1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

En este curso, haremos un viaje en el tiempo para situarnos en los orígenes del monacato cristiano. Conoceremos las distintas órdenes monásticas, a sus fundadores, sus monasterios, su arte, cultura, forma de vida y su importancia para la civilización a través de la historia hasta la actualidad.

Fecha de inicio:
11 de agosto de 2014

Fecha final:
27 de octubre de 2014

Responsable: Hini Llaguno

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, Betancourt, PEPITA GARCIA 2, rosita forero, J Julio Villarreal M, AMunozF, Moderadores Animadores

Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Dom Nov 16, 2014 7:10 pm

Etimológicamente el termino Monje viene de una raíz griega que significa singular o aislado: “monos”; y Fraile viene del latín “frater” “hermano”, el nombre utilizado en la Iglesia Católica para referirse a los miembros de las Ordenes Mendicantes nacidas en el Siglo XIII que predican la renuncia a las riquezas materiales y la acción apostólica y evangelizadora.

Monjes Benedictinos.- Imagen

El significado de hermano implica la existencia de relaciones de fraternidad entre los integrantes de la comunidad. Es común utilizar el término «fray» como prefijo. Así podemos nombrar a Fray Gabriel Chávez de la Mora, fraile Benedictino, Fray Bartolomé de las Casas, de los Agustinos, así como los Capuchinos, Carmelitas, Dominicos, Franciscanos, Mercedarios, Servitas y en la Comunità dei Frati Missionari di Cristo Povero.

Frailes Agustinos Recolectos.-
Imagen

Un fraile se diferencia de un Monje en dos aspectos:
• El ministerio y apostolado de un fraile lo lleva a trabajar por el Reino de Dios fuera del convento o de la ermita, mientras que, tradicionalmente, el monje no sale de su monasterio, donde se dedica a la oración y las labores internas.
• El fraile suele ser cambiado de lugar según la necesidad de los superiores, mientras que el monje se identifica con su monasterio.


El monje es miembro de una comunidad que lleva una vida monástica, se rigen por las Reglas características de la Orden Religiosa a la que pertenecen y llevan una vida de oración y contemplación. Algunos viven como ermitaños y otros en comunidad, a la que se llama: Monasterio.

Monasterio Benedictino de Cuernavaca, Morelos.-
Imagen

Los monjes fuero los primeros devotos cristianos que se aislaban para alejarse del mundo y en ocasiones pasaban su vida sobre una columna, como los “estilitas”; en la copa de un árbol, como los “dendritas”, ó se iban al desierto y vivían en cuevas, como los “eremitas”.

Un conjunto de eremitas, es decir de “monoi”, en el sentido griego; viviendo en las cuevas de la ladera de una colina en el desierto, formaban un “Monasterio”, es decir, una residencia de “monoi” o monjes.

Los monasterios
surgen en lugares distintos al desierto, reflejando la idea de cristianos devotos que pretenden aislarse del mundo.

Los frailes, los “fratelli”, en italiano, son predicadores que trabajan en equipo para evangelizar y para recaudar fondos, que son las “Ordenes mendicantes”. Por eso se les llaman “hermanos”, lo que sugiere una idea de pluralidad, no de singularidad, como en el caso de los monjes.

Convento Franciscano.- Imagen

Donde se congregaban los frailes era en el “conventum”; palabra que proviene de un verbo latino que significa “reunirse” = “convenire”. Convento pone el énfasis en la agrupación de gente; y Monasterio lo pone en su deseo de aislamiento.

Por lo que podemos decir y distinguir, unos son los Monjes como los Benedictinos ó Cistercienses, y otros los Frailes de las Ordenes Mendicantes, como los Franciscanos.

Conocer el origen de las palabras nos ayuda a entender bien su significado, distinguir y conocer lo que es un Monje y un Fraile, un Convento y un Monasterio.


Fuentes: Wikipedia. benedictinoscuernavaca. Diccionario Enciclopédico. Google
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor AMunozF » Lun Nov 17, 2014 2:02 am

-------------------------------------------------------RESUMEN-------------------------------------------------------

[ 1 ] - Monje ó Monja

Al miembro de una comunidad que lleva una vida monástica se lo denomina monje o monja. Se rigen por las reglas características de la orden religiosa a la que pertenecen y llevan una vida de oración y contemplación. Algunos viven como ermitaños y otros en comunidad, a la que se llama monasterio.

[ 2 ] - Fraile o Fray

El término fraile (del latín frater, 'hermano') es el nombre utilizado en la Iglesia católica para referirse a los miembros de las órdenes mendicantes nacidas en el s. XIII que predican la renuncia a las riquezas materiales y la acción apostólica y evangelizadora.

[ 3 ] - Hermano

El significado de hermano implica la existencia de relaciones de fraternidad entre los integrantes de la comunidad.

[ 4 ] - Diferencia entre Monje y Fraile

El ministerio y apostolado de un fraile lo lleva a trabajar por el Reino de Dios fuera del convento o de la ermita, mientras que, tradicionalmente, el monje no sale de su monasterio, donde se dedica a la oración y las labores internas.
El fraile suele ser cambiado de lugar según la necesidad de los superiores, mientras que el monje se identifica con su monasterio.

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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor Dorys Bencomo » Lun Nov 17, 2014 7:43 am

Hola nuevamente a todos mis compañeros de este curso, espero sea tan o mejor que el pasado.
Evangelii Nuntiandi:

La exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi del Papa Pablo VI trata de la Evangelización en el mundo actual y se origina 8 de diciembre de 1975. En los primeros seis capítulos describe Cristo como autor de la Evangelización, la iglesia y sus representantes portadores de la Evangelización, más allá de sus contenidos, enfoques, métodos y direcciones, los auditores de la buena nueva. En el capítulo séptimo de conclusión se relaciona con el espíritu de la Evangelización. Sucede en el poder del Espíritu Santo auténtico y tener como objetivo la unidad en la fe.
La verdad obligada y por el amor lo inspiró es tener del respecto antes de la situación religiosa de los seres humanos, evangelizados. Respecto por su propio ritmo de la vida, cuál no puede cargar sobre honorario. "Quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad“.
La Anunciación del evangelio es la palabra del que ahorra“. La carta papal fue escrita por primera vez después de un Sínodo de los Obispos. Después del grado Pablo VI. habría podido dedicar también su propio enciclica a este asunto. Sin embargo, el papa había decidido después de "Humanae Vitae" no publicar ninguna otra carta bajo la forma de encíclica para todavía afirmar seriamente de “enciclica de la píldora".
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor ma_allegretti » Lun Nov 17, 2014 3:21 pm

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL
"EVANGELII NUNTIANDI"
del Papa Pablo VI

1. El documento papal fue publicado el 8 de diciembre de 1975 y presenta toda la reflexión que la Iglesia hizo en la III Asamblea General del Sínodo de los Obispos de1974 sobre el importante tema de la EVANGELIZACIÓN, esencial y primario para la misma Iglesia.

2. Si bien no es un documento específicamente de pastoral social, sin embargo los dos temas que desarrolla son claves para la doctrina social de la Iglesia: la evangelización de la cultura y el concepto cristiano de liberación. La formulación del concepto cristiano de liberación era una necesidad. Primero, porque está en el centro de la evangelización. Pero además lo exigía la misión pontificia de dar criterios de verdad sobre un tema muy discutido en esos momentos, tanto en la Europa de la teología política, como en América Latina, en la teología de la liberación. Y en este sentido afirma que la liberación ha de integrar el contenido explícito de la evangelización, y no sería completa si no la tuviera en cuenta. Pero advierte que no puede ser reducida a predicar una liberación socio política, porque “si esto fuera así, la Iglesia perdería su significación más profundo”. La exhortación es explícita en la exclusión de la violencia.

3. Estructura del documento:
- Preámbulo.
- Siete capítulos.
- Conclusión.

4. 1975 fue un Año Santo jubilar. Al finalizarlo el Papa ofrece la Exhortación para alentar a sus hermanos obispos en su tarea de evangelizadores, en medio de un mundo de "incertidumbre y malestar". Quiere conmemorar, también, los 10 años de finalizado el Concilio Vaticano II.

5. La temática del documento ha sido una preocupación de siempre del Papa. Ahora puede explicitarla más e insistir en los problemas medulares de la evangelización para presentarla a los hombres de hoy de una manera "comprensible y persuasiva".

6. El Papa hace "tres preguntas acuciantes" a toda la Iglesia:
1. ¿Qué eficacia tiene en nuestros días la energía escondida de la Buena Nueva, capaz de sacudir profundamente la conciencia del hombre?
2. ¿Hasta dónde y cómo esta fuerza evangélica puede transformar verdaderamente al hombre de hoy?
3. ¿Con qué métodos hay que proclamar el Evangelio para que su poder sea eficaz?
Estas preguntas resumen la problemática central de la Iglesia que se plantea así:

"La Iglesia, ¿es más o menos apta para anunciar el Evangelio y para inserirlo en el corazón del hombre con convicción, libertad de espíritu y eficacia?" (EN, 4).

Capítulo I. DEL CRISTO EVANGELIZADOR A LA IGLESIA EVANGELIZADORA


En este primer capítulo se describe la acción evangelizadora de Jesús y la voluntad de El de que la Iglesia, continúe en la historia la obra de la evangelización hasta el fin de los tiempos.

1. Testimonio y misión de Jesús: El mismo Jesús declara que ha sido enviado para anunciar con gozo el cumplimiento de las promesas y de la Alianza propuesta por Dios. Todo lo que dice y hace forma parte de su actividad evangelizadora.

2. Jesús ha sido el primero y el más grande evangelizador.

3. Cristo, en cuanto evangelizador, anuncia ante todo el Reino de Dios.

4. Como núcleo y centro de su Buena Nueva, Jesús anuncia la salvación, es decir, la liberación de todo aquello que oprime al hombre, en especial del pecado y del Maligno.

5. Este reino y esta salvación pueden ser recibidos por todo hombre como gracia y misericordia, pero al mismo tiempo cada uno debe conquistarlos con fuerza y fatiga, con una vida conforme al Evangelio sin descartar renuncias y sufrimientos de la mente y del corazón (cfr. Mt 4, 17).

6. Cristo llevó a cabo esta proclamación mediante la predicación infatigable de su Palabra.

7. Pero también Jesús realizó esta proclamación de la salvación por medio de innumerables signos que provocaron estupor en las muchedumbres.

8. Los que acogen esta Buena Noticia, se reúnen en nombre de Jesús y, juntos, buscan el reino, lo construyen y lo viven. Constituyen una comunidad que es, a su vez, evangelizadora.

9. "La tarea de la evangelización de todos los hombres, constituye la misión esencial de la Iglesia; una tarea y misión que los cambios amplios y profundos de la sociedad actual hacen cada vez más urgentes. Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda" (EN, 14).

10. La Iglesia está vinculada a la evangelización de la manera más íntima:
- La Iglesia nace de la acción evangelizadora de Jesús y de los Doce. - La Iglesia es enviada por Jesús.
- La vida íntima de la Iglesia no tiene sentido más que cuando se convierte en testimonio, en predicación y anuncio de la Buena Nueva.
- Evangelizadora, la Iglesia comienza por evangelizarse a sí misma.
- La Iglesia es depositaria de la Buena Nueva que debe ser anunciada.
- Enviada y Evangelizada, la Iglesia misma envía a los evangelizadores.

11. "Existe, por tanto, un nexo íntimo entre Cristo, la Iglesia y la evangelización. Mientras dure este tiempo de la Iglesia, es ella la que tiene a su cargo la tarea de evangelizar. Una tarea que no se cumple sin ella, ni mucho menos contra ella" (EN, 16)

Capítulo II. ¿QUÉ ES EVANGELIZAR?

Este segundo capítulo es central en la Exhortación Apostólica. Define, mediante descripciones muy ricas, lo que es EVANGELIZACIÓN y las relaciones de ésta con la cultura. Resalta la importancia del testimonio, la necesidad del anuncio explícito de Jesús y la calidad de la respuesta del creyente que acoge la iniciativa de Dios.

1. La noción de evangelización tiene tal riqueza y complejidad que ninguna definición parcial y fragmentaria refleja lo que ella es. Para comprenderla es preciso abarcar de un golpe todos sus elementos esenciales.

2. El número 18 del documento tiene, en su brevedad, una riqueza increíble.
• Define evangelización así: "Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad".
• Esta renovación solo es posible mediante el Bautismo, que es el que hace hombres nuevos. (cfr Rom 6, 4).
• La finalidad de la evangelización es el cambio interior que ella produce.
• Termina ofreciendo una nueva definición de evangelización más explícita: "La Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama, trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos".

3. La evangelización tiene tal fuerza transformadora que abarca todas las dimensiones humanas y todas las actividades del hombre. La evangelización quiere alcanzar y transformar:
- los criterios de juicio,
- los valores determinantes,
- los puntos de interés,
- las líneas de pensamiento,
- las fuentes inspiradoras,
- los modelos de vida de la humanidad.
Que no están conformes con la Palabra de Dios y con su designio de salvación.

4. Dicho con otra expresión: "Lo que importa es evangelizar, no de manera decorativa, como un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta en sus mismas raíces, la cultura y las culturas del hombre... tomando como punto de partida la persona y teniendo siempre presente las relaciones de las personas entre sí y con Dios.

Hay una aclaración importante: El Evangelio no se identifica con ninguna cultura, pero el Evangelio es vivido por personas concretas que pertenecen a una determinada cultura y ellas construyen el Reino tomando los elementos de esa cultura. El Evangelio impregna a las culturas pero no se somete a ellas.

Tan importante es esta acción de impregnación que Juan Pablo II ha llegado a afirmar que "el diálogo de la Iglesia con la cultura de nuestro tiempo es el sector vital, en el que se juega el destino de la Iglesia y del mundo en este final del siglo XX" (Ex corde Ecclesiae, 3).

Si esta impregnación y diálogo no se dan ocurre "la ruptura entre Evangelio y cultura" que según Pablo VI es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo". Es imprescindible, entonces, proclamar la Buena Noticia.

5. Importancia primordial del testimonio. El Evangelio debe ser proclamado, en primer lugar por el testimonio. Es una forma de proclamación silenciosa pero muy clara y eficaz. Todos los cristianos están llamados a este testimonio y así pueden ser verdaderos evangelizadores.

6. Necesidad de un anuncio explícito. El solo testimonio es insuficiente. Es preciso hacer un anuncio claro e inequívoco del Señor Jesús.

"No hay evangelización verdadera mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios" (EN, 22).


7. Adhesión vital y comunitaria. El anuncio no adquiere toda su dimensión más que cuando es:
- escuchado,
- aceptado,
- asimilado,
y cuando hace nacer en quien lo ha recibido una adhesión de corazón. Adhesión a las verdades, ciertamente, pero, aún más, adhesión al programa de vida que El propone.

Esta adhesión no es abstracta, sino que se revela concretamente por medio de una entrada visible en una comunidad de fieles, es decir, adhesión a la Iglesia y acogida de los sacramentos que manifiestan y sostienen esta adhesión por la gracia que confieren.

8. Impulso nuevo al apostolado. El que ha sido evangelizado evangeliza a su vez. Una persona que ha acogido la Palabra es alguien que siente un ardor inmenso para comunicar a otros su decisión y la experiencia de su compromiso.

9. Última observación. La evangelización es un paso complejo, con elementos variados:
- renovación de la humanidad
- testimonio - anuncio explícito
- adhesión del corazón,
- entrada a la comunidad,
- acogida de los signos,
- iniciativa de apostolado.
Estos elementos son complementarios y mutuamente enriquecedores. Hay que ver siempre cada uno de ellos integrado con los otros.

Capítulo III. CONTENIDO DE LA EVANGELIZACIÓN

El tercer capítulo aborda el decisivo tema del contenido de la evangelización. Con claridad y coherencia enumera los elementos que son esenciales a la evangelización y sin los cuales perdería su identidad. Lo hace de forma valiente y sin ambigüedades.

1. Contenido esencial de la evangelización. La evangelización tiene un contenido esencial que no se puede cambiar sin desnaturalizar gravemente la evangelización misma y elementos secundarios que pueden cambiar según las circunstancias.

2. Un testimonio de amor al Padre. Evangelizar es, ante todo, dar testimonio de Dios, revelado por Jesucristo mediante el Espíritu Santo. Un Dios que ha llamado a todos los hombres a la vida eterna. Este testimonio, incluso, puede evocar para mucho

3. "La evangelización, también, debe contener siempre como base, centro y a la vez culmen de su dinamismo una clara proclamación de que en Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, se ofrece la salvación a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia de Dios". (EN 27)

Se trata de una salvación trascendente, escatológica, que comienza ciertamente en esta vida, pero que tiene su complemento y consumación en la eternidad.

4. Bajo el signo de la esperanza. Por tanto la evangelización debe incluir el anuncio profético de un más allá, más allá del tiempo y de la historia, más allá de la realidad de este mundo. Esto indica que el destino del hombre no se agota en su realidad temporal.

La evangelización comprende, además,:
- la predicación de la esperanza en las promesas hechas por Dios mediante la Nueva Alianza en Jesucristo.
- la predicación del amor de Dios para con los hombres y de éstos hacia Dios.
- la predicación del amor fraterno para con todos los hombres.
- la predicación del misterio del mal y de la búsqueda activa del bien.
- la predicación de la búsqueda de Dios a través de la oración y también a través de la comunicación con ese signo visible del encuentro con Dios que es la Iglesia de Jesucristo.
- la predicación de que esa comunión se expresa mediante la participación en los sacramentos, signos de Cristo viviente y operante en la Iglesia.

La totalidad de la evangelización, aparte de la predicación del mensaje, consiste en implantar la Iglesia, la cual no existe sin el respiro de la vida sacramental culminante en la Eucaristía.

5. Un mensaje que afecta a toda la vida. La evangelización no es completa si no interpela la vida misma, personal y social, del hombre.

Por eso la evangelización lleva un mensaje claro sobre:
- los derechos y deberes de toda persona humana,
- la vida familiar,
- la vida comunitaria de la sociedad,
- la vida internacional,
- la paz, la justicia, el desarrollo.

En fin, un mensaje especialmente vigoroso en nuestros días, sobre la liberación.

6. Un mensaje de liberación. La Iglesia tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, es decir, la superación de todo aquello que los condena a quedar al margen de la vida. Debe ayudar a que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total. Todo esto no es extraño a la evangelización.

7. En conexión necesaria con la promoción humana. Entre evangelización y promoción humana existen lazos muy fuertes:
- lazos de orden antropológico: El hombre que hay que salvar no es un ser abstracto sino una persona sujeta a problemas sociales y económicos.
- lazos de orden teológico: No se puede disociar el plan de la creación del plan de la Redención que llega hasta situaciones de injusticia que hay que combatir y de justicia que hay que restaurar.
- lazos de orden evangélico: como el de la caridad. ¿Cómo proclamar el mandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y la paz, el verdadero y auténtico crecimiento del hombre?

8. Sin reducciones ni ambigüedades: Es necesario reafirmar claramente la finalidad específicamente religiosa de la evangelización. Por tanto, hay que evitar el reducir la misión de la Iglesia a las dimensiones de un Proyecto puramente temporal, la salvación a un bienestar material, su actividad a iniciativas de orden político o social.

9. Liberación evangélica... La liberación no puede reducirse a la simple y estrecha dimensión económica, política, social o cultural, sino que debe abarcar al hombre entero, incluida su apertura a Dios.

Esto quiere decir que va unida a una determinada antropología o concepción del hombre que no puede sacrificarse a cualquier estrategia a corto plazo.

10. ...centrada en el Reino de Dios... La Iglesia no admite reducir su misión al solo terreno religioso, desinteresándose de los problemas temporales del hombre, sino que reafirma la primacía de su vocación espiritual. Su contribución a la liberación no sería completa si descuidara anunciar la salvación en Jesucristo.

11. ...en una visión evangélica del hombre... La Iglesia asocia, pero no identifica nunca, liberación humana y salvación en Jesucristo porque sabe que no toda noción de liberación es necesariamente coherente y compatible con una visión evangélica del hombre, de las cosas y de los acontecimientos.

12. ...que exige una necesaria conversión: La Iglesia considera importante y urgente la edificación de estructuras más humanas, más justas, más respetuosas de los derechos de las personas, menos opresivas y avasalladoras.

Pero es consciente que los sistemas más idealizados se convierten en inhumanos si no hay conversión de corazón y de mente por parte de quienes viven en estas estructuras o las rigen.

13. Exclusión de la violencia. La Iglesia no acepta la violencia porque sabe que la violencia engendra inexorablemente nuevas formas de opresión y de esclavitud. La violencia no es cristiana ni evangélica.

14. Contribución específica de la Iglesia. La Iglesia trata de suscitar cada vez más numerosos cristianos que se dediquen a la liberación de los demás. Por eso les da una doctrina social a la que deben prestar atención y ponerla como base de su experiencia y traducirla concretamente en categorías deacción de participación y de compromiso.

15. Libertad religiosa. Muchos cristianos, hoy, precisamente porque son cristianos, viven sofocados por una sistemática opresión. La liberación, vinculada a la evangelización, no se puede separar de la necesidad de asegurar todos los derechos fundamentales del hombre, entre los cuales la libertad religiosa ocupa un puesto de primera importancia.

Capítulo IV. MEDIOS DE EVANGELIZACIÓN

Este capítulo comenta, uno por uno, los principales medios de que se sirve la evangelización para llevar la Buena Nueva de salvación: el testimonio, la predicación en general, la homilía, la catequesis, los medios de comunicación social, el contacto personal, los sacramentos y la piedad popular.

1. El problema de cómo evangelizar es siempre actual. Las maneras de evangelizar cambian según las diversas circunstancias de tiempo, lugar y cultura. Debemos descubrir con audacia y prudencia nueva y eficaces formas de comunicar el mensaje evangélico.

2. El testimonio de vida. Para la Iglesia el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana.

"El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan; o si escuchan a los que enseñan es porque dan testimonio" (EN. 41).

3. Una predicación viva. Siempre es indispensable la predicación (cf. Rom 10, 14, 17), es decir, la proclamación verbal del mensaje. El hombre moderno ha rebasado la civilización de la palabra, por eso debemos utilizar los medios modernos puestos a disposición por esta civilización. Sin embargo, la palabra permanece siempre actual, sobre todo cuando va acompañaba del poder de Dios (cf. 1 Cor 2, 1-5).

4. La liturgia de la Palabra. La homilía es una ocasión privilegiada par comunicar la Palabra de Dios. Pero para que adquiera toda su eficacia pastoral debe ser sencilla, clara, directa, acomodada, profundamente enraizada en la enseñanza evangélica y fiel al Magisterio de la Iglesia. Esta predicación, haciendo parte de la celebración eucarística o en la celebración de los demás sacramentos, tiene un puesto especial en la evangelización.

5. La catequesis. Un medio que no puede descuidarse es la enseñanza catequética. Los métodos de dicha catequesis deberán ser adaptados a la edad, a la cultura, a la capacidad de las personas, tratando de fijar siempre en la memoria, la inteligencia y el corazón las verdades esenciales que deberán impregnar la vida entera.

"Sin necesidad de descuidar de ninguna manera la formación de los niños, se viene observando que las condiciones actuales hacen cada día más urgente la enseñanza catequética bajo la modalidad de un catecumenado para un gran número de jóvenes y adultos que, tocados por la gracia, descubren poco a poco la figura de Cristo y sienten la necesidad de entregarse a él" (EN. 44).


6. Utilización de los medios de comunicación social. La catequesis no puede prescindir de estos medios. Puestos al servicio del Evangelio, ellos ofrecen la posibilidad de atender casi sin límites el campo de la audición de la Palabra de Dios, haciendo llegar la Buena Nueva a millones de personas. Con todo, el mensaje deberá llegar con capacidad para penetrar las conciencias y posarse en el corazón de cada persona en particular, para suscitar una adhesión y un compromiso.

7. Contacto personal indispensable. La transmisión del mensaje de persona a persona conserva su validez e importancia. En el fondo, ¿hay otra forma de comunicar el Evangelio que no sea de transmitir a otro la propia experiencia de fe?

8. La función de los sacramentos. La evangelización no se agota con la predicación y la enseñanza de una doctrina, porque aquella debe conducir a la vida tanto natural como sobrenatural. Esta vida sobrenatural encuentra su expresión en los siete sacramentos y en la fecundidad de gracia y santidad que contienen.

Es un equívoco oponer, como se hace a veces, la evangelización a la sacramentalización. Porque es seguro que si los sacramentos se administran sin darles un sólido apoyo de catequesis sacramental y de catequesis global, se acabaría por quitarles gran parte de su eficacia. La finalidad de la evangelización es conducir a cada cristiano a vivir los sacramentos.

9. Piedad popular. Tanto en las regiones donde la Iglesia está establecida desde hace siglos, como en aquellas en donde se está implantando, se descubren en el pueblo expresiones particulares de búsqueda de Dios.
Esta religiosidad popular tiene, ciertamente, sus límites, es decir está expuesta a supersticiones o se queda en una manifestación superficial, pero cuando está bien orientada contiene muchos valores. Hay que ser sensibles a esta "piedad popular", saber percibir sus dimensiones interiores y sus valores y ayudarla a superar sus riesgos de desviación.

Capítulo V. LOS DESTINATARIOS DE LA EVANGELIZACIÓN

Este capítulo trata de los destinatarios de la evangelización. Presenta los diversos grupos de personas a quienes se dirige la acción pastoral de la Iglesia: los "alejados", los que viven en ambientes descristianizados, los miembros de religiones no cristianas, los fieles practicantes, los que profesan un ateísmo militante, los que no practican su fe, las grandes muchedumbres abandonadas y las comunidades eclesiales de base.

Jesús confió a sus discípulos una evangelización que no conoce fronteras: "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura" (Mc 16, 15)

1. A pesar de los obstáculos. Durante veinte siglos los cristianos han experimentado toda suerte de obstáculos a esta misión de universalidad. Durante el Sínodo se ha sentido la urgencia de no encadenar el anuncio evangélico, limitándolo a un sector de la humanidad o a una clase de hombres o a un solo tipo de cultura.

2. Primer anuncio a los que están lejos. Desde la mañana de Pentecostés el programa fundamental de la Iglesia es el de revelar a Jesucristo y su evangelio a los que no los conocen. Hoy, la Iglesia lleva a cabo este anuncio mediante una actividad compleja y diversificada que se designa con el nombre de "pre-evangelización", pero que se podría llamar también evangelización, aunque en un estado inicial e incompleto.

3. Anuncio al mundo descristianizado. Debido a las situaciones de descristianización de muchas poblaciones, se vuelve necesario hacerles este primer anuncio. Son personas que recibieron el bautismo pero que viven al margen de toda vida cristiana. Se encuentran en esta categoría, también, las gentes sencillas que conocer poco los fundamentos de su fe o los intelectuales que sienten necesidad de conocer a Jesucristo bajo una luz distinta de la enseñanza que recibieron en su infancia o en su juventud.

4. Religiones no cristianas. Inmensos sectores de la humanidad practican religiones no cristianas. Buscan a Dios con sinceridad y rectitud de corazón, pero ciertamente búsqueda incompleta.

Es importante aclara que ni el respeto y la estima a estas religiones, ni la complejidad de las cuestiones planteadas implica para la Iglesia una invitación a silenciar ante los no cristianos el anuncio de Jesucristo. Al contrario, la Iglesia piensa que estas multitudes tienen derecho a conocer la riqueza del misterio de Cristo. Por esto la Iglesia mantiene vivo su empuje misionero e incluso desea intensificarlo en un momento histórico como el nuestro.

5. Ayuda a la fe de los fieles. La Iglesia tiene también un deber de ayudar a los fieles que han recibido la fe y permanecen en contacto con el Evangelio. En efecto, les ayuda a profundizar, alimentar, hacer cada vez más madura su fe.

Es una fe expuesta a pruebas y amenazas; no en pocas ocasiones asediada y combatida. Evangelizar debe ser, para estos fieles, comunicarles fortaleza y apoyo necesarios a través de una catequesis llena de savia evangélica y con un lenguaje adaptado a los tiempos y a las personas.

6. Secularismo ateo. El sínodo constató el aumento de la incredulidad en el mundo moderno y que un autor contemporáneo ha calificado como "El drama del humanismo ateo". Crece el fenómeno del "secularismo" que es una concepción del mundo según la cual este último se explica por sí mismo, sin que sea necesario recurrir a Dios; Dios resultaría, pues, superfluo y hasta un obstáculo.

No hay que confundirlo con el fenómeno de la "secularización", que es un esfuerzo, en sí mismo justo y legítimo, no incompatible con la fe y la religión, por descubrir en la creación, en cada cosa o en cada acontecimiento del universo, sus leyes.

Del "secularismo" parece desprenderse un ateísmo pragmático y militante. También en este contexto se nos proponen todos los días una civilización del consumo, el hedonismo erigido en valor supremo y una voluntad de poder y de dominio.
Todo esto presenta un gran desafío a la evangelización.

7. Los que no practican. Existe, también, una muchedumbre de bautizados que no han renegado formalmente de su bautismo, pero están totalmente al margen del mismo y no lo viven. Este fenómeno es muy viejo en la Iglesia, pero hoy presenta aspectos nuevos.

Los no practicantes contemporáneos tratan de explicar y justificar su posición en nombre de una religión interior, de una autonomía o de una autenticidad personal. La acción evangelizadora de la Iglesia no puede ignorar esta realidad, debe buscar constantemente los medios y el lenguaje adecuados para proponerles la revelación de Dios y la fe en Jesucristo.

8. Anuncio a las muchedumbres. La Iglesia hace suya la angustia de Cristo ante las multitudes errantes y abandonadas "como ovejas sin pastor" y repite con frecuencia su palabra: "Tengo compasión de la muchedumbre" (Mt 9, 36; 15, 32).

Comunidades eclesiales de base. Estas pequeñas comunidades surgen y se desarrollan en el interior de la Iglesia. Nacen de la necesidad de vivir todavía con más intensidad la vida de la Iglesia, o del deseo y de la búsqueda de una dimensión más humana que difícilmente pueden ofrecer las comunidades eclesiales grandes. Se reúnen para escuchar y meditar la Palabra de Dios, para vivir más intensamente los sacramentos y para comprometerse en el apostolado. Estas serán, sin duda, un lugar de evangelización en beneficio de comunidades más vastas y serán una esperanza para la Iglesia Universal.

Existen, también, otras comunidades que se reúnen con un espíritu de crítica amarga hacia la Iglesia. Estas se podrán llamar "comunidades de base" pero es una denominación estrictamente sociológica. No pueden llamarse comunidades eclesiales de base.

Capítulo VI. AGENTES DE LA EVANGELIZACIÓN

En este capítulo se trata de los agentes es decir, de las personas responsables de la tarea evangelizadora. Después de aclarar el papel de la Iglesia Universal y de las Iglesias particulares en esta delicada misión evangelizadora, el documento pasa a describir las responsabilidades de cada miembro o grupo eclesial, no sin antes puntualizar que son tareas diferenciadas y complementarias. Los agentes de que se habla son: El Papa, los Obispos y sacerdotes, los religiosos, los seglares, la familia y los jóvenes.

¿Quién tiene la misión de evangelizar? A la Iglesia, por mandato divino, le incumbe ir por todo el mundo y anunciar el Evangelio a toda criatura. La Iglesia entera es misionera.

1. Un acto eclesial. Evangelizar no es para nadie un acto individual y aislado, sino profundamente eclesial.

Si cada cual evangeliza en nombre de la Iglesia, ningún evangelizador es el dueño absoluto de su acción evangelizadora, con un poder discrecional para cumplirla según los criterios y perspectivas individualistas, sino en comunión con la Iglesia y sus Pastores.

2. La perspectiva de la Iglesia universal y la perspectiva de la Iglesia particular. Desde los inicios del cristianismo los fieles manifestaban su fe profunda en la Iglesia indicándola como extendida por todo el universo. Tenían conciencia de pertenecer a una gran comunidad de creyentes. Sin embargo, esta Iglesia universal se encarna, de hecho, en las Iglesias particulares, con características peculiares cada una de ellas.

Pero la Iglesia universal no puede concebirse como la suma, o la federación de las Iglesias particulares. Es la Iglesia universal la que echa raíces en la variedad de terrenos culturales, sociales, humanos y toma en cada parte del mundo aspectos y expresiones externas diversas.

3. Adaptación y finalidad del lenguaje. Las Iglesias particulares tienen la delicada misión de pasar el mensaje evangélico, sin la menor traición a su verdad esencial, al lenguaje de los hombres que la componen y de anunciarlo en ese mismo lenguaje.

"La evangelización pierde mucho de su fuerza y de su eficacia, si no toma en consideración al pueblo concreto al que se dirige, si no utiliza "su lengua", sus signos y símbolos, si no responde a las cuestiones que plantea, no llega a su vida concreta" (n.63).

4. Apertura a la Iglesia universal. Este enriquecimiento exige que las Iglesias particulares mantengan esa clara apertura a la Iglesia universal. La experiencia enseñan que cuando una Iglesia particular se ha desgajado de la Iglesia universal, no solamente se ha puesto en una aislamiento esterilizador y a un desmoronamiento, sino que ha perdido su libertad, y se ve abandonada y expuesta a las fuerzas más diversas de servilismo y explotación.

Cuanto más unida esté a la Iglesia universal tanto más será capaz de traducir el tesoro de la fe en la legítima variedad de las expresiones de la profesión de fe, de oración y del culto, de la vida y del comportamiento cristiano.

5. El inalterable depósito de la fe. El sucesor de Pedro, principio visible, viviente y dinámico de la unidad entre las Iglesias tiene la grave responsabilidad, en unión con todos los obispos, de guardar inalterable el contenido de la fe católica que el Señor confió a los Apóstoles.

6. Tareas diferenciadas. Toda la Iglesia está llamada a evangelizar, pero en su seno se deben realizar diferentes tareas evangélicas.

7. El sucesor de Pedro. Por voluntad de Cristo está encargado del ministerio preeminente de enseñar la verdad revelada. Cristo ha confiado a su Vicario la potestad plena, suprema y universal para el gobierno pastoral de su Iglesia.

8. Obispos y sacerdotes. Los obispos, unidos al sucesor de Pedro, reciben en virtud de su ordenación episcopal, la autoridad para enseñar en la Iglesia la verdad revelada. Son los maestros de la fe.

A los obispos están asociados en el ministro de la evangelización, como responsables a título especial, los que por la ordenación sacerdotal obran en nombre de Cristo.

9. Los religiosos. Ellos encarnan la Iglesia deseosa de entregarse al radicalismo de las bienaventuranzas. Asumen una importancia especial en el marco del testimonio. Muchos religiosos se dedican directamente al anuncio de Cristo, otros, a través de la oración y la penitencia, testimonian el valor que su actividad tiene en la Iglesia en orden a sostener la acción de los evangelizadores.

10. Los seglares. Ejercen una forma singular de evangelización por cuanto se encuentran en el corazón del mundo y responsables de las más variadas tareas temporales.

El campo propio de su actividad evangelizadora es el mundo vasto y complejo de la política, de lo social, de la economía, y también de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicación de masas, así como otras realidades abiertas a la evangelización como el amor, la familia, la educación de los niños y jóvenes, el trabajo profesional, el sufrimiento, etc.

11. La familia. Ella es la "Iglesia doméstica". La familia, al igual que la Iglesia, debe ser el espacio donde el Evangelio es transmitido y desde donde éste se irradia.

12. Los jóvenes. Su importancia numérica y su presencia creciente en la sociedad despiertan el deseo de ofrecerles con celo e inteligencia el ideal que deben conocer y vivir.

"Es necesario que los jóvenes, bien formados en la fe y arraigados en la oración, se conviertan cada vez más en los apóstoles de la juventud. La Iglesia espera mucho de ellos" (EN. 72).

13. Ministerios diversificados. Los seglares también pueden sentirse llamados a colaborar con sus Pastores en el servicio de la comunidad eclesial, para el crecimiento y la vida de ésta, ejerciendo ministerios muy diversos.

A estos ministerios, sin orden sagrada, la Iglesia reconoce un puesto importante para la implantación, la vida y el crecimiento de la misma Iglesia.

Capítulo VII. EL ESPÍRITU DE LA EVANGELIZACIÓN

En este capítulo el Papa exhorta a tener en cuenta las condiciones fundamentales para que la evangelización sea fructífera. Ellas son: la acción del Espíritu Santo, el ser testigos auténticos, la búsqueda de la unidad entre los cristianos, la búsqueda de la verdad, el amor a los evangelizadores, el trabajo evangelizador hecho con fervor.

Los obreros de la evangelización deben estar animados por actitudes interiores que los hagan dignos de esa alta vocación de modo que la proclamación del mensaje salvífico sea activa y fructuosa.

1. Bajo el aliento del Espíritu. No habrá nunca evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo. Jesús actuó conducido por el Espíritu. Los Apóstoles, bajo la guía del Espíritu, salen hacia todas las partes del mundo para comenzar la gran obra de Evangelización de la Iglesia.

"Gracias al apoyo del Espíritu Santo, la Iglesia crece" (Act 9, 31). Él es el alma de la Iglesia. Puede decirse que el Espíritu Santo es el agente principal de la evangelización: él es quien impulsa a cada uno a anunciar el Evangelio y quien en lo hondo de las conciencias hace aceptar y comprender la Palabra de Salvación.

2. Testigos auténticos. Hoy más que nunca el testimonio de vida se ha convertido en una condición esencial con vistas a una eficacia real de la predicación.

Es necesario que nuestro celo evangelizador brote de una verdadera santidad de vida y que la predicación, alimentada con la oración, y sobre todo con el amor a la Eucaristía, redunde en mayor santidad del predicador.

3. Búsqueda de la unidad. La fuerza de la evangelización quedará muy debilitada si los que anuncian el Evangelio están divididos entre sí por tantas clases de rupturas. La división de los cristianos constituye de hecho, una situación que viene a cercenar la obra misma de Cristo.

Con gran esperanza se observan los esfuerzos que se realizan en el mundo cristiano en orden al restablecimiento de la plena unidad, deseada por Cristo.

4. Servidores de la verdad. El Evangelio que nos ha sido encomendado es también palabra de verdad. Una verdad que hace libres (cf. Jn 8,32) y que es la única que procura la paz del corazón.

De todo evangelizador se espera que posea el culto a la verdad. El predicador del Evangelio será aquel que, aún a costa de renuncias y sacrificios, busca siempre la verdad que debe transmitir a los demás.

5. Animados por el amor. La obra de la evangelización supone, en el evangelizador, un amor fraternal siempre creciente hacia aquellos a los que evangeliza.

6. Con el fervor de los santos. Los santos, grandes predicadores y evangelizadores supieron superar los obstáculos que se oponían a la evangelización.

Uno que perdura en nuestro tiempo es la falta de fervor, tanto más grande cuanto que viene de dentro. Dicha falta de fervor se manifiesta en la fatiga y desilusión, en la acomodación al ambiente y en el desinterés, y sobre todo en la falta de alegría y de esperanza. Todos los que tienen obligación de evangelizar deben alimentar siempre el fervor del espíritu. (cf. Rom. 12, 11).

CONCLUSIÓN

El Papa califica su Exhortación Apostólica como un grito que brota de su alma. Que la luz que ha iluminado a millones de conciencias reconciliadas con Dios en el Año Santo de 1975 se difunda en el mundo mediante un programa de acción pastoral del que la evangelización es el aspecto fundamental.

Este grito y este deseo se depositan en las manos y en el corazón de la Santísima Virgen María.
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor ++00 » Lun Nov 17, 2014 7:47 pm

Hola hermanos en Cristo Jesús, los saluda nuevamente Evelyn, feliz de comenzar este nuevo camino.

El documento de Exhortación Apostólica, escrito por su santidad Pablo VI “EVANGELII NUNTIANDI”. Al episcopado, al clero y a los fieles de toda la iglesia acerca de la evangelización del mundo contemporáneo, tiene como objetivos los siguientes:

1-. Analizar que todos los que pertenecen a la Iglesia cristiana están llamados a dar testimonio de la palabra de Cristo.

2-. Reconocer que, a partir de sacramento del bautizo y en el sacramento de la confirmación, todos estamos llamados a ser verdaderos evangelizadores.

3-. Descubrir la verdadera responsabilidad que se tiene como cristiano para acoger al hermano que se encuentra fuera de su terruño.

4-. Reconocer a Cristo como verdadero evangelizador en la Iglesia evangelizadora de ayer, hoy y siempre.

¿QUE ES EVANGELIZAR?

En la acción evangelizadora de la Iglesia se deben tener presente los elementos y aspectos según su importancia, para poder anunciar el verdadero sentido de Cristo a quienes lo ignoran a través de una adecuada catequesis, en el sacramento del bautismo, que es el que permite al hombre entrar a formar parte de la Iglesia Católica, y la administración de los otros sacramentos.

La verdadera evangelización debe ser rica, compleja y dinámica, para facilitar su comprensión y aceptación, por parte de cada una de las personas que la reciben y la colocan en práctica.

Los elementos de la evangelización, que insistentemente se han subrayado en el Sínodo, han sido profundizados frecuentemente, en nuestros días, en el trabajo sinodal, teniendo en cuenta el lineamiento del Concilio Vaticano II, sobre todo en Lumen Gaudium et spes, Ad gentes.

Debe existir un compromiso evangelizador, para que se de un adecuado anuncio del Evangelio a todos los hombres en el mundo de hoy, que tienen esperanza pero que se encuentran perturbados por el temor y la angustia que son provocados por el pecado.

El compromiso vital de un verdadero evangelizador, es dar a entender que hemos recibido del Señor, en el sacramento de la confirmación la misión del Sucesor de Pedro y constituye un verdadero cuidado en el diario vivir de las personas, como el verdadero empeño de nuestro pontificado, en el creciente amor, celo, en busca de la alegría en torno a si mismo y la felicidad de cada una de las personas que nos rodean en nuestro diario vivir.

Del Cristo evangelizador a la iglesia evangelizadora, se debe tener en cuenta el testimonio y misión de Jesús, donde el Señor da un testimonio de sí mismo y que San Lucas ha recogido en su Evangelio. Donde se debe tener como meta fundamental anunciar el reino de Dios en cada una de las ciudades del mundo. Sin dudar en el alcance que se le debe dar al verdadero significado de la evangelización, se debe tener en cuenta la frase que resume toda la misión de Jesús: “porque para esto he sido envida”, palabras que alcanzan todo su significado cuando Cristo se aplica a Sí mismo

Las palabras del profeta Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para evangelizar a los pobres”

Se debe proclamar en todas las ciudades, a todas las personas, sobre todo a los más pobres, a los que están dispuestos a escuchar el anuncio del cumplimiento de las promesas y la Alianza propuesta por Dios, por lo que siempre Jesús declaraba que tenia una misión ya que fue enviado por el Padre y que tenia como fundamento predicar los aspectos de su Misterios, la Encarnación, los milagros, las enseñanzas, la convocación de sus discípulos, en envío de los Doce, la cruz y la resurrección, la continuidad de su presencia en medio de los suyos, trascendencia, formando parte de la actividad evangelizadora.

Jesús primer evangelizador ha sido el primero y el más grande evangelizador, hasta el final, hasta la perfección, hasta el sacrificio de su existencia terrena.

Cuando Jesús evangelizo se dedico a anunciar el reino de Dios, anuncio la salvación liberadora, a costa de grandes sacrificios, predicación infatigable, utilizando los verdaderos signos evangélicos, donde se dio la curación de los enfermos, el agua convertida en vino, la multiplicación de los panes, la resurrección de los muertos, y el misterio de su propia resurrección. Logrando una comunidad evangelizada y evangelizadora.

VINCULOS ENTRE LA IGLESIA Y LA EVANGELIZACIÓN

Las personas que leen en el Nuevo Testamento como se dio el origen de la Iglesia y sigue paso a paso cada una de las etapas de su historia, donde se vive y se actúa, se dan cuenta que la Iglesia nace de la acción evangelizadora de Jesús y sus apóstoles.

La Iglesia permanece como un signo, opaco y luminoso al mismo tiempo, en espera de una nueva presencia de Jesucristo. Dándose en la Iglesia una vida intima, una vida de oración a través de la escucha de la palabra, la caridad fraterna vivida, compartiendo el pan, dando verdadero testimonio de vida, predicando la buena nueva.

Por lo que la Iglesia evangelizadora, comienza a evangelizarse a sí misma, siendo comunidad de creyentes, comunidad de esperanza vivida y comunicada, en una comunidad de amor fraterno, escuchando lo que debe creer, en el mandamiento del nuevo amor, ya que esta tentado por los ídolos, por ello la Iglesia siempre tiene la necesidad de ser evangelizada, para continuar con el verdadero impulso para anunciar el Evangelio.


Cuando se da la evangelización, la Iglesia misma debe enviar a los evangelizadores, para que prediquen la palabra que salva, enviándolos a predicar, no en sí mismos o con sus ideas personales, sino un Evangelio donde no se es dueño y propietario para disponer de él, para ser transmitido con fidelidad, por lo que la Iglesia es inseparable de Cristo, dándose un nexo íntimo entre Cristo, la Iglesia y la evangelización, por lo que la Iglesia tiene a su cargo la tarea de evangelización.

Se debe mirar como en los momentos actuales, se encuentran personas, que se encuentran desorientadas, frente a la realidad de la evangelización, cuando dicen que su gran aspiración es amar a Cristo, pero sin la Iglesia, escuchar a Cristo pero sin la Iglesia, estar en Cristo pero al margen de la Iglesia, “el que a vosotros desecha, a mí me desecha”.

¿Cómo es posible amar a Cristo, sin amar a la Iglesia, por lo que el más hermoso testimonio que se da a favor de Cristo es el de San Pablo: “amó a la Iglesia y se entrego por ella”?

Hay que tener en cuenta que evangelizar significa llevar la Buena Nueva a todos los ambientes en los cuales se encuentra la humanidad, transformándola y renovándola, por lo que no hay humanidad nueva, sino hombres nuevos con la novedad que se da a partir del bautismo.

La finalidad de la evangelización es la transformación, la renovación, por lo que se puede afirmar en una sola palabra que la Iglesia evangelizadora, convirtiendo la conciencia personal y colectiva de los hombres, en cada una de las actividades en la que los miembros de la Iglesia se comprometen a la transformación de su vida y cada uno de los ambientes concretos.

En la Iglesia no se trata solamente de predicar el Evangelio en las poblaciones cada vez más numerosas, sino de alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, las líneas de pensamiento, modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la palabra de Dios, y los designios de salvación.

Se debe evangelizar no de una manera decorativa, de manera superficial, sino de manera vital, tomando como punto de partida la persona, teniendo presente las relaciones que se dan entre las personas y con Dios.

La evangelización no se identifica con la cultura y son independientes con respecto a todas las culturas.

El reino anunciado en el evangelio debe ser vivido por el hombre de manera profunda, vinculada a una cultura. Evangelio y evangelización no son necesariamente incompatibles con ellas, sino capaces de impregnarlas a todas sin someterse a ninguna.

La ruptura que se presenta en el mundo de hoy entre Evangelio y cultura se puede presentar como un drama de nuestro tiempo, al igual que en otros tiempos, por lo que se puede hacer todos los esfuerzos para que se de una vista generosa en la evangelización de la cultura o culturas.

Siempre se debe tener claro que la Buena Nueva, se debe proclamar mediante el verdadero testimonio, dándose la comprensión y aceptación entre las personas, siendo solidario en cada uno de los esfuerzos del hombre, para irradiar de manera sencilla y espontánea la fe de cada persona.

Cuando se hacen las siguientes preguntas: ¿por qué son así?, ¿por qué se vive de esa manera? ¿Qué es el que los inspira? ¿Por qué están con nosotros? Se debe tomar como un testimonio que constituye una proclamación silenciosa, clara y eficaz, de la Buena Nueva, en la evangelización.

Todos los cristianos están llamados a dar verdadero testimonio de evangelización, para ser verdaderos evangelizadores, con una verdadera responsabilidad frente a dicha actividad, en cada uno de los emigrantes en los países que los reciben.

La Buena Nueva proclamada por el testimonio de vida deberá ser, proclamada por la palabra de vida. Por lo que no hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret Hijo de Dios.

En cada nueva etapa de la historia de la humanidad, la Iglesia, esta y debe estar impulsada continuamente por el deseo de evangelizar, teniendo en cuentan: ¿a quién enviar para anunciar este misterio? ¿Cómo lograr que resuene y llegue a todos aquellos que lo deben escuchar?

El anuncio -kerigma, predicación o catequesis- adquiere una importancia en la evangelización que con frecuencia es en realidad sinónimo. Pero, no pasa de ser un aspecto.

El anuncio de la evangelización no adquiere toda su dimensión más que cuando es escuchado, aceptado, asimilado y cuando se da una verdadera adhesión en el corazón de quien lo recibe, en su programa de vida, en una vida ya transformada.

La adhesión no se puede quedar en algo abstracto dentro de una comunidad de fieles, cuya vida se ha transformado en una comunidad, signo de novedad en la vida de cada una de las personas.

El dinamismo de la evangelización adquiere importancia en cada una de las personas cuando se acoge el Evangelio como la Palabra que salva, por lo que se traduce en gestos sacramentales en la Iglesia.

El que ha sido evangelizado y que evangeliza a la vez, debe tener la prueba de la verdad, dando un verdadero testimonio de vida y así poder anunciar el verdadero sentido de la evangelización.

La evangelización se debe como un paso complejo, con elementos tales como: la renovación de la humanidad, testimonio, anuncio explicito, adhesión del corazón, entrada en la comunidad, acogida verdadera de los signos, el merito que se le da al reciente Sínodo es el haber invitado constantemente a comprender estos elementos, para comprender la comprensión de la verdadera actividad evangelizadora de la Iglesia.

DIFERENCIA ENTRE MONJES Y FRAILE:

monje
m. Solitario o anacoreta.

catol. Religioso de una orden monacal, que vive en un monasterio y observa vida de comunidad.

El término fraile (del latín frater, 'hermano') es el nombre utilizado en la Iglesia católica para referirse a los miembros de las órdenes mendicantes nacidas en el siglo XIII que predican la renuncia a las riquezas materiales y la acción apostólica y evangelizadora.

El significado de hermano implica la existencia de relaciones de fraternidad entre los integrantes de la comunidad. Es común utilizar el término «fray» como prefijo (como 'fray Bartolomé de las Casas') en los agustinos, los capuchinos, los carmelitas, los dominicos, los franciscanos, los mercedarios, los servitas y en la Comunità dei Frati Missionari di Cristo Povero.

Un fraile se diferencia de un monje en dos aspectos:
El ministerio y apostolado de un fraile lo lleva a trabajar por el Reino de Dios fuera del convento o de la ermita, mientras que, tradicionalmente, el monje no sale de su monasterio, donde se dedica a la oración y las labores internas.
El fraile suele ser cambiado de lugar según la necesidad de los superiores, mientras que el monje se identifica con su monasterio
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Lun Nov 17, 2014 7:57 pm

Resumen de la audiencia

***Imagen***

Audiencia general del miércoles 13 de enero de 2010 por su S. S. Benedicto XVI

Con el título: “Las Ordenes Mendicantes” y el tema: “La relación entre Cristo y la Iglesia”; su Su Santidad dice:

Los santos, guiados por la luz de Dios, son los auténticos reformadores de la vida de la Iglesia y de la sociedad. Maestros con la palabra y testigos con el ejemplo, saben promover una renovación eclesial estable y profunda, ellos están renovados, en contacto con la verdadera presencia de Dios en el mundo. En cada generación nacen santos y traen la creatividad de la renovación, acompaña constantemente la historia de la Iglesia en medio de las tristezas y los aspectos negativos de su camino. Vemos como nacen las fuerzas de la reforma y de la renovación, porque la novedad de Dios es inexorable y da siempre nueva fuerza para seguir adelante. En el Siglo XIII con el nacimiento y el desarrollo de las Órdenes Mendicantes, fue modelo de renovación en una nueva época histórica, por el apoyo económico de la gente para vivir el voto de pobreza y cumplir su misión evangelizadora.

De las Órdenes Mendicantes surgieron los Frailes Menores y los Frailes Predicadores, conocidos como Franciscanos y Dominicos, por sus fundadores, San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán.

Un primer desafío era la expansión de varios grupos y movimientos de fieles que, a pesar de estar impulsados por un legítimo deseo de auténtica vida cristiana, se situaban a menudo fuera de la comunión eclesial. Estaban en profunda oposición a la Iglesia rica y hermosa que se había desarrollado con el florecimiento del monaquismo. En recientes catequesis hablé de la Comunidad Monástica de Cluny, que había atraído a numerosos jóvenes, fuerzas vitales, bienes y riquezas. Así se había desarrollado, una Iglesia rica en propiedades y también inmóvil. Cristo vino a la tierra pobre y la verdadera Iglesia debería ser la Iglesia de los pobres; el deseo de una verdadera autenticidad cristiana se opuso a la realidad de la Iglesia empírica. Los movimientos llamados "pauperísticos" de la Edad Media, criticaban el modo de vivir de los sacerdotes y monjes de aquel tiempo, acusados de haber traicionado el Evangelio y no practicar la pobreza como los primeros cristianos, y estos movimientos contrapusieron al ministerio de los obispos una auténtica "jerarquía paralela". Para justificar sus propias opciones, difundieron doctrinas incompatibles con la fe católica; por ejemplo, el movimiento de los cátaros o albigenses volvió a proponer antiguas herejías, la devaluación y el desprecio del mundo material -la oposición contra la riqueza se convierte rápidamente en oposición contra la realidad material en cuanto tal-, la negación de la voluntad libre y el dualismo, la existencia de un segundo principio del mal equiparado a Dios. Estos movimientos tuvieron éxito, en Francia y en Italia, no sólo por su sólida organización, sino porque denunciaban un desorden real en la Iglesia, causado por el comportamiento poco ejemplar de varios representantes del clero.

Los Franciscanos y Dominicos, mostraron que era posible vivir la pobreza evangélica, la verdad del Evangelio, sin separarse de la Iglesia; mostraron que la Iglesia sigue siendo el lugar verdadero, auténtico, del Evangelio y de la Escritura. Santo Domingo y San Francisco tuvieron íntima comunión con la Iglesia y con el Papado. Con una elección totalmente original en la historia de la vida consagrada, los miembros de estas Órdenes renunciaban a la posesión de bienes personales, como los monjes desde la antigüedad, sino que no querían que se pusieran a nombre de la comunidad los terrenos y bienes inmuebles. Pretendían dar testimonio de una vida extremadamente sobria, para ser solidarios con los pobres y confiar únicamente en la Providencia, vivir cada día de la Providencia, de la confianza de ponerse en las manos de Dios. Este estilo personal y comunitario de las Órdenes Mendicantes, unido a la total adhesión a las enseñanzas de la Iglesia y a su autoridad, fue muy apreciado por los Pontífices de la época, como Inocencio III y Honorio III, que apoyaron plenamente estas nuevas experiencias eclesiales, reconociendo en ellas la voz del Espíritu. Y no faltaron los frutos: los grupos "pauperísticos" que se habían separado de la Iglesia volvieron a la comunión eclesial o lentamente se redujeron hasta desaparecer. Hoy, a pesar de vivir en una sociedad en la que a menudo prevalece el "tener" sobre el "ser", la gente es muy sensible a los ejemplos de pobreza y solidaridad que dan los creyentes con opciones valientes. En nuestros días tampoco faltan iniciativas similares: los movimientos, que parten realmente de la novedad del Evangelio y lo viven con radicalidad en la actualidad, poniéndose en las manos de Dios, para servir al prójimo. El mundo, como recordaba Pablo VI en la Evangelii nuntiandi, escucha a los maestros, cuando son también testigos. No hay que olvidar nunca en la obra de difusión del Evangelio: ser los primeros en vivir aquello que se anuncia, ser espejo de la caridad divina.

Franciscanos y Dominicos fueron testigos y maestros de la instrucción religiosa. No todos deseaban practicar una vida cristiana espiritualmente intensa, trataban de profundizar en el conocimiento de la fe y de ser guiados en el camino de la santidad. Las Órdenes Mendicantes supieron felizmente salir al encuentro de esta necesidad: el anuncio del Evangelio en la sencillez y en su profundidad y grandeza era un objetivo, de este movimiento. Se dedicaron a la predicación a los fieles, auténticas multitudes, que se reunían en las iglesias y en lugares al aire libre para escuchar a los predicadores, como San Antonio. Trataban temas cercanos a la vida de la gente, a la práctica de las virtudes teologales y morales, con ejemplos concretos, fácilmente comprensibles. Se enseñaban formas para alimentar la vida de oración y la piedad. Los Franciscanos difundieron la devoción a la humanidad de Cristo, con el compromiso de imitar al Señor. No sorprende entonces que fueran numerosos los fieles, mujeres y hombres, que elegían ser acompañados en el camino cristiano por frailes Franciscanos y Dominicos, directores espirituales y confesores buscados y apreciados. Nacieron así asociaciones de fieles laicos que se inspiraban en la espiritualidad de San Francisco y Santo Domingo, adaptada a su estado de vida; la Orden Tercera, tanto franciscana como dominicana. La propuesta de una "santidad laical" conquistó a muchas personas. Recordó el concilio ecuménico Vaticano II, la llamada a la santidad no está reservada a algunos, sino que es universal (Lumen Gentium, 40). En todos los estados de vida, según las exigencias de cada uno de ellos, es posible vivir el Evangelio. Cada cristiano debe tender a la "medida alta de la vida cristiana", sea cual sea el estado de vida al que pertenezca.

Las Órdenes Mendicantes crecieron tanto en la Edad Media que instituciones laicales como las organizaciones de trabajo, las antiguas corporaciones y autoridades civiles, recurrían a la consulta espiritual de los miembros de estas Órdenes para la redacción de sus reglamentos y solucionar sus conflictos internos y externos. Los Franciscanos y los Dominicos se convirtieron en los animadores espirituales de la ciudad medieval; con gran intuición, pusieron en marcha una estrategia pastoral adaptada a las transformaciones de la sociedad; muchas personas se trasladaban del campo a las ciudades, ya no colocaron sus conventos en zonas rurales, sino en las urbanas, para llevar a cabo su actividad en beneficio de las almas, era necesario trasladarse según las exigencias pastorales. Con otra decisión totalmente innovadora, las Órdenes Mendicantes abandonaron el principio de estabilidad, clásico del monaquismo antiguo. Frailes Menores y Predicadores viajaban de un lugar a otro, con fervor misionero. En consecuencia, se dieron una organización distinta respecto a la de la mayor parte de las Órdenes monásticas. En lugar de la tradicional autonomía de la que gozaba cada monasterio, dieron mayor importancia a la Orden en cuanto tal, al superior general, y a la estructura de las provincias. Así los mendicantes estaban más disponibles para las exigencias de la Iglesia universal. Esta flexibilidad hizo posible el envío de los frailes para el desarrollo de misiones específicas, y las Órdenes Mendicantes llegaron al norte de África, a Oriente Medio y al norte de Europa, renovando el dinamismo misionero.

Los Frailes Menores y Predicadores no dudaron en asumir las transformaciones culturales a finales del Siglo XII, como estudiantes y profesores, entraron en las universidades más famosas de su tiempo, erigieron centros de estudio, produjeron textos de gran valor, dieron vida a auténticas escuelas de pensamiento, fueron protagonistas de la teología escolástica en su mejor período e influyeron en el desarrollo del pensamiento. Los grandes pensadores, Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura, eran mendicantes, trabajando en la nueva evangelización, que renovó la valentía del pensamiento, del diálogo entre razón y fe. Hoy hay una "caridad de la verdad y en la verdad", una "caridad intelectual" que ejercer, para iluminar las inteligencias y conjugar la fe con la cultura. El empeño de los Franciscanos y Dominicos en las universidades medievales es una invitación, a hacerse presentes en los lugares de elaboración del saber, para proponer, con respeto y convicción, la luz del Evangelio sobre las cuestiones fundamentales que afectan al hombre, su dignidad, su destino eterno. Pensando en el papel de los Franciscanos y Dominicos en la Edad Media, en la renovación espiritual que suscitaron, en el soplo de vida nueva que infundieron en el mundo, un monje dijo: "En aquel tiempo el mundo envejecía. Pero en la Iglesia surgieron dos Órdenes, que renovaron su juventud, como la de un águila" Burchard d'Ursperg, Chronicon

“Este año invoquemos al Espíritu Santo, eterna juventud de la Iglesia: que él haga que cada uno sienta la urgencia de dar un testimonio coherente y valiente del Evangelio, para que nunca falten santos, que hagan resplandecer a la Iglesia como esposa siempre pura y bella, sin mancha y sin arruga, capaz de atraer irresistiblemente el mundo hacia Cristo, hacia su salvación”
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor thelmigu2014 » Lun Nov 17, 2014 9:54 pm

Buenas noches a todos y buen inicio de curso:

Orden mendicante

Una Orden mendicante (del latín mendicare, pedir limosna) es un tipo de orden religiosa católica caracterizada por vivir de la limosna de los demás.

Toda orden mendicante está conformada por hermanos (del latín Fray, hermano) y hermanas (del latín Sor, hermana), así como por Terciarios, antiguamente llamados hermanos de penitencia. Los frailes conforman la Primera Orden, las sores, la Segunda Orden, y los terciarios, la Tercera Orden.

Sus miembros, frailes y sores, hacen voto de pobreza por el que renuncian a todo tipo de propiedades o bienes, ya sean personales o comunes, poniéndolos a disposición de la comunidad religiosa a la que pertenecen. Así viven en la pobreza, mantenidos sólo por la caridad; junto con el voto de pobreza que profesan solemnemente, también profesan los votos de castidad y obediencia.
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor anabel duran rojas » Lun Nov 17, 2014 11:29 pm

La gran alegría de encontrar la diversidad de vocaciones y formas de vida hacia la santidad y los diferentes nombres o distintivos que se nos da:

Monje ó Monja: Al miembro de una comunidad que lleva una vida monástica se lo denomina monje o monja. Se rigen por las reglas características de la orden religiosa a la que pertenecen y llevan una vida de oración y contemplación. Algunos viven como ermitaños y otros en comunidad, a la que se llama monasterio.

Hermano: El significado de hermano implica la existencia de relaciones de fraternidad entre los integrantes de la comunidad.

Fraile o Fray: El término fraile (del latín frater, 'hermano') es el nombre utilizado en la Iglesia católica para referirse a los miembros de las órdenes mendicantes nacidas en el s. XIII que predican la renuncia a las riquezas materiales y la acción apostólica y evangelizadora.

El ministerio y apostolado de un fraile lo lleva a trabajar por el Reino de Dios fuera del convento o de la ermita, mientras que, tradicionalmente, el monje no sale de su monasterio, donde se dedica a la oración y las labores internas.
El fraile suele ser cambiado de lugar según la necesidad de los superiores, mientras que el monje se identifica con su monasterio.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL "EVANGELII NUNTIANDI" del Papa Pablo VI
El documento papal fue publicado el 8 de diciembre de 1975 y presenta toda la reflexión que la Iglesia hizo en la III Asamblea General del Sínodo de los Obispos de1974 sobre el importante tema de la EVANGELIZACIÓN.
En los primeros seis capítulos describe Cristo como autor de la Evangelización, la iglesia y sus representantes portadores de la Evangelización, más allá de sus contenidos, enfoques, métodos y direcciones, los auditores de la buena nueva. En el capítulo séptimo de conclusión se relaciona con el espíritu de la Evangelización.
La exhortación es explícita en la exclusión de la violencia.
Estructura del documento:
- Preámbulo.
- Siete capítulos.
- Conclusión.
El Papa hace "tres preguntas acuciantes" a toda la Iglesia:
1. ¿Qué eficacia tiene en nuestros días la energía escondida de la Buena Nueva, capaz de sacudir profundamente la conciencia del hombre?
2. ¿Hasta dónde y cómo esta fuerza evangélica puede transformar verdaderamente al hombre de hoy?
3. ¿Con qué métodos hay que proclamar el Evangelio para que su poder sea eficaz?
fraternalmente Anabel mcm
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor thelmigu2014 » Mar Nov 18, 2014 2:19 pm

Buenas tardes a todos:

Diferencia entre un fraile y un monje:

El término fraile (del latín frater, 'hermano') es el nombre utilizado en la Iglesia católica para referirse a los miembros de las órdenes mendicantes nacidas en el siglo XIII que predican la renuncia a las riquezas materiales y la acción apostólica y evangelizadora.

El significado de hermano implica la existencia de relaciones de fraternidad entre los integrantes de la comunidad. Es común utilizar el término «fray» como prefijo (como 'fray Bartolomé de las Casas') en los agustinos, los capuchinos, los carmelitas, los dominicos, los franciscanos, los mercedarios, los servitas y en la Comunità dei Frati Missionari di Cristo Povero.

Un fraile se diferencia de un monje en dos aspectos:

El ministerio y apostolado de un fraile lo lleva a trabajar por el Reino de Dios fuera del convento o de la ermita, mientras que, tradicionalmente, el monje no sale de su monasterio, donde se dedica a la oración y las labores internas.
El fraile suele ser cambiado de lugar según la necesidad de los superiores, mientras que el monje se identifica con su monasterio.

Fuente: Wikipedia
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor thelmigu2014 » Mar Nov 18, 2014 2:35 pm

Regla de los frailes:
Reglas religiosas


Las órdenes religiosas siguen algunas de las reglas establecidas para regular la vida en comunidad dentro de los monasterios o conventos. Algunas órdenes observan la Regla de San Benito que se centró en el trabajo y oración dentro del monasterio, generalmente a las comunidades que siguen esta se les llama de vida contemplativa. Otra gran mayoría sigue la Regla de San Agustín (la más antigua de occidente), esta también regula las horas canónicas, las obligaciones de los monjes, el tema de la moral y los distintos aspectos de la vida en comunidad, pero no limita las labores al monasterio. La Regla de San Basilio es usada en menor cantidad de órdenes y sobre todo en las comunidades monásticas de las Iglesias Católicas de Oriente y de la Iglesia Ortodoxa.

Cada orden tiene sus propias regulaciones para la práctica de su regla, según su carisma específico. Estas se conocen como Constituciones o Estatutos.
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor mariagselva » Mar Nov 18, 2014 5:55 pm

Hola a todos los peregrinos...
Monasterios y Vida Monástica:



Una definición académica de la vida monacal o cenobitismo podría ser la reunión en torno a un monasterio o convento de varios monjes y monjas que deciden vivir en comunidad y regirse por una serie de normas, que en el caso de los monasterios católicos suelen ser, básicamente: voto de pobreza, voto de castidad, voto de obediencia y voto de estabilidad.
En éste último voto radica, por ejemplo, una de las diferencias entre Monasterios y Conventos. Mientras en los monasterios los monjes y monjas permanecen en el mismo lugar hasta su muerte, en los conventos es posible la movilidad entre unos y otros.
Los orígenes de los primeros monasterios los encontramos en el siglo IV cuando San Antonio y su seguidores hicieron suyas las palabras de Jesús: “Ve, vende todo lo que posees y dáselo a los pobres” y se marcharon al desierto para dedicarse a la oración, la contemplación y el trabajo. En un principio vivían solos. De hecho, la palabra Monasterio procede etimológicamente del griego "monasterion", de la raíz monos ("uno sólo"), pero más tardes se reunieron en comunidad.
A partir del siglo VI surgieron, en todo occidente (en Oriente ya existían desde el siglo IV) nuevas comunidades o congregaciones, como la de los Benedictinos, creada por San Benito, tendencia que se acentuó durante toda la Edad Media, cuando proliferaron por toda Europa nuevas órdenes de monjes: Jerónimos (La orden española por excelencia), Cartujos, Cistercienses, Franciscanos, Dominicos, Carmelitas, etc. En este periodo, los monasterios llegaron a convertirse en el centro de la vida religiosa, artística y cultural de Occidente, e incorporaron, en muchos casos, hospederías, huertos, molinos, talleres, bibliotecas y escuelas. De esta forma, jugaron un papel fundamental durante siglos en el desarrollo social y el avance de la sociedad medieval. Un ejemplo de ello es San Benito, fundador de la primera orden, es el patrón de Europa.
Tras más de quince siglos de dedicación a Dios y a los demás a través de los monasterios, el cenobio constituye una de las actividades fundamentales y más llenas de sentido dentro de la Iglesia. El propio Papa Juan Pablo II ejemplificó mejor que nadie este hecho a través de sus palabras de agradecimiento, destacando “la aportación preciosa que dan los monasterios a la comunidad eclesial con la ejemplaridad de su vida”, y recordando que “el monje es memoria evangélica para los cristianos y para el mundo”.
También San Juan Cristósomo definió a los monjes como ‘Bios Angelicos’: El que lleva la vida, o sigue el camino de los ángeles, de hecho, esta expresión sigue usándose en el oriente cristiano. Así, en España, existen hoy alrededor de 950 monasterios y conventos dedicados a la oración y la vida en común. El número de monjes está en torno a los 1.000 y el de monjas supera ligeramente las 13.000. Un total de 14.000 religiosos que consagran su vida a la norma monástica. Y los dulces elaborados, hechos con sus manos, se encuentran ahora reunidos en Monasterios y Conventos.
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor mariagselva » Mar Nov 18, 2014 6:01 pm

Siguiendo con el tema...Los Frailes y los conventos:
El término fraile (del latín frater, 'hermano') es el nombre utilizado en la Iglesia católica para referirse a los miembros de las órdenes mendicantes nacidas en el siglo XIII que predican la renuncia a las riquezas materiales y la acción apostólica y evangelizadora.

El significado de hermano implica la existencia de relaciones de fraternidad entre los integrantes de la comunidad. Es común utilizar el término «fray» como prefijo (como 'fray Bartolomé de las Casas') en los agustinos, los capuchinos, los carmelitas, los dominicos, los franciscanos, los mercedarios, los servitas y en la Comunità dei Frati Missionari di Cristo Povero.

Un fraile se diferencia de un monje en dos aspectos:

El ministerio y apostolado de un fraile lo lleva a trabajar por el Reino de Dios fuera del convento o de la ermita, mientras que, tradicionalmente, el monje no sale de su monasterio, donde se dedica a la oración y las labores internas.
El fraile suele ser cambiado de lugar según la necesidad de los superiores, mientras que el monje se identifica con su monasterio.
Como primera acepción, un convento es un establecimiento religioso, generalmente cristiano, donde los clérigos llevan una vida religiosa en comunidad. A diferencia de los monasterios, los conventos suelen estar en las ciudades, y sus clérigos no viven en clausura sino en contacto con el pueblo.

Se habla más propiamente de convento en lugar de monasterio:

para el conjunto de los lugares de vida de una comunidad religiosa no monástica, compuesta por clérigos regulares (hombres y mujeres);
para el establecimiento donde viven los religiosos (frailes o monjas) que pertenecen a las órdenes mendicantes (franciscanos, dominicos, carmelitas, agustinos), aunque también se llama así a la propia congregación.

En este sentido, los conventos se desarrollan especialmente a partir del siglo XIII, época de consolidación de las ciudades, de las universidades y de las órdenes mendicantes. En este contexto, los conventos fueron pensados para servir de lugar de formación, reunión y descanso de religiosos que estaban imbuidos en tareas de predicación y enseñanza en el mundo urbano. Para dichas comunidades, a diferencia de las órdenes monásticas, los conventos no consistían en un fin en si mismos. El fraile no vive para el convento. Este es sólo su punto de congregración.

En América, los conventos fueron claves en el proceso de cristianización de los territorios hispano-lusitanos.

Lo mismo que en una abadía, el convento presenta una organización arquitectónica y social específica, que depende de la orden religiosa que la fundó.

Casi de modo tradicional, el edificio de un convento consta de una capilla o iglesia, las celdas de los religiosos, un comedor o refectorio y una sala de reuniones o sala capitular, todo ello rodeando un patio cerrado, claustro. Además tiene los locales necesarios para los servicios, cocinas, almacenes, etcétera.

A diferencia de la mayoría de los monasterios masculinos y las abadías, los conventos generalmente son espacios urbanos con dimensiones más reducidas que los primeros.
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor ayga127 » Mar Nov 18, 2014 7:27 pm

Que significa y que implica ser mendicantes

Una Orden mendicante (del latín mendicare, pedir limosna) es un tipo de orden religiosa católica caracterizada por vivir de la limosna de los demás.

Toda orden mendicante está conformada por hermanos (del latín Fray, hermano) y hermanas (del latín Sor, hermana), así como por Terciarios, antiguamente llamados hermanos de penitencia. Los frailes conforman la Primera Orden, las sores, la Segunda Orden, y los terciarios, la Tercera Orden.

Sus miembros, frailes y sores, hacen voto de pobreza por el que renuncian a todo tipo de propiedades o bienes, ya sean personales o comunes, poniéndolos a disposición de la comunidad religiosa a la que pertenecen. Así viven en la pobreza, mantenidos sólo por la caridad; junto con el voto de pobreza que profesan solemnemente, también profesan los votos de castidad y obediencia.

Las Órdenes mendicantes más comunes son:

Orden de Frailes Menores o Franciscanos
Primera Orden Franciscana
Segunda Orden Franciscana o Clarisas
Tercera Orden de San Francisco
Orden de Predicadores o Dominicos
Primer Orden Dominica
Segunda Orden Dominica o Catalinas
Tercera Orden Dominica
Orden de San Agustín o Agustinos
Primera Orden Agustina
Segunda Orden Agustina o Agustinas
Tercera Orden de San Agustín
Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo o Carmelitas de Antigua Observancia
Primera Orden Carmelita
Segunda Orden Carmelita o Carmelitas
Tercera Orden Carmelita
De estas órdenes surgirán con el paso de los años nuevas órdenes mendicantes fruto de los movimientos de vida recolectora y descalza. Entre los cuales se destacan:

Orden de Frailes Menores Capuchinos o Capuchinos
Orden de Agustinos Recoletos o Recoletos
Orden los Hermanos Descalzos de la Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo o Descalzos o Teresianos

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Orden_mendicante
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor Monike Stephany » Mar Nov 18, 2014 8:50 pm

1. La diferencia entre un monje y un fraile

El frayle se refiere a un miembro de una orden mendicante, renuncia a los bienes materiales, y promueve la acción evangelizadora, y el monje se consagra a una vida contemplativa de profunda oración en un monasterio.

2. La diferencia entre un monasterio y un convento

Un convento es un lugar donde se congregan varios religiosos para vivir en comunidad pero en contacto en un servicio apostólico, los monasterios en su estructura interna están divididos en celdas, dirigido por un abad, se comparten en común unos bienes, y su vida es de estricta clausura.

3. Que significa y que implica ser mendicantes

Son ordenes en los cuales sus miembros renuncian a todo lo material para profesar un voto de pobreza, y vivir sólo de lo necesario y de lo que Dios les va dando cada día.

4. Quién es la autoridad en los conventos y bajo que reglamento se rigen los frailes

Se encuentran los abad o abadesas, y se rigen por las reglas dadas por sus fundadores para vivir un estilo de vida de acuerdo a lo que transmita este. Ejemplo: regla de San Benito.

5. De que trata la Evangelii nuntiandi http://www.vatican.va/holy_father/paul_ ... di_sp.HTML

Es una Exhortación Apostólica escrita por Pablo VI, que hace referencia a la utilización de los medios de comunicación como medio de evangelización, desde un sentido critico, de prudencia y de proyección de un autentico testimonio de vida en el Señor.

6. En base a lo que ya sabemos, comentar lo que quiere decir el último párrafo de la catequesis: "
Pensando en el papel de los Franciscanos y de los Dominicos en la Edad Media, en la renovación espiritual que suscitaron, en el soplo de vida nueva que infundieron en el mundo, un monje dijo: "En aquel tiempo el mundo envejecía. Pero en la Iglesia surgieron dos Órdenes, que renovaron su juventud, como la de un águila" (Burchard d'Ursperg, Chronicon)".


Que al surgir estas 2 ordenes, iba a ver una apertura hacia el conocimiento de la persona de Cristo, en el servicio a los demás, y en la creatividad de proclamar el Evangelio.

:oops: :P

Me alegra bastante compartir esta nueva etapa.....gracias querida Hini y compañeros.

Bendiciones.
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor thelmigu2014 » Mar Nov 18, 2014 9:57 pm

Esta es una imagen de San Francisco de Asís :[img]http://picasion.com/i/27E7r/][IMG]http://i.picasion.com/pic78/8f3d0cfe4eeb2db968ec0e54c2ef7e23/{{FRAME}}.gif[/img][/URL]http://picasion.com[/img]
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Re: 1. RESUMEN AUDIENCIA PAPAL BENEDICTO XVI

Notapor Monike Stephany » Mié Nov 19, 2014 8:04 am

Les comparto un pequeño resumen, destacando lo que más me llamó la atención de esta audiencia....es espectacular la forma como Benedicto XVI nos hace un recuento del proceso que ha vivido nuestra Iglesia con influencia de algunas ordenes mendicantes que empujaron un nuevo dinamismo en el seguimiento y conocimiento de Jesucristo, y la novedad de anunciar el Evangelio.

Bendiciones.


RESUMEN AUDIENCIA PAPAL DE BENEDICTO XVI-ENERO 13 DE 2010

Tenemos que mirar a nuestra Iglesia, en ella hemos visto diversos momentos, de luchas y penas, también de renovación teniendo como alta influencia los distintos cambios que ha tenido nuestra sociedad, de ahí es que en el siglo XIII se desarrollen las ordenes mendicantes que contribuirán a la transformación de la Iglesia.

El monaquismo y las ordenes monásticas surgen y llaman la atención de muchos jóvenes que quieren vivir su consagración,con una fuerte crítica hacia los sacerdotes y algunos monjes que vivían en medio de lo lujoso contrario a las exigencias evangélicas. Los Franciscanos y los dominicos fueron los primeros modelos y maestros de consagración religiosa en anunciar el Evangelio, practicar la sencillez y la profundidad en la vivencia del mismo, muchos que los escuchaban y los veían decidieron seguir sus pasos; ellos trasmitieron esta espiritualidad a los laicos, de aquí surgen las órdenes terciarias.

Estas órdenes abandonan la estabilidad para dar paso al viaje hacia campos y ciudades con el fin de animar espiritualmente a las personas, salir de la estructura del monaquismo antiguo para vivir una nueva etapa en el seguimiento de Jesucristo, de aquí se da fuerza hacia el dinamismo misionero, estas órdenes se expanden en todo el norte Europa, norte de África y Oriente Medio.

Por la gran capacidad intelectual de los frailes y su profundidad en lo espiritual surgen algunas universidades, y se dan a conocer algunos libros de Teología escritos por Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura como forma de destacar la importancia del Evangelio y su proceso dinamizador en la vida del hombre, en especial la influencia que ejerce en su dignidad y forma de ver su ser de persona.
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor ClauBA » Mié Nov 19, 2014 12:40 pm

La Evangelii nuntiandi fue publicada después de la tercera asamblea general del Sínodo de los Obispos sobre la Evangelización, celebrado en Roma en 1974, esta Exhortación quiere conmemorar el 10º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II. Entre los documentos postconciliares más citados, Evangelii Nuntiandi es una demostración ulterior del interés profundo del Papa Pablo VI por los problemas de la evangelización y se considera como una continuación directa del Decreto conciliar sobre la actividad misionera de la Iglesia "Ad Gentes".

La Exhortación hace referencia a los medios de comunicación en el capítulo IV, dedicado a los métodos y medios de evangelización. Efectivamente, también los otros medios de evangelización enumerados en este capítulo deben mirarse a la luz de un concepto amplio de la comunicación social como medio de comunicación de la Iglesia. Por este motivo se ha preferido volver a publicar aquí todo el capítulo (nn. 40-48), que en el documento sigue a los capítulos: 1) Desde Cristo evangelizador a la Iglesia evangelizadora; II) ¿Qué es la Evangelización?; III El contenido de la evangelización.

Después del capítulo IV sobre los métodos y medios de evangelización, la Exhortación prosigue con los capítulos sobre los agentes (V) y los destinatarios de la evangelización (VI) y el espíritu de la evangelización (VII).

http://es.catholic.net/op/articulos/251 ... iandi.html
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor chilecito-renata » Vie Nov 21, 2014 8:09 am

Un fraile se diferencia de un monje en dos aspectos: el fraile trabaja por el reino de Dios fuera del convento o la ermita, mientras que el monje suele no salir de su monasterio, donde se dedica a la oración y las tareas internas.
El fraile suele ser cambiado de lugar según las necesidades de los superiores, mientra<s que el monje se identifica con su monasterio.
Los monjes son miembros de una comunidad que lleva vida monástica, se rigen por Reglas que caracterizan su Orden Religiosa y llevan una vida de oración y contemplación. Algunos viven como ermitaños y otros en comunidad a la que llaman Monasterio.
Los Monasterios surgen en lugares desiertos, dando la idea de cristianos devotos, que desean alejarse del mundo.
Los frailes son predicadores que trabajan en equipo para evangelizar y recaudar fondos; son las Ordenes mendicantes y por eso se los llama “hermanos”, lo que sugiere una idea de pluralidad y no de singularidad como es el caso de los monjes. Los frailes se congregaban en un convento.
Convento pone énfasis en la agrupación de gente y Monasterio pone énfasis en el deseo de aislamiento.
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor iCristinai » Vie Nov 21, 2014 11:03 am

Que bueno reunirnos de nuevo para continuar en estas rutas! Siempre con ánimo y motivación por aprender de estos parajes!

1. Diferencias entre monje y fraile.

Para establecer diferencias revisaremos las definiciones que nos proporciona el Diccionario de la Lengua Castellana, de la Real Academia Española, XIV edición, de 1914.

Monje: del latín monachus y del griego monachus, presenta tres acepciones a saber:
1. Solitario o anacoreta.
2. Individuo de cada una de las órdenes religiosas aprobadas por la Iglesia, que se liga por votos solemnes y generalmente está sujeta a clausura: y vive en monasterios establecidos fuera de población.
3. Religioso de cada una de las órdenes monacales.

El femenino de este término es monja.

Fraile: viene del latín frater y está definido como:
Nombre que se da a los religiosos de ciertas órdenes.
En inglés encontramos friar, en francés frére, en italiano fratello.

Fray: Es apócope de fraile que se usa con inicial mayúscula para preceder el nombre de religiosos de ciertas órdenes. Fray se asocia con el título o tratamiento.

Frailes
Información General
Frailes mendicantes (mendicare América, "a pedir") son miembros de órdenes religiosas en la iglesia católica romana, que toman un voto de pobreza por el que renuncian a toda propiedad personal y comunitaria. Viven sobre todo por la caridad. Después de superar la inicial oposición del clero establecido, el jefe de las sociedades fueron autorizadas en el siglo 13. Ellos incluyen:
Frailes Menores, franciscanos o (con la aprobación papal en 1209);
Frailes Predicadores o dominicos (1216);
Carmelitas (1245), y
Agustinos (1256).
Un quinto orden, los Siervos de María, fundada en 1233, fue reconocido como una orden mendicante en 1424.


Diferencias
El monje está casi siempre en el monasterio o convento, retirado del mundo banal y conectado mas con el mundo espiritual, con la oración, la lectio divina y la liturgia de las horas. Soledad y contemplación, y en algunas órdenes, con trabajo. El fraile, sale a comunicarse con el mundo exterior. Sale a realizar obras para Dios. Sale a oficiar misas, rituales. Sale en búsqueda de ingresos para las comunidades pobres y desatendidas. Sale a comunicarse en encuentros con otros frailes y superiores. El monje estudia en silencio, en su clausura; hoy el fraile estudia en el seminario y se prepara intelectualmente en las artes divinas. Básicamente estas son las diferencias que se observan en el mundo visible.

2. Diferencias entre convento y monasterio.

Convento: del latín conventus, congregación.
1. Casa o monasterio en el que viven los religiosos o religiosas bajo las reglas de su Instituto.
2. Comunidad de religiosos o religiosas que habitan en una misma casa.

Es importante también referirnos al término conventual, del latín conventualis.
El Diccionario de la Lengua Castellana, de la Real Academia Española, XIV edición, de 1914 nos ofrece esta definición.
m. Religioso que reside en un convento o es un individuo de una comunidad.
Religiosos franciscano cuya orden posee rentas. Los hubo en España y hoy se conservan en otros países..
En algunas religiones, predicador de la casa.

Conventualidad
f. Habitación o morada de las personas religiosas que viven en un mismo convento.
Asignación de un religioso a un convento determinado.

Conventualmente: en comunidad.

Monasterio, del latín monasterium.
m. Casa o convento ordinariamente fuera de poblado donde viven en comunidad los monjes. Por extensión cualquier
casa de religiosos o religiosas.

Las diferencias entre convento o monasterio están determinadas por las reglas del Instituto, pero ambos son sitios físicos destinados a la congregación de religiosos y religiosas. En la práctica se asocia más convento con monjas y monasterio con monjes, aunque existen monasterios que albergan a religiosos y a religiosas e igual sucede con los conventos. En los conventos existen las celdas apartadas del resto de la edificación, existe una capilla de oración, una cocina, un comedor, un jardín central, y talleres para el trabajo. Los conventos no suelen ser visitados por extraños. Los monasterios reciben, bajo las reglas del Instituto, a personas del mundo exterior, para aprendizaje, talleres y para retiro espiritual, es decir, aislamiento del mundo exterior. En los monasterios hay reglas y horarios para visitas; en algunos, se les permite a los miembros de las comunidades cercanas asistir a misas. (Continuaré esta parte en mi próxima sesión).

3. ¿Qué significa mendicante?
Aporte del "Diccionario de la Lengua Castellana", de la Real Academia Española, XIV edición, de 1914.

Adjetivo, mendicante.(Del lat. mendīcans, -antis).
1. adj. Que mendiga (‖ pide limosna de puerta en puerta). U. t. c. s.
2. adj. Se dice de las religiones que tienen por instituto pedir limosna, y de las que por privilegio gozan de ciertas inmunidades.
3. adj. Se dice de cada uno de los miembros de estas religiones. U. t. c. s.
Profundizar mas en este tema, que ya los habiamos estudiado en la ruta anterior.
http://www.mercaba.org/FICHAS/Historia/ ... d.htm#esta

Origenes: antes del termino mendicante se usaba el termino fraile. Su uso comenzó en Inglaterra y se us{o y usa friar como nombre genérico para los miembros de las órdenes religiosas mendicantes (del Latin, frater).
(Enciclopedia Britannica, edición especial 1955).

Enviaré la continuación prontamente. Paz y bien,
Cristina
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Re: 1. De los monjes a los frailes. 17 noviembre 2014

Notapor iCristinai » Vie Nov 21, 2014 2:24 pm

Shalom a todos!
Hace poco subí una parte, pero tuve inconvenientes así que sólo enviaré esta parte y luego iré enviando poco a poco!
Lo enviado hoy

1. Diferencias entre monjes y frailes.

La clausura es una gran diferencia, pues los votos son los mismos: pobreza, castidad, obediencia y estabilidad. El monje se retira del mundo exterior y se centra en el mundo espiritual. No tiene casi contacto con las personas ajenas a la comunidad o congregación. Oración, contemplación, y algo de trabajo (recordamos el Ora et Labora de San Benedicto de Nursia). La regla Benedictina introdujo y estableció la noción de estabilidad mediante la cual el monje y la cmunidad establecían un vínculo por toda la vida. Indisoluble.

Un monje puede ser definido, convenientemente, como el miembro de una comunidad de hombres llevando una vida más o menos contemplativa, apartada del mundo, bajo los votos de pobreza, castidad y obediencia, siguiendo a la regla característica, del orden particular al que pertenece. La palabra monje no es, normalmente, un término usado en el idioma oficial de la Iglesia. Es una popular denominación científica, pero al mismo tiempo tan antigua, que su origen no puede determinarse con precisión. Considerando la forma inglesa de la palabra, que indudablemente viene el anglosajón munuc, derivó del latín monachus y a su vez del griego monachos. Normalmente se cree que esta forma del griego está conectada con monos, solo o singular, y sugiere una vida de soledad. Pero nosotros no podemos perder vista el hecho que la palabra mone, de raíz diferente, parece haber sido usada libremente, por ej. Palladio, así como monasterion, en el sentido de una casa religiosa (ver Butler, "Palladius’s Lausiac History" passim). Sea como fuera, los Padres del cuarto siglo no concordaban con ningún significado acerca de la etimológica de monachus. San Jerónimo escribe a Heliodoro (P.L., XXII, 350), "Interpretar al nombre monje, es personal; ¿qué asunto tendría en una multitud, un solitario del arte"? San Agustín la vincula con la idea de unión (monas) y en su exposición de Ps. cxxxii, exalta la adecuación de las palabras "Ecce quam bonum et quam jucundum habitare fratres in unum" cuando entonó en un monasterio, quienes son monjes deben estar en un solo corazón y en una sola alma (P.L., XXXVII, 1733). Cassian (P.L., XLIX, 1097) y Pseudo-Dionisio (De Eccl. Hier., vi) parece haber pensado que los monjes se llamaron así, porque eran célibes.


El fraile está en contacto con el mundo divino pero no se aísla, sale a oficiar misas, a encuentros, a buscar ingresos para las comunidades pobres y desatendidas, sale a cultivarse para Dios, a estudiar fuera de los muros donde su vida transcurre.

Otra diferencia quizás es la aparición de las características de las que puede decirse que los monjes ya existían antes de Cristo, aunque sin duda alguna son creación de la Cristiandad, no son patrimonio exclusivo de ella. Antes de la era cristiana existía un monasticismo altamente organizado en India y en otras partes de Asia (e.g.: monjes budistas, monjes tibetanos). Enciclopedia Britannica, edición especial, 1955.

El término fraile (del latín frater, 'hermano') es el nombre utilizado en la Iglesia católica para referirse a los miembros de las órdenes mendicantes nacidas en el siglo XIII que predican la renuncia a las riquezas materiales y la acción apostólica y evangelizadora. (friar, frere, fratello)

El significado de hermano implica la existencia de relaciones de fraternidad entre los integrantes de la comunidad. Es común utilizar el término «fray» como prefijo (como 'fray Bartolomé de las Casas') en los agustinos, los capuchinos, los carmelitas, los dominicos, los franciscanos, los mercedarios, los servitas y en la Comunità dei Frati Missionari di Cristo Povero.

Un fraile se diferencia de un monje en dos aspectos:
El ministerio y apostolado de un fraile lo lleva a trabajar por el Reino de Dios fuera del convento o de la ermita, mientras que, tradicionalmente, el monje no sale de su monasterio, donde se dedica a la oración y las labores internas.
El fraile suele ser cambiado de lugar según la necesidad de los superiores, mientras que el monje se identifica con su monasterio. http://es.wikipedia.org/wiki/Fraile


Otra diferencia importante es que el monje siempre será monje, pero el fraile puede ser sacerdote y desempeñarse como tal, oficiar misas, los santos sacramentos, y puede seguir con la tradición de su orden y llegar hasta el Papado.

2. Diferencias entre monasterio y convento

Movilidad de los religiosos/as
Siguiendo la regla benedictina, mientras en los monasterios los monjes y monjas permanecen en el mismo lugar hasta su muerte, en los conventos es posible la movilidad entre unos y otros.

Ubicación y disposición
Los monasterios pueden y generalmente lo están, apartados de los poblados, generalmente en sitios solitarios como en la cima de una montaña, en riscos y peñascos; en lugares áridos y por lo general inaccesibles.

San Benito fue el padre de los monjes de Occidente. Fundó su primer monasterio, Monte Casino, a mediados del siglo VI. La Regla de san Benito fue y sigue siendo una guía monástica hasta hoy.


Los conventos se ubican cerca o dentro de los poblados aunque la vida interior es conforme a normas o reglas de su instituto u orden y la presencia de extraños no es ni común ni frecuente.
Junto con los monasterios nacen otras instituciones, como alas para albergar enfermos, huérfanos, menesterosos; cuentan con talleres para fabricar, reparar, confeccionar sus propios bienes. Sólo son para los religiosos residentes en él.

En el mundo medieval, los monasterios hacían la función de «ciudades de Dios», al igual que las villas, los pueblos y las aldeas eran las ciudades de los hombres. Eran microcosmos en los que los hombres y mujeres allí reunidos se entregaban al trabajo y la oración; en un mundo oscuro y bárbaro fueron los que preservaron la cultura clásica para los siglos venideros.


La vida cultural desarrollada en el monasterio, cuyo eje se centra en la biblioteca y el scriptorium, además de en la escuela de novicios. En los "scriptoriums" (el término monástico equivalente a bibliotecas de investigación), escribieron copias perdurables de los libros griegos y romanos, conservando esta herencia del saber para todos nosotros. Hicieron todo esto convencidos de que la voluntad del Espíritu de Dios era la civilización del mundo.

Por último, otras dependencias servían para relacionar al monasterio con el exterior. La hospedería daba cobijo a los peregrinos que se hallaban de paso, aunque en muchas ocasiones albergaba a visitantes de renombre. También era importante la labor de beneficencia del monasterio, donde se socorría a pobres, enfermos y desheredados en hospitales o lazaretos

http://www.portalplanetasedna.com.ar/monasterios.htm

3. ¿Qué significa e implica ser mendicantes?

Significa pedir para ayudar, pedir limosna, recursos para ayudar a los que están en situación de pobreza y falta de recursos, salud. Tambien pide para ayudar a mantener las edificaciones existentes en las cuales además de brindar ayuda y apoyo a los necesitados, requiere pagar por servicios.
Ser mendicante implica tener una conciencia muy clara del propósito y misión de servir a Dios, de allí la palabra misionero, significa estar provisto con un manto de humildad genuina, verdadera, conforme al espíritu de Dios; implica amar a Dios y servirle. Implica un caminar por rutas inciertas muchas veces, pero con la transparencia y la claridad que Dios le ha dado. Significa perseverar y tener constancia en el esfuerzo y continuidad en la acción como la que se tiene en la oración. Significa hechos y palabras de aliento. No abandonar.

Bueno, hasta aquí envío hoy. Paz y bien, siempre con la bendición de Dios Padre Todopoderoso y de María Santísima.

Cristina
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