3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

En este curso, haremos un viaje en el tiempo para situarnos en los orígenes del monacato cristiano. Conoceremos las distintas órdenes monásticas, a sus fundadores, sus monasterios, su arte, cultura, forma de vida y su importancia para la civilización a través de la historia hasta la actualidad.

Fecha de inicio:
11 de agosto de 2014

Fecha final:
27 de octubre de 2014

Responsable: Hini Llaguno

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, Betancourt, PEPITA GARCIA 2, rosita forero, J Julio Villarreal M, AMunozF, Moderadores Animadores

Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor ayga127 » Dom Ago 24, 2014 6:47 pm

•¿Cuáles fueron las reformas concretas que hizo Cluny a la Regla benedictina?


El siglo XI fue el de máximo esplendor para la Orden, y en ello intervino la extrema longevidad y estabilidad de los mandatos de dos abades que abarcaron todo el siglo XI. Nos referimos al abad Odilón (994-1049) y a Hugo el Grande (1049-1109)

En este lapso de máximo desarrollo, la abadía de Cluny llegó a contar entre 400 y 700 monjes, y extendía su absoluto poder sobre 850 casas en Francia, 109 en Alemania, 52 en Italia, 43 en Gran Bretaña y 23 en la Península Ibérica, agrupando a más de 10.000 monjes, sin contar su innumerable personal subalterno.

Los principales aspectos organizativos, políticos y religiosos de los "monjes negros" se pueden resumir en los siguientes puntos:

1-Vasallaje exclusivo a Roma y defensa de su primacía moral
2-Predominio de una férrea estructura jerárquica piramidal entre prioratos, abadías subordinadas y abadías afiliadas.
3-Organización feudal interna y apoyo a la sociedad feudal de la época, manteniendo buenas relaciones con nobles y obispos (a pesar de su inmunidad frente a ellos)
4-Intensificación decisiva de la clericalización del monacato. Cluny multiplicó el número de sacerdotes entre sus miembros.
5-Predominio en la vida monástica del rezo litúrgico y la celebración coral de la eucaristía, frente a los trabajos físicos que eran irrelevantes, y que eran realizados por personal subalterno.
6-Conservación y difusión de la cultura gracias a labor de sus scriptoria donde se realizaban permanentemente copia de manuscritos.

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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Dom Ago 24, 2014 6:56 pm

La Orden de Cluny.-
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Cluny.-Imagen

La Orden de Cluny es una reforma de la Orden Benedictina, creada el 11 de septiembre de 910 por Guillermo I, llamado Guillermo el Piadoso, duque de Aquitania, Francia, quien donó la villa de Cluny al Papado para que fundara en ella un monasterio con doce monjes. El monasterio se situó en Mâconnais, en Saona y Loira. Esta donación hecha por Guillermo I, fue con el fin de obtener la protección y la garantía de la Santa Sede, pues no tenía poder. Guillermo el Piadoso intentó evitar su control por los laicos; en la Carta de fundación de la abadía se establece la libre elección del abad por parte de los monjes, muy importante en la Orden Benedictina. La donación de Cluny no es la única, en esa época, numerosos dominios son legados al papado, como Vézelay. El prestigio de los pontífices del Siglo X es relevante. La reforma monástica es apoyada por el Monasterio de San Martín d’Autun y el de Fleury-sur-Loire. En el año 914, se funda el Monasterio de Brogne convirtiéndose en un centro de gran influencia junto con su fundador Gérard.

El Duque de Aquitania nombró al Monje Benedictino Bernón, como Abad de Baume. Bernón de Baume se regía por la Regla de San Benito de Nursia, reformada por San Benito de Aniane, respetando las directrices de los monasterios. Bernon murió en 926 tras una vida dedicada a la expansión de la Regla por numerosos monasterios.

San Mayolo
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San Odón
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San Odilón
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A San Bernón le sucedió el Abad San Odón, compañero de viaje. San Odón viajó de convento en convento para enseñar la reforma, algunos se negaron a admitirle como abad, adoptando al de Cluny. La influencia de Cluny va aumentando, y carece de organización. El Monasterio obtiene el derecho de acuñar moneda, se abren escuelas y una biblioteca. A la muerte de San Odón, en 942, el prestigio de Cluny es ya muy importante. Le sucede Aimar, prosiguiendo su obra, en 948 queda ciego y nombra como coadjutor a San Mayolo, que dirige Cluny desde 954 hasta 994, que utiliza la experiencia para administrar Cluny.

Monjes.- Imagen

La Regla Clunisienne o cluniacense es adoptada por otros monasterios, que forman, junto con Cluny, un verdadero imperio monástico de prioratos autónomos sometidos al gobierno común del Abad de Cluny. Se fundan nuevos monasterios cluniacenses, y otros monasterios aceptan la disciplina. La Orden de Cluny está presente en el Jura, el Delfinado, la Provenza, el valle del Ródano, el sur de Borgoña, y el Borbonesado, con un total de más de 30 conventos.

La Orden continuó desarrollándose durante el Siglo XI y mitad del Siglo XII, ganando en organización al aplicar unos reglamentos muy precisos.

En 994, San Odilón es nombrado Abad de Cluny y dirige el monasterio durante 55 años; al morir San Odilón, la Orden cuenta con 70 conventos, y Cluny se asocia con abadías, algunas autónomas.

En 1049 San Hugo de Semur es nombrado abad; siguiendo las directrices de San Odilón, continúa ampliando el poder de Cluny. Pequeños conventos van creándose todavía. El principio hierático va flexibilizándose hacia 1075, cuando Cluny acepta en la Orden abadías de otras órdenes, diferentes a la Benedictina, como Vézelay, que están dispuestas a ingresar en la Orden sin tener que renunciar a su rango para convertirse en Prioratos.

Durante su abadiato se incorporaron a Cluny grandes Abadías, como las de Moissac (Sur-Oeste), Lézat (Ariège), Figeac (Quercy). La Orden se extendió por España, Italia e Inglaterra, contando con 10.000 monjes.

La Orden de Cluny, sin embargo, no se deja morir del todo, surgen los Cistercienses, que protestan con su forma de vida ante la centralidad de Cluny y apuestan por la independencia de cada uno de sus monasterios y abadías.


Fuente: Historia y Viajes. Wikipedia. Historia medieval. http://tarekarias.blogspot.mx/
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor leoo_torres » Dom Ago 24, 2014 7:19 pm

¿Quién fue san Benito de Aniane?

Nacido alrededor de 745-750; fallecido en Cornelimünster, el 11 de febrero de 821. Benito, originalmente conocido como Witiza, hijo del Godo Aigulf, Conde de Maguelone en el sur de Francia, fue educado en la corte franca de Pepino, y entró en el servicio real. Tomó parte en la campaña Italiana de Carlomagno (773), después de lo cual dejó a su real señor para entrar a la vida religiosa, y fue recibido en el monasterio de San Sequanus (Saint –Seine). Se entregó muy celosamente a prácticas de ascetismo, y comprendió el valor de la Regla de San Benito como el mejor fundamento para la vida monástica.

Al volver a su hogar en 779, estableció en sus propias tierras, cerca del pequeño río de Aniane, un nuevo establecimiento monástico, que pronto se transformó en un gran monasterio, bajo el nombre de Aniane y se convirtió en el modelo y centro de la reforma monástica en Francia, introducida por Luis el Piadoso. El principal consejero del Emperador fue Benito, y la adopción generalizada de la Regla de San Benito en los monasterios del Imperio fue el paso más importante hacia la reforma. Benito tomó parte prominente en los sínodos realizados en Aquisgrán en 816 y 817, cuyos resultados se materializaron en las importantes prescripciones para la restauración de la disciplina monástica, fechadas el 10 de julio de 817; fue el entusiasta líder de esas asambleas, y él mismo reformó muchos monasterios bajo los lineamientos establecidos en las ordenanzas allí promulgadas. Con el objeto de tenerlo en cercanía de la residencia real, Luis había fundado, en el Inde, un arroyo cercano a Aquisgrán, la Abadía de Cornelimünster, la que sería un ejemplo para todas las otras abadías, y estaría bajo la guía de Benito.

En la controversia dogmática sobre el adopcionismo, bajo el liderazgo de Félix de Urgel, Benito tomó partido por la ortodoxia. Para promocionar las reformas monásticas, recopiló una colección de reglas monásticas. Uno de sus alumnos, el monje Ardo, escribió la biografía del gran abad.
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor ayga127 » Dom Ago 24, 2014 7:24 pm

Origen e historia del canto gregoriano
El canto gregoriano es un canto llano, monódico, con una música absolutamente supeditada al texto. Su origen hay que buscarlo en las primitivas comunidades cristianas ya que desde el principio se invitaba a las comunidades a cantar a Dios “con himnos y cánticos inspirados”. Sin embargo, el nombre proviene de una falsa atribución al Papa Gregorio I Magno (535-604) debido a un dato aportado erróneamente por su biógrafo, quien decía que este Papa no sólo había compilado y arreglado el repertorio musical de la antigua música eclesiástica, sino que incluso fue él mismo autor, bien en parte o bien totalmente, de numerosas melodías. Aunque es verdad que el Papa Gregorio I impulsó una amplia reforma pastoral y litúrgica, hoy es aceptado por todos que el canto gregoriano no es obra ni de una persona ni de una generación. Fue todo un proceso que culminó con algunas de las iniciativas llevadas a cabo por el Papa Gregorio I. Una vez en el pontificado inició una obra que puede resumirse en dos aspectos: en primer lugar la compilación y selección de las melodías, para que fueran copiadas y coleccionadas en un libro llamado Antifonario. En segundo lugar dedicó gran parte de su esfuerzo a la formación de músicos, organizando en cada iglesia un grupo de cantores que se conoció con el nombre de Schola cantorum. Emprendió luego la tarea de unificación de las liturgias, lo que logró sólo en parte. Desde entonces al canto de la liturgia romana se le comenzó a llamar canto gregoriano, denominación ésta que se extiende también a la creación musical posterior a Gregorio I si conserva las mismas características.
Una breve cronología nos basta para apuntalar el devenir histórico de esta expresión musical de la Iglesia:
Año 313. Los primeros cristianos, para profesar su fe, llevan a las catacumbas melodías sencillas para el canto de los salmos tal y como se hacía en las comunidades de Jerusalén.
Año 396. San Agustín llora escuchando los cantos que los fieles de Milán entonan a Dios en la catedral.
Años 400-500. El repertorio latino o canto romano se diversifica en los textos y en las formas de cantar según las áreas geográficas: Roma, Galia o la España visigoda, cuna de importantes liturgistas y legisladores eclesiásticos (aquí se desarrolló, por ejemplo, el denominado canto visigótico que con el tiempo recibiría el nombre de mozárabe).
Año 600 ca. El Papa Gregorio I Magno comienza un proceso de unificación de las liturgias occidentales. El nuevo repertorio litúrgico-melódico que surge se llamará canto gregoriano. En esta época comienza también a establecerse el rito de la Liturgia Romana con repertorio propio para la Misa –como acto más representativo del culto– y para las Horas del Oficio. Con Gregorio I se recogen ya dichos repertorios en dos libros fundamentales: el Gradual, con el Propio de la Misa (textos variables según el contenido de la fiesta del día, frente a los textos invariables de las secciones del Ordinario) y el Antifonario, con las Horas del Oficio.
Años 600-800. Apogeo del canto gregoriano. Es una época intensa en composiciones gregorianas. Los compositores amplían las melodías de los salmos dando lugar a las antífonas (de entrada y comunión), los aleluyas y los Graduales… Los fieles, los monjes y los cantores lo aprenden de memoria creando una vía de transmisión oral del canto. La vida musical religiosa de la Edad Media se organizaba en torno a dos estructuras importantes: la Misa y las Horas. En los monasterios y catedrales los días transcurrían en orden a la sucesión de las horas mayores y menores. Cada hora canónica tenía su estructura y repertorio propio siendo las mayores (Maitines, Laudas y Vísperas) las de mayor importancia. Las Vísperas, que cerraban el ciclo para volver a empezar con los Maitines, tenían gran riqueza musical por la interpretación de salmos, himnos y el magnificat.
Año 850 ca. Se fijan las primeras notaciones musicales. Los pneuma, es decir, los signos escritos, permiten anotar de forma precisa el ritmo y la expresión del canto.
Año 1050 ca. El monje Guido d’Arezzo precisa la escritura para definir los intervalos entre las notas dando a cada una un nombre: ut(do)-re-mi-fa-sol-la-si (los nombres de las notas se originan de las primeras sílabas de un himno en honor a San Juan Bautista: UT queant laxis / REsonare fibris / MIra gestorum / FAmuli tuorum / SOLve polluti / LAbii reatum / Sancte Ioannes) y organizando el sistema del tetragrama (cuatro líneas). Esta “modernización” será sin embargo el comienzo de la decadencia del canto gregoriano ya que al sustituir la memoria por la lectura de las notas el canto se hace más matemático perdiendo frescura. En este periodo nacen las primeras polifonías basadas en el canto gregoriano.
Años 154-1563. El Concilio de Trento recomienda por primera vez una edición oficiosa del repertorio conocida como Edición Medicea (impresa en la tipografía de los Médici). Esta edición debe mucho a la época en que se realizó en la que se consideraban bárbaras la mayoría de las creaciones medievales. A partir de entonces, el canto continuará con su papel litúrgico pero cada vez más encerrado en sí mismo, musical y socialmente descontextualizado (no litúrgicamente, claro).
Año 1840. El canto gregoriano pasa a denominarse cantus planus (canto llano). Se hace aburrido, lento, sin vida. Los monjes benedictinos de la Abadía de Solesmes, dentro de un movimiento general de recuperación de la liturgia romana en Francia, ponen en marcha un arduo trabajo de investigación científica basada en la recopilación de los manuscritos que los monjes han ido copiando pacientemente. Intentan devolver al canto gregoriano su autenticidad y su uso en la oración. Este trabajo se vio reforzado con la creación de una escuela de organistas y maestros cantores laicos. Poco a poco, el canto gregoriano se ha ido recuperando y, desde la citada abadía se ha ido extendiendo a otras, como Sankt Gallen (Suiza), Silos (España), Montserrat (España) o María Laach (Alemania), recuperándose gran número de manuscritos de los siglos X al XIII. En las abadías, el monje se identifica con la vida monástica a través de la oración, recitada siempre según el canto gregoriano, siete veces al día: maitines, laudes, tercia, sexta, nona, vísperas y completas
Año 1903. El Papa Pio X define el canto gregoriano como el canto propio de la Iglesia romana y propone al pueblo rezar desde la belleza del canto y de la música.
Año 1962. El Concilio Vaticano II confirma con su autoridad el uso de este canto como el propio de la liturgia romana aunque abre ésta a otras formas musicales, especialmente al canto religioso popular. A partir de entonces, su aplicación litúrgica cae en desuso dando primacía al canto popular religioso, más comprensible y cercano al pueblo. El canto gregoriano se recluye en algunos monasterios, en los conservatorios profesionales de música y en las universidades.

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Partituras de canto gregoriano

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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor AMunozF » Dom Ago 24, 2014 7:32 pm

--------------------------------------------------SAN BENITO DE ANIANE--------------------------------------------------

Nacido alrededor de 745-750; fallecido en Cornelimünster, el 11 de febrero de 821. Benito, originalmente conocido como Witiza, hijo del Godo Aigulf, Conde de Maguelone en el sur de Francia, fue educado en la corte franca de Pepino, y entró en el servicio real. Tomó parte en la campaña Italiana de Carlomagno (773), después de lo cual dejó a su real señor para entrar a la vida religiosa, y fue recibido en el monasterio de San Sequanus (Saint –Seine). Se entregó muy celosamente a prácticas de ascetismo, y comprendió el valor de la Regla de San Benito como el mejor fundamento para la vida monástica.
Al volver a su hogar en 779, estableció en sus propias tierras, cerca del pequeño río de Aniane, un nuevo establecimiento monástico, que pronto se transformó en un gran monasterio, bajo el nombre de Aniane y se convirtió en el modelo y centro de la reforma monástica en Francia, introducida por Luis el Piadoso. El principal consejero del Emperador fue Benito, y la adopción generalizada de la Regla de San Benito en los monasterios del Imperio fue el paso más importante hacia la reforma. Benito tomó parte prominente en los sínodos realizados en Aquisgrán en 816 y 817, cuyos resultados se materializaron en las importantes prescripciones para la restauración de la disciplina monástica, fechadas el 10 de julio de 817; fue el entusiasta líder de esas asambleas, y él mismo reformó muchos monasterios bajo los lineamientos establecidos en las ordenanzas allí promulgadas. Con el objeto de tenerlo en cercanía de la residencia real, Luis había fundado, en el Inde, un arroyo cercano a Aquisgrán, la Abadía de Cornelimünster, la que sería un ejemplo para todas las otras abadías, y estaría bajo la guía de Benito.



Imagen...◄ SAN BENITO DE ANIANE


En la controversia dogmática sobre el adopcionismo, bajo el liderazgo de Félix de Urgel, Benito tomó partido por la ortodoxia. Para promocionar las reformas monásticas, recopiló una colección de reglas monásticas. Uno de sus alumnos, el monje Ardo, escribió la biografía del gran abad.

Bibliografía
Para escritos Benedictinos ver Codex regularum monasticarum et canonicarum in P.L., CIII, 393-702; Concordia regularum, loc. cit; Letters, loc. cit., 703-1380. Otros tratados (loc. cit., 1381 sqq.) atribuidos a él probablemente no son autenticos. ARDO SMARAGDUS, Vida, op. cit., CIII, 353 sqq.; Mon. Germ. Hist.: Script., XV, I, 200-220; Acta SS., Feb., II, 606 sqq.; NICOLAI, Der hl. Benedict, Gründer von Aniane und Cornelimünster (Cologne, 1865); PAULINIER, S. Benoit d'Aniane et la fondation du monastere de ce nom (Montpellier, 1871); FOSS, Benedikt von Aniane (Berlin, 1884); PUCKERT, Aniane und Gellone (Leipzig, 1899); HAUCK, Kirchengesch. Deutschlands (2nda ed., Leipzig, 1900), II, 575 sqq.; BUTLER, Vidas de los Santos, 12 Feb.

Fuente | Autor : ENCICLOPEDIA CATÓLICA | Fuente: Kirsch, Johann Peter. "St. Benedict of Aniane." The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907. 20 Feb. 2012 <http://www.newadvent.org/cathen/02467a.htm>.| Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi

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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor AMunozF » Dom Ago 24, 2014 7:46 pm

--------------------------------------------------SAN ODÓN DE CLUNY-------------------------------------------------

San Odón de Cluny (nacido ca. 878 o 879 en el Maine - fallecido el 18 de noviembre de 942), santo de la Iglesia Católica Romana, era un religioso francés de la Edad Media, que llegó a ser en 920 el tercer abad de Aurillac y de 926 a 942 el segundo abad de Cluny donde sucedió a Bernón. Promulgó varias reformas en el sistema de Monasterios de Cluny en Italia y Francia.

[1] - Vida

Entrada en las órdenes

La primera biografía la realizó el monje Juan de Salerno pocos años después de su muerte. Odón era el hijo de un señor feudal de Déols, cerca de Le Mans. En su infancia, la primera intención de sus padres fue dedicarlo a la vida religiosa, bajo la advocación de San Martín de Tours. Más tarde decidieron continuar su educación en la corte del conde de Anjou y posteriormente en la de Guillermo el Piadoso, duque de Aquitania, donde se preparó para guerrear.
Debido a crecientes y fuertes dolores de cabeza que ningún médico podía aliviar y después de hacer votos de que si se produjese su curación se volvería a consagrar a Martín de Tours, así lo hizo. En 899 se retira a la iglesia de San Martín de Tours. Después de haber completado su formación en París, siendo discípulo del erudito obispo de Auxerre, Remigius de Auxerre, escribe un compendio de los Moralia in Job de Gregorio Magno.

Alrededor de 909, llegó a ser monje benedictino, y luego superior de la escuela abacial de la abadía de Baume, donde llevó consigo 100 libros y cuyo abad, Bernón de Baume, sería el fundador y primer abad de la abadía de Cluny.

[2] - Abad de Aurillac

Sucede como tercer abad de Aurillac a Jean d'Aurillac, pariente del fundador San Géraud y escribe su vida a petición de Turpin, obispo de Limoges que lo ordenará sacerdote en 925. Odón recopiló todos los documentos y testimonios de los que habían conocido a Géraud y estudió cuidadosamente la fundación y los estatutos de la abadía que había servido de modelo para Cluny. Con la Vida de san Gerardo de Aurillac, propone el primer modelo de caballero cristiano, señor poderoso que pone su fuerza y sus riquezas al servicio de la justicia y de la paz. Se desconoce durante cuánto tiempo fue abad de Aurillac, donde tuvo un coadjutor de nombre Arnulphe que le sucedió en 926.



Imagen...◄ SAN ODÓN DE CLUNY


[3] - Abad de Cluny

Escogido en su testamento por Bernón para sucederle como segundo abad de Cluny, toma posesión a su muerte en 926 o 927. La abadía entonces sólo tenía 12 monjes, pequeñas propiedades y estaba todavía construyéndose.
Es muy probable también que el autor del acta fundacional de Cluny, expedido en Bourges, anterior a su llegada a la abadía fuese Odón ya que se le conocía su conocimiento y competencia en el derecho canónico y está firmado por Oddo Levita, o sea, Clérigo Odón.

En 931 consigue por privilegio del papa Juan XI, que la abadía de Cluny tenga la misma inmunidad que la Abadía de Saint-Géraud d'Aurillac. Como jefe de la orden que depende directamente de la Santa Sede le es permitido dirigir y unir todos los monasterios que le quieran confiar los abades laicos (como es el caso de Fleury-sur Loire), así como acoger en Cluny a monjes benedictinos pertenecientes a comunidades todavía no reformadas. El mayor número de monasterios reformados, sin embargo, se mantuvo independiente y se convirtieron en varios centros de reforma.

Actuó fundamentalmente en la reforma de monasterios en Aquitania, norte de Francia, e Italia. Entre 936 y 942 visitó Italia en varias ocasiones, teniendo gran influencia, como consejero de los papas León VII y Esteban VIII. Fundó en Roma el monasterio de Nuestra Señora en el Aventino y reformó varios conventos, por ejemplo, Subiaco y Monte Cassino. Fue encomendado en varias ocasiones a importantes misiones políticas, por ejemplo, cuando puso paz entre Hugo de Arlés y Alberic II de Espoleto.

Odón se convirtió en el gran reformador de Cluny, que se convirtió en el modelo de vida monástica durante más de un siglo y fue ejemplo del papel de la piedad en la vida cotidiana en Europa.

Construye una iglesia dedicada a San Pedro llamada Saint-Pierre-le-Vieux. Proporciona a la abadía una buena biblioteca, una escuela y consigue el derecho a acuñar moneda.

Su reputación de santidad atrae a numerosos monjes a la abadía y numerosos ermitaños en los alrededores. Es llamado para reformar otros monasterios, entre los que se encuentran San Pablo Extramuros en Roma y San Agustín en Pavía.
De la misma forma que Bernón lo había escogido para sucederle, Odón nombra como su sucesor a Aimar de Cluny.

[4] - Obra

Odón es el primero que reúne manuscritos en la biblioteca de Cluny trayendo libros provenientes de San Martín de Tours.
Entre sus escritos se encuentran:

Collationes (Conferencias), tres libros de ensayos de moral sobre las virtudes y los males de su tiempo y sus remedios y su meditación espiritual, teniendo como modelo una obra del monje y teólogo Juan Casiano. Fueron muy estimadas en la Edad Media.

Occupatio, un largo poema épico sobre la Redención.

De vita sancti Gerardi, sobre la vida de San Gerardo de Aurillac que lo presenta como un guerrero que lucha únicamente por la paz, rehúye derramar sangre, va a misa regularmente y es un modelo de humildad, sobriedad y otras virtudes. La vida de Gerardo (militar y de santidad) es una de las primeras descripciones de un santo escritas en lenguaje accesible para el gran público en la literatura medieval.

Epítomes, resúmenes de otras obras religiosas.

Sermones, donde insiste en la autoridad de la jerarquía eclesiástica y en la castidad.

Translatio, una historia del traslado del cuerpo de san Martín de Tours en Borgoña (ceremonia importante en la época).
Como Teórico de la Música y Compositor

Dotado de una educación musical, escribió varias obras en las que fue el primero en nombrar las notas musicales con letras (A para la, B para el si, utilización que se ha mantenido en los países germánicos y anglosajones) y clasifica las melodías y sonidos.

Se le atribuye a Odón (Eiusdem Oddonis, año 900 aprox.), la primera referencia escrita del organistrum acerca de su construcción: Quomodo organistrum construatur (Cómo construir un organistrum). Se describe cómo ubicar las teclas a lo largo del mástil para lograr una escala musical completa.

Asimismo se le atribuyeron el Diálogo sobre la música y, a veces, la Música Enchiriadis, ambas obras dedicadas a la teoría de la música.

Como compositor su producción musical incluye doce antífonas corales en honor a San Martín de Tours.
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Dom Ago 24, 2014 8:25 pm

Canto Gregoriano

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El origen de la antigua música eclesiástica, con carácter de monodia, cantada en la liturgia del Rito Romano bajo el nombre de Canto Gregoriano.

San Gregorio.-Imagen

El nombre del Canto Gregoriano se deriva del Papa Gregorio el Grande, en el año 600. Gregorio I, fue Doctor de la Iglesia, quien arreglado el repertorio musical de la antigua música eclesiástica, e incluso fue autor, en parte o totalmente, de numerosas melodías. Fueron sus obras: pastorales, Regula pastoralis; hagiográficas, Libri quattuor dialogorum; y homilíticas Homiliae 22 in Ezech, y Homiliae 40 in Evang.

En su iconografía se le representa frecuentemente escribiendo bajo el dictado e inspiración del Espíritu Santo, que aparece simbólicamente en forma de paloma situada cerca de su oído.

El Canto Gregoriano que en la actualidad podemos encontrar recopilado en varios volúmenes y formando un todo unitario, no es obra de un solo hombre ni siquiera de una sola generación. El conocimiento que poseemos de la historia y del origen de las melodías eclesiásticas está lejos de ser profundo ya que apenas han llegado hasta nosotros algunos pocos manuscritos anteriores al Siglo IX. El estudio comparado de los viejos textos y de las formas litúrgicas ha arrojado nueva luz sobre este tema. Los graduales y las antífonas actuales contienen todos los cantos correspondientes al año eclesiástico, pero el orden en el que se nos presentan, no nos indica de qué períodos proceden las diferentes melodías ni tampoco a qué cambios han estado sometidos y cómo se han producido en el transcurso de los siglos.

El cristianismo no rompió nunca con las formas culturales que ya existían en el momento de su aparición. Lo que hizo fue retomarlas y, solamente en caso de necesidad, adaptarlas para su propio empleo. El lenguaje y el arte del medio cultural se pusieron al servicio de la propagación del nuevo mensaje religioso. Así los primeros cristianos utilizaron las melodías que previamente conocían.

En Jerusalén y sus alrededores, donde se sitúa la zona en la que surgieron los primeros cristianos organizados, existían dos culturas, una al lado de otra, y entremezcladas: la cultura tradicional puramente judía que tenía expresión en el templo y en los servicios de las sinagogas y la cultura de la civilización helenística que había surgido en los últimos siglos antes de Jesucristo y que se extendía por los países de la cuenca del Mediterráneo, desde Alejandría en Egipto, hasta Roma. Esta cultura creó un lenguaje común, el llamado griego helenístico; uniéndose varias culturas propias de los diferentes pueblos que formaban parte de este mundo tan amplio y variado. La liturgia de Roma -que se celebraba, en principio, en lengua griega y a partir del Siglo IV ya en latín-, empleaba palabras de origen hebreo procedentes de la época anterior a Cristo, como "Hosanna", "Aleluya", "Amén", y también palabras griegas como "Kyrie eleisson" y "Agios" o Theos"

Sinagoga.- Imagen

La música primitiva proviene, esencialmente, de las sinagogas judías. Se carece de datos acerca de la antigua música helenística para poder constatar sus huellas o su influencia sobre la música cristiana. En la liturgia cristiana podemos detectar, el claro influjo de la liturgia judía, como, por ejemplo, la plegaria que se entona cuando se enciende la lámpara a la caída de la tarde, las Vísperas, de la Liturgía de las Horas, "Deus in adjutorium meum intende. Domine ad adjuvandum me festina", o la santificación de las horas en los oficios: Primas, Tercias, Sextas y Nonas. Desde la salida hasta la puesta del sol, los antiguos cristianos dividían el día en doce horas.

La alternancia de la lectura de los textos de la Sagrada Escritura y de los cantos se ha conservado a través de los siglos, al igual que persona de mayor rango entre las presentes dirija los rezos y que el diálogo establecido entre este "presbyteros" = sacerdote, y el pueblo y/o congregación, sea contestado por éstos últimos, siempre sobre sencillos motivos. El cantante solista mantuvo su importancia entre los primeros cristianos. En Occidente, su papel fue poco a poco siendo asumido por la "schola", un pequeño grupo de cantores elegidos, y aquí reside la razón de la paulatina decadencia y posterior abandono de la florida ornamentación original de la melodía: trinos, etc.

Debido a su origen en las sinagogas, el Canto Gregoriano fue, en su principio, exclusivamente vocal. Los etíopes y los coptos todavía utilizaban los antiguos instrumentos de percusión tal y como se menciona en los Salmos y que en los cultos de la antigüedad sólo eran utilizados en el Templo de Jerusalén.

Transcurrió mucho tiempo antes de que el órgano hiciese su aparición en las iglesias occidentales; en Oriente, por el contrario, este instrumento se empleó en las festividades profanas. Más tarde, el órgano encontró su verdadero lugar en los templos, acompañando, incluso, a la música Gregoriana que, en principio era, únicamente de carácter vocal.

Unos opinan que el verdadero Canto Gregoriano debe conservar esta forma de interpretación vocal sin acompañamiento, otros afirman que es conveniente el órgano y no desean ser privados de un acompañamiento que se les ha hecho tan familiar.

Liturgía de las Horas.- Imagen

En Occidente surgieron dos nuevos factores que determinaron poderosamente el curso de la música religiosa. Uno de ellos fue la oposición de la Iglesia Romana al excesivo empleo en las funciones litúrgicas de los himnos; el otro fue el cambio que sufrió la lengua de la liturgia con el paso del griego al latín, lo cual supuso que a partir del Siglo IV hubiese que re-traducir los salmos a prosa latina. Así al mantener la línea melódica solista con carácter improvisa torio, que con frecuencia hacía uso de temas tradicionales, es posible encontrar de nuevo la expresión libre de los sentimientos descritos en los textos de los Salmos, sentimientos de alegría, serenidad, paz, arrepentimiento, amor, es decir, todos aquellos sentimientos en los que los Salmos son tan abundantes. Es aquí donde encontramos el verdadero fondo de la riqueza antifonal del repertorio que pertenece al Canto Gregoriano, muy en particular los cantos que acompañan ciertas partes de la Celebración Eucarística: el Introito, el Ofertorio y la Comunión.

El Canto Gregoriano constituye una auténtica fuente de inspiración para el libre desarrollo de la melodía y la expresión emocional de la música occidental.

Fuente: Monasterio de Santo Domingo de Silos
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor AMunozF » Dom Ago 24, 2014 9:04 pm

----------------------------------------MUCHA ATENCIÓN A TODOS, POR FAVOR !!!!!!! -------------------------

A Todos los Foristas:

Hemos notado que con cierta frecuencia se están repitiendo sus respuestas y no una sino hasta cuatro veces.

Esto se debe principalmente que al darle click al botón de "ENVIAR" ven Uds. que no aparece su respuesta; la situación es que en veces el tráfico es demasiado y se pone un poco lento el sistema.

Para evitar esto, procuren primero, hacer una "VISTA PREVIA" y así cargar su respuesta en el sistema. Tendrán además oportunidad de revisar su respuesta en busca de errores de dedo u de otro tipo. Al mismo tiempo le dan oportunidad al sistema de que desocupe un poco y responda más rápidamente.

Así al darle click al botón de "ENVIAR", responderá más rápido y nos evitaremos dobles o triples respuestas de una sola persona.

Se requiere que seamos un poco pacientes y cuidadosos al darle "ENVIAR", solo una sola vez, por favor.

Que Dios los Bendiga.

Gracias

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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor Pachelli1960 » Dom Ago 24, 2014 10:10 pm

REFORMA CLUNIACENSE


Al finalizar el imperio carolingio (-> reforma carolingia), habían comenzado a disolverse las estructuras políticas, sobre todo en Francia; en un feudalismo decadente, los bienes y a veces incluso las funciones eclesiásticas, habían pasado a manos de señores laicos, generalmente poco solícitos de los intereses espirituales. Poco a poco la Iglesia va reformándose y reconquistando la libertad de sus instituciones: en el marco de todo este esfuerzo viene a situarse la r. c. (-> reforma eclesiástica, movimientos de).


I. Aspecto institucional

Puesto que el mal provenía de que la mayor parte de las iglesias y de las abadías pertenecían a seglares que las habían fundado, o que las habían recibido en herencia o en encomienda, o que, encargados de protegerlas, se las habían apropiado; el remedio había de consistir, ya en hacer que se restituyeran los monasterios a monjes auténticos, ya en fundar nuevas casas que poco a poco se incorporaran a las antiguas y les restituyeran la libertad. Se emprendieron otras reformas, en particular, a partir de 933, en la abadía de Gorze en Lotaringia. La originalidad de Cluny proviene de haber recibido un estatuto jurídico independiente de los señores y luego, poco a poco, de la misma autoridad episcopal. Este proceso se desarrolló como aplicación lógica, cada vez más rigurosa, de un principio admitido desde los comienzos.

Las etapas de esta evolución fueron las siguientes: en los orígenes el fundador mismo, el duque de Aquitania, hace a san Pedro y a sus sucesores donación del nuevo establecimiento y de todo lo que en lo sucesivo se le pudiera agregar. Cluny venía así a ser propiedad de la Iglesia romana y quedaba por ello mismo sustraído a la injerencia del poder temporal. Poco a poco esta libertas se extenderá a la autoridad episcopal. Efectivamente Cluny quedó exento de la potestad de jurisdicción y de orden del obispo de la diócesis, que era el de Milcon. En adelante la abadía de Cluny podrá pedir a otro obispo que confiera las órdenes sagradas a los monjes de su monasterio. En la primera mitad del xi, ese doble privilegio se extenderá a todas las casas dependientes de Cluny. Esta exención respecto de las autoridades locales obliga a Cluny a crearse una organización centralizada, que se apoya en la autoridad universal del papa. Cluny, sin haber buscado otra cosa queda independencia necesaria para su propia vida religiosa, se veía preparado para contribuir en forma indirecta, aunque eficaz, a la reforma general de la Iglesia, cuyo apogeo lo marca el pontificado de Gregorio vii (-> reforma gregoriana). Los papas hallaron excelentes auxiliares en monjes de Cluny elevados al cargo de obispos, cardenales y legados pontificios. La acción reformadora de Cluny se extendió a monasterios de Francia, de Italia, de España, de Inglaterra; pero encontró resistencias en Flandes y en algunas abadías de otros países. Los monasterios reformados quedaron sometidos por privilegio papal a la potestad de Cluny, que así, ya bajo el abad Odón, se había hecho una congregación poderosa. Además, a fines del siglo xi, Cluny había recibido tantas riquezas, tantos privilegios y derechos eclesiásticos especiales — diezmos y otros —, que esta misma prosperidad había de llegar a serle gravosa.

De ahí se seguirá una cierta decadencia de la institución, crisis que por reacción provocará la aparición de formas de vida monástica más simples, más austeras, más verdaderamente pobres, más separadas del mundo, en particular en la orden del Císter, que en la primera mitad del siglo xii tendrá en Bernardo su representante más preclaro. Entonces Cluny, bajo el sabio régimen de Pedro el Venerable, sabrá reformarse inspirándose en los ejemplos recibidos de este monaquismo más joven, que asumirá la influencia que hasta entonces había ejercido Cluny en la reforma de la Iglesia.

II. Aspecto espiritual

La nueva concepción institucional que había constituido la originalidad de Cluny, fue de la mano con un gran arranque de fervor religioso, sin el cual las estructuras jurídicas no habrían bastado para llevar a cabo y mantener la reforma. Durante doscientos años a partir de su fundación en 909, Cluny fue gobernado por seis abades, hombres de carácter, cuyo largo tiempo de gobierno les hizo posible asegurar la continuidad de la reforma emprendida. Estos fueron el beato Bernon (+ 927), san Odón (+ 942), el beato Aymard (que dimitió sus funciones en 948), san Maïeul (+ 994), san Odilón (+ 1048), san Hugo (+ 1109). En la primera mitad del siglo xii, Pedro el Venerable fue también un gran eclesiástico digno de tales predecesores. Gracias a sus escritos, a los de varios de sus monjes y a numerosos testimonios coetáneos, estamos mejor informados sobre el programa religioso de Cluny que sobre el de otros muchos centros de reforma. Pero esos mismos testimonios permiten concluir que el ideal era prácticamente el mismo que en otros centros semejantes de reforma. Cluny es, pues, un símbolo de la espiritualidad de los siglos x y xi.

Ahora bien, la idea dominante, que une a Cluny con todos los movimientos de reforma de la edad media, es la de un retorno a la Iglesia primitiva (cf. la Occupatio de Odón).

Para los cluniacenses el monasterio es la realización perfecta del misterio de la Iglesia: en la renuncia a toda propiedad privada y en la vita socialis se realiza el misterio del amor, fundamentado en el misterio del amor divino. El monasterio se convierte en símbolo de la «ciudad santa», de la «Jerusalén celeste», a la que aspira la Iglesia peregrinante. Para estar totalmente a disposición de la Iglesia, Cluny queda sometido inmediatamente al papa como director de la Iglesia apostólica, con la esperanza de liberar así al monacato de las redes del poder político-eclesiástico del tiempo (iglesia propia, feudalismo episcopal) y ponerlo a servicio de la auténtica tarea escatológica.

La vida monástica se rige por las Consuetudines, código religioso que se apoyaba en la interpretación de la regla de Benito hecha por Benito de Arriano. Ciertamente preside la forma de vida una disciplina rigurosa, pero ésta queda suavizada por la discretio, es decir, por la recta medida en todo, unida con la prudencia y el juicio acertado sobre lo que puede pedirse a cada uno. La oración común se alimenta de la lectura de la Escritura y de los padres, especialmente de Gregorio Magno, y ocupa la mayor parte de la vida monástica. En cambio el trabajo manual retrocede considerablemente, aunque las consuetudines no prescinden completamente de él. La liturgia, centro de la piedad benedictina se celebra con especial solemnidad. Todos están obligados a coro; raramente se conceden dispensas. En los días feriales de invierno se recita todo el cursus de oraciones. Silencio y oración (son características: la devoción a la cruz y a María, la recitación de los salmos, las intercesiones por los difuntos) determinan el ritmo de la vida cotidiana, útil para la devoción personal y no menos también para la musa de la actividad literaria y artística.

No pocas alusiones de las Consuetudines descubren una asombrosa capacidad de acomodación en la legislación, que deja amplio espacio a la libertad espiritual.

III. Su influencia

En algún caso se ha querido ver en la r. c. una especie de política, la cual, guiada por el afán de conquista y posesión quería eliminar el sistema feudal, abusando de la protección y autoridad del papa con el único fin de superar obstáculos. Tal interpretación ha quedado ya excluida por los resultados convergentes de estudios recientes y minuciosos sobre los documentos. Ha quedado establecido que Cluny se comportó con gran flexibilidad respecto de los medios feudales y que apenas intervino directamente en la disputa de las -> investiduras. La mayor parte de las iglesias propias fueron confiadas o devueltas a Cluny por sus propietarios mismos, que actuaron así guiados por motivos religiosos. En reconocimiento de la libertas que se restituía a los monasterios dependientes de Cluny, éstos otorgaban a sus bienhechores la specialis familiaritas, por la que venían a formar parte de la familia religiosa; es decir, el laico quedaba unido con la comunidad monástica, se asociaba a sus intenciones, participaba del provecho de su oración y de su ejemplo, y podía estar seguro de sus sufragios después de la muerte. El movimiento cluniacense aspiraba en primer lugar a una renovación de la vida de la orden. Por la ventajosa situación geográfica de Cluny en el occidente de la edad media, por su independencia jurídica, por el centralismo de su constitución y por el hecho de que una serie de obispos importantes y de papas estaban acuñados por la r. c., ésta no pudo menos de tener también repercusiones políticas (donde más claramente en la reforma gregoriana y en las -> cruzadas). Con ello Cluny en gran parte se convirtió en la fuerza espiritual decisiva de los siglos x y xi.

BIBLIOGRAFÍA: Sackur; G. de Valous, Le monachisme clunisien, 3 vols. (Ligugé 1935) (bibl.); Schmitz GB; Schreiber G; A. Chagny, Cluny et son empire (Ly 41949); Hallinger 1-II; K. Hallinger: ECatt III 1883-1898 (bibl.); Th. Schieffer, Cluniazensische oder Gorzische Reformbewegung?: AM-rhKG 4 (1952) 24-44; G. de Valous, Cluny: DHGE XIII 35-174 (bibl.); K. Hallinger, Zur geistlichen Welt der Anfänge Clunys: DA 10 (1954) 417-445; ídem: Revue Mabillon 46 (Ligugé 1956) 117-140; H. Diener, Studien zur Geschichte Clunys in der Zeit seines Abtes Hugo (1049-1109) (tesis mecanogr. Fr 1955) (bibl.); Neue Forschungen über Cluny und die Cluniacenser, bajo la dir. de J. Wollasch, H.-E. Mager, H. Diener); J.-F. Lemarignier, Institutions ecclésiastiques: Histoire des institutions frangaises au moyen äge, bajo la dir. de F. Lot - R. Fawtier, III (P 1962) 26-139; A. Stacpoole, Hildebrand, Cluny and the Papacy: DR 81 (1963) 142-164 254-272; H. Hoffmann, Von Cluny zum Investiturstreit: AKG 45 (1963) 165-209; J. Leclercq: Spiritualité occidentale, 1. Sources (P 1964) 91-173, II. Témoins (P 1965) 127-154.

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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor Pachelli1960 » Dom Ago 24, 2014 10:19 pm

El siglo X de la Europa occidental se considera uno de los más sombríos de su historia. Ya a partir de la segunda mitad del siglo IX, la unidad y el impulso en occidente se rompen a causa de varios acontecimientos:

1. Decadencia de la monarquía carolingia.

Tal decadencia se debió principalmente a dos factores:

La influencia de la iglesia sobre el hijo de Carlomagno, Luis el Piadoso, que debilitó la autoridad imperial y provoca el fraccionamiento del imperio.
Los vasallos del emperador fueron adquiriendo un gran porte poder político y jurisdiccional ya que a cambio de sus servicios los distintos emperadores carolingios delegaban cada vez más su poder en ellos, incidiendo así también en la pérdida de su propio poder político.

2. Llegada de nuevos invasores del sur, norte y este:

Desde el norte de Europa llegan los terrible normandos. En un principio emprenden la conquista de Irlanda hacia el 834, asolan las costas inglesas y fundan incluso un reino escandinavo en torno a York. Luego, continúan sus expediciones a lo largo del Océano Atlántico, apoderándose del Bajo Sena, rodeando la Península Ibérica, saqueando numerosas ciudades, especialmente portuarias, como Coruña, Lisboa, Cádiz, Sevilla, etc. y penetran en el mediterráneo, llegando a ocupar Sicilia.
Desde el sur, los musulmanes saquean las islas mediterráneas (Sicilia, Córcega, Baleares), el sur de Francia, las costas de Italia y llegan incluso a asentarse en el sur de Francia, cortando las rutas comerciales que existían entre Italia y Francia.
Por el este son los húngaros quienes realizan expediciones de pillaje por Alemania, el norte de Italia y el sur y centro de Francia.

3. Decadencia del propio papado, que deja de ser el impulsor de la religiosidad y la cultura en occidente

El Papa Nicolás I se encontró con que el estado pontificio resultaba imposible de ser defendido sin el apoyo del emperador Carlomagno frente a las pretensiones de la aristocracia romana.
Desde principios del siglo X se cae en una de las crisis más profundas del pontificado, aunque sin perder por completo su autoridad moral frente a la iglesia occidental.

Todos estos hecho juntos y otros de carácter más local llevan a la Europa Occidental a una etapa de grave decadencia cultural, donde el único refugio de la cultura se halla en los monasterios, aunque muchos fueron saqueados incluso destruidos o abandonados por los propios monjes.

Los scriptoria desaparecen y las bibliotecas se dispersan. Sin embargo, esta decadencia fue corta, ya que comienza a superarse en el último tercio del siglo X. Los normandos se estabilizaron en Inglaterra, los musulmanes quedaron instalados definitivamente en Al-Ándalus sin prácticamente nuevas incursiones y se soluciona la amenaza húngara.

Las manifestaciones de este nuevo impulso o renacimiento se van a concretar sobre todo en dos instituciones:

Imperio en Germania

El Imperio Germánico provoca un resurgir cultural apoyado por los emperadores con el fin de que acompañen y secunden sus pretensiones políticas.

Creación de la orden de Cluny

Cluny fue fundado en el 910 por el monje Berno y un pequeño grupo de seguidores bajo el patrocinio de Guillermo de Aquitania. Desde sus inicios, la orden cluniacense ofreció dos aspectos muy originales:

Por un lado, estaban sometidos sólo al Papa de Roma, al margen de los demás poderes señoriales y religiosos. Por ello, cuando la orden se extendió, constituyó en sí misma un auténtico estado por encima de las fronteras políticas y diocesales.
Por otro lado, frente a la falta de dirección y coordinación que tenían las anteriores comunidades religiosas, Cluny dirige y coordina todos los monasterios de la orden desde la casa madre para que la regla de San Benito se interprete de un modo unitario y homogéneo.
En muy poco tiempo se fundaron cientos de casas, y en el siglo XII la casa madre de Cluny ya dominaba sobre 1500 abadías. Cluny en un principio reestableció la vieja regla benedictina prácticamente en todo su rigor. Mantiene la pobreza, la castidad, la obediencia, la humildad y la penitencia, aunque la pobreza no concernía a la construcción de los monasterios ni a sus ornamentos.

Como novedades respecto a la primitiva regla, la cluniacense impone el silencio de los monjes, que hablarán por señas, y la solemnidad del canto litúrgico, que llena casi toda la jornada de los monjes e inaugura la existencia del canto gregoriano. Se rompe, al igual que sucedió el los monasterios carolingios, el equilibrio entre oración y trabajo, ya que el cultivo de los campos quedaba en manos de siervos y colonos y, frente al mundo carolingio, se desatiende la meditación y el estudio.

Cluny asumió un papel muy importante en la evolución de las costumbres. Acomete por un lado la reforma de la religión popular, y para fomentar la piedad de los laicos, insiste en la necesidad de la penitencia a través de la peregrinación.

Cluny activó las peregrinaciones a Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela

Por ello debemos a Cluny la mejora y preparación de las rutas peregrinas con hospederías, hospitales e iglesias, que van a centrarse preferentemente en tres vías: la de Jerusalén, la de Roma y la de Santiago de Compostela. El fomento de la peregrinación presupone que a través de sus iglesias, hospitales y albergues pueden difundir fácilmente los fundamentos de la doctrina cristiana al mismo tiempo que ofrecen al pueblo un apoyo tanto en sus necesidades materiales como en las espirituales.

Cluny consideraba que la de Occidente era una sociedad destructiva y violenta, por lo que decidió crear dos instituciones fundamentales con el fin de que encauzarla por la vía de la paz:

La paz de Dios: es una institución fundada en el 989 que dota de asilo e inmunidad a todas las gentes que se refugien en lugares sagrados. Así, se evitaba el saqueo de bienes eclesiásticos y todos los desvalidos pueden escapar en el templo de las brutales acometidas que sufrían.
La tregua de Dios: es una institución establecida más tarde, en el año 1027, que prohibía pelear en determinadas fechas. En un principio, se planteó que la prohibición debía extenderse de la tarde del sábado a la mañana del lunes con el fin de que los guerreros pudieran cumplir con los deberes dominicales.
Capitel que representa la Paz de DiosSin embargo, como la medida alcanzó gran éxito, terminaron extendiendo la tregua desde el miércoles por la tarde al lunes por la mañana.
Esta medida supuso una reducción de la violencia y aunque fue de forma muy paulatina, este proceso desembocaría a que los caballeros adoptaran una nueva actitud encaminada a la defensa de los débiles y a la Guerra Santa.

La jornada en un Monasterio Cluniacense

En el monasterio cluniacense, la jornada litúrgica era muy extensa, y será prácticamente igual a la de otras órdenes monásticas que le siguieron. Comenzaba en nocturnos o maitines, aproximadamente a la medianoche. Tras ello, los monjes podían volver a la cama hasta laudes, que es el rezo del final de la noche o del comienzo del alba. Tras ello, tocaba prima, que se rezaba a la salida del sol y que era cuando ya abandonan totalmente el lecho. Entonces comienza el capítulo conventual, que consistía en la lectura de la regla, se reza por los monjes muertos y se tratan asuntos internos de la comunidad. Luego se pasa a tercia, misa de difuntos y misa mayor, tras la que se hace una parada de para la comida, que consistía en hortalizas, legumbres, queso, algunos huevos, pero en todo caso nada de carne.

Después de la comida tocaba sexta, tras la que había un momento de esparcimiento, y se podía ir al locutorio, único lugar donde se podía hablar, aunque nunca de dos en dos, para evitar actos homosexuales. Tras ello venía nona, vísperas, cuando comenzaba a caer el sol, tras ello una cena muy frugal (y en días de ayuno ni siquiera). porúltimo, rezaban completas antes de irse a dormir, en invierno hacia las 6 y en verano entre las 7.30 y las 8 de la tarde.

Arquitectura y dependencias del Monasterio de CLUNY II

El Monasterio de Cluny II data de mitad del siglo X. Ya es un monasterio muy bien definido y en el que se han corregido los errores del monasterio carolingio.

Nos encontramos con una entrada que da a un gran patio, flanqueado por dos hospederías. A la izquierda se encontraba la hospedería de los nobles, un gran edificio dividido en dos partes con sus correspondientes letrinas, pues era de rigor que las mujeres y los hombres estuvieran separados.

A la derecha estaba la hospedería de pobres, más pequeña aunque también con letrinas. También junto a la puerta de entrada había una estancia en donde se encontraría el monje pobrero u hospedero para atender fundamentalmente a los necesitados que llegaban al monasterio.

Se cerraba el patio con unas estancias muy amplias en las que en su parte baja se encontraban los establos y en su parte alta las viviendas de los hermanos legos, los siervos del monasterio que también hacían voto de castidad y obediencia y que se dedicaban al servicio de los monjes.

Tras ello aparece la iglesia, muy monumental para la época, que parece que fue lo primero que se construyó, mientras que el resto del monasterio se iría construyendo a su alrededor en los últimos años del siglo X en incluso los primeros del XI. Tenía un gran nártex llamado galilea, que era donde se ubicaban generalmente los fieles que se aproximaban al monasterio para asistir a sus cultos y donde incluso llegaban los monjes en las procesiones que llevaban a cabo por todo el templo. La planta era basilical, dividida en tres naves y con un transepto muy marcado en planta. En la cabecera había una enorme proliferación de capillas.

Lo que más asombraba del monasterio era su sistema de canalización del agua, y se piensa que quizá conocían el sistema de los palacios musulmanes, quizás a través de algún monasterio como el de Ripoll.

Se accedía al monasterio a través de una pequeña sala donde todo el mundo debía lavarse los pies y los domingos, mientras los monjes estaban en misa, podía ser visitado por otros monjes.

El claustro estaba rodeado de estancias similares a las del monasterio carolingio, con la novedad de la aparición de la sala capitular, que se situó junto a la iglesia.

Entrada a la Sala Capitular. Monasterio de Silos

Junto a la sala capitular se encontraba el locutorio y tras este, la sala de los monjes. Parece que la parte superior de estas tres estancias era un dormitorio corrido.

En el ala sur del claustro se encontraba el calefactorio, el refectorio, unas cocinas bastante amplias y unidas por un pasillo con las viviendas de los hermanos legos y la cilla, el almacén.

Paralelo al monasterio, estaban las dependencias de los novicios, quizá con talleres de carácter suntuario. En la parte superior, aislado de lo demás, se encontraba la enfermería, la casa de los médicos, la sala de flebotomía y el cementerio, que daba justo a la cabecera de la iglesia.

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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor thelmigu2014 » Dom Ago 24, 2014 10:22 pm

Buenas noches amigos peregrinos:
Encontré este enlace con unas fotografías hermosas de la Abadía de Cluny. Ya luego investigaré sobre la Abadía propiamente dicha, saludos y buen inicio de semana, Dios nos acompañe.
http://www.monestirs.cat./monst/annex/f ... ccluny.htm
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor Jeam » Dom Ago 24, 2014 11:41 pm

ABADIA DE CLUNY

[img][[img][http://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Cluny-Abtei-Ostfluegel-mtob.jpg/img]/img]

http://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo: ... _Cluny.jpg


La abadía de Cluny en la actualidad.

Para otros usos de este término, véase Cluny (desambiguación).
La abadía de Cluny (Cluni o Clugny) situada en Francia fue fundada en la zona de lo que más tarde sería el municipio francés homónimo el 2 de septiembre del año 909 por Guillermo I de Aquitania, conde de Auvernia, el cual instaló allí al abad Bernón de Baume, y puso la abadía bajo la autoridad inmediata del Papa Sergio III. La abadía y su constelación de dependencias se convirtieron pronto en el ejemplo del tipo de vida religioso del siglo XI.

La localidad de Cluny, situada en el departamento de Saona y Loira, en la región de Borgoña, en el centro-este de Francia, creció alrededor de la antigua abadía.

La orden benedictina fue clave en la estabilidad conseguida por la sociedad europea del siglo XI, y, en parte debido a su estricta adhesión a un código benedictino reformado, Cluny se convirtió en el monasterio reconocido como ejemplo del estilo de vida monacal en Occidente desde finales del siglo X. Una sucesión de abades competentes fueron también figuras relevantes en el terreno internacional. El propio monasterio de Cluny se convirtió en el mayor y más prestigioso monasterio, y en la institución monástica mejor preparada de Europa. La influencia de Cluny se extendió desde la segunda mitad del siglo X hasta principios del siglo XII.

La abadía fue saqueada y destruida en su mayor parte por una turba de revolucionarios en 1790. En la actualidad sólo permanece una pequeña parte del conjunto arquitectónico original.

El Hotel de Cluny de París, datado alrededor de 1334, fue antiguamente la residencia de los abades de Cluny en la ciudad. Fue convertido en museo público en 1833, y aparte de su nombre, nada le relaciona directamente con la abadía.

En el año 2007 la abadía de Cluny fue considerada como Patrimonio europeo.[1]

Actualmente, y desde la fin del siglo XIX, la Gran Escuela de ingeniería Arts et Métiers ParisTech esta installado en una parte de la abadía.

Fundación de Cluny (909):
Por amor de Dios y de nuestro salvador Jesucristo hago tradición de bienes de mi propio derecho a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo: a saber, la villa de Cluny con una corte y manso dominical y una capilla consagrada a la Virgen y a San Pedro, con todo lo que depende de ella, pueblos, capillas, siervos de ambos sexos, viñas, campos, prados, bosques, aguas y cursos de agua, molinos, entradas y salidas, tierras cultivadas e Incultas sin ninguna restricción. Todos estos bienes están situados en el condado de Macon o en su entorno y exactamente delimitados... Dono todas estas cosas a condición de que se construya en Cluny un monasterio regular en honor de los apóstoles Pedro y Pablo y que en él se congreguen monjes que vivan bajo la regla de San Benito... Que cada dieciocho años dichos monjes paguen a Roma diez sueldos a la tumba de los apóstoles para mantener sus luminarias. Que tengan la protección de los dichos apóstoles y del pontífice romano... Nos ha placido también hacer constar en esta acta que, desde hoy, dichos monjes no estarán sometidos al yugo de ningún poder terrestre, ni nuestro ni de nuestros parientes, ni de la grandeza regia. Que ningún rey secular, conde, obispo, ni el mismo pontífice romano... invada los bienes de los servidores de Dios, sustraiga cualquier cosa de ellos, los disminuya, cambie ni dé en beneficio a nadie...
(A. Bernard y Bruel, Recueil des Chartres de l'abbaye de Cluny. París, 1876, t, I. pp. 124-128)
Guillermo I de Aquitania, El piadoso, duque de Aquitania y conde de Auvernia, fundó la abadía benedictina de Cluny, residencia matriz de la Congregación de Cluny, en el año 909. Donando su reserva de caza en los bosques de Borgoña, Guillermo dio a Cluny el nada despreciable privilegio de liberar al monasterio de toda futura obligación hacia él o su familia que no estuviera relacionada con la oración. Otros "vasallos" normalmente conservaban de forma interesada la propiedad sobre los bienes de los monasterios, y esperaban instalar a sus descendientes como abades. Al parecer, Guillermo llegó a este acuerdo con Bernón, el primer abad, para liberar al monasterio de las ataduras seculares.

La primera mujer que entró como miembro de la orden, lo hizo entrado el siglo XI.

La Orden de Cluny
El monasterio de Cluny se diferenciaba en tres aspectos del resto de las casas de la Orden Benedictina y sus confederadas: en su estructura organizativa, en la prohibición de poner en alquiler tierras para su uso en el sistema feudal, y en su ejecución de la liturgia como principal forma de trabajo. Mientras la mayoría de los monasterios benedictinos permanecían autónomos y asociados entre ellos sólo de manera informal, Cluny creó una extensa orden federada en la que los administradores de las casas subsidiarias estaban subordinados al abad de Cluny y respondían ante éste. Las casas de Cluny, permaneciendo directamente bajo la supervisión del abad de Cluny, autócrata de la orden, estaban regidas por priores, y no por abades. Los priores o jefes de priores, se reunían en Cluny una vez al año para tratar de los temas administrativos y exponer sus informes. Otras casas benedictinas, incluso de fundación anterior a Cluny, tomaron como guía el sistema cluniacense. Cuando en 1016 el papa Benedicto VIII decretó que los privilegios de Cluny se extendieran a sus casas subordinadas, el resto de las comunidades benedictinas se sintieron si cabe aún más motivadas para seguir el modelo.

En parte debido a la opulencia de la orden, las monjas cluniacenses no fueron consideradas especialmente "rentables", lo que se reflejó en un aparente desinterés por fundar conventos cluniacenses para mujeres.

Las costumbres de Cluny representan también el impulso del ideal del monasterio benedictino como una unidad autosuficiente en su producción agrícola, similar a las villas contemporáneas supervivientes en las partes más romanizadas de Europa y a los feudos, en las cuales cada miembro ejercía un trabajo físico además de dedicarse a la oración. San Benito de Aniane, el "segundo Benito", era consciente de que los monjes negros no podían seguir sustentándose a sí mismos simplemente con el trabajo físico en las instituciones monásticas que había concebido en 817 para gobernar todos los monasterios carolingios gracias a la ayuda de Luis el Piadoso. Cluny acordó ofrecer "plegarias perpetuas" (laus perennis), significando esto que la especialización de las tareas fue un paso más allá en Cluny.

Las casas cluniacenses en Gran Bretaña
Todas las casas cluniacenses en Inglaterra de más importancia que algunas celdas recibían el nombre de prioratos, simbolizando con ello su subordinación a Cluny. La llegada del siglo XI suspuso la expansión de la influencia de Cluny a las Islas Británicas. Como a la cabeza de la orden se encontraba el abad de Cluny, todos los priores cluniacenses estaban obligados a cruzar a Francia para consultar o ser consultados, a menos que el mismo abad decidiera acudir a Inglaterra, lo que sólo sucedió en cinco ocasiones durante el siglo XIII y en dos ocasiones durante el XIV.

Fases de la construcción de la abadía de Cluny

El rápido crecimiento de la comunidad de Cluny necesitaba edificios cada vez mayores. Las construcciones de Cluny afectaron profundamente a las prácticas arquitectónicas en el occidente europeo desde el siglo X al XII.

Cluny I
El abad Bernon, primer abad de Cluny, comienza la construcción de la abadía de Cluny I en el año 910. Dicha construcción terminará bajo su sucesor Odon en el año 927.

Cluny II
El cuarto abad de Cluny (954-994), Maïeul de Cluny, manda construir Cluny II a partir del año 948, para reemplazar el edificio preexistente, el cual se consideraba muy pequeño; la iglesia abacial se consagra en el 981. Cluny II se caracteriza por una cabecera compleja con absidiolos y un atrio en la fachada oeste, con un nártex entre éste y la nave. Sobre el crucero se construyó un alto cimborrio, similar al que se conserva en la iglesia de San Martín de Chapaize. Esta disposición de la torre sobre el crucero será casi una norma absoluta en todas las iglesias románicas de la región. Más tarde, se añadirá un claustro, en torno al cual se desarrollarán los demás edificios de la abadía.

Cluny III
La construcción de Cluny III comienza sobre el año 1080 siendo abad Hugo de Semur. La expansión de la Orden, el creciente número de monjes que asistían a los oficios religiosos y los impresionantes templos abiertos en todas las abadías rivales, incluso en simples prioratos, dejaron obsoleta la iglesia abacial edificada por Maïeul, descrita como « granero estrecho y vetusto » en La vida de San Hugo por Gailon en 1115.

Apariencia externa de la iglesia abacial de Cluny III antes de su destrucción durante la Revolución Francesa
En 1088 se lleva a cabo la simbólica colocación de la primera piedra. En 1095, el papa Urbano II consagra dos piedras del altar y tres capillas en el centro del patio. La nave se remata e inaugura en 1130, pero el edificio está lejos de terminarse: el brazo norte del transepto, las torres y el nártex están comenzando su construcción en estas fechas. Destruido durante la segunda mitad del siglo XII, se retoma la construcción a principios del siglo XIII, completándose el gran nártex en 1220 siendo abad Roland I de Hainaut, en estilo gótico. La abadía será durante ese momento y durante tres siglos, el mayor edificio religioso de Occidente (con 187 metros de longitud), hasta la reconstrucción de la basílica de San Pedro de Roma en 1506.

La planta del edificio era en forma de cruz arzobispal: cruz latina con dos transeptos. El gran transepto, del cual aún subsisten tres cuartos de un brazo, era en sí mismo como una pequeña catedral. Tenía tres torres: la Torre del agua bendita sobre el brazo sur, la Torre de los Bisans sobre el brazo norte y la Torre del Coro, la más grande de todo el edificio, coronando el crucero. Más al este, en medio del coro, había un pequeño transepto, llamado transepto matutino, que todavía subsiste en parte. Su crucero estaba marcado por una torre, llamada Torre de las lámparas, de función no muy clara, que consistía en un tambor octogonal sin aberturas, rematado por una aguja. La nave principal estaba flanqueada por dos naves laterales a cada lado, y se elevaba más de 30 metros sobre el suelo. Así pues, contaba, en conjunto, con cinco naves, amplia cabecera con girola y cinco capillas radiales, más otras diez en los transeptos, seis campanarios y una galilea o pórtico de tres naves flanqueada por dos grandes torres. Ante un edificio de tales dimensiones, hacía falta algún refuerzo estructural para los contrafuertes, que se resuelven mediante una especie de arcos que serán predecesores de los arbotantes típicos del Gótico. Las cuatro cúpulas (una sobre cada crucero y dos más en el transepto mayor) se asientan sobre trompas. Los pilares son todos de sección cruciforme.

La campaña de construcción fue financiada por el censo anual establecido por Fernando I de León, soberano del reino unido de Castilla y León, entre 1053 y 1065. (Este censo fue restablecido por Alfonso VI en 1077 y confirmado en 1090). La suma se fijó en 1.000 áureos de oro por Fernando, cantidad que fue doblada por Alfonso VI en 1090. Para Cluny, esta cantidad representaba la mayor anualidad recibida nunca por una orden religiosa por parte de un rey o gobernante, y nunca fue superada. Los cien marcos de plata anuales entregados por Enrique I de Inglaterra a partir de 1131 fueron una contribución miserable en comparación. Cuando los pagos en moneda de oro islámica recaudados por Castilla-León se detuvieron, se generó una crisis financiera que afectó económicamente a Cluny durante los mandatos de los abades Pons (1109-1125) y Pedro el Venerable (1122-1156). En Cluny, el oro donado servía para publicitar a los nuevos ricos cristianos de España, y colocó a la España central por primera vez en la órbita europea.
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor jfemoralesj » Lun Ago 25, 2014 9:24 am

Aunque el ambiente, favorable al renacimiento monástico era general en Occidente, la importancia histórica de Cluny reside en su originalidad institucional. Su acierto consistió, en efecto, no tanto en potenciar o encabezar el retorno a los ideales benedictinos en una serie de monasterios, cuanto en ligar a todos ellos a una misma estructura orgánica.
La fundación de una orden superadora del aislamiento, hasta entonces crónico, entre las distintas casas, permitió así sentar las bases de una nueva unidad del mundo cristiano, que encontraría en la centralización pontificia su otro pilar básico. De forma paralela, aunque sin presentar la uniformidad institucional cluniacense, se desarrollaría en Alemania un movimiento de renovación monástico de importancia equiparable en el que, a diferencia del modelo francés, la vinculación a determinados linajes aristocráticos resultaría altamente beneficiosa. Ambos movimientos junto a otros de rango menor localizados en Flandes e Italia, constituyen la primera gran oleada de renovación monástica del tronco benedictino que se plasmaría, con el tiempo, en el nacimiento de nuevas órdenes.
El 11 de septiembre de 909 Guillermo III de Aquitania concedía al monje Bernon un solar en la región de Maçon (Borgoña) para que edificara un monasterio. El hecho en si, equiparable a otros muchos coetáneos, ofrecía sin embargo la peculiaridad de que, desde un principio, Bernon y sus compañeros se acogían a la "inalienable propiedad de los Santos Pedro y Pablo", o lo que es lo mismo, a la directa protección de la sede de Roma. Esta directa ligazón -libertas romana-confirmada en 932 por Juan XI mediante un solemne privilegio, implicaba la independencia del monasterio respecto de cualquier poder laico o eclesiástico, lo que unido a la indudable valía de los primeros abades, iba a permitir a Cluny convertirse en el principal de los monasterios europeos hasta bien entrado el siglo XII. La importancia del privilegio de exención resulta difícil de exagerar y superaba con mucho la simple inmunidad al estilo carolingio. Gracias a la exención el monasterio se sustraía tanto a la autoridad de la diócesis correspondiente como a la del rey de Francia, sentando así las bases de una verdadera supranacionalidad. La idea de ligar a toda una serie de monasterios mediante la formación de una orden o familia monástica no era nueva en absoluto, y así puede encontrarse en los proyectos reformistas de san Benito de Aniano (muerto en 821), pero sólo el privilegio cluniacense iba a facilitar su realización práctica.
Desde el punto de vista organizativo Cluny tuvo además la suerte de contar durante sus periodos fundacional y de madurez, entre 909-1109, con la presencia de una serie de abades de excepcional valía y extraordinaria longevidad, lo que no hizo sino favorecer el desarrollo de la orden. Más en concreto, durante todo el siglo XI, considerado con razón el del apogeo de Cluny, la figura de sus dos abades, Odilón (994-1049) y Hugo (1049-1109) permitió acentuar la estabilidad del movimiento.
Durante el gobierno de Hugo el Grande, calificado por sus adversarios como verdadero "rey de Cluny", se sistematizaron definitivamente los aspectos organizativos de la orden. La abadía de Cluny, que en su máximo apogeo llegó a contar entre 400 y 700 monjes, era el centro de la federación y poseía una autoridad indiscutida sobre los monasterios dependientes. A fines del siglo XI se calcula que la orden contaba con 850 casas en Francia, 109 en Alemania, 52 en Italia, 43 en Gran Bretaña y 23 en la Península Ibérica, agrupando a más de 10.000 monjes, sin contar el innumerable personal subalterno. A su vez, los monasterios se dividían en prioratos -la mayoría- cuyo prior era designado por el abad de Cluny, y que debían pagar un importante censo anual (modelo del que Cluny enviaba a su vez a Roma) como signo de sumisión; abadías subordinadas, con poderes de elección del abad aunque de limitada autonomía; y abadías afiliadas, con poderes mayores. Predominaba en cualquier caso la estructura piramidal, similar en todo a la del tipo vasallático, por la que las casas dependían de manera idéntica, e independientemente de su concreto origen (fundación o centro asociado) de la abadía madre. Este verdadero imperio monástico era regido con mano de hierro por los abades de Cluny, elegidos por cooptación, y cuyas frecuentes visitas a cada uno de sus monasterios recuerdan grandemente la actitud de los señores feudales contemporáneos. Sus viajes, igualmente frecuentes a Roma y el hecho de que numerosos Pontífices salieran de las filas de la Orden, demuestra hasta que punto esta justificada la consideración de los abades de Cluny como segundos jefes de la Cristiandad.

(Fuente: http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/1065.htm)
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor rocio del pilar » Lun Ago 25, 2014 9:28 am

San Benito de Aniane (Aniano)
Benito nació hacia el 750 en el seno de una familia noble visigoda, su padre servía en la corte y él también entró, en la época de Pipino el Breve y de Carlomagno, Witiza (era su nombre) participó en una expedición militar en Italia. Después de salvar a su hermano y él mismo de morir ahogados, se retiró de la corte y entró en la abadía de Saint-Seine (Côte-d'Or) donde tomó el hábito y cambió su nombre por el de Benito. Aquí estudió profundamente la Regla de San Benito e intentó su reforma, sin éxito. En 780 dejó aquella abadía para establecerse en Aniane donde pudo desarrollar sus ideas, más estrictas en cuanto a la práctica del monaquismo y que se oponían a la situación general de los monasterios de la época sometidos a intereses externos o particulares de sus fundadores y dirigentes. El resultado de aquella experiencia fue el monasterio de Saint-Sauveur de Aniane (Hérault). Después fundó o restauró nuevas casas como Menat (Puy-de-Dôme), Saint-Savin-sur-Gartempe (Viena), Saint-Guilhem-le-Désert (Hérault), Marmoutier (Maursmünster, Bajo Rin), entre muchas otras.

El año 814, con el apoyo de Luis el Piadoso, fundó la abadía de Kornelimünster (Inden), cerca de Aquisgrán, la capital del imperio. En 817 el sínodo de Aquisgrán impulsó la reforma de las casas monásticas que intentaba unificar las normas y reglas por las que se regían. Luis el Piadoso encontró en Benito de Aniane la persona adecuada en llevar a la práctica y coordinar esa empresa, que se extendió sobre todo por Francia y Alemania. Del trabajo de Benito salió una recopilación de normas y códigos que, basados ​​en el espíritu de san Benito de Nursia, se extenderían por todas partes. Benito de Aniane murió en 821 en el monasterio de Inden.

La abadía de Cluny fue fundada en plena edad media, en el año 910 por Guillermo I de Aquitania en una reserva forestal de caza en la región de Borgoña.

Edad Media: decadencia de la Iglesia.
En los primeros siglos del Medievo, el trabajo, la oración y la guerra definían la organización social. Los laboratores, con su trabajo proporcionaban los medios de subsistencia; los oratores, intercedían ante Dios; y los bellatores, protegían las ciudades y defienden las tierras de los invasores. En esta estructura social, el religioso era una figura indispensable, ya que tenía el monopolio sobre el rezo comunitario y se constituía en el vehículo a través del cual los laicos podían asegurarse la salvación.

En cambio, en el siglo IX, la iglesia empezó un proceso de decadencia debido a sus excesos y abusos: donaciones de tierras a los monasterios por los señores feudales para ganarse el cielo, compraventa de cargos espirituales, incumplimiento del celibato,… Por tanto, la Iglesia sufría un descrédito considerable. Carlomagno, rey franco y primer emperador de occidente, intentó en el siglo VIII frenar esta tendencia sometiendo a todos los monasterios a un mismo reglamento, el de san Benito. Tras Carlomagno, su hijo Luis el Piadoso recogió su testigo. Deseaba resucitar el espíritu benedictino e imponerlo como norma de obligado cumplimiento. No consiguió su objetivo.

La Orden de san Benito fue fundada por Benito de Nursia, que sigue la regla dictada por éste a principios del siglo VI para la abadía de Montecasino. Benito de Nursia es considerado Patrón de Europa ya que, contribuyó a la evangelización cristiana de Europa.

Es en el siglo X cuando la reforma se alzó con mayor determinación, para luchar contra la depravación y el desgaste espiritual de la Iglesia. Cluny fue fundada en 910 gracias a la cesión, por parte de Guillermo I de Aquitania, de las fértiles tierras del valle del Grosne, en la Borgoña francesa. La cesión se acompañaba de algo muy importante: el privilegio de exención, que establecía la independencia de la abadía respecto a los poderes feudales locales. Cluny estaba sometida únicamente a la autoridad papal y, dada la lejanía de ésta, en la práctica disfrutaba de total autonomía. Con la firme decisión de resucitar la tradición benedictina lejos de la sociedad civil, la orden de Cluny se convirtió en poco tiempo en epicentro de religiosidad y devoción.

La abadía que se construyó en un principio para dar cábida a una docena escasa de monjes, tuvo que triplicar sus dimensiones en apenas 200 años. Solo el templo, que fue reformado y ampliado hasta tres veces, llegó a contar con casi 200 metros de longitud y una altura de 30 metros, y aún sigue considerándose una de las obras cumbres del Románico.

Desde su nacimiento hasta su expansión durante los siglos XI y XII, la orden de Cluny hizo lo posible por implantar entre sus monjes el modo de vida austero que exigía la regla benedictina, el ora et labora, oración y trabajo. Sin embargo, a diferencia de la venidera del Cister, se consagró más al servicio divino que al trabajo manual. El trabajo manual lo fueron dejando en manos de los conversos, personal subalterno que se encargaba de velar por el cultivo de tierras del monasterio. Así, la orden podía priorizar las labores intelectuales y entregarse a la vida espiritual, que pivotaba entre el rezo comunitario y algunos ratos de tiempo libre para leer y reflexionar en soledad.

El rezo, que se desarrollaba en comunidad en la iglesia del monasterio, tenía lugar mediante oficios litúrgicos programados a determinadas horas del día y de la noche. Más o menos cada tres horas las campanas llamaban a plegaria. A medianoche, maitines; a las tres, laudes; a las seis, prima; a las nueve, tercia; a mediodía; sexta; a las tres de la tarde, nona; a las seis, vísperas; a las nueve de la noche, completas. El ritmo era tan exigente, que los monjes dormían con el hábito para no llegar tarde.

La abadía de Cluny fue un foco cultural de Occidente. Su biblioteca llegó a disputarse la primacía en Occidente con la de Montecasino, la primera de las abadías benedictinas. El centro borgoñés fue también uno de los principales vehículos de difusión del arte románico. Todo este enorme prestigio atrajo innumerables donativos, así como adeptos de la alta aristocracia, que tomaron los hábitos seducidos por la vida cómoda que se desarrollaba en sus dependencias. “La madera se volvió mármol, y la sencillez boato”.

A finales del siglo XI, Cluny era una potencia de tal magnitud que algunos devotos del espíritu primigenio abandonaron sus filas para entregarse a la oración en zonas más apartadas. El que había sido foco de luz de la Edad Media fue perdiendo poco a poco intensidad hasta verse superado por movimientos de reforma mucho más revolucionarios. En ese mismo siglo surgió la Orden del Cister de las propias filas cluniacenses que pedía una vuelta al ascetismo más radical. El Cister fue consideardo el último bastión de renovación monástica de la época medieval. Un modelo sobrio que, con los siglos, adquiriría un gran esplendor.
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor marietaantonia » Lun Ago 25, 2014 9:50 am

San berno era un hombre de buena familia y de cierta riqueza,san berno gobernó de 910 a 927 fundador de la abadía de Cluny en Francia la abadía dependía de roma le sucedió san odo
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor Marigel » Lun Ago 25, 2014 11:24 am

La Orden de Cluny

En el año 911 el rey Guillermo de Aquitania cede unos terrenos en Borgoña al monje Bernon para fundar un monasterio.

De esta forma comienza la andadura de una de las organizaciones más decisivas en la historia de Occidente: la Orden benedictina de Cluny.

Desde es primer momento fundacional la Orden de Cluny alcanza una absoluta independencia respecto de cualquier poder laico o eclesiástico.

Esta independencia temporal de la orden se debe a que el abad Bernon exigió el derecho de ser sólo tributario del Papado y responder de sus actos únicamente ante el Papa, lo que le permitió una gran cantidad de privilegios y de donaciones, saltándose la autoridad de señores laicos y obispos. Con tamaña libertad de acción, la abadía se involucró en decisiones de ámbito social, político, económico e incluso militar en los distintos reinos europeos.

El otro factor que permitió el engrandecimiento de la Orden de Cluny fue el acierto de crear una estructura orgánica centralizadora, frente a la habitual dispersión y disgregación que los monasterios benedictinos habían tenido hasta entonces. Esto sólo fue posible gracias a la "inmunidad" internacional frente a reyes y nobles que la dependencia papal le había conferido.

El siglo XI fue el de máximo esplendor para la Orden, y en ello intervino la extrema longevidad y estabilidad de los mandatos de dos abades que abarcaron todo el siglo XI. Nos referimos al abad Odilón (994-1049) y a Hugo el Grande (1049-1109)

En este lapso de máximo desarrollo, la abadía de Cluny llegó a contar entre 400 y 700 monjes, y extendía su absoluto poder sobre 850 casas en Francia, 109 en Alemania, 52 en Italia, 43 en Gran Bretaña y 23 en la Península Ibérica, agrupando a más de 10.000 monjes, sin contar su innumerable personal subalterno.

Los principales aspectos organizativos, políticos y religiosos de los "monjes negros" se pueden resumir en los siguientes puntos:

Vasallaje exclusivo a Roma y defensa de su primacía moral
Predominio de una férrea estructura jerárquica piramidal entre prioratos, abadías subordinadas y abadías afiliadas.
Organización feudal interna y apoyo a la sociedad feudal de la época, manteniendo buenas relaciones con nobles y obispos (a pesar de su inmunidad frente a ellos)
Intensificación decisiva de la clericalización del monacato. Cluny multiplicó el número de sacerdotes entre sus miembros.
Predominio en la vida monástica del rezo litúrgico y la celebración coral de la eucaristía, frente a los trabajos físicos que eran irrelevantes, y que eran realizados por personal subalterno.
Conservación y difusión de la cultura gracias a labor de sus scriptoria donde se realizaban permanentemente copia de manuscritos.

La crisis de la Orden de Cluny llega en las primeras décadas del siglo XII. Las razones del declive de la Orden en estos años se puede resumir en:

Excesiva rigidez de su propia estructura que impedía la más mínima flexibilidad entre las distintas casas, paralizando así a toda la orden.
Incorporación masiva de nobles sin vocación para beneficiarse de los privilegios y comodidades de la vida monástica. Ello llevó a una progresiva relajación de costumbres.
Progresiva orientación -durante el siglo XII- del monaquismo occidental hacia aspectos eremíticos y ascéticos, lo que influyó en el nacimiento de las nuevas órdenes, como la del Císter.
Influencia de la Orden de Cluny en la España Medieval

La influencia de los monjes cluniacenses en España se puede clasificar en tres puntos esenciales:

Impulso del Camino de Santiago

Indudablemente, la Orden de Cluny fue uno de los principales motores de dinamización del Camino de Santiago.

Fiel a la regla benedictina, la abadía cluniacense se autoinvistió como difusora del cristianismo, sobre todo a lo largo del Camino. Desde ese punto de vista, resulta comprensible su interés por el Camino de Santiago, donde se fraguaban la Reconquista y la cristianización del sur musulmán.

También es posible que tal devoción jacobea se debiera en parte al anhelo de poder, ya que durante los siglos XI y XII, la orden duplicó sus propiedades gracias a las generosas donaciones realizadas por los monarcas hispanos. La orden de Cluny alzó monasterios, puentes, iglesias y hospitales, pero también recibió infinidad de edificios, tierras, prioratos y villas a través de decretos reales.

Abolición del rito mozárabe

Otra influencia de Cluny ejerció sobre la España cristiana del siglo XI fue el apoyo a Roma para la abolición del rito mozárabe y la reorganización eclesiástico-monástica.

Fundación de Monasterios
Cluny encontró en los reyes de León del siglo XI el apoyo necesario para el establecimiento o reforma de varios monasterios en Tierra de Campos.

Entre estos monasterios destacan San Zoilo en Carrión de los Condes, San Isidro de Dueñas (Palencia) y por supuesto, San Benito de Sahagún, que fue el monasterio más poderoso de ese periodo.

En estos tres monasterios se producen manifestaciones románicas valiosísimas.

De San Benito de Sahagún (Anteriormente llamado "San Facundo y Primitivo) se conserva la lauda sepulcral de Alfonso Ansúrez más una Virgen procedente del tímpano de una portada que se exponen en el Museo Arqueológico Nacional.

San Isidro de Dueñas tiene una iglesia transformada que debió ser muy similar a San Martín de Frómista. Afortunadamente, la portada occidental se conserva bien.

Por último, en San Zoilo de Carrión de los Condes, se descubrió en 1993 una portada oculta de excelente calidad artística. Tiene cinco arquivoltas y cuatro columnas con capiteles relacionados con Jaca y San Isidoro de León.

Cluny y el románico

En el año 910 se comienza la construcción del primer templo de Cluny, denominada "Cluny I" que fue consagrada en el año 927. Debió ser un edificio de estilo otoniano.

Años más tarde se acomete la segunda obra del Monasterio de Cluny ("Cluny II") que es consagrada en el año 981 y que fue abovedada en 1010.

Se ha podido reconstruir la distribución interior del templo por el reflejo que dejó en varios edificios cluniacenses, principalmente de la zona suiza.

Se trataba de una iglesia sin pórtico, sólo con una especie de atrio abierto con galerías porticadas.

Por este atrio se accedía a la iglesia, que tenía tres naves, seguramente separadas por pilares de sección circular.

Había un crucero destacado en planta y una cabecera muy compartimentada con siete capillas en torno a la cabecera. El presbiterio estaba dividido en tres naves. Tenía dos torres a los pies y otra en el crucero, seguramente con influencia decorativa lombarda.

A finales del siglo XI aparece la necesidad no sólo de ampliar la iglesia de Cluny II sino también el resto de dependencias del recinto.

Entre 1088 y 1118 se edificó una nueva inmensa iglesia, "Cluny III", pero durante su construcción, Cluny II sigue en funcionamiento hasta su desaparición casi por completo para ampliar el claustro.

La construcción fue financiada por el rey de Inglaterra y el rey Alfonso VI de Castilla Y León, hecho favorece que la orden se extienda rápidamente en la Península.

Cluny III, fue expropiada, vendida y estúpidamente derribada a comienzos del siglo XIX, salvo algunos fragmentos del crucero,
indudablemente se puede considerar como una de las obras cumbres del románico europeo.

Cluny III era un enorme templo de casi 200 metros de longitud. Tenía un pórtico de tres naves precedido por dos torres. Desde este pórtico se accedía a la iglesia de cinco naves de gran altura, dos cruceros con dos capillas. La cabecera tenía una girola y cinco absidiolos. El crucero más cercano a la nave era más alto, largo y ancho. Tenían un gran número de ventanas, especialmente en la cabecera. No hay tribuna, pero se empiezan a utilizar los arbotantes. Tenía decoración de arquillos lombardos.

Parece que en el gran edificio de Cluny III influyeron algunos edificios, tales como:

Charité Sur Loire
Se comienza hacia el 1080 y se concluye en el 1135. Tiene cinco naves. La articulación del muro era de tres pisos: arcadas, triforio ciego y ventanas (no hay tribuna). También tenía una girola con absidiolos, y sólo 3 torres.

Saint Etienne de Nevers
Se construyó entre el 1063 y el 1097. Tiene tres naves, girola con tres absidiolos y transepto marcado en planta. La articulación del muro también tiene tres pisos: arcos, tribuna y ventanas (similar a las iglesias de peregrinación). La cubrición era la característica del románico: en la nave central cañón, en las laterales arista y en la tribuna cuarto de cañón. Toda la iglesia destaca por su perfecta sillería.

Por su parte, Cluny III influyó arquitectónicamente en algunos edificios románicos de Borgoña, donde el visitante puede hacerse una idea aproximada de cómo era la última iglesia abacial cluniacense:

Saint Benît Sur Loire
Iglesia de tres naves con un solo crucero y un presbiterio muy profundo con girola. Es una iglesia ad triangulum. Tiene una sólo una torre en el cimborrio. Articulación del muro en tres pisos: arcadas, triforio ciego muy alto y ventanas. Está precedida por una torre pórtico.

Paray-Le-Monial
Fue una fundación directa de Hugo el Grande, promotor de las obras de Cluny III. Es el mejor ejemplo de cómo debía ser Cluny III.

Edificio con tres torres, dos a los pies, entre las que se desarrolla un pórtico. La cabecera también tiene girola, con tres absidiolos, y una capilla en cada brazo del crucero, que destaca en planta.

Esta iglesia forma un juego de volúmenes muy marcado y se ilumina con numerosas ventanas.

Paray-Le-Monial, iglesia similar a Cluny III

Utiliza arcos apuntados y está cubierta por bóveda de cañón apuntado. La articulación del muro es igual a la que debía haber en Cluny: piso de arcadas (con arcos apuntados), triforio ciego (tres arcos ciegos por cada arcada) y piso de ventanas.

El triforio de las naves se convierte en una galería en la cabecera. Los pilares son compuestos con columnas embebidas y pilastras con acanaladuras de tipo clásico adosadas, que también se daba en Cluny.
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Lun Ago 25, 2014 11:29 am

San Bernón de Cluny.-Imagen

San Bernón de Baume, fue el fundador y primer Abad de la Abadía de Cluny.

San Bernón de Baume nació en Burgundia en el año 850, era de origen noble, hijo de Odón que habría prestado ayuda a los Monjes Benedictinos en Glanfeuil.

San Bernón, vivió en el Monasterio de San Martín en una población francesa llamada Autun donde fue Monje Benedictino y llegó a ser el primer Abad de la Abadía de Cluny en el año 880 cuando la restauración de Baume-les-Messieurs.

Fundó las abadías de Gigny, Bourg-Dieu y Massay.

En el año 894 obtuvo del Papa Formoso la extensión de la Abadía de Gigny y el privilegio de que los mismos monjes eligieran al abad, medidas todas tendientes a una vigorización de la vida monástica.

Papa Formoso.-Imagen

San Bernón se dedicó a hacer vivir la Santa Regla de San Benito con fidelidad, cariño y respeto lo que tuvo como resultado el atraer numerosos monjes, por lo que las abadías de Gigny y de Baume se hicieron pequeñas.

Santa Regla.- Imagen

Tras la construcción de la Abadía de Cluny, mandada edificar por Guillermo I de Aquitania en el año 910, fue llamado para dirigir a la comunidad religiosa que allí se instaló, llevando con ella la Regla de San Benito según la reforma de San Benito de Aniane.

Fungió como abad hasta el año 926 en que renunció; falleciendo en Cluny, el 13 de enero del año 927, tras una vida dedicada a la expansión de la Regla por numerosos monasterios; sucediéndole el Abad Odón. Su festividad en la Iglesia Católica se celebra el 13 de enero.

Fuentes: monasteriosantacruz. Wikipedia. Google
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor albeitia » Lun Ago 25, 2014 2:14 pm

Cluny en el Camino de Santiago
Como ya ha aparecido con anterioridad, es importante señalar ahora a la Abadía de Cluny como parte influyente en la publicidad jacobea. Fue uno de los principales motores de dinamización del Camino de Santiago. Fiel a la regla benedictina, la abadía cluniacense se autoinvistió como difusora y reformadora del cristianismo. Desde ese punto de vista, resulta comprensible su interés por el Camino de Santiago, donde se fraguaban la Reconquista y la cristianización del sur musulmán. También es posible que tal devoción jacobea se debiera en parte al anhelo de poder, ya que durante los siglos XI y XII, la orden duplicó sus propiedades gracias a las generosas donaciones realizadas por los monarcas hispanos.


Monjes de la orden de Cluny
La orden de Cluny alzó monasterios, puentes, iglesias y hospitales, pero también recibió infinidad de edificios, tierras, prioratos y villas a través de decretos reales (monasterios de la orden fueron los de San Zoilo en Carrión de los Condes, San Isidro de Dueñas (Palencia) y San Benito de Sahagún, que fue el monasterio más poderoso de ese periodo). Gracias a su influencia, con el apoyo de Roma, cobró más importancia la liturgia romana frente a la mozárabe. Señalar dos referencias más de la importancia de Cluny en la tradición jacobea: el quinto y último capítulo o libro del Codex Calixtinus está escrito por Aymeric Picaud, monje benedictino de Cluny, del S. XII, que narra su experiencia hacia la tumba del apóstol, visitando un gran número de santuarios de la cristiandad, rutas que fue describiendo detalladamente en diversos aspectos: pueblos y santuarios visitados, anécdotas, caminos e itinerarios. Y ya para concluir, no olvidar el arte románico, que nace allí, en Cluny, y que es introducido en la península ibérica, en los distintos reinos cristianos, por la ruta jacobea.
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor albeitia » Lun Ago 25, 2014 3:30 pm

Cluny y el Camino de Santiago
La Orden Benedictina de Cluny, fue el mayor centro de difusión espiritual del cristianismo europeo medieval. Desde su fundación en el siglo X la Orden alcanza una absoluta independencia respecto de cualquier poder laico o eclesiástico. El Abad de Cluny sólo es tributario del Papado y responde de sus actos únicamente ante el Papa. Con tamaña libertad de acción, se pretendía evitar que la abadía fuera entorpecida en la tarea que se había impuesto, la reforma integral del monacato.
La intensificación decisiva del clero regular, multiplicando el número de sacerdotes entre los monjes. El predominio en la vida monástica del rezo litúrgico que quedó unificado en un solo rito “el gregoriano”. La trascendental importancia dada a la celebración coral de la eucaristía. La organización de los monasterios conforme a la jerarquía feudal , en el que los trabajos físicos son realizados por los siervos, reservando a los monjes la labor intelectual scriptoria donde se realizaban la copia de manuscritos.
Esta "inmunidad" internacional (por su directa dependencia del Papa) frente a reyes y nobles y obispos, y una estructura jerárquica y centralizadora, frente a la habitual dispersión y disgregación que los monasterios benedictinos habían tenido hasta entonces, permitieron a Cluny involucrarse en una auténtica renovación espiritual a escala europea. La gran cantidad de fundadaciones tuvo relevantes consecuencias sociales, políticas, económicas e incluso militares, en los distintos reinos. En el siglo XI, el de máximo esplendor para la Orden, la Abadía de Cluny llegó a contar entre 400 y 700 monjes, y extendía su absoluto poder sobre 850 casas en Francia, 109 en Alemania, 52 en Italia, 43 en Gran Bretaña y 23 en la Península Ibérica, agrupando a más de 10.000 monjes, sin contar su innumerable personal subalterno.
Resulta comprensible el interés de Cluny por el Camino de Santiago, donde se fraguaban la Reconquista de la Península Ibérica y la cristianización del sur musulmán.
Desde el siglo IX, el hallazgo de “las reliquias del apóstol”, difundido por Carlomagno que veía un modo de defender sus fronteras de la presión musulmana, hizo de Compostela - en el extremo Oeste europeo- un centro de peregrinaje. Pero el verdadero apogeo de la peregrinación jacobea, se produce, cuando la orden cluniacense, convierte el Camino de Santiago en el principal eje de difusión de sus ideas. Esta pasión fundadora de "los Monjes Negros" es el factor determinante en la dinamización de la peregrinación a Jacobea.
Una labor apoyada por los monarcas peninsulares, en su deseo de romper con el aislamiento con el resto de la Cristiandad, y establecer lazos dinásticos, culturales y religiosos. Los reyes de León, de Castilla y de Navarra, favorecerán en todo lo posible la constitución y proyección de la red de monasterios cluniacenses en el norte de España y singularmente alrededor del Camino. Gracias a las generosas donaciones realizadas por los monarcas hispanos en tierras, prioratos y villas, la orden de Cluny alzó, puentes, hospitales iglesias y monasterios, como San Zoilo en Carrión de los Condes, San Isidro de Dueñas (Palencia) San Benito en Sahagún. En el siglo XII los religiosos vinculados a Cluny, elaboraron el Códice Calixtino y la Historia Compostelana.
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Re: 3. La Orden de Cluny. 26 agosto 2014

Notapor iCristinai » Lun Ago 25, 2014 3:39 pm

3. La Orden Clumy: Cantos Gregorianos
El nombre de canto gregoriano proviene del papa Gregorio I (590-604), quien introdujo importantes modificaciones en la música eclesiástica utilizada hasta ese momento para la liturgia del rito romano. La música en la liturgia cristiana existente hasta entonces tenía su origen en las sinagogas judías, por lo que fue, al principio, exclusivamente vocal, sin la utilización de instrumentos musicales . un cantor solista, generalmente el sacerdote, dirigía los rezos, que eran contestados por los asistentes a la celebración mediante la utilización de sencillos motivos. Apareció a finales del siglo VII un pequeño grupo de cantores elegidos que asumió el papel del solista, la "schola".
La utilización del latín como lengua principal obligó a traducir los salmos utilizados hasta entonces a prosa latina
La Iglesia Romana empezó a considerar como excesivo el empleo de los himnos en las funciones litúrgicas, y se buscó más el carácter improvisatorio de los cánticos, de forma que fuesen más la expresión libre de los sentimientos de los celebrantes.
Es en este marco donde encaja el Canto Gregoriano, como fuente de inspiración para la música eclesiástica occidental, sobre todo en ciertas partes de la celebración eucarística, como el Introito, el Ofertorio y la Comunión. Son muy escasos los ejemplos de cantos escritos que han llegado hasta nosotros de los primeros siglos del cristianismo, pero hay que destacar el Códice Alejandrino, un salterio del siglo V que contiene trece de los cánticos empleados en el desarrollo de la liturgia.
Pasó a conocerse como Canto Gregoriano, en centros como Corbie, Metz o Sankt Gallen, y ello permitió su rápida divulgación por el norte de Europa. Los ritos anteriores eran, básicamente, el céltico, el ambrosiano, el galicano y el mozárabe o visigótico; todos ellos, enfrentados al rito romano tradicional, fueron desapareciendo paulatinamente tras la aparición de la liturgia Gregoriana, aceptada definitivamente a finales del siglo X. Sufrió muchas variaciones y pasó por una etapa de declive hasta que con la instalación de los benedictinos en la abadía de Solesmes en 1835, se produjo su resurgimiento, reforzado con la creación de una escuela para organistas y maestros cantores laicos, gracias a Luís Nierdermeier en 1853. Poco a poco, el Canto Gregoriano se ha ido recuperando y, desde la citada abadía, se ha ido extendiendo a otras, como Silos, Montserrat o María Laach, recuperándose gran número de manuscritos de los siglos X al XIII. En las abadías, el monje se identifica con la vida monástica a través de la oración, recitada siempre según el Canto Gregoriano, siete veces al día: maitines, laudes, tercia, sexta, nona, vísperas y completas.
El Canto gregoriano esta extendido en el mundo entero. En Venezuela hay una página en Facebook: Canto Gregoriano en Venezuela. Particularmente es uno de los géneros que mas me gusta escuchar y sentir. Puedes encontrar mas información sobre la notación neumática que es el sistema de notación musical usado a partir del siglo XI para indicar los desarrollos melódicos del repertorio de canto de la Liturgia romana.
El espiritu del monje benedictino abraza el canto y se eleva hasta alcanzar a Dios coeur a coeur (corazón a corazón).
Les envio el enlace de Cantos Gregorianos. Paz y bien. Cristina
https://www.youtube.com/watch?v=sQ-98Cv68bg
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