Tema 4: La Tumba del Apóstol

Conocer la importancia de la figura de Santiago el Mayor en la cultura occidental, el papel fundamental que desempeñó en la expansión del cristianismo y el culto jacobeo desde el siglo I hasta la actualidad

Fecha de inicio del curso: 1 de octubre de 2012

Fecha de finalización del curso: 21 de enero de 2013

Periodicidad de envió de las lecciones: semanal

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, ultreio, Moderadores Animadores

Re: Tema 4: La Tumba del Apóstol

Notapor delfigallo » Lun Oct 29, 2012 5:12 pm

Yo quisiera dar mi opinión sobre Lutero y su reforma. Yo creo que en los tiempos de Lutero era necesaria una reforma y que en un principio, Lutero tenía las mejores intenciones, sobre todo de sacar todo lo que significaba comercio dentro de la Iglesia, pero luego, cuando de los dos lados se cerraron al diálogo, se le fue de las manos y llegó a una división total que no creo que haya sido su primera intención.
Es mi opinión, imagino que en un principio debió ser como la reforma que intentó San Francisco de Asís, pero este último tenía más humildad y mas aguante que Lutero y por eso le fue mejor.
Saludos a todos los compañeros de viaje y muchas gracias a los organizadores. Delfina Gallo
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Re: Tema 4: La Tumba del Apóstol

Notapor AMunozF » Mar Oct 30, 2012 2:02 am

Acerca de tu opinión sobre Lutero, para que tengas una mejor visión de quién fue él, te sugiero que leas la biografía que pusieron por aquí otros compañeros. Lutero en términos campiranos, "no fue ninguna perita en dulce". Gracias.
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Re: Tema 4: La Tumba del Apóstol

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Mar Oct 30, 2012 6:24 pm

Estoy de acuerdo contigo Luterno no fue "ninguna perita en dulce", ni compararlo con ningun santo.

Les comparto esto:
Martín Lutero.-Teólogo alemán cuya ruptura con la Iglesia católica puso en marcha la Reforma protestante (Eisleben, Turingia, 1483-1546). Contrariando la voluntad de sus padres, Martín Lutero se hizo monje agustino en 1505 y comenzó a estudiar Teología en la Universidad de Wittenberg, en donde se doctoró en 1512.

Siendo ya profesor comenzó a criticar la situación en la que se encontraba la Iglesia católica: Lutero protestaba por la frivolidad en la que vivía gran parte del clero (especialmente las altas jerarquías, como había podido contemplar durante una visita a Roma en 1510) y también el que las bulas eclesiásticas -documentos que teóricamente concedían indulgencias a los creyentes por los pecados cometidos- fueran objeto de un tráfico puramente mercantil.

Las críticas de Lutero reflejaban un clima bastante extendido de descontento por la degradación de la Iglesia, expresado desde la Baja Edad Media por otros reformadores que se pueden considerar predecesores del luteranismo, como el inglés John Wyclif (siglo XIV) o el bohemio Jan Hus (siglo XV). Las protestas de Lutero fueron subiendo de tono hasta que, a raíz de una campaña de venta de bulas eclesiásticas para reparar la basílica de San Pedro, decidió hacer pública su protesta redactando 95 tesis que clavó a la puerta del castillo de Wittenberg (1517).

La Iglesia hizo comparecer varias veces a Lutero para que se retractase de aquellas ideas (en 1518 y 1519); pero en cada controversia Lutero fue más allá y rechazó la autoridad del papa, de los concilios y de los «Padres de la Iglesia», remitiéndose en su lugar a la Biblia y al uso de la razón.

En 1520, Lutero completó el ciclo de su ruptura con la Iglesia, al desarrollar sus ideas en tres grandes «escritos reformistas»: Llamamiento a la nobleza cristiana de la nación alemana, La cautividad babilónica de la Iglesia y Sobre la libertad cristiana. Finalmente, el papa León X le condenó y excomulgó como hereje en una bula que Lutero quemó públicamente (1520); y el nuevo emperador, Carlos V, le declaró proscrito tras escuchar sus razones en la Dieta de Worms (1521). Lutero permaneció un año escondido bajo la protección del elector Federico de Sajonia; pero sus ideas habían hallado eco entre el pueblo alemán y también entre algunos príncipes deseosos de afirmar su independencia frente al papa y frente al emperador, por lo que Lutero no tardó en recibir apoyos que le convirtieron en dirigente de un movimiento religioso conocido como la Reforma.

Desligado de la obediencia romana, Lutero emprendió la reforma de los sectores eclesiásticos que le siguieron y que conformaron la primera Iglesia protestante, a la cual dotó de una base teológica. El luteranismo se basa en la doctrina (inspirada en escritos de san Pablo y de san Agustín) de que el hombre puede salvarse sólo por su fe y por la gracia de Dios, sin que las buenas obras sean necesarias ni mucho menos suficientes para alcanzar la salvación del alma; en consecuencia, expedientes como las bulas que vendía la Iglesia católica no sólo eran inmorales, sino también inútiles.

Lutero defendió la doctrina del «sacerdocio universal», que implicaba una relación personal directa del individuo con Dios en la cual desaparecía el papel mediador de la Iglesia, privando a ésta de su justificación tradicional; la interpretación de las Sagradas Escrituras no tenía por qué ser un monopolio exclusivo del clero, sino que cualquier creyente podía leer y examinar libremente la Biblia, para lo cual ésta debía ser traducida a idiomas que todos los creyentes pudieran entender (él mismo la tradujo al alemán, creando un monumento literario de gran repercusión sobre la lengua escrita en Alemania en los siglos posteriores).

fuente: Biografia y vidas.
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Re: Tema 4: La Tumba del Apóstol

Notapor claudia corchado » Dom Nov 04, 2012 8:22 pm

- La orden de Cluny

Origen
La Orden de Cluny protagonizó a partir del siglo X un movimiento de renovación monástica buscando el retorno a los ideales benedictinos. Hacia el año 540 San Benito de Nursia había fundado la orden benedictina en la abadía italiana de Monteccasino. En el año 910 se funda en Francia la abadía de Cluny en donde los monjes benedictinos intentan volver a los principios de la regla benedictina poniendo el acento en la liturgia y la oración.
El 11 de septiembre de 909, un duque de Aquitania- generalmente conocido como Guillaume III, pero que debía de tratarse de Guillaume I “el Piadoso” - y conde de Mâcon, de la casa de Borgoña, concedía al monje Bernon una propiedad cerca de la ciudad de Mâcon para que edificara un monasterio. El condado de Mâcon se encontraba en la Burgundia Superior (Borgoña) y pertenecía al reino franco occidental.
La donación era efectuada a los “Santos Pedro y Pablo”, es decir se ponía bajo la directa protección de la Santa Sede en Roma. Esto implicaba la independencia de los monasterios respecto de cualquier poder laico o eclesiástico. El papa Juan XI confirmaría en el año 932 la independencia de los monasterios de Cluny. Gracias a esta exención, el monasterio de Cluny se sustraía tanto a la autoridad de la diócesis correspondiente como a la del rey de los francos y gozaba así del privilegio de la libertad romana, lo que constituiría la base de una verdadera supranacionalidad de la Orden.
Por tanto, estos monasterios estaban libres de toda autoridad laical y de la jurisdicción del obispo diocesano. Esta situación se conoce con el nombre de “exención” canónica.
Los primeros monjes de Cluny eran casi todos borgoñones y después del abad Bernon (o Vernone) vendría una serie de abades longevos de gran categoría personal y excepcional valía que inspiraron gran respeto ante las autoridades eclesiásticas y la nobleza, lo cual favoreció el éxito en el desarrollo de la Orden. Algunos de sus abades más famosos fueron: Odón, Máyolo, Odilón, Hugo, Pedro el Venerable.

Organización y desarrollo
La abadía de Cluny llegó a contar en su máximo apogeo entre 400 y 700 monjes que llevaban el hábito negro. Poseía una autoridad indiscutida sobre los monasterios dependientes. A finales del siglo XI se calcula que la Orden contaba con 850 casas en Francia, 109 en Alemania, 52 en Italia, 43 en Gran Bretaña y 23 en la Península Ibérica, agrupando a más de 10.000 monjes, sin contar el innumerable personal subalterno.
Cluny es el primer intento de formación de un orden religioso en Occidente. El modelo de Cluny consistía en un monasterio principal al cual se unían otros dependientes que compartían los mismos objetivos de “reforma” y aceptaban la unión bajo una autoridad centralizada de la abadía de Cluny, a la que pagaban un censo anual. Las abadías reformadas por Cluny perdieron generalmente el rango abacial y pasaron a ser simples priorados. Tenían a la cabeza un gran prior y los grandes podían tener bajo su responsabilidad otros más modestos que eran dependientes de Cluny. Por ejemplo, el gran priorado de la Charité tenía 52 priorados dependientes en varios países.
Cluny no se desvinculó de la mentalidad del feudalismo de su época. En el interior de la organización utilizaba conceptos feudales. La relación de cada monje con el abad de Cluny seguía un modelo del vasallaje. El señor del monasterio era el abad y cada monje en el momento de la profesión rendía homenaje al abad. La mayor parte de los monjes procedía de la nobleza, de la cual también provenían los "oblatii", que después de alguna experiencia desagradable Cluny disminuyó su número para evitar la afluencia de gente que no tuviera una verdadera vocación.

La nueva espiritualidad y liturgia
Desde un principio, el objetivo de Cluny era volver al espíritu y a la letra de la regla benedictina, caracterizados por la castidad, la obediencia y la estabilidad, potenciando el rezo litúrgico por encima de cualquier otra consideración. El centro de la vida cluniacense era la liturgia solemne, la cual poco a poco suplantó a todas las demás actividades de los monjes. El "opus Dei" u oficio divino monástico, centrado en la celebración coral de la eucaristía, se convertiría pronto en la principal actividad del monje. Al principio era una liturgia similar a la de los monjes carolingios, pero a partir del año 980 Cluny comienza a aumentar las oraciones litúrgicas de modo que 100 años después los monjes cantaban durante el invierno cada día por lo menos 215 salmos. El oficio divino ocupaba más de 7 horas al día, con dos misas cantadas diarias, además de las numerosas misas privadas de los monjes sacerdote y frecuentes procesiones. Donde más se engrandecía la liturgia era en las principales solemnidades del año. El abad Odilón introdujo para la salvación eterna de los monjes difuntos su conmemoración el 2 de noviembre, al día siguiente de la fiesta de Todos los Santos que toda la cristiandad todavía conmemora.
Los monjes dedicaban su vida a cumplir con perfección la regla de san Benito; practicaban mucha oración, disciplina rígida, y total adhesión a Roma. Desde los pueblos vecinos acudían a los actos litúrgicos y pedían oración por vivos y muertos
Los trabajos físicos eran considerados irrrelevantes y se llevaban a cabo, por imperativo de las necesidades de sustento, por personal subalterno - “conversi” - que no tomaban parte en el oficio divino y que a su vez eran auxiliados por siervos y aparceros.
Respecto a la contribución de Cluny a la reforma general de la Iglesia, tanto el “gregorianismo” como la reforma cluniacense coincidían en su objetivo fundamental de devolver a la Iglesia su libertad frente a los poderes laicos. Los cluniacenses constituyeron un elemento fundamental en la consolidación de la reforma gregoriana.
Cluny participaba en la reforma de los otros monasterios y en la reforma general de la Iglesia, pues el abad de Cluny extendía su autoridad sobre los demás monasterios, nombrando o controlando la elección de los abades, para impedir la intromisión de los señores laicos. Mantenía una fuerte adhesión al papa y a la liturgia romana, y fue cuna de la que salieron numerosos obispos y algunos papas. Practicaba ampliamente la caridad con los pobre y promovía el arte románico68 . Los establecimientos cluniacenses ven agruparse a su alrededor pequeñas aglomeraciones.
Contemporáneas de Cluny, otras abadías benedictinas ejercen gran influencia en sus regiones: la Chaise-Dieu de Auvergne, Saint-Victor en Marsella, Camaldoli fundada por san Romualdo en Toscana.
La reforma de Cluny fue tan grande que influyó en otros monasterios y hasta en la curia romana. El éxito de Cluny se debió sin duda a la vida espiritual que infundió en sus monasterios y a la disciplina y buena organización que impuso; pero también se debió a la eminente personalidad de sus abades y a una circunstancia que vale la pena resaltar: su extraordinaria longevidad, que aseguraba la estabilidad y consolidación de su obra.
Cluny había triunfado y también se había enriquecido. Pero no existe para la Iglesia mayor peligro que el triunfo y el dinero y como no se puede servir a dos señores, en los siguientes siglos en Cluny, el dinero desplazó a la pobreza, el espíritu mundano a la austeridad y, como hombres que eran, la ambición de cargos eclesiásticos acabó con la humildad. Estaban atrapados en el aburguesamiento.

Decadencia
A pesar de sus grandes realizaciones Cluny empezó a mostrar graves síntomas de agotamiento desde principios del siglo XII.
La rigidez de su propia estructura y la excesiva centralización orgánica de la Orden haciendo descansar todo el peso en la figura del abad del monasterio fundacional, impedía la más mínima flexibilidad entre las distintas casas. Mientras que en los siglos X y XI ello había sido razón para el éxito en su desarrollo, a partir del siglo XII será razón para su agotamiento organizativo e incluso parálisis. Otro elemento a destacar fue el de la ordenación de nuevos miembros, que desde fines del siglo XI había atraído gran numero de nobles, más por el prestigio, privilegios, seguridad y comodidad de la vida monástica que la Orden ofrecía, que por una verdadera vocación monacal. Lo cual había llevado a una relajación de costumbres alejadas de la vida espiritual. El abad de Cluny, Pedro el Venerable, intentó atajar este problema pero no tuvo éxito. Sus medidas, tendentes a detener la creciente mundanización de Cluny, denunciada repetidamente por San Bernardo en su polémica con el abad borgoñón, llegaron demasiado tarde y no se hicieron efectivas.
Tampoco sería correcto presentar la aparición de fenómenos como el Cister o la Cartuja como el simple producto de la decadencia de Cluny. Por el contrario, fue el cambio general de orientación del monaquismo occidental - más favorable desde principios del siglo XII a los aspectos eremíticos y ascéticos - el que permitió el nacimiento de las nuevas órdenes. La especialización de la vida monástica en sus distintas vertientes militar, asistencial y ascética obedeció no tanto a la supuesta corrupción del espíritu de Cluny cuanto a su superación histórica. Desde comienzos del siglo XII el gran atractivo especialmente en la nobleza europea son las Ordenes Militares de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, los Templarios y otras.


Bibliografía

Historia de la Iglesia siglo a siglo
RIVERO, Antonio
El Arca Editores
Segunda Edición
Páginas 156-158

http://www.lebrelblanco.com/anexos/a0326.htm


Saludos a todos y que DIOS nos bendiga.
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Re: Tema 4: La Tumba del Apóstol

Notapor Claudia C » Mar Nov 06, 2012 6:05 pm

Muy interesante este tema, que gran tesoro. Me llama la atención el tema de la indulgencia plenaria, que gran regalo nos manda Dios a través del Papa, al darnos la gran oportunidad de obtener esta gracia, durante todo el año de la fe, en todas las Iglesias, todos los días, podemos ayudar a muchas almas del purgatorio a gozar de la presencia de Dios, que hermosura.
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Re: Tema 4: La Tumba del Apóstol

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Jue Nov 08, 2012 2:12 pm

Santiago El Mayor o también llamado “Hijo del Trueno” era natural de Galilea y uno de los discípulos predilectos de Jesús. Según la tradición estuvo en España, donde se le atribuyeron muchos sucesos gloriosos. De vuelta sufrió el martirio en Jerusalén, siendo degollado por orden de Herodes. Su cuerpo fue trasladado a España por sus discípulos, que desembarcaron por Iria-Flavia, cerca de Padrón. Como consecuencia de la persecución contra los cristianos se llegó a desconocer el lugar del sepulcro, hasta que entre los años 810-830 fue descubierto y siendo luego un lugar de culto.

• Historia del culto al sepulcro de Santiago en Compostela
Empezaremos diciendo que el culto a Santiago no es el punto básico en la cristianización gallega y tampoco en la española. Para poder estudiar la historia de la cristianización española hay que dejar al margen la supuesta predicación del Apóstol Santiago, que de ser cierta, sería más bien una visita mostrando las ideas de la nueva religión que estaba a nacer, pero que no cuajaron o no llegaron a cuajar con el tiempo.

Hay tres tradiciones que relacionan al Apóstol y la Península:

• La primera que menciona la predicación en la península es en el libro: De vita et obitu sanctorum utriusqueTestamenti, atribuida a San Isidoro de Sevilla (560?-636), aunque no con suficiente fundamento. A esto hay que añadir que otras menciones mejor documentadas, se remontan al Siglo VIII.
• La segunda, más tardía, es la aparición de la Virgen a Santiago en Zaragoza, el donde está la basílica del Pilar.
• La tercera es la de su sepultura en Compostela, que según esta tradición, Teodomiro, obispo de Iria halló milagrosamente el sepulcro del Apóstol donde está ahora la Ciudad de Santiago, que en aquella era un monte. Los testimonios que confirman que esta tradición había sido aceptada se documentan hacia la primera mitad del Siglo IX.

Lo que es cierto es que a partir del Siglo IX este “descubrimiento” fue un factor claro para la consolidación de la cristianización del Norte de España, ya que el sur era dominado por los pueblos islámicos y también sirve para hacer frente a estos pueblos y es por ello por lo que tras el siglo X ya todo el Norte Peninsular queda bajo el dominio de esta religión. También podemos decir que la dedicación de Iglesias a Santiago hasta el Siglo IX es insignificante.

Por los testimonios que nos han llegado podemos decir que bajo la época romana y sueva se desconoce por completo la idea del sepulcro de Santiago y también su posible predicación. Más tarde, ya en la época visigoda sólo aparece un posible culto local a Santiago en Mérida bajo unas reliquias con el nombre de Sacti Iacobi, de las que sería su dueño Santiago El Mayor, pero es solo suposición.

Debemos de tener claro que el hecho de la “invención” del culto de Santiago en el primer tercio del siglo IX no se puede estudiar fuera del marco político-religioso del reino asturiano, aquí se deben de fijar las bases que condicionaron el culto a Santiago en la Compostela y que serían:
• El rey de Asturias, Alfonso II, crea a principios del siglo IX la sede regia ovetense, en el contexto de un significativo proceso de restauración del orden gótico, a imitación de la sede regia toledana del anterior reino visigodo, y con una doble finalidad: prestigiar el reino astur frente a la cristiandad mozárabe que, a raíz de la reciente disputa teológica en torno a la problemática adopcionista, había resucitado en la persona del arzobispo Elipando de Toledo ambiciones metropolitanas; y otorgar una mayor entidad político-eclesiástica a su reino frente al expansionismo carolingio, acompañado de un poderoso renacimiento cultural.
• La supervivencia del reino de Asturias estaba amenazada por 2 factores: los pueblos islámicos dentro de la península y el reino carolingio en el Norte de los Pirineos. Además servía para fortalecer los lazos de unión entre los pueblos del Norte peninsular como eran los gallegos y los vascones, que eran los representantes más extremos y culturalmente diferentes del resto.

Es en este contexto en el que se va a producir la “invención” del sepulcro del Apóstol Santiago en el año 829, época en la que se crean y se restauran muchas iglesias en todo el reino y empieza a convertirse en un santuario nacional y caso único en occidente, a excepción de Roma, en el que la sede es una sede de tradición apostólica. También en esta época surge un proceso de formación de una devoción a Santiago, necesaria para el arraigo de esa devoción. De esta época son santos como el monje Santo Toribio de La Liébana en sus Comentarios al Apocalipsis difunde una idea favorable a la predicación del apóstol y mismo su trasladación de los restos a Compostela. A partir de esta fecha, pocos años más tarde, el arzobispado de Iria-Flavia se traslada a Santiago de Compostela, que poco a poco empieza a consolidarse pomo gran pueblo y luego como ciudad más importante de la zona.

El tema del culto a Santiago podemos decir que empieza en los reyes de Asturias, que además de participar en la “invención” del sepulcro jacobeo erigen por la zona templos con advocación a la tumba de Santiago Apóstol y se establecen 2 órdenes monásticas en ese lugar para la protección de la nueva catedral, categoría que llega desempeñar, aunque siempre vinculada a la de Iria. Pronto fue adquiriendo importancia y así pasó a convertirse en una baza que el rey tenía de dominio ya que los obispos que en ella oficiaban eran elegidos por la corte. Esta conversión del templo de Santiago en un santuario nacional es un objetivo que los reyes astures tienen para sus donaciones, que eran referencia al hecho de que eran lugares de acogida de los visitantes pobres y de los peregrinos. Además, otro punto que ayuda a dar más importancia en esta época al culto a Santiago Apóstol es que los reyes lo solicitan para la reminiscencia de las culpas y la consecución de la salvación eterna.

Al poco tiempo el culto a la tumba del Apóstol empieza a ir más allá de los Pirineos cuando Carlomagno hace suya la lucha contra el adopcionismo para salvar la pureza del cristianismo frente al Islam, que estaba cerca. Esto lo podemos constatar diciendo que tenemos una carta del rey Alfonso III en el año 906 en que da respuesta al clero de Tours en que era nombrada la importancia de la tumba jacobea. Con esto no debemos de caer en pensar que ya había la importancia de las peregrinaciones, porque esto empieza en el siglo XI y que con la seguridad política y económica se pueden permitir el complejo movimiento peregrinatorio. Así en el siglo XI se extiende la costumbre de la peregrinación a Compostela impulsada por Sancho El Mayor, al paso que se impulsa la peregrinación en el Sur de Francia. En el Siglo XII la peregrinación vuelve a estar al alza debido a la paz reinante en Castilla y León y que garantiza la seguridad de los caminos; esto da como consecuencia el gran desarrollo de la época que está impulsado por los intercambio comerciales y culturales.
Imagen Lo más impactante es la tumba del apóstol, ubicada en la cámara Central de la iglesia, visitada por miles y miles de peregrinos, en el norte de España.

En el Siglo XIII el culto jacobeo sufre unas grandiosas transformaciones para bien del culto, impulsado por dos factores: el primero es la universalización de Compostela como centro de peregrinación cristiano comparable a Jerusalén y a Roma, el segundo es que el primer arzobispo compostelano, Diego Gelmírez, aprovecha el auge del culto jacobeo para impulsar una política de exaltación de la Iglesia de Santiago y que la propone a la curia pontificia, la casa central de Cluny y a la corte del rey de Castilla y León, que esta iglesia particular debía exceder, por su importancia, a las demás iglesia de los reinos hispánicos; con esta importancia podía tomar parte en los botines y rentas que se consiguen de los nuevos territorios que se van conquistando a los musulmanes. Aquí se sitúan en este período las ideas de un Santiago de condición de guerrero cristiano, que dirige personalmente la acción bélica en el campo de la batalla; esto hay que añadir que contaba con el apoyo ideológico de la reforma gregoriana que presionaba para la introducción de los ideales de las cruzadas en la guerra de reconquista. Esta idea del Apóstol Santiago bélico se consolida en los Siglos XIII al XV, que es a medida en que se lucha en la reconquista contra los musulmanes y se va tiñendo cada vez más con tonos cercanos al fanatismo religioso y que no era conocido en los primeros siglos de la reconquista.

Google. Amblindarte, El Rincón del V.
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Re: Tema 4: La Tumba del Apóstol

Notapor moisescssr » Vie Nov 09, 2012 8:04 pm

UN POCO MÁS DE MARTÍN LUTERO.

Me parece importante también agregar algo más:

Al rechazar la autoridad centralizadora de Roma, Lutero proclamó la independencia de las Iglesias nacionales, cuya cabeza debía ser el príncipe legítimo de cada Estado; la posibilidad de hacerse con el dominio sobre las Iglesias locales (tanto en su vertiente patrimonial como en la de aparato propagandístico para el control de las conciencias) atrajo a muchos príncipes alemanes y facilitó la extensión de la Reforma. Tanto más cuanto que Lutero insistió en la obediencia al poder civil, contribuyendo a reforzar el absolutismo monárquico y desautorizando movimientos populares inspirados en su doctrina, como el que desencadenó la «guerra de los campesinos» (1524-25).
La extensión del luteranismo dio lugar a las «guerras de religión» que enfrentaron a católicos y protestantes en Europa a lo largo de los siglos XVI y XVII, si bien las diferencias religiosas fueron poco más que el pretexto para canalizar luchas de poder en las que se mezclaban intereses políticos, económicos y estratégicos. El protestantismo acabó por consolidarse como una religión cristiana separada del catolicismo romano; pero, a su vez, también se dividió en múltiples corrientes, al aparecer disidentes radicales en la propia Alemania (como Thomas Münzer) y al extenderse el protestantismo a otros países europeos en donde aparecieron reformadores locales que crearon sus propias Iglesias con doctrinas teológicas diferenciadas (como en la Inglaterra de Enrique VIII o la Suiza de Zuinglio y Calvino).
;) ;)

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/lutero.htm
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Re: Tema 4: La Tumba del Apóstol

Notapor moisescssr » Vie Nov 09, 2012 8:12 pm

Las controversias acerca del sepulcro del Apóstol Santiago

España, desde la invasión musulmana, vivía su propia historia trágica y solitaria, menos articulada que los demás países cristianos en la máquina político-eclesiástica de Europa. Sancho el Mayor abrió en el siglo XI los puertos del Pirineo a las corrientes europeas, y su dinastía será la alentadora de este nuevo espíritu en Castilla, frente al tradicionalismo visigótico de León; los monjes cluniacenses y los papas gregorianos aunaron también sus esfuerzos en el mismo sentido, pero lo que acabó de sacar a España de su aislamiento fue sin duda el Camino de Santiago, arteria pujante de religiosidad, de arte y de cultura, ancho cauce internacional por el que fluyeron y refluyeron ríos de peregrinos de todos los países y de todas las clases sociales : reyes de España, de Francia y de Portugal; duques de Flandes, de Aquitania y de Sajonia; arzobispos de Alemania y de Italia; emperatrices, princesas de Inglaterra y de Suecia; abades, clérigos, sabios, juglares, nobles, mendigos, mercaderes, artesanos, santos y pecadores… La peregrinación al sepulcro del apóstol Santiago entró en la devoción popular como la peregrinación a las tumbas de San Pedro y San Pablo en Roma, o al Santo Sepulcro de Nuestro Señor en Jerusalén.

Retrocediendo en el tiempo, vemos que en el reinado de Alfonso II el Casto (+842) se atribuye en Compostela un fenómeno prodigioso, que muy pronto atrajo las miradas de toda la cristiandad. Siendo obispo de Iria Flavia Teodomiro (+ 847), se descubrió un monumento sepulcral con tres cuerpos, que se supuso eran de Santiago el Mayor y de dos discípulos suyos. Los primeros documentos auténticos que de ello hablan son de Alfonso III, y corresponden a los años 885 y siguientes. La primera narración detallada con los milagros que acompañaron al descubrimiento data de 1077. Cierto es que ya en la primera mitad del siglo IX se propagó por aquella región de Galicia la noticia del milagroso hallazgo del cuerpo del apóstol, y pronto cundió por países más remotos, puesto que la recoge el lionés Martirologio de Adón (857-860).

Según el Chronicon Sampiri (siglos X-XI), el papa Juan IX habría urgido a Alfonso III para que fuese consagrada una basílica, reedificada por este rey sobre la tumba de Santiago. Esta consagración ciertamente revistió gran solemnidad, realzada con la presencia de los obispos de Huesca, León, Astorga, Oviedo, Salamanca, Coria, Coimbra, Lamego, Viseo, Oporto, Braga, Túy, Orense, Lugo, Britonia y Zaragoza con el propio de Iria, llamado Sisenando. También se dice que los monjes de Tours en Francia hacia el 906 escribieron a Alfonso III deseando informes concretos sobre el sepulcro del apóstol, al paso que solicitaban una limosna pecuniaria, que el monarca se la concedió de buen grado.
Alfonso III hizo donación a la venerada basílica de Santiago de varias iglesias y monasterios, de villas y bosques, dando así comienzo a las infinitas dotaciones y privilegios con que la irán enriqueciendo los monarcas posteriores. El caudillo árabe Almanzor destruyó en 997 la basílica; se llevó las campanas, pero respetó el sepulcro del apóstol. Inmediatamente fue reconstruida, y en 1075 el obispo Diego Peláez planeó y puso la primera piedra de la espléndida catedral románica, que coronará la magnificencia de Diego Gelmírez. A principios del siglo XII dirá Calixto II que la tradición compostelana en torno al sepulcro de Santiago es recibida y venerada por todos los pueblos cristianos.
Conocemos peregrinos desde 950 y con los años va creciendo el caudal de las riadas humanas. En la edad media, el siglo XII fue el de mayor afluencia de peregrinos extranjeros. Los cantares de gesta, nacidos muchas veces a lo largo del camino que conduce a Santiago, inmortalizaron el santuario gallego y propagaron la devoción al hijo de Zebedeo, y los monjes cluniacenses colaboraron en la misma empresa con más eficacia que nadie levantando conventos, hospederías y hospitales en la ruta que seguirán los peregrinos.

Sobre el descubrimiento o “inventio” del sepulcro, según la Historia Compostelana, escrita en los primeros años del siglo XII a instancias del arzobispo Xelmírez, tuvo lugar durante el episcopado de Teodomiro, a quien “unos personajes, varones de gran autoridad…le refirieron como habían visto muchas veces de noche unas ardientes luminarias en el bosque… y también que un ángel se había aparecido allí frecuentes veces… fue él mismo al lugar… y vio… por sus propios ojos las luminarias… Movido por la divina gracia, entróse aceleradamente en el mencionado bosquecillo y … halló en medio de malezas ya arbustos una casita que contenía en su interior una tumba marmórea… pasó sin dilación a verse con el rey Alfonso el Casto… y le notifico exactamente el suceso… El rey… vino… y restaurando la iglesia en honor de tan gran Apóstol, cambió el lugar de la residencia del obispo de Iría por este que llama Compostela… Sucedió todo esto en tiempos de Carlomagno".

¿Por qué razón aquellos compostelanos o irienses del siglo IX dijeron que el cuerpo por ellos descubierto en un arca funeraria era precisamente del apóstol Santiago? Esta pregunta se hace el gran historiador español Ricardo García Villoslada S.J. en su Historia de la iglesia Católica y afirma no haber encontrado una respuesta satisfactoria. Expone en primer lugar la explicación que propuso el brillante historiador Benedictino Fr. Justo Pérez de Urbel, que considera no totalmente convincente.

En breves términos, la teoría de Fray Justo se reduce a lo siguiente: Sabemos por una inscripción que en un templo de Mérida se veneraban durante la época visigótica varias reliquias de santos, entre ellas del apóstol Santiago. En la Compostela del siglo IX hallamos, con otras muchas reliquias, algunas que parecen coincidir con las de Mérida; en la hipótesis del Benedictino, serían las mismas que fueron trasladadas a Galicia cuando la invasión sarracena. A fines del siglo VIII, San Beato de Liébana difundía por las montañas, en momentos difíciles para la causa nacional, la noticia, aprendida quizá en el Breviarium apostolorum, de que Santiago había predicado en España: “Regens Iohannes dextra solus Asiam, eiusque frater potitus Hispaniam” y presentaba al santo como patrono y protector de los españoles: “Caput refulgens aureum Hispaniae tutorque nobis vernulus et patronus”.

Esto que oyeron los compostelanos, se entusiasmaron diciendo: “Aquí, en nuestra iglesia, poseemos nosotros el cuerpo del santo apóstol; venid a venerarlos, si bien en realidad no poseían más que una pequeña reliquia, quizá un simple brandeum. Examinadas despacio las cosas, piensa García Villoslada que no existe probabilidad alguna de que las reliquias compostelanas procediesen de Mérida (más bien vendrían de Oviedo, como demostró D. José Guerra Campos). Cree que lo que se descubrió en Compostela -y esto tiene mucha fuerza- no era un brandeum ni una reliquia cualquiera, mezclada con otras de igual importancia, sino un cuerpo o esqueleto entero.

http://infocatolica.com/blog/historiaig ... a-del-sepu
moisescssr
 
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Re: Tema 4: La Tumba del Apóstol

Notapor gatito_cs » Mar Nov 13, 2012 2:30 pm

LUTERO

Teólogo alemán cuya ruptura con la Iglesia católica puso en marcha la Reforma protestante (Eisleben, Turingia, 1483-1546). Contrariando la voluntad de sus padres, Martín Lutero se hizo monje agustino en 1505 y comenzó a estudiar Teología en la Universidad de Wittenberg, en donde se doctoró en 1512.

Siendo ya profesor comenzó a criticar la situación en la que se encontraba la Iglesia católica: Lutero protestaba por la frivolidad en la que vivía gran parte del clero (especialmente las altas jerarquías, como había podido contemplar durante una visita a Roma en 1510) y también el que las bulas eclesiásticas -documentos que teóricamente concedían indulgencias a los creyentes por los pecados cometidos- fueran objeto de un tráfico puramente mercantil.

Las críticas de Lutero reflejaban un clima bastante extendido de descontento por la degradación de la Iglesia, expresado desde la Baja Edad Media por otros reformadores que se pueden considerar predecesores del luteranismo, como el inglés John Wyclif (siglo XIV) o el bohemio Jan Hus (siglo XV). Las protestas de Lutero fueron subiendo de tono hasta que, a raíz de una campaña de venta de bulas eclesiásticas para reparar la basílica de San Pedro, decidió hacer pública su protesta redactando 95 tesis que clavó a la puerta del castillo de Wittenberg (1517).

La Iglesia hizo comparecer varias veces a Lutero para que se retractase de aquellas ideas (en 1518 y 1519); pero en cada controversia Lutero fue más allá y rechazó la autoridad del papa, de los concilios y de los «Padres de la Iglesia», remitiéndose en su lugar a la Biblia y al uso de la razón.

En 1520, Lutero completó el ciclo de su ruptura con la Iglesia, al desarrollar sus ideas en tres grandes «escritos reformistas»: Llamamiento a la nobleza cristiana de la nación alemana, La cautividad babilónica de la Iglesia y Sobre la libertad cristiana. Finalmente, el papa León X le condenó y excomulgó como hereje en una bula que Lutero quemó públicamente (1520); y el nuevo emperador, Carlos V, le declaró proscrito tras escuchar sus razones en la Dieta de Worms (1521). Lutero permaneció un año escondido bajo la protección del elector Federico de Sajonia; pero sus ideas habían hallado eco entre el pueblo alemán y también entre algunos príncipes deseosos de afirmar su independencia frente al papa y frente al emperador, por lo que Lutero no tardó en recibir apoyos que le convirtieron en dirigente de un movimiento religioso conocido como la Reforma.

Desligado de la obediencia romana, Lutero emprendió la reforma de los sectores eclesiásticos que le siguieron y que conformaron la primera Iglesia protestante, a la cual dotó de una base teológica. El luteranismo se basa en la doctrina (inspirada en escritos de san Pablo y de san Agustín) de que el hombre puede salvarse sólo por su fe y por la gracia de Dios, sin que las buenas obras sean necesarias ni mucho menos suficientes para alcanzar la salvación del alma; en consecuencia, expedientes como las bulas que vendía la Iglesia católica no sólo eran inmorales, sino también inútiles.

Lutero defendió la doctrina del «sacerdocio universal», que implicaba una relación personal directa del individuo con Dios en la cual desaparecía el papel mediador de la Iglesia, privando a ésta de su justificación tradicional; la interpretación de las Sagradas Escrituras no tenía por qué ser un monopolio exclusivo del clero, sino que cualquier creyente podía leer y examinar libremente la Biblia, para lo cual ésta debía ser traducida a idiomas que todos los creyentes pudieran entender (él mismo la tradujo al alemán, creando un monumento literario de gran repercusión sobre la lengua escrita en Alemania en los siglos posteriores).

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/lutero.htm
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Re: Tema 4: La Tumba del Apóstol

Notapor Angelopolis » Lun Nov 19, 2012 11:34 am

EL CODEX CALIXTINUS
El Codex Calixtinus está compuesto por 5 Libros:
Libro I: Libro de las Liturgias. Representa casi la mitad de todo el manuscrito y contiene sermones y homilías en referencia al Apóstol, dos relatos de su martirio y oficios litúrgicos para su culto, consejos espirituales y aspectos prácticos de la peregrinación.
Libro II: Libro de los Milagros. Detalla los 22 Milagros, realizados por intercesión de Santiago. Libro III Traslado del Cuerpo del Apóstol a Compostela. Relata el traslado del cuerpo del apóstol Santiago desde Jerusalén a Galicia y su entierro en Santiago de Compostela.
Libro IV: Conquistas de Carlomagno. Basado en las crónicas del Arzobispo Tupín, relata como Santiago señala a Carlomagno "el camino de las estrellas" para que proceda a liberar su tumba de la opresión musulmana. Describe la derrota de Roncesvalles y la muerte de Roldán. Hoy en día se considera un tomo aparte, conocido como Historia Tupina.
Libro V. Es el "Liber Peregrinationis", es decir la Guía de los Peregrinos de la Edad Media. se atribuye al Clérigo de Poiteau , Aymeric Picaud
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Re: Tema 4: La Tumba del Apóstol

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Lun Nov 19, 2012 1:52 pm

Bula "Deus Omnipotens"

S. S. el Papa León XIII en 1884 y por medio de la Bula "Deus Omnipotens" anuncia a todo el mundo católico el descubrimiento de los restos del Apóstol Santiago...

Una bula es un documento sellado con plomo sobre asuntos políticos o religiosos en cuyo caso, si está autentificada con el sello papal, recibe el nombre de bula papal o bula pontificia. El nombre bula procede del latín bulla, término que hace referencia a cualquier objeto redondo artificial, y en un principio se utilizaba para referirse a la medalla que portaban al cuello, en la Antigua Roma, los hijos de las familias nobles hasta el momento en que vestían la toga.

Generalmente se llama bulas a los documentos pontificios que son expedidos por la Cancillería Apostólica papal sobre determinados asuntos de importancia dentro de la administración clerical e incluso civil, constituyéndose en uno de los instrumentos más extendidos en los que se fundamenta y expande la autoridad del pontífice.
Desde un punto de vista formal, la bula es solemne y muy característica. Llevaba un sello de plomo con una cruz en el centro y una representación de San Pedro y San Pablo, mientras que en el reverso se consignaba el nombre del Papa del momento de su publicación y el año del pontificado. Normalmente se envía al arzobispo de la diócesis, quien a su vez la hará llegar a la parroquia. Está escrita en latín y si aparece en castellano es por la traducción hecha desde el arzobispado; en ese caso se la considera una copia.

En cuanto a su contenido, las bulas expresan diversos mandatos en materia de ordenanzas y constituciones, condenaciones doctrinales, concesión de beneficios, juicios de la Iglesia, decretos de indulgencias, de señoríos eclesiásticos, etcétera. Cuando la bula es de extensión y/o importancia menor se denomina breve.


En el siglo XIX una Bula del Papa León XIII confirmó la autenticidad de la tumba del apóstol Santiago y los peregrinos volvieron a emprender el camino para apostarse ante el Santo.
Imagen
Miguel Payá y Rico, Benejama, Alicante, 20 de diciembre de 1811 - Toledo, 1891. fue arzobispo de Santiago de Compostela, bajo su pontificado se "redescubrieron" los restos del Apóstol Santiago que fueron escondidos en el siglo XVI por temor a las incursiones del pirata Francis Drake en las costas gallegas. Se le considera el impulsor del Camino de Santiago en nuestros días. Arzobispo de Toledo y Primado de España. Bautizó al rey de España Alfonso XIII.

Realizó estudios de primera enseñanza en Biar y Onil. En Valencia se graduó de bachiller y después en Filosofía y Teología en la Universidad de Valencia. Se ordena sacerdote en 1836. En 1841 es nombrado párroco de su Benejama natal y allí costruye la iglesia de dicha villa.

En 1844 actúa conjuntamente de profesor de la Universidad y del Seminario de Valencia. Por esta época funda el periódico "El Eco de la Religión" en el que pregona su cristianidad. En 1857 es nombrado Obispo de Cuenca.
En 1870 elevó su fama como teólogo con su intervención en el Concilio Vaticano I, donde defendió la Infalibilidad del Papa como dogma de fe. Su discurso fue publicado en Cuenca en 1873

El 16 de enero de 1874 es nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela, tomando posesión el 25 de febrero de 1875. El Papa Pío IX le nombró cardenal en 1877 y como tal intervino en el Cónclave de 1878 que elegiría al Papa León XIII.

Payá y Rico fue un gran orador parlamentario y en las legislaturas de 1871 y 1877 fue elegido senador por la provincia de Guipúzcoa.

Durante su pontificado en Santiago de Compostela fueron redescubiertos los restos del Apóstol: Emprende obras en el altar mayor y el 28 de enero de 1879 tras perforar una bóveda encuentran una urna con huesos humanos, lo que parecía posible que estuviesen ante los restos del Apostol Santiago. Payá encargó a la universidad compostelana analizar los restos y con estos datos, el Papa León XIII en 1884 y por medio de la Bula "Deus Omnipotens" anuncia a todo el mundo católico el descubrimiento de los restos del Apóstol lo que supone el comienzo de las actuales peregrinaciones a Santiago.

El 7 de junio de 1886 es nombrado Arzobispo de Toledo, Primado de España y Patriarca de las Indias Occidentales. Ese mismo año bautizó al Rey don Alfonso XIII.

Rigió esta archidiócesis hasta su fallecimiento, a los 80 años, en la Ciudad Imperial el 24 de diciembre de 1891.

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