73. Virginidad o celibato como signo escatológico

En esta tercera y cuarta partes se toca la teología del cuerpo, la
resurrección de los cuerpos, la virginidad, el celibato,la abstinencia en el
matrimonio, la doctrina paulina sobre virginidad y matrimonio .

Esta parte consta 23 lecciones que se enviarán todos los martes y viernes a
partir del 14 de enero de 2014 , la última será el 1 de abril del 2014
.Estas son la tercera y cuarta partes de seis partes que se darán de manera
consecutiva e ininterrumpida. El curso completo se dará a lo largo de un año
y consta de:

Parte I: Principios del amor humano (23 lecciones)

Parte II: La purificación del corazón (40 lecciones)

Parte III: La resurrección de la carne (9 lecciones)

Parte IV: La virginidad cristiana (14 lecciones)

Parte V: El sacramento del matrimonio (27 lecciones)

Parte VI: Amor y fecundidad (16 lecciones)

Este curso tiene el objetivo de difundir la catequesis del amor humano,
también conocida como Teología del Cuerpo.

Moderadores: raulalonso, tito, Catholic.net, gache, Moderadores Animadores

73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor pilar calva » Jue Ene 16, 2014 6:18 pm

73. Virginidad o celibato como signo escatológico

La cuestión de la llamada a una donación exclusiva de sí a Dios en la virginidad y en el celibato, hunde profundamente sus raíces en el terreno evangélico de la teología del cuerpo.

(10-III-82/16-III-82)

1. Comenzamos hoy a reflexionar sobre la virginidad o celibato "por el reino de los cielos".
La cuestión de la llamada a una donación exclusiva de sí a Dios en la virginidad y en el celibato, hunde profundamente sus raíces en el terreno evangélico de la teología del cuerpo. Para poner de relieve las dimensiones que le son propias, es necesario tener presentes las palabras, con las que Cristo hizo referencia al "principio", y también aquellas con las que El se remitió a la resurrección de los cuerpos.

La constatación: "Cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dadas en matrimonio" (Mc 12, 25) indica que hay una condición de vida, sin matrimonio, en la que el hombre, varón y mujer, halla a un tiempo la plenitud de la donación personal y de la intersubjetiva comunión de las personas, gracias a la glorificación de todo su ser sicosomático en la unión perenne con Dios. Cuando la llamada a la continencia "por el reino de los cielos" encuentra eco en alma humana, en las condiciones de la temporalidad, esto es, en las condiciones en que las personas de ordinario "toman mujer y toman marido" (Lc 20, 34), no resulta difícil percibir allí una sensibilidad especial del espíritu humano, que ya en las condiciones de la temporalidad parece anticipar aquello de lo que el hombre será partícipe en a resurrección futura.

2. Sin embargo, Cristo no habló de este problema, de esta vocación particular, en el contexto inmediato de su conversación con los saduceos (cf. Mt 22, 23-30; Mc 12, 18-25; Lc 20, 27-36), cuando se refirió a la resurrección de los cuerpos. En cambio, había hablado de ella (ya antes) en el contexto de la conversación con los fariseos sobre el matrimonio y sobre las bases de su indisolubilidad, casi como prolongación de ese coloquio (cf. Mt 19, 3-9). Sus palabras conclusivas se refieren al así llamado libelo de repudio, permitido por Moisés en algunos casos. Dice Cristo: "Por la dureza de vuestro corazón Os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero al principio no fue así. Y yo Os digo que quien repudia a su mujer (salvo caso de adulterio) y se casa con otra, adultera" (Mt 19, 8-9).

Entonces, los discípulos que -como se puede deducir del contexto- estaban escuchando atentamente aquella conversación, y en particular las últimas palabras pronunciadas por Jesús, le dijeron así: "Si tal es la condición del hombre con la mujer, preferible es no casarse" (Mt 19, 10). Cristo les da la respuesta siguiente: "No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado. Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismo se han hecho tales por amor al reino de los cielos. El que pueda entender, que entienda" (Mt 19, 11-12).

3. Respecto a esta conversación referida por Mateo, se nos puede plantear la pregunta: ¿Qué pensaban los discípulos, cuando, después de haber oído la respuesta de Jesús había dado a los fariseos sobre el matrimonio y su indisolubilidad, hicieron la observación: "Si tal es la condición del hombre con la mujer, preferible es no casarse"? En todo caso, Cristo creyó oportuna esa circunstancia para hablarles de la continencia voluntaria por el reino de los cielos. Al decir esto, no toma posición directamente respecto al enunciado de los discípulos, ni permanece en la línea de su razonamiento (1). Por tanto, no responde: "conviene casarse" o "no conviene casarse". La cuestión de la continencia por el reino de los cielos no se contrapone al matrimonio, ni se basa sobre un juicio negativo con relación a su importancia.

Por lo demás, Cristo, al hablar precedentemente de la indisolubilidad del matrimonio, se había referido al "principio", esto es, al misterio de la creación, indicando así la primera y fundamental fuente de su valor. En consecuencia, para responder a la pregunta de los discípulos, o mejor, para esclarecer el problema planteado por ellos. Cristo recurre a otro principio. Los que hacen en la vida esta opción "por el reino de los cielos", no observan la continencia por el hecho de que "no conviene casarse", o sea, no por el motivo de un supuesto valor negativo del matrimonio, sino en vista del valor particular que está vinculado con esta opción y que hay que descubrir y aceptar personalmente como vocación propia. Y por esto, Cristo dice: "El que pueda entender, que entienda" (Mt 19, 12). En cambio, inmediatamente antes dice: "No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado" (Mt 19, 11).

4. Como se ve, Cristo en su respuesta al problema que le planteaban los discípulos, precisa claramente una regla para comprender sus palabras. En la doctrina de la Iglesia está vigente la convicción de que estas palabras no expresan un mandamiento que obliga a todos, sino un consejo que se refiere sólo a algunas personas (2): precisamente a las que están en condiciones "de entenderlo". Y están en condiciones "de entenderlo" aquellos "a quienes ha sido dado". Las palabras citadas indican claramente el momento de la oración personal y, a la vez, el momento de la gracia particular, esto es, del don que el hombre recibe para hacer tal opción. Se puede decir que la opción de la continencia por el reino de los cielos es una orientación carismática hacia aquel estado escatológico, en que los hombres "no tomarán mujer ni marido"; sin embargo, entre ese estado del hombre en la resurrección de los cuerpos y la opción voluntaria de la continencia por el reino de los cielos y como fruto de una en la vida terrena y en el estado histórico del hombre caído y redimido, hay una diferencia esencial. El "no casarse" escatológico será un "estado", es decir, el modo propio y fundamental de la existencia de los seres humanos, hombres y mujeres, en sus cuerpos glorificados. La continencia por el reino de los cielos, como fruto de una opción carismática, es una excepción respecto al otro estado, esto es, al estado del que el hombre desde "el principio" vino a ser y es partícipe, durante toda la existencia terrena.

5. Es muy significativo que Cristo no vincula directamente sus palabras sobre la continencia por el reino de los cielos con el anuncio del "otro mundo", donde "no tomarán mujer ni marido" (Mc 12, 25). En cambio, sus palabras se encuentran -como ya hemos dicho- en la prolongación del coloquio con los fariseos, en el que Jesús se remitió "al principio", indicando la institución del matrimonio por parte del Creador y recordando el carácter indisoluble que, en el designio de Dios, corresponde a la unidad conyugal del hombre y de la mujer.

El consejo y, por lo tanto, la opción carismática de la continencia por el reino de los cielos están unidos, en las palabras de Cristo, con el reconocimiento máximo del orden "histórico" de la existencia humana, relativo al alma y al cuerpo. Basándonos en el contexto inmediato de las palabras sobre la continencia por el reino de los cielos en la vida terrena del hombre, es preciso ver en la vocación a esta continencia un tipo de excepción de lo que es más bien una regla común de esta vida. Esto es lo que Cristo pone de relieve, sobre todo. Que luego, esta excepción incluya en sí el anticipo de la vida escatológica, en la que no se da matrimonio, y propia del "otro mundo" (esto es, del estadio final del "reino de los cielos"), esto es algo de lo que Cristo no habla aquí directamente. De hecho, se trata, no de la continencia en el reino de los cielos, sino de la continencia "por el reino de los cielos".

La idea de la virginidad o del celibato, como anticipo y signo escatológico (3), se deriva de la asociación de las palabras pronunciadas aquí con las que Jesús dijo en otra oportunidad, a saber, en la conversación con los saduceos, cuando proclamó la futura resurrección de los cuerpos.

Volveremos sobre este tema durante las próximas reflexiones.
(1) Sobre los problemas más detallados de la exégesis de este pasaje, cf., por ejemplo, L. Sabourin, II Evangelio di Matteo. Teologia e esegesi, vol. II, Roma, 1977, Ediciones Paulinas, págs. 834-836; The Positive Values of Consecrated Celibacy, en "The Way", Suplement 10, summer 1970, pág. 51; J. Blinzler, Eisin eunuchoi. Zur Auslegunng von Mt 19, 12, "Zeitschrift für die Neutestamentiliche Wissenschaft", 48, 1977, pág. 268 ss.

(2) "La unidad de la Iglesia también se fomenta de una manera especial con los múltiples consejos que el Señor propone en el Evangelio para que los observen sus discípulos. Entre ellos destaca el precioso don de la divina gracia, concedido a algunos por el Padre (cf. Mt 19, 11; 1Cor 7, 7), para que se consagren a sólo Dios con un corazón que en la virginidad o en el celibato se mantien más fácilmente indiviso"(Lumen gentium, 42).

(3) Cf., por ejemplo, Lumen gentium, 44; Perfectæ caritatis, 12.

Pregunta:
Resume en un párrafo breve que entiendes de este capítuloŠ ¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor garu » Dom Feb 16, 2014 11:40 am

Entiendo que Jesús dice “cuando resuciten de entre los muertos... ni se casarán ni serán dadas en matrimonio", no lo hace con la intención de hacer parecer el matrimonio como algo malo. También pienso que, cuando habla del celibato o continencia “ por el reino de los cielos”, no está diciendo que esta es la manera en que se ha de vivir, sino que a quien escoge esa opción le es dada una gracia especial o don, para cumplirla. En ningún caso dice, cásense, no se casen; sean célibes, no lo sean. Ambos son vocaciones personales, respetables y buenas a los ojos de Dios, siempre y cuando se vivan de la manera correcta. El matrimonio, cumple la donación conyugal, comunión entre personas y, el celibato, es una donación a Dios, un anticipo al celibato escatológico “en el reino de los cielos”. Creo entender que ambas vocaciones tienen que ver con la Teología del cuerpo, por cuanto ambas, bien vividas, son la regla y la excepción, en ese orden, de lo querido por el Creador.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor lindoro50 » Dom Feb 16, 2014 1:08 pm

Resume en un párrafo breve que entiendes de este capítulo.

El celibato es un signo escatológico, o sea, un mensaje del más allá, para los hombres de todas las épocas. Es como una vocación concreta para ciertas personas, que se complementa con la vocación matrimonial y que sólo tiene su sentido en la unidad del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Cuando Cristo mostró, por primera vez, el horizonte del celibato a sus discípulos, el ejemplo de su vida pondría ante sus ojos un modo de vivir sobrenatural, que ellos asociarían con el reino que Cristo estaba predicando. De sus palabras, se deduce claramente que es necesaria una gracia especial para entender el significado del celibato y responder a él. «Quien pueda entenderlo», dice a sus discípulos, «que lo entienda» (Mt 19, 12).

El celibato apostólico debe entenderse, por tanto, como una respuesta a la experiencia del Reino de Dios tal y como se hace presente en el ejemplo y en la enseñanza del Maestro. No es ni puede ser una iniciativa humana, ni debe afrontarse como una obligación. Debe ser tomado como una expresión de libertad personal en respuesta a una gracia particular. No basta entender la vocación al celibato; sino que se requiere una motivación de la voluntad para seguir este camino trazado por el ejemplo y misterio de Cristo. Responder a la vocación al celibato es una decisión basada en la fe. Todavía más, su aceptación se basa en la convicción de que, con este modo de vida, se contribuye a realizar el Reino de Dios en la historia, y con la perspectiva de una realización mayor y definitiva en la vida eterna. Toda vocación es una forma de encontrarse a sí mismo, a la luz de la gracia de Dios y de su voluntad para cada ser humano. La vocación al celibato no se impone por sí misma; es una llamada particular a una persona para ser lo que Dios quiere que sea. Por eso, es una auto realización al nivel más profundo, una clarificación de la identidad personal en la presencia de Dios. Ciertamente, el celibato es una llamada que incluye el sacrificio de la tendencia normal al matrimonio. Pero sobre todo, es una vocación a vivir un tipo especial de amor que se realiza en un clima de intimidad y de amistad estrecha con Jesucristo.

¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?

Juan Pablo II nos recuerda que, «es natural al corazón humano aceptar exigencias, incluso difíciles, en nombre del amor por un ideal, y por encima de todo en el nombre del amor por una persona» El compromiso de celibato no es un rechazo del valor de la sexualidad humana. Antes bien, respeta la «dualidad» inherente al ser humano, hecho a imagen y semejanza de Dios. El Santo Padre va más allá y señala que precisamente la persona que entiende el pleno potencial de la donación que el matrimonio ofrece, es la que mejor puede hacer un ofrecimiento maduro de sí misma en el celibato. Al elegir la continencia por el Reino de los Cielos, una persona se realiza de manera diferente y, en cierto sentido, más plena que en el matrimonio. Así se deduce de la respuesta de Cristo a la pregunta franca de Pedro sobre la recompensa que recibirán los que han dejado todo para seguirle (Mc 10, 29 30).
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor Mary Jo » Dom Feb 16, 2014 4:38 pm

Resume en un párrafo breve que entiendes de este capítulo
Juan Pablo II habla sobre la virginidad y el celibato, como vocación por el Reino de los Cielos. Justifica ésta con las palabras que Jesús les dijo a sus discípulos sobre "No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado”. La vocación de la virginidad y el celibato no son para todos y sólo pueden entenderlo aquellos que se le ha dado esa gracia. Jesús no niega el valor del matrimonio, muy por el contrario, lo rescata y le da el lugar que merece, pero también enfatiza la vida de la virginidad y el celibato que también es una opción en el que el hombre puede vivir.

¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?
La virginidad y el celibato es vista como un anticipo al estado en el que estaremos en el “otro mundo”. Escoger esta opción nos hace ver que hay algo espiritual de este modo vida. Por eso entiende la frase que dijo Jesús "Cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dadas en matrimonio" (Mc 12, 25). Se acerca o asemeja a lo que gozaremos cuando estemos finalmente ante los ojos de Dios.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor NELSON » Lun Feb 17, 2014 9:45 am

Resume en un párrafo breve que entiendes de este capítulo ¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?
En la doctrina de la Iglesia está vigente la convicción de que estas palabras no expresan un mandamiento que obliga a todos, sino un consejo que se refiere sólo a algunas personas (2): precisamente a las que están en condiciones "de entenderlo". Y están en condiciones "de entenderlo" aquellos "a quienes ha sido dado". Las palabras citadas indican claramente el momento de la oración personal y, a la vez, el momento de la gracia particular, esto es, del don que el hombre recibe para hacer tal opción. Se puede decir que la opción de la continencia por el reino de los cielos es una orientación carismática hacia aquel estado escatológico, en que los hombres "no tomarán mujer ni marido"; sin embargo, entre ese estado del hombre en la resurrección de los cuerpos y la opción voluntaria de la continencia por el reino de los cielos y como fruto de una en la vida terrena y en el estado histórico del hombre caído y redimido, hay una diferencia esencial. El "no casarse" escatológico será un "estado", es decir, el modo propio y fundamental de la existencia de los seres humanos, hombres y mujeres, en sus cuerpos glorificados. La continencia por el reino de los cielos, como fruto de una opción carismática, es una excepción respecto al otro estado, esto es, al estado del que el hombre desde "el principio" vino a ser y es partícipe, durante toda la existencia terrena.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor Maria 2 » Lun Feb 17, 2014 12:32 pm

Resume en un párrafo breve que entiendes de este capítulo ¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?

El celibato es un mensaje para los hombres de todas las épocas. Es una vocación concreta para ciertas personas y que sólo tiene su sentido en la unidad del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Cuando Cristo mostró por primera vez el celibato a sus discípulos y el ejemplo de su vida, pondría ante sus ojos una manera de vivir sobrenatural y que ellos asociarían con el reino que Cristo estaba predicando. Con sus palabras se deduce que es muy necesaria una gracia especial para entender y responder al estado del celibato.

El celibato apostólico es una respuesta a la experiencia del Reino de Dios tal y como se hace presente en el ejemplo y en la enseñanza del Maestro. No es ni debe ser una iniciativa humana y mucho menos afrontarse como una obligación. Es una expresión de total libertad personal en respuesta a una gracia particular. No basta entender la vocación al celibato también se necesita una gran motivación para la voluntad para seguir este camino trazado por Cristo y basado en la fe. Cualquier vocación es una forma de encontrarse a sí mismo a la luz de la gracia de Dios para cada ser humano. Ciertamente el celibato es una llamada que incluye el sacrificio de la tendencia normal al matrimonio pero sobre todo, es un tipo especial de amor que se realiza en un clima de intimidad y de amistad estrecha con Jesucristo.

¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?

Juan Pablo II nos recuerda que, “el compromiso del celibato no es un rechazo del valor de la sexualidad humana”. El Santo Padre va más allá y señala que la persona que entiende el pleno potencial de la donación que el matrimonio ofrece, es la que mejor puede hacer un ofrecimiento maduro de sí misma en el celibato al Señor. Al elegir el Reino de los Cielos, una persona se realiza de manera diferente y, en cierto sentido, más plena que en el matrimonio.

Un abrazo y hasta pronto.
Maria 2
 
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor mariaines » Mar Feb 18, 2014 7:50 am

Resume en un párrafo breve que entiendes de este capítulo ¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?

La asocia al "principio", y también aquellas con las que El se remitió a la resurrección de los cuerpos.

Se puede decir que la opción de la continencia por el reino de los cielos es una orientación carismática hacia aquel estado escatológico, en que los hombres "no tomarán mujer ni marido"; sin embargo, entre ese estado del hombre en la resurrección de los cuerpos y la opción voluntaria de la continencia por el reino de los cielos y como fruto de una en la vida terrena y en el estado histórico del hombre caído y redimido, hay una diferencia esencial. El "no casarse" escatológico será un "estado", es decir, el modo propio y fundamental de la existencia de los seres humanos, hombres y mujeres, en sus cuerpos glorificados. La continencia por el reino de los cielos, como fruto de una opción carismática, es una excepción respecto al otro estado, esto es, al estado del que el hombre desde "el principio" vino a ser y es partícipe, durante toda la existencia terrena.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor Jeanette Palacios » Mar Feb 18, 2014 10:57 pm

Resume en un párrafo breve que entiendes de este capítuloŠ

Entiendo que el celibato y la virginidad es una donacion que hace el hombre y la mujer a Dios. Esto es atravez de un don o llamada que no todos entienden si no solo aquellos que se les ha dado atravez de la gracia.
Cristo hizo referencia al principio explicando que en la Resureccion ni se casaran ni seran dadas en matrimonio, indicando de esta manera que hay una condicion de vida sin matrimonio, en la que el hombre haya la plenitud de la donacion personal gracias ala glorificacion de todo su ser, en la union perenne con Dios. Tambien les habla de continencia voluntaria por el Reino de los Cielos y les dice que esto no se contrapone al Matrimonio sino que les indicaba las fuentes de valores propios de aceptar personalmente esta vocacion dada por la gracia de Dios.

¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?
Lo asocia hacia el estado escatologico del hombre, en los que el hombre no tomara mujer ni marido en la Resureccion porque vendra con fuerza del Espiritu y lograra la plenitud.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor TEO BUSTO » Mié Feb 19, 2014 1:10 pm

La Virginidad o Celibato es para mi un tema de mucha importancia, creía que era una norma dentro de la Iglesia impuesta por los Sacerdotes. ahora entiendo de que no es asi. Es palabra de Dios y lo aclara Jesús a sus Discípulos y a los Saduceos diciendo: "No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado". Mi compromiso ante Dios y a Uds. Hnos. que me alcanzan este entendimiento y compartir con mi familia, por que antes de acercarme a la Iglesia para mi era normal, no tenia esa idea clara como ahora estoy aprovechando el tiempo para oir la Palabra, todo sea por la Gloria de Dios. Amen.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor patricio » Jue Feb 20, 2014 1:39 pm

Resume en un párrafo breve que entiendes de este capítulo ¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?
En este capitulo se nos habla del don especial que entrega Dios a algunas personas para vivir en continencia y dedicados al reino.
Los que hacen en la vida esta opción "por el reino de los cielos", no observan la continencia por el hecho de que "no conviene casarse", o sea, no por el motivo de un supuesto valor negativo del matrimonio, sino en vista del valor particular que está vinculado con esta opción y que hay que descubrir y aceptar personalmente como vocación propia. Y por esto, Cristo dice: "El que pueda entender, que entienda". En cambio, inmediatamente antes dice: "No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado".
Las palabras citadas indican claramente el momento de la oración personal y, a la vez, el momento de la gracia particular, esto es, del don que el hombre recibe para hacer tal opción. Se puede decir que la opción de la continencia por el reino de los cielos es una orientación carismática hacia aquel estado escatológico, en que los hombres "no tomarán mujer ni marido"; sin embargo, entre ese estado del hombre en la resurrección de los cuerpos y la opción voluntaria de la continencia por el reino de los cielos y como fruto de una en la vida terrena y en el estado histórico del hombre caído y redimido, hay una diferencia esencial. El "no casarse" escatológico será un "estado", es decir, el modo propio y fundamental de la existencia de los seres humanos, hombres y mujeres, en sus cuerpos glorificados. La continencia por el reino de los cielos, como fruto de una opción carismática, es una excepción respecto al otro estado, esto es, al estado del que el hombre desde "el principio" vino a ser y es partícipe, durante toda la existencia terrena.
¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?
En 1 Cor 15 nos encontramos con la antropología sobre la resurrección; toda la antropología (y la ética) de San Pablo están penetradas por el misterio de la resurrección, mediante el cual hemos recibido definitivamente el Espíritu Santo. Nuestros nuevos conocimientos tienen un significado fundamental para toda la teología del cuerpo; para comprender, tanto el matrimonio, como el celibato “por el reino de los cielos”; la llamada a una donación exclusiva de sí a Dios en la virginidad y en el celibato, hunde profundamente sus raíces en el terreno evangélico de la teología del cuerpo. Cuando la llamada a la continencia "por el reino de los cielos" encuentra eco en el alma humana, en las condiciones de la temporalidad, no resulta difícil percibir allí una sensibilidad especial del espíritu humano.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor Silviamaria » Vie Feb 21, 2014 3:12 pm

Resume en un párrafo breve que entiendes de este capítulo ¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?

Hay que tener presente las palabras “principio” y “resurrección de los cuerpos”. No está mal casarse o no casarse, todo depende de cómo se viva la forma de vida escogida. Ambas están relacionadas a la Teología del Cuerpo referida por Juan Pablo II porque tanto el matrimonio como el celibato son un don, una opción anticipada de vida a la otra que nos espera gozar cuando estemos frente a Dios. Con el matrimonio se da la entrega conyugal y con el celibato la entrega a Dios en la tierra.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor maandreuster » Sab Feb 22, 2014 4:17 pm

El celibato es un mensaje para los hombres de todas las épocas. Es una vocación concreta para ciertas personas y que sólo tiene su sentido en la unidad del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.

El celibato apostólico es una respuesta a la experiencia del Reino de Dios tal y como se hace presente en el ejemplo y en la enseñanza del Maestro. No es ni debe ser una iniciativa humana y mucho menos afrontarse como una obligación. Es una expresión de total libertad personal en respuesta a una gracia particular.

¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?

Juan Pablo II nos recuerda que, “el compromiso del celibato no es un rechazo del valor de la sexualidad humana”.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor maandreuster » Sab Feb 22, 2014 4:17 pm

El celibato es un mensaje para los hombres de todas las épocas. Es una vocación concreta para ciertas personas y que sólo tiene su sentido en la unidad del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.

El celibato apostólico es una respuesta a la experiencia del Reino de Dios tal y como se hace presente en el ejemplo y en la enseñanza del Maestro. No es ni debe ser una iniciativa humana y mucho menos afrontarse como una obligación. Es una expresión de total libertad personal en respuesta a una gracia particular.

¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?

Juan Pablo II nos recuerda que, “el compromiso del celibato no es un rechazo del valor de la sexualidad humana”.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor maguie » Mar Feb 25, 2014 12:01 pm

Cristo habla de los que han elegido conscientemente el celibato por el Reino de los Cielos resaltando la diferencia entre ellos y los eunucos que son tales por defecto congénito o por coacción humana. Ellos no tienen opción. Estas palabras de Cristo cambian completamente la concepción del cuerpo que se tenía hasta entonces ya que ahora se abre la posibilidad de renunciar al uso generativo del cuerpo para aspirar a un servicio a Dios mucho mas grande que la procreación. Cristo resalta que esta opción de vida va unida a la renuncia y a un especial esfuerzo espiritual, y tiene 'una singular finalidad sobrenatural'.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor maguie » Mar Feb 25, 2014 12:08 pm

En resumen este capítulo habla sobre la elección del celibato como una condición de vida en la que una persona encuentra la plenitud en la donación personal para poder estar disponible para Dios. A través de la abstinencia al matrimonio la persona dona su fecundidad física a Dios y se dispone así a una gran fecundidad espiritual. Esto es solo para algunos elegidos que 'lo entienden' dice Cristo. Y vienen a ser una excepción respecto al estado matrimonial. Pero además ellos son un signo visible de lo que será el cuerpo después de la resurrección; en ellos podemos vislumbrar la relación que habrá entre las personas en el cielo, en donde 'no se casarán ni serán dadas en matrimonio'
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor m 2 a r 1 » Mar Feb 25, 2014 8:25 pm

Resumen de este Capitulo.
El celibato es un Don especial que se da a la persona que se encuentra en una vida de oración, el matrimonio vivido de la manera que Cristo nos pide, es un anticipo de la vida celestial, no se da a todas las personas.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor virginia castro » Vie Feb 28, 2014 6:05 pm

Virginia castro # 73

El celibato ha sido una decision personal de todas las epocas para hombres y mujeres que quieren dedicar su vida al Reino de Dios. Se necesita unaGracia muy especial, una gran libertad de pensamiento y una entrega total de vida, como un llamado del Espiritu Santo para una vocacion. Y Juan Pablo nos recuerda que no se esta rechazando la sexualidad humana.
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor MA SOCORRO A REYES L » Lun Mar 03, 2014 7:16 pm

Cristo en su respuesta al problema que le planteaban los discípulos, precisa claramente una regla para comprender sus palabras. Cristo se refiere al don que el hombre recibe para la opción del momento de la oración personal y el momento de la gracia particular. Y la continencia por el reino de los cielos, como fruto de una opción carismática, es una excepción respecto al otro estado, esto es, al estado del que el hombre desde "el principio" vino a ser y es partícipe, durante toda la existencia terrena.
MA SOCORRO A REYES L
 
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor yaluz » Mié Mar 05, 2014 12:44 am

Resume en un párrafo breve que entiendes de este capítuloŠ ¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?
R:
En este capitulo sobre la virginidad y el celibato, Juan Pablo II nos muestra como ambas condiciones son como un preámbulo al Reino de Dios. Es un entregarse a Dios totalmente antes de alcanzar dicho Reino para servirle a Él. En nuestra vida terrena, es algo excepcional, no común, porque no todos tienen este carisma o vocación, Jesús muy bien lo dice a sus discípulos aunque no muy claramente… “el que pueda entender, que entienda…”(Mt 19, 12). "No todos entienden esto, sino aquellos a quienes ha sido dado" (Mt 19, 11).
La virginidad y el celibato son estados excepcionales en nuestra vida terrena por lo tanto una opción por el Reino, para aquellos que gozan de una especial sensibilidad humana que desde aquí, desde lo terrenal, anticipan la divinidad de nuestra vida futura. Allí, ese estado es lo natural, por lo que el matrimonio no tiene razón de ser, dice Jesús, pues sus cuerpos glorificados estarán unidos a Dios como al principio. Es por ello que no se habla de continencia en el Reino, se habla de continencia por el Reino.
Es importante resaltar, como bien dice Juan Pablo II, interpretando a Jesús,que la vida conyugal, la sexualidad en el matrimonio, es lo común en esta vida terrena,la continencia, sin embargo, es un don, que no es para todos.
Todo esto nos hace profundizar en la importancia de la Teología del Cuerpo, de su inherencia en nuestro camino escatológico hasta alcanzar la tan deseada plenitud: el hombre, varón y mujer, con toda su integridad psicosomática, es glorificado, en comunión de las personas y la unión perenne con Dios, nuestro Señor
Zulay R. de Álvarez (yaluz)
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yaluz
 
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Re: 73. Virginidad o celibato como signo escatológico

Notapor b. gabriel reyes reyes » Vie Mar 14, 2014 2:28 pm

[b]Resume en un párrafo breve qué entiendes de este capítulo ¿Cómo lo asocia Juan Pablo II a la Teología del Cuerpo?[/b]

[i]La llamada a una donación exclusiva de sí a Dios en la virginidad y en el celibato, se fundamenta no sólo en la indisolubilidad el matrimonio, reconocida desde “el principio” como expresión de la libre donación y la vivencia de la “communio personarum”, sino también en la condición del hombre, varón y mujer, resucitado: “estado de no casarse escatológico”, condición en la cual el hombre halla, al mismo tiempo, la plenitud de la donación personal y la plenitud de la intersubjetiva comunión de las personas.
La virginidad o el celibato puede vivirse como signo y anticipo escatológico, fruto de una opción carismática y respuesta a un don. Como excepción al estado del que, desde el principio, el hombre vino a ser y participa durante su existencia terrena, se elige le “no casarse”, por amor al reino de los cielos y no por un juicio negativo del matrimonio.[/i]
b. gabriel reyes reyes
 
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