4. La Orden del Cister. 1 septiembre

En este curso, haremos un viaje en el tiempo para situarnos en los orígenes del monacato cristiano. Conoceremos las distintas órdenes monásticas, a sus fundadores, sus monasterios, su arte, cultura, forma de vida y su importancia para la civilización a través de la historia hasta la actualidad.

Fecha de inicio:
11 de agosto de 2014

Fecha final:
27 de octubre de 2014

Responsable: Hini Llaguno

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, Betancourt, PEPITA GARCIA 2, rosita forero, J Julio Villarreal M, AMunozF, Moderadores Animadores

Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Jeam » Dom Ago 31, 2014 4:47 pm

Roberto de Molesmes, Santo
Abad, Abril 29
 
Martirologio Romano: En el monasterio de Molesmes, en Francia, san Roberto, abad, el cual, deseoso de una vida monástica más sencilla y más estricta, ya fundador de monasterios y superior esforzado, ya director de ermitaños y restaurador eximio de la disciplina monástica, fundó el monasterio de Cister, que rigió como primer abad, y llamado de nuevo como abad a Molesmes, allí descansó en paz en 1111.

Etimológicamente: Roberto = Aquel que brilla por su fama, es de origen germánico.

Nacido alrededor del año 1029, en Champagne, Francia, de padres nobles llamados Thierry y Ermengarde; muerto en Molesmes, el 17 de Abril de 1111. 

A los quince años de edad comenzó su noviciado en la abadía de Montier-la-Celle, o St.Pierre-la-Celle, situada cerca de Troyes, de la cual posteriormente llegó a ser prior. 

En 1068 fue sucesor de Hunaut II como abad de St. Michael de Tonnerre, en la diócesis de Langres. 

En esa época una banda de siete ermitaños que vivían en el bosque de Collan, en la misma diócesis, buscaron tener a Roberto como su jefe, pero los monjes, a pesar de que resistían su autoridad constantemente, insistieron en conservarlo como su abad porque gozaba de una gran reputación y era el ornamento de su casa. 

Las intrigas de ellos determinaron a Roberto a renunciar a su cargo en 1071 y buscar refugio en el monasterio de Montier la Celle. El mismo año él fue colocado en el priorato de St. Ayoul de Provins, que dependía de Montier-la-Celle. Mientras tanto dos de los eremitas de Collan viajaron a Roma y rogaron a Gregorio VII les concediera como superior al prior de Provins. El Papa accedió a la solicitud y en 1074 Roberto inició a los eremitas de Collan en la vida monástica. 

Como la localización de Collan fue encontrada inadecuada, Roberto fundó un monasterio en Molesme, en el valle de Langres a fines de 1075. A Molesmes llegó como huésped el distinguido canonista y doctor (écolâtre) de Reims, Bruno, quien en 1082, se colocó él mismo bajo la dirección de Roberto, antes de fundar la celebrada orden de Chartreux (Cartuja). 

En ese tiempo la primitiva disciplina estaba aun en pleno vigor, y los religiosos vivían del trabajo de sus manos. Pronto, sin embargo, el monasterio llegó a enriquecerse a través de una multitud de donaciones, y con la riqueza, a pesar de la vigilancia del abad, vino el aflojamiento de la disciplina. 

Roberto se esforzó en reestablecer la primitiva austeridad, pero los monjes mostraron tanta resistencia que abdicó y dejó el cuidado de su comunidad a su prior, Alberico, quién se retiró en 1093. 

Al año siguiente él volvió con Roberto a Molesme. El 29 de Noviembre de 1095, el Papa Urbano II confirmó el instituto de Molesme. En 1098 Roberto, aún incapaz de reformar a sus rebeldes monjes, obtuvo de Hugo, arzobispo de Lyons y Le gado de la Santa Sede, autoridad para fundar una nueva orden conforme a nuevas reglas. 

Veintiún religiosos dejaron Molesmes y alegremente se pusieron en camino hacia un lugar deshabitado llamado Cister en la diócesis de Chalons, y la abadía de Cîteaux fue fundada el 21 de Marzo de 1098. 

Dejados a sí mismos, los monjes de Molesmes apelaron al Papa, y Roberto fue reestablecido en Molesme, que desde entonces llegó a ser un ardiente centro de vida monástico. 

Roberto murió el 17 de Abril de 1111 y fue sepultado con gran pompa en el iglesia de la abadía. El Papa Honorio III en 1222, mediante Cartas Apostólicas, autorizó su veneración en la iglesia de Molesmes y poco después esa veneración se extendió a la Iglesia entera mediante un Decreto pontificio. 

La fiesta fue fijada inicialmente el 17 de Abril, pero luego fue transferida al 29 de Abril. 

La abadía de Molesmes existió hasta la Revolución Francesa. Los restos del santo fundador se conservan en la iglesia parroquial.
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Jeam
 
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Dom Ago 31, 2014 5:37 pm

Orden de Císter

********Escudo del Cister*********

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La historia de las religiones, entre ellas la cristiana, ha habido numerosos y sucesivos intentos de volver a los orígenes de los movimientos espirituales, una vez que éstos se habían relajado, fracturado y alejado de sus principios.

Una de estas reacciones de vuelta al purismo anterior se empieza a gestar a finales del Siglo XI en Francia, coincidiendo con la etapa de máxima opulencia y ostentación de los Monasterios Cluniacenses.

Cluny había adoptado la Regla de San Benito, que incluía la pobreza como precepto, sin embargo Monasterios Cluniacenses eran, en ocasiones, verdaderos palacios llenos de lujos y los abades, señores feudales con la máxima relevancia en la política mundana.

Algunos hombres de la Iglesia consideraban que los Cluniacenses habían "degenerado" los preceptos Benedictinos y que era necesario regresar al rigor de los primeros tiempos.

En 1098 en la región de Borgoña, uno de estos mayores reformadores, a la forma de vida Cisterciense comenzó con la fundación de la Abadía de Notre-Dame de Molesmes por San Roberto de Molesmes en 1075, en la región de Tonnerre.

San Roberto, se retiró con sus seguidores para hacer vida monacal a un lugar aislado llamado: “Cîteaux”, Císter, que después, da el nombre a la Orden de Cister.

Monasterios de la Orden de Cister.
***** Imagen*****Imagen*****

El sucesor de San Roberto fue San Alberico que obtuvo la protección Papal, y continuó como el tercer abad; San Esteban Harding que continuó la obra emprendida años antes dotando al Císter de una Regla propia llamada la Carta Charitatis que su propósito es de volver a los orígenes de austeridad de la Orden Benedictina.

Durante el Siglo XII a la llegada de San Bernardo es cuando el Císter comienza a desarrollarse y la fuerte personalidad de San Bernardo de Claraval, impulsa la Orden del Císter en toda Europa.

Fuentes: Cister. Wikipedia. Arteguias.com.
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Pachelli1960 » Dom Ago 31, 2014 7:20 pm

LA ORDEN DEL CISTER

..........Imagen.........


Los monjes guardan un equilibrio completo entre la lectio divina y el trabajo manual.
La vida de los monjes se basa en la búsqueda del retiro y la pobreza. No deja de ser igual que en los demás monasterios de la Orden.
No deja de ser igual que en los demás monasterios de la Orden.

La vida monacal está marcada por ocho momentos:

- Maitines, (oficio nocturno) entre las 2 y 3 de la mañana.
- Laudes, al amanecer.
- Prima, (al salir el sol) al principio de la jornada.
- Tercia, por la mañana.
- Sexta, (a mediodía) a mitad de la jornada.
- Nona, después de comer.
- Vísperas, al final del día.
- Completas, antes del descanso nocturno.

Fuera de los oficios el tiempo de los monjes guarda un equilibrio completo entre la lectio divina (lectura de los textos sagrados) y el trabajo manual necesario para la autarquía de los monjes y para la humildad.

Los monjes comen todos juntos mientras escuchan las lecturas que lee el semanero. La comida será frugal pero suficiente, se compone de dos platos cocidos normalmente de verduras y legumbres, sin carne, acompañados de pan (1 libra) y de vino (1 hemina) en pocas cantidades.

En general comen dos veces al día, al mediodía y después de Vísperas. En épocas de ayuno sólo una comida a las tres de la tarde.

El dormitorio siempre ha de estar iluminado con una vela, cada monje duerme en una cama, vestido, para poder levantarse sin tardanza para orar.

El hábito del monje se compone de Túnica y cogulla más o menos gruesa según la estación y el clima.

Los bienes del monasterio son comunes. La vida de los monjes se basa en la búsqueda del retiro y la pobreza para llegar, -a través de la oración-, a la comunicación con Dios.

Las abadías cistercienses se ponen bajo advocación a la Vírgen, reina del cielo y de la tierra. Se fundan bajo el visto bueno del obispo y se construyen lejos de cualquier lugar habitado, pero cerca de algún río que permita la pesca, el riego y el giro de las aspas del molino.

Los novicios, monjes profesos, abad y hermanos conversos viven juntos.

La enseñanza del novicio lo realiza un monje anciano. Tras este periodo inicial, el novicio pronuncia los votos solemnemente delante del abad y la comunidad: estabilidad, obediencia y conversión de costumbres.

El profesor se viste con el hábito del monje blanco (simple y común, sin pelliza ni camisa. El exterior de las cogullas no puede llevar ningún adorno. Los zapatos de piel de vaca) y se acoge a la regla y vive en silencio. Su jornada está marcada por la Liturgia de las Horas y el resto del tiempo se dedica a la lectura de los textos sagrados, la lectio divina y el trabajo manual.

Una particularidad es que los monjes después de prima (al salir el sol), se reúnen en la Capitular para comentar el capitulo de la regla de San Benito, tras lo cual los monjes se confiesan de sus faltas.

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Gracias
Dios nos bendiga a todos

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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Dom Ago 31, 2014 7:36 pm

Arte y arquitectura cisterciense

La arquitectura es una manifestación ó rama del arte.

El arte cisterciense es desarrollada por los Monjes de Cister en la construcción de sus abadías a partir del Siglo XII, cuando creció el momento de la expansión inicial de esta orden religiosa.

Hasta algunos años, la arquitectura cisterciense se consideraba un estilo propio y característico de los monjes, que está entre dos estilos arquitectónicos que son entre el románico y el gótico.

La mayoría de los edificios cistercienses son románicos, aunque se observa en varios monasterios y templos la bóveda de crucería sencilla y el arco gótico.

Ruinas del monasterio Cisterciense de Santa María de la Sierra. Segovia.-Imagen

Encontramos de arte cisterciense que toda su arquitectura es sobria, líneas rectas, sin decorados. De acuerdo a la Orden de Cister que ejercían y practicaban un estilo de vida austero, pobreza absoluta y de renuncia a lo material con el fin de adquirir hábitos que los condujeran a la perfección moral y espiritual, mediante este estilo de vida.

Consiguiendo unos espacios conceptuales, limpios y originales. Su estilo se inscribe en el final del románico, con elementos del gótico inicial, lo que se ha llamado "estilo de transición".

Un ejemplo de ello es el Monasterio de Piedra, uno de los más emblemáticos de toda la arquitectura cisterciense, fue fundado en 1194, por trece monjes cistercienses originarios del Monasterio de Poblet, en el antiguo castillo de Piedra Vieja y junto al Río Piedra.

Las abadías medievales se construyeron durante los Siglos XII y XIII. En el Siglo IV con la Guerra de los cien años, destruyo el campo y las abadías, mientras que la peste negra acabó con un tercio de la población europea. En el año 1427 comenzó la decadencia de la Orden con la fragmentación en Congregaciones nacionales, desapareciendo la uniformidad de la Orden de Cister; sin embargo en el Siglo XIII crecieron rápidamente las abadías, llegándose a contar 700 abadías pero así como se fundaban eran destruidas. En 1780, antes de la Revolución francesa, se habían fundado un total de 54 más, sin embargo fueron destruidas 350 por diversos motivos, quedando solamente 400.

A finales del Siglo XIII, la Orden de Cisterciense estaba presente en todos los países de Europa Occidental. Francia, cuna de Císter, tenía el mayor número, con 244 abadías; Italia con 98, el Sacro Imperio Romano Germánico con 71, Inglaterra con 65 y España con 57 que hay notables construcciones cistercienses, que permanecen muy bien conservadas. Las restantes se distribuían entre Países Bajos, Polonia, Suecia, Austria, Bohemia, Hungría, Portugal e Irlanda.

Fuentes: Wikipedia. tripadvisor. arteguias. Google
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Llohanna » Dom Ago 31, 2014 7:36 pm

Papa Beato Urbano II

Martirologio Romano: En Roma, en la basílica de San Pedro, beato Urbano II, papa, que defendió la libertad de la Iglesia de las intromisiones de los laicos, luchó contra los clérigos simoníacos e indignos y, en el Concilio de Clermont, exhortó a los soldados cristianos a que, con el signo de la cruz, liberasen a sus hermanos cristianos de la opresión de los infieles y recuperasen el sepulcro del Señor, que estaba su poder (1099).Nacido de una familia de caballeros en Châtillon-sur-Mame, provincia de Champagne, alrededor de 1042; muerto el 29 de julio de 1099. Bajo la dirección de San Bruno (posteriormente fundador de los cartujos), Otto estudió en Reims, donde más tarde llegó a ser canónigo y archidiácono. Alrededor de 1070 se retiró a Cluny y allí profesó bajo el gran abad San Hugo. Después de ocupar el cargo de prior fue enviado por San Hugo a Roma como uno de los monjes solicitados por Gregorio VII, y fue de gran ayuda para Gregorio en la difícil tarea de reformar la Iglesia. En 1078 se convirtió en Cardenal Obispo de Ostia y consejero y asistente principal de Gregorio.Durante los años 1082 a 1085 fue legado papal en Francia y Alemania. Mientras regresaba a Roma en 1083 fue hecho prisionero por el Emperador Enrique IV, pero fue pronto liberado. Mientras estuvo en Sajonia (1084-1085) llenó muchas de las sedes vacantes con hombres leales a Gregorio y depuso a quienes el papa había condenado. Celebró un gran sínodo en Quedlimburgo, Sajonia, en el cual el antipapa Guiberto de Ravenna y sus partidarios fueron anatematizados de nombre. Víctor III ya había sido elegido cuando Otto regresó a Roma en 1085. Otto parece haberse opuesto a Víctor al comienzo, no por alguna animosidad o carencia de buena voluntad, sino porque él juzgaba mejor, y crítico a la vez, que Víctor renunciara al honor que no deseaba retener. Después de la muerte de Víctor se envió una citación a tantos obispos del grupo de Gregorio como fue posible para asistir a una reunión en Terracina. Se dio a conocer en este encuentro que Otto había sido sugerido por Gregorio y Víctor como su sucesor. Por consiguiente, el 12 de marzo de 1088, fue elegido por unanimidad, tomando el título de Urbano II. Su primer acto fue proclamar al mundo su elección y exhortar a los príncipes y obispos que habían sido leales a Gregorio para continuar en su fidelidad: Otto declaró su intención de seguir la política y el ejemplo de su gran predecesor —“todo lo que él rechazaba, yo lo rechazo, lo que él condenaba, yo lo condeno, lo que él amaba, yo lo abrazo, lo que él consideraba como Católico, yo lo confirmo y apruebo”.Fue una tarea difícil la que afrontó el nuevo papa. La entrada a Roma era imposible. Los Normandos, con quienes, junto con Matilda, sólo podía contar, estaban ocupados en una guerra civil. Antes de que pudiera hacerse cualquier cosa, Roger y Bohemund debían reconciliarse y para efectuar esto, el papa partió para Sicilia. Se reunió con Roger en Troina, pero la historia no dice nada sobre lo que ocurrió entre ellos. El año siguiente, sin embargo, hubo paz entre los dos príncipes, y la primera entrada de Urbano en Roma en noviembre de 1088, según afirman algunos, se hizo posible gracias a las tropas Normandas. Su difícil situación en Roma era verdaderamente lamentable; toda la ciudad estaba prácticamente en manos del antipapa, y Urbano tuvo que refugiarse en la Isla de San Bartolomé, siendo resguardado el acceso por Pierleone, quien había convertido el teatro de Marcelo en la ribera izquierda del río en una fortaleza. En Alemania no se contemplaba la perspectiva de ofrecer esperanzas de triunfo del grupo papal; sus partidarios más fieles en el episcopado habían muerto, y Enrique estaba ganando terreno continuamente. En medio de la pobreza y escasez de su miserable refugio, Urbano dictó sentencia de excomunión contra el emperador e igualmente el antipapa. Guiberto replicó realizando un sínodo en San Pedro antes del cual citó a Urbano a asistir. Las tropas del papa y el antipapa se trabaron en un combate desesperado que duró tres días; Guiberto fue sacado de la ciudad, y Urbano entró triunfante a San Pedro. Ahora estaba decidido a unir a sus seguidores en Italia y Alemania. La Condesa Matilda había perdido su primer esposo, Godofedo de Lorraine. Ahora era ya de edad avanzada, pero esto no evitó su matrimonio con el Conde Welf de Baviera, un joven de dieciocho años, cuyo padre, El Duque de Welf IV de Baviera, estaba en armas contra Enrique. Urbano encaminó de nuevo sus pasos hacia el sur. En el otoño de 1089, setenta obispos se reunieron con él en el sínodo de Melfi, donde se promulgaron decretos contra la simonía y el matrimonio clerical. En diciembre regresó a Roma, pero no antes de haber construido una paz duradera entre Roger y Bohemund, y de recibir su completa lealtad. Los volubles Romanos habían de nuevo renunciado a él ante las noticias del éxito de Enrique contra Matilda en el norte de italia, y habían llamado a Guiberto de regreso a la ciudad. Este celebraba la Navidad en San Pedro mientras Urbano lo anatematizaba desde extramuros.Por tres años Urbano fue obligado a vagar en el exilio por el sur de italia. Pasó el tiempo celebrando concilios y mejorando el carácter de la disciplina eclesiástica. Mientras tanto Enrique por fin sufrió una represión de las fuerzas de Matilda en Canossa, la misma fortaleza que había presenciado su humillación ante Gregorio. Su hijo Conrado, aterrorizado, se dice, ante la depravación de su padre, y rehusando convertirse en su socio en el pecado, huyó al bando de Matilda y Welf. La Liga Lombarda – Milán, Lodi, Piacenza y Cremona – lo recibió con gusto y fue coronado rey en Milán, el centro del poder imperial en Italia. El camino estaba ahora despejado para el ingreso de Urbano en Roma, pero todavía los partidarios de Guiberto mantenían las posiciones fuertes de la ciudad. Esta vez el papa fijó su residencia en la fortaleza de los Frangipani, una familia que le había permanecido leal y que había establecido una posición defensiva bajo el Palatino cerca a la Iglesia de Santa María Nuova. Su situación era lastimosa, pues tenía que depender de la caridad y ya estaba lleno de deudas. Un abad francés, Gregorio de Vendôme, sabiendo de la difícil situación de Urbano, corrió rápidamente a Roma “que podría convertirse en partícipe de sus padecimientos y trabajo y mitigar su necesidad”. En retribución por esto fue erigido Cardenal Diácono de Santa Prisca. Un poco antes de la Pascua de 1094, el gobernador del palacio de Letrán ofreció cederlo a Urbano mediante el pago de una gran suma de dinero. Gregorio de Vendôme suministró este dinero vendiendo ciertas posesiones de su monasterio; Urbano ingresó al Lateranense a tiempo para la solemnidad pascual, y se sentó por primera vez en el trono papal justo seis años después de su elección en Terracina.Pero no era época para permanecer largo tiempo en Roma. La causa de Enrique estaba constantemente volviéndose más débil, y Urbano corrió al norte para celebrar un concilio en Piacenza con intereses de paz y reforma. La infortunada Praxedis, segunda esposa de Enrique, había sufrido injusticias que eran ahora la propiedad común de los Cristianos. Su causa fue escuchada, sin tratar Enrique de defenderse. Ella fue públicamente declarada inocente y absuelta de toda censura. Luego se trató el caso de Felipe de Francia, quien había repudiado a su esposa Bertha y se había desposado con Bertrada, la esposa de Fulk de Anjou. Varios obispos habían reconocido la unión, pero el Arzobispo Hugo de Lyon había tenido el valor de excomulgar a Felipe por adulterio. Tanto el rey como el arzobispo fueron convocados al concilio, y ambos fallaron a la cita. A Felipe le fue concedida una prórroga adicional, pero Hugo fue suspendido de su cargo. En este concilio Urbano pudo empezar a hablar del tema de las Cruzadas. El Emperador de Oriente, Alexius I, había enviado una embajada al papa en busca de ayuda contra los Turcos Seljuk quienes eran una seria amenaza para el Imperio de Constantinopla. Urbano tuvo éxito en inducir a muchos de los presentes a prometer ayuda para Alexius, pero no fue tomada ninguna acción definitiva por parte de él hasta pocos meses más tarde, cuando convocó el más famoso de sus concilios, el de Clermont en Auvergne. El concilio se reunió en noviembre de 1095; trece arzobispos, doscientos treinta y cinco obispos, y más de noventa abades respondieron a la citación del papa. El sínodo se reunió en la Iglesia de Notre-Dame du Port y comenzó reiterando lo Decretos Gregorianos contra la simonía, la investidura y el matrimonio clerical. La sentencia que durante algunos meses había estado amenazando a Felipe de Francia, se puso ahora en acción contra él, y fue excomulgado por adulterio. Luego se discutió el candente asunto del Oriente. La recepción de Urbano en Francia había sido muy entusiasta, y el entusiasmo por la Cruzada se había difundido en cuanto el papa viajó allí desde Italia. Miles de nobles y caballeros se habían reunido para el concilio. Se decidió que un ejército de caballería e infantería marcharía a rescatar de los Sarracenos a Jerusalén y las Iglesias de Asia. Se concedió indulgencia plenaria a todos los que emprendieran el viaje pro sola devotione, y para ayudar más al movimiento, se ofreció la Tregua de Dios, y los bienes de aquellos que habían tomado la cruz serían vistos como sagrados. Aquellos que fueran incapaces para la expedición eran vedados para emprenderla, y los fieles eran exhortados a tomar el consejo de sus obispos y sacerdotes antes de ponerse en marcha. Saliendo al frente de la iglesia, el papa se dirigió a la inmensa multitud. Utilizó al máximo sus maravillosos dones de elocuencia, describiendo la cautividad de la Ciudad Sagrada donde Cristo había sufrido y muerto –“Déjenlos volver sus armas goteantes con la sangre de sus hermanos contra los enemigos de la Fe Cristiana. Déjenlos – opresores de huérfanos y viudas, asesinos y violadores de iglesias, ladrones de la propiedad de otros, buitres atraídos por el olor del combate – déjenlos precipitarse, si aman sus almas, al rescate de Sion, bajo el mando de su capitán, Cristo.”- Cuando el papa dejó de hablar un poderoso grito de Deus lo volt brotó de la multitud. Sus más optimistas esperanzas no habían anticipado tal entusiasmo como el que ahora prevalecía. Se le trató de persuadir reiteradamente a dirigir personalmente la Cruzada, pero él designó a Ademar, Obispo de Le Puy, en su lugar, y dejando Clermont viajó en Francia de ciudad en ciudad predicando la Cruzada. Se enviaron cartas a los obispos que no habían podido asistir al concilio, y se enviaron predicadores por toda Europa para despertar entusiasmo. En toda forma posible Urbano animó al pueblo a tomar la cruz, y no dispensaba fácilmente de sus obligaciones a aquellos que se habían eximido por sí mismos de emprender la expedición.En marzo de 1096 el papa celebró un sínodo en Tours y confirmó la excomunión del rey francés, el cual ciertos miembros del episcopado francés habían intentado remover. En julio de 1096, el rey, habiendo despedido a Bertrada, fue absuelto por Urbano en un sínodo celebrado en Nimes, pero habiendo reincidido, fue nuevamente excomulgado por el legado del papa en 1097. Algunos de los más grandes prelados de Francia debían ahora someterse al papa, estando entre ellos el Arzobispo de Viena, quien había rehusado atenerse a la decisión papal considerando la jurisdicción del Obispo de Grenoble, y el Arzobispo de Sens, quien había rehusado reconocer al Arzobispo de Lyons como legado papal. Después de un triunfal progreso a través de Francia, Urbano regresó a Italia. En su camino a Roma se encontró en Lucca con los príncipes cruzados, y otorgó el estandarte de San Pedro sobre Hugo de Vermandois. Algunos afirman que este ejército cruzado hizo posible a Urbano entrar en Roma, la cual en este momento estaba de nuevo ocupada por el antipapa. Si esto fue así, de acuerdo con el relato de un testigo ocular, el ingreso parece haberse efectuado sin combate. Sin duda la presencia de tropas bien disciplinadas, bajo los más distinguidos caballeros de la Cristiandad, infundió terror en los fieros partidarios de Guiberto. Pero el triunfo final de Urbano sobre el “imbecile”, estaba ahora asegurado. Italia central y del norte estaban bajo el poder de Matilda y Conrado, y Enrique fue finalmente obligado a abandonar Italia. Se celebró un concilio en el Lateranense en 1097, y antes de finalizar el año, Urbano pudo ir nuevamente al sur para solicitar ayuda de los Normandos para facilitarle recuperar el Castillo de San Angelo. El castillo capituló en aosto de 1098. Ahora pudo disfrutar de un breve período de reposo después de una vida de incesante actividad y feroz contienda, que lo había llevado al exilio y la penuria. Su amistad con los Normandos se fortaleció por la designación del Conde Roger como legado papal en Sicilia, donde la Iglesia había sido casi barrida por los Sarracenos; el antipapa estaba dentro de su Arzobispado de Ravenna, y el poder de Enrique, aunque fortalecido por el Conde Welf, quien había abandonado a Matilda, no era suficientemente fuerte para seguir siendo una amenaza seria.En otubre de 1098, el papa celebró un concilio en Bari con la intención de reconciliar a los Griegos con los Latinos sobre el problema del filioque (Nota del Traductor: Fórmula adicionada al Credo de Nicea en el Concilio de Toledo en 589: “Creo en el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo” - Credo in Spiritum Sanctum qui ex patre filioque procedit) ciento ochenta obispos asistieron, entre los cuales estaba San Anselmo de Canterbury, quien había huido hacia Urbano para colocar ante él sus quejas contra el Rey Rojo. El final de Noviembre vio de nuevo al papa en Roma; ese fue su regreso final a la ciudad. Aquí celebró su último concilio en Abril de 1099. Una vez más elevó su elocuente voz en medio de las Cruzadas, y muchos respondieron a su llamado. En julio 15 de 1099, Jerusalén cayó ante el ataque de los cruzados, pero Urbano no vivió para escuchar las nuevas. Murió en la casa de Pierleone que tan a menudo le había brindado refugio. Sus restos no pudieron ser sepultados en la Lateranense porque los seguidores de Guiberto aún permanecían en la ciudad, sino que fueron llevados a la cripta de San Pedro donde fueron enterrados cerca a la tumba de Adriano I. Guiberto de Nogent asegura que se obraron milagros en la tumba de Urbano, quien figura como santo en muchos de los Martirologios. Así parece haber existido un culto de Urbano II desde el momento de su muerte, aunque su fiesta (julio 29) nunca ha sido extendida a la Iglesia Universal. Entre las figuras pintadas en el ábside del oratorio construido por Calixto II en la Palacio de Letrán está la de Urbano II con las palabras sanctus Urbanus secundus debajo de ella. La cabeza está coronada por una nube cuadrada, y el papa es representado a los pies de Nuestra Señora. El acto formal de beatificación no tuvo lugar hasta el pontificado de León XIII. La causa fue presentada por Monseñor Langenieux, Arzobispo de Reims en 1878, y después de haber pasado por varias instancias la decisión fue tomada por León XIII el 14 de julio de 1881.
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Pachelli1960 » Dom Ago 31, 2014 7:56 pm

LA ORDEN DEL CISTER

......... Imagen..........

https://www.youtube.com/watch?v=EFIIrs_DwNw

Los inicios del gótico coincidieron con la creación de la Orden del Císter, por ello es de suponer que su arquitectura se impuso con el tiempo a la ya existente románica. La arquitectura cisterciense es protogótica. Las bases arquitectónicas dictadas por san Bernardo consistían en tres principios básicos: claridad, limpieza y durabilidad. san Bernardo convirtió la iglesia en un simple oratorio, sin cripta, sin tribunas, sin torres. La fachada está precedida de un pórtico o nártex que a veces se usaba como lugar de enterramiento. Los muros eran de piedra vista, o enlucidas en blanco, sin pinturas, sin vidrieras, sin estatuas, ya que la decoración perturbaba y distraía. En cambio los monjes blancos del Císter no eran partidarios de la gran altura de los templos ya que era como un insulto a Dios y una prueba de orgullo, lo cual no puede ser más antigoticista. En las iglesias cistercienses el arco de medio punto empezó a convivir con el arco ligeramente apuntado, y las bóvedas pasaron a ser de crucería ligeramente ojivales, pero con nervios de moldura simple y el rosetón se empezó a ver en las fachadas. Entre 1190 y 1235 se erigió en Francia la iglesia de Vaucelles, que es una verdadera catedral, es la más grande de todas las iglesias del Císter. Los cistercienses fueron grandes constructores y extendieron el estilo tan ampliamente por Europa que se les ha llamado los misioneros del arte gótico.



Historia del Císter en Europa

El Císter es una congregación benedictina que milita bajo la regla de san Benito, que incluía la pobreza como precepto. Coincidiendo la etapa de máxima opulencia y ostentación de los monasterios cluniacenses que se habían convertido en verdaderos palacios repletos de lujo, había llegado el momento de retomar los principios benedictinos, siendo necesario una vuelta al rigor de los primeros tiempos.
Empezaremos hablando de su fundador, Roberto que nació alrededor de 1028 en algún lugar de Champaña. Profesó siendo muy joven en la abadía de Montier-la-Celle cerca de Troyes, donde llegó a ser prior, poco después de 1033. Entre 1068 y 1072, sirvió como abad en Saint Michel-de-Tonnerre, una abadía de observancia cluniacense, en la diócesis de Langres. Por una razón u otra, su abadiato terminó abruptamente, y Roberto volvió a Troyes como simple monje. Sin embargo, después de algunos meses, fue elegido prior de Saint-Aroul. Pero este lugar le resultó todavía menos acogedor que Saint-Michel, y en 1074 se unió a un grupo de ermitaños en los bosques de Collan. Con la colaboración de esos ermitaños, fundó en 1075 el monasterio de Molesme en la diócesis de Langres. Pronto su sinceridad atrajo a buen número de seguidores y, con el apoyo material proporcionado por la nobleza local, Molesme se convirtió en una de las abadías reformadas de más éxito de finales del siglo XI. Hacia 1090 Molesme había acumulado beneficios eclesiásticos y diezmos, rentas de iglesia, aldeas y siervos y la propia abadía bullía de sirvientes legos (famuli), hermanos (conversi), niños (oblati) y praebendari, esto es, gente que ofrecía sus bienes a la abadía a cambio de casa y comida para toda la vida. Probablemente en otoño de 1097 el abad Roberto y cierto número de monjes, visitaron al arzobispo de Lyon Hugo de Die. Le presentó su plan para una nueva fundación, dando como razón principal la tibia y negligente observancia de la Regla en Molesme, que él prometía seguir en el futuro más estricto y perfectamente. A comienzo de 1098 se alistaron veintiún monjes para seguir a Roberto al lugar de un nuevo monasterio, donado a tal propósito por Reinaldo, vizconde de Beaune, viejo benefactor y pariente del abad. Aunque era vasallo de Otón, duque de Borgoña, ofreció un terreno de su propiedad. Estaba ubicado a unos 20 Km. al sur de Dijon, en una zona boscosa muy tupida. El lugar ya tenía nombre: en latín Cistercium (en castellano Císter, y en francés Cîteaux). Su etimología tiene distintas explicaciones; la más probable se refiere a su posición, estando a este lado del tercer mojón (cis tertium lapidem miliarium) del antiguo camino romano entre Langres y Chalon-sur-Saône. Por algunos años la nueva fundación no fue conocida por este nombre, sino simplemente como el Nuevo Monasterio (Novum monasterium). La fecha tradicional de la fundación, según consta en documentos posteriores, fue el 21 de marzo de 1098. Ese año, el Domingo de Ramos coincidía con la festividad de san Benito.
Roberto y sus compañeros deseaban vivamente llevar una vida ascética en pobreza y perfecta soledad, proveyéndose de lo necesario con su propio trabajo, como los Apóstoles de Cristo. En esto no se vieron defraudados, porque la supervivencia en el bosque debió haber sido realmente dura. Sin duda, pasaron los primeros meses talando árboles, construyendo algunos refugios temporales y plantando para la cosecha otoñal. Pero pronto, noticias provenientes de Molesme alteraron el ritmo de oraciones y trabajo manual. Los monjes, que habían visto complacidos la partida de su inquieto abad reexaminaron su actitud crítica. Los nobles de la vecindad, cuyos familiares poblaban la abadía, estaban escandalizados por los hechos turbulentos acaecidos en la comunidad. Sospecharon graves abusos cometidos en la misma, y Molesme comenzó a experimentar las consecuencias de la opinión pública hostil. Los que optaron por permanecer en la misma, decidieron que la forma más eficaz de salir del paso, era, como probaban experiencias anteriores, la vuelta de Roberto a Molesme. Dado que no había esperanzas de que éste volviera voluntariamente, mandaron una delegación a Roma para conseguir que el papa Urbano II ordenara el regreso del abad a Molesme. También se permitía regresar a todos aquellos monjes del Nuevo Monasterio que prefirieran seguir a Roberto, asegurando que en el futuro no se intentaría atraer monjes de una comunidad a otra. Si Roberto, con su acostumbrada inconstancia. Al Nuevo Monasterio se le permitía conservar la Capilla del abad Roberto, esto es, el mobiliario de la iglesia y los textos litúrgicos, excepto el valioso breviario, que se les permitía conservar hasta la festividad de la Pasión de san Juan Bautista (29 de agosto). Así, podían copiarlo en ese lapso de tiempo. Roberto aceptó el veredicto del legado sin resentimiento aparente y, seguido por los monjes que estaban más unidos a él que a Cîteaux, retornó a Molesme, donde reanudó sus tareas abaciales y gobernó hasta su muerte en 1111. Su veneración popular como santo fue reconocida oficialmente en 1220 con su canonización, y en 1222 el calendario cisterciense señalaba su fiesta el 29 de abril.
Poco después de la partida del abad Roberto y de sus adictos, muy probablemente en julio de 1099, la pequeña comunidad del Nuevo Monasterio eligió en su lugar a Alberico, quien había sido prior bajo Roberto y, probablemente, uno de los fundadores de Molesme. Debió haber sido un hombre de habilidad y carácter firme, porque se le atribuyen la consolidación, tanto material como espiritual del Císter. Cuando, debido a la escasez de agua, Alberico encontró inadecuado el sitio del primer emplazamiento y lo cambió casi un kilómetro más al norte, es muy probable que se realizase la construcción de la primera iglesia de piedra del Císter, consagrada por el obispo Gualtero de Chalón el 16 de noviembre de 1106 y dedicada a la Santísima Virgen María, inicio de una ininterrumpida tradición cisterciense. De la correspondencia entre Alberico y Lamberto, abad de Saint-Pierre de Pothières se deduce, que el resto del mandato de Alberico transcurrió en una atmósfera tranquila, de modesta prosperidad. Una tradición inmemorial indica que, bajo el abadiato de Alberico, los monjes adoptaron el hábito blanco, o más bien crudo, bajo el escapulario negro, por lo que recibieron el nombre popular de monjes blancos.
Después de la muerte de Alberico, ocurrida el 26 de enero de 1109, los monjes eligieron abad al prior inglés Esteban Harding. Heredó un simple monasterio que gozaba por entonces de cierto prestigio entre las innumerables abadías reformadas, y dejó tras de sí la primera Orden de la historia monástica, dotada de un programa claramente formulado, ensamblada en un sólido marco legal y en un estadio de expansión sin precedentes. Esteban nació en el seno de una familia noble anglosajona hacia 1060, y pasó parte de su juventud en la abadía benedictina de Sherborne, en el Dorsetshire. La invasión normanda arruinó a su familia, y tuvo que huir primero a Escocia y luego a Francia. Probablemente, completó su educación en París y, con un amigo llamado Pedro, también refugiado de Inglaterra, emprendió una larga peregrinación a Roma, donde ambos comprendieron su vocación monástica. A su retorno les llamó la atención la nueva empresa emprendida en Molesme, quedaron impresionados y decidieron unirse a la comunidad. Desde el comienzo de su administración, se nota una rápida expansión del patrimonio del Císter, gracias a su excelente relación con la nobleza de la vecindad. En un período de cinco o seis años, los monjes establecieron sus primeras granjas, Gergueil, Bretigny y Gremigny, la mayoría en tierras donadas por la condesa Isabel de Vergy, que fue bienhechora insigne de Esteban y de sus monjes. Aimón de Marigny les concedió Gilly-les-Vougeot, posterior residencia veraniega de los abades. Alrededor de 1115, consiguieron los famosos viñedos, conocidos posteriormente como Clos-de-Vougeot, que fueron, quizá, los bienes raíces más valiosos de Borgoña. Recibieron varias donaciones como limosnas libres. Cualquier derecho sobre diezmos que retuviera el donante, se le remitía en su totalidad o se le daba su equivalente en una donación anual, nominal, de las cosechas. Sin duda alguna, el surgir de Císter de la oscuridad hasta un lugar prominente, y la magnética personalidad de Esteban, atrajeron numerosos discípulos y hacia 1112 se planeó una nueva fundación, que se materializó en mayo de 1113, cuando partió un grupo de monjes hacia La Ferté, al sur de Cîteaux, pero todavía dentro de los límites de la diócesis de Chalon-sur-Saône. Luego se hizo inevitable una segunda casa, porque como especifica graciosamente el documento de la fundación, "era tal el número de hermanos en Císter, que ni las haciendas existentes eran suficientes para mantenerlos, ni el lugar en que vivían podía hospedarlos convenientemente".
Con Harding se produjo un gran desarrollo cisterciense, pero durante la última década de su vida, cuya muerte ocurrió en la primavera de 1134, la comunidad estaba como extinguiéndose por causa de no atreverse nadie a abrazar su vida penitente, cuando Dios suscitó al joven Bernardo de Claraval. Sin duda, fue el principal protagonista en el desarrollo de la Orden del Císter en toda Europa. Nació como Bernardo de Fontaine en el castillo de Fontaine-les-Dijon, en Borgoña, Francia en el año 1090. Fue el tercero de siete hermanos. Su padre era caballero del duque de Borgoña y lo educó en la escuela clerical de Châtillon. Después de la muerte de su madre, entró en la Orden del Císter.
Cuando a los 23 años, en el año 1113, ingresó como novicio en la Orden del Císter, le acompañaban cuatro hermanos, un tío y algunos amigos (hasta 30 personas según otras fuentes). Previamente los había educado monacalmente durante seis meses, asegurándose de su lealtad y formando un grupo muy unido. El convencer a tantos fue una labor ardua, especialmente a su hermano Guido, que estaba casado y tenía dos hijas, y que finalmente dejó a su familia y entró en la orden. Posteriormente entrarían en la orden su padre y su hermano menor. El año 1115, Esteban Harding, ante el doble problema de la masiva presencia del clan de los Fontaine y el repentino hacinamiento que habían provocado en su monasterio, decidió enviar a Bernardo a fundar el monasterio de Clairvaux (Claraval) del que fue designado abad, puesto que ocupó hasta el final de su vida. Fundó otros dos más, el de Pointigny y el de Marimond, los cuales junto al de La Ferté forman las cuatro abadías filiales cistercienses. El inicio de Clairvaux fue muy duro. Bernardo participó personalmente en la formación del espíritu cisterciense y fue el artífice de la gran difusión de la orden, pasando del único monasterio cuando ingresó a 343 cuando murió. El régimen impuesto por Bernardo era muy austero y afectó a su salud por lo que se vio obligado a dejar la comunidad y trasladarse a una cabaña que le servía de enfermería y donde era atendido por unos curanderos. Bernardo fue un inspirador y organizador de las Órdenes Militares, creadas para acoger y defender a los peregrinos que se dirigían a Tierra Santa y para combatir el Islam. Así, tuvo gran influencia en la creación y expansión de la Orden del Temple, redactó sus estatutos e hizo reconocerla en el Concilio de Troyes, en 1128. En 1130, el Cisma del antipapa Anacleto lo apartó de la vida monástica en clausura y comenzó una intensa actividad pública en defensa de Inocencio II. Estuvo movilizado de 1130 a 1137 e hizo del abad uno de los políticos más influyentes de su tiempo. Se desplazaba habitualmente a pie, acompañado de un monje, que hacía de secretario y escribía a su dictado durante los desplazamientos. Tuvo una gran influencia en el desarrollo de la devoción a la Virgen María, por lo que le valió el sobrenombre de Doctor Melifluo (boca de miel).
En 1145, Eugenio III fue nombrado papa. Es el primer papa cisterciense y discípulo de Bernardo. Había coincidido con él en uno de sus viajes y le siguió desde Italia hasta Clairvaux. Allí pasó diez años de vida monástica. En 1140, Bernardo lo había enviado a Italia como abad de Tres Fontanes. Pero su mayor y más trágica empresa fue la Segunda Cruzada, cuya predicación fue por completo obra de Bernardo. Allí apareció con toda su fuerza y con toda su debilidad su ideal religioso. Su fracaso afectó negativamente a su influencia y a su figura carismática, excepcional hasta entonces tanto con el poder religioso como político. En 1153, enfermó del estómago (no retenía la comida y las piernas se le hinchaban), quedó muy débil y murió al poco tiempo. Fue canonizado el 18 de junio de 1174 por el papa Alejandro III, siendo declarado Doctor de la Iglesia por Pío VIII en 1830.
Los cistercienses se extendieron por toda Europa, no solo por nuevas fundaciones de distinta filiaciones, sino también por la incorporación de monasterios, ya existentes a los nuevos ideales cistercienses. La rápida difusión de los Monjes Blancos se debió al impacto causado en la sociedad de su época: atraían a ricos y pobres, a hombres y mujeres, a nobles y intelectuales; pero fue consecuencia también de la santidad de Bernardo y de su popularidad. La piedad, la austeridad, la búsqueda de la soledad, hicieron de los cistercienses la orden más atractiva del momento: en Italia estaban en 1120, y en la misma década en Gran Bretaña, Alemania y distintos países centroeuropeos.
Todo el siglo XII y XIII fue de constante expansión. No obstante, con el tiempo, poco a poco fue cambiando el antiguo espíritu de los primitivos cistercienses. La aparición y el auge de las Órdenes Mendicantes provocó en buena medida una perdida de la tradicional importancia espiritual y temporal que el monacato había tenido en Europa Occidental. De todas formas, los cistercienses aun siguieron extendiéndose, si bien los cluniacenses y otros monjes benedictinos conocieron un mayor detenimiento. Los motivos de esta situación fueron varios. En primer lugar se puede destacar la feudalización de los monasterios, pues no solo actuaban como grandes centros o señoríos feudales, sino que sus abades con frecuencia vivían como nobles seculares, con lujos, servicios y practicas del todo ajenas al espíritu de la vida religiosa: había monjes que pasaban por turno a la enfermería para comer carne, la cual estaba prohibida a los sanos, pero permitida a los enfermos. Por otra parte, se unieron circunstancias especialmente graves como la Peste Negra de 1348, que trajo la muerte de todos o casi todos los monjes de bastantes monasterios, lo cual hizo imposible o muy difícil mantener la vida religiosa de tales centros. Esto fue muy acusado en Francia, donde se unieron los efectos de la guerra de los Cien Años.
La principal reforma de los cistercienses se debe a Benedicto XII, tercer papa del pontificado de Avignón, que, habiendo llamado al abad del Císter y sus cuatro principales filiaciones, habló con ellos largamente sobre las necesidades de la orden y expidió su celebre constitución Fulgens quasi stella matutina, dada en 1335, en la cual, después de manifestar su ardiente amor a la orden, da sabios reglamentos para su mejor gobierno y designa los colegios que ha de haber para que los jóvenes aprendan de ella: Salamanca para los españoles, Bolonia para los italianos, Metz para los alemanes, Oxford para los ingleses, escoceses e irlandeses; Toulouse y Montpellier para franceses y españoles vecinos, y París para toda la orden. Los abades comendatarios dieron al traste con la constitución de Benedicto XII, y desde entonces fue imposible mantener la observancia y la unidad. Nunca faltaron conatos de reforma, ya parciales, ya generales, pero no tuvieron completo éxito, sirviendo más bien para divisiones entre unos y otros países. El ultimo esfuerzo se hizo en tiempos de Alejandro VII en el año 1666, pero también fue de escaso éxito. Después empezó a entrometerse la corte de Francia, llegando a nombrar comisarios que asistiesen a los Capítulos Generales, lo cual no pudo menos de ser desastroso, pues los decretos salidos de ellos, marcadamente se resentían del espíritu de la época. Por fin llegó la Revolución, que, pasando de un país a otro, fue arrasando los numerosos monasterios. Ya en 1783 habían desaparecido gran parte de ellos en los dominios del emperador José II de Austria. La asamblea constituyente secularizó en 1790 los de Francia, donde había entonces 194 abadías comendatarias, 34 regulares y un centenar de monasterios de monjas. En la península quedaron maltrechos ya durante la guerra de la Independencia, y por fin, los cerraron los gobiernos de Portugal en 1834 y de España en 1835 y 1836. Once años después tocaba la misma suerte a los del cantón de Argovia y los emperadores de Rusia y reyes de Prusia hicieron desaparecer los de la católica y afligida Polonia. En 1892 muchos monasterios cistercienses se dividieron en dos congregaciones: La Orden Cisterciense de Estricta Observancia y Orden Cisterciense de Observancia Común. Los monjes que se acogieron a la estricta observancia se les llamó Trapenses. Sin embargo, los cistercienses, después de continuas luchas y continuos azares, han vuelto a renacer en todo el mundo, de modo que a finales del siglo XX contaban con 87 monasterios y 4680 monjes.
Los cistercienses se propusieron guardar desde un principio la regla de san Benito con toda su pureza y literalmente, añadiéndole además los estatutos particulares, o la célebre Carta de Caridad, dada por el gobierno de la congregación. El abad del Císter debía visitar las casas procedentes de este monasterio, mientras que él seria visitado por los cuatro abades principales. Los monasterios que tenían filiaciones también tenían obligación de hacer en ellas la visita anual. Cada año habían de reunirse en Capítulo General para tratar de los negocios de la orden. No debian tener privilegios ni exenciones contra la observancia común. Se dan asimismo reglas para la eleccion de abades y deposicion de los mismos, sin excluir al del Císter, que al mismo tiempo era el superior nato de toda la congregacion. También dejó san Esteban una colección de Costumbres, que se guardaban en todos los monasterios y aprobó el Capítulo General después de su muerte. Ademas, los sucesores dispusieron lo concerniente a las ceremonias y usos de la Iglesia y rubricas del breviario y misal, algunos muy especiales y dignos de consideración. El gran aumento de la orden y su difusión hicieron pronto casi imposible algunos punto de la Carta de Caridad, tales como la venida anual de los abades a Capítulo, que hubieron de dispensar a los más distantes, y la dificultad de corregir a los de los países ajenos a Francia. En 1134 se añadieron cuatro definidores, cuyo numero aumentó en 1197, quedando compuesto desde 1265 por 24 miembros, que eran, los abades del Císter, los cuatro principales y otras personas de las filiaciones de los cinco principales monasterios. En este tribunal solían resolverse la mayor parte de los asuntos. La reunión capitular solía tener lugar en el Císter por la fiesta de de la Santa Cruz de septiembre.
Apoyados en la doctrina de san Benito, los cistercienses usaron vestimenta de varios colores, a diferencia de la generalidad de los benedictinos, que visten de negro. Ellos escogieron túnica blanca y escapulario y capucha negra, y para el coro la cogulla blanca. Los hermanos conversos, o legos, tienen color diferente y su escapulario baja poco más de la cintura, terminando en forma redonda. En el coro usan un manto, que llega hasta los pies, del mismo color del habito. Los novicios coristas tienen el mismo habito para el coro, pero blanco, y hay variedad en la longitud del escapulario.
La orden Cisterciense prestó grandes servicios a la cultura moral y material de los pueblos. Ante todo, desplegó una rara actividad en la fundación y organización de colonias agrícolas, llegando a ser, no solo para las demás ordenes, sino también para los seglares, un modelo de administración de los bienes temporales; la agricultura, la vinicultura, la apicultura y la cría de ganado de todas clases, debieron a esta orden un gran impulso. No menos actividad desplegó en la cristianización de los pueblos gentiles, especialmente los livonios, prusianos, obotritas y aun algunos pueblos asiáticos; para ello trabajó incansablemente en el fomento de las ciencias. Ya en 1227 se habla de una casa de estudios en París; en 1244 y 1245, el abad Esteban de Lexington estableció allí mismo un colegio para las personas de la orden; según un acuerdo del Capítulo General en 1245, en cada provincia, y a ser posible en cada abadía, había de fundarse un colegio, por lo cual no tardaron en organizarse los de Metz, Montpellier, Toulouse, Worrzburgo, Oxford y Estrella, y las Universidades de Heidelburg, Colonia, Ingolstadio, Praga, Leipzig, Viena y otras, todas provistas de ricas bibliotecas. Las producciones literarias de los cistercienses son en numero verdaderamente considerable. Entre los escritores de materias teológicas sobresalieron Esteban Harding quien publicó una edición de la Vulgata para que sirviese de norma para los monjes de la orden; san Bernardo, quien por la importancia y difusión de sus obras, por su conocimiento de la hermenéutica y por su elocuencia y riqueza de estilo hay que considerar como el príncipe de los escritores cistercienses; Alger Claraval, Guillermo de S. Thierry, Aelredo de Revesby, Isaac de Stella, Gilberto de Swineshead, Alano de Podio y Petrus Cantor, todos estos contemporáneos de san Bernardo. El famoso Alonso de Insulís, Tomás Balduíno, más tarde arzobispo de Cantorbery; Gilberto el Grande o el Teólogo; Humberto de Gendrey, interprete de Aristóteles; Conrado de Ebrach, profesor de las Universidades de Praga y Viena, etc.

Congregaciones cistercienses

Algunos escritores señalan varias congregaciones de cistercienses antes de las reformas parciales que dividieron la orden desde el siglo XV. Entre ellas se encuentra la llamada florense, fundada por el famoso abad Joaquín de Coraccio, en Calabria, y que tomó el nombre del monasterio de San Juan de Flor en 1196; o la del Valle de las Coles, instituida por el monje Viardo, cerca de Aviñón en 1240. Pero las verdaderas congregaciones cistercienses son las que a continuación se mencionan aquí:
Congregación española: llamada también Congregación de la Observación, o de Castilla, o de san Bernardo. La inició Martín de Vargas, maestro de teología y monje del monasterio de Piedra en Aragón. Deseando restaurar la disciplina y librar a los monasterios de los abades comendatarios, pasó a Roma con Miguel de Cuenca, y en 1425 obtuvo de Martín V la facultad de fundar dos monasterios exentos de la jurisdicción del Capítulo General y del abad de Piedra. Estos conventos debían ser gobernados por superiores trienales y por un gran reformador, elegido cada cinco años. De vuelta a España fundó el monasterio de Monte Sión (1427), donde se tuvieron los Capítulos hasta 1554. Martín pasó grandes dificultades para implantar la reforma y murió en 1446. Durante cuarenta y cinco años no hubo más que dos monasterios, Monte Sión y Valbuena, a los cuales se agregó en 1469 el de la Huerta, en el obispado de Sigüenza. Después creció el numero rápidamente gracias al apoyo de los Reyes Católicos, llegando a contarse 61 conventos, de los cuales 39 ya eran antiguas abadías de la orden. En 1505 se unió el de Palanzuelos en la diócesis de Palencia, donde se puso la residencia del superior general de la congregación. Se distinguió esta por la observancia y los estudios, habiendo salido de su seno gran numero de varones ilustres en santidad, letras y dignidades. En el siglo XVII hubo una especie de cisma que causó gran revuelo y puso en notable peligro la observancia.
Congregación toscana: llamada también congregación cisterciense italiana o de Lombardía. Fue iniciada por Alejandro VI en 1496 y restablecida por Julio II en 1511. La confirmaron y añadieron varios privilegios León X, Paulo III y Gregorio XIII. Después Urbano VIII aprobó sus estatutos. Constaba de 45 casas, de las cuales 19 eran de antigua fundación. Estaba gobernada por presidentes y Capítulos anuales. Los abades eran trienales.
Congregación portuguesa: llamada de san Bernardo y de Alcobaza, que era su principal monasterio. Fue iniciada por san Pio V en 1567, y la reconoció también el rey Sebastián. Constaba de 17 monasterios, 13 de los cuales ya existían antes, y a consecuencia de las disputas abolió el derecho de afiliaciones. Lo visitaron con frecuencia los monjes españoles. Tuvo muchos e insignes hombres ilustre en virtud y ciencia.
Congregación aragonesa: estaba compuesta de los monasterios cistercienses de Navarra, Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca, y la inició Paulo V en 1616. Sus monasterios eran 18, siendo la mayoría de ellos muy conocidos, como Poblet, Santa Creus, Piedra, Veruela, existentes ya desde el siglo XIII. También tuvo bastantes hombres insignes, aunque no tantos como la llamada Española.
Congregación de Alemania la Alta: comenzó en 1595 con motivo de la visita que por mandato de Clemente VIII hizo el abad del Císter a los monasterios alemanes. Al principio reunió solo seis monasterios, después se unieron 14 más y llegó a dividirse en cuatro provincias. Era gobernada por un presidente, asistido de secretario y comisario. El presidente era el abad de Salmansweiler, donde estaba también el noviciado de la congregación. Sus constituciones fueron aprobadas en 1654. De esta congregación se han conservado hasta nuestros días solamente los conventos de Wettingen-Mehrerau, Marienstatt y Stama.

Religiosas cistercienses

El origen de las monjas cistercienses data de época posterior a la de los monjes, siendo su primera fundación el monasterio de Tart en el año 1120, situado a pocos kilómetros de Dijón. Las religiosas eran procedentes de Jully, donde era monja y murió santa Humbelina, hermana de san Bernardo. De Tart se extendieron por Francia y luego por el resto de la cristiandad. En España hicieron la primera fundación en Tulebras, Navarra, en el año 1134. Luego siguió el de Las Huelgas de Valladolid (1140), y después otros, siendo el más celebre el de Santa María de las Huelgas, en Burgos (1187), bien conocido en España y fuera de ella. Se debió esta fundación al rey Alfonso VIII, cuya hija, Constanza, entró allí monja y fue la segunda abadesa. En Italia se establecen monjas cistercienses desde 1171. Las fundaciones de Alemania, Suiza y Flandes son algo más tardías. Las religiosas se acomodaron en lo posible a la vida observante de los monjes, y vieron aumentar sus casas. Con el tiempo fue decayendo la observancia, por lo cual se formaron algunas congregaciones para restaurarla, principalmente en España, donde en 1493 se dio principio en Gradefes, León, a las bernardas recoletas. En Francia se fundó en 1588 el primer monasterio de fulienses, cerca de Toulouse. En Saboya, el año 1622, Luisa-Blanca Teresa Ballón fundó, con la ayuda de san Francisco de Sales, la congregación de bernardas reformadas de la Providencia. Es famoso en la historia el monasterio de Port Royal donde estableció una reforma la abadesa Angélica Arnaud en 1626. La Revolución arruinó también la mayor parte de los monasterios de religiosas cistercienses, que no obstante han vuelto a revivir en un numero considerable. En el siglo XX se estimaban el numero de conventos en 130 y las religiosas en 3750, de las cuales 2415 pertenecían a la observancia común, 900 a la trapense y las restantes a las otras congregaciones.

El Císter en España

La introducción del Císter en España se remonta al siglo XII, cuando monjes procedentes de Scala-Dieu, filiar de la gran abadía de Morimond, fundaron un monasterio en Yerga, primera de las ubicaciones que posteriormente pasaría a Nienzelas y finalmente, después de doce años se asentaría en 1140 en la localidad navarra de Fitero. Dado que por aquel entonces la parte sur de la Península, o estaba bajo el control de los musulmanes o se consideraba insegura, casi todas las casas cistercienses se ubicaron en la zona norte del país. En líneas generales las regiones de Castilla, Aragón y Navarra fueron de expansión de Morimond iniciada en Fitero, mientras que las zonas más periféricas como Cataluña, León, Galicia y Portugal pertenecieron más a la línea clavalarense. La primera fundación femenina sería Tulebras, no lejos de Fitero, con monjas procedente de la abadía francesa de Fabas, a su vez procedente del monasterio femenino de Tart. La nueva casa de Tulebras se convertiría en difusora del Císter femenino por las cuencas de los ríos Duero y Ebro. La comunidad de Tulebras intervino, entre otros, en el palentino monasterio de Perales (1160); en la abadía leonesa de Gradefes (1169); en la fundación del zaragozano Santa María de Trasobares (1162) y en las Huelgas de Burgos, fundado por Alfonso VIII y su mujer Leonor de Plantagenet (1187).
El escaso interés de san Bernardo por las fundaciones hispánicas no parece obstáculo para la difusión de los cistercienses en la Península Ibérica, ni por tanto, en los reinos de León y Castilla. En época medieval la región leonesacastellana contaba con 56 monasterios, mitad masculinos, mitad femeninos.

Ora et labora (reza y trabaja)

La jornada del monje cisterciense, marcada por el toque de campana, estaba ordenada según el calendario solar y tenia dos ritmos de carácter estacional: estival e invernal, en función precisamente de la luz solar. En realidad, este astro fue el principal reloj que tuvieron los monjes antes de que comenzaran a usarse los de péndulo, en el siglo XVIII. En la época veraniega se dedicaba aproximadamente seis horas al trabajo manual, entre tres y cuatro horas al oficio litúrgico y seis horas al dormitorio. Por el contrario, en época invernal se aumentaba considerablemente el descanso, se reducía el trabajo manual y se intensificaba la lectio. La propia regla de san Benito establecía la rutina diaria de los monjes, basada en el número sacro de siete horas para el Oficio Divino: Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. A continuación muestro una tabla donde se puede ver cómo transcurría el día de los monjes a lo largo de un año en la época medieval:


A lo largo de la jornada se van distribuyendo, de forma secuencial, Prima, Tercia, Sexta y Nona, todas ellas con la misma estructura: verso inicial, himno, tres salmos seguidos de una breve lectura. Hay también una adaptación, especialmente para Nona, cuyo horario se adaptaba según verano o invierno. Junto a Completas constituyen las cinco horas menores. Las Vísperas tenían una estructura similar a Laudes. Además de cuatro salmos con sus antífonas, propios para cada día de la semana, los monjes cantaban el Magnificat, realizaban una antífona y por último el abad cantaba el paternoster y finalizaba con la pertinente oración del día.
La dieta alimenticia de los monjes cistercienses era plenamente benedictina y fundamentalmente mediterránea: cereales, vino y aceite; a ellos se añadían legumbres y frutas. En cuanto a los productos de origen animal, estaba prohibido el consumo de carne, a excepción de las aves y productos derivados como el queso y, en ocasiones, la manteca. Se consolidó el consumo de pescado, mayoritariamente de procedencia fluvial. La base dietética estaba en el pan y el vino, de gran simbolismo litúrgico. Los cereales, fundamentalmente a través del pan, eran principalmente el trigo y el centeno, prioritariamente el primero, si bien el consumo de pan blanco estaba reservado a los enfermos. Los monasterios obtenían una buena parte de los cereales que consumían de sus rentas de tierra y heredades, pero también de la explotación de los molinos. Otro tanto sucedía con el vino, que en gran medida llegaba a los monasterios procedente de su propio patrimonio. Para consumo era mezclado con agua, pero ello no impedía que se tratase de obtener optimi vini. Los monjes exigían buenos caldos tanto blancos como tintos. El consumo de pan y vino está regulado en la legislación casinense: la medida de pan será una libra por monje, tanto si hay una comida como si hay dos. La medida de vino está menos definida: un sextario cada día, equivalente a una hemina, es decir, en torno a un cuarto de litro. El tercer alimento de la dieta mediterránea es el aceite, utilizado como condimento. Como alternativa o complemento utilizaban la manteca de cerdo, no siempre permitida en los primeros tiempos, pero que se detecta entre los productos que los monasterios obtenían como rentas. A pan, vino y aceite, han de añadirse legumbres, secas y verdes, que servían para cocinar un potaje llamado en latín, pulmentaria. El pescado, que tenía también amplias connotaciones bíblicas solucionaba la abstinencia. Casi siempre procedía de los lagos, ríos cercanos y conductos de agua de molinos. Por último completaba la dieta las frutas, tanto verdes como secas, de consumo estacional, procedentes especialmente de las huertas monásticas o de huertos más alejados.

Expansión del Císter y sus cuatro abadías filiales

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Monasterios masculinos y femeninos cistercienses en España

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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Dorys Bencomo » Dom Ago 31, 2014 8:41 pm

LA ORDEN DEL TEMPLE

Año del señor de 1118. Los cruzados occidentales gobiernan Jerusalén bajo el mandato del Rey Balduino II. Es primavera y nueve caballeros, con Hugo de Payns a la cabeza, y a similitud de los ya existentes "Caballeros del Santo Sepulcro", fundan una nueva orden de caballería, con el beneplácito del rey de la ciudad. Han nacido los Templarios.

El primer Maestre (que no Gran Maestre, como se repite a menudo erróneamente) Hugo de Payns, nació en un noble caserío cercano a Troyes hacia el año 1080. Con una sólida educación cristiana y un hábil manejo de las armas, sintió desde muy joven la misma vocación de monje que de soldado.

Probablemente se alistó en la Primera Cruzada antes de haber cumplido los veinte años, enrolado quizá entre las tropas del conde Hugo de Vermandois, hermano de Felipe I, Rey de Francia.Es durante dicha cruzada de desbordante fe, cuanto el joven Hugo se da cuenta de que es posible aunar sus dos vocaciones con la creación de una nueva orden religioso-militar, la primera de estas características, destinada al servicio en Tierra Santa. En medio de aquel ejército cristiano, no tardó en encontrar otros ocho compañeros que participaran de su ideal y concepción de la vida.
Es significativo señalar la donación por el Rey Balduino II de Jerusalén como sede para la nueva orden, y de ahí su denominación, de la mezquita blanca de al-Aqsa, del Monte del Templo. Creo necesario indicar que en la época, se identificaba dicha mezquita como el emplazamiento exacto del Templo de Salomón (hoy se sabe que era mucho mayor, y que la mezquita ocupa solamente el atrio de dicho templo), y por ello no es fácilmente explicable como a una recién fundada "policía de caminos" tal era la función principal de los Templarios en sus comienzos, se le fuera donado semejante emplazamiento, donde cabían sobradamente varios millares de caballeros, teniendo en cuenta que solo eran nueve hombres.

Un hecho que también contiene una cierta dosis de misterio, es que estos primeros caballeros no admitieron a nadie más en la recién creada orden, durante los nueve primeros años de existencia. Algunas especulaciones relacionan esta decisión con una excavación secreta que llevaban a cabo en los sótanos del Templo, donde pudieron haber buscado el Arca de la Alianza, tarea de la cual solo unos pocos elegidos habrían tenido conocimiento.


Así pues, parece ser que durante los primeros nueve años, los Caballeros del Temple no hacen otra cosa que proteger a los peregrinos, sobre todo en el peligroso camino del puerto de Jaffa a las murallas de Jerusalén. Sin embargo, a pesar de su valor y abnegado servicio, no consta que participaran en las campañas de los reyes del nuevo reino cristiano desde el fin de la Primera Cruzada, lo que refuerza la hipótesis anteriormente citada y defendida por algunos historiadores, que les tendría ocupados durante largo tiempo. De todas formas, esto sería entrar en el terreno de la mera suposición.


El hábil abad Bernardo, que de una manera u otra estaba vinculado a la mayoría de los asistentes, expuso los principios y primeros servicios de la Orden, y luego supo responder con prontitud a todas las preguntas que le fueron formuladas. El Concilio de Troyes, tras varias semanas de interrogatorios y deliberaciones, aprobó a la Orden del Temple con entusiasmo, como una especie de institucionalización de la Cruzada. De esta manera quedó establecida "oficialmente" la Orden del Temple. El concilio pidió a los nobles y a los príncipes que ayudasen a la nueva fundación y encargó a Bernardo de Claraval que redactase para una Regla original para los Templarios.


La decisión de San Bernardo fue la de adaptar al Temple la dura Regla del Cister, con arreglo a la cual la Orden militar organizó su vida monacal. Los Templarios, en cuanto monjes en sentido pleno, debían pronunciar los votos de pobreza, castidad y obediencia, más un cuarto voto de contribuir a la conquista y conservación de Tierra Santa, para lo cual, si fuera necesario, darían gustosos la vida.




FUNDADORES

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DE LA ORDEN
Dorys Bencomo
 
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Dorys Bencomo » Dom Ago 31, 2014 8:51 pm

Hola, perdonen el link que se quedo en mi información, estaba tratando de pegar una imagen, alguien me puede explicar como pegar las imágenes, gracias
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor ayga127 » Dom Ago 31, 2014 8:51 pm

San Bernardo de Claraval (Clairvaux)

Fiesta: 20 de agosto
(1090-1153)
Cisterciense, Doctor de la Iglesia
Fue el gran impulsor y propagador de la Orden Cisterciense y el hombre más importante del siglo XII en Europa.
Fundador del Monasterio Cisterciense del Claraval y de muchos otros.
Nació en Borgoña (Francia) en el año 1.090, en el Castillo Fontaines-les-Dijon. Sus padres eran los señores del Castillo y fue educado junto a sus siete hermanos como correspondía a la nobleza, recibiendo una excelente formación en latín, literatura y religión.
Bernardo tenía un extraordinario carisma de atraer a todos para Cristo.
Amable, simpático, inteligente, bondadoso y alegre, incluso muy apuesto, pues sabemos que su hermana Humbelina le llamaba cariñosamente con el apelativo de "ojos grandes". Durante algún tiempo se enfrió en su fervor y empezó a inclinarse hacia lo mundano. Pero las amistades mundanas, por más atractivas y brillantes que fueran, lo dejaban vacío y lleno de hastío. Después de cada fiesta se sentía más desilusionado del mundo y de sus placeres.
Bernardo se fue al convento de monjes benedictinos llamado Cister, y pidió ser admitido. El superior, San Esteban Harding lo aceptó con gran alegría.
Logró llevarse al convento a sus cuatro hermanos mayores, a su tío y 30 compañeros de la Nobleza que dejaron todo para unirse a Cristo
Durante su vida fundó más de 300 conventos para hombres, e hizo llegar a gran santidad a muchos de sus discípulos. Lo llamaban "el cazador de almas y vocaciones". Con su apostolado consiguió que 900 monjes hicieran profesión religiosa.
Fundador de Claraval. En el convento del Cister demostró tales cualidades de líder y de santo, que a los 25 años (con sólo tres de religioso) fue enviado como superior a fundar un nuevo convento. Escogió un sitio apartado en el bosque donde sus monjes tuvieran que derramar el sudor de su frente para poder cosechar algo, y le puso el nombre de Claraval, que significa "valle claro" ya que allí el sol ilumina fuerte todo el día. Supo infundir del tal manera fervor y entusiasmo a sus religiosos de Claraval, que habiendo comenzado con sólo 20 compañeros, a los pocos años tenía 130 religiosos. De este convento de Claraval salieron monjes a fundar otros 63 conventos. (Trois Fontaines, Fontenay, Foigny, etc.,).
Le llamaban "El Doctor boca de miel" (doctor melífluo). Su inmenso amor a Dios y a la Virgen Santísima y su deseo de salvar almas lo llevaban a estudiar por horas y horas cada sermón que iba a pronunciar, y luego como sus palabras iban precedidas de mucha oración y de grandes penitencias, el efecto era fulminante en los oyentes. Escuchar a San Bernardo era ya sentir un impulso fortísimo a volverse mejor.
El más profundo deseo de San Bernardo era permanecer en su convento dedicado a la oración y a la meditación. Pero el Sumo Pontífice, los obispos, los pueblos y los gobernantes le pedían continuamente que fuera a ayudarles, y él estaba siempre pronto a prestar su ayuda donde quiera que pudiera ser útil. Con una salud sumamente débil (porque los primeros años de religioso se dedicó a hacer demasiadas penitencias y se le dañó el aparato digestivo) recorrió toda Europa poniendo la paz donde había guerras, deteniendo las herejías, corrigiendo errores, animando desanimados y hasta reuniendo ejércitos para defender la santa religión católica. Era el árbitro aceptado por todos. Exclamaba: "A veces no me dejan tiempo durante el día ni siquiera para dedicarme a meditar. Pero estas gentes están tan necesitadas y sienten tanta paz cuando se les habla, que es necesario atenderlas" (ya en las noches pasaría luego sus horas dedicado a la oración y a la meditación).
Después de haber llegado a ser el hombre más famoso de Europa en su tiempo y de haber conseguido varios milagros (como por ejemplo hacer hablar a un mudo, el cual confesó muchos pecados que tenía sin perdonar) y después de haber llenado varios países de monasterios con religiosos fervorosos, ante la petición de sus discípulos para que pidiera a Dios la gracia de seguir viviendo otros años más, exclamaba:

"Mi gran deseo es ir a ver a Dios y a estar junto a Él. Pero el amor hacia mis discípulos me mueve a querer seguir ayudándolos. Que el Señor Dios haga lo que a Él mejor le parezca". Y a Dios le pareció que ya había sufrido y trabajado bastante, y que se merecía el descanso eterno y el premio preparado para los discípulos fieles, y se lo llevó a su eternidad feliz, el 20 de agosto del año 1153. Tenía 63 años.


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Notapor ayga127 » Dom Ago 31, 2014 9:00 pm

Imagen
San Bernardo de Clavaral

Las obras de San Bernardo de clavaral son las siguientes:

"De Gradibus Superbiae", su primer tratado; "Homilías sobre el Evangelio 'Missus est'" (1120); "Apología a Guillermo de San Thierry", contra las pretensiones de los monjes de Cluny; "Sobre la conversión de los clérigos", libro dirigido a los jóvenes eclesiásticos de París (1122); "De Laudibus Novae Militiae", dirigido a Hughes de Payns, primer Gran Maestre y Prior de Jerusalén (1129). Esta obra es un elogio de la orden militar fundada en 1118 y una exhortación a los caballeros para conducirse con valor en su condición. "De amore Dei", donde San Bernardo muestra que la manera de amar a Dios es amarle sin medida, y da diferentes grados de este amor; "Libro de preceptos y gobierno " (1131), que contiene respuestas a cuestiones sobre ciertos puntos de la Regla de San Benito sobre las que el abad puede, o no, dispensar; "De Gratiâ et Libero Arbitrio", en la que prueba el dogma católico de la gracia y libre albedrío de acuerdo con los principios de San Agustín; "Libro de Meditación ", dirigido al papa Eugenio III; "De Officiis Episcoporum", dirigido a Enrique, Arzobispo de Sens. Sus sermones son también numerosos:

"Sobre el Salmo 90, 'Qui habitat'" (alrededor de 1125); "Sobre el Cantar de los Cantares ". San Bernardo explica, en ochenta y seis sermones, únicamente los dos primeros capítulos del Cantar de los Cantares y el primer verso del tercer capítulo. También sus ochenta y seis "Sermones para todo el año" y sus "Cartas" en número de 530. Se han encontrado entre sus obras muchas cartas, tratados, etc. que se le atribuyen falsamente, tales como "La Escala del Claustro " que es una obra de Guigues, Prior de La Gran Cartuja, las Meditaciones, la Edificación de la Casa Interior, etc.

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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor ayga127 » Dom Ago 31, 2014 9:17 pm

San Bernardo de Claraval, patrono de la defensa de la Iglesia y el Papado

Imagen
San Bernardo predicando la Segunda Cruzada

Imagen
Beata Humbelina de Fontaines, hermana de San Bernardo

Imagen
Casa natal de la familia que alcanzó a Cristo



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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Pachelli1960 » Dom Ago 31, 2014 9:56 pm

LA ORDEN DEL CISTER

>>>>>>>>>>>>> Imagen<<<<<<<<<<<<


https://www.youtube.com/watch?v=aFX-SzjaUQE

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Gracias
Dios nos bendiga a todos

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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor thelmigu2014 » Dom Ago 31, 2014 10:05 pm

Buenas noches a todos, veo que ya algunos han hecho sus aportes. Gracias, toda información, grande o no, es importante y dice mucho para que aprendamos haciendo todos, esta peregrinación ahora con la orden Císter.
Mi aporte es sobre los concilios de Letrán I y II.
Saludos.

Primer Concilio de Letrán


El concilio de 1123 está incluido en la serie de concilios ecuménicos. Había sido convocado en diciembre, 1122, inmediatamente después del Concordato de Worms, acuerdo entre el papa y el emperador, que había causado satisfacción general en la iglesia, por poner fin a la concesión arbitraria de beneficios eclesiásticos por parte de los laicos; restableció la libertad de las elecciones abaciales y episcopales, separó los asunto espirituales de los temporales y ratificó el principio de que la autoridad espiritual solamente podía emanar de la Iglesia y, en último lugar, abolía las exorbitantes exigencias de los emperadores para interferir en las elecciones papales. La emoción causada por este Concordato, el primero firmado, fue tan profunda que en muchos documentos de la época, el año 1122 se menciona como el principio de una nueva era.

Para confirmarlo solemnemente y siguiendo el deseo del arzobispo de Maguncia, Calixto II convocó un concilio general al que fueron invitados todos los obispos y arzobispos de occidente. 300 obispos y más de 600 abades se reunieron en Roma en marzo de 1123. Calixto II lo presidió en persona.

Ambos originales (instrumenta) del Concordato de Worms fueron leídos y ratificados, y se promulgaron 22 cánones sobre disciplina, la mayoría de ellos reforzando los decretos conciliares previos:

• Los cánones 3 y 11 prohíben a los sacerdotes, diáconos subdiáconos y monjes casarse o tener concubinas; también se prohíbe que tengan en sus casas mujeres, excepto las aprobadas por los cánones antiguos. Los matrimonios de clérigos son nulos de pleno jure y los que los hayan contraído están sujetos a las penas.

• El canon 6 declara la nulidad de las ordenaciones realizadas por el heresiarca Burdino (Antipapa Gregorio VIII) después de su condena.

• El canon 11 es una salvaguardia para las familias y posesiones de los cruzados.

• El canon 14, sobre la excomunión de los laicos que se apropian de las ofrendas hechas a las Iglesia y aquellos que fortifican las iglesias como si fueran fortalezas.

• El canon 16 va contra los que agreden a los peregrinos en su camino a Roma.

• El canon 17 prohíbe a los abades y religiosos que admitan a los pecadores a la penitencia, que visiten a los enfermos, que administren la extremaunción, que canten misas solemnes en público y les obliga a que adquieran el santo crisma y los santos óleos de sus respectivos obispos.

Segundo Concilio de Letrán

(1139) La muerte del papa Honorio II (febrero 1130) fue seguida por un cisma. Petrus Leonis (Pierleoni), con el nombre de Anacleto II mantuvo en jaque durante mucho tiempo al papa legítimo, Inocencio II, éste apoyado por S. Bernardo y S. Norberto. En 1135 Inocencio II celebró un concilio en Pisa y su causa fue ganando firmeza hasta que en enero de 1138 la muerte de Anacleto ayudó a resolver las dificultades. Sin embargo convocó un concilio en el mes de abril de 1138, en el Laterano, el décimo concilio ecuménico, para borrar los últimos vestigios del cisma, para condenar varios errores y reformar los abusos del clero y de la gente.

Asistieron unos mil prelados de casi todas las naciones cristianas. El papa abrió el concilio con un discurso y depuso de sus puestos a los que habían sido ordenados por el antipapa y sus principales partidarios, Egidio de Tusculum y Gerardo de Angulema. Cuando Roger, partidario de Anacleto que se había reconciliado con Inocencio II persistió en querer mantener en la parte sur de Italia la actitud cismática, fue excomulgado.

El concilio condeno los errores de Petrobusianos y Henricianos, seguidores de dos peligrosos herejes que aún estaban activos, Pedro de Bruys y Arnaldo de Brescia. El concilio promulgó 23 cánones contra estos herejes, una repetición del tercer canoc de Toulouse (1119) contra los Maniqueos. Finalmente tomó medidas para la corrección de la moral y disciplina eclesiástica que se había relajado durante el cisma. 28 cánones sobres estas materias reprodujeron en gran parte el decreto del Concilio de Reims, 1131, y del concilio de Clermont, 1130, que con frecuencia se citan en adelante bajo el nombre de Concilio Laterano, con lo que su aumentó su autoridad.

Canon 4: Se ordena a los obispos y eclesiásticos que no escandalicen a nadie por el color ,forma o extravagancia de sus prendas y que se vistan de manera modesta y apropiada.

Cánones 6, 7, 11: Condena y represión del matrimonio y concubinato entre sacerdotes , diáconos , subdiáconos , monjes y monjas.

Canon 10: Excomunión de laicos que no pagan los diezmos debidos a los obispos o no les devuelven las iglesias que retienen, aunque las hayan recibido de obispos príncipes u otras personas.

Canon 12: Fija el período de duración de la Tregua de Dios.

Canon 14: Prohibición de justas y torneos en los que peligra la vida, bajo pena de privación de sepultura cristiana.

Canon 20: Los reyes y príncipes han de administrar justicia consultando a los obispos.

Canon 25: Nadie puede aceptar un beneficio de manos de un laico.

Canon 27: A las monjas se les prohíbe cantar el oficio divino en el mismo coro con canónigos o monjes.

Canon 28: No se debe dejar vacante una iglesia más de tres años desde la muerte del obispo y se pronuncia un anatema contra los canónigos (regulars) que excluyen de la elección episcopal a “personas de piedad” –i.e. canónigos regulares o monjes.

Fuente: ec.aciprensa.com
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Gar » Lun Sep 01, 2014 3:46 am

San Bernardo de Claraval

Nació como Bernardo de Fontaine en el castillo de Fontaine-les-Dijon, en Borgoña, Francia en el año 1090. Fue el tercero de siete hermanos. Su padre era caballero del duque de Borgoña y lo educó en la escuela clerical de Châtillon-sur-Seine. Después de la muerte de su madre, entró en la Orden del Císter.3
Esta orden había sido fundada pocos años antes por el abad Roberto bajo la regla de san Benito.Sólo tenía un monasterio, y por la dureza de la vida que llevaban, tenía pocos miembros. Este monasterio se encontraba cercano a su casa paterna.5 Odón, duque de Borgoña, su benefactor, contribuyó con la construcción de este primer monasterio, igualmente, le donó tierras y ganados.
El año 1115, Esteban Harding, el abad de Císter, decidió enviar a Bernardo a fundar el monasterio de Claraval, una de las primeras fundaciones cistercienses. Fue designado abad del nuevo monasterio, puesto que desempeñó hasta el final de su vida.
El inicio de Claraval fue muy duro. El régimen impuesto por Bernardo era muy austero y afectó su salud. Guillermo de Champeaux debió intervenir, delegado por el capítulo general del Císter, para vigilar la salud de Bernardo suavizando la falta de alimentación y la mortificación implacable que se imponía a sí mismo. Este se vio obligado a dejar la comunidad y trasladarse a una cabaña que le servía de enfermería y donde era atendido por unos curanderos.
A lo largo de su vida fundó 68 monasterios distribuidos por toda Europa. Los inicios fueron lentos.
Espiritualmente fue un místico y se le considera uno de los fundadores de la mística medieval. Tuvo una gran influencia en el desarrollo de la devoción a la Virgen María.
Bernardo fue un inspirador y organizador de las órdenes militares, creadas para acoger y defender a los peregrinos que se dirigían aTierra Santa y para combatir el Islam.
Así, tuvo gran influencia en la creación y expansión de la Orden del Temple, redactó sus estatutos e hizo reconocerla en el Concilio de Troyes, en 1128.
En 1130, el Cisma del antipapa Anacleto lo apartó de la vida monástica en clausura y comenzó una intensa actividad pública en defensa de Inocencio II. Estuvo movilizado de 1130 a 1137 .
Participó en las principales controversias religiosas de su época. Sostenía que el conocimiento de las ciencias profanas es de escaso valor comparado con el de las ciencias sagradas..
La predicación en la Iglesia medieval era esencial y Bernardo fue uno de sus grandes predicadores. También predicó las excelencias espirituales de la vida monástica y convenció a muchos para que ingresasen en la orden cisterciense. Se le conocía como Doctor melifluo (boca de miel).
Se desplazaba habitualmente a pie, acompañado de un monje, que hacía de secretario y escribía a su dictado durante los desplazamientos.
En 1145, Eugenio III fue nombrado papa. Es el primer papa cisterciense y discípulo de Bernardo. Había coincidido con él en uno de sus viajes y le siguió desde Italia hasta Claraval. Allí pasó 10 años de vida monástica. En 1140, Bernardo lo había enviado a Italia como abad de Tres Fontanes, la 34 fundación de Claraval.
Su mayor y más trágica empresa fue la Segunda Cruzada, cuya predicación fue por completo obra de Bernardo. Allí apareció con toda su fuerza y con toda su debilidad su ideal religioso. Su fracaso afectó negativamente a su influencia y a su figura carismática, excepcional hasta entonces tanto con el poder religioso como político.
En 1153, enfermó del estómago -no retenía la comida y las piernas se le hinchaban-, quedó muy débil y murió.
Fue canonizado el 18 de junio de 1174 por el papa Alejandro III, siendo declarado Doctor de la Iglesia por Pío VIII en 1830. Su fiesta litúrgica se celebra el 20 de agosto en el aniversario de su muerte.

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Bernardo_de_Claraval
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Sylviana60 » Lun Sep 01, 2014 8:27 am

Acerca de los Monasterios Trapenses en Chile.
Ahora voy a intentar acá poner solamente imágenes, cosa que logré una sola vez desde que se inició este foro.
Veamos si puedo aprender. A.M.D.G.

<a target="_blank" href="http://imageshack.com/f/p89bD3rcg"><img src="http://imageshack.com/a/img908/8298/9bD3rc.gif" border="0"></a>
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Ana M+ 97 » Lun Sep 01, 2014 8:30 am

ORIGEN DE LA ORDEN DEL TEMPLE
DE LOS POBRES CABALLEROS DE CRISTO
"Un Caballero de Cristo es un cruzado en todo momento, al hallarse entregado a una doble pelea: frente a las tentaciones de la carne y la sangre, a la vez que frente a las fuerzas espirituales del cielo. Avanza sin temor, no descuidando lo que pueda suceder a su derecha o a su izquierda, con el pecho cubierto por la cota de malla y el alma bien equipada con la fe. Al contar con estas dos protecciones, no teme a hombres ni a demonio alguno."

Año del señor de 1118. Los cruzados occidentales gobiernan Jerusalén bajo el mandato del Rey Balduino II. Es primavera y nueve caballeros, con Hugo de Payns a la cabeza, y a similitud de los ya existentes "Caballeros del Santo Sepulcro", fundan una nueva orden de caballería, con el beneplácito del rey de la ciudad. Han nacido los Templarios.
El primer Maestre (que no Gran Maestre, como se repite a menudo erroneamente) Hugo de Payns, nació en un noble caserío cercano a Troyes hacia el año 1080. Con una sólida educación cristiana y un hábil manejo de las armas, sintió desde muy joven la misma vocación de monje que de soldado.

Probablemente se alistó en la Primera Cruzada antes de haber cumplido los veinte años, enrolado quizá entre las tropas del conde Hugo de Vermandois, hermano de Felipe I, Rey de Francia.Es durante dicha cruzada de desbordante fe, cuanto el joven Hugo se da cuenta de que es posible aunar sus dos vocaciones con la creación de una nueva orden religioso-militar, la primera de estas características, destinada al servicio en Tierra Santa. En medio de aquel ejército cristiano, no tardó en encontrar otros ocho compañeros que participaran de su ideal y concepción de la vida.
LOS NUEVE FUNDADORES DE LA ORDEN DEL TEMPLE: Hugo de Payns, Geoffroy de Saint-Omer, Andrés de Montbard, Archamband de Saint-Aigman, Payer de Montidier, Godofredo Bisson, Gondemaro, Hugo Rigaud, Rolando.

Es significativo señalar la donación por el Rey Balduino II de Jerusalén como sede para la nueva orden, y de ahí su denominación, de la mezquita blanca de al-Aqsa, del Monte del Templo. Creo necesario indicar que en la época, se identificaba dicha mezquita como el emplazamiento exacto del Templo de Salomón (hoy se sabe que era mucho mayor, y que la mezquita ocupa solamente el atrio de dicho templo), y por ello no es facilmente explicable como a una recién fundada "policía de caminos" tal era la función principal de los Templarios en sus comienzos, se le fuera donado semejante emplazamiento, donde cabían sobradamente varios millares de caballeros, teniendo en cuenta que solo eran nueve hombres.

El Templo de Salomón
Un hecho que también contiene una cierta dosis de misterio, es que estos primeros caballeros no admitieron a nadie más en la recién creada orden, durante los nueve primeros años de existencia. Algunas especulaciones relacionan esta decisión con una excavación secreta que llevaban a cabo en los sótanos del Templo, donde pudieron haber buscado el Arca de la Alianza, tarea de la cual solo unos pocos elegidos habrían tenido conocimiento.

Así pues, parece ser que durante los primeros nueve años, los Caballeros del Temple no hacen otra cosa que proteger a los peregrinos, sobre todo en el peligroso camino del puerto de Jaffa a las murallas de Jerusalén. Sin embargo, a pesar de su valor y abnegado servicio, no consta que participaran en las campañas de los reyes del nuevo reino cristiano desde el fin de la Primera Cruzada, lo que refuerza la hipótesis anteriormente citada y defendida por algunos historiadores, que les tendría ocupados durante largo tiempo. De todas formas, esto sería entrar en el terreno de la mera suposición.
Un siglo más tarde, el historiador Jacques de Vitry, describe de esta extraordinaria manera lo que fue el origen del Temple:

"Ciertos caballeros, amados por Dios y consagrados a su servicio, renunciaron al mundo y se consagraron a Cristo. Mediante votos solemnes pronunciados ante el Patriarca de Jerusalén, se comprometieron a defender a los peregrinos contra los grupos de bandoleros, a proteger los caminos y servir como caballería al soberano rey. Observaron la pobreza, la castidad y la obediencia según la regla de los canónigos regulares. Sus jefes eran dos hombres venerables, Hugo de Payns y Godofredo de Saint-Omer. Al principio no había más que nueve que tomasen tan santa decisión, y durante nueve años sirvieron en hábitos seculares y se vistieron con las limosnas que les daban los fieles."

En 1127, el Maestre Hugo de Payns, una vez obtenida la aprobación de los Templarios por el Patriarca de Jerusalén, preparó un viaje a Roma con el fin de obtener una definitiva aprobación pontificia, y que de ese modo el Temple se convirtiera en Orden militar de pleno derecho. Balduino II, regente de Jerusalén, escribió al entonces Abad de Claraval, Bernardo, para que favoreciese al primer Maestre de la Orden ante la Iglesia.

San Bernardo de Claraval, uno de los iniciadores de la Orden monacal del Císter en Francia, era a sus veinticinco años una personalidad espiritualmente arrolladora, activísimo trabajador, que funda numerosos monasterios, escribe a reyes, papas, obispos y monjes, redacta tratados de teología, está siempre en oración y batallando a los enemigos de la fe romana. Tenía además, dos pariente próximos entre los nueve fundadores del Temple (Hugo de Payns y Andrés de Montbard, que era su tío), por lo que parece probable que tuviese ya noticias de la fundación de la nueva agrupación de monjes-soldados. Así pues, como esta nueva Orden colmaba su propia idea de sacralización de la milicia, recibió con todo entusiasmo la carta del rey Balduino y se convirtió en el principal valedor del Temple.

Por el momento, los Templarios habían recibido de los canónigos del Santo Sepulcro la misma Regla de San Agustín que ellos profesaban, pero el abad de Claraval deseaba algo más próximo y original para sus nuevos protegidos. Lo primero que hizo fue gestionar a favor de su pariente Hugo de Payns y los cuatro templarios que le acompañaban, una acogida positiva y cordial por parte del Papa Honorio II, a quien los fundadores del Temple estaban a punto de visitar en Roma. De acuerdo con la propuesta de Bernardo, en la primavera de 1228, se celebró un concilio extraordinario en Troyes, con nutrida asistencia de prelados franceses y de territorios próximos: dos arzobispos, diez obispos, siete abades, dos escolásticos e infinidad de otros personajes eclesiásticos, todo ello bajo la presidencia de un legado papal, el cardenal Mateo de Albano.

El hábil abad Bernardo, que de una manera u otra estaba vinculado a la mayoría de los asistentes, expuso los principios y primeros servicios de la Orden, y luego supo responder con prontitud a todas las preguntas que le fueron formuladas. El Concilio de Troyes, tras varias semanas de interrogatorios y deliberaciones, aprobó a la Orden del Temple con entusiasmo, como una especie de institucionalización de la Cruzada. De esta manera quedó establecida "oficialmente" la Orden del Temple. El concilio pidió a los nobles y a los príncipes que ayudasen a la nueva fundación y encargó a Bernardo de Claraval que redactase para una Regla original para los Templarios.

La decisión de San Bernardo fue la de adaptar al Temple la dura Regla del Cister, con arreglo a la cual la Orden militar organizó su vida monacal. Los Templarios, en cuanto monjes en sentido pleno, debían pronunciar los votos de pobreza, castidad y obediencia, más un cuarto voto de contribuir a la conquista y conservación de Tierra Santa, para lo cual, si fuera necesario, darían gustosos la vida.
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Sylviana60 » Lun Sep 01, 2014 8:34 am

Segundo intento, ya que me sale la dirección del link de la imagen que ya tengo subida, pero se resiste a aparecer la imagen.
<a target="_blank" href="http://imageshack.com/f/ipQ5XHE2j"><img src="http://imagizer.imageshack.us/v2/150x100q90/673/Q5XHE2.jpg" border="0"></a>
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor leoo_torres » Lun Sep 01, 2014 10:03 am

Papa Inocencio II

Papado: 23 de febrero de 1130 – 24 de septiembre de 1143.
Predecesor: Honorio II.
Sucesor: Celestino II.
Nombre como Papa: Inocencio II.
Nombre propio: Gregorio Papareschi.
Lugar de nacimiento: Roma (Italia).

A la muerte de Honorio II resucitaron con violencia las rivalidades entre las familias de los Frangipani y los Pierleoni, que se disputaban la elección de los Sumos Pontífices. Honorio II enfermó de gravedad en 1130, y se convino en nombrar una comisión de ocho cardenales que se encargara de la elección del nuevo papa cuando muriese Honorio. La compusieron dos cardenales obispos, tres cardenales presbíteros y tres cardenales diáconos. Entre los presbíteros figuraba Pierleoni y entre los diáconos, Aymeric.

Temiendo Aymeric las consecuencias del cisma provocado en la comisión por los dos cardenales de los Pierleoni, precipitó la elección del nuevo papa con el sólo concurso de los presentes en el convento de San Gregorio, donde había fallecido Honorio II. Se procedió a la inhumación del cadáver por vía de simulacro y a la elección del nuevo papa. El cardenal Pedro de Pisa no se avino a ello, y los demás votaron por unanimidad al cardenal del Santo Ángel, quien aceptó tomando el nombre de Inocencio II.

El cardenal san Calixto montó en cólera y se atrajo a los cardenales disgustados por el procedimiento del canciller, y reunidos en la iglesia de san Marcos, procedieron a nueva elección sin declarar nula la anterior. Fue elegido Pedro de León por unanimidad, que fue aclamado papa bajo el nombre de Anacleto II. Se apoderó de las iglesias de Letrán y San Pedro por las armas, y trató de asaltar el claustro del Palladium, sin conseguirlo.

Inocencio II aprovechó para hacerse consagrar por el cardenal obispo de Ostia en la iglesia Santa María la Nueva, titular del canciller Aymeric. El mismo día, Pedro de Porto consagraba a Anacleto II junto a la Confesión del Príncipe de los Apóstoles, introduciéndole en la iglesia de san Letrán. Anacleto II e Inocencio II trataron de atraer hacia sí los votos de la cristiandad. Inocencio II tuvo que huir al fin de Roma, huyendo a Francia, solicitando su legitimidad al rey, Luis el Craso. El rey convocó un Concilio en Etampes, que se decidió en favor de Inocencio II. Esta decisión separó al antipapa Anacleto primero de la iglesia de Francia, luego de Alemania, Inglaterra, Castilla y Aragón. El cisma terminó con la reconciliación de Victor IV, sucesor de Anacleto II, con el papa Inocencio II.

El nuevo pontífice convocó entonces en 1139 el Segundo Concilio Lateranense, en el que declaró nulos los decretos de Anacleto II y se depusieron los obispos ordenados por él.

Inocencio falleció el 24 de septiembre de 1143.
Leopoldo Torres
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor jfemoralesj » Lun Sep 01, 2014 10:09 am

La Primera Cruzada
Fuente: http://factoriahistorica.wordpress.com/ ... a-cruzada/

La Primera Cruzada Cristiana fue predicada en 1095 por el Papa Urbano II en el concilio de Clermont con el doble objetivo de ayudar a los cristianos ortodoxos orientales y la liberación de Jerusalén “Tierra Santa” del yugo Musulmán. En realidad, no fue un movimiento único, sino una serie de acciones de guerra con inspiración religiosa que incluyó la Cruzada de los Pobres y la Cruzada de los Nobles, cruzada de los barones o caballeresca…

La Primera Cruzada
Esta cruzada comenzó con una llamada del Emperador bizantino Alejo I al papa para el envío de mercenarios para luchar contra los turcos Selyúcidas en Anatolia. Pero la respuesta de la cristiandad occidental rápidamente se convirtió en una verdadera migración de conquista territorial hacia el Levante, oriente. La Nobleza y personas de varias naciones Europeas occidentales emprendieron peregrinación armada hacia la Tierra Santa, por tierra y mar, y tomaron la ciudad de Jerusalén en julio del año 1099, que concluyó con la Creación de Reino Latino de Jerusalén y otros estados cristianos.
La Primera Cruzada fue un hito en la mentalidad y las relaciones de los cristianos occidentales, cristianos orientales y musulmanes. Fue el comienzo de la expansión de occidente que, junto con la reconquista de la Península Ibérica, daría como resultado la aventura de los descubrimientos geográficos y el imperialismo occidental.

Contexto histórico de la Primera Cruzada: Origen de las Cruzadas
La Primera Cruzada, en particular, tuvo su origen en acontecimientos anteriores en la Edad media. La división de Imperio Carolingio siglos antes, y la relativa estabilidad de fronteras Europeas después de la cristianización de las tribus bárbaras, que han creado toda una clase de guerreros que luchaban entre sí por la tierra y la riqueza. A principios del siglo VIII el califato Omeya se había apoderado África del Norte, Egipto, Palestina, Siria e invadieron la Península Ibérica. La Reconquista española ganó una carga ideológica que puede ser considerada el primer ejemplo de un esfuerzo concertado de los cristianos en la conquista de territorio a los musulmanes como parte de los esfuerzos para ampliar los reinos cristianos de la Península Ibérica con el apoyo de Órdenes Militares y mercenarios desplegadas en toda Europa.
Los Normandos conquistaron Sicilia en 1091. El Reino de Aragón en occidente las ciudades-estado de Pisa y Génova en Italia y el Imperio Bizantino en Oriente se enfrentaban contra los reinos musulmanes por el control de Mar Mediterráneo. La idea de una guerra santa contra Islam parecía aceptable para los poderes Seculares religiosos y Europa occidental, así como en personas en general, además del incentivo de ganar territorio y riqueza, que ganó popularidad con los éxitos militares de los reinos europeos, así comenzó a surgir una nueva concepción política del Cristianismo. Por lo tanto, no es sorprendente la unión de los reinos cristianos bajo la guía del Papa, y la creación de ejércitos para luchar contra el Islam y recuperar las tierras que anteriormente les habían pertenecido antes de la conquista musulmana, y en particular los territorios que habían sido parte de Imperio romano o su sucesor Imperio Bizantino – Siria, Egipto, África del Norte, Hispania, Chipre – Por encima de todo, Jerusalén y Palestina donde Jesucristo y sus apóstoles había vivido, eran lugares sagrados que sufrieron la herejía del dominio de los infieles.

Concilio de Clermont: El Papa Urbano II predica la Primera Cruzada
El Concilio de Clermont fue sínodo mixto, de eclesiásticos y laicos de la Iglesia católica Inaugurado por el Papa Urbano II en noviembre del año 1095 fue el punto de partida de la Primera Cruzada. Este concilio incluía entre sus decisiones la concesión del perdón de todo el pecado, es decir, la indulgencia plenaria a aquellas personas que fueran hacia el este para defender a los peregrinos, cuyos viajes se convirtieron cada vez más peligrosos, iniciándose así las primeras cruzadas. La repercusión popular de la medida se tornó en patente cuando el Papa, anunció por aclamación popular, y agregó prometer la salvación de todos los que muriesen en combate contra los paganos, la mayor parte constituida por los musulmanes, el Papa Urbano II abrió un nuevo ciclo. El papa hizo una campaña de salvación ” Salvación para todos los muertos en combate contra los infieles”, así el Papa garantizó un gran ejército, y también eliminó un nuevo brote de guerra o disputas internas que perturbaban la paz en Europa. De esta forma pidió a los europeos occidentales, pobres y ricos, que acudiesen en auxilio del cristiano imperio bizantino, pues Deus vult, ‘Dios lo quiere’, exclamación con la que el papa terminó su discurso…
La Segunda Cruzada (1147-1149)
(Fuente: http://factoriahistorica.wordpress.com/ ... 1147-1149/)


La Segunda Cruzada (1147-1149) fue la segunda gran cruzada lanzada desde Europa. Fue convocada en 1145 en respuesta a la caída del Condado de Edesa el año anterior por las fuerzas de Zengi. El condado había sido fundado durante la Primera Cruzada (1095-1099) por Balduino de Boulogne, Balduino I de Jerusalén, en 1098. Si bien fue el primer Estado Cruzado que se fundó, fue también el primero en caer…
La Segunda Cruzada (1147-1149)
La Segunda Cruzada fue anunciada por El Papa Eugenio III, pero la predica de la Segunda Cruzada la hizo San Bernardo de Claraval. Fue la primera de las cruzadas que fue dirigida por reyes europeos, a saber, Luis VII de Francia y Conrado III de Alemania, con la ayuda de un número de otros nobles europeos importantes. Los ejércitos de los dos reyes marcharon por separado a través de Europa. Después de cruzar territorio Bizantino en Anatolia, ambos ejércitos fueron derrotados por separado por los turcos Selyúcidas.
La principal fuente histórica cristiana de occidente, Odón de Deuil, y las fuentes cristianas de Siria afirman que el emperador bizantino Manuel I Comneno en secreto entorpeció el progreso de los cruzados, sobre todo en Anatolia, donde se le acusa de haber ordenado deliberadamente a los turcos atacarlos. Luis VII de Francia, Conrado II de Alemania y los restos de sus ejércitos llegaron a Jerusalén y, en 1148, participaron en un ataque desacertado sobre Damasco. La cruzada en el Este fue un fracaso para los cruzados y una gran victoria para los musulmanes. El único éxito de la segunda cruzada llegó accidentalmente cuando las fuerza combinadas de los cruzados flamencos, frisones, normandos, escoceses e ingleses en 1147 viajando desde Inglaterra, por barco, a Tierra Santa se detuvieron y ayudaron a los portugueses en la captura de Lisboa, expulsando a sus ocupantes árabes.

Causa de la Segunda Cruzada
Después de la Primera Cruzada y la menor Cruzada de 1101 había tres estados cruzados establecidos en el Este, El Reino de Jerusalén, El Principado de Antioquía, y el Condado de Edesa. Un cuarto, el Condado de Trípoli, Se constituyó en 1109. El condado de Edesa fue el más septentrional de ellos, y también las más débiles y menos pobladas, como tal, era objeto de frecuentes ataques de los estados musulmanes. El Sitio de Edesa fue un conflicto militar que tuvo lugar entre el 28 de noviembre y el 24 de diciembre de 1144. El sitio finalizó con la captura de Edesa, capital del Condado de Edesa, por Zengi, el atabeg de Mosul y Alepo.

La Predicación de la Segunda Cruzada: San Bernardo de Claraval
La noticia de la caída de Edesa fue traída a Europa por primera vez por los peregrinos a principios de 1145, y luego por las embajadas de Antioquía, Jerusalén y Armenia. El Obispo Hugo de Jabala informó de la noticia a el Papa Eugenio III, que emitió una bula papal Quantum praedecessores el 1 de diciembre de ese año, pidiendo una segunda cruzada.
El Papa encargó a Bernardo de Claraval predicar la Segunda Cruzada y conceder las mismas indulgencias que el papa Urbano II había concedido en la Primera Cruzada. Un parlamento fue convocado en Vézelay en Borgoña en 1146, y Bernardo de Claraval predicó ante la asamblea el 31 de marzo. Luis VII de Francia, Su esposa, Leonor de Aquitania, los príncipes y señores presentes se postraron a los pies de San Bernardo para recibir la Cruz de los peregrinos. Al igual que en la Primera Cruzada, la predicación llevó súbitamente a los ataques a Judíos, Un monje fanático francés llamado Rudolf fue aparentemente inspirador de masacres de Judíos en la región del Rin, Renania, Colonia, Maguncia, Worms y Espira. El monje francés Rudolf alegó que los Judíos no estaban contribuyendo financieramente al rescate de la Tierra Santa.

Las Cruzadas en Portugal y España
A mediados de mayo del 1147 una flota de casi dos centenares de barcos zarpó de Dartmouth en Inglaterra, y se dirigieron hacia Tierra Santa. Este ejército de cruzados, estaba integrado por flamencos, frisones, normandos, ingleses, escoceses y algunos Alemanes y franceses. Ningún príncipe ni rey tomó parte en la cruzada en esta etapa, de hecho, Inglaterra en ese momento estaba en un período de anarquía. Al navegar por la costa portuguesa, el clima los hace parar el 16 de junio en el Puerto de Oporto donde el obispo local les convenció de que siguieran hasta Lisboa para echar una mano al rey Alfonso I de Portugal que quería liberar a la ciudad ocupada por los árabes. Dado que se trataba de una lucha contra los musulmanes, los cruzados accedieron y acordaron ayudar al rey Alfonso I en la tarea de liberar Lisboa. El asedio de Lisboa comienza el 1 de Julio del 1147 y la ciudad cae el 24 de octubre, los cruzados saquearon la ciudad antes de regresarla al Rey de Portugal. Algunos cruzados se establecieron en Lisboa, pero el grueso de la flota cruzada reanudó su curso en febrero 1148 hacia Jerusalén. Casi simultáneamente, otros ejércitos de la Península Ibérica comandados por Alfonso VII de Castilla, ayudaron a García Ramírez, Rey de Navarra, y junto a Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona lograron conquistar Almería el 17 Octubre 1147, y en 1148 y 1149 las ciudades de Tortosa, Fraga y Lérida que volvieron al lado cristiano.

Cruzada de los Alemanes y Franceses
El rey Conrado tenía un gran ejército, provenientes de todo el imperio, tal vez 20.000. Se fue a finales de mayo 1147 y siguió la ruta de la Primera Cruzada por el río Rin hasta el río Danubio. En su compañía estaba el futuro emperador Federico I. Los alemanes llegaron a Constantinopla en septiembre. Habían pasado pacíficamente a través de Hungría, pero en territorio bizantino hubo disputas sobre el suministro y unos pocos incidentes de lucha. Una vez más, los occidentales habían creado una impresión desfavorable de sí mismos, y una vez más los griegos habían parecido indignos de confianza. En Constantinopla se contaban más incidentes, sin embargo, los alemanes aceptaron cruzar el Bósforo con rapidez llegando a Anatolia. El emperador bizantino Manuel I dio guía a los cruzados. En Nicea, Conrado dividió su ejército, enviando la mayor parte de sus combatientes por la costa, en el territorio imperial, mientras que él y la fuerza de combate principal pasó por el interior. Partieron el 15 de octubre y pasó a territorio de Turquía a los pocos días. El ejército de Conrado fue rápidamente emboscado el 25 de octubre de 1147, cuando el ejército estaba cerca de Dorilea en un pequeño río. Ese día los turcos atacaron y masacraron al ejército de Conrado II de Alemania. La Batalla fue una masacre. Los alemanes nunca tuvieron la oportunidad de organizarse para la defensa. Al caer la noche, Conrado huyo a Nicea. Dejó tras de sí toda su campamento y todo su botín, además de casi todos los soldados de su ejército. Los que no murieron fueron vendidos como esclavos por los turcos. La cruzada de Alemania había terminado, Conrado II se encontraba en Nicea cuando en noviembre Luis VII y los franceses llegaron. Después de una consulta, Conrado II aceptó viajar con los franceses Los ingleses y flamencos rezagados en Portugal y Alemania participaron, pero después de la pérdida en Dorilea por parte del ejército de Conrado II de Alemania, esto era ahora esencialmente una cruzada francesa.

Cruzada francesa de Luis VII: Viaje a Jerusalén
Los cruzados franceses partieron de Metz en junio, liderados por Luis, Thierry de Alsacia, Renaut I de Bar, Amadeo III de Saboya, Guillermo VII de Auvernia, Guillermo III de Montferrato, y otros, junto con ejércitos de Lorena, Bretaña, Borgoña y Aquitania. Luis se unió a los cruzados de Normandía e Inglaterra. Siguieron la ruta de Conrado en paz, aunque tuvo un problema en Hungría.

Llegada al imperio Bizantino
Las relaciones ya dentro del territorio bizantino no fueron muy buenas. Algunos franceses se escandalizaron de la alianza de Manuel I con los turcos y exigieron un ataque contra la ciudad de Constantinopla, pero fueron drenados por los delegados papales. Cuando las tropas de Saboya, Auvernia y Monferrato se unieron a las de Luis en Constantinopla, después de llegar por la ruta italiana y cruzar desde Brindisi a Durazzo, el ejército al completo fue trasladado a través del Bósforo hasta Asia Menor. Se vieron entonces reconfortados por los rumores que decían que los alemanes habían tomado Iconio, pero Manuel rechazó conceder a Luis tropas bizantinas e hizo jurar a los franceses que devolverían al Imperio cualquier territorio que reconquistasen. Tanto alemanes como franceses ingresaron en Asia sin ayuda importante de los bizantinos. Los franceses se encontraron con los remanentes del ejército de Conrado II en Nicea, y el propio ConradoII de Alemania se unió a las fuerzas de Luis VII de Francia.

Marcha hacia Jerusalén
Luis llegó a Antioquía el 19 de marzo, después de sufrir una tormenta; Amadeo de Saboya había muerto en el camino hacia Chipre. Luis fue recibido por el tío de su esposa, Raimundo de Poitiers. Éste esperaba que Luis le ayudaría a defenderse de los turcos y que le acompañaría en un ataque para ampliar su reino, pero Luis prefería dirigirse primero a Jerusalén para cumplir su peregrinaje, más que centrarse en el aspecto militar de la cruzada.

Consejo de Acre, Sitio de Damasco y Fin de la Segunda Cruzada
El Consejo de Acre se reunieron en Palmarea, cerca de Acre, una importante ciudad cruzada del Reino de Jerusalén, El 24 de junio 1148. El consejo feudal de Jerusalén se reunió con los cruzados recién llegados de Europa, para decidir sobre el mejor objetivo para la cruzada. La Segunda Cruzada había sido convocada después de la caída del condado cristiano de Edesa en el 1144.

La nobleza de Jerusalén acogió con beneplácito la llegada de las tropas de Europa, y se anunció que un consejo debía reunirse. Después de mucha discusión, se determinó que los cruzados debían marchar contra Damasco. Los cruzados decidieron atacar a Damasco desde el oeste, donde huertos les proporcionaban un suministro de alimentos constante. Llegaron a Daraiya el 23 de julio. Al día siguiente, los musulmanes se prepararon para un ataque constante al ejército cruzado. El 27 de julio los cruzados decidieron trasladarse a la llanura en la parte oriental de la ciudad, que era menos fortificada, pero había poca comida y agua. Los señores cruzados locales se negaron a continuar con el asedio, y los ejércitos no tuvieron otra opción que retirarse a Jerusalén donde se dispersaría el ejército Cruzado poniéndose fin a la Segunda Cruzada

Secuelas de la Segunda Cruzada
La Segunda Cruzada, aunque comenzó bajo los mejores auspicios, tuvo un final infeliz. De la gran muchedumbre que salió de Europa, sólo unos cuantos miles consiguió salvarse de ser aniquilada en Asia Menor a manos de los turcos. Luis VII de Francia y Conrado II de Alemania, con los restos de sus ejércitos, hizo un ataque conjunto a Damasco, pero tuvo que levantar el sitio después de unos días poniendo fin a la cruzada. Un cronista de la expedición comentó, “que prácticamente no logró nada, los que regresaron a casa sin gloria.” La fuerza de tanto los franceses y la división alemana de la expedición se perdió en el Asia Menor y la cruzada no logró nada. En última instancia, estos fracasos llevarían al futuro colapso del Reino de Jerusalén, sitio y caída de Jerusalén en 1187, que sucumbiría ante las fuerzas musulmanas comandadas por Saladino, lo que posteriormente provocaría la Tercera Cruzada al final del siglo XII…
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Re: 4. La Orden del Cister. 1 septiembre

Notapor Marigel » Lun Sep 01, 2014 10:32 am

LA ORDEN DEL TEMPLE
El 13 de octubre de 1307, es la fecha que el Rey de Francia eligió para la desaparición de la Orden del Temple.
El 13 de Octubre de 2007, 700 años después, renace la Orden del Temple.
El 25 de Octubre de 2007, el Vaticano, publica los documentos del "Processus contra Templarios".
El "Folio de Chinon" demuestra que el papa Clemente V, dio la absolución al Gran Maestre del Temple, Jacques de Molay y a Godofredo de Charnay, permitiéndoles "recibir los sacramentos cristianos y ser acompañados de un capellán" hasta ser quemados en la hoguera.
La Historia hace Justicia y devuelve a la Orden del Temple, la grandeza y honorabilidad, que se les quiso usurpar, con un injusto Proceso.
Hoy 18 de Marzo de 2014, se cumplen 700 años de la muerte del ultimo maestre del Temple: Jacques de Molay, quien momentos antes de ser quemado, pudo proclamar: Pero la orden vivirá para siempre
Cuando le prendieron fuego a la hoguera, Molay emplazo al Rey y al Papa:
¡Pagarás por la sangre de los inocentes, Felipe, rey blasfemo! ¡Y tú, Clemente, traidor a tu Iglesia! ¡Dios vengará nuestra muerte, y ambos estaréis muertos antes de un año!
La Orden del Temple


Nacimiento de la Orden del Temple.
En 1096-1099 se desarrolla la I Cruzada, en la cual participa entre otros el Hugo de Payns.
En el año 1118, el caballero francés, llamado Hugo de Payens y el caballero flamenco Godofredo de Saint-Adhemar, decidieron impulsar la fundación de una orden monástica, cuya finalidad era la la custodia de los Peregrinos y a la guarda de los peligrosos caminos que conducían a los lugares de Peregrinación. La denominaron Orden de los Pobres Soldados de Cristo.
Hugo de Payns
Godofredo de Saint-Omer
Godofredo Bisol
Payén de Mont-Didier
Archembaud de Saint Aignant
Gondemar
Andrés de Montbard
Hugo de Champagne
Jacques de Rossal

Contexto en el que aparece la Orden del Temple
En la Edad Media, aparece un arraigado y exacerbado sentimiento religioso.
Este sentimiento religioso, se une al ideal de la Caballería: de defensa de los más desfavorecidos y lucha por nobles causas.
La Iglesia, introduce conceptos como: La paz de Dios, La tregua de Dios e iluminados como Pedro el Ermitaño, predican y encandilan a las muchedumbre con la Recuperación de los Santos Lugares.
Las peregrinaciones a Roma, empiezan a ser sustituidas por las peregrinaciones a Jerusalén y Santiago de Compostela. Crean la una Guía Turística del Camino de Santiago de Ida y Vuelta, que es el Juego de la Oca. Recordamos que los Templarios, tenían prohibido jugar a los dados y ajedrez.
Los peregrinos estaban sometidos a la voluntad de los saltadores, al cobro de los Portazgos de los distintos reinos y los ataques de las alimañas. La toma de Jerusalén por los turcos, provoca la reacción del Papa Urbano II, que proclama el Concilio de Clermont (1905), donde expone las vejaciones a las que son sometidos los peregrinos y los peligros que amenazan a los Cristianos occidentales.
Urbano II, inicia el discurso con la frase "Deus Vult" (Dios lo quiere). Los Príncipes y Reyes de Europa, se adhieren al llamamiento y queda convocada la I Cruzada.
La I Cruzada se dirige a Jerusalén y lo toman en 1099. Se constituyen: los Condados de Edesa y Trípoli, el Principado de Antioquia y el Reino de Jerusalén.
En 1100, se proclama como Rey de Jerusalén a Balduino I

La I Cruzada, la gestación de la Orden
Las encandiladas predicaciones de Pedro el Ermitaño, consiguieron la la creación de la I Cruzada.
Pedro el Ermitaño, arrastro a la lucha por la liberación de los Santos Lugares a una muchedumbre entusiasta, pero sin preparación militar y sin organización, que feneció a las orillas del Bósforo.
Solo la intervención del ejercito Cruzado, formado por los francés y flamencos bajo el mando de Godofredo de Bouillon y su hermano Balduino, a los que se unieron los ejércitos de Roberto de Normandía, Roberto de Flandes, Raimundo de Saint Gilles, Bohemundo y Tancredo, consiguieron pasar por Constantinopla, cruzar Asia Menor y tomar Jerusalén en julio de 1099

Las Reglas de la Orden del Temple
Bernardo de Caraval, definía en De Laude novae miliae, el espíritu que regiría la Orden:
La disciplina es constante y la obediencia es siempre respetada: se va y se viene a la señal de quien posee autoridad; se viste lo que el distribuye y no se va a buscar fuera alimentos ni vestiduras....
...llevan una vida en común sobria y alegre, sin hijos ni esposas...
...jamás se les encuentra ocioso ni curioso
...Detestan los Dados y el Ajedrez
...No practican cacerías.
...lleva el pelo cortado al ras, nunca se peinan, raras veces se lavan, la barba hirsuta y descuidada...

Traslado al Templo de Salomón: Origen del Nombre de la Orden del Temple
El Rey Balduino I, había asentado su palacio en una Mezquita, que se había construido sobre la ruinas del Templo de Salomón y los Pobres compañero de Cristo ocupaban un patio contiguo.
En 1119, Balduino I, cambia su residencia a la Torre de David y los Pobres Compañero de Cristo, pasan a ocupar toda la mezquita que se levantaba sobre las Ruinas del templo de Salomón, pasando a denominarse, del: Templo y a sus caballeros Templarios.
Siguiendo la cita de Jacobo de Vitry:
Algunos caballeros, elegidos por Dios y ordenados a su servicio, renunciaron al siglo y se consagraron a Cristo.
Mediante solemnes votos pronunciados ante el Patriarca de Jerusalén, se comprometieron a defender a loa peregrinos contra los salteadores y los ladrones, a proteger los caminos y a servir en la caballería al Rey Soberano.
Observaron la pobreza, la castidad y la obediencia, según la regla de los canónigos regulares.
Sus jefes eran dos hombres venerables: Hugo de Payns y Godofredo de Saint-Omer.
En un principio, quienes tomaron tan santa decisión eran solamente nueve y durante 9 años sirvieron con ropas de seglar y se vistieron con lo que los fieles les dieron en limosna. El Rey, sus caballeros y el señor Patriarca se compadecieron de aquellos nobles hombres que habían abandonado todo por Cristo y les concedieron algunas propiedades y beneficios para atender sus necesidades y las de las almas de los donante.
Y como no tenían Iglesia o vivienda que les perteneciera, el rey los alojo en su palacio, cerca del templo del Señor.
El Abad y los canónigos regulares del templo les dieron, para las necesidades de su servicio, un terreno no lejos del palacio: por ese motivo se les llamó más tarde Templarios.

Regreso a Francia de Hugo de Payns. Creación de la Orden del Temple.
En 1128, Hugo de Payns, obtiene el permiso del Rey de Jerusalén, Balduino II, para oficializar la Orden.
Hugo de Payns regresa a Francia, acompañado por: Godofredo, Rolando, Joffroi Bisot, Payen de Montdidier y Archambaud de Saint-Amand.
Hugo de Champagne,(tío de Teobaldo de Brie, Conde de Champagne) no regreso a Francia, pero su amistad con Bernardo de Claraval, fue la clave, que permitió a Hugo de Payns, granjearse la amistad de Bernardo de Claraval.
Bernardo, demostró un interés desmesurado por el proyecto de Hugo de Payns y suyos son los frutos de la convocatoria de Concilio de Troyes.

Maestres de la Orden del Temple
Hugo de Payens (1118-1136)
Robert de Craon (1136-1146)
Evrard des Barrès (1147-1151)
Bernard de Tremelay (1151-1153)
André de Montbard (1154-1156)
Bertrand de Blanchefort o Blancfort(1156-1169)
Philippe de Milly (1169-1171)
Eudes de Saint-Amand (Odón de Saint-Amand)(1171-1179)
Arnaud de Torroja (Arnaldo de Torroja)(1180-1184)
Gérard de Ridefort (1185-1189)
Robert de Sablé (1191-1193)
Gilbert Hérail (1193-1200)
Phillipe de Plaissis (1201-1208)
Guillaume de Chartres (1209-1219)
Pedro de Montaigú (1219-1230)
Armand de Périgord (1232-1244)
Richard de Bures (1245-1247)
Guillaume de Sonnac (1247-1250)
Renaud de Vichiers (1250-1256) (0 1252???)
Thomas Bérard (1256-1273)
Guillaume de Beaujeu (1273-1291)
Thibaud Gaudin (1291-1292)
Jacques de Molay (1292-1314). Ultimo Gran Maestre

Símbolos Templarios
La Cruz de doble Brazo, fue la cruz utilizada por la Orden, hasta que Eugenio III, le concedió a la Orden la Cruz Pateada.
La Cruz de la Ocho Beatitudes se adoptó durante el maestrazgo de Roberto de Craon. La cruz se adapta a 8.

La humildad y pobreza de Templarios, queda patente en el Sello y Símbolo usado por los Templarios: dos Caballeros templarios montados sobre una cabalgadura.
El sello, plasma la recogida y traslado de los peregrinos que iban a Jerusalén.
Los Templarios, venían con las cabalgaduras disponibles, a los puertos de Haifa y Tolomeida, a recoger a los Peregrinos que dirigían a Jerusalén. El reparto de cabalgaduras con los Peregrinos, exigía que dos Templarios compartieran una cabalgadura y cediesen la otra mitad de las cabalgaduras a los Peregrinos.
Este símbolo, del cual se han hecho múltiples interpretaciones, se ha usado para implicarles tendencias homosexuales, cuando representa: pobreza, humildad y ofrecimiento .
Los Caballeros Templarios, renunciaban a todo tipo de bienes personales, siendo la Orden la Propietaria de todos los Bienes.
Los Templarios, tenían prohibido compartir el caballo y las Reglas de la Orden,; estipulaban que cada Caballero Templario debía disponer de 3 caballos.

Las Reglas y concesión de Bulas Papales
Al regreso a Europa de Hugo de Payens, recibió la ayuda de Bernardo de Caraval, que intercedió a su favor ante el Papa y determinadas Cortes europeas.
Como resultado de estos contactos, se convoco en Francia el Concilio de Troyes, redactándose las Reglas de la Orden del Temple. Las Reglas de la Orden eran una adaptación de las de San Benito, adaptadas a la versión reformada por los Cistercienses
Se adopta el hábito blanco, y posteriormente se le añade la cruz roja.
A la Orden del Temple se le conceden las Bulas:
En 1139 se le concede la Omne datum optimum
En 1144 se le concede Milites Templi
En 1145 se le concede Militia Dei (1145)

Vestimenta y Armadura de los Templarios
La armadura de los Templarios, era muy ligera, comparada con las de la época, estaba orientada a conseguir una caballería ligera y una gran movilidad como infantería. La vestimenta, era muy completa y estaba preparada para soportar los rigores del frio y calor.
Aunque la vestimenta era buena, debemos tener en cuenta que no siempre era posible, que los caballeros templarios, procedentes de centro y norte de Europa, se adaptasen a las condiciones de extremo calor de los Santos Lugares, Egipto, Tánger o el Sur de la Península Ibérica.
1 camisote
1 calzones de hierro
1 casco de hierro
1 espada
1 escudo
1 maza turca
1 lanza
1 sobreveste
1 chaqueta de armas
3 cuchillos: daga, cuchillo para el pan y cuchillo de bolsillo
1 gualdrapas
2 pares de calzones
1 cinturón pequeño
1 chaleco con faldones por delante y detrás
1 chaqueta de piel
1 manto blanco de piel para las épocas de frio.
1 manto de paño, para las épocas de calor.
ropa de cama
escudillas
calderos
cubiertos par el hermano y escudero
1 bolsa forrajera para los caballos

Estructura Organizativa de la Orden del Temple
Capitulo. Era un Consejo compuesto por el Maestre y los hermanos de mayor experiencia y criterio. Cualquier decisión importante suponía convocar el Capitulo y su aprobación debía contar con el voto de la mayoría. Decisiones del Capítulo, eran: recepción de un nuevo Hermano, declaración de guerra, firma de armisticio, enajenación de bienes de la Orden,...
Maestre. Inicialmente el jefe de la Orden del Temple era el Gran Maestre de Jerusalén, pero mantenía el mismo rango que los demás Maestres de la Orden. El Papa Alejandro III, en su bula Omme datum optimum, define la nueva estructura de la Orden. La elección del Maestre, suponía la convocatoria del Capítulo con 12 miembros, elegidos mediante unas elecciones primarias, en la cual un comandante y un hermano, elegían a otros dos miembros del capítulo y estos a la vez a los siguientes miembros. Al Maestre electo se le entregaban los símbolos del: Bastón y el Látigo. Las Ordenes del Maestre, se consideraban como expresión de la voluntad de Dios. El Maestre, no podía disponer de los bienes de la Orden y solo le estaba permitido regalar: un caballo, un vaso de oro o plata, un manto de piel o una armadura. Estaba prohibido el regalo de lanzas y espadas. En campaña, el Maestre disponía de una tienda redonda sobre la que ondeaba la: bandera Blanca y Negra con la Cruz Roja de la Orden del Temple , a la que denominaban baucent
Senescal. Era el sustituto permanente del Maestre, debiendo asistir a todos los Capítulos. En campaña usaba las mismas insignias que el Maestre
Mariscal: era el jefe militar. Bajo sus Órdenes, se hallaban las armas y los caballos.
Comandantes. Encargados de proteger y cuidar a los peregrinos y sus monturas, garantizándoles seguridad y alimentos
Drapeir. Encargado del vestuario de los hermanos de la Orden. La Orden era muy escrupulosa con las ropas que identificaban a los Templarios y puede decirse, que muchos de los desmanes que se cometieron y asignaron a los Templarios, fueron cometidos por suplantadores, que usaban las ropas de la Orden.
Caballeros o Frates Milites. Los caballeros que hacían votos perpetuos, llevaban un manto blanco con una Cruz Roja. Llevaban el pelo corto y la barba hirsuta y descuidada. debajo del Manto y la armadura, llevaban camisa y calzoncillos, que tenían prohibido quitarse para dormir
Capellanes o Frates Capellanis. Los sacerdotes eran designados por un plazo fijo o a perpetuidad.
Sargentos o Escuderos Frates Servientes
Criados
Artesanos
Afiliados. Eran caballeros casados, que se aceptaban en la Orden, pero no podían residir en las casas Comunes de la Orden del Temple.

Ceremonia de recepción de los Nuevos Caballeros Templarios
Para entrar en la Orden del Temple, los caballeros debían escuchar, conocer y aceptar las Reglas de la Orden.
La ceremonia empezaba con una reunión del Capítulo, al neófito se le conducía a una sala aparte, cercana al Capitulo y se le vestía con una túnica blanca.
El Maestre, enviaba a dos caballeros, que le preguntaban:
Nombre
¿Porque deseas entrar en la Orden?.
¿Conoces las duras condiciones de la Orden?.
¿Estás dispuesto a Ingresar en la Orden?.
Los caballeros regresaban al Capitulo: Caballeros: Señor, hemos hablado con el hombre que aguarda y le hemos expuesto las durezas de nuestra Orden. Afirma, que desea ser siervo y esclavo de ella.
Maestre: Hacerle venir en nombre de Dios.
Capitulo: Si que venga en nombre de Dios.
El aspirante era llevado por los dos caballeros a la sala del Capitulo y se arrodillaba ante el Maestre:
Aspirante a Templario: Señor, me presento ante Dios , ante Vos y ante los Hermanos y os ruego, que en nombre de Dios y de Nuestra Señora, que me admitáis en vuestra Orden, para ser de ahora en adelante su siervo y esclavo.
Maestre: Hermano mucho pedís, ya que lo que veis de la Orden... Meditad, hermano si podréis soportar tantas durezas.
Aspirante a Templario: Las sufriré todas, con la ayuda de Dios.
El Maestre, ordenaba al aspirante salir del Capitulo y dirigiéndose al mismo proclamaba: Maestre: Si alguno de vosotros conociere alguna razón por la cual este hombre no tuviera derecho a ser un hermano, que la declare porque mejor será decirla ahora y no cuando él éste en nuestra presencia.
Si no había objeción, el Maestre preguntaba:
Maestre: ¿Queréis, pues, que le haga venir en nombre de Dios?
Capitulo: Si que venga en nombre de Dios.
Traían al aspirante al Capitulo y arrodillándose:
Aspirante a Templario: Señor, me presento ante Dios, ante Vos y ante los Hermanos y os ruego, que en nombre de Dios y de Nuestra Señora, que me admitáis en vuestra Orden, para ser de ahora en adelante su siervo y esclavo.
El Maestre procedía a interrogar al aspirante:
Maestre: ¿Sois Caballero?
Maestre: ¿Estáis sano de cuerpo?
Maestre: ¿Estáis casado?
Maestre: ¿Habéis estado casado?
Maestre: ¿Habéis pertenecido a otra Orden?
Maestre: ¿Tenéis deudas?
Si el interrogatorio era favorable, se pasaba a la jura de votos, que tomaba el Maestre:
Maestre: ¿Prometéis a Dios y a Nuestra Señora, que de ahora en adelante y durante todos los días de vuestra vida, obedeceréis al Maestre del Temple y a los que sean vuestros superiores?.
Maestre: ¿Prometéis a Dios ya Nuestra Señora, que de ahora en adelante y durante todos los días de vuestra vida, viviréis castamente?
Maestre: ¿Que viviréis sin nada propio?
Maestre: ¿Que respetareis lo buenos usos y costumbres de nuestra casa?.
Maestre: ¿Que ayudareis a conquistar la tierra Santa de Jerusalén?
Maestre: ¿Que no abandonareis esta Orden?
Aspirante a Templario: Si Señor, si Dios lo quiere.
A continuación el aspirante, pasaba a ser investido como Caballero y se le entrega:
El Manto blanco de la Orden del Temple.
La Cruz.
La Espada
El Maestre, le abrazaba dándose el ósculo fraternal.
A continuación se entonaba el salmo 133:
Mirad cuan bueno y cuan delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno

La Orden del Temple: un cambio en la Edad Media
La Orden del Temple, fue un mártir de la Libertad y su avanzada concepción Social.
La Orden, fue condescendiente con otras concepciones religiosas, lo que les llevo en muchas ocasiones a ser considerados herejes u apostatas, algo tan alejado y poco creíble, que solo resultaba posible en una sociedad como la Medieval, donde la escritura estaba confiada a los Monasterios y los hecho eran propagados mediante lenguaje oral.
El apoyo a la huida de los cátaros y otros perseguidos de la Cruzada francesa, dirigida por Simón de Monfort, no supone que compartiese las mismas ideas, sino un acto de Misericordia y ayuda al perseguido.
El manejo de la escritura y la apertura a nuevos conocimientos de investigación, eran los peregrinos argumentos, usados para imputarles prácticas alquímicas y pociones mágicas.
La Orden del Temple: Precursora de un orden mundial sin estados ni fronteras


Juicio actual a la Orden del Temple
Enjuiciar hoy día a la Orden del Temple, supone devolverles el Papel y Rango que les corresponde: Una Orden, que sería la admiración de cualquier empresa de nuestros días y unos caballeros que resultarían ser unos trabajadores modelos
Defensores del Cristianismo.
Tolerantes con otras Religiones
Impulsores de a Libertad
Promotores del progreso social
Fomento de la escritura e investigación
Creadores de la Logística
Creadores de un Sistema bancario internacional
Financieros de las campañas en los Santos Lugares
Financieros de los Reyes
La Orden del Temple, hoy día, sería considerada una Empresa Multinacional Modelo, con una ética y valores sociales inigualables
La Orden del Temple, se adelantó 800 años, a la mentalidad de sus coetáneos.
Su pecado, fue centrarse en búsqueda de la perfección, y olvidarse, de que la envidia y codicia que generaban sus éxitos, iba ser la causa de su destrucción.
La Orden estaba preparada para alcanzar grandes metas, pero no había previsto recursos para la lucha contra la bajeza moral de los humanos.
PAZ Y VIDA
Marigel
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Registrado: Jue Jul 31, 2014 3:14 pm

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