Las dos bestias de Apocalipsis.

Espacio para discutir y aclarar con los hermanos evangélicos o pertenecientes a cualquier grupo sectario, esotérico o pseudorreligioso, sus dudas y cuestionamientos acerca de la fe, la doctrina y la moral de la Iglesia católica, cuestiones que se han vuelto controvertidas por una mala información. A todo el que quiera acercarse acá, buscaremos darle razones de nuestra fe

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Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Yeshua_34 » Sab Ago 27, 2011 6:37 am

Me gustaría saber según vosotros teniendo como base Apocalipsis 13 ¿cuales son las dos bestias que se describen allí?

Yo hasta ahora pensaba que la primera bestia era la ley dominical y la segunda bestia el imperio o naciones poderosas que consagrarán el día de la bestia como día de reposo.

¿Alguien ha identificado ya a la primera bestia?

Espero vuestros comentarios, será interesante saber vuestro punto de vista.
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Steve » Sab Ago 27, 2011 7:21 am

Hola hermano.

Por lo que a mi respecta hace aprox. 15 años que lo tengo bastante claro:
La bestia que sube del mar, que es la 1ª bestia, es una coalición de paises árabes en Oriente Medio, liderada por Irán.
La bestia que sube de la tierra o falso profeta, que es la 2ª bestia, representa a China.
Las dos bestias son aliadas en el Apocalipsis de San Juan, y ya están comenzando a aliarse en la actualidad.
Si esto lo acepta o no el magisterio me da igual, porque está más claro que el agua pura y cristalina.

Saludos en Cristo hermano.
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Petrus Paulo » Sab Ago 27, 2011 8:05 am

La Paz de parte de Dios.

Acerca de la parte en el Libro de las Revelaciones, aunque por mismo, haya aparente claridad en algunos asuntos, que son, fáciles de asimilarlos como correspondientes a particulares inmediatos a nuestra experiencia, son sin embargo, —aparentes—,pues, la confirmación no es en nosotros, como si la verdad fuera contingente de nuestro entendimiento, la verdad es una, y sólo tenemos la certeza, que la Santa Iglesia es auxiliada en ello y sólo así es verdad, pues, verdaderamente, lo que declara, en cuestiones de fe y moral, es infalible, pues, Dios mismo lo revela.

Así como consta en la Escritura que la misma se presta para que los débiles la vuelvan para su propia perdición, así, deben atender de no dar interpretación propia sin cuenta de lo que diga la Santa Iglesia, si en las llamadas revelaciones particulares, son participados del entendimiento de un Misterio, así mismo deben sujetarse a la Santa Administración de la Iglesia que es Una, Santa Católica Apostólica Romana, pues Nuestro Señor, Dios Bendito y Eterno, dice: "quien a ustedes escucha, a mí me escucha", "quien a ustedes es fiel, lo es porque a mi es fiel", también en ello entenderán sin lo que saben viene del Padre de las luces, sin cambio y rotación, ni sombra o si son engañados por el maligno.

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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Yeshua_34 » Sab Ago 27, 2011 8:13 am

.....gracias por vuestros aportes....
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Steve » Sab Ago 27, 2011 10:26 am

Estimado hermano Petrus Paulo:

Pués entonces que se pronuncie el Magisterio con respecto a esta (la mía) o similares interpretaciones. Más si no se ha pronunciado ya, entiendo yo que no es porque no pueda o desconozca sobre esto, sinó porque NO DEBE, dado que el asunto es extremadamente delicado, y mejor mantenerlo en secreto.
Yo por lo que a mi respecta, me creo en mi derecho de interpretar lo que me venga en gana. Otra cosa es que acierte o no en mis interpretaciones.

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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Petrus Paulo » Sab Ago 27, 2011 10:37 am

La Paz de parte de Dios.

¿Dondé andabas tú cuando Él fundaba la tierra?

Si decimos que andamos en la luz y caminamos en tinieblas somos unos mentirosos, la prueba de caminar en la Luz es la obediencia, como Nuestro Señor, Dios Todopoderoso tiene dicho: "el que obedece no peca", como puede y suele hacerlo, bajo Juramento y Promesa, Nos los cristianos de la Iglesia que es Una, Santa Católica y Apostólica Romana, estamos sometidos a la enseñanza, corrección y aprobación de la Santa Iglesia, aun con la libertad promulgada en derecho de estudiar las santas letras, y lo que expresamos sobre ellas, sólo compete al Magisterio aceptarlo, o reprobarlo, así también, administrarlo, reservandolo o revelandole.

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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Steve » Sab Ago 27, 2011 10:57 am

Estimado hermano Petrus Paulo:

Tienes razón, pido disculpas, reconozco que me he pasado de la raya al tratar de obviar la opinión del magisterio al respecto. De acuerdo, el magisterio es quien debe tener la última palabra con respecto a cuantas teorías o interpretaciones aparezcan sobre este u otros asuntos sagrados, más como me parece que sobre este en particular no se ha pronunciado aún (y corregidme si me equivoco, pero eso sí, con pruebas) entonces mi teoría puede ser cierta.

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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Petrus Paulo » Sab Ago 27, 2011 11:43 am

De expresarte acerca de lo que dices, puedes, a tenor del derecho la misma Iglesia tanto te permite como invita a tener libertad de estudiar, sujetando siempre lo que logres, al Magisterio, para con ello, tenerlo por cierto, ahora, en materia no declarada como dogma, sin embargo expresada, a reserva de lo mismo, en la Audiencia General del Miércoles 14 de marzo de 2001 el Papa Juan Pablo II de feliz memoria, habla acerca de ello:

«el color rojo es signo de guerra, de matanzas y de sangre derramada; las "siete cabezas" coronadas indican un poder inmenso, mientras que los "diez cuernos" evocan la fuerza impresionante de la bestia, [...], también ella imagen del poder prevaricador que domina en la historia

Más esto no excluye tu supuesto, —sino pienso yo—, debe dar más luz y demanda la coherencia que en tu entendimiento sobre éste Misterio debes dar. A mí, como cristiano hermano tuyo, me interesa te mantengas en la verdad, por eso, fuera de dar interpretaciones, considere prioritario demandar que te sujetes a lo que expresa la Iglesia.

Dios te Bendiga.
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Steve » Sab Ago 27, 2011 3:23 pm

Estimado Petrus Paulus:

Es sumamente interesante todo lo que me cuentas, más como no eres tú el que ha formulado la pregunta, y la pregunta ha sido formulada en base a la opinión personal de lo que piense cada cual, me reservo -insisto- el derecho de opinar o teorizar de forma más o menos educada lo que YO crea conveniente. Si no te parece bien mi opinión, o crees que no se ajusta a la verdad o al Magisterio estas en tu derecho de negarla, refutarla, o lo que consideres más oportuno, pero no trates de exhortarme para que deje de darla, ya que no te voy a hacer caso. Por otra parte, dudo mucho que mi opinión este en desacuerdo con el Magisterio, principalmente porque según voy observando no se ha pronunciado al respecto.
En cuanto a las palabras de Juan Pablo II en esa Audiencia que citas, creo yo que no aportan nada nuevo al respecto, es más, eso de "las 7 cabezas coronadas indican un poder inmenso", por ejemplo, hace ya décadas que está escrito en las notas a pié de página de los Evangelios católicos.

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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Yeshua_34 » Sab Ago 27, 2011 3:44 pm

Steve escribió:Estimado Petrus Paulus:

Es sumamente interesante todo lo que me cuentas, más como no eres tú el que ha formulado la pregunta, y la pregunta ha sido formulada en base a la opinión personal de lo que piense cada cual, me reservo -insisto- el derecho de opinar o teorizar de forma más o menos educada lo que YO crea conveniente. Si no te parece bien mi opinión, o crees que no se ajusta a la verdad o al Magisterio estas en tu derecho de negarla, refutarla, o lo que consideres más oportuno, pero no trates de exhortarme para que deje de darla, ya que no te voy a hacer caso. Por otra parte, dudo mucho que mi opinión este en desacuerdo con el Magisterio, principalmente porque según voy observando no se ha pronunciado al respecto.
En cuanto a las palabras de Juan Pablo II en esa Audiencia que citas, creo yo que no aportan nada nuevo al respecto, es más, eso de "las 7 cabezas coronadas indican un poder inmenso", por ejemplo, hace ya décadas que está escrito en las notas a pié de página de los Evangelios católicos.

Saludos a todos en Cristo.


Como soy quien ha abierto el tema y para ayudar a Steve, diré que sí, mi intención era saber lo que opinan ustedes, como han podido comprobar aún no he opinado ni replicado a nadie.

Yo tengo un problema con la ley dominical y Apocalipsis 13, y solo quería saber la visión de ustedes.
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Petrus Paulo » Sab Ago 27, 2011 4:18 pm

Yeshua_34 escribió:Como soy quien ha abierto el tema y para ayudar a Steve, diré que sí, mi intención era saber lo que opinan ustedes, como han podido comprobar aún no he opinado ni replicado a nadie.

Yo tengo un problema con la ley dominical y Apocalipsis 13, y solo quería saber la visión de ustedes.


Mira, en verdad tengo ánimos de contestarte, pero hay un punto, ¿has notado que conteste a Steve no con ánimos de anular su juicio, sino que le exprese consonancia de la verdad, respetando el Magisterio?

No he de darte interpretación propia, podemos tratar de los puntos que nos presentes, aquellos que entiendes, prepara un argumento más completo y con gusto.

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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Yeshua_34 » Sab Ago 27, 2011 4:46 pm

Petrus Paulo escribió:
Yeshua_34 escribió:Mira, en verdad tengo ánimos de contestarte, pero hay un punto, ¿has notado que conteste a Steve no con ánimos de anular su juicio, sino que le exprese consonancia de la verdad, respetando el Magisterio?

No he de darte interpretación propia, podemos tratar de los puntos que nos presentes, aquellos que entiendes, prepara un argumento más completo y con gusto.

Bendiciones +


Quizás mi última aportación al tema ha dado pie a malas interpretaciones, yo solo quería corroborar lo que había dicho steve haciendo alusión a mí, sin querer anular ni una coma ni tilde del resto de participantes.
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor lumanitru » Sab Ago 27, 2011 5:02 pm

¿Las dos bestias del Apocalipsis no son el comunismo marxista y la masonería?, hasta donde tengo entendido estas dos son, las 7 coronas (o lo que tenga en la cabeza que se me olvido xD) son los 7 pecados capitales y los otros 10 cuernos son los medios de comunicacion, cuerno en lenguaje Biblico significa algo que hace mucho eco, o que tiene mucha fuerza de expansion, que todo mundo lo escucha, algo asi. Es una pantera negra porque es sigilosa y pasa por desapercibida, como la masoneria.

Eso es lo que se ha dado a entender en las revelaciones como las del padre Gobbi y en Fatima o alguna de esas apariciones y tambien lo dijeron algunos santos.
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Balvaram » Sab Ago 27, 2011 11:02 pm

A ver , a ver, los que se identifcan como catolicos porque interpretan privadamente la Biblia como si fueran protestantes, que doctores la Iglesia tiene y han comentado este pasaje....

Empiecen por esto:

http://www.mercaba.org/FICHAS/BIBLIA/Ap ... BESTIA.htm

pongo un extracto:

La segunda bestia del Apocalipsis, más conocida entre la gente por su número 666, ha sido motivo de confusión motivada por la ignorancia bíblica, alentada además por las espectaculares producciones cinematográficas que gustan de tocar este tema con toda libertad. Hay quienes se afanan en encontrar en nuestros tiempos algún “anti Cristo” al cual se le puedan atribuir los rasgos descritos en el Apocalipsis, y con inquieta curiosidad especulan sin cesar con audaz atrevimiento, pero sin fundamentar las supuestas coincidencias por ellos encontradas. Y no sólo sobre la bestia, sino sobre todos los símbolos usados en este libro, se busca encontrar “la verdad” en los signos de nuestros tiempos, siendo que el auténtico significado está ubicado en un tiempo y contexto históricos precisos, y ajenos a nuestro tiempo.
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Balvaram » Sab Ago 27, 2011 11:09 pm

De la Biblia comentada por los profesores de Salamanca:

La primera Bestia simboliza, según Rev_17:10-14, el Imperio romano, tipo de todas las fuerzas que se levantarán contra la Iglesia en el decurso de los siglos.

En efecto, el vidente de Patmos ve esa primera Bestia venir del Mediterráneo con siete cabezas y diez cuernos (v.1). Hay que tener en cuenta que la potencia del imperio romano era en gran parte marítima, sobre todo vista desde Asia Menor. En los diez cuernos, la Bestia llevaba otras tantas diademas, y en las siete cabezas, nombres de blasfemia. Las siete cabezas de la Bestia simbolizan una serie de siete emperadores que se sucedieron en el trono de Roma. Y probablemente también aluden a las siete colinas sobre las cuales se asentaba la capital del Imperio romano.

Los diez cuernos representan diez reyes vasallos de Roma que actuaban en íntima conexión con ella en su política persecutoria contra la Iglesia. La identificación de esos reyes y emperadores resulta difícil e hipotética, como veremos después. La fábula representaba la hidra con muchas cabezas para significar su resistencia a la muerte, porque, destruida una cabeza, quedaban las otras. Los cuernos son en la Sagrada Escritura símbolos de la fuerza, incluso de la fuerza militar. Las coronas que llevaba la Bestia significan el poder regio de los distintos soberanos. En cada una de las siete cabezas hay un nombre de blasfemia, es decir, un nombre blasfemo. Tales debían de ser a los ojos de San Juan y de los cristianos de entonces los títulos que los emperadores romanos se daban a sí mismos, como vemos por las monedas y las inscripciones. Algunos de ellos eran indudablemente blasfemos: Augustus, Divus, Deus, Filius dei, Dominus, Salvator, Benefactor.

Estos títulos herían profundamente a los judíos, monoteístas, y a los cristianos, porque con ellos una pura criatura trataba de arrogarse atributos divinos exclusivos de Dios. Domiciano fue el primero que empezó a usar estos títulos en la misma Roma, en donde ninguno de sus predecesores se había atrevido a aceptarlos 6, si exceptuamos el título de Augustus. El emperador Tiberio se excusa en una ocasión de haber permitido que los españoles le dedicasen un templo, siguiendo en esto el ejemplo de Augusto, que había permitido erigir en Pergamo un templo en su honor. Pero, si lo toleraba excepcionalmente, sabía muy bien — como dice Tácito 7 — que era un hombre mortal. También Nerón impidió que le dedicasen un templo en Roma. Solamente los admitió para después de su muerte, porque los honores divinos no se debían dar — según él — a un emperador mientras viviese entre los mortales 8.

En el v.2 nos describe el autor sagrado el aspecto exterior de la primera Bestia. Era semejante a una pantera, como la tercera bestia de la visión del profeta Daniel 9. Con esto, tal vez San Juan quiera significar la astuta agilidad y la crueldad felina propias de esta fiera. Las patas eran parecidas a las de un oso, con lo que quiere indicar la potencia irresistible de sus acometidas. Esta nota distintiva corresponde a la segunda bestia de Daniel10. La boca era como la de un león, el cual, arrojándose impetuosamente sobre su víctima, la deshace y la tritura con sus poderosas mandíbulas. También la primera de las cuatro bestias de la visión de Daniel era semejante a un león.

Por consiguiente, la descripción que nos da San Juan de la Bestia del Apocalipsis está compuesta de elementos tomados de las cuatro bestias de Daniel12 y se inspira evidentemente en ella.

El autor del Apocalipsis reúne los diversos elementos de estas cuatro bestias para componer la figura de su terrible Bestia. Las siete cabezas de ésta son la suma de las cuatro cabezas de la tercera bestia de Daniel más las cabezas de las tres restantes fieras del profeta. La Bestia del Apocalipsis forma, pues, la síntesis de las cuatro bestias de Daniel. Con lo cual el vidente de Patmos parece querer indicarnos que esta espantosa Bestia reúne en sí lo peor que los siglos han podido contemplar de fuerzas organizadas opuestas a los planes de Dios.

La cuarta bestia de Daniel, la más parecida a la primera del Apocalipsis, que designaba al imperio seléucida, fue posteriormente empleada para designar al Imperio romano.
El autor sagrado considera la Bestia como un poder satánico, agente terrestre del diablo. Esto se comprenderá mejor si tenemos presente que San Juan considera al Imperio romano como adorador de los ídolos y perseguidor de la fe. Es, en una palabra, la encarnación del poder de Satanás, opuesto al reino de Dios y a su Iglesia.

La fuerza y el esplendor del imperio romano arrastró a muchos a darle culto. Los cristianos que se resistían eran inmolados como enemigos del Estado y de la religión. Pocos años después de la composición del Apocalipsis, Plinio el Joven narra en una carta al emperador Trajano la conducta que había seguido con los cristianos de Bitinia. A los acusados de cristianismo los hacía llevar ante la imagen del emperador y de los otros dioses para que les ofreciesen incienso e hicieran una libación de vino. Los que ejecutaban este rito eran puestos en libertad; en cambio, los que se negaban eran ejecutados como rebeldes 36. Años más tarde, el procónsul de Asia exigía a San Policarpo jurar por el nombre del César y llamarle Señor, Κύριος Καίσαρ 37f a lo que el Santo se negó creyendo que esto era una confesión idolátrica. En tiempo de San Juan todavía no se había llegado a este extremo; pero el profeta, que veía el culto del emperador y de Roma extendido y solemnizado en la provincia proconsular de Asia, podía muy bien entrever adonde llegaría tal superstición.
Por eso dice muy bien que adoraron a la Bestia tocios los moradores de la tierra (v.8). Solamente los cristianos, cuyo nombre está escrito en el libro de la vida desde el principio del mundo, se negaron a ofrecer incienso a las imágenes de los emperadores.
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Balvaram » Sab Ago 27, 2011 11:13 pm

Después de la visión de la primera Bestia, San Juan ve otra Bestia, que se diferencia de la primera. La primera sale del mar, es decir, viene del occidente; la segunda, en cambio, viene de la tierra, o sea, para Juan, que estaba en Patmos, la tierra era el Asia Menor.
La primera tenía diez cuernos, expresión de su gran poder; la segunda sólo tiene dos, que se asemejan a los de un cordero. El profeta Daniel también nos habla de un carnero con dos cuernos 45, que para él representaba el imperio persa. No obstante el aspecto manso de cordero que tenía la segunda Bestia del Apocalipsis y que parecía hacerla poco temible, su lenguaje es venenoso y maléfico como el del Dragón (v.11). Con lo cual el autor sagrado quiere significar su actuación en extremo peligrosa y ponzoñosa. Ejerce una actividad muy amplia y maléfica en favor de la primera Bestia.
Es, por lo tanto, una aliada de ella. Le presta su ayuda no con solas palabras, más o menos persuasivas, sino con grandes prodigios, hasta hacer bajar fuego del cielo. Y con estos portentos, obrados delante de la primera Bestia y en honor de ella, logra arrastrar a los hombres en pos de la Bestia, que, habiendo recibido una herida mortal, había revivido. Todavía hace más: infunde espíritu de vida en las imágenes de la Bestia para que hablen. Con esto inducía a todos a que adorasen a la Bestia y hacía morir a los que se resistían a este homenaje. Además, hacía marcar a todos en la frente y en la mano con la señal de la Bestia.
Todos estos detalles nos pintan al vivo el carácter de esta segunda Bestia, que no representa una potencia político-militar como la primera, sino una potencia espiritual al servicio de ella. No dispone de la fuerza, sino de la persuasión y del arte de prestidigitación para engañar a los hombres. Es una fuerza filosófico-religiosa, una especie de personificación de los falsos profetas disfrazados con piel de cordero de que nos habla Jesús en el Evangelio . De ahí que, si la primera Bestia era el tipo del anticristo político, la segunda es el tipo del anticristo religioso. Tiene que ser un poder espiritual que obra poderosamente sobre las almas, induciéndolas a rendir culto a la primera Bestia. Se trata de un poder religioso (v.13), que ejerce al mismo tiempo un poder político de parte del imperio (v.12), y promueve el culto imperial y la persecución contra los cristianos (v.12 y 15).

Todas estas características corresponden bien al sacerdocio pagano, que tomaba parte en el gobierno municipal de las ciudades y de las provincias. Algunos autores ven en esto una alusión a los colegios sacerdotales del culto de Cibeles, el cual estaba muy extendido por la provincia proconsular del Asia Menor y tenía relación con el culto imperial48. Pero más probablemente se debe de referir a todo el sacerdocio del Asia Menor, que se esforzaba por promover el culto imperial. Tal vez la ciudad de Pergamo fuera el centro de irradiación de este movimiento en favor del culto imperial49. Por aquel entonces existían también religiones sincretistas, especialmente de tendencia gnóstica, que con sus ideas filosófico-religiosas y sus imitaciones del cristianismo amenazaban destruir la verdadera esencia del mensaje cristiano. Todo esto debía de estar presente en la mente de San Juan.

La actividad de la segunda Bestia es de carácter indudablemente religioso. Su ministerio va encaminado a la propagación del culto de la primera Bestia, o sea del culto imperial (v.1a). Para conseguir esto mejor recibe del Dragón el poder de obrar milagros. La primera Bestia había logrado, mediante el prodigio de su aparente resurrección, que toda la tierra la adorase50. La segunda también obra aparatosos portentos, con el fin de inducir a los hombres a adorar la estatua de la primera. Los prodigios obrados por la segunda Bestia en favor del César, se asemejan a los que hacía Elias en favor del culto de Yahvé51. Esta especie de milagros los hacía delante de la primera Bestia, es decir, delante de las estatuas de los emperadores y de sus representantes. Grande fue la importancia que tuvo la estatua del emperador en el juicio de los cristianos delante de los procónsules52. En este sentido, el culto imperial vino como a resumir todo el sistema religioso del paganismo romano, y sus exigencias servían de piedra de toque para saber si un acusado cumplía o desobedecía las leyes del imperio, si era blasfemo de la religión oficial y, como tal, reo de muerte 53.
Los portentos de la segunda Bestia consiguen extraviar a los moradores de la tierra (v.14), admirados ante el fuego caído del cielo, y los arrastra al culto de la primera Bestia. Jesucristo ya había anunciado que surgirían falsos profetas y seudotaumaturgos que harían portentos para seducir a los hombres 54. Y San Pablo también afirma que la venida del anticristo “irá acompañada del poder de Satanás, de todo género de milagros, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición.”

La segunda Bestia se esfuerza, además, en hacer levantar estatuas a la primera Bestia, o sea a Roma y a sus emperadores. Estas estatuas eran muchas veces imágenes que aparentemente hablaban o se movían (v.15). Los paganos, tanto griegos como romanos, tenían gran fe en las estatuas parlantes. Era fácil introducir un hombre en una estatua hueca para que hablase .
En las ruinas de santuarios paganos antiguos se han encontrado tubos o huecos ingeniosamente dispuestos, contiguos a las estatuas de los dioses, por donde los sacerdotes idólatras podían hablar, produciendo la sensación de que eran las estatuas las que hablaban. Son todas supercherías, bastante frecuentes en el paganismo antiguo, de las cuales debió de servirse el sacerdocio pagano de Asia Menor para acreditar ante el pueblo el culto imperial. También en el mundo pagano se atribuían milagros y grandes prodigios a personajes determinados. El ejemplo más típico lo tenemos en la vida legendaria y taumatúrgica de Apolonio de Tiana — contemporáneo de San Juan — escrita por Filóstrato. También en los escritos de Jámblico y de Porfirio se narran hechos portentosos, que pueden ser considerados como obra de magia y prestidigitación.

La Bestia, al mismo tiempo que se servía de estos artificios para promover el culto imperial, se constituía en denunciadora de los que no adoraban a la Bestia. En la carta de Plinio el Joven al emperador Trajano refiere el legado cómo le eran llevados los cristianos para que los juzgase, y cómo se le presentaban listas de gentes denunciadas por ser cristianas sin la firma de los denunciantes. A lo cual contesta el emperador diciendo: “No se han de llevar a cabo pesquisas a propósito de los cristianos; pero, si son acusados y convencidos, hay que castigarlos. Por lo demás, en ningún género de crímenes se han de aceptar denuncias que no estén firmadas por alguien, ya que esto serviría de pésimo ejemplo”57. De aquí se puede deducir que no eran las autoridades romanas, sino otras, las que llevaban la iniciativa de la persecución. La situación descrita por Plinio hace suponer que gran número de gentes de todas clases y condiciones, tanto del campo como de la ciudad, se hacían cristianas. Con esto, los templos y las fiestas paganas eran poco frecuentados, y la carne de las víctimas sacrificadas en los templos no se podía vender. Ante esta situación, el sacerdocio pagano debió de reaccionar violentamente en contra de los cristianos, convirtiendo la cuestión religiosa en una cuestión de lealtad al poder imperial.

La Bestia, o sea, el sacerdocio pagano todavía va más lejos en su odio perseguidor. Acude a toda suerte de sanciones económicas y sociales para vencer la resistencia de los cristianos que no quieren adorar la estatua del emperador (v. 16-17). Obliga a toaos los hombres, pequeños y grandes, ricos y pobre, libres y siervos, a imprimir una marca en la mano y en la frente, sin la cual ninguno de ellos podía comprar o vender. La marca o señal (Χάραγμα) que los adoradores de la Bestia llevaban sobre la mano derecha y sobre la frente, es una imitación de la señal que llevaban los seguidores del Cordero 58. La marca que llevaban era el nombre de la Bestia o la cifra de su nombre. La imagen de este mareaje está tomada de los tatuajes sagrados que existían en ciertos cultos paganos. En algunos santuarios antiguos se imprimía una marca a fuego a los que estaban dedicados al culto de dicho templo. También los esclavos y los soldados llevaban una marca hecha a fuego.

Y Ptolomeo Filopator, rey de Egipto, hizo imprimir a fuego sobre la carne de los judíos el signo de Dionisos-Baco, que consistía en una, hoja de hiedra 59. El autor del Apocalipsis se sirve de todos estos datos ambientales para expresar la pertenencia a la Bestia, sin que sea necesario admitir un tatuaje real. No hay razón para ver en esta señal una especie de certificado oficial de lealtad al emperador parecido a los libelli de Decio 60, porque, a fines del siglo I, los cristianos todavía no eran numerosos. Además, en aquella época nadie rehusaba el culto imperial, excepto los judíos que estaban dispensados. Y los cristianos, o bien pasaban por judíos, o bien se distinguían fácilmente de los demás por su aislacionismo. La interpretación que ve en esta señal el uso de las monedas, que llevaban grabada la efigie del emperador con sus títulos divinos, no parece tener mucha probabilidad, pues no podría ser designada por una señal hecha sobre la frente. Por otra parte, los cristianos nunca fueron tan fanáticos que rehusaran servirse de las monedas corrientes. En esto seguían el ejemplo y la doctrina de Jesús, propuesta cuando fue interrogado por los fariseos acerca de las relaciones de la religión con el poder romano .

En la historia de las persecuciones se descubren innumerables medios y motivos excogitados por los perseguidores para excluir a los cristianos de la vida social, impidiéndoles el acceso a los puestos y cargos del Estado y de la ciudad
.
El autor del Apocalipsis termina indicando el nombre de la Bestia (v.18), causa de tantos males y persecuciones para los seguidores de Cristo. Pero, por razones de prudencia, y porque sería peligroso comprometer a las comunidades cristianas con una acusación de lesa majestad, no dice expresamente: esa Bestia de que os hablo es el Imperio romano o el emperador fulano de tal. Da el nombre de la Bestia, pero cifrado, y encubriéndolo en forma de adivinanza. Por eso, para llegar a descifrar la adivinanza se necesita inteligencia y buen cálculo. Los antiguos se valían de la guematria para estos casos.
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Balvaram » Sab Ago 27, 2011 11:20 pm

De la traduccion hecha por Martin Nieto:

Apo 13:1-18 (1-18) La bestia que surge del mar es el imperio romano, considerado como el poder antidivino desatado contra la Iglesia. La imaginería está tomada de Dan 7,4-7, que convirtió la persecución de Antíoco IV Epífanes en el cliché para describir los intentos más sofisticados de acabar con la fe israelita. A partir de Julio César, el emperador romano fue divinizado y los cristianos eran obligados a darle culto. Los promotores del mismo son la segunda bestia, los falsos profetas. La designación de la bestia con el número 666 hace referencia, muy probablemente, a Nerón César, gracias al cambio de los números por sus letras correspondientes (principio de guematría), teniendo en cuenta que las letras del alfabeto servían también como números.
Pues esta es la voluntad de Dios: que obrando el bien, cerréis la boca a los ignorantes insensatos. I San Pedro 1,15
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Balvaram » Sab Ago 27, 2011 11:22 pm

De la Biblia de Nuestro Pueblo:

Apo 13:1-18 Las dos fieras. El dragón comienza a actuar por sus agentes delegados: son poderes políticos absolutos, con sus ideologías, divinizados, empeñados en imponer su soberanía como rivales de Dios. Son figuras emblemáticas. Algunos exhiben heridas misteriosamente curadas, es decir, derrotas ampliamente resarcidas; otros realizan obras portentosas, convincentes (Deu_13:2); alardean de infundir vida a lo inerte, como demiurgos remedando a Dios (Gén_2:7). Su blasfemia consiste en presentarse como dioses (Eze_28:9; Isa_48:8.10). Pero los cristianos, «registrados en el libro de la vida» especial, el de un muerto que está vivo, resistirán con su «fe perseverante».

La primera fiera que viene del mar alude al poder de Roma, cuyos decretos y leyes eran traídos en barco a la isla de Patmos y a toda la región vecina; esas leyes imponían el culto blasfemo al emperador que se daba atributos divinos. Ante el peligro de persecución, el cristiano tenía que estar dispuesto a ir a la cárcel y a la muerte sin claudicar (10). La segunda fiera parece referirse al gobernador romano y a un sacerdote -los dos cuernos-, agentes del imperio, que obligaban a los habitantes a adorar al emperador, recurriendo a todo género de estratagemas (cfr. Hch_8:9s). A finales del s. I y comienzos del s. II, en la región de las siete Iglesias del Apocalipsis, se llegó a exigir a los habitantes presentar una cédula que probaba que habían participado en los sacrificios al emperador. Las cédulas llegaron a formar, por un tiempo, parte de la vida social y religiosa de la gente.

El número 666 es la suma de los valores de las letras del nombre «Nerón César». Para los romanos, cada letra del alfabeto tenía un valor numérico. El número 6, uno menos de siete, es número de imperfección; la triple repetición es la forma del superlativo hebreo: «santo, santo, santo», tres veces, equivale a «santísimo»; la bestia es totalmente imperfecta, destinada al fracaso. El lector es invitado a pensar y adivinar este mensaje consolador del autor (18).
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor Balvaram » Sab Ago 27, 2011 11:24 pm

De la Biblia latinoamericana del 95:

El demonio trata de detener la victoria de Cristo y de convencer a los hombres de que, en la práctica, no es Cristo el dueño del mundo en que vivimos. Si desean vivir, tienen que entregar su libertad y su conciencia a otro señor, y ése es el poder político.
Los cristianos de la primera generación vivían en el imperio romano, que, después de dos siglos de conquistas y de acción organizadora, había logrado reunir a pueblos numerosos. La gente se maravillaba de la <paz romana> y de la prosperidad que de ella resultaba. Desconocían el peligro de una sociedad totalitaria cuando Juan escribía, el emperador Domiciano acababa de imponer a todos sus súbditos la obligación de honrarlo como a un dios. En esta situación, los cristianos tenían que hacer una elección tremenda. Al confesar a Cristo, Señor de la vida, enfrentaban persecuciones. Juan señala el deber permanecer fiel a Cristo y negarse a dar culto al César. Un puñado de cristianos enfrentará victoriosamente el estado totalitario la Iglesia vencerá por la sangre de los mártires. Es lo que expresa la presente visión; las dos bestias representan los dos poderes que unen sus fuerzas al servicio del monstruo, o sea, del Demonio, contra la Iglesia.

La bestia que vi se parecía a un leopardo (2). Esta representa el poder perseguidor, el del imperio romano, con imágenes sacadas de Daniel 7,3-7. Viene del mar, o sea, del Occidente, de Roma. La vitalidad y la fuerza del imperio de Roma son como una caricatura de la resurrección. Otra bestia... tenía dos cuernos de cordero (11). Esta sale del continente, es decir, del Este, de Asia. Figura las religiones que competían entonces con el cristianismo. Estas pretendían dar una salvación celestial, pero no condenaban los pecados del mundo romano.

Hablaba como un dragón. Esas religiones asiáticas eran utilizadas por el poder, como muchos grupos religiosos hoy en día. Es un hecho que las agencias de presión política y de desinformación de ciertos paises ricos gastan mucho en el area religiosa, y es muy habitualmente para paralizar a la Iglesia. Los persuade a que hagan una estatua en honor de la bestia (14). Había todo un movimiento religioso detrás de la divinización de Roma y el culto al emperador. El culto de la personalidad no era propio del imperio romano, pues tiene raíces profundas en nosotros. Hoy todavía, en los paises dominados, muchos que enfatizan las condenaciones de la Biblia contra los ídolos, se hacen servidores de nuevos <señores>, que toman el mismo lugar de Dios. Y se les pide que prediquen al pueblo en nombre de la Biblia, que deben abstenerse de juzgar la injusticia y la violencia imperantes.

Una de las tácticas del demonio consiste en unir el poder fuerte con una ideología que los cristianos no puede aceptar.

El creyente, acosado por los dirigentes y, a la vez, por una opinión pública orientada por las técnicas modernas de propaganda, tiene que enfrentarse con una persecución abierta o disfrazada. Las dificultades económicas dan al poder nuevos medios de presión, porque puede condenar a quien quiere a perder pan y trabajo no puede ya comprar o vender conseguir trabajo o estudiar (17).

Seiscientos sesenta y seis en los libros de aquel tiempo era artificio corriente dar un valor numérico a cada letra del alfabeto y se lograba así la <cifra> de tal o cual personaje. La cifra de seiscientos sesenta y seis se puede lograr con varios grupos de palabras. La solución más probable podría ser <emperador Nerón>. Y sabemos que seis significa algo imperfecto él es el que trató de ser siete (que representa la perfección) y no lo alcanzó.

Sabemos que, en el pasado, polemistas anticatólicos quisieron aplicar a la fuerza esta cifra al Papa. Esta aplicación no tenía nada que ver con el sentido de todo el párrafo, pero no era difícil de crear. Pues el que conozca bien las pautas de ese juego puede aplicar esta cifra a cualquiera de sus conocidos basta un poco de paciencia. Por más que esas lineas fueran escritas por el apóstol Juan, era solamente un juego.
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Re: Las dos bestias de Apocalipsis.

Notapor lumanitru » Dom Ago 28, 2011 12:01 am

¿Pero nada de lo anterior es Magisterio o si?

Ese cuento de que las bestias eran en esa epoca me parece que esta muy errado, seria contradecir las revelaciones aprobadas por la Iglesia. Ademas de que hay muchas pruebas Biblicas tambien, de que apenas esta sucediendo o esta por suceder. Seria un gran error creer que ya paso la Bestia y todo lo que expuso Balbariam, almenos esa es mi opinion. Todo ese rexto me parece mas bien como si estuviera viendo Natgeo con esos "teologos modernos"....
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