7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Aula virtual para comentar y discutir los temas semanales del Curso de Promoción Vocacional. El futuro de la Iglesia y de las Congregaciones depende de las vocaciones.

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7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor gache » Dom Nov 14, 2010 9:10 pm

APROXIMACIONES A ESTA CULTURA VOCACIONAL

Sigamos profundizando en esta cultura o mística vocacional. Intentemos unas aproximaciones.

“Desde el punto de vista cristiano, el hombre se entiende desde su llamada. Se puede decir lo mismo de una manera académicamente más pulida: la antropología cristiana es una antropología de destino (Gesché). Es decir: se capta lo que verdaderamente es la persona humana si se contempla desde el proyecto creador de Dios: Dios tiene un sueño sobre cada uno de nosotros. La consumación más plena en esta vida consiste en realizar dicho sueño. He ahí la plenitud insuperable de la vida humana, su logro y perfección más alta.” (Gabino Uríbarri, Elementos para la construcción de una cultura vocacional, TODOS UNO 143, 2000, pág. 79s.).

Autorrealización (aspiración del hombre actual) versus heterorrealización (propuesta de la fe cristiana. Jesucristo vino a hacer la voluntad del Padre -Jn 4,34; Heb 10,8-10-).

La vocación es el pensamiento providente del Creador sobre cada criatura, es su idea-proyecto, como un sueño que está en el corazón de Dios, porque ama vivamente la criatura. Dios-Padre lo quiere distinto y específico para cada viviente.

El ser humano, en efecto, es ‘llamado’ a la vida y al venir a la vida lleva y encuentra en sí la imagen de Aquél que le ha llamado. Vocación es la propuesta divina a realizarse según esta imagen y es única-singular-irrepetible precisamente porque tal imagen es inagotable. Toda criatura significa y es llamada a manifestar un aspecto particular del pensamiento de Dios. Ahí encuentra su nombre y su identidad; afirma y pone a seguro su libertad y su originalidad.

Si, pues, todo ser humano tiene su propia vocación desde el momento de su nacimiento, existen en la Iglesia y en el mundo diversas vocaciones que, mientras en el plano teológico manifiestan la imagen divina impresa en el hombre, a nivel pastoral-eclesial responden a las varias exigencias de la nueva evangelización, enriqueciendo la dinámica y la comunión eclesial.” (13 a)
El Santo Padre expresa el deseo de que se promueva una “nueva cultura vocacional en los jóvenes y en las familias.
Ella es una componente de la nueva evangelización. Es cultura de la vida y de la apertura a la vida, del significado del vivir, pero también del morir.

En especial hace referencia a valores un tanto olvidados por cierta mentalidad emergente (‘cultura de la muerte’, según algunos), tales como la gratitud, la acogida del misterio, el sentido de lo imperfecto del hombre y, a la vez, de su apertura a la trascendencia, la disponibilidad a dejarse llamar por otro (o por Otro) y preguntar por la vida, la confianza en sí mismo y en el prójimo, la libertad de conmoverse ante el don recibido, el afecto, la comprensión, el perdón, admitiendo que aquello que se ha recibido es inmerecido y sobrepasa la propia capacidad, y fuente de responsabilidad hacia la vida.

También forma parte de esta cultura vocacional la capacidad de soñar y anhelar, el asombro que permite apreciar la belleza y elegir¬la por su valor intrínseco, porque hace bella y auténtica la vida, el altruismo que no es sólo solidaridad de emergencia, sino que nace del descubrimiento de la dignidad de cualquier ser humano.

A la cultura del ocio, que corre el peligro de perder de vista y anular los interrogantes serios en el montón de palabras, se opone una cultura capaz de encontrar valor y gusto por las grandes cues¬tiones, las que atañen al propio futuro: son las grandes preguntas, en efecto, las que hacen grandes incluso a las pequeñas respuestas. Pero son precisamente las pequeñas y cotidianas respuestas las que provocan las grandes decisiones, como la de la fe; o que crean cul¬tura, como la de la vocación.

En todo caso, la cultura vocacional, en cuanto conjunto de valo¬res, debe pasar cada vez más de la conciencia eclesial a la civil, del conocimiento de lo particular o de la comunidad a la convicción uni¬versal de no poder construir ningún futuro, para la Europa del 2000, sobre un modelo de hombre sin vocación. En efecto, dice el Papa: «La crisis que atraviesa el mundo juvenil revela, incluso en las nue¬vas generaciones, apremiantes interrogantes sobre el sentido de la vida, confirmando el hecho de que nada ni nadie puede ahogar en el hombre la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Para muchos éste es el campo en el que se plantea la búsqueda de la vocación».

Precisamente esta pregunta y este deseo hacen nacer una autén¬tica cultura de la vocación; y si pregunta y deseo están en el corazón del hombre, también de quien los rechaza, entonces esta cultura podría llegar a ser una especie de terreno común donde la concien¬cia creyente encuentra a la conciencia secular y se confronta con ella. A ésta dará con generosidad y transparencia la sabiduría que ha recibido de lo alto.

De esta forma dicha nueva cultura será verdadero y propio terre¬no de evangelización, donde podría nacer un nuevo modelo de hom¬bre y florecer también una nueva santidad y nuevas vocaciones para la Europa del 2000. La escasez, en efecto, de vocaciones específi¬cas, las vocaciones en plural, es, sobre todo, carencia de conciencia vocacional de la vida, la vocación en particular" o bien, carencia de cultura de la vocación. “Esta cultura llega a ser hoy, probablemente, el primer objetivo de la pastoral vocacional o, quizá, de la pastoral en general. ¿Qué pas¬toral es, en efecto, aquella que no cultiva la libertad de sentirse lla¬mados por Dios, ni produce cambio de vida?”.

Pastoral de las vocaciones: el «salto cualitativo»…

Hay otro elemento que une entre sí la reflexión del pre-congreso con el análisis del congreso. Es el conocimiento de que la pastoral de las vocaciones se encuentra ante la exigencia de un cambio radi¬cal, de un «impacto» idóneo, según el Documento de Trabajo, o de «un salto cualitativo», como el Papa recomendó en su Discur¬so al final del Congreso. Todavía una vez más nos encontramos ante una convergencia evidente que ha de comprenderse en su sig¬nificado auténtico, en este análisis de la situación que estamos pro¬poniendo.

No se trata sólo de una invitación a reaccionar ante una sensa¬ción de cansancio o de desaliento por los escasos resultados; ni con estas palabras se pretende incitar a renovar simplemente ciertos métodos o a recuperar energía y entusiasmo, sino que, substancial¬mente se quiere indicar que la pastoral vocacional en Europa ha lle¬gado a una encrucijada histórica, a un paso decisivo. Existe una his¬toria, con una prehistoria, seguida de fases que se han sucedido len¬tamente a los largo de estos años, como estaciones naturales, y que ahora deben necesariamente avanzar hacia el estado «adulto» y maduro de la pastoral vocacional.

Por tanto, no se trata ni de subestimar el sentido de este paso, ni de culpar a nadie por lo que se haya hecho en el pasado; al contrario, nuestro propósito y el de toda la Iglesia es de sincero reconocimiento a aquellos hermanos y hermanas que, en condiciones verdaderamente difíciles, han ayudado con generosidad a tantos adolescentes a buscar y encontrar la propia vocación. De todas formas, en cualquier caso, se trata de comprender de una vez la orientación que Dios, Señor de la historia, está dando a nuestra historia, también a la rica historia de las vocaciones en Europa, hoy ante una encrucijada decisiva.

• “Si la pastoral de las vocaciones nació como emergencia debi¬da a una situación de crisis e indigencia vocacional, hoy ya no puede concebirse con la misma precariedad y motivada por una coyuntura negativa; al contrario, aparece como expresión estable y coherente de la maternidad de la Iglesia, abierta al designio inescrutable de Dios, que siempre engendra vida en ella;

• “si en un tiempo la promoción vocacional se orientaba exclu¬siva y principalmente a algunas vocaciones, ahora se debería dirigir cada vez más a la promoción de todas la vocaciones, porque en la Iglesia de Dios o se crece juntos o no crece ninguno;

• “si en sus comienzos la pastoral vocacional trataba de circuns¬cribir su campo de acción a algunas categorías de personas «< los nuestros », los más próximos a los ambientes de Iglesia, o a aquellos que parecían manifestar inmediatamente un cierto interés, los más buenos y estimados, los que habían hecho ya una opción de fe, etc.), ahora se siente cada vez más la necesidad de extender con valor a todos, al menos en teoría, el anuncio y la propuesta vocacional, en nombre de aquel Dios que no hace acepción de personas, que elige a pecadores en un pueblo de pecadores, que hace un profeta de Amós, que no era hijo de profeta sino tan solo cultivador de sicómoros, que llama a Leví y entra en la casa de Zaqueo, que es capaz de hacer nacer incluso de las piedras hijos de Abraham (cfr. Mt 3,9);

• “si anteriormente la actividad vocacional nacía en buena parte del miedo (a la desaparición, a la disminución) y de la pretensión de mantener determinados niveles de presencia o de obras, ahora el miedo, siempre pésimo consejero, cede el puesto a la esperanza cristiana, que nace de la fe y se proyecta hacia la novedad y el futu¬ro de Dios;

• “si una cierta animación vocacional es, o era, perennemente insegura y tímida, casi hasta aparecer en condiciones de inferioridad respecto a una cultura antivocacional, hoy hace auténtica promo¬ción vocacional sólo quien está animado por la convicción de que toda persona, sin excluir a ninguna, es un don original de Dios que espera ser descubierto;

• “si en otro tiempo el objetivo parecía ser el reclutamiento, o el método de propaganda, a menudo con resultados obtenidos forzan¬do la libertad del individuo o con episodios de «competencia», ahora debe ser cada vez más claro que el fin es la ayuda a la perso¬na para que sepa discernir el designio de Dios sobre su vida para la edificación de la Iglesia, y reconozca y realice en sí misma su pro¬pia verdad;

• “si en época aún no muy lejana había quien se engañaba cre¬yendo resolver la crisis vocacional con opciones discutibles, por ejemplo «importando vocaciones» de allende las fronteras (a menudo desarraigándolas de su ambiente), hoy nadie debería enga¬ñarse con resolver la crisis vocacional vagando de un lado a otro, porque el Señor continúa llamando en cada Iglesia y en cada lugar;

• “e igualmente, en la misma línea, el «cirineo vocacional», solícito y a menudo improvisador solitario, debería cada vez más pasar de una animación hecha con iniciativas y experiencias episó¬dicas a una educación vocacional que se inspire en la seguridad de un método de acompañamiento comprobado para poder prestar una ayuda apropiada a quien está en búsqueda;

• “en consecuencia, el mismo animador vocacional debería lle¬gar a ser cada vez más educador en la fe y formador de vocaciones, y la animación vocacional llegar a ser siempre más acción coral, de toda la comunidad, religiosa o parroquial, de todo el instituto o de toda la diócesis, de cada presbítero o consagrado o creyente, y para todas las vocaciones en cada fase de la vida;

• “es tiempo, por fin, de que se pase decididamente de la «pato¬logía del cansancio» y de la resignación, que se justifica atribu¬yendo a la actual generación juvenil la causa única de la crisis voca¬cional, al valor de hacerse los interrogantes oportunos y ver los eventuales errores y fallos a fin de llegar a un ardiente nuevo impul¬so creativo de testimonio” (13 c).

Pequeño rebaño y misión grande…
Será la coherencia con la que se proceda en esta línea la que ayudará cada vez más a descubrir la dignidad de la pastoral voca¬cional y su natural posición de centralidad y síntesis en el ámbito pastoral. También aquí venimos de experiencias y concepciones que han corrido el riesgo de marginar, en algún modo, en el pasado, la misma pastoral de las vocaciones, considerándola como menos importante. Ésta a veces presenta un rostro no convincente de la Iglesia actual o es considerada como un sector de la pastoral teológicamente menos fundamentado que otros, consecuencia reciente de una situación crí¬tica y contingente.

La pastoral vocacional vive, quizá, todavía en una situación de inferioridad, que, si por un lado puede dañar su imagen e indirecta¬mente la eficacia de su acción, por otro puede llegar a ser también un contexto favorable para trazar y experimentar con creatividad y libertad, libertad incluso para equivocarse, nuevos caminos pasto¬rales.

Sobre todo dicha situación puede recordar aquella otra «inferio¬ridad» o pobreza de la que hablaba Jesús mirando al gentío que le seguía: «La mies es mucha, pero los obreros pocos» (Mt 9,37). Frente a la mies del Reino de Dios, frente a la mies de la nueva Europa y de la nueva evangelización, los «obreros» son y serán siempre pocos, «pequeño rebaño y misión grande», para que resal¬te mejor que la vocación es iniciativa de Dios, don del Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Actitudes vocacionales de fondo…
“Deseo, ante todo, llamar la atención hacia la urgencia de promover las que podemos llamar ‘actitudes vocacionales de fondo’, que originan una auténtica cultura vocacional. Estas actitudes son: la formación de las conciencias, la sensibilidad ante los valores espirituales y morales, la promoción y defensa de los ideales de la fraternidad humana, del carácter sagrado de la vida humana, de la solidaridad social y del orden civil”. Así se expresaba Juan Pablo II en el mensaje con motivo de la 30ª JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES de 1993. Quizá fuera la primera vez que Juan Pablo II empleara varias de las expresiones que aparecen en este texto: Actitudes vocacionales de fondo y cultura vocacional, y que después se han repetido sin cesar.
El Papa en sus abundantes documentos nos brinda de vez en cuando algunas intuiciones que sintetizan magníficamente una situación social, una necesidad humana, un ideal oculto en lo profundo del hombre, una relación imprevista, una interpretación llamativa de un texto bíblico. Al hablar de actitudes vocacionales de fondo, Juan Pablo II apela a realidades de “fundamento”, pues sin su aceptación y vivencia, el hombre quedaría, y seguramente se sentiría, desfondado. ¿Está advirtiendo el Papa del peligro que corre el hombre actual de quedar desfondado? Lo que sí es cierto es que sin esos principios no cabe una cultura vocacional, no puede prender planta alguna “cristiana” ni auténticamente humana.

Si la cultura es la forma de pensar, valorar y vivir de un pueblo o grupo humano y por diversos motivos las actitudes vocacionales de fondo de que habla el mensaje no están presentes, es imposible que haya una cultura vocacional, es decir, que se entienda la vida como un don; que se acepte que la autorrealización no debe ser la única y suma aspiración de la persona y que ésta deba admitir en su fuero interno el susurro de la heterorrealización, o sea, admitir la presencia de Dios en la propia vida el cual le va marcando el ritmo; que el otro no sea un medio para mí, sino un fin al que me debo y entrego.

El documento NVNE habla de que la nueva cultura vocacional “es una componente de la nueva evangelización”.
Es cultura de la vida y de la apertura a la vida, del significado del vivir, pero también del morir. En especial hace referencia a valores un tanto olvidados por cierta mentalidad emergente (‘cultura de la muerte’, según algunos), tales como

• la gratitud,
• la acogida del misterio,
• el sentido de lo imperfecto del hombre y, a la vez,
• de su apertura a la trascendencia,
• la disponibilidad a dejarse llamar por otro (u Otro) y preguntar por la vida,
• la confianza en sí mismo y en el prójimo,
• la libertad de conmoverse ante el don recibido,
• el afecto, la comprensión, el perdón, admitiendo que aquello que se ha recibido es inmerecido y sobrepasa la propia capacidad, y fuente de responsabilidad hacia la vida” (NVNE 13 b).

El tema de la cultura vocacional empapa el pensamiento de Juan Pablo II. Podría definirse como “un esquema coherente de valores, actitudes y modos de actuar que se refleja en la vida de una comunidad o sociedad” (P. Kevin Doran). Una cultura vocacional se desarrolla cuando una comunidad empieza a darse cuenta cada vez más de que la vida no es sólo una casualidad, sino un don que hemos recibido de Dios y que por su naturaleza requiere una respuesta generosa de parte de cada uno.

El amor de Dios que acompaña el don se convierte en la razón de lo que somos y de lo que hacemos y lleva al compromiso por la imitación de Cristo en la oración diaria, en el amor recíproco y en la justicia hacia los demás.

La cultura vocacional comprende también compromisos más específicos y más radicales como el matrimonio cristiano, el sacerdocio y la vida consagrada, en armonía con la diversidad de los dones que cada persona ha recibido.

Conocer el mundo del adolescente…
Si en este momento intentamos acercarnos al mundo adolescente-joven es para que los agentes de pastoral vocacional, que deberíamos ser todos, cuenten con la cruda realidad, pues toda pastoral ha de comenzar por levantar un “plano de situación”, conocer el “material” con que va a trabajar.

No es el mundo de los adolescentes-jóvenes un mundo aparte desgajado de la sociedad en conjunto. Si debe afirmarse que cada cual es últimamente responsable de sí mismo, también debe admitirse que todos nos condicionamos y ejercemos influencias múltiples sobre los demás. Por esto, considerar el mundo de los adolescentes-jóvenes como una realidad surgida espontáneamente o que se ha formado por arte de birlibirloque es lo mismo que renunciar al análisis, o escabullirse de la responsabilidad que cada cual, personas individuales o instancias sociales, pueda tener. Por esto, lo que se atribuye al mundo juvenil, en mayor o menor medida, lo encontramos en la sociedad de los adultos, de los que los jóvenes son una réplica, condicionada tantas veces por su dependencia económica.

Dicho esto, mi intención es poner de relieve algunos rasgos de los actuales adolescentes-jóvenes de nuestro entorno. Quizá esto pueda ayudar a trabajar con ellos y a comprender un poco mejor el estado actual de las vocaciones.

La mentalidad ‘posmoderna” ha influido profundamente en la forma de vivir y pensar del hombre europeo de los últimos lustros; incluso más, ha empapado sus costumbres, sus relaciones y sus proyectos de futuro. Por supuesto, también los adolescentes-jóvenes se han visto afectados por estas tibias bocanadas posmodernas. La mentalidad posmoderna no ha sido sólo una “catástrofe” para la sociedad actual, para la Iglesia o para la vida religiosa. También ha traído cosas positivas; por ejemplo, la desmitificación de muchos dogmatismos y grandes “relatos” que se admitían por inercia. Sin embargo, a continuación nos fijamos en unos rasgos revestidos más bien de negatividad.

Veamos algunos de los rasgos de muchos de nuestros adolescentes-jóvenes:
- Presentismo, como sobrevaloración del momento actual sin referencias al pasado ni mirada al futuro. Estrujar el momento presente y el placer que pueda encerrar. En consecuencia,
- Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos, lo cual incapacita para unas relaciones amorosas estables, para contraer matrimonio -o asumir la vida consagrada- de forma definitiva.
- La búsqueda de sentido, según Michael Kuhn, lo expresan la mayor parte en
· El deseo de tener éxito,
· El deseo de tener el mayor número de experiencias posible,
· El deseo de gozar de la vida.
- Secularismo: Negación, como actitud práctica, de cuanto supere lo puramente material; toda la realidad se resuelve en lo que palpamos o disfrutamos. La hipótesis “Dios” carece de sentido planteársela, y con ella todas las realidades de índole espiritual. Debe negarse entidad a cuanto exceda lo puramente experimental. Sólo vale lo que es útil. Únicamente merece la pena lo que puedo experimentar. Es decir, secularismo que, con diversos matices, se convierte en un materialismo.
- Indiferentismo, como actitud práctica ante los valores religiosos e indiferencia ante los valores éticos como expresión de un cómodo individualismo llevado al campo de la religión y de la moral.
- Relativismo, que se extiende a todo, a las formas y al contenido. El gusto –“me lo pide el cuerpo”–; en ocasiones el genérico molestar o no al otro se convierte en criterio de moralidad o de acción.

Ni una pintura del adolescente-joven quedaría terminada con estos trazos, ni todos los adolescentes-jóvenes pueden incluirse en el boceto anterior, pero esas pinceladas deben tenerse en cuenta en todo acercamiento pastoral al mundo juvenil y, por extensión, a todos los grupos con que se trabaje o intente entrar en contacto.

Llegados a este punto nos planteamos una pregunta: ¿Cómo es posible que en unos cuantos años, en dos o tres decenios, se haya producido un vuelco tan significativo en nuestra sociedad y, por consiguiente, en el sector de los adolescentes-jóvenes? Para responder a esta cuestión lo mejor es acudir a los sociólogos que han estudiado el tema.

“En una de sus novelas [San Camilo, 1936] Cela nos ofrece un diálogo entre una madre y sus hijas que hace cincuenta años resultaba perfectamente verosímil:

- ¿Habéis ido a misa?
- Sí, madre.
- A ver, ¿de qué color tenía la casulla el cura?
- ¿La casulla?
- Pues claro que la casulla, ¡no va a ser la camiseta! A ver, ¿de qué color era?
-
(…) La señora Lupe, cuando se entera de que sus hijas no han ido a misa, no las llama ateas o herejes o descreídas, sino guarras, … y peladas . Cada cual habla el español como le da la gana, que para eso es de todos” (LUIS GONZÁLEZ CARVAJAL, Evangelizar en un mundo postcristiano, 156).

Por supuesto que hoy nadie en nuestro ambiente aprobaría el procedimiento de la señora Lupe, pero la cita nos da idea de la mentalidad existente hace años y de cómo la familia se preocupaba, a su modo, de transmitir unas formas de actuar, de socializar la práctica religiosa.

Hace cincuenta años –y menos– la educación religiosa comenzaba en la familia. Actualmente los niños que están llegando a la escuela o al colegio son los primeros hijos de los que Rosa Aparicio ha llamado ‘madres secularizadas’, incapaces de transmitir fervores religiosos; niños que no han rezado nunca, que no saben rezar.

La incultura religiosa cristiana hoy es extensa, por cuanto afecta a gran parte de la sociedad española; y profunda, porque se está perdiendo o ha perdido el valor o significado de los símbolos religiosos cristianos que en muchos casos se interpretan como meros hechos o vestigios folclóricos, o como ritos “bonitos” en los que no se vislumbra el Espíritu.

Javier Elzo, en su obra Jóvenes españoles y vocación, mantiene la convicción de que la socialización religiosa en España ha fallado y está fallando, porque ha quebrado la célula fundamental de socialización, la familia; y la Iglesia, entre otras instancias, además de estar muy poco valorada socialmente, no ha sabido transmitir a las jóvenes generaciones su mensaje. Si, en efecto, a la pregunta dónde se dicen, para ti, las cosas más importantes en cuanto a ideas e interpretaciones del mundo, el 53% responde que en la familia; y a la pregunta quién ha influido más en que tengas las ideas y postura en el terreno religioso que ahora tienes, un 66% lo atribuye a la familia, es patente que para valorar la situación religiosa de los adolescentes-jóvenes necesariamente haya que pensar en la institución familiar.

Puede parecer desalentadora la pintura sobre la situación de adolescentes-jóvenes, pero es preciso, sin caer en derrotismos, conocer grosso modo los datos que aportan los sociólogos; porque es en esta tierra donde hay que sembrar las “actitudes vocacionales de fondo” y lograr implantar la “nueva cultura vocacional” como una válida y actual forma de evangelización.

Cómo crear esta cultura vocacional…
Los documentos magisteriales, incluidas las intervenciones del Papa, al hablar de la vocación o vocaciones, ponen la mira fundamentalmente en las vocaciones a la vida consagrada y sacerdotal, pero implícitamente sitúan estas vocaciones específicas en un contexto más amplio, el eclesial o incluso el de la humanidad, considerada con ojos creyentes. Por esto la expresión cultura vocacional parece reducirse en ocasiones en su significación originaria.

Cuando se plantea la cuestión “cómo crear una nueva cultura vocacional” se está reconociendo implícitamente que nuestra cultura actual no ofrece las condiciones apropiadas para que el ser humano viva “vocacionado”. El hombre moderno ha perdido una serie de actitudes y valores, lo que le impide vivir con autenticidad su humanidad; y volver a conseguir esta humanidad sería la primera aspiración. Al tratar de “crear una nueva cultura vocacional” se quiere lograr una cultura que permita al hombre moderno

- volverse a encontrar a sí mismo, para lo cual es preciso cultivar la capacidad de interiorización. El viejo consejo griego “conócete a ti mismo” o la petición agustiniana “conózcame a mí, conózcate a Ti” (Soliloquios II, 1) son felices expresiones de la actitud que debe conseguir el hombre actual;
- recuperar los valores superiores de
- amor
- amistad
- oración y contemplación
- agradecimiento, gratuidad, confianza
- responsabilidad (Cf. Mensaje 30.ª Jornada Mundial de oración por las vocaciones 1993, 2).

Podemos arriesgarnos a diseñar un procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional.

Un primer paso puede ser avivar en el hombre, principalmente en el adolescente o joven, la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Esta búsqueda de sentido y deseo de encontrar la verdad se convierte en el pensamiento de Juan Pablo II, al que siguen otros muchos autores, en un principio antropológico; es decir, el hombre como tal busca el significado de sí mismo y de su propia vida y aspira a conocer y poseer la verdad. Con esta actitud Juan Pablo II se pone en línea con las grandes corrientes religiosas de la historia de la humanidad, pues en el Avesta, los Vedas y los Tripitakas (libros del parsismo, hinduismo y budismo respectivamente) recorren sus páginas las preguntas universales de fondo: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo y adónde voy? ¿Por qué existe el mal? ¿Qué hay después de esta vida? ¿Qué significa el sufrimiento? [Enrique Rojas]. Pero estos mismos interrogantes afloran en la pintura simbolista de Paul Gauguin, en su gran obra ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos?

Por esto, los adolescentes y jóvenes –todo hombre sincero– se sienten insatisfechos ante conquistas efímeras, pues existe en ellos el deseo de crecer en la verdad, en la autenticidad y en la bondad; están a la escucha de que alguien les llame por su “nombre”. “La crisis que atraviesa el mundo juvenil revela, incluso en las nuevas generaciones, apremiantes interrogantes sobre el sentido de la vida, confirmando el hecho de que nada ni nadie puede ahogar en el hombre la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Para muchos éste es el campo en el que se plantea la búsqueda de la vocación” (JUAN PABLO II, Discurso al Congreso Europeo sobre las vocaciones 4; cf. JUAN PABLO II, Mensaje 38.ª Jornada mundial de oración por las vocaciones 1-2).

“Esta pregunta y este deseo hacen nacer una auténtica cultura de la vocación; y si pregunta y deseo están en el corazón del hombre, también de quien los rechaza, entonces esta cultura podría llegar a ser una especie de terreno común donde la conciencia creyente encuentra a la conciencia secular y se confronta con ella. A ésta dará con generosidad y transparencia la sabiduría que ha recibido de lo alto” (NVNE 13 b).

El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad. La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad como una forma excelente de evangelización. “La cultura vocacional, en cuanto conjunto de valores, debe pasar cada vez más de la conciencia eclesial a la civil, del conocimiento de lo particular o de la comunidad a la convicción universal de no poder construir ningún futuro (…) sobre un modelo de hombre sin vocación” (NVNE 13 b).

El tercer paso ya tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.

Aunque no es fácil delimitar los pasos del procedimiento señalado, nos arriesgamos a seguir marcando líneas de acción referidas al tercer paso. En otras palabras, vamos a sugerir, guiados por los documentos de los Congresos sobre vocaciones de Europa y América, una serie de acciones para conseguir la nueva cultura vocacional.

Además de esos pasos, ¿qué más podemos hacer para conseguir una nueva cultura vocacional? De forma muy sintetizada, he aquí, según los documentos aludidos, cinco momentos, a saber:

1) Orar:De orar por las vocaciones a ser hombres/mujeres orantes... (Cf. JUAN PABLO II, Discurso al Congreso Europeo sobre las vocaciones, 2; Carta a los sacerdotes con ocasión del Jueves Santo 2004, 5; Mensaje 41.ª Jornada Mundial de oración por las vocaciones 2004, passim).
2) Evangelizar: Enseñar (Sda. Escritura, Teología del Vaticano II; Doctrina social de la Iglesia); formar (lenguaje apropiado; evangelio sin glosa); catequizar (“La atención a las vocaciones debe ser una componente fundamental de la catequesis y de la formación en la vida de la fe en cualquier momento de la vida del hombre”).
3) Experimentar: - Oración y culto = Liturgia (celebración de la fe).
- Comunión eclesial = koinonía, comunidad eclesial.
- Servicio y caridad = diakonía.
- Testimonio y anuncio = martyría, kerygma.

4) Acompañar: El acompañante, el guía, el modelo, el testigo.
5) Invitar / Proponer: El discernimiento, la elección y el compromiso.


Estos cinco momentos implican, imitando la actuación de Jesús, los pasos –acciones–siguientes:

1. Sembrar: “Jesús siembra la buena semilla de la vocación en todo corazón humano”.
2. Acompañar: “Jesús está junto a nosotros, camina con nosotros, nos acompaña a lo largo de nuestro camino de fe como hizo con los discípulos de Emaús”.
3. Educar: “Jesús nos educa haciéndonos conocer la verdad sobre nosotros mismos que todavía no conocíamos”.
4. Formar:“Jesús nos forma e nuestro caminar, nos enseña a reconocerlo cuando reflexionamos sobre nuestra experiencia con Él a lo largo del camino”.
5. Discernir: “A la luz de lo que se nos revela en este discernimiento, Jesús nos llama a una elección explícita y efectiva, y nos encomienda una misión”.

Una orientación…

El Congreso americano aconseja “unir más directamente todo el proceso del discernimiento de la vocación y la llamada a proyectos concretos de servicio que encarnen aquí y ahora la misión de la Iglesia y que respondan a las necesidades acuciantes y reales del mundo. Los jóvenes deberían ser invitados a compartir esta misión, independientemente del hecho que hayan mostrado o no un interés formal por el ministerio ordenado o la vida consagrada.

“De esta manera, el proyecto misionero mismo llega a ser el lugar privilegiado del discernimiento vocacional de la persona, más que sus particulares predisposiciones. Esto lleva a pasar de un modelo de ‘candidatura’ basado sobre el deseo de la persona a llegar a ser presbítero, religioso o religiosa, al modelo en el que el compromiso compartido en una tarea concreta de la Iglesia lleva de otra manera a identificar, en un potencial candidato, los dones y la capacidad de entrega que le sugieran que tal vez Dios le esté llamando a un compromiso definitivo y permanente en la Iglesia.

“Este modelo influye también en el modo de comprender todo el proceso de la formación del seminario o de la casa de formación, como también el periodo de discernimiento vocacional. Se trata de un “aprendizaje” en el que los candidatos, tanto a la vida religiosa como sacerdotal, viven por un año o dos la vida y misión de la diócesis o comunidad y, a partir de esta experiencia, se les invita a emprender una formación espiritual y teológica más intensa para prepararse a un compromiso que dure toda la vida” (III CONGRESSO CONTINENTALE SULLE VOCAZIONI AL MINISTERO ORDINATO E ALLA VITA CONSECRATA IN NORD AMERICA: Conversione, discernimento, missione. p. 94. Ed. Rogate, Roma 2003).

¿Qué reflexiones pueden hacerse a partir de este texto?

a. La necesidad de compartir con los adolescentes-jóvenes actividades y proyectos de servicio en ministerios de “frontera” (pobreza, marginación, enfermedad…) o que sean expresión de algunos valores cotizados a la alta en el mundo actual, especialmente el juvenil (pacifismo, ecologismo, igualdad de las personas, sentido de la justicia…) independientemente de su “credo” o interés explícito por una vocación específica.

b. La misión “ad gentes” quizá sea el clima más indicado para compartir proyectos y actividades y donde más fácilmente el joven puede dar cauce a su laudable deseo de servir.

c. Como toda vocación entraña una misión, es decir, todo llamado es llamado en y por la Iglesia para desempeñar una misión, de lo que se trata en este proceso es de interpelar al joven que generosamente se está entregando: ¿Por qué sólo un año o dos y no más o toda la vida? Es decir, de la acción se procura que el joven pase a la reflexión; de la entrega de hecho en el tiempo se pase a la pregunta por el sentido de la entrega sin medida y definitiva. En este proceso “sentir con” la Iglesia es fundamental y el cambio de perspectiva es profundo: no soy yo quien quiero ser ministro ordenado o religioso; es el mundo el que me necesita y es la Iglesia la que me llama. “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros y os he destinado para que vayáis y deis fruto abundante” (Jn 15, 16).

d. A la luz de esta dinámica vocacional es evidente que adquiere una importancia singular el llamado voluntariado que tal vez se está explotando poco en su vertiente estrictamente religiosa y se está quedando en una forma loable de ayudar o servir a necesitados en una u otra parte del mundo. ¿Por qué no fomentar el voluntariado y convertirlo en un terreno de promoción de vocaciones a la vida consagrada o al ministerio ordenado?

e. Puede que el peso de la tradición dificulte tanto este tipo de pastoral vocacional como el proceso de formación de las vocaciones que de ella emergieran. Pero no cabe la menor duda de que esta vena está todavía sin explotar y, teniendo en cuenta la distancia en que se mueven los adolescentes-jóvenes respecto a quienes pueden incidir en su vida, como pueden ser, por ejemplo, otros consagrados, en algunos ambientes puede ser una fórmula, quizá la única, de poder hacer la propuesta vocacional.



Participación en el Foro

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios
2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día
3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional
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gache
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor Gabriela_Ladron » Lun Nov 15, 2010 2:54 pm

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios

Porque debe responder a las exigencias de la nueva evangelización, enriqueciendo la dinámica y la comunión eclesial.
Cambios: redescubrir lo valores , admitiendo que lo que se ha recibido es inmenso y sobrepasa la propia capacidad. Redescubrir el asombro y la capacidad de soñar. Debe pasar del conocimiento particular (comunidad) al general (Iglesia universal).

2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día

La desesperanza, el desaliento ante las pocas oportunidades de desarrollo; la idea de obtener satisfacción inmediata; la falta de figuras de autoridad respetadas, el seguimiento de modelos hedonistas, encarnados por artistas y deportistas, el secularismo, indiferentismo ante los valores religiosos, el relativismo de formas y contenidos.

3.Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional

Primer paso.- avivar en el hombre, principalmente en el adolescente o joven, la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Esta búsqueda de sentido y deseo de encontrar la verdad se convierte en un principio antropológico; es decir, el hombre como tal busca el significado de sí mismo y de su propia vida y aspira a conocer y poseer la verdad.

Segundo paso.- difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad. La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad como una forma excelente de evangelización.

Tercer paso.- tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor querubin77 » Lun Nov 15, 2010 7:46 pm

¿POR QUE LA PASTORALVOCACIONAL SE ENCUENTRA ANTE LA EXIGENCIA DE UN CAMBIO RADICAL?

Porque en un tiempose dirigía exlusivamente a algunas vocaciones, ahora se debe dirigir ala promocion de todas las vocaciones.

Si anteriormente nacía en buena parte del miedo, ahora deberá nacer de la esperanza cristiana que nace de la fe y se proyecta hacia el futuro de Dios.

Si antes la animación pastoral era insegura y tímida, hoy hace una auténtica promoción vocacional quien está animadopor la convicción de que toda persona es un don original de Dios que espera ser descubierto.

ALGUNOS DE LOS RAZGOS DE ADOLESCENTES HOY EN DIA

Presentismo
Secularismo
Indiferentismo
Relativismo

MENCIONA Y ESPLICA LOS PASOS PARA LOGRARCREAR LA NUEVA CULTURA VOCACIONAL

1.-Avivar en el hombre la búsqueda y el deseo de encontrar la verdad. El hombre busca el significado de sí mismo y de su propia vida y aspira a conocer y poseer la verdad. cUando el hombre encuentra a Dios en el momento de la oración, encuentra por que y para que nació y nace en el el deseo de llegar a una realización plena de su vida.

2.-Difundir la cultura vocacional como un conjunto de valores. La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedadcomo una forma excelente de evangelización.

3.-Lograr una atmósfera en la que los católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados a la iglesia
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor mariaines » Mar Nov 16, 2010 8:58 am

Participación en el Foro

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios
La incultura religiosa cristiana hoy es extensa, por cuanto afecta a gran parte de la sociedad española; y profunda, porque se está perdiendo o ha perdido el valor o significado de los símbolos religiosos cristianos que en muchos casos se interpretan como meros hechos o vestigios folclóricos, o como ritos “bonitos” en los que no se vislumbra el Espíritu.
La socialización religiosa en España ha fallado y está fallando, porque ha quebrado la célula fundamental de socialización, la familia; y la Iglesia, entre otras instancias, además de estar muy poco valorada socialmente, no ha sabido transmitir a las jóvenes
2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día
- Presentismo, como sobrevaloración del momento actual sin referencias al pasado ni mirada al futuro. Estrujar el momento presente y el placer que pueda encerrar. En consecuencia,
- Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos, lo cual incapacita para unas relaciones amorosas estables, para contraer matrimonio -o asumir la vida consagrada- de forma definitiva.
- La búsqueda de sentido, lo expresan la mayor parte en
• El deseo de tener éxito,
• El deseo de tener el mayor número de experiencias posible,
• El deseo de gozar de la vida.
- Secularismo: Negación, como actitud práctica, de cuanto supere lo puramente material; toda la realidad se resuelve en lo que palpamos o disfrutamos. La hipótesis “Dios” carece de sentido planteársela, y con ella todas las realidades de índole espiritual. Debe negarse entidad a cuanto exceda lo puramente experimental. Sólo vale lo que es útil. Únicamente merece la pena lo que puedo experimentar. Es decir, secularismo que, con diversos matices, se convierte en un materialismo.
- Indiferentismo, como actitud práctica ante los valores religiosos e indiferencia ante los valores éticos como expresión de un cómodo individualismo llevado al campo de la religión y de la moral.
- Relativismo, que se extiende a todo, a las formas y al contenido. El gusto -“me lo pide el cuerpo”-; en ocasiones el genérico molestar o no al otro se convierte en criterio de moralidad o de acción.
3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional
Un primer paso puede ser avivar en el hombre, principalmente en el adolescente o joven, la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Esta búsqueda de sentido y deseo de encontrar la verdad se convierte en el pensamiento de Juan Pablo II, al que siguen otros muchos autores, en un principio antropológico; es decir, el hombre como tal busca el significado de sí mismo y de su propia vida y aspira a conocer y poseer la verdad.

El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad. La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad como una forma excelente de evangelización.
El tercer paso ya tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.

Además de esos pasos, ¿qué más podemos hacer para conseguir una nueva cultura vocacional? De forma muy sintetizada, he aquí, según los documentos aludidos, cinco momentos, a saber:

1) Orar:De orar por las vocaciones a ser hombres/mujeres orantes...
2) Evangelizar: Enseñar (Sda. Escritura, Teología del Vaticano II; Doctrina social de la Iglesia); formar (lenguaje apropiado; evangelio sin glosa); catequizar (“La atención a las vocaciones debe ser una componente fundamental de la catequesis y de la formación en la vida de la fe en cualquier momento de la vida del hombre”).
3) Experimentar: - Oración y culto = Liturgia (celebración de la fe).
- Comunión eclesial = koinonía, comunidad eclesial.
- Servicio y caridad = diakonía.
- Testimonio y anuncio = martyría, kerygma.
4) Acompañar: El acompañante, el guía, el modelo, el testigo.
5) Invitar / Proponer: El discernimiento, la elección y el compromiso.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor VictorRonald » Mar Nov 16, 2010 10:29 am

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios
No se trata sólo de una invitación a reaccionar ante una sensación de cansancio o de desaliento por los escasos resultados; ni con estas palabras se pretende incitar a renovar simplemente ciertos métodos o a recuperar energía y entusiasmo, sino que, substancialmente se quiere indicar que la pastoral vocacional en Europa ha llegado a una encrucijada histórica, a un paso decisivo. Existe una historia, con una prehistoria, seguida de fases que se han sucedido lentamente a los largo de estos años, como estaciones naturales, y que ahora deben necesariamente avanzar hacia el estado «adulto» y maduro de la pastoral vocacional.
Por tanto, no se trata ni de subestimar el sentido de este paso, ni de culpar a nadie por lo que se haya hecho en el pasado; al contrario, nuestro propósito y el de toda la Iglesia es de sincero reconocimiento a aquellos hermanos y hermanas que, en condiciones verdaderamente difíciles, han ayudado con generosidad a tantos adolescentes a buscar y encontrar la propia vocación. De todas formas, en cualquier caso, se trata de comprender de una vez la orientación que Dios, Señor de la historia, está dando a nuestra historia, también a la rica historia de las vocaciones en Europa, hoy ante una encrucijada decisiva.
• “si en otro tiempo el objetivo parecía ser el reclutamiento, o el método de propaganda, a menudo con resultados obtenidos forzando la libertad del individuo o con episodios de «competencia», ahora debe ser cada vez más claro que el fin es la ayuda a la persona para que sepa discernir el designio de Dios sobre su vida para la edificación de la Iglesia, y reconozca y realice en sí misma su propia verdad;
• “si en época aún no muy lejana había quien se engañaba creyendo resolver la crisis vocacional con opciones discutibles, por ejemplo «importando vocaciones» de allende las fronteras (a menudo desarraigándolas de su ambiente), hoy nadie debería engañarse con resolver la crisis vocacional vagando de un lado a otro, porque el Señor continúa llamando en cada Iglesia y en cada lugar.

2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día
- Presentismo, como sobrevaloración del momento actual sin referencias al pasado ni mirada al futuro. Estrujar el momento presente y el placer que pueda encerrar. En consecuencia,
- Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos, lo cual incapacita para unas relaciones amorosas estables, para contraer matrimonio -o asumir la vida consagrada- de forma definitiva.
- La búsqueda de sentido, según Michael Kuhn, lo expresan la mayor parte en
· El deseo de tener éxito,
· El deseo de tener el mayor número de experiencias posible,
· El deseo de gozar de la vida.
- Secularismo: Negación, como actitud práctica, de cuanto supere lo puramente material; toda la realidad se resuelve en lo que palpamos o disfrutamos. La hipótesis “Dios” carece de sentido planteársela, y con ella todas las realidades de índole espiritual. Debe negarse entidad a cuanto exceda lo puramente experimental. Sólo vale lo que es útil. Únicamente merece la pena lo que puedo experimentar. Es decir, secularismo que, con diversos matices, se convierte en un materialismo.
- Indiferentismo, como actitud práctica ante los valores religiosos e indiferencia ante los valores éticos como expresión de un cómodo individualismo llevado al campo de la religión y de la moral.
- Relativismo, que se extiende a todo, a las formas y al contenido. El gusto -“me lo pide el cuerpo”-; en ocasiones el genérico molestar o no al otro se convierte en criterio de moralidad o de acción.

3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional
Un primer paso puede ser avivar en el hombre, principalmente en el adolescente o joven, la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Esta búsqueda de sentido y deseo de encontrar la verdad se convierte en el pensamiento de Juan Pablo II, al que siguen otros muchos autores, en un principio antropológico; es decir, el hombre como tal busca el significado de sí mismo y de su propia vida y aspira a conocer y poseer la verdad. Con esta actitud Juan Pablo II se pone en línea con las grandes corrientes religiosas de la historia de la humanidad, pues en el Avesta, los Vedas y los Tripitakas (libros del parsismo, hinduismo y budismo respectivamente) recorren sus páginas las preguntas universales de fondo: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo y adónde voy? ¿Por qué existe el mal? ¿Qué hay después de esta vida? ¿Qué significa el sufrimiento? [Enrique Rojas]. Pero estos mismos interrogantes afloran en la pintura simbolista de Paul Gauguin, en su gran obra ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos?
Por esto, los adolescentes y jóvenes -todo hombre sincero- se sienten insatisfechos ante conquistas efímeras, pues existe en ellos el deseo de crecer en la verdad, en la autenticidad y en la bondad; están a la escucha de que alguien les llame por su “nombre”. “La crisis que atraviesa el mundo juvenil revela, incluso en las nuevas generaciones, apremiantes interrogantes sobre el sentido de la vida, confirmando el hecho de que nada ni nadie puede ahogar en el hombre la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Para muchos éste es el campo en el que se plantea la búsqueda de la vocación” (JUAN PABLO II, Discurso al Congreso Europeo sobre las vocaciones 4; cf. JUAN PABLO II, Mensaje 38.ª Jornada mundial de oración por las vocaciones 1-2).
“Esta pregunta y este deseo hacen nacer una auténtica cultura de la vocación; y si pregunta y deseo están en el corazón del hombre, también de quien los rechaza, entonces esta cultura podría llegar a ser una especie de terreno común donde la conciencia creyente encuentra a la conciencia secular y se confronta con ella. A ésta dará con generosidad y transparencia la sabiduría que ha recibido de lo alto” (NVNE 13 b).

El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad. La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad como una forma excelente de evangelización. “La cultura vocacional, en cuanto conjunto de valores, debe pasar cada vez más de la conciencia eclesial a la civil, del conocimiento de lo particular o de la comunidad a la convicción universal de no poder construir ningún futuro (...) sobre un modelo de hombre sin vocación” (NVNE 13 b).

El tercer paso ya tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor VictorRonald » Mar Nov 16, 2010 10:30 am

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios
No se trata sólo de una invitación a reaccionar ante una sensación de cansancio o de desaliento por los escasos resultados; ni con estas palabras se pretende incitar a renovar simplemente ciertos métodos o a recuperar energía y entusiasmo, sino que, substancialmente se quiere indicar que la pastoral vocacional en Europa ha llegado a una encrucijada histórica, a un paso decisivo. Existe una historia, con una prehistoria, seguida de fases que se han sucedido lentamente a los largo de estos años, como estaciones naturales, y que ahora deben necesariamente avanzar hacia el estado «adulto» y maduro de la pastoral vocacional.
Por tanto, no se trata ni de subestimar el sentido de este paso, ni de culpar a nadie por lo que se haya hecho en el pasado; al contrario, nuestro propósito y el de toda la Iglesia es de sincero reconocimiento a aquellos hermanos y hermanas que, en condiciones verdaderamente difíciles, han ayudado con generosidad a tantos adolescentes a buscar y encontrar la propia vocación. De todas formas, en cualquier caso, se trata de comprender de una vez la orientación que Dios, Señor de la historia, está dando a nuestra historia, también a la rica historia de las vocaciones en Europa, hoy ante una encrucijada decisiva.
• “si en otro tiempo el objetivo parecía ser el reclutamiento, o el método de propaganda, a menudo con resultados obtenidos forzando la libertad del individuo o con episodios de «competencia», ahora debe ser cada vez más claro que el fin es la ayuda a la persona para que sepa discernir el designio de Dios sobre su vida para la edificación de la Iglesia, y reconozca y realice en sí misma su propia verdad;
• “si en época aún no muy lejana había quien se engañaba creyendo resolver la crisis vocacional con opciones discutibles, por ejemplo «importando vocaciones» de allende las fronteras (a menudo desarraigándolas de su ambiente), hoy nadie debería engañarse con resolver la crisis vocacional vagando de un lado a otro, porque el Señor continúa llamando en cada Iglesia y en cada lugar.

2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día
- Presentismo, como sobrevaloración del momento actual sin referencias al pasado ni mirada al futuro. Estrujar el momento presente y el placer que pueda encerrar. En consecuencia,
- Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos, lo cual incapacita para unas relaciones amorosas estables, para contraer matrimonio -o asumir la vida consagrada- de forma definitiva.
- La búsqueda de sentido, según Michael Kuhn, lo expresan la mayor parte en
· El deseo de tener éxito,
· El deseo de tener el mayor número de experiencias posible,
· El deseo de gozar de la vida.
- Secularismo: Negación, como actitud práctica, de cuanto supere lo puramente material; toda la realidad se resuelve en lo que palpamos o disfrutamos. La hipótesis “Dios” carece de sentido planteársela, y con ella todas las realidades de índole espiritual. Debe negarse entidad a cuanto exceda lo puramente experimental. Sólo vale lo que es útil. Únicamente merece la pena lo que puedo experimentar. Es decir, secularismo que, con diversos matices, se convierte en un materialismo.
- Indiferentismo, como actitud práctica ante los valores religiosos e indiferencia ante los valores éticos como expresión de un cómodo individualismo llevado al campo de la religión y de la moral.
- Relativismo, que se extiende a todo, a las formas y al contenido. El gusto -“me lo pide el cuerpo”-; en ocasiones el genérico molestar o no al otro se convierte en criterio de moralidad o de acción.

3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional
Un primer paso puede ser avivar en el hombre, principalmente en el adolescente o joven, la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Esta búsqueda de sentido y deseo de encontrar la verdad se convierte en el pensamiento de Juan Pablo II, al que siguen otros muchos autores, en un principio antropológico; es decir, el hombre como tal busca el significado de sí mismo y de su propia vida y aspira a conocer y poseer la verdad. Con esta actitud Juan Pablo II se pone en línea con las grandes corrientes religiosas de la historia de la humanidad, pues en el Avesta, los Vedas y los Tripitakas (libros del parsismo, hinduismo y budismo respectivamente) recorren sus páginas las preguntas universales de fondo: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo y adónde voy? ¿Por qué existe el mal? ¿Qué hay después de esta vida? ¿Qué significa el sufrimiento? [Enrique Rojas]. Pero estos mismos interrogantes afloran en la pintura simbolista de Paul Gauguin, en su gran obra ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos?
Por esto, los adolescentes y jóvenes -todo hombre sincero- se sienten insatisfechos ante conquistas efímeras, pues existe en ellos el deseo de crecer en la verdad, en la autenticidad y en la bondad; están a la escucha de que alguien les llame por su “nombre”. “La crisis que atraviesa el mundo juvenil revela, incluso en las nuevas generaciones, apremiantes interrogantes sobre el sentido de la vida, confirmando el hecho de que nada ni nadie puede ahogar en el hombre la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Para muchos éste es el campo en el que se plantea la búsqueda de la vocación” (JUAN PABLO II, Discurso al Congreso Europeo sobre las vocaciones 4; cf. JUAN PABLO II, Mensaje 38.ª Jornada mundial de oración por las vocaciones 1-2).
“Esta pregunta y este deseo hacen nacer una auténtica cultura de la vocación; y si pregunta y deseo están en el corazón del hombre, también de quien los rechaza, entonces esta cultura podría llegar a ser una especie de terreno común donde la conciencia creyente encuentra a la conciencia secular y se confronta con ella. A ésta dará con generosidad y transparencia la sabiduría que ha recibido de lo alto” (NVNE 13 b).

El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad. La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad como una forma excelente de evangelización. “La cultura vocacional, en cuanto conjunto de valores, debe pasar cada vez más de la conciencia eclesial a la civil, del conocimiento de lo particular o de la comunidad a la convicción universal de no poder construir ningún futuro (...) sobre un modelo de hombre sin vocación” (NVNE 13 b).

El tercer paso ya tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor Martha Mejia » Mar Nov 16, 2010 10:53 am

1. porque la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical

porque se esta haciendo una invitacion a reacciionar ante una sensacion de cansancio o desaliento por los escasos resultados porque muchos hermanos y hermanas en condiciones dificiles han ayudado con generocidad a tantos adolescentes a buscar y encontrar la propia vocacion.

2. menciona algunos rasgos de los adolescentes de hoy dia

presentismo, miedo a asumir compromisos duraderos, la busqueda de sentido, secularismo, indeferentismo y relativismo

3. menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional

primer paso busqueda del sentido y deseo de encontrar la verdad el hombre busca el significado de si mismo y de su propia vida y aspira a conocer la verdad quien soy, de donde vengo, a donde voy, porque existe el mal, que hay despues de la vida, que significa el sufrimiento, por eso los adolescentes se sienten insatisfechos pues existe el deseo de crecer en la verdad, autenticidad y bondad.

segundo paso difundir la cultura vocacional esta no debe limitarse a los ambitos eclesiales o creyentes sino extenderse a toda la sociedad

tercer paso crear una cultura vocacional lograr una atmosfera en la que los jovenes catolicos esten dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocacion como compromiso permanente al que sean llamados en la iglesia
1. orar por las vocaciones
2. evangelizar enseñar
3. experimentar oracion y culto
4. acompañar guiar
5. invitar
proponer discernimiento, eleccion y compromiso

1. sembrar y acompañar, educar, formar. Discernir una orientacion los jovenes deberian ser invitados a compartir esta mision.

el proyecto misionero llega a ser un lugar privilegiado del discernimiento vocacional de la persona.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor rarlcatgenesis » Mar Nov 16, 2010 9:53 pm

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios
cambio radical, de un «impacto» idóneo, según el Documento de Trabajo,
o de «un salto cualitativo», como el Papa recomendó en su Discurso al final del Congreso.

2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día
- Presentismo
- Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos
- La búsqueda de sentido, según Michael Kuhn, lo expresan la mayor parte en
• El deseo de tener éxito,
• El deseo de tener el mayor número de experiencias posible,
• El deseo de gozar de la vida.
- Secularismo
- Indiferentismo
- Relativismo

3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional
Búsqueda de sentido y deseo de encontrar la verdad se convierte en el pensamiento de Juan Pablo II, al que siguen otros muchos autores, en un principio antropológico; es decir, el hombre como tal busca el significado de sí mismo y de su propia vida y aspira a conocer y poseer la verdad. Con esta actitud Juan Pablo II se pone en línea con las grandes corrientes religiosas de la historia de la humanidad, pues en el Avesta, los Vedas y los Tripitakas (libros del parsismo, hinduismo y budismo respectivamente) recorren sus páginas las preguntas universales de fondo: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo y adónde voy? ¿Por qué existe el mal? ¿Qué hay después de esta vida? ¿Qué significa el sufrimiento? [Enrique Rojas]. Pero estos mismos interrogantes afloran en la pintura simbolista de Paul Gauguin, en su gran obra ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos?

Por esto, los adolescentes y jóvenes -todo hombre sincero- se sienten insatisfechos ante conquistas efímeras, pues existe en ellos el deseo de crecer en la verdad, en la autenticidad y en la bondad; están a la escucha de que alguien les llame por su “nombre”. “La crisis que atraviesa el mundo juvenil revela, incluso en las nuevas generaciones, apremiantes interrogantes sobre el sentido de la vida, confirmando el hecho de que nada ni nadie puede ahogar en el hombre la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Para muchos éste es el campo en el que se plantea la búsqueda de la vocación” (JUAN PABLO II, Discurso al Congreso Europeo sobre las vocaciones 4; cf. JUAN PABLO II, Mensaje 38.ª Jornada mundial de oración por las vocaciones 1-2).

“Esta pregunta y este deseo hacen nacer una auténtica cultura de la vocación; y si pregunta y deseo están en el corazón del hombre, también de quien los rechaza, entonces esta cultura podría llegar a ser una especie de terreno común donde la conciencia creyente encuentra a la conciencia secular y se confronta con ella. A ésta dará con generosidad y transparencia la sabiduría que ha recibido de lo alto” (NVNE 13 b).

El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad. La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad como una forma excelente de evangelización. “La cultura vocacional, en cuanto conjunto de valores, debe pasar cada vez más de la conciencia eclesial a la civil, del conocimiento de lo particular o de la comunidad a la convicción universal de no poder construir ningún futuro (...) sobre un modelo de hombre sin vocación” (NVNE 13 b).

El tercer paso ya tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.

Aunque no es fácil delimitar los pasos del procedimiento señalado, nos arriesgamos a seguir marcando líneas de acción referidas al tercer paso. En otras palabras, vamos a sugerir, guiados por los documentos de los Congresos sobre vocaciones de Europa y América, una serie de acciones para conseguir la nueva cultura vocacional.

Además de esos pasos, ¿qué más podemos hacer para conseguir una nueva cultura vocacional? De forma muy sintetizada, he aquí, según los documentos aludidos, cinco momentos, a saber:

1) Orar:De orar por las vocaciones a ser hombres/mujeres orantes... (Cf. JUAN PABLO II, Discurso al Congreso Europeo sobre las vocaciones, 2; Carta a los sacerdotes con ocasión del Jueves Santo 2004, 5; Mensaje 41.ª Jornada Mundial de oración por las vocaciones 2004, passim).
2) Evangelizar: Enseñar (Sda. Escritura, Teología del Vaticano II; Doctrina social de la Iglesia); formar (lenguaje apropiado; evangelio sin glosa); catequizar (“La atención a las vocaciones debe ser una componente fundamental de la catequesis y de la formación en la vida de la fe en cualquier momento de la vida del hombre”).
3) Experimentar: - Oración y culto = Liturgia (celebración de la fe).
- Comunión eclesial = koinonía, comunidad eclesial.
- Servicio y caridad = diakonía.
- Testimonio y anuncio = martyría, kerygma.

4) Acompañar: El acompañante, el guía, el modelo, el testigo.
5) Invitar / Proponer: El discernimiento, la elección y el compromiso.

Estos cinco momentos implican, imitando la actuación de Jesús, los pasos -acciones-siguientes:

1. Sembrar: “Jesús siembra la buena semilla de la vocación en todo corazón humano”.
2. Acompañar: “Jesús está junto a nosotros, camina con nosotros, nos acompaña a lo largo de nuestro camino de fe como hizo con los discípulos de Emaús”.
3. Educar: “Jesús nos educa haciéndonos conocer la verdad sobre nosotros mismos que todavía no conocíamos”.
4. Formar:“Jesús nos forma e nuestro caminar, nos enseña a reconocerlo cuando reflexionamos sobre nuestra experiencia con Él a lo largo del camino”.
5. Discernir: “A la luz de lo que se nos revela en este discernimiento, Jesús nos llama a una elección explícita y efectiva, y nos encomienda una misión”.

Una orientación...

El Congreso americano aconseja “unir más directamente todo el proceso del discernimiento de la vocación y la llamada a proyectos concretos de servicio que encarnen aquí y ahora la misión de la Iglesia y que respondan a las necesidades acuciantes y reales del mundo. Los jóvenes deberían ser invitados a compartir esta misión, independientemente del hecho que hayan mostrado o no un interés formal por el ministerio ordenado o la vida consagrada.

“De esta manera, el proyecto misionero mismo llega a ser el lugar privilegiado del discernimiento vocacional de la persona, más que sus particulares predisposiciones. Esto lleva a pasar de un modelo de ´candidatura´ basado sobre el deseo de la persona a llegar a ser presbítero, religioso o religiosa, al modelo en el que el compromiso compartido en una tarea concreta de la Iglesia lleva de otra manera a identificar, en un potencial candidato, los dones y la capacidad de entrega que le sugieran que tal vez Dios le esté llamando a un compromiso definitivo y permanente en la Iglesia.

“Este modelo influye también en el modo de comprender todo el proceso de la formación del seminario o de la casa de formación, como también el periodo de discernimiento vocacional. Se trata de un “aprendizaje” en el que los candidatos, tanto a la vida religiosa como sacerdotal, viven por un año o dos la vida y misión de la diócesis o comunidad y, a partir de esta experiencia, se les invita a emprender una formación espiritual y teológica más intensa para prepararse a un compromiso que dure toda la vida” (III CONGRESSO CONTINENTALE SULLE VOCAZIONI AL MINISTERO ORDINATO E ALLA VITA CONSECRATA IN NORD AMERICA: Conversione, discernimento, missione. p. 94. Ed. Rogate, Roma 2003).
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor yeyos521 » Mar Nov 16, 2010 10:06 pm

preguntas

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios
2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día
3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional


respuestas

1.por que en la antiguedad la vocacion era restringida a un solo sector de la sociedad sin embargo en la actualidad se debe dirigir a todas las vocaciones.
tan bien de ve de cambiar porque forma parte de esta cultura vocacional la capacidad de soñar y anhelar, el asombro que permite apreciar la belleza y elegir la por su valor intrínseco, porque hace bella y auténtica la vida, el altruismo que no es sólo solidaridad de emergencia, sino que nace del descubrimiento de la dignidad de cualquier ser humano.

2.- Presentismo, como sobrevaloración del momento actual sin referencias al pasado ni mirada al futuro. Estrujar el momento presente y el placer que pueda encerrar. En consecuencia,
- Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos, lo cual incapacita para unas relaciones amorosas estables, para contraer matrimonio -o asumir la vida consagrada- de forma definitiva.
- La búsqueda de sentido, según Michael Kuhn, lo expresan la mayor parte en
· El deseo de tener éxito,
· El deseo de tener el mayor número de experiencias posible,
· El deseo de gozar de la vida.
- Secularismo: Negación, como actitud práctica, de cuanto supere lo puramente material; toda la realidad se resuelve en lo que palpamos o disfrutamos. La hipótesis “Dios” carece de sentido planteársela, y con ella todas las realidades de índole espiritual. Debe negarse entidad a cuanto exceda lo puramente experimental. Sólo vale lo que es útil. Únicamente merece la pena lo que puedo experimentar. Es decir, secularismo que, con diversos matices, se convierte en un materialismo.
- Indiferentismo, como actitud práctica ante los valores religiosos e indiferencia ante los valores éticos como expresión de un cómodo individualismo llevado al campo de la religión y de la moral.
- Relativismo, que se extiende a todo, a las formas y al contenido. El gusto -“me lo pide el cuerpo”-; en ocasiones el genérico molestar o no al otro se convierte en criterio de moralidad o de acción.

3.
- volverse a encontrar a sí mismo, para lo cual es preciso cultivar la capacidad de interiorización. El viejo consejo griego “conócete a ti mismo” o la petición agustiniana “conózcame a mí, conózcate a Ti” (Soliloquios II, 1) son felices expresiones de la actitud que debe conseguir el hombre actual;
- recuperar los valores superiores de
- amor
- amistad
- oración y contemplación
- agradecimiento, gratuidad, confianza
- responsabilidad

Un primer paso puede ser avivar en el hombre, principalmente en el adolescente o joven, la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad.

El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad

El tercer paso ya tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.

ademas de:
1) Orar:De orar por las vocaciones a ser hombres/mujeres orantes... (Cf. JUAN PABLO II, Discurso al Congreso Europeo sobre las vocaciones, 2; Carta a los sacerdotes con ocasión del Jueves Santo 2004, 5; Mensaje 41.ª Jornada Mundial de oración por las vocaciones 2004, passim).
2) Evangelizar: Enseñar (Sda. Escritura, Teología del Vaticano II; Doctrina social de la Iglesia); formar (lenguaje apropiado; evangelio sin glosa); catequizar (“La atención a las vocaciones debe ser una componente fundamental de la catequesis y de la formación en la vida de la fe en cualquier momento de la vida del hombre”).
3) Experimentar: - Oración y culto = Liturgia (celebración de la fe).
- Comunión eclesial = koinonía, comunidad eclesial.
- Servicio y caridad = diakonía.
- Testimonio y anuncio = martyría, kerygma.

4) Acompañar: El acompañante, el guía, el modelo, el testigo.
5) Invitar / Proponer: El discernimiento, la elección y el compromiso.

Estos cinco momentos implican, imitando la actuación de Jesús, los pasos -acciones-siguientes:

1. Sembrar: “Jesús siembra la buena semilla de la vocación en todo corazón humano”.
2. Acompañar: “Jesús está junto a nosotros, camina con nosotros, nos acompaña a lo largo de nuestro camino de fe como hizo con los discípulos de Emaús”.
3. Educar: “Jesús nos educa haciéndonos conocer la verdad sobre nosotros mismos que todavía no conocíamos”.
4. Formar:“Jesús nos forma e nuestro caminar, nos enseña a reconocerlo cuando reflexionamos sobre nuestra experiencia con Él a lo largo del camino”.
5. Discernir: “A la luz de lo que se nos revela en este discernimiento, Jesús nos llama a una elección explícita y efectiva, y nos encomienda una misión

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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor yeyos521 » Mar Nov 16, 2010 10:10 pm

yeyos521 escribió:preguntas

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios
2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día
3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional


respuestas

1.por que en la antiguedad la vocacion era restringida a un solo sector de la sociedad sin embargo en la actualidad se debe dirigir a todas las vocaciones.
tan bien de ve de cambiar porque forma parte de esta cultura vocacional la capacidad de soñar y anhelar, el asombro que permite apreciar la belleza y elegir la por su valor intrínseco, porque hace bella y auténtica la vida, el altruismo que no es sólo solidaridad de emergencia, sino que nace del descubrimiento de la dignidad de cualquier ser humano.

2.- Presentismo, como sobrevaloración del momento actual sin referencias al pasado ni mirada al futuro. Estrujar el momento presente y el placer que pueda encerrar. En consecuencia,
- Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos, lo cual incapacita para unas relaciones amorosas estables, para contraer matrimonio -o asumir la vida consagrada- de forma definitiva.
- La búsqueda de sentido, según Michael Kuhn, lo expresan la mayor parte en
· El deseo de tener éxito,
· El deseo de tener el mayor número de experiencias posible,
· El deseo de gozar de la vida.
- Secularismo: Negación, como actitud práctica, de cuanto supere lo puramente material; toda la realidad se resuelve en lo que palpamos o disfrutamos. La hipótesis “Dios” carece de sentido planteársela, y con ella todas las realidades de índole espiritual. Debe negarse entidad a cuanto exceda lo puramente experimental. Sólo vale lo que es útil. Únicamente merece la pena lo que puedo experimentar. Es decir, secularismo que, con diversos matices, se convierte en un materialismo.
- Indiferentismo, como actitud práctica ante los valores religiosos e indiferencia ante los valores éticos como expresión de un cómodo individualismo llevado al campo de la religión y de la moral.
- Relativismo, que se extiende a todo, a las formas y al contenido. El gusto -“me lo pide el cuerpo”-; en ocasiones el genérico molestar o no al otro se convierte en criterio de moralidad o de acción.

3.
- volverse a encontrar a sí mismo, para lo cual es preciso cultivar la capacidad de interiorización. El viejo consejo griego “conócete a ti mismo” o la petición agustiniana “conózcame a mí, conózcate a Ti” (Soliloquios II, 1) son felices expresiones de la actitud que debe conseguir el hombre actual;
- recuperar los valores superiores de
- amor
- amistad
- oración y contemplación
- agradecimiento, gratuidad, confianza
- responsabilidad

Un primer paso puede ser avivar en el hombre, principalmente en el adolescente o joven, la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad.

El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad

El tercer paso ya tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.

ademas de:
1) Orar:De orar por las vocaciones a ser hombres/mujeres orantes... (Cf. JUAN PABLO II, Discurso al Congreso Europeo sobre las vocaciones, 2; Carta a los sacerdotes con ocasión del Jueves Santo 2004, 5; Mensaje 41.ª Jornada Mundial de oración por las vocaciones 2004, passim).
2) Evangelizar: Enseñar (Sda. Escritura, Teología del Vaticano II; Doctrina social de la Iglesia); formar (lenguaje apropiado; evangelio sin glosa); catequizar (“La atención a las vocaciones debe ser una componente fundamental de la catequesis y de la formación en la vida de la fe en cualquier momento de la vida del hombre”).
3) Experimentar: - Oración y culto = Liturgia (celebración de la fe).
- Comunión eclesial = koinonía, comunidad eclesial.
- Servicio y caridad = diakonía.
- Testimonio y anuncio = martyría, kerygma.

4) Acompañar: El acompañante, el guía, el modelo, el testigo.
5) Invitar / Proponer: El discernimiento, la elección y el compromiso.

Estos cinco momentos implican, imitando la actuación de Jesús, los pasos -acciones-siguientes:

1. Sembrar: “Jesús siembra la buena semilla de la vocación en todo corazón humano”.
2. Acompañar: “Jesús está junto a nosotros, camina con nosotros, nos acompaña a lo largo de nuestro camino de fe como hizo con los discípulos de Emaús”.
3. Educar: “Jesús nos educa haciéndonos conocer la verdad sobre nosotros mismos que todavía no conocíamos”.
4. Formar:“Jesús nos forma e nuestro caminar, nos enseña a reconocerlo cuando reflexionamos sobre nuestra experiencia con Él a lo largo del camino”.
5. Discernir: “A la luz de lo que se nos revela en este discernimiento, Jesús nos llama a una elección explícita y efectiva, y nos encomienda una misión

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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor fitopaez » Mar Nov 16, 2010 10:32 pm

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios.

porque la pastoral vocacional no se debe quedar anquilosada en viejos paradigmas o arquetipos que se concentran en una evangelización que se basa en lo tradicional olvidando las nuevas exigencias del Concilio Vaticano II en la Nueva Evangelización que nos pide que todos seamos agentes de pastoral y no solo simples actores sin parlamentos evangelicos. No hemos explotado las cualidades propias del ser vocacional como lo es la capacidad de innovar, asombrarse, abrirse a nuevos horizontes tecnológicos y el proyectar las expectativas a seguir.

2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día.

Presentismo, como sobrevaloración del momento actual sin referencias al pasado ni mirada al futuro. Estrujar el momento presente y el placer que pueda encerrar. En consecuencia,
- Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos, lo cual incapacita para unas relaciones amorosas estables, para contraer matrimonio -o asumir la vida consagrada- de forma definitiva.
- La búsqueda de sentido, según Michael Kuhn, lo expresan la mayor parte en
· El deseo de tener éxito,
· El deseo de tener el mayor número de experiencias posible,
· El deseo de gozar de la vida.
- Secularismo: Negación, como actitud práctica, de cuanto supere lo puramente material; toda la realidad se resuelve en lo que palpamos o disfrutamos. La hipótesis “Dios” carece de sentido planteársela, y con ella todas las realidades de índole espiritual. Debe negarse entidad a cuanto exceda lo puramente experimental. Sólo vale lo que es útil. Únicamente merece la pena lo que puedo experimentar. Es decir, secularismo que, con diversos matices, se convierte en un materialismo.
- Indiferentismo, como actitud práctica ante los valores religiosos e indiferencia ante los valores éticos como expresión de un cómodo individualismo llevado al campo de la religión y de la moral.
- Relativismo, que se extiende a todo, a las formas y al contenido. El gusto –“me lo pide el cuerpo”–; en ocasiones el genérico molestar o no al otro se convierte en criterio de moralidad o de acción.

obviamente todo esto no es camisa o regla obligada de todos los jovenes sino son algunos rasgos que la mayoría de los jovenes de la sociedad actual presenta y es tarea nuestra como promotores vocacionales develar estos "mitos" o "tabúes" y desglosar de una piedra ordinaria un bello diamente que hay que pulir para el servicio del Reino de Dios a imagen de un Jesús encarnado en la realidad y comprometido con su pueblo.

3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional

en un primer paso al igual que San Agustín que probo en las diferentes "sectas de su tiempo" si así se puede llamar el estaba habido de la verdad eso busca el joven, no podemos encasillar al joven dentro de moldes de "rebeldes sin causa" porque nosotros no conocemos su realidad personal y familiar.

El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad. La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad como una forma excelente de evangelización.

El tercer paso ya tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor CarmelitaMR » Mar Nov 16, 2010 11:00 pm

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios
Se debe necesariamente avanzar hacia el estado «adulto» y maduro de la pastoral vocacional por la convicción de que toda persona, sin excluir a ninguna, es un don original de Dios que espera ser descubierto, el fin de la pastoral vocacional es la ayuda a la persona para que sepa discernir el designio de Dios sobre su vida para la edificación de la Iglesia, y reconozca y realice en sí misma su propia verdad
educación vocacional que se inspire en la seguridad de un método de acompañamiento comprobado para poder prestar una ayuda apropiada a quien está en búsqueda


2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día

Presentismo,
- Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos,
- La búsqueda de sentido,
- Secularismo:
- Indiferentismo,
- Relativismo,


3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional
Un primer paso puede ser avivar la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad.
el hombre como tal busca el significado de sí mismo y de su propia vida y aspira a conocer y poseer la verdad.

El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad. La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad, debe pasar cada vez más de la conciencia eclesial a la civil.

El tercer paso ya tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.


Además de esos pasos, he aquí, cinco momentos, a saber:

1) Orar:De orar por las vocaciones
2) Evangelizar: Enseñar; formar; catequizar.
3) Experimentar: - Oración y culto = Liturgia (celebración de la fe).
- Comunión eclesial = koinonía, comunidad eclesial.
- Servicio y caridad = diakonía.
- Testimonio y anuncio = martyría, kerygma.

4) Acompañar: El acompañante, el guía, el modelo, el testigo.
5) Invitar / Proponer: El discernimiento, la elección y el compromiso.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor Juanjo Cepedano » Mié Nov 17, 2010 5:13 am

Mi respuesta:

1.- ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios: La pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical, de un “impacto” o “salto cualitativo”, porque ha llegado a una encrucijada histórica, a un paso decisivo hacia un estado “adulto” y maduro de la misma, en que ésta…
1) Ya no responde a una situación de emergencia ante la escasez vocacional, sino que es una expresión estable y coherente de la maternidad de la Iglesia, abierta a los designios de Dios, pero no ya desde el miedo a no tener renuevo, sino desde la esperanza cristiana que, nacida de la fe, se proyecta hacia la novedad y el futuro de Dios; hablamos ya de una auténtica promoción vocacional.
2) Ya no se orienta de forma principal y exclusiva a ciertas vocaciones, sino que se dirige cada vez más a la promoción de todas las vocaciones, ya que, para que haya crecimiento en la Iglesia de Dios, es necesario que crezcamos todos juntos, sin acepción de personas, pues Dios no las hace, desde aquí se hace más fácil -y necesario- que el animador vocacional dé el paso a ser educador en la fe y formador de vocaciones.

2.- Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día: Teniendo en cuenta que los adolescentes-jóvenes de hoy son una réplica de la sociedad de los adultos, condicionados, muchas veces, por su dependencia económica y la mentalidad “posmoderna”, podemos ver en ellos, en primer lugar y como rasgo troncal o raíz, el “presentismo” o sobre valoración del momento presente -a exprimir mientras dure- aislado en el tiempo, sin referencias al pasado o al futuro. Y, como consecuencia del mismo, rasgos tales como: el “miedo al compromiso duradero o definitivo” a cualquier nivel –como el “para siempre” del matrimonio-; la “búsqueda de sentido” para su vida, canalizada a través del éxito, el gozar de la vida y el tener el mayor número de experiencias posible de cualquier tipo; el “secularismo”, referido a todo aquello que exceda lo material, concreto, tangible –o placentero-, y donde plantearse la idea de Dios carece de sentido; el “indiferentismo” ante lo religioso y lo ético o moral, que es sustituido por un cómodo “individualismo”, que lleva a un “relativismo” a todos los niveles -me apetece, mola, etc.-

3.- Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional:
1) Avivar en el hombre, comenzado por el adolescente-joven, la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad, es decir, la búsqueda del significado de sí mismo y de su propia vida y la aspiración a conocer y poseer la verdad, que le hace libre, y la autenticidad y la bondad, que le humanizan, y que no se pueden “sucedaneizar” con efímeras conquistas que le dejan insatisfecho. Esta pregunta y este deseo son los que hacen nacer una auténtica cultura de la vocación y favorecen la existencia de un terreno común donde puedan encontrarse y confrontarse la cultura creyente y la secular.
2) Difundir la cultura vocacional a toda la sociedad, como conjunto de valores y forma excelente de evangelización, pues no se puede construir ningún futuro sobre el modelo de hombre sin vocación; requisito previo es que el hombre creyente se haya preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad y se haya despertado en él el ansia de la verdad, para poder hacer ese transvase de la conciencia eclesial a la civil.
3) Lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y a abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que son llamados en el seno de la Iglesia, para ello es necesario que se den una serie de momentos, a saber: Orar, evangelizar, experimentar, acompañar e invitar-proponer, que nos llevarán a acometer una serie de acciones, al modo de Jesús, tales como: Sembrar, acompañar, educar, formar, discernir.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor MBMM » Mié Nov 17, 2010 10:58 am

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios
- “si en un tiempo la promoción vocacional se orientaba exclusiva y principalmente a algunas vocaciones, ahora se debería dirigir cada vez más a la promoción de todas la vocaciones, porque en la Iglesia de Dios o se crece juntos o no crece ninguno
- “si en época aún no muy lejana había quien se engañaba creyendo resolver la crisis vocacional con opciones discutibles, por ejemplo «importando vocaciones» de allende las fronteras (a menudo desarraigándolas de su ambiente), hoy nadie debería engañarse con resolver la crisis vocacional vagando de un lado a otro, porque el Señor continúa llamando en cada Iglesia y en cada lugar

2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día
- Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos
- Secularismo
- Indiferentismo
- Relativismo
-Presentism
-La búsqueda de sentido

3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional
Primer paso, búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad: el hombre como tal busca el significado de sí mismo y de su propia vida y aspira a conocer y poseer la verdad.
Segundo paso, difundir la cultura vocacional: La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad como una forma excelente de evangelización
Tercer paso: una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor alvarezcruz » Mié Nov 17, 2010 11:00 am

1).
porque se esta haciendo una invitacion a reacciionar ante una sensacion de cansancio o desaliento por los escasos resultados porque muchos hermanos y hermanas en condiciones dificiles han ayudado con generocidad a tantos adolescentes a buscar y encontrar la propia vocacion.

2).

presentismo, miedo a asumir compromisos duraderos, la busqueda de sentido, secularismo, indeferentismo y relativismo

3).

Un primer paso puede ser avivar la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad.
el hombre como tal busca el significado de sí mismo y de su propia vida y aspira a conocer y poseer la verdad.

El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad. La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad, debe pasar cada vez más de la conciencia eclesial a la civil.

El tercer paso ya tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.

1. orar por las vocaciones
2. evangelizar enseñar
3. experimentar oracion y culto
4. acompañar guiar
5. invitar
proponer discernimiento, eleccion y compromiso

1. sembrar y acompañar, educar, formar. Discernir una orientacion los jovenes deberian ser invitados a compartir esta mision.

el proyecto misionero llega a ser un lugar privilegiado del discernimiento vocacional de la persona.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor Irad » Mié Nov 17, 2010 12:05 pm

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios

La sociedad actual se encuentra sumida en una especie de cultura antivocacional, donde el individualismo, el secularismo e incluso el laicismo agresivo limitan el entendimiento del hombre a un plano puramente práctico y material, dejando lo espiritual, y sobre todo a Dios de lado. Frente a estas problemáticas la pastoral vocacional necesita de un cambio radical

Uno de estos cambios sería paras de la “espera de vocaciones” a la “búsqueda de vocaciones”, otra sería crear una cultura de vocación que surgiera desde el núcleo familiar

2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día

Indiferencia, relativismo, secularismo, búsqueda del sentido de la vida, dar importancia solo al presente, miedo al compromiso.

3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional

Paso 1.- Búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad: Se trata de sembrar en el joven el deseo de encontrarle sentido a su vida y de buscar respuestas a las preguntas básicas del hombre.

Paso 2.- Difundir la cultura vocacional: Difundir la búsqueda de sentido de la vida y la respuesta a las interrogantes básicas del hombre. Es preciso comenzar por la familia.

Paso 3.- Crear una cultura de vocación autentica: Incidir en la sociedad de manera que los principios y valores propios de la búsqueda de la verdad y el acercamiento a Dios formen parte de ella.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor Antonio Jose » Mié Nov 17, 2010 2:13 pm

1.- ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios.

No se trata sólo de una invitación a reaccionar ante una sensación de cansancio o de desaliento por los escasos resultados; ni con estas palabras se pretende incitar a renovar simplemente ciertos métodos o a recuperar energía y entusiasmo, sino que, substancialmente se quiere indicar que la pastoral vocacional en Europa ha llegado a una encrucijada histórica, a un paso decisivo.
• “si en otro tiempo el objetivo parecía ser el reclutamiento, o el método de propaganda, a menudo con resultados obtenidos forzando la libertad del individuo o con episodios de «competencia», ahora debe ser cada vez más claro que el fin es la ayuda a la persona para que sepa discernir el designio de Dios sobre su vida para la edificación de la Iglesia, y reconozca y realice en sí misma su propia verdad;
• “si en época aún no muy lejana había quien se engañaba creyendo resolver la crisis vocacional con opciones discutibles, por ejemplo «importando vocaciones» de allende las fronteras (a menudo desarraigándolas de su ambiente), hoy nadie debería engañarse con resolver la crisis vocacional vagando de un lado a otro, porque el Señor continúa llamando en cada Iglesia y en cada lugar.

2.-Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día
- Presentismo, como sobrevaloración del momento actual sin referencias al pasado ni mirada al futuro. Estrujar el momento presente y el placer que pueda encerrar. En consecuencia,
- Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos, lo cual incapacita para unas relaciones amorosas estables, para contraer matrimonio -o asumir la vida consagrada- de forma definitiva.
- La búsqueda de sentido, según Michael Kuhn, lo expresan la mayor parte en
· El deseo de tener éxito,
· El deseo de tener el mayor número de experiencias posible,
· El deseo de gozar de la vida.
- Secularismo: Negación, como actitud práctica, de cuanto supere lo puramente material; toda la realidad se resuelve en lo que palpamos o disfrutamos. La hipótesis “Dios” carece de sentido planteársela, y con ella todas las realidades de índole espiritual. Debe negarse entidad a cuanto exceda lo puramente experimental. Sólo vale lo que es útil. Únicamente merece la pena lo que puedo experimentar. Es decir, secularismo que, con diversos matices, se convierte en un materialismo.
- Indiferentismo, como actitud práctica ante los valores religiosos e indiferencia ante los valores éticos como expresión de un cómodo individualismo llevado al campo de la religión y de la moral.
- Relativismo, que se extiende a todo, a las formas y al contenido. El gusto -“me lo pide el cuerpo”-; en ocasiones el genérico molestar o no al otro se convierte en criterio de moralidad o de acción.

Como vemos, se trata de una radiografía de los jóvenes de nuestro tiempo, imbuidos por la cultura relativista, individualista y consumista que nos rodea.

3.- Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional

Un primer paso puede ser avivar en el hombre, principalmente en el adolescente o joven, la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Esta búsqueda de sentido y deseo de encontrar la verdad se convierte en el pensamiento de Juan Pablo II, al que siguen otros muchos autores, en un principio antropológico; es decir, el hombre como tal busca el significado de sí mismo y de su propia vida y aspira a conocer y poseer la verdad.

El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad. La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad como una forma excelente de evangelización.

El tercer paso ya tiene un carácter más restringido y de difícil consecución. Crear una “cultura vocacional” auténtica quiere decir lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.

Además de esos pasos, ¿qué más podemos hacer para conseguir una nueva cultura vocacional? De forma muy sintetizada, he aquí, según los documentos aludidos, cinco momentos, a saber:

1) Orar:De orar por las vocaciones a ser hombres/mujeres orantes...
2) Evangelizar: Enseñar (Sda. Escritura, Teología del Vaticano II; Doctrina social de la Iglesia); formar (lenguaje apropiado; evangelio sin glosa); catequizar (“La atención a las vocaciones debe ser una componente fundamental de la catequesis y de la formación en la vida de la fe en cualquier momento de la vida del hombre”).
3) Experimentar: - Oración y culto = Liturgia (celebración de la fe).
- Comunión eclesial = koinonía, comunidad eclesial.
- Servicio y caridad = diakonía.
- Testimonio y anuncio = martyría, kerygma.
4) Acompañar: El acompañante, el guía, el modelo, el testigo.
5) Invitar / Proponer: El discernimiento, la elección y el compromiso.
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor juan camilo galvis s » Mié Nov 17, 2010 7:48 pm

¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios

La pastoral vocacional no solo puede dedicarse a cultivar vocaciones, la pastoral debe de abrirse a la exigencia que el mundo post-moderno esta ofreciendo a los jóvenes, todo sujeto que esta en el proceso de formar debe tener un conocimiento para poder ayudar a los jóvenes a que tengan conciencia de buscar a Dios en todos los sentidos y todos los medios

Por eso el kerigma el llamado a las comunidades del sine deben fortalecerse para que cada joven de hay ya tenga bases necesarias para adquirir un compromiso para su formación.


Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día


Si en este momento intentamos acercarnos al mundo-joven es para que los agentes de pastoral vocacional, que deberíamos ser todos, cuenten con la cruda realidad, pues toda pastoral ha de comenzar por levantar un “plano de situación”, conocer el “material” con que va a trabajar.

La mentalidad post- modernidad” ha influido profundamente en la forma de vivir y pensar del hombre europeo de los últimos lustros; incluso más, ha empapado sus costumbres, sus relaciones y sus proyectos de futuro.


Presentismo, como sobre valoración del momento actual sin referencias al pasado ni mirada al futuro. Estrujar el momento presente y el placer que pueda encerrar.

Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos, lo cual incapacita para unas relaciones amorosas estables, para contraer matrimonio -o asumir la vida consagrada- de forma definitiva.

La búsqueda de sentido, según Michael Kuhn, lo expresan la mayor parte en
• El deseo de tener éxito,
• El deseo de tener el mayor número de experiencias posible,
• El deseo de gozar de la vida.

Secularismo: Negación, como actitud práctica, de cuanto supere lo puramente material; toda la realidad se resuelve en lo que palpamos o disfrutamos. La hipótesis “Dios” carece de sentido planteársela, y con ella todas las realidades de índole espiritual. Debe negarse entidad a cuanto exceda lo puramente experimental.

Indiferentismo: como actitud práctica ante los valores religiosos e indiferencia ante los valores éticos como expresión de un cómodo individualismo llevado al campo de la religión y de la moral.


Relativismo: que se extiende a todo, a las formas y al contenido. El gusto -“me lo pide el cuerpo”-; en ocasiones el genérico molestar o no al otro se convierte en criterio de moralidad o de acción.

Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional

Cuando se plantea la cuestión “cómo crear una nueva cultura vocacional” se está reconociendo implícitamente que nuestra cultura actual no ofrece las condiciones apropiadas para que el ser humano viva “vocacionado”. El hombre moderno ha perdido una serie de actitudes y valores, lo que le impide vivir con autenticidad su humanidad; y volver a conseguir esta humanidad sería la primera aspiración. Al tratar de “crear una nueva cultura vocacional” se quiere lograr una cultura que permita al hombre moderno


Recuperar los valores superiores de
- amor
- amistad
- oración y contemplación
- agradecimiento, gratuidad, confianza
- responsabilidad

De forma muy sintetizada, he aquí, según los documentos aludidos, cinco momentos, a saber:

Orar: que todos los que aspirar sean hombres orantes
Evangelizar: enseñar las doctrinas de la iglesia y el encuentro del reino de Dios
Experimentar: la liturgia y el kerigma, el testimonio y el amor
Acompañar: con responsabilidad
Invitar / Proponer: una elección clara y tener compromisos claros con su formación

Estos cinco momentos implican, imitando la actuación de Jesús, los pasos -acciones-siguientes:

1. Sembrar: “Jesús siembra la buena semilla de la vocación en todo corazón humano”.
2. Acompañar: “Jesús está junto a nosotros, camina con nosotros, nos acompaña a lo largo de nuestro camino de fe como hizo con los discípulos de Emaús”.
3. Educar: “Jesús nos educa haciéndonos conocer la verdad sobre nosotros mismos que todavía no conocíamos”.
4. Formar:“Jesús nos forma e nuestro caminar, nos enseña a reconocerlo cuando reflexionamos sobre nuestra experiencia con Él a lo largo del camino”.
5. Discernir: “A la luz de lo que se nos revela en este discernimiento, Jesús nos llama a una elección explícita y efectiva, y nos encomienda una misión”.
juan camilo galvis s
 
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor Javier AP » Mié Nov 17, 2010 10:50 pm

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios
- Una de las situaciones que se fueron encasillando, es que solamente se buscaban vocaciones en aquellas personas allegadas al ambiente religioso, y que mostraban una muy buena conducta. Sin embargo, ahora hay que actuar como nos enseño Jesús, viendo a todos como prospectos de una vocación, porque ahí están los más necesitados de Cristo.

- Al volverse algo monótono, rutinario y cansado, la labor vocacional, tenemos que despertar el interés tanto de los promotores como de aquellas personas candidatas, para que busquen respuestas a sus interrogantes y reflexionen de manera profunda el llamado que Dios les hace.

2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día
Presentismo: Vivir solo el momento actual.
Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos: No encontrando estabilidad en la vocación que elijan.
La búsqueda de sentido: Tener éxito, experiencias y gozo de la vida.
Secularismo: Sólo se busca lo material, lo palpable.
Indiferentismo: Actitud cómoda y práctica
Relativismo: Todo le da igual.

3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional
- Un primer paso puede ser avivar en el hombre, la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo y adónde voy? ¿Por qué existe el mal? ¿Qué hay después de esta vida? ¿Qué significa el sufrimiento?
Con estas interrogantes se hace nacer una auténtica cultura de la vocación.

- Un segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores, una vez que el hombre se ha preguntado por el significado de la propia vida, por el sentido de la realidad, y una vez que se ha despertado en él el ansia de la verdad.
La cultura vocacional no debe limitarse a los ámbitos eclesiales o creyentes, sino extenderse a toda la sociedad como una forma excelente de evangelización. La cultura vocacional, en cuanto conjunto de valores, debe pasar cada vez más de la conciencia eclesial a la civil

- El tercer paso es crear una “cultura vocacional” auténtica, es decir, lograr una atmósfera en la que los jóvenes católicos estén dispuestos a verificar con cuidado y abrazar libremente la propia vocación como compromiso permanente al que sean llamados en la Iglesia.

Además de esos pasos, podemos hacer:

1) Orar.
2) Evangelizar
3) Experimentar:
- Oración y culto
- Comunión eclesial
- Servicio y caridad
- Testimonio y anuncio
4) Acompañar
5) Invitar / Proponer: El discernimiento, la elección y el compromiso.

Bendiciones
Javier AP
 
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Re: 7. Crear una cultura vocacional: Aproximaciones

Notapor SIEMBRA » Jue Nov 18, 2010 12:23 am

1. ¿Por qué la pastoral vocacional se encuentra ante la exigencia de un cambio radical? Menciona dos de estos cambios
Reflexionando en la lectura, y en los puntos que se nos brindan en este apartado, creo que es importante que la pastoral tenga un cambio radical, pues debe responder a las exigencias y necesidades de nuestra actualidad que no corresponden a otros años, épocas. La pastoral vocacional debe renovarse e ir en búsqueda del joven que por estar inmerso en este mundo globalizado, se envuelve en sí mismo y no logra ver con facilidad la vocación a la cual es llamado.
Por ejemplo ya no responde a un paradigma clave de personas vocacionables, sino se amplía el panorama y no sólo pensando para una Congregación específica. La PV debe renovarse, actualizarse y cada vez más humanizarse para entender el lenguaje y pensamientos del joven de hoy.
2. Menciona algunos de los rasgos de los adolescentes de hoy en día
Presentismo, es decir sólo viven el momento, el placer, lo que está al alcance, sin detenerse a reflexionar, o mirar consecuencias.
Miedo a asumir compromisos duraderos o definitivos, esto lo vemos porque no tienen una plataforma de formación, de valores, que los compromete en su vida. Hoy en nuestros días no sólo no desean comprometerse en una opción de vida religiosa, sino tampoco para el matrimonio. Además el comprometerse les implica responsabilidad, asumir decisiones y no están preparados para ello.
La búsqueda de sentido. Ante las circunstancias en las que vivimos hoy día, ellos buscan encontrarle sentido a su existencia y a las cosas que hacen.
Secularismo: Negación, como actitud práctica
Indiferentismo, como actitud práctica ante los valores religiosos e indiferencia ante los valores éticos, el Relativismo, que se extiende a todo, a las formas y al contenido.
Creo además que el individualismo, consumismo, la influencia de los medios de comunicación, las agresiones entre ellos, la apariencia, son otros rasgos claves que se suscitan en los adolescentes y que coincido, al decir, que no todos los adolescentes presentan estos rasgos, pero es una generalidad en los tiempos de hoy.
3. Menciona y explica los pasos del procedimiento para lograr crear la nueva cultura vocacional
Un primer paso puede ser avivar en la persona la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Despertar en la persona el deseo de buscar algo más de sus límites e introducirlo en un proceso de interiorización profudna para su encuentro con Dios.
El segundo paso consistiría en difundir la cultura vocacional como conjunto de valores. La cultura vocacional debe expandirse en todos los ámbitos de nuestra sociedad, como base de evangelización. Buscar sea el lugar que fuere, el llamado que Dios nos hace a vivir con una misión específica,es tarea de todos.
Por ello un tercer paso que se menciona y que creo importante, es el de ir creando un ambiente en donde el joven pueda descubrir la vocación a la que es llamado. Y ese llamado lo creamos todos en un clima de oración, libertad y responsabilidad.
Y algo importante para crear la cultura vocacional es: oración, el acompañar a otros, la motivación e impulso a otros para que la suman y el testimonio
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