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128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Vie Jul 04, 2014 5:37 pm
por pilar calva
Teniendo como fondo la doctrina contenida en la Encíclica «Humanæ vitæ», tratamos de trazar un bosquejo de la espiritualidad conyugal. En la vida espiritual de los esposos actúan también los dones del Espíritu Santo y, en particular, el «donum pietatis»,

1. Teniendo como fondo la doctrina contenida en la Encíclica “Humanæ vitæ”, tratamos de trazar un bosquejo de la espiritualidad conyugal. En la vida espiritual de los esposos actúan también los dones del Espíritu Santo y, en particular, el “donum pietatis”, es decir, el don del respeto a lo que es obra de Dios.

2. Este don, unido al amor y a la castidad, ayuda a identificar, en el conjunto de la convivencia conyugal, este acto, en el que, al menos potencialmente, el significado nupcial del cuerpo se une con el significado procreador. Orienta a comprender, entre las posibles “manifestaciones de afecto”, el significado singular, más aún, excepcional, de ese acto: su dignidad y la consiguiente grave resposabilidad vinculada con él. Por tanto, la antítesis de la espiritualidad conyugal está constituida, en cierto sentido, por la falta subjetiva de esa comprensión, ligada a la práctica y a la mentalidad anticonceptivas. Por lo demás, éste es un enorme daño desde el punto de vista de la cultura interior del hombre. La virtud de la castidad conyugal, y todavía más, el don del respeto a lo que viene de Dios, modelan la espiritualidad de los esposos a fin de proteger la dignidad particular de este acto, de esta “manifestación de afecto”, donde la verdad del “lenguaje del cuerpo” sólo puede expresarse salvaguardando la potencialidad procreadora.

La paternidad y maternidad responsables significan la valoración espiritual -conforme a la verdad- del acto conyugal en la conciencia y en la voluntad de ambos cónyuges, que en esta “manifestación de afecto”, después de haber considerado las circunstancias internas y externas, sobre todo las biológicas, expresan su madura disponibilidad a la paternidad y maternidad.

3. El respeto a la obra de Dios contribuye ciertamente a hacer que el acto conyugal no quede disminuido ni privado de interioridad en el conjunto de la convivencia conyugal -que no se convierta en “costumbre”- y que se exprese en él una adecuada plenitud de contenidos personales y éticos, e incluso de contenidos religiosos, esto es, la veneración a la majestad del Creador, único y último depositario de la fuente de la vida, y al amor nupcial del Redentor. Todo esto crea y amplia, por decirlo así, el espacio interior de la mutua libertad del don, donde se manifiesta plenamente el significado nupcial de la masculinidad y de la feminidad.

El obstáculo a esta libertad viene de la interior coacción de la concupiscencia, dirigida hacia el otro “yo” como objeto de placer. El respeto a lo que Dios ha creado libera de esta coacción, libera de todo lo que reduce al otro “yo” a simple objeto: corrobora la libertad interior de este don.

4. Esto sólo puede realizarse por medio de una profunda comprensión de la dignidad personal, tanto el “yo” femenino como del masculino en la convivencia recíproca. Esta comprensión espiritual es el fruto fundamental del don del Espíritu que impulsa a la persona a respetar la obra de Dios. De esta comprensión y, por lo mismo, indirectamente de ese don, sacan el verdadero significado nupcial de todas las “manifestaciones afectivas”, que constituyen la trama del perdurar de la unión conyugal. Esta unión se manifiesta a través del acto conyugal sólo en determinadas circunstancias, pero puede y debe manifestarse continuamente, cada día, a través de varias “manifestaciones afectivas”, que están determinadas por la capacidad de una “desinteresada” emoción del “yo” en relación a la feminidad y -recíprocamente- en relación a la masculinidad.
La actitud de respeto a la obra de Dios, que en el Espíritu Santo suscita en los esposos, tiene un significado enorme para esas “manifestaciones afectivas”, ya que simultáneamente con ella va la capacidad de la complacencia profunda, de la admiración, de la desinteresada atención a la “visible” y al mismo tiempo “invisible” belleza de la feminidad y masculinidad y, finalmente, un profundo aprecio del don desinteresado del “otro”.

5. Todo esto decide sobre la identificación espiritual de lo que es masculino o femenino, de lo que es “corpóreo” y a la vez personal. De esta identificación espiritual surge la conciencia de la unión “a través del cuerpo”, con la tutela de la libertad interior del don. Mediante las “manifestaciones afectivas” los cónyuges se ayudan mutuamente a permanecer en la unión, y al mismo tiempo, estas “manifestaciones” protegen en cada uno esa “paz de lo profundo” que, en cierto sentido, es la resonancia interior de la castidad guiada por el don del respeto a lo que Dios ha creado.

Este don comporta un profunda y universal atención a la persona en su masculinidad y feminidad, creando así el clima interior idóneo para la comunión personal. Sólo en este clima de comunión personal de los esposos madura correctamente la procreación que calificamos como “responsable”.

6. La Encíclica “Humanæ vitæ” nos permite trazar un bosquejo de la espiritualidad conyugal. Se trata del clima humano y sobrenatural, donde -teniendo en cuenta el orden “biológico” y, a la vez, basándose en la castidad sostenida por el “donum pietatis”- se plasma la armonía interior del matrimonio, en el respeto a lo que la Encíclica llama “doble significado del acto conyugal” (Humanæ vitæ, 12). Esta armonía significa que los cónyuges conviven juntos en la verdad interior del “lenguaje del cuerpo”. La Encíclica “Humanæ vitæ” proclama inseparable la conexión entre esa “verdad” y el amor.

Pregunta: ¿En qué consiste el bosquejo de la espiritual conyugal?

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Lun Ago 25, 2014 7:41 pm
por Mary Jo
¿En qué consiste el bosquejo de la espiritual conyugal?
La espiritualidad conyugal debe ser vivida teniendo en cuenta el orden biológico y a la vez la castidad sostenida por el don de la piedad, para que haya armonía interior en el matrimonio y se respete el doble significado del acto conyugal. Esta armonía significa que los cónyuges conviven juntos en la verdad interior del “lenguaje del cuerpo”.

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Mar Ago 26, 2014 10:09 am
por Maria 2
¿En qué consiste el bosquejo de la espiritual conyugal?

Teniendo como fondo la doctrina contenida en la Encíclica “Humanæ vitæ”, tratamos de trazar un bosquejo de la espiritualidad conyugal. En la vida espiritual de los esposos actúan también los dones del Espíritu Santo y, en particular, el “donum pietatis”, es decir, el don del respeto a lo que es obra de Dios.

Este don, unido al amor y a la castidad, ayuda a identificar, en el conjunto de la convivencia conyugal, este acto, en el que, al menos potencialmente, el significado nupcial del cuerpo se une con el significado procreador. La virtud de la castidad conyugal, y todavía más, el don del respeto a lo que viene de Dios, modelan la espiritualidad de los esposos a fin de proteger la dignidad particular de este acto, de esta “manifestación de afecto”, donde la verdad del “lenguaje del cuerpo” sólo puede expresarse salvaguardando la potencialidad procreadora.

La paternidad y maternidad responsables significan la valoración espiritual -conforme a la verdad- del acto conyugal en la conciencia y en la voluntad de ambos cónyuges, que en esta “manifestación de afecto”, después de haber considerado las circunstancias internas y externas, sobre todo las biológicas, expresan su madura disponibilidad a la paternidad y maternidad.

El respeto a la obra de Dios contribuye ciertamente a hacer que el acto conyugal no quede disminuido ni privado de interioridad en el conjunto de la convivencia conyugal -que no se convierta en “costumbre”- y que se exprese en él una adecuada plenitud de contenidos personales y éticos, e incluso de contenidos religiosos, esto es, la veneración a la majestad del Creador, único y último depositario de la fuente de la vida, y al amor nupcial del Redentor.

El obstáculo a esta libertad viene de la interior coacción de la concupiscencia, dirigida hacia el otro “yo” como objeto de placer. El respeto a lo que Dios ha creado libera de esta coacción, libera de todo lo que reduce al otro “yo” a simple objeto: corrobora la libertad interior de este don.

Esto sólo puede realizarse por medio de una profunda comprensión de la dignidad personal, tanto el “yo” femenino como del masculino en la convivencia recíproca. Esta comprensión espiritual es el fruto fundamental del don del Espíritu que impulsa a la persona a respetar la obra de Dios. Esta unión se manifiesta a través del acto conyugal sólo en determinadas circunstancias, pero puede y debe manifestarse continuamente, cada día, a través de varias “manifestaciones afectivas”, que están determinadas por la capacidad de una “desinteresada” emoción del “yo” en relación a la feminidad y -recíprocamente- en relación a la masculinidad.

Mediante las “manifestaciones afectivas” los cónyuges se ayudan mutuamente a permanecer en la unión, y al mismo tiempo, estas “manifestaciones” protegen en cada uno esa “paz de lo profundo” que, en cierto sentido, es la resonancia interior de la castidad guiada por el don del respeto a lo que Dios ha creado.

Este don comporta una profunda y universal atención a la persona en su masculinidad y feminidad, creando así el clima interior idóneo para la comunión personal. Sólo en este clima de comunión personal de los esposos madura correctamente la procreación que calificamos como “responsable”.

La Encíclica “Humanæ vitæ” nos permite trazar un bosquejo de la espiritualidad conyugal. Se trata del clima humano y sobrenatural, donde -teniendo en cuenta el orden “biológico” y, a la vez, basándose en la castidad sostenida por el “donum pietatis”- se plasma la armonía interior del matrimonio, en el respeto a lo que la Encíclica llama “doble significado del acto conyugal” (Humanæ vitæ, 12). Esta armonía significa que los cónyuges conviven juntos en la verdad interior del “lenguaje del cuerpo”. La Encíclica “Humanæ vitæ” proclama inseparable la conexión entre esa “verdad” y el amor.

COMENTARIO: En la vida espiritual de los esposos actúan también los dones del Espíritu Santo y, en particular, el don del respeto a lo que es obra de Dios. Este don, unido al amor y a la castidad, ayuda a identificar, en el conjunto de la convivencia conyugal, este acto, en el que, al menos potencialmente, el significado nupcial del cuerpo se une con el significado procreador. La virtud de la castidad conyugal, y todavía más, el don del respeto a lo que viene de Dios, modelan la espiritualidad de los esposos a fin de proteger la dignidad particular de este acto, de esta “manifestación de afecto”, donde la verdad del “lenguaje del cuerpo” sólo puede expresarse salvaguardando la potencialidad procreadora.

Un abrazo y hasta pronto.-

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Mar Ago 26, 2014 12:01 pm
por carranri
Pregunta: ¿En qué consiste el bosquejo de la espiritual conyugal?

En la vida espiritual de los esposos actúan también los dones del Espíritu Santo y, en particular, el “donum pietatis”, es decir, el don del respeto a lo que es obra de Dios. Este don, unido al amor y a la castidad, ayuda a identificar, en el conjunto de la convivencia conyugal, este acto, en el que, al menos potencialmente, el significado nupcial del cuerpo se une con el significado procreador. Orienta a comprender, entre las posibles “manifestaciones de afecto”, el significado singular, más aún, excepcional, de ese acto: su dignidad y la consiguiente grave responsabilidad vinculada con él.

El respeto a la obra de Dios contribuye ciertamente a hacer que el acto conyugal no quede disminuido ni privado de interioridad en el conjunto de la convivencia conyugal -que no se convierta en “costumbre”- y que se exprese en él una adecuada plenitud de contenidos personales y éticos, e incluso de contenidos religiosos, esto es, la veneración a la majestad del Creador, único y último depositario de la fuente de la vida, y al amor nupcial del Redentor. Todo esto crea y amplia, por decirlo así, el espacio interior de la mutua libertad del don, donde se manifiesta plenamente el significado nupcial de la masculinidad y de la feminidad.

Este don comporta un profunda y universal atención a la persona en su masculinidad y feminidad, creando así el clima interior idóneo para la comunión personal. Sólo en este clima de comunión personal de los esposos madura correctamente la procreación que calificamos como “responsable”.

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Mar Ago 26, 2014 4:55 pm
por virginia castro
VIRGINIA CASTRO #128

EN QUE CONSISTE EL BOSQUEJO DE LA ESPIRITUALIDAD CONYUGAL?

lA Enciclica "Humanae Vitae" nos permite trazar un bosquejo de la espiritualidad conyugal. Se trata del clima humano y sobrenatural, donde teniendo en cuenta el orden " biologico" y, a la vez, basandose en la castidad sostenida por el "domun pietatis", se plasma la armonia interior del matrimonio, en el respeto a lo que la Enciclica llama la "doble significado del acto conyugal" Humanae Vitae, 12). Esta armonia significa que los conyuges conviven juntos en la verdad interior del "lenguaje del cuerpo". La enciclica "Humanae Vitae" proclama inseparable la conexion entre esa verdad y el amor.

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Mié Ago 27, 2014 1:11 pm
por Silviamaria
¿En qué consiste el bosquejo de la espiritualidad conyugal?

Consiste en que hay que tener siempre presente la presencia del Espíritu Santo en la relación conyugal, el respeto y la armonía interior de la pareja en la convivencia permitirá que las expresiones del lenguaje del cuerpo mantengan su verdad interior

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Mié Ago 27, 2014 8:27 pm
por yaluz
¿En qué consiste el bosquejo de la espiritual conyugal?
R:
Consiste precisamente en la armonía entre lo espiritual y lo humano. Entonces, pudiéramos decir que el bosquejo de la espiritualidad conyugal es, justamente, alcanzar el equilibrio entre lo humano y natural con lo sobrenatural, y se logra con la fuerza que da el Espiritu Santo para dominar ese yo natura y despertar el yo emotivo. Esta fuerza se expresa con el amor, sin esta expresión, seria inútil hablar del respeto hacia el doble significado del acto conyugal. El lenguaje del cuerpo se manifiesta en toda su interioridad, es decir su verdad, su amor, en una armónica convivencia.

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Jue Ago 28, 2014 11:12 pm
por MA SOCORRO A REYES L
El bosquejo de la espiritualidad conyugal es el clima humano y sobrenatural, donde se plasma la armonía interior del matrimonio, en el respeto a lo que la Encíclica llama “doble significado del acto conyugal” (Humanæ vitæ, 12). Esta armonía significa que los cónyuges conviven juntos en la verdad interior del “lenguaje del cuerpo”, en una inseparable conexión entre la “verdad” y el amor. Y en un clima idóneo para la comunión personal.

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Vie Ago 29, 2014 10:31 am
por lindoro50
¿En qué consiste el bosquejo de la espiritual conyugal?

Consiste en el clima humano y sobrenatural, donde -teniendo en cuenta el orden biológico- y, a la vez, basándose en la castidad sostenida por el “donum pietatis” es decir, el don del respeto a lo que es obra de Dios, se plasma la armonía interior del matrimonio, en el respeto a lo que la Encíclica llama doble significado del acto conyugal. Este don, unido al amor y a la castidad, ayuda a identificar, en el conjunto de la convivencia, ese acto, en el que, al menos potencialmente, el significado nupcial del cuerpo se une con el significado procreador. Orienta a comprender, entre las posibles manifestaciones de afecto, el significado singular, más aún, excepcional, de ese acto: su dignidad y la consiguiente grave responsabilidad vinculada con él, donde la verdad del "lenguaje del cuerpo" sólo puede expresarse salvaguardando la potencialidad procreadora.

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Lun Sep 01, 2014 10:34 pm
por patricio
¿En qué consiste el bosquejo de la espiritual conyugal?
En la vida espiritual de los esposos actúan también los dones del Espíritu Santo y, en particular el don del respeto a lo que es obra de Dios.
Este don, unido al amor y a la castidad, ayuda a identificar, en el conjunto de la convivencia conyugal, este acto, en el que, al menos potencialmente, el significado nupcial del cuerpo se une con el significado procreador.
La virtud de la castidad conyugal, y todavía más, el don del respeto a lo que viene de Dios, modelan la espiritualidad de los esposos a fin de proteger la dignidad particular de este acto, de esta “manifestación de afecto”, donde la verdad del “lenguaje del cuerpo” sólo puede expresarse salvaguardando la potencialidad procreadora.
En resumen, la Encíclica “Humanæ vitæ” nos permite trazar un bosquejo de la espiritualidad conyugal. Se trata del clima humano y sobrenatural, donde teniendo en cuenta el orden “biológico” y, a la vez, basándose en la castidad sostenida por el “donum pietatis”, se plasma la armonía interior del matrimonio, en el respeto a lo que la Encíclica llama “doble significado del acto conyugal” (Humanæ vitæ, 12). Esta armonía significa que los cónyuges conviven juntos en la verdad interior del “lenguaje del cuerpo”. La Encíclica “Humanæ vitæ” proclama inseparable la conexión entre esa “verdad” y el amor.

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Mar Sep 02, 2014 5:11 pm
por sanaquino
Pregunta: ¿En qué consiste el bosquejo de la espiritual conyugal?

En la vida espiritual de los esposos actúan también los dones del Espíritu Santo y, en particular, el “donum pietatis”, es decir, el don del respeto a lo que es obra de Dios.
Se trata del clima humano y sobrenatural, donde -teniendo en cuenta el orden “biológico” y, a la vez, basándose en la castidad sostenida por el “donum pietatis”- se plasma la armonía interior del matrimonio, en el respeto a lo que la Encíclica llama “doble significado del acto conyugal” (Humanæ vitæ, 12). Esta armonía significa que los cónyuges conviven juntos en la verdad interior del “lenguaje del cuerpo”. La Encíclica “Humanæ vitæ” proclama inseparable la conexión entre esa “verdad” y el amor.

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Mar Sep 23, 2014 11:49 am
por maguie
El bosquejo de la espiritualidad conyugal consiste en el clima interior que hace posible la comunión personal en todas sus dimensiones. El clima humano y sobrenatural, que se crea entre los dos, tener en cuenta el orden biológico, es decir el respeto a las dos potencialidades del acto conyugal y aceptando y desarrollando el don del Espíritu hacia la piedad -el respet a lo que viene de Dios- que les lleva a la castidad conyugal. Hay uan inseparable conexión entre el respeto a la verdad del cuerpo y el amor.Esta conexión produce la espiritualidad conyugal

Re: 128. El respeto de los esposos por las obras de Dios

NotaPublicado: Lun Oct 06, 2014 4:33 pm
por Alejandra S
¿En qué consiste el bosquejo de la espiritual conyugal?
“La Encíclica “Humanæ vitæ” nos permite trazar un bosquejo de la espiritualidad conyugal. Se trata del clima humano y sobrenatural, donde -teniendo en cuenta el orden “biológico” y, a la vez, basándose en la castidad sostenida por el “donum pietatis”- se plasma la armonía interior del matrimonio, en el respeto a lo que la Encíclica llama “doble significado del acto conyugal” .