24. Cristo apela al corazón del hombre

Este curso tiene el objetivo de difundir la catequesis del amor humano, también conocida como Teología del Cuerpo.

En esta segunda parte se toca el adulterio, la concupiscencia, la donación mutua del hombre y a mujer en el matrimonio, la dignidad del cuerpo y del sexo, lo «ético» y lo «erótico» en el amor humano y el respeto al cuerpo.

Fechas:
Este curso consta 40 sesiones que se impartirán todos los martes y sábados a partir del 27 de agosto de 2013 , la última será el 3 enero de 2014

Moderadores: pilar calva, Catholic.net, Margarita Gonzalez, Moderadores Animadores

24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor pilar calva » Jue Ago 22, 2013 2:30 pm

24. Cristo apela al corazón del hombre

“Todo el que mira a una mujer deseándola ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt 5,28)


(16-IV-80/20-IV-80)

1. Como tema de nuestras futuras reflexiones quiero desarrollar la siguiente afirmación de Cristo, que forma parte del sermón de la montaña: “Habéis oído que fue dicho: No adulterarás. Pero yo Os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt 5, 27-28). Parece que este pasaje tiene un significado-clave para la teología del cuerpo, igual que aquel en el que Cristo hizo referencia al “principio”, y que nos ha servido de base para los análisis precedentes.

Entonces hemos podido darnos cuenta de lo amplio que ha sido el contexto de una frase, más aún, de una palabra pronunciada por Cristo. Se ha tratado no sólo del contexto inmediato, surgido en el curso de la conversación con los fariseos, sino del contexto global, que no podemos penetrar sin remontarnos a los primeros capítulos del libro del Génesis (omitiendo las referencias que hay allí a los otros libros del Antiguo Testamento). Los análisis precedentes han demostrado cuán amplio es el contexto que comporta la referencia del Cristo al “principio”.

La enunciación, a la que ahora nos referimos, esto es, Mt 5, 27-28, nos introducirá con seguridad, no sólo en el contexto inmediato en que aparece, sino también en su contexto más amplio, en el contexto global, por medio del cual se nos revelará gradualmente el significado clave de la teología del cuerpo. Esta enunciación constituye uno de los pasajes del sermón de la montaña, en los que Jesucristo realiza una revisión fundamental del modo de comprender y cumplir la ley moral de la Antigua Alianza. Esto se refiere, sucesivamente, a los siguientes mandamientos del Decálogo: al quinto “no matarás” (cf. Mt 5, 21-26), al sexto “no adulterarás” (cf. Mt 5, 27-32) -es significativo que al final de este pasaje aparezca también la cuestión del “libelo de repudio” (cf. Mt 5, 31-32), a la que alude ya el capítulo anterior-, y al octavo mandamiento según el texto del libro del Exodo (cf. Ex 20, 7): “no perjurarás, antes cumplirás al Señor tus juramentos” (cf. Mt 5, 33-37).

Sobre todo, son significativas las palabras que preceden a estos artículos -y a los siguientes- del sermón de la montaña, palabras con las que Jesús declara: “No penséis que he venido a abrogar la ley o los profetas: no he venido a abrogarla, sino a consumarla” (Mt 5, 17). En las frases que siguen, Jesús explica el sentido de esta contraposición y la necesidad del “cumplimiento” de la ley para realizar el Reino de Dios: “El que... practicaré y enseñaré (estos mandamientos), éste será tenido por grande en el reino de los cielos” (Mt 5, 19). “Reino de los cielos” significa reino de Dios en la dimensión escatológica. El cumplimiento de la ley condiciona, de modo fundamental, este reino en la dimensión temporal de la existencia humana. Sin embargo, se trata de un cumplimiento que corresponde plenamente al sentido de la ley, del Decálogo, de cada uno de los mandamientos. Sólo este cumplimiento construye esa justicia que Dios-Legislador ha querido. Cristo-Maestro advierte que no se dé una interpretación humana de toda la ley y de cada uno de los mandamientos contenidos en ella, tal, que no construya la justicia que quiere Dios-Legislador: “Si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5, 20).

2. En este contexto aparece la enunciación de Cristo según Mt 5, 27-28, que tratamos de tomar como base para los análisis presentes, considerándola juntamente con la otra enunciación según Mt 19, 3-9 (y Mc 10), como clave de la teología del cuerpo. Esta, lo mismo que la otra, tiene carácter explícitamente normativo. Confirma el principio de la moral humana contenida en el mandamiento “no adulterarás” y, al mismo tiempo, determina una apropiada y plena comprensión de este principio, esto es, una comprensión del fundamento y a la vez de la condición para su “cumplimiento” adecuado; esto se considera precisamente a la luz de las palabras de Mt 5, 17-20, ya referidas antes, sobre las que hemos llamado la atención, hace poco. Se trata aquí, por un lado, de adherirse al significado que Dios-Legislador ha encerrado en el mandamiento “no adulterará” y, por otro, de cumplir esa justicia, por parte del hombre, que debe “sobreabundar” en el hombre mismo, esto es, debe alcanzar en él su plenitud específica. Estos son, por así decirlo, los dos aspectos del “cumplimiento” en el sentido evangélico.

3. Nos hallamos así en la plenitud del ethos, o sea, en lo que puede ser definido la forma interior, como el alma de la moral humana. Los pensadores contemporáneos (por ejemplo, Scheler) ven el en sermón de la montaña un gran cambio precisamente en el campo del ethos (1). Una moral viva, en el sentido existencial, no se forma solamente con las normas que revisten la forma de mandamientos, de preceptos y de prohibiciones, como en el caso de “no adulterarás”. La moral en la que se realiza el sentido mismo del ser hombre -que es, al mismo tiempo, cumplimiento de la ley mediante la “sobreabundancia” de la justicia a través de la vitalidad subjetiva- se forma en la percepción interior de los valores, de la que nace el deber como expresión de la conciencia, como respuesta del propio “yo” personal. El ethos nos hace entrar simultáneamente en la profundidad de la norma misma y descender al interior del hombre-sujeto de la moral. El valor moral, está unido al proceso dinámico de la intimidad del hombre. Para alcanzarlo, no basta detenerse “en la superficie” de las acciones humanas, es necesario penetrar precisamente en el interior.

4. Además del mandamiento “no adulterarás”, el Decálogo dice también “no desearás la mujer del... prójimo” (2). En la enunciación del sermón de la montaña, Cristo une, en cierto sentido, el uno con el otro: “El que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón”. Sin embargo, no se trata tanto de distinguir el alcance de esos dos mandamientos del Decálogo, cuanto de poner de relieve la dimensión de la acción interior, a la que se refieren las palabras: “no adulterarás”. Esta acción encuentra su expresión visible en el “acto del cuerpo” , acto en el que participan el hombre y la mujer contra la ley que lo permite exclusivamente en el matrimonio. La casuística de los libros del Antiguo Testamento, que tendía a investigar lo que, según criterios exteriores, constituía este “acto del cuerpo” y, al mismo tiempo, se orientaba a combatir el adulterio, abría a éste varias “escapatorias” legales (3). De este modo, basándose en múltiples compromisos “por la dureza del... corazón” (Mt 19, 8), el sentido del mandamiento, querido por el Legislador, sufría una deformación. Se apoyaba en la observancia meramente legal de la fórmula, que no “sobreabundaba” en la justicia interior de los corazones. Cristo da otra dimensión a la esencia del problema, cuando dice: “El que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón”. (Según traducciones antiguas: “ya la hizo adúltera en su corazón”, fórmula que parece ser más exacta) (4).

Así pues, Cristo apela al hombre interior. Lo hace muchas veces y en diversas circunstancias. En este caso, aparece particularmente explícito y elocuente, no sólo respecto a la configuración del ethos evangélico, sino también respecto al modo de ver al hombre. Por lo tanto, no es sólo la razón ética, sino también respecto al modo de ver al hombre. Por lo tanto, no es sólo la razón ética, sino también la antropológica la que nos aconseja detenernos más largamente sobre el texto de Mt 5, 27-28, que contiene las palabras que Cristo pronunció en el sermón de la montaña.
(1) “Ich kenne kein grandioseres Zeugnis für eine solche Neuerschliessung eines ganzen Wertbereiches, die das ältere Ethos relativiert, als die Bergpredigt, die auch in ihrer Form als Zeugnis solcher Neuerschilessung und Relativierung der älteren ‘Gesetzes’werte sich überall kundgibt: ‘Ich aber sage euch” (MaxScheler, Der Formalismus in der Ethik und die materiale Wertethik, Halle a.d.S., Verlag M. Niemeyer, 1921. p. 316, n. 1).

(2) Cf. Ex 20, 17; Dt 5, 21.

(3) Sobre esto, cf. la continuación de las meditaciones presentes.

(4) El texto de la Vulgata ofrece una traducción fiel del original: íam moechatus est eam in corde suo. Efectivamente, el verbo griego moicheuo es transitivo. En cambio, en las modernas lenguas europeas, “adulterar” es un verbo intransitivo; de donde la versión; “ha cometido adulterio con ella”. Y así;
En italiano: “...ha già commesso adulterio con lei nel suo cuore” (versión a cargo de la Conferencia Episcopal Italiana, 1971; muy similar a la versión del Pontificio Instituto Bíblico, 1961, y la versión a cargo de S. Garofalo, 1966).
En francés: “...a déjà commis, dans son coeur, l’adultère avec elle” (Biblia de Jerusalén, Paris, 1973; traducción ecuménica, París, 1972; Crampon); sólo Filion traduce: “A déjà commis l‘adultère dans son coeur”;
En inglés: “...has already committed adultery with her in his heart” (versión de Douai, 1582; igualmente la Versión Standard revisada, de 1611 a 1966; R. Knox, Nueva Biblia en inglés, Biblia de Jerusalén, 1966).
En alemán: “...hat in seinem Herzen chon Ehebruch mit ihr begangen” (traducción unificada de la Sagrada Escritura, por encargo de los obispos de los países de lengua alemana, 1979).
En español: “...ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Bibl. Societ., 1966).
En portugués: “...já cometeu adulterio com ela no seu coraçao (M. Soares, Sao Paulo, 1933).
En polaco: Traducción antigua: “...juz ja scudzolozyl w sercu swoim; última traducción: “...juz sie w swoim sercu dopuscil z nia cudzolostwa” (Biblia Tysiaclecia).

Pregunta:
¿Qué novedad aporta la afirmación del Cristo contenida en el Sermón de la Montaña sobre el adulterio? ¿Por qué este enfoque desde las bienaventuranzas es tan importante?
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor NELSON » Mar Ago 27, 2013 2:18 pm

¿QUÉ NOVEDAD APORTA LA AFIRMACIÓN DEL CRISTO CONTENIDA EN EL SERMÓN DE LA MONTAÑA SOBRE EL ADULTERIO?
CONFIRMA EL PRINCIPIO DE LA MORAL HUMANA CONTENIDA EN EL MANDAMIENTO “NO ADULTERARÁS” Y, AL MISMO TIEMPO, DETERMINA UNA APROPIADA Y PLENA COMPRENSIÓN DE ESTE PRINCIPIO, ESTO ES, UNA COMPRENSIÓN DEL FUNDAMENTO Y A LA VEZ DE LA CONDICIÓN PARA SU “CUMPLIMIENTO” ADECUADO; ESTO SE CONSIDERA PRECISAMENTE A LA LUZ DE LAS PALABRAS DE MT 5, 17-20. SE TRATA AQUÍ, POR UN LADO, DE ADHERIRSE AL SIGNIFICADO QUE DIOS-LEGISLADOR HA ENCERRADO EN EL MANDAMIENTO “NO ADULTERARÁ” Y, POR OTRO, DE CUMPLIR ESA JUSTICIA, POR PARTE DEL HOMBRE, QUE DEBE “SOBREABUNDAR” EN EL HOMBRE MISMO, ESTO ES, DEBE ALCANZAR EN ÉL SU PLENITUD ESPECÍFICA. ESTOS SON, POR ASÍ DECIRLO, LOS DOS ASPECTOS DEL “CUMPLIMIENTO” EN EL SENTIDO EVANGÉLICO.

¿POR QUÉ ESTE ENFOQUE DESDE LAS BIENAVENTURANZAS ES TAN IMPORTANTE?
PORQUE EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY CONDICIONA, DE MODO FUNDAMENTAL, ESTE REINO EN LA DIMENSIÓN TEMPORAL DE LA EXISTENCIA HUMANA. SIN EMBARGO, SE TRATA DE UN CUMPLIMIENTO QUE CORRESPONDE PLENAMENTE AL SENTIDO DE LA LEY, DEL DECÁLOGO, DE CADA UNO DE LOS MANDAMIENTOS. SÓLO ESTE CUMPLIMIENTO CONSTRUYE ESA JUSTICIA QUE DIOS-LEGISLADOR HA QUERIDO. CRISTO-MAESTRO ADVIERTE QUE NO SE DÉ UNA INTERPRETACIÓN HUMANA DE TODA LA LEY Y DE CADA UNO DE LOS MANDAMIENTOS CONTENIDOS EN ELLA, TAL, QUE NO CONSTRUYA LA JUSTICIA QUE QUIERE DIOS-LEGISLADOR: “SI VUESTRA JUSTICIA NO SUPERA A LA DE LOS ESCRIBAS Y FARISEOS, NO ENTRARÉIS EN EL REINO DE LOS CIELOS” (MT 5, 20).
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor virginia castro » Mar Ago 27, 2013 2:42 pm

Virginia Castro
Que novedad aporta la afirmacion de Cristo contenida en el Sermon de la Montana, sobre el adulterio?

Cristo dice muy claro en el Cap, 5,17 que no venia a terminar con la Ley de Moises sino a hacerla cumplir ya que habian sido dadas a su pueblo y habia una gran necesidad de cumplirla para realizar el Reino de Dios.
En Mateo 5, 27-32 donde nos dice el no al adulterio siempre en tiempos de Moises y en nuestros tiempos.
Nuestro senor tambien lleva a plenitud el precepto de la Antigua ley sobre el adulterio y el deseo de la mujer del projimo y no hay necesidad de mutilar nuestros cuerpos fisicos, sacandonos lo ojos para no contaminarnos de pecado de adulterio; sino mas bien sacrificar todo aquello que pueda ser occasion clara de ofensa a Dios y por eso el cuidado que tenemos que tener con las miradas.
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor Patricia Zarate » Mar Ago 27, 2013 3:35 pm

Además del mandamiento “no adulterarás”, el Decálogo dice también “no desearás la mujer del... prójimo” (2). En la enunciación del sermón de la montaña, Cristo une, en cierto sentido, el uno con el otro: “El que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón”. Sin embargo, no se trata tanto de distinguir el alcance de esos dos mandamientos del Decálogo, cuanto de poner de relieve la dimensión de la acción interior, a la que se refieren las palabras: “no adulterarás”. Esta acción encuentra su expresión visible en el “acto del cuerpo” , acto en el que participan el hombre y la mujer contra la ley que lo permite exclusivamente en el matrimonio.
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor CasJor » Mar Ago 27, 2013 6:13 pm

El análisis de la afirmación de Cristo durante el Sermón de la Montaña, que se refiere al “adulterio” y al “deseo”, que él llama “adulterio cometido en el corazón”, debe realizarse en el contexto del pueblo que escucha el Sermón de la Montaña en ese momento. Para ellos, las palabras de Cristo implican modificar el ethos (Conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad), en tal sentido lo hace para recuperar el fundamento de lo establecido en la Ley del Señor y no para abolir o desautorizar, todo lo contrario para se cumpla lo establecido en su real comprensión.

Hemos de recordar que la historia del Antiguo Testamento es una defección de la monogamia, lo cual, para comprender la prohibición “no cometer adulterio”, debía tener un significado fundamental. El abandono de la monogamia, especialmente en tiempo de los Patriarcas, había sido dictado por el deseo de la proliferación, de una numerosa descendencia. Ejemplos son: el caso de Sara respecto a Abrahán y también el de Raquel respecto a Jacob. Estas dos narraciones reflejan el clima moral en que se practicaba el Decálogo. Explican el modo en que el ethos israelita era preparado para acoger el mandamiento “no cometer adulterio” y la aplicación que encontraba tal mandamiento en la más antigua tradición de aquel pueblo. La autoridad de los Patriarcas era, de hecho, la más alta en Israel y tenía un carácter religioso. Estaba estrictamente ligada a la Alianza y a la promesa.

El mandamiento “no cometer adulterio” no cambió ese comportamiento. Sin embargo el mismo no responde a los casos mencionados antes, fundados en la intención de “procreación como encargo de Dios”. Hay ejemplos evidentes de algunos representantes de Israel después de Moisés, tal como los reyes de Israel, David y Salomón, la descripción de su vida muestra la práctica de la poligamia efectiva por motivos de concupiscencia (En la moral católica, deseo de bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos.).

En ese contexto por adulterio, se entiende la infracción del derecho de propiedad del hombre con respecto a cualquier mujer que sea su esposa legal (normalmente, una entre tantas); no se entiende, en cambio, el adulterio como aparece desde el punto de vista de la monogamia establecida por el Creador.

Además del Sermón de la Montaña, es significativo que Cristo identifica, claramente el adulterio con el pecado. En cambio, cuando se dirige a los que querían lapidar a la mujer adúltera, no apela a la ley israelita, sino exclusivamente a la conciencia. El discernimiento del bien y del mal inscrito en las conciencias humanas puede demostrarse más profundo y más correcto que el contenido de una norma. El mensaje ulterior de Cristo no es más que enderezar estas desviaciones.
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor irmag77 » Mar Ago 27, 2013 6:39 pm

Pregunta:
¿Qué novedad aporta la afirmación del Cristo contenida en el Sermón de la Montaña sobre el adulterio?

Jesús une perfectamente el sentido de las leyes, la antigüa como la nueva, saca a la luz la profundidad de los deseos que Dios tiene para los hombres, contenidos en sus mandamientos. Ahora no solo habla de la cuestión del cuerpo físico, en la unión carnal de un hombre con una mujer que no es su esposa y que ya era conocido como adulterio, Jesús va mas allá, dejando claro que esta ley, no solo se infringe físicamente sino también con la mente, con la intención, al dejar claro que los deseos desordenados de una persona por otra que no sea su cónyuge, son tan graves, contaminan tanto el corazón y la mente, que son considerados como si el acto físico en sí se cometiera. Luego entonces queda muy claro que un Adulterio es igual de grave ante sus ojos, si es de hecho como si es de intención. (Esta idea se cumple en Mt 5, 28).

¿Por qué este enfoque desde las bienaventuranzas es tan importante?

Tiene relación directa a... "Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios".

Que se refiere precisamente al interior de la persona, sus mente, su corazón. Una mente y un corazón que sean puros y castos, no solo llevarán a la persona a cumplir con los deseos de Nuestro Señor, sino finalmente con sus propios deseos, pues si son así, nada te turbará ni alejará la paz que toda persona anhela, por ende no buscarás en otro lo que tienes en casa y te hará valorar aquello que haz elegido y a ser mas consciente que esa persona que es tu cónyuge, ahora es parte de ti, como tu mismo. :D
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor ManuelaRodriguez » Mar Ago 27, 2013 11:04 pm

Que novedad aporta la afirmacion de Jesucristo contenida en el Sermon de la montaña?
Precisamente, que apela al corazon del hombre, que pasa de la parte moral, que solo busca cumplir preceptos a la parte antropológica, busca una respuesta existencial, que el hombre comprenda que todo lo malo, lo que daña al hombre sale del corazón y que sea esta comprension la que lo haga cumplir el mandamiento.

Por que este enfoque desde las bienaventuranzas es tan importante?
por que nos hace entender como hemos de alcanzar el Reino de los cielos, que no nos podemos limitar a cumplir preceptos, que va mas alla, que Dios conoce la intencion del corazon del hombre.
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor garu » Mié Ago 28, 2013 6:02 am

La novedad es el reconocimiento de un yo interior, la tesis de moral, de ética. El hombre es cerebro (piensa, maquina, desea) y músculo (ejecuta). Cualesquiera de estas distinciones, pueden llegar a cometer acciones reprobables, si su objetivo atenta contra otra persona. Así como en el ejemplo, no es necesario cometer adulterio de forma física, basta sólo pensarlo o desearlo para haberlo hecho. Una conciencia recta (de allí la necesidad de la formación de la misma) no limita el cumplimiento de los mandamientos a la observancia de la mera letra, sino que puede discernir el alcance de un mandato específico, es decir el espíritu con el cual ese mandato fue establecido. Basado en ello, podemos encontrar que no todo lo que parece bueno es bueno y no todo lo que parece malo es malo per se, deben concurrir una serie de circunstancias para que cataloguen el acto. El yo interior (alma, conciencia, corazón, etc.) marca la diferencia en el cumplimiento de los mandamientos. No debemos olvidar a Jesús cuando dice no sólo daña al hombre lo que sale de su boca sino lo que SALE DE SU CORAZÓN
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor patricio » Mié Ago 28, 2013 12:50 pm

¿Qué novedad aporta la afirmación del Cristo contenida en el Sermón de la Montaña sobre el adulterio?

La afirmación de Cristo, que forma parte del sermón de la montaña: Habéis oído que fue dicho: No adulterarás. Pero yo Os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón (Mt 5, 27-28). Este pasaje tiene un significado clave para la teología del cuerpo. Se debe de poner de relieve la dimensión de la acción interior, a la que se refieren las palabras: no adulterarás.
Esta acción encuentra su expresión visible en el acto del cuerpo, acto en el que participan el hombre y la mujer contra la ley que lo permite exclusivamente en el matrimonio.

¿Por qué este enfoque desde las bienaventuranzas es tan importante?
Porque en esta enunciación de Mt 5, 27-28, constituye uno de los pasajes del sermón de la montaña, en los que Jesucristo realiza una revisión fundamental del modo de comprender y cumplir la ley moral de la Antigua Alianza. Esto se refiere, sucesivamente, a los siguientes mandamientos del Decálogo: al quinto "no matarás" (cf. Mt 5, 21-26), al sexto "no adulterarás" (cf. Mt 5, 27-32) es significativo que al final de este pasaje aparezca también la cuestión del "libelo de repudio" (cf. Mt 5, 31-32), a la que alude ya el capítulo anterior, y al octavo mandamiento según el texto del libro del Exodo (cf. Ex 20, 7): "no perjurarás, antes cumplirás al Señor tus juramentos" (cf. Mt 5, 33-37).
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor maandreuster » Mié Ago 28, 2013 4:12 pm

1.- ¿Qué es para ti la inteligencia de la mente y que es la inteligencia del corazón. Que capacidad le das a cada una de ellas. Hasta donde crees que pueden llegar?
Creo que es importante saber combinar la razón con el corazón. Ver las cosas desde los dos ángulos nos permite tomar mejores decisiones. Entender todas las aristas de cada problema que se nos presenta en la vida, razonarlas y meditarlas nos permitirá tomar mejores decisiones. El hombre no solo es razón. El hombre es razon y emocion.

2.- ¿Cómo crees que se debe de entender el Misionerismo?
Lo que he entendido que es el Misionerismo es la capacidad de poder convivir unos con otros buscando siempre el bien común y dejar de ser yo primero en todo. Si todos buscamos el bien de los demás, en esos demás estamos nosotros mismos, porque los demás buscan lo mismo que nosotros. El Misionerismo es un NOSOTROS en el que todos ganamos porque tenemos una vida mejor en que todos recibimos de todos. El egoismo encierra al hombre en si mismo y muchas veces le perjudica-.
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor MagdalenaMeyo » Mié Ago 28, 2013 7:21 pm

¿Qué novedad aporta la afirmación del Cristo contenida en el Sermón de la Montaña sobre el adulterio?
R=Confirma el principio de la moral humana cuando da el mandamiento de “no cometerás adulterio” y, al mismo tiempo, determina una apropiada y plena comprensión de este principio, esto es, una comprensión del fundamento y a la vez de la condición para su cumplimiento. Jesús dice claro que todo empieza desde el corazón.

¿Por qué este enfoque desde las bienaventuranzas es tan importante?
R= Porque una de las bienaventuranzas es "bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios",entonces en el cumplimiento de la ley se da a conocer lo fundamental de "no cometer actos impuros y Jesús lo da a conocer, para que entiendan lo importante de la pureza.
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor Mary Jo » Mié Ago 28, 2013 9:54 pm

¿Qué novedad aporta la afirmación del Cristo contenida en el Sermón de la Montaña sobre el adulterio?
Hay varias novedades ante esta afirmación:
1. Mt 5, 27-28, nos introduce no sólo al contexto inmediato en el que Jesús estaba diciendo el sermón, sino a un contexto global, que se remonta con el principio en el Génesis y que es clave para entender la teología del cuerpo.
2. Jesucristo realiza una revisión fundamental del modo de comprender y cumplir la ley moral de la Antigua Alianza, porque del 5º al 8º mandamiento observamos una relación entre ellos.
3. Hay una condición en el cumplimiento de la ley de Dios: el alcance del Reino de los cielos.
4. Cristo busca que no sólo se realicen por cumplir la ley, sino que sea mirado con ojos de justicia para que la conducta llegue a su plenitud. Es decir, no basta con cumplir los mandamientos, sino es hacerlo porque es justo ante Dios y ante el hombre.

¿Por qué este enfoque desde las bienaventuranzas es tan importante?
Porque las bienaventuranzas apelan al interior del hombre. No basta detenerse “en la superficie” de las acciones humanas, sino penetrar precisamente en el interior. Las bienaventuranzas son una moral viva, que hace que el hombre tome conciencia de sus acciones y de la respuesta de estas.
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor JoseRicardo » Jue Ago 29, 2013 4:57 pm

Me ha llegado al corazón este pasaje bíblico, sabias palabras que apelan a la razón humana, y si se centra la atención en lo dicho por el Señor Jesús "que uno peca desde su mente, antes ya de consumir el pecado carnal", es muy cierto, porque con solo pensar se está poniendo en funcionamiento todo el motor del corazón para llegar al hecho o el adulterio.
El No pensar si quiera no mancha el corazón y se mantiene obediente a las palabras sagradas, puro de corazón y mente, para ser Santos.
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor nacarmen » Vie Ago 30, 2013 12:31 am

¿Qué novedad aporta la afirmación del Cristo contenida en el Sermón de la Montaña sobre el adulterio?

Nuestro señor Jesús en el Sermón de la montaña nos enseña que nuestro pensamiento y nuestras acciones deben ser coherentes, Cristo nos revela en el texto de Mt 5, 28 que debemos ver el pecado del adulterio no de forma superficial, sino profundizar en el contexto global de este, ya que sólo con mirar con deseo a la mujer u hombre de nuestro prójimo estamos cometiendo dicho pecado. Muchas veces el ser humano por ignorancia y por falta de profundización en la palabra de Dios desconoce lo que él espera de nosotros. Cristo desea que conozcamos la verdad para que de este modo tengamos un corazón limpio y agradable a Dios.

¿Por qué este enfoque desde las bienaventuranzas es tan importante?

Es importante porque nos permite comprender que es lo que le agrada a Dios y a seguir luchando por la salvación y a vencer con fortaleza cada una de las tentaciones ya que la recompensa que tendremos será ver a nuestro padre celestial, por lo cual debemos esforzarnos por tener un corazón limpio.
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor migdaliae » Vie Ago 30, 2013 9:14 am

Cristo vino a dar una nueva visión de la Antigua Ley. No intentaba cambiarla sino ampliarla, ser un poco más abarcador para así lograr el cumplimiento de los mandatos que Dios nos dio. El adulterio se refería al "acto del cuerpo" en el que participaban hombre y mujer, haciendo lo que era permitido exclusivamente en el matrimonio. En este caso, previo a la llegada de Jesús, la gente tomaba el mandato literalmente, basándote únicamente en el acto físico. A consecuencia de ello se crea el libelo de repudio, logrando una deformación de la Ley de Dios.
Cristo le da otra dimensión a la esencia de este problema. Él va más allá y apela al interior del hombre, a sus valores. Dice Jesús: "El que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en el corazón." Cristo complementa el mandato de "no adulterar" con el de "no desear la mujer de tu prójimo" y "no perjurarás, antes cumplirás al Señor tu juramento". Va más allá del acto físico. Expone que con el hecho de desear o pensar en la mujer ajena ya comienza el adulterio. No hay que consumar el acto físicamente si ya lo hizo con su mente y con su corazón.
Es importante este nuevo enfoque que se da en la Bienaventuranzas porque apela a la pureza de corazón como forma de lograr el cumplimiento de este mandato. Sólo cumpliendo con la ley veremos el Reino de Dios, porque "el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos."(Mt. 5,19)
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor Titica » Vie Ago 30, 2013 1:22 pm

La novedad que Cristo unel mandamiento "no adulterarás" del Decalogo con la enunciación del sermon de la
montaña de que "mira a una mujer deeándola, ya adulteró en su corazón" Cristo da otra dimension al problema que presenta Mat.5, 21-26.
Este enfoque es importante porque no se refiere solo al adulterio del acto en sí,sino que va más alla, al interior del hombre y la mujer, implica el deseo del acto, es decir, el deseo del corazón con lo que va con la ley moral, si se mira con ojos de deseo, es un adulterio del corazón. Es importante la dimension interior del hombre y la mujer en todo acto.
Titica
 
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor yaluz » Vie Ago 30, 2013 2:40 pm

Pregunta:
¿Qué novedad aporta la afirmación del Cristo contenida en el Sermón de la Montaña sobre el adulterio? ¿Por qué este enfoque desde las bienaventuranzas es tan importante?
R: La novedad reside en que no basta “cumplir la ley” es vivirla y de hecho une los dos mandamientos: no cometer adulterio y no desearás la mujer de tu prójimo es decir es pecado tanto cometer el adulterio como desearlo, tanto la acción del cuerpo como sentirlo en el corazón, son obstáculos en la vía hacia el Reino de Dios.
Jesús quiso con esta expresión en el Sermón de la Montaña, cambiar el hábito o costumbre de los hombres del Antiguo Testamento, tratando, no de abolir la Ley sino más bien, hacerla cumplir, tal como es el deseo del Legislador, su Padre. En los temas anteriores, punto de partida de la parte I, Jesús apeló a la “dureza del corazón, que al principio no fue así” pues los Patriarcas, por diferentes motivos, hicieron reformas a la Ley, pero que ahora, lo expresa muy claramente en el Sermón de la Montaña, y que en palabras llanas nos llama a un cambio profundo, no basta aparentar, es necesario un cambio interno, profundo, de corazón, modificar modo de vida o costumbre: una sola mujer, no solo para cumplir la Ley, también en su conciencia.
De allí la importancia, para todos los tiempos, del Sermón de la Montaña.:” El ethos nos hace entrar simultáneamente en la profundidad de la norma misma y descender al interior del hombre-sujeto de la moral.” La Ley es la puerta, llevarla hasta las profundidades del corazón y la conciencia del hombre, su moral, será la vía hacia la Trascendencia.
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor matrapaga » Vie Ago 30, 2013 10:54 pm

¿Qué novedad aporta la afirmación del Cristo contenida en el Sermón de la Montaña sobre el adulterio?
la enunciación de Cristo según Mt 5, 27-28, que tratamos de tomar como base para los análisis presentes, considerándola juntamente con la otra enunciación según Mt 19, 3-9 (y Mc 10), como clave de la teología del cuerpo. Esta, lo mismo que la otra, tiene carácter explícitamente normativo. Confirma el principio de la moral humana contenida en el mandamiento “no adulterarás” y, al mismo tiempo, determina una apropiada y plena comprensión de este principio.Se trata aquí, por un lado, de adherirse al significado que Dios-Legislador ha encerrado en el mandamiento “no adulterará” y, por otro, de cumplir esa justicia, por parte del hombre, que debe “sobreabundar” en el hombre mismo, esto es, debe alcanzar en él su plenitud específica. “no adulterarás”. Esta acción encuentra su expresión visible en el “acto del cuerpo” , acto en el que participan el hombre y la mujer contra la ley que lo permite exclusivamente en el matrimonio.

¿Por qué este enfoque desde las bienaventuranzas es tan importante?
Porque en las bienventuranzas encontramos toda una norma de vida, y Cristo apela a la moral del hombre al ethos (el alma de la moral humana) para que comprenda que el adulterio va conta lo que Dios quiere para el hombre, o sea que siga estas normas o principios que dirijan su vida y asi llegue al cielo.
matrapaga
 
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor Bertha Verduzco » Vie Ago 30, 2013 11:51 pm

¿Qué novedad aporta la afirmación del Cristo contenida en el Sermón de la Montaña sobre el adulterio?
Realiza una revisión fundamental del modo de comprender y cumplir la ley moral de la Antigua Alianza.
Se nos revelará gradualmente el significado clave de la teología del cuerpo.

¿Por qué este enfoque desde las bienaventuranzas es tan importante?
Jesús explica el sentido y la necesidad del “cumplimiento” de la ley para realizar el Reino de Dios. El cumplimiento de la ley condiciona, de modo fundamental, este reino en la dimensión temporal de la existencia humana. Se trata de un cumplimiento que corresponde plenamente al sentido de la ley, del Decálogo, de cada uno de los mandamientos. Sólo este cumplimiento construye esa justicia que Dios-Legislador ha querido. Cristo-Maestro advierte que no se dé una interpretación humana de toda la ley y de cada uno de los mandamientos contenidos en ella, tal, que no construya la justicia que quiere Dios-Legislador: “Si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5, 20).

Bertha Maria Verduzco Cruz
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Re: 24. Cristo apela al corazón del hombre

Notapor Bertha Verduzco » Vie Ago 30, 2013 11:51 pm

¿Qué novedad aporta la afirmación del Cristo contenida en el Sermón de la Montaña sobre el adulterio?
Realiza una revisión fundamental del modo de comprender y cumplir la ley moral de la Antigua Alianza.
Se nos revelará gradualmente el significado clave de la teología del cuerpo.

¿Por qué este enfoque desde las bienaventuranzas es tan importante?
Jesús explica el sentido y la necesidad del “cumplimiento” de la ley para realizar el Reino de Dios. El cumplimiento de la ley condiciona, de modo fundamental, este reino en la dimensión temporal de la existencia humana. Se trata de un cumplimiento que corresponde plenamente al sentido de la ley, del Decálogo, de cada uno de los mandamientos. Sólo este cumplimiento construye esa justicia que Dios-Legislador ha querido. Cristo-Maestro advierte que no se dé una interpretación humana de toda la ley y de cada uno de los mandamientos contenidos en ella, tal, que no construya la justicia que quiere Dios-Legislador: “Si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5, 20).

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