47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Este curso tiene el objetivo de difundir la catequesis del amor humano, también conocida como Teología del Cuerpo.

En esta segunda parte se toca el adulterio, la concupiscencia, la donación mutua del hombre y a mujer en el matrimonio, la dignidad del cuerpo y del sexo, lo «ético» y lo «erótico» en el amor humano y el respeto al cuerpo.

Fechas:
Este curso consta 40 sesiones que se impartirán todos los martes y sábados a partir del 27 de agosto de 2013 , la última será el 3 enero de 2014

Moderadores: pilar calva, Catholic.net, Margarita Gonzalez, Moderadores Animadores

47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor pilar calva » Mar Oct 22, 2013 9:37 pm

(5-XI-80/9-XI-80)
1. En el curso de nuestras reflexiones sobre el enunciado de Cristo en el sermón de la montaña, en el que El refiriéndose al mandamiento “No adulterarás”, compara la “concupiscencia”; (”la mirada concupiscente”) con el “adulterio cometido en el corazón”, tratamos de responder a la pregunta: ¿Estas palabras solamente acusan al “corazón” humano, o son, ante todo, una llamada que se le dirige? Se entiende que es una llamada de carácter ético; una llamada importante y esencial para el mismo <i>ethos</i> del Evangelio. Respondemos que dichas palabras son sobre todo una llamada.

Al mismo tiempo, tratamos de acercar nuestras reflexiones a los “itinerarios” que recorre, en su ámbito, <i> la conciencia de los hombres contemporáneos</i>. Ya en el precedente ciclo de nuestras consideraciones hemos aludido al “eros”. Este término griego, que pasó de la mitología a la filosofía, luego al lenguaje literario y finalmente a la lengua vulgar, al contrario de la palabra “<i>ethos</i> “, resulta extraño y desconocido para el lenguaje bíblico. Si en los presentes análisis de los textos bíblicos empleamos el término “<i>ethos</i> “, familiar a los Setenta y al Nuevo Testamento, lo hacemos con motivo del significado general que ha adquirido en la filosofía y en la teología abrazando en su contenido las complejas esferas del bien y del mal, que dependen de la voluntad humana y están sometidas a las leyes de la conciencia y de la sensibilidad del “corazón” humano. <i> El término “eros”</i>, además de ser nombre propio del personaje mitológico, tiene en los escritos de Platón un significado filosófico (1), que parece ser diferente del significado común e incluso del que ordinariamente se le atribuye en la literatura. Obviamente, debemos tomar aquí en consideración la amplia gama de significados, que se diferencian entre sí por ciertos matices, en lo que se refiere, tanto al personaje mitológico, como al contenido filosófico, como sobre todo al punto de vista “somático” o “sexual”. Teniendo en cuenta una gama tan amplia de significados, conviene valorar, de modo también diferenciado, lo que está en relación con el “eros” (2), y se define como “erótico”.

2. Según Platón, el “eros” representa la fuerza interior, que arrastra al hombre hacia todo lo que es bueno, verdadero y bello. Esta “atracción” indica, en tal <i> caso, la intensidad de un acto subjetivo del espíritu humano</i>. En cambio, en el significado común -como también en la literatura-, esta <i> “atracción” parece ser ante todo de naturaleza sexual</i>. Suscita la recíproca tendencia de ambos, del hombre y de la mujer, al acercamiento, a la unión de los cuerpos, a esa unión de la que habla el Génesis 2, 24. Se trata aquí de responder a la pregunta de si el “eros” connote el mismo significado que tiene en la narración bíblica (sobre todo en <i>Gén</i> 2, 23-25), que indudablemente atestigua la recíproca atracción y la llamada perenne de la persona humana -a través de la masculinidad y la feminidad -a esa “unidad en la carne” que, al mismo tiempo, debe realizar la unión-comunión de las personas. Precisamente <i> por esta interpretación del “eros”</i> (y a la vez de su relación con el <i>ethos</i> ) adquiere importancia fundamental también el modo en que entendamos la “concupiscencia”, de la que se habla en el sermón de la montaña.

3. Por lo que parece, el lenguaje común toma en consideración, sobre todo, ese significado de la “concupiscencia”, que hemos definido anteriormente como “psicológico” y que también podría ser denominado “sexuológico”; esto es, basándose en premisas que se limitan ante todo a la interpretación naturalista, “somática” y sexualista del erotismo humano. (No se trata aquí, en modo alguno, de disminuir el valor de las investigaciones científicas en este campo, sino que se quiere llamar la atención sobre el peligro de la tendencia reductora y exclusivista). Ahora bien, en sentido psicológico y sexuológico, la concupiscencia indica la intensidad subjetiva de la tendencia al objeto con motivo de su carácter sexual (valor sexual). <i> Ese tender tiene su intensidad subjetiva a causa de la “atracción” específica que extiende su dominio sobre la esfera emotiva del hombre e implica su “corporeidad”</i> (su masculinidad o feminidad somática). Cuando en el sermón de la montaña oímos hablar de la “concupiscencia” del hombre que “mira a la mujer para desearla”, estas palabras -entendidas en sentido “psicológico” “sexuológico” se refieren a la esfera de los fenómenos, que en el lenguaje común se califican precisamente como “eróticos”. En los límites del enunciado de Mateo 5, 27-28 se trata solamente del acto interior, mientras que “eróticos” se definen sobre todo esos modos de actuar y de comportamiento recíproco del hombre y de la mujer, que son manifestación externa propia de estos actos, interiores. No obstante, parece estar fuera de toda duda que -razonando así- se deba poner casi el signo de igualdad entre “erótico” y lo que se “deriva del deseo” (y sirve para saciar la “concupiscencia misma de la carne”). Entonces, si fuese así, las palabras de Cristo según Mateo 5, 27-28 expresarían un juicio negativo sobre lo que es “erótico” y, dirigidas al corazón humano, constituirían, al mismo tiempo, una severa advertencia contra el “eros”.

4. Sin embargo, hemos sugerido ya que el término “eros” <i> tiene muchos matices semánticos</i>. Y por esto, al querer definir la relación del enunciado del sermón de la montaña (<i>Mt</i> 5, 27-28) con la amplia esfera de los fenómenos “eróticos”, esto es, de esas acciones y de esos comportamientos recíprocos mediante los cuales el hombre y la mujer se acercan y se unen hasta formar “una sola carne” (cf. <i>Gén</i> 2, 24), es necesario tener en cuenta la multiplicidad de matices semánticos del “eros”. Efectivamente, parece posible que en el ámbito del concepto de “eros” -teniendo en cuenta su significado platónico- se encuentre el puesto para ese <i>ethos</i> , para esos contenidos éticos e indirectamente también teológicos, los cuales, en el curso de nuestros análisis, han sido puestos de relieve por la llamada de Cristo al “corazón” humano en el sermón de la montaña. También el conocimiento de los múltiples matices semánticos del “eros” y de lo que, en la experiencia y descripción diferenciada del hombre, en diversas épocas y en diversos puntos de longitud y latitud geográfica y cultural, se <i> define como “erótico”, puede ayudar a entender la específica y compleja riqueza del “corazón, al que Cristo se</i> refirió en su enunciado de Mateo 5, 27-28.

5. Si admitimos que el “eros” significa la fuerza interior que “atrae” al hombre hacia la verdad, el bien y la belleza, entonces en el ámbito de este concepto se ve también abrirse el camino hacia lo que Cristo quiso expresar en el sermón de la montaña. Las palabras de Mateo 5, 27-28, si son una “acusación” al corazón humano, al mismo tiempo son más aun una llamada que se le dirige. Esta llamada es la categoría propia de <i>ethos</i> de la redención. La llamada a lo que es verdadero, bueno y bello significa al mismo tiempo, en el <i>ethos</i> de la redención, la necesidad de vencer lo que se deriva de la triple concupiscencia. Significa también <i> la posibilidad y la necesidad de transformar</i> aquello sobre lo cual ha pesado fuertemente la concupiscencia de la carne. Además, si las palabras de Mateo 5, 27-28 representan esta llamada, significan, pues, que, en el ámbito erótico, el “eros y el “<i>ethos</i> “ no divergen entre sí, no se contraponen mutuamente, sino que <i> están llamados a encontrarse en el corazón humano y a fructificar en este encuentro</i>. Muy digno del corazón humano es que la forma de lo que es “erótico” sea, al mismo tiempo, forma del <i>ethos</i> , es decir, de lo que es ético”

6. Esta afirmación es muy importante para el <i>ethos</i> y al mismo <i> tiempo</i> para la ética. Efectivamente, con este último concepto se vincula muy frecuentemente un significado “negativo”, porque la ética supone normas, mandamientos e incluso prohibiciones. De ordinario somos propensos a considerar las palabras del sermón de la montaña sobre la “concupiscencia” (sobre el “mirar para desear”) exclusivamente como una prohibición -una prohibición en la esfera del “eros” (esto es, en la esfera “erótica”). Y muy frecuentemente nos contentamos sólo con esta comprensión, sin tratar de </i> descubrir los valores</i> realmente profundos y esenciales que esta prohibición encierra, es decir, asegura. No solamente los protege, sino que los hace también accesibles y los libera, si aprendemos a abrir nuestro “corazón” hacia ellos.
En el sermón de la montaña Cristo nos lo enseña y dirige el corazón del hombre hacia estos valores.

(1) Según Platón, el hombre, situado entre el mundo de los sentidos y el mundo de las ideas, tiene el destino de pasar del primero al segundo. Pero el mundo de las ideas no está en disposición, por sí solo, de superar el mundo de los sentidos: sólo puede hacerlo el eros, congénito al hombre. Cuando el hombre comienza a presentir la existencia de las ideas, gracias a la contemplación de los objetos existentes en el mundo de los sentidos, recibe el impulso de eros, o sea, del deseo de las ideas puras. Efectivamente, eros es la orientación del hombre “sensual” o “sensible” hacia lo que es trascendente: la fuerza que dirige al alma hacia el mundo de las ideas. En “El Banquete” Platón describe las etapas de tal influjo de eros: este eleva al espíritu del hombre de la belleza de un cuerpo singular a la de todos los cuerpos, por lo tanto, a la belleza de la ciencia, y finalmente a la misma idea de belleza (cr. <i> El Banquete</i>, 211, <i> La República</i>, 541).

Eros no es ni puramente humano ni divino: es algo intermedio (daimonion) e intermediario. Su principal característica es la aspiración y el deseo permanentes. Incluso cuando parece dar, eros persiste como “deseo de poseer” y, sin embargo, se diferencia del amor puramente sensual, por ser el amor que tiende a lo sublime.
Según Platón, los dioses no aman, porque no sienten deseos, en cuanto que sus deseos están todos saciados. Por lo tanto, pueden ser solamente objeto, pero no sujeto de amor (<i> EI Banquete</i> 200-201). No tienen, pues, una relación directa, con el hombre; solo la mediación de eros permite el lazo de una relación (<i> El Banquete</i>, 203). Por lo tanto, eros es el camino que conduce al hombre hacia la divinidad, pero no viceversa.
La aspiración a la trascendencia es, pues, un elemento constitutivo de la concepción platónica de eros, concepción que supera el dualismo radical del mundo de las ideas y del mundo de los sentidos. Eros permite pasar del uno al otro. Es, pues, una forma de huida más allá del mundo material, al que el alma tiene que renunciar, porque la belleza del sujeto sensible tiene valor solamente en cuanto conduce mas alto.

Sin embargo, eros es siempre, para Platón, el amor egocéntrico: tiende a conquistar y a poseer el objeto que, para el hombre, representa un valor. Amar el bien significa desear poseerlo para siempre. El amor es, por lo tanto, siempre un deseo de inmortalidad y también esto demuestra el carácter egocéntrico de eros (cf. A. Nygren, <i> Eros et Agapé. La notion chrétienne de l’amour et ses transformations</i>, I, París 1962, Aubier, págs. 180-200).

Para Platon, eros es un paso de la ciencia más elemental a la más profunda; es, al mismo tiempo, la aspiración a pasar de “lo que no es”, y se trata del mal, a lo que “existe en plenitud”, que es el bien (cf. M. Scheler, <i> Amour et connaissance en Le sens de la souffrance, suivi de deux autres essais</i>, París, Aubier, s.f., página 145).
(2) Cf., por ejemplo, C. S. I. Lewis “Eros” en <i> The Four Loves</i>, Nueva York. 1960 (Harcout, Brace), págs. 131-133, 152, 159-160; P. Chauchard, <i> Vices des vertus, vertus des vices</i>, París, 1965 (<i> Mame</i>), pág. 147).

Pregunta:
¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se puede considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes? ¿Qué luz aporta esto?
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pilar calva
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor CasJor » Jue Nov 21, 2013 3:32 pm

«Eros» y «ethos» en el corazón humano
¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se puede considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes? ¿Qué luz aporta esto?

La palabra «eros» está asociada a diferentes matices de significado. Las experiencias «eróticas» a menudo se refieren exclusivamente a aquellas de carácter abiertamente sexual y sensual. Juan Pablo II supone el contenido filosófico de la palabra eros según lo expuso el filósofo griego, Platón, en contraste con el significado común.

«Para Platón, el "eros" representa la fuerza interior que arrastra al hombre hacia todo lo que es bueno, verdadero y bello. Esta "atracción" indica, en tal caso, la intensidad de un acto subjetivo del espíritu humano. Mientras, en su significado común, y en el literario, esta "atracción" parece ser, ante todo, de naturaleza sexual».

Una breve análisis nos permite ver lo bien que compaginan el concepto platónico de eros con la teología del cuerpo de Juan Pablo II. Es precisamente el cuerpo físico del hombre el que revela el mundo espiritual y, a fin de cuentas, a Dios mismo. Al percibir el significado esponsal del cuerpo, marido y mujer son capaces de elevar su amor de un plano meramente sensual al personal y espiritual.

Antes de considerar la relación entre eros y ethos, repasemos brevemente lo que significa para el Santo Padre este último concepto: «Pues su contenido abraza las complejas esferas del bien y del mal, que dependen de la voluntad humana y se someten a las leyes de la conciencia y de la sensibilidad del "corazón" humano».

En otras palabras, ethos supera la ética, que esboza una serie de principios o valores morales. Ethos incluye estos principios morales como se expresan no sólo en las creencias directrices de un pueblo, sino también dentro de su carácter y sentimientos, dentro de su naturaleza moral misma como personas o grupo. En la persona humana redimida por Cristo, ¿qué relación debe existir entre eros y ethos, entre el ámbito de la atracción sensual y la esfera de hacer el bien? Aquí empieza a brillar con todo su resplandor, la verdad sobre el hombre redimido.

El poder transformador de su redención nos da la fortaleza para conquistar la concupiscencia en las profundidades escondidas de nuestros deseos interiores, en lo secreto de nuestro corazón. Éste es precisamente el apelo que hace Cristo en el Sermón de la Montaña: «Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón».

Las palabras de Cristo indican que «en el ámbito de lo erótico, el "eros" y el "ethos" no divergen entre sí, no se contraponen, sino que están llamados a encontrarse en el corazón humano y a fructificar en ese encuentro. Muy digno del "corazón" humano es que la forma de lo que es "erótico" sea, al mismo tiempo, forma del ethos, es decir, de lo que es "ético"».

El cuarto prefacio de Pascua en el Misal Romano proclama:

Porque con la destrucción del pecado
son renovadas todas las cosas,
y queda restaurada en Cristo
la plenitud de nuestra vida.
CasJor
 
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor lindoro50 » Jue Nov 21, 2013 4:59 pm

¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se pueden considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes?

Porque si partimos de que eros significa la fuerza interior que atrae al hombre hacia la verdad, el bien y la belleza (Platón), entonces es factible aplicar este concepto hacia lo que Cristo quiso expresar en el sermón de la montaña. Las palabras de Mateo 5, 27-28, no son necesariamente una acusación al corazón humano, son más que todo una llamada que se le dirige. Una llamada a lo que es verdadero, bueno y bello significa al mismo tiempo, en el ethos de la redención, la necesidad de dominar lo que se deriva de la triple concupiscencia. Significa también la necesidad de transformar aquello sobre lo cual ha pesado fuertemente la concupiscencia de la carne. Además, si las palabras del evangelio representan esta llamada, significan que, en el ámbito erótico, el eros y el ethos no discrepan entre sí, no se contraponen mutuamente, sino que están llamados a encontrarse en el corazón humano y a fructificar en este encuentro. Muy digno del corazón humano es que la forma de lo que es erótico sea, al mismo tiempo, forma del ethos, es decir, de lo que es ético.

¿Qué luz aporta esto?
Que en el sermón de la montaña Cristo nos enseña y dirige el corazón del hombre, hacia tratar de descubrir los valores realmente profundos y esenciales de sus palabras, con el objeto de que sean accesibles y aprendamos a abrir nuestro corazón hacia ellos.
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor Rutilo De Los Santos » Jue Nov 21, 2013 5:10 pm

Pregunta ¿Porqué dice el Papa que en el Sermón de la Montaña se puede considerar en el ethos y el eros conceptos equivalentes?
R= Las palabras de Mateo 5,27-28, si son una "acusación" al corazón humano,al mismo tiempo son más aún una llamada que se le dirige.Esta llamada es la categoría propia del ethos de la redención .La llamada a lo que es verdadero,bueno y bello significa al mismo tiempo,en el ethos de la redención,la necesidad de vencer lo que se deriva de la triple concupiscencia.Significa también la posibilidad y la necesidad de transformar aquello sobre lo cual ha pesado fuertemente la concupiscencia de la carné.Así pues sí las palabras de Mateo 5,27-28 representan esta llamada,significando que en el ámbito erótico,el " eros" y el " ethos" no divergen entre sí,no se contraponen mutuamente,sino que están llamados a encontrarse en el corazón humano y a fructificar en ese encuentro.Muy digno del corazón humano es que la forma de lo que es " erótico", sea al mismo tiempo,forma del " ethos", es decir de lo que es ético.
¿Qué luz aporta esto?
R= Esta afirmación es muy importante para el ethos y al mismo tiempo para la ética.Efectivamente,con este último concepto se vincula muy frecuentemente un significado " negativo", por que la ética supone,normas,mandamientos e incluso prohibiciones; somos propensos a considerar las palabras sobre la " concupiscencia" " mirar para desear" como una prohibición en la esfera del " eros"( esto es en la esfera "erótica").Y muy frecuentemente nos contentamos sólo con esta comprensión sin tratar de descubrir los valores realmente profundos y esenciales que esta prohibición encierra es decir,asegura.No solamente los protege, sino que los hace también accesibles y los libera, si aprendemos a abrir nuestro " corazón" hacia ellos. En el Sermón de la Montaña Cristo nos lo enseña y dirige el corazón del hombre hacia estos valores,
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor Jeanette Palacios » Vie Nov 22, 2013 12:11 pm

¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se puede considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes?
El Papa queria que estubieramos claro en la interpretacion del Eros y a la vez en su relacion con el Ethos esto es de mucha importancia y fundamental tambien el modo en que entendamos la concuspiscencia de la que se habla en el sermon de la montaña . A esa unidad en la carne que al mismo tiempo debe realizar la union comun de las personas presisamente por esta interpretacion del Eros y ala vez con su relacion con el Ethos Mateo 5:27-28 esta llamada significa que en el ambito erotico el Eros y el Ethos no divergen entre sino que se contraponen mutuamente y estan tambien llamados a encontrarse en el corazon y a fructificar en este encuentro, muy digno del corazon humano es que la forma de lo que es erotico sea al mismo tiempo forma del ethos, es decir de lo que es etico.

¿Qué luz aporta esto?
La mediacion del Eros Permite el lazo de una relacion por lo tanto el Eros es el camino de Luz que conduce al hombre hacia la divinidad pero no viceversa. El Ethos se refiere segun la teologia abrazando en su contenido las complejas esferas del bien y del mal que depende de la voluntad humana y estan sometidas a las leyes de la conciencia y de la sensibilidad del corazon humano.
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor MA SOCORRO A REYES L » Vie Nov 22, 2013 4:15 pm

El término eros tiene muchos matices semánticos y al querer definir la relación del enunciado del sermón de la montaña Mt 5, 27-28, y la amplia esfera de los fenómenos eróticos, han sido puestos de relieve por la llamada de Cristo al corazón humano en el sermón de la montaña. Eros significa la fuerza interior que atrae al hombre hacia la verdad, el bien y la belleza, y abrirse en el camino hacia lo que Cristo quiso expresar en el sermón de la montaña. La llamada a lo que es verdadero, bueno y bello significa la redención, la necesidad de vencer lo que se deriva de la triple concupiscencia.
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor NELSON » Vie Nov 22, 2013 4:54 pm

¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se puede considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes?
Si admitimos que el "eros" significa la fuerza interior que "atrae" al hombre hacia la verdad, el bien y la belleza, entonces en el ámbito de este concepto se ve también abrirse el camino hacia lo que Cristo quiso expresar en el sermón de la montaña. Las palabras de Mateo 5, 27-28, si son una "acusación" al corazón humano, al mismo tiempo son más aun una llamada que se le dirige. Esta llamada es la categoría propia de ethos de la redención. La llamada a lo que es verdadero, bueno y bello significa al mismo tiempo, en el ethos de la redención, la necesidad de vencer lo que se deriva de la triple concupiscencia. Significa también la posibilidad y la necesidad de transformar aquello sobre lo cual ha pesado fuertemente la concupiscencia de la carne. Además, si las palabras de Mateo 5, 27-28 representan esta llamada, significan, pues, que, en el ámbito erótico, el "eros y el "ethos " no divergen entre sí, no se contraponen mutuamente, sino que están llamados a encontrarse en el corazón humano y a fructificar en este encuentro. Muy digno del corazón humano es que la forma de lo que es "erótico" sea, al mismo tiempo, forma del ethos , es decir, de lo que es ético"

¿Qué luz aporta esto?
Esta afirmación es muy importante para el ethos y al mismo tiempo para la ética. Efectivamente, con este último concepto se vincula muy frecuentemente un significado "negativo", porque la ética supone normas, mandamientos e incluso prohibiciones. De ordinario somos propensos a considerar las palabras del sermón de la montaña sobre la "concupiscencia" (sobre el "mirar para desear") exclusivamente como una prohibición -una prohibición en la esfera del "eros" (esto es, en la esfera "erótica"). Y muy frecuentemente nos contentamos sólo con esta comprensión, sin tratar de descubrir los valores realmente profundos y esenciales que esta prohibición encierra, es decir, asegura. No solamente los protege, sino que los hace también accesibles y los libera, si aprendemos a abrir nuestro "corazón" hacia ellos.
En el sermón de la montaña Cristo nos lo enseña y dirige el corazón del hombre hacia estos valores.
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor garu » Vie Nov 22, 2013 8:54 pm

Si definimos eros como la fuerza interior que “atrae” al hombre hacia la verdad, el bien y la belleza , veremos que este concepto abre el camino hacia lo que Cristo quiso expresar en el sermón de la montaña. Mas que una acusación es un llamado que apela al ethos de la redención, a la búsqueda del bien y la belleza original, llegándose al punto en que lo que es erótico, puede ser ético, si vemos el llamado o apelación que hace Jesús a nuestro corazón, no como una prohibición sino como una protección para descubrir los valores esenciales que esta misma prohibición encierra, haciéndolos accesibles si abrimos nuestro corazón a las enseñanzas de Jesús.
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor jcuengar » Sab Nov 23, 2013 10:54 am

Desde mi punto de vista, es necesario escuchar este capítulo a la luz del sermón de la montaña completo en el que Jesús instaura las enseñanzas Genesiacas en la vida nueva de la redención.
Si consideramos que el acto redentor de Cristo no sólo en la cruz sino en la encarnación misma y en su vida pública es muestra de la vida divina y camino hacia ella, resulta más claro así, entender la naturaleza humana en pareja, en alteridad y en otredad. La plenitud del hombre se da en la medida que toda la persona humana en bien y en belleza es carne de su carne y fortaleza de sus fortalezas( hueso de sus huesos) de su pareja. La capacidad de donación de sí, no sólo es capacidad sino también esencia.
Lo que esta bien es donarse a la esposa o al esposo con todo, cuerpo y corazón, carne y espíritu. El ethos describe lo que es bueno y lo que esta bien. El eros es la fuerza que ayuda al espíritu a aspirar por el bien y la plenitud del otro.
En este sentido "no se pueden" (no solo no se deben) separar en la relación esponsalicia.
La aportación de JP II quita la confusión maniquea de la "satanizacion" del eros mal entendido y rescata su verdadera naturaleza buena y necesaria para la donación mutua por el bien de los cónyuges.
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor virginia castro » Lun Nov 25, 2013 12:43 pm

Virginia castro # 47

contestacion a la primera pregunta:

Todo el sermon del monte, es muy importante ya que ilumina nuestra moral y la amplia fabulosamente.


segunda pregunta:
El ethos se nos va a la moral que guia nuestro amor como seres humanos individualmente eros, y asi nuestra naturaleza sexual y moral unidas nos hace mejores seres humanos.
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor mariaines » Lun Nov 25, 2013 1:13 pm

¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se puede considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes? ¿Qué luz aporta esto?
Significan, pues, que, en el ámbito erótico, el "eros y el "ethos " no divergen entre sí, no se contraponen mutuamente, sino que están llamados a encontrarse en el corazón humano y a fructificar en este encuentro. Muy digno del corazón humano es que la forma de lo que es "erótico" sea, al mismo tiempo, forma del ethos , es decir, de lo que es ético".
Esta afirmación es muy importante para el ethos y al mismo tiempo para la ética. Efectivamente, con este último concepto se vincula muy frecuentemente un significado "negativo", porque la ética supone normas, mandamientos e incluso prohibiciones. De ordinario somos propensos a considerar las palabras del sermón de la montaña sobre la "concupiscencia" (sobre el "mirar para desear") exclusivamente como una prohibición -una prohibición en la esfera del "eros" (esto es, en la esfera "erótica"). Y muy frecuentemente nos contentamos sólo con esta comprensión, sin tratar de descubrir los valores realmente profundos y esenciales que esta prohibición encierra, es decir, asegura. No solamente los protege, sino que los hace también accesibles y los libera, si aprendemos a abrir nuestro "corazón" hacia ellos.
En el sermón de la montaña Cristo nos lo enseña y dirige el corazón del hombre hacia estos valores.
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor RoxanaGomez25 » Mar Nov 26, 2013 2:32 pm

Eros y ethos en el corazón del hombre pueden hablar en el mismo sentido en cuanto ambos lleven al hombre a expresar su feminidad y masculinidad, en el cuerpo con sentido esponsalicio, es decir que se conviertan en una sola carne. No considerando el eros como solo sentido sexual, sentido natural, sentido erótico como podría ser lo mismo que hablar de la concupiscencia, sino al contrario como parte del hombre y de su corazón, permitiendo la libertad del espíritu.
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor Maria 2 » Mar Nov 26, 2013 4:43 pm

¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se puede considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes? ¿Qué luz aporta esto?

El término "eros", se define como "erótico". Según Platón, el "eros" representa la fuerza interior, que arrastra al hombre hacia todo lo que es bueno, verdadero y bello. Esta "atracción" indica, en tal caso, la intensidad de un acto subjetivo del espíritu humano. En cambio, en el significado común -como también en la literatura-, esta "atracción" parece ser ante todo de naturaleza sexual. Suscita la recíproca tendencia de ambos, del hombre y de la mujer, al acercamiento, a la unión de los cuerpos, a esa unión de la que habla el Génesis 2, 24. Precisamente por esta interpretación del "eros" (y a la vez de su relación con el ethos) adquiere importancia fundamental también el modo en que entendamos la "concupiscencia", de la que se habla en el sermón de la montaña. (No se trata aquí, en modo alguno, de disminuir el valor de las investigaciones científicas en este campo, sino que se quiere llamar la atención sobre el peligro de la tendencia reductora y exclusivista).

Si admitimos que el "eros" significa la fuerza interior que "atrae" al hombre hacia la verdad, el bien y la belleza, entonces en el ámbito de este concepto se ve también abrirse el camino hacia lo que Cristo quiso expresar en el sermón de la montaña. Las palabras de Mateo 5, 27-28, si son una "acusación" al corazón humano, al mismo tiempo son más aun una llamada que se le dirige. Esta llamada es la categoría propia de ethos de la redención. La llamada a lo que es verdadero, bueno y bello significa al mismo tiempo, en el ethos de la redención, la necesidad de vencer lo que se deriva de la triple concupiscencia. Significa también la posibilidad y la necesidad de transformar aquello sobre lo cual ha pesado fuertemente la concupiscencia de la carne. Además, si las palabras de Mateo 5, 27-28 representan esta llamada, significan, pues, que, en el ámbito erótico, el "eros y el "ethos " no divergen entre sí, no se contraponen mutuamente, sino que están llamados a encontrarse en el corazón humano y a fructificar en este encuentro. Muy digno del corazón humano es que la forma de lo que es "erótico" sea, al mismo tiempo, forma del ethos, es decir, de lo que es ético".

Según Platón, el hombre, situado entre el mundo de los sentidos y el mundo de las ideas, tiene el destino de pasar del primero al segundo. Pero el mundo de las ideas no está en disposición, por sí solo, de superar el mundo de los sentidos: sólo puede hacerlo el eros, congénito al hombre. Cuando el hombre comienza a presentir la existencia de las ideas, gracias a la contemplación de los objetos existentes en el mundo de los sentidos, recibe el impulso de eros, o sea, del deseo de las ideas puras. Efectivamente, eros es la orientación del hombre "sensual" o "sensible" hacia lo que es trascendente: la fuerza que dirige al alma hacia el mundo de las ideas. En "El Banquete" Platón describe las etapas de tal influjo de eros: este eleva al espíritu del hombre de la belleza de un cuerpo singular a la de todos los cuerpos, por lo tanto, a la belleza de la ciencia, y finalmente a la misma idea de belleza (Cr. El Banquete, 211, La República, 541).

Eros no es ni puramente humano ni divino: es algo intermedio (daimonion) e intermediario. Su principal característica es la aspiración y el deseo permanentes. Incluso cuando parece dar, eros persiste como "deseo de poseer" y, sin embargo, se diferencia del amor puramente sensual, por ser el amor que tiende a lo sublime.
Según Platón, los dioses no aman, porque no sienten deseos, en cuanto que sus deseos están todos saciados. Por lo tanto, pueden ser solamente objeto, pero no sujeto de amor (EI Banquete 200-201). No tienen, pues, una relación directa, con el hombre; solo la mediación de eros permite el lazo de una relación (El Banquete, 203). Por lo tanto, eros es el camino que conduce al hombre hacia la divinidad, pero no viceversa.

Sin embargo, eros es siempre, para Platón, el amor egocéntrico: tiende a conquistar y a poseer el objeto que, para el hombre, representa un valor. Amar el bien significa desear poseerlo para siempre. El amor es, por lo tanto, siempre un deseo de inmortalidad y también esto demuestra el carácter egocéntrico de eros. Para Platón, eros es un paso de la ciencia más elemental a la más profunda; es, al mismo tiempo, la aspiración a pasar de "lo que no es", y se trata del mal, a lo que "existe en plenitud", que es el bien.

COMENTARIO: vemos como se compagina bien el concepto platónico de eros con la teología del cuerpo de Juan Pablo II. El cuerpo físico del hombre se revela al mundo espiritual y a fin de cuentas a Dios mismo. El significado esponsal del cuerpo, marido y mujer son capaces de elevar su amor de un plano meramente sensual al personal y espiritual.

Para el Santo Padre la relación entre eros y ethos significa que las complejas esferas del bien y del mal son estrechas y que depende de la voluntad humana para someterla a las leyes de la conciencia y de la sensibilidad del "corazón" humano»; el poder de su redención nos da la fortaleza para conquistar la concupiscencia de nuestros deseos interiores.

Las palabras de Cristo indican que «en el ámbito de lo erótico, el "eros" y el "ethos" no se contraponen, sino que están llamados a encontrarse en el corazón humano y a fructificar. En el "corazón" humano lo que es "erótico" al mismo tiempo forma parte del ethos, es decir, de lo que es "ético"».

En el sermón de la montaña Cristo nos enseña a tratar de descubrir los valores realmente profundos y esenciales de sus palabras para que aprendamos a abrir nuestro corazón.

Un abrazo y hasta pronto.
Maria 2
 
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor yaluz » Mar Nov 26, 2013 10:14 pm

¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se puede considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes? ¿Qué luz aporta esto?
R:
El Papa refiriéndose al Sermón de la Montaña, considera al Ethos y al Eros conceptos equivalentes ya que cada uno contribuye al cambio que debe dar el hombre, a la redención. Jesús toma el Eros, como el impulso interior que lleva al hombre hacia la verdad, el bien y la belleza y es por eso entonces que hace un llamado a la redención, claro que hace una llamada de atención para vencer la triple concupiscencia. ¡Ese llamado es el Ethos !
Unidos, Ethos y Eros en el hombre histórico, no se observa ningún choque, todo lo contrario, facilita el encuentro, como bien dice Juan pablo II, fructifica ese encuentro, dignifica al corazón humano el hecho de que lo erótico se acomode en el ethos, es decir lo ético.
En cuanto a la luz que nos aporta esto que se expone, lo podemos sintetizar en:
1) Aclara, desde el punto de vista del maniqueísmo, la interpretación errónea sobre la relación conyugal, el sentido esponsalicio del cuerpo y la donación reciproca.
2) En el Sermón de la Montaña Cristo nos llama a vencer la concupiscencia, a escudriñar esos valores que afloran alrededor del eros y el ethos, que nos llevan a trascender.
3) Y lo más importante, en el Sermón de la Montaña, Jesús nos da los primeros lineamientos para convertirnos en hijos redimidos, no solamente por nuestros actos externos, desde allí, podemos darnos cuenta que Jesús nos alerta para que voluntariamente controlemos nuestros actos internos,aquello que nos llega al corazón por, en este caso, mirar y desear aquello que la Ley prohibe.
Zulay R. de Álvarez (yaluz)
Venezuela
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor Silviamaria » Mié Nov 27, 2013 4:22 pm

¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se puede considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes? ¿Qué luz aporta esto?

Porque ambos conceptos llevan al hombre a la salvación. Tanto la feminidad como la masculinidad tienen sentido en el ethos y el eros porque dignifican al corazón humano, lo abren para que seamos mejores seres humanos.
La luz que aporta es que nos aclara el maniqueísmo, la concupiscencia y los valores que siempre deben prevalecer en nuestros actos internos y externos.
Silviamaria
 
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor maguie » Jue Nov 28, 2013 5:38 pm

El Papa Juan Pablo dice que 'Eros' y 'Ethos' son conceptos equivalentes si nos disponemos a contemplar todos los matices que encierran ya que el 'Eros' no solo se refiere a los apetitos sexuales del cuerpo, sino que 'coopera' en la atracción de las personas que conduce a la unión de los cuerpos y de la comunión de las personas, además de que envuelve el significado de la tracción por todo lo que es bueno y bello, aun eb el plano no sexual. El Eros, como todo lo creado por Dios es algo bueno, en cuanto se viva con el Ethos, que da luz sobre el modo en que deben ser las cosas. Y no es en función de un 'deber ser' simplemente, sino en función del hombre mismo, ya que es de esta manera en la que va a encontrar la satisfacción de toda su persona; es decir el Eros hace la atracción física de las personas y el Ethos encauza esa atracción del modo en que el hombre podrá acceder a la unión de las personas en donde se entregue totalmente, buscando el bien de la otra persona, que es para lo que está hecho.

La Luz que aporta es que el 'Eros' es algo bueno, algo querido por Dios que hay que saber encauzar adecuadamente. Quita la idea maniqueísta sobre el cuerpo(que lo sataniza), dándole la dignidad real y devolviendo el orden querido por Dios en la relación de las personas. Hace que Eros y Ethos se complementen y encamina al hombre a su perfección.
maguie
 
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor b. gabriel reyes reyes » Vie Nov 29, 2013 4:35 pm

[b]¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se puede considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes? [/b]
[i]Me parece que el Papa dice esto con base en la amplia gama de matices semánticos que tiene el término "Eros" y asume su significado en el pensamiento platónico, según el cual el "eros" significa la fuerza interior que "atrae" al hombre hacia la verdad, el bien y la belleza.
En efecto, en el sermón de la montaña, en el nuevo ethos, el “ethos de la redención”, Jesucristo hace una llamada al corazón humano a vencer lo que se deriva de la triple concupiscencia, a transformar aquello sobre lo cual ha pesado fuertemente la concupiscencia de la carne. El nuevo ethos es, pues, una llamada a lo que es verdadero, bueno y bello; razón por la cual resulta equivalente a la conceptualización platónica del eros.[/i]

[b]¿Qué luz aporta esto?[/b]
[i]Esta verdad libera el erotismo humano de su significado negativo. En el ámbito erótico, el "eros y el "ethos " no divergen entre sí, no se contraponen mutuamente, están llamados a encontrarse en el corazón humano y a fructificar en este encuentro de dos personas que, por amor, se donan, libre y recíprocamente, para “ser una sola carne”. Muy digno del corazón humano es que la forma de lo que es "erótico" sea, al mismo tiempo, forma del ethos, es decir, de lo que es ético".
[/i]
b. gabriel reyes reyes
 
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor patricio » Lun Dic 02, 2013 12:24 pm

¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se puede considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes? ¿Qué luz aporta esto?
Si admitimos que el "eros" significa la fuerza interior que "atrae" al hombre hacia la verdad, el bien y la belleza, entonces en el ámbito de este concepto se ve también abrirse el camino hacia lo que Cristo quiso expresar en el sermón de la montaña. Las palabras de Mateo 5, 27-28, si son una "acusación" al corazón humano, al mismo tiempo son más aun una llamada que se le dirige. Esta llamada es la categoría propia de ethos de la redención. La llamada a lo que es verdadero, bueno y bello significa al mismo tiempo, en el ethos de la redención, la necesidad de vencer lo que se deriva de la triple concupiscencia. Significa también la posibilidad y la necesidad de transformar aquello sobre lo cual ha pesado fuertemente la concupiscencia de la carne. Además, si las palabras de Mateo 5, 27-28 representan esta llamada, significan, pues, que, en el ámbito erótico, el "eros y el "ethos " no divergen entre sí, no se contraponen mutuamente, sino que están llamados a encontrarse en el corazón humano y a fructificar en este encuentro. Muy digno del corazón humano es que la forma de lo que es "erótico" sea, al mismo tiempo, forma del ethos , es decir, de lo que es ético"

Que luz aporta?
Esta afirmación es muy importante para el ethos y al mismo tiempo para la ética. Efectivamente, con este último concepto se vincula muy frecuentemente un significado "negativo", porque la ética supone normas, mandamientos e incluso prohibiciones. De ordinario somos propensos a considerar las palabras del sermón de la montaña sobre la "concupiscencia" exclusivamente como una prohibición, una prohibición en la esfera del "eros" (esto es, en la esfera "erótica"). Y muy frecuentemente nos contentamos sólo con esta comprensión, sin tratar de descubrir los valores realmente profundos y esenciales que esta prohibición encierra, es decir, asegura. No solamente los protege, sino que los hace también accesibles y los libera, si aprendemos a abrir nuestro "corazón" hacia ellos.
patricio
 
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor Titica » Lun Dic 02, 2013 2:50 pm

Si admitimos que el "eros" significa la fuerza interior que "atrae" al hombre hacia la verdad, el bien y la belleza, entonces en el ámbito de este concepto se ve también abrirse el camino hacia lo que Cristo quiso expresar en el sermón de la montaña. Las palabras de Mateo 5, 27-28, si son una "acusación" al corazón humano, al mismo tiempo son más aun una llamada que se le dirige. Esta llamada es la categoría propia de ethos de la redención. La llamada a lo que es verdadero, bueno y bello significa al mismo tiempo, en el ethos de la redención, la necesidad de vencer lo que se deriva de la triple concupiscencia. Significa también la posibilidad y la necesidad de transformar aquello sobre lo cual ha pesado fuertemente la concupiscencia de la carne. Además, si las palabras de Mateo 5, 27-28 representan esta llamada, significan, pues, que, en el ámbito erótico, el "eros y el "ethos " no divergen entre sí, no se contraponen mutuamente, sino que están llamados a encontrarse en el corazón humano y a fructificar en este encuentro. Muy digno del corazón humano es que la forma de lo que es "erótico" sea, al mismo tiempo, forma del ethos , es decir, de lo que es ético"
En el sermón de la montaña Cristo nos lo enseña y dirige el corazón del hombre hacia los valres eticos y morales.
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Re: 47. «Eros» y «<i>ethos</i> » en el corazón humano

Notapor cabacort » Mar Dic 03, 2013 11:23 pm

¿Por qué dice el Papa que en el sermón de la montaña se puede considerar el Ethos y el Eros conceptos equivalentes?
Por que ambos tienden a ser valores supremos que el hombre debe aspirar a alcanzar: el Ethos es ese uso de la voluntad humana a través de la conciencia y de la sensibilidad del corazón para buscar el bien y alejarse del mal; el Eros vendría a ser la aspiración a alcanzar todo lo bueno, lo bello y lo verdadero, mediante el uso de la fuerza interior que posee cada persona.
Considerandolos así, vienen a ser conceptos equivalentes y complementarios, en tanto que Dios quiere que el hombre vaya más adelante de una existencia estéril y elemental, que viva con un espíritu de trascendencia, de un ir más allá para llegar más allá, haciendo uso de su voluntad, de su conciencia y de su corazón humano, de su fuerza interior que le ha sido dada-

¿Qué luz aporta esto?
Que en el sermón de la montaña no se trata de dar una prohibición o una etiqueta a las tendencias humanas, sino que es una valiosa apelación al espíritu humano, donde le motiva para superar su condición débil y pecadora para que tienda a tener una vida llena del amor y del deseo de ser más, de lograr más en su vida terrena, de trascender a una vida más espiritual, colmada de la gracia de Dios.
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