III. La vocación conyugal

Este curso tiene el objetivo de difundir una norma moral exigente y severa, aún hoy día válida , que prohíbe el uso de medios que intencionalmente impiden la procreación, y que degradan así la pureza del amor y la misión de la vida conyugal.

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III. La vocación conyugal

Notapor pilar calva » Dom Sep 26, 2010 10:05 pm

Pablo VI ha hablado de “la altísima vocación del hombre a la paternidad” (HV, 12), y ha dicho que el matrimonio es una especificación de su vocación cristiana: “Los esposos cristianos, pues, dóciles a su voz, deben recordar que su vocación cristiana, iniciada en el bautismo, se ha especificado y fortalecido ulteriormente con el sacramento del matrimonio” (HV, 25).
El matrimonio es una vocación. No todos comprenden las profundas implicancias de esta afirmación.

1) Vocación

Cuando se escucha hablar de vocación muchos piensan casi inmediatamente en los sacerdotes, los seminaristas y las religiosas. Ésas son, indudablemente, “vocaciones”, pero no las únicas. Porque vocación significa “llamada” y es un término que se aplica a todo cristiano. San Pablo, en la segunda carta a los Tesalonicenses escribe: “Debemos dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, porque Dios os ha elegido... llamándoos” (2Tes 2, 13-14).
En toda llamada o vocación hay Alguien que llama, uno que es llamado y una razón por la cual es llamado. Quien llama es Dios mismo con un amor directo y personal. Es llamado cada uno de nosotros: existimos porque hemos sido pensados por Dios, y además de pensados, “queridos”, y además de queridos, “llamados”. Llamados de la nada a la existencia, y a una existencia concreta. La razón por la que cada uno de nosotros ha sido llamado no es siempre igual; es individual, irrepetible, pero realísima y tarea esencial de nuestra vida es descubrirla. Decía John Henry Newman: “Dios me ha creado para que cumpla para Él un determinado servicio. Él me ha asignado una tarea que no ha dado a ninguna otra persona. Yo tengo mi misión (puedo no conocerla jamás en esta vida, pero me será revelada en la vida futura) por tanto debo confiar en Él, en cualquier momento, en cualquier puesto en que yo esté. No puedo echarme atrás. Si estoy enfermo, mi enfermedad puede servirle; si estoy perplejo, mi perplejidad puede servirle; si sufro, mi sufrimiento puede servirle”. Ningún ser humano, en ningún momento de su vida, es inútil, nunca vive una existencia sin sentido: cada uno tiene una tarea asignada por el Señor.
Por tanto, todo ser humano y en particular cada bautizado tiene una vocación, un puesto, una tarea. Pero en la Iglesia hay vocaciones que son particularmente importantes, tareas que son insustituibles. Reconocemos esas vocaciones porque, siendo esenciales, y precisamente por ser tales, están rubricadas por un sacramento, y por tanto, con un acto público. Dios ha asignado un sacramento o algún otro signo externo fundamental para “consagrar” a una persona a esta tarea.

2) El estado conyugal

Santo Tomás de Aquino, en la Suma Contra Gentiles, escribe lo siguiente: “Hay algunos que generan y conservan la vida espiritual de los fieles mediante un cometido solamente espiritual: esto compete a quien ha recibido el sacramento del orden. Hay otros que generan y conservan la vida mediante un cometido físico y espiritual. Esto compete a quien ha recibido el sacramento del matrimonio, mediante el cual el hombre y la mujer se unen para engendrar los hijos y educarlos en el culto de Dios” .

Por eso existen en la Iglesia dos sacramentos que tienen más semejanza entre sí de lo que parece a primera vista: el sacramento del Orden y el sacramento del Matrimonio. Ambos consagran a quienes los reciben para una vocación, una misión, una tarea en la Iglesia y para la Iglesia: el don de la vida. La diferencia está en que el sacerdote da solamente la vida espiritual; los esposos la vida física y también la vida espiritual (aunque no solos, para esto necesitan ser ayudados por el sacerdote). Por eso existe una vocación sacerdotal y una vocación matrimonial o conyugal; existe una misión sacerdotal y una misión conyugal; y existe un estado sacerdotal y un estado conyugal. Y la Iglesia se construye en base a estos dos sacramentos y a estas dos misiones. Ésta es la enseñanza de la tradición de la Iglesia.
Refiriéndonos al sacramento del matrimonio podemos decir de él que de algún modo “consagra”, o sea “destina”, a los dos esposos a una tarea sobrenatural de tal modo que vienen a ocupar una posición particular y permanente en la Iglesia. Y como Dios no hace las cosas a medias, en el momento en que consagra a los dos esposos para esta misión les da las luces y dones que les son necesarios para cumplir santamente esta misión. Más aún, el sacramento recibido se convierte en los esposos en una especie de “título” que les da derecho o reclama en el corazón de los mismos la gracia que necesiten para cumplir bien esta misión (suponiendo, se entiende, que los esposos viven en estado de gracia).

La misión para la que cual los esposos son consagrados por el sacramento del matrimonio se relaciona con el primer artículo del Credo: “Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador...”. Mi alma ha sido creada en el mismo momento en que he sido concebido en el seno materno; hay pues dos actos que han tenido concurrencia en el momento en que yo, como todo ser humano, he empezado a ser: un acto humano (el de mis padres) y un acto divino. Sin el primero no se da el segundo, porque así ha dispuesto Dios las cosas. Ésta es, pues, la misión fun-damental para la cual son llamados los esposos: cooperar con el amor de Dios Creador de la vida. Los esposos, de alguna manera, son destinados por el sacramento del matrimonio para ser “ministros” de Dios creador, de manera análoga a los sacerdotes que son consagrados por Dios para ser ministros de Dios redentor:

… Dios es el redentor... pero redime ministerialmente a través del sacerdote.
… Dios es el creador... pero crea ministerialmente a través (o mejor dicho, conjuntamente) con los esposos. Porque no se crea un alma (tarea exclusiva de Dios) si no es para ser infundida en un cuerpo y en el mismo instante en que ese cuerpo comienza a existir... y no comienza a existir un cuerpo (recibiendo en el mismo instante el alma) sin el acto humano de la unión conyugal.

Pero no se limita a este primer momento la cooperación de los esposos con Dios (o sea, su misión y vocación). Nosotros, los seres humanos, no somos sólo materia sino personas con un cuerpo y un alma. Y si el alma es creada inmediatamente por Dios, sin embargo es entregada a los padres para que ellos se hagan cargo. ¿De qué? De que llegue a ser aquello para lo que ha sido creada por Dios: un hijo de Dios. Por eso Santo Tomás, en el texto citado más arriba, no dice que los esposos tengan un cometido físico sino físico y espiritual. Esa es la tarea que se cumple a través de la educación de los hijos.

Lamentablemente, “educar” ha tomado en nuestro tiempo una acepción demasiado restringida. Muchos creen que es enseñar a leer y escribir, dar estudios a una persona, o, a lo sumo enseñarle buenos modales. Andamos errados con estas restricciones. Una persona educada no es una persona que sabe hablar sino una persona que ha aprendido Quién ha venido a hablar al ser creado; una persona educada no es una persona que sabe escribir sino alguien que sabe Quién ha escrito todas aquellas cosas que día a día descubre dentro de su corazón (esa sed de infinito, esa hambre de inmortalidad, esa inquie-tud e insatisfacción por lo que es puramente temporal); una persona educada no es una persona que sabe leer un papel o un libro sino que sabe leer en la naturaleza la firma de su Autor y los planes que Éste tiene sobre él. Santo Tomás decía en el texto: “el hombre y la mujer se unen para engendrar los hijos y educarlos en el culto de Dios”. En el texto citado el culto de Dios no es simplemente la liturgia, sino el conocimiento y el amor de Dios.

Por eso los padres son los primeros educadores de sus hijos, y nadie puede quitarles ni sustituirlos en esta tarea; pero éstos deben ser conscientes de que la primera educación que deben dar es la educación en la fe. Y que si no la realizan dejan de hacer lo que es esencial a su misión y vocación.

Educar quiere decir “engendrar” en el orden espiritual. Al contraer matrimonio los esposos reciben las gracias (si ellos no ponen obstáculo, es decir, si viven en gracia, sin pecado) para poder llevar a cabo esta educación. Y al hacer esto los esposos se convierten en los brazos de la Iglesia madre, en el útero espiritual de la Iglesia . Los esposos no engendran hijos para la Iglesia sino “con” la Iglesia. O dicho de otro modo: la Iglesia engendra hijos de Dios “a través” de los esposos cristianos. Tal es su misión.

¿Qué diferencia hay, entonces, con el sacerdocio? Uno y otro engendran vida espiritual; los esposos además vida física. La acción de los esposos en la vida espiritual de sus hijos es fundamental pero tiene sus límites. Ellos abren el corazón de sus hijos a la vida de la gracia, pero la gracia la reciben por los sacramentos que administran los sacerdotes. Los esposos defienden la gracia en el alma de sus hijos de las insidias del mundo, de la carne y del demonio. Pero no pueden devolverla si la han perdido; toca al sacerdote resucitarla por el sacramento de la confesión. Los cónyuges pueden y deben hablar a sus hijos de los misterios de Dios, pero toca al sacerdote, como hombre de las cosas de Dios, dirigirlos hacia las cumbres de la santidad. Los esposos deben excitar el hambre de Dios en el corazón de sus hijos, pero sólo el sacerdote puede darles a comer el Cuerpo de Cristo que sacia esa hambre.

3) Algunas consecuencias de lo expuesto

La primera se impone por sí misma: exigimos para los futuros sacerdotes una larga preparación porque la misión que habrán de desempeñar es tarea difícil y reclama de ellos ser “expertos” en muchos asuntos. Pero ¿es menos difícil la tarea de los cónyuges? ¿es menos alta la vocación de los esposos? Con siete u ocho años de estudios intensos y de práctica de las virtudes a veces no nos alcanza para formar un buen sacerdote... ¿y pensamos que tres o cuatro charlas prematrimoniales pueden ser suficientes para formar un buen esposo, una buena esposa, unos buenos padres? ¡Así andamos! El seminario de los casados es el noviazgo... Pero ¿es el noviazgo lo que tiene que ser? Hay una crisis gravísima, alarmante, de “noviazgo”. Los novios no tienen idea de para qué se ponen de novios. El noviazgo es tiempo de aprendizaje teórico y práctico. Teórico: aprender lo que es el matrimonio, qué significa ser padres, cómo se educa a los hijos, cómo se conocen los planes de Dios, cómo se hace el apostolado propio de los laicos en el mundo. Y también aprendizaje práctico: es decir, aprender a ser virtuosos. A menudo malos noviazgos (o simplemente noviazgos superficiales) equivale a matrimonios fracasados. Y no digo matrimonios “inválidos”, sino válidos pero fracasados. Triste realidad. Debemos cambiar la idea del noviazgo. Y hacer escuelas para novios en las que los primeros maestros sean los padres del novio y de la novia, quienes, para esto, deben ganarse el título de “verdaderos maestros”.

La segunda consecuencia es que esto ayuda a entender la sabiduría de la Iglesia cuando nos habla del sentido de la sexualidad. Cuando un joven se está preparando para ser sacerdote al poco tiempo de comenzar sus estudios ya sabe lo que es la Misa, sabe lo que significa confesar y sabe lo que es predicar... pero no está preparado ni es idóneo para eso. Algunos de ellos desde los primeros años de seminario arden en deseos de salir a predicar, a confesar y a decir Misa... Pero si lo hicieran las misas serían inválidas (porque sin la ordenación sacerdotal son incapaces de consagrar el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor), sus confesiones serían simuladas y nulas porque no tienen el poder de perdonar los pecados, y sus predicaciones estarían plagadas de errores porque no conocen suficientemente la doctrina como para hablar con propiedad de los misterios de Dios. Todos entendemos esto.

Entonces ¿por qué no entendemos cuando la Iglesia nos dice que el chico y la chica que se gustan y se quieren y que sienten deseos de expresar su cariño mediante un acto sexual no pueden hacerlo todavía? ¿Por qué no entendemos cuando la Iglesia dice que aún no han sido “consagrados” para esa intimidad? ¿Por qué no entendemos cuando nos dice que son inmaduros? Evidentemente entendemos que un seminarista no pueda celebrar Misa ni confesar antes de ordenarse porque celebrar Misa y confesar son actos “muy grandes” y como “muy grandes” necesitan estudio y preparación. Y el acto sexual de quien verdaderamente está enamorado ¿no es algo grande? Una de dos: o los novios piensan que el acto sexual es algo trivial y secundario o ellos se consideran superdotados que no necesitan la preparación que les exigen a los demás para que cumplan bien sus funciones. Por esto las relaciones prematrimoniales son indicio de que no se estima el amor entre el hombre y la mujer como corresponde. Son un signo de amor decadente.

La tercera consecuencia es el significado de la esterilidad. Hoy en día es un mal muy extendido por causas muy diversas que no podemos considerar aquí. Es un duro sufrimiento para muchos matrimonios. ¿Esto los rebaja de su vocación? De ninguna manera. Su vocación sigue intacta. Los cónyuges estériles, como en cualquier otro matrimonio, están llamados a colaborar con Dios en el don de la vida, pero de un modo particular. Están llamados a hacerse “signos” del amor sin fronteras que es propio de Dios. En este caso sin las fronteras de la propia sangre. Los esposos estériles ante todo están llamados a preguntarse con toda seriedad si no deben abrir el seno de su matrimonio a los hijos que no tienen padre. El extraordinario bien de la adopción no tiene la suficiente importancia en la mente de muchos esposos; y hay que decirlo con claridad: muchos no saben leer en las circunstancias de su vida un llamado de Dios a ejercer este modo de paternidad y de maternidad nobilísimo y de caridad extraordinaria. Pero, sin embargo, de modo curioso siempre nos inclinamos con reverencia y admiración ante una mujer y un hombre que han decidido adoptar un hijo que ellos no engendraron. De todos modos puede suceder que un matrimonio estéril se plantee seriamente esta vocación y vea con sinceridad que no los llama Dios a este acto (que ciertamente no es para todos); no queda, por esto, limitada su vocación pues en la Iglesia hay muchos espacios abiertos para su vocación a la vida y a la educación: el trabajo en la catequesis, en las obras de caridad, con los enfermos, con los ancianos, y tantas tareas más. Lo que no deben hacer es encerrarse en su dolor y volverse también espiritualmente estériles porque esto es precisamente lo que ellos no son: los matrimonios estériles pueden ser muy fecundos espiritualmente.

Preguntas para reflexionar

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?

¿Qué consecuencias tiene la vocación al matrimonio?
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor marioflopez40 » Dom Sep 26, 2010 11:19 pm

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?

• Los esposos la vida física y también la vida espiritual (aunque no solos, para esto necesitan ser ayudados por el sacerdote).

• De algún modo “consagra”, o sea “destina”, a los dos esposos a una tarea sobrenatural de tal modo que vienen a ocupar una posición particular y permanente en la Iglesia.

• En el momento en que Dios consagra a los dos esposos para esta misión les da las luces y dones que les son necesarios para cumplir santamente esta misión.

• El sacramento recibido se convierte en los esposos en una especie de “título” que les da derecho o reclama en el corazón de los mismos la gracia que necesiten para cumplir bien esta misión (suponiendo, se entiende, que los esposos viven en estado de gracia).

¿Qué consecuencias tiene la vocación al matrimonio?

• El seminario de los casados es el noviazgo... Pero ¿es el noviazgo lo que tiene que ser? Hay una crisis gravísima, alarmante, de “noviazgo”. Los novios no tienen idea de para qué se ponen de novios. El noviazgo es tiempo de aprendizaje teórico y práctico. Teórico: aprender lo que es el matrimonio, qué significa ser padres, cómo se educa a los hijos, cómo se conocen los planes de Dios, cómo se hace el apostolado propio de los laicos en el mundo. Y también aprendizaje práctico: es decir, aprender a ser virtuosos.

• esto ayuda a entender la sabiduría de la Iglesia cuando nos habla del sentido de la sexualidad. Cuando un joven se está preparando para ser sacerdote al poco tiempo de comenzar sus estudios ya sabe lo que es la Misa, sabe lo que significa confesar y sabe lo que es predicar... pero no está preparado ni es idóneo para eso.

• El significado de la esterilidad. Los esposos estériles ante todo están llamados a preguntarse con toda seriedad si no deben abrir el seno de su matrimonio a los hijos que no tienen padre.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor karinadelcastillo » Lun Sep 27, 2010 1:09 pm

1- Sacramento del matrimonio podemos decir de él que de algún modo “consagra”, o sea “destina”, a los dos esposos a una tarea sobrenatural de tal modo que vienen a ocupar una posición particular y permanente en la Iglesia. Y como Dios no hace las cosas a medias, en el momento en que consagra a los dos esposos para esta misión les da las luces y dones que les son necesarios para cumplir santamente esta misión. Más aún, el sacramento recibido se convierte en los esposos en una especie de “título” que les da derecho o reclama en el corazón de los mismos la gracia que necesiten para cumplir bien esta misión (suponiendo, se entiende, que los esposos viven en estado de gracia).


Por el sacramento del Matrimonio los cónyuges cristianos significan el misterio de unidad y de amor fecundo entre Cristo y la Iglesia [13: Cf. Ef 5, 25.] y partici­pan de él; debido a ello, tanto al abrazar la vida conyugal, como en la aceptación y educación de la prole, se ayudan mutuamente a santificarse y encuentran ellos también su lugar y su propio carisma en el pueblo de Dios [14: Cf. lCo 7, 7; Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, núm. 11.].

Por este Sacramento, el Espíritu Santo hace que, así como Cristo amó a la Iglesia y se entregó así mismo por ella [15: Cf. Ef 5, 25.], también los cónyuges cristia­nos, iguales en dignidad, con la mutua entrega y el amor indiviso, que mana de la fuente divina de la caridad, se esfuercen por fortalecer y fo­mentar su unión matrimonial. De modo que, asociando a la vez lo divino y lo humano, en la prosperidad y en la adversidad, perseveren fieles en cuerpo y alma [16: Cf. Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Igle­sia, en el mundo actual, núms. 48 y 50.]

2-El seminario de los casados es el noviazgo. El noviazgo es tiempo de aprendizaje teórico y práctico. Teórico: aprender lo que es el matrimonio, qué significa ser padres, cómo se educa a los hijos, cómo se conocen los planes de Dios, cómo se hace el apostolado propio de los laicos en el mundo. Y también aprendizaje práctico: es decir, aprender a ser virtuosos.

La segunda consecuencia es que esto ayuda a entender la sabiduría de la Iglesia cuando nos habla del sentido de la sexualidad.

La tercera consecuencia es el significado de la esterilidad. Es un duro sufrimiento para muchos matrimonios. ¿Esto los rebaja de su vocación? De ninguna manera. Su vocación sigue intacta. Los cónyuges estériles, como en cualquier otro matrimonio, están llamados a colaborar con Dios en el don de la vida, pero de un modo particular. Están llamados a hacerse “signos” del amor sin fronteras que es propio de Dios.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor margarita perez » Lun Sep 27, 2010 9:52 pm

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?
El sacramento del matrimonio une a los esposos en Cristo y santifica la familia, la célula de la cual se regenera constantemente la sociedad humana. De este modo es constituida como “Iglesia doméstica” (Lum. gent. 11) para difundir la salvación de Cristo, cual fermento, en toda sociedad.
1. El Matrimonio como sacramento
o El sacramento del matrimonio aumenta la gracia santificante.
o Confiere la gracia sacramental específica, que ejerce una influencia singular sobre todas las realidades de la vida conyugal, especialmente sobre el amor de los esposos.
Establece el vínculo entre los esposos
o El amor de los esposos exige, por su misma naturaleza, la unidad y la indisolubilidad de la comunidad de personas que abarca la vida entera de los esposos: "De manera que ya no son dos sino una sola carne" (Mt 19, 6; cf Gn 2, 24) . Esta íntima unión, como mutua entrega de dos personas, lo mismo que el bien de los hijos, exigen la plena fidelidad conyugal y urgen su indisoluble unidad (GS, 48) .

¿Qué consecuencias tiene la vocación al matrimonio?
La vocación al matrimonio está inscrita en cada uno de nosotros por el Creador. Es la vocación fundamental de todo hombre y de toda mujer en la tierra. No es cuestión de poner en el mismo rango la llamada a la vida consagrada. Lo sabemos: “ la autenticidad de la llamada al celibato consagrado de un hombre o mujer no significa “no tener 11
vocación para el matrimonio”. Somos, en cierto modo, llamados aquí abajo a vivir la comunión conyugal y la construcción de una familia. Solamente, algunos son llamados para ser más estrechamente los compañeros de Cristo, para vivir como él del amor del Padre, y recibir de él hermanos y hermanas a los que amar.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor margarita perez » Lun Sep 27, 2010 10:24 pm

¿Qué consecuencias tiene la vocación al matrimonio?
La vocación al matrimonio está inscrita en cada uno de nosotros por el Creador. Es la vocación fundamental de todo hombre y de toda mujer en la tierra. No es cuestión de poner en el mismo rango la llamada a la vida consagrada. Lo sabemos: “ la autenticidad de la llamada al celibato consagrado de un hombre o mujer no significa “no tener 11
vocación para el matrimonio”. Somos, en cierto modo, llamados aquí abajo a vivir la comunión conyugal y la construcción de una familia. Solamente, algunos son llamados para ser más estrechamente los compañeros de Cristo, para vivir como él del amor del Padre, y recibir de él hermanos y hermanas a los que amar.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor Karla Gomez » Mar Sep 28, 2010 9:53 am

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?
La importancia del Matrimonio como sacramento es sin duda en base a un cometido fisico y espiritual, donde los conyuges estan llamados para procrear y educar a los hijos, son llamados para el don de la vida. Tal y como se incia el Credo..¨Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador...¨ los esposos son llamados a ser ministros de Dios creador. Los esposos son los primeros educadores de la fe, en el nucleo familiar es donde se contituye la verdadera y unica vovacion y mision por la que fueron llamados.

¿Qué consecuencias tiene la vocación al matrimonio?
En primer plano las concecuecias que tiene la vocacion al matrimonio que inica en el noviazgo, donde en muchos de los casos esto se toma muy a la ligera, un noviazgo superficial tiende a tener como resultado un matriminio superficial y por lo consiguiente tristemente un fracaso matrimonial.
Seguido esto, nos indica como tratar la sexualidad en planos consecuentes a la vocacion matrimonial, es darle la debida importancia a tal consecuencia con una preparacion tal y como en el plano del sacramento de la Orden, donde el seminarista tiene una larga jornada para preparse y poder predicar, confezar, consagrar, en fin, en el plano matrimonial tambien exige esa preparacion para ser fieles a los principios y cumplir bien sus funciones.
Por ultimo la consecuencia de la esterilididad, esto es claro en el sentido que puede existir en un matrimonio que es esteril fisicamente pero no espiritualmente, que ese es el principal objetivo no se esteril de espiritu, existen llamados de manera bellisima y con un abundante caridad a educar a los niños que no tienen padres. O bien tener el deseo fertil de servir como padres en otros aspectos, en la Iglesia donde existen espacios abiertos para la vocacion a la vida y a la educacion, tal como la catequesis, obras de caridad, enfermos, con los ancianos, en fin de muchas maneras, con la clara vision de un matrimonio esteril es cuando el espiritu es esteril.

Nota: mil disculpas por omitir acentos, pero este equipo en ocasiones reconoce los acentos y en otros no.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor Miriamm » Mar Sep 28, 2010 1:35 pm

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?
La misión para la que cual los esposos son consagrados por el sacramento del matrimonio se relaciona con el primer artículo del Credo: “Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador...”. Cooperar con el amor de Dios Creador de la vida. Los esposos, de alguna manera, son destinados por el sacramento del matrimonio para ser “ministros” de Dios creador. Generan y conservan la vida mediante un cometido físico y espiritual. Esto compete a quien ha recibido el sacramento del matrimonio, mediante el cual el hombre y la mujer se unen para engendrar los hijos y educarlos en el culto de Dios”. El Sacramento del matrimonio “consagra”, o sea “destina”, a los dos esposos a una tarea sobrenatural, en ese momento Dios les da las luces y dones que les son necesarios para cumplir santamente esta misión.

¿Qué consecuencias tiene la vocación al matrimonio?
1ra. Preparación porque la misión que habrán de desempeñar es tarea difícil, pero hermosa. Por tanto, el seminario de los casados es el noviazgo. El noviazgo es tiempo de aprendizaje teórico y práctico. Teórico: aprender lo que es el matrimonio, qué significa ser padres, cómo se educa a los hijos, cómo se conocen los planes de Dios, cómo se hace el apostolado propio de los laicos en el mundo. Y también aprendizaje práctico: es decir, aprender a ser virtuosos.
2da. Esto ayuda a entender la sabiduría de la Iglesia cuando nos habla del sentido de la sexualidad. No se puede tener actos sexuales antes del matrimonio, porque son inmaduros, ¿de que forma? Todavía no están preparados para educar espiritualmente a los hijos, pues no han recibido las gracias que se dan en el Sacramento; porque no están consagrados para esa intimidad. Porque el acto sexual de quien verdaderamente está enamorado, es un acto muy grande.
3ra. El Significado de la esterilidad. Su vocación sigue intacta. Los cónyuges estériles, como en cualquier otro matrimonio, están llamados a colaborar con Dios en el don de la vida, pero de un modo particular. Están llamados a hacerse “signos” del amor sin fronteras que es propio de Dios. Los esposos estériles ante todo están llamados a preguntarse con toda seriedad si no deben abrir el seno de su matrimonio a los hijos que no tienen padre, al bien de la adopción. Si no los llama Dios a ese acto, no queda, por esto, limitada su vocación pues en la Iglesia hay muchos espacios abiertos para su vocación a la vida y a la educación: el trabajo en la catequesis, en las obras de caridad, con los enfermos, con los ancianos, y tantas tareas más. Pero nunca encerrarse en su dolor y volverse también espiritualmente estériles, pues los matrimonios estériles, pueden ser muy fecundos espiritualmente.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor PATTY_30 » Mar Sep 28, 2010 2:45 pm

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?
El matrimonio “consagra”, o sea “destina”, a los dos esposos a una tarea sobrenatural de tal modo que vienen a ocupar una posición particular y permanente en la Iglesia. Dios en el momento en que consagra a los dos esposos para esta misión les da las luces y dones que les son necesarios para cumplir santamente esta misión. Más aún, el sacramento recibido se convierte en los esposos en una especie de “título” que les da derecho o reclama en el corazón de los mismos la gracia que necesiten para cumplir bien esta misión (suponiendo, se entiende, que los esposos viven en estado de gracia).

¿Qué consecuencias tiene la vocación al matrimonio?
Preparacion: El novizgo, la mejor escuela si se lleva como debe ser
Sexualidad: debe ser una entrega consagrada, no una forma de "demostrar amor"
Esterilidad: Los cónyuges estériles, como en cualquier otro matrimonio, están llamados a colaborar con Dios en el don de la vida, pero de un modo particular. Están llamados a hacerse “signos” del amor sin fronteras que es propio de Dios. En este caso sin las fronteras de la propia sangre. Los esposos estériles ante todo están llamados a preguntarse con toda seriedad si no deben abrir el seno de su matrimonio a los hijos que no tienen padre. El extraordinario bien de la adopción no tiene la suficiente importancia en la mente de muchos esposos; y hay que decirlo con claridad: muchos no saben leer en las circunstancias de su vida un llamado de Dios a ejercer este modo de paternidad y de maternidad nobilísimo y de caridad extraordinaria. Pero, sin embargo, de modo curioso siempre nos inclinamos con reverencia y admiración ante una mujer y un hombre que han decidido adoptar un hijo que ellos no engendraron. De todos modos puede suceder que un matrimonio estéril se plantee seriamente esta vocación y vea con sinceridad que no los llama Dios a este acto (que ciertamente no es para todos); no queda, por esto, limitada su vocación pues en la Iglesia hay muchos espacios abiertos para su vocación a la vida y a la educación: el trabajo en la catequesis, en las obras de caridad, con los enfermos, con los ancianos, y tantas tareas más. Lo que no deben hacer es encerrarse en su dolor y volverse también espiritualmente estériles porque esto es precisamente lo que ellos no son: los matrimonios estériles pueden ser muy fecundos espiritualmente.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor Ana » Mar Sep 28, 2010 6:47 pm

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?

El sacramento del materimonio otorga a los cónguyes a una santidad, a una misión sobrenatural de donación de cada uno hacia el otro de cara la formación de sus hijos para la gloria de Dios.
¿Qué consecuencias tiene la vocación al matrimonio?
La santidad, el ser colaboradores con Cristo de la formación de una iglesia doméstica, de llevar a los hijos a su plenitud encontrando al felicidad de cara a Dios.
Para que se de un matrimonio santo deberá haber antes un noviazgo santo, que lucha por vivirlo plenamente con el resto humano que esto debe y guardar cuerpo y alma al matrimonio.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor Crra84 » Mar Sep 28, 2010 11:37 pm

R 1 Es de suma importancia pues al igual que el sacramento del sacerdocio el matrimonio tambien puede dar vida espiritual y aparte vida humana.

R 2 Es obligacion del matrimonio formar a la persona no solo con valores y estudio sino con una buena formacion espiritual ya que la familia es la raiz de la sociedad.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor mariaines10 » Mié Sep 29, 2010 6:30 am

Preguntas para reflexionar:

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?
Consagra a quienes los reciben para una vocación, una misión, una tarea en la Iglesia y para la Iglesia: el don de la vida.
La misión para la que cual los esposos son consagrados por el sacramento del matrimonio se relaciona con el primer artículo del Credo: “Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador...”: cooperar con el amor de Dios Creador de la vida.
Los esposos, de alguna manera, son destinados por el sacramento del matrimonio para ser “ministros” de Dios creador, de manera análoga a los sacerdotes que son consagrados por Dios para ser ministros de Dios redentor.
Los esposos tienen no sólo un cometido físico sino físico y espiritual. Esa es la tarea que se cumple a través de la educación de los hijos.

¿Qué consecuencias tienes la vocación al matrimonio?
La primera se impone por sí misma: la exigencia de una preparación profunda para el matrimonio.
La segunda consecuencia es que esto ayuda a entender la sabiduría de la Iglesia cuando nos habla del sentido de la sexualidad. El acto sexual de quien verdaderamente está enamorado es algo grande.
La tercera consecuencia es el significado de la esterilidad. Hoy en día es un mal muy extendido por causas muy diversas que no podemos considerar aquí. Es un duro sufrimiento para muchos matrimonios. Los cónyuges estériles, como en cualquier otro matrimonio, están llamados a colaborar con Dios en el don de la vida, pero de un modo particular. Están llamados a hacerse “signos” del amor sin fronteras que es propio de Dios. En este caso sin las fronteras de la propia sangre. Los esposos estériles ante todo están llamados a preguntarse con toda seriedad si no deben abrir el seno de su matrimonio a los hijos que no tienen padre.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor mocirone » Mié Sep 29, 2010 6:48 am

1) ¿Cual es la importancia del matrimonio como sacramento?
El sacramento del matrimonio consagra o destina a los esposos a una tarea sobrenatural, el don de la vida, pero no solamente la vida física, sino también la vida espiritual de los hijos. Pero no están solos en esta misión, Dios será el "socio principal" en esta empresa, siempre que los esposos estén en gracia de Dios. El sacramento recibido les da el derecho a los esposos o reclama en sus corazones la gracia que necesiten para cumplir bien con esta misión.

2) ¿Qué consecuencias tiene la vocación al matrimonio?
En primer lugar prepararse correctamente para la misión. Esa es la función de un buen noviazgo, tiempo para conocerse, para pensar en qué proyecto de familia queremos.
En segundo lugar, al prepararnos entenderemos la sabiduría de la Iglesia cuando nos habla del sentido de la sexualidad.
El matrimonio debe estar abierto a la vida y, en caso de esterilidad, debe comprender que están llamados a la vida de un modo particular, podrán colaborar en la misión creadora de Dios de otras diversas formas.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor margarita perez » Mié Sep 29, 2010 7:04 am

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?
Al contraer matrimonio los esposos reciben las gracias (si ellos no ponen obstáculo, es decir, si viven en gracia, sin pecado) para poder llevar a cabo esta educación. Y al hacer esto los esposos se convierten en los brazos de la Iglesia madre, en el útero espiritual de la Iglesia . Los esposos no engendran hijos para la Iglesia sino “con” la Iglesia. O dicho de otro modo: la Iglesia engendra hijos de Dios “a través” de los esposos cristianos.


¿Qué consecuencias tienes la vocación al matrimonio?
1. A menudo malos noviazgos (o simplemente noviazgos superficiales) equivale a matrimonios fracasados. Y no digo matrimonios “inválidos”, sino válidos pero fracasados. Triste realidad. Debemos cambiar la idea del noviazgo. Y hacer escuelas para novios en las que los primeros maestros sean los padres del novio y de la novia, quienes, para esto, deben ganarse el título de “verdaderos maestros”.
2.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor amenlindo » Mié Sep 29, 2010 7:44 am

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?

Del sacramento del matrimonio podemos decir de él que de algún modo “consagra”, o sea “destina”, a los dos esposos a una tarea sobrenatural de tal modo que vienen a ocupar una posición particular y permanente en la Iglesia. Y como Dios no hace las cosas a medias, en el momento en que consagra a los dos esposos para esta misión les da las luces y dones que les son necesarios para cumplir santamente esta misión. Más aún, el sacramento recibido se convierte en los esposos en una especie de “título” que les da derecho o reclama en el corazón de los mismos la gracia que necesiten para cumplir bien esta misión (suponiendo, se entiende, que los esposos viven en estado de gracia).

¿Qué consecuencias tienes la vocación al matrimonio?
*El noviazgo debería ser una preparación para esta vocación,tiempo de aprendizaje teórico y práctico. Teórico: aprender lo que es el matrimonio, qué significa ser padres, cómo se educa a los hijos, cómo se conocen los planes de Dios, cómo se hace el apostolado propio de los laicos en el mundo. Y también aprendizaje práctico: es decir, aprender a ser virtuosos.
*La castidad. Siendo novios deben excluirse las relaciones prematrimoniales.
*El sentido de la esterilidad. Los cónyuges estériles, como en cualquier otro matrimonio, están llamados a colaborar con Dios en el don de la vida, pero de un modo particular. Puede ser la adopción, puede ser participar de algún apostolado.

Saludos desde Colombia :D
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor austin_klein » Mié Sep 29, 2010 8:00 am

Importancia del Matrimonio como sacramento
Pablo VI ha hablado de “la altísima vocación del hombre a la paternidad” (HV, 12) “...su vocación cristiana, iniciada en el bautismo, se ha especificado y fortalecido ulteriormente con el sacramento del matrimonio”

La Vocación
- Alguien que llama: Dios mismo con un amor directo y personal.
- Uno que es llamado: cada uno de nosotros: existimos porque hemos sido pensados por Dios, y además de pensados, “queridos”, y además de queridos, “llamados”. Llamados de la nada a la existencia, y a una existencia concreta.
- Una razón por la cual es llamado: que no es siempre igual; es individual, irrepetible, pero realísima y tarea esencial de nuestra vida es descubrirla. Ningún ser humano, en ningún momento de su vida, es inútil, nunca vive una existencia sin sentido: cada uno tiene una tarea asignada por el Señor.

El estado conyugal: cooperar con el amor de Dios Creador de la vida.
El sacramento del Matrimonio consagra a quienes los reciben para una vocación, una misión, una tarea en la Iglesia y para la Iglesia: el don de la vida. Existe una misión conyugal y existe un estado conyugal. Y la Iglesia se construye en base a los sacramentos del Matrimonio y del Orden Sagrado con sus dos misiones. Ésta es la enseñanza de la tradición de la Iglesia.
Hay pues dos actos que han tenido concurrencia en el momento en que yo, como todo ser humano, he empezado a ser: un acto humano (el de mis padres) y un acto divino (de Dios que infunde el alma). Sin el primero no se da el segundo, porque así ha dispuesto Dios las cosas. Ésta es, pues, la misión fundamental para la cual son llamados los esposos: cooperar con el amor de Dios Creador de la vida.
- Dios es el redentor... pero redime ministerialmente a través del sacerdote.
- Dios es el creador... pero crea ministerialmente a través (o mejor dicho, conjuntamente) con los esposos.
El alma es creada por Dios y es entregada a los padres para que ellos se hagan cargo, educando a sus hijos: por eso los padres son los primeros educadores de sus hijos y nadie puede quitarles ni sustituirlos en esta tarea; pero éstos deben ser conscientes de que la primera educación que deben dar es la educación en la fe. Los esposos deben excitar el hambre de Dios en el corazón de sus hijos.

Consecuencias de la vocación al matrimonio:
1. El Noviazgo: Preparaciónal matrimonio. Debemos cambiar la idea del noviazgo. Y hacer escuelas para novios en las que los primeros maestros sean los padres (del novio y de la novia).
Charbonneau en su libro Noviazgo y felicidad da una verdadera escuela para novios.
2. La Castidad: El acto sexual por el amor de los esposos y su apertura a la vida es grande, como tal necesita una preparción para que así sea: una entrega total, sin reservas y oblativa. Las relaciones prematrimoniales son indicio de que no se estima el amor entre el hombre y la mujer y su gran importancia de una paternidad responsable.
3. La esterilidad: De ninguna manera rebaja de su vocación. Su vocación sigue intacta. Los cónyuges estériles, como en cualquier otro matrimonio, están llamados a colaborar con Dios en el don de la vida, pero de un modo particular. El extraordinario bien de la adopción que no muchos pueden hacerlo y sin embargo, siempre miramos con admiración ante una mujer y un hombre que han decidido adoptar un hijo que ellos no engendraron. Ciertamente no es para todos, no queda, por esto, limitada su vocación pues en la Iglesia hay muchos espacios abiertos para su vocación a la vida y a la educación. Lo que no deben hacer es encerrarse en su dolor y volverse también espiritualmente estériles porque esto es precisamente lo que ellos no son: los matrimonios estériles pueden ser muy fecundos espiritualmente.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor rafa ayala » Mié Sep 29, 2010 8:26 am

Amigos del foro les mando un saludo con todo mi amor y les pido sigamos haciendo oración por todos los que están sufriendo los embates de la naturaleza, que Dios les de la fortaleza necesaria para salir adelante. Saludos: Rafa Ayala

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?
La pareja de futuros esposos han sido elegidos para generar y conservar la vida mediante un cometido físico y espiritual y que ya cuando reciben el sacramento del matrimonio se unen para engendrar los hijos y educarlos en el culto de Dios”.

¿Qué consecuencias tiene la vocación al matrimonio?
La primera consecuencia. Aceptar que se tiene que vivir un periodo de noviazgo provechoso, ordenado al bien.
La segunda consecuencia. Entender la sabiduría de la Iglesia cuando nos habla del sentido ordenado de la sexualidad.
La tercera consecuencia. Entender y atender al significado amplio de la esterilidad en uno o en ambos miembros.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor GONZA » Mié Sep 29, 2010 8:28 am

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?
La importancia del matrimonio se fundamenta en la vocación o llamada que Dios hace a toda persona con un amor directo y personal, primero a la existencia concreta. En este sentido los cónyuges han sido llamados por Dios a la vida, con una misión específica: procrear, cuidar y defender la vida. En segundo lugar, los cónyuges como todo cristiano, por el bautismo han sido llamados a la nueva vida en Cristo: vida de gracia y santidad. En tercer lugar esta vocación cristiana se realiza dentro de la Iglesia, como un servicio insustituible, consagrado por Dios mediante un sacramento: la alianza matrimonial.
Santo Tomás de Aquino, equipara al sacerdocio ministerial con el matrimonio como sacramentos al servicio de la vida: el primero a la vida espiritual y el matrimonio a generar y conservar la vida mediante un cometido físico y espiritual, en la que el hombre y la mujer se unen para engendrar los hijos y educarlos en el culto de Dios.

En la Iglesia dos sacramentos el sacramento del Orden y el sacramento del Matrimonio tienen más semejanza entre sí de lo que parece a primera vista: Ambos consagran a quienes los reciben para una vocación, una misión, una tarea en la Iglesia y para la Iglesia: el don de la vida.
Por eso la importancia del matrimonio se fundamenta en su carácter vocacional y sacramental. Por el sacramento del matrimonio Dios “consagra”, o sea “destina”, a los dos esposos a una tarea sobrenatural de tal modo que vienen a ocupar una posición particular y permanente en la Iglesia. Y como Dios no hace las cosas a medias, en el momento en que consagra a los dos esposos para esta misión les da las luces y dones que les son necesarios para cumplir santamente esta misión.

Y otra razón más de la importancia del matrimonio es su misión de cooperar con el amor de Dios Creador de la vida. Los esposos, de alguna manera, son destinados por el sacramento del matrimonio para ser “ministros” de Dios creador.

¿Qué consecuencias tienes la vocación al matrimonio?
Primero: La formación matrimonial. El noviazgo es tiempo de aprendizaje teórico y práctico. Y también aprendizaje práctico: es decir, aprender a ser virtuosos. A menudo malos noviazgos (o simplemente noviazgos superficiales) equivale a matrimonios fracasados. Y no digo matrimonios “inválidos”, sino válidos pero fracasados. Triste realidad. Y hacer escuelas para novios en las que los primeros maestros sean los padres del novio y de la novia, quienes, para esto, deben ganarse el título de “verdaderos maestros”.

La segunda: la educación sexual: ayudar a entender la sabiduría de la Iglesia cuando nos habla del sentido de la sexualidad. La vida sexual de quien verdaderamente está enamorado es algo grande y necesita su tiempo de formación y educación. Son un signo de amor decadente.

La tercera es la formación para entender el significado de la esterilidad. Actualmente es un duro sufrimiento para muchos matrimonios. Pero estos deben saber que, a pesar de todo, su vocación sigue intacta. Los cónyuges estériles, como en cualquier otro matrimonio, están llamados a colaborar con Dios en el don de la vida, pero de un modo particular. Están llamados a hacerse “signos” del amor sin fronteras que es propio de Dios. En este caso sin las fronteras de la propia sangre. Una recomendación saludable es la adopción.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor arlette » Mié Sep 29, 2010 9:40 am

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?
Hay otros que generan y conservan la vida mediante un cometido físico y espiritual. Esto compete a quien ha recibido el sacramento del matrimonio, mediante el cual el hombre y la mujer se unen para engendrar los hijos y educarlos en el culto de Dios” Ambos consagran a quienes los reciben para una vocación, una misión, una tarea en la Iglesia y para la Iglesia: el don de la vida. La diferencia está en que el sacerdote da solamente la vida espiritual; los esposos la vida física y también la vida espiritual (aunque no solos, para esto necesitan ser ayudados por el sacerdote). Por eso existe una vocación sacerdotal y una vocación matrimonial o conyugal; existe una misión sacerdotal y una misión conyugal; y existe un estado sacerdotal y un estado conyugal. Y la Iglesia se construye en base a estos dos sacramentos y a estas dos misiones. Ésta es la enseñanza de la tradición de la Iglesia.


¿Qué consecuencias tienes la vocación al matrimonio?
Que los esposos tienes este llamado a la procreación de los hijos y a la educación, donde educación entendemos que deben formar a sus hijos para seguir los designios y la voluntad de Dios. Educar quiere decir “engendrar” en el orden espiritual. Al contraer matrimonio los esposos reciben las gracias (si ellos no ponen obstáculo, es decir, si viven en gracia, sin pecado) para poder llevar a cabo esta educación. Y al hacer esto los esposos se convierten en los brazos de la Iglesia madre, en el útero espiritual de la Iglesia . Los esposos no engendran hijos para la Iglesia sino “con” la Iglesia. O dicho de otro modo: la Iglesia engendra hijos de Dios “a través” de los esposos cristianos. Tal es su misión.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor gadecav » Mié Sep 29, 2010 11:34 am

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?
el hombre y la mujer se unen para engendrar los hijos y educarlos en el culto de Dios consagrando a quienes reciben el sacramento para una vocación, una misión, una tarea en la Iglesia y para la Iglesia: el don de la vida. el sacramento recibido se convierte en los esposos en una especie de “título” que les da derecho o reclama en el corazón de los mismos la gracia que necesiten para cumplir bien esta misión (suponiendo, se entiende, que los esposos viven en estado de gracia). hay pues dos actos que han tenido concurrencia en el momento en que yo, como todo ser humano, he empezado a ser: un acto humano (el de mis padres) y un acto divino. la misión fun-damental para la cual son llamados los esposos: cooperar con el amor de Dios Creador de la vida. Los esposos, de alguna manera, son destinados por el sacramento del matrimonio para ser “ministros” de Dios creador, de manera análoga a los sacerdotes que son consagra-dos por Dios para ser ministros de Dios redentor. Por el sacramento del matrimonio las parejas están llamadas a educar en la fe a sus hijos, fe que sera profundizada en la iglesia

¿Qué consecuencias tienes la vocación al matrimonio?
La primera se impone por sí misma: exigir a los sacerdotes una larga preparación porque la misión que habrán de desempeñar es tarea difícil y reclama de ellos ser “expertos” en muchos asuntos, especialmente en la formación de las parejas para el matrimonio que es el noviazgo donde esta el seminario de las futuras uniones matrimoniales. Pero ¿es el noviazgo lo que tiene que ser? Hay una crisis gravísima, alarmante, de “noviazgo”. Los novios no tienen idea de para qué se ponen de novios. El noviazgo es tiempo de aprendizaje teórico y práctico. Teórico: aprender lo que es el matrimonio, qué significa ser padres, cómo se educa a los hijos, cómo se conocen los planes de Dios, cómo se hace el apostolado propio de los laicos en el mundo. Y también aprendizaje práctico: es decir, aprender a ser virtuosos.

La segunda consecuencia es que esto ayuda a entender la sabiduría de la Iglesia cuando nos habla del sentido de la sexualidad. el acto sexual de quien verdaderamente está enamorado es algo tan grande que exige una preparación adecuada para que los novios no piensen que el acto sexual es algo trivial y secundario o que ellos se consideran superdotados que no necesitan la preparación que les exigen a los demás para que cumplan bien sus funciones. Por esto las relaciones prematrimoniales son indicio de que no se estima el amor entre el hombre y la mujer como corresponde. Son un signo de amor decadente.

La tercera consecuencia es el significado de la esterilidad. Los cónyuges estériles, como en cualquier otro matrimonio, están llamados a colaborar con Dios en el don de la vida, pero de un modo particular. Están llamados a hacerse “signos” del amor sin fronteras que es propio de Dios. En este caso sin las fronteras de la propia sangre. Los esposos estériles ante todo están llamados a preguntarse con toda seriedad si no deben abrir el seno de su matrimonio a los hijos que no tienen padre. El extraordinario bien de la adopción no tiene la suficiente importancia en la mente de muchos esposos; y hay que decirlo con claridad: muchos no saben leer en las circunstancias de su vida un llamado de Dios a ejercer este modo de paternidad y de maternidad nobilísimo y de caridad extraordinaria. no queda, por esto, limitada su vocación pues en la Iglesia hay muchos espacios abiertos para su vocación a la vida y a la educación: el trabajo en la catequesis, en las obras de caridad, con los enfermos, con los ancianos, y tantas tareas más. Lo que no deben hacer es encerrarse en su dolor y volverse también espiritualmente estériles porque esto es precisamente lo que ellos no son: los matrimonios estériles pueden ser muy fecundos espiritualmente.
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Re: III. La vocación conyugal

Notapor Margarita Here » Mié Sep 29, 2010 12:26 pm

¿Cuál es la importancia del Matrimonio como sacramento?

Los que han recibido el sacramento del matrimonio mediante el cual el hombre y la mujer se unen para engendrar los hijos y educarlos en el culto de Dios. Refiriendonos al sacramento del matrimonio podemos decir de él que de algún modo consagra, o sea destina a los dos esposos a una tarea sobrenatural de tal modo que vienen a ocupar una posición particular y permanentemente en la Iglesia, Y como Dios no hace las cosas a media, en el momento en que consagra a los dos esposos para esta misión les da las luces y dones que les son necesarios para cumplir santamente esta misión.

¿Qué consecuencias tienen la vocación al matrimonio?

Las consecuensias de la vocación matrimonial es la poca preparación para este sacramento y la mayor parte de personas van muy inmaduras. tanto sexualmente como espiritualmente. el sexo no lo toman como lo insitituyo Dios para que sea parte de la creación sino como puro placer. sin responsabilidad. no tienen la madures suficiente para saber que su vocación es el amor y ser parte de la creación para formar una nueva familia con los valores morales. y espirituales es estar siempre cerca de Dios. Ahorita hay mucho libertinaje y muchas parejas se casa confundiendo la pasión con el amor y la pasión es pasajera. El verdadero amor perdura y perdona y puede afrontar todas las pruevas de un matrimonio tristemente hay muchos divorcios por que se casa sin amor.
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