5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

En este curso, haremos un viaje en el tiempo para situarnos en los orígenes del monacato cristiano. Conoceremos las distintas órdenes monásticas, a sus fundadores, sus monasterios, su arte, cultura, forma de vida y su importancia para la civilización a través de la historia hasta la actualidad.

Fecha de inicio:
11 de agosto de 2014

Fecha final:
27 de octubre de 2014

Responsable: Hini Llaguno

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, Betancourt, PEPITA GARCIA 2, rosita forero, J Julio Villarreal M, AMunozF, Moderadores Animadores

Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor sorines » Dom Sep 14, 2014 3:40 pm

Unos hombres y mujeres escondidos en soledad.

Para este aspecto tan interesante que hini nos sugirió en el estudio de los cartujos, he preferido colocar el texto completo de una carta de Guigo a un amigo sobre la soledad de un monje o un consagrado. Considero que es una carta hermosa que vale la pena no olvidarla. Al final mi comentario.

Imagen Carta de Guigo I A un amigo sobre la vida solitaria

1.Al Reverendo…, Guigo, el menor de los siervos de la Cruz que están en Chartreuse: « Vivir y morir por Cristo » (Cf. Flp. 1,21).

2.Uno imagina feliz al otro. A mi forma de ver, aquel que lo es verdaderamente no es el ambicioso que lucha para conseguir honras elevadas en un palacio, más aquel que escoge llevar una vida simple y pobre en el desierto, que gusta de aplicarse a la sabiduría en el reposo 1, y desea con ardor permanecer sentado y solitario en silencio (Cf. Lm 3,28).

3.Porque, brillar en las honras, estar elevado en dignidad, es, a mi ver, cosa poco tranquila, expuesta a peligros, sujeta a cuidados, sospechosa para muchos, y para nadie segura. Alegre en un principio, equívoca en la práctica, es triste en su término. Aplaude a los indignos, indignase contra los buenos, y, la mayoría de las veces, se burla de unos y de otros. Haciendo a muchos infelices, a nadie hace feliz, ni satisfecho.

4.En compensación, la vida pobre y solitaria, pesada al principio, fácil en su decurso, se torna al fin celestial. Está firme en las pruebas, confiada en las incertidumbres, modesta en la prosperidad. Es frugal en la alimentación, simple en el vestir, reservada en las palabras, casta en las costumbres, y objeto de los mayores deseos porque no desea absolutamente nada. Siente muchas veces el aguijón del arrepentimiento por sus pecados pasados, los evita en el presente y se previene contra ellos para el futuro. Espera en la misericordia, mas no confía en sus méritos. Aspirando vivamente a los bienes celestiales, desprecia los de la tierra. Se esfuerza por adquirir una buena conducta, se mantiene en ella con perseverancia, y la guarda siempre. Se entrega a los ayunos por el hábito de la Cruz, mas acepta alimentos por exigencia del cuerpo. Dispone una y otra cosa con la más perfecta medida; en efecto, domina la gula cuando decide comer, y el orgullo cuando quiere ayunar. Se dedica al estudio, sobretodo de las Escrituras y de obras religiosas, centrándose en su sentido, más que en la vanidad de las palabras. Y, lo que es más sorprendente y más admirable, permanece sin cesar en reposo, y, al mismo tiempo, nunca está ociosa2. Multiplica sus ocupaciones, de modo que la mayoría de las veces le falta el tiempo más que las diversas actividades. Y se lamenta más frecuentemente de la falta de tiempo, que del aborrecimiento del trabajo.

5.Y qué decir más? Es un bello tema aconsejar el reposo 3, mas semejante exhortación exige un espíritu señor de sí que, celoso con su propio bien, desdeñe de entrometerse en los asuntos públicos o ajenos; un espíritu que sirva a Cristo en la paz, evitando ser simultáneamente soldado de Dios y defensor del mundo, y que sepa perfectamente que no puede gozar aquí con este siglo, y reinar en el otro con el Señor.

6.Mas estas cosas, y otras semejantes, son muy poca cosa si te acuerdas de lo que bebió sobre el patíbulo Aquel que te convida a reinar con Él. De bueno o mal grado, te importa seguir el ejemplo de Cristo en su pobreza, si quieres tener parte con Cristo en sus riquezas. « Si participamos en sus sufrimientos », dice el Apóstol, « reinaremos también con Él » (Rm. 8,17), « Si morimos con Cristo, viviremos también con Él » (2Tim 2, 11-12). El propio Mediador respondió a sus dos discípulos que le pedían sentarse uno a su derecha y el otro a su izquierda: « ¿Podéis beber el cáliz que Yo he de beber? » (Mt. 20, 21-22)4. Nos mostraba de este modo que se llega a los festines prometidos a los Patriarcas, y al néctar de las copas celestiales, por los cálices de las amarguras terrestres.

7.Y porque la amistad ya alimenta la confianza, y que tú, mi apreciado amigo en Cristo, siempre me fuiste muy querido desde el día que te conocí, te exhorto, te animo y te pido, visto que eres prudente, ponderado, sabio y muy hábil, que substraigas al mundo ese poco de tu vida que aún no fue consumido. No tardes en quemarlo para Dios, como un sacrificio vespertino (Ps. 140,2), colocándolo sobre el fuego de la caridad (Cf. Lv. 1,17), a fin de que, a ejemplo de Cristo, seas tú mismo sacerdote y también « Víctima » (en sacrificio de) « agradable olor para Dios » (Ef. 5,2)5 y para los hombres.

8.Mas, a fin de que comprendas mejor a donde quiero llegar con el ardor de este discurso, indico brevemente a tu prudencia cuál es el deseo de mi corazón y, al mismo tiempo, su consejo: como hombre de corazón generoso y noble, abraza nuestro género de vida, teniendo en vista tu salvación eterna, y, hecho nuevo recluta de Cristo, vigilarás, haciendo una centinela santa en el campo de la milicia celeste, después de haber puesto al cinto tu espada (2Tm 2,11-12), por causa de los temores de la noche (Ct. 3,8).

9.Por tanto, como se trata para ti de una cosa buena en su emprendimiento, fácil en su realización y feliz en su obtención, te pido que pongas en la consecución de un tan justo « negocio » tanta aplicación cuanto para ello te conceda la gracia divina. Dónde y cuándo debes hacerlo, lo dejo a la elección decisiva de tu perspicacia. Mas no creo de ninguna forma que un plazo o demora en eso sea algo ventajoso para ti.

10.Mas, no quiero alargarme más sobre tal asunto, receloso de que este discurso rudo y sin elegancia te moleste como frecuentador del Palacio y de la Corte. Tenga, pues, esta carta un fin y una medida, cosa que no tendrá nunca mi gran afecto por ti.
________________________________________
Notas:

1.Como nos dice el estudioso de los Padres do Deserto, Dom García Colombás, osb (El Monacato Primitivo. BAC nº 588, p. 653 et 693), el ideal de los monjes orientales era lahesychía, o apátheia,, los occidentales lo traducían con el vocablo reposo, quies, puritas cordis, pax, etc. Cuando Guigo hace referencia aquí del otium contemplativo, se está refiriendo a ese ideal, del cual ya había hablado en sus cartas San Bruno (Cf., p.e.: Ad Radulphum, 4 e 7; Ad Fratres, 2), al cual se había ejercitado, a los pies de Jesús, María de Betania, como el mismo Guigo nos dice en sus Consuetudines Cartusiæ, XX, 2.

2.Guigo emplea en esta carta los mismos términos utilizados por San Bruno cuando se dirige a su amigo Raúl: Aquí se practica un reposo bien ocupado, se reposa en una sosegada actividad (Ad Radulphum, 6).

3.Al aconsejar aquí Guigo a su amigo el reposo, u otium contemplativo, debemos entender que lo hace en las dos facetas que ello comporta. A este respecto, Dom G. Colombás ha hecho notar que el ideal de los monjes del Desierto llevaba consigo, por una parte, como estado de vida, la hésychia material, o permanencia en la reposada soledad del yermo, y de la otra, la hésychia interior, o reposo silencioso, como estado de alma a que se ordena la primera (Ídem. Pág. 692). Todo esto exige del solitario la seria ascesis de negarse a sí mismo y cargar la cruz de cada día, como buen soldado de Cristo.

4.Ante estas citas de la Palabra de Dios, el quinto sucesor de Bruno en Chartreuse centraliza la genuina milicia del monje en el desierto, en su inserción en el misterio pascual de Cristo.

5.El aprecio de Guigo por la dimensión sacerdotal de la vida del monje, como miembro de Cristo por el Bautismo (Cf. 1Pd 2, 9), queda aquí una vez más patente con esta cita del Apóstol (Cf. Ef 5,2).

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COMENTARIO PERSONAL

Sobre la soledad en la vida consagrada se ha escrito mucho a lo largo de los siglos desde que surgió. Cada autor, cada santo la ha adornado con los tintes de su época, pero ella sigue ahí, por años y circunstancias presente y necesaria, para quienes quieren entregar su corazón a Dios, como diría San Juan de la Cruz en su poesía La Noche Oscura “sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía”, de la cual coloco tres estrofas a continuación:

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía sino la que en el corazón ardía.

La carta de Guigo I, tan antigua como tan nueva, continúa mostrando los interiores que se mueven en el fondo de un alma consagrada: el deseo de buscar a Dios sobre todo y dejar las cosas de este mundo que resultan entretenimiento de ocasión para esta búsqueda que tiene que ser constante, sincera, humilde, sin ambiciones. Es un caminar de lo humano a lo divino, dejando poco a poco las cosas que apartan de lo esencial, que es la vida con Dios y en Dios.

Más aún resulta urgente para un Cartujo hombre o mujer de silencio constante, de adoración constante, de interioridad constante, esa soledad que despoja de todo lo que impide llegar a la presencia de Dios que anticipa aquí los misterios del Reino, el umbral del cielo. Ese despojo y soledad no son alejamiento sino cercanía de la Verdad, del Camino y de la Vida. Y ellos la tienen. ¡Dios les bendiga! Gracias por su consagración.

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NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE. SOLO DIOS BASTA. QUIEN A DIOS TIENE NADA LE FALTA.
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor sara08 » Dom Sep 14, 2014 4:57 pm

Monjes y monjas
Las dos ramas, masculina y femenina de la Orden, se inspiran ambas en el carisma de San Bruno, formando conjuntamente una sola familia monástica. No obstante cada una posee una organización y gobierno propios, con Capítulo General separado presidido por el Prior de la Gran Cartuja que desempeña al mismo tiempo el papel de Ministro general de la Orden.
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Vida de soledad en la celda
En un monasterio cartujo, que debe estar suficientemente alejado de toda vivienda humana, cada monja vive en una “celda” que comprende un eremitorio y un jardín. En dicho eremitorio, la ausencia de todo ruido invita a la interioridad y a la soledad en una vida de intima unión con Dios, escuchando su Palabra. La mayor parte de la vida de la monja cartuja se desliza en dicha celda, ella es el marco habitual de sus ocupaciones diarias: oración litúrgica y personal, lectio divina, trabajo, comidas, descanso.

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Vida fraterna y lugares conventuales
No obstante la monja cartuja no es una eremita aislada. En ciertas ocasiones se reúne con sus hermanas. Para ello las celdas dan a un claustro que conduce a los diferentes lugares comunes: iglesia, capítulo, biblioteca, refectorio. Los domingos y días de fiesta, se reunen más a menudo dando lugar a las expansiones de la vida de familia. Comemos juntas en el refectorio, después de cantar el Oficio de Sexta en la iglesia. Tercia y Nona se cantan también en la iglesia.

Además nos reunimos en coloquio para un intercambio fraterno en el que participamos la Palabra de Dios (o documentos de la Orden). Una vez a la semana dan un paseo común de varias horas por los alrededores del monasterio, teniendo la posibilidad de dialogar de dos en dos en un intercambio más personal. Las reuniones conventuales son ocasión para manifestar su amor, expresando con palabras y obras nuestra alegría de vivir juntas, renunciando de todo corazón a ellas por nuestras hermanas. Excepción hecha de dicho paseo, las monjas observan la clausura que “ crea un espacio de separación, de soledad y de silencio en el cual poder buscar con más libertad a Dios y en donde vivir sólo para Él, con Él y también únicamente de Él ” (Verbi Sponsa 5). Estas reuniones fraternas estrechan más el vínculo de la caridad, fomentan el amor mutuo y ayudan a vivir mejor la soledad.

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Al compás de la oración
A media noche, las monjas se reúnen en la iglesia para celebrar el Oficio de Maitines y Laudes. Esas largas horas de oración nocturna son propicias a la contemplación, en la espera vigilante de la vuelta del Señor (cf. Lc. 12.35-40) y la súplica por la venida del Reino. Al final de la jornada las monjas se reúnen de nuevo en la iglesia para cantar las alabanzas de la tarde (Vísperas) que invitan al recogimiento y reposo espiritual.

La Misa conventual se canta cada día. El sacrificio eucarístico, es el centro y cima de la vida cartujana, viático espiritual de su Éxodo, que, en el desierto de su vida solitaria las conduce por Cristo al Padre.

Los otros Oficios se celebran en la soledad de la celda. Al toque de campana, orando todas a la vez, toda la Casa se convierte en una alabanza a la gloria de Dios. Mientras celebran el Oficio divino, las monjas se transforman en la voz y el corazón de la misma Iglesia, que por medio de ellas ofrece a Dios Padre, en Cristo, culto de adoración, alabanza y súplica, y pide humildemente perdón en nombre de todo el Pueblo de Dios.

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La monja tiende a ofrecer a Dios un culto incesante. En su vida, la oración litúrgica y solitaria se completan armoniosamente. La meditación asidua de la Sagrada Escritura, los tiempos de intensa oración personal y el estudio crean en ella una disposición de amorosa escucha que introducida poco a poco en lo profundo de su corazón por la gracia del Espíritu, podrá ya no sólo servir a Dios, sino también unirse y adherirse a Él.

La liturgia cartujana está marcada por la vocación eremítica. Su canto gregoriano, que fomenta la interioridad y la sobriedad del espíritu, es parte tradicional y sólida del patrimonio de la Orden conservada desde su origen. Los textos y rubricas de la misma han sido revisados siguiendo la orientaciones del Concilio Vaticano II.

La bienaventurada Virgen María
“ Nuestros yermos están dedicados en primer lugar a la Santísima Virgen María y a San Juan Bautista, nuestros principales patronos en el cielo… Además del Oficio divino, nuestros Padres nos transmitieron el Oficio de la bienaventurada Virgen María, cada una de cuyas Horas suele preceder a la Hora correspondiente del Oficio divino. Con esas preces se celebra la perenne novedad del misterio por el cual la bienaventurada Virgen engendra espiritualmente a Cristo en nuestros corazones ” (Estatutos de la Orden Cartujana). Además de honrar con esos Oficios a María, a la que suelen llamar Madre singular de los Cartujos, la veneran y honran con el rezo del Ángelus cuatro veces al día, y con el rezo de un Avemaría cada vez que entramos en la celda; cada semana, normalmente el sábado, se celebra conventualmente en todas las Casas de la Orden una Misa en su honor; en la fórmula de profesión se la nombra explícitamente… A más de tales costumbres, se estimula a todas a fomentar una profunda y filial relación amorosa con María.

“ María, figura de la Iglesia, Esposa sin mancha ni arruga, que imitándote «conserve virginalmente una fe integra, una esperanza firme, una caridad sincera», sostén las personas consagradas que tienden a la beatitud única y eterna ” (Vita consacrata 112).

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La formación: largo camino para alcanzar la madurez
Quien aspira a permanecer en la Cartuja debe aprender a interiorizar poco a poco el espíritu y las tradiciones de la Orden. Debe asimismo aplicarse a desprender su corazón de todo lo que podría ser un obstáculo para la unión con Dios, a fin de hacer de su vida una continua oración.

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La formación es larga y numerosas las etapas que preparan a la monja para la emisión de los votos definitivos o solemnes: varios meses, y si necesario un año de postulantado, dos años de noviciado, tres años de votos temporales, que son renovados por dos años más. Finalmente la monja es invitada al don total y definitivo de sí misma mediante la profesión solemne. Poco más tarde, quienes lo desean, pueden recibir la consagración virginal que la Orden ha conservado desde su origen.

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Además “ la formación permanente forma parte de las exigencias de la consagración religiosa… A causa de los límites humanos, la persona consagrada no puede considerar terminado el nacimiento de ese nuevo ser, que experimenta en sí, en todas las circunstancias de su vida, los mismos sentimientos de Cristo ” (Vita Consecrata 69).

<<Pax et Bonum>>


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sara08
 
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor agape » Dom Sep 14, 2014 9:30 pm

Queria hablar de los cartujos en mi pais pero ya una compañera escribio informacion completa y muy interesante, y a ello le sumo el siguiente link_:

http://www.youtube.com/watch?v=1nz0z8UGRL8
agape
 
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor agape » Dom Sep 14, 2014 9:58 pm

Monasterio cartujo

La Grande Chartreuse, en Isère (Francia), monasterio fundador y sede de la orden.
Una cartuja o monasterio cartujo es un monasterio de la orden religiosa de los cartujos. La palabra cartuja proviene del nombre de la Chartreuse (a su vez del latín Cartusia), un macizo situado en Francia, al norte de Grenoble, donde San Bruno fundó la primera casa Cartuja.


Arquitectura de una cartuja

Se puede saber cómo estaba estructurada arquitectónicamente una cartuja gracias al completo plano de la cartuja de Clermont dibujado por Viollet-le-Duc, historiador y arquitecto francés del siglo XIX.

En este plano se pueden distinguir dos áreas bien diferenciadas: una de mayor extensión que comprende el verdadero monasterio, destinada a la vida comunitaria, y otra de servicios y comunicación con el exterior.

La zona de servicios consta de un gran patio donde se distribuyen los aposentos. Cualquier persona no perteneciente a la comunidad tiene acceso a esta zona, a la que entra por la portería instalada en el lado sur. Junto a ella están las habitaciones para huéspedes. En el centro del patio se encuentra la residencia del prior (no la celda) que a su vez tiene un pequeño patio con una fuente. En este espacio el prior podía trabajar y recibir visitas. En el lado norte están los almacenes o cilla para guardar el grano y el heno. Al oeste se encuentran las habitaciones de los trabajadores y las estancias destinadas a establos. En el lado este no hay dependencias pues es el muro que separa la zona de servicios con la de la comunidad. En este muro se encuentran los vanos de acceso al monasterio propiamente dicho. Por el centro se entra a la iglesia.

La iglesia está dividida en dos tramos; el primero es el coro para los conversos (converso es el lego sin opción al sacerdocio) y donados (hermanos o novicios), y el segundo es el de los monjes o padres. A veces existía otro espacio entre la entrada y el coro de conversos, destinado a los visitantes y gente del exterior. Pegadas a la nave norte de la iglesia estaban la sacristía y algunas capillas; junto al muro norte de dichas capillas puede verse en el plano la celda del prior con acceso a su pequeño huerto. Junto al muro de la nave sur se ve un pequeño claustro llamado claustrum minus que servía de articulación para las estancias del refectorio (o comedor), sala capitular y cocina. Estas dependencias no tenían la importancia de los monasterios de otras órdenes religiosas y se usaban en contadas ocasiones (salvo la cocina). En este mismo muro de la iglesia y colindando con la zona de servicios puede verse otra dependencia a la que se entraba desde dicha zona o desde el claustro: es una capilla destinada a los protectores de la cartuja de Clermont, la familia Pontgibaud.

Hacia la izquierda, junto a la celda del prior se halla un corredor que conduce al gran patio o claustro mayor, distribuidor de las celdas de los monjes. Todas las celdas tenían el mismo tamaño salvo las de las esquinas cuyo huerto era algo más grande con el único propósito de equilibrar la arquitectura. Los cartujos enterraban a sus monjes en este patio, en un recinto acotado, para tener siempre presente la fugacidad de la vida y la inminente muerte.

Descripción de una celda

Monasterio de Santa María de El Paular, situado en el valle del Lozoya, en el noroeste de la Comunidad de Madrid (España).
La celda de un cartujo tenía como mobiliario un camastro de madera con un saco de paja y dos mantas más almohada, un banco, una mesa y una estantería con dos únicos libros de que podían disponer. En la pared podían tener colgado un crucifijo o un cuadro de devoción. La celda tenía un pequeño añadido que servía como cuarto de estar. Desde ella se accedía al huerto. Por uno de sus lados había un corredor que la aislaba de la panda del claustro, para evitar posibles turbaciones. Este corredor tenía a su vez un pequeño pórtico por el que podía entrar el prior al huerto para inspeccionarlo y dar el visto bueno. Todos los huertos estaban protegidos por un muro que rodeaba el conjunto monástico. Por el otro lado había otro corredor que conducía hasta la letrina que se encontraba al fondo. En el lado opuesto había una estrecha abertura que daba a la panda del claustro. Por esta abertura un hermano o converso depositaba la comida que solía consistir en pan, jarra de vino y alguna otra cosa que no produjese el huerto.

Las celdas de los cartujos se mantuvieron siempre sobrias y pobres sin que la suntuosidad de la iglesia o del resto del monasterio (cuando la hubiera) las contaminase en ningún sentido.
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor hel » Dom Sep 14, 2014 10:13 pm

LICOR DE LOS PADRES CARTUJOS.
La Comunidad de los Cartujos se permite sobrevivir y seguir orando en el silencio y soledad según la inspiración de su fundador San Bruno, gracias a la comercialización de sus licores usados como bebida digestiva.
Su historia se inicia con un manuscrito entregado a los Monjes del Monasterio de la Chartreuse de Veuvent por el Mariscal d”Estrées en Paris. este Manuscrito de origen desconocido contenía la fórmula de un Elixir de Larga Vida, resultó muy compleja , trataron de usarla pero lo lograron sólo parcialmente por algunos decenios, esto lleva al Monasterio de la Grande-Chartreuse decidirse a hacer un estudio minucioso de dicha receta, para ello encargó su análisis al apotecario (boticario) del Monasterio el Hermano Jérome Maubec y éste logró la fórmula definitiva.
Consiste en la utilización de 130 plantas cuyos nombres sólo la conocen 2 monjes cartujos encargados de la elaboración del licor. Estas plantas son desecadas, separadas, trituradas, pesadas y mezcladas según la fórmula que ellos poseen y son llevadas en grandes sacos numerados a la destiladería de Voiron.
Por familias las plantas son puestas a macerar en alcohol, después son vertidas en alambiques en cuyo fondo circula vapor de agua, bajo cuyo efecto el alcohol se perfuma con las plantas al evaporarse a su parte superior, la destilación dura 8 horas.
Enseguida se condensa en una serpentina bañada en agua fría, obteniéndose un líquido llamado alcoholato. Cada familia de plantas da un alcoholato diferente. estos son mezclados, se les añade miel destilada, jarabe de azúcar y una cocción de plantas que dará al licor su color natural.
Antes de su envejecimiento el licor es controlado por los monjes en el laboratorio de la destiladería, están varios años en envejecimiento en barricas de roble y, el licor será analizado por los monjes quienes deciden si puede ser embotellado y comercializado. Al prolongar el envejecimiento el Chartreuse logra una calidad sobresaliente y se designa como Chartreuse V.E.P. (Siendo este de producción limitada).
El embotellamiento se realiza automáticamente en las instalaciones de la destilería de Voiron . (1)
A los inicios su comercialización era muy limitada , el Hermano Carlos iba montado en una mula, ofreciendo su venta en los mercados de Grenoble y de Chambery, el “Elixir de Larga Vida” es hoy conocido como “Elixir Vegetal de la Grade-Chartreuse” contiene 71 grados de alcohol.
El “Chartreuse Verde “de 55 grados de alcohol, llamado “Licor de Salud”, apareció en 1764 y fue acogido con gran éxito, estaba limitado a la Región de Dauphine (Francia).
Con la Revolución Francesa (1789) los monjes fueron dispersados y en 1793, tomando precauciones, se hizo elaborar una copia del Manuscrito que contenía la fórmula que el único religioso autorizado a permanecer en el Monasterio la había conservado y otro monje llevaría siempre el original, éste fue detenido y enviado a la ciudad de Burdeos pero encontró la forma de enviársela a otro monje refugiado cerca del Monasterio. Este monje, convencido que la Orden de los Cartujos nunca sería restablecida, cede al farmacéutico de Grenoble una copia. A la muerte de dicho farmacéutico el documento vuelve al Monasterio de la Grande-Chartreuse donde habían regresado los monjes (1816).
Se reinicia la fabricación del licor y en 1838 la fórmula se adaptó para producir un licor más dulce y suave de nominado “Chartreuse Amarillo” de 40 grados de alcohol.
En 1903, los Cartujos son expulsados de Francia llevándose su fórmula secreta e implementaron una destilería en Tarragosa (España) y reinician la producción del licor.
También se produjo en Marseille, desde 1921 a 1929, bajo el nombre de “Tarragona”
En la misma época, el Estado Francés vende la marca a un grupo de Licoreros quienes crean la “Compagnie Fremiede” de la Grande-Chartreuse, esta no tenía ninguna relación con el auténtico Chartreuse llegando a la quiebra en 1929.
Los monjes recuperan el uso de la denominación Chartreuse, reorganizan la destilación en Francia, en su antigua destilería de Faurvoire, construida en 1860, cerca del Monasterio, ésta se derrumba en 1935. La fabricación es transferida a Voiron (Francia) donde funciona hasta ahora.
En relación a la selección de las plantas es realizada dentro del Monasterio, las 18 toneladas de plantas, necesarias cada año, son entregadas en el Monasterio de la Grande-Chartreuse por varios proveedores.
La elaboración actual aún se realiza en Voiron, cuya planta está cerca del Monasterio, permitiendo a los monjes intervenir a través de un sistema informático, lo que les evita alejarse con frecuencia de su vida contemplativa. En la destilería, además de los monjes, hay empleados autorizados encargados de ayudarlos en la destilación.
Desde 1970, la Sociedad Chartreuse Difusión se encarga del acondicionamiento, publicidad y venta de los productos elaborados por dos cartujos (son los únicos que conocen la fórmula y los detalles de la producción).
Los licores fabricados por los Padres Cartujos no contienen aditivos, ni químicos y los colores son dados por las plantas que lo componen.

Elixir, elaborado en 1737
Chartreuse Verde, elaborado en 1764
Chartreuse Amarillo, elaborado en 1838
Chartreuse Blanco, elaborado en dos periodos diferentes:
Chartreuse, elaborado en Tarragona 1904 - 1929
Los Licores “Verdes y Amarillos”, elaborados en Marseille 1921-1929
“Licor de los Juegos Olímpicos”, elaborados en 1968
“Licor 9 Centenario”
“Licor Episcopal del Tercer Milenio”, elaborado en 2000
Algunos de los licores han sido distinguidos con Premios a Nivel Internacional.
(2) http://www.chartreuse.fr/historia-de-los-licores
(1)www.chartreuse.fr/elaboración-hoy-en-día
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor glenda najera » Lun Sep 15, 2014 12:45 am

hola noches compartiendo con ustes algo muy interesante :lol:
LA ORDEN DE LOS CARTUJOS: su fundador San Bruno en 1084 luego fue nombrado cansiller en la diosesis por el arzobispo Manases.La cartuja esta regida por un prior, vicario , procurador y un monje ( padre o hermano), ya que son terrenos grandes donde hay claustros( celdas), lugares comunitarios ( cocina, lavadero, refectorio, etc.), lugares de ruido ( carpinterias, forja etc.).
Los mojes cartujos llevan vida de oración su característica es la búsqueda de Dios en la soledad, encontradas en tres niveles
+separación del mundo
+ la guarda de la celda
+soledad interior o soledad del corazón
guardan votos de pobreza, castidad y obediencia y dos viotos más uno de estabilidad en el monasterio y el segundo de conversión de costumbres.
Hay dos clases de monjes
1) Padres Cartujos que reciben el orden sacerdotal
2) Hermanos cartujos no reciben el orden sacerdotal en tres los hermanos hay dos clases
1. hacen profesión de votos
2. no hacen votos solemnes de por vida.
Las monjas cartujas ellas fueron fundadas en 1147 en Prebayón provienen de un monasterio de San Cesáreo de Artés , cuentan con 7 casas y 2 afiliadas , tiene visitas regulares de un prior, se les asigna un vicario, y dos ayudante que viven fuera del monasterio.
Cuentan con un licor famoso que es el Chartreuse de Vauvert llamado el elixir de larga vida fundado en 1764, luego el chartreuse amarillo fundado en 1838 y luego el Blanco.
El primer monasterio fue el Chartruse edificado en 1084 por san Bruno en Francia y fue la sede de los caartujos
muy interesante muchas cosa que uno no conoce y aprende hay que seguir adelante ANIMO :D


http://commons.wikimedia.org/wiki/File: ... uckley.svg
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor rocio del pilar » Lun Sep 15, 2014 9:28 am

¿Quién fue el fundador de la Orden de los Cartujos?

Fundada en 1084, la Orden de los Cartujos es actualmente una de las órdenes más antiguas de la Cristiandad. Fue Bruno, nacido en Colonia cerca del año 1030, quien la fundó. Profesor muy estimado de la escuela aneja a la catedral de Reims, a la que dio fama europea, se encontraba en la cumbre de esta celebridad cuando decidió seguir lo que consideraba su verdadera vocación : dejar el mundo y los honores para vivir sólo para Dios y " abrazar la vida monástica ".

Con 6 compañeros y después de varios intentos que no le satisfacieron, llegó a Grenoble, atraído por la reputación del joven obispo reformador, Hugues. Pero éste había visto a Dios en sueños que construía para su aureola una morada en el centro de una montaña llamada " Chartreuse ", lugar muy poco habitado que se llamó " desierto " ; siete estrellas le indicaban el camino.

Hugues vio en la llegada de Bruno y de su 6 compañeros la respuesta de la Providencia a este sueño misterioso. Allí fue a donde condujo a sus visitantes. Fue en junio de 1084 cuando Bruno reconoció en este sitio solitario el lugar que estaba buscando.

Se construyeron de modo rápido celdas de madera. Una galería las unía a una capilla y a algunos edificios destinados a la vida comunitaria, ya que Bruno pensaba que era necesario asociar al rigor de una vida solitaria un elemento importante de la vida fraternal y comunitaria. Fue esta asociación la que haría la principal originalidad de la Orden de los Cartujos, que nació así.

Después de seis años de vida en Chartreuse, y por el renombre de su fama, Bruno fue llamado por el Papa Urbano II, uno de sus antiguos discípulos, para ayudarle con sus consejos. El Papa no le retuvo mucho tiempo en la corte pontifical y, consciente de la vocación profunda de Bruno, le consiente crear un nuevo retiro de silencio y de soledad en Calabria donde se retiró
y murió el 06 de Octubre 1101.
No se escribió ninguna regla de la Orden en aquel momento: se conformó según las costumbres simplemente instauradas por Bruno y sus compañeros. Fue Guighes, quinto prior de la Orden, quien emprendió la tarea de redactarlas cerca del año 1125. En efecto, otros monasterios de "Cartujos" fueron fundados y era necesario dejar por escrito el fruto de las inspiraciones de Bruno.

Hoy en día, el conjunto de los 24 monasterios que hacen brillar el espíritu cartujano observa los Estatutos de la Orden Cartujana promulgados en 1989 después de la puesta a punto solicitada por el Concilio del Vaticano en primer lugar, por la promulgación del nuevo Código de Derecho Canónico, y después de modo que se preservará el gran ideal de Bruno en el mundo de hoy.

A la vez que detallan el modo de vida del monje, estos Estatutos comunican el espíritu que es la base de la vida solitaria: el silencio de la celda, el rezo continuo, el trabajo humilde y pobre, pero también la vida fraternal, el rezo litúrgico en común, la obediencia tanto al superior de la casa (el Prior) como al Cabildo General que toma todas las decisiones que atañen a la vida de la Orden.

Los Cartujos son contemplativos que dedican, en el silencio, todo su existencia a Dios, a su escucha. Su vocación se desarrolla bajo dos formas :

- Los Padres son sacerdotes es decir que han recibido el sacerdocio. La mayor parte del tiempo, viven en el silencio de su casita llamada "celda".

- Los Hermanos, además de su vida contemplativa, ejecutan las obras necesarias para la vida del Monasterio. Estos dos modos de vida del Cartujo son muy complementarios, bajo el signo de la búsqueda común de Dios, en un ámbito de vida muy solitaria.

La soledad del Cartujo no es una dimisión ni un abandono, sino la elección de un espacio de libertad, en que se expresa plenamente el don de sí mismo, a favor de la humanidad, y en que se alza permanentemente un rezo universal. Así, en nuestro mundo moderno, que cambia continuamente, la Orden de los Cartujos afirma siempre desde los primeros pasos de Bruno en las montañas de Chartreuse, una búsqueda universal, un ideal de verdad y una plenitud interior. La búsqueda del hombre entero, del hombre de todos los tiempos.

Vida de los monjes cartujos

El fin de un cartujo es la contemplación en una vida monástica de oración pura y continua. La primera característica de un monje cartujo es la búsqueda de Dios en la soledad. La soledad del cartujo es encontrada en tres niveles:

1. La separación del mundo
2. La guarda de la celda
3. La soledad interior, o la soledad del corazón
Los monjes cartujos guardan los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, pero además guardan dos votos extras, que son el de estabilidad en el monasterio y el voto de conversión de costumbres, en el cual se busca un crecimiento de entrega hacia el Señor.

Hay dos clases de monjes: los padres cartujos, que reciben la ordenación sacerdotal, y los hermanos cartujos, que no la reciben. Dentro de los hermanos, pueden ser hermanos conversos, que hacen la profesión de votos, igual que los padres, y los hermanos donados, que no hacen votos solemnes de por vida.

Dentro de la cartuja puede haber, aunque es poco frecuente, el estatus de familiar, personas que llevan vida semi-monástica, y ejercen funciones similares a las de criados.

Las cartujas
Las cartujas requieren de gran extensión de territorio debido a que los monjes son eremitas que viven en comunidad: esto les permite tanto el aislamiento como la unión para lograr llevar a cabo su carisma contemplativo.

Los católicos contemplativos incluyendo a los cartujos, son la espiritualidad con menor número de miembros; de los católicos contemplativos la mayoría son mujeres.

Los monjes cartujos viven una vida solitaria y común, en sus cartujas se encuentran:

1.- El claustro grande (donde se agrupan todas las celdas)
2.- Lugares comunitarios (lugares como la cocina, el lavadero, el refectorio, etc.)
3.- Los lugares que producen ruido (talleres de carpintería, forja, etc.)

Distribución
Hay 26 cartujas en todo el mundo, de ellas cinco femeninas, con un total de unos 370 monjes y 75 monjas, distribuidos en Europa (21), América (3) y Asia (2). Las dos de Corea del Sur son las últimas creadas (2008).

América
Estados Unidos
Cartuja de la Transfiguración, Arlington,
Argentina
Cartuja San José (Deán Funes, provincia de Córdoba)
Brasil
Cartuja de Nuestra Señora Medianera, Ivora (Río Grande do Sul)

Europa
España[/color]

Monasterio de la Cartuja, antigua cartuja en Sevilla, Andalucía, España.
Cartuja de Sevilla, Sevilla (Andalucía)
Cartuja de Vall de Cristo, Villa de Altura, (Castellón).
Cartuja de Miraflores, Burgos (Castilla y León)
Cartuja de Aula Dei, Zaragoza (Aragón)
Cartuja de Santa María de Montalegre, Tiana (Barcelona)
Cartuja de Porta Coeli, Serra (Valencia)
Cartuja de Benifasar (Femenina), Puebla de Benifasar (Castellón, Valencia)
Cartuja de Jerez de la Frontera (Cádiz, Andalucía)
Cartuja de Granada (Andalucía)
Cartuja de Cazalla de la Sierra (Sevilla, Andalucía)
Cartuja de Escaladei, El Priorat (Tarragona). Está abandonada.

Francia

La Grande Chartreuse, cerca de Grenoble, en Francia.
La Gran Cartuja, Saint Pierre de Chartreuse, Isère
Cartuja de Nôtre Dame de Montreux, Méounes les Montrieux, La Roquebrunne (Var)
Cartuja de Nôtre Dame de Portes, Bénonces, Serrières de Briord (Ain)
Cartuja de Sélignac, Sinandre-sur-Suran (Ain)
Cartuja de Nôtre Dame de Reillanne (Femenina), Reillannne (Alpes de Haute-Provence)
Cartuja de Nonenque (Femenina), Manhargues et Latour (Aveyron)

Portugal
Cartuja de Santa María Scala Coeli (Évora)

Italia

Cartuja de San Bruno, Serra de San Bruno (Catanzaro)
Cartuja de Farneta, Maggiano (Lucca)
Cartuja de Vedana (Femenina), Sospirola
Cartuja de la Trinidad (Femenina), Dego

Gran Bretaña
Cartuja de San Hugo, Parkminster Gowfold, Horsham (West Sussex)

Alemania
Cartuja de Marienau, Bad Würzach (Baden-Württenberg)
Eslovenia
Cartuja de Pleterje, Sentjernej
Suiza
Cartuja de Valsainte, La Valsainte (Fribourg)
Asia
Corea del Sur
Cartuja de Nôtre Dame de Corea, Sangju
Cartuja de la Anunciación (Femenina), Sanjju
rocio del pilar
 
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor iCristinai » Lun Sep 15, 2014 9:41 am

En la Alta y Plena Edad Media los centros religiosos más influyentes fueron los monasterios, centros de oración y trabajo pero también del saber, donde las distintas órdenes monásticas llevaban-según los principios que les guiaban- a cabo sus quehaceres diarios, donde las actividades manuales eran tan importantes como las espirituales. Así lo estableció San Benito de Nursia quien va a poner los pilares de un movimiento monástico esencial para la religiosidad, cultura y política de los largos siglos de la Alta y Plena Edad Media.

Caminemos en la ruta monastica en la Rusia medieval
En esta parte de Europa Oriental notamos un cambio en la construcción de los monumentos dedicados a la religión. Son en su mayoría de orden ortodoxa sin que ello signifique menos oración y menos trabajo. Considero que son importantes monumentos a considerar en estas rutas monasticas.
Contemplemos el paisaje a ambos lados lados del camino.

Los alrededores de la capital esconden varios monasterios medievales. El más importante es el de San Andrés (Andronikovski), fundado en 1360. El lugar es famoso por su museo Andréi Rubliov (que debe su nombre al famoso monje pintor de iconos), el cual presenta una hermosa colección de estos cuadros religiosos (ninguno del indiscutible maestro de la Edad de Oro de la pintura rusa), esculturas y viejos manuscritos. El Convento de las Vírgenes (Novodévichi) se encuentra al sudoeste de Moscú, donde presenta un hermoso conjunto arquitectónico a orillas del Moscova. El interior alberga unos frescos magníficos del siglo XVI y un rico iconostasio. En el cementerio vecino descansan Gógol, Chéjov, Eisenstein, Mayakovski y Prokófiev.


Imagen

Imagen Ferapontovo

Imagen Novodievitchi

Imagen Viejo monasterio

Imagen Iglesia de las Virgenes en Novodievitchi

La sobriedad y belleza de estos monumentos denotan también la presencia de la oración y el trabajo.

Imagen
Catedral de San Basilio

La Catedral de la Intercesión de la Virgen junto al foso (en ruso Собор Покрова что на Рву), más conocida como Catedral de San Basilio, es un templo ortodoxo localizado en la Plaza Roja de la ciudad de Moscú, Rusia. Es famosa mundialmente por sus cúpulas en forma de bulbo. A pesar de lo que se suele pensar popularmente, la Catedral de San Basilio no es ni la sede del Patriarca Ortodoxo de Moscú, ni la catedral principal de la capital rusa, pues en ambos casos es la Catedral de Cristo Salvador.

La construcción de la catedral fue ordenada por el zar Iván el Terrible para conmemorar la conquista del Kanato de Kazán, y se realizó entre 1555 y 1561. En 1588 el zar Fiódor Ioánnovich mandó que se agregara una nueva capilla en el lado este de la construcción, sobre la tumba de San Basilio el Bendito, santo por el cual se empezó a llamar popularmente la catedral.

San Basilio se encuentra en el extremo sureste de la Plaza Roja, justo frente a la Torre Spásskaya (la Torre del Salvador) del Kremlin y la iglesia de San Juan Bautista en Dyákovo.


http://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de_San_Basilio

Paz y bien,
Cristina
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor AMunozF » Lun Sep 15, 2014 11:22 am

iCristinai escribió:En la Alta y Plena Edad Media los centros religiosos más influyentes fueron los monasterios, centros de oración y trabajo pero también del saber, donde las distintas órdenes monásticas llevaban-según los principios que les guiaban- a cabo sus quehaceres diarios, donde las actividades manuales eran tan importantes como las espirituales. Así lo estableció San Benito de Nursia quien va a poner los pilares de un movimiento monástico esencial para la religiosidad, cultura y política de los largos siglos de la Alta y Plena Edad Media.

..............

Paz y bien,
Cristina



iCristinai

Me permito felicitarte por la investigación que nos presentas en este artículo, lástima que no salieron las fotos.
Pero por otro lado me permito decirte que el artículo en mención está fuera de lugar, porque estamos investigando en este Tema a la Orden de la Cartuja.
Vienen después otros temas de otras órdenes, aunque no especificamente de Órdenes Ortodoxas, pero pudiera caber ahí.

No te adelantes en los temas, por favor, todo a su tiempo.

Otra recomendación, he visto en varias de tus colaboraciones que pones artículos en idiomas diferentes al Español o Castellano; de favor te pediría que trates de traducirlos, o que los pongas en los dos idiomas; no todos entendemos idiomas ajenos al nuestro.

Gracias

Que Dios te Bendiga

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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor sandrop » Lun Sep 15, 2014 2:13 pm

un rapido y buen resumen de La Orden de los Cartujos

CARTUJOS

Fundación: 1084

Nombre latino: Ordo Cartusiensis

Hábito: Blanco

Superior General: Reverendo padre elegido cada 6 años

Sitio web: http://www.chartreux.org/es/

Fundador: San Bruno

La Orden de los Cartujos fue fundada por San Bruno en el año 1084 y su lema es en palabras latinas “Stat Crux dum volvitur orbis” (La Cruz estable mientras el mundo da vueltas). 



lema

Lema de la Orden de los Cartujos

Son la orden que profesa más austeridad en la práctica y siempre ha permanecido en la pobreza, sin caer en lujos. Los monasterios donde viven se llaman cartujas y la regla que siguen se llama Statutos y difiere de la Regla de San Benito seguida por otras órdenes.



estatutos

Estatutos de la Orden

En el año 1084, Bruno de Colonia, se dirige con varios compañeros al Obispo Hugo de Grenoble para pedir consejo sobre un posible asentamiento. Y es en Chartreuse levantan una capilla y una cabaña de troncos, que da comienzo a la primera cartuja. Entre el prior de la primera comunidad y Bruno que había fundado otra cartuja en La Torre (Italia) fueron la base para las constituciones cartujas.

cartuja

Gran Cartuja de Chartreuse hoy en día



Desde 1350 hasta 1550 fue el mayo periodo de expansión de la Orden. Al principio estuvo concentrada en Francia, pero luego se extendió a Países Bajos, Italia e Inglaterra. Al llegar la Reforma Protestante empezaron las persecuciones y se suprimieron unas 40, debido a que eran los monasterios más numerosos, hasta que en 1562 la Gran Cartuja fue destruida por los hugonotes. Los años venideros fueron complicados, debido a las persecuciones en Europa llegando en 1810 a 8 casas. Posteriormente se fueron recuperando poco a poco y en 2004 se fundó la primera casa asiática, en Corea del Sur. 

virgen

Virgen de los Cartujos

El fin del cartujo es la contemplación en una vida monástica de oración pura y continua. La primera característica de un monje cartujo es la búsqueda de Dios en la soledad y que encuentra en tres niveles: 

La separación del mundo.

La guarda de la celda

La soledad interna o la soledad del corazón.

soledad

Soledad como lugar para encontrar a Dios



Los monjes cartujos guardan los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, pero además guardan dos votos extras, que son el de estabilidad en el monasterio y el voto de conversión de costumbres, en el cual se busca un crecimiento de entrega al Señor. Hay dos clases de monjes: los padres cartujos, que reciben la ordenación sacerdotal, y los hermanos cartujos, que no la reciben. Dentro de los hermanos, pueden ser hermanos conversos, que hacen la profesión de votos, igual que los padres, y los hermanos donados, que no hacen votos solemnes de por vida.

monjes

Monjes Cartujos

Cartujas en España:

Cartuja de Miraflores (Burgos)
 burgos
Cartuja de Benifasar (Puebla de Benifasar, Castellón)  benifasar
Cartuja de Jerez de la Frontera (Cádiz) jerez



Curiosidades: En cuanto a la alimentación de los hermanos cartujos nunca comen carne. En Adviento y Cuaresma prescinden de los lácteos y una vez a la semana, generalmente los viernes, toman sólo pan y agua. Desde el 14 de Septiembre hasta la pascua, hacen una comida diaria más un panecillo para cenar. El resto del año tienen dos comidas diarias, una a media mañana y otra por la tarde. 

pan

Pan y agua


tomado de : http://monasteriosyconventos.com/tienda ... 8-cartujos


NOTA
Hay fotos muy bonitas queno puedo ponerlas, ruego remitirse a la pagina

saludos

sandro
sandrop
 
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Lun Sep 15, 2014 4:53 pm

sandrop escribió:un rapido y buen resumen de La Orden de los Cartujos

CARTUJOS

Fundación: 1084

Nombre latino: Ordo Cartusiensis

Hábito: Blanco

Superior General: Reverendo padre elegido cada 6 años

Sitio web: http://www.chartreux.org/es/

Fundador: San Bruno

La Orden de los Cartujos fue fundada por San Bruno en el año 1084 y su lema es en palabras latinas “Stat Crux dum volvitur orbis” (La Cruz estable mientras el mundo da vueltas). 

Lema de la Orden de los Cartujos.-Imagen

Son la orden que profesa más austeridad en la práctica y siempre ha permanecido en la pobreza, sin caer en lujos. Los monasterios donde viven se llaman cartujas y la regla que siguen se llama Statutos y difiere de la Regla de San Benito seguida por otras órdenes.

Estatutos de la Orden.-Imagen

En el año 1084, Bruno de Colonia, se dirige con varios compañeros al Obispo Hugo de Grenoble para pedir consejo sobre un posible asentamiento. Y es en Chartreuse levantan una capilla y una cabaña de troncos, que da comienzo a la primera cartuja. Entre el prior de la primera comunidad y Bruno que había fundado otra cartuja en La Torre (Italia) fueron la base para las constituciones cartujas.

Gran Cartuja de Chartreuse hoy en día.-Imagen

Desde 1350 hasta 1550 fue el mayo periodo de expansión de la Orden. Al principio estuvo concentrada en Francia, pero luego se extendió a Países Bajos, Italia e Inglaterra. Al llegar la Reforma Protestante empezaron las persecuciones y se suprimieron unas 40, debido a que eran los monasterios más numerosos, hasta que en 1562 la Gran Cartuja fue destruida por los hugonotes. Los años venideros fueron complicados, debido a las persecuciones en Europa llegando en 1810 a 8 casas. Posteriormente se fueron recuperando poco a poco y en 2004 se fundó la primera casa asiática, en Corea del Sur. 

Virgen de los Cartujos.-Imagen

El fin del cartujo es la contemplación en una vida monástica de oración pura y continua. La primera característica de un monje cartujo es la búsqueda de Dios en la soledad y que encuentra en tres niveles: 

La separación del mundo.

La guarda de la celda

La soledad interna o la soledad del corazón.


Soledad como lugar para encontrar a Dios.-
Imagen

Los monjes cartujos guardan los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, pero además guardan dos votos extras, que son el de estabilidad en el monasterio y el voto de conversión de costumbres, en el cual se busca un crecimiento de entrega al Señor. Hay dos clases de monjes: los padres cartujos, que reciben la ordenación sacerdotal, y los hermanos cartujos, que no la reciben. Dentro de los hermanos, pueden ser hermanos conversos, que hacen la profesión de votos, igual que los padres, y los hermanos donados, que no hacen votos solemnes de por vida.

Monjes Cartujos.- Imagen

Cartujas en España:

Cartuja de Miraflores (Burgos).-
Imagen

Cartuja de Benifasar (Puebla de Benifasar, Castellón).-
Imagen

Cartuja de Jerez de la Frontera (Cádiz).-
Imagen

Curiosidades: En cuanto a la alimentación de los hermanos cartujos nunca comen carne. En Adviento y Cuaresma prescinden de los lácteos y una vez a la semana, generalmente los viernes, toman sólo pan y agua. Desde el 14 de Septiembre hasta la pascua, hacen una comida diaria más un panecillo para cenar. El resto del año tienen dos comidas diarias, una a media mañana y otra por la tarde. 

Pan y agua.- Imagen


tomado de : http://monasteriosyconventos.com/tienda ... 8-cartujos


NOTA
Hay fotos muy bonitas queno puedo ponerlas, ruego remitirse a la pagina

saludos

sandro


Muchas gracias sandro por tus aportes, me permiti colocar las imagenes que nos comentas, que verdaderamente son bellas. Gracias y disculpa mi atrevimiento, pero vale la pena que las conozcamos.

Dios te bendiga siempre.
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor helohy » Mar Sep 16, 2014 12:24 am

Las monjas cartujas

Para alabanza de la gloria de Dios, Cristo, Palabra del Padre por mediación del Espíritu Santo, eligió desde el principio a algunos hombres, a quienes llevó a la soledad para unirlos a sí en íntimo amor. Siguiendo esta vocación el Maestro Bruno entró con seis compañeros en el desierto de Cartuja, el año del Señor 1084, y se instaló allí. Tanto ellos como sus sucesores, permanecieron en aquel lugar bajo la dirección del Espíritu Santo, y, guiándose por la experiencia, fueron creando gradualmente un género de vida eremítica propio, que se transmitía a sus continuadores, no por escrito, sino con el ejemplo.
La existencia de las monjas cartujas se remonta a los orígenes de la Orden de los cartujos. Es en 1145 que las monjas de Prébayon en Provenza, al sur de Francia decidieron abrazar la regla de vida de los monjes de Chartreuse. Ellas fueron acogidas en la Orden por San Antelmo, entonces prior de la Cartuja. Así nació la rama femenina de nuestra Orden. Desde ese momento las monjas cartujas forman con los monjes una única Orden bajo la dirección del mismo Ministro General, el prior de la Gran Cartuja.
Aunque se habían decidido a abrazar la regla de vida de los Cartujos, durante varios siglos las monjas tuvieron una parte de vida común más importante que los monjes. Se pensaba entonces que el temperamento femenino no estaba adaptado para soportar todos los rigores de la soledad de los monjes. Hacia 1970, a raíz de solicitudes apremiantes de las monjas de poder llevar la vida cartujana en plenitud, hubo una evolución hacia una vida más solitaria, de modo que actualmente la vida de las monjas es idéntica a la de los monjes.
Como para ellos, la vida de las monjas cartujas es una vida contemplativa marcada por la soledad. Todo nuestro deseo es responder al llamado de Dios devolviéndole amor por Amor. Nuestros monasterios, alejados de las ciudades, son « desiertos » con el fin de favorecer el encuentro con Dios. En efecto, nuestra aplicación principal y nuestra vocación son encontrar a Dios en el silencio y la soledad. Allí Dios y su servidor mantienen frecuentes coloquios, como se hace entre amigos.Compartimos pues con los monjes cartujos la misma vocación y el mismo espíritu. Pero ciertas particularidades, al tiempo que nos diferencian de ellos, le otorgan a nuestra vida un sello propio.
Al igual que en la rama masculina hay en la rama femenina monjas de claustro, dedicadas más especialmente a la soledad de la celda, monjas conversas y donadas. La formación para la vida cartujana dura aproximadamente ocho años y sigue las mismas etapas que la de los monjes. Luego de la profesión solemne o de la donación perpetua, las monjas que lo desean pueden recibir la consagración virginal.
El hábito de las monjas es similar al de los monjes: hábito blanco y cogulla con bandas laterales para las profesas. Pero en lugar de la capucha de los monjes las monjas llevan toca con velo.En todas las casas de monjas hay uno o dos padres cartujos que garantizan las funciones sacerdotales según el rito cartujano: celebración de la Eucaristía y Ministerio de la reconciliación. Junto con estos padres ordinariamente hay uno o dos hermanos encargados de los trabajos que no pueden ser realizados por las monjas. Padres y hermanos viven en un edificio separado.
Nuestros Oficios litúrgicos son idénticos a los de los monjes. Sin embargo el Oficio de Maitines, a la medianoche, simplemente se recita en lugar de ser cantado, lo que reduce en aproximadamente media hora la duración de nuestra vigilia.
Cada semana hacemos un día de abstinencia pero no a pan y agua: ese día no se nos sirve ni huevo ni pescado, ni tampoco leche, manteca ni queso. El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son también días de abstinencia; estos días, las monjas que pueden se contentan con pan y agua. Algunos días y en ciertos períodos del año tomamos solamente una comida al mediodía y una pequeña colación por la tarde. Además, en todo tiempo del año, se nos concede a modo de desayuno una bebida y un trozo de pan.
La edad de admisión de las interesadas está comprendida entre los 20 y los 35 años, aunque siempre se puede considerar la posibilidad de una excepción si existen razones serias que hagan pensar en una vocación verdadera.Las monjas cartujas han conocido en su historia las mismas duras pruebas que los monjes. En 1794, a causa de la Revolución francesa, todas las cartujas de mujeres fueron cerradas, aunque en 1816 algunas monjas que habían sobrevivido volvieron a darle vida a la rama femenina de la Orden que cuenta actualmente con cinco casas en Europa (dos en Francia, en el Macizo Central y en Provenza, dos en Italia y una en España) más una fundación en curso en Corea Tras los pasos de los primeros cartujos, « permaneciendo bajo la dirección del Espíritu Santo y dejándose formar por la experiencia », las monjas cartujas quieren permanecer fieles al carisma de su Padre San Bruno.
Impresionante la vida de estas mujeres de oracion y silencio, que bendicion tan grande para la Iglesia :P
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor mariaines » Mar Sep 16, 2014 5:09 am

El camino cartujano

El fin : la contemplación

« …descubrir la inmensidad del amor. »

Estatutos 35,1

El fin principal del camino cartujano es la CONTEMPLACIÓN. Vivir tan continuamente como sea posible a la luz del amor de Dios hacia nosotros, manifestado en Cristo, por el Espíritu Santo.
Esto supone de nuestra parte la pureza de corazón, o la caridad : « Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. » (Mt 5,8)
La tradición monástica llama a este fin la oración pura y continua.

Los frutos de la contemplación son : la libertad, la paz, la alegría. O Bonitas! ¡Oh Bondad!, era la exclamación de alegría que brotaba del corazón de Bruno. Pero la unificación del corazón y la entrada en el reposo contemplativo, suponen un largo camino. Nuestros Estatutos lo describen de la manera siguiente :

« Quien persevera firme en la celda y por ella es formado, tiende a que todo el conjunto de su vida se unifique y convierta en una constante oración. Pero no podrá entrar en este reposo sin haberse ejercitado en el esfuerzo de un duro combate, ya por las austeridades en las que se mantiene por familiaridad con la cruz, ya por las visitas del Señor mediante las cuales lo prueba como oro en el crisol. Así, purificado por la paciencia, consolado y robustecido por la asidua meditación de las Escrituras, e introducido en lo profundo de su corazón por la gracia del Espíritu, podrá ya no sólo servir a Dios, sino también unirse a Él. »

Estatutos 3,2

Por lo tanto, toda la vida monástica consiste en esta marcha hacia el fondo del corazón y todos los valores de nuestra vida están orientados hacia ese fin. Estos valores ayudan para que el monje unifique su vida en la caridad y le introducen en lo profundo de su corazón.

Hablando con propiedad, este fin no nos distingue de los demás monjes contemplativos (Cistercienses, Benedictinos…), pero es el camino emprendido, cuyas características esenciales son las siguientes :

la soledad
cierta combinación de vida solitaria y de vida comunitaria
la liturgia cartujana
La soledad

Compartimos algunos valores monásticos con otros monjes contemplativos: la ascesis (vigilias y ayunos), el silencio, el trabajo, la pobreza, la castidad, la obediencia, la escucha de la Palabra, la oración, la humildad. Otros, nos son propios.

La primera característica esencial de nuestra vida, es la vocación a la soledad, a la cual somos especialmente llamados. El monje Cartujo busca a Dios en la soledad.

« El empeño y propósito nuestros son principalmente vacar al silencio y soledad de la celda. Esta es, pues, la tierra santa y el lugar donde el Señor y su siervo conversan a menudo como entre amigos; donde el alma fiel se une frecuentemente a la Palabra de Dios y la esposa vive en compañía del Esposo; donde se unen lo terreno y lo celestial, lo humano y lo divino. »

Estatutos 4,1

La soledad se vive a tres niveles :

la separación del mundo
la guarda de la celda
la soledad interior, o la soledad del corazón
La separación del mundo se lleva a cabo por la clausura. No salimos del monasterio sino más que para un paseo semanal(espaciamiento). No recibimos visitas ni ejercemos apostolado exterior alguno. En el monasterio no tenemos radio ni televisión. El Prior es quien recibe las noticias y transmite a los monjes lo que no deben ignorar. Así se encuentran reunidas las condiciones necesarias para que se desarrolle el silencio interior que permite al alma permanecer atenta a la presencia de Dios.
La Celda Celda es una vivienda acondicionada para proporcionar al Cartujo la soledad tan completa como sea posible, asegurándole lo necesario para la vida. Cada celda consiste en un apartamento con planta alta, rodeado de un pequeño jardín, donde el monje permanece en soledad la mayor parte del día durante toda su vida.
Coupe d'un ermitage Celda
Debido a esta soledad cada una de nuestras casas se llama desierto o yermo.
Sin embargo, la clausura y la guarda de la celda no aseguran más que una soledad exterior. Es el primer paso que favorece la soledad interior, o pureza del corazón: mantener su corazón alejado de cuanto no es Dios o no conduce a Dios. A este nivel es donde el Cartujo se enfrenta con las veleidades de su imaginación y las fluctuaciones de su sensibilidad. Mientras el monje dispute con su "yo", sus sensibilidades, sus pensamientos inútiles, sus deseos irreales, aún no está centrado en Dios. Aquí es donde experimenta realmente su fragilidad y el poder del Espíritu Santo y donde aprende poco a poco « …la costumbre de la tranquila escucha del corazón, que deja entrar a Dios por todas sus puertas y sendas. » (Estatutos 4,2)
Acogida

En la Cartuja, las celebraciones litúrgicas no incluyen un fin pastoral. Así se explica por qué no se admiten a participar en la Misa o en los oficios celebrados en la iglesia de nuestros monasterios a las personas que no pertenecen a la Orden. Por vocación a la soledad, la acogida se limita a la familia de los monjes (2 días al año) y a los aspirantes a nuestro género de vida, ejercitantes.

Vida solitaria y vida comunitaria

Una comunión de solitarios
« La gracia del Espíritu Santo congrega a los solitarios para formar una comunión en el amor, a imagen de la Iglesia, que es una y se extiende por todas partes. »

Estatutos 21,1

Lo característico de la Cartuja se debe, en segundo lugar, a la parte de vida común que está indisolublemente ligada al aspecto solitario. Este fue el rasgo genial de S. Bruno, inspirado por el Espíritu Santo, haber sabido combinar desde el principio una proporción equilibrada de vida solitaria y de vida común, de forma que la Cartuja llegará a ser una comunión de solitarios para Dios. Soledad y vida fraterna se equilibran mutuamente.

La vida comunitaria tiene cada día su manifestación concreta en la liturgia cantada en la iglesia. Y todas las semanas, por reuniones de la comunidad : el domingo, en el momento de la comida del mediodía tomada en silencio en el refectorio y, después de la comida, durante la recreación semanal. Además, el primer día de la semana, un paseo largo, de alrededor de cuatro horas (el espaciamiento) durante el cual hablamos, nos permite conocernos mejor. Estas recreaciones y paseos tienen como fin cultivar el mutuo afecto y favorecer la unión de los corazones, al mismo tiempo que aseguran el equilibrio físico.

Padres y Hermanos
Una comunidad cartujana está formada por monjes del claustro, sacerdotes o destinados a serlo (Padres) y por monjes conversos o donados (Hermanos). Los monjes del claustro viven una soledad más estricta. No salen de su celda fuera de las ocasiones previstas por la Regla (ordinariamente tres veces al día para la liturgia; algo más frecuentemente el domingo). Allí se ocupan en la oración, la lectura y el trabajo (serrar madera para calentarse en invierno, cultivar el jardín, mecanografía, carpintería…). Los Hermanos aseguran por su trabajo fuera de la celda los diferentes servicios de la comunidad (cocina, carpintería, lavado de ropa, explotación del bosque…). Se trata de un mismo ideal, vivido de dos maneras diferentes. Los Hermanos, en cuanto es posible, también trabajan en silencio y soledad. Tienen su parte de vida en la celda, pero no tanto como los Padres. Las dos fórmulas se completan para formar la única Cartuja y corresponden a aptitudes diferentes de quienes desean entrar en la vida cartujana.

En la forma de vida de los Hermanos, todavía existen dos opciones posibles, la de los religiosos llamados Conversos (monjes que emiten exactamente los mismo votos que los Padres) y la de los Donados.

Éstos son monjes que no pronuncian votos pero, por amor a Cristo, se entregan a la Orden por un compromiso (contrato recíproco). Tienen costumbres propias que difieren de la de los conversos: su asistencia a los Oficios, sobre todo al Oficio de la noche, es menos estricta, están menos obligados a oraciones vocales, etc. Viven sin tener nada como propio, conservan, sin embargo, la propiedad y disposición de sus bienes. Al cabo de siete años pueden comprometerse definitivamente o entrar en un régimen de renovación trienal de su donación. Su ofrenda no es menos sincera que la de los demás monjes, siendo así que cumplen trabajos difícilmente compatibles con las observancias de los conversos.

Las monjas admiten los mismos tipos de vocación con los nombres de monjas de coro, monjas conversas y monjas donadas.

La liturgia cartujana

Características de la liturgia cartujana
Desde su llegada a Cartuja, S. Bruno y sus compañeros formaron una liturgia particular adaptada a su vocación eremítica y a la dimensión reducida de su comunidad. A lo largo de los siglos, nuestros padres trataron de conservar esta liturgia acomodada a nuestra vida solitaria y contemplativa.
En comparación con la liturgia romana, el rito cartujano se caracteriza por una gran simplicidad y una sobriedad a nivel de formas exteriores que, por encima de las expresiones visibles y sensibles, favorecen la unión del alma con Dios.

Algunos elementos de nuestra liturgia :

muchos tiempos de silencio
la prohibición de todo instrumento musical
el canto gregoriano, que fomenta la interioridad
La celebración cotidiana de la liturgia
La celebración del sacrificio eucarístico es el centro y la cima de la vida comunitariae :

los monjes se reúnen para celebrar la Pascua del Señor. Esta eucaristía no puede ser concelebrada más que los días en que la vida cartujana reviste un carácter especialmente comunitario: domingos y grandes fiestas. Ordinariamente, no hay más que un celebrante en el altar, y la plegaria eucarística se dice en voz baja. La comunidad participa en esta liturgia eucarística por el canto gregoriano, la oración interior y la comunión.
A otra hora, cada monje sacerdote celebra los santos misterios en una capilla solitaria, haciendo suya la aplicación universal propio del sacrificio eucarístico.
Otro tiempo fuerte de la jornada eucarística es el oficio celebrado en la iglesia a media noche (Maitines y Laudes) : durante dos o tres horas, según los días alternan el canto de los salmos y lecturas de la sagrada escritura o padres de la Iglesia, tiempos de silencio y preces de intercesión. Este largo oficio es particularmente apreciado por todos los cartujos. En él, cada uno, unido a sus hermanos, aunque de una manera personal, puede vivir una intensa y profunda comunión con Dios.

El canto con notas (antífonas, responsorios, himnos, propio de la misa, Kyrial) se canta siempre en latín, según las antiguas y hermosas melodías gregorianas propias de los cartujos. La salmodia se puede cantar en la lengua propia del país (español, italiano, francés e ingles). Las lecturas, se dicen en la lengua propia. En la celda se puede decir el oficio en latín o en lengua vernácula.

Hacia el fin de la jornada, los monjes se encuentran de nuevo en la iglesia para celebrar el oficio de Vísperas. Las demás partes se celebran por cada monje en su celda, excepto los domingos y ciertos días de fiesta, en los que se cantan en la iglesia. Los cartujos, además del oficio divino, recitan diariamente en la celda el oficio de la Virgen María y, una vez por semana, un oficio especial a intención de los difuntos : Es el momento en que interceden ante Dios para que acoja en su Reino eterno a todos los que han dejado este mundo.

Gracias a la liturgia, la Cartuja no es un grupo de solitarios aislados entre sí, sino que forman una verdadera comunidad monástica, de esta forma manifiestan el misterio de la Iglesia y dando un lugar al culto público que con su oración tributa a Dios.

En el corazón de la Iglesia y del mundo

« Separados de todos, nos unimos a todos para, en nombre de todos, permanecer en la presencia del Dios vivo. »

Estatutos 34,2

La alabanza
El Cartujo no ha escogido la soledad por sí misma, sino porque ve en ella un excelente medio para él, de llegar a más íntima unión con Dios y con todos los hombres. Entrando en la profundidad de su corazón es como el Cartujo llega a ser solitario, en Cristo, presente en todo ser humano. Se hace solitario por querer ser solidario. Los contemplativos están en el corazón de la Iglesia. Cumplen una función esencial de la comunidad eclesial: la glorificación de Dios. El Cartujo se retira al desierto, ante todo, para adorar a Dios, alabarle, contemplarle, dejarse seducir por Él, entregarse a Él, en nombre de todos los hombres. La Iglesia le ha encargado que, en nombre de todos, sea un alma de continua oración.

La intercesión
Desde siempre la Iglesia reconoce que los monjes entregados únicamente a la contemplación desempeñan el oficio de intercesores. Como representantes de toda la creación, cada día, en todos los oficios litúrgicos y en el momento de la Eucaristía rezan por vivos y difuntos.

Testimonio
« Tendiendo por nuestra Profesión únicamente a Aquel que es, damos testimonio ante un mundo demasiado implicado en las cosas terrenas, de que fuera de Él no hay Dios. Nuestra vida manifiesta que los bienes celestiales están presentes ya en este mundo, preanuncia la resurrección y anticipa de algún modo la renovación del mundo. »

Estatutos 34,3

No es por la palabra ni por el contacto personal que el solitario da semejante testimonio. Únicamente por su sola presencia, el monje testifica que Dios existe y que puede llenar el corazón del hombre.

La penitencia
El camino ascético asocia el Cartujo a la obra de Cristo, para la salvación del mundo :

« Por la penitencia participamos en la obra de salvación de Cristo, el cual redimió al mundo esclavo del pecado, especialmente con su oración al Padre y sacrificándose a Sí mismo. Por esto, los que pretendemos vivir este aspecto cristiano de la misión de Cristo, aunque no nos dediquemos a ninguna acción externa, sin embargo ejercitamos el apostolado de una manera preeminente. »
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor rachmid » Mar Sep 16, 2014 10:46 am

Esta es de las órdenes monásticas que más me ha llamado la atención... sobre todo, por su permanencia hasta el día de hoy... prácticamente del mismo modo como era en la edad media, cuando San Bruno la fundo.

Imagen

Imagen

Inspira a una vida de oración y contemplación... en constante contacto con Dios pero intercediendo por los hombres... que necesario es esto para nuestra Iglesia hoy día.

Les dejo un prezi, con una breve presentación.

http://prezi.com/otveuob8f02r/?utm_camp ... c=ex0share
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor iCristinai » Mar Sep 16, 2014 11:07 am

AMunozF
Shalom! La nobleza obliga. Gracias por sus observaciones. Me preguntaba si leerían todos los trabajos. Me gusta investigar y este temario es muy amplio e interesante. Quise compartir esa parte de mi investigación que en realidad podría ser un addendum al tema la Orden de San Basilio. Con respecto a los idiomas, a veces la traducción no es suficiente para compensar la belleza del significado o su alcance. Pero gracias su amable observación mejoraré la calidad de la semántica asociada. Pienso que como investigadora de la linguistica creo que todos piensan que es un reto al conocimiento ser capaz de traducir aun en lenguajes que no conocemos, Desde que estudié Latín hace ya muchos años, y luego francés, después de haber comenzado a estudiar en un colegio en Europa donde tienes que aprender varios lenguajes a la vez para defenderte. Me apasionan los lenguajes y mis disculpas si eso no es lo correcto en este camino en las rutas monásticas cuya cuna es Francia y también España, Alemania, Portugal, y otros. Gracias por tan acertados observaciones. Dios lo bendiga!

Paz y bien, Cristina Castillo
iCristinai
 
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor ClauBA » Mié Sep 17, 2014 1:49 pm

Las monjas cartujas

Para alabanza de la gloria de Dios, Cristo, Palabra del Padre por mediación del Espíritu Santo, eligió desde el principio a algunos hombres, a quienes llevó a la soledad para unirlos a sí en íntimo amor. Siguiendo esta vocación el Maestro Bruno entró con seis compañeros en el desierto de Cartuja, el año del Señor 1084, y se instaló allí. Tanto ellos como sus sucesores, permanecieron en aquel lugar bajo la dirección del Espíritu Santo, y, guiándose por la experiencia, fueron creando gradualmente un género de vida eremítica propio, que se transmitía a sus continuadores, no por escrito, sino con el ejemplo.
La existencia de las monjas cartujas se remonta a los orígenes de la Orden de los cartujos. Es en 1145 que las monjas de Prébayon en Provenza, al sur de Francia decidieron abrazar la regla de vida de los monjes de Chartreuse. Ellas fueron acogidas en la Orden por San Antelmo, entonces prior de la Cartuja. Así nació la rama femenina de nuestra Orden. Desde ese momento las monjas cartujas forman con los monjes una única Orden bajo la dirección del mismo Ministro General, el prior de la Gran Cartuja.
Aunque se habían decidido a abrazar la regla de vida de los Cartujos, durante varios siglos las monjas tuvieron una parte de vida común más importante que los monjes. Se pensaba entonces que el temperamento femenino no estaba adaptado para soportar todos los rigores de la soledad de los monjes. Hacia 1970, a raíz de solicitudes apremiantes de las monjas de poder llevar la vida cartujana en plenitud, hubo una evolución hacia una vida más solitaria, de modo que actualmente la vida de las monjas es idéntica a la de los monjes.
Como para ellos, la vida de las monjas cartujas es una vida contemplativa marcada por la soledad. Todo nuestro deseo es responder al llamado de Dios devolviéndole amor por Amor. Nuestros monasterios, alejados de las ciudades, son « desiertos » con el fin de favorecer el encuentro con Dios. En efecto, nuestra aplicación principal y nuestra vocación son encontrar a Dios en el silencio y la soledad. Allí Dios y su servidor mantienen frecuentes coloquios, como se hace entre amigos.
Compartimos pues con los monjes cartujos la misma vocación y el mismo espíritu. Pero ciertas particularidades, al tiempo que nos diferencian de ellos, le otorgan a nuestra vida un sello propio. Nuestros Estatutos no se encuentran en este sitio web; enumeramos aquí ciertos puntos que merecen ser precisados.
Al igual que en la rama masculina hay en la rama femenina monjas de claustro, dedicadas más especialmente a la soledad de la celda, monjas conversas y donadas. La formación para la vida cartujana dura aproximadamente ocho años y sigue las mismas etapas que la de los monjes. Luego de la profesión solemne o de la donación perpetua, las monjas que lo desean pueden recibir la consagración virginal.
El hábito de las monjas es similar al de los monjes: hábito blanco y cogulla con bandas laterales para las profesas. Pero en lugar de la capucha de los monjes las monjas llevan toca con velo.
En todas las casas de monjas hay uno o dos padres cartujos que garantizan las funciones sacerdotales según el rito cartujano: celebración de la Eucaristía y Ministerio de la reconciliación. Junto con estos padres ordinariamente hay uno o dos hermanos encargados de los trabajos que no pueden ser realizados por las monjas. Padres y hermanos viven en un edificio separado.
Nuestros Oficios litúrgicos son idénticos a los de los monjes. Sin embargo el Oficio de Maitines, a la medianoche, simplemente se recita en lugar de ser cantado, lo que reduce en aproximadamente media hora la duración de nuestra vigilia.
Cada semana hacemos un día de abstinencia pero no a pan y agua: ese día no se nos sirve ni huevo ni pescado, ni tampoco leche, manteca ni queso. El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son también días de abstinencia; estos días, las monjas que pueden se contentan con pan y agua. Algunos días y en ciertos períodos del año tomamos solamente una comida al mediodía y una pequeña colación por la tarde. Además, en todo tiempo del año, se nos concede a modo de desayuno una bebida y un trozo de pan.
La edad de admisión de las interesadas está comprendida entre los 20 y los 35 años, aunque siempre se puede considerar la posibilidad de una excepción si existen razones serias que hagan pensar en una vocación verdadera.
Las monjas cartujas han conocido en su historia las mismas duras pruebas que los monjes. En 1794, a causa de la Revolución francesa, todas las cartujas de mujeres fueron cerradas, aunque en 1816 algunas monjas que habían sobrevivido volvieron a darle vida a la rama femenina de la Orden que cuenta actualmente con cinco casas en Europa (dos en Francia, en el Macizo Central y en Provenza, dos en Italia y una en España) más una fundación en curso en Corea .
Tras los pasos de los primeros cartujos, « permaneciendo bajo la dirección del Espíritu Santo y dejándose formar por la experiencia », las monjas cartujas quieren permanecer fieles al carisma de su Padre San Bruno.
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor Rogilberto » Mié Sep 17, 2014 3:24 pm

Buenas Tardes: En esta semana de revisión los saludo a todos y hago mi aporte. He estado un poco enredado. Mis sinceras disculpas.

Los Cartujos- Unos hombres escondidos
Los cartujos defienden con firmeza su silencio y retiro del mundo para poder vivir su carisma propio y específico, por eso huyen de la publicidad y raramente conceden entrevistas a los medios de comunicación. No es de extrañar, por tanto, que sean poco conocidos.
A pesar de todo, la vida solitaria de los cartujos ha atraído siempre a hombres hambrientos de infinito, que deseaban vivir ocultos a los ojos del mundo, consagrando su existencia totalmente a Dios en el silencio y soledad de una ermita. Santos como Ignacio de Loyola, Juan de la Cruz y otros más, sintieron el deseo de ingresar en una cartuja. Y la Cartuja sigue despertando interés en no pocos creyentes que se sienten atraídos por una vida de fe sencilla, centrada en lo esencial, en lo sustantivo.
La vida solitaria
« Nuestra ocupación principal y nuestra vocación es la de dedicarnos al silencio y a la soledad de la celda.[...] En ella con frecuencia el alma se une al Verbo de Dios, la esposa al Esposo, la tierra al cielo, lo humano a lo divino. »
Estatutos 4.1

La vida de los cartujos es una vida de plena simplicidad, aunque en sus comienzos tenga sus misterios y sea difícil de comprender. Demasiado simple para que las palabras la puedan explicar. Al describirla, es fácil quedarse en la corteza, en sus aspectos exteriores, en lo secundario, sin lograr penetrar en el secreto, que da sentido a todo lo demás. Con los cartujos ocurre frecuentemente lo que dice el salmo: "La gloria de la hija del Rey permanece escondida" (Sal 44,14). Para penetrar en su interior no nos queda otro camino que dar vueltas en torno a las murallas, que defienden el secreto de su silencio y soledad. Desde lo más externo de sus manifestaciones visibles nos vamos adentrando hacia el corazón de su vida.

Desde el punto de vista exterior, la vida del cartujo comporta algunas condiciones que constituyen su defensa contra el mundo y el pecado. Es el primer paso de su itinerario: dar muerte al hombre viejo, para resucitar como hombre nuevo a la vida de la gracia. El deseo de su propia santificación o la búsqueda de una existencia plena y armónica es lo que le ha movido a buscar la soledad del desierto.

Este primer paso le abre el corazón a buscar, con su oración y renuncias, la salvación de los hombres. En la intimidad de su oración descubre que su unión con Cristo se derrama como lluvia de vida sobre la aridez del mundo. Engendrar hijos de Dios a través de su intercesión y penitencia le libera del egocentrismo espiritual y le colma de alegría. Así vence la tentación primera, que muy pronto brota en lo hondo de su espíritu: la tentación de sentirse inútil en el mundo y en la Iglesia. El Espíritu Santo acude en ayuda de su debilidad y le testimonia lo que expresa con toda precisión San Juan de la Cruz, que un día también se sintió atraído por la vida de la Cartuja: "Un poco de amor puro es más precioso a los ojos del Señor y aporta más a la Iglesia que todas las acciones juntas".

Cada paso parece colmar los anhelos del solitario, pero, en realidad, esa plenitud no es más que el aire del Espíritu que dilata constantemente su corazón y le abre a una novedad continua. El cartujo, llamado a vivir en soledad, escucha en el silencio de su celda el susurro del Espíritu que le envuelve y le penetra. Con la luz del Espíritu, el monje descubre que no es él quien marca el camino ni el objetivo de su vida. El Espíritu, que sopla donde quiere y como quiere, le lleva donde no sabe por dónde no sabe. El Espíritu, sobre alas de viento, le conduce desde sí mismo a la unión con Dios.


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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor Rogilberto » Mié Sep 17, 2014 3:25 pm

Buenas Tardes: En esta semana de revisión los saludo a todos y hago mi aporte. He estado un poco enredado. Mis sinceras disculpas.

Los Cartujos- Unos hombres escondidos
Los cartujos defienden con firmeza su silencio y retiro del mundo para poder vivir su carisma propio y específico, por eso huyen de la publicidad y raramente conceden entrevistas a los medios de comunicación. No es de extrañar, por tanto, que sean poco conocidos.
A pesar de todo, la vida solitaria de los cartujos ha atraído siempre a hombres hambrientos de infinito, que deseaban vivir ocultos a los ojos del mundo, consagrando su existencia totalmente a Dios en el silencio y soledad de una ermita. Santos como Ignacio de Loyola, Juan de la Cruz y otros más, sintieron el deseo de ingresar en una cartuja. Y la Cartuja sigue despertando interés en no pocos creyentes que se sienten atraídos por una vida de fe sencilla, centrada en lo esencial, en lo sustantivo.
La vida solitaria
« Nuestra ocupación principal y nuestra vocación es la de dedicarnos al silencio y a la soledad de la celda.[...] En ella con frecuencia el alma se une al Verbo de Dios, la esposa al Esposo, la tierra al cielo, lo humano a lo divino. »
Estatutos 4.1

La vida de los cartujos es una vida de plena simplicidad, aunque en sus comienzos tenga sus misterios y sea difícil de comprender. Demasiado simple para que las palabras la puedan explicar. Al describirla, es fácil quedarse en la corteza, en sus aspectos exteriores, en lo secundario, sin lograr penetrar en el secreto, que da sentido a todo lo demás. Con los cartujos ocurre frecuentemente lo que dice el salmo: "La gloria de la hija del Rey permanece escondida" (Sal 44,14). Para penetrar en su interior no nos queda otro camino que dar vueltas en torno a las murallas, que defienden el secreto de su silencio y soledad. Desde lo más externo de sus manifestaciones visibles nos vamos adentrando hacia el corazón de su vida.

Desde el punto de vista exterior, la vida del cartujo comporta algunas condiciones que constituyen su defensa contra el mundo y el pecado. Es el primer paso de su itinerario: dar muerte al hombre viejo, para resucitar como hombre nuevo a la vida de la gracia. El deseo de su propia santificación o la búsqueda de una existencia plena y armónica es lo que le ha movido a buscar la soledad del desierto.

Este primer paso le abre el corazón a buscar, con su oración y renuncias, la salvación de los hombres. En la intimidad de su oración descubre que su unión con Cristo se derrama como lluvia de vida sobre la aridez del mundo. Engendrar hijos de Dios a través de su intercesión y penitencia le libera del egocentrismo espiritual y le colma de alegría. Así vence la tentación primera, que muy pronto brota en lo hondo de su espíritu: la tentación de sentirse inútil en el mundo y en la Iglesia. El Espíritu Santo acude en ayuda de su debilidad y le testimonia lo que expresa con toda precisión San Juan de la Cruz, que un día también se sintió atraído por la vida de la Cartuja: "Un poco de amor puro es más precioso a los ojos del Señor y aporta más a la Iglesia que todas las acciones juntas".

Cada paso parece colmar los anhelos del solitario, pero, en realidad, esa plenitud no es más que el aire del Espíritu que dilata constantemente su corazón y le abre a una novedad continua. El cartujo, llamado a vivir en soledad, escucha en el silencio de su celda el susurro del Espíritu que le envuelve y le penetra. Con la luz del Espíritu, el monje descubre que no es él quien marca el camino ni el objetivo de su vida. El Espíritu, que sopla donde quiere y como quiere, le lleva donde no sabe por dónde no sabe. El Espíritu, sobre alas de viento, le conduce desde sí mismo a la unión con Dios.


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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor marce685 » Jue Sep 18, 2014 6:23 am

Buen día, pido excusas por colgar mi actividad tan tarde; pero siempre que quería ingresar al foro me remitía a uno que se había cerrado en el 2011. Dios los bendiga , Martha Cecilia

San Bruno de Colonia
Fundador de los cartujos
Nombre Bruno
Nacimiento 1030 Colonia,Bandera de Sacro Imperio Romano Germánico Sacro Imperio Romano Germánico
Fallecimiento 6 de octubre de 1101 Calabria, Bandera de Reino de Sicilia Reino de Sicilia
Venerado en Iglesia católica
Festividad 6 de octubre
Patronazgo Eslovenia

2. Una cartuja o monasterio cartujo es un monasterio de la orden religiosa de los cartujos. La palabra cartuja proviene del nombre de la Chartreuse (a su vez del latín Cartusia), un macizo situado en Francia, al norte de Grenoble, donde San Bruno fundó la primera casa Cartuja.
Monasterio fundador y sede de la Orden de los Cartujos


http://es.wikipedia.org/wiki/Monasterio_cartujo
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Re: 5. La Orden de los Cartujos. 8 de septiembre

Notapor Maria 2 » Jue Sep 18, 2014 10:15 am

Unos hombres escondidos

Hace unos años la película “El gran silencio”, causó un enorme impacto en el gran público. Desveló un poco la vida de los cartujos; sólo un poco, porque el mutismo de la película dejó a los espectadores con muchas preguntas en el aire. ¿Quiénes son estos monjes vestidos de toscos hábitos blancos? ¿Qué sentido tiene su vida retirada y silenciosa, tan distinta a la vida de los sacerdotes y religiosos dedicados a la pastoral, la enseñanza, las misiones, dentro del mundo?
Los cartujos defienden con firmeza su silencio y retiro del mundo para poder vivir su carisma propio y específico, por eso huyen de la publicidad y raramente conceden entrevistas a los medios de comunicación. No es de extrañar, por tanto, que sean poco conocidos.

A pesar de todo, la vida solitaria de los cartujos ha atraído siempre a hombres hambrientos de infinito, que deseaban vivir ocultos a los ojos del mundo, consagrando su existencia totalmente a Dios en el silencio y soledad de una ermita. Santos como Ignacio de Loyola, Juan de la Cruz y otros más, sintieron el deseo de ingresar en una cartuja. Y la Cartuja sigue despertando interés en no pocos creyentes que se sienten atraídos por una vida de fe sencilla, centrada en lo esencial, en lo sustantivo.

Recogemos aquí las preguntas que hace ya algunos años el P. Rosendo Roig, jesuita, planteó a los cartujos de Miraflores (Burgos, España). También hemos aprovechado para añadir otras preguntas que los aspirantes suelen hacernos en sus cartas y en sus retiros vocacionales. Esperamos que estos sencillos diálogos sirvan de orientación a los jóvenes deseosos de acercarse al carisma y a la vida diaria de los cartujos.

La vocación

- Cuando un joven aspira a ingresar en La Cartuja...
- ¿A quién se dirige?
- Normalmente el P. Prior.
- ¿Quién le contesta?
- El P. Maestro de novicios le manda una carta e incluye los impresos que dan una idea general de las observancias y exigencias de la vocación de cartujo. Hoy, la mayor parte de los aspirantes se dirigen a nosotros por e-mail.
- ¿Y qué ocurre?...
- Si contesta y persiste en su propósito, después de recibir informes favorables de algún sacerdote que le conozca, se le invita a pasar unos días de convivencia en La Cartuja.
- ¿Y qué vida lleva?...
- Para que la convivencia sea más provechosa el aspirante ocupa una celda del claustro y sigue los horarios de la Comunidad.
- ¿Resulta esclarecedora la convivencia?
- Al cabo de varios días el aspirante se ha formado una idea bastante aproximada de la vida que desea abrazar.
- ¿Quién se ocupa del aspirante durante esos días?
- El P. Maestro de novicios le visita con frecuencia, el aspirante trata con él amistosamente la vocación y todo lo relacionado con ella.
- ¿Cuál es la finalidad precisa de este diálogo?
Ahondar en la espiritualidad cartujana para ayudar al aspirante a discernir su vocación.
- ¿Qué motivos no son válidos para ser cartujo?
- Los desengaños de la vida..., el deseo de una existencia tranquila, sin problemas..., en general cualquier móvil egoísta. De hecho el único motivo válido es la búsqueda de valores perennes, la búsqueda de Dios, más o menos clara, o al menos presentida. Procuramos analizar la vocación con suma discreción y paciencia,
- Prácticamente ¿a qué edad admiten en La Cartuja?
- Se tiende a desaconsejar cada vez más el ingreso antes de los veintiún años.
- De los veintiuno... ¿hasta qué edad?
Sin permiso especial del Capítulo General o del Reverendo Padre, (llamamos así al Prior General de la Orden), no se puede recibir a nadie que haya cumplido los cuarenta y cinco años.
- ¿Y se concede?
- Si la edad no supera mucho los 45 años, sí es posible el permiso, pero sólo después de hacer una prueba especial de tres o cuatro meses antes de ser admitido como aspirante.
- ¿Por qué esta prueba?
- Porque a esa edad la adaptación a las observancias de La Cartuja resulta más problemática y hay que ver con claridad si el candidato es capaz de realizar esa adaptación antes de admitirle como aspirante.
- En cuanto a la salud ¿qué pide La Cartuja?
- Antes de la admisión nuestros Estatutos aconsejan «consultar a médicos que conozcan bien nuestro género de vida». Pequeños desequilibrios psíquicos, que en otro lugar pasarían casi desapercibidos encuentran en la soledad de La Cartuja una caja de resonancia que incapacitan para nuestra vida normal. Hoy día los exámenes médicos son obligatorios antes del Noviciado y de la Profesión.
- En cuanto a la fuerza de voluntad, ¿qué piden?
- La vocación a la soledad de La Cartuja exige una voluntad decidida y un juicio equilibrado.
- Entonces... los caracteres tranquilos tienen ventajas sobre los temperamentos nerviosos...
- Pero no siempre. También los temperamentos nerviosos pueden adaptarse bien a La Cartuja.
- Hablando claro, ¿cuál es la cualidad esencial que se requiere para ingresar?
- Como la vida del cartujo es vida de oración, difícilmente se puede admitir a quien no sienta atractivo por el recogimiento y la oración. En la vida contemplativa ninguna cualidad, por excelente que sea, puede suplir al espíritu de piedad.
- Específicamente, ¿qué misión tiene el P. Maestro de novicios?
- Dirigir su formación, ayudarles en sus dificultades y en «las tentaciones que suelen acechar a los seguidores de Cristo en el desierto».
- ¿En La Cartuja se sigue algún método especial de oración?
- Normalmente el novicio cartujo comienza su aprendizaje en los caminos de la “Lectio divina”. Este método de oración tradicional en los monasterios, sintetizado por Guigo II el Cartujo, consiste en leer pausadamente un pasaje de la Sagrada Escritura y rumiarlo lentamente. Después, en silencio, uno se sirve de los sentimientos de agradecimiento, alabanza, arrepentimiento, que dicho texto provoca en nuestro interior para hacer de ello oración al Señor. Cuando ese texto ya no nos dice nada especial, o sobreviene la distracción, se vuelve a leer otro pequeño fragmento de la Sagrada Escritura y se le deja calar en el corazón. Este método de oración es muy sencillo y reduce notablemente las distracciones. Todo el ambiente de la Cartuja dispone al monje a dejarse poseer por la oración.
- ¿Dan ustedes mucha importancia a la formación en la vida de oración?
- No podría ser de otra manera. Es importante que la oración del novicio tienda a la simplificación, convirtiéndose en una sencilla y amorosa mirada al Señor. Aunque sólo sea en sus primeros grados de simple mirada, o de quietud, es conveniente que el novicio llegue a saborear la oración contemplativa. El maestro de novicios, con mucha prudencia debe educar en la contemplación, consciente de que ésta es la meta de la oración.
- ¿No es esto exigir mucho a un simple novicio?
-Normalmente si un novicio recibe la gracia de la experiencia contemplativa de Dios, por sencilla y corta que sea, estará ya preparado para superar los momentos de desaliento, aridez y crisis que no suelen faltar sobre todo en el tiempo de noviciado. Vivir habitualmente en la presencia del Señor, en el trato continuo y orante con la palabra de Dios en el Oficio Divino, o rezo de las Horas, y en los ratos dedicados a la “Lectio Divina”, van arrancando el “hombre viejo” que duerme en las profundidades de cada uno.

El joven monje va liberándose de la tiranía de los sentidos y pasiones, del fuerte reclamo del mundo sensible del que ciertamente se despidió al entrar en La Cartuja pero que sigue ahí, agazapado en su interior. Va superando así la dispersión de los sentidos, la superficialidad, la inconstancia y toda su vida se va penetrando casi imperceptiblemente de la cercanía de Dios. Ahora, en el recogimiento, en el silencio interior que invaden su espíritu le son casi connaturales los sentimientos de adoración, de gratitud y gozo en el espíritu. Si falta este pilar de la oración contemplativa, la vocación estará siempre expuesta al desaliento, a los vaivenes de los sentimientos cambiantes, al cansancio, a la aridez y falta de ilusión por las cosas del espíritu, que suelen estar muchas veces en la raíz de la mayoría de los abandonos de la vida monástica.

La soledad y el silencio

- ¿Cuál es la palabra que más se repite en la vida de La Cartuja?
- Si alguien se tomase el trabajo de buscar el vocablo más repetido en las páginas de los Estatutos, creemos que serían las palabras «soledad» y «silencio».
- ¿Su espiritualidad tiene algún slogan?
- La espiritualidad cartujana es la espiritualidad del desierto.
- ¿Es una tradición?
- Así lo creen nuestros Estatutos cuando nos dicen:
«Los fundadores de nuestra Orden seguían la luz de Oriente, la de aquellos antiguos monjes que, fresco aún en sus corazones el recuerdo de la sangre derramada por el Señor, llenaron los desiertos para gozar de las ventajas de la soledad y la pobreza de espíritu».
- ¿Es una espiritualidad personalista o tiene fundamentos?
- La Sagrada Escritura y la tradición de la Iglesia ofrecen argumentos para colocar la vida solitaria por encima de cualquier otra vocación.
- Aunque sea como solo medio, Vds. tributan un verdadero culto a la soledad. ¿Por qué?
- Porque, como muy bien dicen nuestros Estatutos, citando a Dom Guigo, cuarto sucesor de san Bruno en el eremitorio de Chartreuse, la soledad es el medio más apto para la unión con Dios: «la suavidad de la salmodia, el gusto por la lectura, el fervor de la oración, la profundidad de la meditación, las luces de la contemplación y el don de lágrimas, en ninguna parte pueden encontrar un ambiente tan propicio como en la soledad»
- Entonces esta importancia que La Cartuja da a la soledad ¿tiene alguna repercusión en la estructura jurídica de la Orden?
- Toda la legislación de La Cartuja tiende a conservar y favorecer esta soledad y silencio que son las notas más destacadas de la espiritualidad del desierto y de la espiritualidad cartujana.
- ¿Me puede señalar algunos aspectos de sus Estatutos sobre la vida de soledad del cartujo?
- Los Estatutos prohíben, por ejemplo, al cartujo predicar, confesar y dar acompañamiento espiritual, cosas que en sí mismas son excelentes pero que no están en la línea de su vocación contemplativa.
- ¿Tanta rigidez no podría asustar a la Iglesia Católica contemporánea?
- Todo lo contrario, esto es precisamente lo que la Iglesia pide hoy al cartujo.
El Concilio Vaticano II ha dicho con claridad que el deber de los contemplativos es «vacar sólo a Dios en la soledad y silencio... por mucho que urjan las necesidades del apostolado activo» (Perfectae Caritatis, 7). Tal vez sea el silencio la palabra que hoy más necesita el mundo.
- Vds., los cartujos, defienden su vocación contemplativa con la soledad, pero…
¿Cómo logran zafarse de la invasión de los medios de comunicación social?
- Para evitar este peligro, en la Cartuja no existe la radio, ni la televisión y los Estatutos recomiendan tener prudencia con las lecturas profanas.
- ¿Luego viven Vds. ajenos al mundo de hoy?
- Nuestros Estatutos nos hablan de la necesidad de «vivir ajenos a los rumores del siglo», como algo elemental en la vida solitaria. De todas formas el P. Prior se encarga de dar a los monjes las noticias que no estaría bien ignorar para que la comunidad pueda hacer presentes ante el Señor las necesidades de los hombres.
- ¿No constituye esta observancia dura y tajante un peligro de materializar la vida de La Cartuja?
- Toda nuestra legislación sobre el silencio y la soledad son la letra de las observancias. El monje ve reflejado en ellas el clima propicio de su vocación eremítica, pero sabe muy bien que eso no es todo, ni siquiera lo principal.
- Resúmame en una palabra lo que es necesario para un cartujo.
- Que se enamore de la soledad para vivirla en el trato e intimidad con el Señor.
- El cartujo que sea fiel a estos principios ¿es feliz?
- El monje que sea perfectamente fiel a su vocación sentirá que Dios le llama a soledades y silencios del espíritu cada vez más profundos.

Las celdas

- Ha nombrado usted varias veces la palabra “celda” como si fuese la vivienda del cartujo ¿Como es en realidad la celda del cartujo?
- De todas las dependencias del monasterio, las celdas del gran claustro son lo más característico de La Cartuja.
Básicamente las celdas de todas las cartujas se componen de los mismos elementos aunque su distribución suele varias de unas a otras.
- ¿Puede describirme brevemente las celdas?
- Las celdas están alojadas en el gran claustro que es un largo corredor generalmente en forma de cuadrilátero.
La palabra «celda», que los cartujos vienen aplicando a sus ermitas desde los orígenes de la Orden, induce inevitablemente a error, pues evoca la idea de una pequeña habitación. En realidad la celda del cartujo es una casita generalmente de dos plantas en cuyo recinto hay lugar para una sala de estudio, un oratorio, un pequeño taller de carpintería y hasta para un huerto o jardín. Su relativa amplitud se explica por el género de vida marcadamente eremítico de la Orden: el cartujo pasa la mayor parte de su vida en la celda. Nuestros Estatutos dicen gráficamente que la celda es para el cartujo lo que el agua para el pez y el aprisco para las ovejas.

Una letra del alfabeto recortada en madera y pegada a cada puerta distingue unas celdas de otras. La primera pieza de la celda es un zaguán bastante amplio presidido por la cruz y un cuadro o imagen de Nuestra Señora. A sus pies, de rodillas, el cartujo reza un Ave María siempre que entra en la celda. Por esta razón a dicha pieza se le llama el «Ave María». Cerca de la puerta hay un armario-mesa con los útiles necesarios para la comida.

A un lado, abierto en el grueso muro, puede verse un ventanillo en el que el Hermano despensero deposita la comida que el monje retirará en el momento de tomar su refección. El cartujo come en su celda; solamente los domingos y las fiestas lo hace en comunidad, en el refectorio monacal.
Del «Ave María» se pasa a una galería bien iluminada que sirve de taller de carpintería. Para trabajar la madera se dispone de un torno accionado a pedal, de un banco de carpintería y de las herramientas más corrientes. En un extremo de la galería, una puerta nos conduce al huerto o jardín de la celda que cada cartujo cultiva según sus gustos. El cuidado del jardín o huertecillo sirve tanto de ejercicio físico como de apacible recreación y esparcimiento espiritual.
Volviendo al «Ave María», una escalera nos conduce a la habitación principal, de unos seis metros de largo por cinco de ancho. Está iluminada por una gran ventana que se abre sobre el jardín. El mobiliario de esta habitación lo forman una mesa y silla de madera y una estantería para los libros. Al fondo de la habitación, presidiéndolo todo, hay un pequeño altar y un reclinatorio para hacer la oración. A un lado una sencilla cama y junto a la puerta de entrada otra puerta da acceso al cuarto de baño. Esta es la celda del cartujo: en ella pasa sus días y sus años en silencio, a solas con el Señor.

- La celda ¿cielo, o purgatorio?

- Quiero pensar que lo primero, para quien ha recibido esta vocación de lujo que es vivir sólo para Dios. De hecho, los monjes de todas las épocas han experimentado y cantado las bellezas de la vida solitaria en la celda donde pasan sus días en trato íntimo con el Señor. Nuestros Estatutos se unen a esta larga tradición monástica que considera la celda casi como la antesala del cielo: «Ésta es, pues, la tierra santa y el lugar donde el Señor y su siervo conversan a menudo como entre amigos; donde el alma fiel se une frecuentemente a la Palabra de Dios y la esposa vive en compañía del Esposo; donde se unen lo terreno y lo celestial, lo humano y lo divino».

-Sin embargo, dado el ambiente de ruido, imágenes, y distracciones característico de nuestra sociedad, ¿no resulta difícil a los jóvenes adaptarse a una vida de silencio y soledad tan estricta como la que se vive en la Cartuja?

- Normalmente la celda exige al novicio un proceso más o menos largo y costoso de adaptación -yo diría de desintoxicación- para hacer silencio en su interior, aquietar la fantasía, los afectos, los sentidos, hasta conseguir sosegar el espíritu, centrarse en lo sustantivo, en los valores trascendentes, que en definitiva son los únicos que pueden saciar los anhelos más profundos del alma.

- ¿Qué consejos daría a un joven que llega del mundo y comienza a vivir su nueva vida de celda ermita tan distinta a la vida que ha llevado hasta ahora?

- El P. Maestro de novicios le hará seguir unos horarios precisos y llenos de prudencia para que el joven novicio se ocupe de una manera ordenada y provechosa en la lectura, escritura, salmodia, oración, meditación, contemplación y trabajo. Le enseñará también a luchar contra las tentaciones de desaliento, a acostumbrarse poco a poco a la tranquila escucha del corazón y a dejar entrar a Dios en su interior. Sobre todo aconsejará al novicio a confiar en el Señor que le ha dado esta vocación de predilección y le dará también las gracias necesarias para llevarla a feliz término.

Un abrazo y hasta pronto.-
Maria 2
 
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Registrado: Mar Ene 15, 2013 12:42 pm

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