9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

En este curso, haremos un viaje en el tiempo para situarnos en los orígenes del monacato cristiano. Conoceremos las distintas órdenes monásticas, a sus fundadores, sus monasterios, su arte, cultura, forma de vida y su importancia para la civilización a través de la historia hasta la actualidad.

Fecha de inicio:
11 de agosto de 2014

Fecha final:
27 de octubre de 2014

Responsable: Hini Llaguno

Moderadores: Catholic.net, Ignacio S, hini, Betancourt, PEPITA GARCIA 2, rosita forero, J Julio Villarreal M, AMunozF, Moderadores Animadores

Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor PEPITA GARCIA 2 » Vie Oct 17, 2014 8:02 pm

New Age Imagen

Los comienzos que conocemos como New Age, se sitúan en la década de los 60 o 70 del Siglo XX, en California, EE. UU. Dos o tres décadas antes ya las logias masónicas de esta ciudad editaban un semanario con el título «Nueva Era». Después de la guerra del Vietnam cuando comenzará una fuerte difusión de las ideas de la Nueva Era, que cristalizaron y tuvieron resonancia en todos los movimientos sociales y de compromiso que se desarrollaron en la década de los 80 y han llegado hasta nuestros días. Las ideas de esta Nueva Era, penetraron en distintos ámbitos cristianos.

Esto lleva a que el Pontificio Consejo de la Cultura y para el Diálogo Interreligioso publique un documento con el título: «Jesucristo, portador del agua de la vida, una reflexión cristiana sobre la Nueva Era», en 2003, dónde se habla del fenómeno de la Nueva Era y sus relaciones con la fe de la Iglesia.

Ya existían documentos del Magisterio tratando este fenómeno desde los años 90, especialmente en los lugares más afectados por el fenómeno como México o Miami.

El profesor de teología, Miguel Ángel Medina Escudero, dice: “la Nueva Era plantea un auténtico reto a la Iglesia, «pues ya engloba varios millones de seguidores. Lo particularmente importante de este movimiento no es lo que dice, sino lo que deja por decir. Es como una nebulosa que todo lo va penetrando, a la que es muy difícil oponer una resistencia, ya que no se sabe exactamente qué es». «Tiene algo de religión, de filosofía, de ciencia, cultura, arte, educación… pero no es nada de eso y lo es todo a la vez» «En ella confluyen corrientes y materiales tomados de la mitologías más dispares; doctrinas de ciencias ocultas y de las ciencias más modernas; creencias y técnicas heredadas de la magia más primitiva y actitudes religiosas recolectadas de las religiones más universales, doctrinas gnósticas, principios de astrología, prácticas espiritistas, conocimientos esotéricos, técnicas de meditación…» «Y la Iglesia debe tomarlo muy en serio –considera-, pues se está adentrando en la mentalidad de muchos cristianos, gracias a un sincretismo que no hace saltar las alarmas de la fe»

La Nueva Era plantea «muchos» peligros a la fe cristiana. «Despersonaliza al Dios de la revelación cristiana; desfigura la persona de Jesucristo, desvirtuando su misión y ridiculiza su sacrificio redentor; niega el evento irrepetible de su Resurrección por la doctrina de la reencarnación; vacía de contenido los conceptos cristianos de la creación y de la salvación; rechaza la autoridad magisterial de la Iglesia y su forma institucional; relativiza el contenido original, único e históricamente fundado del Evangelio; deforma el lenguaje dando un nuevo sentido a términos bíblicos y cristianos; se apoya falsamente en los místicos cristianos y trastorna el sentido de sus escritos; descarta la responsabilidad moral de la persona humana y niega la existencia del pecado; diluye irremediablemente la práctica de la oración cristiana» Considera que todas las precauciones que tome la Iglesia «serán pocas». «Lo más llamativo es la poca información que hay de este movimiento entre los católicos, y la escasa importancia que le otorgan los responsables de la Iglesia» «Todos tenemos la obligación de informarnos y educarnos para comprender este fenómeno, que tiene puntos muy aceptables, y estar preparados para rechazar lo que es incompatible con nuestra fe», concluye.

La Nueva Era no es una secta, ni una iglesia, ni una religión;
es una forma de ver, pensar y actuar que muchas personas y organizaciones han adoptado para cambiar el mundo según ciertas creencias que tienen en común. Pero no tiene jefe, ni reglas, ni doctrinas fijas, ni disciplina común. No son religiones sino doctrinas filosóficas y religiosas que no son compatibles con el cristianismo. En los últimos años se han difundido mucho estas tendencias, mezclando la práctica del cristianismo con otras filosofías, en una corriente que se inicia a finales del Siglo XX, denominada "New Age"

La Nueva Era habla de muchas cosas que tocan nuestra fe: Dios, la creación, la vida, la muerte, la meditación, el sentido de nuestra existencia, etc.; pero no es una religión. Toma diversos aspectos de muchas religiones; de las ciencias, la literatura y los mezcla con cierta originalidad para dar respuestas fantásticas a las preguntas más importantes de la vida humana; usa un lenguaje cristiano para expresar ideas muy contrarias al cristianismo.

Desde hace 30 años se viene formando una ola cultural/filosófica/religiosa que pretende reaccionar contra el presente estado de la humanidad y empujar la humanidad hacia una nueva conciencia, hacia una nueva forma de ser espiritual. A la que le llamamos la Nueva Era = New Age y, no hay ningún aspecto de nuestra vida que no ha sentido sus efectos de alguna forma.

Las ideas y los objetivos de la Nueva Era recogen elementos de las religiones orientales, el espiritismo, las terapias alternativas, la psicología trans-personal, la ecología profunda, la astrología, el gnosticismo y otras corrientes. Los mezcla y los comercializa de mil formas, proclamando el inicio de una nueva época para la humanidad; en el fondo, no parece ser más que otro intento vano del hombre de salvarse a sí mismo haciendo promesas que no puede cumplir y atribuyéndose poderes que no posee.

La Nueva Era no es una secta, ni una iglesia, ni una religión. Es una forma de ver, pensar y actuar que muchas personas y organizaciones han adoptado para cambiar el mundo según ciertas creencias que tienen en común. No tiene jefe, ni reglas, ni doctrinas fijas, ni disciplina común.

La Nueva Era habla de muchas cosas que tocan nuestra fe: Dios, la creación, la vida, la muerte, la meditación, el sentido de nuestra existencia, etc... pero no es una religión. Toma diversos aspectos de muchas religiones y también de las ciencias y de la literatura y los mezcla con cierta originalidad para dar respuestas fantásticas a las preguntas más importantes de la vida humana. A veces usa un lenguaje cristiano para expresar ideas muy contrarias al cristianismo.
Todo tipo de persona puede formar parte de la Nueva Era. Sus líderes y pensadores suelen ser gente de la "revolución contracultural" de los años 60 y 70 que rechazó los valores y los caminos religiosos tradicionales a favor del libertinaje, de la cultura de la droga, del amor libre y de los experimentos de las comunidades utópicas. Hoy sus ideas están tan difusas que gran número de personas las comparten sin un rechazo formal y evidente de su propia cultura o su estilo de vida.

Lo típico de la Nueva Era es el espíritu de individualismo que permite a cada quien formular su propia verdad religiosa, filosófica y ética: hay algunas creencias comunes que casi todos los participantes de la Nueva Era comparten:
a) El mundo está por entrar en un período de paz y armonía mundial señalado por la astrología como "la era de acuario"
b) La "era de acuario" será fruto de una nueva conciencia en los hombres. Todas las terapias y técnicas de la Nueva Era pretenden crear esta conciencia y acelerar la venida de la era de acuario.
c) Por esta nueva conciencia el hombre se dará cuenta de sus poderes sobrenaturales y sabrá que no hay ningún Dios fuera de sí mismo.
d) Cada hombre, crea su propia verdad. No hay bien y mal, toda experiencia es un paso hacia la conciencia plena de su divinidad.
e) El universo es un ser único y vivo en evolución hacia el pleno conocimiento de sí y el hombre es la manifestación de su auto-conciencia.
f) La naturaleza también forma parte del único ser cósmico y, por tanto, también participa de su divinidad. Todo es "dios" y "dios" está en todo.
g) Todas las religiones son iguales y, en el fondo, dicen lo mismo.
h) Hay "maestros" invisibles que se comunican con personas que ya han alcanzado la nueva conciencia y les instruyen sobre los secretos del cosmos.
i) Todos los hombres viven muchas vidas, se van reencarnando una y otra vez hasta lograr la nueva conciencia y disolverse en la fuerza divina del cosmos.

Cuando alguien no acepta esta absurda visión de Dios, del hombre y del mundo, la Nueva Era le dice que su conciencia todavía no está iluminada y que su comprensión está condicionada por esquemas culturales que serán superados en la nueva era.

Esperan comprobar unas creencias que no corresponden en nada a la realidad, echando mano a testimonios de experiencias subjetivas personales que son tan imposibles de verificar como lo son de desmentir. A veces se apoyan en mitos o en leyendas de las tradiciones de los antiguos pueblos; toman datos de las ciencias y los aplican a la vida espiritual del hombre como si las mismas leyes rigiesen en ambos mundos.

¿Qué lugar hay en la Nueva Era para el Dios que se nos reveló en Jesucristo? Ninguno, el Dios de la fe católica es una persona, el "dios" de la Nueva Era es una fuerza impersonal y anónima. El Dios de la fe católica es Creador de todo, pero no se identifica con nada de lo creado. El "dios" de la Nueva Era es la creación que poco a poco se va dando cuenta de sí mismo. El Dios de la fe católica es infinitamente superior al hombre, pero se inclina hacia él para entrar en amistad con él. El Dios de la fe católica juzgará a cada hombre según su respuesta a ese amor. El "dios" de la Nueva Era es el mismo hombre que está más allá del bien y del mal. En la Nueva Era el amor más alto es el amor a sí mismo.
La Nueva Era dice que: Jesucristo fue un maestro iluminado más entre muchos¸ que la única diferencia entre Jesucristo y los demás hombres es que El se dio cuenta de su divinidad mientras la mayoría de los hombres todavía no la descubren. De esta forma la Nueva Era le quita a Jesucristo su carácter único e irrepetible de Hijo de Dios y ridiculizan el hecho de que Dios se hizo hombre para "salvarnos del pecado"

Un católico no puede aceptar en absoluto la creencia en la reencarnación, ya que la reencarnación es la creencia en una cadena de regresos a esta vida bajo diverso aspecto corporal. Si fuera cierta, mi libertad sería inútil y mis decisiones, luchas, esfuerzos, sacrificios y sufrimientos en la vida no tendrían ningún valor, pues a fin y a cabo tendría que hacerlo todo de nuevo una y otra vez. Si la reencarnación fuera cierta, la pasión y muerte de Cristo no tendrían sentido y su resurrección no nos aseguraría la redención. La resurrección es la transformación definitiva del ser humano y la entrada a la eternidad. Se muere una sola vez y a la muerte sigue la resurrección y el juicio. Como dice San Pablo: "Si nuestra esperanza en Cristo es únicamente para esta vida, ¡somos los más miserables de entre los hombres!"
1 Cor 15,19

La Nueva Era no se confunde con el ecologismo ya que el verdadero ecologismo busca conservar el planeta y respetar todas las formas de vida, especialmente la vida humana que tiene un valor muy superior a todas las demás ya que el hombre fue hecho "a imagen y semejanza de Dios". El ecologismo exagerado de la Nueva Era dice que el hombre vale lo mismo que una ballena o un monte o un árbol. Llega a considerar al hombre como el peor enemigo del planeta en vez de verle como su guardián y su dueño.

La música "nueva era".- se llama así porque se inspira en algunos temas de gran interés para la Nueva Era: la naturaleza, las religiones de los pueblos antiguos, las culturas orientales, etc... Suele ser música instrumental, mezclada con sonidos naturales, a veces muy repetitiva, otras veces sin melodía ninguna. No está mal escuchar la música "nueva era" es como cualquier otra música: una combinación de sonidos más o menos agradable al oído. Lo que podría hacerla "mala" sería algún contenido dañoso, la letra o algún uso irresponsable de la música, ó para provocar sentimientos negativos.

Una de las ideas básicas de la Nueva Era es que toda la realidad visible, el hombre incluido, se reduce a una "energía cósmica". Según eso, mientras el cosmos esté en fase evolutiva, su energía se manifiesta de muchas formas: una piedra, el viento, la mente humana, etc... Supuestamente hay cosas, lugares y ejercicios que pueden aumentar nuestra capacidad y nuestro control de esta energía (vg. llevarse puesto un cristal de cuarzo, visitar una pirámide u otro lugar "sagrado" el día del equinoccio primaveral, realizar ciertas posturas del yoga, etc.

Los programas de control mental, sanación y auto-superación. Hay que ver y juzgar cada programa por separado. Pero algunos programas enseñan simples técnicas de relajamiento, concentración, memoria o fortalecimiento de la voluntad que producen resultados inmediatos en sus clientes. A estas técnicas, que no tienen nada de extraordinario, las revisten de un lenguaje pseudo-científico y las ponen como un gran descubrimiento o un secreto de la sabiduría antigua.

Frecuentemente se pasa de una terapia psicológica o emocional al mundo espiritual, incorporando elementos del panteísmo, del gnosticismo o de la espiritualidad oriental sin prevenir al cliente. A los resultados más modestos en el campo humano se les atribuye un carácter sobrenatural. De ahí se convence al cliente de sus "poderes especiales", su "conciencia iluminada", o de cualquier cosa. Lo peor es que algunos de estos programas se presentan como un complemento excelente del cristianismo cuando, en el fondo, se basan en conceptos incompatibles con la fe católica.

¿Las nuevas técnicas de meditación sirven? La Nueva Era no tiene ningún reparo en mezclar formas religiosas de tradiciones muy diversas, aun cuando hay contradicciones de fondo. Hay que recordar que la oración cristiana se basa en la Palabra de Dios, se centra en la persona de Cristo, lleva al diálogo amoroso con Jesucristo y desemboca siempre en la caridad al prójimo. Las técnicas de concentración profunda y los métodos orientales de meditación encierran al sujeto en sí mismo, le impulsan hacia un absoluto impersonal o indefinido y hacen caso omiso del evangelio de Cristo.

El yoga es, en su esencia, un ejercicio espiritual y corporal nacido de la espiritualidad hindú. Las posturas y ejercicios, aunque se presentan como un simple método, son inseparables de su sentido propio en el contexto del hinduismo. El yoga es una introducción a una tradición religiosa muy ajena al cristianismo. La palabra "yoga" significa "unión", ¿unión con qué?

Las antiguas técnicas de adivinación y el espiritismo siempre han provocado la curiosidad de la gente. Nueva Era ha señalado un renacimiento del interés en el ocultismo, la magia, la astrología y las prácticas mediáticas. Son corrientes que pretenden dotar al hombre de poderes mentales y espirituales sobrenaturales y colocarlo como dueño absoluto de su propio destino. La Nueva Era borra las distinciones entre materia y espíritu, entre lo real y lo imaginario, entre lo posible y lo imposible. Pero ningún esfuerzo de la Nueva Era logrará conciliar el ocultismo, el esoterismo o el espiritismo con la fe y la vida del católico.

Se puede llamar promotores de la Nueva Era desde una brujita que hace limpias en la Pirámide del Sol en Teotihuacán hasta famosas personalidades en los medios de comunicación que se dedican a temas de esoterismo comercial y popular.

Existen algunas organizaciones internacionales que también operan en Hispanoamérica, como: La Sociedad Teosófica, La Nueva Acrópolis, Control Mental Silva, La Meditación Trascendental, La Gran Fraternidad Universal; La Iglesia de Cienciología / Dianética.

Las asociaciones de médicos más prestigiosas de los EE.UU. han condenado repetidamente las teorías y las terapias de la Dianética como totalmente carentes de base científica y dañosa para la salud mental. Su teoría es que todos los males humanos son causados por "engramas" o cargas negativas que se graban en lo inconsciente del hombre y provocan estragos continuos.

La Iglesia de Cienciología ha sido definida como una secta destructiva y belicosa y sostiene muchas asociaciones de carácter social y humanitario para lograr mayor aceptación en la sociedad, por ejemplo: Narcanon y la Comisión Ciudadana de los Derechos Humanos.

Concluimos que: La nueva era es un movimiento religioso que por lo general sustituye a Dios. Esta energía se pretende utilizar para lograr la auto realización. Con este fin cada cual adopta creencias y prácticas de entre una multitud de posibilidades derivadas de todas las religiones existentes y de nuevas ideas que surgen continuamente. La nueva era se encuentra con frecuencia vinculada con los siguientes temas: Angelología, Autoayuda, Adivinación, Conocimientos Ancestrales, Energía, Espiritualidad, Filosofía, Metafísica, Libros "Sagrados", Literatura Védica, Meditación, Salud, Religión, Yoga.

San Juan Pablo II.- Imagen
«Es fuerte el impulso de creer en los falsos mitos del éxito y del poder; es peligroso abrasar conceptos evanescentes de lo sagrado que presentan a Dios bajo la forma de energía cósmica, o de otras maneras no concordes con la doctrina católica. ¡Jóvenes, no creáis en falaces ilusiones y modas efímeras que no pocas veces dejan un trágico vacío espiritual!» S. S. Juan Pablo a los jóvenes 26 Agosto 2004

Fuentes. Aciprensa. Corazones. Catholic net. Zenit

Cienciología. https://www.aciprensa.com/sectas/cienciol.htm

Glosario de términos de la "Nueva Era" (New Age).- https://www.aciprensa.com/sectas/nuevaera-terminos.htm
"No anteponer nada al amor de Dios"

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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor Idamis Sanchez » Sab Oct 18, 2014 10:13 am

El Budismo es un medio de transformación individual y social que ofrece simplemente sus prácticas y enseñanzas a cualquier persona que desee aprender. La gente puede tomar tanto como desee - poco o mucho. Es posible practicar la meditación con el fin de obtener bienestar y sosiego o podemos querer seguir el camino budista hasta la Iluminación.

El Budismo es un camino de enseñanzas prácticas. Las prácticas Budistas, como la meditación, son un medio para que uno mismo se transforme, desarrollando las cualidades de conciencia, bondad y sabiduría. La experiencia desarrollada dentro de la Tradición Budista durante miles de años creó un recurso incomparable para aquellos que desean seguir un sendero de desarrollo espiritual.

El sendero Budista nos lleva a lo que se conoce como Iluminación o Budiedad.
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor Idamis Sanchez » Sab Oct 18, 2014 10:14 am

La principal práctica budista es la meditación. Es importante establecer una rutina diaria de esta, pero es muy difícil porque la vida cotidiana no nos proporciona las condiciones idóneas. El Centro existe para ayudar tanto en éste proceso de desarrollar el hábito positivo de meditar con regularidad como para apoyar a los individuos en su intento de transformarse. Los miembros de la Orden Budista Occidental a través de su práctica y de su experiencia pueden ofrecer consejo y apoyo a quienes lo deseen. Por otra parte el Centro está abierto para que puedas usar el aula de meditación, la biblioteca y beneficiarte del contacto con otras personas que meditan. Saber más de los cursos de Budismo.
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor Idamis Sanchez » Sab Oct 18, 2014 10:19 am

Datos acerca del Budismo

Más de la mitad de la población mundial vive en países que han recibido una gran influencia de las ideas y prácticas budistas. Sin embargo, desde los tiempos de Buda -quinientos años antes de la aparición del cristianismo- hasta mitad del siglo XX en Occidente no se sabía casi nada acerca del budismo. No obstante, a mediados del siglo XX esta situación empezó a cambiar, y se dice que hoy en día el budismo es una de las religiones que con más rapidez se extiende en Occidente.

¿El budismo es una religión? Normalmente consideramos que la religión es creer en Dios, o mejor dicho, en creer en cualquiera de sus manifestaciones divinas; sin embargo, en el budismo no se habla de Dios alguno.

De esta forma la pregunta que surge es si el budismo se trata de una religión o si se trata sencillamente de una filosofía -una visión particular del mundo, con pautas de comportamiento ético-, o si por el otro lado es más bien una especie de psicoterapia, una manera de comprendernos a nosotros mismos y afrontar los dilemas que la vida nos plantea. En cierto modo el budismo abarca todo esto y al mismo tiempo incluye mucho más.

Un sendero de comprensión directa. El budismo invita a reconsiderar las ideas preconcebidas sobre la religión. Se ocupa de las verdades que van más allá de lo puramente racional, revelando una visión trascendental de la realidad que en su conjunto sobrepasa todas las categorías usuales de pensamiento. El camino budista es una forma de entrenamiento espiritual que con el tiempo lleva a una comprensión directa y personal de dicha visión trascendental.

El sendero empieza desde nuestro propio potencial. Todos tenemos la capacidad de ser más despiertos, más sabios, más felices y más libres de lo que normalmente somos. Tenemos la capacidad de penetrar directamente en la esencia de la realidad, de llegar a conocer las cosas tal como son. Las enseñanzas y métodos del budismo tienen eso como un objetivo final: posibilitar la comprensión plena de nuestro propio potencial.

La expansión del budismo en el mundo. En el transcurso de su larga historia, el budismo se extendió a todos los países de Asia. Allí donde aparecía, la interacción entre la cultura indígena local y las nuevas enseñanzas que provenían del Buda causaban profundos efectos en las dos. En muchos casos el budismo dio lugar a un renacimiento cultural en estas culturas a las que llegaban. En algunas situaciones, como ocurrió en el Tibet, se convirtió incluso en heraldo de la cultura. A medida que el budismo se extendía, experimentaba a su vez cambios y llegaba a adaptarse a las circunstancias culturales específicas de cada zona, esto para así poder expresar sus principios directamente. Así, actualmente distinguimos los budismos de Sri Lanka, Tailandia, Birmania, Vietnam, Camboya, Laos, Nepal, Tibet, China, Mongolia, Rusia y Japón (incluso algunos historiadores creen, a partir de recientes hallazgos arqueológicos importantes, que países de medio oriente tuvieron también en su historia un periodo budista), y dentro de estos podemos observar una amplia y desconcertante variedad de tradiciones, escuelas y subescuelas. La pregunta que surge es cuál, de entre todo este abanico, es el verdadero budismo y a su vez qué tienen en común todos estos enfoques diferentes.

El elemento común de todas las escuelas budistas. Lo que la mayoría de ellas tienen en común es su origen ancestral. Todas ellas son ramas, hojas y flores que han crecido a partir del tronco del primer budismo indio. Todas ellas contemplan la figura de Buda y aceptan y presentan sus enseñanzas originales, aunque a la vez destacan puntos diferentes.

El buda como origen de todo el budismo. Para entender los fundamentos del budismo es necesario aproximarse a Buda lo más posible. Una forma de hacerlo consiste en estudiar los primeros textos donde aparecen sus diálogos y ver qué aspectos resultan todavía relevantes para nuestra vida. Esto no quiere decir, que tengamos que rechazar interpretaciones de escuelas posteriores, si no que es muy bueno para comprender acercarnos al buda histórico.

Los budistas actuales son herederos de todo el budismo. Hoy en día los budistas occidentales son herederos de toda la tradición budista. Pueden admirar, respetar y hacer uso práctico tanto de los elementos del budismo Soto Zen japonés como de los del budismo Vajrayana tibetano o del Theravada tailandés. Sin embargo para poder comprender la tradición en su conjunto hemos de volver siempre a sus raíces, a la experiencia desde donde surgió todo el budismo.

¿Qué pasó después de la muerte del Buda? El Budismo desapareció de la India hace mil años (aunque recientemente esta reviviendo). Así mismo la enseñanza se expandió hacia el sur a Sri Lanka y el Sudeste de Asia, donde la forma Theravada de Budismo aun sigue floreciendo. También se difundió al norte al Tíbet, China, Mongolia y Japón. Las formas Mahayana de Budismo se practican en estos países, aunque en el último siglo han sufrido mucho de los efectos del comunismo y consumismo. En el último siglo el Budismo ha llegado indudablemente a Occidente y muchas personas se han convertido en Budistas.
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor Idamis Sanchez » Sab Oct 18, 2014 10:21 am

La Orden Budista Occidental fue fundado por Sangharákshita y lo consideramos nuestro maestro. Sin embargo tanto él como nosotros derivamos mucha inspiración de otros Grandes Maestros de la Historia del Budismo.

Aquí tienes biografías de algunos de ellos.


El "arbol de refugio" con estos Grandes Maestros alrededor del Buda

arbol de refugio

Maestros de la India


Nagaryuna
Asanga
Vasubandhu
Shantideva
Budaghosha

Maestros Tibetanos

Milarepa
Padmasambhava
Atisha
Tsongkhapa

Maestros Chinos

Hui Neng
Chih-i
Hsuan Tsang

Maestros de Japón

Hakuin
Kukai
Dogen Zenji
Shinran Shonin
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor Idamis Sanchez » Sab Oct 18, 2014 10:28 am

Hinduismo es el nombre que en el siglo XIX recibió la coalición de religiones existentes en al India y su etimología se halla en la palabra persa "hindu" y el sánscrito "sindhu" que significa “río” y se refiere a los pueblos que habitan el valle del Indo. El hinduísmo surgió en la India hacia el 1750 a.C. Carece de un único fundador, como así también de profetas o de una estructura institucional. Se estima que los pueblos arios que invadieron la India, trajeron en su cultura a los primeros dioses.

Hinduismo → Hinduismo
Para los hindues, el Om es el más sagrado principio, por lo cual, es inicio de todo mantra o plegaria. El número tres, simboliza a la trinidad: los dioses de la creación, preservación y destrucción. Y el cero, es el silencio y el acercamiento a la divinidad.
El hinduísmo es una forma ulterior más moderna de la religión Brahmánica (religión primitiva de la India, fuente de tradiciones religiosas que alcanzó su apogeo en el período védico, entre el 1500-500 a.C, cuyos seguidores sólo creían en Brahma).

El hinduísmo surgió en la India hacia el 1750 a.C. Carece de un único fundador, como así también de profetas o de una estructura institucional. Se estima que los pueblos arios que invadieron la India, trajeron en su cultura a los primeros dioses.

La mayoría de los hinduístas creen en muchos dioses, por lo que se trata esencialmente de un credo politeísta. Algunos de éstos son Brahamán, Visnú, Shiva, Sarasvati, Indra, Lakshmi, Kali y Krishna. Sin embargo, una única realidad subyacente nuclea el credo: al morir el alma reencarna y vuelve a nacer en otro cuerpo (samsara ). De esta forma, las personas que llevan una vida correcta vuelven a nacer en una vida superior, mientras que los que no, lo harán en una inferior. Esta es pues, la ley del karma. Así, el fin último es liberarse del ciclo de reencarnaciones para alcanzar la liberación (moksha ).
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor Idamis Sanchez » Sab Oct 18, 2014 10:29 am

Hinduismo es el nombre que en el siglo XIX recibió la coalición de religiones existentes en al India y su etimología se halla en la palabra persa "hindu" y el sánscrito "sindhu" que significa “río” y se refiere a los pueblos que habitan el valle del Indo. El hinduísmo surgió en la India hacia el 1750 a.C. Carece de un único fundador, como así también de profetas o de una estructura institucional. Se estima que los pueblos arios que invadieron la India, trajeron en su cultura a los primeros dioses.

Hinduismo → Hinduismo
Para los hindues, el Om es el más sagrado principio, por lo cual, es inicio de todo mantra o plegaria. El número tres, simboliza a la trinidad: los dioses de la creación, preservación y destrucción. Y el cero, es el silencio y el acercamiento a la divinidad.
El hinduísmo es una forma ulterior más moderna de la religión Brahmánica (religión primitiva de la India, fuente de tradiciones religiosas que alcanzó su apogeo en el período védico, entre el 1500-500 a.C, cuyos seguidores sólo creían en Brahma).

El hinduísmo surgió en la India hacia el 1750 a.C. Carece de un único fundador, como así también de profetas o de una estructura institucional. Se estima que los pueblos arios que invadieron la India, trajeron en su cultura a los primeros dioses.

La mayoría de los hinduístas creen en muchos dioses, por lo que se trata esencialmente de un credo politeísta. Algunos de éstos son Brahamán, Visnú, Shiva, Sarasvati, Indra, Lakshmi, Kali y Krishna. Sin embargo, una única realidad subyacente nuclea el credo: al morir el alma reencarna y vuelve a nacer en otro cuerpo (samsara ). De esta forma, las personas que llevan una vida correcta vuelven a nacer en una vida superior, mientras que los que no, lo harán en una inferior. Esta es pues, la ley del karma. Así, el fin último es liberarse del ciclo de reencarnaciones para alcanzar la liberación (moksha ).
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor Idamis Sanchez » Sab Oct 18, 2014 10:33 am

Mitos y Hechos

M: El hinduismo tiene una historia de 5000 años.

H: Falso. La cultura más antigua de la región (cultura Harappan o del Valle del Indo) comenzó hacia el 2500 AC y fue destruida por los arios en el 1500 AC. Los Vedas se empezaron a codificar hacia el 1000 AC, pero lo que llamamos propiamente hinduismo comienza en el 500 AC, durante el imperio Mauria. En sentido estricto, la religión judía y el budismo son más antiguos.

M: Los hindúes adoran a las vacas.

H: Incorrecto. La religión prohibe matarlas, pero se aprovecha su leche como alimento y su excremento como combustible. Hay un dios-toro Nandi (probablemente una reminiscencia totémica), montura y compañero de Siva, que es muy venerado y representa la fertilidad. Como dios con características animales, es más popular todavía Ganesha (cuerpo de hombre, cabeza de elefante), dios de la prosperidad económica y de la sabiduría.

M: Los Vedas son el equivalente de la Torah, los Evangelios o el Corán

H: Incorrecto. Los Vedas son considerados sagrados por los hindúes, pero no son “Palabra de Dios” que indique verdades y actitudes concretas. En realidad, son los textos de religiones anteriores, especialmente del sistema trifuncional de los arios (tema del Rig Veda) y de la hechicería dravidiana (tema del Atharva Veda); de los dioses hindúes más importantes, Vishnú es apenas mencionado y Siva ni siquiera aparece en ellos. Son mucho más importantes el Mahabaratha y el Ramayana; especialmente una parte del primero conocida como el Bhagavad Gita, el “Libro del Amado”.
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor Idamis Sanchez » Sab Oct 18, 2014 10:34 am

Creencias

Los elementos centrales del hinduismo
, y los realmente comunes a todas las sectas y observancias, son tres:

1. Dharma

El Universo tiene una ley eterna, Rta, que aún cambiando se cumple sin falta. Es un ritmo de creación y destrucción, en el que después de una kalpa (mil edades de 4 milenios), dioses, mundo y hombres se reabsorben en la pralaya (= descanso) pero sólo para reiniciar de nuevo. Cada hombre tiene entonces que “sostener” (= dhar) su parte del universo, cumplir su destino, actuar su deber propio e intransferible, el svadharma. Ello implica observar la práctica religiosa, pero sobre todo asumir la responsabilidad que le corresponde a cada uno en su sexo, casta y condición, para apoyar la armonía del universo.

2. Karma

La existencia presente está condicionada de antemano. No se puede elegir quién se es, pero nuestros actos (= karman) incorrectos “marcan” el cuerpo sutil con impurezas que se presentan en la existencia futura, así como los buenos nos “adelantan” en la cadena de la existencia. La ley del karma es una especie de ley de la causalidad: toda acción tiene su reacción en esta vida o en una próxima.

3. Samsara

La cadena (= smsar) de existencias sucesivas es una ley para el jiva (= alma individual o cuerpo sutil que envuelve al atman o “sí mismo”). El karma presente no se puede cambiar, pero sí el futuro. Avanzando por distintos rangos de la existencia, aceptando el karma y actuando el svadharma, el creyente aspira a llegar a la mukti (= liberación) y reposar fundiéndose en el Absoluto impersonal o fusionándose con Vishnú o Siva; en el fondo, el entorno al que se enfrenta la jiva en cada existencia es ilusión (= maya), pues es un velo a la auténtica realidad del Absoluto. Algunos santos elegidos (= siddha, o “perfectos”) vuelven a encarnar, pero con un cuerpo no kármico, para ayudar a los hombres a liberarse más rápidamente.

b) Los dioses

Los devas son innumerables, pues como dijimos incluyen dioses arios, dravidianos, tamiles, etc. Los hay que son ancestros totémicos, aspectos de la naturaleza, héroes divinizados, dioses mitológicos comunes a los griegos, romanos, celtas y germanos (Indra es exactamente el mismo dios que Ares, Marte, Thor y Torann), etc. La mayoría de los dioses arios del vedismo desaparecieron o perdieron importancia. Brahma, el Absoluto impersonal, es un concepto abstracto que en el hinduismo acabó por ser Brahman, dios de la actividad, representado con cuatro cabezas barbadas y prácticamente no adorado. Sin embargo, sus dos murti o manifestaciones son los dos dioses más populares: Vishnú, el Conservador y Siva, el Destructor. Las epopeyas, cantos, oraciones y meditaciones hindúes tienen en su inmensa mayoría a alguno de los dos como protagonista o protector; los hindúes se reconocen a sí mismos o bien como vishnuítas (líneas verticales) o bien como sivaítas (líneas horizontales).

Visnú es un dios bondadoso y tranquilizador, que interviene cada vez que se pone en peligro el Rta. La manera más típica de hacerlo es a través de sus avatara o descensos en medio de los hombres. La creencia más extendida es que Vishnú ha tenido 9 avatara y aún habrá otra en el futuro.

Los cuatro primeros avatara son en forma de animal y para organizar las fuerzas naturales: como pez, tortuga, jabalí y león.

El quinto y sexto descensos son incursiones contra el orgullo de los hombres: como enano que pone en su lugar a un asceta que estaba ya dominando a los dioses, y como Parasurama, rey que acaba con la violencia indiscriminada de los tshatryas o guerreros.

Su siguiente avatar es Rama, el héroe del Ramayana, ejemplo perfecto de cómo debe cumplirse el svadharma.

El octavo avatar es Krsna, llamado también Bhagavant (= el Amado). Esta es la modalidad de Vishnú más venerada en el hinduismo; se le representa como un joven de piel azul, de ojos enormes y cabellos largos; es el pastor, guerrero audaz, enamorado de todas las mujeres. Krsna brinda una figura tierna, cercana y admirable de lo divino, además de vincular el erotismo y el misticismo.

El siguiente avatar es Buddha; esta inclusión es tardía y representa el ejemplo perfecto de cómo el hinduismo integra otras creencias, pues muy al inicio la oposición entre hinduismo y budismo fue sangrienta. A partir del siglo VII, cuando el budismo ya no era un peligro y había sido casi expulsado más allá del Himalaya, se realizó esta integración.

El décimo avatar -y último de este universo- será Kalkin, un jinete justiciero que llegará en un caballo blanco; un buen número de hindúes lo esperan como el Mesías, y no han faltado intentos de identificar a Jesús de Nazareth con Kalkin (lo mismo que con el Maitreya de los budistas). En el séquito de Vishnú están Laksmi, su esposa, Garuda, el pájaro sol, Hanumant, el dios mono, Ananta, la serpiente de mil cabezas, etc.

Siva es un dios complejo, dual e intenso. Se le representa como un bailarín que hace la danza cósmica (=tandava) sobre el cuerpo del enano Maya, la ilusión de este mundo; aparece con dos pares de brazos, un par dando el equilibrio de la danza, y otro con la mano derecha empuñando la campana de la creación y la izquierda el fuego de la destrucción. Es asceta y borracho a la vez, Isvara el Señor y Kala la Muerte. Proteje el culto fálico y a la vez es Yogésvara, el príncipe de los yogis, que preside la meditación con su terder ojo desde el monte Kailasa. Es la síntesis contradictoria de todos los dioses; su pareja Devi también puede ser la bondadosa Uma o la terrorífica Kali. La mayoría de los seguidores de alguna observancia son shivaítas. En el séquito de Siva, además de su esposa, están también Nandi, Ganesha y los vetala (= vampiros).
Idamis Sanchez
 
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor iCristinai » Sab Oct 18, 2014 10:48 am

Compañeros peregrinos, volví a perder mi archivo al subirlo. Es la tercera vez que lo intento desde ayer. Espero puedan disculpar esto. Paz y bien,

La vida monástica dentro del budismo
por Lobsang Tonden

1 “El simple hecho de pensar en seguir el camino del Dharma, comprometerse a vivir con una moralidad pura y dejar un poco de lado las preocupaciones samsáricas, es el resultado de haber acumulado gran cantidad de virtud en el pasado.

Por ello debe ser motivo de regocijo, ya que es una actitud muy valiente”... este fue uno de los primeros consejos que recibí de un monje occidental.

En el Shila Samyukta Sutra, el Buda dice:
Aquel con moralidad posee el mejor de los ornamentos,
Aquel con moralidad es roseado con perfume,
Aquel con moralidad posee el hogar de todo gozo…
Con estas palabras, el Buda deja muy claro que la
moralidad (Shila), es como un ornamento hecho de joyas
preciosas, ya que adorna a la persona que lo porta. Es
como un perfume, debido a que despide la agradable
fragancia de la virtud. Y es el hogar en donde se
encuentra toda satisfacción y gozo.


La vida monástica es maravillosa, pero es importante reconocer que no es un estilo de vida que todos los individuos puedan y deban adoptar. El monacato existe para un pequeño grupo de individuos que están atraídos hacia la idea de una vida totalmente dedicada al Dharma a través de la renuncia a asuntos mundanos y por medio de esforzarse en seguir una ética pura.


Si, deshacerse de los apegos mundanos y mirar hacia adentro, conectarse con el interior de uno mismo, y en las formas cristianas, conectarse con Dios, estamos en El y El en nosotros.

La moralidad trae consigo paz interna. El término Shila se traduce como moralidad o disciplina ética; aunque la raíz etimológica es enfriar. Y se refiere a enfriar la confusión, enfriar el apego y el aferramiento, el enojo, etc. Enfriar el fuego de los tres venenos mentales. Cuando el Buda habló de ética o moralidad, se refería a evitar cualquier acción dañina.

Dentro del budismo, llevar una conducta ética es algo básico, pero esta conducta no se sigue nada más porque el Buda lo haya dicho. Un practicante se esfuerza por actuar conética después de haber analizado con lógica los resultados de sus acciones.

Además, para poder desarrollar la sabiduría y la compasión, es necesario primero enfriar la confusión por medio de la ética. La ética es el primero de los tres entrenamientos superiores descritos por el Buda, los cuales nos conducen a la cesación del sufrimiento y la insatisfacción.

Para poder desarrollar sabiduría, necesitamos concentración, y para poder desarrollar la concentración, necesitamos una base ética.


En las formas cristianas, necesitamos centrarnos, es decir, rechazar la dispersión que nos viene de lo mundano; de prestar atención a otros asuntos que no son de Dios.

¿De dónde surgen los monjes?
En el famoso discurso del Dharmapada, el Buda comienza con los denominados versos gemelos afirmando que la mente es primaria y lo impregna todo.

Todos los estados encuentran su origen en la mente, incluidas las experiencias de felicidad y sufrimiento.

Y debido a que todos compartimos el deseo de querer felices y dejar de sufrir, el Buda compartió su experiencia e impartió las enseñanzas del Dharma para poder lograr dicho objetivo: ser felices, abandonar las concepciones erróneas y lograr satisfacción duradera.

2
La tradición budista surge en un contexto monástico, el mismo Buda fue un monje, y la tradición monástica sigue siendo igual de importante hoy en nuestro mundo moderno que hace 2,600 años, ya que es y ha sido la responsable de mantener y transmitir las enseñanzas del Buda.

Sidhartha Gautama, también conocido como el Buda histórico, tuvo dos tipos de discípulos: Los Bikshus y los Upasakas. A los Bikshus se les conoce como monjes (o monjas, en el caso de las Bikshunis) debido a que su estilo de vida es parecido al de los monjes Cristianos. Renuncian a la vida en pareja y siguen ciertos votos incluyendo la forma de vestirse, de vivir y de comportarse. La palabra Bikshu es sánscrita y quiere decir mendicante, en un sentido más profundo se refiere a un mendicante de virtud, son aquellos individuos (hombres y mujeres) que han entrado a la Sangha monástica y que siguen las reglas de conducta marcadas en el Vinaya.

Por otro lado los Upasakas, son los discípulos laicos (y laicas) que siguen los denominados votos laicos.

Los votos monásticos pertenecen al primer nivel de votos dados por el Buda, los votos Pratimoksha. La palabra Prati se traduce como individual y Moksha quiere decir liberación.

De esta forma, los votos Pratimoksha son los votos que conducen a la liberación individual. Y dentro de este nivel, existen 8 tipos de votos:

Votos por un solo día - Upavasa (en la tradición Tibetana serían los 8 preceptos Mahayana por 1 día)
Votos de un laico - Upasaka
Votos de una laica - Upasika
Votos de novicio- Sramanera
Votos de novicia - Sramanerika
Votos de una monja aspirante – Sikasamana
Votos de monja - Bhikshuni
Votos de monje – Bhikshu
Estos 8 tipos pertenecen a la misma familia de votos, siendo los 3 primeros votos de personas laicas y los 5 restantes de individuos ordenados. El gran Atisha dice en su texto de Una luz en el camino: “De los votos de liberación individual enseñados por el Buda, los del monje puro totalmente ordenado, son los supremos”.

Su Santidad el XIV Dalai Lama del Tibet afirma que: “El florecimiento de las enseñanzas del Buda en un lugar en particular, está determinado por la existencia de monjes y monjas, así como de practicantes laicos y laicas. Por lo tanto la existencia de monjes y monjas, y la práctica del Vinaya, la disciplina monástica budista, es algo de suma importancia”.

También es importante tener muy claro, que dentro de la tradición budista uno toma votos para vivir de una forma disciplinada. Para darle espacio y libertad a la mente, para así estar libre de distracciones y seguir el camino hacia la liberación y la iluminación.

La palabra voto quiere decir promesa. Y se refiere a una promesa o compromiso ante el Buda, los maestros del linaje y la sociedad, pero sobre todo se refiere a un compromiso con uno mismo de seguir una cierta forma de vida.


Tener una motivación o intención clara antes de solicitar la ordenación es algo crucial.

En primera instancia, el deseo de ordenarse surge de la renuncia a las causas del sufrimiento.

Surge de una determinación espiritual de comenzar a conocer nuestra mente, para así poder librarnos de los apegos y tratar de que nuestra mente vea las cosas de forma clara, tal y como son. Lama Zopa Rimpoché dice que el objetivo de la práctica del Dharma es transformar nuestra mente. Así que obtener herramientas y un espacio para la transformación interna es una motivación excelente para pensar en ordenarse. Además de tener una visión más equilibrada de nosotros mismos y de la realidad, y en última instancia, liberarnos del samsara. Esto es lo que se conoce como renuncia, es la determinación de comenzar a dejar de crear las causas del sufrimiento. Una vez logrado esto, con sabiduría, podemos empezar a desarrollar la compasión hacia los demás.

Ven. Tenzin Palmo, afirma actualmente, la sociedad moderna promueve que la felicidad depende de la adquisición y la satisfacción del deseo, y que en nuestros días el sexo y la violencia están a la orden del día. Los recursos empiezan a escasear, la vida es muy atareada, hay guerras y catástrofes. Y que en contraste con todo esto, la Sangha es un grupo de monásticos que basan su vida en la renuncia, pureza, dominio de uno mismo y disciplina, todo esto con la aspiración de reducir las necesidades externas y llevar una vida internamente más sencilla.

“La práctica del Budadharma es un arte. Los monjes y las monjas son los artistas, y los materiales que utilizan como artistas son los cinco agregados de la forma, sentimientos, discriminación, formaciones mentales y consciencia. El arte consiste en brindar paz y armonía a estos cinco agregados para así poder ser capaces de ofrecer paz a los demás. La verdad, la belleza y el bien se encuentran en este arte.

Asi como en las formas cristianas. Hay convergencia de actitud, rectitud y propósito.

Un buen monástico es alguien hermoso, ya que personifica la bondad y la verdad”… así comienza Ven. Tich Nhat Hanh una de sus charlas referentes al monacato en el occidente.



De los 4 votos raíces que toma un monástico, el voto de celibato es uno de ellos.

¿Quién mejor que Su Santidad el Dalai Lama para dar una descripción precisa acerca del voto de celibato?

Quisiera citar literalmente lo que dice el Dalai Lama en su autobiografía “Libertad en el exilio”: -En relación a mi práctica espiritual personal, intento vivir mi vida aspirando al ideal del bodhisatva. Según el budismo, un bodhisatva es alguien que está en el camino hacia la iluminación y que se dedica por completo a ayudar a otros para que así se liberen de sus sufrimientos. La palabra bodhisatva puede explicarse por medio de separar las dos sílabas: bodhi y satva. Bodhi se refiere a la sabiduría o entendimiento de la naturaleza de la realidad. Y satva a alguien que está motivado por una compasión universal.

Así que el ideal del bodhisatva es la aspiración a practicar una compasión y sabiduría infinitas. Y para ayudarme en esta tarea, he escogido ser un monje budista. Existen 253 votos en el sistema monástico tibetano (364 para las monjas), y por medio de seguir estas reglas lo mejor posible, me veo libre de muchas distracciones y preocupaciones que se presentan en la vida.

Algunos de estos votos tienen que ver principalmente con reglas de etiqueta, como la distancia a la que debe caminar un monje detrás del abad del monasterio; otros tienen que ver con el comportamiento.

Pero los cuatro votos principales están relacionados con prohibiciones simples: básicamente un monje no debe matar, no debe robar y no debe mentir acerca de sus logros espirituales. Además de ser estrictamente célibe. Si un monástico rompe alguno de estos cuatro, entonces deja de ser un monje y pierde sus votos.

A veces me preguntan si el voto de celibato es algo que realmente se desea seguir o si en la realidad es posible seguirlo. Esta práctica no se refiere a simplemente a reprimir el deseo sexual. Por el contrario, es necesario aceptar por completo la existencia de dicho deseo sexual y transcenderlo por medio del razonamiento. Cuando se tiene éxito, el resultado puede ser muy beneficioso para la mente.

El problema con el deseo sexual es que es un deseo ciego. Al decir “quiero tener sexo con esa persona” es expresar un deseo que no está relacionado con el intelecto a diferencia del deseo de “querer erradicar la pobreza”, el cual está relacionado con la parte intelectual. Además, la gratificación que produce el deseo sexual solo puede dar satisfacción temporal. Tal y como el gran erudito Indio, Nagaryuna, dice:

“Cuando sientes comezón, te rascas.
pero no tener comezón nunca es mejor a cualquier cantidad de veces que te puedas rascar”

En lo personal, yo no veo distinción alguna entre mi práctica espiritual (religiosa) y mi vida diaria. La práctica espiritual es un trabajo de 24 horas, aunque temprano por la mañana es mi hora preferida para meditar y orar.


En las formas cristianas tampoco debe haber una separación entre la práctica espiritual y la vida diaria, pues es la práctica espiritual la base de la vida. "Ora et labora", "Ama en todo momento".

"La Fe sin obras es letra muerta".

Debido a todo esto, podría concluir diciendo que el estudio y la práctica de Dharma es algo que llena de satisfacción y da cierta paz interior que es difícil encontrar de otra forma. Esto no quiere decir que la vida de monje sea fácil, esa paz y satisfacción es algo que hay que ganarse con mucho esfuerzo y dedicación. Pero también tenemos que pensar inteligentemente, ver todo esto de forma práctica y reconocer los beneficios de vivir una vida ética siguiendo los votos monásticos y reflexionando en las desventajas del samsara; realmente pensando esto de manera lógica y profunda.


El Darma en nuestra forma cristiana es sinónimo de hacer el bien, y como san Agustín, "con amor", con devoción auténtica.

Hermanos peregrinos, todavía falta una parte de mi pequeña investigación que intentaré pasar pronto.
Paz y bien,
Cristina
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor iCristinai » Sab Oct 18, 2014 10:56 am

Hermanos peregrinos, a continuación trancribo para ustedes un artículo de Catholic Net que merece nuestra atención, al igual que los demás artículos, pero está en conexión con nuestro tema.

Del monacato budista al sacerdocio católico
Atraído por «la belleza del perdón, la alegría de servir a los demás» y la salvación de Jesús Resucitado, Nihal Ranatunga emprendió el camino al cristianismo. Ordenado sacerdote hace pocos años, es el primer religioso de la Orden de San Camilo originario.

Por: Zenit.org | Fuente: Zenit.org

El Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras (PIME), a través de su agencia «AsiaNews.it», ha difundido el testimonio de la conversión de este religioso camilo, que inicialmente estudiaba para ser monje budista.

«El sufrimiento no me ha faltado nunca, pero en cierto momento, sin que yo sepa aún cómo ni por qué, hallé la alegría y la riqueza de la fe y del sacerdocio», admite el padre Ranatunga, de 45 años.


Nació cerca de la capital de Sri Lanka –Colombo–, en Ragama. Su origen es cingalés. Nihal era su nombre antes del bautismo. Quinto de seis hermanos, creció en una familia budista y muy pobre; pronto faltó su padre.

Desde la adolescencia Nihal sintió el deseo de hacerse monje en el ámbito de su credo. «Tras la muerte de mi padre –recuerda– mi familia ya no podía mantenernos a todos y me llevaron al pueblo de Ekala, a una familia católica que me acogió para servicios domésticos».

«En Ekala empecé a buscar al Señor; iba a escondidas a la parroquia local, dedicada a San Maximiliano [Kolbe]; sencillamente tenía curiosidad, sentía bienestar cuando estaba entre aquellos muros y después de algún tiempo me encontré, con estupor, rezando a la Virgen», admite.

El sacerdote reconoce que habla de «estupor» porque, cuando todavía estudiaba para ser monje budista, experimentaba «total aversión al cristianismo».

Poco a poco Nihal empezó a hacer amigos, a ir a misa; pero tenía muchas dudas: «no entendía quién era este Dios de los cristianos, pero seguí yendo a la iglesia sin hacerme demasiadas preguntas».

«No sé decir con exactitud qué me llevó al cristianismo desde el budismo –prosigue–, de alguna manera me siento elegido: instintivamente empecé a orar y la fe, como el amor, nace también sin explicación».

«Del cristianismo me atraía la belleza del perdón, la alegría de servir a los demás. En el budismo debes buscar solo tu salvación y no tienes garantías de obtenerla, mientras que para nosotros, los cristianos, la salvación es Jesús resucitado –puntualiza–. En los momentos de dolor esto te ayuda a tener fuerza».

Después de cinco años volvió a su hogar, a Ragama; tras seis meses de catequesis pidió el bautismo. Desde ese momento el camino al sacerdocio se hizo más bien cuesta arriba. La vocación fue inmediata, pero problemas de salud y encuentros equivocados obstaculizaron el camino del joven cingalés.

Perseverando en su llamada, llegó a Italia en 1992. En San Giovanni Rotondo conoció a las religiosas y sacerdotes de la Orden de San Camilo, «atraído por la cruz roja que llevan, por el símbolo de la completa dedicación a la asistencia de los enfermos».

A los dos años ingresó en el seminario; a continuación, perdió un ojo en un accidente. «En cualquier caso, seguí estudiando ocho años, hasta que fui ordenado sacerdote en julio de 2004, una satisfacción enorme», subraya el padre Maximiliano, nombre que Nihal había tomado en su bautismo, dado que su conversión se había iniciado en una parroquia dedicada al santo mártir de Auschwitz.

Su recuerdo más bello es la celebración de la primera misa en Sri Lanka, en la parroquia de San Judas Tadeo. Acudió toda su familia, incluso su hermano mayor, que había sido el más contrario a su conversión. Igualmente estuvo presente en el rito el monje del templo local en un clima de fiesta y de armonía.

Actualmente el padre Maximiliano N. Ranatunga es uno de los seis capellanes del hospital de San Camilo en Roma (Italia) y atiende pastoralmente también a la comunidad de compatriotas presentes en la Ciudad Eterna. Su sueño: «Que los camilos abran su primera cada en Sri Lanka».

La población de la isla del subcontienete indio es de casi 20 millones de habitantes: el 70% es budista, el 15% hinduista, el 8% cristiano y el 7% musulmán. Está formada por cingaleses –la mayoría budistas- y la minoría tamil –hinduistas–.

Originario de Bucchianico (Chieti, Italia), San Camilo de Lelis (1550-1614) es patrono de enfermos y hospitales. Llegó a servir a los enfermos con el mismo afecto con el que una madre sirve a su único hijo enfermo.

La Orden que fundó –los religiosos camilos– actualmente está presente en 35 países de los cinco continentes; su labor es especialmente significativa en el Tercer Mundo.

Los religiosos camilos son más de 1.100 en 156 comunidades; administran 180 obras asistenciales y formativas: hospitales, residencias, clínicas, centros de rehabilitación psico-física, casas de acogida, universidades y centros de formación profesional, de humanización y de escucha.


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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor iCristinai » Sab Oct 18, 2014 11:09 am

Compañeros peregrinos, he encontrado este libro para este tema; bien vale una primera y segunda lectura!

Ahi os los dejo:

http://books.google.co.ve/books?id=kzoP ... ta&f=false

Otra forma de vivir: Paradojas de la vida monástica
Escrito por Enzo Bianchi,Gabriella Caramore, Enzo Bianchi

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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor iCristinai » Sab Oct 18, 2014 11:19 am

A propósito de las Rutas monásticas, ¿dónde convergen estos caminos?, ¿hacia dónde nos conducen estas rutas?

Este artículo nos ofrece la búsqueda y el encuentro de esfuerzos por y para la Paz.

La Comunidad monástica de Bose reúne a la ortodoxia «mediterránea» y rusa
En un Congreso ecuménico internacional.

5 de septiembre de 2003 | 871 hits

MAGNANO, 15 septiembre 2003 (ZENIT.org).- Contribuyendo al diálogo católico-ortodoxo e incluso dentro de la propia ortodoxia, la comunidad de Bose (en Magnano, Italia) acoge en su propio monasterio hasta el próximo sábado el XI Congreso ecuménico internacional de espiritualidad ortodoxa.

Paz y bien,
Cristina

La comunidad monástica ofrece así «un marco para el encuentro sobre temas de espiritualidad entre Oriente y Occidente, entre Iglesias ortodoxas, Iglesia católica y también algunas Iglesias como la anglicana o de la reforma», explicó su prior, Enzo Bianchi, a Radio Vaticana

Promovido por el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, el Patriarcado de Moscú y el Monasterio de Bose, el Congreso ecuménico cuenta con el respaldo de la Región de Piamonte, de la provincia de Biella y de la Universidad de Turín.


La iniciativa «es sobre todo una forma de hacer ecumenismo --subraya el monje y escritor Enzo Bianchi--, de encontrarse, de ver cara a cara los problemas que existen entre las Iglesias en un modo que sea lo más fraterno posible, y además permite profundizar en dos grandes temas».


En esta ocasión éstos serán «Los Padres del desierto de Gaza: Barsanufio, Juan y Doroteo» (sesión griega, del 14 al 16 de septiembre) y «El gran Concilio de Moscú 1917-1918» (sesión rusa, del 18 al 20 de septiembre).

Ciertamente, «existen dificultades de diálogo entre católicos, Occidente y Oriente-ortodoxo», reconoce el prior de la Comunidad de Bose, «pero es cierto que frecuentemente existe una dificultad dentro de la propia ortodoxia, entre la ortodoxia mediterránea --greco-bizantina-- y la ortodoxia rusa», advierte.

Por ello las dos reuniones se programan «de forma que puedan encontrarse representantes de las Iglesias, estudiosos, monjes tanto del mundo eslavo-ortodoxo como del mundo bizantino, greco-ortodoxo, más mediterráneo».


En el encuentro participan representantes del Patriarcado ortodoxo de Constantinopla, de la Iglesia ortodoxa rusa, de la Iglesia ortodoxa de Grecia, de la Iglesia ortodoxa serbia, del Patriarcado ortodoxo de Alejandría y de Antioquia, Jerusalén, Rumanía y Bulgaria, así como de la Iglesia apostólica armenia, de la Iglesia de Inglaterra, del Consejo Ecuménico de las Iglesias y de distintos monasterios de Sinaí, de Palestina, de Siria, Grecia, Rusia y Serbia.

El arzobispo Antonio Mennini, nuncio apostólico ante la Federación Rusa, el cardenal Achile Silvestrini --durante largo tiempo prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales--, así como monseñor Eleuterio Fortino --subsecretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos-- se cuentan entre los participantes de la Iglesia católica.

La comunidad de Bose «proporciona un lugar en el que se ora, un lugar que practica la acogida, un lugar que es una comunidad ecuménica y que quiere sobre todo que continúe el trabajo para la unidad de la Iglesia y una verdadera comunión entre todos los cristianos», insiste su prior.

Bose es una comunidad monástica en la que casi un centenar de hombres y mujeres procedentes de Iglesias cristianas diferentes --ortodoxos, católicos y algunos protestantes-- buscan a Dios en la oración, en la pobreza, en el celibato y en la obediencia al Evangelio.

En los últimos años, se ha convertido en uno de los focos más importantes de diálogo entre cristianos, especialmente entre ortodoxos y católicos.
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor sorines » Sab Oct 18, 2014 1:18 pm

TIBET.
Filosofía, religión y cultura


INTRODUCCIÓN

El Tíbet, situado en los altiplanos del Himalaya, tiene una altitud media de 5.000 metros y posee unos espléndidos monasterios inmersos en uno de los escenarios naturales más hermosos del mundo.Imagen

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1949 la República Popular China es proclamada y dos años después se firma un acuerdo entre el Gobierno Popular Central de la República Popular China y el gobierno local tibetano en Beijing sobre la liberación pacífica del Tibet. Con ese acuerdo la nación tibetana se liberó de la opresión China ejercida sobre todos sus habitantes y su rico país en costumbres y sabiduría.

El Tíbet es una pacífica región en la que se mezclan lo tradicional y lo moderno con la influencia occidental. Dos tendencias que se dirigen a un objetivo: la calidad de vida de sus habitantes. Hoy en día es un país con una tradición cultural y filosófica rica y hermosa primando la religión o filosofía budista.

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FILOSOFÍA BUDISTA EN EL TIBET
La filosofía budista, oficial en el Tíbet, originaria de la India fue fundada por su Sidarta Gautama (Buda) e el siglo V antes de Cristo.

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Se puede definir el Budismo como una práctica de vida y pensamiento en el que los seres humanos son la única forma de ser consiente ya que por sus virtudes y cualidades pueden alcanzar la iluminación. Por eso hay que proteger todos los seres que componen el universo pues todas sus fuerzas se vuelven contra nosotros cuando hacemos un daño el prójimo. En el Tíbet se vive muy pendiente de los augurios y predicciones de astrólogos budistas quienes se piden consejos para tomar decisiones importantes. Dentro del Tíbet se encuentran diferentes ramas del Budismo: Karma, Nirvana, reencarnación y otras.

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COSTUMBRES DE LA NACIONALIDAD TIBETANA
El nacimiento y la muerte
Cuando se produce un nacimiento se lleva a cabo la “pangsai” o purificación en la que se le ofrece a la madre como regalo las hada (cintas de seda blanca), además de vino y té. Los visitantes le desean buenos augurios y felicitaciones al recién nacido y elogian su buena suerte y sus órganos de los cinco sentidos. Todo esto lo hacen por la creencia de que el recién nacido sale del vientre de la madre con muchas impurezas y desgracias.

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En el caso de la muerte los tibetanos creen que el alma y el cuerpo no van juntos por lo que celebran el funeral de una forma peculiar. Llevan el cadáver hasta la puerta del cementerio y allí lo colocan en un lugar llano donde encienden a su alrededor ramas de pino y ciprés con incienso. Esto produce un intenso humo que atrae a los buitres “sagrados”. Quien está encargado del sepelio descuartiza el cadáver en forma de rito y pulverizados los huesos los sirve a los buitres. Finalmente les da el resto. Terminando así el ritual del cuerpo. Los familiares del difunto no regresan a la casa hasta después de dos días para no llevar el alma del difunto de nuevo. También acostumbran a celebrar el sepelio en agua, arrojando el cadáver al rio para que sirva de alimento a los peces, los cuales son considerados como divinidades. Los fieles no comen nunca peces.

Las mujeres y el matrimonio
Antes de la liberación del Tíbet la mujer no era considerada en la sociedad ni en la familia y eran castigadas. Ellos las consideraban que eran mitad persona y mitad demonio. Después de su liberación se dejaron de llevar a cabo las vejaciones contra la mujer, incluido el matrimonio grupal o poligamia y los derechos de los hermanos del marido sobre la mujer. En el rito de matrimonio los cónyuges consultan a los astrólogos, revelando sus horóscopos. El pretendiente ofrece las hada a los familiares de la novia, lo cual significa una propuesta de matrimonio. Se firman los esponsales y se intercambian regalos incluyendo un delantal para la mujer algo muy típico en las mujeres tibetanas. Un singular y festivo rito también es celebrado el día de la boda.

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El ofrecimiento del hada
Es una costumbre muy común en el Tíbet. en toda clase de fiestas, visitas o celebración se ofrecen esas piezas de tela, también son ofrecidas a los ancianos venerables y a los sabios. Son un signo de adoración a Buda. Cuando se ofrecen significa mostrar pureza, sinceridad y honorabilidad. Existen distintos colores de estas cintas.

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EL vino de qingke , el té, y la mantequilla
Este vino es un líquido lechoso de sabor ligeramente agridulce con un bajo contenido alcohólico que toman los tibetanos sin excepción de edad ni sexo. Se ofrece a los huéspedes o a los protagonistas de una celebración. El té es una bebida cotidiana y habitualmente lo toman con mantequilla de cabra o de oveja. La mantequilla es imprescindible en cualquier vivienda tibetana. Beber el te es más que una costumbre para los tibetanos, es casi un rito.

o Tsampa
Es el alimento principal de los tibetanos. Está hecho de qingke secado al sol, tostado y molido. Se come añadiendo un poco de esta harina con té con mantequilla en un tazón y amasando la mezcla con los dedos. ES lo único que comen los monjes tibetanos junto con el té. Al te los monjes le atribuyen cualidades inhibidoras del sexo por esto en el Tíbet dicen que los monjes no tienen tentaciones de ese tipo.

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ALGUNAS CELEBRACIONES Y FESTIVIDADES

29 de diciembre: Es la fiesta más importante del año, ese día y parte de la noche celebran el año nuevo con ritos, comidas, vestidos, limpieza de la casa, decoración. Se reúnen en familia y después de cenar ofrecen alimentos en el altar de Buda.

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Agosto, es el sexto mes del calendario solar tibetano en él se celebra la fiesta tradicional del verano o Xoidün, es una fiesta tradicional que se celebra en el palacio de verano del Dalai Lama, situado en la capital del Tíbet. En ella se permite la entrada de todos los tibetanos que quieran acudir a los espectáculos de animación que ofrecen los grupos de la ópera tibetana y los grupos artísticos.

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Rogativa por la nueva cosecha. Es la fiesta más celebrada en el campo del Tíbet, después de la de año nuevo. Se hace al final del mes séptimo del calendario tibetano. Se canta, se visten ropas nuevas y se visita a la familia. es un periodo de vacaciones.

LA DEVOCIÓN

La filosofía budista está arraigada en la vida de cada persona y hogar en el Tíbet. Casi toda la cultura y el arte describen el nacimiento y las reencarnaciones de Buda. Todos los adornos de los templos y casas contienen un significado religioso profundo.

Los tibetanos creen en Buda a quien le tienen una gran devoción. En las calles se puede ver con facilidad a las personas de rodillas recitando los versos sutras, que son escritos del budismo. Todavía existen personas que hacen peregrinación desde la ciudad de Lhasa hasta el templo de Jokhang, lugar de residencia en invierno del Dalai Lama.

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Los monjes tibetanos viven exclusivamente en los monasterios, donde tienen todo lo que necesitan para subsistir, desde cultivos hasta ganado, cocinas, talleres, etc. Algunos monasterios más parecen auténticas ciudades, pues pueden llegar a vivir en ellos hasta 10.000 monjes.

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Antiguamente al cumplir los ocho años un niño era enviado para hacerse monje, para que aprendiera las escrituras y conocimientos de Buda pero también una amplia cultura sobre agricultura, geografía, historia y plantas medicinales. Cuando el joven monje llegaba a cierto grado de conocimientos se convertía en Lama o maestro dejando en ese momento el monasterio para fundar una familia.

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La mayoría de los monjes en la actualidad se dedican al cuidado de los palacios y monasterios, además de asistir a los oficios religiosos. Existe una jerarquía donde hay diferentes grados de monjes y Lamas. El Dalai Lama es para ellos la reencarnación del primer Buda. la sucesión de este es un proceso donde intervienen sabios y astrólogos los cuales deciden cual es la persona en la cual se reencarna Buda una vez que el actual deje su cuerpo físico.



UNA SOCIEDAD RESPETUOSA
Como conclusión, se puede definir a la nacionalidad tibetana como una sociedad apacible, en la que el respeto por los demás y por la naturaleza que les rodea han hecho de ellos un pueblo diferente, gustoso de ofrecer lo que tienen y lo que saben para ayudar a mejorar a los seres humanos. Se basan en una filosofía que contradice al resto de la mayoría de religiones y pensamientos occidentales y que sin embargo alberga una aparente similitud con las disciplinas científicas de nuestro tiempo al tomar al ser humano y la naturaleza (incluyendo el universo) como productores y protectores de todo y de todos.

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Su filosofía no excluye ni castiga, sólo integra lo que se amolda a su pensamiento o deja de lado lo que no sin dañar a nadie, lo que la diferencia en gran medida de algunas de las sociedades que se suponen las más avanzadas de este siglo, sociedades que cometen atrocidades en nombre de la justicia y del bienestar de los seres humanos que las integramos.
Fuente: http://html.rincondelvago.com/el-tibet_ ... ltura.html
NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE. SOLO DIOS BASTA. QUIEN A DIOS TIENE NADA LE FALTA.
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor rocio del pilar » Sab Oct 18, 2014 1:39 pm

Resurgimiento del sintoísmo clásico
Santuarios y culto
Dioses y ritos del sintoísmo


País de contrastes y abiertamente inclinado a adoptar algunos elementos de las culturas foráneas, Japón ha basculado siempre entre su propia religión, el sintoísmo, y las influencias externas.

En japonés, "sintoísmo" significa "el camino de los dioses". Los orígenes del sintoísmo se remontan a la Edad Antigua, cuando todavía era un culto a los fenómenos naturales (las tormentas, las montañas, el Sol, la Luna o los ríos), que los creyentes identificaban con unas deidades llamadas kami.

A partir del siglo VI de nuestra era, la religión nacional de Japón empezó a recibir la influencia, a través de China, del taoísmo, el confucianismo y el budismo. Esta última religión, además de condicionar muchos aspectos del culto sintoísta posterior, constituyó una vertiente nueva y propia de las islas, el budismo zen; éste, en las últimas décadas, suscita el interés occidental por la sencillez de sus ritos y el atractivo de sus artes y técnicas de meditación.

El sintoísmo popular, con la influencia extranjera y, a la vez, con el nacionalismo japonés, se convirtió en la religión del Estado y, pese a esta condición, tras la segunda guerra mundial ha mantenido su estatus en la mayoría de japoneses que, aunque no crean en los kami, siguen dedicándoles ofrendas.

El camino espiritual



El sintoísmo a menudo se entiende como la "vía" que permite a la sociedad japonesa unirse en valores y actitudes, y en la que los mitos y las prácticas religiosas son elementos unificadores.

El sintoísmo no tiene ni un creador ni una colección de textos religiosos ni un cuerpo fijo o consensuado de doctrina.

La palabra "shinto" significa "el camino de los dioses o espíritus". Esta creencia se remonta a una concepción animística del mundo, asociada con el culto tribal de las deidades del clan.

El sintoísmo, o shintoísmo, es una religión primitiva y popular de Japón, llamada así en el siglo VIII para distinguirla del budismo, del que posteriormente incorporó muchos rasgos. Surgió del culto a la naturaleza de las religiones populares, y esto se refleja en ceremonias que invocan a los poderes misteriosos (espíritus o deidades) de la naturaleza (kami) para recibir un trato benevolente y protección. La naturaleza está habitada por una cohorte infinita de esas deidades o espíritus, y la vida humana se halla íntimamente vinculada a sus pensamientos y acciones. Por tanto, la religión sintoísta es una combinación de adoración a la naturaleza y culto ancestral, y en la mayoría de casos el mito-naturaleza es inseparable de la naturaleza relativa a la deidad ancestral y de su adoración.

Los mitos fundamentales del sintoísmo japonés están recogidos en el Kojiki (escrito en el 712) y el Nihongi (escrito en el 720). Describen la creación del cosmos, a partir del caos, en forma oval que después se separó. Durante la subsiguiente época mitológica de los dioses, se formaron el mundo y sus kamis. Una sucesión de siete generaciones de divinidades fue el resultado del matrimonio de un kami Izanagi masculino y un kami Izanami femenino, y juntos crearon el mundo terrestre con el agua, las montañas y otros elementos naturales. En este contexto, la muerte quedaba marginada como mal que obstaculiza la vida y era alejada mediante ritos de purificación. También crearon las islas japonesas como rasgo especial. De Izanagi e Izanami desciende la diosa solar Amaterasu, que dio origen al linaje imperial de Japón. Los mitos sintoístas fundamentales resumen así el origen divino de Japón, de sus emperadores y de sus súbditos, y realzan el significado de las divinidades o kamis, que son la base de la tierra japonesa y de sus habitantes.

Resurgimiento del sintoísmo clásico



En los primeros siglos del primer milenio, antes de la muerte de Jesucristo, el budismo se extendió por todo el Japón y absorbió las creencias locales. De este modo, los "espíritus" fueron considerados como "budas" e incorporados al budismo. Sin embargo, a finales del siglo XIX y principios del XX, los estudiosos en la materia redescubrieron los textos antiguos y empezó el renacer del sintoísmo clásico. El país miró hacia su pasado mítico para construir una nación fuerte y orgullosa.

Santuarios y culto



Los santuarios sintoístas japoneses son de diferentes tamaños y figuras. En el nivel más bajo están los santuarios de los hogares, que con frecuencia son "estanterías del dios" (kamidama), en las que se depositan los kamis. Se disponen en las habitaciones de muchas casas y en otros lugares, por ejemplo, las tiendas. En esta misma línea existen santuarios "portátiles" llamados mikoshi, que se guardan en los templos y se sacan cuando se realizan procesiones.

Los santuarios sintoístas más grandes suelen contar en su recinto con un arco de entrada o torii donde se lavan las manos y se enjuaga la boca, una sala en la que los sacerdotes dirigen el culto y una sala kami hacia la que se dirige éste y en la que están colocados los símbolos del kami, como una espada o un espejo. Los grandes santuarios, como el dedicado a la diosa Amaterasu en Ise, tienen renombre a nivel nacional.

A medida que el sintoísmo se aproximaba al budismo, los santuarios se vieron influidos por elementos budistas, pero después de la restauración Meiji de 1868, estuvieron controlados por el gobierno japonés. Tras el derrumbamiento de 1945, los santuarios recuperaron el control. La tradición todavía ocupa un lugar significativo en la vida japonesa.

El culto sinto (o matsuri) se practica tanto en el ámbito público (templos) como en el privado y gira en torno a los hechos de la vida cotidiana, la familia o la comunidad. El culto sintoísta se resume en la palabra matsuri (festividades). El matsuri implica servir al kami o a la autoridad, lo cual supone una actitud de respeto y obediencia. En público, el matsuri se expresa en forma de festividad en la que el kami es recibido como un invitado al que se reverencia con actos de agradecimiento.

Existe un ritual muy elaborado para entrar en un templo. El camino hacia un templo sintoísta está marcado por un torii. Simbólicamente, separa el lugar sagrado que rodea al templo del mundo exterior profano. A menudo, los torii están bastante alejados del templo.

En las proximidades del templo, antes de la entrada, hay un estanque u otro tipo de balsa sobre la que se erige un puente sagrado. Éste, al igual que el torii, separa el mundo sagrado del templo del mundo profano exterior. Muchos templos sintoístas eran áreas sagradas a cuyo alrededor se distribuían objetos sagrados, como árboles, estanques o piedras y en la actualidad, en la mayoría de los casos, se han convertido en bosques a lo largo de todo el territorio japonés.

Los templos acogen a uno o más kamis o divinidades. Son visitados durante todo el año y especialmente atraen a numerosos seguidores los días festivos. Como acto religioso también destacan las peregrinaciones para pedir algún favor a las deidades.

Dioses y ritos del sintoísmo



Amaterasu: Deidad japonesa femenina que representa al Sol. El emperador de Japón era considerado su descenciente directo. Se la puede identificar con el buda celestial Vairocana.

Ema: Tablilla de madera donde se escriben peticiones y oraciones a los kami. Se utilizan en los santuarios sintoístas.

Haiden: Especie de plataforma de los templos sintoístas en la que se presentan las ofrendas a los kami.

Hatsumode: Celebración sintoísta de Año Nuevo.

Hinamatsuri: Celebración sintoísta conocida como el Día de los Jóvenes. Se celebra en marzo.

Honden: Edificio central de los templos sintoístas, en el que se encuentra el objeto sagrado que se venera en el lugar, objeto que suele simbolizar a un kami. De pie ante el honden, los fieles depositan monedas o arroz envuelto en un papel en la caja de las ofrendas.

Inari: Deidad o kami sintoísta que simboliza el arroz. Es la más venerada en los templos, aunque ahora se le considera patrón de los negocios en general, no tan sólo de los agrícolas.

Ise: Santuario sintoísta al que los fieles han acudido en peregrinación durante siglos. Tales peregrinaciones tenían mucho de fiesta profana, como lo prueba la fama de que gozaban las tabernas y burdeles de Ise.

Kami: Nombre con que se designa a las innumerables deidades que pueblan la naturaleza. En este culto está la base del sintoísmo popular.

Kasuga: Nombre que se da a los santuarios sintoístas de cierta importancia.

Konkokyo: Rama del sintoísmo fundada en 1859 por Bunjiro Kawate, tras varias revelaciones divinas. Este movimiento difiere del sintoísmo por afirmar la existencia de un mediador (en concreto el propio Kawate) entre Dios (Konko) y la humanidad. Tiene medio millón de seguidores.

Meiji: Imperio japonés del siglo XIX en el que el ritual sintoísta se convirtió en una imposición estatal.

Michizane, Sugawara: Sabio del siglo X d.C. En muchos altares sintoístas es venerado como un kami.

Omotokyo: También conocida como "el Gran Origen", es una secta del sintoísmo fundada por una mujer llamada Nao Deguchi, que provenía de las filas del movimiento konkokyo. Su pacifismo le ha causado problemas con los diversos gobiernos de Japón y cierta afinidad con algunas organizaciones cristianas. Su doctrina se basa en el principio panteísta de que todas las criaturas están animadas por el alma de Dios.

Ritos de estado: Tradición del imperio Meiji que ha perdurado e incluye una serie de celebraciones nacionales basadas en ritos sintoístas: el Día de la Cultura, el Día de los Adultos, los Festivales de la Agricultura, el Día de la Fundación del Estado y el discutido Cumpleaños del Emperador.

Sakaki: Árbol endémico de Japón, cuyas ramas son utilizadas en las ofrendas sintoístas.

Seicho no ie: Conocida también como "Casa del Crecimiento", es una rama del sintoísmo fundada en 1893 por un antiguo miembro de Omotokyo llamado Masaharu Taniguchi. Su mensaje entre nacionalista japonés y new age ha atraído a muchos seguidores a lo largo del siglo XX, contando en la actualidad con tres millones de fieles.

Sekai kyuseyko: Secta del sintoísmo fundada en 1934 por Mokichi Okada, antiguo fiel de Omotokyo, que basa su actividad en las curaciones, a medio camino entre las prácticas rituales y la medicina tradicional, llamadas jorei. Su millón de seguidores se encuentra en Japón y algunos otros países, como Thailandia y Brasil.

Sekai mahikari bunmei kyodan: Rama del sintoísmo fundada en 1959 por Yoshikazu Okada. Se basa en el okiyome, un ritual curativo para iniciados que consigue expulsar, a través de la Luz Verdadera, a los espíritus de vidas anteriores, que son los que causan la enfermedad. Creen, por tanto, en la reencarnación e incorporan conceptos del budismo y de la Biblia.

Shichigochan: Festividad sintoísta del Día de los Niños. Se celebra en noviembre.

Shimenawa: Cuerda gruesa hecha de paja de arroz utilizada en algunos ritos de purificación, llamados suygo, que se celebran en cascadas naturales.

Sintoísmo político: Legitimación de los gobernantes japoneses mediante ritos solemnes por sacerdotes. Con la adaptación de algunos aspectos del sintoísmo popular, acabó creando el llamado sintoísmo de estado, que desapareció tras la segunda guerra mundial.

Sintoísmo popular: Corriente tradicional del sintoísmo, basada en el culto a los kami y en diversas formas de religiosidad personal que difieren ligeramente según la región.

Tamashiro: Altar portátil donde se coloca a los muertos en los ritos funerarios sintoístas, en los cuales el difunto es considerado un kami más.

Torii: Puerta ceremonial de los templos sintoístas. Su forma suele tener connotaciones simbólicas y recuerda a la caligrafía japonesa. Su función es establecer la división entre el mundo terrenal y ordinario y el recinto sagrado.

Yasukuni: Altar sintoísta de Tokio en el que se ha rendido y rinde culto a los muertos por la patria. Es un centro con una clara connotación militar.
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor Maria 2 » Sab Oct 18, 2014 1:49 pm

Shintoísmo

Shintoismo y Cristianismo, en diálogo por el bien común

Tokyo (Agencia Fides) - El Shintoismo es la antiquísima religión tradicional del Japón, introducida por las poblaciones prehistóricas del Asia central y llegada hasta nuestros días después de una larga convivencia con el Budismo. En el Shintoismo no existen doctrinas o normas éticas codificadas. A la base existe una visión animista, los Kami, esencias espirituales o dioses que se manifiestan a través de la naturaleza. Central es asimismo el culto a los antepasados y (hasta la reforma moderna) del Emperador, considerado de origen divina.

Hoy el Shintoismo sigue siendo un factor clave de la cultura japonesa, pero los que lo practican están disminuyendo mientras se desarrolla un fenómeno de sincretismo “hecho en casa” con el cristianismo. Muchos japoneses, incluso no aceptando el bautismo, se muestran interesados en sus enseñanzas y se consideran cristianos. Esto ofrece a la Iglesia un terreno favorable para el diálogo con el Shintoismo y en general con la religiosidad y la cultura moderna.

“En Japón hoy - explica a la Agencia Fides el P. Yuji Sugawara s.j., originario de Japón y decente en la Pontificia Universidad Gregoriana - ser shintoistas es sobre todo una herencia cultural. Ya que no existe un ‘bautismo’ shintoísta, no es posible afirmar cuantas personas se encuentran aún vinculadas efectivamente a dicha práctica. Por el mismo motivo, los japoneses no se sienten vinculados a su religión tradicional y muestran un profundo interés por el Cristianismo. Muchos piden incluso casarse en la iglesia”. Por este motivo el diálogo entre las dos religiones es algo más que un confrontarse sobre una serie de temas y nace de las concretas experiencias de vida.

“El diálogo - prosigue el Jesuita - es más bien un encuentro pacífico y amistoso. Ante todo es un encuentro espiritual, en el sentido de una voluntad de oración, en el respeto de las diferencias. En una realidad secularizada como el Japón, las personas hoy ya no rezan más. Rezar adquiere así un gran significado, sobre todo para una tradición religiosa como el Shintoismo, donde la oración es más importante que la ética. Hay asimismo una actividad apostólica animada por la colaboración recíproca sobre temas caritativos y asistenciales. Finalmente no faltan estudiosos de las dos religiones muy preparados. Pero creo que el verdadero encuentro se realiza día a día con la simple convivencia. Los cristianos después de todo siguen siendo una minoría y su misma presencia en la sociedad es un factor importante de testimonio. Pensemos por ejemplo a la novedad que han representado para las mujeres japonesas con su mensaje de libertad. Sin embargo las influencias han sido frecuentemente hostilizadas por el poder político, en particular modo por los shogun”.

En el 1800 también el Shintoismo, por lo demás, sufrió una fuerte ingerencia por parte del Estado. Para alentar la modernización en el país, en efecto, se dio cada vez más importancia al culto al Emperador. “Efectivamente -prosigue el prof. Sugawara-, a partir del 1600 el shogunado había relegado al Emperador a una esquina. En el 1800, con el fin del viejo régimen, el Emperador Meyi necesitaba legitimizar su nueva posición de liderazgo. El Shintoismo ofrecía una mitología ya desarrollada por la divinización del Emperador. Consecuencia de esta política fue el sentimiento de invencibilidad del pueblo japonés, hasta antes de la derrota de la II Guerra Mundial. Los mismos Kamikaze, pilotos conducidos al suicidio, eran víctimas de esta religión de Estado”. Hoy el Japón es un país democrático con estilos de vida típicamente occidentales. El desafío, tanto para el Shintoismo como para el Cristianismo, es colaborar por el bien común y despertar en los hombres las preguntas sobre el sentido de la propia vida. “También por esto -concluye el prof. Sugawara -la Iglesia está plenamente comprometida en el campo misionero, con la presencia activa de muchas órdenes religiosas”. (A.M.) (Agencia Fides 15/5/2008; líneas 44, palabras 634)

http://www.fides.org/es/news/15566-ASIA ... D_1eCKG8qM

Un abrazo y hasta pronto.-
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor Monike Stephany » Sab Oct 18, 2014 4:26 pm

¿Qué es el Taoísmo?

El taoísmo es la raíz de la cultura propia de China, ha estado presente en su historia y en sus costumbres por más de cinco mil años, siendo así una de las culturas más antiguas del mundo.

TAOISMO:

El taoísmo tiene fe en el Tao, al que considera ser el origen del Universo y el creador de todos los seres incluyendo la humanidad.Las personas pueden por medio de la práctica taoísta unir el Tao y la Vida para obtener una vida feliz, sana y larga. Además se puede llegar al estado de inmortalidad y resolver así el gran acontecimiento de la Vida y de la muerte.

El contenido del taoísmo siempre se ha ido trasmitiendo generación tras generación por parte de maestro a discípulo. Cuando una persona reúne las condiciones de discípulo en el taoísmo, se denomina taoísta.El taoísmo en su contenido sobre la concepción del Universo y la concepción de la Vida, incluye una filosofía y una praxis; ambas van siempre unidas, y se produjeron a partir de la experiencia. La conciencia se originó desde la práctica.El taoísmo siempre ha tomado en cuenta la realidad, la vida y el conocimiento, constituyéndose estas en sus características esenciales.

BUDISMO:

El Budismo es un camino de enseñanzas prácticas. Las prácticas Budistas, tales como la meditación, son un medio para que uno mismo se transforme, desarrollando las cualidades de conciencia, bondad y sabiduría. La experiencia desarrollada dentro de la Tradición Budista durante miles de años creó un recurso incomparable para aquellos que desean seguir un sendero de desarrollo espiritual. El sendero Budista nos lleva a lo que se conoce como Iluminación o Budiedad.

El Budismo ve la vida como un proceso en constante cambio y sus prácticas tratan de tomar ventaja de este principio para utilizar los cambios inevitables a mejorar nuestra vida. El factor decisivo para transformarnos es la mente y el Budismo ha desarrollado muchos métodos para trabajar directamente con la mente. Uno de los principales es la meditación, la cual es una forma de desarrollar estados mentales más positivos caracterizados por calma, concentración, conciencia y emociones como la amistad, ecuanimidad y felicidad. Usando la mente clara y positiva que se desarrolla en la meditación, es posible tener una mayor comprensión de uno mismo, de los demás y de la vida misma. Además de la meditación, las enseñanzas abarcan los campos de la ética, el estudio filosófico, el trabajo social y el desarrollo del ser humano en todos sus aspectos: intelectuales, emocionales, espirituales y culturales.

SINTOISMO:

El sintoísmo, la religión nacional del Japón, es una mezcla de creencias y ritos ancestrales basados en la adoración a las fuerzas sobrenaturales, denominadas Kami. Ha sobrevivido desde tiempos remotos hasta los tiempos actuales, pero con el transcurso de los siglos ha experimentado innumerables transformaciones.

El nombre de esta religión surge durante el siglo VI, a partir de dos conceptos chinos, Shen y to. Shen, o "Shin" en japonés, que quiere decir espíritu o dios, y to, o "do" en japonés, lo que significa vía o camino. Esta forma de denominación servía para diferenciado del budismo (Butsudo o la "vía de Buda").

Las fuerzas sobrenaturales adoradas llamadas Kami, son múltiples y variadas, y a través de los siglos han aumentado en número y han experimentado varias transformaciones.

Las características destacables del sintoísmo son:

a) La capacidad sincrética, o la facilidad para poder adaptar o asimilar creencias de otras religiones y tradiciones con las que ha convivido, en especial el budismo.

b) Es una religión de alcance nacional, que ha favorecido la creación de mitos propios, a la vez que se ha visto complementada por otras religiones, como el budismo y el confucianismo. Por su propia naturaleza de tipo ancestral, es arcaica y además conservadora, pero ha pasado por variados cambios y adaptaciones a lo largo del tiempo.




Imagensintoismo
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor nataly14 » Dom Oct 19, 2014 12:00 am

EL SHINTOÍSMO


Surgido en los albores de la historia japonesa, el shintoísmo es una religión arcaica que venera a los kami, divinidades de la naturaleza, de los antepasados y de niveles superiores de existencia. Si bien no tiene fundador, ni escrituras ni un dogma fijo, ha impregnado la vida de los japoneses influyendo en su cosmovisión, valores, ritos, estética y comportamiento.

No solo carece de fundador: tampoco tiene textos sagrados que dicten su dogma o código moral. Su origen está perdido en el pasado remoto de los aborígenes de las islas japonesas, y su comprensión es difícil para el occidental porque tiene una mezcla de elementos religiosos y otros de diversa índole.
Shinto significa "Vía de los Kami". La característica más distintiva de la religión es la convicción de que los dioses (kami), el hombre y la totalidad de la naturaleza tienen el mismo origen divino, por lo tanto pertenecen a la misma familia. Esta convicción ha moldeado la experiencia y cosmovisión japonesa, que se distingue por sentir respeto y parentesco con todo lo que existe, tener una conciencia de continuidad ininterrumpida, un alto sentido del deber además de seguridad y confianza, cualidades que posteriormente fueron acentuadas por la influencia budista y confucianista.
Actualmente constituye el segundo credo con mayor número de fieles de Japón (con cerca de 67 millones) después del budismo japonés. Como no pretende convertir, criticar ni entrar en conflicto con otras religiones, su expansión fuera de las islas de Japón ha quedado limitada generalmente a las comunidades niponas de la emigración.

Una religión particular
El shintoísmo es la expresión, decantada a través de siglos, de una religiosidad natural, con las lógicas evoluciones y añadiduras en su formulación, ritos, etc.
Ha tenido un papel importante no solo en lo referente a las actividades religiosas, sino también en cuanto a la postura frente a los problemas de la vida, tanto de tipo privado o público. Al surgir junto a Japón ha teñido todos los aspectos de la experiencia del país, condicionando sus respuestas ante la existencia, la muerte, la vida comunitaria, la organización social, la ideología política, las festividades y la estética. Es una forma de practicar valores y actitudes hacia los ritos, los antepasados y hacia la naturaleza, a los que consideran sagrados.


BREVE HISTORIA
El shintoísmo es considerado una religión primitiva, propia de las culturas de la más remota antigüedad, con la peculiaridad de que ha permanecido, incluso con carácter oficial y legal, en un pueblo moderno como el japonés. Sus orígenes se remontan a la Edad Antigua, cuando todavía era un culto a los fenómenos naturales -las tormentas, las montañas, el Sol, la Luna o los ríos-, que los japoneses identificaban con unas deidades llamadas kami.
En un principio, el shintoísmo no tenía nombre. Cuando el confucianismo y sobre todo el budismo (llamado buppó, «ley de Buda», o butsudó, «la vía de Buda») se introdujeron en el siglo VI y comenzaron a difundirse en Japón, se llamó shintó a la religiosidad tradicional, para diferenciarla de aquellas. Literalmente significa «camino (tó) de los dioses (shin)». Los japoneses eligieron un nombre chino para su religión porque en ese tiempo (hace más de un milenio), era la única lengua que tenía escritura en Japón, que no había desarrollado aún la escritura en su propio idioma. La frase que significa Shinto en japonés es Kami no michi.
La primera vez que aparece la palabra shintó para designar la religión original de los japoneses es en el Nihongi o Nihonshoki (anales japoneses terminados en el 720 d.C.). Por ejemplo, en la crónica del emperador Yó-mei (519-687) no se la designaba con un nombre especial.
Desde finales de siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial, el shintoísmo fue considerado la religión nacional de Japón, y el emperador como un kami. Esta tendencia comenzó a principios de los siglos XVIII, cuando el shintoísmo se convirtió en el eje de un movimiento nacionalista, el Movimiento del Aprendizaje Nacional, que pretendía definir las características distintivas de la cultura japonesa frente a las de China y Occidente a través de las virtudes sintoístas de la sencillez y la pureza de espíritu. Así, fue utilizado como ideología legitimadora de la fase militar de la historia japonesa reciente y designada religión del Estado hasta 1945. Durante la ocupación de posguerra fue despojado de sus contenidos políticos, y a partir de entonces los templos han recuperado su papel como centros de festividades comunitarias y ritos familiares.

LOS TEXTOS SHINTOÍSTAS
Como vimos antes, el shintoísmo surgió como una religión más dirigida hacia la práctica que hacia la formación de un conjunto de credos. No tiene un libro sagrado propiamente dicho, pero existe un cuerpo importante de literatura sobre su dogma que se llama Shinten. Aun así, estos textos no se consideran sagrados en el sentido de revelación o de sobrenatural.
Entre esos textos se puede citar el Kojíki (La narración de las cosas antiguas) fechado en el 712 d.C., que describe la historia de la Tierra hasta el año 628 según las tradiciones japonesas. Otro texto venerado es el Nihongi (Crónicas o anales del Japón) del año 720 d.C., escrito en chino y dos veces más voluminoso que el Kojiki.
También hay otros textos de leyes, comentarios, leyendas, historias, literatura, oráculos y enseñanzas. Uno de los más interesantes se llama Norito, que son las palabras mágicas, las salmodias sagradas y oraciones a los dioses del shintoísmo. Estas fórmulas rituales son todavía en gran parte secretas y muy antiguas. Ciertos autores las fechan en el siglo I a.C. y están contenidas en una sección del Engishiki, compilación de las reglas del siglo X d.C.

LOS KAMI
Para comprender el shintoísmo es esencial abordar el concepto del kami, o shinmei, que está en su base. La veneración a los kami, divinidades o espíritus poderosos, está en la esencia misma de la religión. Según algunos escritores japoneses, los kami simbolizan e individualizan las fuerzas vitales que animan el universo. Son, a la vez, fuentes de la vida humana y de la vida de toda la naturaleza, de todo el cosmos. Kami tiene un significado polivalente: se traduce por dioses, pero tiene también se refiere a algo superior, a una potencia sobrehumana, a una entidad sagrada.
Por otra parte, el concepto de kami es a veces impreciso; el mismo kami tiene nombres distintos y, al contrario, un solo nombre puede designar a varios kami.
Los kami no son ni omnipotentes ni omniscientes; cada uno dispone de ciertos poderes sobrehumanos llamados shintoku. Si bien son invisibles, ejercen su influencia sobre el universo y se les debe ofrecer culto. La principal práctica del shintoísmo consiste en adorarlos, aplacar su ira o simplemente establecer una cierta relación con ellos. Residen en objetos naturales o en otros hechos por el hombre: montaña, árbol, animal, roca, relámpago, espada, espejo. Este último es soporte material del kami, potencia invisible, oculta, sagrada que reside en él.
El número de los kami es infinito. Todo lo que tiene un carácter extraño, eminente, peligroso o mágico es kami: los emperadores, los hombres potentes, ilustres, los genios humanos excepcionales, los grandes guerreros, todos llegan a ser kami después de su muerte.

El panteón shinto
Antes de la llegada del budismo en el siglo VI, el shintoísmo no tenía representaciones artísticas o literarias de sus variados mitos y creencias, de modo que no contaba con un panteón definido. Los kami eran innumerables y universales, dado que cualquier persona -viva o muerta-, lugar y objeto de cualidades numinosas o trascendentales podían llegar a ser considerados como tales.
Distintas influencias contribuyeron al desarrollo de un panteón shinto. Por ejemplo, el budismo Mahayana ofrecía, con su ordenación del cosmos, un rico modelo de representación literaria y artística.
La ideología presente en los mitos de los Kojiki y Nihon Shoki sugiere una clasificación de los kami Shinto que tiende a establecer un nexo directo entre la diosa del Sol y los gobernantes Yamato. Además, la edificación de santuarios contribuía al enriquecimiento del incipiente panteón.
En el shintoísmo hay una división clásica entre los kami celestes, Ama-tsu-kami, y los kami terrestres, Kuni-tsu-kami. Las interpretaciones actuales afirman que los kami terrestres conservan la Tierra en su estado actual y la protegen contra las influencias hostiles, y los kami celestes traen a la tierra las influencias divinas.
Se han intentado varias clasificaciones de los kami. Una les divide en cuatro clases: los kami de la Tierra - los dioses y los hombres ilustres- y los kami del universo. Su lugar de residencia es Takama-no-hara, la alta llanura del Cielo; es el mundo invisible (kakuri-yo), es el mundo de la paz. También existen kami malvados, inferiores, demoniacos (ashiki-Kami) que son espíritus de apariencia terrorífica, con cuerpo semi-humano y grandes poderes.

Mitología: el origen de los Kami
Según el Kojiki, la jerarquía de los dioses y seres superiores es la siguiente, de acuerdo con el orden de creación del universo:
En primer lugar está el kami dueño del centro del cielo, Ame-no-minaka-nushi-no-kami. Es el Dios supremo, sin padre ni madre, mujer o hijos, y no tiene mitología ni culto ritual organizado.
Después aparece la dualidad primordial de la creación que recuerda al yin y al yang del taoísmo o al Shiva-Shakti del hinduismo: los kami que representan los aspectos masculino y femenino de la creación.
A estos le siguen la pareja de los kami creadores de la Tierra y de todo lo que contiene, incluyendo los otros kami: el dios Izanagi-no-mikoto y la diosa Izanamino-mikoto. Entre sus numerosos hijos podemos citar a los kami del viento, del mar, de las montañas y del fuego, cuyo nacimiento provocó la muerte de su madre, Izanami. De su cadáver nació el kami del agua. Izanagi intentó reunirse con su mujer en los infiernos, pero no lo logró y, al quedar impuro por este viaje, tuvo que purificarse.
De las purificaciones nacieron muchos kami, entre los cuales hay dos muy especializados que tienen un papel importante en el culto del shintoísmo: Amaterasu-ó-mikami, la diosa del sol -que actualmente ocupa el primer puesto en el panteón del shintoísmo-, y su hermano Susano-wo-no-mikoto. La lucha entre ellos abarca gran parte de la mitología de la religión.

Hermandad de la Tierra y el Cielo
Susano-wo fue encargado por su padre de gobernar la Tierra, mientras que su hermana, la diosa del sol, dirigía el cielo. Susano-wo buscó a su hermana, de quien estaba enamorado, y lo hizo con tanto empeño que ella tuvo que esconderse en una caverna, de donde los otros Kami tuvieron muchas dificultades para sacarla. Vuelto a la Tierra, Susano-wo tuvo muchos hijos, algunos de los cuales tienen numerosos santuarios: p. ej., el kami de la agricultura, de la alimentación, etc. Por fin, y después de la pacificación de la Tierra, los Kami celestes pudieron bajar y tomar posesión de ella.
A su cabeza estuvo el príncipe Ninigi, nieto de Amaterasu, la diosa del sol; una de las dos esposas del príncipe se llamaba Kono-hana-saku-ya-hime, que llegó a ser la diosa del monte Fujiyama, el más sagrado del Japón. Uno de sus hijos se casó con una hija del kami del mar. La hermana de esa hija, Tama-yorihime, tuvo un hijo, Jimmu-tennó, que fue el primer emperador terrestre del Japón.

Los kami humanos
Empieza entonces la larga lista de los kami «históricos»: emperadores, hombres ilustres, de grandes virtudes y devoción a la patria. Son también kami las familias importantes y las personas de valor extraordinario que merecen este homenaje popular. Los grandes soldados muertos por la defensa del Japón son kami, y son adorados en el templo shintó Yasukuni-jinja de Tokio, que recuerda la memoria de todos los japoneses muertos durante las guerras.

La deificación de los emperadores
La deificación imperial, una de las características de la cultura japonesa, puede resumirse así: el emperador era una especie de Ser Supremo, o su representante en el cosmos, del cual todo emana y en quien todo queda. Descendía directamente de la diosa del sol por su nieto, el príncipe Ninigi, encargado de reinar sobre «la rica llanura de las hermosas espigas frescas de arroz», lo que justificaba su autoridad temporal y espiritual.
Los japoneses consideran que, desde hace 2.600 años, por las venas de los emperadores corre la sangre de la diosa del sol, a través de una línea ininterrumpida y exclusiva de emperadores que recibieron las tres insignias del poder y ocuparon el trono. El emperador era hijo del cielo (Ten-shin). Simbolizaba la divinidad en forma humana (Aki-tsu-mi-kami), la potencia sagrada que hace claro y transparente lo que es oscuro y turbio. Era Tennó, el Soberano celestial y como tal se le consideró como un kami viviente, venerado y amado por su pueblo. Eso explica el complicado ritual religioso que se seguía en el acceso al trono de un nuevo emperador, con ritos de purificación, entrega de las tres insignias del poder (shinki), y comida del arroz con su antepasado (el daijó-sai). Una de las tareas imperiales se llamaba iku-kuni - taru-kuni, es decir, desarrollar el país, su vitalidad, sus riquezas materiales y espirituales.

El “último” emperador
En 1945, los norteamericanos obligaron a Hirohita, el emperador de Japón, a firmar una declaración en la cual declaraba que no era divino. Es difícil saber si esta decisión política ha tenido efectos religiosos en el pueblo. Si bien ocasionó un impacto muy fuerte en la nación, no cambió los conceptos arraigados en la cultura japonesa desde hacía millares de años. Tampoco parece haber afectado al shintoísmo como tal, aunque exteriormente se suprimió todo culto al emperador.
Desde el punto de vista histórico, la concentración del poder del emperador se dio a partir del siglo VII. Hasta entonces, había estado más repartido entre los jefes de cada sippe, conjunto de familias descendientes de un mismo antepasado. Actualmente, el culto al emperador tiene mucho de aceptación y reconocimiento de la autoridad, síntesis del culto y veneración también dados a los jefes de las sippes y a los antepasados, a los que en ocasiones se los consideró divinos, a veces en vida pero sobre todo después de su muerte.

LA DOCTRINA SHINTÓ

1. El ser humano. Los seres humanos, como hijos de kami, tienen ante todo una naturaleza divina. Por consiguiente, de lo que se trata es de vivir en armonía con la divinidad interior y así uno podrá disfrutar de su protección y aprobación de los kami.
En el hombre hay algo que sobrevive a la muerte del cuerpo y que es eterno; es el tama o mitama, su parte esencial. En las guerras y en las relaciones humanas, el tama tiene un papel tan importante como el cuerpo. Esto se manifiesta en el aspecto extraño y misterioso que a veces tienen algunos elementos de las luchas japoneses, como el judo y el sumó. Todas las entidades animales, vegetales y minerales tienen su propio tama. Por tal razón, un árbol o una roca pueden considerarse como kami y venerarse en consecuencia.

Dentro del tama del hombre hay cuatro funciones:
• aramitama, poder destructor de lo que es malo;
• nigi-mitama, que es apacible, dulce, la paz armoniosa, la esencia de las cosas;
• salo-mitama es lo que le hace a uno feliz, lo que da el amor puro, lo que confiere las bendiciones;
• kushi-mitama es lo mágico en el hombre, su poder de descubrimiento, de transformación.

Estas partes o funciones del tama llegan a ser, a veces, kami, porque tienen un poder
especial.

2. La muerte. Para el shintoísmo no hay fin del mundo, sino una evolución progresiva y sin fin. No hay una palabra que designe a la muerte: en lugar de morirse, el hombre se retira (mi-makaru) o va al cielo al final de su vida, llamado Yomi. Cuando llega la muerte, la parte inferior del alma humana (kuni-mitama) vuelve a la tierra de donde viene; la otra (wake-mitama) va al reino de los cielos, donde se transforma en kami. En ciertas corrientes místicas del shintoísmo se cree que allí el alma se purifica, desarrolla sus posibilidades y trabaja para la mejoría del mundo. Todos los antepasados son kami y hay que venerarlos como tal.

3. La moral. J. Herbert afirma que una característica muy particular del shintoísmo es que no ofrece ningún código moral reconocido, argumento que se ha esgrimido para afirmar que el shintoísmo no tiene carácter de religión, pero ninguna de estas apreciaciones es exacta. Es cierto que cuando el budismo penetró en el Japón llevó su código ético muy minucioso, y se impuso fácilmente en el país. Pero no falta la moral en el shintoísmo, aunque esté menos codificada que en el budismo.
Según el shintoísmo, los hombres son los descendientes de los dioses, por lo tanto tienen que alinearse con el modo de vivir legado por estos divinos antepasados. Los hombres poseen el conocimiento innato, intuitivo, de lo que deben hacer. Además, son numerosas y rigurosas las prescripciones rituales del culto y las actitudes obligatorias que tiene todo japonés, y forman, de hecho, un código sagrado-ético-social valedero. La vía (michi) de los dioses es recta y justa y el japonés no debe apartarse de ella.

3.1 Las virtudes fundamentales. Lo esencial de la enseñanza del shintoísmo, según la tradición, consiste en las tres virtudes de la honestidad, la benevolencia y la pureza. Estas tres palabras se encontraban grabadas en las armas de los samurai.
Hay también otras virtudes fundamentales en el shintoísmo, que son:
• La pureza del corazón, estado natural del hombre;
• la sinceridad (makoto), que es una toma de conciencia de lo divino,
• una actitud de vivir tan limpia como la superficie de un espejo sagrado, símbolo material muy utilizado en los templos que sirve de soporte para los Kami;
• la paz interior (wa);
• el gozo del corazón (se¡me¡);
• la gratitud para con los Kami, la familia, la sociedad, la patria (kansha);
• la sumisión a la patria divina (kenshin);
• la piedad filial (kókó) para con el emperador y los antepasados.
Además, el código ético de los japoneses condena el adulterio, el robo, la mentira, la cobardía, etc.

3.2 La pureza ritual. Existe además en el shintoísmo un agudo sentido de pureza ritual que aun se conserva. Las principales causas de manchas rituales son el alumbramiento, la menstruación y la muerte. Esto explica por qué en el shintoísmo la mujer está excluida de algunas ceremonias. Los kami se irritan cuando se infringe la moral o la pureza ritual, y pueden entonces castigar a los hombres. Éstos tienen que purificarse interiormente mediante ejercicios de meditación y oraciones (misogi), y corporalmente con baños de agua fría, utilización de la sal (shio), baños de mar y ejercicios de respiración rítmica que practican ciertas sectas místicas japonesas con influencias budistas.
El norito de la gran ceremonia purificatoria ofrece un resumen de las ideas morales de los japoneses de la antigüedad, y también una lista de pecados (muchos contra la agricultura, por ej. romper los diques o rellenar las zanjas de inundación de los campos de arroz; tratar cruelmente a animales domésticos, y otros más generales como el incesto, la bestialidad, etc.).

4. CULTO

4. 1. Lugares. El culto del shintoísmo se practica en templos (honsha) que pueden ser muy grandes o pequeños como una colmena (hokora). Hay más de cien mil templos en las islas de Japón. Los más antiguos y venerados están en sitios a los que se atribuyen acontecimientos mitológicos, o fueron señalados por una visión o un sueño, o porque era necesario adorar allí a un kami de la naturaleza.

4.1.1. Al aire libre. La forma antigua del culto del shintoísmo tenía lugar cerca de un árbol sagrado y el ritual se hacía al aire libre. El recinto sagrado se delimitaba por muros con los tres pórticos característicos japoneses (los torii), pero de origen hindú, y por arroyos que se atraviesan con puentes. Los torii pertenecen al paisaje japonés, y tenían un sentido mágico primitivo y un valor religioso, pues señalaban el paso a un recinto sagrado. Las entradas están decoradas con linternas y esculturas de animales guardianes, habitualmente dos leones de piedra (koma-inu), caballos (shin-ba), pájaros y zorros. Los templos están hecho de madera de ciprés japonés (hinoki) y, a menudo sobre el techo hay vigas cruzadas sin pintar (chigi).

4.1.2. Los templos. Los templos o honsha tienen tres secciones, una detrás de otra, a veces juntas, a veces separadas: la sala de oración para los fieles, la sala de ofrendas para el clero y el lugar reservado donde reside el kami, llamado honden. También existen otras salas para las representaciones de danzas sacras (el kagesra-den), para la purificación de los fieles (harae-do) y de los sacerdotes (saikan). Las tiras de papel de color (gohei) son ofrendas al kami y significan que el dios está en su templo. El kami reside en el honden, cuyas puertas habitualmente están cerradas, y donde sólo puede entrar el jefe de los sacerdotes.
Desde febrero de 1946 existe la Asociación nacional de los templos shintó, el Jinja-honchó, que tiene su sede en Tokio y una sección en cada prefectura del país. En las estadísticas de 1947, esta asociación tenía bajo su control alrededor de 80.000 templos. Cada templo tiene un grado (shin-kai) dentro de una jerarquía general, que corresponde también a la del kami. La asociación trabaja en colaboración con la universidad del shintoísmo, Kokugakuim.

4.2 Objetos sagrados. Además de residir en la naturaleza, los kami muchas veces habitan en un objeto (mitama-shiro): espadas, espejos, estatuas, cuadros, piedras, que se conservan cuidadosamente. Los sacerdotes tienen que cubrirse la boca con una tela blanca para no manchar el objeto sagrado cuando están frente a él. Durante la Segunda Guerra mundial y cuando los norteamericanos intentaban destruir sistemáticamente los santuarios del shintoísmo por ser símbolos de la resistencia nacional, los mitama-shiro fueron escondidos en grutas, a menudo detrás del honden del templo. Antiguamente, cuando el enemigo amenazaba con arrebatarlos, se los quemaba y las cenizas se echaban al mar.

4.3 Clero. Los servidores del culto shintó son numerosos y tienen distintos grados. El censo de 1964 dio una cifra de 21.000 «sacerdotes». Ellos no actúan como guías espirituales o consejeros ni tampoco predican, sino que solamente celebran los servicios divinos. Su papel es adorar a los kami para que protejan y guíen a los hombres y al emperador del Japón, y también pueden celebrar los matrimonios.
Se los llama kannushi, que significa medium a través del cual hablaba el kami, aunque actualmente es más bien un término de cortesía. También se los llama shinshoku, el que sirve al kami. El jefe de un templo es el gúji, cuyo cargo se transmite hereditariamente. En los templos importantes, bajo su autoridad hay subjefes y sacerdotes administradores, los negi. Después vienen los shuten, los jóvenes shusshi, y las jóvenes miko. Hay además otros servidores y músicos.
La formación de los sacerdotes se hace en la universidad sintoísta central, Kokugakuim, o en un centro regional. Los futuros sacerdotes deben seguir una serie de estudios y exámenes y después de su nombramiento conservan sus funciones toda su vida. Viven en el recinto de los templos, pero pueden renunciar y volver al mundo.

El papel de las mujeres. Las mujeres también pueden ejercer funciones de culto, y hay muchas que sirven de medium del kami (takusen), quien dicta su voluntad a través de su boca. También están las miko, vírgenes que llevan una vida monacal bastante severa durante cinco o diez años. Ayudan a los sacerdotes, ejecutan danzas sagradas y sirven de secretarias en el templo. El grado más elevado de todo el clero shintó es el de itsuki-no-miya, princesa virgen de la familia imperial, que está consagrada al kami y sirve de médium. Ella reside en el templo de Isejingú.

4.4 Ritos. El culto shintó es individual o colectivo, y en ambos casos se compone esencialmente de oraciones, ofrendas y purificaciones. Cada etapa importante de la vida del japonés va señalada por una ceremonia shintó, que acude al kami tutelar o protector. Uno de los principales ritos es el matrimonio, que el shintoísmo considera hermoso y lo festeja con música, bebida ritual del sake -licor de arroz- y comida sagrada. El culto individual (kairei) utiliza a menudo la adivinación.
El culto colectivo consiste en las festividades religiosas, llamadas matsuri. El matsuri se compone de una serie de ceremonias en el orden siguiente: purificación, llamada del kami, presentación de ofrendas, danzas, cantos mágicos y oraciones de norito, adivinación, salida del kami y comida de comunión.
Los objetos utilizados en las ceremonias tienen un simbolismo complejo. Los más sagrados son los tres tesoros imperiales (sanslzu-no-shinki): el espejo, la espada y unas joyas. No se conoce la descripción exacta de estos antiguos tesoros nacionales, que hoy en día permanecen escondidos.
La creencia en fuerzas divinas o kami que pueblan el universo ha dado al japonés un sentido muy agudo de comunión de todos los seres, que se refleja en su estética. Las manifestaciones artísticas forman parte de toda ceremonia del shintoísmo, en las que no faltan los arreglos florales, representaciones teatrales, cantos y poesías.

EL SHINTOÍSMO HOY
Como vimos antes, el shintoísmo es más una actitud sagrada que una religión, y las diversidades de pensamiento y las múltiples variaciones del ritual confirman este carácter. Hoy en día, se presenta bajo cuatro aspectos:

• El Jinja-shintó es el shintoísmo de todos los japoneses, el de los templos y del culto a los kami;
• El Kóshitu-shintó es el shintoísmo celebrado en la casa del emperador;
• El Kyóha-shintó es el shintoísmo de movimientos religiosos creados por ciertos individuos después de una experiencia personal, social o mística; a veces, en estas sectas sintoístas hay huellas de confucianismo y de budismo;
• Y por fin el Minkan-shintó o shintoísmo. del pueblo, que no tiene organización y estructura dogmática, admitido por el Jinja-shintó, pero no muy grato al shintó oficial.

Actualmente la constitución japonesa garantiza la libertad religiosa, que es estrictamente cumplida. De hecho, cualquier forma de enseñanza religiosa está prohibida en los colegios públicos dado que Japón se considera un estado laico.
Sin embargo, la relación de los japoneses con los templos sintoístas es muy estrecha. Cada templo organiza diversos eventos a lo largo del año con comida, bebida etc. para mantener este vínculo. Las familias suelen concurrir a principio del año para pedir por un buen año, y a nivel individual es común visitar templos para pedir deseos como pasar un examen, salud, amor, etc.

LAS INFLUENCIAS INTERRELIGIOSAS
Desde el siglo V d.C., el taoísmo, el confucianismo y sobre todo el budismo han dejado huellas en el shintoísmo, pero sin llegar a fundirse con él. «Pero lo que sí hemos de reconocer -escribe un autor japonés- es que gracias a la influencia ejercida por las ideas chinas e indias, las sintoístas experimentaron un desarrollo cultural bastante elevado. Los antiguos ideales morales japoneses fueron adquiriendo una nobleza cada vez mayor, la noción sintoísta de Dios se racionalizó cada vez más, ganó en profundidad metafísica y se hizo más estable. Algunos dioses que antiguamente habían sido objeto de intensa veneración (por ej., dioses animales y otros de la naturaleza) perdieron paulatinamente su influencia. La concepción politeísta fue haciéndose progresivamente más vaga y, en cambio, la idea monoteísta de Dios, más evidente y clara. Con el tiempo fue imponiéndose la idea de que la omnipotencia, la omnisciencia, la verdad y la bondad eran propiedades esenciales de la divinidad. El henoteísmo es un síntoma de la natural tendencia monoteísta de las ideas religiosas. Desde la introducción del cristianismo en el siglo XVI, la influencia que en este punto ha ejercido sobre el shintó ha sido muy grande». (F. K. Numazawa, o. c. en bibl., 376-377).
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor Marieliux » Dom Oct 19, 2014 8:57 pm

Qué triste estarse acercando al final de nuestro recorrido; son muchas y maravillosas las cosas que hemos aprendido y los lugares que hemos conocido. El tema elegido es New Age o Nueva Era. El sincretismo que maneja esta corriente puede engañar a muchos. Pero no hay una regla, una disciplina, recogimiento, espiritualidad, por lo que comparado con la vida monástica que hemos visto en este curso, definitivamente NO es la verdad ni el camino.

Algo de vocabulario para el tema:

Eclecticismo.- m. (del griego eklegein, «escoger») es una escuela filosófica nacida en Grecia que se caracteriza por escoger (sin principios determinados) concepciones filosóficas, puntos de vista, ideas y valoraciones entre las demás escuelas que puedan llegar a ser compatibles de forma coherente; combinándolas y mezclándolas, trata de crear con ellas un cuerpo de doctrina armónico.

Sincretismo.- m. Sistema mediante el cual se concilian doctrinas diferentes. Filos. Sistema filosófico o religioso que trata de armonizar corrientes de pensamiento o ideas diferentes. Unión, mezcla. Rel. Movimiento religioso surgido de la fusión de religiones anteriores. El sincretismo es el proceso por el cual los elementos de una religión son asimilados en otra religión que ocasionan un cambio en los principios fundamentales o la naturaleza de esas religiones.

..........................................Otras formas de vida monástica no cristianas
Sincretismo en los nuevos movimientos religiosos.


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En el contexto de los nuevos movimientos religiosos hablar de sincretismo es hablar sin duda de la Nueva Era. En esta corriente existen movimientos de múltiples religiones y doctrinas, basándose en la creencia de que todas las religiones son básicamente una con "distintas ropas". Esto y su popularidad hacen que la New Age sea el máximo exponente del sincretismo.

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New Age.- El término Nueva era o New age —utilizado durante la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI— se refiere a la Era de Acuario y nace de la creencia astrológica de que cuando el Sol «pasa» de un signo del zodíaco al siguiente (desde el punto de vista de un observador en la Tierra), se producirían cambios en la Humanidad. ¿Podemos decir que estamos ante una nueva religión? ¿Quizá sea una filosofía, o una consecuencia de los modernos hallazgos de la ciencia? Las respuestas a estos interrogantes son muy difíciles de precisar porque la conspiración de Acuario es todas esas cosas a la vez y ninguna de ellas en particular, y aún mucho más. Sus fieles no la reconocen como una religión, contestan que antes bien es una "espiritualidad"; tampoco aceptan ser considerados como una escuela filosófica, antes bien prefieren que se lo considere como un camino de "expansión de la conciencia".

Por esto, la presentación más acertada quizás sea la que da el Cardenal Danneels: "No es una religión, pero es por lo menos religiosa; no es una filosofía, pero es por lo menos una visión del hombre y del mundo, así como una clave de interpretación; no es una ciencia, pero se apoya en leyes "científicas", aunque haya que ir a buscarlas entre las estrellas. New Age es una nebulosa que contiene esoterismo y ocultismo, pensamiento mítico y mágico respecto de los secretos de la vida, y una pizca de cristianismo, todo revuelto con ideas que proceden de la astrofísica."

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A partir de presupuestos de principios de coincidencia se habla de una ´nueva ciencia´, más humana, más ecológica, cuyos principios fundamentales Josef Sudbrack sintetiza en dos:

La "holonomía": todo el universo se encuentra regido por un principio de relación recíproca, todo está unido, interconectado, y aún más que eso, cada parte de este universo es en sí misma una imagen de la totalidad; y esto porque el cosmos entero es una unidad compenetrada e influenciada recíprocamente. El todo está en cada uno y cada uno está en el todo. Todos los seres están hermanados y forman una única familia con diferentes grados de evolución. El hombre, no sería más que una parte de ese todo, de esa intrincada y extensa red; un microcosmos que es en sí mismo una imagen acabada de toda la creación.

Aquí encuentra su fundamento el monismo de la Nueva Era: en definitiva, todo es el mismo ser, la misma imagen, sin distinción.

La calidad dinámica de la realidad: todo es un permanente cambio, todo está regido por un movimiento inmanente de evolución, por un principio intrínseco e inevitable de desplegamiento y replegamiento que abarca desde el todo hasta la más ínfima de las partes y que hace que todo intento de comprensión de la realidad que no esté regido por la asimilación a este mismo movimiento esté condenado a no ser más que una instancia muy imperfecta de conocimiento. La distancia entre nuestro conocimiento analítico-científico y la realidad sería la misma que hay entre la contemplación de unos fuegos artificiales, y su fotografía.

Una teología New Age: el recurso a las religiones orientales
Detrás de este gran cambio cultural que impulsa la Nueva Era, subyace la necesidad del hombre contemporáneo de alcanzar una síntesis capaz de cubrir sus espectativas en los campos afectivo, intelectual y religioso, desde una perspectiva de unidad. Necesidad que al no encontrar satisfacción, ha generado en la cultura urbana del fin del presente milenio un cúmulo de tensiones de muy difícil resolución fuera del contexto de una fe cristiana integralmente vivida, celebrada y comprendida. En realidad, la concepción de la realidad y del hombre propugnada por la Nueva Era es en gran medida es incompatible con la fe cristiana, ya que la New Age busca sus fundamentos en una teología de origen oriental.

El concepto de Dios
El origen de buena parte del esquema conceptual religioso implícito en las propuestas de la Nueva Era puede encontrarse fácilmente en las religiones nacidas a las orillas del Ganges, pero interpretadas al modo particular de los occidentales. Su concepción de lo divino como un todo impersonal en el que se identifican como en una unidad absoluta el ser y la nada, el dios y la creatura, la luz y la oscuridad, es de origen claramente oriental.

La espiritualidad
De esta concepción de Dios surge una espiritualidad que se funda más en la experiencia sensible que en la razón y que antepone el sentimiento a la verdad. De este modo, la "espiritualidad" queda reducida a la esfera de lo sensitivo e irracional: al "sentirse bien", a una búsqueda excluyente del propio bienestar individual. Así, la oración deja ya de ser un diálogo interpersonal con el Dios trascendente, para convertirse en un mero monólogo interior, en una búsqueda introspectiva del propio yo. Lo más profundo del hombre ya no es el "interior intimo meo" de san Agustín, sino el propio yo. Dios no es la Trinidad Personal, sino que se lo hallaría en la inmanencia del propio "sí mismo".

El hombre queda así abandonado, en completa soledad ante sí mismo.

El pecado
En la propuesta de la Nueva Era lo humano se confunde e identifica con lo divino, por lo que la realidad del pecado pierde sentido, incluso llega a considerarse al hombre como incapaz de pecar. Lo que en una visión más tradicional podría aparecer como pecado es interpretado por la Nueva Era como imperfecciones provocadas por la falta de evolución del individuo, que han de superarse a través de la toma de conciencia de su "yo soy".

La reencarnación
La evolución de la que se habla, no es por supuesto la evolución personal tal como habitualmente solemos comprenderla, sino una supuesta evolución espiritual que se daría a través de los distintos ciclos del karma, es decir, a través de sucesivas reencarnaciones hasta alcanzar un estado de divinización pleno.

No hay que olvidar que para la Nueva Era, el hombre es un "espíritu" o energía divina, una partícula del todo cósmico, en continua evolución hacia la divinización.

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Los "Diez Mandamientos" de la Nueva Era

1. Tú esperarás con impaciencia la Era de Acuario.
2. Tú creerás firmemente en la gran mutación.
3. Despertarás atentamente tu nivel de conciencia.
4. De tu cuerpo te ocuparás activamente ya que es una parte del todo cósmico.
5. Tú seguirás a los gurúes con respeto.
6. Creerás firmemente en lo irracional.
7. Venerarás religiosamente a la diosa Gaia.
8. Severamente rechazarás las religiones tradicionales.
9. A los espíritus les hablarás con toda naturalidad.
10. De la muerte te reirás, serenamente.

(según Jean Vernette)
Bendiciones
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Re: 9. Otras formas de vida monástica no cristianas 13 oct

Notapor sor maria franco » Dom Oct 19, 2014 9:08 pm

BUENAS NOCHES:

EL BUDISMO:

http://www.youtube.com/watch?v=7fHKafGfhqc

El Budismo es un sistema filosófico religioso que evolucionó durante un extenso período de tiempo en oriente, primero en India y luego en China, Japón, Tíbet, Ceilán, Sumatra, entre otros países del lejano oriente. Pero no solamente evolucionaron sus instituciones, también evolucionó su doctrina: los órganos fundamentales de su sistema se fueron especializando, se generaron numerosas escuelas, cada una de ellas tomando por bandera alguno de los principales postulados originados en su mayoría en el Buda mismo, el primer Buda, Gautama.

La palabra Buda es sánscrita; proviene de la raíz Budh que significa tanto despertar como saber o iluminación; el Buda es entonces el despierto, el sabio y el iluminado. No detallaremos aquí la historia de Buda, sino que trataremos de sintetizar el desarrollo de la extensa doctrina budista con sus variantes más importantes.

El Budismo, como pocas religiones, ofrece una meta más o menos bien definida para el hombre, ofrece una entrada que conduce hacia la meta, pero no habla del camino; el conocimiento del camino hacia la meta es de exclusiva propiedad de los caminantes, por una razón muy simple: la descripción del camino puede perturbar la entrada en él, la “entrada a la corriente” como los mismos budistas la denominan. La meta del Budismo es el Nirvana, la perfección, la eterna salud, la eterna alegría, la realidad última, el mundo suprasensorial, la unión del individuo y el universo. Pero la particularidad del Budismo, o su diferencia con otras religiones, es que, al menos en un principio, afirmaba que el hombre podía alcanzar en vida un eterno estado divino; muchas otras religiones prometen u ofrecen un paraíso a los que se portan bien, según sus códigos de conducta y definición del bien, al cual accederían sólo después de muertos, en la otra vida. O en otras palabras, el Budismo afirmó desde siempre la posibilidad evolutiva del hombre, en el sentido espiritual y psíquico, y también, más tarde, de las mujeres. El Budismo predicaba, y todavía insiste, que el hombre puede llegar a convertirse en un ser divino. Pocas religiones son tan generosas con el hombre; las más imponen un código moral y fomentan nada más que la adoración; el Budismo susurra un “crece”, mientras que las más, un horrible “obedece”.

El Budismo no es ateo, ni es tampoco completamente una filosofía. Aunque muchas de sus escuelas pueden ser consideradas como ateas, sencillamente porque no hay exigencia de adoración u obediencia a un Dios o a un Santo o a un único hombre divino, son completamente teístas, e incluso monoteístas, cuando se trata de luchar por alcanzar a Dios o al Nirvana. Hubo, cierto, una escuela, la del Budismo de la Fe, que usó y todavía usa la adoración a los Budas y Bodhisattvas como eje de su doctrina, pero como medio de alcanzar la fe que conduce a la entrada. Tampoco el Budismo puede ser clasificado como un sistema filosófico, simplemente porque no enseña nada que no sea útil para la salvación del hombre; todo lo que sobresalga del ámbito de la salvación debe ser omitido, porque puede perturbar la búsqueda de la entrada o del Nirvana. Es pues, una religión con componentes filosóficos y psicológicos de un extraordinario pragmatismo, y quizás también, de una poderosa eficacia y de una honestidad sin límites para con su esencia. El Budismo como institución fue siempre consecuente con su doctrina: predicaba el pacifismo, la tolerancia, la amistad, la no violencia, y jamás llegó a imponer su doctrina ni a convertir a la fuerza a los infieles; la doctrina misma afirmaba que el Budismo no podía ser alcanzado por todos, lo que no impedía que Budas y monjes hicieran esfuerzos por ampliar las oportunidades de acceso a los caminos budistas. No luchó contra el paganismo hindú, politeísta, ni quiso eliminarlo, muy por el contrario, tomó varios elementos de él para incorporarlo a su doctrina. El resultado es la calidez y el pacifismo de los hombres del lejano oriente, que en épocas prebúdicas se inclinaban fuertemente a los sacrificios y las crueldades. Todas estas características hacen del Budismo la religión e institución más antigua que aún hoy, con todas las útiles, bellas, pero mundanas atracciones que ofrecen nuestros tiempos, se mantiene vigente.

El Budismo comparte con el cristianismo un mismo comienzo: el rechazo de un mundo plagado de sufrimientos, de tentaciones o de pecados, una retirada del mundo, un paso al lado del mundo. Ambas religiones dan los mismos primeros pasos; en sus orígenes se generan importantes movimientos eremitas y ascéticos, los buscadores de espíritu abandonan el mundo y se retiran en la soledad de los bosques, o caminan largos trayectos con el único sustento de la mendicidad. Poco tiempo después, también en ambas religiones, algunos iluminados, despiertos o santos empiezan a predicar; se forman escuelas y se construyen pequeños monasterios, los eremitas se agrupan, se reciben discípulos. Y luego se escriben las doctrinas. Es en esta etapa donde aparecen las grandes diferencias entre el cristianismo y el budismo, diferencias de estructura, de jerarquía, de doctrina y de accionar. El budismo se ramifica rápidamente generando escuelas contestatarias, protestantes, mientras que el cristianismo permanece tenazmente unido bajo la institución católica. El budismo tolera las nuevas ideas, con tal que se estimule la búsqueda de espíritu; el catolicismo reprime todo intento de independencia escindida de su institución. Ambas seducen a reyes, ambas son acogidas. Los rasgos generales de su evolución nos hacen pensar en un mismo origen, pero si miramos con detalle sus escrituras hallaremos grandes diferencias.

Para empezar, el budismo no se sustenta en un solo libro: ofrece decenas de obras consideradas sagradas y sin ninguna que haya sobresalido en demasía; lo mismo ocurre con los hombres santos, el primer santo, Gautama, es considerado uno entre muchos santos, sin ninguna predilección ni favoritismo; algunas obras están dedicadas exclusivamente a la disciplina, otras a los ejercicios de meditación y concentración, otras más a la esquematización psicológica, a las palabras pronunciadas por Buda, al trance, al vacío, a las prácticas mágicas, a la moral, a la épica, a la cosmogonía... hay tal riqueza de obras budistas que “pecan de exceso”, transformando a su doctrina en un laberinto; pero sin embargo ofrecen tal variedad de conceptos que si comparamos las escrituras cristianas con las budistas, veríamos a un niño junto a un maestro.

Pero las muchas obras budistas, y también las distintas escuelas, tienen un orden cronológico que sugieren un camino de mil quinientos años, un camino por etapas como un gran río que recibe varios afluentes y que se va ensanchando, haciendo quizás más difícil cruzar a la otra orilla. La ortodoxia doctrinaria precedió a la liberalización y relajación de las costumbres que fundaron el budismo; la ortodoxia budista, el río todavía flaco, el arroyo casi, el álveo, es llamado hoy en día Hinayana, palabra sánscrita que quiere decir vehículo menor; los afluentes junto al río ensanchado fueron agrupados bajo el nombre de Mahayana, vehículo mayor, si se quiere, el budismo protestante. Es frecuente encontrarlos ambos, Hinayana y Mahayana bajo los títulos de Antigua Escuela de Sabiduría, y Nueva Escuela de Sabiduría, respectivamente.

El Hinayana es pues el conjunto de escuelas y de escritos que permanecieron fieles a la palabra de Buda, y más que fieles, celosos de la palabra y de la doctrina originaria: no aceptaban ni modificaciones a la doctrina ni modificaciones en las costumbres, pero sin embargo toleraban la presencia de escuelas protestantes, o incluso, de monjes protestantes al interior de sus monasterios, no la combatían más que verbalmente, y no destruían libros ni quemaban herejes. El Hinayana se ocupó entonces en escribir fielmente todo el sistema filosófico, psicológico y religioso inaugurado por el Buda Gautama, quien por alguna razón, nunca quiso escribir su sabiduría, quizás porque pensaba que la escritura debilitaba la memoria de los hombres. Buda, al igual que Cristo y que numerosos hombres-leyenda de la antigüedad, transmitía su sabiduría oralmente, y sus discípulos las aprendían de memoria.

El origen del camino Budista, como dijimos, es el rechazo del mundo, y como veremos, su final es prácticamente su opuesto: la perfecta unión del individuo y el universo. Lo impactante es que el rechazo del mundo incluía también a quien lo rechazaba, al individuo. Propone entonces una negación absoluta, un No a todo el “exterior”, pero también un No a todo lo “interior”. El No era sostenido por varias razones más o menos argumentadas, muchas de ellas propuestas por el Buda Gautama, quien además comprendió que dichas razones eran las verdaderas llaves que abrían la robusta y aparentemente impenetrable selva que rodeaba al No. Gautama Buda afirmaba que el mundo era sufrimiento; explicó sus causas, la manera de eliminarlas, y los pasos que hay que dar para tener éxito en la extinción del sufrimiento, todo ello de manera sintética en sus famosas Cuatro Nobles Verdades.

Las escrituras posteriores pusieron mucho énfasis en fundamentar el absoluto Pesimismo propuesto; se planteó que todo en la vida está condicionado; pero el hombre no debe aceptar condiciones, ni prórrogas, ni largos plazos que exijan sufrimientos, pues si los acepta él mismo se vuelve condicionado; el hombre que rechaza todo lo que sea condicionado se acerca hacia lo incondicionado, es decir, hacia el absoluto, que siempre es, sean cuales sean las condiciones; lo incondicionado es independiente, se condiciona a si mismo, es eterno si es que se lo propone. El Hinayana señala otras razones principales para rechazar el mundo: la “impermanencia, el sufrimiento, y el no-ser”. La impermanencia de la alegría, de las posesiones, de la vida misma: el hombre que busca superarse no puede ni quiere soportar la impermanencia de la felicidad, de la conciencia, de la vida o de la alegría; el hombre que quiere superarse busca la eternidad, por eso rechaza el mundo, no solamente por su aparente fealdad (que en realidad es su propia fealdad) sino también por su carácter impermanente. El hombre que busca la eternidad rechaza también el sufrimiento que exige el mundo para vivir en él, no estando dispuesto a sufrir para obtener cosas y sentimientos impermanentes; si ha de sufrir, ha de ser por conquistar la eternidad del Nirvana, eternidad muy manifiesta en los principios del budismo por los ejemplos vivos de los primeros iluminados. El sufrimiento, lo que hay que pagar por vivir en un mundo impermanente y condicionado, radica en el no-ser, en el sacrificio personal que pasivamente lleva una carga y siempre deja a la búsqueda del propio ser en el futuro, que siempre posterga su ser con el pretexto de necesidades materiales “imprescindibles” para la “felicidad” de su ser.

El Hinayana comprendió a la perfección la dificultad de asumir el rechazo del mundo: siempre habrán alegrías, pequeños logros, comodidades logradas tras los sufrimientos; por eso se esforzó en hacer comprender, pero no a todos sino sólo a quienes se acercaran, lo ínfimo de esas alegrías, comodidades y logros, lo perecederas que son esas cosas. Escuelas posteriores, más liberales, más seductoras también, no escatimarían recursos para empequeñecer esas “grandes cosas” mundanas: usarían magia, mostrarían un poco de la grandeza de los Budas, y enseñarían que son las pequeñas ideas y sensaciones, sutiles, escurridizas, las verdaderas grandes cosas de la vida.

El rechazo del mundo, la negatividad, se llevaba a la práctica mediante tres votos principales: la pobreza, la castidad y la inofensividad. La pobreza exigía de quien buscaba el conocimiento abandonarlo todo, no trabajar, no tener familia, ni siquiera tener una casa; debía callejear o caminar por los bosques pidiendo limosna o recogiendo frutos, ese sería su único sustento; debía someterse al frío, al hambre, a la suciedad, a las ofensas, al cansancio, a los malos pensamientos, a los deseos, debía combatirlos hasta eliminarlos, pero sin armas, sin atacarlos, sino simplemente negándolos: retirándose, controlándose, haciéndolos desaparecer con el puro esfuerzo de la mente o mediante la caridad, que siempre debía ser bienvenida. En un principio no había maestro alguno ni gurú ni monasterio: se entusiasmaba al nuevo eremita a que él solo buscase los caminos de sabiduría, dándole eso sí, algunas directrices; los iluminados, los despiertos, los sabios, no enseñaban, nada más se proponían “aumentar el disgusto por la existencia” en sus seguidores, o inculcarles ciertas disciplinas de control físico y mental; el cuerpo y la mente debían domesticarse, el resto, la sabiduría, venía por añadidura mediante un trabajo personal.

La castidad era un doble rechazo: se hacía desaparecer del mundo del eremita tanto a la mujer y la posibilidad de familia como a las pulsiones sexuales. El iniciado no debía tener ni familia, ni mujer, ni amigos; la negación del mundo debía ser absoluta. Si el mundo tenía ya, junto al sufrimiento, varias alegrías, logros y comodidades, más tendría aún con una mujer al lado. Más difícil se haría para los maestros hacer comprender al los iniciados la necesidad de olvidar el mundo si ellos habían probado ya las delicias que ofrece una mujer. Veremos algunas líneas más adelante cómo, tardíamente, el voto de castidad mutó completamente con la escuela Tantra, que predicaba la experimentación de los placeres mundanos para rechazarlos con más fuerza, o también para utilizarlos en su búsqueda del Nirvana.

El tercer voto podría parecer secundario en dificultad comparado con los dos primeros, pero es de seguro tan importante como ellos, o quizás más importante; el budismo es una religión que predica el amor y la paz desde sus inicios, fomenta el respeto por todo ser vivo, aunque sea un insecto pegado en la pared; todos los seres tienen el mismo derecho a existir. La inofensividad también debe ser absoluta, no se debe atacar a ningún ser; esto debe haber sido todo un cambio de mentalidad en épocas donde se hacían numerosos sacrificios animales entre los hindúes. Este tercer voto está colocado al final intencionadamente, pues hay una escala de intensidad de control que comienza desde el cuerpo, pasa por los deseos y el pensamiento, y culmina en los actos.

El rechazo del mundo debía ir acompañado de la propia negación, del rechazo del individuo y del pensamiento, nada afuera y nada adentro. La prédica de la negación absoluta iba acompañada de argumentos, pero también de métodos. Parece ser que estaban conscientes de que el rechazo del mundo “interior” era todavía más difícil que la negación de todo lo “exterior”, que la negación de lo pequeño requiere de aún más voluntad que la negación de lo grande. Todo el mundo puede aislarse un tiempo, sobretodo si es un tiempo corto, pero ¿puede todo el mundo detener el pensamiento?, ¿puede todo el mundo concebir el vacío? El Budismo afirma que es posible, pero con ejercicio, del mismo modo que no se puede hacer música con una guitarra cuando es primera vez que se la toma; pero con seguridad es muy posible que tras varias semanas de ejercicio cotidiano logre el novato sacarle melodías. Había pues una teoría y un método práctico para negar y posteriormente controlar el “interior”, o lo pequeñito, como prefiero llamar al mundo de los pensamientos.

El Budismo ofrece el tratado psicológico más antiguo conocido hoy en día, el Abhidarma; es un texto frío, muy técnico, que estaba dirigido sólo a quienes estaban iniciados en el pensamiento budista. En él no solamente se particularizaban los componentes del pensamiento humano sino que también se detallaban un sinnúmero de factores que condicionaban la existencia. Los principales elementos que conformaban el acontecer psicológico eran denominados como Skandhas, y eran cinco: el cuerpo, los sentimientos, las percepciones-anhelos, los impulsos y la consciencia, entendida como el “darse cuenta de”. Se decía que los cinco Skandhas citados conformaban el yo, y que por lo tanto, una vez identificados, era más fácil combatirlos, o mejor, educarlos. Para el Hinayana no había Ser sino simplemente un conjunto de Dharmas momentáneos, muchas veces inconexos, que no podían ser considerados como un ente continuo, o un alma. La existencia psicológica era entonces considerada como fragmentaria e inconexa, compuesta principalmente de Skandhas, por lo general supuestos como dañinos y perturbadores, orígenes del sufrimiento humano. Junto a la conceptualización de los elementos de la psique aparecía también la noción de vacío, de la nada, tremendamente importante para la doctrina budista de los primeros tiempos.

Conceptualizada la psique y la nada, la Antigua Escuela de Sabiduría generaba poco a poco, aunque al principio con gran intensidad, hombres sabios llamados “Arhat”, que eran propuestos como el ideal de perfección humana, el modelo a seguir. Junto al Nirvana eran una y la misma meta, el hombre despierto, luminoso, sabio. En este aspecto, el budismo asimiló prodigiosamente el paganismo hindú a su doctrina; durante mucho tiempo en la India se había creído en los planos de existencia y en la reencarnación: la muerte no era más que una etapa de la vida, y cada hombre renacido aparecía cada vez en un plano de existencia; se creía pues en distintas clases de seres, algo nada raro en una sociedad compuesta desde muy antaño por castas: existían dioses, asuras, hombres, fantasmas, animales e infiernos. El Budismo tomó estos elementos y afirmó desde un principio que el hombre podía no sólo convertirse en un asura o un dios en la próxima vida sino que también podía mejorar o empeorar su clase en su vida actual. Se postulaba la posibilidad evolutiva del ser humano, más precisamente, del individuo. Se instaba a quienes se acercaban a los monasterios o a los sabios, que los hombres podían llegar a evolucionar hasta transformarse en Arhats. Quienes eran acogidos, tomados como discípulos, se sometían a ciertos métodos hoy conocidos de trabajo espiritual.

Las palabras, para los budistas, eran vanas; no había educación por medio de palabras sino por medio de ejercicios, al menos en el camino de la fe; cualquier frase, teoría o palabra, siempre y en todos los casos, podía ser demostrada como falsa, como verdadera o como ambas; por eso el budismo no usaba una educación dialéctica con los iniciados sino una totalmente empírica; llegaban incluso a despreciar las palabras. La doctrina y todas sus frases debían servir sobretodo de estímulo para los novatos, pero no como enseñanza; el detalle de la doctrina servía solamente para los buscadores de espíritu ya experimentados.

Junto a las reglas de conducta agrupadas en los Vinaya, existían también métodos de disciplina y espiritualización. La disciplina, primer peldaño de los métodos, no solamente se aplicaba al cuerpo sino también a los órganos sensoriales; se debían vigilar los actos, las pulsiones, los anhelos así como también lo que entraba y salía del cuerpo espiritual (mente); había que vigilar las puertas y las ventanas del alma, de manera a hacerla permanecer incorruptible. Estos primeros ejercicios de disciplina física y metafísica tenían como base la meditación o el cultivo de la calma y de la quietud, según la postura básica representada en tantas estatuas de Buda, que en realidad hicieron aparición más o menos paralelamente al cisma del que emergió el Mahayana, cuando el budismo experimentó una propagación hacia el pueblo lego y también hacia otras culturas; con los ejercicios de meditación, en un sorprendente paralelo, se lograba paulatinamente la perfecta quietud tanto del cuerpo físico como del metafísico. Esto es absolutamente imprescindible para seguir el camino de Buda: se trata del control y del cultivo de la voluntad sobre los pensamientos y el cuerpo, de las divinas calma y prudencia que caracterizan a los hombres sabios. Y sin embargo no representa más que el primer peldaño, aunque imprescindible.

Luego, y junto a los ejercicios de meditación, venían los ejercicios de concentración, agrupados alrededor del nombre de método Dhyana. Consiste en ocho etapas de concentración progresiva, y aunque parecen haber algunas variantes para cada una de ellas, transmitimos aquí la esencia, pero recordando que las etapas del método se realizaban en paralelo con las prácticas de respiración y quietud; la primera etapa consiste en dirigir toda la atención hacia un sólo objeto, un mandala por ejemplo, o un libro de Dharmas; la segunda etapa es la trascendencia del objeto, que no implica la superación del objeto todavía sino quizás cierta armonía entre el objeto y el lector; esta armonía debe desembocar en la fe, en una tercera y delicada etapa donde el novato no debe dejarse fanatizar por el objeto sino tomar de él y de su concentración nada más que la fe; los esfuerzos de concentración, que son un ejercicio, los primeros indicios de trascendencia, y la fe adquirida, que siempre impulsa a perseverar en la búsqueda (esta es la verdadera finalidad de la fe), dan como resultado una receptividad “límpida, pura y tranquila”, estado fundamental que anuncia el despertar; la plena receptividad lograda supera finalmente el objeto; el monje empieza a entrar en trance, el objeto no ha sido más que un medio para lograr el vacío, la extinción del pensamiento, la entrega al cuerpo; es entonces cuando se toca el Nirvana, cuando se lo vive y se lo conoce, temporalmente; el trance ha traído al monje la conquista del vacío y de la calma, no todavía el Nirvana eterno, pero ha sentado las bases para andar el camino de la sabiduría, se ha logrado ya el camino de la Fe. Esos fueron los ocho pasos del método Dhyana, conducentes a conquistar la calma mental y los primeros rayos de luz, el despertar. Sin embargo el budismo más ortodoxo afirmaba que el conocimiento temporal del Nirvana no era más que el principio, que se debía buscar la “obliteración completa” del ser si es que se quería alcanzar el eterno Nirvana.

Los métodos de disciplina, de respiración, quietud y concentración son una preparación para la sabiduría, tendiendo no solamente a transformar la Esperanza en una Fe, sino que también a lograr algunas conquistas en los planos físico y mental. El camino de sabiduría se encargaría de terminar de preparar al alma para saber sobrellevar algo tan delicado y reactivo como el Nirvana. Para ello existen todavía algunos métodos, unos que estudiaban el trance y los poderes ocultos, y otros, los llamados cuatro Ilimitados, que preparaban a los iniciados en el control de la conducta, en una especie de educación moral que al mismo tiempo era una explicación de las leyes que rigen las vidas. Estos eran la Amistad ilimitada, que enseñaba a trascender todo egoísmo, a respetar a todo ser vivo, a ser amigos de todos y cada uno de los seres vivos, a no desear el mal a nadie; la Compasión Ilimitada, que sostenía el rebajarse, el igualar el nivel de los pobres y de los enfermos para ayudarlos, el practicar la misericordia; la Alegría simpática, que hacía comprender y descubrir lo alegre en lo funesto, lo bello en lo feo, lo verdadero en lo falso, que enseñaba a alegrarse de los logros ajenos como si fuesen los propios; y por último la Serenidad ilimitada, producto del aprendizaje de los primeros tres ilimitados, que practicando los anteriores aprendía a vivir sereno, prudente y eficaz como un sabio.

Algunas escuelas sostenían que la Sabiduría, entendida cómicamente como la facultad de no dejarse engañar, empezaba cuando se habían comprendido los poderes ocultos y los ilimitados, que recién entonces se podía empezar a estudiar eficazmente a la Naturaleza y la Humanidad. Hasta aquí llegaba la doctrina Hinayana, esto era lo básico; se ha seguido practicando por siglos en varios países.

Pero como dijimos, nacieron también otras escuelas que o bien profundizaron sobre temas específicos de la doctrina teórica y práctica, o bien simplemente negaron algunas de sus partes y las suplantaron por otras, aunque se puede afirmar que la estructura básica y más imprescindible del budismo no fue modificada. La profundización de los aspectos importantes del budismo fue en realidad una liberalización paulatina de las enseñanzas prácticas y teóricas, pero también y fundamentalmente, de la expansión del Budismo hacia las comunidades laicas o politeístas; el Budismo no fue ya solamente un asunto de monjes ni exclusivamente de hombres, pues entre los años 100 a.C. y 200 d.C. la doctrina empezó a difundirse también en el pueblo, se aceptó la posibilidad espiritual de las mujeres, la disciplina se volvió menos estricta. El Mahayana empezó por no aceptar el modelo de hombre ideal que proponía el Hinayana, el Arhat, pues consideraba que por una parte no había recorrido todavía todo el camino, y por otra lo encontraba demasiado frío, poco generoso y demasiado conservador. Por eso el Mahayana propuso un nuevo modelo de hombre ideal, o de superhombre, a penas inferior al de Buda, el Bodhisattva, que significa algo así como el Iluminador, o el Despertador, o el Hacedor de Sabios. Es un hombre que ha recorrido ya parte del camino pero que no ha alcanzado el Nirvana eterno, que lo demora expresamente, que quiere ayudar a los demás porque sólo así es como el hombre se ayuda a sí mismo, porque sólo ayudando es que puede alcanzar la perfección; el Bodhisattva ilumina a los demás pero aún no es él mismo un iluminado.

El Mahayana pone el acento en la compasión, igualada desde ese entonces con la sabiduría. Aparece entonces un cisma, totalmente pacífico, al interior del Budismo; una parte de los monjes se aleja del Hinayana, que postulaba que nadie podía ayudar a otro a alcanzar el Nirvana. Se introduce también, con el Bodhisattva, el ideal de Omnisciencia, que postulaban no adquirido aún por los Arhats, considerados incompletos en su aprendizaje; la Omnisciencia de todo y cada parte, por más insignificante que fuese. La Nueva Escuela de Sabiduría centraba también su atención sobre el vacío; colocaba mucho énfasis en él, llegando a afirmar que el vacío era la llave maestra, el “ábretesésamo” que unía el ser y el no-ser, afirmando además que todas las cosas estaban vacías; y si todas las cosas estaban vacías, ¿para qué desearlas?, más sabio era buscar el elixir para llenarlas; no solamente las cosas estaban vacías sino también los libros y las palabras, la noción de vacío refutaba así las decenas de libros que ya existían.

Una de las grandes escuelas que llegó a formarse después del cisma es la que han denominado como Budismo de la Fe, perteneciente también al grupo de escuelas consideradas Mahayana. Postulaban básicamente que el Bodhisattva era un maestro de Fe, mientras que el Buda era un maestro de Sabiduría; estaba muy relacionada con la compasión, los monjes se mostraban y hablaban con el pueblo, fomentaban la adoración de algunos templos y de los pocos personajes eminentes que ofrece el Budismo. La eterna felicidad da señales, estimula, muestra sus milagros y su magia porque quiere atraer a los legos hacia la sabiduría. Esto evidentemente tenía su lado menos amable, aunque no por ello poco útil, puesto que mucha gente no superaba la simple adoración. Esta apertura hacia el pueblo, acompañada por la adoración y por no pocas prácticas mágicas (que siempre formaron parte del budismo) fue considerada necesaria para seducir a muchos hombres para que se unieran al Budismo. Fueron ellos también quienes introdujeron el concepto de mérito, especie de antagonista del karma (culpa y deuda), que estaba muy en desacuerdo con las ideas tradicionales; según éstas ultimas, era muchas veces el karma lo que impedía a los hombres alcanzar el Nirvana; el Budismo de la Fe proponía que las buenas acciones, el acumular mérito, podía apurar el asunto o al menos acercar a los hombres hacia los Budas o el Nirvana.

Otra escuela importante fue la Yogacarina, mucho menos popular, que concentró su atención en el trance y la nueva visión que a partir de él se generaba; criticaban a las otras escuelas por su descuido del trance por inclinarse desequilibradamente hacia la sabiduría. Los Dharmas, decían ellos, conducían hacia la introspección, mientras que el trance conducía a la calma. Tenían una postura cambiada con respecto al absoluto: consideraban que es puro pensamiento, y no vacío como afirmaba la tradición; la realidad no estaba compuesta por Dharmas, sino por pensamientos; confrontaban entonces el viejo desprecio por el pensamiento, sin oponerse por ello a la pureza y la meditación; simplemente, el pensamiento se escondía detrás del vacío, el vacío no era la realidad última. Esta es, evidentemente, una noción más elaborada de las prácticas budistas y que estaba dirigida a los iniciados; el Hinayana sin embargo, conservaba sus rasgos puros, dedicados a los que se inician; el resto, decían ellos, no es necesario ni enseñarlo ni escribirlo, pues todo iniciado lo sabe. La realidad era pensamiento, el hombre mismo era pensamiento, se daban los primeros pasos hacia el concepto de comunión, donde hombre y realidad son una misma cosa: pensamiento.

Los Yogacarinos también introdujeron la noción de una consciencia de almacenamiento, algo así como un alma o un ser supraconsciente, en total contraposición con la doctrina tradicional que negaba la existencia de una personalidad o de un ser, pues todo era fragmentario según ellos, todo se componía exclusivamente de Dharmas. Con dicho nuevo concepto de supraconsciencia se justificaban plenamente la validez de los textos posteriores al Buda, algo que el Hinayana nunca había aceptado; se justificaba al atribuirle al Buda tres cuerpos distintos, cada uno con sus características: el de goce, el de Dharma y el de aparición, afirmando de paso la inmortalidad del Ser de Buda, y explicando que el ser supraconsciente de Buda había escrito los textos posteriores.

Así mismo, la escuela yogacarina, fecunda en aportaciones, elaboró una clasificación de la existencia; cualquier objeto tenía algo así como dimensiones; la primera de ellas era la apariencia, luego lo que denominan dependencia, su relación con otros objetos, y finalmente su talidad, su trascendencia e inmanencia con respecto a la intuición del Yogui. Clasificación que dicho sea de paso, está relacionada con los tres cuerpos de Buda. Los nuevos aportes y las profundizaciones surgieron del estudio del trance, por medio de meditaciones y ejercicios especiales de tensión y respiración (práctica Yoga); pero se desviaron fuertemente de la ortodoxia tradicional que siempre afirmó que las palabras y las explicaciones servían muy poco, y que el Budismo no justificaba la enseñanza de doctrinas o prácticas que no condujeran al hombre hacia su sanación definitiva.

La última escuela budista que se desarrolló en la India fue la escuela tántrica, con postulados que también contradecían a la tradición ortodoxa; de partida, rechazaba la pobreza y el celibato, y por otra parte, fue un verdadero punto de inflexión para con el trato femenino, en la misma medida que el Budismo de la Fe para con el trato con el pueblo. Con este repentino feminismo por parte de algunas escuelas tántricas, aparece una divinidad femenina, Tara, divinidad salvadora que elimina el miedo y el temor al tiempo que ayuda a cruzar hasta el otro lado. Se trata del Tantra de la mano izquierda, que incitaba a sus seguidores a desnudar el Ego para poder identificarlo con la divinidad; predicaban la total libertad conductual, postulando que el conocimiento y la exposición a los vicios era el único medio para acceder a un conocimiento moral pleno y a una abstención con más fuerza. Y por otra parte, afirmaba que la salvación y la sabiduría no podían llegar por medio de algún libro sino por medio de un gurú espiritual, algo así como un maestro. Se volvía a privilegiar entonces a la oralidad. Afirmaba, y en esto concordaban con la escuela Yogacara, que todos tenemos un Buda, algo así como un alma, pero a diferencia de los yoguis, lo describían bajo tres formas distintas: cuerpo, habla y mente. Preparaban entonces a los iniciados en dichos tres aspectos de Buda, mediante danzas rituales, comprendidas como un lenguaje del cuerpo, como un cantar del cuerpo para acercarse a las divinidades, mediante los Mantras, que acompañados de hierbas alejaban a los hombres de los males a los cuales podía exponerse, y que eran sencillamente frases encantadas, habladas o pensadas, frases cortas o nombres preestablecidos, y mediante la meditación tántrica que entrenaba y preparaba a la mente. La meditación tántrica también se realizaba por etapas, mediante un método muy parecido al de los ocho Dhyanas; la primera etapa era el ejercicio de la vacuidad para eliminar los skandhas, mediante ejercicios de respiración, quietud o tensión; la segunda era una meditación sobre sílabas germen, que según ellos podían invocar a nuestro Buda o incluso lo contenían; la tercera etapa, y mediante el ejercicio sobre las sílabas germen, era la representación externa de la divinidad, la percepción de aquella como un espectro, o una voz o una conceptualización; la cuarta etapa y final, era la trasformación misma en la divinidad, el iniciado se transformaba en la divinidad adorada, hasta comprender que “la adoración, el que adora y el adorado no están separados”. Esto de manera muy resumida; el acento puesto por el Tantra estuvo ubicado en el cuerpo, le dieron mucha más importancia y le dedicaron más tiempo de estudio que cualquiera de las otras escuelas, no solamente con respecto al placer del cuerpo sino también a los centros de energía, denominados por ellos como Chakras, formando una línea energética a través de la columna vertebral. Con esto se daba un nuevo paso en la conceptualización del Buda desde la afirmación de Omnisciencia, donde el Buda dirigía el Universo, hasta llegar a establecer que simplemente el Buda es el Universo.

El Budismo doctrinario evolucionaba de esta manera, desde el principio de que la realidad y el Nirvana son cosas opuestas, pasando por la afirmación de que Realidad y Nirvana son lo mismo y llegando a decir que Realidad, Nirvana y Buda son uno y lo mismo. Más o menos en el tiempo en que se llegaban a estas ideas, la India era invadida por los musulmanes; el Budismo fue entonces desalojado completamente del territorio que lo vio nacer y crecer; primero por los musulmanes, luego por los hinduístas que recuperaron el mando. Pero durante el desarrollo de las escuelas citadas, el Budismo se extendió por Asia, más o menos durante la mitad del primer milenio. En China, Japón, Ceilán, Tíbet, Sumatra, se formaron escuelas Hinayana y Mahayana, a partir de maestros de origen Indio que decidieron exportarla, o mediante discípulos que habían estado en India y que volvían a sus respectivos países; tanto el Mahayana como el Hinayana están vigentes hoy en día según los países, bajo otros nombres y otros desarrollos que sin embargo dejan entrever una base claramente budista. Nos referiremos en adelante a las nuevas escuelas formadas, pero sin olvidar que de todos modos existen o existieron algunas de las escuelas previamente mencionadas.

En el Tíbet el Budismo se fundió con las prácticas mágicas muy arraigadas en ese territorio, conociéndose como Rnyin-ma-pa, o budismo tibetano; lo más notorio es la creencia en las revelaciones progresivas, el desentierro de textos sagrados enterrados expresamente por sabios para que fueran descubiertos en el momento adecuado. Se mezclaron en el Tíbet las prácticas Hatha-Yoga con la adoración; creían en la salvación por medio del desvanecimiento del cuerpo material en el arcoiris. Se tomó muy en cuenta el trance, dando consejos para un buen cruce, y enfatizando que existía un gran Trance, el Bardo, especie de muerte y aventura entre la vida y el renacimiento.

En China y Japón el budismo tomó el nombre de Zen; rechazaba todas las escrituras y se burlaba de las palabras, pues eran defensores del empirismo: enseñaban por medio de actos, de paradojas y de adivinanzas, cuya primera misión era cansar, agotar el pensamiento de los discípulos. Así mismo rechazaban la relación del Mérito o del Karma con la salvación y el Nirvana, afirmando sencillamente que todos podían salvarse, sin importar lo bueno o malo que hubiesen hecho. Profesaban un enorme e irónico amor por las cosas sencillas y los detalles, afirmando sin más que de ellas provenían los rayos de la iluminación. Finalmente, el Amidismo, también desarrollado en China y Japón; es una prolongación del Budismo de la Fe, pero con adoraciones particulares, en especial con el culto a Amida. Rechazaban completamente el ritualismo, la moral, la filosofía y el ascetismo, pues proclamaban el Budismo sin dejar la vida mundana, o desde la vida mundana; sus sacerdotes en poco se diferenciaban del pueblo, se podían casar, tener relaciones sexuales, participar activamente en sociedad, todo esto con el objetivo fundamental para ellos de acercarse mejor al pueblo.
sor maria franco
 
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