8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

En este curso, haremos un viaje en el tiempo para situarnos en los orígenes del monacato cristiano. Conoceremos las distintas órdenes monásticas, a sus fundadores, sus monasterios, su arte, cultura, forma de vida y su importancia para la civilización a través de la historia hasta la actualidad.

Fecha de inicio:
11 de agosto de 2014

Fecha final:
27 de octubre de 2014

Responsable: Hini Llaguno

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, Betancourt, PEPITA GARCIA 2, rosita forero, J Julio Villarreal M, AMunozF, Moderadores Animadores

Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor JeimmyRP » Vie Oct 10, 2014 7:55 am

Regla de San Basilio

Ads By BrowseMark×I.Bajo el nombre de Basilianos están incluidos todos los religiosos que siguen la Regla de San Basilio. Los monasterios de estos religiosos no han tenido nunca la organización jerárquica que existe normalmente en las casas de una orden propiamente dicha. Sólo unas pocas casas estuvieron anteriormente agrupadas en congregaciones o están combinadas de este modo hoy en día. San Basilio preparó esta Regla para los miembros del monasterio que fundó hacia el año 356 en la ribera del Iris, en Capadocia. Antes de formar esta comunidad, San Basilio visitó Egipto, Palestina, Celesiria y Mesopotamia para ver por sí mismo el modo de vida llevada por los monjes en estos países. San Gregorio Nacianceno, que compartió el retiro, ayudó a Basilio con sus consejos y su experiencia. La Regla de Basilio está dividida en dos partes: las “Reglas monásticas mayores” (Regulae fusius tractatae, Migne, P.G., XXXI, 889-1052) y las “Reglas menores” (Regulae brevius tractatae, ibid., 1051-1306). Rufino, que las tradujo al latín, reunió las dos en una única Regla bajo el nombre de “Regulae sancti Basilii episcopi Cappadociae ad monachos” (P.L., CIII, 483-554); esta Regla fue seguida por algunos monasterios occidentales. Durante mucho tiempo, se sostuvo que fue el obispo de Cesarea el autor de una obra sobre el monacato llamada “Contitutiones monasticae” (P.G., XXXI, 1315-1428). En esta Regla, San Basilio seguía un método catequético: el discípulo pregunta y el maestro responde. Él se limita a establecer una serie de principios indiscutibles que guiarán a los superiores y los monjes en su conducta. Envía a sus monjes a las Sagradas Escrituras; a sus ojos, la Biblia es la base de toda la legislación monástica, la verdadera Regla. Las preguntas se refieren generalmente a las virtudes que los monjes deberían practicar y los vicios que deberían evitar. La mayor parte de las respuestas contiene uno o varios versos de la Biblia acompañados de un comentario que define el significado. Las cualidades más destacables de la Regla Basiliana son su prudencia y su sabiduría. Deja a sus superiores el cuidado de establecer los muchos detalles de la vida diaria local e individual; no determina el material que es ejercicio de la práctica religiosa o de los reglamentos administrativos del monasterio. Pobreza, obediencia, renuncia y abnegación son las virtudes en las que se basa San Basilio para la fundación de la vida monástica.

Cuando dio esta Regla, podría no bastar para alguien que deseara organizar un monasterio, puesto que toma esta obra como un hecho cumplido. La vida de los monjes capadocios no podía ser reconstruida con estas referencias a la naturaleza y el número de comidas o la vestimenta. Los superiores tenían como guía una tradición aceptada por todos los monjes. Esta tradición fue progresivamente enriquecida por las decisiones de los concilios, por las ordenanzas de los emperadores de Constantinopla y por los reglamentos de algunos abades reverenciados. Así pues, se formó un conjunto de leyes que regulaban los monasterios. Algunas de éstas fueron aceptadas por todos, otras sólo por las casas de algunos países, mientras que había reglamentos que sólo se aplicaban en algunas comunidades. En este aspecto, el monacato oriental se asemeja al del occidental: es notable la gran variedad de prácticas. La existencia de la Regla de San Basilio formaba un principio de unidad.

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Fuente: http://ec.aciprensa.com/wiki/Regla_de_San_Basilio

ICONOS BIZANTINOS

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Iconostasio bizantino (Muro que separa las naves del altar y suele estar cubierto literalmente de iconos)

Para la mentalidad bizantina los iconos (pinturas de la divinidad o santos) eran mucho más que una simple pintura, como ocurre en el arte occidental. Pues más una representación, eran la divinidad misma hecha materia, una teofanía (una revelación de lo divino) que se aproxima mucho a lo que significaban las reliquias en el mundo occidental (restos de santos, objetos que estuvieron en contacto con Cristo como la madera de la cruz o la Virgen María y sus lágrimas o las propias gotas de su leche).Esta característica hará que cambie todo, desde su creación hasta su propia contemplación, siendo incluso la causa de una cruenta guerra que duró casi dos siglos.

Así, los pintores han de ser monjes o personas sumamente cercanas a la divinidad, que se sean lo suficientemente puros para que su mano sea guiada por lo divino, pues ellos sólo serán un simple instrumento a través del cual se manifiesta lo oculto, lo maravilloso. No nos debe, por tanto, extrañar las numerosas exigencias que debe cumplir un pintor antes de ponerse a su trabajo. A los lavados rituales (para conseguir una limpieza espiritual) se unirán las oraciones, ayunos y penitencias que aseguren a la persona una preparada para su sometimiento a lo transcendente.

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Tú, oh Dueño Divino de cuanto existe Ilumina y dirige el alma, el corazón y el espíritu de tu servidor. Lleva sus manos para que pueda representar digna y perfectamente Tu imagen, la de tu santa Madre y la de todos los santos. Para gloria, alegría y embellecimiento de tu Santa Iglesia

Oración del iconógrafo antes de pintar
"Más de Dios, menos de mí"
JeimmyRP
 
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor betyruta51 » Vie Oct 10, 2014 11:08 am

Buen día en Cristo Jesús y María Santísima. Hoy quiero participarles esta información sobre:

Hermanas de la Orden de San Basilio el Grande


Es una Orden de carácter internacional de la Iglesia Católica Oriental, de mayor antigüedad en el mundo, cuyo origen data del siglo IV con San Basilio Magno, de quien lleva el nombre. San Basilio fue Arzobispo de Cesárea de Capadocia, en Asia Menor. Es conocido como el Padre del Monaquismo de Oriente. Confió a su hermana Sta. Macrina la administración y la conducción del primer monasterio femenino.
El Primer monasterio fue construido a orillas del Río Iris, en Asia Menor. Convocó a jóvenes mujeres, provenientes de familias adineradas que vivían en los alrededores, pero esa condición social y todo lo valioso para el mundo, carecían de relevancia tras los muros del Monasterio. Cada monja vivía austeramente en una celda pobre. En cuanto a la comida todas se conformaban con lo que le ofrecían de la cocina monástica en el horario prescripto. Cada una de ellas vestía la modesta vestimenta que recibía de la superiora. En la comunidad todas tenían una meta común: entregarse a la vida de oración como camino de perfección, inspiradas en el ejemplo de Santa Macrina y bajo las enseñanzas de San Basilio magno.

Las enseñanzas de San Basilio, fundamentadas en el Evangelio, son normas para la vida comunitaria y para el servicio a la Iglesia local y a los pobres. Después de su muerte, su estilo de vida monástica se expandió en Grecia y en los Países Eslavos de Europa Central y Oriental.
Con la llegada del Cristianismo a la Rus de Kiev (actualmente Ucrania), también allí se fundaron monasterios femeninos en los cuales las monjas observaban la Reglas de San Basilio. En las crónicas se menciona el Monasterio de Santa Irene, construido por el Emperador Leroslao el Sabio, en el año 1037 en la ciudad de Kiev, éste ha servido de modelo e inspiración para otros que surgieron posteriormente en todo el territorio y en los países vecinos
En el año 1617 fueron reformados los Monasterios masculinos, por el Metropolita José Rutzky. Esta reforma repercutió en la vida de algunos monasterios femeninos, pero éstos no se centralizaron como los masculinos, sino que permanecieron autónomos, bajo en gobierno de la Superiora y con la supervisión del Jerarca local.
A fines del siglo XVII, luego de la Unión de Brest en el año 1695 comienza un renacimiento en la vida monástica. La principal reforma consistió en un más activo, centrado en el servicio como rol y tarea de las monjas, quienes por lo general, predominantemente, llevaban una vida contemplativa ocultas detrás de los rigurosos muros de sus monasterios. Renovaron su misión como educadoras. Abrieron escuelas, no sólo al servicio de los miembros de sus comunidades, sino al servicio de los laicos. En 1720 el sínodo de Zamosth, nuevamente ha impuesto a los monasterio, un estilo de rigurosa clausura. Las pequeñas comunidades se han unido, así ha disminuido el número de monjas
En el año 1772 en Bielorusia (actual Ucrania), en la Eparquía que se mantenía unida a Roma, existían 25 monasterios femeninos que contaban con 200 monjas. Con la división del territorio bajo el dominio de Polonia (1772-95) durante el reinado de Catalina II (+1796). Las monjas perdieron más monasterios y los que quedaron, fueron obligatoriamente cerrados. Con Nicolás I (1825-55). Las monjas que se resistieron a cerrar los monasterios, fueron encarceladas en Bielorusia o bien dispersadas del monasterio.
Luego de la reforma introducida por el Emperador José II (+1790) en Galitzia (Ucrania occidental) todavía bajo el dominio Austríaco, fueron cerrados muchos monasterios, Sin embargo, cuatro centros monásticos lograron subsistir e incluso florecían hasta los últimos años de la II-da Guerra Mundial: Estos centros fueron: Iaboriv, Lviv, slovita y Stanislaviv (actual Ivano Frankivsk). En estos monasterios las religiosas continuaron su tradición espiritual y su actividad educativa con niños y jóvenes.
En 1897 el Metropolita Silvestre Sembratovicz encargó a los Padres basilianos la realización de la reforma (1887 – 1902). Luego, bajo la guía del Metropolita Andrés Sheptytskij se realizó un Capítulo de las Hermanas Basilianas, en el que recibieron las Reglas de San Basilio, sistematizadas por el Metropolita Andrés Scheptytskij. Desde ese tiempo surgieron nuevos monasterios de las Hermanas Basilianas no solo en Galicia sino también en otros países del mundo
En 1911 desde el monasterio de Iavoriv arriban a los Estados Unidos de América las primeras Hnas Basilianas a pedido del Eparca Soster Ovtynski, Eparca de los católicos de rito bizantino en EEUU . El primer monasterio fue fundado en Filadelfia. Años más tarde, en 1918, la jurisdicción Eparquial se ha dividido en dos partes: una para los Ucranios y otra para los Rutenos (en realidad son ucranianos de los Carpatos (Zakarpáttia), que abarca también la región fronteriza de Eslovaquia Oriental. Ellos se consideran un grupo etnico aparte, que es llamado “Ruthenos”) en esta segunda jurisdicción se fundó un monasterio en Cliveland Ohaio, actualmente con centro en Uniontown Pensylvania.
Del Monasterio de Slovita, partieron las hermanas a Yugoslavia en 1915, el primer monasterio fue fundado en Kryzhevtsi (Actualmente Croacia). En 1921bajo el dominio del Imperio Austro-Úngaro, el monasterio de Slovita, fundó otro en Huzhorod (Ucrania), luego en 1922, en Priasiv,( Eslovaquia.) Años más tarde en 1935, desde Huzhorod fundan un monasterio en Mariápovch (Hungría). En 1939 las hermanas de Pidmyjailiv emigran a la Argentina donde en Apóstoles (Provincia de Misiones) fundan el primer Monasterio.
Las dos Guerras Mundiales revelaron claramente, la necesidad de unificar toda la Orden bajo un gobierno central para incentivar y asegurar su crecimiento En el año 1951 la la Sede Apostólica promulgó el decreto “At septennium” estableciendo la centralización de las Hermanas de la Orden de San Basilio Magno. Otorgándole el privilegio de ser de Derecho Papal y fue elegido el primer Gobierno General, que integraron las siguientes religiosas: Superiora General: Madre Elizabeth Bilas OSBM, Consejeras Generales:Madre Agustina Krenetzka OSBM , Madre Sofronia Erderly OSBM, Madre leonidia Kichinko OSBM y Madre Ana Badovinetz OSBM. La Curia General designó a la Madre Salomé Berdar OSBM, como Secretaria General y a la Madre Agustina krenetzka OSBM como Ecónoma General.
Actualmente la Orden cuenta con seiscientos treinta miembros, con fundaciones en los siguientes países: Ucrania. Provincia “Santísima Trinidad” en Lviv. Monasterio Contemplativo “San Elias Profeta”en Brúhovitz. Hungría: Delegatura “Dormición de María”. Eslovaquia: “Nuestra Señora de la Pasión” en Priászev y Vice Provincia “San Cirilo y Metodio” en Cechove.(1994). Polonia. Provincia “Santa Cruz” (1958). Croacia: vice provincia “San Basilio y Sta Macrina”en Kreyevchi y Provincia “ San Miguel Arcángel”en Ojciek. Una casa de Misión en Alemania. En Italia, se encuentra la casa General, en Roma (1954) y el Monasterio contemplativo “San Basilio Magno” en Albano. Una Casa de Misión en Gracia. En América de Norte, en Estados Unidos, Provinvia “ Cristo amante de la humanidad”en y Provincia “Nuestra Sra de Perpetuo Socorro” en Uniontown. En América del Sur, Provincia “Cristo Rey” en Argentina. (1939) y en Brasil, Delegatura “Santa Macrina” (1972) . En Australia Delegatura “Sagrada familia”(1967). En Rumania Provincia “Inmaculado Corazón de María”
Las Reglas de San Basilio magno, subrayan dos aspectos : “Un verdadero amor a Dios y un activo amor al prójimo” También recomienda la educación de los jóvenes, por ello las hermanas trabajan en Escuelas además del servicio en Hospitales, instituciones caritativas, actividades parroquiales, editoriales espirituales, catequesis de niños, pastoral juvenil, confección de ornamentos litúrgicos, iconografía, entre otras.
Las hermanas de la Orden de San Basilio Magno, están al servicio de toda la Iglesia Universal con prioridad en el rito Oriental y en la Iglesia local
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1. Catálogo, de las Hermanas de la Orden de San Basilio magno. “Breve Historia de la Orden”. Roma 1983. Pág 7
2.Provincia Cristo Amante de la Humanidad. Orden San Basilio Magno, Historia: Primera Parte, Pág 1
3. Hermanas de la Orden de San Basilio Magno. Provincia, Madre del Perpetuo Socorro. Uniontown. Pennsylvania. Agosto de 2001. pág. 1

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betyruta51
 
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor ++00 » Vie Oct 10, 2014 3:06 pm

Hola hermanos en Cristo Jesús es un gusto poder estar nuevamente con ustedes, soy Evelyn y voy a dar información sobre la Sociedad de San Pablo:

La Sociedad de San Pablo es una Congregación Religiosa fundada en 1914 en Alba (Italia), por el padre Santiago Alberione y aprobada definitivamente por la Santa Sede el 27 junio de1949. Está formada por sacerdotes religiosos y laicos consagrados (llamados Discípulos del Divino Maestro). Fieles a la misión confiada por el fundador, los paulinos nos empeñamos en la difusión del mensaje cristiano, utilizando los medios que la tecnología pone a disposición del hombre de hoy para comunicarse.

Estamos presentes en los cinco continentes, en 32 naciones. Muchos son los campos de nuestra actividad: edición de libros, periodismo, cine, televisión, radio, material audiovisual, multimedia, páginas web, centros de estudio, investigación, formación, animación…
Misión:
La Sociedad de San Pablo tiene como misión "La evangelización con los medios modernos de la comunicación".
El objetivo de nuestra misión apostólica es poner en contacto la totalidad del Cristo con todas las facultades de la persona (mente, voluntad y corazón) a través de la comunicación que se realiza con los medios más modernos. La metodología usada incluye la propuesta de toda la experiencia cristiana (dogma, moral y culto) y la presentación de todas las realidades humanas en prospectiva cristiana.
El desarrollo histórico de la misión paulina sigue la evolución de la comunicación. Inicialmente el padre Alberione había adoptado solamente los impresos; después asocia también el cine, la radio, la televisión y los discos de audio. Actualmente los Paulinos, empeñados en la evangelización con los mass-media, nos preparamos para encarnar el Cristo Maestro, Camino Verdad y Vida en la cultura creada por la comunicación.
Siguiendo las indicaciones del padre Alberione de "lanzarse siempre hacia adelante", los Paulinos queremos seguir trabajando en la Iglesia de hoy, entre los pioneros de una espiritualidad evangélica e integral que sabe inculturarse en la comunicación global y multimedial. Para nosotros la comunicación en la obra de evangelización no es una simple ayuda sino una forma original y auténtica de predicación, que llega a las personas alejadas de la parroquia.

Espiritualidad:

Dentro de la familia Paulina, que es un árbol de 10 Institutos: 5 de ellos congregaciones además de la Sociedad de San Pablo hay cuatro congregaciones femeninas: las Hijas de San Pablo, las Pías Discípulas del Divino Maestro, las Hermanas Pastorcitas, y las Hermanas Apostolinas; también cuatro institutos agregados: Jesús Sacerdote, San Gabriel Arcángel, Anunciación de María, Santa Familia; y la Asociación de Cooperadoresp Paulinos. Toda esta familia tiene como ejes de una misma espiritualidad a tres importantes devociones fundamentales: Jesús Maestro, María Reina de los Apóstoles y San Pablo Apóstol. Jesús maestro. El camino de nuestra Espiritualidad está centrado en Cristo Maestro, el cual es meta pero también punto de partida de una intensa vida espiritual. Es estímulo para no dejar nunca la escuela del Maestro divino.
La devoción a Jesús Maestro no es simplemente un conjunto de prácticas, sino un estilo de vida, un modo de pensar, de razonar y de obrar a semejanza del Divino Maestro que es Camino, Verdad y Vida.
Regina:
María es Reina por ser modelo fundamental para quien ha sido llamado a dar a Jesús al mundo. Ella es la inspiradora y protectora de toda misión apostólica y de toda persona o grupo que se mete en el campo del apostolado.
Los maternales cuidados de María se dirigen de manera especial a los apóstoles –sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos consagrados– Ella se convierte para este escuadrón de personas en consejera, consuelo y fuente de energías así como lo fue para los apóstoles reunidos en el cenáculo a la espera del Espíritu Santo.
La Familia Paulina reconoce y venera a san Pablo apóstol como protector y fundador. Este es el querer de Dios manifestado con signos claros al P. Santiago Alberione, San Pablo es nuestro modelo. Él se propone a sí mismo como ejemplo, pero no como ejemplo absoluto, sino en la medida y en el modo como él imitaba a Jesucristo, que es verdaderamente el modelo de toda perfección.
“Pablo es el Maestro por excelencia ya que, como Cristo, comenzó actuando y luego enseñando”. Con toda justicia se considera maestro y doctor de todas las gentes, ya que su apostolado se extendió a todos los pueblos.

Pablo es el misionero, pues para poder realizar el designio de Cristo, el P. Alberione se queda fascinado por él y, teniendo en cuenta ciertas perspectivas del apostolado moderno (la difusión, la necesidad de ir al encuentro de los hombres a donde no llega la presencia del sacerdote), repite con frecuencia esta palabra: “San Pablo es el gran caminante de Cristo”.

Por esto y más, el púlpito del religioso paulino es un escritorio, un bolígrafo, una hoja de papel, una computadora, una cámara… es desde este apostolado donde buscamos dar a conocer a Cristo y su Evangelio de la Vida.

En la historia carismática de la fundación, el P. Santiago Alberione afirma con toda certeza que la figura de San Pablo como protector de la familia Paulina le fue impuesta por una intervención inspiradora del mismo Pablo: “todos han de considerar a san Pablo apóstol como único Padre, maestro, modelo y fundador. Porque de hecho lo es. Por él nació la Familia Paulina, por él fue alimentada, él la hizo crecer, y de él asumió su espíritu...”
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Vie Oct 10, 2014 8:23 pm

Orden Basiliana Chouerita de San Juan Bautista

El Basilian Chouerite Orden de San Juan Bautista,
es una Orden Religiosa de la Iglesia greco-católica melquita. El nombre en latín de esta orden es: Basilianus Ordo Sancti Iohannis Baptistae, el nombre en francés: Ordre Basilien Chouerite de St. Jean Baptiste; los dos Monjes Baladi o Soar, de esta orden monástica, utilizan las abreviaturas ó iniciales, después del nombre: B. C.

Regla de San Basilio.- Imagen

Se dice que esta orden religiosa fue formada en 1696 por dos monjes de Alepo, Siria: Gerasimos y Salomón, deseando la soledad y el silencio para observar mejor la Regla de San Basilio; así también se comenta que cinco monjes abandonaron el Monasterio de Balamand a buscar un lugar tranquilo donde seguir la Regla de San Basilio. Se establecieron en 1710 en el pueblo de Choueir en Monte Líbano con la pequeña Iglesia de San Juan Bautista, de la que tomó el nombre, y que sigue siendo su Casa Madre.

Monasterio de Balamand.-
Imagen

En 1733 Abdallah Zakher estableció una imprenta en árabe con tipos móviles en el Monasterio de San Juan en Choueir, la primera casa hecha de prensa en Líbano. Su constitución fue aprobada por S. S. el Papa Benedicto XIV en 1757 y la Santa Sede aprobó la Orden Religiosa, en 1772.

Papa Benedicto XIV.- Imagen

La Orden Salvatoriana Basilian
pronto se convirtió en uno de los dos principales órdenes religiosas de la Iglesia Católica Melquita.

Según la tradición, la Orden Salvatoriana Basilian tenía un objetivo más misionera, mientras que el Chouerite Orden Basilia fue más contemplativa. La Orden Salvatoriana Basilian está en las áreas de Damasco y al sur del Líbano, mientras que el Chouerite Orden Basilian reclutados en las áreas de Aleppo, Homs, norte de Líbano y Galilea. Los intentos de unir a estas dos órdenes en el Siglo XVIII, fracasaron: la oposición entre ellos y entre las diferentes comunidades de las que reclutar miembros es un aspecto importante para entender la historia temprana de la Iglesia Católica Melquita.

En los años de 1824 y 1832 la Orden se dividió en dos ramas: la Alepian Solicitar Basilian y Baladites o Basilian Chouerite Orden; fundó su seminario en 1880 y dirigido muchas parroquias en el Medio Oriente. Tres patriarcas melquitas y unos 36 obispos eran miembros de las Chouerites San Basilio.

Papa Clemente XIII.-Imagen

La rama femenina de la orden, tomó el nombre de: la Congregación de San Basilio Chouerite Sisters, fue fundada en 1737 y aprobado en 1763 por el Papa Clemente XIII. La primera casa de esta congregación; el Monasterio de la Anunciación en Zouk Mikael.

El 31 de diciembre de 2005 la orden contaba con ocho Monasterios y 53 religiosos, 41 de ellos sacerdotes.

Fuentes: Centro de Artigo. Orden-Basiliana-de-San-Juan-Bautista. Wikipedia
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor Rocio Barbosa » Vie Oct 10, 2014 9:11 pm

SAN BASILIO MAGNO Y SAN GREGORIO NACIANCENO
San Basilio se consagró al servicio como Arzobispo de Cesarea, Doctor de la Iglesia y Patriarca de los Monjes de Oriente. Nació en Cesarea, la capital de Capadocia, en el año 329. Entre sus nueve hermanos figuraron : San Gregorio de Nissa, Santa Macrina la joven y San Pedro de Sevaste. Su padre era San Basilio el viejo, y su madre, Santa Emelia. Inició su educación en Constantinopla y la completó en Atenas. Allá tuvo como compañero de estudio a San Gregorio Nazianceno, quien se convirtió en su amigo inseparable. Cuando Basilio recibió el bautismo, tomó la determinación de servir a Dios dentro de la pobreza evangélica.

Comenzó por visitar los monasterios de Egipto, Palestina Siria y Mesopotamia, con el propósito de observar y estudiar la vida religiosa. Se estableció en un paraje agreste en la región del Ponto, separado de Annesi, por el río Iris. En aquel retiro solitario se entregó a la plegaria y al estudio. Formó el primer monasterio que hubo en Asia Menor, organizó la existencia de los religiosos y enunció los principios que se conservaron a través de los siglos y hasta el presente gobiernan la vida de los monjes en la Iglesia de oriente. San Basilio practicó la vida monástica propiamente dicha durante cinco años solamente, pero en la historia del monaquismo cristiano tiene tanta importancia como el propio San Benito.

Por aquella época, la herejía arriana estaba en su apogeo y los emperadores herejes perseguían a los ortodoxos. En el año de 363, Basilio fue ordenado diácono y sacerdote en Cesarea, pero para evitar generar ciertos conflictos con el arzobispo Eusebio, decidió retirarse calladamente al Ponto. Sin embargo, Cesarea lo necesitaba y lo reclamó. Dos años más tarde, San Gregorio Nazianceno, en nombre de la ortodoxia, sacó a Basilio de su retiro para que le ayudase en la defensa de la fe, del clero y de la Iglesia. En el año de 370, año en que murió Eusebio, Basilio fue elegido para ocupar la sede arzobispal vacante. Tiempo después, la muerte de San Anastasio dejó a Basilio como único paladín de la ortodoxia en el oriente, y éste luchó para fortalecer y unificar a todos los católicos que, sofocados por la tiranía arriana y descompuestos por los cismas y las disenciones entre sí, parecían extinguirse. El santo murió el 1 de enero de 379, a la edad de 49 años.

Me pareció una reseña breve pero muy clara. Tomado de:https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=5
Rocio Barbosa
 
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor Nep » Vie Oct 10, 2014 9:25 pm

SAN BASILIO

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Basilio nació en Cesarea, la capital de Capadocia, en el Asia Menor, a mediados del año 329. Por parte de padre y de madre, descendía de familias cristianas que habían sufrido persecuciones y, entre sus nueve hermanos, figuraron San Gregorio de Nicea, Santa Macrina la Joven y San Pedro de Sebaste. Su padre, San Basilio el Viejo, y su madre, Santa Emelia, poseían vastos terrenos y Basilio pasó su infancia en la casa de campo de su abuela, Santa Macrina, cuyo ejemplo y cuyas enseñanzas nunca olvidó. Inició su educación en Constantinopla y la completó en Atenas. Allá tuvo como compañeros de estudio a San Gregorio Nacianceno, que se convirtió en su amigo inseparable y a Juliano, que más tarde sería el emperador apóstata.

Basilio y Gregorio Nacianceno, los dos jóvenes capadocios, se asociaron con los más selectos talentos contemporáneos y, como lo dice éste último en sus escritos, “sólo conocíamos dos calles en la ciudad: la que conducía a la iglesia y la que nos llevaba a las escuelas”. Tan pronto como Basilio aprendió todo lo que sus maestros podían enseñarle, regresó a Cesárea. Ahí pasó algunos años en la enseñanza de la retórica y, cuando se hallaba en los umbrales de una brillantísima carrera, se sintió impulsado a abandonar el mundo, por consejos de su hermana mayor, Macrina. Esta, luego de haber colaborado activamente en la educación y establecimiento de sus hermanas y hermanos más pequeños, se había retirado con su madre, ya viuda, y otras mujeres, a una de las casas de la familia, en Annesi, sobre el río Iris, para llevar una vida comunitaria.

Fue entonces, al parecer, que Basilio recibió el bautismo y, desde aquel momento, tomó la determinación de servir a Dios dentro de la pobreza evangélica. Comenzó por visitar los principales monasterios de Egipto, Palestina, Siria y Mesopotamia, con el propósito de observar y estudiar la vida religiosa. Al regreso de su extensa gira, se estableció en un paraje agreste y muy hermoso en la región del Ponto, separado de Annesi por el río Iris, y en aquel retiro solitario se entregó a la plegaria y al estudio. Con los discípulos, que no tardaron en agruparse en torno suyo, entre los cuales figuraba su hermano Pedro, formó el primer monasterio que hubo en el Asia Menor, organizó la existencia de los religiosos y enunció los principios que se conservaron a través de los siglos y hasta el presente gobiernan la vida de los monjes en la Iglesia de oriente. San Basilio practicó la vida monástica propiamente dicha durante cinco años solamente, pero en la historia del monaquismo cristiano tiene tanta importancia como el propio San Benito.

LUCHA CONTRA LA HEREJÍA ARRIANA

Por aquella época, la herejía arriana estaba en su apogeo y los emperadores herejes perseguían a los ortodoxos. En el año 363, se convenció a Basilio para que se ordenase diácono y sacerdote en Cesárea; pero inmediatamente, el arzobispo Eusebio tuvo celos de la influencia del santo y éste, para no crear discordias, volvió a retirarse calladamente al Ponto para ayudar en la fundación y dirección de nuevos monasterios. Sin embargo Cesárea lo necesitaba y lo reclamó. Dos años más tarde, San Gregorio Nacianceno, en nombre de la ortodoxia, sacó a Basilio de su retiro para que le ayudase en la defensa de la fe del clero y de las Iglesias. Se llevó a cabo una reconciliación entre Eusebio y Basilio; éste se quedó en Cesárea como el primer auxiliar del arzobispo; en realidad, era él quien gobernaba la Iglesia, pero empleaba su gran tacto para que se diera crédito a Eusebio por todo lo que él realizaba. Durante una época de sequía a la que siguió otra de hambre, Basilio echó mano de todos los bienes de todos los bienes que le había heredado su madre, los vendió y distribuyó el producto entre los más necesitados; mas no se detuvo ahí su caridad, puesto que también organizó un vasto sistema de ayuda, que comprendía a las cocinas ambulantes que él mismo, resguardado con un delantal de manta y cucharón en ristre, conducía por las calles de los barrios más apartados para distribuir alimentos a los pobres.

OBISPO DE CESÁREA

El año de 370 murió Eusebio y, a pesar de la oposición que se puso de manifiesto en algunos poderosos círculos, Basilio fue elegido para ocupar la sede arzobispal vacante. El 14 de junio tomó posesión, para gran contento de San Atanasio y una contrariedad igualmente grande para Valente, el emperador arriano. El puesto era muy importante y, en el caso de Basilio, muy difícil y erizado de peligros, porque al mismo tiempo que obispo de Cesárea, era exarca del Ponto y metropolitano de cincuenta sufragáneos, muchos de los cuales se habían opuesto a su elección y mantuvieron su hostilidad, hasta que Basilio, a fuerza de paciencia y caridad, se conquistó su confianza y su apoyo.

Antes de cumplirse doce meses del nombramiento de Basilio, el emperador Valente llegó a Cesárea, tras de haber desarrollado en Bitrina y Galacia una implacable campaña de persecuciones. Por delante suyo envió al prefecto Modesto, con la misión de convencer a Basilio para que se sometiera o, por lo menos, accediera a tratar algún compromiso. Varios habían renegado por miedo, pero nuestro santo le respondió:

¿Qué me vas a poder quitar si no tengo ni casas ni bienes, pues todo lo repartí entre los pobres? ¿Acaso me vas a atormentar? Es tan débil mi salud que no resistiré un día de tormentos sin morir y no podrás seguir atormentándome. ¿Qué me vas a desterrar? A cualquier sitio a donde me destierres, allá estará Dios, y donde esté Dios, allí es mi patria, y allí me sentiré contento . . .

El gobernador respondió admirado: “Jamás nadie me había contestado así”. Y Basilio añadió: “Es que jamás te habías encontrado con un obispo”.

El emperador Valente se decidió en favor de exilarlo y se dispuso a firmar el edicto; pero en tres ocasiones sucesivas, la pluma de caña con que iba a hacerlo, se partió en el momento de comenzar a escribir. El emperador quedó sobrecogido de temor ante aquella extraordinaria manifestación, confesó que, muy a su pesar, admiraba la firme determinación de Basilio y, a fin de cuentas, resolvió que, en lo sucesivo, no volvería a intervenir en los asuntos eclesiásticos de Cesárea.

Pero apenas terminada esta desavenencia, el santo quedó envuelto en una nueva lucha, provocada por la división de Capadocia en dos provincias civiles y la consecuente reclamación de Antino, obispo de Tiana, para ocupar la sede metropolitana de la Nueva Capadocia. La disputa resultó desafortunada para San Basilio, no tanto por haberse visto obligado a ceder en la división de su arquidiócesis, como por haberse malquistado con su amigo San Gregorio Nacianceno, a quien Basilio insistía en consagrar obispo de Sasima, un miserable caserío que se hallaba situado sobre terrenos en disputa entre las dos Capadocias. Mientras el santo defendía así a la iglesia de Cesárea de los ataques contra su fe y su jurisdicción, no dejaba de mostrar su celo acostumbrado en el cumplimiento de sus deberes pastorales. Hasta en los días ordinarios predicaba, por la mañana y por la tarde, a asambleas tan numerosas, que él mismo las comparaba con el mar. Sus fieles adquirieron la costumbre de comulgar todos los domingos, miércoles, viernes y sábados. Entre las prácticas que Basilio había observado en sus viajes y que más tarde implantó en su sede, figuraban las reuniones en la iglesia antes del amanecer, para cantar los salmos. Para beneficio de los enfermos pobres, estableció un hospital fuera de los muros de Cesárea, tan grande y bien acondicionado, que San Gregorio Nacianceno lo describe como una ciudad nueva y con grandeza suficiente para ser reconocido como una de las maravillas del mundo. A ese centro de beneficencia llegó a conocérsela con el nombre de Basiliada, y sostuvo su fama durante mucho tiempo después de la muerte de su fundador. A pesar de sus enfermedades crónicas, con frecuencia realizaba visitas a lugares apartados de su residencia episcopal, hasta en remotos sectores de las montañas y, gracias a la constante vigilancia que ejercía sobre su clero y su insistencia en rechazar la ordenación de los candidatos que no fuesen enteramente dignos, hizo de su arquidiócesis un modelo del orden y la disciplina eclesiásticos.

No tuvo tanto éxito en los esfuerzos que realizó en favor de las iglesias que se encontraban fuera de su provincia. La muerte de San Atanasio dejó a Basilio como único paladín de la ortodoxia en el oriente, y éste luchó con ejemplar tenacidad para merecer ese título por medio de constantes esfuerzos para fortalecer y unificar a todos los católicos que, sofocados por la tiranía arriana y descompuestos por los cismas y la disensiones entre sí, parecían estar a punto de extinguirse. Pero las propuestas del santo fueron mal recibidas, y a sus desinteresados esfuerzos se respondió con malos entendimientos, malas interpretaciones y hasta acusaciones de ambición y de herejía. Incluso los llamados que hicieron él y sus amigos al Papa San Dámaso y a los obispos occidentales para que interviniesen en los asuntos del oriente y allanasen las dificultades, tropezaron con una casi absoluta indiferencia, debido, según parece, a que ya corrían en Roma las calumnias respecto a su buena fe. “¡Sin duda a causa de mis pecados, escribía San Basilio con un profundo desaliento, parece que estoy condenado al fracaso en todo cuanto emprendo!"”

Sin embargo, el alivio no había de tardar, desde un sector absolutamente inesperado. El 9 de agosto de 378, el emperador Valente recibió heridas mortales en la batalla de Adrianópolis y, con el ascenso al trono de su sobrino Graciano, se puso fin al ascendiente del arrianismo en el oriente. Cuando las noticias de estos cambios llegaron a oídos de San Basilio, éste se encontraba en su lecho de muerte, pero de todas maneras le proporcionaron un gran consuelo en sus últimos momentos. Murió el 1º de enero del año 379, a la edad de cuarenta y nueve años, agotado por la austeridad en que había vivido, el trabajo incansable y una penosa enfermedad. Toda Cesárea quedó enlutada y sus habitantes lo lloraron como a un padre y a un protector; los paganos, judíos y cristianos se unieron en el duelo.

San Gregorio Nacianceno, Arzobispo de Constantinopla, en el día del entierro: “Basilio santo, nació entre santos. Basilio pobre vivió pobre entre los pobres. Basilio hijo de mártires, sufrió como un mártir. Basilio predicó siempre con sus labios, y con sus buenos ejemplos y seguirá predicando siempre con sus escritos admirables”.

Setenta y dos años después de su muerte, el Concilio de Calcedonia le rindió homenaje con estas palabras: “El gran Basilio, el ministro de la gracia quien expuso la verdad al mundo entero indudablemente que fue uno de los más elocuentes oradores entre los mejores que la Iglesia haya tenido; sus escritos le han colocado en lugar de privilegio entre sus doctores.
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor Jeam » Sab Oct 11, 2014 11:45 am

 S. Basilio Magno

Uno de los tres Padres Capadocios; Padre del monasticismo oriental; Arzobispo de Cesárea; Patrón de administradores de hospitales . 

Nació en Cesárea de Capadocia, de familia cristiana; hombre de gran cultura y virtud, comenzó a llevar vida eremítica, pero el año 370 fue elevado a la sede episcopal de su ciudad natal.  

Es considerado como el primer escritor ascético del oriente.

Combatió a los arrianos; escribió excelentes obras y sobretodo reglas monásticas, que rigen aún hoy en muchos monasterios del Oriente.

Murió el día 1 de enero del año 379.

Tema favorito: la caridad hacia los pobres.

De sus cartas:

“¿A quién he perjudicado, dices tú, conservando lo que es mío? Dime, sinceramente, ¿qué te pertenece? ¿De quién recibiste lo que tienes? Si todos se contentaran con lo necesario y dieran el resto a los pobres, no habría ni ricos ni pobres”

Óyeme cristiano que no ayudas al pobre: Tú eres un verdadero ladrón.  El pan que no necesitas le pertenece al hambriento.  Los vestidos que ya no usas le pertenecen al necesitado.  El calzado que ya no empleas le pertenece al descalzo.  El dinero que gastas en lo que no es necesario es un robo que le estás haciendo al que no tiene con qué comprar lo que necesita.  “Si pudiendo ayudar no ayudas, eres un verdadero ladrón”.

"Lo que nosotros enseñamos no es el resultado de nuestras reflexiones personales, sino lo que hemos aprendido de los Padres"

San Gregorio:  “Cada vez que leo un escrito de Basilio, siento que el Espíritu Santo transforma mi alma”. 

San  Basilio Magno (Basilio el Grande)
Doctor de la Iglesia de Cesarea 
(329-379)
Etim: Basilio = rey 
Fiesta: 2 de enero, junto a su gran amigo San Gregorio Nacianceno

Ver también sus escritos:
Tenemos depositada en nosotros una fuerza que nos capacita para amar, Regla mayor, respuesta 2,1-4 
La acción del Espíritu Santo

Mas escritos del santo >>

San Basilio 
Benedicto XVI, Audiencia, 4-VII-07

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy queremos recordar a uno de los grandes padres de la Iglesia, san Basilio, definido por los textos litúrgicos bizantinos como una «lumbrera de la Iglesia» Fue un gran obispo del siglo IV, por el que siente admiración tanto la Iglesia de Oriente como la de Occidente por su santidad de vida, por la excelencia de su doctrina y por la síntesis armoniosa de capacidades especulativas y prácticas. 

Nació alrededor del año 330 en una familia de santos, «verdadera Iglesia doméstica», que vivía en un clima de profunda fe. Estudió con los mejores maestros de Atenas y Constantinopla. Insatisfecho por los éxitos mundanos, al darse cuenta de que había perdido mucho tiempo en vanidades, él mismo confiesa: «Un día, como despertando de un sueño profundo, me dirigí a la admirable luz de la verdad del Evangelio…, y lloré sobre mi miserable vida» (Cf. Carta 223: PG 32,824a). 

Atraído por Cristo, comenzó a tener ojos sólo para él y a escucharle solo a él (Cf. «Moralia» 80,1: PG 31,860bc). Con determinación se dedicó a la vida monástica en la oración, en la meditación de las Sagradas Escrituras y de los escritos de los Padres de la Iglesia y en el ejercicio de la caridad (Cf. Cartas. 2 y 22), siguiendo también el ejemplo de su hermana, santa Macrina, quien ya vivía el ascetismo monacal. Después fue ordenado sacerdote y, por último, en el año 370, consagrado obispo de Cesarea de Capadocia, en la actual Turquía. 

Con la predicación y los escritos desarrolló una intensa actividad pastoral, teológica y literaria. Con sabio equilibrio supo unir al mismo tiempo el servicio a las almas y la entrega a la oración y a la meditación en la soledad. Sirviéndose de su experiencia personal, favoreció la fundación de muchas «fraternidades» o comunidades de cristianos consagrados a Dios, a las que visitaba con frecuencia (Cf. Gregorio Nacianceno, «Oratio 43,29 in laudem Basilii»: PG 36,536b). Con la palabra y los escritos, muchos de los cuales todavía hoy se conservan (Cf. «Regulae brevius tractatae», Proemio: PG 31,1080ab), les exhortaba a vivir y a avanzar en la perfección. De esos escritos se valieron después no pocos legisladores de la vida monástica, entre ellos, muy especialmente, San Benito, que considera a Basilio como su maestro (Cf «Regula» 73, 5). 

En realidad, san Basilio creó un monaquismo muy particular: no estaba cerrado a la comunidad de la Iglesia local, sino abierto a ella. Sus monjes formaban parte de la Iglesia local, eran su núcleo animador que, precediendo a los demás fieles en el seguimiento de Cristo y no sólo de la fe, mostraba su firme adhesión a él, el amor por él, sobre todo en las obras de caridad. 

Estos monjes, que tenían escuelas y hospitales, estaban al servicio de los pobres y de este modo mostraron la vida cristiana de una manera completa. El siervo de Dios Juan Pablo II, hablando del monaquismo, escribió: «muchos opinan que esa institución tan importante en toda la Iglesia como es la vida monástica quedó establecida, para todos los siglos, principalmente por san Basilio o que, al menos, la naturaleza de la misma no habría quedado tan propiamente definida sin su decisiva aportación» (carta apostólica «Patres Ecclesiae» 2).

Como obispo y pastor de su extendida diócesis, Basilio se preocupó constantemente por las difíciles condiciones materiales en las que vivían los fieles; denunció con firmeza el mal; se comprometió con los pobres y los marginados; intervino ante los gobernantes para aliviar los sufrimientos de la población, sobre todo en momentos de calamidad; veló por la libertad de la Iglesia, enfrentándose a los potentes para defender el derecho de profesar la verdadera fe (Cf. Gregorio Nacianceno, «Oratio 43,48-51 in laudem Basilii»: PG 36,557c-561c). Dio testimonio de Dios, que es amor y caridad, con la construcción de varios hospicios para necesitados (Cf. Basilio, Carta 94: PG 32,488bc), una especie de ciudad de la misericordia, que tomó su nombre «Basiliade» (Cf. Sozomeno, «Historia Eclesiástica». 6,34: PG 67,1397a). En ella hunden sus raíces las los modernos hospitales para la atención de los enfermos. 

Consciente de que «la liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza» («Sacrosanctum Concilium» 10), Basilio, si bien se preocupaba por vivir la caridad, que es la característica de la fe, fue también un sabio «reformador litúrgico» (Cf. Gregorio Nacianceno, «Oratio 43,34 in laudem Basilii»: PG 36,541c). Nos dejó una gran oración eucarística [o anáfora] que toma su nombre y que ha dado un orden fundamental a la oración y a la salmodia: gracias a él, el pueblo amó y conoció los Salmos e iba a rezarlos incluso de noche (Cf. Basilio, «In Psalmum» 1,1-2: PG 29,212a-213c). De este modo, podemos ver cómo liturgia, adoración, oración están unidas a la caridad, se condicionan recíprocamente. 

Con celo y valentía, Basilio supo oponerse a los herejes, quienes negaban que Jesucristo fuera Dios como el Padre (Cf. Basilio, Carta 9,3: PG 32,272a; Carta 52,1-3: PG 32,392b-396a; «Adversus Eunomium» 1,20: PG 29,556c). Del mismo modo, contra quienes no aceptaban la divinidad del Espíritu Santo, afirmó que también el Espíritu Santo es Dios y «tiene que ser colocado y glorificado junto al Padre y el Hijo» (Cf. «De Spiritu Sancto»: SC 17bis, 348). Por este motivo, Basilio es uno de los grandes padres que formularon la doctrina sobre la Trinidad: el único Dios, dado que es Amor, es un Dios en tres Personas, que forman la unidad más profunda que existe, la unidad divina. 

En su amor por Cristo y su Evangelio, el gran capadocio se comprometió también por sanar las divisiones dentro de la Iglesia (Cf. Carta 70 y 243), tratando siempre de que todos se convirtieran a Cristo y a su Palabra (Cf. «De iudicio» 4: PG 31,660b-661a), fuerza unificadora, a la que todos los creyentes tienen que obedecer (Cf. ibídem 1-3: PG 31,653a-656c).

Concluyendo, Basilio se entregó totalmente al fiel servicio a la Iglesia en el multiforme servicio del ministerio episcopal. Según el programa que él mismo trazó, se convirtió en «apóstol y ministro de Cristo, dispensador de los misterios de Dios, heraldo del reino, modelo y regla de piedad, ojo del cuerpo de la Iglesia, pastor de las ovejas de Cristo, médico piadoso, padre y nodriza, cooperador de Dios, agricultor d Dios, constructor del templo de Dios» (Cf. «Moralia» 80,11-20: PG 31,864b-868b).

Este es el programa que el santo obispo entrega a los heraldos de la Palabra, tanto ayer como hoy, un programa que él mismo se comprometió generosamente por vivir. 

En el año 379, Basilio, sin haber cumplido los cincuenta años, agotado por el cansancio y la ascesis, regresó a Dios, «con la esperanza de la vida eterna, a través de Jesucristo, nuestro Señor» («De Bautismo» 1, 2, 9). Fue un hombre que vivió verdaderamente con la mirada puesta en Cristo, un hombre del amor por el prójimo. Lleno de la esperanza y de la alegría de la fe, Basilio nos muestra cómo ser realmente cristianos. 

[Traducción del original italiano realizada por Zenit.

Vida De San Basilio

BASILIO nació en Cesarea, la capital de Capadocia, en  el Asia Menor, a mediados del año 329.  Por parte de padre y de madre, descendía de familias cristianas que habían sufrido persecuciones y, entre sus nueve hermanos, figuraron San Gregorio de Nicea, Santa Macrina la Joven y San Pedro de Sebaste.  Su padre, San Basilio el Viejo, y su madre, Santa Emelia, poseían vastos terrenos y Basilio pasó su infancia en la casa de campo de su abuela, Santa Macrina, cuyo ejemplo y cuyas enseñanzas nunca olvidó.  Inició su educación en Constantinopla y la completó en Atenas.  Allá tuvo como compañeros de estudio a San Gregorio Nacianceno, que se convirtió en su amigo inseparable y a Juliano, que más tarde sería el emperador apóstata. 

Basilio y Gregorio Nacianceno, los dos jóvenes capadocios, se asociaron con los más selectos talentos contemporáneos y, como lo dice éste último en sus escritos, “sólo conocíamos dos calles en la ciudad: la que conducía a la iglesia y la que nos llevaba a las escuelas”.  Tan pronto como Basilio aprendió todo lo que sus maestros podían enseñarle, regresó a Cesárea.  Ahí pasó algunos años en la enseñanza de la retórica y, cuando se hallaba en los umbrales de una brillantísima carrera, se sintió impulsado a abandonar el mundo, por consejos de su hermana mayor, Macrina.  Esta, luego de haber colaborado activamente en la educación y establecimiento de sus hermanas y hermanos más pequeños, se había retirado con su madre, ya viuda, y otras mujeres, a una de las casas de la familia, en Annesi, sobre el río Iris, para llevar una vida comunitaria.

Fue entonces, al parecer, que Basilio recibió el bautismo y, desde aquel momento, tomó la determinación de servir a Dios dentro de la pobreza evangélica.  Comenzó por visitar los principales monasterios de Egipto, Palestina, Siria y Mesopotamia, con el propósito de observar y estudiar la vida religiosa.  Al regreso de su extensa gira, se estableció en un paraje agreste y muy hermoso en la región del Ponto, separado de Annesi por el río Iris, y en aquel retiro solitario se entregó a la plegaria y al estudio.  Con los discípulos, que no tardaron en agruparse en torno suyo, entre los cuales figuraba su hermano Pedro, formó el primer monasterio que hubo en el Asia Menor, organizó la existencia de los religiosos y enunció los principios que se conservaron a través de los siglos y hasta el presente gobiernan la vida de los monjes en la Iglesia de oriente.  San Basilio practicó la vida monástica propiamente dicha durante cinco años solamente, pero en la historia del monaquismo cristiano tiene tanta importancia como el propio San Benito. 

Lucha contra la herejía arriana

Por aquella época, la herejía arriana estaba en su apogeo y los emperadores herejes perseguían a los ortodoxos.  En el año 363, se convenció a Basilio para que se ordenase diácono y sacerdote en Cesárea; pero inmediatamente, el arzobispo Eusebio tuvo celos de la influencia del santo y éste, para no crear discordias, volvió a retirarse calladamente al Ponto para ayudar en la fundación y dirección de nuevos monasterios.  Sin embargo Cesárea lo necesitaba y lo reclamó.  Dos años más tarde, San Gregorio Nacianceno, en nombre de la ortodoxia, sacó a Basilio de su retiro para que le ayudase en la defensa de la fe del clero y de las Iglesias.  Se llevó a cabo una reconciliación entre Eusebio y Basilio; éste se quedó en Cesárea como el primer auxiliar del arzobispo; en realidad, era él quien gobernaba la Iglesia, pero empleaba su gran tacto para que se diera crédito a Eusebio por todo lo que él realizaba.  Durante una época de sequía a la que siguió otra de hambre, Basilio echó mano de todos los bienes de todos los bienes que le había heredado su madre, los vendió y distribuyó el producto entre los más necesitados; mas no se detuvo ahí su caridad, puesto que también organizó un vasto sistema de ayuda, que comprendía a las cocinas ambulantes que él mismo, resguardado con un delantal de manta y cucharón en ristre, conducía por las calles de los barrios más apartados para distribuir alimentos a los pobres.  

Obispo de Cesárea

El año de 370 murió Eusebio y, a pesar de la oposición que se puso de manifiesto en algunos poderosos círculos, Basilio fue elegido para ocupar la sede arzobispal vacante.  El 14 de junio tomó posesión, para gran contento de San Atanasio y una contrariedad igualmente grande para Valente, el emperador arriano. El puesto era muy importante y, en el caso de Basilio, muy difícil y erizado de peligros, porque al mismo tiempo que obispo de Cesárea, era exarca del Ponto y metropolitano de cincuenta sufragáneos, muchos de los cuales se habían opuesto a su elección y mantuvieron su hostilidad, hasta que Basilio, a fuerza de paciencia y caridad, se conquistó su confianza y su apoyo. 

Antes de cumplirse doce meses del nombramiento de Basilio, el emperador Valente llegó a Cesárea, tras de haber desarrollado en Bitrina y Galacia una implacable campaña de persecuciones.  Por delante suyo envió al prefecto Modesto, con la misión de convencer a Basilio para que se sometiera o, por lo menos, accediera a tratar algún compromiso. Varios habían renegado por miedo, pero nuestro santo le respondió: 

¿Qué me vas a poder quitar si no tengo ni casas ni bienes, pues todo lo repartí entre los pobres? ¿Acaso me vas a atormentar? Es tan débil mi salud que no resistiré un día de tormentos sin morir y no podrás seguir atormentándome. ¿Qué me vas a desterrar? A cualquier sitio a donde me destierres, allá estará Dios, y donde esté Dios, allí es mi patria, y allí me sentiré contento . . .

El gobernador respondió admirado:  “Jamás nadie me había contestado así”.  Y Basilio añadió:  “Es que jamás te habías encontrado con un obispo”.  

El emperador Valente se decidió en favor de exilarlo y se dispuso a firmar el edicto; pero en tres ocasiones sucesivas, la pluma de caña con que iba a hacerlo, se partió en el momento de comenzar a escribir.  El emperador quedó sobrecogido de temor ante aquella extraordinaria manifestación, confesó que, muy a su pesar,  admiraba la firme determinación de Basilio y, a fin de cuentas, resolvió que, en lo sucesivo, no volvería a intervenir en los asuntos eclesiásticos de Cesárea. 

Pero apenas terminada esta desavenencia, el santo quedó envuelto en una nueva lucha, provocada por la división de Capadocia en dos provincias civiles y la consecuente reclamación de Antino, obispo de Tiana, para ocupar la sede metropolitana de la Nueva Capadocia.  La disputa resultó desafortunada para San Basilio, no tanto por haberse visto obligado a ceder en la división de su arquidiócesis, como por haberse malquistado con su amigo San Gregorio Nacianceno, a quien Basilio insistía en consagrar obispo de Sasima, un miserable caserío que se hallaba situado sobre terrenos en disputa entre las dos Capadocias.  Mientras el santo defendía así a la iglesia de Cesárea de los ataques contra su fe y su jurisdicción, no dejaba de mostrar su celo acostumbrado en el cumplimiento de sus deberes pastorales.  Hasta en los días ordinarios predicaba, por la mañana y por la tarde, a asambleas tan numerosas, que él mismo las comparaba con el mar.  Sus fieles adquirieron la costumbre de comulgar todos los domingos, miércoles, viernes y sábados.  Entre las prácticas que Basilio había observado en sus viajes y que más tarde implantó en su sede, figuraban las reuniones en la iglesia antes del amanecer, para cantar los salmos.  Para beneficio de los enfermos pobres, estableció un hospital fuera de los muros de Cesárea, tan grande y bien acondicionado, que San Gregorio Nacianceno lo describe como una ciudad nueva y con grandeza suficiente para ser reconocido como una de las maravillas del mundo.  A ese centro de beneficencia llegó a conocérsela con el nombre de Basiliada, y sostuvo su fama durante mucho tiempo después de la muerte de su fundador.  A pesar de sus enfermedades crónicas, con frecuencia realizaba visitas a lugares apartados de su residencia episcopal, hasta en remotos sectores de las montañas y, gracias a la constante vigilancia que ejercía sobre su clero y su insistencia en rechazar la ordenación de los candidatos que no fuesen enteramente dignos, hizo de su arquidiócesis un modelo del orden y la disciplina eclesiásticos.

No tuvo tanto éxito en los esfuerzos que realizó en favor de las iglesias que se encontraban fuera de su provincia.  La muerte de San Atanasio dejó a Basilio como único paladín de la ortodoxia en el oriente, y éste luchó con ejemplar tenacidad para merecer ese título por medio de constantes esfuerzos para fortalecer y unificar a todos los católicos que, sofocados por la tiranía arriana y descompuestos por los cismas y la disensiones entre sí, parecían estar a punto de extinguirse.  Pero las propuestas del santo fueron mal recibidas, y a sus desinteresados esfuerzos se respondió con malos entendimientos, malas interpretaciones y hasta acusaciones de ambición y de herejía.  Incluso los llamados que hicieron él y sus amigos al Papa San Dámaso y a los obispos occidentales para que interviniesen en los asuntos del oriente y allanasen las dificultades, tropezaron con una casi absoluta indiferencia, debido, según parece, a que ya corrían en Roma las calumnias respecto a su buena fe.  “¡Sin duda a causa de mis pecados, escribía San Basilio con un profundo desaliento, parece que estoy condenado al fracaso en todo cuanto emprendo!"”

Sin embargo, el alivio no había de tardar, desde un sector absolutamente inesperado.  El 9 de agosto de 378, el emperador Valente recibió heridas mortales en la batalla de Adrianópolis y, con el ascenso al trono de su sobrino Graciano, se puso fin al ascendiente del arrianismo en el oriente.  Cuando las noticias de estos cambios llegaron a oídos de San Basilio, éste se encontraba en su lecho de muerte, pero de todas maneras le proporcionaron un gran consuelo en sus últimos momentos.  Murió el 1º de enero del año 379, a la edad de cuarenta y nueve años, agotado por la austeridad en que había vivido, el trabajo incansable y una penosa enfermedad.  Toda Cesárea quedó enlutada y sus habitantes lo lloraron como a un padre y a un protector; los paganos, judíos y cristianos se unieron en el duelo.

San Gregorio Nacianceno, Arzobispo de Constantinopla, en el día del entierro:  “Basilio santo, nació entre santos.  Basilio pobre vivió pobre entre los pobres.  Basilio hijo de mártires, sufrió como un mártir.  Basilio predicó siempre con sus labios, y con sus buenos ejemplos y seguirá predicando siempre con sus escritos admirables”.

Setenta y dos años después de su muerte, el Concilio de Calcedonia le rindió homenaje con estas palabras: “El gran Basilio, el ministro de la gracia quien expuso la verdad al mundo entero indudablemente que fue uno de los más elocuentes oradores entre los mejores que la Iglesia haya tenido; sus escritos le han colocado en lugar de privilegio entre sus doctores.  

Se conserva una extensa colección de sus cartas:

En una de ellas nos cuenta que él pedía un cumplimiento estricto de la disciplina, lo mismo entre clérigos que entre laicos, y que cierto diácono, que no era malo, pero sí rebelde y un poco alocado y que solía presentarse en medio de un grupo de muchachas que cantaban himnos y bailaban, tuvo que vérselas con él; con igual determinación combatió la simonía en los puestos eclesiásticos y la admisión de personas indignas entre el clero; luchó contra la rapacidad y la opresión de los funcionarios y llegó a excomulgar a todos los complicados en la “trata de blancas”, una actividad muy difundida en Capadocia.  Podía reconvenir con temible severidad, pero prefería las maneras suaves y gentiles; como un ejemplo, están sus cartas a una muchacha descarriada y a un clérigo colocado en un puesto de gran responsabilidad, que se estaba mezclando en política; muchos ladrones que solo aguardaban ser entregados a los jueces para sufrir un castigo terrible, fueron amparados por el santo y devueltos a sus casas en completa libertad, pero con una imborrable amonestación sobre sus conciencias.  Pero tampoco se quedaba callado Basilio cuando eran los acaudalados y poderosos quienes quebrantaban sus deberes.  “¡Os negáis a dar con el pretexto de que no tenéis lo suficiente para vuestras necesidades!”, exclamó en uno de sus sermones.  “Pero en tanto que vuestra lengua os excusa, vuestra mano os acusa:  ¡Cuántos deudores podrían ser rescatados de la prisión con uno de esos anillos! ¡Cuántas pobres gentes ateridas por el frío se cubrirían con uno solo de vuestros guardarropas! ¡Y sin embargo, vosotros dejáis ir a los pobres de vuestras puertas, con las manos vacías!”  No era únicamente a los ricos a quienes imponía la obligación de dar.  “¿Dices que tú eres pobre? Bien; pero siempre habrá otros más pobres que tú.  Si tienes lo bastante para mantenerte vivo diez días, aquel hombre no tiene suficiente para vivir uno . . . No tengáis temor de dar lo poco que tengáis.  No coloquéis nunca vuestros propios intereses antes que la necesidad común.  Dad vuestro último mendrugo de pan al mendigo que os lo pide y confiad en la misericordia de Dios”.

San Basilio el Grande: ¡rogad por nosotros!

Bibliografía

Butler; Vida de los Santos.
Sálesman, P. Eliécer; Vidas de Santo #1
Sgarbosa, Mario y Luigi Giovannini; Un Santo Para Cada Día


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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor iCristinai » Sab Oct 11, 2014 2:36 pm

Los Iconos Bizantinos y la Iconoclasia

El Imperio Bizantino, llamado Imperio romano de Oriente (griego: Βασιλεία Ῥωμαίων, Basileia Rhōmaiōn; latín: Imperium Romanum) o Romania (Ῥωμανία) (griego: Βασιλεία Ῥωμαίων, Basileia Rhōmaiōn; latín: Imperium Romanum) o Romania (Ῥωμανία) como prefieron denominarlo sus habitantes, tambien observó el florecimiento del Arte y mayormente en el campo de las imágenes, bien sea en pinturas y en esculturas. Siguiendo con la tradición de representar a los personajes principales, tambien en la numismática se consiguen las caras de los personajes y en las medallas, como en ningún otro período en la historia de Occidente y de Oriente.

Surge en oposición a este movimiento, un antagonista llamado Iconoclasia, el cual viene a detener esa proliferación de imágenes y a establecer reglas.

El texto a continuación nos podría ilustrar la razón de ser de estos movimientos.

Identidad, continuidad y conciencia

Bizancio puede ser definido como un Imperio multiétnico que emergió como un Estado cristiano y terminó sus más de 1000 años de historia en 1453 como un Estado griego ortodoxo, adquiriendo un carácter verdaderamente nacional. Los bizantinos se identificaban a sí mismos como romanos, y continuaron usando el término cuando se convirtió en sinónimo de helenos. Prefirieron llamarse a sí mismos, en griego, romioi (es decir, pueblo griego cristiano con ciudadanía romana), al tiempo que desarrollaban una conciencia nacional como residentes de Romania.

El patriotismo se reflejaba en la literatura, particularmente en canciones y en poemas como el Digenis Acritas, en el que las poblaciones fronterizas (de combatientes llamados akritai) se enorgullecían de defender su país contra los invasores. Con el tiempo, el patriotismo se volvió local, porque no podía ya descansar en la protección de los ejércitos imperiales. Aun cuando los antiguos griegos no fueran cristianos, los bizantinos se enorgullecían de estos ancestros.

Aún en los siglos que siguieron a las conquistas árabes y lombardas del siglo VII y la consecuente reducción del Imperio a los Balcanes y Asia Menor, donde residía una muy poderosa y superior población griega, continuó este carácter multiétnico. A pesar de todo, desde el siglo IX se agudizó el proceso de identificación con la antigua cultura griega.

A medida que avanzó la Edad Media pasaron de referirse a sí mismos como romioi ('romanos') a helenoi (que tenía connotaciones paganas tanto como el de romios) o graekos ('griego'), término que fue usado frecuentemente por los bizantinos (tanto como romioi) para su autoidentificación étnica, en especial en los últimos años del Imperio.


Para asegurar el control del Imperio romano y hacer más eficiente su administración, el emperador Diocleciano, a finales del siglo III, instituyó el régimen de gobierno conocido como tetrarquía, consistente en la división del Imperio en dos partes, gobernadas por dos emperadores augustos, cada uno de los cuales llevaba asociado un «vice-emperador» y futuro heredero césar. Tras la abdicación de Diocleciano el sistema perdió su vigencia y se abrió un período de guerras civiles que no concluyó hasta el año 324, cuando Constantino I el Grande unificó ambas partes del Imperio.

Constantino reconstruyó la ciudad de Bizancio como nueva capital en 330. La llamó «Nueva Roma», pero se la conoció popularmente como Constantinopla ('La Ciudad de Constantino'). La nueva administración tuvo su centro en la ciudad, que gozaba de una envidiable situación estratégica y estaba situada en el nudo de las más importantes rutas comerciales del Mediterráneo oriental.

Constantino fue también el primer emperador en adoptar el cristianismo, religión que fue incrementando su influencia a lo largo del siglo IV y terminó por ser proclamada por el emperador Teodosio I, a finales de dicha centuria, religión oficial del Imperio.



Iconoclasia bizantina

La iconoclasia puede llevarse a cabo por personas de diferente religión, pero a menudo es el resultado de disputas sectarias entre facciones de la misma religión. En el cristianismo, la iconoclasia ha sido motivada principalmente por una interpretación literal de los Diez Mandamientos, que prohíben la elaboración y veneración de «imágenes talladas».3 Los dos estallidos más serios de iconoclasia que se produjeron en el Imperio Bizantino durante los siglos VIII y IX son inusuales en el sentido de que la disputa se centraba en el uso de las imágenes, más que ser un producto secundario de preocupaciones más profundas.
El uso de imágenes probablemente había ido creciendo en los años que precedieron al estallido de la iconoclasia. Un cambio notable se produjo en 695, con Justiniano II que puso el rostro de Cristo en el reverso de sus monedas de oro. El efecto de la opinión iconoclasta se desconoce, pero ciertamente el cambio provocó que el califa Abd al-Malik rompiera permanentemente con su anterior adopción de los tipos de moneda bizantinos y comenzara una acuñación de moneda genuinamente islámica que sólo llevaba palabras.4 Una carta del patriarca Germano escrita antes de 726 a dos obispos iconoclastas dice que «ahora ciudades enteras y multitud de personas están en considerable agitación por este tema» pero existe escasa evidencia del crecimiento del debate.
Vera icon o imágenes aquiropoietas son denominaciones que se dan a ciertas reliquias del cristianismo que, según distintas tradiciones piadosas o leyendas, se consideran verdaderas imágenes de Cristo porque habrían sido ejecutadas milagrosamente, no siendo, por tanto, obras de arte ejecutadas por la mano del hombre.

El número de estas imágenes, y su consideración de obras genuinas, copias o falsificaciones varía según los autores y es objeto de debate. Muchas ciudades e iglesias pretenden poseer alguna de ellas.


Entre las más conocidas están la síndone o Sábana Santa de Turín y el Santo Sudario de Oviedo (que reflejarían, la primera el cuerpo entero de Jesús y la segunda la cabeza, al suponerse que son los dos lienzos que lo habrían envuelto durante el Entierro de Cristo); y el paño de la Verónica (que habría conservado la cara ensangrentada de Jesús que esa mujer enjugó durante el Viacrucis). El hecho de que haya al menos cuatro lugares que afirman custodiar esta reliquia ha provocado la interpretación de que el paño estaba doblado cuando Verónica lo pasó por el rostro de Cristo, y sus dobleces habrían permitido dividirlo en varias piezas, todas con la impresión del rostro. De ellas, dos están en España: la Santa Faz de Alicante y el Santo Rostro de Jaén (catedral de Jaén; una tercera en San Pedro de Roma y una cuarta en la Basílica del Sacré Cœur de París.


El Mandylion de Edesa se habría impreso milagrosamente a partir del rostro de Cristo en una ocasión anterior, una presunta correspondencia (citada por Eusebio de Cesarea) entre el propio Cristo y Abgar, príncipe de aquella ciudad. Cristo habría adjuntado a su carta un lienzo con el que enjugó su rostro, quedando así impreso en él. Siglos después de la toma de Edesa por los musulmanes, varias imágenes (en París, Génova y la capilla papal del Vaticano) fueron identificadas con esta reliquia.


En Besançon se conserva un velo que tiene algunos rasgos del rostro de Cristo, y otras reliquias semejantes en Compiègne,1 Santo Domingo de la Calzada, San Marcos de Venecia y San Francesco a Ripa. Una imagen con fama de milagrosa, conservada en la capilla del Sancta Sanctorum de la iglesia de la Escalera Santa junto a San Juan de Letrán, fue enviada a Roma por el patriarca Germano I de Constantinopla durante la persecución de los iconoclastas.


El Acheiropoietos de Salónica o basílica de Acheiropoietos es una iglesia bizantina del siglo V en la ciudad de Salónica, denominada así desde 1320, a causa de los milagros atribuidos a una imagen de la Panhagia odighitria (la "Santísima Virgen que muestra el camino").


Esta iconoclasia para algunos autores, es otra manera de perseguir a los cristianos; a través de sus imágenes, pero lo cierto es que a lo largo del camino de la historia del cristianismo han sido muchas las excusas para perseguir a otros y ninuguna razón para defender. Han sido los monjes y los monasterios quienes han ofrecido protección a los sufridos, y más adelante los templarios y los señores, las caballerías que aún existen para defender a los que persiguen tanto en físico como los perseguidos por el hambre, las enfermedades y las guerras, las injusticias. En estas rutas monásticas hemos observado como efectivamente existen para la defensa de los derechos y dignidades de los seres humanos.
Que lo más importante son la Paz y el bien, son producto de la Fe en un único Dios, al que le han dado otros nombres.

Paz y bien,
Cristina
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor sandrop » Sab Oct 11, 2014 6:45 pm

les comparto mis queridos hermanos en Cristo,unos breves datos del actual Patriarca de la iglesia delos Melquitas

tomado de:
http://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_III_Laham


Gregorio III Laham
Gregorio III Laham BS
Patriarca de Antioquía y todo el Oriente, Alejandría y Jerusalén de los Melquitas



________________________________________
Presidente del Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Melquita
Presidente de la Asamblea de los Ordinarios Católicos en Siria
Ordenación 15 de febrero de 1959
Consagración episcopal 27 de noviembre de 1981 por
Máximo V Hakim

Otros títulos Arzobispo titular de Tarso de los Greco-Melquitas
Arzobispo (título personal) auxiliar de Jerusalén de los Melquitas

Nacimiento 15 de diciembre de 1933 (80 años) en
Daraya, Siria

Profesión Teólogo

________________________________________

Ficha en catholic-hierarchy.org

Gregorio III Laham BS (en árabe:غريغوريوس الثالث لحام, Grīgūryūs al-Thālith Lahām; Daraya, Siria, 15 de diciembre de 1933) Es un religioso sirio actual Patriarca greco-melquita de Antioquía, Alejandría y Jerusalén en comunión con Roma. Miembro de la Orden Basiliana del Santísimo Salvador de los Melquitas (BS).


Biografía
Su nombre de bautismo es Loutfi Laham. Con 11 años ingresa en el Seminario de San Salvador de los Padres Basilianos Salvatorianos en Shuf (Líbano).La profesión de votos simples la hizo en 1949 y los solemnes en 1954 dentro de la Orden Basiliana Salvatoriana. Finalizados sus estudios de postgrado con títulos en teología en Roma, se ordena presbítero en 1959 en la Iglesia de la Abadía de Grottaferrata, que está al sur de la ciudad.
El futuro patriarca recibió un doctorado en Teología Oriental por el Pontificio Instituto Oriental de Roma después de su ordenación. Luego desempeñó el cargo de superior del seminario mayor de San Salvador de 1961 a 1964. En este período funda la revista Al-Wahdah - Unidad en la Fe, la primera revista ecuménica que se publicará en árabe.
Fue nombrado Administrador del Vicariato Patriarcal de Jerusalén en 1974, a raíz de la detención israelí de los Vicario Patriarcal de Jerusalén, el arzobispo Hilarión Capucci de Basileanos Alepinos (B.A.). Fundó el Fondo de Estudiantes en Jerusalén para ayudar a estudiantes necesitados y en 1978 el Fondo de Asistencia Familiar para ayudar a las familias necesitadas en las zonas de su diócesis. En 1967 fundó en el Patriarcado Oriental la Biblioteca para el fomento del conocimiento de las tradiciones orientales. Además inició muchos proyectos sociales, tales como la reparación de iglesias, apertura de clínicas y la construcción de vivienda popular, incluida una casa de huéspedes para peregrinos en la Centro patriarcal de Jerusalén.
Siguiendo una vieja tradición de más de 900 años, él es el protector espiritual de la ecuménica internacional y Militar Orden Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén al igual que sus predecesores Maximo IV y Máximo V.
Archiepiscopado
El 9 de septiembre de 1981 fue designado a título personal como Arzobispo auxiliar de Jerusalén de los Melquitas y se le concedió la archidiócesis titular de Tarso de los Greco-Melquitas.1 Fue consagrado por el patriarca Máximo V y así continuar su labor de Vicario Patriarcal en Jerusalén.
El 29 de noviembre de 2000, fue elegido como titular del Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente, ante la renuncia del patriarca Máximo V Hakim, que con 92 años, se retiraba a causa de problemas de salud. Juan Pablo II le concedió la ecclesiastica communio el 5 de diciembre del 2000.2 Tomó el nombre de Gregorio después de que el patriarca Gregorio II Youssef, el último de su orden que había sido elegido patriarca (1864-1897).


Otras actividades
Nombrado por el patriarca Máximo V como presidente de la Comisión Litúrgica patriarcal, que editó el Anthologion, el libro dedicado a la oración o el breviario de Iglesia católica melquita y el libro de la Liturgia (misal), un compendio actualizado de la Divina Liturgia. Como secretario de la Comisión Ecuménica del Patriarcado melquita, lideró el diálogo entre el Iglesia Greco-católica y la Iglesia Ortodoxa de Antioquía.
El 8 de mayo de 2008, junto con otros obispos y Arquimandritas Melkitas, fue acogido en el Vaticano por Benedicto XVI. Repitió esta visita el 15 de marzo de 2012 con Monseñor Mtanius Hadad, rector de la basílica de Santa María in Cosmedin, la iglesia en Roma donde los cristianos greco melquitas celebran la misa en su propio rito.3


Predecesor:
Máximo V Hakim
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor Domitila 1956 » Sab Oct 11, 2014 11:45 pm

San Basilio uno de los tres Padres capadocios nació en Cesárea de Capadocia en 330 de familia muy cristiana, hombre de gran cultura y virtud comenzó a llevar vida eremitica, pero en 370 fue electo episcopo de su ciudad natal , hoy Turquía.Es considerado el primer escritor ascético del Oriente , combatió arrianismos y escribió excelentes obras , pero sobre todo reglas monásticas que aun hoy rigen a los monasterios de Oriente. Murió el 1° de enero de 379, el tema favorita de sus cartas era la caridad a los pobres siguiendo el ejemplo de su hermana Macrina y de una familia de santos "verdadera iglesia domestica". Sus monjes precediendo a los fieles en el seguimiento de Cristo no solo en la fe mostraban su firme adhesión a el, el amor por el sobre todo en las obras de caridad. De sus escritos que aun se conservan se valieron otros legisladores de la viada monástica entre ellos San Benito que lo considero su maestro.

Se preocupaba por los pobres y los marginados sobre todo en momentos de calamidad construyo hospicios para necesitados una especie de ciudad de la Misericordia que toma su nombre y son origen de los actuales hospitales,fue un sabio reformador litúrgico gracias a el, el pueblo conoció los Salmos, el formulo la doctrina sobre la Trinidad como la unidad mas profunda que existe, la divina.

Se comprometió a la unidad y salvo algunas divisiones dentro de la iglesia La iglesia greco-católica Melquita se origina en el medio Oriente, la palabra cristiano se empezó a usar por primera vez en la ciudad de Antioquia, es una iglesia con rito bizantino en su variante griega es decir una iglesia catolicé que goza de automomia, es guiada por un patriarca que esta en plena comunión con Roma actualmente hay 1 500 000 fieles entre clero y fieles la mayoría son de lengua árabe.
El año de separación de Roma fue en 1054 conocido como el cisma de Oriente y el año de la re-unificación fue 1724.

Lengua litúrgica árabe, griego y vernacular, en el pasado se utilizo griego y siriaco. En Alepo fueron ayudados en su establecimiento por los misioneros capuchinos, jesuitas y carmelitas. Los monasterios mas reconocidos en todo el mundo son los de Brasil, Argentina, y el Bizantino de la transfiguración.

Antes de las cruzadas ya había en Jerusalen instituciones caritativas que cuidaban a los peregrinos, la primera cruzada fue la toma de Jerusalen en 1099 y los monjes de San Lázaro que cuidaban leprosos ofrecieron sus servicios a los caballeros, estos acogían a cualquier caballero siempre y cuando guardara su regla en 1115 se independizaron de las ordenes orientales tomando la regla de San Agustín, el rey de Francia Luis VII al regresar de la segunda cruzada por penitencia trajo con el doce hermanos de San Lázaro y en 1154 dono a la orden el Castillos de Burton, esto provoco un cambio en la orden se extendió en Francia y un noble ingles los introdujo en Inglaterra al ser protegida por reyes fue l mas poderosa de Europa de lo que había sido en Asia.

Después de la caída de San Juan de Acre los lazaristas sobrevivientes se refugiaron en la isla de Chipre otros en Sicilia, las ramas francesas e italianas fueron las mas importantes; el Papa Inocencio VIII las unió pero siguió autonoma por lo que el Papa León X anuo la unión. Para el ingreso a la orden se necesitaban nueve grados de nobleza sin principio conocido o fecha incierta, no se extinguieron y tienen presencia en Francia, Alemania,Italia, Polonia Holanda, Suiza, Portugal y España.

El Escudo y la Cruz de la orden de San Lázaro su reglamento de lucha contra la lepra fue aprobado el 8 de marzo de 1946, se dividen en miembros y afiliados con la única condición de profesar la fe católica tras la re-unificación celebrada en Toronto Canadá el año 2004 el 48° Gran Maestre de la Orden Militar Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalen, Belén y Nazaret es el Smo. Sr. Don Francisco de Paula de Borbon y Escasany V Duque de Sevilla Grande De España, los miembros deberan probar su nobleza hasta 2° grado e incluso la nobleza de dos de sus apellidos, los afiliados son nobles de merito pero no llevan la cruz bordada

Patriarcado y Patriarcas de la Iglesia Greco-Católica Melquita han sido durante los tiempos dificiles los siguientes:

Cirilo IV Tanas en ( 1724 - 1759 )
Atanasio IV Jawhar en ( 1765 - 1768 ) anti-patriarca
Atanasio IV Jawhar en ( 1788 - 1794 ) patriarca legitimo
Vacante de ( 1916 - 1919 )
Gregorio III Laham en ( 2000 - )

La orden religiosa Basiliana Alepiana fue fundada en 1696 observando la regla de San Basilio fue aprobada por el Papa Benedicto XIV en 1757 siendo aprobada por la Santa Sede en 1772. Para el 31 de diciembre de 2005 ya tenia ocho monasterios y 57 religiosos, 41 de ellos sacerdotes.
Domitila 1956
 
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor nataly14 » Dom Oct 12, 2014 8:16 am

LA REGLA DE SAN BASILIO
Regla de San Basilio
I.Bajo el nombre de Basilianos están incluidos todos los religiosos que siguen la Regla de San Basilio. Los monasterios de estos religiosos no han tenido nunca la organización jerárquica que existe normalmente en las casas de una orden propiamente dicha. Sólo unas pocas casas estuvieron anteriormente agrupadas en congregaciones o están combinadas de este modo hoy en día. San Basilio preparó esta Regla para los miembros del monasterio que fundó hacia el año 356 en la ribera del Iris, en Capadocia. Antes de formar esta comunidad, San Basilio visitó Egipto, Palestina, Celesiria y Mesopotamia para ver por sí mismo el modo de vida llevada por los monjes en estos países. San Gregorio Nacianceno, que compartió el retiro, ayudó a Basilio con sus consejos y su experiencia. La Regla de Basilio está dividida en dos partes: las “Reglas monásticas mayores” (Regulae fusius tractatae, Migne, P.G., XXXI, 889-1052) y las “Reglas menores” (Regulae brevius tractatae, ibid., 1051-1306). Rufino, que las tradujo al latín, reunió las dos en una única Regla bajo el nombre de “Regulae sancti Basilii episcopi Cappadociae ad monachos” (P.L., CIII, 483-554); esta Regla fue seguida por algunos monasterios occidentales. Durante mucho tiempo, se sostuvo que fue el obispo de Cesarea el autor de una obra sobre el monacato llamada “Contitutiones monasticae” (P.G., XXXI, 1315-1428). En esta Regla, San Basilio seguía un método catequético: el discípulo pregunta y el maestro responde. Él se limita a establecer una serie de principios indiscutibles que guiarán a los superiores y los monjes en su conducta. Envía a sus monjes a las Sagradas Escrituras; a sus ojos, la Biblia es la base de toda la legislación monástica, la verdadera Regla. Las preguntas se refieren generalmente a las virtudes que los monjes deberían practicar y los vicios que deberían evitar. La mayor parte de las respuestas contiene uno o varios versos de la Biblia acompañados de un comentario que define el significado. Las cualidades más destacables de la Regla Basiliana son su prudencia y su sabiduría. Deja a sus superiores el cuidado de establecer los muchos detalles de la vida diaria local e individual; no determina el material que es ejercicio de la práctica religiosa o de los reglamentos administrativos del monasterio. Pobreza, obediencia, renuncia y abnegación son las virtudes en las que se basa San Basilio para la fundación de la vida monástica.

Cuando dio esta Regla, podría no bastar para alguien que deseara organizar un monasterio, puesto que toma esta obra como un hecho cumplido. La vida de los monjes capadocios no podía ser reconstruida con estas referencias a la naturaleza y el número de comidas o la vestimenta. Los superiores tenían como guía una tradición aceptada por todos los monjes. Esta tradición fue progresivamente enriquecida por las decisiones de los concilios, por las ordenanzas de los emperadores de Constantinopla y por los reglamentos de algunos abades reverenciados. Así pues, se formó un conjunto de leyes que regulaban los monasterios. Algunas de éstas fueron aceptadas por todos, otras sólo por las casas de algunos países, mientras que había reglamentos que sólo se aplicaban en algunas comunidades. En este aspecto, el monacato oriental se asemeja al del occidental: es notable la gran variedad de prácticas. La existencia de la Regla de San Basilio formaba un principio de unidad.

II. LOS MONASTERIOS ORIENTALES

Los monasterios de Capadocia fueron los primeros en aceptar la Regla de San Basilio; después se fue extendiendo gradualmente a todos los monasterios del Este. Los de Armenia, Caldea y Siria prefirieron en general, en lugar de la Regla de San Basilio, las prácticas que eran conocidas como la Regla de San Antonio. Ni las autoridades eclesiásticas ni las imperiales se esforzaron en universalizar la conformidad con la Regla de San Basilio. Es por tanto imposible decir en qué época adquirió la supremacía de las comunidades religiosas del mundo griego, pero la fecha es probablemente muy temprana. El desarrollo del monacato fue, por decirlo brevemente, la causa de su difusión. Protegidos por los emperadores y los patriarcas, los monasterios aumentaron rápidamente. En 536, la diócesis de Constantinopla tenía no menos de sesenta y ocho, la de Calcedonia cuarenta, y estos números aumentaron continuamente. Aunque el monacato no fue capaz de extenderse por todas las partes del imperio con igual rapidez; esto es lo que debe inferirse de estas cifras. Estos monjes fueron parte activa de la vida eclesiástica de su tiempo: participaban en todos los desacuerdos, tanto teológicos como de otro tipo, y se asociaron con todas las obras de caridad. Sus monasterios fueron lugar de refugio de estudiosos. Muchos de los obispos y patriarcas fueron elegidos de entre sus rangos. Su historia está entretejida, además, don la de las Iglesias Orientales. Dieron a la predicación del Evangelio sus más grandes apóstoles. Como resultado, la vida monástica consiguió establecerse al mismo tiempo que el Cristianismo se expandió entre todas las razas. La posición de los monjes en el Imperio fue de gran poder, y su riqueza ayudó a aumentar su influencia. Por ello, su desarrollo siguió un ritmo paralelo al de sus hermanos occidentales. Los monjes, como regla general, siguieron las vicisitudes teológicas de los emperadores y patriarcas, y no mostraron una notable independencia excepto durante la persecución iconoclasta; las posición que tomaron en esta generó la ira de los controversialistas imperiales. Hubo mártires entre ellos; muchos fueron condenados al exilio y algunos aprovecharon esta condena para reorganizar su vida religiosa en Italia.

De todos los monasterios de este período, el más célebre fue el de San Juan Bautista de Studium, fundado en Constantinopla en el siglo V. Adquirió fama en la época de la persecución iconoclasta mientras estuvo bajo el gobierno del santo Hegumenos (abad) Teodoro, llamado el Estudita. En ningún otro lugar encontraron los emperadores heréticos una resistencia más valiente. Al mismo tiempo, el monasterio era un activo centro de la vida intelectual y artística y un modelo que ejerció una considerable influencia en las prácticas monásticas orientales. Se pueden ver más detalles sobre esto en "Prescriptio constitutionis monasterii Studii" (Migne, P.G., XCIX, 1703-20) y en "Canones de confessione et pro peccatis satisfactione" (ibid., 1721-30) del monasterio. Teodoro atribuyó las prácticas seguidas por los monjes a su tío, San Platón abad, que las introdujo en primer lugar en el monasterio de Saccudium. Los demás monasterios las adoptaron uno tras otro, y son todavía seguidas por los monjes del Monte Athos. El monasterio del Monte Athos fue fundado hacia el final del siglo X con la ayuda del emperador Basilio el Macedonio y se convirtió en el más grande y célebre de todos los monasterios de Oriente; es en realidad una provincia monástica. El Monasterio del Monte Olimpo, en Bitinia, merece ser mencionado, aunque nunca fue tan importante como aquel. El monasterio de Santa Catalina, en el Monte Sinaí, que se retrotrae a los comienzos del monacato, tuvo gran fama y aún es ocupado por monjes. Nos limitaremos a citar aquí los monjes que han dejado su huella en la literatura eclesiástica: Leoncio de Bizancio (muerto en 543), autor de un tratado contra los nestorianos y los eutiquianos; San Sofronio, patriarca de Jerusalén, uno de los más vigorosos adversarios de la herejía monotelita (P.G., LXXXVII, 3147-4014); San Máximo el Confesor, abad de Crisópolis (muerto en 662), el representante más brillante del monacato bizantino del siglo VII; en sus escritos y letras, San Máximo combatió firmemente a los partidarios de las erróneas doctrinas del monotelismo (Id., XC y XCI); San Juan Damasceno, que quizá podría incluirse entre los basilianos; San Teodoro el Estudita (muerto en 829), el defensor de la veneración de imágenes sagradas; sus obras incluyen escritos teológicos, ascéticos, hagiográficos, litúrgicos e históricos (P.G., XCIX). Los monasterios bizantinos proporcionan un gran número de historiadores que también eran monjes: Juan Malalas, cuya “Monographia” (P.G., XCVII, 9-190) sirvió de modelo para los cronistas orientales; Jorge Pinceló, que escribió una “Selected Chronographia”; su amigo y discípulo San Teófanes (muerto en 817), abad del “Gran terreno” cerca de Cícico, autor de otra “Chronographia” (P.G., CVIII); el patriarca Nicéforo, que escribió (815-829) un histórico “Breviarium” (una historia bizantina) y una cronografía abreviada (P.G., C, 879-991); Jorge el Monje, cuya crónica se para en el 842 d.C. (P.G. CX). Hubo además un gran número de monjes, hagiógrafos, himnologistas y poetas que participaron activamente en el desarrollo de la liturgia griega. Entre los autores de himnos podrían citarse a: San Máximo el Confesor, San Teodoro el Estudita, San Romano el Melodista, San Andrés de Creta, San Juan Damasceno, Cosme de Jerusalén y San José el Himnógrafo. La caligrafía y la copia de manuscritos eran muy estimadas entre los basilianos. Entre los monasterios que sobresalieron en el arte de la copia se encuentran el Studium, el del Monte Athos, el monasterio de la Isla de Patmos y el de Rossano (Sicilia); la tradición continuó más tarde en el monasterio de Grottaferrata, cerca de Roma. Estos monasterios, y también otros, fueron estudios de arte religioso donde los monjes trabajaban arduamente para producir miniaturas en los manuscritos, pinturas y obras de orfebrería. El triunfo de la ortodoxia sobre la herejía iconoclasta infundió un extraordinario entusiasmo en esta parte de sus trabajos.

Desde el principio, las Iglesias Orientales tomaron a menudo a sus patriarcas y obispos de los monasterios. Más tarde, cuando el clero seglar fue reclutado ampliamente de entre los hombres casados, esta costumbre se hizo casi universal, pues como el oficio episcopal no podía ser dado a hombres que estuvieran casados, se desarrolló de algún modo en un privilegio de los religiosos que habían hecho el voto de castidad. Debido a esto, los monjes formaban una clase aparte, correspondiente al clero superior de las Iglesias Occidentales; esto dio y aún sigue dando una influencia preponderante a los propios monasterios. En algunos de ellos, se enseña Teología tanto a clérigos como a laicos. Mientras el espíritu de proselitismo existió en el este, los monasterios proporcionaban a la Iglesia todos sus misioneros. Los nombres de dos de ellos están inscritos en el calendario de las festividades de Roma: San Cirilo y San Metodio, los apóstoles de los eslavos. El cisma bizantino no cambió notablemente la posición de los monjes basilianos y sus monasterios. Sus sufrimientos comenzaron con la conquista mahometana. Para una gran parte de ellos, la conquista fue su completa ruina, especialmente para aquellos de lo que hoy es Turquía, Asia y la región de alrededor de Constantinopla. En el Este, los conventos de mujeres adoptaron la Regla de San Basilio y tenían constituciones copiadas de las de los monjes basilianos.

III. BASILIANOS CISMÁTICOS

Los monasterios de basilianos cismáticos más conocidos son el del Monte Athos y el del Monte Sinaí. Aparte de estos, hay todavía muchos monasterios en Turquía y en Asia, de los cuales 10 en Jerusalén, 1 en Belén y 4 en Jericó. Son también numerosos en las islas del mar Egeo: 3 en Quíos, 6 en Samos, unos 50 en Creta y 11 en Chipre. En el Viejo Cairo está el monasterio de San Jorge. En Grecia, donde hubo anteriormente hasta 400 monasterios, había en 1832 solamente 82, que aumentaron hasta 169 en 1904; 9 conventos basilianos para mujeres existe actualmente en Grecia. En Rumanía, hay 22 monasterios; 44 en Serbia, con sólo unos 118 monjes; en Bulgaria 78, con 193. Montenegro tiene 11 monasterios y unos 15 monjes; Bosnia 3 y Herzegovina 11. En Dalmacia hay 11 monasterios y en Bucovina 3. Hungría tiene 25 monasterios y 5 ramas distintas. Los monjes cismáticos son mucho más numerosos en Rusia; además, es en este país donde tienen mayor influencia y tienen los monasterios más ricos. En ningún otro sitio ha estado la vida monástica tan conectada con la existencia nacional. Los monasterios más célebres son Pescherskoi, en Kieff, y Troïtsa (Trinidad, Nota del Traductor), en Moscú; cabe mencionar asimismo los monasterios de Solovesk, Nóvgorod, Pskof, Tver, and Vladmir. Rusia tiene unos 9000 monjes y 429 monasterios. No hay diócesis que no tenga al menos una casa religiosa. Los monasterios están divididos entre los que tienen subvenciones estatales y los que no reciben este tipo de ayudas. IV. BASILIANOS CATÓLICOS Cierto número de monasterios basilianos estuvieron siempre en comunión con la Santa Sede. Entre estos estaban las casas fundadas en Sicilia, en Italia. El monasterio de Rossano, fundado por San Nilo el Joven, siguió siendo fiel durante mucho tiempo a las mejores tradiciones literarias de Constantinopla. Cabe mencionar los monasterios de San Salvatore de Mesina y San Salvatore de Otranto; también fue célebre el monasterio de Grottaferrata. La emigración de los griegos al oeste tras la caída de Constantinopla y la unión con Roma, concluida en el Concilio de Florencia, dio un cierto prestigio a estas comunidades. El cardenal Bessarion, que fue abad de Grottaferrata, luchó para estimular la vida intelectual de los basilianos por medio de los tesoros literarios que contenían sus bibliotecas.

Un buen número de comunidades católicas siguió existiendo en el Este. La Santa Sede las animó a unirse en congregaciones, a saber: San Salvador, fundada en 1715, que incluye 8 monasterios y 21 hospicios con unos 250 monjes; la congregación de Aleppo, con 4 monasterios y 2 hospicios; la de los Baladitas (Valaditas), con 4 monasterios y 3 hospicios. Estas dos últimas congregaciones tienes sus casas en el distrito del Monte Líbano. San Josafat y el padre Rutsky, que trabajaron para devolver a las Iglesias rutenas a la unidad católica, reformaron a los basilianos de Lituania. Comenzaron con el monasterio de la Santísima Trinidad en Vilna (1607). El monasterio de Byten, fundado en 1613, fue la ciudadela de la unión en Lituania. Otros monjes adoptaron la reforma o fueron fundados por monjes reformados. El 19 de julio de 1617, los monasterios reformados se organizaron en una congregación bajo un proto-archimandrita, y conocido como la congregación de la Santísima Trinidad o de Lituania. La congregación aumentó con la unión. El número de casas se había elevado hasta treinta en tiempos del capítulo general de 1636. Tras el concilio de Zamosc, los monasterios fuera de Lituania que no se habían incorporado a la congregación de la Santísima Trinidad se integraron en una congregación que llevaba el título de “Patrocinium [Protección] B.M.V.” (1739). Benedicto XIV deseó en 1744 formar una sola congregación de estas dos, dándole el nombre de Orden Rutena de San Basilio y dividiéndola en las dos provincias de Lituania y Curlandia. Tras la supresión de la Compañía de Jesús, estos religiosos se encargaron de los colegios jesuitas. El derrocamiento de Polonia y la persecución llevada a cabo por los rusos contra los uniatos griegos fueron muy desfavorables para el crecimiento de la congregación, y el número de estos monasterios basilianos disminuyó enormemente. León XIII, en su encíclica “Singulare praesidium” del 12 de mayo de 1881, ordenó una reforma de los basilianos rutenos de Galitzia. Esta reforma comenzó en el monasterio de Dabromil; sus miembros han sustituido poco a poco a los no reformados en los monasterios de la región. Se dedican, en conexión con el clero uniato, a las distintas labores de apostolado que demandan la condición moral o las diferentes razas del distrito. V. BASILIANOS LATINOS En el siglo XVI, los monasterios italianos de esta orden fueron decayendo. A instancias del cardenal Sirlet, el Papa Gregorio XIII ordenó en 1573 su unión en una congregación bajo el control de un superior general. Se utilizó la posibilidad de separar los ingresos de las abadías de los de los monasterios. Las casas de los basilianos italianos fueron divididas en las tres provincias de Sicilia, Calabria y Roma. Aunque los monjes siguieron fieles al principio a la liturgia griega, mostraron una inclinación hacia el uso de la liturgia latina; algunos monasterios han adoptado este último de un modo completo. En España, había una congregación basiliana con no tenía ninguna conexión tradicional con los basilianos orientales; sus miembros seguían la liturgia latina. El padre Bernardo de la Cruz y los eremitas de Santa María de Oviedo de la diócesis de Jaén formaban el núcleo de la congregación. Los demás basilianos, que seguían unas prácticas menos rigurosas, mostraban un mayor crecimiento; sus monasterios estaban formados en las dos provincias de Castilla y Andalucía. Estaban gobernados por un vicario general y bajo el control, al menos nominalmente, de un superior general de la orden. Cada una de las provincias tenía su colegio o escolástica en Salamanca y Sevilla. No se abstenían del vino. Como sus hermanos de Italia, llevaban una cogulla similar a la de los benedictinos; esto condujo a recriminaciones y procesos, pero fueron autorizados por Roma para seguir usando esta ropa. Se pueden encontrar algunos escritores entre ellos, como por ejemplo: Alfonso Clavel, el historiógrafo de la orden; Diego Niceno, que ha dejado sermones y escritos ascéticos; Luis de los Ángeles, que escribió una obra sobre las “Instrucciones para novicios” (Sevilla, 1615), y tradujo igualmente al español la exposición del cardenal Bessarion de la Regla de San Basilio; Felipe de la Cruz, que escribió un tratado sobre el dinero prestado con intereses, publicado en Madrid en 1637, y otro sobre diezmos, publicado en Madrid en 1634. Los basilianos españoles fueron suprimidos por otras órdenes en 1833, y no han sido reestablecidos. En Annonay (Francia), se formó una comunidad religiosa masculina en 1822 bajo la Regla de San Basilio, que tiene una rama en Toronto (Canadá).
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor chilecito-renata » Dom Oct 12, 2014 9:12 am

SAN BASILIO


San Basilio nació alrededor del año 330 en Cesarea, Capadocia. Su familia era de situación acomodada y muy piadosa. En ella había varios santos. Entre ellos están su padre, también llamado Basilio y que sufrió el martirio, su madre Emilia, su abuela Macrina la Mayor, su hermana Macrina la Joven y sus hermanos Gregorio de Nisa y Pedro de Cesarea. Este último llegó a ser obispo de Sebaste.
Cuando era niño su familia se trasladó a Ponto, pero pronto retornaron a Capadocia a vivir con la familia de su madre. Deseoso de saber, fie a Constantinopla. Vivió allí y en Atenas unos cuatro o cinco años. En Atenas tuvo como compañero de estudios Gregorio Nacianceno.
Fue en Atenas que empezó a pensar seriamente en la religión y se decidió a buscar a los mas famosos santos eremitas de Siria y Arabia para aprender de ellos el modo de alcanzar un estado ferviente de piedad y mantener su cuerpo sometido por el ascetismo.
Mas adelante se puso al frente de un convento de Arnesi en Ponto, donde su madre ya viuda, su hermana Macrina y otras piadosas mujeres se dedicaban a una vida de oración y obras de caridad. Eustacio de Sebaste había trabajado en Ponto a favor de una vida de anacoreta y Basilio le reverenciaba por ello a pesar de diferenciarse en algunos aspectos dogmáticos, lo que hizo que se fueran distanciando.
Se opuso al arrianismo y al igual que Atanasio de Alejandría se opuso a la herejía mace-
doniana.
También se distanció de s obispo, Dionisio de Cesarea, que había suscrito el acuerdo de Nicea y se reconcilió con el cuando Dionisio estaba a punto de morir.
Fue ordenado obispo de Cesarea en el año 365 y posiblemente su ordenación se haya debido a los ruegos de sus superiores eclesiásticos, que querían usar su talento contra los arrianos, que en esa parte del país ern numerosos y gozaban del favor del emperador arriano Valente, quien reinaba en Constantinopla.
Para salvar a la Iglesia del arrianismo, Basilio inició contactos con Occidente e intentó superar los recelos median te la ayuda a Atanasio. Las dificultades aumentaron al plantear la esencia del Espíritu Santo. A pesar de que Basilio había defendido con objetividad la consustanciabilidad del Espíritu Santo con el Padre y el Hijo, se sumaban aquellos que fieles a la tradición no admitían el predicado homoousis al tercero; esto ya le había sido reprochado en 371 por los zelotes ortodoxos que había entre los monjes y Atanasio lo defendió.
Mantuvo su relación con Eustacio a pesar de las diferencias dogmáticas, cosa que despertó ciertos recelos. Por otra parte, Basilio fue gravemente ofendido porlos defensores del homoousioanismo.
Lamentablemente no vivió para ver el final de todas esas controversias y el éxito absoluto de sus esfuerzos para mediar entre Oriente y Occidente. Sufrió un a enfermedad del hígado que le produjo la muerte
Fue célebre predicador y se han conservado muchas de sus homilías, inclusive una serie de sermones cuaresmales. Algunos como el dedicado contra la usura y el referido al ham-
bre de 368, son de valor para la historia de la moral; otros muestran los honores que hay que rendir a los mártires y reliquias.
Su inclinación al ascetismo puede verse en Moralia y Regulae, manuales de ética a utilizar en el mundo y en el claustro. De las reglas monásticas tribuidas a Sn Basilio, la mas breve de todas es la que mas probablemente es obra suya.
La mayor parte de las liturgias que llevan el nombre de Basilio, en la forma presente, no son obra suya, pero mantienen reminiscencias de su actividad en este campo al estable-
cer fórmulas para las oraciones y promover el canto en la Misa. Hay una liturgia que le puede ser atribuida que todavía es utilizada en determinadas festividades, tales como los domingos de Cuaresma, tanto en las Iglesias Católicas como en las Bizantinas y en la Iglesia Ortodoxa Bizantina.
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor nanxdo » Dom Oct 12, 2014 9:32 am

Historia de la orden de San Basilio

La Iglesia Greco Católica Melquita se origina con el establecimiento del cristianismo en el Medio Oriente. La palabra cristiano comenzó a utilizarse por primera vez en la ciudad de Antioquía, la sede histórica de la iglesia Melquita.
Durante el cuarto Concilio Ecuménico, el Concilio de Calcedonia del año 451, la sociedad cristiana del Medio Oriente se vio profundamente dividida. Los que aceptaron el concilio, eran principalmente greco-hablantes de las ciudades y fueron llamados melquitas, (imperiales) por los anti-calcedonianos. Estos últimos eran predominantemente de habla siríaca, copta y armenia y dieron origen a las iglesias Siria, Copta y Armenia.
Tras la batalla de Yarmuk en el año 636, los árabes expulsaron a los bizantinos de Siria e introdujeron el islam. Aunque la cultura y el lenguaje griego permanecieron, especialmente entre los melquitas de Jerusalén, la tradición melquita se fusionó gradualmente con la lengua y la cultura árabe.

Iglesia de San Pablo en Harissa.

En 1054 el patriarca de Constantinopla Miguel Cerulario y el cardenal Humberto de Silva Candida se excomulgaron mutuamente formalizando el Cisma de Oriente que nunca fue declarado oficialmente.
Las Cruzadas introdujeron prelados latinos en las sedes apostólicas del Oriente, la Cuarta Cruzada estableció el Imperio Latino de Constantinopla por 57 años, muchos orientales fueron convertidos por los misioneros latinos formándose partidos pro-católicos dentro de las iglesias ortodoxas. En 1098 los cruzados tomaron Antioquía y el Patriarca Juan IV huyó, desde ese momento los patriarcas de Antioquía residieron en Constantinopla hasta 1268, año de la captura de Antioquía por el sultán mameluco Baybars I, quien destruyó la ciudad. Luego Antioquía fue reemplazada por la ciudad de Damasco como sede patriarcal, probablemente bajo el Patriarca Pacomio entre 1375 y 1386. Los mamelucos permanecieron en Antioquía hasta la conquista de la ciudad por los otomanos en 1516. Durante el gobierno turco, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla recibió completa autoridad sobre los miembros de la jerarquía melquita, confirmando o a veces eligiendo a los obispos. Desde 1534 los patriarcados de Alejandría y de Jerusalén fueron completamente helenizados.
El segundo Concilio de Lyon (1274) y el Concilio de Florencia (1439) en el que el Patriarca de Constantinopla, José II y el emperador Juan VIII Paleólogo aceptaron la unión con el Occidente esperando su ayuda para salvar a Constantinopla. Ninguna de esas uniones prosperaron, aunque los dos últimos emperadores de Constantinopla hicieron profesión de fe católica, no les llegó ninguna ayuda significativa.
Desde 1342 frailes dominicos abrieron misiones en el Medio Oriente, particularmente en Damasco. Sus enseñanzas tuvieron una influencia importante sobre los clérigos melquitas y el pueblo, pero desde 1534 los jesuitas fueron realmente decisivos en la formación del partido católico en el Patriarcado Ortodoxo de Antioquía.

Iglesia de San Pedro y Pablo en Ottawa (Canadá).

Durante el siglo XVII jesuitas, capuchinos y carmelitas establecieron misiones con el consentimiento de los obispos ortodoxos locales en el Imperio otomano. Los dominicos han estado en Iraq desde 1300.
En 1724 fue electo Cirilo VI por los obispos melquitas ortodoxos de Siria como el nuevo Patriarca de Antioquía. Como Cirilo era un prominente pro-occidental, el Patriarca ortodoxo de Constantinopla, Jeremías III, creyó que su autoridad había sido cuestionada. Jeremías declaró que la elección de Cirilo era inválida, excomulgándolo y nombrando a Silvestre, un monje griego, para la sede patriarcal de Antioquía. Silvestre exacerbó las divisiones con su pesada manipulación del gobierno de la iglesia y muchos melquitas eligieron reconocer a Cirilo VI como Patriarca. Esta dominación griega del Patriarcado Bizantino Ortodoxo de Antioquía duró hasta 1899.
Cinco años después de la elección de Cirilo Tanas, en 1729, el papa Benedicto XIII reconoció a Cirilo como el legítimo Patriarca de Antioquía y les dio la bienvenida a él y sus seguidores en plena comunión con la Iglesia Católica Apostólica Romana. Desde ese momento, la Iglesia Greco-Católica Melquita ha existido separadamente en dos jurisdicciones paralelas, aunque a la rama ortodoxa actualmente no se la refiere generalmente como melquita.
Desde 1772 el Patriarca de Antioquía pasó a ser el "administrador de Alejandría de los Melquitas" y "administrador para los melquitas de Jerusalén". A partir de 1838 Máximos III Mazloum fue reconocido ad personam como "Patriarca Católico Greco-Melquita de Antioquía y Todo el Oriente, Alejandría y Jerusalén" y nombró un vicario patriarcal para cada sede: Damasco, Alejandría y Jerusalén. En 1848 el sultán otomano reconoció la existencia de la iglesia Melquita.
La iglesia Melquita y a la cabeza su Patriarca es además Protectora de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén, Belén y Nazaret cuyo Gran Maestre es en la actualidad Francisco de Borbón y Escasany, V Duque de Sevilla.
Jurisdicciones[editar]
El Santo Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Melquita encabezado por el Patriarca tiene directa jurisdicción para nombrar obispos y crear diócesis dentro de su territorio canónico, el cual comprende: Siria, Líbano, Jordania, Israel, los territorios Palestinos, Iraq, Egipto, Sudán, Kuwait, Libia y Turquía.
La Iglesia es presidida por el Patriarca que lleva el título de Patriarca de la ciudad de Antioquía, de Cilicia, Siria, Iberia, Arabia Mesopotamia, Pentápolis, Etiopía, y todo el Egipto y el Oriente entero, Padre de los Padres, Pastor de los Pastores, Obispo de los Obispos, el Décimo-tercero de los Santos Apóstoles. Además a título personal el patriarca es también Patriarca de Alejandría y Patriarca de Jerusalén. Se acostumbra a abreviar su título como: Patriarca de Antioquía y Todo el Oriente, de Alejandría y de Jerusalén. Es además el Protector de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén, Belén y Nazaret
La sede propia del Patriarca es la Archieparquía metropolitana de Damasco (en Siria) para la cual nombra un vicario patriarcal que dirige 18 parroquias.
El Patriarca nombra además vicarios para administrar las sedes patriarcales titulares de:

o Egipto y Sudán (y nominalmente también Libia) (Patriarcado de Alejandría, con 17 parroquias)
o Jerusalén (incluye el sur de Israel y sur de Palestina) (Patriarcado de Jerusalén, con 10 parroquias)
También son nombrados por el Patriarca los titulares de los exarcados patriarcales de:

o Irak (1 parroquia)
o Kuwait (1 parroquia)
o Estambul (vacante desde 1957, sin parroquias)
El resto del territorio canónico de la iglesia Melquita está cubierto por las siguientes diócesis:
Archieparquías metropolitanas:
• Alepo (en Siria, con 10 parroquias). El archieparca es a la vez visitador apostólico para los melquitas de Europa Occidental
• Beirut y Biblos o Gibail (en el Líbano, con 139 parroquias)
• Bosra y Haurán (en Siria, con 42 parroquias)
• Homs, Hama y Yabrud (en Siria, con 17 parroquias)
• Tiro (en el Líbano, con 9 parroquias). De la cual son sufragáneas las archieparquías de:
o Paneas o Baniyas y Mariayoun o Caesarea Philippi (en el Líbano, con 11 parroquias)
o Sidón y Deir el Kamar (en el Líbano, con 50 parroquias)
o Trípoli (en el Líbano, con 15 parroquias)
Archieparquías:
• San Juan de Acre, Haifa, Nazaret y Toda Galilea (norte de Israel , con 32 parroquias)
• Baalbek (en el Líbano, con 12 parroquias)
• Latakia y el Valle de los Cristianos (en Siria, con 18 parroquias)
• Petra, Filadelfia (Ammán) y Toda Transjordania (en Jordania, con 28 parroquias)
• Zahleh, Furzol y todo el Bekaa (en el Líbano, con 36 parroquias)
Fuera del territorio canónico el papa ha creado diócesis melquitas que están bajo su directa jurisdicción, aunque los obispos participan del Santo Sínodo Melquita, que envía al papa una terna para que elija de ella al obispo de una sede vacante.
Eparquías:
• Nuestra Señora de la Anunciación en Newton (Boston) (en los Estados Unidos, con 35 parroquias)
• Nuestra Señora del Paraíso en San Pablo (en Brasil, con 5 parroquias, sufragánea del Arzobispado metropolitano latino de San Pablo)
• Nuestra Señora del Paraíso en México (con 1 parroquia)
• San Miguel en Sídney (en Australia y Nueva Zelanda, con 13 parroquias)
• San Salvador en Montreal (en Canadá, con 4 parroquias)
Exarcados apostólicos:
• Argentina (Sede en Córdoba, con 3 parroquias)
• Venezuela (Sede en Caracas, con 5 parroquias)
Parroquias en la diáspora: Existen además diversas parroquias dependientes de jurisdicciones latinas y ordinariatos orientales:2
• San Juan Crisóstomo en Bruselas, Bélgica
• San Julián el pobre en París, Francia, dependiente del Arzobispo de París, ordinario de los fieles de rito oriental en Francia
• San Nicolás de Myra en Marsella, Francia, dependiente del Arzobispo de París, ordinario de los fieles de rito oriental en Francia
• Meitingen, Alemania
• Santa Maria en Cosmedian en Roma, Italia.
• Nuestra Señora de Damasco en La Valetta, Malta
• San Juan Crisóstomo en Londres, Reino Unido
La Iglesia Católica conserva además el recuerdo de varias diócesis desaparecidas que han sido catalogadas como Sedes Titulares Melquitas y que regularmente son conferidas a obispos auxiliares y de la curia vaticana:
Archieparquías metropolitanas titulares:
• Apamea en Siria
• Cesarea en Palestina
• Edessa en Osrhoena
• Myra
• Pelusium
Archieparquías titulares:
• Cesarea en Capadocia
• Damiata
• Hierapolis en Siria
• Tarso
Eparquías titulares:
• Adana
• Laodicea en Siria
• Palmyra
Órdenes religiosas:
• Orden Basiliana Alepiana
• Orden Basiliana Chouerita de San Juan Bautista
• Orden Basiliana Salvatoriana
• Sociedad de Misioneros de San Pablo
Fuente: Annuario Pontificio 20073
Lista de los Patriarcas de la Iglesia Greco-católica Melquita[editar]
Los Patriarcas Greco-católicos Melquitas simultáneamente lo son de las sedes de Alejandría, Antioquía y Jerusalén.
• Cirilo VI Tanas (1724-1759)
• Atanasio IV Jawhar (1759-1760)
• Máximo II Hakim (1760-1761)
• Teodosio V Dahan (1761-1788)
• Atanasio IV Jawhar(1765-1768, antipatriarca)
• Atanasio IV Jawhar (1788-1794, como patriarca legítimo)
• Cirilo VII Siaj (1794-1796)
• Agapios II Matar (1796-1812)
• Ignacio IV Sarruf (1812)

Gregorio III.
• Atanasio V Matar (1813-1814)
• Macario IV Tawil (1814-1815)
• Ignacio V Qattan (1816-1833)
• Máximo III Mazlum (1833-1855)
• Clemente Bahouth (1856-1864)
• Gregorio II Youssef-Sayur (1864-1897)
• Pedro IV Jaraijiry (1898-1902)
• Cirilo VIII Jaha (1902-1916)
Vacante (1916-1919)
• Demetrio I Qadi (1919-1925)
• Cirilo IX Moghabghab (1925-1947)
• Máximo IV Saigh (1947-1967)
• Máximo V Hakim (1967-2000)
• Gregorio III Laham (2000-)


Basilio y la reforma del cenobitismo

La vida religiosa comunitaria en la soledad paso de Egipto a Palestina y Siria y fue sobre todo Basilio el Grande quien mediante su actividad y sus reglas aseguró su victoria definitiva en Oriente frente al ascetismo libre y personal.
Basilio nació en Cesaréa de Capadocia en el año 329 aproximadamente, recibió una educación profundamente cristiana. En el año 357 inició un viaje a través de Oriente con la intención de visitar a los mas famosos solitarios y estudiar la vida monástica donde quiera que surgiese. Al regresar a su patria se instala cerca de Neocesarea frente a Annesi, donde en compañía de algunos ascetas agrupados al rededor de él llevo una vida de mortificación. Durante esos años comprobó y perfecciono las ideas que se había formado a lo largo de sus viajes de investigación sobre la vida monástica.
Basilio luego de su viaje por Oriente logra un conocimiento sino total, parcial de la situación que viven los monjes o mejor dicho los diversos grupos de monjes.
Al no ser Basilio monje de una determinada agrupación mantiene una cierta imparcialidad ante lo que conoce y estudia, por lo tanto sus reformas tienen el peso natural que implica un estudio serio sobre la forma de vida que están llevando los monjes de Oriente.
"Por otra parte, las organizaciones pacomianas exigian,según él, profundas enmiendas. Cada monasterio contenía un numero excesivo de monjes. Excesiva era también la libertad otorgada a las mortificaciones particulares, lo cual favorecía las proezas vanidosas y complicaba terriblemente el común régimen alimenticio. Los praepositi, colocados entre el superior y los monjes acaparaban una porción muy grande de autoridad. Por último, las sanciones que amenazaban a los monjes culpables - el látigo, régimen a pan y agua... - le parecían demasiado brutales."
Así Basilio, al conocer el funcionamiento de los monasterios pacomianos decide hacer cambios para evitar excesos. Por lo tanto se podría decir que Basilio hace lo mismo que Pacomio en el sentido de reorganizar las instituciones existentes. Para Basilio el monje es un cristiano integro, es el cristiano autentico, el monje según Basilio debe practicar la observancia total del Evangelio y cumplir íntegramente los mandamientos, si no es así, ese hombre no puede considerarse un monje.
(16) " Para Basilio la vida monástica era comunal, pues era el marco adecuado para seguir fielmente la vida cristiana perfecta de amor fraterno, junto con el ascetismo propio del servicio y la humildad, y la penitencia por los pecados. Las jornadas se dedicaban al trabajo y a la meditación y estaban enmarcadas por plegarias litúrgicas similares a las ordenadas por Pacomio. Los monjes se dedicaban a la agricultura y a otros oficios, pero también había anexo al monasterio un orfelinato, un hospital y talleres para los pobres sin empleo. Basilio no escribió ninguna regla ni fundó ninguna orden comparable a la de Pacomio. Sus llamadas reglas no son mas que consejos espirituales y comentarios a las Escrituras. Sin embargo, su influencia fue muy grande y duradera. Al separarse de la vida eremítica y de los aspectos individuales del ascetismo, Basilio dio lugar a una vida monástica que encaja perfectamente con el temperamento de las tierras griegas, y todos los monasterios del Imperio Bizantino y todos los monasterios rusos posteriores le consideraron su patriarca, igual que los monjes occidentales consideraron a San Benito."
De esta manera podemos captar la importancia que ha tenido Basilio en el desarrollo de la historia del monacato cristiano. Sus críticas y aportes perduraron y fueron un sólido ejemplo para las siguientes generaciones de monjes.

El Aporte de Basilio

La reforma basiliana se llevo a cabo en el sentido de dar un claro norte a la obediencia, la cual se convirtió en la virtud primordial del monje, virtud en que se sustentaban las otras. Obediencia, pobreza y castidad eran las bases de la vida monástica que Basilio se había preocupado de poner en estrecha relación con los preceptos bíblicos, era por medio de estas virtudes que según Basilio se lograba la mas estrecha unión con Dios.
Basilio no deja nada al azar, al estudiar la estructura del monasterio pacomiano ve, que lo realizado por Pacomio en términos generales constituye un gran aporte ya que el cenobitismo, en el sentido que se deja de lado la vida solitaria y el interés personal, llegando a una vida común. Así mismo Basilio ve lo que es necesario reformar para llegar a constituir una ordenada familia monástica. Sus conclusiones podrían ordenarse de la siguiente manera:

1. El numero de monjes que habita dentro de los monasterios Pacomianos Basilio lo encuentra excesivo, ya que es de la opinión de que difícilmente se puede infundir el espíritu de familia en un grupo de 300 o 400 personas.

2. El sistema de gobierno a grados o en orden jerárquico dentro de la Koinonia para Basilio tiende a suscitar conflictos entre los monjes.

3. El hecho de que los monjes habiten en viviendas separadas debido a la clanización del trabajo, para Basilio representa una falta de cohesión dentro de la comunidad.

4. Para Basilio el apa de la Koinonia representa un administrador mas que un padre, lo cual no es lo correcto.

5. Hay demasiada libertad dentro de la comunidad para las penitencias privadas, lo cual favorece a la vanidad de cada monje.
Con estas claras observaciones Basilio pretende organizar la vida dentro de los monasterios, manteniendo lo bueno y extrayendo o modificando lo planteado antes por Pacomio.

Principios Fundamentales de la Reforma del Cenobitismo

1. El monje no es un solitario, se debe apartar del mundo, de sus parientes y amigos para encontrar nuevos hermanos en el monasterio.

2. El monasterio es una familia cristiana, gobernada por la caridad. Por lo tanto:
• El abad es el padre de los monjes y por consiguiente todo el poder de la familia está concentrado en él y su única limitación es la ley de la caridad.
• El número de monjes debe ser pequeño con el fin de que se pueda mantener el espíritu de familia: viviendo bajo el mismo techo y comiendo en la misma mesa.
• Ningún castigo debe ser excesivo. El abad y la Regla están para regular la vida monacal. No deben existir iniciativas privadas de carácter penitencial.
• La virtud más necesaria en el monacato es la humildad porque de ella se derivan todas las demás, ante todo la obediencia ya que el monje debe renunciar a su propia voluntad.
• La obediencia ha de ser franca, generosa.

3. Para Basilio el trabajo sirve para conservar el equilibrio moral del cenobita.
• El trabajo manual debe ser reglamentado por el abad y los trabajos que se realicen deben ser útiles para el monasterio como la agricultura, carpintería, etc.
• El trabajo intelectual está compuesto por la lectio divina que es el estudio de la Biblia y por otros estudios dirigidos a la formación de la persona del monje.
• El trabajo y la vida del cenobita ha de desarrollarse en un ambiente de oración.

4. La oración monástica esta distribuida a lo largo de la jornada del monje para que no pierda su contacto con Dios. La oración matutina es para que el primer pensamiento del día sea para el Señor.Durante cuatro veces interrumpe su tarea cotidiana para santificar sus actividades: a las horas de tercia, sexta, nona y al fin del día. La noche tiene también su tiempo para Dios: al comienzo del descanso nocturno y a la media noche los monjes se reúnen para orar. Estos principios no se encuentran codificados sino esparcidos a lo largo de sus Regulae. Las Reglas de Basilio son un conjunto de normas prácticas en que se expone el ideal de monasterio, así él redacta dos tipos:
- Regulae Fusius Tractae : que son reglas de mayor extensión, en las que expone los principios de la vida monástica.
• Regulae Brevis Tractae : son reglas mas precisas, con mayores especificaciones.

Finalmente, luego de conocer lo expuesto por Basilio, se puede concluir que en comparación con la legislación Pacomiana Basilio muestra un marcado carácter de moderación y prudencia, no pretendiendo convertirse en un legislador monástico, logra con sus reformas informar e influir en todo el monacato.
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor marietaantonia » Dom Oct 12, 2014 11:41 am

San Basilio es doctor de la iglesia católica y uno de los 4 padres de la iglesia griega y santo de la iglesia ortodoxa y fue obispo de cesárea provenía de una familia acomodada en la que hubo varios santos como su padre hermanos y su abuela
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor Monike Stephany » Dom Oct 12, 2014 4:55 pm

SAN BASILIO MAGNO

San Basilio forma con san Atanasio, san Gregorio Nacianceno y san Juan Crisóstomo los cuatro doctores de la Iglesia oriental.

Cuando san Basilio murió el 1 de enero del 379, sus contemporáneos percibieron que habían perdido una personalidad eclesiástica de altos quilates y le aplicaron un título que sólo en contadas ocasiones se usa: “el Grande”. Su personalidad es tan polifacética que resulta difícil abarcar todos los aspectos que presenta.
La educación recibida en su familia fue profundamente cristiana.

Su madre, Emilia, era hija de un mártir y su padre era de sincera religiosidad; su abuela sufrió destierro por la fe.
San Basilio nació el 330 en Cesarea, Capadocia, en Asia Menor (Turquía oriental). Eran diez hermanos, de los cuales tres fueron obispos y santos; Basilio, Gregorio Niseno y Pedro de Sebaste, y una hermana, santa Macrina. Basilio siempre consideró la formación filosófica y cultural como un resplandor de la luz eterna. Su autor preferido era Orígenes. San Basilio se esforzó en adaptar la ideología griega al pensamiento cristiano.

En la época de san Basilio pululaba la herejía arriana, que aunque exaltaba la persona de Cristo, negaba su divinidad. Él, su hermano san Gregorio de Nissa y san Gregorio Nacianceno, su íntimo amigo, fueron los baluartes en la defensa de la doctrina ortodoxa. Siendo ya obispo de Cesarea, san Basilio se opuso a los caprichos y veleidades del emperador Valente, quien era arriano. Por medio de su prefecto, Valente amenazó a Basilio con la confiscación, el destierro, la tortura y la muerte. Pero el santo no se intimidó y respondió enérgicamente: “La confiscación, puedes ponerla en práctica si es que te importan algunos vestidos usados y unos pocos libros, que constituyen mis riquezas. El destierro: ¿Cómo podría asustarme? El cristiano se considera peregrino en todas partes y sabe que toda la tierra es de Dios. Los tormentos pasarán antes de ensañarse con mi cuerpo, según lo débil que estoy y la muerte apresuraría mi marcha hacia Dios, por quien suspiro”. El prefecto imperial expresó: “Nadie hasta hoy ha usado conmigo semejante lenguaje”. A lo que el santo replicó: “Es que tal vez no te has encontrado nunca con un obispo”.
San Basilio / Francisco de Herrera.
San Basilio / Francisco de Herrera.
En efecto san Basilio es el paradigma de obispo católico que se preocupa por la pureza de la fe y de las costumbres, padre del pueblo y protector de los desgraciados.

Pero si san Basilio fue un enérgico defensor de la ordotoxia de la fe, no fue menos su ardiente caridad. Erigió un hospital en el que atendía personalmente a los enfermos. En cierta ocasión se destapó una hambruna en Capadocia. Fue la oportunidad para demostrar su amor al prójimo repartiendo alimentos a los pobres que llenaban la plaza pública. Tal gesto no obedecía a la búsqueda de popularidad, sino de sus inquietudes sociales que brotaban de su caridad ilimitada. Con elocuencia denunciaba la ceguera de los ricos ante el clamor de los pobres: “¿...no te sientes un ladrón?; lo que sólo has recibido a título de administración, ¿no lo haces propiedad tuya? No lo olvides; el pan que tú no comes, pertenece al que tiene hambre; el vestido que tú no usas pertenece al que va desnudo; el calzado que no empleas es propiedad del descalzo; el dinero que tú malgastas, es oro del indigente, eres un ladrón de todos aquellos a quienes podrías ayudar”.

Tales enseñanzas eran un anticipo de la doctrina social de la Iglesia, elaborada sobre todo por los papas desde León XIII (Rerum Novarum, 1891). Por supuesto, los poderosos y adinerados no vieron bien tales posiciones. Sin embargo, él actuaba según su conciencia. Asimismo defendía la libertad de los hijos para elegir su estado y el trato humano de los esclavos.

San Gregorio Nacianceno llamó a san Basilio el hombre más grande del siglo iv, lo cual es notable porque la Iglesia oriental dio en ese siglo las lumbreras con que iniciábamos este artículo. Y en occidente brillaron san Jerónimo, san Ambrosio de Milán y san Hilario de Poitiers. Aunque si consideramos que san Agustín (354-430) entra en el período, la afirmación es exagerada. Naturalmente la Iglesia lo elevó al honor de los altares por su santidad de vida, por su energía en defender la ortodoxia católica y en amparar los derechos de los pobres.

Pero no pensemos que no tuviera que luchar contra las tendencias pecaminosas.

Su mismo hermano Gregorio de Nissa en la biografía de su hermana Macrina dice que: “Basilio estaba muy engreído con su creencia, que despreciaba a todas las autoridades y que, en su orgullo, se creía por encima de los hombres más altos e influyentes”. Sin embargo, rebasó esa crisis juvenil de la vanidad.

El trato con su santa hermana provocó el desmoronamiento de un mundo aparente y engañoso y una conmoción religiosa. Fue tan grande la sacudida espiritual sufrida que desde aquel momento dejó de dedicarse a la retórica.
Basilio entró en un período de inseguridad y dudas. Entonces se dedicó a visitar monasterios de Egipto, Palestina y Siria. No pretendió estudiar sus códices, sino intensificar su vida cristiana. En las pobres celdas de los monasterios y en la conducta de los humildes y sencillos monjes aprendió a vivir la vida cristiana. Su orgullo de antes había desaparecido y la humildad de ahora le impulsa a rehacer su vida fracasada. A lo largo de un año pudo comprobar el cristianismo puro en los monasterios visitados. Percibió una vida austera y penitente, espíritu de trabajo, oración perseverante, dominio sobre el sueño, indiferencia ante el hambre, la sed, el frío y el calor, y sentido de la vida como peregrinación a la gloria. Aquel joven de 28 años había transformado su vida por la visita a los monasterios. Pero no se limitó a admirar sino que quiso imitar a los monjes.

Fundó un pequeño monasterio en las montañas del Ponto. Su vida era muy rigurosa. Dormía en el suelo y su alimentación era escasa y pobre. En la soledad halló Basilio el descanso que anhelaba su alma. Aspiraba al silencio para escuchar la voz de Dios y disfrutar de la paz del alma.

El encuentro entre Dios y el alma sólo puede tener lugar cuando se ha creado un ambiente libre de agitaciones y desasosiegos mundanos. El silencio y la soledad son pasos para la santificación del alma según el joven de Capadocia.

San Basilio dio a la vida monacal cenobítica una nueva forma. En este sentido es padre del monacato oriental en comunidad que había iniciado san Pacomio en Egipto. Insiste mucho en el amor entre los monjes, siguiendo el consejo del Apóstol de alegrarse con el que se alegra y llorar con el que llora. El movimiento anacorético tenía el peligro del individualismo. El cenobítico establece un techo común, una mesa común y una comunidad de pensar y de sentir. Se trata de una verdadera comunidad cristiana, no una mera convivencia externa al estilo pagano. Para el santo el amor al prójimo se manifiesta sobre todo en la ayuda espiritual. El sentirse responsable del alma del prójimo es necesario para progresar en la vida espiritual. Por otra parte el monje debe abrir la conciencia enteramente al confesor o al superior.

Esto reportó grandes beneficios a la vida monástica. “Una falta –dice, san Basilio– mantenida en la clandestinidad del alma, es una enfermedad secreta que no puede conocer el director espiritual.” (Regla, 26).

La Regla de san Basilio, de 55 capítulos predominó en el Oriente y está vigente al cabo de más de dieciséis siglos. El primer mandato que inculca es el del amor a Dios. Para ello deben mantener el recuerdo de Dios. El monje debe ser humilde, recordando que toda virtud o cualidad es ante todo don de Dios. En la alimentación debe evitarse lo superfluo. El dinero y las riquezas deben evitarse. La murmuración debe eliminarse totalmente. Deben estar alegres siempre. El trabajo es imprescindible en el monasterio y el precio de éste debe darse a los pobres, evitando todo afán de lucro. Se debe avanzar diariamente en el espíritu y sentirse insatisfecho en el grado de perfección alcanzado. El trabajo será santificado con cantos de alabanzas. La oración debe iniciarse desde las primeras horas del día y renovarse a lo largo de la jornada diaria. El capadocio no logró infundir en todos sus monjes la afección al estudio. Con todo, él y otros muchos sí lo cultivaron.

Su modelo fue Orígenes, como ya dijimos. En su monasterio del Ponto se respiraba la cultura helénica, aunque no todos los monasterios de la Iglesia oriental siguieron sus huellas.

En los monasterios basilianos se vivía la vida cristiana como peregrinación hacia la eternidad. Había monjes que sabían de memoria libros enteros de la Biblia y eran de disciplina rigurosa.

Un teólogo protestante liberal, Adolfo Harnack, escribió: “Entre aquellos religiosos hay algunos de tanta delicadeza espiritual, tan llenos de Dios y tan entusiastas por imitar a Cristo que muy bien puede decirse: aquí se vive la misma vida de Cristo”.

Los monasterios basilianos se extendieron por el Asia Menor (hoy Turquía), los Balcanes y el sur de Italia. Ciertamente que una obra compuesta por hombres no faltaron algunas defecciones, y monjes que cayeron en la gula, incontinencia, orgullo. Con todo, esto no es razón contra el monacato, donde se han destacado muchísimas grandes figuras de la cultura y de la santidad.

Terminamos con un texto del gran novelista ruso Fiodor Dostoievski en Los Hermanos Karamazov acerca de los monjes de su patria.

Pone en labios de su personaje, el starets2: “...quedarían ellos sorprendidos, si digo que la salvación de Rusia está en las oraciones de esos seres humildes y abnegados que viven en la soledad y en el silencio. Ellos son los que, día a día y mes tras mes y años tras años, elaboran la redención de nuestra Patria. En el retiro de sus monasterios mantienen, en toda su pureza el ideal de Cristo, tal cual nos lo transmiten los padres de la Iglesia, los santos Apóstoles y las víctimas de las persecuciones y llegará un momento en que eliminarán este mundo de confusiones con la luz esplendorosa de ese ideal. ¡Esperanza grande la nuestra! De los monasterios orientales vendrá la luz y la redención”.

Aunque el gran novelista se refería a los monjes rusos y no sólo a los basilianos, su texto se puede aplicar totalmente a estos.

En la historia de la Iglesia en Cuba hay un obispo ilustre de principios del siglo xviii que perteneció a la orden de San Basilio: fray Jerónimo Valdés3, que fundó el Seminario de San Basilio en Santiago de Cuba, el de La Habana, que después tomó el nombre de San Carlos y San Ambrosio y la Casa Cuna (Casa de Beneficencia), dando su apellido a los que no conocían el de sus padres.

REGLA DE SAN BASILIO

Bajo el nombre de Basilianos están incluidos todos los religiosos que siguen la Regla de San Basilio. Los monasterios de estos religiosos no han tenido nunca la organización jerárquica que existe normalmente en las casas de una orden propiamente dicha. Sólo unas pocas casas estuvieron anteriormente agrupadas en congregaciones o están combinadas de este modo hoy en día. San Basilio preparó esta Regla para los miembros del monasterio que fundó hacia el año 356 en la ribera del Iris, en Capadocia. Antes de formar esta comunidad, San Basilio visitó Egipto, Palestina, Celesiria y Mesopotamia para ver por sí mismo el modo de vida llevada por los monjes en estos países. San Gregorio Nacianceno, que compartió el retiro, ayudó a Basilio con sus consejos y su experiencia. La Regla de Basilio está dividida en dos partes: las “Reglas monásticas mayores” (Regulae fusius tractatae, Migne, P.G., XXXI, 889-1052) y las “Reglas menores” (Regulae brevius tractatae, ibid., 1051-1306). Rufino, que las tradujo al latín, reunió las dos en una única Regla bajo el nombre de “Regulae sancti Basilii episcopi Cappadociae ad monachos” (P.L., CIII, 483-554); esta Regla fue seguida por algunos monasterios occidentales. Durante mucho tiempo, se sostuvo que fue el obispo de Cesarea el autor de una obra sobre el monacato llamada “Contitutiones monasticae” (P.G., XXXI, 1315-1428). En esta Regla, San Basilio seguía un método catequético: el discípulo pregunta y el maestro responde. Él se limita a establecer una serie de principios indiscutibles que guiarán a los superiores y los monjes en su conducta. Envía a sus monjes a las Sagradas Escrituras; a sus ojos, la Biblia es la base de toda la legislación monástica, la verdadera Regla. Las preguntas se refieren generalmente a las virtudes que los monjes deberían practicar y los vicios que deberían evitar. La mayor parte de las respuestas contiene uno o varios versos de la Biblia acompañados de un comentario que define el significado. Las cualidades más destacables de la Regla Basiliana son su prudencia y su sabiduría. Deja a sus superiores el cuidado de establecer los muchos detalles de la vida diaria local e individual; no determina el material que es ejercicio de la práctica religiosa o de los reglamentos administrativos del monasterio. Pobreza, obediencia, renuncia y abnegación son las virtudes en las que se basa San Basilio para la fundación de la vida monástica.

Cuando dio esta Regla, podría no bastar para alguien que deseara organizar un monasterio, puesto que toma esta obra como un hecho cumplido. La vida de los monjes capadocios no podía ser reconstruida con estas referencias a la naturaleza y el número de comidas o la vestimenta. Los superiores tenían como guía una tradición aceptada por todos los monjes. Esta tradición fue progresivamente enriquecida por las decisiones de los concilios, por las ordenanzas de los emperadores de Constantinopla y por los reglamentos de algunos abades reverenciados. Así pues, se formó un conjunto de leyes que regulaban los monasterios. Algunas de éstas fueron aceptadas por todos, otras sólo por las casas de algunos países, mientras que había reglamentos que sólo se aplicaban en algunas comunidades. En este aspecto, el monacato oriental se asemeja al del occidental: es notable la gran variedad de prácticas. La existencia de la Regla de San Basilio formaba un principio de unidad.
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor Olinpa » Dom Oct 12, 2014 6:21 pm

Orden Basiliana Alepiana

La Orden de San Basilio de los melquitas de Alepo (en latín: Ordo Basilianus Aleppensis Melkitarum) es un instituto de vida consagrada en la Iglesia greco-católica melquita. Son comúnmente llamados Alepinos y sus iniciales son B.A.

Fue fundada en 1824 por un grupo de monjes que se separaron de la Orden Basiliana de San Juan Bautista y fue aprobada por la Santa Sede en 1832.

Al 31 de diciembre de 2005 la orden contaba con ocho monasterios y 29 religiosos, de los cuales 26 son sacerdotes.
Olinpa
 
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor rosita forero » Lun Oct 13, 2014 11:53 am

...

Patriarca de Antioquía y todo el Oriente, Alejandría y Jerusalén de los Melquitas

Gregorio III Laham




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Gregorio III Laham actual Patriarca greco-melquita de Antioquía, Alejandría y Jerusalén en comunión con Roma. Miembro de la Orden Basiliana del Santísimo Salvador de los Melquitas


El 9 de septiembre de 1981 fue designado a título personal como Arzobispo auxiliar de Jerusalén de los Melquitas y se le concedió la archidiócesis titular de Tarso de los Greco-Melquitas.1 Fue consagrado por el patriarca Máximo V y así continuar su labor de Vicario Patriarcal en Jerusalén.

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El 29 de noviembre de 2000, fue elegido como titular del Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente, ante la renuncia del patriarca Máximo V Hakim, que con 92 años, se retiraba a causa de problemas de salud. Juan Pablo II le concedió la ecclesiastica communio el 5 de diciembre del 2000. Tomó el nombre de Gregorio después de que el patriarca
Gregorio II Youssef, el último de su orden que había sido elegido patriarca (1864-1897).

Nombrado por el patriarca Máximo V como presidente de la Comisión Litúrgica patriarcal, que editó el Anthologion, el libro dedicado a la oración o el breviario de Iglesia católica melquita y el libro de la Liturgia (misal), un compendio actualizado de la Divina Liturgia. Como secretario de la Comisión Ecuménica del Patriarcado melquita, lideró el diálogo entre el Iglesia Greco-católica y la Iglesia Ortodoxa de Antioquía.


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El 8 de mayo de 2008, junto con otros obispos y Arquimandritas Melkitas, fue acogido en el Vaticano por Benedicto XVI. Repitió esta visita el 15 de marzo de 2012 con Monseñor Mtanius Hadad, rector de la basílica de Santa María in Cosmedin, la iglesia en Roma donde los cristianos greco melquitas celebran la misa en su propio rito.


.fuente.. http://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_III_Laham
http://www.sana.sy/es/?p=3831 foto

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rosita forero
 
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor anabel duran rojas » Lun Oct 13, 2014 3:54 pm

EL CISMA:
El Cisma de Oriente y Occidente, o el Gran Cisma (usado también para referirse al Cisma de Occidente), o en su menor medida conocido como Cisma de 1054, hace referencia a un evento conflictivo de carácter religioso que ocurrió en el año 1054. En dicho conflicto se produjo la mutua separación y excomunión entre el máximo jerarca de la Iglesia católica en Roma, el Papa u Obispo de Roma, — junto con la mayoría de la cristiandad de Occidente, — de los jerarcas eclesiásticos de las Iglesias ortodoxas — junto con la mayoría de la cristiandad de Oriente, — especialmente del principal de ellos, el patriarca ecuménico de Constantinopla.
En el año 589, durante el Tercer Concilio de Toledo, donde tuvo lugar la solemne conversión de los visigodos al catolicismo, se produjo la añadidura del término filioque (traducible como "y del Hijo"), por lo que el Credo pasaba a declarar que el Espíritu Santo procede no exclusivamente del Padre como decía el credo Niceno, sino del Padre y del Hijo al decir:
et in Spiritum Sanctum, dominum et vivificantem, qui ex Patre Filioque procedit ("y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo")
En el año 568 el nombre del Papa fue retirado de los dípticos del patriarcado de Constantinopla. Se discute todavía entre los historiadores cuál ha sido el motivo de este cambio. Una causa pudo ser el hecho de que el Papa Sergio IV había enviado al patriarca de Constantinopla una profesión de fe que contuviera el filioque y eso habría provocado la incomprensión de parte del patriarca.
Aunque la inserción del Filioque en el credo latino estaba en las diferentes liturgias europeas desde el siglo VI,[cita requerida] y sobre todo en la carolingia desde el siglo IX, la liturgia romana no incluía la recitación del credo en la liturgia. En 1014 con motivo de su coronación como emperador del Sacro Imperio, Enrique II solicitó al Papa Benedicto VIII la recitación del Credo. El Papa, necesitado del apoyo militar del emperador, accedió a su petición y lo hizo según la praxis vigente por entonces en Europa: de este modo, por primera vez en la historia el filioque se usó en Roma.
Según cuenta un historiador del tiempo, Rodolfo Glabro, la Iglesia griega quería en aquellos primeros años del milenio encontrar una especie de entendimiento con la Iglesia latina de manera que «con el consenso del Romano Pontífice la Iglesia de Constantinopla fuese declarada y considerada universal en su propia esfera, así como Roma en el mundo entero».1 Esto implicaba una doble forma de ser una sola Iglesia católica. El Papa Juan XIX pareció vacilante ante la propuesta de la iglesia griega lo cual le supuso recibir la recriminación de algunos monasterios que estaban por la reforma eclesial.2
Comienzo del conflicto
Hay muchas perspectivas y opiniones referente a la vida de dicho Obispo tanto en pro como en su contra, para los que no lo aprobaban en su primacía, fue descrito como "el hombre más artero y sagaz de su época: hablaba como un santo y obraba como un demonio"; en cuanto en su favor, fue reconocido como un "importante constructor de paz de la época", incluso el Papa Nicolás se refirió a él en sus "grandes virtudes y el conocimiento universal",3 poco tiempo antes de la muerte del Patriarca Ignacio, este había abogado para que Focio fuera restituido como su sucesor después de su segundo período, manifestando su alta estima y favor por este. Pero Focio fue destituido y desterrado a un monasterio en el 887. En todo caso, en su segundo período, obtuvo el reconocimiento formal del mundo cristiano en un concilio convocado en Constantinopla en noviembre de 879. Los legados del Papa Juan VIII asistieron, dispuesto a reconocer Focio como patriarca legítimo, una concesión por la que el Papa fue muy censurado por la opinión latina.
En el año 1054, el Papa León IX quien, amenazado por los normandos, buscaba una alianza con Bizancio, mandó una embajada a Constantinopla encabezada por su colaborador, el cardenal Humberto de Silva Candida, y formada por los arzobispos Federico de Lorena y Pedro de Amalfi. Los legados papales negaron, a su llegada a Constantinopla, el título de ecuménico al Patriarca Miguel I Cerulario y, además, pusieron en duda la legitimidad de su elevación al patriarcado. El patriarca se negó entonces a recibir a los legados. El cardenal respondió publicando su Diálogo entre un romano y un constantinopolitano, en el que se burlaba de las costumbres griegas y, tras excomulgar a Cerulario mediante una bula que depositó el 16 de julio de 1054 sobre el altar de la Iglesia de Santa Sofía, abandonó la ciudad. A su vez, pocos días después (24 de julio), Cerulario respondió excomulgando al cardenal y a su séquito, y quemó públicamente la bula romana, con lo que se inició el Cisma. Alegaba que, en el momento de la excomunión, León IX había muerto y por lo tanto el acto excomunicatorio del cardenal de Silva no habría tenido validez; añade también que se excomulgaron individuos, no Iglesias.
El hecho resaltado fue que, el Obispo de Roma reclamaría autoridad sobre toda la cristiandad, incluyendo a los cuatro Patriarcas más importantes de Oriente. Este tema lleva contrastantes interpretaciones según de lo que viene a ser "la sagrada tradición apostólica" y "las santas escrituras": los Patriarcas y primados en comunión plena con estos, alegaban que, el Obispo de Roma solo podía ser un "primero entre sus iguales" o "Primus inter pares", dejando a la voluntad de Jesucristo la primacía infalible en toda la Iglesia y negar toda estructura piramidal sobre sus Iglesias hermanas. Por su parte, varios de los Papas contemporáneos a sobredicha fecha, pretenderían sostener sus preceptos religiosos, por ejemplo, en los escritos del obispo Ireneo de Lyon (santo padre apostólico), el cual decía que "es necesario que cualquier Iglesia esté en armonía con la Iglesia hermana, por considerarla depositaria primigenia de la Tradición apostólica", dichos pontífices interpretarían como a dicha "Iglesia hermana" a Roma en su caso.
También tuvo gran influencia el Gran Cisma en las variaciones de las prácticas litúrgicas (calendarios y santorales distintos) y disputas sobre las jurisdicciones episcopales y patriarcales.
anabel duran rojas
 
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor nidiagamboa » Lun Oct 13, 2014 4:17 pm

Regla de San Basilio
Bajo el nombre de Basilianos están incluidos todos los religiosos que siguen la Regla de San Basilio. Los monasterios de estos religiosos no han tenido nunca la organización jerárquica que existe normalmente en las casas de una orden propiamente dicha. Sólo unas pocas casas estuvieron anteriormente agrupadas en congregaciones o están combinadas de este modo hoy en día. San Basilio preparó esta Regla para los miembros del monasterio que fundó hacia el año 356 en la ribera del Iris, en Capadocia. Antes de formar esta comunidad, San Basilio visitó Egipto, Palestina, Celesiria y Mesopotamia para ver por sí mismo el modo de vida llevada por los monjes en estos países. San Gregorio Nacianceno, que compartió el retiro, ayudó a Basilio con sus consejos y su experiencia. La Regla de Basilio está dividida en dos partes: las “Reglas monásticas mayores” (Regulae fusius tractatae, Migne, P.G., XXXI, 889-1052) y las “Reglas menores” (Regulae brevius tractatae, ibid., 1051-1306). Rufino, que las tradujo al latín, reunió las dos en una única Regla bajo el nombre de “Regulae sancti Basilii episcopi Cappadociae ad monachos” (P.L., CIII, 483-554); esta Regla fue seguida por algunos monasterios occidentales. Durante mucho tiempo, se sostuvo que fue el obispo de Cesarea el autor de una obra sobre el monacato llamada “Contitutiones monasticae” (P.G., XXXI, 1315-1428). En esta Regla, San Basilio seguía un método catequético: el discípulo pregunta y el maestro responde. Él se limita a establecer una serie de principios indiscutibles que guiarán a los superiores y los monjes en su conducta. Envía a sus monjes a las Sagradas Escrituras; a sus ojos, la Biblia es la base de toda la legislación monástica, la verdadera Regla. Las preguntas se refieren generalmente a las virtudes que los monjes deberían practicar y los vicios que deberían evitar. La mayor parte de las respuestas contiene uno o varios versos de la Biblia acompañados de un comentario que define el significado. Las cualidades más destacables de la Regla Basiliana son su prudencia y su sabiduría. Deja a sus superiores el cuidado de establecer los muchos detalles de la vida diaria local e individual; no determina el material que es ejercicio de la práctica religiosa o de los reglamentos administrativos del monasterio. Pobreza, obediencia, renuncia y abnegación son las virtudes en las que se basa San Basilio para la fundación de la vida monástica.
Cuando dio esta Regla, podría no bastar para alguien que deseara organizar un monasterio, puesto que toma esta obra como un hecho cumplido. La vida de los monjes capadocios no podía ser reconstruida con estas referencias a la naturaleza y el número de comidas o la vestimenta. Los superiores tenían como guía una tradición aceptada por todos los monjes. Esta tradición fue progresivamente enriquecida por las decisiones de los concilios, por las ordenanzas de los emperadores de Constantinopla y por los reglamentos de algunos abades reverenciados. Así pues, se formó un conjunto de leyes que regulaban los monasterios. Algunas de éstas fueron aceptadas por todos, otras sólo por las casas de algunos países, mientras que había reglamentos que sólo se aplicaban en algunas comunidades. En este aspecto, el monacato oriental se asemeja al del occidental: es notable la gran variedad de prácticas. La existencia de la Regla de San Basilio formaba un principio de unidad.
II. LOS MONASTERIOS ORIENTALES
Los monasterios de Capadocia fueron los primeros en aceptar la Regla de San Basilio; después se fue extendiendo gradualmente a todos los monasterios del Este. Los de Armenia, Caldea y Siria prefirieron en general, en lugar de la Regla de San Basilio, las prácticas que eran conocidas como la Regla de San Antonio. Ni las autoridades eclesiásticas ni las imperiales se esforzaron en universalizar la conformidad con la Regla de San Basilio. Es por tanto imposible decir en qué época adquirió la supremacía de las comunidades religiosas del mundo griego, pero la fecha es probablemente muy temprana.
De todos los monasterios de este período, el más célebre fue el de San Juan Bautista de Studium, fundado en Constantinopla en el siglo V. Adquirió fama en la época de la persecución iconoclasta mientras estuvo bajo el gobierno del santo Hegumenos (abad) Teodoro, llamado el Estudita. En ningún otro lugar encontraron los emperadores heréticos una resistencia más valiente. Al mismo tiempo, el monasterio era un activo centro de la vida intelectual y artística y un modelo que ejerció una considerable influencia en las prácticas monásticas orientales. Se pueden ver más detalles sobre esto en "Prescriptio constitutionis monasterii Studii" (Migne, P.G., XCIX, 1703-20) y en "Canones de confessione et pro peccatis satisfactione" (ibid., 1721-30) del monasterio. Teodoro atribuyó las prácticas seguidas por los monjes a su tío, San Platón abad, que las introdujo en primer lugar en el monasterio de Saccudium.
Desde el principio, las Iglesias Orientales tomaron a menudo a sus patriarcas y obispos de los monasterios. Más tarde, cuando el clero seglar fue reclutado ampliamente de entre los hombres casados, esta costumbre se hizo casi universal, pues como el oficio episcopal no podía ser dado a hombres que estuvieran casados, se desarrolló de algún modo en un privilegio de los religiosos que habían hecho el voto de castidad. Debido a esto, los monjes formaban una clase aparte, correspondiente al clero superior de las Iglesias Occidentales; esto dio y aún sigue dando una influencia preponderante a los propios monasterios.
III. BASILIANOS CISMÁTICOS
Los monasterios de basilianos cismáticos más conocidos son el del Monte Athos y el del Monte Sinaí. Aparte de estos, hay todavía muchos monasterios en Turquía y en Asia, de los cuales 10 en Jerusalén, 1 en Belén y 4 en Jericó. Son también numerosos en las islas del mar Egeo: 3 en Quíos, 6 en Samos, unos 50 en Creta y 11 en Chipre. En el Viejo Cairo está el monasterio de San Jorge. En Grecia, donde hubo anteriormente hasta 400 monasterios, había en 1832 solamente 82, que aumentaron hasta 169 en 1904; 9 conventos basilianos para mujeres existe actualmente en Grecia. En Rumanía, hay 22 monasterios; 44 en Serbia, con sólo unos 118 monjes; en Bulgaria 78, con 193. Montenegro tiene 11 monasterios y unos 15 monjes; Bosnia 3 y Herzegovina 11. En Dalmacia hay 11 monasterios y en Bucovina 3. Hungría tiene 25 monasterios y 5 ramas distintas. Los monjes cismáticos son mucho más numerosos en Rusia; además, es en este país donde tienen mayor influencia y tienen los monasterios más ricos. En ningún otro sitio ha estado la vida monástica tan conectada con la existencia nacional. Los monasterios más célebres son Pescherskoi, en Kieff, y Troïtsa (Trinidad, Nota del Traductor), en Moscú; cabe mencionar asimismo los monasterios de Solovesk, Nóvgorod, Pskof, Tver, and Vladmir. Rusia tiene unos 9000 monjes y 429 monasterios. No hay diócesis que no tenga al menos una casa religiosa. Los monasterios están divididos entre los que tienen subvenciones estatales y los que no reciben este tipo de ayudas. IV. BASILIANOS CATÓLICOS Cierto número de monasterios basilianos estuvieron siempre en comunión con la Santa Sede. Entre estos estaban las casas fundadas en Sicilia, en Italia. El monasterio de Rossano, fundado por San Nilo el Joven, siguió siendo fiel durante mucho tiempo a las mejores tradiciones literarias de Constantinopla. Cabe mencionar los monasterios de San Salvatore de Mesina y San Salvatore de Otranto; también fue célebre el monasterio de Grottaferrata. La emigración de los griegos al oeste tras la caída de Constantinopla y la unión con Roma, concluida en el Concilio de Florencia, dio un cierto prestigio a estas comunidades. El cardenal Bessarion, que fue abad de Grottaferrata, luchó para estimular la vida intelectual de los basilianos por medio de los tesoros literarios que contenían sus bibliotecas.
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Re: 8. La Orden de San Basilio. Semana del 6 de octubre

Notapor sorines » Lun Oct 13, 2014 8:08 pm

El Cisma de Oriente

Se llamó históricamente Cisma de Oriente a la separación de Roma con la cristiandad de Occidente de la cristiandad de Oriente.

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Este distanciamiento comienza a gestarse en realidad desde el momento en que el Emperador Constantino, en el año 313 d.C. decide cambiar la capital del Imperio romano a Constantinopla. Y se inicia completamente la separación en el momento en que el Emperador Teodosio el Grande (395), divide el imperio entre sus dos hijos Honorio, que será emperador de Occidente y Arcadio que será el de Oriente.

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Tres causas del Cisma.

1.De tipo étnico. Había antipatía natural entre asiáticos y europeos, unidas al desprecio que sentían los cristianos
orientales a los latinos, estos eran considerados barbaros, a causa de las diversas invasiones germánicas.

2.De tipo religioso.
a.Diferencias en las prácticas litúrgicas y en el calendario.
b.Disputas sobre terrenos episcopales y patriarcales con la división del Imperio.
c.Disgusto en el traslado de la capital lo cual significaba que también se debía cambiar la capital de la Iglesia
universal.
d.Pretensiones de autoridad.
e.Negación de los patriarcas de Oriente a aceptar la autoridad y la tradición apostólica del Papa.
f.Intromisión de los emperadores en asuntos religiosos y eclesiásticos.

3.De tipo político. El apoyo buscado por los Papas en los reyes francos como en Carlomagno en el imperio de Occidente en el siglo IX. Esto frustro a los emperadores de Oriente que pretendían la reunificación del antiguo imperio romano.

A todo esto se puede añadir los pretextos que los patriarcas Focio y Cerulario echaron sobre la Iglesia de Roma. Estos son:

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-Que los Papas no consideraban valido el sacramento de la Confirmación dado por un sacerdote.
-Que los clérigos latinos practicaban el celibato de forma obligatoria.
-Que en la Santa Misa de la Iglesia Romana se usaba pan ácimo, practica considerada por ellos como una influencia
judía.
-Que los Papas habían introducido cambio en el Credo de los apóstoles en cuanto a la Santa Trinidad.

Todo esto motivó una separación definitiva más que un dialogo.

En el año 1054, el Papa León IX envía a Constantinopla una delegación encabezada por el Cardenal Humberto de Silva y los arzobispos Federico de Lorena y Pedro de Amalfi, con un documento en que invitaba a Cerulario a la retractación de algunos aspectos del conflicto junto con un documento de excomunión si se negaba a ceder. Pero el patriarca se negó hasta a recibirlos. A partir de ese momento comenzaron una serie de insultos y burlas sobre las costumbres griegas que por supuesto agravo la situación, dando lugar a que se hiciera efectiva la bula de excomunión el 16 de julio de 1054, la cual fue depositada sobre el altar de la Iglesia Santa Sofía, en Bizancio (antes Constantinopla). Los enviados abandonaron así la ciudad.

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Pero eso no fue todo, unos días después, el 24 de julio, el patriarca Miguel I Cerulario, quemaba la bula papal públicamente y a su vez excomulgaba al Cardenal Humberto y sus compañeros enviados por el Papa León IX. El Cisma estaba plantado, y continua hasta nuestros días.

Separacion de Roma y Constantinopla. Imagen

Desde aquella ocasión las dos Iglesias se denominan a sí mismas: Iglesia Católica Romana e Iglesia Católica Ortodoxa respectivamente. Así como también las dos se consideran como heredera legitima de la Iglesia primitiva fundada por Cristo, atribuyendo a la otra el habar abandonado a la Iglesia verdadera. Como quiera que sea las dos Iglesias han hecho muchos esfuerzos por encontrar un dialogo y un acercamiento:

- 1274: Primer acercamiento con motivo del Concilio de Lyon.
- 1439: Acercamiento en el Concilio de Basilea.

Imagen Imagen

Los dos intentos fueron fallidos por la intransigencia de cada parte.

Con el paso de cientos de años, las dos Iglesias han hecho varios intentos de acercamiento, mientras las dos se extendían en territorio. La Iglesia de Occidente hacia América, donde tuvo la experiencia del protestantismo y la de Oriente hacia los Balcanes, en la Europa Oriental Eslava y en Rusia.

Más cercanos a nuestros días, en 1991 se dio un paso significativo, cuando la Iglesia Ortodoxa Oriental y la Alianza Mundial de Iglesias Reformadas alcanzaron un consenso teológico sobre el Hijo en la Santa Trinidad.

Otros contactos de ambas partes se han intentado o realizado como por ejemplo en 1965, el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras emitieron conjuntamente un documento donde se anulaban las excomuniones (de 1054) de ambas partes, dicho documento fue leído simultáneamente en una reunión del Concilio Vaticano II en Roma y en una ceremonia en Estambul, declarándose así un verdadero deseo de ambas iglesias por alcanzar la reconciliación.

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En Junio de 1995, el Patriarca Bartolomé se reunió en varias ocasiones con el Papa Juan Pablo II, para lograr que las dos iglesias se acerquen aún más.

El 8 de Abril de 2005 el Patriarca junto a otros líderes de la Iglesia Oriental asistieron al funeral del Papa Juan Pablo II.

El Papa Benedicto XVI también expresó su deseo de continuar el acercamiento y ya estamos viendo que con la llegada de Francisco al Papado continúan dándose pasos para el acercamiento de estas dos iglesias y de otras. En un mundo fragmentado por tantas luchas, la fe, el amor y la paz que trajo Jesucristo se deben alzar como un estandarte que traiga a este mundo más armonía y la presencia del Reino de Dios.

Fuente: http://es.slideshare.net/kiocho2/cisma- ... e-14420681
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