10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

En este curso, haremos un viaje en el tiempo para situarnos en los orígenes del monacato cristiano. Conoceremos las distintas órdenes monásticas, a sus fundadores, sus monasterios, su arte, cultura, forma de vida y su importancia para la civilización a través de la historia hasta la actualidad.

Fecha de inicio:
11 de agosto de 2014

Fecha final:
27 de octubre de 2014

Responsable: Hini Llaguno

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, Betancourt, PEPITA GARCIA 2, rosita forero, J Julio Villarreal M, AMunozF, Moderadores Animadores

Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor Manuel_Azmitia » Mar Oct 21, 2014 12:32 pm

Bendiciones de parte de Nuestro Padre y de nuestro Señor Cristo Jesús en el amor del Espíritu Santo.

A continuación mi aporte, bendiciones.


QUE SIGNIFICA ESPEJO Y PARADIGMA MARIANO

Espejo y paradigma mariano es, en el cristianismo, para mujeres y para hombres, la Virgen María por cuanto es un referente o modelo de comportamiento. Ese espejo reflejó, en el medievo, la imagen de aquellas virtudes que se atribuyeron a María por considerarlas virtudes femeninas. Durante el Renacimiento se perfila una imagen conforme al ideal de belleza renacentista. El paradigma mariano, después del conflicto religioso y político que planteó la Reforma Protestante y la Contrarreforma pasó a ser un referente para quienes estuvieron bajo la influencia del Concilio de Trento y del Tribunal del Santo Oficio.
Véanse también: Monacato femenino y Madres del desierto.

En el siglo XII, la devoción mariana hizo resurgir la figura de María y de Jesús como referentes o modelos de conducta sociales, basados en la naturaleza de los sexos, de forma que el orden social se consideraba querido por el Cielo. Frente a Eva pecadora, la Nueva Eva. Las virtudes de la Virgen eran las femeninas y debían ser modelo tanto para mujeres como para hombres. Así se deduce de las Homilías en honor de la Virgen, pronunciadas por San Bernardo ante los monjes de su comunidad. La contradicción interna entre la grandeza virginal de la figura de María y las supuestas debilidades inherentes a su condición femenina, se resolvió fortaleciendo esas debilidades genéricas de su sexo, mediante el ejercicio de las virtudes que debían orientarse hacia la práctica de la obediencia. Este paradigma fue muy importante en la América Colonial.
MODELO DE CASADAS
María, en cuanto Madre espiritual es modelo de casadas. Las mujeres casadas pueden mirarse en el espejo de María y, concretamente, poner en práctica virtudes como la humildad, la abnegación, la disponibilidad y la actitud caritativa hacia propios y extraños. Estas virtudes son las genuinamente marianas.
ESPEJO DE LA IGLESIA
María, en cuanto que Madre de Dios, es 'espejo' de la Iglesia. Por su virtud de la castidad, por su dedicación a la meditación y la oración, las vírgenes cristianas pueden aspirar a realizar papeles similares. Y así desde los primeros siglos del cristianismo hubo mujeres que merecieron ocupar un puesto entre los padres de la Iglesia. Son las llamadas "madres del desierto". Luego, ya en la Edad Media, fue justificación de la autoridad de las abadesas sobre las comunidades monásticas. Por eso María es proclamada como "espejo de la Iglesia", "patrona de las vírgenes". María es referente de todas las condiciones sociales. Los poetas se refieren a ella con apelativos cariñosos sinónimos de madre, reina, señora, criada, gloriosa y como terrena; "poderosa, en la cúspide del orden social y como humilde en la indefinición de las masas populares".
Gracias a Ella adquirieron categoría de valores universales ciertos rasgos como la piedad, la misericordia o la caridad, que la axiología impregnada de signos violentos del altomedievo había considerado debilidades femeninas o actividad de monjes.

'Verbi Sponsa' o la Instrucción sobre la Clausura de las Monjas

Aunque cada congregación tiene sus propias constituciones, en 1999 la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica del Vaticano publicó una Instrucción sobre la Clausura de las Monjas (Verbi Sponsa), un compendio de «normas específicas relativas a la disciplina concreta de la clausura, en línea con el camino de renovación ya llevada a cabo, para que responda mejor a la variedad de los Institutos Contemplativos y a las tradiciones de los monasterios».

Tal como recuerda la citada Instrucción, «la tradición espiritual más antigua ha asociado espontáneamente al retiro completo del mundo y de cualquier actividad apostólica este tipo de vida que se hace irradiación silenciosa de amor y de gracia sobreabundante en el corazón palpitante de la Iglesia-Esposa. El monasterio, situado en un lugar apartado o en el centro de la ciudad, con su particular estructura arquitectónica, tiene precisamente por objeto crear un espacio de separación, de soledad y de silencio, donde poder buscar más libremente a Dios y donde vivir no sólo para Él y con Él, sino también sólo de Él».

Verbi Sponsa recoge el significado y valor de la clausura de las monjas, establece una serie de normas sobre su correcta aplicación y recoge los casos excepcionales en los que se puede aliviar.

También dedica un apartado a los medios de comunicación social, «que han de usarse con sobriedad y discreción», y a «otros medios modernos de comunicación».

Otro capítulo se refiere a la perseverancia en la fidelidad con especial dedicación a la formación inicial y permanente de las monjas y a la autonomía del monasterio.
Manuel_Azmitia
 
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor marce685 » Mar Oct 21, 2014 1:26 pm

Santa Sinclética
Amma o Madre del desierto
Fallecimiento ca. 350
Venerada en Iglesia ortodoxa, Iglesia católica, Iglesias orientales católicas
Festividad 5 de enero

Sinclética de Alejandría nació en Alejandría en el siglo IV. Anacoreta y virgen cristiana, vivió en el desierto sin ocultar su identidad femenina. Fue una de las Madres del desierto que, según las fuentes de la literatura egipcia, escribió Арорhthеgmаtа Маtum. Esas mismas fuentes consideran que estas mujeres eran "muјеrеѕ роr nаturаlеzа, реrо ѕоn hоmbrеѕ dе реnѕаmіеntо".
Арорhthеgmаtа Маtrum
«Un tesoro sólo está seguro cuando está escondido; descubrirlo equivale a exponerlo a la codicia del primero que venga y a perderlo; igualmente, la virtud sólo está segura cuando permanece secreta, y quien la ostenta la verá disiparse como el humo»

THAIS
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/f2/Jos%C3%A9_de_Ribera_024.jpg/250px-Jos%C3%A9_de_Ribera_024.jpg

Santa Thais fue una cortesana egipcia, convertida al cristianismo, que vivió en la Alejandría romana y en el desierto egipcio, por lo que se le incluye en la lista de los Padres del yermo. Actualmente es venerada como santa por coptos, católicos y ortodoxos.
Relatos de su vida[editar]
Se dice que Thais vivió en el siglo IV en el Egipto romano. Se la incluye en la literatura en las vidas de los santos de la iglesia griega. Existen dos esbozos biográficos: uno en griego quizá del siglo V (está traducido al latín en la Vita Thaisis por Dionisio el Exiguo (Dionisio el pequeño) durante el siglo VI o VII); el otro esbozo ha llegado a tiempos modernos en latín medieval por Marbodio de Rennes (m. 1123). También aparece en martirologios griegos por Maurolico y Greven, aunque no en los martirologios latinos.1 Las vidas de los santos y eremitas del desierto egipcio, incluida santa Tais, fueron recopiladas en la Vitae Patrum.2 3 Ha surgido recientemente la perspectiva de que su historia es "probablemente sólo un cuento moral inventado con propósitos edificantes."4 5 No obstante, santa Thais sigue apareciendo en el calendario eclesiástico, con fiesta el 8 de octubre.6
Thais es descrita primero como una cortesana rica y bella viviendo en la prestigiosa ciudad de Alejandría, a los ojos de la iglesia una pecadora pública. Con el tiempo, sin embargo, indagó sobre el cristianismo y luego se convirtió. En su Vita un monje disfrazado entró en sus habitaciones para desafiarla y convertirla, pero se encuentra con que ya cree en Dios, a quien nada queda oculto. La identidad de esta persona que instruye y ofrece a Thais la oportunidad de transformación espiritual no queda clara, y son tres los nombres se mencionan: san Pafnucio (obispo egipcio de la Tebaida Superior), san Besarión (discípulo de san Antonio Abad en el desierto egipcio) y San Serapión el Escolástico (San Serapión de Thmuis, obispo en el Delta del Nilo).7 Después de su aceptación en la Iglesia, entró en una celda conventual con provisiones para tres años, y durante ese tiempo hizo penitencia por sus pecados. Cuando salió después, se dice que vivió entre las monjas del desierto egipcio sólo durante un breve período de quince días, luego murió.1 8
Hroswitha de Gandersheim (935-1002) escribió en latín la obra Pafnutius en la que aparece santa Thais. Aquí está san Pafnucio dirigiéndose a la abadesa del convento del desierto, en relación con el cuidado de Thais:
"Te he traído una pequeña cabra medio muerta, recientemente arrancada de los dientes de los lobos. Confío en que por tu compasión se le asegure un refugio, y que por tu cuidado, [ella] sea curada, y que habiendo arrojado a un lado la áspera piel de una cabra ella será vestida con la suave lana del cordero."9 10
Durante la Edad Media europea, la historia de santa Thais gozó de amplia popularidad.3
En 1901 el egiptólogo Albert Gayet (1856-1916) anunció el descubrimiento cerca de Antinoë en Egipto de los restos momificados de Thais y Serapión, que fueron expuestos en el Museo Guimet de París. Poco después él matizó su identificación, dejando abierta la posibilidad de que los restos no fueran de los dos santos.11
Las representaciones tradicionales de Thais la muestran en dos escenas diferentes:
Quemando sus tesoros y ornamentos.
Rezando en una celda conventual, con un rollo en el que está escrito "Tú que me has creado, ten piedad de mi."1

Constitución Apostólica Sponsa Christi
Trabajo monástico.

34. No solamente la ley natural, sino también el deber de la penitencia y expiación obliga a todos los que se consagran a la vida contemplativa, varones y mujeres, sin excepción alguna, al trabajo ya sea de manos ya del espíritu. Además, el trabajo es medio o instrumento general con que nuestro espíritu se libra de peligros y se eleva a cosas más altas; con él ofrecemos a la Divina Providencia nuestra cooperación así en el orden natural como sobrenatural; con él se ejercitan las obras de caridad. El trabajo, en fin, es norma y ley principal de la vida religiosa, y esto desde sus mismos orígenes, según aquello: «Ora et labora», ora y trabaja. Porque ciertamente, la disciplina de esta vida consistió siempre, en gran parte, en prescribir, ordenar y realizar el trabajo .

Me parece interesante el hecho que la oración no sólo es el centro de vida de este estilo de vida si no la necesidad de realizar un trabajo, por cada uno de sus miembros en beneficio de su comunidad y la salvaguarda de su alma.

Instrucción Verbi Sponsa

9. Los monasterios dedicados a la vida contemplativa han reconocido en la clausura, desde el comienzo y de manera particularísima, una ayuda bien probada para realizar su vocación. (53) Las especiales exigencias de la separación del mundo han sido, pues, acogidas por la Iglesia y ordenadas canónicamente para el bien de la vida contemplativa misma. Por tanto, la disciplina de la clausura es un don, puesto que tutela el carisma fundacional de los monasterios.

Cada Instituto contemplativo debe mantener fielmente su forma de separación del mundo. Esta fidelidad es fundamental para la existencia de un Instituto, el cual, en realidad, sólo subsiste mientras mantiene la adhesión a los pilares del carisma original. (54) Por eso, la renovación vital de los monasterios está esencialmente vinculada con la autenticidad de la búsqueda de Dios en la contemplación y de los medios para conseguirla, y se debe considerar genuina cuando recupera su primitivo esplendor.

El cometido, la responsabilidad y el gozo de las monjas consiste en comprender, custodiar y defender con firmeza e inteligencia su especial vocación, salvaguardando la identidad del carisma específico frente a cualquier presión interna o externa.

Realmente me llama mucho la obediencia que emana de las almas que han decidido optar por la vida contemplativa. No deja de sorprenderme la tenacidad y sobre todo el amor tan inmenso a nuestro Padre Dios, que deciden desprenderse de todo los apegos mundanos para dedicarse solo a glorificar, orar y reparar por el mundo entero.
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor marce685 » Mar Oct 21, 2014 1:39 pm

Espejo y paradigma mariano
Espejo y paradigma mariano es, en el cristianismo, para mujeres y para hombres, la Virgen María por cuanto es un referente o modelo de comportamiento. Ese espejo reflejó, en el medievo,la imagen de aquellas virtudes que se atribuyeron a María por considerarlas virtudes femeninas. Durante el Renacimiento se perfila una imagen conforme al ideal de belleza renacentista. El paradigma mariano, después del conflicto religioso y político que planteó la Reforma Protestante y la Contrarreforma pasó a ser un referente para quienes estuvieron bajo la influencia del Concilio de Trento y del Tribunal del Santo Oficio.
Espejo mariano en la Edad Media
En el siglo XII, la devoción mariana hizo resurgir la figura de María y de Jesús como referentes o modelos de conducta sociales, basados en la naturaleza de los sexos, de forma que el orden social se consideraba querido por el Cielo. Frente a Eva pecadora, la Nueva Eva.1 Las virtudes de la Virgen eran las femeninas y debían ser modelo tanto para mujeres como para hombres. Así se deduce de las Homilías en honor de la Virgen, pronunciadas por San Bernardo ante los monjes de su comunidad. La contradicción interna entre la grandeza virginal de la figura de María y las supuestas debilidades inherentes a su condición femenina, se resolvió fortaleciendo esas debilidades genéricas de su sexo, mediante el ejercicio de las virtudes que debían orientarse hacia la práctica de la obediencia. Este paradigma fue muy importante en la América Colonial.
Modelo de casadas
María, en cuanto Madre espiritual es modelo de casadas. Las mujeres casadas pueden mirarse en el espejo de María y, concretamente, poner en práctica virtudes como la humildad, la abnegación, la disponibilidad y la actitud caritativa hacia propios y extraños. Estas virtudes son las genuinamente marianas.
Modelo de religiosas
María, en cuanto Virgen Inmaculada, es espejo de religiosas. Virgen consagrada a Dios, es el ideal de perfección para hombres y mujeres de vocación claustral, especialmente para las monjas, y también para aquellas jóvenes que, destinadas al matrimonio, esperan la hora de consumarlo.
Espejo de la Iglesia
María, en cuanto que Madre de Dios, es 'espejo' de la Iglesia. Por su virtud de la castidad, por su dedicación a la meditación y la oración, las vírgenes cristianas pueden aspirar a realizar papeles similares. Y así desde los primeros siglos del cristianismo hubo mujeres que merecieron ocupar un puesto entre los padres de la Iglesia. Son las llamadas "madres del desierto". Luego, ya en la Edad Media, fue justificación de la autoridad de las abadesas sobre las comunidades monásticas. Por eso María es proclamada como "espejo de la Iglesia", "patrona de las vírgenes". María es referente de todas las condiciones sociales. Los poetas se refieren a ella con apelativos cariñosos sinónimos de madre, reina, señora, criada, gloriosa y como terrena; "poderosa, en la cúspide del orden social y como humilde en la indefinición de las masas populares".
Gracias a Ella adquirieron categoría de valores universales ciertos rasgos como la piedad, la misericordia o la caridad, que la axiología impregnada de signos violentos del altomedievo había considerado debilidades femeninas o actividad de monjes.
Reflejo en el amor cortés
Surge, entonces, el amor cortés que supuso un refinamiento de costumbres que tornaron más refinadas. Sin embargo convierte a la mujer en ser amado y no un «ser que ama». La convierte en un ser pasivo, casi inexistente, objeto del amor del poeta.
A la mujer se la glorifica, se la deifica, se la compara a una flor, a una diosa o a la Virgen María; en resumen, se la coloca en un pedestal: ha dejado de existir como sujeto activo, para convertirse en el objeto pasivo del amor, del odio o de la indiferencia masculina.
Reflejo en el Renacimiento y Barroco
El desarrollo de la cultura urbana fue para las niñas igual que para los niños una oportunidad de acceder al saber y al conocimiento.
Durante los siglos XIII y XIV, las mujeres, a pesar de las prohibiciones, lograron acceder a la Universidad y ejercer como profesionales de la medicina. Sin embargo, poco a poco fueron sustituidas por los varones. El renacimiento fue un mundo intelectual y artístico del que se excluyó definitivamente a la mujer, por eso se considera que fue la muerte intelectual y artística de la mujer. La humanidad se redujo a la parte masculina.
El estudio de los fondos bibliográficos es fundamental para comprender la formación de las mentalidades y su evolución a lo largo de los siglos. Existe una radical diferencia entre lo que leen los hombres y las mujeres. Con la culminación del Concilio de Trento, la Iglesia Católica modeló un nuevo estilo de pensamiento y de semblante: el interés primordial se centró en reservar el saber teológico y filosófico a una elite restringida.
Se dispuso definitivamente que las mujeres no podían recibir la ordenación sacerdotal ni convertirse en miembros del clero secular, sólo pertenecían al mundo eclesiástico como monjas o religiosas de segundo orden. Estableció reglas de clausura para los monasterios de mujeres y otras que impidieron a las monjas seguir aprendiendo latín, filosofía y teología.
Virginidad y maternidad fueron los dos paradigmas de mujer que, como depositaria de la honra familiar debía estar alejado del espacio de la razón, donde no sucumbiera a la continua tentación de los “pecados de la carne”. La mujer, legalmente fue considerada menor de edad de por vida, sujeta primero a la potestad del padre y luego a la del marido, o, en su defecto, a la de la autoridad religiosa competente.
El paradigma no fue seguido por quienes se convirtieron al protestantismo. Monjas como Marie Dentière y Catalina de Bora, no tuvieron que alejarse de espacios de la razón. Pero fueron también, conforme a la legislación civil, menores de edad.
En el Barroco de Indias, la relación mujer-saber se estableció sobre tres bases: la vigilancia masculina, la consideración de la lectura y la escritura de mujeres como “labor de manos” y el vínculo entre saber femenino y espacio sagrado.
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor hel » Mar Oct 21, 2014 9:14 pm

MADRES DEL DESIERTO o AMMAS DEL DESIERTO

Santa Teodora de Alejandría.
Vivió en Alejandría en los años del rey Zinonos, siglo V, estaba casada con Pafnucio un hombre piadoso, Teodora era una mujer honesta pero su debilidad la llevó al adulterio. Poco conocida su historia fuera del común de la vida de los santos, el inicio de su camino a la santidad parte de este hecho. Guiada por la palabras del Evangelio con las que el Señor enseñaba “No hay nada escondido que no llegue a descubrirse, ni nada oculto que no llegue a conocerse públicamente”. Arrepentida profundamente tiene la tentación de continuar su matrimonio ya que nadie se había enterado de su infidelidad, pero la tristeza consecuente al pecado la llevó a la determinación de hacer penitencia de por vida, decide marcharse a un monasterio donde vivirá en clausura hasta su muerte. No encuentra una comunidad femenina por lo que tomó ropas de hombre y pidió, suplicando, la admisión en un monasterio. Bajo el nombre de Teodoro admiró a todos con la aspereza de sus mortificaciones.
Pero no acaba aquí su historia. Una ventera del lugar acusa calumniosamente al falso monje de ser el padre del hijo que había tenido con un viajero. Y aquí aparece el rasgo de generosidad. Teodora no quiso negarlo, es expulsada del monasterio, cuida en las soledades del niño alimentándolo con leche de cabra, mientras que las inclemencias del tiempo a la intemperie curten su piel y mudan su semblante.
Pasados unos años, suplica de nuevo la entrada en el monasterio, donde se le admite con la condición de no abandonar su celda. Sólo a la muerte de la penitente se descubre su condición, los monjes empezaron a preparar su cuerpo para el sepelio y son sorprendidos al descubrir la verdad, siendo luego revindicada la Santa después de su muerte.
Se cuenta, en esta especie de novela ejemplar, que el niño que ella cuidó también fue religioso y con el tiempo llegó a ser Abad del Monasterio. Fuera de la duda del aspecto legendario, el ejemplo de Teodora nos lleva al de la pecadora que tiene la humildad de reconocer su falta y, con un propósito fuertísimo, seguir el camino de la santidad.
¡Santa Teodora de Alejandría, conversa de todo corazón, intercede por nosotros!



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hel
 
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor Ana M+ 97 » Mié Oct 22, 2014 7:29 am

Hola. Lamento mucho no haber podido enviar el aporte del tema 8, sobre los iconos bizantinos. Pero el Internet estuvo muy mal y no pude lograr la conexión. He leido varias cosas de las Madres del desierto, entre otras lo siguiente:

En el siglo XII, la devoción mariana hizo resurgir la figura de María y de Jesús como referentes o modelos de conducta sociales, basados en la naturaleza de los sexos, de forma que el orden social se consideraba querido por el Cielo. Frente a Eva pecadora, la Nueva Eva. Las virtudes de la Virgen eran las femeninas y debían ser modelo tanto para mujeres como para hombres. Así se deduce de las Homilías en honor de la Virgen, pronunciadas por San Bernardo ante los monjes de su comunidad. La contradicción interna entre la grandeza virginal de la figura de María y las supuestas debilidades inherentes a su condición femenina, se resolvió fortaleciendo esas debilidades genéricas de su sexo, mediante el ejercicio de las virtudes que debían orientarse hacia la práctica de la obediencia. Este paradigma fue muy importante en la América Colonial.

Modelo de casadas
María, en cuanto Madre espiritual es modelo de casadas. Las mujeres casadas pueden mirarse en el espejo de María y, concretamente, poner en práctica virtudes como la humildad, la abnegación, la disponibilidad y la actitud caritativa hacia propios y extraños. Estas virtudes son las genuinamente marianas.

Modelo de religiosas
María, en cuanto Virgen Inmaculada, es espejo de religiosas. Virgen consagrada a Dios, es el ideal de perfección para hombres y mujeres de vocación claustral, especialmente para las monjas, y también para aquellas jóvenes que, destinadas al matrimonio, esperan la hora de consumarlo.

Espejo de la Iglesia
María, en cuanto que Madre de Dios, es 'espejo' de la Iglesia. Por su virtud de la castidad, por su dedicación a la meditación y la oración, las vírgenes cristianas pueden aspirar a realizar papeles similares. Y así desde los primeros siglos del cristianismo hubo mujeres que merecieron ocupar un puesto entre los padres de la Iglesia. Son las llamadas "madres del desierto". Luego, ya en la Edad Media, fue justificación de la autoridad de las abadesas sobre las comunidades monásticas. Por eso María es proclamada como "espejo de la Iglesia", "patrona de las vírgenes". María es referente de todas las condiciones sociales. Los poetas se refieren a ella con apelativos cariñosos sinónimos de madre, reina, señora, criada, gloriosa y como terrena; "poderosa, en la cúspide del orden social y como humilde en la indefinición de las masas populares".

Gracias a Ella adquirieron categoría de valores universales ciertos rasgos como la piedad, la misericordia o la caridad, que la axiología impregnada de signos violentos del altomedievo había considerado debilidades femeninas o actividad de monjes.

Quería enviar algo sobre santa Macrina, (hubo dos, la mayor y la Joven) que encontré en Catholic.net:
Ella era la madre de Basilio el Mayor, padre de Basilio, de Gregorio, y de otros hijos cuyos nombres nos son familiares, incluyendo a Macrina la Joven.

Su hogar estaba en Neocaesarea en Ponto. Durante su infancia conoció a San. Gregorio Taumaturgo, primer obispo de su ciudad natal.

Como este venerable doctor, que había ganado Neocaesarea casi totalmente para el cristianismo, murió entre el año 270 y 275, se supone que Santa. Macrina debió haber nacido antes del año 270.

Macrina y su esposo sufrieron mucho en la persecución de Galerio y Máximo, hasta el grado de verse forzados a huir y ocultarse delos perseguidores en los bosques de Ponto, durante siete años. Con frecuencia padecieron hambres, y San Gregorio Nazianceno afirma que, en ocasiones sólo sobrevivieron comiéndose a las fieras que, por un milagro de la Providencia, se dejaban cazar dócilmente.

Ella fue por lo tanto un confesor de la fe durante la violenta tormenta que estalló sobre la Iglesia.

En cuanto a la formación intelectual y religiosa de San Basilio y de sus hermanos y hermanas mayores, ella ejerció una gran influencia, sembrando en sus mentes las semillas de la piedad y ese ardiente deseo por la perfección cristiana que más tarde alcanzó un auge tan importante.

Como San Basilio nació probablemente hacia el año 331, Santa. Macrina debió morir pronto, en la cuarta década del cuarto siglo.

Su santo se celebra el 14 de enero.
Ana M+ 97
 
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Mié Oct 22, 2014 9:05 am

Ana M+ 97 escribió:Hola. Lamento mucho no haber podido enviar el aporte del tema 8, sobre los iconos bizantinos. Pero el Internet estuvo muy mal y no pude lograr la conexión. He leido varias cosas de las Madres del desierto, entre otras lo siguiente:

En el siglo XII, la devoción mariana hizo resurgir la figura de María y de Jesús como referentes o modelos de conducta sociales, basados en la naturaleza de los sexos, de forma que el orden social se consideraba querido por el Cielo. Frente a Eva pecadora, la Nueva Eva. Las virtudes de la Virgen eran las femeninas y debían ser modelo tanto para mujeres como para hombres. Así se deduce de las Homilías en honor de la Virgen, pronunciadas por San Bernardo ante los monjes de su comunidad. La contradicción interna entre la grandeza virginal de la figura de María y las supuestas debilidades inherentes a su condición femenina, se resolvió fortaleciendo esas debilidades genéricas de su sexo, mediante el ejercicio de las virtudes que debían orientarse hacia la práctica de la obediencia. Este paradigma fue muy importante en la América Colonial.

Modelo de casadas
María, en cuanto Madre espiritual es modelo de casadas. Las mujeres casadas pueden mirarse en el espejo de María y, concretamente, poner en práctica virtudes como la humildad, la abnegación, la disponibilidad y la actitud caritativa hacia propios y extraños. Estas virtudes son las genuinamente marianas.

Modelo de religiosas
María, en cuanto Virgen Inmaculada, es espejo de religiosas. Virgen consagrada a Dios, es el ideal de perfección para hombres y mujeres de vocación claustral, especialmente para las monjas, y también para aquellas jóvenes que, destinadas al matrimonio, esperan la hora de consumarlo.

Espejo de la Iglesia
María, en cuanto que Madre de Dios, es 'espejo' de la Iglesia. Por su virtud de la castidad, por su dedicación a la meditación y la oración, las vírgenes cristianas pueden aspirar a realizar papeles similares. Y así desde los primeros siglos del cristianismo hubo mujeres que merecieron ocupar un puesto entre los padres de la Iglesia. Son las llamadas "madres del desierto". Luego, ya en la Edad Media, fue justificación de la autoridad de las abadesas sobre las comunidades monásticas. Por eso María es proclamada como "espejo de la Iglesia", "patrona de las vírgenes". María es referente de todas las condiciones sociales. Los poetas se refieren a ella con apelativos cariñosos sinónimos de madre, reina, señora, criada, gloriosa y como terrena; "poderosa, en la cúspide del orden social y como humilde en la indefinición de las masas populares".

Gracias a Ella adquirieron categoría de valores universales ciertos rasgos como la piedad, la misericordia o la caridad, que la axiología impregnada de signos violentos del altomedievo había considerado debilidades femeninas o actividad de monjes.

Quería enviar algo sobre santa Macrina, (hubo dos, la mayor y la Joven) que encontré en Catholic.net:
Ella era la madre de Basilio el Mayor, padre de Basilio, de Gregorio, y de otros hijos cuyos nombres nos son familiares, incluyendo a Macrina la Joven.

Su hogar estaba en Neocaesarea en Ponto. Durante su infancia conoció a San. Gregorio Taumaturgo, primer obispo de su ciudad natal.

Como este venerable doctor, que había ganado Neocaesarea casi totalmente para el cristianismo, murió entre el año 270 y 275, se supone que Santa. Macrina debió haber nacido antes del año 270.

Macrina y su esposo sufrieron mucho en la persecución de Galerio y Máximo, hasta el grado de verse forzados a huir y ocultarse delos perseguidores en los bosques de Ponto, durante siete años. Con frecuencia padecieron hambres, y San Gregorio Nazianceno afirma que, en ocasiones sólo sobrevivieron comiéndose a las fieras que, por un milagro de la Providencia, se dejaban cazar dócilmente.

Ella fue por lo tanto un confesor de la fe durante la violenta tormenta que estalló sobre la Iglesia.

En cuanto a la formación intelectual y religiosa de San Basilio y de sus hermanos y hermanas mayores, ella ejerció una gran influencia, sembrando en sus mentes las semillas de la piedad y ese ardiente deseo por la perfección cristiana que más tarde alcanzó un auge tan importante.

Como San Basilio nació probablemente hacia el año 331, Santa. Macrina debió morir pronto, en la cuarta década del cuarto siglo.

Su santo se celebra el 14 de enero.


........................

Buenos dias, Ana M+ 97, gracias por tu participación y aportes.

Te invitamos a que en este espacio puedes colocar iconos bizantinos relacionados con el Tema: "Madres del desierto".

Hay varios que puedes utilizar.

Dios te bendiga.

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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor chilecito-renata » Mié Oct 22, 2014 9:48 am

AMMA MARIA

Aunque todo el mundo hable de Pacomio co0mo fundador de la vida comunitaria, en realidad cuando Pacomio organiza la vida cenobita en la Tebaida en el año 320, las monjas del monasterio de Penápolis eran mas de 400. Amma María (Hermana de Pacomio) fue la fundadora de estos cenobios femeninos.
Como las otras Ammas, Amma María mas que en la ascesis corporal se fija en la pureza de corazón.
Quería que todas las monjas aprendieran a leer y escribir. La biblioteca era un elemento importante en sus monasterios. Entre las Ammas había copistas de pergaminos. Amma María, sin embargo, ponía su empeño en la caridad fraterna. Tanto ella como Pacomio imponían la limpieza del cuerpo, cosa innovadora, puesto que las monjas y los monjes solían ir sucios, considerándolo
como una fuente de ascesis.
Amma María procuraba que sus hermanas sintieran gran reverencia por la plegaria. El fervor en la oración y por la Biblia fue la característica de estas ammas. Cada día al anochecer se reunían para meditar la Biblia.
La capilla tenía diferentes edificios alrededor, agrupando 30 ó 40 ammas. El silencio era riguroso, con el fin de mantener todo el día la plegaria del corazón repitiendo frases de la Escritura. El trabajo se hacía dentro del monasterio, pero algunas veces salían para pasar días orando en la soledad del desierto.



ESPEJO Y PARADIGMA MARIANO

Espejo y paradigma mariano es en el cristianismo, tanto para mujeres como para hombres, la Virgen María por cuanto es un modelo de comportamiento. Ese espejo reflejó en el Medioevo la imagen de aquellas virtudes que se atribuyen a María. El paradigma mariano, después del conflicto religioso y político que planteó la Reforma Protestante y la Contrarreforma, pasó a ser referente para quienes estuvieron bajo la influencia del Concilio de Trento y del Tribunal del Santo Oficio.
ESPEJO MARIANO EN LA EDAD MEDIA

En el siglo XII la devoción mariana hizo resurgir la figura de Maria y Jesus como modelos de conductas sociales basadas en la naturaleza de los sexos de forma que el orden social se consideraba querido por el Cielo. Frente a la Eva pecadora la Nueva Eva. Las virtudes de la Virgen debían servir tanto para mujeres como para hombres y asçi se deduce de las Homilias en honor a la Virgen pronunciadas por San Bernardo ante los monjes de su comunidad. La contradicción interna entre la grandeza virginal de Maria y las supuestas debilidades inherentes a su condición femenina, se resolvió fortaleciendo esas debilidades genéricas mediante el ejercicio de las virtudes que debían orientarse a la practica de la obediencia. Este paradigma fue muy importante en la America Colonial.
Modelo de casadas:
Maria, en cuanto a Madre Espiritual es modelo de casadas. Las mujeres casa<das pueden mirarse en el espejo de Maria y poner en practica virtudes tales como la abnegación, la disponibilidad y la actitud caricativa hacia propios y extraños.
Modelo de religiosas:
Maria, en cuanto a Virgen Inmaculada, es espejo de religiosas. Virgen consagrada a Dios es el ideal para hombres y mujeres de vocacion claustral, especialmente para las monjas y tambien para aquellas jóvenes que destinadas al matrimonio esperan la hora de consumarlo.
Espejo de la Iglesia:
Maria , en cuanto Madre de Dios, es espejo de laIglesia. Por su virtud de la castidad, meditación y oración, las vírgenes cristianas pueden aspirar a realizar papeles similares. Asi hubo mujeres que merecieron ocupar un puesto entre los Padres de la Iglesia, que son las llamadas “Madres del desierto”. Por eso, Maria es “Espejo de la Iglesia”, “Patrona de las vírgenes”. Maria es referente de todas las clases sociales.
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor mariagselva » Mié Oct 22, 2014 10:41 am

Hola a todos los peregrinos! Una vez más emocionada por los temas descubiertos.
Aquí encontré un escrito muy interesante...

GUILLERMO RANDLE, SJ 1
La sabiduría espiritual en las Madres del desierto (siglos III - VI)
Introducción
Nuestro título obedece a dos motivos. El primero, referido a la sabiduría espiritual, se debe a que experimentamos en el Pueblo de Dios, cuando no también en algunos de sus pastores, un ámbito mental constituido por dos criterios prevalentes: “tener razón”o “tener la culpa”, en los que se enfatiza la inteligencia, que hace “capaz” al otro, y la moral, que lo hace “santo”, pero sin aparecer el criterio espiritual para diferenciar qué espíritu mueve los pensamientos en uno u otro caso, y llegar así a ser personas verdaderamente espirituales y maduros como cristianos (1 Co 14, 20) 2 . Todo ello agravado por una “educación” que se limitó a enseñar a juzgar y a manifestar ideas, pero no lo que nos pasa, ni cómo nos llega, vivimos o sentimos lo que nos rodea. Limitación enorme para la comunicación (el amor) y el diálogo, y en consecuencia, para toda relación humana, desde la amistad, pasando por el matrimonio y la familia, y siguiendo por la vida comunitaria consagrada, con un ingrediente sociopolítico favorable para los grupos de poder, como es tener pueblos que no manifiesten lo que sienten.
El segundo motivo, es sacar del olvido a quienes, junto con los “abbas” del desierto, plantaron las raíces de la espiritualidad cristiana. Como así también completar con este capítulo, de alguna manera y en alguna medida, obras como la de Gabriel Bunge 3 .
¿Se ha de atribuir su olvido a una minusvaloración de la mujer, a pesar del número y peso histórico que tuvieron algunas de ellas, como podremos comprobar a continuación? ¿O tal vez a una Iglesia que fue cayendo –sobre todo a partir del siglo XVIII– en el olvido de un valor sustancial y clásico de la espiritualidad, consustanciado con las madres del desierto? Tal es el caso del ejercicio de la sabiduría espiritual, llamado discernimiento, como instrumento para la búsqueda y hallazgo de la Verdad 4
Entre aquéllas nombramos en primer lugar a Sinclética de Egipto, madre de las monjas del desierto, imbuída de espíritu de sabiduría en quien ejerció su influencia Evagrio Póntico, acreedor de un prestigio universal por su don del discernimiento 5 ; Teodora, colega del arzobispo Teófilo de Alejandría, consultada a menudo por los monjes acerca de la vida monástica; Asella, entre cuyos amigos y padres espirituales están Jerónimo, Atanasio de Alejandría y el historiador Paladio; Cesárea la Patricia, colega de Juan de Éfeso y Severio de Antioquía; y Florencia, relacionada con san Hilario de Poitiers.
A ellas debemos sumar las que fueron diaconisas, tales como Basilina; Dionisia; Domnica, que adquirió reputación por su don de discernimiento; Eusebia hospitalaria;
Gorgonia de Nacianzo; Justina; Magna y Martana.
Pero sobre todo es digna de mención, Melania la Mayor, quien recibió en Jerusalén como a hijo y apoyó como verdadera madre espiritual a Evagrio Póntico antes de retirarse éste al yermo –“fundador del misticismo monástico y el autor espiritual más fecundo e interesante del desierto egipcio”, según Quasten 6 . Pero hay un testimonio más elocuente. Es el hecho de haberle enviado Evagrio una carta donde está lo esencial de su metafísica y de los grados místicos más elevados, por lo que se ve que no consideraba a las mujeres ser incapaces de llegar al conocimiento más alto 7 .
Así también no podemos dejar de nombrar a Olimpia, en quien Juan Crisóstomo y otros teólogos hallaron una hábil colega con quien podían debatir y explorar temas teológicos. Muchos buscaron su consejo, e influyó en los asuntos de la Iglesia. Fue soporte de Gregorio de Nisa, Basilio el Grande y Macrina.
Y por último, Popila; Romana de Antioquía; Sabiniana; Severa; Susana y Vetiana, entre otras muchas, de las que, por ejemplo, sólo nombra dos de ellas una importante obra sobre el tema, como es El monacato primitivo de García M. Colombás, OSB, BAC, Madrid, 1975, y lo mismo ocurre con una edición de los Apotegmas de los padres del desierto, Editorial Lumen, Buenos Aires, 1979, donde se citan 92 padres y sólo dos de las madres.
1. ¿Quiénes eran?
En realidad ya no hace falta presentarlas, pero en general podemos decir que las Madres del monacato primitivo de los desiertos de Egipto, eran mujeres que, llenas del Espíritu Santo, estaban dotadas de una verdadera maternidad –no de una meramente legal y metafórica– por medio de la que comunicaban la vida del Espíritu, engendraban hijas e hijos según el Espíritu, hasta formar en ellos auténticos monjes, que, a su vez, llegaran a ser “madres” y “padres” a fin de perpetuar sobre la tierra el linaje de amigos de Dios engendrando espiritualmente a otros hijos. Esta maternidad espiritual no tenía nada que ver con el sacerdocio. Lo prueban, entre otros argumentos, el hecho de que también hubo mujeres que fueron consideradas como “madres espirituales”.
La que poseía el Espíritu recibía el título de “amma” o “madre”, que corresponde al título de “abba”, como lo advierte expresamente Paladio 8 . “Amma”, vocablo que
recuerda el semítico em(ma), emparentado con el copto mau, no implica necesariamente el ejercicio de la maternidad espiritual, sino la capacidad de ejercerla; por eso sería un error traducir siempre este nombre por el de “abadesa” o “superiora” de una comunidad femenina. Muchas santas mujeres tuvieron escondida su alta calidad espiritual, mientras otras, llegada la oportunidad, guiaron almas por los caminos de Dios entre los siglos III y VI 9 .
2. Rasgos fundamentales de su espiritualidad
¿Cómo fueron las Madres del monacato? ¿Qué rasgos espirituales fundamentales distinguimos en ellas? 10 : en primer lugar, el realista y experiencial concepto de la vida espiritual como lucha, propio de la espiritualidad judeo-cristiana. En segundo lugar, como consecuencia de esta realidad conflictual, la necesidad de la presencia imprescindible del ejercicio de la sabiduría o discreción, llamado discernimiento de espíritus 11 , junto con la caridad discreta o ejercicio maduro, fuerte y radical de la misma según las circunstancias 12 .
Respecto a la vida espiritual como lucha y al discernimiento de la misma, dice Laura Swan, Priora del Monasterio benedictino San Plácido de Lacey, Washington, en su libro Las madres del desierto, que iremos rastreando sobre nuestro tema: “El amma viajaba y luchaba al lado de la discípula, pero mantenía la distancia necesaria para el discernimiento” 13 .
Este texto señala el ya anticipado concepto de la vida espiritual como lucha, tanto para el “amma” como para la discípula, de lo que se sigue una vez aceptada esa realidad, el hecho de que recién entonces podemos hablar, y no antes, acerca del discernimiento o diferenciación en nuestro propio corazón de las partes en conflicto. En otras palabras, debemos reconocer el valor de nuestra lucha interna mientras buscamos ser las personas que Dios quiere que seamos, porque ella es, no sólo señal de que tenemos vida espiritual, sino que su conflictividad nos permite diferenciar los términos contrarios y así, no sólo salir de la confusión, sino seguir a un Cristo presente y no a un Dios ausente. Pero al mismo tiempo el “amma” mantenía la distancia necesaria que le permitía, con discreción, conmoverse pero no conmocionarse con lo comunicado acerca de la lucha por la discípula, a fin de no caer las dos en una misma dificultad, con lo cual ya no sería de ayuda para aquélla.
¿Cómo era esa comunicación entre “amma” y discípula? Nos dice Swan que “era abierta y franca”, es decir, más a nivel de deseos y afectos que de “ideas”, porque estas
pueden ser muy bonitas pero no reflejar “la pugna” (que se desarrolla) “dentro de su corazón” 14 , es decir, el conflicto entre dichos deseos y afectos que la movían hacia fines contrarios. En otras palabras, se trata de la apertura del alma, es decir, de los pensamientos, las inclinaciones, las sugestiones, los impulsos interiores, y es mucho más que la simple confesión de los pecados 15 .“Y el amma no ocultaba su propia humanidad”, o sea, que se mostraba comprensiva y orientadora, por propia experiencia, acerca de lo comunicado.
“La sabiduría y el conocimiento para lidiar con pasiones descontroladas o falsas”, continúa diciéndonos Swan, “se adquirían a través de una vida larga y sacrificada. Estas mujeres eran concientes de la necesidad de comprenderse a sí mismas y de la importancia de asumir responsabilidad por las acciones propias 16 ”. En otras palabras, eran conscientes no sólo de la necesidad de diferenciar lo que pasaba por sus almas, sino también como finalización de esto mismo, de la importancia de tomar decisiones por lo discernido como positivo y el rechazo de lo negativo.
3. El parámetro del discernimiento
¿Con relación a qué parámetro discernían o vigilaban? Con relación a las Escrituras 17 , más en concreto, con relación al espíritu de Cristo y de su Evangelio.
¿Qué actitudes ayudan a este discernimiento? Por un lado, el silencio interior, preñado de la presencia de lo divino, que en esencia es ponerse a la escucha de lo que pasa por el alma para discernir mejor aquello que es sagrado 18 . En efecto, estar atentos a los flujos y reflujos del Espíritu era fundamental para detectarlo. Se necesitaba una atención quieta y concentrada para que fuese fructífero. El verdadero discernimiento no presupone cómo se moverá el Espíritu, ni lo que dirá Dios. En esta vida de escucha cultivada, los ascetas estaban abiertos a lo inesperado, al Dios vivo, a veces incómodo porque desinstala.
Por otro lado, esto mismo exige como actitud fundamental para discernir, la libertad interior o disponibilidad. Sin ella, es una utopía pretender hacerlo. Para esto es que las “ammas” imbuían sus mentes y corazones en el parámetro de Cristo a fin de ser no sólo capaces de poder captar los signos de la presencia y acción de Dios 19 , sino de asumir, sin interpretaciones subjetivas, lo que Dios ponía en voluntad realizar y comprobar luego su autenticidad en la vida concreta.
4. Verdaderas psicólogas y madres espirituales
Cuando se escucha hoy que lo psicológico recurre a lo espiritual, más en concreto, al discernimiento 20 , y no al revés, como pasó hasta no hace mucho, valoramos más aún el aporte experiencial e integral de las madres del desierto. Al respecto nos dice Swan:
El camino del desierto de “amma” y discípula era un trabajo arduo, toda una vida de intentar redirigir cada aspecto del cuerpo, la mente y el mundo interior hacia Dios 21 .
En otros términos, se trataba de diferenciar y reorientar, con relación al espíritu de Cristo y su Evangelio, cada uno de los tres niveles de realidad de la persona humana: el corporal, el psicológico y el espiritual, por medio del discernimiento como ayuda integral. Es a lo que se refiere amma Teodora 22 cuando en una de sus máximas espirituales o apotegmas, nos dice que:
Es verdaderamente una gran cosa para un asceta vivir en paz, especialmente para los más jóvenes. Sin embargo, deben darse cuenta de que apenas intentan vivir en paz, el mal sobreviene en seguida y contamina el alma con acedia, falta de coraje y malos pensamientos (nivel psicológico).
También ataca el cuerpo con enfermedad, agotamiento, debilidad de las rodillas y de todos los miembros. Disipa la fuerza del alma y el cuerpo de manera tal que uno cree que está enfermo y ya no puede orar (nivel corporal).
Pero si estamos atentos, todas estas tentaciones desaparecen (nivel espiritual) 23 .
En esta última frase, al involucrar finalmente lo acontecido a nivel psicológico y corporal como tentaciones, ¿quiere decir que reduce todo al nivel espiritual? No. Sino que sin negar la realidad de dichos niveles, entiende que todo lo que en definitiva dificulta pasar adelante, sea en el nivel que sea, hacia el logro de la paz interior, es tentación u obstáculo y encuentra su explicación última y profunda a nivel espiritual. Por tanto, mientras la persona no llegue a percatarse a este nivel, del mal, perjuicio o daño que le ocasiona dicha dificultad y no reaccione haciendo lo contrario, seguirá girando en torno a la misma.
Esto quiere decir que cada realidad de vida tiene su nivel propio, pero cada uno es más
profundo que el otro, comenzando por el corporal, pasando por el psicológico y terminando en el espiritual. Y a su vez, se interrelacionan, en el sentido de que, por ejemplo, se somatizan experiencias de los otros dos niveles, o el temperamento abre la puerta a posibles tentaciones, o lo psicológico ayuda o traba la actitud espiritual, o ésta posibilita la convivencia con problemas psicológicos, sin negarlos.
Consideramos importante para la vida espiritual, la observación hecha por amma Teodora al comienzo del texto citado, cuando advierte que “deben darse cuenta de que apenas intentan vivir en paz, el mal sobreviene enseguida”. En otras palabras, deben advertir que si intentan vivir en paz interior, deben prepararse para vivirla en medio de una lucha real y continua, que consiste en diferenciar claramente en medio del conflicto, lo que nos da esa paz, de lo que nos la quita, a fin de decidirnos por ella, o de lo contrario, entonces sí que la perdemos y nos confundimos cada vez más 24 .
Más aún, amma Sinclética nos enseña que: “Cuanto más progresan los atletas, se enfrentan con adversarios más fuertes” 25 , o sea, que por el hecho de ser lucha la vida espiritual, quiere decir que hay un adversario, a quien Jesucristo llama “padre de la mentira” y “homicida desde el principio” (Jn 8,44). Por ello nos exhorta a que:
Es preciso que nos armemos de todas las formas posibles en contra de los demonios. Pues ellos nos atacan desde afuera, y también nos agitan interiormente; y el alma se vuelve entonces como un barco azotado por grandes olas, y al mismo tiempo se hunde porque está demasiado cargado de agua (de cosas superfluas) 26 .
Con respecto al comentario de Laura Swan 27 a este texto, disentimos cuando dice que “los cristianos primitivos no tenían el lenguaje de la psicología para describir sus experiencias de zozobra interior; todo era atribuido a la actividad demoníaca” 28 . A esto respondemos diciendo que en el desierto tenían, como pudimos observar en los textos de las ammas Teodora y Sinclética, no sólo el lenguaje de la psicología, sino que algunas eran verdaderas psicólogas, pero no se detenían en ese nivel, sino que también tenían conciencia del más profundo ámbito espiritual, donde pueden darse ciertamente, tanto la actividad divina como la contraria a la divina. Y es ahí, precisamente, donde juega su rol primordial el discernimiento de espíritus para ser cristianos maduros y no hojas llevadas por el viento.
En efecto, como lo ha notado con razón I. Hausherr 29 , refiriéndose a los Padres, no es ningún anacronismo ni exageración, hablar de monjes psicólogos o de los psicólogos del desierto, y lo mismo podemos decir, como lo hemos comprobado, de algunas de las Madres. Basta abrir sus obras o considerar algunos de sus apotegmas, para darse cuenta que cultivaron la psicología experimental y aún el psicoanálisis, no considerándolos
como un fin, sino usando de ellos tanto cuanto fuese necesario, como meros auxiliares de la discreción de espíritus. Para ellos, la diácrisis o discernimiento, era en sus grados superiores, un carisma, un don de Dios; pero no por eso se sentían dispensados de servirse, en la lucha espiritual, de las facultades y recursos naturales, y se entregaron con minucioso interés al estudio del misterioso corazón humano.
De este modo, estos psicólogos del desierto conocieron perfectamente lo que llamamos inconsciente, como lo demuestra esta frase atribuida a Evagrio: “Muchas pasiones están escondidas en nuestra alma y escapan a la atención; cuando sobreviene la tentación, las pone de manifiesto”. Enseñan también que, al aflorar a la superficie de la conciencia una sugestión, hay que descomponerla en sus diversos elementos, en orden a no perder la cabeza viendo el mal en donde no existe. Distinguen las zonas psíquicas: humana o animal, racional o afectiva. Recomiendan que se examine si la causa de una determinada reacción psíquica es de orden físico y externo, o de orden espiritual e interno. De este modo, a base de análisis y síntesis o tomas de decisión, de psicología experimental y discernimiento, los psicólogos del desierto llegaron a poseer un profundo conocimiento de la persona humana y cómo ayudarla a encaminarse en la vida.
Este profundo conocimiento los llevó asimismo a preguntarse si, aparte de los pensamientos que salen de nuestro querer y libertad, ¿sólo existen pensamientos positivos que vienen de afuera?, ¿o también negativos? Ahora bien, dado que los positivos son de Dios, los negativos que no salen de nuestro querer y libertad, sino que vienen de fuera, ¿de quién son? De quien se interpone en nuestra relación con Dios, el adversario de la naturaleza humana. Esto no es falta de lenguaje psicológico en los primeros cristianos, sino más bien posesión de uno más profundo, como es el espiritual, que impide quedarse en interminables análisis, para llegar en cambio, por medio del discernimiento, a síntesis o tomas de decisión en la vida. Por ello dice que no sólo “debemos estar atentos a las embestidas de la gente que provienen desde afuera de nosotros” 30 , sino también, “repeler los ataques internos de nuestros pensamientos” 31 .
En otras palabras, estar vigilantes para rechazar lo que nos desayuda, sea a nivel espiritual o psicológico, o en el caso contrario, para recibir lo que nos ayuda o hace bien en ambos niveles. En esta diferenciación por el sentido y en la decisión por lo positivo está, nada más y nada menos, que el crecimiento de la persona en sus dimensiones psicológica y espiritual, o como persona humana y en la fe, que para el cristiano es decisión por Cristo.
En resumen, en las experiencias de distintos casos se pueden dar interpretaciones a un triple nivel: corporal, psicológico y espiritual. Y las tres son válidas, cada cual en su orden; y ninguna de las interpretaciones contradice a las otras, aunque el juicio
espiritual del discernimiento sea el que siempre hay que dar, si queremos llegar al fondo del problema y ser personas verdaderamente espirituales 32 , como lo fueron los padres y las madres del desierto.
5. La lucha y la paz
En este ámbito bélico que conforma la vida espiritual ¿la paz interior es posible? Sí, pero como agrega Swan -posiblemente en una mala traducción del inglés-: “Esta paz no es falta de confusión” 33 . Entendemos, en cambio, que lo que quiso decir la autora es que no se trata de la paz de los cementerios (porque si hay confusión no hay paz), sino más bien que se trata de la paz de los mortales, que implica lucha, en la que, si discernimos las partes de la misma no hay confusión y la paz se mantiene inalterable. Y agrega. “Esta paz... es más bien una fuerza que se encamina hacia la vida, integrando la mente, el cuerpo, el alma y el espíritu”. Diríamos nosotros, apoyándonos en el Concilio Vaticano II, Gaudium et spes nº 37, que es una confortación espiritual que se encamina en el hombre, con la ayuda de la gracia de Dios, hacia “la unidad en sí mismo”, sinónimo de santidad, integración de cuerpo, alma y espíritu, o hacia una vida que “cierra” en Cristo.
6. El discernimiento como vigilancia
Ahora bien, ¿qué actitud requiere esta lucha continua? Lo que era el objetivo del camino por el desierto:“Una vigilancia reflexiva” 34 , nos dirá Swan inspirada en las “ammas”, o una vez más, decimos nosotros con otras palabras, un discernimiento reflexivo, por cuanto el vigilante o centinela diferencia o discierne si el que va es “de los nuestros” o “de los otros”. ¿En orden a qué? A un seguimiento más cercano de Cristo. Se trata pues, de discernir entre lo bueno y lo mejor, y no simplemente entre lo bueno y lo malo. Este discernimiento o vigilancia reflexiva, requiere por tanto, una sensibilidad bien arraigada, una sutil atención al mundo interior de cada uno como también al mundo que transita cada uno, o como enseñan las “ammas”, requiere pureza de corazón (apatheia), la que permite profundizar nuestra capacidad de amor y deseo de Dios, es decir, un abandono voluntario de todo aquello que nos impide la búsqueda resuelta de Dios, búsqueda en la que debemos vigilar esas “fronteras permeables” en las que podemos ser engañados para abandonar la sencillez y adherir a la complejidad o a la confusión bajo apariencias de lo negativo disfrazado de positivo. Así eran disciplinadas las emociones fuertes y las tendencias negativas o raíces de pecado para estar al servicio del viaje interior y no alterarlo.
7. El discernimiento en los dichos de las Madres del desierto
Antes de considerar otros dichos o apotegmas de las “ammas” desde el discernimiento, nos recuerda una vez más Laura Swan a la vida como lucha espiritual, hecho que justifica hablar de discernir sus partes confundidas o en conflicto. En efecto, en los dichos de las “ammas” se trata, por un lado, de la lucha existencial para captar a Dios y hacerse amigo de Él, como así también de la importancia de la perseverancia en la misma. Por otro lado, como consecuencia de esto, trata sobre el hecho de que ser tentados o dificultados es frecuente y normal 35 , más aún, superadas las dificultades crecemos y maduramos, siempre que de verdad luchemos. Todo lo cual exige la presencia del ejercicio de la sabiduría para diferenciar lo que nos pasa y saber encaminarnos en la vida. Así nos lo dice realista y crudamente amma Sara con el término “combate”:
Se contaba de amma Sara que durante trece años libró combate contra el demonio de la fornicación. Nunca rezó para que cesara la batalla, pero dijo: “Oh Dios, dame fuerzas” 36 .
Discurría bien Sara sobre quiénes son los protagonistas en el combate: el adversario, ella y Dios. En otras palabras, nos está diciendo que la vida espiritual no es un idilio entre Dios y yo. Como asimismo, que el adversario no es enemigo de Dios, porque Él no tiene antípoda, sino enemigo nuestro. Por eso Sara pide a Dios: “dame fuerzas”. Es decir, no reza para que cese la batalla, como no rezamos nosotros para que cese la tentación en el “Padre nuestro”, porque así es la vida 37 , sino para tener fuerzas en la lucha, es decir, para saber diferenciar en su seguimiento lo que nos ayuda y nos desayuda, y no ser confundidos en la decisión.
Así también, amma Sinclética con el término “batallas” nos dice que:
Al principio hay una gran cantidad de batallas y mucho sufrimiento para aquellos que están buscando a Dios y, luego, un gozo inefable 38 .
O sea que, por un lado, era conciente que el cambio o conversión de un modo de vida a otro, es a menudo doloroso y contraproducente si no se llena el vacío de lo negativo con lo positivo. Por otro lado, era sincera con sus seguidoras, pero les dejaba la esperanza de que el esfuerzo por cambiar de mente y de corazón –a través de la lucha espiritual–
también lleva al gozo.
Esta “amma” era conocida por su profundo don de discernimiento de espíritus. Tenía una aguda percepción de lo que estaba sucediendo en la batalla o guerra invisible, ésa que profundiza nuestra vida interior. Por ello exhorta a que:
Vigilemos (o discernamos): ya que es por nuestros sentidos, incluso aunque no lo queramos, que entran los ladrones. En efecto, ¿cómo no habría de ennegrecerse una casa con el fuego que se dirige sobre ella desde el exterior si las ventanas están abiertas? 39 .
Por supuesto que amma Sinclética no deja de enseñar que lo que importa a la persona espiritualmente madura es saber “leer”, más allá de los hechos, el revés de la trama, es decir, quién inspira los pensamientos. Por esto se plantea lo siguiente:
¿Por qué odiar a quien te ha perjudicado? No es esta persona quien te ha hecho daño, sino el maligno. Odia la enfermedad pero no al enfermo 40 .
A esto debemos señalar que en su comentario Laura Swan se queda sin embargo, en el tema del enojo, sin resaltar más allá de esto ese revés de la trama, o quién es el que anda entre bambalinas e impulsa el daño. Como bien enseña, por ejemplo, Jorge Govorov, obispo de Vladimir y Tambov, conocido como Téofano, el Recluso (1815-1894) cuando nos dice que:
En lo que nos concierne, no debemos olvidar de dónde viene la tempestad, ni quién la provoca, no volcar nuestra enemistad hacia los hombres, sino únicamente hacia aquél que, por detrás de ellos los impulsa y conduce todo el asunto 41 .
Más adelante, en otro de sus dichos, amma Sinclética se interroga para saber cómo discernir, cuando por ejemplo:
Hay un ascetismo que está determinado por el enemigo, y sus discípulos lo practican. Entonces, ¿cómo hemos de distinguir el ascetismo divino y real de la tiranía demoníaca? Sencillamente a través de su calidad de equilibrio 42 .
En otras palabras, exhorta a sus seguidoras a un ascetismo arraigado en el discernimiento, puesto que si éste no está, la virtud no es más que vicio. Hemos de discernir uno y otro ascetismo por su discreción, sabiduría o prudencia y ejercitar el discernimiento para vivir con mesura, porque es muy fácil caer en el extremo engañoso y confundido de que “más rígido es mejor”, como si la rigidez fuese en abstracto y siempre absolutamente algo positivo. Concepto que, además, no está en el Evangelio. Sabía que las obsesiones y el perfeccionismo movilizan a mucha gente cuyo ascetismo no está basado en la libertad personal y sofocan al Espíritu. Se preocupa en cambio, por el motivo adecuado detrás de la práctica ascética, porque cuando ésta es verdadera, profundiza nuestro sentido de paz y alegría interior y nos acerca a Dios y a los otros.
Es por lo dicho que amma Sinclética agrega lo siguiente, como algo vital para la lucha que es la vida espiritual, en otro de sus apotegmas: “Debemos dirigir nuestras almas con discernimiento” 43 , porque, por un lado, es a través de él que llegamos a conocer nuestro verdadero ser, como también el falso ser en el cual tanto hemos invertido. Y por otro lado, porque exige que nos pongamos a escuchar profunda y atentamente a nuestros corazones para encontrar nuestro verdadero ser y a Dios en todas las formas que Él elige para comunicarse con nosotros, con lo cual permitimos que se nos desafíe y abra la cabeza para buscarlo hasta las últimas consecuencias. De esto es fácil deducir que mentes estrechas, psicologías inseguras y espiritualidades inmaduras, no puedan discernir.
Por último, amma Sinclética nos enseña a discernir el sentimiento de la tristeza que, como todo sentimiento, es ambiguo, es decir, que puede ser buena o no según sea su sentido. Por esto nos dice que: “Hay una tristeza que es valiosa y hay una tristeza que es destructiva” 44 . Ahora bien, ¿cómo discernir a una de otra? En el hecho de que una construye, mediante el dolor del pecado en uno y en los demás, la unión con Dios. Mientras que la otra, destruye este proyecto mediante la acedia o inhabilidad de comprometerse con el camino espiritual; un descuido, apatía, indiferencia o pereza hacia la intensa tarea interior de conversión y transformación; un fracaso de apropiarse de valores cristianos, que a menudo se manifiesta a través de una conducta pasiva-agresiva hacia la comunidad de fe. En una palabra, discierne la tristeza por los frutos 45 , donde finalmente el enemigo queda al descubierto, por muchas astucias que haya tenido a un comienzo.
Por tanto, dado que no es posible luchar con dicho descuido y desidia, dijo también amma Sinclética: “Hijos míos, todos queremos ser salvados, pero a causa de nuestro hábito de negligencia, nos apartamos de la salvación” 46 . Esto se debe a que la negligencia no es otra cosa que dejadez y abandono, y dado que la vida espiritual es lucha, no hay peor dificultad que aquella. De la que se siguen, como enseñará en el siglo XIII san Buenaventura, las agresividades y los deseos desordenados. Pero desde ya que lo que importa vivir, son sus contrarios: la diligencia, la benevolencia y la sobriedad.
Vemos así, que la conciencia de la realidad espiritual bélica está permanentemente
presente en las “ammas”, sin ser por esto algo que las tensione o haga vivir sobresaltadas, porque si hay tensión y sobresalto hay mal espíritu, sino por el contrario, como algo tan asimilado que el discernimiento se les hizo connatural e intuitivo, pero no por esto subjetivo, dado que no debemos olvidar la objetiva pauta que nos da Cristo para discernir: los frutos o efectos en la vida concreta.
8. ¿Qué es para las Madres la persona espiritual?
¿Cuál era para las “ammas” la cualidad propia de la persona espiritual? Nos lo dice amma Sinclética, trayendo a colación el Evangelio:
Está escrito: “Sean tan sabios como serpientes y tan inocentes como palomas”(Mt 10,16). Ser como serpientes significa no ignorar los ataques y ardides del demonio. Lo semejante es rápidamente conocido por lo semejante. La simplicidad de la paloma denota pureza de acción 47 .
La cualidad propia de la persona espiritual es pues, ser como serpiente, es decir, sagaz para conocer los engaños y malicias del enemigo 48 , porque ignorarlo es riesgoso, y carecer del conocimiento de sus ardides nos priva además de poder contrastarlos con lo que es de Dios para discernir más claramente a uno y otro.
La simplicidad de la paloma, en cambio, nos señala la importancia de la serenidad y paz interior para detectar la presencia y acción de Dios y del adversario y así estar preparados para recibir las gracias o rechazar los ataques del enemigo. No se trata, sin embargo, de vivir en estado de sitio, pero tampoco ser ingenuos.
Por último digamos que la piedad, en el contexto de los Padres y Madres del desierto es, mediante el discernimiento, no perderle el rastro al Señor que transita por nuestra vida, en todo lo que nos ayuda para seguirlo más de cerca. Como así también, la persona fuerte espiritualmente es la que discierne la presencia y la acción de Dios y del adversario en los dichos y hechos de la vida, para seguir al primero y rechazar al segundo. La débil, por el contrario, es la que fácilmente cae en confusión al no percatarse de los términos entre los que está confundida, ni diferenciarlos, y tomar en consecuencia decisiones equivocadas, puesto que no existe decidirse “por nada” o pretender ser neutrales. Y, por supuesto, la tentación peor de todas es la que se presenta bajo apariencia de bien, porque es muy difícil sacar a la persona de tal situación.
Conclusión
La sabiduría espiritual en las Madres del desierto deja al descubierto que de nada vale la perfección de medios con que cuenta quince siglos después de ellas nuestra civilización, si al mismo tiempo estamos cultural y moralmente confundidos en los objetivos, por no recurrir, gracias al peor subdesarrollo de todos, a un parámetro trascendente que ayude a diferenciar en nuestros corazones los términos existenciales en conflicto. Esos mismos que luego se concretan en conflictos macrosociales y mundiales.
La ausencia de dicho parámetro, excluido poco a poco cada vez más, sobre todo a partir de fines del siglo XVIII en Europa, nos hace vivir hoy en el “todo vale” o ley de la jungla, una manera de mentirse el hombre a sí mismo, origen de sus confusiones y de los engaños en que miserablemente cae, a lo largo de la historia una y otra vez, a manos del “padre de la mentira” (Jn 8, 44), enemigo de la naturaleza humana.
No se justifica pues de ninguna manera, como no lo hacemos con los Padres, dejar de lado la sabiduría espiritual en las Madres del desierto, puesto que además ponen al descubierto, por medio de ella, que algunas estaban adelantadas en quince siglos, al hacernos ver que lo psicológico sin lo espiritual, más en concreto sin el discernimiento, se queda a mitad de camino para salir de la confusión, por girar con análisis en torno a sí mismo, sin ayudar al mismo tiempo, con síntesis o tomas de decisión, a crecer y madurar como personas humanas y en la fe, que es esa decisión. Crecimiento y maduración que el adversario trata de impedir, pero que no logra si discernimos los términos en conflicto y nos decidimos por lo claro, distinto y cabal, y no por lo contrario, confuso, perturbador y desconcertante.
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor FARV » Mié Oct 22, 2014 1:03 pm

Muy buena tarde para tod@s, les comparto lo que encontré de las Madres del Desierto.

LAS MADRES DEL DESIERTO

1- PRIMERAS AMMAS CRISTIANAS
Primeres cristianes no citades al Nou Testament (tradicions diverses)
Se cree que la primera "virgen consagrada" fue Sta. Petronila, discípula de S. Pedro, que ya recibe culto en el s. IV en Roma. Según las actas de los Stos. Nereo y Aquileo, Sta. Felícula i Sta. Prisca la siguieron.
En Constantinopla se veneró muy pronto a Sta. Irene, discípula del obispo S. Timoteo, discípulo de S. Pablo. En Cilícia (Turquía), Stas. Ceneida y Filonia, se veneran como primas de S. Pablo.
S. Metodio de Olimpo (311dC) considera Sta. Marcela como la primera virgen cristiana. Y la leyenda dice que fue criada de Marta y Maria. También se habla de Sta.Ifigenia, hija del rey de Etiopía, convertida por el apóstol Mateo.
Éstas son las primeras raíces de lo que después llamaremos la "Matrologia".
Vírgenes documentadas

Sta. Tecla de Iconio (Turquía) es discípula de S. Pablo, y considerada "madre" de las vírgenes que después se marcharon al Desierto. Según la tradición es la primera mujer mártir a causa de la fidelidad al evangelio. Hablan de ella S. Agustín, S. Ambrosio y muchos otros.

En Cataluña, la Asociación bíblica de Tarragona organiza viajes a Turquía, "siguiendo las huellas de Sta. Tecla". Y en la revista de la Asociación se puede ver la documentación arqueológica sobre los lugares de la Sta.

Sta. Macrina la Joven es considerada la primera Amma (Madre) del Desierto de Turquía (380). Es hermana de S. Gregorio de Nisa y de S. Basilio. (S. Benito considera a S. Basilio su Padre, por eso lo cita al final de la Regla benedictina). Sta. Macrina, seguidora de Sta. Tecla, es nieta de Sta. Macrina la Vieja (mártir en la época de Diocleciano s. III), y discípula de S. Gregorio Taumaturgo. Macrina la Vieja tuvo que huir al desierto con su marido, durante la persecución. Murió en el año 350.
Esta familia de "santos" vivía en el Ponto, cerca del Mar Negro, llevando una vida ascética y pobre, a pesar de ser de clase acomodada. La nuera de Sta. Macrina la Vieja, también fue santa, la veneramos con el nombre de Sta. Emelia. Tuvo 10 hijos. La mayor era Sta. Macrina la joven.

Sta. Macrina la Joven recibió de Dios la capacidad de armonizar la actividad y la contemplación. Ayudó a su madre, Sta. Emelia, en la educación de sus hermanos. Tres de los hermanos también seran santos: Basilio, Gregorio de Nisa y Pedro de Sebaste. Pedro, el menor, fue educado exclusivamente por Macrina. Debemos la "Vida de Sta. Macrina " a la pluma de su hermano S. Gregorio de Nisa, en agradecimiento a todo lo que ella ha hecho por él, a quién llama su "segunda madre, fuerte, benevolente, y maestra de su vida".

La joven Macrina estaba muy compenetrada con su madre, Emelia, y cuando ya esta era viuda, la convenció de convertir a su hogar en un monasterio, llevando vida monástica junto con sus sirvientas, sin que hubiera ninguna distinción entre ellas.
A diferencia de los monjes de Egipto (y de los cenobios de Pacomio), el monacato capadocio era más culto, y las austeridades eran menos espectaculares que las de los monjes coptos y sirios. Podía haber influido también el paisaje. La dureza del desierto de Egipto no tenía nada a ver con la belleza de las orillas del río Iris, donde había los monasterios turcos.
Cuando Basilio el grande inició la vida monástica (356), el monasterio de su hermana Macrina ya era floreciente.

La última plegaria de Macrina, antes de morir fue: "Tú, Señor, me has quitado el miedo a la muerte. Yo sé que nosotros somos de barro, y que Tú ahora lo devuelves a la tierra. Pero después harás que este barro se revista de inmortalidad."
Al morir todas las monjas lloraban diciendo: "se ha extinguido la lámpara de nuestros ojos...".
Entre las monjas sabemos los nombres de la diaconisa Lampadion, que era maestra de coro. Y de Veciana, una viuda noble que la amortajó.

El obispo Araxios, con todo el presbiterio, fueron al entierro de Macrina (380). La iglesia oriental celebra su fiesta el 19 de julio.

2- AMMAS FAMOSAS DEL DESIERTO DE EGIPTO
AMMA SYNCLÉTICA

Amma Synclética es la más famosa de las Madres del Desierto. Su vida se escribió poco después de su muerte. Anterior a este escrito, sólo está la vida de Sta. Macrina (del 380) y las actas de los Mártires.

Synclética abrazó la vida solitaria, en tiempo de S. Antonio.
Su nombre quiere decir "asamblea celestial". Hija de Macedonia, fue a vivir con su familia (1 hermana y 2 hermanos) en Alejandría, entonces una gran ciudad cosmopolita. Después de Roma, la mayor del Imperio.
A pesar de ser de una casa acomodada, quería vivir según las enseñanzas de Sta. Tecla. Por eso evitaba las conversaciones, para permanecer en la profundidad interior. A pesar de que amaba las penitencias como medio para fortalecer su vida en Dios, obraba con tanta discreción que nadie notaba sus renuncias.

Al morir sus padres, abandonó su casa, dio sus posesiones a los pobres, y, junto con su hermana ciega, se fue a vivir en el Desierto, cerca de un sepulcro. Como lo hizo todo con mucha humildad, bien pronto la rodearon muchas jóvenes discípulas. Algunas vivían en comunidad con ella, y otras solas.
Cuando las discípulas le preguntaban sobre el camino de salvación, ella acostumbraba a responder: "si queréis instruiros, id a la Fuente, Cristo".
Su doctrina está muy centrada en el amor, de donde proviene todo, y a donde va todo, decía. Según ella el amor es doble: dar y recibir. Y enseñaba a mantener el alma LIBRE, en medio de las riquezas espirituales.
A los 84 años murió destrozada por la enfermedad, que soportó con gozo.

Tenemos 27 apotegmas (dichos famosos) de Amma Synclética. Copio algunos que evidentemente me parecen muy prácticos para la vida espiritual:
1- Se puede vivir solo entre la multitud, y vivir con la multitud estando solo.
2- Al Principio del camino hacia Dios hay dificultades, pero después se llega a un gozo inefable (S. Benito dice al final del Prólogo: "Con el progreso en la vida monástica, se ensancha el corazón y se corre por la vía de los mandamientos de Dios en la inefable dulzura del amor").
3- Cuando pases dificultades alégrate de qué Dios te visite, y no dejes de cantar. La ascesis consiste en dominarse en el sufrimiento y continuar dirigiendo a Dios acciones de gracias.
4- Si las ventanas de tu casa están abiertas, entrarán los ladrones y te lo tomarán todo (quiere decir que no podemos vivir en la "galería", exhibiendo nuestra virtud)
5- Tu actitud delante de los enemigos depende de tus progresos en la virtud.
6- Por la medida y la discreción, conocerás si tu ascesi viene de Dios o de tu orgullo.

AMMES MARA, CIRINA I DOMNINA
Las Ammas empiezan a llenar el desierto en el año 250, pero sin hacer ruido. Como los grandes acontecimientos que cambian la historia, aunque a menudo pasen desapercibidos. Amar la tradición, quiere decir ser conscientes de todo lo que hemos recibido de muchos hombres y mujeres que ni siquiera conocemos, pero que nos han dejado el legado de sus vidas santas.

Dice S. Juan Crisótomo: "si visitas el desierto de Egipto encontrarás a una multitud de mártires y de vírgenes que tienen aquí sus celdas.

Teodoreto de Ciro en la "Historia de los monjes" (444), junto con la vida de 23 monjes, nos explica la vida de 3 monjas: Mara, Cirina y Domnina. Entre los Padres, dice Teodoreto, también a estas 3 Ammes se les puede aplicar el calificativo de "renunciants", pues para seguir a Cristo hace falta "renunciar" a otros intereses:

1- Ellas renunciaron al materialismo, a través de la virginidad
2- Renunciaron a los vicios que llevan al desorden
3- Renunciaron a las cosas sensibles, para llegar a la pureza del corazón.
Esta renuncia, dice Teodoreto, es necesaria para conseguir la plegaria contínua, fundamentada en el amor. Y las Ammas practican, sobre todo, esta oración del amor. Dicen: "a quien ama recordando siempre al Amado, descubre su Palabra en la soledad y el silencio".

Según ellas: "es mejor vivir con la gente y desear la soledad, que llevar una vida solitaria y desear constantemente la compañía."

A menudo la espiritualidad de las Ammes, contraria a la tendencia de algunos malos monjes que buscaban con deleite la fama, se centraba en la sinceridad de la vida.

AMMA SARA
Es contemporánea de Pafnufio (finales del sIII). Cerca de de Escete (al lado de Alejandría)durante 60 años estuvo en una celda cerca del Nilo. Tenía costumbre de mantener la vista baja y por este motivo el demonio la tentaba duramente, pero viendo que no la vencía quiso hacerla caer con la vanagloria. Un día le dijo provocativamente: "Sara, tú me has vencido". Pero ella le respondió: "Te ha vencido Cristo que vive en mí". Así, Amma Sara permaneció siempre humilde.

Se cuenta que en una ocasión en qué 2 anacoretas de fama la visitaron para que les diera un buen consejo, ella respondió: "yo no soy más que una mujer esforzada y tenaz, fundamentada en Cristo que es mi Roca". De manera que ellos quedaron profundamente admirados de su virtud. La humildad es uno de los dones más queridos por la tradición monástica.

El deseo de Amma Sara era de ser olvidada de todo el mundo, a fin de que su centro fuera sólo Cristo.
Llegó a ser una de las Ammas más austeras.
Igual que de los Padres, también de ella se acuerdan algunos pensamientos:

Decía: "mi naturaleza es de mujer, pero el espíritu no tiene sexo", respondiendo a los que se admiraban de su fortaleza.
Y demostrando una gran libertad interior afirmaba: "si quisiera que todo el mundo alabara mi conducta tendría que arrodillarme en la puerta de todas las celdas, pero lo que yo quiero es mantener el corazón LIBRE para Dios. Tenemos que hacer buenas obras, pero no para ser alabados por los demás, sino para gustar a Dios".

AMMA TEODORA
Es una mujer culta y con conocimientos teológicos, de finales del sIV. Como Sara vivió cerca de Alejandría. Tenía una gran penetración psicológica, y era muy delicada y prudente.

Mientras los apotegmas de los Padres se centran más en la ascesis, la renuncia, y la penitencia, Amma Teodora, igual que las otras Ammas, hacen más atención a Dios y a vivir en Cristo a través de las Escrituras.

Amma Teodora avanzaba por el camino de la liberación interior, para descubrir el Dios-Misericordioso que es Padre y Madre.

Las sentencias de Teodora están llenas de juicio: "como los árboles que necesitan el paso de las estaciones para crecer, nosotros tenemos que pasar el invierno con el fin de dar buenos frutos".I decía :"Ni la rigidez de la observancia monástica, ni las austeridades corporales, nos salvan, sino la humildad sincera". Explicaba que un anacoreta que sacaba demonios, un día preguntó a los espíritus malignos qué era lo que les hacía marcharse: ¿El ayuno? ¿Las vigílies? Pero ellos respondieron de que nada los vencía tanto como la humildad. Entonces añadía ella: "Sólo la humildad nos da la victoria".

Un día explicó a un monje que quería marcharse del monasterio para no tener que pasar por tentaciones, que en una ocasión un monje cogió le sandalias para marcharse, y vio al demonio que haciendo lo mismo le decía: "No te marches por mí, porque allí donde tú vayas yo te precederé".

Y recomendaba a los que dirigen las comunidades que tienen que renunciar tanto a querer dominar, como a buscar adulaciones, siendo pacientes, humildes, y rectos. Condescendientes con equilibrio, y amando sin hacer distinciones.

Ella estaba convencida que las dificultades las llevamos todos dentro y que nos acompañarán siempre.

Se explica que un día Abba Teófilo le preguntó qué quería decir "redimir el tiempo", y ella le respondió que era "aprovechar todo lo que te viene, para transformarlo en virtud." Y añadió: "si te hacen una injuria, aprovechala para ser humilde y penitente. Así el tiempo se convierte en una ganancia".

Según ella ni la ascesis, ni las vigílias, ni nada nos salva, sino la humildad sincera. La humildad que proviene de un auténtico conocimiento de uno mismo, es, pues, la principal herencia de Amma Teodora.

AMMA MARIA (hermana de Pacomio)
A pesar de que todo el mundo habla de Pacomio como fundador de la vida comunitaria, en realidad cuando Pacomio organiza la vida cenobítica en la Tebaida, las monjas pacomianas del monasterio de Panápolis, eran más de quatrocientas. Amma Maria fue la fundadora de estos cenobios femeninos. Paladio hace de ella grandes elogios.

Como las otras Ammas, más que en la ascesis corporal, ella se fija en la pureza del corazón. Decía: "El propio capricho ha hecho caer palmeras bien arraigadas en la virtud. Si nos dicen sexo débil, tenemos que poner en Cristo nuestra fortaleza. No son los ayunos, sino la caridad encarnada en el amor fraterno, lo que apaga la soberbia de los egoísmos".

Quería que todas las monjas aprendieran a leer y a escribir. La biblioteca era un elemento importante en sus monasterios. Así entre las monjas también había copistas de pergaminos. Amma Maria, sin embargo, ponía todo el acento en la caridad fraterna. Tanto ella como Pacomio (su hermano), imponían la limpieza del cuerpo, cosa innovadora, puesta que los monjes y monjas solían ir sucios, considerándolo como una fuente de ascesis.

Amma Maria procuraba que las monjas sintieran una gran reverencia por la plegaria. El fervor en la plegaria fue la característica de sus monjas, además de una gran estima por la Bíblia. Cada día, al anochecer, reunía a las monjas exhortándolas a cumplir las Escrituras.

Características y organización de los monasterios pacomianos
Los monasterios parecían pueblecitos, ya que las monjas vivíen en celdas indepenedentes pero formando una sola aldea cada 3 o 4 conjuntos de celdas. Así la iglesia tenía diferentes edificios alrededor, agrupando a 30 o 40 monjas. Ellas teníen la costumbre de dormir en sillas bajas con la espalda muy inclinada, no en camas. En cambio el trabajo, las comidas y la plegaria, lo hacían en común. El silencio era riguroso, con el fin de mantener todo el día la plegaria del corazón repitiendo frases de la Escritura.

Se levantaban a las 2 de la madrugada, para empezar la plegaria. Las comidas consistíen en pan, quesos, hortalizas, frutas y leche. Hacían dos comidas al día.

Cada monja tenía destinada una letra del alfabeto para identificarse. La letra "yot" (la "y") la guardaban para las más humildes.

Según las habilidades, se las destinaba a hilar, coser, hacer cestos o sandalias ... El trabajo se hacía dentro del cercado del monasterio. Las murallas no sólo salvaguardaban la soledad, sino los asaltos de bandas armadas, propios de los siglos V-IX.

La clausura es propia de los monasterios pacominanos, pero algunas veces salían para pasar días rogando en la soledad del desierto.
Sólo celebraban la Eucaristía los domingos, mientras que rezaban el Oficio por la mañana, mediodía y atardecer, y a media noche hacían la gran "sinaxi" de las vigílias. Recitaban los 150 salmos en un solo día.

Éste es el ideal monástico que S. Benito menciona en el cap.18 de la Regla, recomendando que se recen al menos los 150 salmos en una semana. De lo contrario demostraríamos una gran dejadez, ya que "leemos que nuestros padres (nuestras madres) lo rezaban valerosamente en un sólo día".

A los monasterios pacomianos, debemos no sólo la vida cenobítica (en común), sinó la institución de los ritos de la "vestición". Los ascetas de los siglos II-III, hombres y mujeres, no se distinguían por su forma de vestir. El velo que hacia el año 200, el obispo imponía a las monjas, era el mismo que llevaban las mujeres. La única distinción era la pobreza del vestido. Decían los Padres que la vestimenta de un monje tenía que poder estar tres días delante de la puerta, sin que ningún pobre se lo llevara.

Dionísio Areopagita ya habla de tres momentos en la vida monástica femenina:
La renuncia al mundo.
El corte del pelo.
Y la vestición, que consistía en cambiar sus vestidos, por unos de más viejos y ordinarios, propios de los que seguían la vida monástica.

Las monjas pacomianes llevaban una capucha (kukol) que escondía la cabeza rapada, una túnica (kalovi), y encima una capa (mafori).
Las postulantes eran admitidas desde los 16 o 18 años. A los primeros tiempos la profesión era aceptada por los obispos. En esta época tan floreciente del monaquismo de Egipto (sIV), monjes y monjas tenían las mismas Reglas.

Hay autores como Rufíno de Aquileia o Paladio, que hablan de haber encontrado en Oxirinco a unas 20.000 monjas. Lo cierto es que, en el sV, el monacato femenino egipcio se extendió mucho.
Alejandría quedó rodeada de monasterios con miles de monjes y monjas, a veces venidos del extranjero, atraídos por la fama de la vida monástica.

Nitria tuvo unos 5.000 anacoretas de los dos sexos. Escete 3.000 monjes y monjas, y en las Celdas vivían uno 600 ermitaños y ermitañas. Algunos historiadores aseguran que en el sV los monjes y monjas de Egipto llegaron a los 500.000. Es que el alma egipcia era muy inclinada a la meditación y a pensar en el más allá. Lo demuestran sus pirámides, y los embalsamamientos.

S. Cirilo de Alejandría fue el último escritor griego, de esta época. Después, la ruptura con la filosofía griega empobreció mucho el monaquismo copto, a pesar de que en nuestros días hay un cierto resurgimiento promovido por el Abbá Matta el Meskín.

Shenute y las monjas pacomianas
Hace falta tener en cuenta la obra de Shenute entre las monjas (hacia 334-434).
Shenute tomó las riendas del monasterio de Atripe de unas mil monjas, de inspiración pacomiana, y lo hizo independiente.

Él fue un monje enérgico, pero con poco tacto. Introdujo una promesa de obediencia, pero debida a él, no a Dios, con el fin de obligar a las monjas a permanecer bajo su dirección. Éste fue el primer paso hacia la Profesión Monástica en la historia del monaquismo. Hizo muy rigurosas las normas de la clausura y del silencio, igual que las otras observancias monásticas. Eso hizo que los monasterios de Shenute no prosperaran a lo largo de los siglos, a pesar de haber dado un fuerte impulso al monacato femenino.

Shenute y la bilioteca de Nag Hammadi
En la obra de R. Kuntzmann y J.D. Dubois (ed. Verbo Divino 1998), se ve la importancia que tiene para la historia de los primeros siglos del cristianismo la descubierta de la biblioteca de Nag Hammadi, que sería la del monje Shenute.
En más de 1.100 papiros, escritos en copto que es la lengua del Egipto cristiano, encontramos la teología cristiana de los siglos II al IV.

Los primeros códices fueron descubiertos en 1946 en la ciudad de Nag Hammadi, en el Djebel el Tarif, a unos 100 Kms de Luxor. Y las traducciones a las lenguas occidentales son de los años 1958-1980.

La biblioteca recoge papiros de hasta los años 340-350. Son escritos de tendencia gnóstica, con secretismos, y presentando la salvación por medio del conocimiento de los misterios divinos. Es sabida la influencia del gnosticismo en el Egipto monástico.

Contiene una 60ª de títulos. Entre los evangelios el más conocido es el de Tomás. Se han encontrado también 6 Apocalipsis, algunas plegarias y varios tratados sobre el Bautismo y la Eucaristía. Incluso obras paganas, como un fragmento de la "República" de Platón.

Algunos textos son traducciones coptas de escritos de épocas anteriores. Muchos del sII.
El evangelio de Tomàs ya se conocía en griego, y Nag Hammadi nos lo da en una versión copta, posterior.

Por el interés que tiene este conjunto de códices, y para hacernos cargo de la teología que presenta, cito 4 palabras del Tratado de la Resurrección.

El libro dice que "como la resurrección pertenece a la FE, no quieras persuadir los otros a creer, ya que la Fe no es fruto de la persuasión. Andando hacia la unidad de ti mismo, y evitando las divisiones, poseerás ya la resurrección. La resurrección no es una ilusión, sino que la ilusión está en el mundo que ves, mientras que la Resurrección es la Novedad".
Teología típica del gnosticismo, que no deja de tener intuiciones interesantes.

Este monje inteligente y dominador, es recordado no tanto por sus buenas obras, como por el legado de doctrina, de tendencia gnóstica, igual que muchos otros monjes de Egipto, que recogió y guardó cuidadosamente en su gran biblioteca, hoy tan admirada por los historiadores cristianos. Se ha llegado a decir que la importancia de Nag Hammadi para el cristianismo primitivo, es semejante a la de Qumram de cara al judaísmo.


AMMA ISIDORA
Vivió al 365 entre las monjas pacomianas. Su fiesta es el día 1 de mayo. Su vida es muy particular. Deseosa de humillaciones fingió estar loca (el tema de los "locos de Cristo" es muy corriente entre el monaquismo antiguo), y sus hermanas se lo creyeron. Iba siempre descalza, con la cabeza tapada, y se alimentaba de las sobras de la comida que daban a las otras.
Nunca tuvo un gesto de impaciencia, ni hirió a nadie, ni murmuró, a pesar de ser muy incomprendida y maltratada, incluso con golpes. Decían las monjas que "era como un cordero llevado continuament al matadero".

Se dice que un día, mientras el venerable Pitero (un anacoreta que vivía en Porfiles cerca del Mar Rojo) estaba en oración, se le apareció un ángel que le dijo: ¿por qué tienes vanidad de tu virtud? Ve al monasterio de Tabennesis y verás a una mujer, con un trapo a la cabeza, que es más virtuosa que tú. Pitero fue al monasterio, y todas las monjas salieron para ver a aquel monje que tenía tanta fama de santidad. Al notar que faltaba ella, Pitero la pidió, pero las monjas dijeron que estaba loca, a pesar de eso, ante la insistencia de Pitero, la fueron a buscar.

La tuvieron que forzar mucho, porque ella se negaba. Al verla, el anciano le pidió la bendición. Entonces ella se arrodilló para que fuera él quien la bendijera. Las monjas le avisaron que estaba loca, pero él les contestó: "vosotras y yo sí que somos locos, pero ella es una verdadera Amma, y yo pido a Dios que el día del juicio sea encontrado tan digno como ella". Entonces a las monjas se les abrieron los ojos del corazón, y le pidieron perdón por como lo habían tratado.

Después Isidora, no pudiendo soportar las alabanzas, una noche se escapó hacia el desierto, sin que nunca nadie supiera nada más de ella.

AMMA TALIDA
Fue abadesa del célebre monasterio de Antinol, donde acogió a muchas chicas de la nobleza egipcia. Decía: "la mejor plegaria es la comunión con Cristo, y querer hacer en todo su voluntad".

Para Pacomio, Basilio, Jeronimo y muchos otros, lo normal del monacato es la vida cenobítica, y cuando los monjes demuestran ya una virtud probada, pueden pasar a la vida anacorética, mucho más fácil de ser engañosa. De hecho S. Juan Clímaco fue a la soledad después de 19 años de vida cenobítica.

El cenobitismo era llamado "compromiso" y la reclusión anacorètica, dentro o fuera del monasterio, era el "matrimonio". Los dos estados tenían dos profesiones. La primera con el "pequeño hábito" y la segunda con el "gran hábito" (sXV-XVI). Dice el antiguo ritual: "que este día TRANSFIGURE tu vida a fin de que te acerques a Dios purificado".

S. Juan Damasceno compuso varios himnos para la profesión.

Ambiente monástico del Nilo.

Según Póstumo, amigo de Sulpicio Severo, la ciudad de Cánope dentro de una isla del Nilo, era un lugar famoso de idolatría que Teodosio destruyó haciendo allí un centro monástico.

En general entre los Abbas y las Ammes no había ningún tipo de segregación, sino mucho respeto. Paladio dice en la historia Lausíaca que "el recuerdo de las Ammas, posseídas por el espíritu de Dios y luchando con esfuerzo, era un ejemplo para todos."

También la Tebaida, a unos 70 Kms del Cairo actual, era un gran centro monástico de atracción de peregrinos.

En el 320 Pacomio fue el principal impulsor del movimiento monástico. En vida de él se fundaron 9 monasterios cenobíticos. Uno de ellos tenía 600 monjes. Y para celebrar la Pascua se reunían 2.000 monjes.

Dicen el Padres armenios que las mujeres, con su sentido del deber y su sabiduría, han sido beneficiosas para los monjes. La intuición y delicadeza femenina, les ayudó a avanzar por el camino de la bondad.


3- AMMAS MENORES
Se dicen "menores" porque de muchas de ellas nos ha llegado poca información. A pesar de todo, sabemos que algunas fueron "didáscalos" o guías espirituales, y también diaconisas. Al principio algunas vivían la consagración en su casa. Con todo Paladio habla de 12 monasterios femeninos en la Tebaida.

Fuera de Egipto, entre las mujeres que llevaban una vida retirada en su casa, encontramos la venerable y distinguida Hosia, además de Basianilla, mujer de un comandante del ejército de Siria. Y en Antioquía, la diaconisa Sabiniana tía de Juan Crisósotomo.

Paladio también habla de Juliana de Cesarea, que hospedó Orígenes durante 2 años.

AMMA TALIS
Se dice de Amma Talis que había conseguido "la apatheia", o sea la paz inalterable del espíritu. Cuándo ya llevaba 80 años de ascetismo, vivían con ella casi un centenar de jóvenes. Tuvo una discípula de nombre Taor, que permaneció durante 30 años recluida en el monasterio.

Acostumbraba a decir Amma Talis:
"Todo lo que pasa de la medida justa es malo.
La perfección se encuentra en la humildad y el silencio.
No quieras adquirir la paciencia abusando de la virtud de otro.
La severidad, la intransigencia y la dureza no cambian el prójimo, ya que no es con el demonio que se sacan los demonios".

AMMA ALEJANDRA
Nacida el 350, es una antigua sirvienta de una familia rica. Según Dídimo "el ciego", ella abandonó Alejandría a causa de su belleza, y se fue a vivir cerca de unos sepulcros que había al desierto.

Melània a la vieja la visitó al 370. Fue una verdadera Amma, dando consejos a todos los que la visitaban. Pasados 10 años, al irla a visitar Dídimo, junto con unos discípulos, la encontraron muerta.

Decía Amma Alejandra:
"Sólo Dios sabe lo que es bueno.
Para mantener la alegría, hay que vivir esperando la muerte, con confianza".

AMMA BASA de Palestina
Habla de ella Cirilo de Escitópolis en la vida de Eutimio, el maestro más venerado de las lauras palestinas. Bassa fue una abadesa muy pía de un monasterio de monjas que fundó cerca de Jerusalén. También fundó un monasterio de monjes.

La emperatriz Pulquèria, hermana de Teodosio, procuró la instrucción de estos monasterios, a fin de que no cayeran en el arrianismo, o el nestorianismo. La emperatriz actuaba aconsejada por S. Cirilo de Jerusalén.

La sabiduría y santidad de la abadesa Basa era comparada a la de Eutimio.

4- AMMAS ANACORETAS
Mientras los hombres anacoretas fueron dados a los extremismos ascéticos, las mujeres se mantuvieron más prudentes.

Hoy, acostumbrados a unas comodidades bastante sofisticadas, propias de la sociedad del consumo, nos resulta casi incomprensible la forma de vivir de estos hombres y mujeres, pero en el ambiente de los anacoretas de Egipto, ellas resultan más juiciosas que ellos.

AMMA DOMNINA de Siria
Era hija de Antioquía (Síria), de una familia rica. En el jardín de casa suya se hizo una pequeña cabaña, donde vivió dedicada a la penitencia y a la contemplación. Teodoreto de Ciro la visitaba a menudo. Iba vestida con una túnica de piel de cabra que la cubría totalmente, de manera que nadie le veía la cara. Era severa con ella misma, pero muy comprensiva con los demás. Se celebra su fiesta el 5 de enero.

En sus exhortaciones decía: "En la plegaria tenemos que hacer como Moisés que entra en la nube para hablar sólo con Dios y después sale y habla al pueblo de parte de Dios".

Decía también Amma Domnina con una confianza ilimitada: "Cuando cerremos los ojos a las cosas creadas, los abriremos para contemplar las maravillas de Dios".

AMMES MAPANA I CIRA de Berea
Hablando de Mapana, Teodoreto dice que hubo mujeres que no sólo igualaron a los grandes personajes masculinos, sinó que los sobrepasaron.

Mapana y Cira nacieron en Berea, donde había una de las iglesias fundadas por San Pablo, y eran de familia ilustre.

Al hacerse mayores, se amurallaron totalmente en una pequeña habitació sin tejado, dejando sólo una ventana para recibir el alimento. Así, a la intemperie, a merced del sol o la lluvia, vivieron como las plantas silvestres. Cubrían su cuerpo con una túnica. Teodoreto las conoció cuando ya hacía 42 años que vivían allí, y aseguró que su virtud rebasaba la de los hombres. Sólo salieron una sola vez de su cercado, para ir a pie en peregrinación hasta Jerusalén, pasando también por Seleucia para venerar la tumba de Sta. Tecla.

Murieron hacia el 440. La iglesia oriental celebra la fiesta de las dos, el día 3 de agosto.

Nos han dejado una gran estima por la austeridad, unida a la dulzura del espíritu.

Decían:
"Guarda silencio y oirás la voz de Dios.
Si dices lo que conviene y cuándo conviene, no tendrás que sentir lo que no conviene".

Ellas llevaban unas cadenas de hierro enrollando su cuerpo, y las consideraban el signo con que fácilmente nos atamos al orgullo. Y decían: "Jesús las romperá en nuestro último día".

AMMA EUFRASIA de Constantinopla
Nació en Constantinopla, en el sIV. Era hija del gobernador de Lícia.
Cuando tenía 7 años, murió su padre. Entonces fue con su madre a Egipto para visitar los monasterios, y la niña se quiso quedar. Pasados 5 años, murió su madre. Entonces ella dio todo lo que le correspondía a los pobres.

Pronto la gente acudió a ella para pedirle consejo, a pesar de su juventud, y Dios le concedió el don de hacer milagros. Murió cuando tenía 30 años.

Decía: "Todo tiene remedio menos rechazar el amor".

5- LAS AMMAS DIACONISAS
Aunque el monacato y el diaconato femenino son fenómenos diferentes, en tiempos antiguos, antes de que el diaconato femenino quedara abolido, la mayoría de diaconisas eran monjas.

Hasta el final del sXII, la superiora de un monasterio, dentro de la tradición siríaca, era diaconisa y podía presidir el Oficio litúrgico comunitario. Para hacer este servicio recibía la bendición del obispo, igual que hoy la reciben las abadesas el día de su "bendición abacial".

En el sínodo del Líbano de 1888, finalmente los obispos dan por acabada la tradición antioquena de las diaconisas, que desde tiempo había caído en desuso.

Los armenios gregorianos han mantenido a las diaconisas hasta 1915. En el archivo fotográfico del Patriarcado Armenio de Jerusalén hay fotografías de diaconisas, de 1898, vestidas con dalmática, estola, y con un largo velo blanco.

Entre los bizantinos las diaconisas duraron hasta el sXIV.

LA DIACONISA OLÍMPIA de Constantinopla
Poco después de la muerte de San Basilio (384) el monaquismo floreció en Bizanzio con el abad Isaac, de manera que en la capital hubo 80 monasterios donde se educaban los príncipes del imperio. Al lado de los monasterios de monjes, también abundan los de monjas que se unieron a los círculos de diaconisas, muy floreixents en la capital.

Luego de fundados los primeros monasterios por el abad Isaac, hubo en la capital una boda ostentosa. La novia se llamaba Olímpia, y tenía 16 años. Huérfana de padres, fue educada por su tío Procopio, amigo íntimo de San Gregorio Nazianceno. El novio era Nebridio, prefecto de Constantinopla, que murió un año después. Entonces ella dió libertad a los esclavos de su casa y repartí sus innumerables bienes entre los pobres, aconsejada por S. Juan Crisóstomo.

La generosidad de Sta. Olímpia ha sido considerada uno de las más excepcionales entre las comunidades ecclesials de Siria, Turquía y Grecia. Dio su casa, que era una de las más bonitas de Constantinopla, para hacer una basílica cerca de la de Sta. Sofía, que todavía hoy se llama "la casa de Olímpia".

Necratio, patriarca de Constantinopla (381-397) consagró a Olímpia como diaconisa de esta iglesia, a los 25 años. Necratio seguía fielmente los consejos de Olímpia. Ésta estima todavía aumentó con el siguiente patriarca: S. Juan Crisóstomo, que la hizo administradora de la beneficencia de la iglesia. Olímpia era para él una hija espiritual, una hermana confidente, y una madre que cuidaba con ternura.

En 404, junto con otras diaconisas, recibió de él la última bendición, antes que él marchase al destierro, dónde murió. Desde allí, y para su consuelo, le escribió 14 cartas que son un verdadero tratado sobre cómo se debe aceptar el dolor. Después también ella fue difamada y desterrada. Murió a los 40 años en Nicomedia.

Sabemos que ella fundó un gran monasterio del que fue abadesa, y que llegó a tener 250 monjas, además de 4 diaconisas. Después de su muerte, Olímpia fue considerada entre los "confesores", ya que sufrió muchas persecuciones con una caridad sin límites.

Además de S. Juan Crisóstomo, fue consejera de muchos otros obispos, entre ellos de su primo S. Gregorio Nacianceno, y de los hermanos: Basilio, Macrina y Gregorio de Nisa.

La sucedió como abadesa la diaconesa Marina.

6- LAS PECADORAS ARREPENTIDAS
AMMA TAÍS

Nace en el 290, en Alejandría, y se vuelve una prostituta de oficio. En aquel momento esta profesión era muy divulgada, sobre todo en las grandes capitales como Roma, Corinto, Alejandría, Bizancio, Antioquía o Cartago. Taís era tan bonita que muchos para tenerla vendían su fortuna, y entre sus amantes a menudo se tiraba sangre.

Cuando Pafnufio lo supo, la fue a encontrar, y le dio una moneda de oro. Ella lo hizo entrar en su casa. Pafnufio le pidió si no tenía una cámara más interior, y ella le respondió que sí, que tenía una más oculta. Entonces él le advirtió que no había nadie que nos pudiera esconder a los ojos de Dios. Y le dijo que pensara que ella sería castigada por el hecho de saber que por causa suya tantos otros serían condenados.

Entonces ella salió a la plaza pública donde quemó todo el fruto de sus pecados y siguió Pafnufio que la cerró en una celda, en el interior de un monasterio de vírgenes, recomendándole que, de cara al oriente, rogara a Dios diciendo: "Tú que me has creado, ten piedad de mí".

Al cabo de tres años Pafnufio fue a encontrar a Antonio para que le dijera si creía que Taís ya había sido perdonada. San Antonio reunió a todos los ermitaños para discernirlo. Mientras rogaban, Abbà Pablo vio una estancia preciosa, guardada por tres vírgenes, y creyó que era la recompensa que tendría Abbà Antonio, pero oyó una voz que le decía que aquella estancia estaba preparada para Taís, la prostituta. Entonces Pafnufio sacó Taís de la reclusión, pero ella sólo vivió 15 días fuera, y murió.

AMMA MARÍA EGIPCIA
A menudo se confunde con María Magdalena. Sofronio, obispo de Jerusalén, escribió la vida de María Egípcia, que fue traducida por Pablo, diácono de Niàpolis.
Zózimo era un monje bueno que vivía en Palestina. Un día, mientras estaba rogando, Dios le dijo que fuese al río Jordán, que había una comunidad muy perfecta. Y él se juntó a ellos. Durante una cuaresma, Zòzimo, como los otros monjes, se adentró en el desierto para hacer penitencia, donde encontró a una mujer desnuda que se escondía. Ella le pidió que la cubriera con su manto, y entonces se pidieron mutuamente la bendición. Después que ella bendijera Zózimo, él le pidió insistentemente que le explicara su vida. Y ella accedió.

Egipcia de nacimiento, a los 12 años se dio a la prostitución en Alejandría. Durante 17 años vivió desenfrenadamente. Pero un día se encontró con un grupo que iba hacia Jerusalén, y se añadió a ellos. Al llegar el día de la Exaltación de la Sta. Cruz, mientras hacía la visita al Sto. Sepulcro con los otros peregrinos, oyó que ella era expulsada. Después de rogar a la Madre de Dios, y prometer no volver a pecar, pudo entrar. Habiéndo besado el suelo, pidió a la Madre de Dios que la guiara y Ella le dijo: "atraviesa al Jordán y encontrarás paz". Ahora hacía 47 años que estaba en el desierto. Durante 17 años soportó muchas tentaciones. Luego, al haberse hecho viejo su vestido, continuó desnuda y sola, su vida de penitente, soportando a la vez que las inclemencias del tiempo. Antes de separarse, Maria prometió a Zòzimo que volverían a verse al cabo de un año. Al volver Zòzimo el año siguiente, la encontró muerta, y él la enterró.

Al retornar al monasterio, Zòzimo lo explicó todo a su comunidad. Así la historia de Sta. María la Egipcia corrió de voz en voz, hasta el día en que Sofronio, obispo de Jerusalén, la escribió.
A partir de los juglares (1243) se hace famoso el canto popular de la vida de Sta. María la Egipcia. De Francia pasa a España esta historia.

AMMA MARÍA SIRÍACA
Es sobrina de Abraham el ermitaño, y fue S. Efrem (sIV) quien escribió su vida.
María quedó huérfana a los 7 años, permaneciendo bajo la tutela de su tío, Abraham, que era ermitaño. Ella siguió la vida del tío durante 20 años, pero después el demonio la tentó, y ella, después de pecar con un monje, se fue a la ciudad para darse a una vida libertina. Su tío la lloró durante 2 años. Después, informado de dónde ella estaba, se fue a buscarla.
Él fue disfrazado, de manera que ella no lo reconoció. Entraron en una habitación para dormir juntos, y en aquel momento él se sacó el disfraz y le advirtió que el día del juicio, Dios le cargaría todos aquellos pecados. Ella volvió con él a la celda, y después de tres años de sincera penitencia, Dios le concedió el don de hacer milagros.

Paladio explica que Dios un día dijo a un solitario, hablando de una prostituta arrepentida: "esta mujer me ha sido más placentera en la penitencia que otras en su virginidad".

AMMA PAÍSA
Habiendo quedado huérfana y con mucha fortuna, se dedicó a la plegaria y a la caridad. Pero al cabo de un tiempo cayó en el vicio. Juan "el enano", monje de escete, la fue a buscar y ella lo siguió. Aquella noche Paísa murió y Juan oyó una voz interior que le decía: "su penitencia de una hora, llena de amor, me ha sido más placentera que la de aquéllos que la hacen durante toda la vida, pero sin estimar".

AMMA PELAGIA
Era una danzarina de Siria, en una época en que se vivía una gran religiosidad, pero también una gran permisividad a la que ella se entregó.

En el 453, el obispo Nonus de Antioquía convocó una concilio provincial. El Santo obispo predicaba cuándo Pelagia pasó con un grupo de jóvenes libidinosas. Entonces el obispo exhortó a los cristianos a esforzarse por el Reino, mucho más de lo que aquellas jóvenes se sacrificaban para contentar el mundo. Pelagia reaccionó por la predicación de Nonus y el Santo obispo la bautizó. Al cabo de 8 días, al sacarse la túnica blanca, se puso los pantalones del obispo, y se fue hacia Jerusalén, a la montaña de los Olivos. Allí todo el mundo hablaba de la santidad del monje Pelagio. Cuando la fue a visitar al secretario del obispo Nonus de Antioquía, ella acababa de morir. Al amortajarla descubrieron que era una mujer.

AMMA EUDOXIA o la detrás de las prostitutas
Santa Eudoxia quería que su vida fuera explicada siempre en el último lugar, por considerarse la más pecadora.
A finales del sII, Eudòxia, que era samaritana, se fue a vivir a Heliópolis. Sus escándalos sobrepasaban los de muchas otras prostitutas.

Un monje del desierto, llamado Hermano, se hospedó cerca de la casa de Eudòxia. Por la noche se puso a rezar en voz alta, sobre la dicha de los elegidos, y la reprobación de los pecadores. Por la mañana ella le pidió que le explicara más cosas de aquello que había oído que decía por la noche.

Entonces ella se hizo bautizar y vivió 7 días en ayuno y penitencia. El explicó que al 7º día ella vio una luz brillante que la atraía hacia el cielo, para disfrutar de la alegría de todos los bienaventurados. Entonces dio todos sus bienes a los pobres y vivió en una gran penitencia.

Estando en el desierto se le presentó un admirador, pidiéndole, con engaño, consejos espirituales. Pero Eudoxia lo convirtió. Después de haber hecho muchos milagros, fue degollada en la persecución de Aureliano.

Resumen de las prostitutas.
Después de descubrir el fondo de la propia miseria, encuentran la MISERICORDIA. Y abriéndose a la humildad, reciben gracias mayores. Como la serpiente en el desierto, Cristo atrae a las que han sido heridas por el pecado, transformándolas en alabanza e intercesión para la humanidad entera.


7- LAS MONJAS DISFRAZADAS DE MONJES
La mayoría de historias han sido escritas en griego, pero encontramos paralelos en versiones siríacas, coptas y bizantinas. La época de estas mujeres abraza de los sIV al VII.
El motivo del disfraz era para evitar el peligro de la violación, o también el incógnito, además está el miedo hacia los hombres, a causa de todo lo que rodea el "femenino".

AMMA EUFROSINA
Nace en Alejandría en el sV. Huérfana de madre a los 12 años, para evitar casarse con el chico que su padre le había escogido, se disfrazó de monje y, marchando de su casa, se presentó en el monasterio del gran Teodosio donde había 350 monjes. El abbà la admitió pensando que era una adolescente. Cuando tenía 18 años un día su padre fue al monasterio pidiendo a alguien que lo consolara, y ella lo atendió, a pesar de que él no la reconoció. Habiéndose puesto ella muy enferma, su padre fue al monasterio, doliéndose por la salud de su consejero espiritual. Entonces ella le dijo la verdad, y le pidió que fuera él quien la amortajara después de la muerte. Entonces su padre ocupó su celda durante 10 años.

AMMA TEODORA
Nace en Alejandría el 480, el mismo año de S. Benito. De familia noble, se casó, pero habiéndose enamorado después de otro hombre, pecó con él. Presa de remordimiento, al cabo de un tiempo se marchó vestida de hombre. Vivió durante 8 años en un monasterio de monjes, haciendo los trabajos más desagradables. Un día se encontró en la calle con su marido, que estaba buscándola desesperado, pero no se reconocieron. Ella era ejemplo de virtud para los monjes.

Un día una mujer pervertida que quería dormir con ella, creyendo que era un monje, como ella no cedió, la acusó de haber tenido un hijo con ella. Entonces el abad la sacó del monasterio. Ella estuvo cuidando a este chico en una cueva, que había cerca. Al cabo de 7 años el abad la volvió a admitir, haciéndola cerrar en una celda con el niño.
Antes de morir, ella pidió al niño que se hiciera monje, recomendándole que aguantara las calumnias por amor a Cristo.
Al morir se dieron cuenta de que era una mujer. Entonces su marido se hizo monje, viviendo en la celda de ella.

AMMA ANASTASIA
Vivió en la corte del emperador Justiniano, el 510. Justiniano admiraba sus cualidades, pero su esposa Teodora no la quería. Al saberlo, Anastàsia se alejó de la envidia de Teodora diciéndose: "tú has nacido para ser princesa celestial". Entró en un monasterio de monjas cerca de Alejandría, y llegó a tener tanta fama de santidad, que le decían "Patrícia". Se quedó allí hasta la muerte de Teodora. Entonces, como Justiniano la buscaba para que fuera emperatriz, huyó en el desierto de Escete, donde el abad Daniel le concedió un hábito de monje, a fin de que viviera en una cueva retirada, donde estuvo 25 años. Murió y fue enterrada en la misma cueva.

AMMA MARINA
Al morir su madre, su padre se retiró a un monasterio y se llevó a su hija, vestida de niño. Cuando Marina tenía 17 años murió su padre, y ella continuó en el monasterio en uno celda retirada.

AMMA APOLONIA
Hija del tutor de Teodosio el joven, deseaba la vida monástica. Abandonó Constantinopla disfrazada de chico. Vivió unos años en el desierto de Judá, pero después se fue a encontrar a Macario de Alejandría, que, aun sabiendo que era una mujer, la dejó vivir en Escete. Murió a finales del sIV.

AMMA MATRONA
Vivía en Constantinopla, estaba casada, y después de tener una niña aburrió el mundo y, con permiso de su marido, se retiró a un monasterio de monjes. Al cabo de un tiempo, decidió decir la verdad y fue a un monasterio de monjas donde atrajo muchas vocaciones.
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8- AMMA PROFETISA Y MILAGLERA
AMMA PIAMUN

La virgen Piamun fue profetisa y vivió su consagración cerca de su madre. En un momento de violencia por falta de agua, Piamun puso paz entre los suyos, y ellos le pidieron que condujera a su ejército. Con su plegaria, consiguió que el ejército enemigo quedara inmovilizado.

9- LAS MATRONAS ROMANAS
Debido a la influencia del occidente latino, Palestina es un punto de convergencia de la vida eremítica y cenobítica. A mediados del siglo III ya empieza a haber monjes: S. Hilarión es el 1º. En el sIV Egeria dice que ha visto muchos monjes y monjas, sobre todo en torno a Jerusalén y Belén. Encontramos, sobre todo, grandes matronas romanas.

SANTA ELENA
En el 272 Diocleciano envió a Constantí Cloro (famoso militar romano) a las islas Británicas. Él se casó con Elena, la hija del rey. Pero después de nacer Constantino, por política, Constantino Cloro dejó a Elena y se casó con Teodora, con la cual tuvo 6 hijos.

Elena, que era todavía pagana, educó rectamente a su hijo, de manera que en el 306, Constantino fue escogido emperador. Santa Elena, que ya se había hecho cristiana, convencida que la victoria sobre Majencio fue bajo el signo de la Cruz, pidió a su hijo ir a Tierra Santa, con el fin de encontrar la Cruz de Jesús. Después del Concilio de Nicea (314) fue, pues, a Jerusalén, haciendo construir 4 grandes templos: el del Calvario en el lugar de la muerte de Jesús, el de la Anástasis en el lugar de la Resurrección, el de Belén en el lugar del Pesebre, y el de la Eleona en el sitio de la Ascensión.
Llevó vida de monja, y murió en Roma a los 80 años.

Cuando las otras damas romanas fueron a Tierra Santa, el recuerdo de Sta. Elena todavía estaba vivo.

MELANIA LA VIEJA en el Monte de los Olivos
Las 3 fundaciones monásticas de época precalcedoniana en el Tierra Santa, son obra de 3 matronas romanas que participan con su patrimonio: las dos Melanias y Paula.

Melania la vieja (341), después de la muerte prematura de su marido que era prefecto romano (361), y de 2 hijos, cuando ella tenía tan sólo 22 años, dejando a otro hijo bajo tutela, se fue hacia Alejandría con otras damas. Habiendo repartido la fortuna, vivió un año en Egipto, visitando los monasterios de Nítria. En Alejandría conoció Rufíno, que era un monje erudito y fervoroso.

Rufíno, que era compañero de estudios de Jerónimo en Roma, cuando Jerónimo fue a Belén, él se fue hacia Egipto, donde permaneció 6 años bajo la dirección de Dídimo el Ciego.

Además de Rufíno, Melania visitó los Abbas Pambo, Arseni, Sisoes y Poimen, famosos por sus dichos.

A causa de la herejía arriana dominante en Egipto, varios obispos y presbíteros que no seguían a Arrio, fueron desterrados a Palestina, y Melania se fue con ellos. Cuando los exiliados pudieron volver a Egipto, Melania y Rufíno se quedaron en Palestina, fundando 2 monasterios, uno de hombres y otro de mujeres, en la Montaña de los Olivos donde había muchos anacoretas (373). El cenobio de Melania reunió a 60 monjas.
Ella no impuso las austeridades de Jerónimo, sino que prefirió dar cultura a sus monjas. Adosada al monasterio, hizo una hospedería para indigentes y peregrinos. Según Paladio, durante 37 años acogieron "a todo el mundo que pasaba". Melania era prima de S. Paulíno de Nola, que le dio muchos bienes para que ella los repartiera.

La espiritualidad de Amma Melania es la de ser una gran MADRE para todo el mundo. Lo ejerció al máximo con Rufíno, y sobre todo con Evagrio Póntico, a quien enderezó del mal camino consiguiendo que se hiciera monje.
Sabiendo las herejías que asolaban Roma, Melania volvió para ayudar a su familia. Allí atrajo a su nieta, Melània la Joven, junto con en su marido, y otros miembros de la familia. Con todo el grupo, fue a visitar Paulino y S. Agustín, en el Norte de África, y pasando después por Egipto, volvieron a la Montaña de los Olivos. Poco después, ella murió.

MARCELA
En la montaña del Aventíno de Roma, Albina tenía un palacio donde vivía con su hija Marcela. A su casa acudió S. Atanasio de Alejandría, en uno de sus destierros, y él les habló del monaquismo Egipcio.
A los 7 meses de casada, Marcela quedó viuda, y empezó a vestir la austera túnica monástica. Entorno a ella no sólo tuvo a su madre Albina, sino otras damas como Sofronia y Felícias (de las que sólo sabemos el nombre), y Marcelina, hermana de Ambrosio, el Sto. obispo de Milán. El Papa Liberio impuso el velo a Marcelina la noche de Navidad del 352. A ella S. Ambrosio le dedica el "De virgínibus" que sirvió de lectura espiritual en el Aventíno.

S. Jerónimo, hijo de Dalmacia, que entonces vivía en Roma, dio cohesión a este primer grupo de mujeres estudiosas de la Bíblia. Él tenía la experiencia de su hermana, de vida ligera, que al ser acogida por el grupo de "mujeres consagradas" que formó a Juliano, diácono de Aquileia, cambió de vida. En este grupo también había la Santa madre de Cromacio, y sus hermanas. Aquileia fue la segunda patria de Jerónimo.
En Roma, el dálmata tuvo una gran admiración por Marcela que, "en las estrecheces de la celda, disfrutaba del Paraíso". Ella convirtió su casa en un Monasterio "soli Deo placere desiderans" ("deseosa de complacer sólo a Dios", como se dice también de S. Benito).

S. Jerónimo fortalece el grupo de palabra y con sus cartas, que son leídas en "clase" de Bíblia. En una de las letras habla de Asela (quizás hermana de Marcela) que se consagró a Dios a los 12 años y ahora tiene 73, dice: "su hablar es silencio, y su silencio elocuente. En una ciudad como Roma, donde la humildad es vista como ridiculez, ella ha conseguido que todo el mundo la admire". De Marcela Jerónimo dice: "el ardor de Marcela por las Escrituras es increíble, ella canta ininterrumpidamente, Señor llevo tus palabras en el fondo del corazón".

De hecho, con su discreción, ella templaba a S. Jeronimo, cuándo se ponía a hablar mordazmente de las costumbres depravadas de los clérigos romanos. Al final de su vida, Marcela dejó el Aventíno, y fundó un monasterio a las afueras de Roma, donde murió.

La gloria de Marcela, muerta en Roma a principios del sV, es la de haber roto con el ambiente de la nobleza romana, sin avergonzarse de Cristo.

Marcela era prima de Pammaquio, el yerno de Paula, y también estaba emparentada con Melania la joven.

FABIOLA
De la noble raigambre de los Fabios, Fabiola fue también muy amada por Jerónimo, por lo mucho que sufrío a causa de la vida disoluta de su marido. Ella se había separado del primer marido, y contrajo nuevas bodas, pero al quedar viuda de éste segundo, hizo penitencia pública por su pecado. Con ella lloraron el obispo, los presbíteros y todo el pueblo, viéndola demacrada y penitente, al lado de los pecadores públicos, antes de Pascua.
Entonces el cambio de su vida fue radical, convirtiéndose en una verdadera apóstol de la caridad. Dando sus bienes a los pobres, fundó el primer "Cottolengo" de la historia, acogiendo los más enfermos y marginados de la ciudad.

PAULA
Amma Paula nació en el 347, durante el reinado de los hijos de Constantíno. Su madre Blesila, era de la influyente familia de los Escipiones. El nombre de Paula le viene del antiguo cónsul Paulo Emilio el macedonio (181aC). Era, pues, de la más elevada condición social. Su padre griego y su madre romana, la educaron cristianamente.
A los 16 años se casó con Julio Toxoqui (griego), descendiente de Julio Cèsar. De la raigambre de los Julios. A pesar de que el padre era pagano, Paula educó cristianamente a sus 5 hijos:

- A la primera hija le pusieron Blesila, como la abuela. La niña tenía 15 años cuando murió su padre Toxoqui, y ella murió a los 20 años, cuando ya era viuda. Después de haber llevado una vida ligera, entró a formar parte del grupo del Aventíno. Para que comprendiera la vanidad de las cosas de este mundo, S. Jeronimo le dedicó un comentario al libro del Cohèlet ("Vanidad de vanidades y todo es vanidad, dice el Cohèlet").

- A la segunda hija le pusieron el nombre de Paulina. Era dulce y pacífica, aunque no tan viva y ardiente como Blesila (la abuela). A los 16 años la casaron con Pammaquio, primo de Marcela y compañero de estudios de Jeronimo, que tenía 40 años. Un hombre inmensamente rico que luchó contra los donatistas, y a quien S. Agustín dedica la Carta 58. Ella murió también joven.

- La tercera hija fue Eustòquia, fué heredera espiritual de su madre. Era dulce, reservada y tímida. Según los autores es "la perla de las hijas de Paula", y muy amada por ella. Tenía una inteligencia privilegiada y un aguante de acero. Durante una temporada vivió en el Aventíno, con las vírgenes que tenía Marcela. A los 16 años hizo voto de virginidad con el Papa Damaso. S. Jeronimo le dedicó la carta 22, que es un tratado sobre la virginidad. Esta carta fue tan mal considerada en Roma que, muerto el Papa, llevó Jeronimo al destierro. Los mismos clérigos que vivían una vida disoluta, acusaban a Jeronimo de induir con engaño a las matronas romanas, hacia una vida de virginidad.

- La cuarta hija es Rufina, que murió muy pronto.

-Toxoqui es el quinto hijo, a quiénes pusieron el nombre del padre. Se casó con Leta, hija de Albíno, que era también primo de Marcela. Tuvieron una hija (año 400) que llevará el nombre de Paula, como la abuela, a quien seguirá en Belén.

Proyecto monástico de Paula
Después de la muerte de Blesila, Paula se dio a un proyecto monástico. Con Eustòquia y algunas compañeras, se fue hacia Palestina. Dejó su hija Paulina dedicada a los pobres, al lado de Fabiola.
Pasaron por el Ponto, donde visitaron las celdas donde había estado Cesarea Flavia Domitila, desterrada por ser cristiana. En Salamina (Chipre), se unieron a Jerónimo, con quien llegaron a Palestina. Pero antes de instalarse, quisieron ir a Egipto. En Alejandría escucharon a Dídimo el ciego, y atravesaron Nítria, que estaba llena de anacoretas. Recurrieron Escete, visitando Macario y los grupos de monjes y monjas Pacomianos. Al lado de Serapión, Paula fue tentada de pedir ser admitida en un monasterio de vírgenes, pero la tierra de Jesús la atrajo más fuertemente.

Finalmente, en el 386, construyó los monasterios de Belén. Uno para Jerónimo y sus monjes, en las afueras, y uno para las monjas en el valle, al lado de la Basílica de la Natividad. Después construyó una hospedería para peregrinos. Cuando Fabiola la visitó, la imitó en Roma, ayudada por Pammaquio, víudo de Paulina, la segunda hija de Paula.

Los monasterios femeninos de Amma Paula
Dice Paladio que: "hay" que citar a algunas grandes mujeres a quienes Dios ha concedido una gran fortaleza, entre ellas Paula, la Romana".

Ella fundó tres monasterios de monjas, separados, pero unidos por una tapia, con el fin de defenderse de los árabes. En cada monasterio había un grupo de 50 monjas. Tres Ammas, o Abadesas iban al frente de las comunidades, todas dirigidas por Paula. Las tres comunidades se reunían para la plegaria en la iglesia, dedicada a Sta. Caterina de Alejandría, que tenían en común. Los domingos iban a misa a la Sta. Cueva del Nacimiento. Recitaban todo el salterio en un día. Cada salmo era recitado por una virgen que se ponía en pié mientras las otras permanecían sentadas, tal como era costumbre en los monasterios egipcios. Todas se sabían los salmos de memoria. S. Jeronimo les enseñaba la Bíblia, y Paula recibía clases de hebreo de un judío.

Paula era muy dulce para los otros, y muy severa para ella misma. Amaba mucho al obispo Epifanio. A su lado, las comunidades de Paula y Jeronimo firmaron la condena de las controversias origenistas, y eso les turbó la paz. Rufíno, en cambio, y el obispo Juan, defendían Orígenes. Así los monasterios de Belén que estaban bajo el obispo Juan se opusieron a él, y él los excomulgó. Los monjes y monjas de Belén serían privados de los sacramentos y la sepultura eclesiástica. Por fin reencontraron la paz por mediación de Teòfilo de Alejandría, y celebraron la Eucaristía de la reconciliación en la basílica de la Resurrección. Pero la relación con Rufíno y los monasterios de los olivos quedaron estropeadas.

Melania y Paula sufrieron en silencio esta ruptura. Paula murió sin ver acabados los afrontamientos entre Rufíno y Jeronimo. En el 404 fue enterrada en la cripta de la Iglesia de Belén, al lado de la Cueva. Era el 26 de enero y tenía 56 años. Había pasado 20 en Belén. En sus exequias fueron recitados los salmos en griego, latín y siríaco. Quizás lo que le había hecho sufrir más a la vida, fue la ruptura con Melania i Rufíno. Pero tal vez debemos al fruto de este sufrimiento, las buenas relaciones que hubo, años más tarde, entre Melania la joven y Paula a la joven.

A raíz de la muerte de Paula escribe Jeronimo: "Adiós, Paula, ayuda con tus plegarias la vejez del que te ha venerado toda la vida. Tu fe y tus obras te unen a Cristo, y Él te dará todo el que le pidas. Yo te he levantado un monumento más fuerte que el bronce, que nadie conseguirá destruir". Y el mismo Jeronimo dejó escrito en su epitafio: "Santa y digna madre, primera en la gran Roma, siguió a Cristo en la pobreza, construyendo una casa en la pequeña Belén".

Después de ella Eustaquia continuó durante 15 años su obra, y finalmente su neta Paula la joven que llegó a Belén en el 415, convirtiéndose en la fiel discípula de S. Jeronimo.

EUSTOQUIA I PAULA LA JOVEN
Paula la mayor, dejó una gran tradición bíblica, ya que ella corregía los escritos de Jeronimo y pagaba todos los gastos. Por eso Jeronimo quiere que esté el nombre de Paula en sus escritos. También Eustòquia dominó el hebreo. S. Jeronimo le dirige éstos consejo: "que el sueño te coja leyendo la Bíblia, mientras descansas con la cabeza sobre estas páginas".
Al morir Eustòquia, es elegida abadesa Paula la joven, que tiene 15 años. Jeronimo muere en sus manos, cuando ella tenía 20 años. Entonces Jeronimo, Paula y Eustòquia fueron enterrados juntos.

MELANIA LA JOVEN
De familia hispana, nace en el 382, y hace posible el 3º monasterio latino en Jerusalén.
A los 14 años se había casado con Pimiano, y la fortuna del matrimonio era una de las mayores del imperio. Después de 7 años de matrimonio fueron a Tagaste donde abrazaron la vida monástica cerca de Agustín. Dieron libertad a 8.000 esclavos de su propiedad. En el 417 fueron a Jerusalén. Después de 11 años de vida anacorética, levantaron de planta un monasterio de monjes para el marido, a fin que tuvieran cuida la basílica de la Ascensión, y uno para ella y las monjas.

Ella era muy amante de los ayunos y las velas, durmiendo tan sólo unas 2 o 3 horas, apoyada bajo una manta. Murió a los 57 años. Sus monasterios más tarde pasaron a la iglesia griega ortodoxa. Todavía hoy se pueden visitar los restos de los mosaicos de estos monasterios, dentro de la iglesia ortodoxa de la Ascensión, en la cima del Monte de los Olivos.
Melania cultivaba la amistad con todo el mundo. Incluso con la emperatriz Eudòxia de Constantinopla. Paula la joven fué a sus funerales.

Con esta zaga de mujeres santas, la vida monástica recibió una gran huella de frescor y equilibrio, evitando los excesos que tan a menudo se daban.
FARV
 
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor ayga127 » Mié Oct 22, 2014 6:18 pm

Algunas iconografias de madres del desierto


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Santa Eustoquia
Santa Eustoquio o a veces, Eustoquia o Santa Eustoquia (en latín, Eustochium Julia, (Roma, c. 368 - 419 o 420) fue hija de Paula de Roma (Santa Paula) y hermana de Blesila (Santa Blesila), Madre del Desierto, distinguida por sus virtudes y su vasta instrucción, es venerada como santa

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Melania la vieja
Santa Melania la Vieja, Melania la Anciana o Melania la Mayor (Hispania, 323 o 325 - Jerusalén, 410) es una santa cristiana de las Madres del desierto que tuvo gran influencia en el movimiento ascético cristiano que surgió posteriormente a que el emperador Constantino hiciese del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano

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Santa Olimpia
Vino al mundo en el año 366 en Constantinopla y murió en Nicomedia, Turquía en el 408.
Se sabe que perteneció a la alta nobleza bizantina y que contrajo matrimonio a los 18 años con el gobernador de la ciudad. Enviudó a los 20 meses. Y sin pensarlo mucho se hizo diaconisa. Como era muy rica, fundó un hospital y una casa de acogida para niños que cuidaba una comunidad de vírgenes consagradas a Dios.

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Santa Tecla de Iconio
Tecla de Iconio, más conocida como Santa Tecla, fue una mártir anatólica del siglo I, venerada como santa por la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa. El único registro que se conoce de ella proviene de los Hechos de Pablo y Tecla, texto apócrifo del siglo II, donde se la menciona como seguidora de San Pablo.

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Santa María Egipciaca
María de Egipto o Santa María Egipcíaca (c. 344 – c. 421 ó 422) era una asceta que se retiró al desierto tras una vida de prostitución. Es venerada como patrona de las mujeres penitentes, muy especialmente en la iglesia Copta, pero también en las iglesias católica, ortodoxa y anglicanas.

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Amma (Madre) Sara del desierto
Siglo V) Fue una de las primeras madres del desierto. Es conocida hoy solamente mediante las Sentencias de los padres del desierto. Fue una ermitaña y siguió una vida dedicada al estricto ascetismo unos 60 años.

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Teodora de Alejandría
La Santa era de Alejandría en los años del rey Zinonos (474-490) estaba casada con Pafnutio un hombre piadoso. La vida de la Santa era honesta sin embargo la debilidad la empujo al adulterio.Luego de pensar en profundidad en sus pecados lloro amargamente, tomo ropa de hombre y fue a un monasterio con el nombre de Teodoro, allí día y nuche reflexionaba de su pecados y lloraba amargamente.


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Melania la joven
Santa Melania la Joven o Valeria Melania (Roma, c. 383 - Jerusalén, 31 de diciembre de 439) es una santa cristiana del grupo de las Madres del desierto que vivió durante el reinado del emperador Flavio Honorio Augusto, hijo de Teodosio I. Es nieta por parte de padre de Melania la Vieja.
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor ma_allegretti » Mié Oct 22, 2014 6:33 pm

AMMAS

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LAS AMMAS: LAS MADRES DEL DESIERTO

“Mujeres fuertes que ya desde antiguo, complementan la visión “masculina” de la teología con una rica experiencia “femenina” tan llena de valores y matices nuevos. No pueden ignorarse ni dejar encerradas sus palabras y vivencias que tanto pueden decir hoy a nuestro mundo ardiendo de sed de Dios pero sin referentes y perdido en un mundo secularizado que no le permite vislumbrar la Luz que le conduce a la Verdad a la felicidad, en definitiva, a Dios.” (S. Marina Medina Monasterio Cisterciense de la Sta. Cruz)
“Son mujeres portadoras de sabiduría, y se nota la diferencia: su sabiduría no es erudición, es saborear.”

¿QUIENES FUERON LAS AMMAS DEL DESIERTO?
Mujeres cristianas de los siglos IV y V, fundadoras de algunas de las primeras comunidades femeninas, para que su sabiduría se hiciera accesible a un público más amplio. Parece que pudieron llegar a ser unas 20.000.

Amma = “madre espiritual”

Amma, término utilizado para designar a una “madre espiritual”, es el equivalente de abba, nombre que se da al “padre espiritual”. Amma, dice Mary Forman, «se refiere a la capacidad de convertirse en guía espiritual de otras personas y no está explícitamente asociado al rol de las abadesas o superioras.»


Aún cuando la vida de estas madres del desierto ha sido descubierta hace poco, sus biografías y sus historias son un tesoro de sabiduría que revela el rol fundamental que desempeñaron en la fundación del monacato. Sus nombres son María de Egipto, Sara, Teodora, Sincletica, Melania, María hermana de Pacomio, Marcela, Macrina hermana de Gregorio de Nisa, entre muchas otras. Mujeres sabias, portadoras del Espíritu y estudiosas de la Escritura, las ammas del desierto pusieron sus virtudes y sus dones al servicio de los demás. Enamoradas de Dios, del desierto y de la oración, fueron auténticas guías espirituales para todas las personas, hombres y mujeres, que las necesitaban.
Esta es una herencia para todas las mujeres de hoy, una herencia que debemos conservar porque es parte de nuestra historia además de un estímulo para el futuro.
Las Madres vivían en el desierto, una vida ascética y dura, hace muchos siglos. Demostraron que la contemplación y la vida espiritual y ascética, no es sólo patrimonio de los hombres y que nosotras, las mujeres, tenemos una especial y fina sensibilidad para captar las resonancias del Amor.
Aquellas mujeres, superando todas las barreras y obstáculos, saltaron sin miedo al mundo desconocido del desierto para mejor buscar a Dios. El desierto es lugar de la revelación de Dios pues es ahí donde se escucha a Dios que habla al corazón: “la llevaré al desierto y le hablaré al corazón”; aunque se necesita alcanzar la pureza de corazón para que se dé el Encuentro: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”
Ellas que practican la ascesis, llegan a la experiencia de la suavidad de Dios. El libro del Cantar de los Cantares es la expresión de un deseo y de una posesión; es un canto de amor que se escucha poniendo en ello todo el ser, cantándolo uno mismo. Sostiene y acompaña los progresos de la fe de gracia en gracia, de la vocación, hasta la entrada en la vida feliz de la bienaventuranza celeste. Existen las luchas cotidianas, la misma ascesis, más también la alegría de esperar los bienes prometidos, las recompensas futuras, otras tantas palabras que dicen: Dios. Porque el Señor está en el punto de partida, en todas las etapas del camino y en el final porque Él mismo es el Fin.
Enseñanza que nos proporcionan más vivida que escrita (aunque también escrita en muchas ocasiones, pero que son avaladas por la vida), tendente a la unión con Dios aquí abajo, en el Cielo más tarde.
Vamos a adentrarnos en estas soledades tan llenas de la Presencia de Dios y que las vidas de estas solitarias ascetas sean un aldabonazo en nuestras, muchas veces dormidas, conciencias.

MADRES DEL DESIERTO

Tanto la Patrología como la Matrología, contienen idéntica apreciación en lo esencial: santidad de vida de sus protagonistas, irradiación benéfica de su pedagogía espiritual en su entorno, testimonio martirial o confesional de la fe, que incluye la fidelidad heroica al Magisterio de la Iglesia, a la Revelación divina en definitiva, que se expresa en el apasionado amor a la persona de Jesucristo, Dios-Hombre.
La raíz del término “patrología”, viene de “padre”, y este apelativo ha forjado el término “patrología” y más tarde el de “patrística”. Así, la Patrología es la parte de la historia de la literatura cristiana que trata de los autores de la antigüedad que escribieron sobre temas de teología. Comprende tanto a los escritores ortodoxos como a los heterodoxos, aun cuando se ocupe preferentemente de los que representan la doctrina eclesiástica tradicional, es decir, de los Padres y Doctores de la Iglesia. Incluyen a todos los autores cristianos hasta Gregorio Magno (+ 604) o Isidoro de Sevilla (+ 636) en Occidente, mientras que en Oriente llega generalmente hasta Juan Damasceno (+ 749). Resumiendo, podemos aclarar que “el estudio de los padres viene hoy contemplado por tres ciencias que, con las debidas interferencias, lo hacen objeto de su investigación: Patrología (vida-obras-doctrina), Patrística (teología) y Literatura cristiana antigua (aspectos estilísticos y filológicos)”[5].
San Clemente de Alejandría nos dice que el “Padre” es el maestro en la fe. Esto mismo también corresponde a las Madres, maestras según el Espíritu que roturaron caminos de virtud y santidad en la vida cristiana, primero con el ejemplo de su vida santa y doctrina ortodoxa. Las diferencias existentes entre Patrología y Matrología, son de tipo cultural: ellas, en general, no escribieron nada (aunque tenemos algunas mujeres, no obstante poquísimas, que escribieron: Perpetua; Faltonia; Egeria), pero vivieron hasta las últimas consecuencias su fe; la tradición oral recogió su valioso legado, que transmitieron los hombres por escrito. Más tarde, las Madres benedictinas y cistercienses plasmaron por escrito sus experiencias y vivencias espirituales y hoy constituyen verdaderos tratados místicos.
Las vidas y sentencias de muchas Madres, fueron célebres en su tiempo debido a la tradición oral. Más tarde, sus apotegmas fueron recogidos en manuscritos. Estadísticamente, son más las Madres que los Padres, pero son pocas aquellas de las que nos han llegado datos biográficos y doctrina, debido a razones socio-culturales de la época
Si la palabra Abba significa “padre espiritual”, es decir: el que está lleno del Espíritu Santo; la palabra Amma, expresa Madre espiritual, llena del Espíritu Santo. Nos lo dice Paladio en su “Historia Lusiaca”.
Desde los inicios de las migraciones al desierto, ellas están presentes. Las diásporas espirituales comenzaron hacia el 250 d.C.; fue un movimiento renovador, inspirado sin duda alguna, por el Espíritu. Estos grupos de solitarios y solitarias, se caracterizaron, por su radicalidad de vida a través de la oración y la ascesis
Estos grupos se incrementaron a partir del Edicto de Milán en el 313 cuando el Emperador Constantino convirtió al cristianismo en religión oficial del imperio romano. Muchos cristianos, ante la desaparición del martirio y queriendo vivir una vida cristiana auténtica y añorando el martirio, se decidieron vivir un martirio incruento y marcharon al desierto
Existen sentencias atribuidas a los espirituales de los desiertos que dicen que el ser monje (monja), no es cuestión de cambiar de vestido, de abrazar un especial estilo de vida, sino llevar a cabo esta empresa ardua y sublime que solo se puede llegar a través de caídas y tropiezos para siempre levantarse de nuevo confiando en la misericordia infinita de Dios y en Su perdón.
La espiritualidad monástica es la misma de todo cristiano, pero desde la radicalidad evangélica, siguiendo los Consejos Evangélicos y perseverando en el desierto. Todo esto lo podemos ver en autores como Evagrio Póntico

ESPIRITUALIDAD DE LAS AMMAS

Son mujeres que siguiendo la llamada escuchada en su interior, se dirigen al Desierto buscando a Jesús para experimentarlo en la soledad desde su condición de mujeres. Eran portadoras de su cultura femenina injertada en Cristo, y es que la verdadera cultura, crea vida y la desarrolla.
Su espiritualidad nace de la experiencia de la Vida, bajo la inspiración del Espíritu. La escucha a la llamada de Dios es lo principal y ante esta invitación al seguimiento de Jesús según los Consejos Evangélicos, lo dejan todo (Mt 16, 24; 19, 21), renuncian a todo y lo siguen. El concepto de renuncia (apótaxis) era fundamental en la vida monástica y así, a los primeros monjes, se les llamo renunciantes (apótacticoi).
El Abad Alonio decía: “Si no hubiera destruido todo, no podría edificarme a mí mismo”. Es la clásica renuncia monástica:
1. Renuncia corporal, celibato. Desprecio de todo bien terreno.
2. Llamada a la conversión, renuncia al género de vida anterior con sus vicios, desórdenes, pecados, inclinación al mal espíritu y a la carne.
3. Renuncia a cuanto endurezca el corazón: es necesaria la pureza de corazón, no gustando nada sensible, sino fijando la mirada en los bienes eternos.
El desierto favorece una oración continua, afectiva, enamorada (como el camino a través del desierto del pueblo de Israel, y en efecto, los profetas lo llaman “noviazgo” del pueblo con su Dios), que es algo común en las Ammas y así, leemos en un apotegma anónimo de una de ellas: “Quien ama, recuerda siempre lo que ama”. Es el recuerdo amoroso de Dios alimentado con la meditación de Su Palabra. Este estado orante determina la huida del mundo, vivir en soledad y silencio que permanezca siempre atento a la escucha.
Otra característica, es la conciencia del estado de desemejanza con el Creador desde el pecado original, entonces, se busca el Paraíso y el recobrar la semejanza perdida por medio de la obediencia, ya que el que es obediente y mantiene a raya su voluntad, recobra la belleza y la semejanza divina en su alma, porque la obediencia es expresión de humildad. Las Ammas y Padres del desierto, tenían grabado en lo más hondo de sí mismos: “Tomó la condición de esclavo”.
Esta espiritualidad lleva a la hesychia, es decir, a la paz, al silencio, a la dulzura de la unión con Dios; y esto es así cuando se ora con el corazón. Este movimiento de la hesychia, tiene su origen según la tradición primitiva, en la escena del evangelio donde Juan reposa su cabeza en el pecho del Señor en la Última Cena, escuchando los latidos del Corazón de Cristo. Los monjes y monjas de Egipto y Gaza del siglo IV, solían recitar: “A los débiles solo nos queda refugiarnos en el Nombre de Jesús”. Se creían los pobres (anawim) del Reino.
Y es que para ellos, el nombre tiene la misma importancia que en la Biblia donde el nombre está unido al momento de la invocación de este nombre -desde el corazón- y a la comunicación con él. Por ello, el nombre de Dios y Dios mismo, no puede ser manipulado. Con la venida de Cristo, Dios revela Su Nombre propio.
Sin embargo, el desierto es también el lugar de los grandes combates espirituales, son los que San Antonio llamaba: “los combates de los oídos, de la lengua, de los ojos”. Es aquí donde estas tentaciones y luchas se sienten en toda su agudeza y atacan con fuerza: son los pensamientos impuros, la soberbia y vanagloria, la tristeza, la rebelión, melancolía, la crítica… (La lista varía según los padres. El elenco clásico es el que da Evagrio Póntico: gula, lujuria, avaricia, tristeza, acedia, ira, vanagloria y orgullo). Pero estos ascetas tienen soluciones como la oración, la lectio divina, la ascesis y la apertura del corazón a la madre espiritual (en nuestro caso), y una confianza ilimitada en la misericordia del Señor. Y también el relativizar, no dramatizar, saber reírse de uno mismo.
Martyrius, autor monástico del siglo VII, recoge la tradición espiritual del Desierto desde el siglo I, en su obra más conocida “Libro de la perfección”, en su Tratado tercero, se explaya en la vida solitaria y dice que la verdadera Regla monástica, es la renuncia absoluta a todo y una caridad perfecta; un desapego total y un amor sin reserva. La humildad, la confianza en Dios sin límites y la mente y el corazón humilde son las armas siempre victoriosas contra el demonio. Termina así: “El monje (la monja) debe estar como embriagado de la caridad de Cristo… unirse únicamente al Dios único y supremo… Única y muy sublime es la regla de vida del retiro solitario, a saber: el angélico estar ante Dios y el recogimiento de espíritu”
Los teólogos cristianos afirmaban la igualdad de los dos sexos en relación con la virtud, e incluso en algunos casos reconocen la superioridad de la mujer en este campo; aunque no todos pensaban así, siempre hubo hombres y padres que opinaban (equivocadamente) que la mujer era más débil que el hombre y que sólo podía llegar a la altura del hombre, “volviéndose varón”. Los Padres de la Iglesia creen que la verdadera diferencia entre los seres humanos no es cuestión de sexo sino de alma, y así Gregorio de Nisa afirma: “Que la mujer no diga: ¡Soy débil! Porque la debilidad es cosa de la carne, y en cambio es en el alma donde está el vigor”.Y Gregorio de Nacianceno exclama: “La naturaleza femenina ha ido más allá que la masculina en el común combate por la salvación, probando con ello que entre los dos hay una diferencia de cuerpo, pero no de alma”]. En la misma línea también vemos a Basilio y a Juan Crisóstomo.
Es cierto que los Padres del desierto querían una separación efectiva entre monjes y monjas, y de forma más global, entre hombres y mujeres. Cosa que también deseaban las monjas con respecto a los monjes y los hombres en general. Pero nunca los Padres infravaloraron la vida ascética y espiritual de estas mujeres. Y la razón no era de orden físico porque experimentaban que el vigor masculino no bastaba para ello. La razón estaba en la caridad, el amor a Dios y a Cristo. Y sabían que de este amor son tan capaces las mujeres como los hombres. En la tradición monástica descubrimos que se consideraba a las monjas capaces de dar dirección espiritual en las mismas condiciones que los hombres.
Que las monjas puedan ser guías de otros, deriva del hecho que ellas también pueden ser “espirituales”, portadoras del Espíritu. Y, en cuanto tales, pueden recibir el Título de “Madre” o “Amma”.
Las monjas (aquellas que sabían leer) se servían como los monjes de la Sagrada Escritura y de las vidas y dichos de los Padres, y las adaptaciones de las normas monásticas a la naturaleza femenina eran hechas por una “Amma”. Las mujeres no querían que se edulcorasen para ellas los principios de la vida monástica. La adaptación a la condición femenina no era rebajar el ideal de perfección cristiana, sino vivirlo según otras características. Y nadie mejor para traducir en la práctica las normas de vida monástica para uso de mujeres que una mujer.
En este contexto, no es de extrañar que la colección de Apotegmas nos ofrezca las sentencias de las “ammas” del desierto intercaladas entre la de los “abbas” más famosos. Y es que según los Padres, las mujeres también podían propagar la buena doctrina y dar una enseñanza espiritual. Los Padres del desierto, y los que inmediatamente compilaron sus sentencias, no solamente dejaron bien sentada la igualdad entre los dos sexos en las cosas del espíritu, sino que consideraron que las mujeres pueden ejercer una maternidad espiritual y transmitir una doctrina espiritual con el mismo derecho que cualquier Padre.
Podemos encontrarnos en las sentencias de las ammas, la espiritualidad de éstas; sus sentencias se caracterizan por su discreción, por su penetración psicológica, por su delicadeza, y por no tener extravagancias como vemos en las sentencias de algunos padres del desierto. En ellas, sus palabras están llenas de una gran madurez, fruto de un don de Dios pero también fruto de una lucha, de una fidelidad y de una oración personales. Sus mismas sentencias nos narran de cómo tuvieron que luchar incluso contra ellas mismas y contra la tentación de abandonar el camino emprendido. Es significativo, además, que el centro de sus apotegmas sea siempre Dios, Jesucristo y las palabras de la Escritura. Tomemos como ejemplo este texto de Santa Sintétlica: “Los que se entregan a Dios tienen que luchar y sufrir mucho al principio, pero después gozan de una alegría inefable. Es lo mismo que los que quieren encender un fuego que empiezan a ahumarse y a lagrimear, pero que al fin consiguen su objeto. La Escritura dice: “Nuestro Dios es fuego devorador” (Hb 12, 28). Debemos encender en nosotros el fuego divino con lágrimas y sufrimiento”
También veamos como muestra, este apotegma de Amma Teodora: “Uno de los ancianos interrogó a Amma Teodora diciendo: ¿Cómo resucitaremos en la resurrección de los muertos? Le respondió: Tenemos como prenda, ejemplo y primicias al que resucitó por nosotros, Cristo nuestro Dios”

AMMA MACRINA

“Sí, realmente, una gran mujer que sabía lo que quería y a ello se dedicó con todas las fuerzas de su corazón sin dejar que ningún obstáculo se interpusiera en su camino. No fue una decisión que acabara en el olvido, la llevó a cabo hasta sus últimas consecuencias, día a día, sin cansarse pues en Dios encontraba su fuerza, su gozo y su descanso.”
El legado monástico femenino de Santa Macrina, fue modelo de las generaciones sucesivas. Ella marcó con su propio ejemplo, unas pautas de vida que constituían un eco fiel de lo practicado en los desiertos de Egipto: desprendimiento de todo lo mundano; carencia de lo superfluo; pobreza en el vestir; austeridad en la comida; canto ininterrumpido de salmos, bien el Oficio coral o como rumia a lo largo de la jornada; trabajo manual moderado.
Amma Macrina la Joven es considerada la primera Amma (Madre) del Desierto de Turquía (año 380). Era nieta de Sta. Macrina la Vieja (mártir en la época de Diocleciano, s. III que tuvo que huir al desierto con su marido, durante la persecución. Esta familia de "santos" vivía en el Ponto, cerca del Mar Negro, llevando una vida ascética y pobre, a pesar de ser de clase acomodada. La nuera de Sta. Macrina la Vieja, también fue santa, y es venerada con el nombre de Sta. Emelia. Tuvo 10 hijos. La mayor, Macrina la Joven, recibió de Dios la capacidad de armonizar la actividad y la contemplación. Ayudó a su madre en la educación de sus hermanos. Tres de los hermanos también serán santos: Basilio, Gregorio de Nisa y Pedro de Sebaste. Pedro, el menor, fue educado exclusivamente por Macrina. Debemos la "Vida de Sta. Macrina" a la pluma de su hermano S. Gregorio de Nisa, en agradecimiento a todo lo que ella ha hecho por él, a quien llama su "segunda madre, fuerte, benevolente, y maestra de su vida".
La joven Macrina estaba muy compenetrada con su madre, Emelia, y cuando ésta ya era viuda, la convenció de convertir a su hogar en un monasterio, llevando vida monástica junto con sus sirvientas, sin que hubiera ninguna distinción entre ellas.
A diferencia de los monjes de Egipto, el monacato capadocio (actual Turquía) era más culto, y las austeridades eran menos severas que las de los monjes coptos y sirios. Podía haber influido también el paisaje: la dureza del desierto de Egipto no tenía nada que ver con la belleza de las orillas del río Iris, donde estaban los monasterios de Asia Menor.
Macrina debió legar a su hermano Basilio la simiente de su monacato. Basilio llegó a Annesi en el 356 y quedando asombrado del cenobio de vírgenes y de su pujanza e influenciado por su hermana, renunció al mundo y sus seducciones y abrazó la vida monástica.
Basilio muere en el 379 y Macrina, libre ya de compromisos familiares, vende lo que le queda del patrimonio familiar repartiéndolo seguidamente a los pobres, y se entregó de lleno a la vida espiritual.
La última plegaria de Macrina, antes de morir fue: "Tú, Señor, me has quitado el miedo a la muerte. Yo sé que nosotros somos de barro, y que Tú ahora lo devuelves a la tierra. Pero después harás que este barro se revista de inmortalidad."
Macrina influyó notablemente en la historia del cristianismo del siglo IV. Gracias a su influencia sobre su hermano Basilio, éste se hizo eremita, fundó monasterios y trazó las reglas que regirían la vida monástica en la Iglesia Ortodoxa.
Debido a su fuerte e importante influencia sobre sus hermanos Macrina también ha influido mucho en la construcción del monacato cristiano: San Benito se inspiró en Basilio de Cesarea para redactar su Regla. De Macrina a San Benito, la historia del monacato cristiano, fue modelado basándose en un fuerte ascetismo, en la lectura de las Sagradas Escrituras y en el papel de las vírgenes como metáforas vivas del Paraíso Perdido.
A través de su vida, vemos que es una mujer la conductora intelectual de la familia. Como guía y protectora espiritual era ella la “maestra”, mi “señora”. Y esto representa un cambio en la mirada masculina en relación a la mujer.
El modelo de Macrina, fortaleció la idea vigente de aquel entonces, donde la mujer consagrada era un depósito de valores para las comunidades cristianas. Estas mujeres consagradas, eran las kanonikai, es decir, mujeres comprometidas con un canon, una vida regular y ascética cotidiana en un pequeño grupo espiritual y orgánico que las destacaba de las otras fieles. Nacía así, el ideal ascético cristiano femenino. Macrina también influyó en la actitud ambivalente de la sociedad patriarcal de Bizancio en relación a la mujer: entre Eva y María, entre el ideal ascético cristiano de la virginidad y el del celibato, y la “promoción” del matrimonio. Por tanto, Macrina es modelo de mujer santa y de abadesa medieval.
A largo plazo, Macrina y su modelo ascético fortaleció el discurso del polo positivo femenino cristiano: la exaltación de la virgen, con su poder de donación, su influencia cristiana dentro de la familia (2 Tim), y su papel de ayuda y auxilio en la conversión de los pueblos al cristianismo.
Y este papel dentro de la conversión, es un atributo plenamente femenino y se ve en una carta de Basilio de Cesarea a los habitantes de Neocesarea, que muestra la fuerza de la imagen de Macrina, la fuerza cristiana femenina en la difusión del cristianismo en el siglo IV, y como ella les transmitió a todos los hermanos la doctrina de Gregorio (Taumaturgo) que había conservado de la tradición oral y así, los formó en los dogmas de la piedad.
La virgen, además de ser un espejo de la pureza de Dios, el principal papel femenino que los hombres veían en las mujeres, era la transmisión de la fe en las familias. Propagar la fe por medio de su amor infinito resguardado en su virginidad eterna
Realizando este estudio por la vida de Santa Macrina, sólo me cabe exclamar: ¡QUÉ MUJER! Sí, realmente, una gran mujer que sabía lo que quería y a ello se dedicó con todas las fuerzas de su corazón sin dejar que ningún obstáculo se interpusiera en su camino. No fue una decisión que acabara en el olvido, la llevó a cabo hasta sus últimas consecuencias, día a día, sin cansarse pues en Dios encontraba su fuerza, su gozo y su descanso. Con la mirada dirigida hacia las realidades celestiales desestimó los bienes de este mundo caduco en nada comparables a los eternos. El inmenso amor hacia el Señor, permitió a Macrina vivir una vida de total consagración a Él a través de la austeridad y la ascesis vividas en el amor. Por ella, muchas otras mujeres abrazaron el mismo estado de vida y aprendieron de ella la vida de renuncia por Dios.
También resulta admirable el influjo que causó en los miembros de su familia, ya que sin ella, la historia no sería la misma. A ella le debemos un San Basilio como hoy día es conocido y lo mismo podemos decir de San Gregorio de Nisa. Y ni decir tiene, que la Regla de San Basilio le debe mucho a su hermana y su vida de virginidad junto con otras vírgenes.
De Santa Macrina se puede hablar, escribir y aprender mucho más de lo que estas pobres páginas pueden decir. Sólo baste leer lo que de ella se sabe y gustarlo con la inspiración del Espíritu para sacar provecho espiritual de esta virgen que supo dedicar su vida a Dios sin otra ocupación que el servirle y amarle.

S. Marina Medina
Monasterio cisterciense de la Sta.Cruz
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Mié Oct 22, 2014 8:16 pm

PEPITA GARCIA 2 escribió:.....Santa Macrina.....

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Santa Macrina conocida también como Macrina la Joven,
nació en Cesarea de Capadocia,en el año 324, fue una religiosa católica, la hija mayor de Basilio el Viejo y Emmelia la Mayor, siendo nieta de Macrina la Mayor y hermana de San Basilio el Grande y San Gregorio de Nissa, destacaron como religiosos formando una familia dinástica conocida como los Padres Capadocios. San Gregorio dejó una biografía de su hermana en forma de panegírico = "Vita Macrinae Junioris" en PG XLVI, 960 ss. Ella recibió una excelente formación intelectual, aunque más basada en el estudio de la Biblia que en el de la literatura profana.

From Volume IX of the Original Catholic Encyclopedia.- Imagen -.The name of two saints, grandmother and granddaughter.

Cuando tenía sólo 12 años, su padre ya había concertado su matrimonio con un joven abogado de excelente familia, sin embargo, su prometido murió repentinamente, y Santa Macrina decidió dedicarse a una vida de perpetua virginidad, a la búsqueda de la perfección cristiana y se dedicó a la vida religiosa. Ejerció una gran influencia sobre la formación religiosa de sus hermanos menores, especialmente de San Pedro de Sebaste, que llegó a ser Obispo de Sebaste, y a través de ella San Gregorio recibió el mayor estímulo intelectual. Cuando murió su padre, San Basilio la llevó, junto con su madre, a una casa familiar situada cerca al río Iris, en Ponto.

Junto con sus sirvientes y otros compañeros, llevaron una vida de retiro, consagrándose a Dios. El ascetismo estricto, la celosa meditación sobre las verdades del cristianismo y la oración eran las principales preocupaciones de esta comunidad. No sólo los hermanos de Santa Macrina, sino también San Gregorio Nacianceno y San Eustatio de Sebaste estaban asociados a este círculo piadoso y fueron estimulados para continuar sus avances hacia la perfección cristiana.

San Gregorio Nacianceno.- Imagen

Al morir su madre Emelia, Santa Macrina se convirtió en la cabeza de la Comunidad, donde el fruto de la vida cristiana maduró tan gloriosamente y creció su espiritualidad día a dia.

Santa Macrina.-
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Después del Sínodo de Antioquía, hacia el final del año 379, San Gregorio de Nisa visitó a su muy venerada hermana, y la encontró gravemente enferma. En un discurso piadoso hermano y hermana hablaron de la vida del más allá y de su encuentro en el cielo. Poco después Santa Macrina pasó felizmente a su recompensa, en ese mismo año en el Monasterio familiar situado en el Ponto.

San Gregorio de Nissa.- Imagen -.hermano de Santa Macrina, escribió un "Diálogo sobre el alma y la resurrección" = “peri psyches kai anastaseos”,
basada en su piadosa conversación con su moribunda hermana, con detalles de su vida, sus virtudes y su entierro. En este escrito, Santa Macrina aparece como maestra, y trata sobre el alma, la muerte, la resurrección, y la restauración de todas las cosas. De ahí el título de la obra: "ta makrinia" (P.G. XLVI, 12 ss.). Habla también de dos milagros: el primero de ellos, que Santa Macrina recobró la salud cuando su madre trazó sobre ella la Señal de la Cruz; en el segundo caso, la santa curó de una enfermedad de los ojos a la hijita de un militar. San Gregorio añade: «Creo que no es necesario que repita aquí todas las maravillas que cuentan los que vivieron con ella y la conocieron íntimamente ... Por increíbles que parezcan esos milagros, puedo asegurar que los consideran como tales quienes han tenido ocasión de estudiarlos a fondo. Sólo los hombres carnales se rehúsan a creerlos y los consideran imposibles; para evitar que los incrédulos sean castigados por negarse a aceptar la realidad de esos dones de Dios, he preferido abstenerme de repetir aquí esas maravillas sublimes...» Este comentario confirma, una vez más, el dicho de que sólo un santo puede escribir la vida de otro santo.

Su fiesta se celebra el 19 de julio.

Fuentes. Enciclopedia Católica Online. Catholic net. Wikipedia
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor sandel » Jue Oct 23, 2014 12:08 am

Buenas noches...
Hoy decidí investigar sobre la instrucción Verbi Sponsa.

Aunque cada congregación tiene sus propias constituciones, en 1999 la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica del Vaticano publicó una Instrucción sobre la Clausura de las Monjas (Verbi Sponsa), un compendio de «normas específicas relativas a la disciplina concreta de la clausura, en línea con el camino de renovación ya llevada a cabo, para que responda mejor a la variedad de los Institutos Contemplativos y a las tradiciones de los monasterios».

Tal como recuerda la citada Instrucción, «la tradición espiritual más antigua ha asociado espontáneamente al retiro completo del mundo y de cualquier actividad apostólica este tipo de vida que se hace irradiación silenciosa de amor y de gracia sobre abundante en el corazón palpitante de la Iglesia-Esposa. El monasterio, situado en un lugar apartado o en el centro de la ciudad, con su particular estructura arquitectónica, tiene precisamente por objeto crear un espacio de separación, de soledad y de silencio, donde poder buscar más libremente a Dios y donde vivir no sólo para Él y con Él, sino también sólo de Él».

Verbi Sponsa
recoge el significado y valor de la clausura de las monjas, establece una serie de normas sobre su correcta aplicación y recoge los casos excepcionales en los que se puede aliviar.

También dedica un apartado a los medios de comunicación social, «que han de usarse con sobriedad y discreción», y a «otros medios modernos de comunicación».

Otro capítulo se refiere a la perseverancia en la fidelidad con especial dedicación a la formación inicial y permanente de las monjas y a la autonomía del monasterio.

Saludos cordiales.
sandel
 
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor Caro1978 » Jue Oct 23, 2014 1:27 pm

VERBI SPONSA

El Santo Padre Juan Pablo II ha animado frecuentemente a las monjas a permanecer fieles a la vida de clausura según el propio carisma y, en la Exhortación apostólica postsinodal Vita consecrata, ha dispuesto que se dieran ulteriormente normas específicas relativas a la disciplina concreta de la clausura, en línea con el camino de renovación ya llevado a cabo, para que responda mejor a la variedad de los Institutos contemplativos y a las tradiciones de los monasterios, de modo que las contemplativas claustrales, regeneradas por el Espíritu Santo y fieles a la propia índole y misión, caminen hacia el futuro con auténtico impulso y nuevo vigor. (9)

Que importante que siendo Papa Juan Pablo II haya alentado a las mujeres a perseverar cada una en su carisma. Hoy en día se sabe que han disminuido la cantidad de mujeres que aportan su vida a un tipo de Vida contemplativa y de claustro. Se las estigmatiza como que no realizan nada productivo, lucrativo ni aporte alguno a la comunidad. Irónicamente son los primeros que suelen pedir que recen por ellos ante alguna situación difícil de transitar solos.

Las reglas permiten que las comunidades funcionen correctamente y hasta para los que estamos afuera entendamos qué es lo que hacen. La oración es una herramienta potentísima y siempre necesitamos de ellas, tanto de las oraciones como de las Madres del desierto que oren por nosotros ya sea en forma global o particular.

Fortalecer las tradiciones, nos fortalece a todos.

Saludos

Carolina
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor iCristinai » Jue Oct 23, 2014 2:04 pm

Consideraciones de SS con respecto al Verbi Sponsa
Las invito, en particular, a amar la clausura, viendo en ella, como afirma la reciente instrucción Verbi sponsa de la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, "un medio ascético de inmenso valor, particularmente adecuado a la vida ordenada integralmente a la contemplación" (n. 5). En efecto, "es el signo, la protección y la forma de vida íntegramente contemplativa, vivida en la totalidad del don" (n. 10).


JUAN PABLO II ÁNGELUS
Domingo de Cristo Rey,
21 de noviembre de 1999



MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LAS CLARISAS CON OCASIÓN DEL 750° ANIVERSARIO
DE LA MUERTE DE SANTA CLARA DE ASÍS


1. El 11 de agosto de 1253 concluía su peregrinación terrena santa Clara de Asís, discípula de san Francisco y fundadora de vuestra Orden, llamada Hermanas Pobres o Clarisas, que hoy, en sus diversas ramas, cuenta con aproximadamente novecientos monasterios esparcidos por los cinco continentes. A setecientos cincuenta años de su muerte, el recuerdo de esta gran santa sigue estando muy vivo en el corazón de los fieles; por eso, en esta circunstancia, me complace particularmente enviar a vuestra familia religiosa un cordial pensamiento y un afectuoso saludo.
En una celebración jubilar tan significativa, santa Clara exhorta a todos a comprender cada vez más profundamente el valor de la vocación, que es un don de Dios que ha de hacerse fructificar. A este propósito, escribió en su Testamento: "Entre tantos beneficios como hemos recibido y estamos recibiendo cada día de la liberalidad de nuestro Padre de las misericordias, por los cuales debemos mayormente rendir acciones de gracias al mismo Señor de la gloria, uno de los mayores es el de nuestra vocación; y cuanto esta es más grande y más perfecta, tanto más deudoras le somos. Por lo cual dice el Apóstol: Reconoce tu vocación" (2-4).

2. Santa Clara, nacida en Asís en torno a los años 1193-1194, en el seno de la noble familia de Favarone de Offreduccio, recibió, sobre todo de su madre Ortolana, una sólida educación cristiana. Iluminada por la gracia divina, se dejó atraer por la nueva forma de vida evangélica iniciada por san Francisco y sus compañeros, y decidió, a su vez, emprender un seguimiento más radical de Cristo. Dejó su casa paterna en la noche entre el domingo de Ramos y el Lunes santo de 1211 (ó 1212) y, por consejo del mismo santo, se dirigió a la iglesita de la Porciúncula, cuna de la experiencia franciscana, donde, ante el altar de Santa María, se desprendió de todas sus riquezas, para vestir el hábito pobre de penitencia en forma de cruz.

Después de un breve período de búsqueda, llegó al pequeño monasterio de San Damián, a donde la siguió también su hermana menor, Inés. Allí se le unieron otras compañeras, deseosas de encarnar el Evangelio en una dimensión contemplativa. Ante la determinación con la que la nueva comunidad monástica seguía las huellas de Cristo, considerando que la pobreza, el esfuerzo, la tribulación, la humillación y el desprecio del mundo eran motivo de gran alegría espiritual, san Francisco se sintió movido por afecto paterno y les escribió: "Ya que, por inspiración divina, os habéis hecho hijas y esclavas del altísimo sumo Rey, el Padre celestial, y os habéis desposado con el Espíritu Santo, eligiendo vivir conforme a la perfección del santo Evangelio, quiero y prometo tener siempre, por mí mismo y por medio de mis hermanos, diligente cuidado y especial solicitud de vosotras no menos que de ellos" (Regla de santa Clara, cap. VI, 3-4).



Amadísimas hermanas:[/b]

1. El 11 de agosto de 1253 concluía su peregrinación terrena santa Clara de Asís, discípula de san Francisco y fundadora de vuestra Orden, llamada Hermanas Pobres o Clarisas, que hoy, en sus diversas ramas, cuenta con aproximadamente novecientos monasterios esparcidos por los cinco continentes. A setecientos cincuenta años de su muerte, el recuerdo de esta gran santa sigue estando muy vivo en el corazón de los fieles; por eso, en esta circunstancia, me complace particularmente enviar a vuestra familia religiosa un cordial pensamiento y un afectuoso saludo.
En una celebración jubilar tan significativa, santa Clara exhorta a todos a comprender cada vez más profundamente el valor de la vocación, que es un don de Dios que ha de hacerse fructificar. A este propósito, escribió en su Testamento: "Entre tantos beneficios como hemos recibido y estamos recibiendo cada día de la liberalidad de nuestro Padre de las misericordias, por los cuales debemos mayormente rendir acciones de gracias al mismo Señor de la gloria, uno de los mayores es el de nuestra vocación; y cuanto esta es más grande y más perfecta, tanto más deudoras le somos. Por lo cual dice el Apóstol: Reconoce tu vocación" (2-4).

2. Santa Clara, nacida en Asís en torno a los años 1193-1194, en el seno de la noble familia de Favarone de Offreduccio, recibió, sobre todo de su madre Ortolana, una sólida educación cristiana. Iluminada por la gracia divina, se dejó atraer por la nueva forma de vida evangélica iniciada por san Francisco y sus compañeros, y decidió, a su vez, emprender un seguimiento más radical de Cristo. Dejó su casa paterna en la noche entre el domingo de Ramos y el Lunes santo de 1211 (ó 1212) y, por consejo del mismo santo, se dirigió a la iglesita de la Porciúncula, cuna de la experiencia franciscana, donde, ante el altar de Santa María, se desprendió de todas sus riquezas, para vestir el hábito pobre de penitencia en forma de cruz.

Después de un breve período de búsqueda, llegó al pequeño monasterio de San Damián, a donde la siguió también su hermana menor, Inés. Allí se le unieron otras compañeras, deseosas de encarnar el Evangelio en una dimensión contemplativa. Ante la determinación con la que la nueva comunidad monástica seguía las huellas de Cristo, considerando que la pobreza, el esfuerzo, la tribulación, la humillación y el desprecio del mundo eran motivo de gran alegría espiritual, san Francisco se sintió movido por afecto paterno y les escribió: "Ya que, por inspiración divina, os habéis hecho hijas y esclavas del altísimo sumo Rey, el Padre celestial, y os habéis desposado con el Espíritu Santo, eligiendo vivir conforme a la perfección del santo Evangelio, quiero y prometo tener siempre, por mí mismo y por medio de mis hermanos, diligente cuidado y especial solicitud de vosotras no menos que de ellos" (Regla de santa Clara, cap. VI, 3-4).


3. Santa Clara insertó estas palabras en el capítulo central de su Regla, reconociendo en ellas no sólo una de las enseñanzas recibidas del santo, sino también el núcleo fundamental de su carisma, que se delinea en el contexto trinitario y mariano del evangelio de la Anunciación. En efecto, san Francisco veía la vocación de las Hermanas Pobres a la luz de la Virgen María, la humilde esclava del Señor que, al concebir por obra del Espíritu Santo, se convirtió en la Madre de Dios. La humilde esclava del Señor es el prototipo de la Iglesia, virgen, esposa y madre.

Santa Clara percibía su vocación como una llamada a vivir siguiendo el ejemplo de María, que ofreció su virginidad a la acción del Espíritu Santo para convertirse en Madre de Cristo y de su Cuerpo místico. Se sentía estrechamente asociada a la Madre del Señor y, por eso, exhortaba así a santa Inés de Praga, princesa bohemia que se había hecho clarisa: "Llégate a esta dulcísima Madre, que engendró un Hijo que los cielos no podían contener, pero ella lo acogió en el estrecho claustro de su santo vientre y lo llevó en su seno virginal" (Carta tercera a Inés de Praga, 18-19).

La figura de María acompañó el camino vocacional de la santa de Asís hasta el final de su vida. Según un significativo testimonio dado durante su proceso de canonización, en el momento en que Clara estaba a punto de morir, la Virgen se acercó a su lecho e inclinó la cabeza sobre ella, cuya vida había sido una radiante imagen de la suya.

4. Sólo la opción exclusiva por Cristo crucificado, que realizó con ardiente amor, explica la decisión con la que santa Clara se adentró en el camino de la "altísima pobreza", expresión que encierra en su significado la experiencia de desprendimiento vivida por el Hijo de Dios en la Encarnación. Al llamarla "altísima", santa Clara quería expresar en cierto modo el anonadamiento del Hijo de Dios, que la llenaba de asombro: "Tal y tan gran Señor -escribió-, descendiendo al seno de la Virgen, quiso aparecer en el mundo hecho despreciable, indigente y pobre, a fin de que los hombres, que eran pobrísimos e indigentes, y sufrían el hambre del alimento celestial, llegaran a ser ricos, mediante la posesión del reino de los cielos" (Carta primera a Inés de Praga, 19-20). Percibía esta pobreza en toda la experiencia terrena de Jesús, desde Belén hasta el Calvario, donde el Señor "desnudo permaneció en el patíbulo" (Testamento de santa Clara, 45).


Seguir al Hijo de Dios, que se ha hecho nuestro camino, representaba para ella no desear más que sumergirse con Cristo en la experiencia de una humildad y de una pobreza radicales, que implicaban todos los aspectos de la experiencia humana, hasta el desprendimiento de la cruz. La opción por la pobreza era para santa Clara una exigencia de fidelidad al Evangelio, hasta el punto de que la impulsó a pedir al Papa un "privilegio de pobreza", como prerrogativa de la forma de vida monástica iniciada por ella. Insertó este "privilegio", defendido tenazmente durante toda su vida, en la Regla que recibió la confirmación papal en la antevíspera de su muerte, con la bula Solet annuere, del 9 de agosto de 1253, hace 750 años.

5. La mirada de santa Clara permaneció hasta el final fija en el Hijo de Dios, cuyos misterios contemplaba sin cesar. Tenía la mirada amante de la esposa, llena del deseo de una comunión cada vez más plena. En particular, se entregaba a la meditación de la Pasión, contemplando el misterio de Cristo, que desde lo alto de la cruz la llamaba y la atraía. Escribió: "¡Oh vosotros, todos los que pasáis por el camino: mirad y ved si hay dolor semejante a mi dolor! No hay sino responder, con una sola voz y un solo espíritu, a su clamor y gemido: No se apartará de mí tu recuerdo y dentro de mí se derretirá mi alma" (Carta cuarta a Inés de Praga, 25-26). Y exhortaba: "Déjate abrasar, por lo tanto, ...cada vez con mayor fuerza por este ardor de caridad... y grita con todo el ardor de tu deseo y de amor: Llévame en pos de ti, Esposo celestial" (ib., 27-29).

Esta comunión plena con el misterio de Cristo la introdujo en la experiencia de la inhabitación trinitaria, en la que el alma toma cada vez mayor conciencia de que Dios mora en ella: "Mientras los cielos, con todas las otras cosas creadas, no pueden contener a su Creador, en cambio el alma fiel, y sólo ella, es su morada y su trono, y ello solamente por efecto de la caridad, de la que carecen los impíos" (Carta tercera a Inés de Praga, 22-23).

6. La comunidad reunida en San Damián, guiada por santa Clara, eligió vivir según la forma del santo Evangelio en una dimensión contemplativa claustral, que se distinguía como un "vivir comunitariamente en unidad de espíritus" (Regla de santa Clara, Prólogo, 5), según un "modo de santa unidad" (ib., 16). La particular comprensión que tuvo santa Clara del valor de la unidad en la fraternidad parece referirse a una madura experiencia contemplativa del Misterio trinitario. En efecto, la auténtica contemplación no se aísla en el individualismo, sino que realiza la verdad de ser uno en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Santa Clara no sólo organizó en su Regla la vida fraterna en torno a los valores del servicio recíproco, de la participación y de la comunión, sino que también se preocupó de que la comunidad estuviera sólidamente edificada sobre "la unión del mutuo amor y de la paz" (cap. IV, 22), y también de que las hermanas fueran "solícitas siempre en guardar unas con otras la unidad del amor recíproco, que es vínculo de perfección" (cap. X, 7).

En efecto, estaba convencida de que el amor mutuo edifica la comunidad y produce un crecimiento en la vocación; por eso, en su Testamento exhortaba: "Y amándoos mutuamente en la caridad de Cristo, manifestad externamente, con vuestras obras, el amor que os tenéis internamente, a fin de que, estimuladas las hermanas con este ejemplo, crezcan continuamente en el amor de Dios y en la recíproca caridad" (59-60).

7. Santa Clara percibió este valor de la unidad también en su dimensión más amplia. Por eso, quiso que la comunidad claustral se insertara plenamente en la Iglesia y se arraigara sólidamente en ella con el vínculo de la obediencia y la sumisión filial (cf. Regla, cap. I, XII). Era muy consciente de que la vida de las monjas de clausura debía ser espejo para las demás hermanas llamadas a seguir la misma vocación, así como testimonio luminoso para cuantos vivían en el mundo.

Los cuarenta años que vivió dentro del pequeño monasterio de San Damián no redujeron los horizontes de su corazón, sino que dilataron su fe en la presencia de Dios, que realiza la salvación en la historia. Son conocidos los dos episodios en los que, con la fuerza de su fe en la Eucaristía y con la humildad de la oración, santa Clara obtuvo la liberación de la ciudad de Asís y del monasterio del peligro de una inminente destrucción.

8. No podemos dejar de destacar que a 750 años de la confirmación pontificia, la Regla de santa Clara conserva intacta su fascinación espiritual y su riqueza teológica. La perfecta consonancia de valores humanos y cristianos, y la sabia armonía de ardor contemplativo y de rigor evangélico, la confirman para vosotras, queridas clarisas del tercer milenio, como un camino real que es preciso seguir sin componendas o concesiones al espíritu del mundo.

A cada una de vosotras santa Clara dirige las palabras que dejó a Inés de Praga: "¡Dichosa tú, a quien se concede gozar de este sagrado convite, para poder unirte con todas las fibras de tu corazón a Aquel, cuya belleza es la admiración incansable de los escuadrones bienaventurados del cielo" (Carta cuarta a Inés de Praga, 9-10).


Este centenario os brinda la oportunidad de reflexionar en el carisma típico de vuestra vocación de clarisas. Un carisma que se caracteriza, en primer lugar, por ser una llamada a vivir según la perfección del santo Evangelio, con una clara referencia a Cristo, como único y verdadero programa de vida. ¿No es este un desafío para los hombres y las mujeres de hoy? Es una propuesta alternativa a la insatisfacción y a la superficialidad del mundo contemporáneo, que a menudo parece haber perdido su identidad, porque ya no percibe que ha sido creado por el amor de Dios y que él lo espera en la comunión sin fin.

Vosotras, queridas clarisas, realizáis el seguimiento del Señor en una dimensión esponsal, renovando el misterio de virginidad fecunda de la Virgen María, Esposa del Espíritu Santo, la mujer perfecta. Ojalá que la presencia de vuestros monasterios totalmente dedicados a la vida contemplativa sea también hoy "memoria del corazón esponsal de la Iglesia" (Verbi Sponsa, 1), llena del ardiente deseo del Espíritu, que implora incesantemente la venida de Cristo Esposo (cf. Ap 22, 17).

Ante la necesidad de un renovado compromiso de santidad, santa Clara da también un ejemplo de la pedagogía de la santidad que, alimentándose de una oración incesante, lleva a convertirse en contempladores del rostro de Dios, abriendo de par en par el corazón al Espíritu del Señor, que transforma toda la persona, la mente, el corazón y las acciones, según las exigencias del Evangelio.
9. Mi deseo más vivo, avalado por la oración, es que vuestros monasterios sigan presentando a la generalizada exigencia de espiritualidad y oración del mundo actual la propuesta exigente de una plena y auténtica experiencia de Dios, uno y trino, que se convierta en irradiación de su presencia de amor y salvación.

Que os ayude María, la Virgen de la escucha. Que intercedan por vosotras santa Clara y las santas y beatas de vuestra Orden.

Os aseguro un recuerdo cordial por vosotras, queridas hermanas, y por cuantos comparten con vosotras la gracia de este significativo acontecimiento jubilar, y a todos imparto de corazón una especial bendición apostólica.

Vaticano, 9 de agosto de 2003
iCristinai
 
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Jue Oct 23, 2014 2:11 pm

Orígenes del Monacato Cristiano

El monacato surge principalmente en las dos últimas décadas del Siglo III y lo hace a raíz de que algunos cristianos se desligan de su vida cotidiana: su familia, sus pertenencias, etc.…se retiran a la soledad para llevar una vida de austeridad voluntaria; en lo económico, en la alimentación, vestimenta, castidad; en normas impuestas por ellos mismos con el objetivo de seguir el ejemplo de Cristo.

El monacato cristiano representa un paso en la evolución de la vida perfecta.

Monacato femenino.- Imagen

La vida monástica, inicialmente, aparece en varias de las más importantes religiones del mundo civilizado, nos demuestra que es una reacción humana y normal ante las aspiraciones morales y espirituales, ya que fue la enseñanza de Jesús la que dio forma a esas aspiraciones, engendrando así la existencia del monacato.

Monacato Cristiano.- Imagen

Los orígenes del monacato cristiano no obedecen a una sola causa, ya que el monacato primitivo identifica en gran medida la imitación de Cristo encarnada en la idea del martirio.

El monje, monja; creía que con la imitación de Cristo puede cumplir de mejor el Evangelio con la perfección y el verdadero amor a Dios. El monaquismo cristiano en sus orígenes se entendía a sí mismo como la realización de ideales cristianos de perfección y representa un paso importante en la evolución de la vida perfecta que se practicaba en la Iglesia.

Monacato femenino en el cristianismo.- Imagen

A finales del Siglo III algunos cristianos de Egipto y de Siria Oriental dejaron sus anteriores formas de vida en común en la familia y en la Comunidad cristiana, retirándose a la soledad, lejos del contacto con los hombres, para llevar una vida de pobreza y de continencia sexual; dando el primer paso al ascetismo cristiano, que conducía al monacato.
Desde el principio de la vida cristiana, las comunidades mostraban su respeto por los que elegían la virginidad y la castidad. Esta opción se basaba en el ejemplo y en la enseñanza de Jesús.

“Jesús le dijo: Imagen Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible. Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que habéis seguido también os sentareis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros" Mateo 19: 21-30.

Jesús exhorta a sus seguidores a dejarlo todo, a llevar una vida pura y recta.

En los Siglos II y III, los testimonios son más numerosos sobre hombres y mujeres que escogen el camino del ascetismo y de la castidad, la motivación cristiana de dejarlo todo por el Reino de los Cielos, aunque se pensaba que para las mujeres, la virginidad podía ser una manera de liberarse de la sujeción social que era el matrimonio.

El monacato no se puede separar de la vida social, lo esencial es tener noción de las reales razones que movieron a gran número de personas a practicar algunas formas de ascetismo para satisfacer sus aspiraciones religiosas a partir del año 270.

Con la paz de la Iglesia, desaparece el martirio. El ser cristiano no conlleva ningún riesgo y muchos empiezan a relajarse. Es así como algunos hombres desean llevar una vida cristiana más fervorosa y alejada de las preocupaciones del mundo, se van al desierto, que es el origen del monaquismo.

Fuentes: Wikipedia. Monografias. Google
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor iCristinai » Jue Oct 23, 2014 2:22 pm

Algunas imágenes para acompañar esta parte del tema, y para admirar y venerar a la Madre María, Madre de la Iglesia, Espejo de Justicia, Vaso Espiritual. Tambien a las "Ammas".





Imagen

La Gruta de Massiabelle


Es el lugar de las apariciones entre febrero y julio de 1858. La gruta está formada por tres cavidades desiguales. La más grande se ha convertido en el lugar de celebración de la misa. En la parte superior derecha se encuentra la imagen de la Virgen, dentro de un nicho ojival de dos metros de altura. Es ahí el lugar exacto donde se aparecía la Inmaculada Concepción. La talla, esculpida por el arquitecto Fabisch siguiendo las indicaciones de Bernardita, en un principio no gustó a la joven. La imagen tiene unida las manos en señal de llamada a la oración.


Imagen

Basílica de la Inmaculada Concepción
Construída entre 1866 y 1871, está situada en lo alto de la roca de la Gruta. Fue erigida como basílica menor por el Papa Pío IX el 13 de marzo de 1874.
En la fachada, encima de la puerta, se representa en un medallón al Papa Pío X con el rostro iluminado por una ligera sonrisa. En su mano izquierda sostiene el decreto, con fecha de 13 de noviembre de 1907, por el que la misa de la Aparición de Nuestra Señora de Lourdes se extiende a la Iglesia universal. El medallón de la parte baja, sobre la puerta de entrada de la Cripta, representa al Papa Pío IX, que proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción en 1854. A la derecha de la entrada, está grabada en una lápida de mármol la declaración de la autenticidad de las Apariciones hecha por Monseñor Laurence.
El presbiterio de la basílica está situado exactamente sobre la Gruta de las Apariciones. Las vidrieras narran artísticamente la historia de la Santísima Virgen, desde los orígenes hasta la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción por el Papa Pío IX y las Apariciones.
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor MECHA1 » Jue Oct 23, 2014 10:11 pm

Hola. Muy interesante el tema. Nuestro Amado Dios, nuestro amado Jesuucristo y nuestra amada Madre María los bendigan hoy y siempre.
INSTRUCCIÓN VERBI SPONSA
Aunque cada congregación tiene sus propias constituciones, en 1999 la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica del Vaticano publicó una Instrucción sobre la Clausura de las Monjas, Verbi Sponsa, un compendio de «normas específicas relativas a la disciplina concreta de la clausura, en línea con el camino de renovación ya llevada a cabo, para que responda mejor a la variedad de los Institutos Contemplativos y a las tradiciones de los monasterios».

Tal como recuerda la citada Instrucción, «la tradición espiritual más antigua ha asociado espontáneamente al retiro completo del mundo y de cualquier actividad apostólica este tipo de vida que se hace irradiación silenciosa de amor y de gracia sobreabundante en el corazón palpitante de la Iglesia-Esposa. El monasterio, situado en un lugar apartado o en el centro de la ciudad, con su particular estructura arquitectónica, tiene precisamente por objeto crear un espacio de separación, de soledad y de silencio, donde poder buscar más libremente a Dios y donde vivir no sólo para Él y con Él, sino también sólo de Él».

Verbi Sponsa recoge el significado y valor de la clausura de las monjas, establece una serie de normas sobre su correcta aplicación y recoge los casos excepcionales en los que se puede aliviar.

También dedica un apartado a los medios de comunicación social, «que han de usarse con sobriedad y discreción», y a «otros medios modernos de comunicación».

Otro capítulo se refiere a la perseverancia en la fidelidad con especial dedicación a la formación inicial y permanente de las monjas y a la autonomía del monasterio.

El Papa Francisco promulgará en 2015, Año de la Vida Consagrada, una nueva Constitución Apostólica sobre la Vida Contemplativa, que sustituirá a la actual 'Sponsa Christi', promulgada por Pío XII en 1950.

Así lo han indicado el prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, el cardenal Joao Braz de Aviz, y el secretario del mismo dicasterio, el arzobispo José Rodríguez Carballo, en una rueda de prensa de presentación del Año de la Vida Consagrada 2015, convocado por el Pontífice el pasado 29 de noviembre de 2013.
Braz de Aviz ha indicado que este año está pensado en el contexto de los 50 años del Concilio Vaticano II y, en particular, de los 50 años de la publicación del decreto conciliar 'Perfectacaritatis' sobre la renovación de la vida consagrada.
Estos 50 años, según ha precisado, han sido un tiempo de "gracia" para la vida consagrada, por la presencia del Espíritu Santo que, en cualquier caso, también ha llevado a vivir "las debilidades e infidelidades como experiencia de la misericordia y del amor de Dios". Por ello, quieren que sea una ocasión para recordar "con memoria grata" este pasado reciente.
El segundo objetivo, según ha añadido, es "abrazar al futuro con esperanza" pues son conscientes de que el momento actual es "delicado y fatigoso" y de que "la crisis que atraviesa la sociedad y la misma Iglesia toca plenamente a la vida consagrada".
No obstante, ha apuntado que quieren asumir esta crisis "no como la antecámara de la muerte sino como una ocasión favorable para el crecimiento en profundidad y, por tanto de esperanza, motivada por la certeza de que la vida consagrada no podrá desaparecer nunca de la Iglesia".
Además, el tercer objetivo es dar testimonio de la vida consagrada. "Los consagrados recogen el testigo que les dejaron sus fundadores y quieren despertar al mundo con su testimonio profético y su presencia en las periferias existenciales de la pobreza y el pensamiento como pidió el Papa Francisco a los Superiores generales", ha subrayado.
El arzobispo Rodríguez Carballo ha explicado las iniciativas y eventos que tendrán lugar en el Año de la Vida Consagrada que podría comenzar en octubre de 2014, coincidiendo con el aniversario de la constitución conciliar Lumen gentium.
Carballo ha precisado que se piensa en una inauguración oficial con una celebración solemne en la basílica de San Pedro, posiblemente presidida por el Santo Padre, que podría celebrarse el 21 noviembre, Jornada Mundial 'Pro orantibus'.
Además, se celebrará una asamblea plenaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica cuyo tema será 'El novum en la vida consagrada a partir del Vaticano II'.
Tendrán lugar diversos encuentros internacionales en Roma de jóvenes religiosos y religiosas, novicios, profesores, formadores y formadoras, así como un congreso internacional titulado 'Renovación de la vida consagrada a la luz del Concilio y perspectivas de futuro' y una exposición internacional sobre 'La vida consagrada, evangelio en la historia humana'.
Para la conclusión del Año de la Vida Consagrada se prevé otra celebración presidida por el Papa Francisco para el 21 de noviembre de 2015, cuando se cumplen cincuenta años del decreto 'Perfectae caritatis'.
A lo largo del año, el dicasterio publicará cada cuatro meses una circular sobre temas relativos a la vida consagrada, la primera de las cuales saldrá el próximo 2 de febrero y estará dedicada al magisterio del Santo Padre sobre la vida consagrada con el título 'Alegraos'.
Los días 8 y 9 de marzo, por deseo del Papa, el Antonianum de Roma será sede del simposio sobre la gestión de bienes patrimoniales y económicos por parte de los religiosos. Además, para las religiosas contemplativas habrá una serie de iniciativas acordes con su forma de vida, entre ellas una 'Cadena mundial de oración entre los monasterios'.
Carballo añadió que se están preparando algunos documentos en colaboración con la Congregación para los Obispos y se está revisando el documento 'Mutuae relationes' sobre las relaciones entre los obispos y los religiosos en la Iglesia. El Papa también ha mandado actualizar la instrucción 'Verbi Sponsa', que trata de la autonomía y de la clausura de las religiosas contemplativas.
Se está preparando un tercer documento que tratará sobre la vida y la misión de los religiosos, y un cuarto que abordará la cuestión de la gestión de bienes por parte de los consagrados para ofrecer líneas y orientaciones en las "complejas" situaciones que se presentan en este ámbito.
Luego de leer el documento Verbi Sponsa enumero los aspectos que considero más importantes:
La vida contemplativa se une a la oración de Jesús “en la montaña” o en un sitio solitario, no accesible a todos, sólo a aquellas a los que El llama. Este sitio es la celda solitaria y el claustro cerrado, que permiten a la esposa del Verbo Encarnado, compartir la soledad de Jesucristo. Esta unión con el Hijo, que siempre está unido al Padre, se logra con momentos especiales de soledad y oración, de encuentro y comunión, en el júbilo de la filiación divina.
La clausura implica la renuncia no sólo de las cosas, sino también del espacio, de los contactos externos, de los bienes de la creación. El retirarse del mundo para dedicarse, en soledad, a una vida más intensa de oración es una manera particular de vivir. La dimensión esponsal es característica de toda la Iglesia. El amor esponsal de Dios con la humanidad comienza en el Antiguo Testamento, continúa con el Esposo – Mesías, en un intercambio de amor, que inicia con la Encarnación, alcanza la cumbre oblativa en la Pasión y se perpetúa como don en la Eucaristía. La vida consagrada es imagen viva de la misma, manifestando más profundamente la tensión hacia el único Esposo. La respuesta total, del corazón humano, es un don de Espíritu Santo. El misterio de la unión exclusiva de la Iglesia-Esposa con el Señor se expresa en la vocación de las monjas de clausura, precisamente porque su vida está totalmente dedicada a Dios, sumamente amado, en la constante tensión hacia la Jerusalén celeste y en la anticipación de la Iglesia escatológica; fija en la posesión y en la contemplación de Dios. Las monjas reviven y continúan en la Iglesia la obra de María. Acogiendo al Verbo en la fe y en el silencio de adoración, se ponen al servicio del misterio de la Encarnación y, unidas a Jesucristo en su ofrenda al Padre, se convierten en colaboradoras del misterio de la Redención.
La clausura, medio ascético de gran valor, es una modalidad típica y adecuada de vivir la relación esponsal con Dios en la unicidad del amor y sin interferencias indebidas de personas o de cosas, de modo que la criatura, dirigida y absorta en Dios, pueda vivir únicamente para alabanza de su gloria. Cumple en grado sumo el primer mandamiento del Señor: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente” haciendo de ello el sentido pleno de su vida y amando en Dios a todos los hermanos y hermanas. Ella tiende a la perfección de la caridad. El monasterio, situado en un lugar apartado o en el centro de la ciudad, con su particular estructura arquitectónica, tiene por objeto crear un espacio de separación, de soledad y de silencio, donde poder buscar más libremente a Dios y donde vivir no sólo para Él y con Él, sino también sólo de Él. La contemplación llega a ser la bienaventuranza de los puros de corazón, que es el espejo límpido de la interioridad de la persona, purificada y unificada en el amor, en cuyo interior se refleja la imagen de Dios que allí mora; es como un cristal terso, que iluminado por la luz de Dios emana su mismo esplendor. Tiene su máxima expresión en la virginidad del espíritu, porque exige la integridad de un corazón no sólo purificado del pecado, sino unificado en la tensión hacia Dios y que ama totalmente y sin división, a imagen del amor purísimo de la Santísima Trinidad. El claustro también purifica la mente mediante un serio camino de oración, de renuncia, de vida fraterna, de escucha de la Palabra de Dios y de ejercicio de las virtudes teologales. La monja está llamada a conversar con el Esposo divino, meditando su Ley día y noche para recibir el don de la Sabiduría del Verbo y, bajo el impulso del Espíritu Santo, hacerse con Él una sola cosa. La disciplina de la clausura, en su aspecto práctico, debe ser tal que permita la realización de este sublime ideal contemplativo, que implica la totalidad de la entrega, la integridad de la atención, la unidad de los sentimientos y la coherencia de los comportamientos.
Las monjas de clausura tienen, por su llamada específica, una unión con Dios en la contemplación, por lo que se insertan plenamente en la comunión eclesial. Son signo singular de la unión íntima con Dios de toda la comunidad cristiana. Mediante la oración, particularmente con la celebración de la liturgia y su ofrecimiento cotidiano, interceden por todo el pueblo de Dios y se unen a la acción de gracias de Jesucristo al Padre. La comunidad de clausura es una escuela de vida fraterna, expresión de auténtica comunión y fuerza que lleva a la comunión. La vida fraterna es el espacio teologal en el que se experimenta la presencia mística del Señor resucitado: en espíritu de comunión, las monjas comparten la gracia de la misma vocación con los miembros de su propia comunidad, ayudándose recíprocamente para caminar unidas y avanzar juntas, concordes y unánimes, hacia el Señor. Comparten con los monasterios de la misma Orden el empeño de crecer en la fidelidad al carisma específico y al propio patrimonio espiritual, colaborando para ello, si es necesario, en los modos previstos por las Constituciones. Al estar en el corazón de la Iglesia se comprometen con adhesión sincera al Magisterio y a la obediencia incondicional al Papa.
La Iglesia peregrinante es naturalmente misionera. Las monjas de clausura cumplen esta misión mediante la oración continua, la oblación de sí mismas y el ofrecimiento del sacrificio de alabanza. Su vida en una fuente de fecundidad apostólica, bendición para la comunidad cristiana y para el mundo entero y cooperadoras de la verdad. En el asombro de su espléndida intuición, S. Teresa del Niño Jesús afirma: “ ...entendí que la Iglesia tiene un corazón y que este corazón está ardiendo en amor. Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia... Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia... en el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor “. La Iglesia expresa repetidamente por el Magisterio: “La Iglesia está firmemente convencida, y lo proclama con fuerza y sin vacilar, de que hay una relación íntima entre oración y difusión del Reino de Dios, entre oración y conversión de los corazones, entre oración y aceptación fructuosa del mensaje salvador y sublime del Evangelio”. Su existencia proclama y difunde por sí misma la primacía de Dios y la trascendencia de la persona humana, creada a su imagen y semejanza. Es una invitación para todos a la celda del corazón en la que cada uno está llamado a vivir la unión con el Señor. Viviendo en la presencia y de la presencia del Señor significan una especial anticipación de la Iglesia escatológica, pues, fijas en la posesión y en la contemplación de Dios, prefiguran visiblemente la meta hacia la cual se dirige la comunidad eclesial que se encamina por las sendas del tiempo con la mirada fija en la futura recapitulación de todo en Cristo.
El monasterio es el lugar custodiado por Dios, es su morada, a imagen de la tienda de la Alianza, donde se realiza el encuentro cotidiano con Él, donde ocupa todo el espacio siendo reconocido y honrado como el único Señor. Es un don para la Iglesia local a la que pertenece. Se puede comparar con Moisés que por medio de la oración determina la suerte de las batallas de Israel o con el centinela que vigila en la noche esperando el amanecer. Es importante que los fieles aprendamos a reconocer el carisma y el papel específico de los contemplativos, su presencia vital, su testimonio silencioso de la existencia de Dios. Los Obispos son los primeros custodios del carisma contemplativo, deben alimentar la comunidad con la Palabra y la Eucaristía, proporcionando, si es necesario una asistencia espiritual adecuada por medio de sacerdotes preparados para ello. Comparten con la comunidad la responsabilidad de vigilar para que la vida de los monasterios permanezca auténtica y enteramente orientada a la contemplación de Dios. Las monjas llevan en el corazón los sufrimientos y las ansías de cuantos recurren a su ayuda y de todos los hombres y mujeres.
Cada Instituto contemplativo debe mantener fielmente su forma de separación del mundo. El cometido, la responsabilidad y el gozo de las monjas consiste en comprender, custodiar y defender con firmeza e inteligencia su especial vocación, salvaguardando la identidad del carisma específico frente a cualquier presión interna o externa.
“Los monasterios de monjas de vida íntegramente contemplativa deben observar la clausura papal, es decir, según las nomas dadas por la Sede Apostólica”. La clausura papal significa un reconocimiento específico de vida íntegramente contemplativa femenina, que desarrollando dentro del monacato la espiritualidad de las nupcias con Cristo, se hace signo y realización de la unión exclusiva de la Iglesia Esposa con su Señor. Un Instituto es considerado de vida íntegramente contemplativa si: a) sus miembros orientan toda su actividad interior y exterior a la constante e intensa búsqueda de la unión con Dios; b) excluye compromisos externos y directos de apostolado, aunque sea de manera limitada, y la participación física en acontecimientos y ministerios de la comunidad eclesial, que, consiguientemente, no ha ser solicitada, puesto que representaría un anti testimonio de la verdadera participación de las monjas en la vida de la Iglesia y de su auténtica misión; c) pone en práctica la separación del mundo de manera concreta y eficaz, no simplemente simbólica. Cualquier adaptación de las formas de separación del exterior debe hacerse de modo que “se mantenga la separación material” y debe ser sometida a la aprobación de la Santa Sede. Los monasterios de monjas que profesan la vida contemplativa, pero asocian a la función primordial del culto divino alguna obra apostólica o caritativa, no siguen la clausura papal. Estos monasterios mantienen con todo cuidado su fisonomía principal o predominantemente contemplativa, empeñándose sobre todo en la oración, la ascesis y el ardiente progreso espiritual, así como en la esmerada celebración de la liturgia, la observancia regular y la disciplina de la separación del mundo. En sus Constituciones establecen una clausura adecuada a su propia índole y según las sanas tradiciones. La Superiora puede autorizar las entradas y salidas según las normas del derecho propio. Los monasterios de monjas de venerable tradición monástica, que se manifiesta en varias formas de vida contemplativa, cuando se dedican íntegramente al culto divino con una vida escondida dentro de los muros del monasterio, observan la clausura papal; si asocian a la vida contemplativa alguna actividad en favor del pueblo de Dios o practican formas más amplias de hospitalidad de acuerdo con la tradición de la Orden, definen su clausura en las Constituciones. Respetando su propia identidad, cada monasterio o Congregación monástica sigue la clausura papal o la define en las Constituciones. La clausura papal se rige por normas que deben ser confirmadas por la Santa Sede, aun cuando se trate de normas que han de fijarse en las Constituciones y los otros Códigos del Instituto (Estatutos, Directorio, etc.). Dada la variedad de los Institutos dedicados a una vida íntegramente contemplativa y de sus tradiciones, algunas modalidades de separación del mundo se dejan al derecho particular y han de ser aprobadas por la Sede Apostólica. El derecho propio puede establecer también normas más severas sobre la clausura. La ley de la clausura papal se extiende al edificio y a todos los espacios, internos y externos, reservados a las monjas. La separación del exterior del edificio monástico, del coro, de los locutorios y de todo el espacio reservado a las monjas, debe ser material y efectiva, no sólo simbólica o de modalidad “neutra”. Estas diferencias deben estar establecidas en las Constituciones y en los reglamentos adicionales, teniendo en cuenta las diversas tradiciones de cada Instituto o monasterio y las circunstancias del lugar. La participación de los fieles en las celebraciones litúrgicas no consiente la salida de las monjas de la clausura ni la entrada de los fieles en el coro de las monjas. Los huéspedes no pueden ser introducidos en la clausura del monasterio. Por la ley de clausura, las monjas, las novicias y las postulantes viven dentro de la clausura del monasterio. Sólo pueden salir o entrar en casos previstos por el derecho, por causa grave y justa, por verdadera necesidad de una monja o del monasterio. El derecho también define las normas de separación del mundo de las Hermanas externas. La ley de clausura implica obligación grave de conciencia, para las monjas y para los extraños. Se puede mantener la anotación en un libro de entradas y salidas, texto que contribuye al conocimiento de la vida e historia del convento.
La Superiora es la custodia directa de la clausura, garantiza las condiciones de separación y promueve el amor por el silencio, el recogimiento y la oración. Juzga la oportunidad de entradas y salidas, valorando su necesidad, teniendo presente la vocación contemplativa y de acuerdo con las normas del documento Verbi Sposa y de las Constituciones. Las salidas se refieren a casos de peligro inminente y gravísimo, a la salud de las monjas, la asistencia de las enfermas, el ejercicio de los derechos civiles y otras necesidades del monasterio que no puedan atenderse de otro modo. La Santa Sede puede otorgar indultos particulares. El tiempo de salida no puede superar la semana. Si la salida debe prolongarse por un máximo de tres meses, la Superiora pide un permiso al Obispo diocesano o al Superior regular. Si la ausencia supera los tres meses se pide autorización a la Santa Sede, salvo en los casos de cuidados de la propia salud. Puede autorizar la salida para cursos de formación religiosa organizados por los monasterios. Para enviar novicias o profesas a realizar parte de la formación y para realizar traslados temporarios o definitivos, en otro monasterio de la Orden, la Superiora da su consentimiento con intervención del Consejo o del Capítulo conventual, según la Constitución. Está permitida la entrada a los Cardenales con algún acompañante, a los Nuncios y Delegados Apostólicos de la jurisdicción, al Visitador durante la Visita Canónica, al Obispo diocesano o al Superior Regular. La Superiora puede permitir la entrada al Sacerdote (para administrar los sacramentos a las enfermas, asistir a las que padecen dolencias graves y prolongadas, celebrar la Santa Misa, procesiones litúrgicas y ritos de exequias), a los profesionales de la salud y a las aspirantes y a monjas de paso, si está previsto en el derecho propio.
Se pueden organizar reuniones de monjas, del mismo Instituto contemplativo, con autorización de la Santa Sede, con libertad de aceptación de las monjas y realizados con poca frecuencia. Los monasterios reunidos en Federaciones establecen la periodicidad y la modalidad de las propias asambleas federales en sus Estatutos según las exigencias de la vida contemplativa.
La radio y la televisión se permiten en circunstancias de carácter religioso. Se puede usar prudentemente y por situaciones de trabajo o información, el fax, el teléfono celular y el Internet.
El Obispo diocesano o el Superior regular deben vigilar la clausura de los monasterios bajo sus órdenes y ayudar a la Superiora. No intervienen ordinariamente en la concesión de dispensas; sólo lo hacen en casos particulares y según las normas de la Institución.
La formación de las claustrales las debe preparar para su consagración total a Dios. Debe entrar profundamente en la persona con un itinerario progresivo, educando en la sabiduría del corazón. Como tiende a la transformación de toda la persona, no termina nunca. Es una formación en la fe para aprender a descubrir la constante presencia de Dios y para adherirse en la caridad a su misterio de comunión. Debe abarcar, de manera diferenciada, los primeros años hasta la profesión solemne o perpetua, como así los sucesivos años. Los monasterios exigen, a las candidatas a novicias, un grado de madurez personal y afectiva, humana y espiritual, que las haga idóneas para la fidelidad y la comprensión de la naturaleza de la vida ordenada enteramente a la contemplación en clausura. Las obligaciones deben ser conocidas y aceptadas por cada candidata en el primer período de formación y antes de la emisión de los votos solemnes y perpetuos. La base doctrinal se funda en el estudio de la Palabra de Dios, de la tradición de los Padres, de los documentos del Magisterio, de la liturgia, de la espiritualidad y de la teología, ofreciendo los fundamentos del conocimiento del misterio de Dios que hay en la Revelación cristiana. La formación es personal y comunitaria otorgando bases que sean constantes y no limitadas a experiencias periódicas. La formación inicial y permanente se lleva a cabo dentro del monasterio que otorga el ambiente y ritmo de viada necesario para realizar el camino formativo, por medio de la Eucaristía diaria, la liturgia, la lecto divina, la devoción mariana, la ascesis y el trabajo, el ejercicio de la caridad fraterna y la experiencia de la soledad y del silencio. La formación es un derecho y un deber de cada monasterio que puede servirse de personas externas, sobre todo del Instituto asociado. La Superiora puede permitir que se sigan cursos por correspondencia relativos a las materias del programa formativo del monasterio. Si el monasterio no es autosuficiente, algunas enseñanzas comunes se organizan en algún monasterio del mismo Instituto, en lo posible en la misma área geográfica. Los monasterios determinan las modalidades, la frecuencia y la duración.
La Iglesia reconoce a cada monasterio una autonomía jurídica, de vida y de gobierno que favorece la estabilidad de vida y la unidad interna de cada comunidad. La autonomía no equivale a independencia de la autoridad eclesiástica. La coordinación entre los monasterios se dan por libre adhesión y con la aprobación de la Sede Apostólica.
Una relación entre los monasterios y el respectivo Instituto masculino puede favorecer el crecimiento en la espiritualidad común, siempre respetando la autonomía jurídica propia de cada uno y dentro del espíritu genuino de la familia religiosa en una dimensión contemplativa. En la nueva visión y en la perspectiva con que la Iglesia considera hoy el papel y la presencia de la mujer, es preciso superar la forma de tutela jurídica, por parte de las Órdenes masculinas y de los Superiores regulares, que puede limitar de hecho la autonomía de los monasterios de monjas. Los Superiores masculinos deben desempeñar su cometido con espíritu de colaboración y de humilde servicio, evitando crear cualquier subordinación indebida hacia las monjas, a fin de que ellas decidan con libertad de espíritu y sentido de responsabilidad en lo relativo a su vida religiosa.
Las Asociaciones y las Federaciones son órganos de ayuda y coordinación entre los monasterios, para que puedan realizar adecuadamente su vocación en la Iglesia. Su fin principal es custodiar y promover los valores de la vida contemplativa de los monasterios que forman parte las mismas. Se han de favorecer estos organismos sobre todo donde las Comunidades podrían encontrarse en la imposibilidad de responder a las necesidades fundamentales de diverso tipo. La constitución de cualquier forma de Asociación, Federación o Confederación de monasterios de monjas está reservada a la Sede Apostólica, a la cual compete también aprobar sus Estatutos, ejercer sobre las mismas la vigilancia y autoridad necesarias, inscribir o separar de ellas a los monasterios. Cada Comunidad decide si adhiere o no. Las ayudas que las Federaciones pueden ofrecer son principalmente: la conveniente renovación y la reorganización de los monasterios, la formación tanto inicial como permanente y el mutuo apoyo económico. Las modalidades de colaboración de los monasterios con la Federación son ofrecidas y determinadas por la Asamblea de Superioras de los monasterios que precisan los cometidos que dicha Federación debe desempeñar en beneficio y ayuda de sus monasterios. La Santa Sede nombra un Asistente religioso, al cual podrá delegar algunas facultades o encargos. El Asistente: procura que en la Federación se conserve o acreciente el espíritu genuino de la vida enteramente contemplativa de la propia Orden; colabora con espíritu de servicio fraterno en la guía de la Federación y en los problemas económicos de mayor importancia y contribuir a una sólida formación de las novicias y de las profesas.
Cada monasterio tiene por derecho su Noviciado. La Federación puede instituir un Noviciado y otros servicios de enseñanza para los monasterios que, por falta de candidatas, de docentes o demás, no son autosuficientes y desean libremente servirse de ellos; estos servicios formativos, que serán determinados en la ratio formationis, se han de desarrollar en un monasterio de la Federación, respetando las exigencias fundamentales de la vida contemplativa en clausura. Las Federaciones deben procurar que las Comunidades vayan siendo gradualmente autosuficientes en lo relativo a su formación permanente, lo cual comporta un esfuerzo espiritual y de estudio continuo favoreciendo en los monasterios el desarrollo de una cultura y de una mentalidad contemplativa. Cuando hubiese una Comunidad que ya no cuenta con las condiciones para funcionar de manera libre, autónoma y responsable, la Presidenta debe avisar al Obispo diocesano y al Superior regular, donde exista, y someter el caso a la Santa Sede.
Para concluir las palabras alentadoras del Santo Padre Juan Pablo II: “Al igual que los Apóstoles, reunidos en oración con María y otras mujeres en el cenáculo, quedaron llenos del Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14), la comunidad de los creyentes espera hoy poder experimentar, también gracias a vuestra oración, un nuevo Pentecostés, para dar testimonio evangélico más eficaz en el umbral del nuevo milenio. Queridas hermanas, encomiendo a María, Virgen fiel y morada consagrada a Dios, vuestras comunidades y a cada una de vosotras, así como a cuantas aspiran a compartir vuestra misma experiencia espiritual. La Madre del Señor obtenga que desde Loreto, a través de los jóvenes que han llegado aquí en peregrinación, se irradie nuevamente a Europa un haz de esa luz que envolvió al mundo cuando el Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros “.
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor bisiesto_1976 » Jue Oct 23, 2014 10:37 pm

¿Qué tal?, ya es Jueves 23 de Octubre del 2014 y faltan aproximadamente treinta y un días para que se termine nuestro año litúrgico, lo que debería de ser genial para nuestra Iglesia porque lejos de las compras para las fiestas Decembrinas, debería además, darnos un momento de lo que significa para los Cristianos el nacimiento de Jesús y permitirnos que en esa fecha re-nazca ese sentimiento para que durante el año podamos caminar juntos y que nos permitan lograr mejores cosas personales y para nuestras comunidades locales, nacionales e internacionales.

Creo que lo que exprese anteriormente es por lo que leí del tema, pues es muy interesante ver como las mujeres han sido un tesón para la Iglesia y un gran aporte para la misma sociedad. Podemos ver que se ha luchado incesantemente por los Derechos de la misma mujer inclusive luchando contra el mismo género, debido a que se les critica que sus comentarios pueden salir de enfoque a la realidad pues viven en clausura. Se les juzga de no ser intensas ¿Por qué que podría tener de intensidad retirarse del mundo para dedicarse a la soledad?

Efectivamente nuestra comprensión, no llega más allá de nuestras narices pues no nos percatamos que lo que hacen es una manera particular de vivir y expresar el misterio pascual de Cristo que les posibilite vivir el encuentro con Dios de manera personal, haciendo del matrimonio espiritual, un ritual de unión exclusiva con Cristo; pues la clausura es un signo de la santa protección de Dios y es una forma especial de pertenecer sólo a Él.

Lo anterior me hace que reflexione en lo siguiente ¿Y, no es intenso pertenecer sólo a Dios?. Porque con lleva muchos sacrificios y renuncias, para tener FIDELIDAD y llevarla a cabo, pues las tentaciones a lo que dejan son muchas.

Su manera de vivir hace el mejor ejemplo para definir un MATRIMONIO, porque buscan a Dios para que en la intimidad se purifiquen los corazones y las mentes, para que haya vida fraterna, ejercicio de las virtudes teologales y alcanzar la plena realización EN DIOS; pues con su ejemplo deben de ser gala de la sociedad y manantial de gracias celestiales para una mejor sociedad ya que este es el cimiento de una familia y la base de cualquier sociedad.

¿Con la modernidad, seremos CAPACES de PERTENECER solamente a alguien? Es decir, SER FIELES; pues, este valor no solamente es para la vocación como religioso/a, también es para el matrimonio, porque ahora es anormal el que no se ha divorciado y tiene otra pareja. Sino también para él que decide ser soltero/a, puesto que los que hemos sido bautizados tenemos la corresponsabilidad de buscar ese ENCUENTRO, para que cada quién asuma su cruz, porque como CRISTIANOS estamos llamados a vivir el misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesús Cristo.

Para los católicos que no tenemos una vida consagrada considero que podemos acceder al desierto claustral para realizar la contemplación y buscar ese encuentro, en cada uno de nuestros templos, el SAGRARIO, pues considero que se elimina en gran medida como en los claustros la dispersión proveniente de tantos contactos innecesarios de una multitud de imágenes, que pueden dar origen a ideas profanas y deseos vanos y de informaciones y emociones que disfrazan lo único necesario y disipan la unidad interior.

¿Ven por qué son importantes los sagrarios? Obvio, para el creyente.


Todo esto me deja con esta última pregunta del tema ¿Será acaso que el protestante se preocupa por los católicos porque no tenemos ese encuentro, porque nuestra ATENCIÓN la centramos en los santos y deberíamos de ser los más, pues alegamos y requeté alegamos que somos la única y original Iglesia fundada por Jesús Cristo? ;)
La fe implica conocimiento, que Dios ilumine nuestro entendimiento para que sea mejor nuestro camino en la ruta de las buenas obras porque no es nada sencillo transitarlo con nuestras debilidades humanas
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Re: 10. Madres del desierto. Semana del 20 de octubre

Notapor iCristinai » Vie Oct 24, 2014 9:45 am

Hermanos peregrinos, la paz esté con vosotros.

Hoy traigo un tema que me ha parecido muy importante en la historia en el camino del monasticismo y es el de las abadesas.

La designación de Abadesa aparece por primera vez en una inscripción sepulcral del año 514, encontrada en 1901 en el sitio de un antiguo convento de las virgines sacræ que se levantó en Roma cerca de la Basílica de San Agnes extra Muros. La inscripción conmemora a la Abadesa Serena que presidió este convento, hasta el momento de su muerte a la edad de ochenta y cinco años: "Hic requieescit in pace, Serena Abbatissa S. V. quae vixzit annos P. M. LXXXV."


Abadesa - Enciclopedia Católica

Las Abadesas. Santa Clara de Asis

Santa Clara de Asís (en italiano: Chiara d'Assisi; Asís, Italia, 16 de julio de 1194 – ídem, 11 de agosto de 1253), religiosa y santa italiana. Seguidora fiel de san Francisco de Asís, con el que fundó la segunda orden franciscana o de hermanas clarisas, Clara se preciaba de llamarse “humilde planta del bienaventurado Padre Francisco”.1 Después de abandonar su antigua vida de noble, se estableció en el monasterio de San Damiano hasta su muerte.

Clara fue la primera y única mujer en escribir una regla de vida religiosa para mujeres. En su contenido y en su estructura se aleja de las tradicionales reglas monásticas. Sus restos mortales descansan en la cripta de la Basílica de santa Clara de Asís.

Fue canonizada un año después de su fallecimiento, por el papa Alejandro IV.

http://es.wikipedia.org/wiki/Clara_de_As%C3%ADs

Imagen

Nombre Chiara Favarone
Nacimiento 16 de julio, 1194 Asís, Italia
Fallecimiento 11 de agosto de 1253 (59 años)Asís, Italia
Venerada en Iglesia católica, Comunión anglicana, Iglesia luterana
Canonización 26 de septiembre, 1255 por el Papa Alejandro IV
Principal Santuario Basílica de Santa Clara en Asís
Festividad 12 de agosto (Vetus ordo)
11 de agosto (novus ordo)
Atributos Custodia, Báculo, Lirio
Patronazgo Telecomunicaciones, Televisión




Santa Clara de Asis, abadesa de San Damián de Asís.
Hay dos partes importantes que consityen la Regla de Santa Clara. Me parece que esta REGLA DE SANTA CLARA A expresa de modo muy claro los puntos mas reelevantes de la conducta, el día a día, la espiritualidad, la oración y el trabajo de las Clarisas.

Novus ordo, novus vita...


Frase utilizada en la obra: Santa Clara de Asís: Contemplar la belleza de un Dios Esposo. Escrito por Chiara Augusta Lainati.

REGLA DE SANTA CLARA A [RCl]
[Forma A]
[Bula del Papa Inocencio IV
Inocencio obispo, siervo de los siervos de Dios, a las amadas hijas en Cristo, Clara, abadesa, y las otras hermanas del monasterio de San Damián de Asís, salud y bendición apostólica.

[CAPÍTULO I]
[¡En el nombre del Señor! Comienza la forma de vida de las Hermanas Pobres]

1La forma de vida de la Orden de las Hermanas Pobres, forma que el bienaventurado Francisco instituyó, es ésta: 2guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin propio y en castidad. 3Clara, indigna sierva de Cristo y plantita del muy bienaventurado padre Francisco, promete obediencia y reverencia al señor papa Inocencio y a sus sucesores canónicamente elegidos y a la Iglesia Romana. 4Y así como al principio de su conversión, junto con sus hermanas, prometió obediencia al bienaventurado Francisco, así promete guardar inviolablemente esa misma obediencia a sus sucesores. 5Y las otras hermanas estén obligadas a obedecer siempre a los sucesores del bienaventurado Francisco y a la hermana Clara y a las demás abadesas canónicamente elegidas que la sucedan.


[CAPÍTULO III]
[Del oficio divino y del ayuno, de la confesión y comunión]
1Las hermanas que saben leer recen el oficio divino según la costumbre de los Hermanos Menores, por lo que podrán tener breviarios, leyendo sin canto. 2Y a aquellas que por causa razonable no puedan alguna vez decir sus horas leyendo, les estará permitido como a las demás hermanas decir losPadrenuestros. 3Mas aquellas que no saben leer, digan veinticuatro Padrenuestros por maitines; por laudes, cinco; 4por prima, tercia, sexta y nona, por cada una de estas horas, siete; por vísperas, doce; por completas, siete. 5Digan también por los difuntos, en vísperas, siete Padrenuestros con el Requiem aeternam, y en maitines, doce, 6cuando las hermanas que saben leer estén obligadas a rezar el oficio de difuntos. 7Y cuando muera («emigre») una hermana de nuestro monasterio, digan cincuentaPadrenuestros.
8Las hermanas ayunen en todo tiempo. 9Pero en la Natividad del Señor, cualquiera que sea el día en que caiga, podrán tomar dos refacciones. 10Las jovencitas, las débiles y las que prestan servicio fuera del monasterio, sean dispensadas, con misericordia, como le parezca a la abadesa. 11Pero en tiempo de manifiesta necesidad no estén obligadas las hermanas al ayuno corporal.

12Confiésense al menos doce veces al año con permiso de la abadesa. 13Y deben guardarse de introducir entonces más palabras que las que conciernen a la confesión y a la salud de las almas.14Comulguen siete veces, a saber: la Natividad del Señor, el Jueves Santo, la Resurrección del Señor, Pentecostés, la Asunción de la bienaventurada Virgen, la fiesta de san Francisco y la fiesta de Todos los Santos. 15Para dar la comunión a las hermanas sanas o enfermas, le estará permitido al capellán celebrar dentro.


[CAPÍTULO VII]
[Del modo de trabajar]
1Las hermanas a quienes el Señor ha dado la gracia de trabajar, después de la hora de tercia trabajen fiel y devotamente, y en trabajo que conviene al decoro y a la utilidad común, 2de tal suerte que, desechando la ociosidad, enemiga del alma, no apaguen el espíritu de la santa oración y devoción, al cual las demás cosas temporales deben servir. 3Y lo que producen con sus manos, la abadesa o su vicaria esté obligada a asignarlo en el capítulo ante todas. 4Hágase lo mismo si hay personas que envían alguna limosna para las necesidades de las hermanas, a fin de que se haga memoria de ellas en común. 5Y todas estas cosas sean distribuidas para utilidad común por la abadesa o su vicaria con el consejo de las discretas.


[CAPÍTULO VIII]
[Que nada se apropien las hermanas, y del procurarse limosnas y de las hermanas enfermas]
1Las hermanas nada se apropien, ni casa, ni lugar, ni cosa alguna. 2Y como peregrinas y forasteras (cf. 1 Pe 2,11) en este siglo, sirviendo al Señor en pobreza y humildad, envíen por limosna confiadamente,3y no deben avergonzarse, porque el Señor se hizo pobre por nosotras en este mundo (cf. 2 Cor 8,9).4Esta es aquella eminencia de la altísima pobreza, que a vosotras, carísimas hermanas mías, os ha constituido herederas y reinas del reino de los cielos, os ha hecho pobres de cosas, os ha sublimado en virtudes (cf. Sant 2,5). 5Esta sea vuestra porción, que conduce a la tierra de los vivientes (cf. Sal 141,6). 6Adhiriéndoos totalmente a ella, amadísimas hermanas, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo y de su santísima Madre, ninguna otra cosa jamás queráis tener debajo del cielo.

...
12Con miras a todo lo dicho, las hermanas estén firmemente obligadas a tener siempre como gobernador, protector y corrector nuestro, al cardenal de la santa Iglesia Romana que haya sido asignado a los Hermanos Menores por el señor Papa, 13para que, siempre súbditas y sujetas a los pies de la misma santa Iglesia, estables en la fe (cf. Col 1,23) católica, guardemos perpetuamente la pobreza y la humildad de nuestro Señor Jesucristo y de su santísima Madre, y el santo Evangelio, que firmemente hemos prometido. Amén.


[Dado en Perusa, a 16 de septiembre, en el año décimo del pontificado del señor papa Inocencio IV (1252).
A nadie, pues, en absoluto le sea permitido infringir esta escritura de nuestra confirmación o con osadía temeraria ir contra ella. Mas si alguno presumiera intentar esto, sepa que incurrirá en la indignación de Dios omnipotente y de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo.
Dado en Asís, a 9 de agosto, en el año undécimo de nuestro pontificado (1253).]


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País Bandera de Italia Italia
• Región Regione-Umbria-Stemma.svg Umbría
• Provincia Perugia
Ubicación 43°04′00″N 12°36′00″ECoordenadas: 43°04′00″N 12°36′00″E (mapa)
• Altitud 424 msnm
Superficie 186 km²
Fracciones Ver lista
Municipios limítrofes Bastia Umbra, Bettona, Cannara, Nocera Umbra, Perugia, Spello, Torgiano, Valfabbrica, Valtopina
Población 26.196 hab. (31-12-04)
• Densidad 131 hab./km²
Gentilicio assisani o assisiati
Código postal 06081
Pref. telefónico 075
Alcalde Claudio Ricci (PdL)
29 de mayo de 2006
Fiestas mayores 12 de agosto
Patrón San Rufino
Código ISTAT 054001
Cód. catastral A475
Sitio web Página web oficial


Legados de Santa Clara, las hermanas Clarisas...

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Casa Natal de Santa Clara

BENDICIÓN DE SANTA CLARA
Las bendiciones son la esencia del día a día y del trato con el prójimo.
Tambien la bendición de Santa Clara es la de San Francisco y proceden de las Sagradas Escrituras, de Números 6, 22-27; es la bendición que el Señor dió a Moisés y asi mismo le pidió comunicarla a Aarón y esta sería la manera de bendecir a los israelitas.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
2El Señor os bendiga y os guarde. 3Os muestre su faz y tenga misericordia de vosotras. 4Vuelva su rostro a vosotras y os dé la paz (cf. Núm 6,24-26), a vosotras, hermanas e hijas mías, 5y a todas las otras que han de venir y permanecer en vuestra comunidad, y a todas las demás, tanto presentes como futuras, que perseveren hasta el fin en todos los otros monasterios de Damas Pobres.
6Yo, Clara, sierva de Cristo, plantita de nuestro muy bienaventurado padre san Francisco, hermana y madre vuestra y de las demás hermanas pobres, aunque indigna, 7ruego a nuestro Señor Jesucristo, por su misericordia y por la intercesión de su santísima Madre santa María, y del bienaventurado Miguel arcángel y de todos los santos ángeles de Dios, de nuestro bienaventurado padre Francisco y de todos los santos y santas, 8que el mismo Padre celestial os dé y os confirme ésta su santísima bendición en el cielo y en la tierra (cf. Gén 27,28): 9en la tierra, multiplicándoos en su gracia y en sus virtudes entre sus siervos y siervas en su Iglesia militante; 10y en el cielo, exaltándoos y glorificándoos en la Iglesia triunfante entre sus santos y santas.
11Os bendigo en vida mía y después de mi muerte, como puedo y más de lo que puedo, con todas las bendiciones 12con las que el Padre de las misericordias (cf. 2 Cor 1,3) ha bendecido y bendecirá a sus hijos e hijas en el cielo (cf. Ef 1,3) y en la tierra, 13y con las que el padre y la madre espiritual ha bendecido y bendecirá a sus hijos e hijas espirituales. Amén.


De las Constituciones generales de las hermanas pobres de Santa Clara

Capítulo III
EL TRATO CON DIOS 56.- Dios y sólo Dios es el origen de nuestra peculiar vocación contemplativa. En Dios se encuentra no sólo la finalidad y la fuerza dinámica, sino también la unidad de nuestra vida. "Sólo a Dios se dediquen", nos dice el Concilio en expresión densa y feliz.
57.- Debe prevalecer siempre en nuestra vida aquel encuentro de amor en el que Dios mismo toma la iniciativa y, acomodándose a nuestra pequeñez, nos abre el camino de su conocimiento. En virtud de este encuentro, aceptamos con gozo el verdadero sentido de no poseer nada y llegamos a la intimidad de la comunión de amor con Aquél que "se nos ofrece como a hijos".
58.- "El espíritu de la santa oración y devoción al cual deben servir todas las cosas temporales", que mantiene la íntima relación entre el Esposo Jesucristo y la esposa entregada totalmente a Él, se alimenta especialmente con aquellas formas de oración que constituyen la fuente y la cima de nuestra vida: la celebración de la Eucaristía, la Liturgia de las Horas y la oración personal.
59.- Este encuentro contemplativo con Jesús se prolonga en nuestra vida cotidiana: en la pobreza, en el trabajo, en la sencillez de vida, en el dolor, en los acontecimientos, en las relaciones con las personas e, incluso, con las criaturas irracionales. Es decir, todo debe proporcionarnos la ocasión de mantener y fomentar "el espíritu de oración y devoción".


Iglesia de San Rufino, Assissi

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Iglesia de Santa Clara

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Basílica de San Francisco de Asís

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