 2014 11:54 am

Muy buenos días, yo elegí a San Besarión anacoreta. Aquí les presentó lo que investigué de su vida.

San Besarión de Scete

Se celebra la festividad de San Besarión el día 6 de Junio.

Martirologio Romano: En Scete, en Egipto, san Besarión, anacoreta, que por amor de Dios se comportó como mendigo y peregrino. M. c. 400.

Nació en el seno de una familia cristiana. Pronto se sintió atraído por la “vida angélica” de los ascetas. Fue discípulo de san Antonio Abad, que como él vivió el evangelio con toda su radicalidad, desprendiéndose de todo cuanto tenía, después se puso bajo la dirección de san Macario en el desierto de Scete en Egipto.

Su soledad estaba acompañada del evangelio donde encontraba su inspiración; abandonó a su segundo maestro y fue mendigo y peregrino por amor de Dios.

Es muy venerado por los griegos. Su nombre se hizo célebre muchos siglos después de su muerte, gracias al cardenal Besarión a quien el prior del monasterio le impuso ese nombre cuando lo ordenó.

Su leyenda es una colección de tópicos.

P.D.: Disculpen la tardanza. Saludos y bendiciones =)
Stephanie_g90
 
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Re: 1. Monjes, eremitas y anacoretas: Padres del Desierto. 1

Notapor Ger16 » Mar Ago 19, 2014 12:50 pm

PEPITA GARCIA 2 escribió:San Pafnucio.- Imagen

San Pafnucio, fue anacoreta, su vida en el desierto era muy rigurosa y sencilla. Compartía consigo mismo la soledad del desierto. La oración y la penitencia eran su principal modo de emplear el tiempo.

Por su santidad atrajo a su cueva a muchos que venían a escucharle, a recibir consejo, escuchar lo que aprendía por Espíritu Santo con sus rezos y a contrastar la vida con el estilo del Evangelio.

Se vio obligado a dejar la soledad contra su gusto porque fue nombrado Obispo de Tebaida, Egipto en el Siglo IV y por defender a Cristo y la fe sufrió persecución, le amputaron una pierna y le vaciaron un ojo cuya órbita desocupada, según cuenta la historia, gustaba besar con respeto y veneración el convertido emperador Constantino.

Estuvo presente en el Concilio de Nicea, donde defendió la divinidad de Cristo contra el arrianismo. Demostró que su vida rigorosa y sus grandes sufrimientos por Cristo le habían hecho un hombre humilde y gentil.

En esa ocasión, al tratarse otros temas de Iglesia, tuvo el Obispo Pafnuncio la ocasión de dar muestras de profunda humanidad. El hombre que venía del más duro rigor del desierto y podía exhibir en su cuerpo la marca de la persecución se mostró con un talante más amplio, abierto, moderado y transigente que los padres que no conocían la dureza de la Tebaida ni los horrores de la amenaza, ni la vejación.

Se sabe que fue canonizado antes de la creación de la Congregación para la causa de los Santos, y que su culto fue aprobado por el Obispo de Roma, el Santo Padre.

Su festividad el 11 de septiembre.

Se venera en la Ciudad de México, en el Templo Santa Inés.-Imagen .- un bello templo de estilo eclético, ubicado en las calles de Moneda y Academia en el centro histórico de la Ciudad de México.

Fuente: Calendario de Galván. Prelatura de Caravelí. Corazones. Wikipedia

PEPITA


Puedo mencionar que en el templo de Santa Inés se le considera abogado de los objetos perdidos (para pedir encontrarlos) y antiguamente asistían las personas para pedir a San Pafnucio el favor de encontrar algún objeto perdido.
Ger16
 
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