I. La Cruz como problema de fondo

Este curso tiene el objetivo de difundir una norma moral exigente y severa, aún hoy día válida , que prohíbe el uso de medios que intencionalmente impiden la procreación, y que degradan así la pureza del amor y la misión de la vida conyugal.

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I. La Cruz como problema de fondo

Notapor pilar calva » Lun Sep 13, 2010 2:28 pm

Planteaba con toda honestidad Pablo VI, al comienzo de su encíclica las dudas y cuestionamientos de muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo: “Consideradas las condiciones de la vida actual y dado el significado que las relaciones conyugales tienen en orden a la armonía entre los esposos y a su mutua fidelidad, ¿no sería indicado revisar las normas éticas hasta ahora vigentes, sobre todo si se considera que las mismas no pueden observarse sin sacrificios, algunas veces heroicos?” (HV, 3). Dicho de otro modo: ¿están los hombres de hoy en condiciones de aceptar una doctrina moral exigente?

Quizá este breve capítulo tendría que haber ocupado el último puesto de estas páginas, como su colofón. Pero prefiero empezar por él, porque considero que trata una de las claves para comprender un aspecto muy importante del problema que analizamos. Podríamos formularlo con una pregunta: ¿qué aceptación ha tenido la doctrina pontificia sobre la sexualidad matrimonial y sobre la relación entre sexualidad y natalidad? No se puede responder fácilmente y con exactitud a esta pregunta. Si hacemos caso a las voces que se oyen por doquier, tal vez nos desalentaríamos, pues da la impresión de que no son muchos los matrimonios que acogen con alegría la exigente doctrina de la Iglesia. Sin embargo, a esta altura de la historia cualquier persona de sentido común debería estar inmunizada ante la represen-tatividad de lo que llamamos “las voces que se escuchan”, es decir, los corifeos de los medios de comunicación. Si nos atenemos al vo-lumen de los gritos, hoy todo el mundo parecería exigir libertad sexual, reconocimiento de la homosexualidad, legalización de las drogas, derecho a abortar o a matarse, libre distribución de anticon-ceptivos, etc. Pero estas “voces” nos llegan siempre a través de boci-nas (medios de comunicación, escritores, hombres públicos) que en una gigantesca medida se han vendido, sin vergüenza alguna, a pe-queños grupos de “gran poder”, o han cedido cobardemente a las pre-siones reinantes de una cultura sin valores; es decir que forman parte del gran mentidero del mundo moderno: “Cuando oigáis hablar de guerras y de rumores de guerras, no os alarméis” (cf. Mc 13, 7).

Hay muchos interesados en que se piense que quedan pocas personas decentes en este mundo, pero no es esa la verdad; ésa es la forma en que se hace fuerza a la verdad.

No podemos decir, pues, que la mayoría de los católicos no haya acogido ni viva las enseñanzas morales de la Humanae vitae. Más bien ignoramos cuál sería la reacción de los católicos si conociesen “adecuadamente” esta doctrina. Pues, ¿cómo podemos saber qué aceptación tiene cuando:
... prácticamente ningún sacerdote predica sobre ella...
... se escribe muy poco al respecto...
... menos aún son quienes leen eso poco que se escribe...
... quienes llegan a escuchar la correcta doctrina no siempre la entienden rectamente...
... y se cuentan con los dedos de la mano los que se la expli-can...
... sin contar que se escuchan hasta el hartazgo enseñanzas explí-citamente contrarias que terminan produciendo un auténtico la-vado de cerebro?

Reconozcamos, de todos modos, que no son pocos, por un mo-tivo o por otro, los que encuentran difícil la enseñanza de este docu-mento (enseñanza, por otra parte, de todos los documentos del Magisterio que tocan estos temas).

De ahí la necesidad de hacernos esta pregunta inicial: en el fondo-fondo, ¿cuál es el problema? Si se me permite expresarlo así, diría que más que un problema sexual-conyugal es un problema conyugal-espiritual. Pablo VI lo expresó diciendo que la doctrina de la Iglesia sobre este punto, “como todas las grandes y beneficiosas realidades, exige un serio empeño y muchos esfuerzos de orden familiar, individual y social” (HV, 20).
Por ejemplo, todas las objeciones que he escuchado respecto de los métodos naturales terminan por reducirse siempre a alguna de estas: (a) resulta muy difícil acomodarse para ubicar las relaciones sexuales en los tiempos infértiles; (b) estos métodos no tienen una seguridad del 100%; (c) si fallase el método y la mujer quedase de nuevo embarazada su salud peligraría; (d) se hace muy difícil identificar los períodos fértiles-infértiles; (e) un nuevo hijo es una carga que ya no se puede tolerar; (f) el esposo no acompaña en esta decisión, o no está de acuerdo, o no quiere esforzarse; etc.

“Esfuerzo individual y familiar” (o conyugal, que es lo mismo), significa “cruz”. Entonces el problema de fondo-fondo es el problema de la cruz; es decir, el lugar que la cruz ocupa en la propia vida y en la familia. “El que quiera ser mi discípulo cargue su cruz y me siga”, dice el Señor (cf. Mc 8, 34). No dijo “la” cruz, sino “su” cruz. Hay cruces comunes y cruces específicas. Todos tenemos cruces comunes: enfermedades, muerte, pobreza, fatiga, fracasos, etc. Pero además de estas, hay cruces propias: según el lugar social, la edad y el estado de cada uno. En el terreno de la afectividad y de la sexualidad, las cruces del soltero y del célibe tiene que ver con la dificultad de vivir la castidad de un modo total, como plena abstención de su genitalidad; las del viudo y de la viuda, como abstención a partir de la viudez y mientras no vuelvan a casarse; las del casado y de la casada, tienen que ver con el modo en que ejercitan su sexualidad y la aceptación de los hijos que puedan concebirse. Evidentemente, no todo es cruz, ni mucho menos, pero no puede evitarse que surjan cruces.

Estoy plenamente convencido —y mi experiencia sacerdotal atendiendo a personas casadas me lo avala— que es el problema del nulo o escaso lugar que la cruz tiene en la vida de una persona lo que determina la incomprensión del problema de la anticoncepción y el rechazo o disgusto con los métodos naturales para regular la natalidad. Y más convencido estoy todavía de que es el mismo problema (es decir, la protesta ante la cruz) el que determina el fracaso de la inmensa mayoría de los matrimonios que terminan separándose o divorciándose, así como el naufragio de la inmensa mayoría de los padres que se frustran como educadores de sus hijos.

Entiéndase bien: no siempre fallan ambos cónyuges; a veces uno es culpable y el otro inocente. Pero el matrimonio es una cosa de a dos. Cuando sólo uno de ellos da la espalda a las cruces matrimoniales, el otro termina cargando una cruz más grande; porque cuando un cónyuge abandona culpablemente al otro, lo crucifica. Ésta es la idea de la hermosa expresión “cónyuges” que viene del antiguo derecho romano y que expresa a dos que están unidos (uncidos) al mismo yugo; es decir, que tiran, como los bueyes, juntos(6) . No debemos olvidar que es posible que a muchos Dios nos pida, en la vida célibe o en el matrimonio, lo que expresó el confesor de la fe que dijo: “a mí el Señor me pidió que abriera los brazos y me dejara clavar en la cruz”(7) .
Por eso es incomprensible que este tema no se discuta adecuadamente durante el noviazgo de tal modo que cada uno de los novios sepa ponderadamente qué piensa su futuro cónyuge acerca del sufrimiento, de la cruz, del esfuerzo, del sacrificio. Si se hiciera así, es indudable que no habría tantos fracasos matrimoniales.

De ahí que, evidentemente, una importante cuota de la solución del problema de la anticoncepción y de la apropiada visión de los métodos naturales sea de índole espiritual: consiste en el valor que los cónyuges dan a la voluntad de Dios; dicho en términos más tradicionales, al interés por vivir cristianamente, unidos a Dios, y al peso que tenga para ellos la salvación eterna de sus almas; salvación que se logra aceptando las cruces propias de su estado. Cuando no hay interés en vivir coherentemente la vida cristiana respetando los mandamientos de la ley de Dios, no se comprende por qué hay que sujetarse a una práctica moral exigente como la doctrina conyugal católica. Pues, incluso cuando se acepta practicar los métodos naturales pero por motivos en los que no está presente el amor a la voluntad divina y la disposición a abrazar la cruz (por ejemplo, cuando se hace más bien por temor a los efectos nocivos de los anticonceptivos), tal práctica se apoya en fundamentos tan endebles que siempre correrá el riesgo de desmoronarse.
En muchísimos casos, no se acepta la norma moral católica porque no hay conversión moral verdadera.

Por esto considero clave la alusión del Papa Pablo VI a la vida de gracia en los esposos: “La Iglesia, al mismo tiempo que enseña las exigencias imprescindibles de la ley divina, anuncia la salvación y abre con los sacramentos los caminos de la gracia la cual hace del hombre una nueva criatura, capaz de corresponder en el amor y en la verdadera libertad al designio de su Creador y Salvador y de encontrar suave el yugo de Cristo” (HV, 25).

Para vivir plenamente la moral conyugal según la voluntad de Dios, se hacen necesarias tres condiciones fundamentales:

1º Tener “sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia” (HV, 21). Sin formación doctrinal, o lo que es igual, ignorando la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia, es difícil que pueda esperarse una vida conyugal coherente con las obligaciones cristianas.

2º La disposición a la lucha contra uno mismo y la adquisición de las virtudes: “El dominio del instinto mediante la razón y la voluntad libre”, lo que exige “una ascética” que tiene sobre los cónyuges “un influjo beneficioso” (HV, 21). No se puede vivir la doctrina moral cristiana sobre el matrimonio si no hay “un clima favorable a la educación de la castidad” (HV, 22). Si se quisiera vivir aceptando los criterios del mundo sobre el sexo, la lujuria, la pornografía, el desenfreno, etc., no sólo no será posible vivir la castidad entre los cónyuges, sino tampoco la fidelidad matrimonial ni aun la pureza personal.

3º Vivir la vida de la gracia: “La doctrina de la Iglesia en materia de regulación de la natalidad... no sería posible actuarla sin la ayuda de Dios, que sostiene y fortalece la buena voluntad de los hombres” (HV, 20). De ahí que el Papa insista: “Afronten los esposos los necesarios esfuerzos apoyados por la fe y por la esperanza, que no engaña...; invoquen con oración perseverante la ayuda divina; acudan, sobre todo a la fuente de la gracia y de la caridad en la Eucaristía. Y si el pecado los sorprendiese todavía, no se desanimen, sino que recurran con humilde perseverancia a la misericordia de Dios, que se concede en el sacramento de la Penitencia” (HV, 25). La vida sobrenatural, la oración y los sacramentos, son la savia que vitaliza tanto las personas individuales cuanto las sociedades que ellos fundan; regla a la que no escapa, sino que es su principal realización, el matrimonio y la familia.

Preguntas

¿Cuales son algunas razones por las que es difícil conocer la aceptación que ha tenido la enseñanza pontificia sobre la sexualidad conyugal y la natalidad?

¿Cuáles son algunas objeciones que ha escuchado el autor sobre los métodos naturales?

¿Cuáles 3 condiciones fundamentales se requieren para vivir la moral conyugal?

(6) Cónyuge viene del latín “coniux, coniugis”, del verbo “coniungere” (unir en matrimonio), derivado de “iugum” (el yugo, la herramienta de labranza que se coloca a la yunta de bueyes para que tire del arado). De ahí que el cónyuge es el que comparte el yugo, la labor y el esfuerzo.

(7)Son palabras del P. Anton Luli, confesor de la fe en Albania.
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor Mariana Elizabeth » Lun Sep 13, 2010 9:01 pm

¿Están los hombres de hoy en condiciones de aceptar una moral exigente en materia de sexualidad conyugal?
En la medida que los esposos, acepten que la vida conyugal es un camino para la salvaciòn, vida en la cuàl la cruz està presente de una manera necesaria y que representa el sacrificio al cuàl estamos llamados, el hombre en su vida conyugal podrà aceptar las condiciones de moral que la vida cristiana requiere. Si la familia y la vida conyugal transcurre sin Dios, por ende sin Cruz, no serà sencillo que acepte una moral exigente, ya que los medios, la falta de formaciòn, la tibieza de la prèdica, etc. terminaràn convencièndolo de otros valores que nada tienen que ver con el "problema de fondo", es decir la Cruz.

¿Qué aceptación ha tenido la enseñanza pontificia sobre la sexualidad conyugal y la natalidad?
La aceptaciòn es baja, sino no hubiera tantos fracasos matrimoniales como los hay, como dice el texto:
"No podemos decir, pues, que la mayoría de los católicos no haya acogido ni viva las enseñanzas morales de la Humanae vitae. Más bien ignoramos cuál sería la reacción de los católicos si conociesen “adecuadamente” esta doctrina. Pues, ¿cómo podemos saber qué aceptación tiene cuando:
... prácticamente ningún sacerdote predica sobre ella...
... se escribe muy poco al respecto...
... menos aún son quienes leen eso poco que se escribe...
... quienes llegan a escuchar la correcta doctrina no siempre la entienden rectamente...
... y se cuentan con los dedos de la mano los que se la expli-can...
... sin contar que se escuchan hasta el hartazgo enseñanzas explí-citamente contrarias que terminan produciendo un auténtico la-vado de cerebro?


¿Cuáles 3 condiciones fundamentales se requieren para vivir la moral conyugal?

Para vivir plenamente la moral conyugal según la voluntad de Dios, se hacen necesarias tres condiciones fundamentales:

1º Tener “sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia” (HV, 21)
2º La disposición a la lucha contra uno mismo y la adquisición de las virtudes: “El dominio del instinto mediante la razón y la voluntad libre”, lo que exige “una ascética” que tiene sobre los cónyuges “un influjo beneficioso” (HV, 21). No se puede vivir la doctrina moral cristiana sobre el matrimonio si no hay “un clima favorable a la educación de la castidad” (HV, 22).
3º Vivir la vida de la gracia: “La doctrina de la Iglesia en materia de regulación de la natalidad... no sería posible actuarla sin la ayuda de Dios, que sostiene y fortalece la buena voluntad de los hombres” (HV, 2
0).
Mariana Elizabeth
 
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor Casilda » Lun Sep 13, 2010 9:48 pm

Hola Muy buenas Noches:

Escribo aqui mis respuestas a la LECCION: LA CRUZ COMO PROBLEMA DE FONDO:
1) La gran mayoría de los hombres de hoy al no tener interes en vivir coherentemente la vida cristiana que implica el respeto de los mandamientos de la Ley de Dios, no estan en codiciones de aceptar una moral exigente en materia de sexualidad conyugal. En muchísimos casos, no se acepta la norma moral católica porque no hay conversión moral verdadera.

2)Esta pregunta no puede responderse facilmente, da la impresión de que no son muchos los matrimonios que acogen con alegría la doctrina pontificia sobre la sexualidad matrimonial y sobre la relación entre sexualidad y natalidad.Segun los medios de comunicacion, los escritores, los hombres publicos: hoy todo el mundo parecer exigir libertad sexual, reconocimiento de la homosexualidad, derecho a abortar o a matarse, libre distribución de anticon-ceptivos,etc. Hay muchos interesados en que se piense que quedan pocas personas decentes en este mundo, pero no es esa la verdad.No podemos decir, que la mayoría de los católicos no haya acogido ni viva las enseñanzas morales de la Humanae vitae.

3)Para vivir plenamente la moral conyugal según la voluntad de Dios, se hacen necesarias tres condiciones fundamentales:
a) Tener “sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia” (Formación doctrinal)
b) La disposición a la lucha contra uno mismo y la adquisición de las virtudes (Sacrificio- ascética)
c) Vivir la vida de la gracia (La vida sobrenatural, la oración y los sacramentos)

Hasta Pronto.saludos.
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor yudyjapa » Mar Sep 14, 2010 12:32 am

Buenas noches:

Mis respuesta al tema La cruz como problema de fondo son:

1) El hombre de hoy no quiere vivir una moralidad exigente con respecto a la sexualidad y la natalidad ya que no quiere cargar su cruz siguiendo las enseñanzas de Jesús que se nos deja en la doctrina de la Iglesia por eso como humanos no nos importa ni conocerla ni mucho menos vivir la cuando las voces del mundo ensordecen nuestros oídos y callan nuestra conciencia con respecto a lo que estamos haciendo mal y debemos de dejarlo de realizar siguiendo la doctrina exigente que se nos da la cual nos llevara a encontrar la verdadera felicidad.

2) Poca aceptación en el sentido que al no conocerla no la podemos vivir, que al conocerla y no querer aceptarla tampoco la vamos a poder hacer vida en nosotros y al conocerla y desvirtuarla seguimos cometiendo muchos errores.

3) a) La vida en gracia de Dios.
b) Dispocision de lucha contra uno mismo.
c) Tener solidas convicciones sobre la familia y los valores de la vida.
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor HnaClaudia » Mar Sep 14, 2010 9:46 am

¿Están los hombres de hoy en condiciones de aceptar una moral exigente en materia de sexualidad conyugal?
Difícilmente, se puede aceptar esta moral, mucha razón se tiene al decir que si no somos capaces de sacrificarnos en lo poco mucho menos en lo mucho, en estos momentos se busca más la comodidad, lo fácil, lo que no cuesta, es por eso que somos más débiles, hemos dejado a un lado el sacrificio, y la aceptación de nuestra propia cruz, los medios de comunicación nos proponen un libertinaje, que poco a poco perdemos conciencia de lo verdadero y lo valioso de nuestra sexualidad.

¿Qué aceptación ha tenido la enseñanza pontificia sobre la sexualidad conyugal y la natalidad?
Pues quien la conoce a veces desgraciadamente son aquellas personas que nos les conviene una enseñanza positiva y pues se dedican a opinar lo contrario, realmente los católicos en su mayoría la desconocen y pues por eso no practican o se les hace totalmente negativa a lo que otras personas ofrecen como algo factible o positivo, aun mismo hay mucha ignorancia por parte de muchos que laboramos dentro de la Iglesia y que tenemos la oportunidad de darlo a conocer, en mi experiencia personal y apostolado, puedo decir que apenas lo estoy conociendo, y puedo entender algunas cosas, en que creía tener la razón al igual que lo que nos ofrece los medios de comunicación.

¿Cuáles 3 condiciones fundamentales se requieren para vivir la moral conyugal?
1º Tener “sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia”
2º La disposición a la lucha contra uno mismo y la adquisición de las virtudes.
3º Vivir la vida de la gracia.
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor pamanu » Mar Sep 14, 2010 9:56 am

1. ¿Están los hombres de hoy en condiciones de aceptar una moral exigente en materia de sexualidad conyugal?
la humanidda actual no esta en condiciones de aceptar una moral exigente, pues la educación y la forma de vivir actual conlleva al hombre a matrializar su vida, no apuesta ala vida espiritual, no esta en condiciones de exigirse un serio empeño y muchos esfuerzo de orden familiar, individual y social” (HV, 20).
2. ¿Qué aceptación ha tenido la enseñanza pontificia sobre la sexualidad conyugal y la natalidad?
no se acepta la norma moral católica porque no hay conversión moral verdadera.
3. ¿Cuáles 3 condiciones fundamentales se requieren para vivir la moral conyugal?
1º Tener “sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia” (HV, 21).
2º La disposición a la lucha contra uno mismo y la adquisición de las virtudes: “El dominio del instinto mediante la razón y la voluntad libre”, lo que exige “una ascética” que tiene sobre los cónyuges “un influjo beneficioso” (HV, 21).
3º Vivir la vida de la gracia: “La doctrina de la Iglesia en materia de regulación de la natalidad... no sería posible actuarla sin la ayuda de Dios, que sostiene y fortalece la buena voluntad de los hombres” (HV, 20).
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor Miriamm » Mar Sep 14, 2010 11:08 am

1. ¿Están los hombres de hoy en condiciones de aceptar una moral exigente en materia de sexualidad conyugal?
En muchísimos casos no la aceptan, esto es porque, no hay conversión verdadera. Como se menciona, la solución al problema de aceptar esta moral exigente por la Iglesia Católica es que vivamos la fe, que vivamos unidos a Cristo; si vivimos cristianamente, si los conyugues dan el verdadero valor a la voluntad de Dios, esto implicando cargar con las cruces propias, se podrá aceptar y vivir esta moral de sexualidad conyugal, sin todo esto que viene de la gracia de Dios difícilmente los hombres podrán aceptarla, pues se dejaran llevar por las tentaciones que pone el mundo hoy.

2. ¿Qué aceptación ha tenido la enseñanza pontificia sobre la sexualidad conyugal y la natalidad?
Creo que han sido muchos los matrimonios católicos (que no conocemos su numero ni grado de aceptación, porque esto no lo publican los medios masivos de comunicación) que han aceptado vivir una sexualidad conyugal conforme a lo que propone la Humanae Vitae, pero quizá hace falta que estos, aparte de que la conozcan cada ves mas y con mas exactitud, la vivan como voluntad de Dios, aceptándola verdaderamente por ser buenos hijos de Dios y esperando poder llegar a su reino. Es cierto que muchas han sido las personas que no están conformes con estas enseñanzas, pues quizá su fe no este tan firme a Dios y se dejan llevar por los medios de comunicación (que se extienden mas rápido y veloz, que las buenas enseñanzas, como este gran ejemplo del Papa Pablo: Humanae vitae) que a diario atacan a la buena y sagrada sexualidad conyugal. Como bien se dice no es fácil responder esta pregunta, mucho menos poner porcentajes de aceptación, pero cada uno de los que si creemos en esta enseñanza tenemos que poner nuestro granito de arena para que cada ves seamos mas los que creamos en la verdadera familia que se mantiene firme por un matrimonio que vive en Dios su sexualidad.

3. ¿Cuáles 3 condiciones fundamentales se requieren para vivir la moral conyugal?
Para vivirla según la voluntad de Dios:
1º Tener “sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia” (HV, 21). Con formación doctrinal de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia.
2º La disposición a la lucha contra uno mismo y la adquisición de las virtudes: “El dominio del instinto mediante la razón y la voluntad libre”, No se puede vivir la doctrina moral cristiana sobre el matrimonio si no hay “un clima favorable a la educación de la castidad” (HV, 22).
3º Vivir la vida de la gracia: “La doctrina de la Iglesia en materia de regulación de la natalidad... no sería posible actuarla sin la ayuda de Dios, que sostiene y fortalece la buena voluntad de los hombres” (HV, 20). Acudan, sobre todo a la fuente de la gracia y de la caridad en la Eucaristía.
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor Karla Gomez » Mar Sep 14, 2010 12:13 pm

1. ¿Están los hombres de hoy en condiciones de aceptar una moral exigente en materia de sexualidad conyugal?
En la mayoria de los casos no la aceptan,por la simple razón que no hay conversión verdadera. Como se menciona, la solución al problema de aceptar esta moral exigente por la Iglesia Católica es que vivamos la fe, que vivamos unidos a Cristo; si vivimos cristianamente, si los conyugues dan el verdadero valor a la voluntad de Dios, esto implicando cargar con las cruces propias, se podrá aceptar y vivir esta moral de sexualidad conyugal, sin todo esto que viene de la gracia de Dios difícilmente los hombres podrán aceptarla, pues se dejaran llevar por las tentaciones que pone el mundo hoy.

2. ¿Qué aceptación ha tenido la enseñanza pontificia sobre la sexualidad conyugal y la natalidad?
Al no tener conocimientos no se pone en practica, y vice versa al conocerla y no ponerla en practica se comenten errores. Y la realidad es que no son muchos los matrimonios que acogen esta practica de la doctrina pontifice sobre la sexualidad conyugal y la natalidad. El factor de las comunicaciones que influye mucho, el derecho al aborto, la practica de anticonceptivos en fin todo enmarca a ser algo ¨legal ¨ pero no todo lo legal es lo correcto, y lo mas conveniente. Creo que pueden pasar las leyes pero al final cada unos es responsable de sus propios actos.

3. ¿Cuáles 3 condiciones fundamentales se requieren para vivir la moral conyugal?
Para vivirla según la voluntad de Dios:
1) Tener “sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia” (HV, 21). Con formación doctrinal de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia.
2)La disposición a la lucha contra uno mismo y la adquisición de las virtudes: “El dominio del instinto mediante la razón y la voluntad libre”, No se puede vivir la doctrina moral cristiana sobre el matrimonio si no hay “un clima favorable a la educación de la castidad” (HV, 22).
3) Vivir la vida de la gracia: “La doctrina de la Iglesia en materia de regulación de la natalidad... no sería posible actuarla sin la ayuda de Dios, que sostiene y fortalece la buena voluntad de los hombres” (HV, 20). Acudan, sobre todo a la fuente de la gracia y de la caridad en la Eucaristía.
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor lsevilla » Mar Sep 14, 2010 11:04 pm

¿Cuales son algunas razones por las que es difícil conocer la aceptación que ha tenido la enseñanza pontificia sobre la sexualidad conyugal y la natalidad?
prácticamente ningún sacerdote predica sobre ella...
... se escribe muy poco al respecto...
... menos aún son quienes leen eso poco que se escribe...
... quienes llegan a escuchar la correcta doctrina no siempre la entienden rectamente...
... y se cuentan con los dedos de la mano los que se la expli-can...
... sin contar que se escuchan hasta el hartazgo enseñanzas explí-citamente contrarias que terminan produciendo un auténtico la-vado de cerebro?

¿Cuáles son algunas objeciones que ha escuchado el autor sobre los métodos naturales?
resulta muy difícil acomodarse para ubicar las relaciones sexuales en los tiempos infértiles; (b) estos métodos no tienen una seguridad del 100%; (c) si fallase el método y la mujer quedase de nuevo embarazada su salud peligraría; (d) se hace muy difícil identificar los períodos fértiles-infértiles; (e) un nuevo hijo es una carga que ya no se puede tolerar; (f) el esposo no acompaña en esta decisión, o no está de acuerdo, o no quiere esforzarse; etc.


¿Cuáles 3 condiciones fundamentales se requieren para vivir la moral conyugal?
1º Tener “sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia” (HV, 21). Sin formación doctrinal, o lo que es igual, ignorando la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia, es difícil que pueda esperarse una vida conyugal coherente con las obligaciones cristianas.

2º La disposición a la lucha contra uno mismo y la adquisición de las virtudes: “El dominio del instinto mediante la razón y la voluntad libre”, lo que exige “una ascética” que tiene sobre los cónyuges “un influjo beneficioso” (HV, 21). No se puede vivir la doctrina moral cristiana sobre el matrimonio si no hay “un clima favorable a la educación de la castidad” (HV, 22). Si se quisiera vivir aceptando los criterios del mundo sobre el sexo, la lujuria, la pornografía, el desenfreno, etc., no sólo no será posible vivir la castidad entre los cónyuges, sino tampoco la fidelidad matrimonial ni aun la pureza personal.

3º Vivir la vida de la gracia: “La doctrina de la Iglesia en materia de regulación de la natalidad... no sería posible actuarla sin la ayuda de Dios, que sostiene y fortalece la buena voluntad de los hombres” (HV, 20). De ahí que el Papa insista: “Afronten los esposos los necesarios esfuerzos apoyados por la fe y por la esperanza, que no engaña...; invoquen con oración perseverante la ayuda divina; acudan, sobre todo a la fuente de la gracia y de la caridad en la Eucaristía. Y si el pecado los sorprendiese todavía, no se desanimen, sino que recurran con humilde perseverancia a la misericordia de Dios, que se concede en el sacramento de la Penitencia” (HV, 25). La vida sobrenatural, la oración y los sacramentos, son la savia que vitaliza tanto las personas individuales cuanto las sociedades que ellos fundan; regla a la que no escapa, sino que es su principal realización, el matrimonio y la familia.
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor minerva banos » Mié Sep 15, 2010 9:13 am

Re; Porque practicamente ningun Sacerdote predica sobre ella, o se escribe muy poca al repecto y menos aun son los que leen ese poco que se escribe; y quienes llegan a escuhar la dotrina correcta no siempre la entienden.
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor minerva banos » Mié Sep 15, 2010 10:04 am

RE:Estos metodos no son 100% seguros, se hace dificil identificar los periodos de fertilidad e infertilidad, un nuevo hijo es una carga que ya no se puede tolerar, el esposo no esta de acuerdo o no quiere.
RE:Tener la disposicion a la lucha contra uno mismo y la adquisicion de las virtudes:El dominio del instinto mediante la razon y la voluntad libre.


















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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor Fan de Tolkien » Mié Sep 15, 2010 11:50 am

Con respecto a las preguntas planteadas:
1.- Es difícil conocer la aceptación o rechazo a la enseñanza pontificia sobre la sexualidad matrimonial y la natalidad debido a varias razones: pocos sacerdotes hablan de ello, el tema al ser difícil se toca poco en escritos y se lee todavía menos, desafortunadamente no siempre se entiende correctamente y además pocos están dispuestos a explicarla. Además de todos estos factores, los medios de comunicación influyen promoviendo métodos, acciones y actitudes contrarias: se promueve la promiscuidad cuando hablan de "libertad sexual", alaban los métodos anticonceptivos, sin siquiera investigar sobre los métodos naturales -los cuales actualmente están muy desarrollados-, defienden el aborto y promueven leyes en esta materia que tienen tantas causales que prácticamente cabe todo, alaban la libre distribución de anticonceptivos y condones sin señalar los posibles daños y fallas que tienen. En este tema hay muchos intereses involucrados, grandes negocios como laboratorios, clínicas de aboroto, medios publicitarios,... todos obteniendo ganancias increíbles.
2.- El autor del artículo ha escuchado objeciones a los métodos naturales que señalan: la dificultad de acomodar la vida sexual a los tiempos infértiles del matrimonio -es muy cierto, pero todo es cuestión de sacrificio y buen humor-, el que no son seguros al 100% -cosa que ningún método es-, la posibilidad del riesgo de salud o de la vida de la mujer cuando existen antecedentes para ello, la dificultad de identificar los periódos fértiles e infértiles de la mujer -esto sólo sucede en muy pocos casos según investigaciones que he hecho, es cuestión de conocimiento, orden y querer hacerlo-, o bien el que alguno de los cónyuges esté en desacuerdo en seguir los métodos naturales. En general, los problemas de fondo en las objeciones son el no aceptar la propia cruz y no tener una verdadera fe en Dios y su Providencia.
3.- Los requisitos que se señalan para vivir una vida moral conyugal son:
a) Tener una buena formación doctrinal, para ello es necesario darse tiempo para poder formarse, querer profundizar en la doctrina de la Iglesia e incluso, por qué no, formar a otros.
b) Tratar de ser una mejor persona ejerciendo las virtudes morales, sobre todo en el tema de la castidad personal.
c) Pedir ayuda a Dios, solos no podemos conseguirlo, por lo que es necesario vivir en gracia, acudir a los sacramentos y tener una fuerte vida de oración y mortificación.

Por cierto, comento que no he recibido ningún material de estudio en mi correo electrónico.
Muchas gracias.
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor Mari B » Mié Sep 15, 2010 6:57 pm

Respuestas: I. La cruz como problema de fondo:

1) Algunas de las razones por las que es difícil conocer la aceptación que ha tenido la enseñanza pontificia sobre la sexualidad conyugal y la natalidad son:
• Porque los medios de comunicación dan la impresión de que no son muchos los matrimonios que acogen con alegría la exigente doctrina de la Iglesia. Todo el mundo parecería exigir libertad sexual, reconocimiento a la homosexualidad, derecho a abortar, etc. Y estas “voces” se han vendido a pequeños grupos de “gran poder” que hacen creer a la sociedad actual que quedan pocas personas decentes en este mundo.
• Prácticamente ningún sacerdote predica sobre ella.
• Se escribe poco sobre este tema.
• Pocos se informan y leen lo poco que se escribe.
• Los que leen o escuchan sobre la correcta doctrina no siempre en tienden correctamente.
• Son pocos los que conocen correctamente y, a la vez, explican esta doctrina.
• Porque se escuchan enseñanzas contrarias que producen un “lavado de cerebro”.
• Se encuentra como algo difícil la enseñanza de este documento.

2) Algunas objeciones que el autor ha escuchado sobre los métodos naturales son:
• La dificultad para ubicar las relaciones sexuales en los tiempos infértiles.
• Los métodos no tienen una seguridad del 100%.
• Si falla el método y la mujer queda embarazada su salud peligraría.
• La dificultad en identificar los períodos fértiles e infértiles.
• Un nuevo hijo es una carga que ya no se puede tolerar.
• El esposo no acompaña en esta decisión, o no está de acuerdo, o no quiere esforzarse…

3) Las tres condiciones fundamentales que se requieren para vivir una moral conyugal son:
• Tener “sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y la familia” (HV, 21), es decir, una adecuada formación doctrinal sobre lo que la Iglesia enseña sobre matrimonio y familia.
• La disposición a la lucha contra uno mismo y la adquisición de las virtudes, principalmente favoreciendo un clima favorable a la educación de la castidad.
• Vivir la vida de la gracia: El sacramento del matrimonio se traduce en abundantes gracias en los esposos y en los hijos. Asimismo ellos deben favorecer la acción de la gracia recurriendo a los sacramentos (Eucaristía y Reconciliación) y a la oración.
Mari B
 
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor harry2306 » Mié Sep 15, 2010 7:26 pm

Resp-1 Es dificil el tema cuando tenemos sacerdotes que no le dan la importancia a la explicacion o predicacion acerca del tema , o aún mas, los lideres de la iglesia no le exigen a,los sacerdotes hablar sobre la sexualidad matrimonial o sobre el control de la natalidad, todavia no tienen la capacidad tecnica , cientifica para aclarar los metodos naturales.
No se escribe lo suficiente sobre el tema, esto permite a las otras corrientes emancillar y manipular la informacion al respecto.
Pocos catolicos compremetidos en conocer realmente las exigencias de la fe catolica, muchos catolicos por tradicion que son absorviodos facilmente por la correintes mundanas, catolico ingnorante seguro protestante.
No se conoce la doctrina heredada por Jesuscristo, menos la vivencia, y pocos laicos , sacerdotes y formadores que no conocen la doctrina , y viven la religiosidad al extremo, olvidandose de los planes he invitacion de Dios de que se tiene que llevar el mensaje del salvacion al mundo, una fe egoista.
Catolicos facil presa de los medios de comunicion y movimientos libertinos que apoyan la inquisidora cultura de la muerte y del libertinaje.


Resp-2: Ojeciones existen muchas , pero las que cita el autos estan:

a- ubicar las relaciones sexuales en los tiempos infertiles, no respetar los tiempos.
b-Efectividad de los metodos naturales, no garantizan el 100%.
c- falta de conocimiento para identificar los tiempos de fertilidad y infertibilidad de la pareja
d-El futuro hijo como una carga economica y de exceso de atencion, que me limita mi desarrollo personal, profesional, y en algunos la amenaza a mi vanidad como mujer, por mi depreciasion fisica.
e- falta de apoyo del hombre en el respeto y aplicaion del metodo, el deseo por instinto se antepone a la donacion y mutuo auxilio.


Resp-3: Ser y tener solidas convicciones sobre los valores de la vida y de la familia, buscar y formarnos en la parte doctrinal, conocer los valores de la iglesia con respecto al matrimonio y la familia.

b- Vivir la castidad, tener la capacidad y la valentia, dominio sobre la debilidad propia de uno como ser humano con respecto a su naturaleza, vivir la fidelidad y castidad matrimonial.

c- Poner en practica los valores de la la vida en gracia con Dios, para poder soportar las tentaciones, esto se logra viviendo loa eucaristia diaria, el pecado es como un perro bravo amarrado, si te le acercas de muerde.
harry2306
 
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor marinarobello » Mié Sep 15, 2010 7:53 pm

¡Santo día!
Respuestas:
1) Razones: En una sociedad donde priman la libertad sexual desmedida, la libre distribución de anticonceptivos, la legalización de la homosexualidad y del aborto y tantos elementos, leyes, principios de la cultura de la muerte; es difícil pero no imposible conocer cualquier tipo de enseñanza pontificia.
Por un lado, creo importante llevar una vida católica coherente, buscando conocer y practicar las enseñanzas de la Iglesia que son enseñanzas del mismo Dios. Y por otro lado, es menester que los miembros de la Iglesia transmitan más y claramente dichos conocimientos.
El problema de fondo de la no aceptación a las enseñanzas sobre amor conyugal, familia cristiana, regulación natural de la natalidad, es el rechazo a la cruz.
2) Algunas objeciones sobre métodos naturales: "estos métodos no tienen una seguridad del 100%"; "Si fallase el método y la mujer quedase embarazada su salud peligraría"; un nuevo hijo es una carga que ya no se puede tolerar"....
3) Condiciones: a. Tener sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y la familia. b. La disposición a la lucha contra uno mismo y la adquisición de las virtudes. c. Vivir la vida de la gracia.
Cordiales saludos.
marinarobello
 
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor harry2306 » Mié Sep 15, 2010 8:33 pm

1. Razones:
Los sacerdotes predican muy poco o nada sobre el tema.
Se escribe poco y se lee aún menos al respecto.
No todas las personas que llegan a escuchar la correcta doctrina logran entenderla debidamante.
De los pocos que logran enterderla aún son menos los que la explican a otros.
El bombardeo con enseñanzas explícitamente contrarias, termina produciendo influencia total en las ideas de quienes se ven influenciados.

2. Entre las objeciones mencionadas podemos citar:
Resulta difícil acomodarse para ubicar las relaciones sexuales en los tiempos infértiles.
Los métodos propuestos no son 100% seguros.
Si el método falla y la mujer se embaraza, su salud puede estar en riesgo.
Dificultad para identificar los períodos fértiles de los infértiles.
Un hijo más representa un carga muy pesada en la actualidad.
El esposo no participa o no está de acuerdo con la decisión.

3. Tres condiciones para vivir plenamente la moral conyugal:
Tener sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y la familia.(formación doctrinal)
Disposición a luchar contra uno mismo y a adquirir virtudes.(educación de la castidad)
Vivir una vida de la gracia. Con ayuda de Dios que nos sostiene y fortalece. Apoyados en la oración y los sacramentos que nos vitalizan personal, matrimonial y familiarmente.
harry2306
 
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor harry2306 » Mié Sep 15, 2010 8:51 pm

1. Razones:
Los sacerdotes predican muy poco o nada sobre la enseñanza pontificia sobre sexualidad matrimonial.
Se escribe poco y se lee aún menos al respecto.
No todas las personas que llegan a escuchar la correcta doctrina logran entenderla debidamante.
De los pocos que logran enterderla aún son menos los que la explican a otros.
El bombardeo con enseñanzas explícitamente contrarias, termina produciendo influencia total en las ideas de quienes se ven influenciados asumiendo conceptos erróneos.

2. Entre las objeciones mencionadas podemos citar:
Resulta difícil acomodarse para ubicar las relaciones sexuales en los tiempos infértiles.
Los métodos propuestos no son 100% seguros.
Si el método falla y la mujer se embaraza, su salud puede estar en riesgo.
Dificultad para identificar los períodos fértiles de los infértiles.
Un hijo más representa un carga muy pesada en la actualidad.
El esposo no participa o no está de acuerdo con la decisión.

3. Tres condiciones para vivir plenamente la moral conyugal:
Tener sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y la familia.(formación doctrinal)
Disposición a luchar contra uno mismo y a adquirir virtudes.(educación de la castidad)
Vivir una vida de la gracia. Con ayuda de Dios que nos sostiene y fortalece. Apoyados en la oración y los sacramentos que nos vitalizan personal, matrimonial y familiarmente.
harry2306
 
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor luismontoyadominguez » Jue Sep 16, 2010 4:29 am

1.- PORQUE ESTAMOS EN UN MUNDO SECULARIZADO DONDE EL SEXO ,DROGAS ,BEBIDAS EMBRIAGANTE ETC. ESTAN A LA ORDEN DEL DIA ,TODA LA IMFORMACION QUE VEMOS ES DE LIBERTINAJE.AQQUI EN MEXICO YA SE LEGALIZO EL ABORTO,YA SE PERMITEN BODAS DEL MISMO SEXO,AHORA QUIEREN QUE ESTOS MATRIMONIOS PUEDAN ADOPTAR HIJOS ,SE IMAGINAN QUE VALORES PUEDAN TENER ESAS FAMILIAS,AUNADO A ESTO AÑALADE QUE POCOS SACERDOTES HABLAN DE ESTE TEMA,QUE NO HAY MUCHA INFORMACION,QUE EL QUE LA LEE NO LA ENTIENDE CORRECTAMENTE,QUE CON LOS DEDOS DE LA MANO PUEDE CONTAR A LOS QUE LA EXPLICAN.
AQUI EN MEXICO ANTES DE MATRIMONIARSE (CASARSE)SE IMPARTEN PLATICAS PREMATRIMONIALES PERO ESE TEMA NI SE TOCA.

2.-A.-RESULTA DIFICIL UBICAR LAS RELACIONES SEXSUALES EN TIEMPOS INFERTILES
B.-NO ES 100 % SEGURO
C.-SI FALLA Y SE EMBARAZA CORRE PELIGRO SU SALUD
D.-DIFICIL DE IDENTIFICAR LOS TIEMPOS FERTILES E INFERTILES
E.-UN NUEVO HIJO SERIA UNA CARGA

3.-A.-TENER SOLIDAS CONVICCIONESSOBRE LOS VERDADEROS VALORES DE LA VIDA Y DE LA FAMILIA
B.-LA DISPOSICION DE LUCHA CONTRA UNO MISMO Y LA ADQUISICION DE LAS VIRTUDES
C.- VIVIR LA VIDA EN GRACIA










8.-RESULTA DIFICIL
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor amenlindo » Jue Sep 16, 2010 9:37 am

Hola a todos

Me uno al comentario que no he recibido esta semana material en mi correo-e.

Aquí les comparto mis respuestas:

¿Cuales son algunas razones por las que es difícil conocer la aceptación que ha tenido la enseñanza pontificia sobre la sexualidad conyugal y la natalidad?
*Es poca la enseñanza y predicación que se hace por parte de los sacerdotes sobre el tem
*Hay poca gente que enseña sobre el tema
*A veces es difícil comprender lo que se enseña sobre el tema
*La difusión que tiene en los medios de comunicación doctrinas contrarias es muy fuerte

¿Cuáles son algunas objeciones que ha escuchado el autor sobre los métodos naturales?
*Es difícil establecer los tiempos de fertilidad/infertilidad
*La seguridad no es del 100%
*Si el método fallara y se presentara un embarazo, peligra la vida de la mujer
*El esposo no colabora

¿Cuáles 3 condiciones fundamentales se requieren para vivir la moral conyugal?
*Tener “sólidas convicciones sobre los verdaderos valores de la vida y de la familia” , esteo es tener formación doctrinal, de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia,saber cuáles son las obligaciones cristianas.

2º Clima favorable a la educación en la castidad.

3º Vivir la vida de la gracia, invocar la ayuda divina, mediante la oración y la participación en la Eucaristía.

Bendiciones para todos

Alexandra
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Re: I. La Cruz como problema de fondo

Notapor Gloria1 » Jue Sep 16, 2010 10:41 am

¿Cuales son algunas razones por las que es difícil conocer la aceptación que ha tenido la enseñanza pontificia sobre la sexualidad conyugal y la natalidad?
[color=#000000]Porque no se puede aceptar o no aquello que no se conoce, primero porque normalmente buscamos adquirir conocimientos a nivel académico y cultural pero lo que es vital para tener armonia y felicidad, que es la espiritualidad lo relegamos sin saber el daño que nos hacemos al vivir en ignorancia, y luego por la gran responsabilidad que tiene la Iglesia (consagrados y laicos comprometidos) de divulgarla .
¿Cuáles son algunas objeciones que ha escuchado el autor sobre los métodos naturales?
*[color=#000000]Es incomodo y difícil ubicar las relaciones sexuales en los tiempos infértiles.
*no son 100% seguros.
*Si el método falla, la salud de la mujer puede estar en riesgo.
*Un hijo más es un carga muy pesada en la actualidad.
*El esposo no participa .

¿Cuáles 3 condiciones fundamentales se requieren para vivir la moral conyugal?[/color]
La vida de gracia, tener una formación en valores humanos-cristianos, y la voluntad
Gloria1
 
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